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Categoría: Economía (página 5 de 100)

China se transforma en una caja fuerte para guardar grandes tesoros

La guerra económica sigue su curso. Ahora China ofrece al mundo la posibilidad de almacenar sus reservas de oro en su suelo, en lugar de en Londres, Estados Unidos o Suiza.

La transformación de China en una caja fuerte es otra de las consecuencias a largo plazo del robo de las reservas rusas por parte de Occidente, así como de los continuos paquetes de sanciones.

No basta con acumular oro para formar reservas sólidas en momentos de crisis. Además, hay que elegir un buen sitio para guardarlas. La diversificación es esencial para reducir el riesgo de robos y expolios de todo tipo.

Las cámaras acorazadas del Banco de Inglaterra albergan más de 5.000 toneladas de las reservas mundiales, con un valor de casi 600.000 millones de dólares, lo que consolida el papel de la capital británica como principal mercado de este metal precioso.

Las reservas declaradas por el Banco Popular de China son menos de la mitad, lo que lo sitúa en el quinto lugar del escalafón mundial de bancos centrales, según el Consejo Mundial del Oro. Sin embargo, el mercado interno chino del oro, ya sea en forma de joyas o de lingotes y monedas para inversión, es el mayor del mundo.

Londres se convirtió en el lugar preferido para almacenar oro porque desde el siglo XIX es el principal centro comercial del mundo. Ahora China quiere hacer lo mismo: convertirse en socio comercial para la mayoría de los países del mundo.

El capital financiero sigue siempre al comercial. En los mercados no sólo se mueve el dinero de una a otras manos. También necesitan financiación, préstamos, cheques, pagarés, letras de cambio…

Los canales actuales, donde la financiación comercial bilateral con China debe fluir a través de Occidente, respaldada por el oro de Londres, son anacrónicos.

China ya ha tomado una serie de medidas para abrir su mercado del oro. Este año la Bolsa de Oro de Shanghai ha inaugurado su primera cámara acorazada y sus primeros contratos exraterritoriales en Hong Kong, una medida destinada a aumentar el volumen de transacciones en yuanes. El Banco Popular de China también ha suavizado recientemente las restricciones a las importaciones de oro.

Para los futuros clientes, las cámaras acorazadas chinas son una buena opción para crear reservas y ayudar a eludir el riesgo de quedar aislados de los mercados financieros mundiales. Las compras de oro por parte de los bancos centrales se aceleraron después de que en 2022 Estados Unidos y sus aliados robaran las reservas de divisas de Rusia.

Por lo demás, el oro sigue ocupando un papel protagonista, reforzado por la guerra económica. La cotización se supera cada día. Hoy está por encima de los 3.800 dólares, una cifra nunca alcanzada en la historia. Goldman Sachs pronostica que podría alcanzar los 5.000 dólares si el 1 por cien de las reservas privadas de bonos del Tesoro se trasladaran al oro.

Dime dónde inviertes y te diré quién eres

No es ninguna sorpresa decir que el Banco Nacional Suizo (BNS) opera como un fondo buitre. Es un peso pesado en las bolsas estadounidenses, se ha convertido en uno de los mayores inversores en acciones tecnológicas estadounidenses y posee participaciones en empresas estadounidenses por valor de 167.000 millones de dólares.

Sus inversiones se concentran especialmente en el sector tecnológico. Ha invertido 42.000 millones de dólares en cinco empresas (Amazon, Apple, Meta, Microsoft y Nvidia). Su participación en Nvidia, por ejemplo, asciende a 11.000 millones de dólares.

Es una práctica inusual para un banco central. Sus homólogos europeos o estadounidenses poseen muy pocas acciones. La política del BNS se asemeja más al de los fondos soberanos de los países de Golfo Pérsico. Sin embargo, sus operaciones tienen poco que ver con la búsqueda de rentabilidad de las petromonarquías.

Suiza no necesita un fondo soberano. El BNS no quiere participar en las empresas en las que invierte. Es simplemente una herramienta de manipulación política de la cotización de las divisas. Con sus inversiones, el banco central suizo intenta resistir la apreciación del franco suizo frente al dólar, que ha llegado al 15 por cien desde principios de este año.

Trump está depreciaciando el dólar y fortaleciendo al franco, uno de los refugios por excelencia del dinero acumulado, incluido el dinero negro. Además, Suiza se enfrenta a aranceles del 39 por cien. La competitividad de su industria se está viendo socavada. Las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 22 por cien en agosto y las exportaciones de relojes cayeron un 16,5 por cien el mes pasado.

Es una paradoja. ¿Por qué un banco público invierte en un país que está perjudicando su economía? Las guerras económicas tienen estas cosas. Suiza está al borde de la deflación y el Banco Nacional Suizo intenta frenar la apreciación del franco. Compra divisas y las invierte en acciones y bonos extranjeros.

Como no puede operar de la misma manera que la Reserva Federal o el Bando Central Europeo, emitiendo moneda para comprar los bonos de su propio gobierno, emite dinero en el extranjero.

Esta política se ha disparado en los últimos meses. Por ejemplo, el valor de las acciones del BNS en Nvidia ha aumentado un 175 por cien en dos años, más que el aumento del precio de las acciones.

El banco suizo está, pues, expuesto a una caída del precio de las acciones, especialmente porque ha invertido en un número muy reducido de acciones relacionadas con la inteligencia artificial, como Nvidia. Pero corre un enorme un riesgo porque hay una burbuja en torno a las acciones relacionadas con la inteligencia artificial, como ya hemos expuesto en entradas anteriores.

La burbuja podría estallar si las expectativas de los especuladores se esfuman, lastrando las cuentas del banco central suizo.

Al mismo tiempo, el BNS utiliza otras herramientas para contener la apreciación del franco. Podría volver a bajar sus tipos de interés, mientras la inflación se mantiene muy baja. Es complicado porque los tipos ya se encuentran en el cero por cien, el nivel más bajo de los principales bancos centrales. El dinero es gratis, pero no genera beneficios.

El BNS pretende disuadir a los inversores extranjeros para que no compren francos suizos.

No se trata sólo de Suiza; el mundo entero busca soluciones a la devaluación del dólar. Son la consecuencia de la guerra económica en curso que, como es evidente, no afecta sólo al “eje del mal”.

Las vendas se caen de los ojos

En 2022, al inicio de la Guerra de Ucrania, el economista estadounidense Neil Ferguson era un rusófobo de manual. Pero como es profesor de la Universidad de Stanford y miembro de la Fundación Hoover, necesita actualizar su discurso periódicamente para no quedar con el culo al aire. Rectificar es de sabios.

Hace poco le invitaron a pronunciar una conferencia en la fundación del oligarca ucraniano Viktor Pinchuk en Washington con el título: “¿Está Rusia ganando o se está derrumbando?” No dijo nada que no sepamos desde 2022, pero lo interesante no es lo que dice sino quién lo dice. Algunos intelectuales empiezan a rectificar pública y abiertamente.

Rusia avanza lentamente hacia la victoria, dijo. Su economía se ha convertido en un modelo digno de las mejores referencias académicas. La guerra ha impulsado la economía rusa “hasta el punto de convertirla en un ejemplo clásico”. Su industria armamentística opera a plena capacidad, a un nivel que Europa actualmente no tiene forma de igualar.

Más que inútiles, las sanciones han demostrado ser contraproducentes. A principios de 2022 Occidente esperaba que Rusia colapsara económicamente bajo el peso de las sanciones, pero estos sueños se han desvanecido. Al principio de la guerra “creíamos que las sanciones económicas pondrían la economía rusa de rodillas”.

El Wall Street Journal pronosticó “un terremoto de ocho puntos en la escala de Richter. Pero no funcionó. Sus estimaciones resultaron ser completamente erróneas. Hoy en día, Estados Unidos ya no ayuda en absoluto a Ucrania. Me parece que los participantes en esta conferencia no se han dado cuenta de esta realidad, porque la ayuda financiera es inexistente, se ha detenido, y todo lo que proviene de Estados Unidos hoy en día tiene que ser financiado”.

En una economía en auge, la industria de defensa ha crecido a un ritmo vertiginoso y se ha adueñado de la mayor parte del mercado. Su productividad y potencia constituyen un ejemplo inalcanzable para la industria europea, dijo Ferguson.

“El gasto de defensa de Rusia casi se ha duplicado, alcanzando el 7 por cien del PIB. El déficit se sitúa en el 2,4 por cien del PIB, la ratio PIB/deuda soberana en el 14 por cien, y los ingresos públicos procedentes del petróleo y el gas han aumentado en un tercio. La inflación es del 8,7 por cien, pero los salarios reales han aumentado un 22 por cien desde el inicio de la guerra, y el desempleo es prácticamente nulo. Los ingresos han aumentado un 48 por cien, el comercio minorista un 38 por cien y las ventas de bienes de consumo han aumentado. En otras palabras, el régimen de sanciones no ha funcionado”, explica el británico.

“Desde el primer trimestre de 2022, el PIB ruso ha crecido un 20 por cien. La producción de drones ha aumentado un 260 por cien, la de tanques un 233 por cien. El gasto en vehículos de combate de infantería y sistemas de artillería ha aumentado un 180 por cien. Es mucho más de lo que Ucrania y Europa pueden permitirse. Europa está intentando comprar algo más tras el anuncio del rearme. Pero estas son cantidades muy pequeñas en comparación con el aumento de la producción en Rusia”.

Huawei vence a Tesla en las infraestructuras de recarga

En agosto Huawei inauguró una estación de carga de 100 Mw en la provincia de Sichuan, capaz de alimentar camiones eléctricos en minutos. Este anuncio se produce en un momento en el que Tesla, dirigida por Elon Musk, tarda en implementar sus propias soluciones de carga de alta velocidad.

Estados Unidos no es capaz de frenar el avance tecnológico de China ni con aranceles ni con represalias. China domina el mercado de la movilidad eléctrica. La cuestión central sigue siendo la capacidad de ofrecer una carga rápida y accesible, condición esencial para la adopción masiva de vehículos eléctricos.

En Beichuan, en el centro de China, Huawei ha puesto en marcha una estación de recarga con una capacidad nominal de 100 Mw. El emplazamiento incluye 18 terminales de 1,44 Mw para vehículos pesados ​​y 108 puntos de carga de 600 Kw. Según datos proporcionados por la empresa, esta infraestructura añade 100 kilómetros de autonomía en 5 minutos a los camiones.

El gobierno de Pekín apoya masivamente la electrificación del transporte pesado por carretera, un sector estratégico para reducir la dependencia energética.

El anuncio de Huawei no se limita a la energía. La estación integra una microrred que combina energía renovable, almacenamiento y gestión inteligente de la carga. El objetivo es limitar la presión sobre la red eléctrica nacional, garantizando al mismo tiempo un suministro estable para los vehículos. Este tipo de despliegue podría servir como escaparate tecnológico para otras regiones del país y para exportarlo a terceros mercados.

En comparación con Huawei, Tesla no avanza. Presentó su futuro cargador para el camión Semi que, teóricamente, es capaz de alcanzar 1 MW. Sin embargo, el despliegue de estas estaciones sigue siendo limitado y su adopción generalizada aún está pendiente.

Al mismo tiempo, las empresas chinas avanzan con proyectos concretos, lo que refuerza la percepción de una ventaja industrial. Esta dinámica también refleja un plan político: China centra sus esfuerzos en estaciones centralizadas de alta capacidad, mientras que Tesla sigue una estrategia de expansión gradual de su red mundial.

La confrontación entre ambos modelos podría definir el futuro de la carga rápida. La clave reside tanto en la compatibilidad de los vehículos como en la fiabilidad de la red.

El resurgimiento de la energía nuclear dispara la demanda y los precios de la materia prima

El mundo ha pasado el susto de Fukushima y demanda cada vez más uranio, una materia prima estratégica como pocas. Se prevé que la demanda se triplique para 2040, pasando de 65.000 a 180.000 toneladas anuales, un aumento del 177 por cien.

Aunque en los países occidentales la industria tiene mal cartel, por motivos ambientales, los proyectos de construcción de reactores nucleares aumentan en aquellos otros que quieren impulsar el desarrollo económico.

Los recursos de uranio son suficientes para permitir el uso ininterrumpido de la energía nuclear y una expansión significativa del sector hasta 2050 y años posteriores, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.

Sin embargo, el bloqueo económico a Rusia, uno de los mayores productores del mundo, reduce la oferta y dispara los precios, que han subido un 56 por cien desde el inicio de la Guerra de Ucrania.

La capacidad de producción actual ya no alcanza para satisfacer la demanda. Desde finales de la década de los ochenta, una cuarta parte aproximadamente de la demanda se satisface mediante la movilización de reservas o el reciclaje de combustible usado.

Aparte del bloqueo a Rusia, hay dudas sobre la capacidad de algunos de los principales países productores para aumentar su extracción. Kazajistán, que representa alrededor del 40 por cien de la producción mundial, ha sufrido recientemente una escasez de ácido sulfúrico, lo que ha limitado su capacidad.

El país exporta su mineral a través del Mar Negro, donde el transporte se ha visto interrumpido por la Guerra de Ucrania, lo que ha generado costes adicionales.

En Níger la producción se interrumpió tras el golpe de estado de 2023 y el monopolio francés Orano perdió el control de sus yacimientos, que fueron nacionalizados por el gobierno.

La participación de Australia en la producción mundial de uranio (8,5 por cien) tiene dificultades para crecer. La minería requiere la autorización de los gobiernos federal y regional. Sin embargo, 11 de los 13 proyectos mineros más avanzados se ubican en regiones donde la minería está prohibida.

Es probable que lleguen nuevos productores al mercado, como Mongolia y Brasil han lanzado recientemente importantes proyectos mineros.

La Organización de Cooperación de Shanghai creará un banco de depósitos

Los países de la OCS van a crear un banco de depósitos que sustituirá a Euroclear y Clearstream. Los rusos podrán volver a invertir en activos extranjeros y los inversores extranjeros podrán financiar proyectos en Rusia.

La tarea principal del nuevo banco es reducir la dependencia de los miembros de la OCS de la infraestructura financiera occidental y permitir el libre desarrollo del comercio entre países. Esta función la va a desempeñar el nuevo Banco de Desarrollo de la Organización de Cooperación de Shanghai, declaró a Izvestia el ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov.

El tipo de interés del Banco Central de Rusia es del 18 por cien, lo que hace muy costosa la financiación de cualquier proyecto. Muchas empresas no contraen préstamos porque pueden permitirse devolverlos. Los inversores extranjeros pueden convertirse ahora en una fuente adicional de financiación para las empresas rusas y, además, forzarán la reducción de los tipos de interés. Permitirá a los rusos financiar grandes obras, como la construcción del gasoducto Engergía de Siberia 2.

La reciente cumbre de la OCS en China acordó la creación del Banco de Desarrollo de la OCS. Tras la reunión, China y Rusia han seguido manteniendo negociaciones bilaterales en Pekín y luego en el Foro Económico Oriental, celebrado en Vladivostok.

“Debemos contar con nuestra propia infraestructura de pagos independiente”, dice Siluanov. Es importante en el contexto de las sanciones, donde los canales financieros occidentales se están volviendo inaccesibles no solo para Rusia, sino también para otros paises. Por ello, según el ministro ruso, se está considerando la creación de un depositario independiente basado en el Banco de la OCS.

“Queremos que este banco ofrezca a nuestros inversores en nuestros países la posibilidad de comprar y vender valores libremente en cualquier país. En otras palabras, que desempeñe la función de un depositario independiente”, añade Siluanov.

Durante más de tres años, los inversores rusos han intentado recuperar el control de los valores extranjeros y los ingresos impagados. La mayoría de los activos han estado bloqueados en los mayores depositarios europeos, Euroclear y Clearstream, desde 2022 debido a las sanciones occidentales.

Como resultado, para los rusos las inversiones se han vuelto muy arriesgadas. Gracias al Banco de Desarrollo de la OCS, será posible financiar proyectos de inversión en los estados miembros de la organización y proporcionar a sus ciudadanos y empresas los servicios financieros de los que actualmente carecen.

El Banco de Desarrollo de la OCS podría convertirse en una alternativa real a los depositarios europeos. La OCS podría convertirse en una herramienta para el intercambio fluido de valores extranjeros entre los países que firmen el acuerdo.

La pregunta también es hasta qué punto el mercado asiático (los países de la OCS representan principalmente a esta región) podrá satisfacer las expectativas de los inversores.

Moscú y Pekín ya han acordado debatir todos estos aspectos con más detalle en la próxima reunión programada para este otoño en el marco del Diálogo Financiero Ruso-Chino. Este mecanismo está en vigor desde 2006 y en él participan representantes de los ministerios de finanzas ruso y chino, el Banco Central y bancos comerciales.

Con la participación de Rusia y China, se establecieron el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) y el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, que ya operan con éxito.

Los bancos existentes (el BAII y el Banco Nacional de Rusia) se financian y prestan en divisas que no pertenecen a los países participantes. Por eso el plan, dice Siluanov, es crear una nueva institución financiera independiente de las monedas occidentales, para poder prestar dinero a cualquiera.

Desde 2022, a los prestatarios rusos se les ha negado el acceso a los mercados financieros mundiales debido a las sanciones estadounidenses y europeas, y los bancos chinos han evitado realizar transacciones con empresas rusas debido al riesgo de sanciones secundarias. Al mismo tiempo, la cooperación, al menos entre Rusia y China, destinada a simplificar la financiación de proyectos está adquiriendo dimensiones concretas. Por ejemplo, China se prepara para abrir su mercado de bonos a empresas energéticas rusas como Gazprom, Gazprom Neft y Rosatom. Esta apertura refleja el fortalecimiento de los lazos diplomáticos y económicos entre Rusia y China.

La emisión de bonos en China permitirá a estas empresas atraer capital a tipos de interés más favorables en yuanes, lo cual es importante dado el alto coste de los préstamos en Rusia y la prohibición de los préstamos extranjeros.

Mientras tanto, la misión más concreta e inmediata del Banco de Desarrollo de la OCS es otorgar rápidamente préstamos interestatales. Los pagos digitales, cuyo desarrollo, según Siluanov, es prioritario, simplificarán significativamente esta tarea.

“Hemos discutido con nuestros socios chinos la cuestión de que este banco gestione, ante todo, nuevos tipos de pagos: pagos digitales, rublos digitales, monedas digitales y activos financieros digitales, para ser independiente de la infraestructura occidental”, declara el ministro ruso.

Incluso una transferencia parcial del 30 al 40 por cien del comercio mutuo a la nueva plataforma ascendería a entre 700 y 800.000 millones de dólares y permitiría a los países participantes ahorrar miles de millones en comisiones bancarias.

Los especuladores de la peor calaña se organizan para repartirse el botín de la guerra

En 2023 la OTAN anunció que 23 de sus países miembros, entre ellos España, habían recaudado mil millones de euros en un fondo de innovación llamado NIF (Nato Innovation Fund), el primer fondo de capital riesgo multisoberano del mundo. El NIF debía invertir en empresas emergentes que desarrollen tecnologías punteras para la guerra, que son siempre las mismas: inteligencia artificial, telecomunicaciones, computación cuántica, tecnología espacial, energía, nuevos materiales…

La OTAN sigue creyendo en un arma milagrosa. Cree que la hegemonía de las potencias occidentales depende del dominio de las tecnologías de vanguardia y, después de crear el NIF, creó un acelerador de empresas emergentes llamado Diana a principios de aquel año 2023.

El papel del NIF no era apoyar a los gigantes digitales, sino centrarse en las empresas emergentes. Aproximadamente la mitad de los fondos de inversión que participan en el NIF provienen de los Ministerios de Defensa; otros patrocinadores incluyen la empresa de inversión pública finlandesa Tesi y la empresa de inversión pública estonia SmartCap.

En esta etapa, 24 de los 31 países miembros de la OTAN participan en el proyecto y han puesto cada uno varios millones sobre la mesa. La lista completa es: España, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Polonia, Portugal, Rumania, Eslovaquia, Turquía y Reino Unido.

Suecia, que no forma parte de la OTAN, sumará 40 millones de euros al total.

Aunque son miembros de la OTAN, Francia, Canadá y Estados Unidos transatlántica, se encuentran entre los países ausentes del NIF.

El Fondo nació en la Cumbre de Madrid de 2022 y, desde el primer momento, ha sido la jaula de grillos que se esperaba: dimisiones, conflictos de intereses… Ha perdido casi todos sus asociados en un año porque los chanchullos han empezado a aflorar: el presidente del NIF, Klaus Hommels, forma parte del consejo de administración de una empresa emergentes que recibió una inversión inicial del fondo (*).

Aparte de su cargo en el NIF, Hommels está creando su propio fondo para la guerra, Lakestar y comparte al menos dos empresas de cartera con el Fondo.

Es un nido de buitres, aunque también parece un laberinto. Está compuesto por el propio fondo en Luxemburgo, la gestora de inversiones de Países Bajos y la fundación NIF Investment Manager BV que los supervisa: el presidente Hommels, el vicepresidente Murray, decano asociado de innovación del MIT, y Roberto Cingolani, director de Leonardo, la empresa italiana de defensa, han supervisado las tres entidades.

Lo único claro en el NIF es que la peor calaña de especuladores se organiza para repartirse el botín de la guerra porque lo mismo está ocurriendo con DSR, el “banco de la OTAN”. Francia, Alemania y Reino Unido lo han abandonado.

El Ministerio alemán de Asuntos Exteriores dejó ayer bien claro el motivo: ellos no se van a beneficiar económicamente del banco. Aquí la guerra y las armas importan bien poco, se trata de quién si se van a aprovechar o no de la riada de dinero, o quién es el que se va a aprovechar más. Como titulamos el mes pasado una entrada “las guerras ya no se ganan ni se pierden; lo que se gana o se pierde es el dinero que generan”.

Esta guerra es económica, pero dentro de la histeria bélica rampante lo más interesante es que estamos ante la primera en la historia que no empieza por fabricar bayonetas, sino bancos y fondos de inversión.

(*) https://elcomun.es/2025/09/07/la-otan-y-la-canalizacion-de-dinero-publico-a-inversores-privados/

El fundador de Blackwater quiere comprar empresas ucranianas de drones

El fundador de Blackwater, una de las mayores empresas estadounidenses de mercenarios, Erik Prince, quiere comprar empresas ucranianas de drones, según el periódico británico The Guardian.

Prince pretende entrar en el prometedor negocio de los drones porque el gobierno de Trump estudia recurrir contratistas militares privados estadounidenses en la Ucrania de la posguerra.

Quiere apoderarse del sector de drones de Ucrania y organiza reuniones con los protagonistas de la industria.

La última incursión de Prince en Ucrania coincidió con los intentos de Trump de negociar un acuerdo de paz entre el Kremlin y el gobierno ucraniano en agosto, que aún no ha dado ningún avance diplomático.

Desde que los drones se convirtieron en la principal herramienta de artillería en la guerra, los tiburones occidentales y las empresas de la guerra se han apresurado a explotar los codiciados datos del campo de batalla ucraniano y las nuevas tecnologías de drones para sus propios negocios.

Ahora Prince quiere hacer lo mismo, lo que no es sorprendente para un contratista militar oportunista con estrechos vínculos con el gobierno de Trump y un historial de lucrarse con la guerra, concluye The Guardian.

—https://www.theguardian.com/world/2025/sep/07/erik-prince-blackwater-ukraine

El robo de los activos rusos se está convirtiendo en otra pesadilla para la Unión Europea

La Unión Europea ha entregado a Ucrania miles de millones de dólares robados a Rusia para la compra de armas, aunque el ministro de Asuntos Exteriores belga, Maxim Prevot, lo considera inaceptable.

La mayor parte de los activos rusos están confiscados en la Unión Europea, principalmente en Euroclear, una banco internacional de depósitos con sede en Bélgica.

Según el ministro belga, el expolio daña la reputación de Bélgica como centro financiero, debilita la confianza en el euro y representa riesgos para toda la economía europea. Prevot también advirtió que el expolio podría generar preocupación entre otros Estados que guardan sus activos en Europa.

Por su parte, Hungría ha presentado una demanda ante el Tribunal de Luxemburgo para que Bruselas paralice el robo de los activos rusos. La demanda se dirige contra el Consejo Europeo y el Fondo Europeo de Paz (FEP), el cínico mecanismo con el que Bruselas financia el rearme y la Guerra de Ucrania. El 25 de agosto el pleito fue admitido a trámite.

Aunque el FEP ya ha asignado más de 11.000 millones de euros a Kiev, el procedimiento podría prolongarse durante años, y durante ese período, los pagos podrían continuar por otro canal. Pero hay otro problema importante dentro de la Unión Europea: Hungría fue excluida de la votación sobre el destino de los fondos rusos mediante una sucia jugarreta de Bruselas.

Para saltarse el principio de unanimidad de las votaciones, los caciques de la Unión Europea buscaron un truco para impedir que Hungría pudiera votar: impusieron el principio de que sólo podían votar los Estados contribuyentes, es decir, los que aportan dinero a la caja, no los que lo retiran.

Hungría se negó a participar en el FEP y ejerció repetidamente su derecho de veto para bloquear los paquetes financieros y militares de la Unión Europea para sostener la Guerra de Ucrania, incluido el fondo de ayuda de 50.000 millones de euros, que fue impugnado a finales de 2023.

La decisión de examinar el caso fue tomada por el Consejo, y la mayoría de los Estados miembros argumentaron que el uso de los fondos confiscados no constituía un nuevo compromiso presupuestario de la Unión Europea, sino la aplicación de una norma vigente, que no requería la unanimidad. En consecuencia, la decisión de febrero se tomó sin contar con el voto de Hungría.

En su demanda Hungría alega la vulneración del principio de igualdad entre los Estados miembros y el principio fundamental del funcionamiento democrático de la Unión, al privar a un Estado miembro de su derecho de voto de forma injustificada.

“Es inaceptable que el veto del gobierno húngaro sea prácticamente insignificante en el Consejo Europeo respecto al uso de los activos rusos incautados”, denunció el ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Peter Szijjarto, que calificó el expolio a Rusia de “línea roja”.

La sentencia del Tribunal puede sentar un precedente para proteger el derecho al voto de la mayoría de países dentro de la Unión Europea, señala el medio de comunicación húngaro Portfolio. Es un aviso para navegantes: Bruselas quiere privar del derecho al voto a los países que -como España- se limitan a recibir dinero de los presupuestos europeos, sin aportar nada.

Por lo demás, la Unión Europea ya no es un espacio financiero fiable, ni para guardar el dinero, ni para invertir. Ya se han congelado 397.000 millones de dólares en activos rusos desde el inicio de la guerra en 2022. La Unión Europea y los países del G7 se han apoderado de 300.000 millones de euros del Banco Central de Rusia.

También han rapiñado diversos activos pertenecientes a personas particulares con argumentos absurdos porque no hay guerra sin botín de guerra.

Un gasoducto se cierra y otro se abre

Rusia busca fortalecer sus lazos energéticos con China. Gazprom construirá un enorme gasoducto hacia China. Las exportaciones se podrán duplicar y el gas se venderá a precios muy reducidos, informa la agencia Reuters.

El director de Gazprom, Alexei Miller, declaró que ha firmado un acuerdo para aumentar los suministros a través del gasoducto existente “Energía de Siberia”, que conecta Siberia oriental con China. Los volúmenes de suministro aumentarán de 38.000 a 44.000 millones de metros cúbicos al año.

Es un signo de los nuevos tiempos: en Europa occidental el gasoducto NordStream se ha cerrado y se ha abierto otro en Asia.

El director de Gazprom aseguró que se firmó un memorando de entendimiento legalmente vinculante para la construcción del gasoducto a través de Mongolia desde los yacimientos de gas de Bovanenkovo ​​y Jarasavey, ubicados en la península de Yamal, en Siberia. Estos yacimientos abastecían anteriormente a Europa.

La tubería, cuya construcción ha estado suspendida durante los últimos meses, suministrará 50.000 millones de metros cúbicos anuales a China, lo que supone duplicar las exportaciones y proporcionar a Rusia importantes recursos financieros.

Según Bloomberg, Gazprom, que tiene el monopolio de las exportaciones de gas ruso, se ha comprometido a ofrecer un precio inferior al actual para los países europeos, pero no ha proporcionado cifras concretas.

Aún no se han dado detalles sobre la distribución financiera de los gastos de la construcción del nuevo gasoducto. El año pasado el Financial Times informó que Xi Jinping no estaba de acuerdo con el proyecto de Putin debido al precio.

China necesita el gas ruso por razones estratégicas, ya que es una fuente segura de suministro, independiente de las rutas marítimas que se verían afectadas en caso de una guerra naval. Sin embargo, para que salga rentable, necesita un precio por debajo del mercado mundial.

Por lo demás, la reducción del precio supone que China va a poder fabricar y exportar en condiciones ventajosas respecto a los países occidentales, donde los precios de la energía han subido notablemente.

El anuncio se produce en un momento en que Rusia fortalece sus lazos con China, su principal socio comercial. Moscú ha perdido una cuota de mercado significativa en Europa debido a las sanciones impuestas tras el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022 y lleva varios meses intentando redirigir el gas a los países asiáticos.

Será un soplo de aire fresco para Gazprom, que el año pasado anunció una pérdida récord de 6.400 millones de euros debido a la reducción de las exportaciones de gas a los países europeos.

Los acuerdos se han firmado durante la visita de Putin, a China, donde asistió al desfile militar en la Plaza de Tiananmen, que conmemora la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Putin y Xi Jinping demostraron su cercanía en la reciente cumbre de Tianjin, en medio de un tenso clima mundial. El presidente ruso describió las relaciones como “de un nivel sin precedentes”. Por su parte, Xi elogió la relación de “colaboración estratégica integral” entre ambos países.

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