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Categoría: Economía (página 56 de 101)

La Unión Europea tiene un déficit exterior sin precedentes desde la creación del euro

Europa es el mayor bloque económico del mundo y durante décadas tuvo una balanza comercial positiva. Tras la Guerra de Ucrania y la posterior crisis energética, el Viejo Continente se encuentra con un déficit exterior sin precedentes desde el paso al euro. Es uno de los símbolos de su decadencia.

No sólo la balanza energética de Europa ha entrado en números rojos. La balanza comercial del sector manufacturero se ha reducido casi a la mitad (1). Es alarmante. La Unión Europea tiene que reducir los precios de los hidrocarburos y aumentar las exportaciones.

El choque comercial alcanzó su punto máximo en agosto. El saldo positivo de la Unión Europea en el sector manufacturero se ha reducido casi a la mitad, no sólo a causa de la subida del precio de los hidrocarburos, sino también de las sanciones, que han reducido las exportaciones a Rusia.

Pero la crisis energética no es algo temporal, sino una tendencia a largo plazo. Ahora bien, si el déficit exterior se hace crónico, las empresas empezarán a emigrar a otros países y Europa se quedará sin industria.

El déficit comercial de la eurozona con el resto del mundo ascendió a 50.900 millones de euros en agosto, un máximo histórico (2). La cifra contrasta con el superávit de 2.800 millones de euros de hace sólo un año.

Mientras que el déficit comercial de toda la Unión Europea aumentó a 64.700 millones de euros.

La cuenta corriente de la zona del euro, es decir, la balanza de todos los intercambios de bienes y servicios, incluidas las transferencias monetarias, alcanzó los -26.320 millones de euros en agosto, debido principalmente al déficit comercial.

Se debe en gran medida a los altos precios de los hidrocarburos, que alcanzaron un récord de 350 euros/MWh en agosto. Desde entonces, los precios han bajado a 150 euros/MWh, pero siguen siendo varias veces superiores a los del año anterior.

Pero los problemas no se acaban aquí. Una balanza comercial negativa o un déficit por cuenta corriente reduce el tipo de cambio de las monedas fluctuantes que dependen de la demanda comercial: una menor demanda de las exportaciones de un país reduce la demanda de su moneda, debilitando su tipo de cambio frente a otras. Y a la inversa, una fuerte demanda extranjera de bienes fortalece la moneda.

La Unión Europea se ha metido en un buen atolladero.

(1) https://www.politico.eu/article/europe-trade-deficit-manufacturing-energy-prices
(2) https://ec.europa.eu/eurostat/documents/2995521/15131943/6-14102022-AP-EN.pdf

Bélgica no apoya la octava ronda de sanciones contra Rusia

Bélgica se abstuvo en la votación del octavo paquete de sanciones contra Rusia presentado por la Unión Europea a sus Estados miembros, por su desacuerdo con las restricciones a las importaciones de acero procedentes de Rusia, pero no bloqueó la decisión por razones de “solidaridad europea”, dijo el Primer Ministro belga Alexandre de Croo.

El 6 de octubre, el Consejo de la Unión Europea anunció la aprobación del octavo paquete de sanciones contra Rusia, que prevé, entre otras cosas, la prohibición de importar productos siderúrgicos acabados y semiacabados de Rusia. Bélgica teme que esta decisión pueda afectar negativamente a dos fábricas de NLMK Europe en las localidades de Clabecq y La Louvière, en la región de Valonia. Estas fábricas se abastecen actualmente de proveedores rusos.

NLMK Europe, en la que la Región Valona tiene una participación del 49 por cien a través de Sogepa, emplea a 2.100 personas en Europa, de las cuales 1.200 están en Bélgica y el resto en Dinamarca, Italia y Francia.

La empresa fabrica productos de acero de valor añadido para los sectores de la automoción, la construcción naval, la construcción y la generación de energía; y obtiene productos semiacabados (desbastes) del grupo ruso NLMK, que también posee el 49 por cien de su capital (el 2 por cien restante está en manos de inversores privados externos).

“Si los costes económicos [del apoyo europeo a la Guerra de Ucrania] son aún más altos, la gente perderá sus empleos, por lo que será difícil”, dijo el primer ministro belga. No obstante, explicó que Bélgica se abstuvo de bloquear nuevas sanciones contra Rusia, “porque no queremos romper la solidaridad europea”.

Bélgica obtuvo un periodo de transición de dos años, durante el cual NLMK Europe podrá seguir importando materias primas rusas en volúmenes equivalentes al suministro de 2021 (3,8 toneladas de planchas de acero).

La región valona ha pedido a la Comisión Europea, organismo que ha iniciado las nuevas sanciones, que proporcione una compensación adecuada al sector metalúrgico belga y que garantice la disponibilidad de materias primas a precios de mercado para las fábricas.

Estados Unidos y sus aliados occidentales han aumentado la presión de las sanciones a Rusia debido a la Guerra de Ucrania, que ha provocado una fuerte subida de los precios de la electricidad, los combustibles y los alimentos en Europa y Estados Unidos.

Putin ha afirmado que la política de debilitamiento de Rusia era una estrategia a largo plazo de Occidente y que las sanciones habían supuesto un duro golpe para toda la economía mundial. Dijo que el principal objetivo de Occidente era empeorar la vida de millones de personas, para “preservar la hegemonía estadounidense sobre el mundo, por la fuerza si es necesario”.

El bloqueo de Estados Unidos a China hunde a las empresas de alta tecnología

Las maniobras imperialistas de Estados Unidos tendrán un coste muy alto para las empresas de alta tecnología. El fabricante de estadounidense microprocesadores Lam Research advirtió la semana pasada de una posible pérdida de ingresos de entre 2.000 y 2.500 millones de dólares el año que viene debido a los últimos controles de exportación que ha impuesto la Casa Blanca a los equipos avanzados exportados a China, una pérdida que supone alrededor del 30 por ciento de las ventas de la empresa estadounidense.

Lam Research es la última empresa de microprocesadores que prevé una pérdida de ventas debido a la prohibición estadounidense de las exportaciones a China. La semana pasada, Applied Materials estimó un descenso de las ventas netas de entre 250 y 550 millones de dólares para este trimestre, y se espera un mayor impacto en los próximos meses.

La caída de ventas no es una situación aislada, sino que afecta a todas las empresas de la cadena mundial de suministro de microprocesadores, especialmente a las estadounidenses. La pesadilla que la prohibición de los microprocesadores en Estados Unidos supone para sus propias empresas puede no haber hecho más que empezar.

Estados Unidos está endureciendo cada vez más las restricciones a las exportaciones de alta tecnología a China, especialmente en el sector de los semiconductores, en un aparente intento de contener el desarrollo independiente de China y sus avances en ciencia y tecnología. Las perspectivas del mercado para las empresas de microprocesadores estadounidenses se han oscurecido considerablemente.

Incluso antes de las últimas medidas de presión de Estados Unidos, las empresas de microprocesadores ya estaban sufriendo. Según un informe del Wall Street Journal, de las 15 mayores empresas de microprocesadores que han presentado resultados el mes pasado, se espera que 10 experimenten un menor crecimiento de los ingresos que en el trimestre que terminó en junio.

Su situación empeorará después de que el gobierno de Biden diera a conocer a principios de este mes las normas de control de las exportaciones destinadas a limitar las ventas de semiconductores y equipos avanzados a China.

China es el mayor mercado mundial de microprocesadores, ya que importará semiconductores por valor de unos 400.000 millones de dólares, lo que supone casi el 60 por cien del mercado mundial de microprocesadores. Las empresas estadounidenses de alta tecnología son las mayores beneficiarias de esta demanda masiva de China, por lo que es su mayor fuente de beneficios. Es impensable que un fabricante de microprocesadores pierda un mercado tan importante. Esto afectaría en gran medida a sus planes de gasto y, a su vez, supondría una pérdida indirecta de ventas para los proveedores de equipos de semiconductores como Lam Research y Applied Materials.

Mientras la industria mundial de semiconductores se enfrenta a la caída de las ventas de ordenadores personales y teléfonos inteligentes en medio de una recesión, esta última prohibición de los microprocesadores por parte de Washington está desestabilizando seriamente la cadena industrial mundial. Esta política, que parece ignorar por completo el impacto en toda la industria de los microprocesadores, parece más bien un deseo de la Casa Blanca de jugar duro contra China en el período previo a las elecciones de mitad de período en Estados Unidos.

Pero, lejos de garantizar el dominio de Estados Unidos en el sector de los microprocesadores, los controles a la exportación podrían perjudicar a las empresas tecnológicas estadounidenses en términos de ventas y reducir así su inversión en investigación y desarrollo.

Desde la perspectiva de China, el mercado es enorme y es dudoso que Estados Unidos pueda utilizar decretos unilaterales para impedir que las empresas de microprocesadores no estadounidenses lleven a cabo una cooperación y un comercio normales con China. Si las empresas no estadounidenses no se suman, las prohibiciones unilaterales de Estados Unidos sólo reducirán la competitividad de las empresas estadounidenses al privarlas del mercado chino.

Las restricciones estadounidenses no harán sino acelerar el desarrollo de la industria china de microprocesadores, ya que el mercado chino no esperará a que Estados Unidos entre en razón. Si la industria china de microprocesadores se pone al día rápidamente y deja de depender de las importaciones, no serán 2.500 millones de dólares de pérdidas para una sola empresa estadounidense, sino cientos de miles de millones de dólares de pérdidas para toda la industria.

La recesión económica es el menor de los males

En 2017 Janet Yellen, la antigua presidenta de la Reserva Federal y actual secretaria del Tesoro estadounidense, declaró que “no experimentaremos otra gran crisis financiera en nuestra vida”. Fue un farol. Ahora padecemos una crisis de recesión, inflación, deuda y desempleo como nunca antes ha conocido la historia.

La Guerra de Ucrania comenzó hace 8 meses y son muchas las declaraciones que piden un mayor apoyo económico y militar a Kiev que los llamamientos a una tregua negociada o un plan de paz. Esto parece extraño viniendo de quienes han estado presumiendo de su capacidad para evitar el conflicto en suelo europeo durante los últimos 70 años.

En cuanto a la prosperidad, una de las grandes promesas de Europa se ha desintegrado literalmente en el espacio de ocho meses: los superávits comerciales se han desvanecido, los déficits están en su punto más alto y el “modelo alemán” tiene serios problemas.

Quienes afirman que lo peor ya ha pasado, que el invierno transcurrirá sin grandes perturbaciones energéticas porque las reservas de gas francesas y alemanas están ahora llenas al 95 por cien, olvidan que en un contexto de actividad económica normal, estas reservas cubren tres meses de consumo. En enero habrá que reponer las reservas.

Pero aunque duren hasta febrero y se repongan desde Noruega y Argelia, el problema es el coste del recurso y el impacto catastrófico en sectores enteros de la industria, cuya rentabilidad va a desaparecer.

Para evitar miles de quiebras de grandes empresas y pymes, Alemania va a movilizar 200.000 millones de euros, lo que no resuelve el problema básico. Sin energía barata, salvar a las empresas con subvenciones públicas es crear un pozo sin fondo.

¿Cuánto tiempo mantendrá este balón de oxígeno a la industria alemana? ¿Cuántas veces al año habrá que inyectar la misma cantidad, con un coste del gas cinco veces superior al de países como Estados Unidos o China?

Es un dinero que habrá que pedir prestado a los bancos en un contexto de tipos de interés que se ha convertido en el más desfavorable desde el otoño de 2008, para acabar con más déficit y decrecimiento.

En los últimos 60 años, cada vez que la Fed ha intentado que la inflación no suba por encima del 5 por cien mientras el desempleo está por debajo del 5 por cien, el resultado siempre ha sido, en el mejor de los casos, un aterrizaje forzoso o, en el peor, una recesión.

Nunca la ecuación ha sido tan desfavorable en Estados Unidos. En septiembre, la inflación en Estados Unidos fue del 8,2 por cien (un 3,2 por cien más que el peor dato anterior) y la tasa de desempleo del 3,5 por cien.

El riesgo es mundial. La deuda pública y privada (tanto empresarial como personal) acaba de superar la marca del 350 por cien en porcentaje del PIB mundial (frente al 200 por cien de finales de 1999). Aunque los tipos aún no han vuelto a sus niveles de finales del siglo XX (6,66 por cien para los bonos estadounidenses el 1 de enero de 2000), el servicio de la deuda batirá récords en las próximas semanas, debido al gran volumen de deuda en circulación.

La rápida normalización de la política monetaria y la subida de los tipos de interés empujarán a la quiebra y al impago a las empresas, las instituciones financieras y los gobiernos altamente endeudados.

Sólo hay un remedio para evitar una recesión devastadora: volver a imprimir dinero en masa. El Banco de Inglaterra acaba de ponerse en marcha de nuevo, mientras que China se está preparando para ello.

La consecuencia será una cadena de crisis sociales con un telón de fondo de empobrecimiento brutal del nivel de vida de las masas.

Las cadenas de suministro están a punto de colapsar en Alemania

El AdBlue es un aditivo que desde el año 2014 se añade en Europa al gasóleo obligatoriamente para que los camiones que funcionan con diésel emitan menos gases contaminantes a la atmósfera. Es una mezcla de urea y agua desionizada que neutraliza las emisiones de óxido de nitrógeno de los motores diésel.

En Alemania el suministro del aditivo se agota porque SKW Stickstoffwerke Piesteritz, uno de los mayores proveedores, dejó de producirlo por completo en agosto. La empresa justificó la paralización por el elevado precio del gas.

Dirk Engelhardt, director de la Asociación Federal de Transporte de Mercancías, Logística y Eliminación, asegura que las empresas se están quedando sin AdBlue y los camiones no van a poder circular por las carreteras.

Es un drama añadido a la crisis energética. Las protesta de la población seguirán cuando las cadenas de suministro se colapsen y los supermercados se vacíen.

Los transportes alemanes ya están sometidos a una gran presión debido a la falta de conductores y al aumento del precio del combustible.

La economía alemana se encamina a la recesión, asolada por la peor crisis energética desde la Segunda Guerra Mundial. El abandono del gas ruso por parte de Alemania ha hecho que los precios sean cuatro veces más altos que hace un año. Como consecuencia, algunas instalaciones de alto consumo energético han dejado de funcionar.

SKW Piesteritz es una de las víctimas más conocidas del gas caro. Aunque una de las dos plantas se reinició posteriormente a un nivel mínimo, la segunda sigue sin funcionar. “Si hubiéramos seguido produciendo, habríamos tenido pérdidas de 100 millones de euros cada mes», dice un portavoz de la empresa.

El cierre de SKW ya ha tenido un gran impacto en el suministro de fertilizantes a las granjas alemanas y ha causado problemas a los mataderos, envasadores de alimentos y cerveceros que dependen del dióxido de carbono -un subproducto del amoníaco- producido por SKW.

Pero se espera que la fuerte caída de la producción de AdBlue tenga consecuencias económicas aún mayores.

Disminuye la superficie mundial dedicada a la producción de alimentos

Uno de los postulados básicos del malthusianismo siembre ha sido que la población mundial crece exponencialmente, mientras que los recursos para alimentarla no siguen ese ritmo. Por eso la superficie mundial dedicada a la agricultura también estaba aumentando exponencialmente, lo que supone una “explotación de la naturaleza” y una destrucción de los ecosistemas según los seudoecologistas.

Así ha sido durante cierto tiempo, aunque no por los motivos que dicen los partidarios de la doctrina del “planeta finito”, sino porque los colonialistas expulsaron de las mejores tierras a los nativos, que se vieron obligados desbrozar los bosques para roturar nuevos terrenos cultivables.

Desde los años sesenta la superficie mundial dedicada al cultivo de alimentos disminuye entre 11 y 12 millones de hectáreas anuales. México es un ejemplo reciente. En 2015 comenzó a reducirse la superficie cultivada, que el año anterior había alcanzado a la cifra máxima de 22.2 millones de hectáreas. En 2020 fueron 4 millones menos (1).

Este cambio “marca un momento histórico en la relación de la humanidad con el planeta”, dice Our World In Data (2): el desarrollo de las fuerzas productivas ha logrado alimentar a una población creciente sembrando menos cultivos. En 1961 eran necesarias 0,45 hectáreas de tierra cultivada para alimentar a una persona. En 2011 esa superficie se ha reducido a 0,20 hectáreas.

Una agricultura intensiva empieza a sustituir a otra extensiva. En lugar de cultivar tierras vírgenes en todo el mundo, se han invertido cantidades masivas de capital en una explotación cada vez más intensiva de las tierras agrícolas existentes.

El planeta no es finito por la geografía, porque tenga una superficie limitada, sino por la economía. Hay tierras que no son rentables para las empresas capitalistas en un momento del desarrollo de las fuerzas productivas y, a lo máximo, se destinan a cultivos de supervivencia y autoabastecimiento de la poblacion local.

Ahora bien, unas tierras que ahora no son rentables, pueden serlo en el futuro y las que son rentables pueden serlo aún más. La producción agraria puede aumentar con menos tierras, alimentando a una población creciente.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las grandes potencias capitalistas empezaron a subvencionar a la agricultura para reducir los salarios de los trabajadores de la ciudad. El dinero público permitió alimentar a los trabajadores urbanos por muy poco dinero. Al reducirse la parte de salario dedicado a la subsistencia más básica, permitió otro tipo de gastos, creado así la leyenda del “estado de bienestar”.

Los agricultores cobraban más subvenciones cuanto más producían, lo que provocó un efecto típico de superproducción, el intento de buscar salidas al exceso en el mercado mundial y, en consecuencia, la caída de los precios que perjudicó, principalmente, a los países periféricos, que luego han seguido el mismo camino que el centro.

La superproducción agraria es el desmentido más contundente a las falacias del malthusianismo. Demostraba que el hambre en el mundo no era cosecuencia de una producción agraria insuficiente para alimentar a la población mundial. Es al revés: el hambre aumenta a medida que aumenta la producción mundial de alimentos.

La agricultura se ha vuelto cada vez más dependiente de las subvenciones públicas y de la industria de los fertilizantes y pesticidas. Ya es una rama de la industria química y, finalmente, con los transgénicos, de la bioquímica. Si la superficie cultivada de forma tradicional se reduce, la de transgénicos aumenta.

(1) https://www.jornada.com.mx/notas/2022/10/05/politica/sin-superarse-reduccion-de-superficie-cultivada-en-el-pais-advierten-cna-y-sader/
(2) https://ourworldindata.org/peak-agriculture-land

Estados Unidos prohíbe la venta de microprocesadores de inteligencia artificial a China

El gobierno de Estados Unidos ha prohibido al fabricante de microprocesadores Nvidia la exportación de microprocesadores avanzados de inteligencia artificial a China, una medida que podría paralizar la capacidad de las empresas chinas para realizar trabajos avanzados, como el reconocimiento de imágenes y obstaculizar el negocio de Nvidia en el país asiático.

El Ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, ha acusado a Estados Unidos de intentar imponer un bloqueo tecnológico a China, mientras que su Ministerio de Comercio dijo que tales acciones socavarían la estabilidad de las cadenas de suministro mundiales.

El bloqueo supone una escalada en el asedio estadounidense contra la tecnología china, mientras surgen tensiones sobre el destino de Taiwán, donde se fabrican los microprocesadores de Nvidia y de casi todas las demás grandes empresas del gremio.

Las acciones de Nvidia cayeron un 6,6 por ciento en las operaciones posteriores al cierre de la bolsa. La empresa dijo que la prohibición, que afecta a sus microprocesadores A100 y H100 diseñados para acelerar las tareas de aprendizaje automático, podría interferir con la finalización del desarrollo del H100, el microprocesador más avanzado, anunciado para este año.

Las acciones de un competidor, Advanced Micro Devices (AMD) cayeron un 3,7 por ciento en las operaciones posteriores al cierre. A AMD también le han prohibido la exportación de su microprocesador de inteligencia artificial MI250 a China.

Nvidia dijo que el pretexto de la prohibición es que los microprocesadores “sean utilizados o desviados a un uso final militar o a un usuario final militar en China”. El Departamento de Comercio de Estados Unidos dijo que estaba revisando sus políticas relacionadas con China para “evitar que la tecnología avanzada caiga en manos equivocadas”.

“Aunque no estamos en condiciones de esbozar cambios políticos específicos en este momento, estamos adoptando un enfoque mundial para aplicar las medidas adicionales necesarias relacionadas con las tecnologías, los usos finales y los usuarios finales para proteger la seguridad nacional y los intereses de la política exterior de Estados Unidos”, añadió un portavoz.

“Estados Unidos sigue abusando de las medidas de control de las exportaciones para restringir las exportaciones de artículos relacionados con los semiconductores a China, algo a lo que China se opone firmemente”, dijo Shu Jieting, portavoz del Ministerio chino de Comercio, en una conferencia de prensa.

No es la primera vez que Estados Unidos intenta impedir que las empresas chinas se abastezcan de microprocesadores. En 2020 el gobierno de Trump prohibió a los proveedores vender microprocesadores fabricados con tecnología estadounidense a Huawei.

Sin los microprocesadores estadounidenses de empresas como Nvidia y AMD, las organizaciones chinas no podrán realizar de forma rentable el tipo de computación avanzada que se utiliza para el reconocimiento de imágenes y voz, entre otras muchas tareas.

El reconocimiento de imágenes y el procesamiento del lenguaje coloquial son habituales en aplicaciones de consumo, como los teléfonos móviles, que pueden responder a preguntas y etiquetar fotos. También tienen usos militares, como la búsqueda de armas o bases en las imágenes de los satélites y el filtrado de las comunicaciones digitales con fines de recopilación de información.

Nvidia dijo que registró 400 millones de dólares en ventas de los microprocesadores afectados este trimestre en China, que podrían perderse si las empresas deciden no comprar más productos de Nvidia.

Alrededor del 10 por cien de las ventas de centros de datos de Nvidia proceden de China.

—https://www.reuters.com/technology/nvidia-says-us-has-imposed-new-license-requirement-future-exports-china-2022-08-31/

El gobierno ucraniano vive de la caridad internacional

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proporcionará 1.300 millones de dólares en financiación de emergencia a Ucrania. Es un buen pellizco, pero lo mejor es que el dinero estaba destinado a la ayuda alimentaria. Los ucranianos van a engordar o, mejor dicho, los van a cebar como a los gorrinos.

El FMI reconoce el fradude abiertamente: aunque el dinero estaba presupuestado para paliar la crisis alimentaria, ahora lo van a destinar a las necesidades “urgentes” de la balanza de pagos y a pagar a los “donantes y acreedores” de Ucrania, según un comunicado oficial.

En otras palabras: el FMI entrega dinero a Ucrania para pagar a los que le entregan dinero porque la “ayuda” no es desinteresada. Hay que empezar a devolver las donaciones y préstamos. Por lo tanto, el dinero ni siquiera va a llegar a Ucrania.

Antes en Ucrania todo marchaba viento en popa pero luego la guerra ha afectado “gravemente” a la economía, dice el FMI. “Se espera que el PIB disminuya un 35 por cien en 2022 en comparación con 2021 y las necesidades de financiación siguen siendo muy grandes”.

Es un camino de ida y vuelta: Zelensky agradece el apoyo al FMI públicamente, que a su vez se desvive por elogiar al gobierno ucraniano, que ha logrado “mantener la estabilidad macroeconómica del país en estas circunstancias extremadamente difíciles”.

La capataz del FMI, Kristalina Georgieva, aseguró que la institución, así como “los donantes y acreedores, han reiterado su voluntad de seguir apoyando financieramente a Ucrania para ayudarla a volver a la senda del crecimiento equilibrado y la viabilidad a medio plazo”.

Los ucranianos viven de la caridad. A finales de septiembre el Banco Mundial concedió 530 millones de dólares de ayuda adicional para “hacer frente a las necesidades urgentes generadas por la invasión rusa”, con lo que la ayuda total concedida asciende a 13.000 millones de dólares desde el inicio de la guerra.

El Congreso de Estados Unidos también votó a finales de septiembre una ayuda adicional de 12.300 millones de dólares, incluidos 3.700 millones de dólares en equipamiento militar, con lo que el esfuerzo total de Estados Unidos asciende a 65.000 millones de dólares desde que comenzó la guerra.

España se enfrenta al cierre de 300.000 empresas este año

En los primeros ocho meses de este año ya han cerrado un total de 46.000 empresas en España, aunque algunas estimaciones calculan que el total ascenderá a unos 300.000 cierres a finales de este año (*).

Lo mismo ocurre en Reino Unido. Los estragos de los confinamientos, la elevada inflación y el rápido descenso de la demanda de los consumidores, provocados por la introducción de las sanciones contra Rusia, han obligado a más de 250.000 empresas británicas a cesar su actividad en el primer semestre de este año, según el Wall Street Journal.

Los datos han sido publicados por la Oficina de Estadísticas Nacionales de Reino Unido.

Más de 250.000 empresas británicas abandonaron el mercado de Reino Unido, lo que supone un aumento del 16 por cien respecto al primer semestre del año pasado y del 40 por cien respecto al primer semestre de 2019.

Para el primer semestre de este año, la cifra comunicada se ha convertido en un máximo histórico en un periodo de seis meses. Aunque los datos sobre el cierre de empresas entre julio y septiembre se presentarán a finales de este mes, es evidente que el ritmo de cierre de empresas ha seguido aumentando.

Tanto en España como en Reino Unido, la mayor parte de las empresas cerradas son pequeñas empresas.

(*) https://theobjective.com/economia/2022-03-20/crisis-cierres-empresas/

La guerra de la energía costará 16 millones de empleos a Europa

El Primer Ministro belga, Alexander de Croo, asegura que Europa está amenazada por la desindustrialización y los disturbios masivos a causa de la crisis energética provocada por las sanciones contra Rusia.

“Podemos enfrentarnos a una desindustrialización masiva del continente europeo (si no intervenimos en los procesos de los mercados del gas), y las consecuencias a largo plazo de ello pueden ser muy, muy profundas”, declaró al Financial Times, añadiendo que la población de los países de la Unión Europea está pagando “facturas demenciales”, y en algún momento la población “se enfadará”.

La consultora Yakov & Partners sostiene algo parecido, pero hay que explicarlo un poco más despacio.

Como tantas otras empresas, las tres grandes consultoras mundiales (McKinsey, BCG y Bain & Company) hicieron el paripé. Dijeron que abandonaban Rusia a causa de las sanciones pero, en realidad, lo que hicieron es cambiar el nombre comercial de las empresas. Sus antiguos especialistas trabajan ahora bajo el nombre de Yakov & Partners.

Pues bien, esa consultora calcula que Europa gastará 1,6 billones de euros para paliar la crisis energética derivada de las sanciones, pero no es seguro que el remedio sea mejor que la enfermedad porque el desembolso acabará provocando aumentos de los precios de la energía, el cierre de empresas y el racionamiento alimentario en la Unión Europea.

“La crisis provocará más quiebras y un efecto dominó en el sector financiero. La demanda de los consumidores caerá, las empresas cerrarán sus programas de inversión. Algunas de las industrias más intensivas en energía pueden no ser competitivas debido a la escasez de gas y al aumento de los costes energéticos. Como resultado, las empresas podrían reducir la producción entre un 10 y un 60 por cien respecto a los niveles de 2021. Además, 16 millones de puestos de trabajo podrían estar en peligro”, dice el informe.

Dentro de dos o tres años los asiáticos empezarán a comprar pedazos del continente europeo.

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