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El orden mundial diseñado al final de la II Guerra Mundial se hunde en Europa

La crisis se agrava y a diferencia de ocasiones anteriores en las que el epicentro se situaba en países periféricos, ahora se ceba preferentemente en las economías centrales del imperialismo, es decir, en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia; y más temprano que tarde sacudirá al resto de las economías de la UE. Eso no significa que no estemos ante una crisis general del sistema capitalista o que otros países se vean menos menos afectados como China, India o Rusia, porque no sean potencias capitalistas, sino que, como demuestra J.M.Olarieta en su artículo sobre el desarrollo desigual del capitalismo en crisis (1), la profundización de la crisis en unos, abre ventanas de oportunidad para otros.

De lo que no cabe ninguna duda, es de que la agudización de la crisis disciplina los alineamientos. Los competidores económicos de las potencias centrales que ven hundirse sus economías, son convertidos en enemigos militares a los que hay que destruir a toda costa. Las ínfulas soberanistas de la UE, que ya sufrieron un duro golpe con el Brexit, han cumplido el sino de subordinación a EE.UU que les fue marcado por el Plan Marshall y por la OTAN nada más finalizar la II Guerra Mundial; y el hundimiento de la URSS, lejos de ser la oportunidad dorada de la gran Europa capitalista como potencia “autónoma”, aceleró su sometimiento al imperialismo anglosajón.

El Gran Reseteo o la voladura controlada de las economías centrales del imperialismo

El hundimiento de las economías europeas no es sólo producto de la crisis. Hay hechos que es preciso relacionar y que muestran que asistimos a una voladura controlada de buena parte de la capacidad productiva de los países de la UE, cuyo símbolo más preclaro fue la auto-destrucción del gasoducto Nord Stream 2 en septiembre de 2022. Fuese cual fuese su autoría material, es innegable que la orden salió de los oscuros despachos del imperialismo otanista.

El objetivo manifiesto era amputar de forma brutal y definitiva las relaciones de los países de la UE, sobre todo de Alemania, con Rusia. Se camufló en las densas marañas de la propaganda de guerra contra Rusia y se consiguió que ni los gobiernos de la UE, ni la opinión pública, ni siquiera la burguesía industrial – afectada directamente – levantaran la voz. Se muestra así de forma inequívoca el grado de corrupción de las élites europeas que, al igual que las burguesías coloniales, se arrodillan ante el imperialismo sin defender siquiera mínimamente los intereses de sus países.

No se trató de un hecho aislado. Antes y después de la voladura del gasoducto, la UE, a instancias de EE.UU, ha ido adoptando una interminable serie de sanciones contra Rusia y también contra China, que ambos países han ido sorteando con éxito al tiempo que caían como un boomerang sobre las economías europeas. Estas decisiones políticas han conducido al aumento brutal de los precios de la energía, comprada ahora más cara a Rusia o pagando un 40% más a EE.UU por el gas del “fracking” de peor calidad. A estas se han añadido otras como la subida de los tipos de interés “para la lucha contra la inflación” provocada a su vez por el BCE y por la FED, la imposición de la transición ecológica y de las “energías renovables” financiada por los Fondos y la Política Agraria Comunitaria usada como ariete contra las pequeñas propiedades agrícolas y ganaderas, etc. Todas ellas están conformando un cóctel infernal que acelera la caída en picado de las economías de la UE, la destrucción de la pequeña y mediana empresa y los despidos masivos en aras de una gran concentración y centralización de capital en los grandes fondos de inversión, en su inmensa mayoría dirigidos por el imperialismo sionista.

Este escenario de destrucción productiva y de despidos masivos, se acompaña de un gran aumento del gasto militar. El presupuesto de las diferentes administraciones, destinado a financiar servicios “públicos”, va a parar cada vez en mayor medida a empresas privadas en lo que eufemísticamente llaman colaboración público-privada, que en realidad es dinero público que financia el beneficio privado.

Míseros subsidios como paños calientes y represión preventiva: la respuesta al polvorín social

La consecuencia directa de la destrucción productiva es el hundimiento galopante de las condiciones de vida. En el año 2023, en el Estado español, más de la cuarta parte de la población, 12,7 millones de personas, vivía en situación de pobreza y exclusión social (menos de 739 euros/persona/mes); lo que supone 240.000 personas más respecto al año 2022. Ese mismo año 2023, 4.300.000 personas vivían en condiciones de pobreza severa (menos de 280 euros/persona/mes), es decir 860.000 personas más que en 2022 (2). Estos fríos datos encubren la angustia y la desesperación de millones de trabajadores y trabajadoras que junto a la pérdida del puesto de trabajo o con salarios de miseria, no consiguen sufragar los gastos más imprescindibles de alimentación, calefacción, luz, material escolar y muchos son desahuciados además de su vivienda. Como muestran los datos estadísticos, los subsidios sociales o la protección ofrecida por la Seguridad Social constituyen un minúsculo parche frente a la avalancha de pobreza que el sistema genera cada día. La precariedad que golpea sobre todo a la juventud y las pensiones de miseria se refleja en el aumento constante de los suicidios en estos grupos de edad. Los suicidios registrados en 2023 son 4.116, cifra que, como es sabido, es muy inferior a la real.

A todo ello hay que sumar el desmantelamiento de lo que queda de servicios sociales públicos. Destaca la dramática situación de la sanidad pública, con listas de espera incompatibles con niveles mínimos de calidad asistencial y suculento caldo de cultivo para las aseguradoras privadas y la industria farmacéutica.

Esta situación, que con toda seguridad va a empeorar, constituye un polvorín social que puede prender en cualquier momento. Esto explica el desmedido aumento de las fuerzas represivas –como veremos más adelante– y de todos los mecanismos de manipulación informativa, de opresión cultural y de control social. No cabe duda de que la burguesía tiene como objetivo prioritario evitar que agresiones tan brutales sobre la clase obrera engendren procesos revolucionarios.

Misiles en lugar de tractores, la ‘nueva normalidad’

La bota militar de la OTAN ha resuelto a favor de EE.UU las contradicciones inter-imperialistas con el resto de la UE. El naufragio de las grandes potencias industriales, Alemania (3) y Francia, que arrastrará inevitablemente al resto de la UE, se une a la multiplicación de empresas armamentísticas destinadas a alimentar una gran guerra – primero contra Rusia y después contra China – en suelo europeo, con ejércitos europeos y al servicio de los intereses de la oligarquía imperialista fundamentalmente sionista y anglosajona.

El naufragio económico, político, social y cultural de los países de la UE y la desconexión económica y comercial, prácticamente total con Rusia, su socio natural, han significado un harakiri inducido por EE.UU, diligentemente ejecutado por las élites políticas en cumplimiento de los objetivos del imperialismo anglo-sajón después de la II Guerra Mundial a los que obedeció la creación de la OTAN. Desaparecida la URSS, la UE anulada como competidor, hundida económicamente y sometida militarmente, podría plantear un nuevo escenario a la nueva administración estadounidense, más interesada en su expansión territorial americana. En este nuevo escenario el interés de EE.UU por la OTAN pasaría a segundo plano, máxime después de la aplastante derrota atlantista propinada por Rusia en Ucrania. De esta forma, Washington se desentendería en buena medida de la financiación de la Alianza y de su gestión para ceder protagonismo a los famélicos y belicistas gobiernos europeos.

Otro hecho que marca la decadencia imparable de la UE es la vergonzante expulsión de Francia de sus antiguas colonias. Golpes de estado militares con amplio apoyo popular han expulsado a las representaciones diplomática y militar francesa de Mali, Burkina Faso y Níger, a los que se sumarán Chad, Senegal y República Centroafricana. Dejan así en evidencia no sólo el saqueo de sus recursos naturales sino la criminal instrumentación por parte de estas potencias del terrorismo islamista que, sobre todo tras el hundimiento de Libia venían utilizando para justificar su presencia mientras bajo cuerda lo alimentaban. Además algunos de ellos han acusado a la ONU y a sus agencias, como la OMS, de actuar en connivencia con las multinacionales farmacéuticas contra la salud de sus pueblos como en el caso del Covid.

La huida hacia delante del refuerzo de la industria armamentística es la única alternativa industrial de la Comisión europea y, desde luego, del gobierno español. Se dejan de fabricar bienes útiles para la sociedad para producir a gran escala armas destinadas explícitamente a una próxima guerra.

El término “economía de guerra” está cada vez más presente en los discursos políticos de la Comisión Europea y de los gobiernos, incluido de forma destacada el de PSOE-Sumar. Pero, ¿qué significa exactamente? ¿se refiere sólo a la industria armamentística? ¿qué otros factores incluye?

El concepto “economía de guerra” designa los cambios producidos en la estructura presupuestaria de un Estado ante una guerra a gran escala, de forma que se reasignan al presupuesto militar recursos antes destinados a otros servicios, sobre todo sociales. El aumento de los recursos destinados a armamento implica carestía de productos de primera necesidad que se deben importar, recortes en los servicios públicos, aumento de impuestos indirectos y la posibilidad de restringir derechos y libertades de los trabajadores en función del carácter militar de la producción.

Obviamente el gobierno no lo explica así. Repite el término sin definir exactamente de qué se trata, con el objetivo de inocularlo subrepticiamente en nuestros cerebros de forma que se vaya aceptando el incremento del gasto militar para defenderse del “enemigo ruso” y como “solución” para paliar el hundimiento de la economía. Misiles en lugar de tractores será la “nueva normalidad”.

Con todo el cinismo la Ministra de Defensa, Margarita Robles habla de “reindustrializar España” con fábricas de armas en territorios asolados por la destrucción planificada de la industria, la agricultura y la ganadería; un proceso que empezó con la entrada en la CEE –la cínicamente llamada “reconversión industrial”– y que remató el cierre de la economía decretado cuando la pandemia.

El aumento progresivo del gasto militar no es nuevo. Sí lo es la gran escalada de los últimos tiempos. El gráfico siguiente lo muestra con claridad. El aumento en el gasto en Defensa desde que Pedro Sánchez asumió el cargo en junio de 2018 ha crecido un 62,4%.

El gasto en operaciones militares en el exterior también se incrementa significativamente, y lo hace tanto con gobiernos del PSOE como del PP. Continúa creciendo a pesar de la retirada de tropas de África (salida de Mali en mayo) y la prevista de Iraq. Más del 60% del total, 1.200 millones de euros, in crescendo, van a parar a misiones y maniobras de la OTAN alrededor de Rusia (4).

Las cifras oficiales ocultan el gasto militar encubierto y oculto en las partidas de otros ministerios. Por ejemplo, el presupuesto del Ministerio de Defensa para este año fue 16.150 millones de euros, pero el gasto militar ejecutado en 2024 superará los 60.000 millones de euros, situándolo cerca del 6% del PIB (5). La gran beneficiaria es la industria armamentística inmersa en un acelerado proceso de privatización liderado por la penetración del complejo militar-industrial de EE.UU. Valga como ejemplo la venta por este gobierno en 2021 de la Empresa Nacional Santa Bárbara a General Dynamics Combat System Group, una de las principales empresas armamentísticas de EEUU. Se vendió por 5 millones de euros, cantidad muy inferior a su precio real, como denunció sin éxito. el Comité de Empresa ante el juzgado En agosto de 2023, la multinacional armamentística Rheinmetall AG compró por 1.200 millones de euros todas las participaciones de Expal Systems S.A.U. – antigua Explosivos Alaveses – con fábricas y sedes en España (Madrid, Trubia, Burgos, Navalmoral de la Mata, El Gordo, Albacete y Murcia). Rheinmetall está aumentando vertiginosamente su producción y beneficios, siendo uno de los principales proveedores de la OTAN y de sus estados miembros, especialmente para transferir armamento a Ucrania (6). Podría pensarse que Rheinmetall es una empresa alemana, pilar de la soberanía de la UE en materia militar. Nada más lejos de la realidad. Sus principales accionistas son grandes fondos de inversión y bancos estadounidenses como Black Rock, Bank of America, Goldman Sachs, etc.

Las empresas armamentísticas, al igual que las farmacéuticas, tienen en los Estados a sus principales clientes y la mejor manera de asegurar el negocio es controlar, léase imponer, la demanda de sus productos. Se trata también aquí, como en la sanidad, la educación o los servicios sociales, de la “colaboración público-privada”, que consiste en sobornar a políticos para que, con dinero público, compren sus productos – armas o vacunas – a precios desorbitados. Tanto a escala estatal como en la Comisión y en el Parlamento Europeo funcionan poderosísimos lobbies que tienen reconocimiento institucional, de forma que sus representantes asisten a las reuniones en las que se toman las decisiones en la materia. Además, entre la industria y la representación institucional competente en la materia, funcionan las “puertas giratorias” (7), bien engrasadas con cuantiosos sobornos.

Para dar idea de su eficacia valgan los siguientes ejemplos. El Tratado de la Unión Europea (Maastricht – 1993), en su artículo 41.2 excluye explícitamente de la financiación por parte de los presupuestos de la UE, las operaciones que tengan repercusiones en el ámbito militar o de la defensa (8). Pues bien, en mayo de 2023 se aprobó por amplísima mayoría y con carácter de urgencia en el Parlamento Europeo la Ley de Apoyo a la Producción de Municiones (9) –especialidad de Rheinmetall– que incluye subvenciones por valor de 300 millones de euros hasta 2025. Recientemente se ha creado el puesto de Comisario Europeo de Seguridad y Defensa que será desempeñado por el destacado belicista Andrius Kubilius, ex primer ministro de Lituania.

En el caso del Gobierno español, no sólo no le tiembla la mano al vender empresas armamentísticas públicas al capital extranjero a precio de saldo sino que, mientras cínicamente afirma lamentar el genocidio palestino, mantiene estrechas relaciones con el Ministerio de Defensa israelí. El pasado mes de agosto, el Ministerio de Defensa adjudicó sendos contratos de compra de armamento a dos empresas, Elbit Systems y a Netline Communication Technologies (NCT) (10), vinculadas directamente con la masacre de la población palestina. Además el gobierno está permitiendo que en los puertos españoles hagan escala buques que transportan material militar para el estado sionista; por ejemplo, entre mayo y septiembre de este año, a través del puerto de Algeciras, se han realizado 1.185 envíos de material militar desde EE.UU.

De preparativos de guerra no se habla sólo en los despachos. Varios países del centro y el norte de la UE, incluida Alemania, están adoptando medidas para involucrar a las empresas y a la población en la guerra. En este último país, se ha hecho público ya el “Operationsplan Deutschland” y se llevan a cabo reuniones con las empresas consideradas críticas. Algunos autores han señalado sus semejanzas con la “Operación Barbarroja” diseñada por la Alemania nazi contra la URSS (11).

Tras la victoria de Donald Trump en las elecciones de EE.UU, el pánico se ha desatado en la Comisión Europea, en la mayor parte de sus estados miembros y en la industria armamentística. Sus declaraciones poco entusiastas hacia la OTAN y sus intenciones declaradas de acabar cuanto antes con la guerra de Ucrania, han encendido las alarmas de los más interesados en la guerra: postmodernos, verdes y socialdemócratas. Pese a las declaraciones del nuevo inquilino de la Casa Blanca, es pronto para saber si la estrategia imperialista en relación con la OTAN y la UE se modificará sustancialmente o no más allá de los límites presupuestarios y de la gigantesca capacidad de presión del lobby militar-industrial de EE.UU. Por otro lado, cabe esperar del poder de la parte de la oligarquía imperialista representada hasta ahora por el Partido Demócrata, que intente llevar a cabo sus objetivos a toda costa con o sin Donald Trump.

En todo caso, el proyecto de expansión territorial en América, que debe entenderse como un importante paso hacia la confrontación con China, y de la mano del sionismo, el avance hacia el Gran Oriente Medio, tras la caída de Siria, sí aparecen con claridad en la agenda imperialista. En ambos lugares, ni el Eje de la Resistencia en Oriente Próximo ni los pueblos latinoamericanos han dicho la última palabra.

La guerra y la economía de guerra son asunto prioritario para la clase obrera

No obstante, la clase obrera debe observar detenidamente lo que ocurre detrás del telón para aprovechar las duras contradicciones que se juegan entre unas fracciones y otras de la oligarquía. Expresión de las mismas y de la medida en que las élites europeas temen quedar descabalgadas de un proyecto imperialista diferente del Partido Demócrata y que no parece estar muy interesado en sostener una guerra contra Rusia, es la reciente Declaración suscrita por los Ministros de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, España y Polonia (12). En ella se hace un ensalzamiento del papel de la OTAN, de la necesidad de reforzarla y de aumentar el gasto militar, al tiempo que, una vez más, se demoniza a Rusia. Esa extemporánea Declaración está suscrita por una extraña colección de países: son todos miembros de la OTAN pero no es toda la OTAN; cinco de ellos son miembros de la UE pero no está toda la UE porque no hubiera habido unanimidad; a ellos se suma Gran Bretaña, protagonista del Brexit. La Declaración es más una muestra de pánico y de debilidad que de otra cosa. Y no sólo por lo que pueda suceder en EE.UU. sino por la oposición creciente a sus planes guerreristas que los pueblos de la UE están mostrando en una votación tras otra. La democracia burguesa hace aguas por todas partes, herida en la línea de flotación por la mezcla explosiva de crisis y guerra. Buena muestra de ello son la gran inestabilidad política de Francia, la amenaza de cambios fuera de su control que puedan traer las elecciones alemanas o la oposición a sus políticas que apenas consiguen asfixiar mediante fraudes y atropellos electorales y judiciales como en Moldavia y Rumanía, o con motines callejeros armados como en Georgia.

Mientras las incógnitas relativas a la política exterior de EE.UU permanecen abiertas, en la UE se habla abiertamente de cómo aumentar sustancialmente la financiación del rearme y cómo justificarlo ante unos pueblos cada vez más conscientes del desastre al que conducen sus políticas. Ursula von der Leyen propone emitir deuda pública por valor de 500.000 millones de euros en diez años, dinero que irá a parar a las arcas de la industria armamentística y que, obviamente, pagará la clase obrera.

Por si eso fuera poco, a primeros de diciembre de 2024, el PSOE ha presentado al Congreso de los Diputados una disposición adicional para crear el Fondo de Apoyo a la Base Industrial y Tecnológica de la Defensa (FORES) con una dotación de 1.000 millones de euros.

Economía de guerra y control social

La “economía de guerra” no es sólo el aumento del gasto militar. La guerra y la economía de guerra son partes fundamentales de la gran destrucción y reconfiguración que pretende llevar a cabo la burguesía imperialista a todos los niveles del funcionamiento social y en todas las zonas que domina, especialmente la UE y EE.UU.

La justificación de agresiones de tal envergadura contra la clase trabajadora requiere la construcción de un relato en el que la amenaza de guerra sea creíble y vaya creciendo, de forma que el malestar social generado no obstaculice el proceso. Máxime cuando en el horizonte se dibuja cada vez con más claridad, no sólo el hundimiento de las condiciones de vida como resultado del cierre de empresas, la carestía y el recorte de servicios públicos y pensiones, sino la reintroducción del servicio militar obligatorio; es decir, el envío de la juventud proletaria al frente a pelear y a morir en las guerras de la burguesía imperialista.

El control de la información, es decir, la manipulación informativa y la censura, es el elemento fundamental de la propaganda de guerra. Su misión, clave en la lucha ideológica, es la construcción de un enemigo externo que constituya una amenaza tan grave para la “patria” y para la “civilización occidental” que se crea necesario dar la vida para salvarlas. Como tales discursos no suelen ser lo suficientemente convincentes para una juventud obrera cada vez más explotada, la militarización de la sociedad y la intensificación de la represión actúan como disuasión de quienes empiezan a ver que su verdadero enemigo se sienta en los sillones de los Ministerios, las Consejerías y los consejos de administración de fondos de inversión, bancos y multinacionales.

Algunos datos pueden servir para ilustrar el aumento de las dotaciones de las fuerzas destinadas a la represión del “enemigo interno”. En 2023 se alcanzó la cifra de 156.400 efectivos de policías y guardias civiles, sin contar las policías autonómicas y municipales (13). Es la dotación más grande de la historia, mayor que en la Dictadura. Para 2024 se han convocado 5.505 plazas más. ¿A qué objetivo responde tamaña desmesura en una situación de desmovilización social, con escasísimas huelgas a pesar de los despidos masivos y de la gran precariedad?

El Covid, experimento de control de masas

No cuentan sólo con la fuerza bruta implementada por las fuerzas represivas. En su arsenal consta el gran experimento de control de masas (14), que supuso la pandemia Covid, puesto en práctica de forma homogénea en todos los países de la OTAN y de forma más o menos disciplinada en el resto dependiendo de su nivel de influencia.

Dado que CNC ha publicado detallados informes al respecto citamos aquí sólo nuevas y relevantes informaciones. Lo que hace casi tres años eran interrogantes e intuiciones, hoy son datos que van tomando cuerpo procedentes de diferentes países.

– En Alemania se han hecho públicos numerosos documentos secretos del Instituto Robert Koch (RKI), agencia gubernamental responsable del control y prevención de enfermedades que actuó supuestamente como autoridad científica de la que emanaban los criterios aplicados por el gobierno. Los documentos muestran que el proceso era exactamente el contrario. El RKI recibía instrucciones del gobierno, no científicas sino políticas, que el Instituto emitía, incluso estando sus miembros mayoritariamente en contra de ellas (15). Además el RKI participaba en los experimentos llevados a cabo en los laboratorios de armas biológicas descubiertos por Rusia en Ucrania (16).

– La recién nombrada Ministra de Sanidad de Holanda, Fleur Agema, ha hecho recientemente unas declaraciones en las cuales lamenta que, en contra de sus promesas electorales, se vea obligada a subordinar la acción de su Ministerio a la OTAN (17). Dijo exactamente: “Debemos seguir las órdenes de la OTAN, EE.UU. y del NCTV (órgano gubernamental de Coordinación de Seguridad Nacional y Antiterrorismo); el Covid es una operación militar”.

– El general Igor Kirilov, recientemente asesinado por Ucrania, jefe de las fuerzas rusas de protección radiactiva, química y biológica, informó al Consejo de Seguridad de la ONU de que Rusia tenía pruebas de que en los laboratorios de armas biológicas de EE.UU en Ucrania se estaban realizando experimentos de ganancia de función con microorganismos, entre ellos coronavirus, violando las normas de seguridad internacionales. En ellos estaban implicadas varias empresas farmacéuticas como Pfizer, Moderna, Merck y Gilead. La existencia de estos laboratorios en Ucrania fue confirmada por la Subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, bajo juramento, ante el Senado de EE.UU (18)

El experimento funcionó sobre todo en los países de la OTAN. Quedó demostrado que el cóctel terror, censura, soborno y represión, producía resultados satisfactorios de disciplinamiento de la población.

El imprescindible análisis de totalidad. La crisis, el fascismo y la guerra, caras de la misma moneda

Como CNC ha venido explicando (19), es imprescindible realizar un análisis sistemático de procesos aparentemente inconexos pero que forman parte integral del intento de la oligarquía imperialista de diseñar una estrategia de “salida” de la crisis, con ataques brutales contra toda la sociedad, pero sobre todo contra el proletariado, sin perder las riendas del poder.

Sería un gravísimo error, que la clase obrera pagaría muy caro, analizar de forma aislada estos procesos: económicos, sanitarios, mediáticos, medioambientales, financieros, policiales o militares, que están profundamente interconectados y que integran los planes con los que la burguesía pretende enfrentar la agudización de la lucha de clases.

Los mecanismos de control como la censura contra la “desinformación” y la persecución del ejercicio de la libertad de expresión, que se eliminarán de redes sociales, pero que seguirán ejecutados por los aparatos del Estado y continuarán en los grandes medios de comunicación, el pasaporte biométrico (20), el dinero digital, las ciudades de 15 minutos…, avanzan progresivamente. Además la militarización social con cualquier pretexto, como una nueva pandemia o una crisis climática, alimentaria, financiera o militar, está prevista en la Estrategia de Seguridad Nacional (21) aprobada en 2021 después de la experiencia de control social de la pandemia y reforzada en el Proyecto de Ley de Seguridad Nacional (22), en trámite parlamentario.

Las histéricas declaraciones de los gobiernos europeos alertando sobre el avance de la extrema derecha o el fascismo, carecen de toda credibilidad cuando son esos mismos gobiernos los que financian, entrenan y arman al fascismo realmente existente: el que gobierna en Ucrania. Son ellos también los que aplastan con puño de hierro actividades sindicales y movimientos sociales con desmesurados aparatos represivos.

Debemos tener bien presente que el fascismo y la guerra son manifestaciones inseparables de la crisis capitalista. La brutalidad de la represión y de la destrucción está en el código genético del capitalismo que en las crisis se manifiesta sin máscara. Precisamente en la posibilidad de identificar al capitalismo sin careta, capaz de todo frente a la clase obrera, anida la semilla de la posibilidad de la destrucción del sistema social más criminal de la historia. Y esa gigantesca tarea sólo la puede llevar a cabo la clase obrera organizada y consciente de su deber histórico y armada con la teoría y la experiencia de revoluciones anteriores.

La clase obrera tiene ante sí el reto vital de prepararse para vencer. No hay terceras vías; se trata de ellos o de nosotros. Y para que la victoria sea posible el primer paso es desentrañar los planes que la burguesía imperialista ha diseñado para intentar navegar en la crisis sin perder el timón del poder.

Pero no se trata sólo de saber para poder explicar. La construcción del partido, como herramienta política que organiza la fuerza y la inteligencia del proletariado, es el arma imprescindible.

Conocimiento y fuerza organizada son condiciones ineludibles para que la clase obrera pueda cumplir la misión histórica que, precisamente en condiciones de crisis, se muestra al mismo tiempo como acuciante, imprescindible y realizable: destruir el capitalismo y construir el socialismo.

(1) https://cncomunistas.org/?p=1916
(2) Todos estos datos han sido publicados en el 14 Informe 2024 sobre el estado de la pobreza en España por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN, por sus siglas en inglés) https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/Resumen%20ejecutivo%20-%20Informe%20Estatal%20AROPE%202024.pdf
(3) Gráfico tomado de https://cincodias.elpais.com/mercados-financieros/2024-10-22/el-estancamiento-de-alemania-y-la-reflexion-europea.html
(4) Información y gráfico tomados de https://rebelion.org/cuantas-son-para-que-sirven-y-cuanto-cuestan-las-misiones-exteriores-del-ejercito-espanol/ https://kaosenlared.net/el-gasto-militar-espanol-de-2024-podria-superar-los-60-000-millones-sin-contestacion-ciudadana-ni-debate-publico/
(6) https://www.lamarea.com/2024/07/06/fabricas-de-armas-espana-disparan-ingresos-con-aumento-gasto-militar-paises-otan/
(7) Información actualizada sobre los lobbies armamentísticos y su modus operandi de puertas giratorias y sobornos a políticos puede encontrarse aquí: https://www.publico.es/politica/puertas-giratorias-presion-politicos-lluvia-millones-lobby-industria-militar-quiere-guerras.html
(8) https://es.wikisource.org/wiki/Tratado_de_la_Uni%C3%B3n_Europea_(2010):_T%C3%ADtulo
(9) https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=OJ:C_202404038
10https://www.publico.es/politica/defensa-firmo-contratos-empresas-armamentisticas-israelies-plena-masacre-gaza.html#analytics-noticia:contenido-enlace
(11) https://mpr21.info/el-ejercito-aleman-prepara-a-los-trabajadores-y-las-empresas-para-la-guerra/
(12) https://www.exteriores.gob.es/es/Comunicacion/Comunicados/Paginas/2024_COMUNICADOS/Comunicado-conjunto-de-los-ministros-de-Asuntos-Exteriores-de-Espa%C3%B1a,-Alemania,-Francia,-Italia,-Polonia-y-el-Reino-Unido-d.aspx
(13) https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/interior/Paginas/2023/290623-espana-maximo-historico-agentes-policia.aspx
(14) “El Covid como pretexto y las responsabilidades de las organizaciones revolucionarias en el “Gran Reinicio” del capitalismo”. CNC publicó en marzo de 2022 este riguroso y bien documentado informe sobre los diferentes aspectos de la gestión de la pandemia Covid. Lo hizo desde posiciones de clase, comunistas, con un nivel de profundidad y de claridad en la denuncia, tanto de sus ejecutores, como de sus cómplices activos o pasivos, que ninguna otra organización del Estado español ha hecho. https://cncomunistas.org/wp-content/uploads/2022/03/el-covid-como-pretexto-organizaciones-revolucionarias_web-1.pdf
(15) https://www.alexander-wallasch.de/gesellschaft/stefan-homburg-praesentiert-seine-highlights-der-entschwaerzten-rki-protokolle
(16) https://noticiaslatam.lat/20220511/rusia-revela-los-ensayos-polemicos-de-pfizer-moderna-merck-y-gilead-en-ucrania-1125338111.html
(17) Las declaraciones de Fleur Agema pueden consultarse aquí: https://web.telegram.org/a/#-773754199
(18) Aquí se encuentran enlaces a los diferentes documentos publicados y el vídeo de las declaraciones de Victoria Nuland https://piensachile.com/2022/05/13/se-publican-nuevos-documentos-sobre-el-programa-de-armas-biologicas-de-eeuu-en-ucrania/
(19) Crisis capitalista, pandemia, militarización y guerra. El imprescindible análisis de totalidad de la ofensiva capitalista contra la clase obrera https://cncomunistas.org/?p=564
(20) https://mpr21.info/francia-despliega-el-pasaporte-biometrico-en-los-municipios-del-pais/
(21) https://www.dsn.gob.es/es/documento/estrategia-seguridad-nacional-2021
(22) https://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/BOCG/A/BOCG-14-A-91-1.PDF

Coordinación de Núcleos Comunistas https://cncomunistas.org/?p=1924

Para una guerra permanente son necesarias armas mucho más baratas

Los viejos gigantes armamentísticos de siempre (Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman, General Dynamics, L3Harris, Boeing), forman parte del pasado. Ha llegado el relevo, las grandes empresas tecnológicas, como Google, Microsoft, Amazon, SpaceX

Las nuevas empresas ya participan en los contratos de armas del Pentágono, lo que explica el auge de dichas empresas en bolsa. Para tomar al relevo de las viejas industrias que fabricaron los portaviones, los bombarderos o los tanques de las guerras pasadas es imprescindible ampliar el capital.

Las empresas tecnológicas con intereses en el sector armamentístico están tratando de acaparar la mayor parte del astronómico presupuesto de defensa del gobierno estadounidense, que ya está cerca del billón de dólares.

El siguiente paso es la monopolización. Actualmente Palantir y Anduril, dos de las mayores empresas de tecnología de defensa, negociacian con una docena de sus competidores para formar un holding capaz de responder al unísono a las licitaciones del gobierno estadounidense, lo que les permitiría romper el oligopolio de los antiguos postores (*).

Entre las empresas presentes en las negociaciones están SpaceX, de Elon Musk, OpenAI, el creador de ChatGPT, Saronic, el fabricante de barcos autónomos y Scale AI, el especialista en bases de datos para la inteligencia artificial. “Estamos trabajando juntos para crear una nueva generación de empresas de defensa”, concluyó uno de los implicados en el desarrollo del holding.

El desastroso caza F35, del que ya hemos hablado en numerosas entradas anteriores, es una muestra de la vieja industria de guerra con la que quieren acabar los recién llegados al mercado, como Elon Musk. “Sólo los idiotas están construyendo la versión tripulada del avión de combate F35”, asegura.

La relación precio-rendimiento de estos gigantescos aparatos de guerra es ruinosa. Por el contrario, el papel del holding de Silicon Valley es proporcionar al Pentágono armas menos costosos y más eficaces. Para una guerra permanente hacen falta empresas más eficaces, capaces de abaratar el precio de las armas.

Eso explica que en las últimas semanas el precio de las acciones de Palantir, la empresa de análisis de datos, se haya disparado y que empresas emergentes de tecnología de defensa hayan conseguido financiación récord este año. Los especuladores apuestan a que estarán entre los ganadores porque Trump tiene dos prioridades: por un lado, reducir significativamente el gasto gubernamental, y por el otro, gastar más dinero en la guerra y en la investigación espacial.

Ahora Palantir cotiza en Wall Street más alto que Lockheed Martin. La empresa fue cofundada por Peter Thiel, quien inicialmente financió a Anduril, una empresa especializada en sistemas autónomos, inteligencia artificial y tecnologías de defensa avanzadas. Anduril dio sus primeros pasos en 2017 y ahora está valorada en 14.000 millones de dólares. SpaceX y OpenAI, con valoraciones de 350.000 millones de dólares y 157.000 millones de dólares no juegan en la misma liga. SpaceX y Palantir llevan años fagocitando grandes contratos militares, y muchos otros están tratando de seguir sus pasos, especialmente aquellos que en el futuro quieran tener enchufe entre los jefes del Pentágono.

Musk y Thiel quieren que sus empresas tengan éxito juntas. Se encuentran entre aquellos que creen desde hace tiempo que la adquisición de equipos de defensa en Estados Unidos es lenta, costosa y está muy alejada de los mercados competitivos porque las licitaciones no son más un compadreo entre amiguetes, militares y grupos de presión de las viejas empresas armamentistas.

El obsoleto complejo militar industrial ha fabricado barcos, tanques y aviones a costos muy elevados pero, sobre todo, ha recolocado a las viejas momias del ejército en las empresas privadas y les ha garantizado una jubilación de alto nivel para el resto de sus vidas.

(*) https://www.ft.com/content/6cfdfe2b-6872-4963-bde8-dc6c43be5093

En Moldavia reconocen la ‘deuda histórica’ hacia Rusia por el suministro de gas

El presidente de la empresa moldava de gas, Vadim Ceban, ha reconocido la “deuda histórica” de su país hacia Rusia por el suministro de gas desde la destrucción de la URSS a comienzos de los años noventa.

“Existen todos los documentos, los actos de acercamiento que confirman la deuda histórica de Moldaviegaz con Gazprom en la margen derecha del Dniéster por un monto de 709 millones de dólares. Esta deuda está en las cuentas, nadie la ha cancelado. Los documentos están firmados”, reconoció.

Entonces, si hay una deuda que ha conducido al corte del suministro, la pregunta es por qué han dejado de pagar las facturas. En la prensa moldava no se habla de otra cosa, pero los políticos moldavos no hablan del pago de la deuda.

“Mi opinión es la siguiente: en esta etapa hay que dejar de lado la cuestión de las deudas, mantener el statu quo y centrar nuestra atención en el suministro de gas natural a la región de Transnistria”, afirmaba recientemente uno de ellos.

La Presidenta de Moldavia, Maia Sandu, culpa a Gazprom del corte de suministro y asegura que Chisinau no pagaría sus deudas. Después de que el Kremlin anunciara que Moscú estaba dispuesto a suministrar gas a Transnistria de forma gratuita, la histeria se redujo.

El 60 por cien de las necesidades de gas de Moldavia proceden de Rumanía, pero tiene unos precios exorbitantes. En la ribera derecha del rio Dniéster la situación es distinta. A un lado del rio hay unos precios, que cambian en la otra orilla.

La solución ha sido recurrir al carbón y reabrir una central eléctrica.

La directora de la empresa rumana Sedera, Marcela Lefter, advierte que el flujo de electricidad que procede de Rumanía se puede interrumpir en cualquier momento, ya que atraviesa Ucrania y Transnistria, y el suministro se puede interrumpir en cualquier momento.

Las próximas elecciones en Rumanía también suponen un riesgo para el gobierno de Maia Sandu, porque en las que se celebraron en diciembre ya triunfó un candidato distante de las políticas de Bruselas.

Estados Unidos puede perder todas las guerras excepto la del dólar

Antes se solía decir que China era la fábrica del mundo. En la misma medida también se podría decir que Estados Unidos es el mayor mercado de consumo del mundo. Como diría Lenin, es un país parásito: consume mucho y no fabrica nada.

Tampoco paga nada por consumir porque recurre a un truco típico de las sociedades parasitarias, la deuda, que no es sólo deuda pública, sino también privada y, desde luego, exterior. Estados Unidos devora porque tiene una imprenta capaz de reproducir billetes verdes en cantidades fabulosas. El dólar es lo único que Estados Unidos no puede perder.

Los demás países del mundo están obsesionados por la balanza comercial y el déficit, especialmente la Unión Europea, y para cubrir los agujeros hay que exportar y para ello -según dicen los “expertos”- hay que mejorar la competitividad, o sea, bajar los salarios.

En el resto del mundo se vuelven locos con las exportaciones, aunque les pagan con unos papeles sin valor alguno. Por lo tanto, cada país del mundo tiene que financiar sus propios déficits, además del estadounidense. Es lógico que al otro lado del Atlántico consuman y se endeuden en masa porque les resulta gratis.

De ese modo, desde 1945 Estados Unidos es un gran centro comercial en el que todo el mundo quiere poner un establecimiento para vender sus mercaderías. Las empresas fabricantes se desviven por dar salida a su producción en un mercadillo tan gigantesco, sin límite ninguno.

Es normal que nadie se quiera indisponer con el gran centro comercial. Todos asienten porque todos dependen del chiringuito que mantienen abierto en Estados Unidos. En el resto del mundo no hay otro mercado de tamaño similar porque tienen que pagar las compras de los estadounidenses, es decir, que en lugar de vender en su propio país, lo que hacen es vender fuera.

Todo el mundo acaba trabajando y cobrando salarios de hambre en beneficio de Estados Unidos y, sin embargo, cuando una empresa extranjera es capaz de competir dentro de Estados Unidos, la presentan como una demostración de fortaleza.

Son muchos los que no entienen, por ejemplo, que Alemania se haya volcado en apoyar a Ucrania o a Israel, a costa de sacrificar sus propios intereses y enemistarse con Rusia, que le suministraba gas muy barato, o con China, que es uno de sus grandes mercados de exportación.

La explicación es que Alemania es un país exportador que depende del mercado estadounidense. China sólo ha podido colmar en parte esa dependencia económica. Que una potencia, como Alemania, desvincule su futuro de las imposiciones de Estados Unidos, depende del crecimiento económico de China, de que China sea capaz de absorber la superproducción alemana y sustituir a Estados Unidos.

Cuando un país no produce nada, como Estados Unidos, no necesita una industria, por lo que puede clausurar empresas y sectores económicos enteros, que es el proceso emprendido en los años ochenta del pasado siglo.

Ahora aquello se ha acabado y, cuando Biden inició la reindustrialización, se dio cuenta de que primero debía cerrar el mercado a la producción extranjera subiendo los aranceles. Se acabaron las tonteorías neoliberales; vuelven los viejos fantasmas de la economía política: intervencionismo, planificación, proteccionismo, devaluación…

Golpe de China al suministro de materias primas estratégicas a Estados Unidos

La explosión del 228 por cien del precio del antimonio en los mercados mundiales ilustra las represalias chinas contra la industria estadounidense. El aumento de los precios, consecuencia directa de las restricciones chinas a la exportación de minerales estratégicos, presagia una crisis en las industrias tecnológicas de Estados Unidos.

El Servicio Geológico de Estados Unidos estima que las pérdidas potenciales para la economía estadounidense superan los 3.000 millones de dólares, aunque el cálculo no tiene en cuenta el efecto dominó sobre los sectores que dependen de estos materiales, desde los fabricantes de móviles hasta las industrias de armamento.

El dominio de China en la producción mundial de minerales estratégicos le da a Pekín una ventaja considerable: el 94 por cien del galio, el 83 por cien del germanio y el 48 por cien del antimonio provienen de minas chinas. Estos tres minerales forman la columna vertebral de la industria de los semiconductores y de las tecnologías militares avanzadas.

Al bloquear sus exportaciones, China está respondiendo a las recientes sanciones estadounidenses dirigidas a más de 140 empresas chinas del sector de semiconductores. La medida puede ser sólo el comienzo, ya que pueden extenderse al níquel y al cobalto, componentes cruciales para las políticas verdes occidentales.

La batalla ahora se extiende más allá de los microchips a toda la cadena de producción tecnológica. Ante una inminente escasez de materiales críticos, los fabricantes estadounidenses han empezado una carrera contra el reloj para asegurarse nuevas fuentes de suministro.

La Casa Blanca, que ha buscado someter a China en materia de inteligencia artificial y armamento, ahora se ve obligada a replantearse su estrategia industrial. La guerra económica está redefiniendo las alianzas estretégicas mundiales y empujando a cada bando a desarrollar cadenas de producción independientes. El costo de esta reorganización forzada de las cadenas de suministro podría transformar permanentemente el panorama industrial mundial.

La guerra económica chino-estadounidense, que comenzó en 2019 cuando Estados Unidos se lanzó contra Huawei, es ya una serie de zancadillas. Washington sacó a Huawei de las redes 5G estadounidenses y luego prohibió a las empresas estadounidenses vender componentes a la multinacional china, paralizando su división de moviles y obligándola a desarrollar sus propias soluciones tecnológicas.

Las exportaciones chinas alcanzan cifras récord

Los cálculos de los “expertos” han vuelto a fallar. El año pasado China registró un nivel récord de exportaciones. El volumen de las exportaciones superó por primera vez los 25 billones de yuanes (3,3 billones de euros), un aumento del 7,1 por ciento respecto al año anterior.

Las importaciones, por su parte, ascendieron a 18,39 billones de yuanes (unos 2,39 billones de euros), un 2,3% más que el año anterior. En general, el comercio exterior de China aumentó un 5% en 2024 en comparación con el año pasado, alcanzando los 43,85 billones de yuanes (unos 5,841 billones de euros), un nivel récord.

Las exportaciones aumentaron especialmente en diciembre. Según datos de las aduanas chinas, las ventas al resto del mundo aumentaron un 10,7% interanual en diciembre, en comparación con el consenso del 7,3%, después de haber aumentado un 6,7% el mes anterior. Mientras tanto, las importaciones aumentaron un 1,0% el mes pasado, mientras que los analistas en promedio esperaban una disminución del 1,5%, después de una caída del 3,9% en noviembre. Este es su mayor crecimiento desde julio pasado.

¿Cómo acabar con la esclavitud en una sociedad de esclavos?

En 2022 la ONU se fijó como objetivo erradicar el trabajo forzoso para 2030, pero eso es como la paz mundial, la descarbonización o la pobreza. En 1930 ya se aprobó un tratado internacional contra el trabajo forzoso, al que en 2014 se añadió un Protocolo.

En 2021 el gobierno español aprobó, además, un “plan de acción” para mejorar las políticas de prevención y de detección. Pero es algo que no se va a solucionar con reglamentos. En una sociedad de esclavos, ¿cómo acabar con la esclavitud?

Los organismos internacionales quieren que el trabajo sea “voluntario”, olvidando que en una sociedad capitalista nadie acude a su puesto de trabajo por gusto, sino por necesidad.

Las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que en 2022 el número de esclavos aumentó con respecto a 2016. Más de 28 millones de personas, incluidos niños, viven en condiciones de esclavitud, es decir, tres de cada mil personas en el mundo (*). No va a ser posible acabar con esta situación en 2030, dice la OIT.

Las cifras muestran un aumento del número de esclavos, incluso en Europa. En 2021 cincuenta millones de personas se encontraban sometidos a alguna forma de trabajo forzoso. A escala mundial, casi una de cada 150 personas se considera una esclava. Eso supone diez millones de personas más que hace cinco años.

El aumento de la esclavitud se debe a la pobreza extrema y el aumento de la emigración que, a su vez, son dos fnómenos muy ligados entre sí. Los emigrantes son las víctimas preferentes del trabajo forzoso. Tienen tres veces más probabilidades de ser sometidos a las formas moderna de esclavitud que el resto de la fuerza de trabajo.

El trabajo forzoso también alcanza a los niños en gran medida: 3,3 millones de niños están afectados, más de la mitad de los cuales están prostituidos.

Donde hay esclavos hay también millonarios. Son las dos caras de la misma moneda. La esclavitud moderna es típica de los países considerados como “más ricos”. Más de la mitad de los esclavos actuales se detectan en países con más renta per cápita.

Los sectores afectados son los servicios, la industria manufacturera, la construcción, la agricultura y el trabajo doméstico.

La OIT subraya, además, que la condición de estos esclavos modernos no es transitoria, sino que dura años.

(*) https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_855019/lang–en/index.htm

Un mecanismo que garantiza la hegemonía de Estados Unidos sobre el mundo: Swift

Varios grandes bancos internacionales, la mayor parte de ellos con sede en países europeos, crearon el sistema de mensajería Swift en la década de los setenta para organizar sus transacciones interbancarias.

Posteriormente, la red se expandió hasta convertirse en la herramienta de mensajería principal del sistema bancario internacional, una infraestructura imprescindible para los actores del comercio internacional, como las empresas aseguradoras, por ejemplo.

Estados Unidos se unió a la red Swift en 1977 y, como no es una institución pública, al principio el espionaje se llevó a cabo de forma muy discreta. El gobierno de Estados Unidos consideró que la confidencialidad de los datos bancarios era un asunto privado.

El espionaje de las transacciones financieras se normalizó en 1998, cuando Swift se trasladó a internet, una red controlada por Estados Unidos. Corrientemente lo llaman “Finint” o inteligencia financiera. Es muy sencillo: las transacciones bancarias internacionales van por las redes digitales que, a su vez siempre pasan por Estados Unidos en alguno de sus tramos.

Hasta 2001 esa vigilancia se llevaba a cabo de manera ilegal, hasta que los atentados contras las Torres Gemelas ofrecieron el pretexto perfecto para convertir en legal lo ilegal. Tres años después se creó la Oficina de Antiterrorismo e Inteligencia Financiera dentro del Departamento del Tesoro. También aprobaron les leyes excepcionales para la “lucha contra el terrorismo” y el gobierno de Estados Unidos exigió a Swift acceso a sus datos para bloquear la financiación del “terrorismo”.

No obstante, la vigilancia no es excepcional: se extiende todas las transacciones bancarias manejadas por Swift, incluyendo aquellas que involucraban cuentas no domiciliadas en Estados Unidos. En 2006 se confirmó que el control también se extiendía a cuentas vinculadas a países aliados, como los europeos. Nadie se sorprendió y, desde luego, nadie protestó. El espionaje financiero era una realidad mucho antes de que la Unión Europea diera su aprobación.

Posteriormente, el control sobre Swift está sirviendo también para reforzar las sanciones, tanto a los países, como a los bancos, como a las personas individuales. Sancionar significa, entre otras cosas, excluir de la red Swift y, por lo tanto, del comercio internacional.

Es una trampa para ratones. Si Estados Unidos acusa a un banco ​​de violar las sanciones, puede ser sancionado a su vez, con consecuencias catastróficas para sus negocios. En 2014 el banco BNP Paribas, que había realizado transacciones de petróleo iraní, prefirió declararse culpable ante los tribunales estadounidenses por haber violado las sanciones y pagar una multa récord de 9.000 millones de dólares, que no ser excluido de Swift.

Incluso los bancos chinos tienen que ser muy cautelosos con Rusia, por más que eviten utilizar dólares en sus transacciones. Rusia y China han creado sistemas alternativos a Swift, pero eso es sólo una parte del problema porque siguen utilizando internet y, por lo tanto, no escapan a la vigilancia del Tesoro estadounidense.

Tanto Swift como internet son mecanismos que garantizan la hegemonía de Estados Unidos sobre el resto del mundo, algo que no está al alcance de ningún otro país en el mundo.

La industria del lujo ya no es lo que era

La industria del lujo no sigue algunas de las leyes más simples del capitalismo. No se mide por el número de compradores ni el aumento de las mercancías vendidas, sino por sus exorbitantes precios. Sin embargo, en las últimas décadas hay cada vez más clientes por el crecimiento de los mercados emergentes de Asia. Las marcas ya no son exclusivas de los magnates occidentales.

En 2023 las ventas mundiales de la industria del lujo alcanzarán los 400.000 millones de dólares, frente a poco más de 100.000 millones de dólares en 2000. La capitalización de mercado combinada de las diez principales empresas de lujo occidentales se acercaba a un billón de dólares, frente a los 300.000 millones de dólares de 2013.

En 2000 China tenía 39.000 millonarios y en 2023 ya tenía 6 millones, más que cualquier otro lugar excepto Estados Unidos, y el doble que en Gran Bretaña, el tercer mayor hogar de millonarios. El mercado chino representará alrededor del 15 por cien de las ventas mundiales de artículos de lujo en 2023, cinco veces más que en 2000.

Sin embargo, el mercado del lujo se ha contagiado de los demás, busca nuevos compradores y hace rebajas. Las marcas ponen a la venta una selección de mercancías a precios más reducidos. Gucci, por ejemplo, ha comenzado a vender calcetines blancos, que cuestan “sólo” 200 dólares, una ganga comparado con sus bolsos de 3.600 dólares.

Varias marcas, desde Armani hasta Valentino, han lanzado submarcas más económicas, que incluyen ropa más informal. Hace apenas 30 años el lujo no necesitaba adjetivos. Ahora la industria habla de un lujo “accesible”. Los compradores que gastan 2.000 dólares o menos al año en mercaderías de lujo –una miseria en comparación con el promedio de la industria– representan casi dos tercios de las ventas totales.

Como consecuencia de ello, la industria está perdiendo impulso. El poder adquisitivo de occidente se ha debilitado por los altos tipos de interés y en China el gasto en lujos se ha frenado por la caída del mercado inmobiliario y una campaña del gubierno contra la ostentación de riqueza. En lugar de llevar bolsos de marca, los millonarios chinos guardan sus pertenencias en bolsas de plástico.

Los precios han aumentado en los últimos años. Las mercancías de lujo son un 54 por cien más caras hoy que en 2019. Un bolso Dior Lady de tamaño mediano cuesta ahora 5.900 euros, frente a los 3.200 euros de 2016. Andrea Guerra, el director de Prada, otra marca de lujo que ha aumentó drásticamente sus precios en los últimos años, califica las subidas de precios como un “error flagrante”.

Algunos protagonistas del mercado temen no volver a ver nunca las vertiginosas tasas de crecimiento de los últimos años. Después de todo, sólo hay un número determinado de compradores dispuestos a pagar 200 dólares por un par de calcetines y ningún mercado emergente tendrá tantos millonarios en la próxima década como tuvo China en la anterior.

Aunque tal vez este pesimismo sea un poco exagerado. La desaceleración de la industria del lujo en China no es tan grave como parece. Es cierto que el gasto en lujo en el país cayó un 26 por cien el año pasado, pero se debe a que ahora muchos chinos gastan más cuando viajan al exterior, particularmente a Japón, donde la moneda se ha debilitado frente al yuan. El gasto en lujo de los chinos en todo el mundo solo disminuyó un 3 por cien el año pasado, según algunas estimaciones.

Las filas de los multimillonarios siguen aumentando. Habrá 86 millones de millonarios en todo el mundo en 2027, frente a los 60 millones actuales. La revista Forbes contabilizó 2.781 multimillonarios el año pasado, superando el récord anterior establecido en 2021. El gasto de esos compradores adinerados no sigue los altibajos de la economía.

Eso explica que las marcas de lujo sigan centradas en los oligarcas más ricos. Brunello Cucinelli, que vende suéteres de cachemira de 6.000 dólares, aumentó sus ventas un 12 por cien entre los primeros nueve meses del año pasado. Hermes, que fabrica los bolsos más codiciados del mundo, vio aumentar su facturación un 14 por cien durante el mismo período.

Pero las empresas tienen que tener cuidado con extender el mercado demasiado a quienes no son realmente unos magnates. Una marca que se difunde mucho deja de ser “exclusiva” y se desvaloriza. Por ejemplo, Rolex vende relojes más asequibles, pero en volúmenes muy limitados para que no se note demasiado. En las fiestas de fin de año, quienes recibieron regalos de Versace no se sintieron halagados: la marca vende el 40 por cien de sus productos con descuento, lo cual está muy mal vito entre los auténticos magnates.

BlackRock quiere ponerse al frente del gobierno alemán (y por lo tanto de Europa)

El gobierno de Berlín ha disuelto el Parlamento y ha convocado elecciones para el 23 de febrero. Según las encuestas el candidato más probable a la cancillería es el dirigente de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Friedrich Merz, un sicario de BlackRock.

Merz tiene 69 años y es miembro de la CDU desde hace 44 años, aunque nunca ha formado parte de ningún gobierno. Estuvo durante mucho tiempo a la sombra de Angela Merkel.

En 2018 se postuló para encabezar la CDU, pero perdió. En 2021 el segundo intento también fracasó y sólo en 2022 pudo asumir la presidencia.

Le llaman el “Trump alemán” por su impresionante fortuna, aunque él dice que pertenece a la “clase media”. En 2018 compró dos jets privados, que pilota personalmente.

En julio de 2022, cuando Alemania entró en recesión, el ministro de Finanzas, Christian Lindner, se casó en la isla de Sylt, en el Mar del Norte. Se celebró una fiesta por todo lo alto que duró tres días y Merz acudió a ella como invitado a los mandos de su bimotor Diamond DA62.

Es jurista de formación y comenzó como juez en un tribunal de distrito, aunque unos años más tarde estaba en la dirección de 20 grandes multinacionales.

Criticó al canciller Scholz por tardar demasiado en entregar armas a Ucrania. También propone levantar las restricciones a los ataques en profundidad contra Rusia y enviar misiles Taurus de largo alcance. Dice que tiene la intención de restablecer el servicio militar obligatorio si gana las elecciones.

BlackRock financia la Guerra de Ucrania

De 2016 a 2020 Merz presidió la filial alemana de BlackRock, que es el principal tenedor de deuda de Ucrania y de activos ucranianos.

En 2018 los buitres fueron acusados de fraude fiscal. Los bancos robaron grandes sumas del presupuesto público. Merz actuó entonces como representante de BlackRock.

Merz siempre criticó en público la política migratoria de Merkel. En Alemania es conocido por sus comentarios xenófobos contra los solicitantes de asilo rechazados. Son “turistas sociales” que vienen a Alemania para “arreglarse los dientes”. En cuanto a los niños, si en España son “menas” para Merz son “pequeños bajás”.

Merz defiende los recortes y el desmantelamiento del “estado de bienestar”, aunque lo más importante es limitar la inmigración ilegal.

Sin embargo, las políticas climáticas son intocables, aunque no deberían fundamentarse en “motivaciones ecológicas” sino en “tecnologías rentables”. Para lograr la “neutralidad en carbono”, Merz propone aumentar el impuesto sobre las emisiones de combustibles fósiles. Considera que el futuro del país está en el hidrógeno y los vehículos eléctricos, pero se opone a la prohibición de los vehículos diésel y de gasolina.

La CDU también tiene la intención de seguir el modelo francés y reactivar las centrales nucleares cerradas en 2023.

Eslovaquia advierte de las consecuencias del fin del suministro de gas ruso

Detener el tránsito de gas ucraniano hacia Europa tendrá graves repercusiones para la Unión Europea, afirmó el primer ministro eslovaco, Robert Fico. El operador eslovaco de transporte de gas Eustream confirmó ayer la interrupción del suministro de gas natural a la frontera entre Eslovaquia y Ucrania.

El Ministerio de Economía eslovaco había dicho que se había preparado de antemano para el cierre del tránsito llenando las instalaciones de almacenamiento con gas adicional y diversificando su cartera de contratos de suministro de energía.

Hoy en día, el único gasoducto con gas ruso que queda a los europeos es el Balkan Stream, abastecido a su vez por el Turkish Stream. Suministra más de 14.000 millones de metros cúbicos al año a Rumanía, Grecia, Macedonia del Norte, Serbia, Bosnia y Herzegovina y Hungría.

El contrato de tránsito de gas ruso entre Ucrania y Rusia se firmó en 2019 por cinco años con opción a prórroga por otros diez. Un contrato que Kiev no quiso prorrogar más allá del 31 de diciembre de 2024.

Fico, que realizó una visita de trabajo a Rusia el 22 de diciembre, ha manifestado su interés por continuar con los suministros de gas desde Rusia. Ha instado abiertamente a los dirigentes de la Unión Europea a prestar atención urgente a la decisión de Ucrania de cortar el tránsito de gas, prediciendo un rápido aumento de los precios y una pérdida acumulada para la Unión Europea de 120.000 millones de euros en 2025-2026, si se interrumpen los suministros desde Rusia.

Fico también afirmó que Eslovaquia podría tomar represalias contra Ucrania y cortar el suministro eléctrico a Kiev.

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