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Categoría: Economía (página 5 de 101)

El lucrativo negocio de la guerra permanente

El complejo militar industrial estadounidense sigue siendo una fuerza dominante en la política y la economía mundial. No solo ha persistido, sino que ha evolucionado hacia una red económica de empuje colosal, cuyas dinámicas incentivan las guerras permanentes, a menudo enmascaradas con pretextos “humanitarios” que ocultan devastadoras pérdidas por muertes, desapareciones y mutilaciones.

La industria de guerra es un pilar indispensable de la economía estadounidense. El presupuesto del Pentágono ronda los 850.000 millones de dólares, una cifra que puede alcanzar el billón de dólares si se incluyen las partidas para las guerras en curso. Supone más del 3 por cien del PIB nacional, superando los presupuestos de defensa combinados de los diez países siguientes.

Este gigantesco flujo de dinero sustenta un vasto entramado. El sector aeroespacial y de defensa emplea directamente a más de 1,1 millones de trabajadores, una cifra que se eleva a más de 2,2 millones si se consideran los empleos indirectos de la cadena de suministro. Monopolios gigantes como Lockheed Martin, Boeing y Raytheon (RTX) dominan el mercado, con ingresos anuales que superan colectivamente los 150.000 millones de dólares, garantizados en gran medida por adjudicaciones públicas.

Esta influencia se extiende más allá de la economía productiva. Los grupos de presión del sector han invertido más de 150 millones de dólares en contribuciones políticas en las últimas dos décadas, creando un círculo vicioso: las empresas de defensa financian campañas y equipos de análisis que abogan por políticas exteriores agresivas, lo que a su vez perpetúa la demanda de armamento.

El negocio depende de la guerra. Sin guerras o amenazas, reales e inventadas, la demanda de armas disminuye, poniendo en riesgo beneficios y puestos de trabajo. Desde 1991 Estados Unidos ha iniciado al menos 251 intervenciones militares.

Estas operaciones no son gratuitas; generan contratos masivos. Solo las guerras posteriores al 11-S (en Irak y Afganistán) tuvieron un coste superior a los 8 billones de dólares, un derroche de dinero que impulsó las ventas de armas y enriqueció a los contratistas privados. La dinámica crea un interés económico perverso en el mantenimiento de un estado de guerra permanente, que sirve para justificar constantes aumentos del presupuesto de defensa.

La retórica que acompaña a estas guerras son siempre parecidas, una moralina repugnante. Un caso emblemático es el de las sanciones contra Irak en la década de los noventa. Impuestas para contener a Saddam Hussein, resultaron en la muerte de aproximadamente 500.000 niños irakíes menores de cinco años, según estudios de la ONU, debido a la malnutrición y enfermedades previsibles.

En 1996, la entonces Secretaria de Estado Madeleine Albright, interrogada sobre esta sangría en el programa “60 Minutes”, afirmó que “mereció la pena”. Esta declaración ilustra la frialdad con la que pueden sacrificarse vidas humanas en aras de objetivos geopolíticos y los intereses de la industria de guerra.

Intervenciones similares, como las de Kosovo (1999) o Libia (2011), presentadas como protectoras de la población civil, han desembocado con frecuencia en inestabilidades prolongadas que, a su vez, abren nuevos mercados para el armamento estadounidense. El complejo militar industrial se beneficia del caos que ayuda a crear, un ciclo vicioso con consecuencias devastadoras para millones de personas.

La guerra económica entre Estados Unidos y China entra en una nueva etapa

La guerra económica entre Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, se ha intensificado nuevamente solo unas semanas antes de la cumbre entre Trump y Xi Jinping.

Trump anunció aranceles del cien por cien sobre las importaciones de China, pero solo a partir del 1 de noviembre. El motivo que alega es el endurecimiento de los controles de exportación de metales y minerales de tierras raras por parte de China, que son críticos para Estados Unidos (1). Pekín quiere demostrar que puede apostar tan fuerte como Washington.

El gobierno chino ha endurecido los controles de exportación de metales de tierras raras e imanes. Pekín, que controla alrededor del 60 por ciento de la minería de metales de tierras raras y el 90 por ciento del mercado de imanes de neodimio, que son esenciales para las industrias de alta tecnología y el complejo militar-industrial, ha cerrado efectivamente el acceso de Occidente a esos minerales.

Cualquier producción que utilice tecnologías o componentes chinos ahora se debe negociar con Pekín. Ya no es posible comprar imanes en China, usarlos en el ensamblaje de generadores y luego vender el producto a los militares. Toda la cadena de suministro, hasta el producto final, debe ser aprobada por el gobierno chino, que pretende bloquear a las empresas del complejo militar-industrial occidental.

En respuesta, Trump anunció, a partir del 1 de noviembre, aranceles adicionales del cien por cien sobre todas las mercancías chinas, así como controles de exportación de programas informáticos críticos. Calificó las acciones de China como una “vergüenza moral” y “sin precedentes” en el comercio internacional, a pesar de que fue quien desató la guerra comercial, con sus agresivas políticas proteccionistas.

Este golpe inesperado sacudió los mercados financieros mundiales. El índice S&P500 perdió un 2,7 por cien el viernes, la mayor caída en un día desde abril, cuando los anuncios de Trump sobre aumentos de aranceles empezaron a agitar las bolsas mundiales. El Nasdaq cayó un 3,5 por cien. El bitcoin y otras criptomonedas se han desplomado un 13 y hasta un 80 por cien, respectivamente. Las bolsas ya han perdido decenas de miles de millones de dólares, y es solo el comienzo.

El domingo, el Ministerio de Comercio de China calificó el mensaje de Trump de “hipócrita” (2). Como ejemplos citaron la inclusión de empresas chinas en la lista negra de Washington y la introducción de tarifas portuarias para los barcos chinos. El gobierno de Pekín ha defendido sus restricciones a la exportación de tierras raras, explicando la medida por las preocupaciones sobre el uso militar de esa materia prima.

Sin embargo, ambas partes han dejado un margen de maniobra. Trump dijo que no había cancelado la reunión planeada con Xi Jinping en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), pero expresó dudas sobre si se llevaría a cabo, vinculándola directamente con la voluntad de Pekín de hacer concesiones.

La situación se ha tensado precisamente cuando todos esperaban la relajación, poniendo en duda incluso la posibilidad de una negociación. El New York Times analiza las restricciones a la exportación de Pekín y concluye que podrían provocar interrupciones en el suministro de los fabricantes de armas, así como de las empresas de las industrias de semiconductores, automotriz y otras (3).

Estados Unidos y Europa pueden no ser los únicos que sufran la nueva política comercial de China. Las nuevas reglas, que entrarán en vigor gradualmente el 8 de noviembre y el 1 de diciembre, se aplicarán en todo el mundo. La influencia de China sobre sectores productivos críticos podría intensificarse significativamente en el futuro.

(1) https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/115351840469973590
(2) https://www.reuters.com/world/china/china-says-its-rare-earth-export-controls-are-legitimate-2025-10-12/
(3) https://www.nytimes.com/2025/10/12/business/china-rare-earth-export-controls.html

La burbuja de la inteligencia artificial es lo que sostiene a la bolsa estadounidense

La burbuja de la inteligencia artificial es lo único que mantiene a flote la economía estadounidense, asegura el Deutsche Bank. Para ello toma el índice S&P 500, que expone el rendimiento de 500 grandes empresas que cotizan en la bolsa en Nueva York.

Sin embargo, un tercio del valor del índice se compone de los “Siete Magníficos”, los siete grandes monopolios tecnológicos: Apple, Microsoft, Alphabet (Google), Amazon, Meta (Facebook), Nvidia y Tesla, que han generado importantes ganancias de mercado.

Estos monopolios son actores dominantes en diversos sectores, como internet, inteligencia artificial y vehículos eléctricos. Ellos impulsan el crecimiento de la mayor bolsa del mundo.

Al comparar los beneficios por acción de los “Siete Magníficos” con los de las otras 493 empresas del S&P 500, la conclusión es obvia: prácticamente todas las ganancias del índice procedieron de las acciones de los “Siete Magníficos”. Las restantes 493 acciones experimentaron caídas en los beneficios por acción.

La burbuja de la inteligencia artificial no es solo una moda pasajera. Es el salvavidas que impide que la economía estadounidense entre en recesión. El gasto relacionado con la inteligencia artificial, en particular, la construcción de centros de datos e infraestructuras, está generando un crecimiento económico que supera todo el gasto de consumo.

Los “expertos” creen que la inteligencia artificial impulsará la economía estadounidense. Los demás piensan que va a ser su ruina.

Estados Unidos prohíbe que las aerolíneas chinas sobrevuelen el espacio aéreo de Rusia

Ayer fue el peor dia para Wall Street desde abril. El índice S&P 500 cayó un 2.7 por cien, el Dow Jones Industrial bajó un 1,9 por cien y el Nasdaq perió 3.6 por cien. Los “expertos” hablan del continuo empeoramiento de las relaciones con todo el mundo, pero especialmente con China. El encuentro previsto entre Trump y Xi Jinping se ha suspendido.

Cada día Estados Unidos tensa la cuerda con China un poco más. Las amenazas de Trump de subir los aranceles al país asiático suenan cada día, a pesar de que ambos países están negociando sobre diversos temas, como el control de exportaciones de minerales de tierras raras y una posible venta de hasta 500 aviones de Boeing a Pekín.

El gobierno de Trump no se conforma con nada. La última oferta de Xi Jinping ha sido subirse al mismo tren que Japón: a cambio de bajar los aranceles prometen realizar importantes inversiones en Estados Unidos.

Pero en Washington dan cada vez más muestras de desesperación. No se paran ante nada. La última medida se aprobó el jueves y consiste en impedir que las aerolíneas chinas que operan vuelos entre Estados Unidos y China que sobrevuelen el espacio aéreo de Rusia. El pretexto principal expuesto por el gobierno de Trump es la existencia de una ventaja competitiva desleal que disfrutan las aerolíneas chinas al poder tomar rutas más cortas y baratas a través de Rusia, mientras que las aerolíneas estadounidenses están obligadas a desviarse por otras más largas debido a la prohibición de Moscú.

Esta situación ha causado “efectos competitivos adversos sustanciales” en la industria aeronáutica estadounidense.

Trump ha propuesto una medida significativa que busca prohibir a las aerolíneas chinas que operan vuelos entre Estados Unidos y China utilizar el espacio aéreo de Rusia. Esta acción, anunciada por el Ministerio de Transportes de Estados Unidos, representa un intento directo de abordar lo que Washington considera una desigualdad competitiva en el mercado de la aviación transpacífica.

Si se acaba imponiendo, la restricción obligaría a las aerolíneas chinas a modificar sus rutas actuales, que actualmente aprovechan el corredor aéreo ruso para acortar los tiempos de vuelo y reducir costos, lo que les otorga una ventaja sobre sus competidores estadounidenses.

La prohibición afecta a siete aerolíneas chinas, incluyendo Air China, Beijing Capital Airlines, China Eastern Airlines, China Southern Airlines, Hainan Airlines, Sichuan Airlines y Xiamen Airlines.

La propuesta establece un plazo de dos días para que las aerolíneas chinas presenten sus objeciones o comentarios, y una orden final podría entrar en vigor el mes que viene. La restricción no se aplicaría a los vuelos de carga, ya que el Ministerio de Transportes considera que estos operan en un campo de juego competitivo distinto.

La medida no menciona explícitamente a Cathay Pacific, una aerolínea con sede en Hong Kong, que también utiliza el espacio aéreo ruso para su ruta entre Nueva York y Hong Kong, lo que sugiere que su alcance podría estar limitado a las aerolíneas de China continental.

La propuesta del Ministerio de Transportes de Estados Unidos también incluye una exención importante para los vuelos de carga, lo que indica que la medida está diseñada para abordar específicamente la competencia en el sector de pasajeros.

La prohibición no es una decisión inmediata, sino que se ha abierto un período de consulta de dos días para que las aerolíneas chinas afectadas puedan presentar sus objeciones.

La batalla por las fuentes de abastecimiento de minerales críticos

En junio los cabecillas del G7 y la Unión Europea se reunieron en Kananaskis (Canadá) para desarrollar un programa conjunto que garantice el futuro de los minerales críticos. El Plan de Acción de Minerales Críticos, un marco para garantizar cadenas de suministro sólidas, se presentó al final de la cumbre de tres días. Los participantes también acordaron implementar políticas estratégicas, como precios mínimos y compras conjuntas, para reducir la dependencia de China, que representa más del 70 por cien de la minería mundial de tierras raras.

Este cambio representa una oportunidad significativa para países como Arabia Saudí, Marruecos, Egipto y Turquía, que cuentan con importantes reservas de minerales críticos y crecientes planes industriales, para fortalecer su papel en las cadenas de suministro mundiales y posicionarse como centros regionales de minerales críticos.

Marruecos, que posee alrededor del 70 por cien de las reservas mundiales de fosfato, es un eslabón avanzado en la cadena de suministro mundial de vehículos eléctricos. Además de su posición dominante en la producción de cobalto, Marruecos está atrayendo a importantes socios asiáticos. La empresa chino-marroquí COBCO inició la producción de materiales para baterías de vehículos eléctricos en junio. La empresa taiwanesa Aleees anunció el mes pasado la construcción de una planta de cátodos de fosfato de hierro y litio. La empresa china Gotion High-Tech está desarrollando actualmente una fábrica gigantesca de baterías cerca de Kenitra (Marruecos), cuya producción se espera que comience en 2026.

Mientras tanto, Egipto está expandiendo sus sectores de fosfato y potasa, con un aumento de la producción de mineral de fosfato de 11 a 16 millones de toneladas entre julio de 2024 y abril de 2025. Su objetivo es que su sector minero contribuya con el 6 por cien del producto interior bruto para 2030. El Cairo también está promoviendo alianzas estratégicas en el sector, como el acuerdo firmado en julio con la empresa saudí Al Haitham Mining para construir una planta de ácido fosfórico y el acuerdo con la empresa china Asia-Potash para explorar nuevas reservas.

A esto se suma Turquía, que posee el 73 por cien de las reservas mundiales de boro. Además, el descubrimiento en 2022 del segundo yacimiento de tierras raras más grande del mundo en Beylikova ha fortalecido la posición de Ankara en los sectores de alta tecnología. Para equilibrar sus vínculos entre Pekín y Washington, Turquía firmó un memorando de entendimiento minero con China en 2024 y se unió a la Alianza de Seguridad Mineral, encabezada por Estados Unidos.

Arabia Saudí también tiene planes ambiciosos en este sector. El Reino posee reservas minerales cruciales valoradas en aproximadamente 2,5 billones de dólares. El Escudo Arábigo, una formación geológica que abarca más de 600.000 km² y contiene al menos 48 minerales, es el núcleo de sus esfuerzos de exploración. Por ello, Arabia Saudí está desarrollando un centro de procesamiento de tierras raras para diversificar su economía y realizar la transición hacia energías limpias.

La minería es el tercer pilar de la economía saudí. El Ministerio de Industria y Recursos Minerales se ha comprometido a invertir 100.000 millones de dólares para 2035. El gasto en exploración ha crecido a una tasa anual del 32  por cien y las alianzas con diversas potencias internacionales siguen expandiéndose, lo que refleja el compromiso de Riad de transformar a largo plazo su sector minero en una gran fuente de aprovisionamiento.

El establecimiento de alianzas estratégicas es fundamental. MP Materials, con sede en Estados Unidos, y Maaden, la empresa minera de Arabia Saudí, firmaron un memorando de entendimiento en mayo para construir conjuntamente una cadena local de suministros, desde la minería hasta la producción de imanes, utilizando la energía renovable del país para su procesamiento. Para posicionar a Arabia Saudí como un actor clave en la cadena de suministro de litio, Maaden y Aramco planean establecer una empresa conjunta con el objetivo de producir litio comercial a partir de salmueras de yacimientos petrolíferos para 2027.

A medida que estos países intensifican sus esfuerzos para fortalecer su posición en la competencia mundial por los minerales críticos, Emiratos Árabes Unidos ofrece un caso de estudio particularmente ilustrativo de cómo un país con recursos minerales limitados puede, no obstante, ejercer influencia en esta competencia mundial, en particular mediante inversiones y proyectos mineros en África. Se estima que África posee el 30 por cien de las reservas mundiales probadas de minerales críticos, lo que la convierte en un centro estratégico para la expansión de los EAU.

Las empresas emiratíes han incrementado significativamente su presencia en el sector minero africano, con inversiones que totalizan más de 110.000 millones de dólares entre 2019 y 2023. La Empresa Nacional de Petróleo de Abu Dabi, que posee una participación del 10 por cien en la cuenca de gas de Rovuma, en Mozambique, es un excelente ejemplo. Además, Alpha MBM, con sede en Dubai, ha sido contratada para construir la primera refinería de petróleo de Uganda, un importante proyecto valorado en 4.000 millones de dólares.

Emiratos está fortaleciendo constantemente su papel en el sector minero de África, en medio de la creciente competencia con otros países. Su estrategia se extiende más allá de la minería e incluye inversiones portuarias en corredores marítimos clave, participaciones en proyectos energéticos que abarcan desde petróleo y gas hasta energías renovables, y el establecimiento de alianzas de seguridad en regiones estratégicamente cruciales como el Cuerno de África y el Sahel.

Lo que está surgiendo en Oriente Medio y el norte de África es un importante enfrentamiento político, en el que varios países de la región compiten por apoderarse del mercado de los minerales críticos. Esos minerales se han convertido en la nueva moneda de cambio. Países como Arabia Saudí, Marruecos, Turquía y Egipto se perfilan como cabeceros en el creciente interés de la región por los recursos del subsuelo.

Sin embargo, la carrera por los minerales críticos no se limita a asegurar los recursos. También se trata de forjar el futuro de la energía y las nuevas tecnologías. En este contexto, el éxito de la región de Oriente Medio y norte de África dependerá de su capacidad para forjar alianzas duraderas.

La onza de oro supera por primera vez el umbral de los 4.000 dólares

Ayer la onza de oro superó por primera vez el umbral de los 4.000 dólares en Nueva York. Desde principios de año, el oro ha subido más del 50 por cien, un aumento espectacular.

Si el oro es, como dicen, un valor “refugio”, no cabe duda que el capital está corriendo a esconderse de los malos tiempos que se avecinan. El máximo histórico es consecuencia de las profundas convulsiones del capitalismo actual.

Marca el fin del dólar y la deuda estadounidense, dos pilares del sistema financiero internacional desde 1945. Es tanto como decir que Estados Unidos se hunde irremediablemente y que sus intentos de salir a flote resultan estériles. La deuda ha obligado al gobierno de Estados Unidos a bajar la persiana y cerrar las oficinas públicas.

También es una señal de la fragmentación de los mercados mundiales, donde los países emergentes, encabezados por China, buscan distanciarse de Estados Unidos. La fragmentación económica corre paralela con la política y su secuela de guerras en Europa y Oriente Medio, con crecientes pulsos comerciales entre Estados Unidos y China.

Francia es otro país caracteristico al borde del abismo, endeudado e incapaz de formar gobierno. En 2022 Macron se propuso “arrasar” a Rusia por destar la guerra en Ucrania y han acabado siendo arrasados. En África los echan a patadas, literalmente.

Después del robo de los activos rusos en Europa, los países emergentes ya no se fían y han añadido más de 1.000 toneladas de oro a sus reservas durante tres años consecutivos, en comparación con un promedio de menos de 500 toneladas durante la década anterior.

Un país vapuleado como China aún posee cantidades significativas de bonos del Tesoro estadounidense; el oro representa menos del 5 por cien de sus reservas.

El oro no es el único metal que se beneficia del pánico generalizado. Aunque aún no ha roto su récord de 2011, la plata ha ganado casi un 70 por cien desde principios de año y ahora se cotiza a 48,40 dólares la onza.

Un prototipo de capital financiero a la deriva: Japón

Desde los años noventa, Japón ha sido uno de los prototipos de capital financiero internacional. Para superar la profunda crisis de superproducción, permitió tipos de interés cercanos a cero. Era dinero fácil y negocio seguro.

Fue un verdadero grifo de liquidez para el capital financiero, que invirtió en todo el mundo para obtener gigantescoos beneficios. Durante 30 años ese dinero tapó muchos agujeros. Financió los déficits de todos los países, en particular los de Estados Unidos y Europa.

Ahora los tipos de interés a 30 años han subido al 3,32 por cien y aquel modelo de negocio especulativo se ha hundido. El último pilar de la arquitectura financiera posterior a la Guerra Fría se ha acabado.

El capital financiero japonés está dejando de exportar y comenzando a repatriarlo. La liquidez del mercado mundial se reduce en un momento en el que las necesidades de financiación son astronómicas en todo el mundo.

Los especuladores suspiran porque alguien tome el relevo y rompa las compuertas para compensar la retirada de Japón. El capital se ha acostumbrado al dinero fácil y reza porque vuelvan los viejos tiempos de los tipos de interés cero.

Morgan Stanley consagra al bitcoin como ‘oro digital’ en Wall Street

El gigante bancario Morgan Stanley, que gestiona más de 1,3 billones de dólares en activos, ha adoptado las criptomonedas como un entelequia apta para la especulación bursátil. En su último informe, el Comité Mundial de Inversiones del banco califica al bitcoin como un “activo raro, comparable al oro digital”, destacando su idoneidad para formar reservas de capital.

Ahora los asesores financieros de Morgan Stanley están autorizados a asignar criptomonedas a las carteras de sus clientes. Las asignaciones podrán variar entre el 2 y el 4 por cien según el perfil de riesgo de los especuladores, algo inédito para una institución de esta envergadura.

El informe especifica que las carteras de alto crecimiento podrán incluir hasta un 4 por cien de criptoactivos, mientras que las carteras equilibradas se limitarán al 2 por cien. Por otro lado, se invita a los clientes preocupados por la preservación de su capital o por la estabilidad de sus ingresos, a mantenerse alejados de esta clase de activos volátiles.

Esta iniciativa se enmarca en un contexto de creciente importancia de los activos digitales en los mercados tradicionales, apoyada por una política económica de apoyo a la especulación del gobierno de Trump.

Es un giro importante. La entrada del bitcoin en las carteras gestionadas por Wall Street podría acelerar su adopción mundial y fortalecer su papel como activo de especulación por derecho propio.

Aumenta el número de empresas chinas expulsadas de los mercados de Estados Unidos

Las puertas se cierran para las empresas chinas en Estados Unidos. Primero fue Huawei, luego TikTok y ahora le toca el turno a DJI, una empresa china que fabrica drones para uso civil.

Esta vez el pretexto es que DJI forma parte de la industria militar china porque el Pentágono ha proporcionado “pruebas fundadas” de que contribuye “a la base industrial de defensa china”.

China tiene que prepararse ante la avalancha de bloqueos. El Pentágono no es la única institución estadounidense que ha incluido a DJI en una lista de empresas “vinculadas” a intereses militares chinos. En 2021 el Tesoro aseguró que pertenecía a las “empresas del complejo militar-industrial chino”, colocándola en una lista negra que prohíbe a los estadounidenses invertir en ella.

Entonces el pretexto no era el mismo: acusaron a DJI y a otras empresas de estar involucradas en la vigilancia de los uigures, una comunidad musulmana de China.

Ahora dicen que DJI que el ejército ruso modifica los drones que fabrica la empresa para llevar a cabo operaciones militares en suelo ucraniano. “Que las políticas de DJI prohíban o no el uso militar [de sus drones] no importa. Eso no cambia el hecho de que la tecnología DJI tiene aplicaciones militares sustanciales, tanto teórica como prácticamente”, concluye el juez en su sentencia.

La posición de DJI en el mercado de Estados Unidos tiene los días contados, pero por si aún no estuviera claro, un proyecto de ley va a prohibir de la venta de sus drones y los de Autel Robotics, otra empresa china, a partir de diciembre.

(*) https://www.reuters.com/legal/litigation/drone-maker-dji-loses-lawsuit-against-pentagon-claim-chinese-military-ties-2025-09-26/

La tasa mundial de fecundidad lleva cayendo 60 años

Las tasas de fecundidad se han desplomado a escala mundial en los últimos sesenta años. Mantener esas tasas bajas provocará una implosión gradual de la economía mundial a medida que la población envejece y desaparece, especialmente en los países occidentales, pero también en dos de los “hijos pródigos” expulsados de la casa del buen padre de familia: Rusia y China.

Es un fenómeno que no se ve porque hace décadas que el malthusianismo se metió en la cabeza de los “expertos” de la ONU que en sus informes han estado diciendo estupideces estos últimos 60 años. Tampoco se ve porque es un terremoto que no ocurrirá de la noche a la mañana, excepto si se imponen políticas como la de Trump en Estados Unidos. Sólo los emigrantes pueden invertir la caída demográfica de los países occidentales y preservar la fuerza de trabajo.

La tasa de fecundidad (el número promedio de hijos que una mujer tiene a lo largo de su vida) difiere de la tasa de natalidad (el número de nacimientos por cada mil habitantes durante un período determinado, aunque ambos conceptos están relacionados y a menudo se confunden. Los países con baja fecundidad generalmente tienen tasas de natalidad bajas.

A pesar del impresionante crecimiento poblacional desde que se alcanzaron los 3.000 millones en 1960, la lenta tasa de crecimiento actual es preocupante. La baja fertilidad es “el verdadero desafío económico de nuestro tiempo”, decía un reportaje del Instituto American Enterprise publicado en febrero (1). Cada año Japón pierde un millón de habitantes.

La tasa de crecimiento alcanzó su punto máximo en la década de los sesenta y ha disminuido de forma constante desde entonces, una tendencia que se espera que continúe. En 1960 una mujer daba a luz un promedio de cuatro o cinco hijos. Para 2023 esa cifra se había reducido a la mitad, a 2,2, apenas por encima del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer, el nivel necesario para mantener la población de una generación a la siguiente.

Los países con tasas de natalidad bajas o negativas se enfrentarán a una reducción de sue fuerza de trabajo y al aumento de los costos asociados al envejecimiento de la población.

Las tasas de fecundidad en el mundo

Apenas el 4 por cien de la población mundial vive actualmente en países con altas tasas de fecundidad (más de cinco hijos por mujer), y todos estos países se encuentran en África, pero incluso allí, las tasas son generalmente más bajas que en el pasado.

Casi tres cuartas partes de la población mundial vive actualmente en países donde la tasa de fecundidad se encuentra en el nivel de reemplazo o por debajo de él.

En India, actualmente el país más poblado del mundo, la fecundidad ha disminuido de forma constante durante seis décadas. En junio el Fondo de Población de la ONU informó que la tasa de fecundidad de India se situaba en 1,9 hijos por mujer, en comparación con los cinco o seis de 1960.

A pesar de la política de hijo único, en 1990 la tasa de fecundidad de China seguía siendo de 2,51. Hoy esa tasa ha descendido por debajo de un nacimiento por mujer.

En Estados Unidos, la fecundidad ha estado en continuo descenso. Cayó por debajo del nivel de reemplazo en 1972 y alcanzó 1,62 en 2023, un mínimo histórico.

Los hijos son un artículo de lujo

El mito de que los pobres tienen más hijos que los ricos es otra falsedad característica. Antes los hijos eran una fuente de ingresos para las familias trabajadores. Ahora suponen un gasto que no pueden pagar y, por ejemplo, en España las ayudas públicas a las familias numerosas se acabaron hace tiempo.

El alto costo de la vivienda y el cuidado infantil se encuentran entre los principales obstáculos para la maternidad. En Corea del Sur, que combina una economía avanzada con la tasa de fertilidad más baja del mundo, una encuesta de la ONU reveló que la pobreza es la principal razón citada para la baja tasa de natalidad (2).

En aquella encuesta, el 58 por cien citó los bajos salarios como el principal obstáculo para la paternidad, una cifra entre 12 y 19 puntos porcentuales superior a la media mundial. En un país altamente urbanizado, casi un tercio también mencionó la falta de espacio o el alto costo de la vivienda. El 28 por cien mencionó el elevado costo de los cuidados infantiles.

En Estados Unidos, una encuesta de julio de año pasado indicó que, entre los adultos sin hijos de entre 18 y 49 años, el 36 por cien no podía permitirse criar a un hijo (3). Otro estudio reveló que uno de cada cinco padres estadounidenses con hijos menores de 18 años no planea ampliar su familia debido al costo que supone. El 20 por cien de los encuestados cita el cuidado infantil como un gasto imposible de sostener (4).

(1) https://theamericanenterprise.com/americas-quadrillion-dollar-challenge-can-the-u-s-cope-with-rapid-fertility-decline/
(2) https://www.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/swp25-layout-en-v250609-web.pdf
(3) https://www.pewresearch.org/social-trends/2024/07/25/the-experiences-of-u-s-adults-who-dont-have-children/
(4) https://www.nerdwallet.com/article/finance/2024-cost-of-raising-children-report

Los alquimistas modernos también son capaces de convertir en oro todo lo que tocan

En la Edad Media los alquimistas demostraron que eran capaces de convertir en oro los metales que manipulaban. Los economistas son los alquimistas modernos, les imitan y ni siquiera necesitan materia prima; la falsifican. Primero hicieron pasar los metales como si fuera oro y, al final, acabaron por utilizar cualquier papel para sus trucos de magia. Inventaron el papel moneda, el dinero fiduciario, que ha alcanzado su máximo esplendor con el capital financiero contemporáneo.

Hoy el mundo se ha acostumbrado a la magia y las falsificaciones de dinero. Incluso las ha convertido en un negocio: las bolsas de valores, cuyo nombre quizá es también alquímico porque, en realidad, los papeles que se intercambian unos y otros no valen nada, como las fichas de un casino. Sin embargo, la magia moderna llena los cursos de las facultades de economía, creando legiones de “expertos” que hablan una jerga incomprensible para el resto de los mortales.

Es el caso del “efecto Cantillon”, una teoría formulada por el economista irlandés Richard Cantillon hace tres siglos. En 1730 Cantillon sostuvo que una inyección de oro en los mercados sube los precios pero no de una manera uniforme, sino gradual y diferenciada, porque se distribuye desde el punto donde se inyecta (1).

En otras palabras, los efectos de las subidas de precios afectan de forma diferente a las distintas clases sociales, dependiendo de la puerta de salida de los lingotes de oro.

El economista analizó la experiencia de la inflación del siglo XVI, causada por la introducción en Europa del oro procedente del saqueo español de las colonias americanas.

Fue la corona española la que inicialmente se enriqueció con el oro, y Cantillon sostuvo que la inflación apareció en la economía progresivamente, empezando por los proveedores de la corona española. Fue un expolio por partida doble: el oro enriqueció, pero la inflación enriqueció todavía más. Pero sólo a unos pocos, naturalmente.

La segunda era de la alquimia financiera

Hoy el dinero fiduciario es una característica esencial del capital financiero, lo mismo que los bancos centrales que lo imprimen. Esas gigantescas emisiones de papeles no se reparten de manera aleatoria por la calle, tirándolos desde un helicóptero. Se lo prestan a los gobiernos, a los bancos privados y a los grandes monopolios. Por eso la inflación se mueve en círculos concéntricos, desde un pequeño círculo de personas adineradas hasta colectivos sociales cada vez más amplios de afectados.

La inyección de dinero fiduciario funciona según el efecto Cantillon. A diferencia de los grandes especuladores, la población no puede abrir una cuenta corriente en el banco central. Son los grandes especuladores quienes acceden al dinero que emiten los bancos centrales. Se trata de bancos privados, fondos buitre y grandes monopolios que lo obtienen a tipos de interés reducidos o nulos. Luego ese mismo dinero se presta a tipo de interés más elevados o se transfiere a las bolsas, lo que eleva la cotización de las acciones y demás titulos bursátiles.

“El dinero no es neutral”, escribió Cantillon. Mientras la subida del precio de las mercancías empobrece a los trabajadores, la subida de los tipos de interés enriquece a los especuladores, lo mismo que el aumento en la cotizacion de las acciones.

Ya no se llama alquimia, ni magia, sino ingeniería financiera. Por ejemplo, durante la pandemia, cuando los tipos de interés eran negativos o cero, las grandes empresas tecnológicas compraron acciones, incluso sus propias acciones, revendiéndolas posteriormente. Otros compraron inmuebles y viviendas, amasando grandes sumas de dinero. Esos tipos de interés nunca los alcanzan los trabajadores cuando acuden a un banco para contratar una hipoteca.

Las emisiones de dinero benefician, pues, a quien está más cerca del emisor: a los especuladores, los parásitos y los buitres. Es un expolio de los oprimidos en favor de los opresores. Los bancos centrales, de propiedad pública, rescatan a los bancos privados. Los salvan de la quiebra con el dinero de todos. Sacan el dinero del bolsillo de los trabajadores y lo meten en el de los capitalistas.

El gran salto adelante del capital financiero

El dólar se ha movido así desde 1945 y, además, no en único mercado sino en el mundo entero. Es otro caso paradógico en el que el endeudamiento no arruina sino que beneficia al deudor. Por eso Trump acaba de firmar la Ley Genius para eliminar una deuda gigantesca, sostener al dólar y seguir emitiendo monedas o, mejor dicho, criptomonedas, un ejemplo típico del efecto Cantillon: las criptomonedas también benefician al que las emite.

La conversión del dinero fiduciario en dinero digital es el segundo gran salto adelante del capital financiero y, como es natural, tiene su propia alquimia incomprensible: tokens, blockchain…

Trump firmó la Ley Genius el 18 de julio rodeado de los cabecillas de las empresas más importantes de criptomonedas, como Gemini, Coinbase, Circle y Kraken. Él forma parte de ese reducido círculo de parásitos y especuladores y presentó su Ley como una victoria de la innovación tecnológica, que posicionará a Estados Unidos como “dirigente indiscutible de los activos digitales”.

Es la primera regulación de las criptomonedas estables en Estados Unidos, un mercado que ya mueve transacciones valoradas en más de 260.000 millones de dólares, superiores a las de Visa y Mastercard juntas. Gigantes como Amazon y Walmart ya están probando pagos con criptomonedas estables. Cada año crecen un 28 por cien y podrían alcanzar los dos billones de dólares en 2028.

La Ley Genius podría multiplicar por diez el mercado de las monedas estables para 2030, integrándolas en las finanzas tradicionales. Se espera que entre en vigor después de noviembre del año que viene y el salto es el mismo que se dio con el dinero fiduciario. No es una falsificación cualquiera; tiene el respaldo del Estado porque está ligada al dólar.

En tiempos de Biden, las critomonedas estables se consideraban otros tantos “riesgos sistémicos”. Por eso la Ley Genius impone una estabilidad “política” en el mercado, que debe evitar crisis como la de TerraUSD, que en 2022 puso de relieve los peligros de las criptomonedas estables meramente privadas, sin respaldo político (2). A partir de ahora pasan de un mercado especulativo (privado) a convertirse un pilar de las finanzas digitales reguladas (público).

Las criptomonedas estables vinculadas al dólar estarán “respaldadas al cien por cien” por bonos y otros activos del Tesoro de Estados Unidos, creando una nueva demanda de deuda estadounidense. En otras palabras, los 35 billones de dólares actuales de deuda no sólo no se pagarán nunca sino que se incrementarán hasta límites insospechados, creando una enorme pirámide de papeles.

El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha reconocido que las emisiones “consolidarán el dominio mundial del dólar”. Reforzarán su posición como moneda de reserva y facilitarán los pagos en dólares en el mercado mundial, atrayendo flujos de capital extranjero hacia los bonos del Tesoro.

Siguiendo con el cuento de lechera, las criptomonedas estables reducirán los tipos de interés estadounidenses y, de rebote, el coste del endeudamiento para el gobierno estadounidense. Es magia.

(1) https://es.scribd.com/document/446300056/Cantillon-Richard-Ensayo-Sobre-La-Naturaleza-Del-Comercio-en-General-pdf
(2) https://blockapps.net/blog/what-caused-the-depeg-of-terrausd-an-in-depth-analysis-of-its-collapse/

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