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Categoría: Economía (página 13 de 100)

Japón se desprende de sus dólares para comprar activos chinos

Un histórico aliado de Estados Unidos, Japón, está abandonando masivamente los bonos del Tesoro de Estados Unidos para invertir en títulos chinos. La decisión parece ser una reacción directa a los aranceles impuestos por el nuevo gobierno de Trump y podría marcar un punto de inflexión en la balanza monetaria mundial.

Durante décadas, los bonos del Tesoro de Estados Unidos han sido el pilar inquebrantable del sistema financiero mundial, una garantía de estabilidad que permite a Washington pedir prestado casi sin límites. Pero este papel ha comenzado a quebrarse. Japón, Arabia saudí, e incluso Reino Unido, se están deshaciendo ahora de estos bonos a un ritmo alarmante.

Esto sucede en un contexto en el que la deuda de Estados Unidos alcanza niveles récord de 36 billones de dólares, el 124 por cien del PIB, en el que una nueva guerra comercial con China socava su economía y el aumento de los tipos de interés de la Reserva Federal para combatir la inflación exacerba aún más la crisis.

Esta ola de ventas de bonos estadounidenses no se debe sólo a razones económicas. También refleja profundos cambios en las alianzas mundiales. Arabia saudí, otrora un pilar del petrodólar, ahora adopta una política exterior más equilibrada, posicionándose como mediador entre Occidente, China y Rusia. El comercio entre Riad y Pekín aumentó de 52.000 millones de dólares en 2017 a 88.000 millones en 2021, lo que ilustra el acercamiento estratégico.

A pesar de ello, el dólar mantiene su condición de moneda dominante a escala internacional, representando alrededor del 57 por cien de las reservas extranjeras del mundo. Pero la tendencia está a la baja y están surgiendo alternativas.

Mientras tanto, como pronosticamos el año pasado, el oro ha superado los 3.000 dólares la onza y su condición de refugio de activos se refuerza, con China y Rusia fortaleciendo activamente sus reservas. El Banco Central chino ha aumentado así sus reservas de oro a unas 2.300 toneladas, valoradas en más de 219.000 millones de dólares.

El euro también busca reforzar su papel, representando actualmente alrededor del 21 por cien de las reservas del mundo. Alemania ha anunciado la emisión de bonos de 500.000 millones de euros para financiar los gastos militares.

Trump ha anunciado la creación de una reserva de criptomonedas en Estados Unidos, integrando Bitcoin, Ethereum, Solana, XRP y Cardano, una decisión que multiplica la preocupación sobre el futuro del dólar y de las finanzas mundiales.

Asistimos a la aparición de un sistema monetario en el que los mercados financieros se repartirán entre varias monedas de reserva.

Tesla confisca el salario de los trabajadores que se encuentran de baja por enfermedad

Tesla ha enviado cartas a los trabajadores que están de baja por enfermedad anunciándoles la suspensión del pago de su salario. La empresa cuestiona las motivaciones de los médicos para conceder la baja médica, denunció el viernes el sindicato IG Metall.

El diario alemán Handelsblatt ha confirmado la información accediendo a varias cartas enviadas a los trabajadores afectados (*). En las cartas, Tesla anuncia la suspensión inmediata del pago de salarios y amenaza con reclamar el reembolso de las sumas ya pagadas.

La empresa duda de la veracidad de los certificados médicos, insta a sus trabajadores a revelar el diagnóstico y a liberar a los médicos que los tratan de su obligación de secreto profesional.

Los inspectores de la empresa han llegado a visitar a los trabajadores en sus hogares sin previo aviso.

El sindicato IG Metall afirma que, además de las amenazas de confiscación, Tesla incita a los trabajadores a firmar un despido voluntario sin dejarles un plazo de cadencia.

El aumento de la explotación laboral y la intensificación de los ritmos de trabajo en la gigantesca fábrica de Berlín, ha elevado el absentismo hasta el 17 por cien.

Sin embargo, las presiones de la patronal han cosechado sus triunfos. A base de amenazas Tesla ha reducido la tasa de absentismo al 9 por cien.

En la única fábrica gigantesca que Tesla tiene en Europa, al sur de Berlín, trabajan más de 11.000 trabajadores, que tienen que recurrir a la protección del sindicato 21 veces más que el promedio de trabajadores alemanes de otras empresas.

Este clima de tensión se vive mientras Tesla ha perdido desde enero terreno en el mercado automovilístico alemán, a pesar del aumento de las matriculaciones de vehículos eléctricos.

En una operación de sabotaje, cuatro coches Tesla se incendiaron en Berlín en la noche del jueves al viernes. La policía reconoce que existe un “posible motivo político” en la acción.

(*) https://www.handelsblatt.com/unternehmen/industrie/tesla-behaelt-lohn-kranker-mitarbeiter-in-gruenheide-ein/100113273.html

La crisis económica pone contra las cuerdas al gobierno laborista de Londres

El Producto Interior Bruto (PIB) de Reino Unido cayó en enero, un revés que aumenta la presión sobre el gobierno laborista, a pocos días del anuncio de los mayores recortes en los derechos sociales de los trabajadores y jubilados.

El primer ministro Keir Starmer prometió hacer su prioridad del crecimiento económico, pero desde que llegó en julio al gobierno las cifras indican lo contrario. Hubo un descenso del 0,1 por cien en enero, cuando los laboristas esperaban un pequeño aumento.

En los próximos días el gobierno va a anunciar recortes drásticos en los presupuestos, incluidos los derechos sociales, para equilibrar las cuentas públicas. Pero no habrá recortes en el gasto militar, sino todo lo contrario.

El 26 de marzo la ministra británica de Finanzas, Rachel Reeves, pronunciará un discurso sobre las finanzas públicas y ya ha advertido que tiene la intención de “reformar” el sistema de protección social de los trabajadores.

No ha ocultado que el dinero de los recortes sociales irá a parar a los gastos militares. La guerra económica con Estados Unidos y una economía en decadencia hacen el resto.

El PIB de Reino Unido creció un 0,4 por cien en diciembre y un 0,1 por cien en el último trimestre del año pasado. Pero no da más de sí. La producción de petróleo y gas y la construcción pasan por muy malos momentos.

En octubre Reeves presentó el primer presupuesto del nuevo gobierno laborista, con un fuerte aumento de los impuestos y un endeudamiento excepcional para gasta el dinero en armas.

A pesar de ello, la ministra sigue falseando las cuentas, aunque ha prometido una “disciplina de hierro”. Como en los demás países europeos, la recaudación se reduce y el endeudamiento aumenta. En enero la deuda pública alcanzó su máximo en 25 años.

Cómo lograr que las astronómicas deudas de Estados Unidos las paguen los demás

Los acontecimientos se aceleran. Trump ha llegado a la Casa Blanca con un plan bajo el brazo, el mismo que no pudo poner en marcha en 2017. Se trata exactamente de que “América” sea grande otra vez. Para ello debe dejar de lado al resto del mundo y concentrarse en eso: en sus propios problemas internos.

Al mismo tiempo, los problemas de Estados Unidos no se puede decir que sean exactamente “internos” porque derivan de una crisis capitalista, que es de alcance internacional. Si no se toman medidas inmediatamente, la crisis puede ser realmente devastadora.

Obviamente Trump no es un pacifista. Retrocede porque no le queda otro remedio. Ha llegado para gestionar la crisis económica y política del imperialismo estadounidense y su plan es realmente simple: presionar al resto del mundo para que pague la gigantesca deuda que tiene Estados Unidos, que asciende a 34 billones de dólares, de los cuales un tercio está en manos de países extranjeros.

Al plan de Trump lo han llamado “Acuerdo de Mar-a-Lago” porque se aprobó en las reuniones informales mantenidas el 21 y 22 de enero con los ministros de finanzas y banqueros centrales del G7 en su mansión de Florida.

El nombre evoca al Acuerdo del Plaza cuando en 1985 Reagan reunió en el Hotel Plaza de Nueva York a los ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales de Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido y Francia. Tras años de políticas monetarias restrictivas por parte de Reagan y Thatcher, en los años ochenta del siglo pasado las grandes potencias necesitaban devaluar el dólar para reducir el déficit de la balanza de pagos. Esas políticas económicas entonces se llamaban “aterrizajes suaves”, o sea, provocar la crisis para controlarla de manera conjunta.

Ahora Trump recurre a un formato similar para reestructurar la deuda de Estados Unidos siguiendo el mismo procedimiento: provocar la crisis para intentar controlarla. Como es evidente, las políticas económicas implementadas en 1985 fracasaron, aunque dilataron el problema que, naturalmente, con el tiempo transcurrido es ahora mucho mayor.

Aquel fracaso se reproduce cuatro décadas después. Las medidas son las mismas y, como explicamos ayer, empiezan por debilitar deliberadamente el dólar para impulsar las exportaciones estadounidenses y reducir el déficit comercial. La devaluación del dólar, que los “expertos” explican de una manera ridícula como una desconfianza de los capitalistas hacia Trump, supone la revalorización del oro, entre otras cosas.

Mantener el dominio de un dólar devaluado

A pesar de la devaluación, el plan pretende mantener, al mismo tiempo, el dominio del dólar como moneda de reserva mundial, lo cual es una contradicción: ningún país va a querer un dólar devaluado. Por lo tanto, no parece “lógico” que terceros países paguen las astronómicas deudas de Estados Unidos, pero lo que no es “lógico” sí es político: Estados Unidos tiene que “animar” a los demás a que le saquen las castañas del fuego. Entre varios países, la deuda de Estados Unidos puede ser asumible… hasta cierto punto.

En Florida los cabecillas del G7 negociaron la mejor manera de pagar la deuda de Estados Unidos porque las consecuencias de dejar caer su economía serían mucho peores. En sus diccionarios los “expertos” lo llaman “riesgo sistémico” y traducido al román paladino significa que la economía de Estados Unidos es demasiado grande para dejarla caer. Un hundimiento, que sería mucho peor que el de 1929, los arrastraría todos ellos en su caída.

Para evitarlo, en Mar-a-Lago los del G7 hablaron de crear un fondo soberano con dos tipos de activos. El primero serían divisas extranjeras que permitirían a Estados Unidos intervenir en los mercados cambiarios y presionar el dólar a la baja.

El segundo derivaría de la revalorización del oro que, a su vez, revalorizaría las reservas de Estados Unidos, si es que aún existen, para cambiar la contabilidad: con la misma cantidad de oro, parece que hay más y la deuda se reduce.

Las pataletas por la subida de los aranceles son una pantomima

En Mar-a-Lago estaban representados los países del G7, por lo que las pataletas por el aumento de los aranceles es una pantomima de cara a la galería. Trump les había advertido con antelación y ellos estuvieron de acuerdo, lo mismo que en 1985. Por lo tanto, la subida de los aranceles no está diseñada como una provocación sino como un incentivo para la negociación. El objetivo es forzar a los competidores a pagar la deuda de Estados Unidos, al menos en parte.

Ahora bien, si en Mar-a-Lago se llegó a algún acuerdo, es discutible que se pueda mantener a lo largo del tiempo. La subida de los aranceles indica, más bien, que la crisis no se va a poder provocar de manera conjunta y coordinada entre las grandes potencias. Desde luego que un actor principal, como China, no estuvo en Florida y, en consecuencia, no está comprometida con el acuerdo.

Pero la subida de los aranceles no está diseñada como una provocación sino como un incentivo para la negociación. El objetivo es el mismo que en 1985, cuando Japón pagó los platos rotos de la crisis económica estadounidense, y no ha logrado levantar cabeza desde entonces. Ahora no se va a tratar sólo de Japón, sino de todos los demás. Trump quiere arrojar la crisis de Estados Unidos sobre las espaldas de sus “socios” y, por supuesto, de sus competidores.

Para financiar la deuda estadounidense parece que el Tesoro podría emitir bonos a largo plazo que no devenguen intereses (“zero coupon bonds” o cupones cero). Para eso es necesario que los “socios” del G7 lo acepten, es decir, que le paguen la deuda a Estados Unidos de su bolsillo y cambien unos papeles por otros parecidos.

Una emisión de cupones cero, muy típica de Estados Unidos, especialmente en las administraciones públicas, no sólo sería un declaración de quiebra sino, además, una estafa tan burda que pocos pueden caer en ella… si no les empujas un poco para que traguen. Las recientes políticas militares en Europa y Oriente Medio forman parte de ese empujón: Estados Unidos presiona a los europeos y saudíes para que le financien la deuda con “cupones cero” a cambio de mantener el apoyo militar.

Los cupones cero se emiten a un precio significativamente inferior a su valor nominal (o valor a la par) y se pagan al vencimiento por dicho valor completo. La ganancia para el especulador proviene de la diferencia entre el precio de compra y el valor recibido al final del plazo.

Las bravuconadas de Trump, que se suceden unas a otras, no son otra cosa que amenazas y presiones para negociar y el negocio consiste en que los demás paguen por sus deudas.

El anuncio del rearme europeo dispara la cotización del euro

Los especuladores temen una recesión en Estados Unidos y apuestan por el gasto militar en Europa. La moneda única ha subido un 5 por cien desde el 1 de marzo para cotizar a 1,09 dólares. También suben otras monedas europeas, como la corona sueca, un 7 por cien, y el zloty polaco, un 5 por cien.

El aumento de cotización las monedas europeas frente al dólar es el resultado del plan de movilizar 800 000 millones de euros para el rearme anunciado por Ursula von der Leyen.

Los países europeos, e incluso Alemania, han tirado la proverbial disciplina presupuestaria por la ventana. Los especuladores esperan el derroche, la superación de la crisis de superproducción y nuevos ascensos en la cotización de las monedas europeas.

Se revalorizan más las monedas de los países que más van a gastar en armas. El gobierno polaco anunció en agosto que este año quiere gastar el 4,7 por cien de su PIB en armamento, un aumento de 0,6 puntos porcentuales respecto al año pasado.

Si la corona sueca ha crecido incluso más que el euro y el zloty, se debe a que Suecia tiene grandes empresas en el sector militar y los especuladores esperan muchas inversiones futuras en la moneda del país nórdico.

El miedo a la recesión en Estados Unidos

Pero el repunte de las monedas europeas no se debe únicamente al rearme del Viejo Continente. La dinámica también viene de Estados Unidos. Trump ha afirmado que habrá un período de transición para la economía estadounidense e indicó que todavía está planeando implementar nuevos aumentos arancelarios en los próximos meses, lo que preocupa a los especuladores, que esperan una recesión.

El martes los índices estadounidenses Dow Jones, S-P 500 y Nasdaq perdieron 2, 2,7 y 4 por cien respectivamente y, sobre todo, están cayendo las empresas tecnológicas. Nvidia ha caído un 5 por cien. El proyecto Stargate no ha convencido a los especuladores y DeepSeek ha pulverizado el resto de la confianza que les quedaba.

En la otra orilla del Atlántico ocurre lo contrario. El índice Stoxx 600 Europe ha subido un 6,55 por cien desde comienzo del año.

Para superar su crisis Volkswagen se apunta a la fabricación de equipo militar

El martes el director de Volkswagen, Oliver Blume, afirmó en una conferencia de prensa en Wolfsburg que la multinacional está abierta a considerar la producción de equipo militar para el ejército alemán.

Blume destacó la experiencia automotriz de Volkswagen como un recurso que podría adaptarse para fabricar vehículos militares, señalando que en el pasado ya lo hicieron, en referencia histórica a la producción de vehículos como el Kübelwagen y el Schwimmwagen para la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial, así como el Type 181 para el ejército alemán occidental en la posguerra.

Las plantas de Volkswagen en Alemania tienen la capacidad industrial para reconvertirse a la fabricación militar. La posibilidad se ha planteado como una opción estratégica ante la crisis de la industria automotriz y el creciente interés europeo por el rearme.

Como venimos diciendo, el rearme europeo no está destinado a una futura guerra, y menos con Rusia, sino a combatir la crisis de superproducción y reindustrializar los países del Continente.

Desde el punto de vista técnico, las plantas de Volkswagen, como la gigantesca fábrica de Wolfsburg —la más grande del holding, con 1,6 millones de metros cuadrados de área construida— o la de Osnabrück, cuentan con infraestructura avanzada: líneas de ensamblaje, capacidad de fabricación a gran escala, y acceso a redes logísticas extensas (75 kilómetros de carreteras y 60 kilómetros de vías férreas solo en Wolfsburg).

Estas características las hacen aptas para fabricar vehículos militares o componentes, como camiones o blindados ligeros, si se adaptaran. Por ejemplo, Armin Papperger, director de Rheinmetall —una de las principales empresas militares de Europa—, dijo ayer que la planta de Osnabrück sería muy adecuada para la producción militar debido a su capacidad estructural, sugiriendo incluso una posible adquisición para fabricar equipos como el vehículo de combate Lynx.

Sin embargo, las fábricas actuales están diseñadas para vehículos civiles, con maquinaria y procesos diseñados para automóviles de consumo masivo, no para tanques o armamento pesado, que requieren grúas de alta capacidad, prensas especializadas y manejo de materiales distintos (como blindajes).

Cualquier reconversión necesitaría importantes inversiones que, a su vez, sólo se pueden si hay pedidos, contratos y dinero que permitan financiarlas.

Por lo demás, no sería nada nuevo, ni haría falta remontarse al III Reich. Rheinmetall ya colabora con MAN Truck & Bus, que es parte del holding Volkswagen a través de Traton, en la producción de camiones militares.

Empresas como Rheinmetall y KNDS ya están reconvirtiendo plantas automotrices para defensa, como la adquisición de una fábrica de vagones en Görlitz por KNDS para producir vehículos blindados.

La Guerra de Ucrania y el subsiguiente aumento de la factura eléctrica, han dado la puntilla a Volkswagen, que hace frente una caída en las exportaciones de automóviles de 2,4 millones a 1,2 millones anuales desde 2019, y a una transición imposible hacia los vehículos eléctricos, lo que ha dejado capacidad ociosa en sus 10 fábricas alemanas.

Robar reporta muchas alegrías… hasta que juegas a la ruleta rusa

En 2022 Europa decidió robar activos financieros rusos por valor de unos 300.000 millones de dólares, depositados principalmente en el banco Euroclear. Sumado a las sanciones, era una manera indolora de poner a Rusia de rodillas… o eso creían al menos en Bruselas.

A partir de entonces la Unión Europea comenzó a enviar a Ucrania miles de millones de euros en forma de “ayuda” financiera directa y préstamos garantizados por los ingresos de los activos rusos confiscados.

En otras palabras, Europa es tan generosa que ha estado “ayudando” a Ucrania con dinero ajeno.

Tres años después, Trump comienza a cerrar el grifo del dinero y las cifras de la “ayuda” europea van menguado porque, a falta de coordinación, cada uno hace lo que puede. El gobierno holandés ha anunciado que va a reservar 3.500 millones de euros para seguir apoyando a Ucrania el año que viene, el nuevo canciller alemán, Friedrich Merz, ha comprometido hasta 3.000 millones de euros y el gobierno de Londres pone otros 2.000 millones.

Es calderilla, porque Europa no tiene ni un céntimo. Von der Layen puede prometer ocho u ochenta porque da igual y mira con avidez los 300.000 millones que Rusia tiene guardados en Euroclear.

A finales de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tzahkna, dijo que el robo del dinero ruso era un paso en la dirección correcta. “Ahora es el momento de dar el siguiente”. Se habían apoderado de los intereses y llegaba el turno de echar mano del principal. Puestos a robar, ¿por qué no quedarse con todo?

Otros países europeos, entre ellos Polonia, Lituania y Letonia, han declarado que ellos también están dispuestos a considerar la incautación de los activos rusos.

Robar reporta muchas alegrías… hasta que llega un país, como China, y anuncia que se está preparando para retirar del mercado europeo una suma de varios billones de dólares en depósitos de Euroclear, Clearstream y otros bancos.

El gobierno de Pekín busca un nuevo depositario internacional basado en la Bolsa de Hong Kong, que será una alternativa a los chiringuitos financieros europeos, que en nada son diferentes de una banda de chorizos.

Es una respuesta al uso de instrumentos financieros como armas de presión política. La retirada de activos chinos creará una falta de liquidez en los mercados europeos, y Euroclear, que recibió 4.400 millones de euros en beneficios de activos rusos congelados en 2023, podría enfrentarse a una fuerte caída de los ingresos y a un aumento de la carga fiscal. Los analistas estiman que la pérdida de clientes chinos reducirá la capitalización de Euroclear entre un 15 y 20 por cien.

Arabia saudí también está considerando retirar sus activos de Europa, tras advertir en privado a los países del G7 de una posible venta de ciertos bonos europeos (hasta 20.000 millones de euros) si las potencias occidentales confiscan los fondos rusos.

El gobierno británico transfiere a Ucrania los primeros fondos robados a Rusia

La transferencia británica a Ucrania de los primeros fondos rusos robados es una violación flagrante del derecho internacional, denunció Viacheslav Volodin, presidente de la Duma Estatal rusa.

“Finalmente tendrán que devolver a Rusia lo que están haciendo tan generosamente, así como Trump ahora se ve obligado a revocar las decisiones irresponsables de Biden sobre Ucrania”, advirtió Volodin.

El robo socavará permanentemente la confianza en el sistema financiero de Reino Unido, ya que socava el principio de la inviolabilidad de la propiedad pública, que es la base del sistema financiero mundial en su conjunto, añadió Volodin.

Según Volodin, Rusia tiene ahora argumentos para reaccionar de la misma manera y confiscar las propiedades británicas ubicadas en su país.

El primer ministro ucraniano, Denis Chmygal, anunció que Ucrania había recibido casi 1.000 millones de dólares del gobierno británico, garantizados por la congelación de los activos rusos.

Según el Times, Reino Unido ha congelado unos 26.000 millones de libras de activos propiedad del Banco de Rusia, además de unos 18.000 millones de libras de activos en poder de las personas incluidas en la lista de sanciones.

En octubre del año pasado los cabecillas del G7 emitieron una declaración conjunta anunciando que habían llegado a un acuerdo sobre los detalles de un préstamo de 50.000 millones de dólares a Ucrania. Insistieron en que los préstamos se otorgarían a través de los ingresos futuros de los activos soberanos congelados de Rusia.

Estados Unidos se ha comprometido a proporcionar a Ucrania 20.000 millones de dólares, mientras que el dinero restante se asignará como un esfuerzo de colaboración entre el G7 y la Unión Europea.

En respuesta, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskovs, advirtió de la obviedad: transferir fondos a Ucrania de los activos rusos congelados por Occidente va a tener repercusiones legales.

Pero no sólo legales, añadimos.

De cabeza hacia la recesión económica

Los economistas de los principales bancos estadounidenses advierten que la recesión se aproxima. El crecimiento económico de Estados Unidos se va a frenar este año y el siguiente si persisten las actuales subidas de aranceles.

En un comunicado emitido ayeer, el Comité Asesor Económico de la Asociación Estadounidense de Banqueros (ABA), integrado por 16 economistas de las principales instituciones financieras del país, estimó que el PIB de Estados Unidos crecerá un 2,1 por cien en 2025 y 2026. Sin embargo, los economistas advierten que el crecimiento puede estar por debajo de las expectativas para 2025.

Después de un escuálido crecimiento del PIB del 2,8 por cien el año pasado, la economía estadounidense podría ver frenado su impulso. Los recientes aumentos de aranceles a las importaciones, han sembrado la incertidumbre en los mercados financieros y las empresas. Las tensiones comerciales, combinadas con la inestabilidad de las políticas arancelarias, han dado lugar a la reducción de las previsiones de crecimiento.

La Reserva Federal se tendrá que enfrentar a desafíos considerables para reducir la inflación al objetivo del 2 por cien, mientras que la capacidad de los consumidores para soportar el aumento de los precios puede ser limitada, debido a su disminución de los ahorros en comparación con el período de la pandemia.

Si bien el crecimiento sigue siendo positivo, dice el Comité, los riesgos para este año y los siguientes siguen siendo significativos, especialmente si la guerra comercial se intensifica.

La economía de Estados Unidos no cumple con las expectativas

La economía estadounidense se tambalea y Trump no ha logrado cumplir ninguna de sus promesas electorales desde que regresó a la Casa Blanca. Ha subido los aranceles a las importaciones, ha reducido del gasto público despidiendo a miles de funcionarios, ha cancelado los contratos firmados y desatado una guerra comercial.

Trump había prometido que los efectos de sus medidas comenzarían a verse gradualmente en las cifras de empleo. Pero en febrero Estados Unidos creó menos empleo del esperado y la tasa de paro subió, alcanzando el 4,1 por cien.

El mes pasado se crearon 151.000 empleos, más que en enero (125.000, cifra revisada a la baja), pero menos de lo que esperaban: alrededor de 170.000.

Hace un año, en febrero, Estados Unidos creó 222.000 empleos.

El impacto sobre el empleo es aún mayor en el sector privado entre las empresas que viven de las adjudicaciones de contratos públicos con el Estado.

El número de personas que trabajan para el gobierno disminuyó en febrero, con 10.000 funcionarios menos.

Por su parte, ayer el Financial Times reconoció otra obviedad: el rearme europeo es una forma de reindustrializar el Viejo Continente. También podría haber admitido que uno de los motivos por los que el rearme no se va a poder llevar a cabo es porque la industria europea está desmantelada.

Estados Unidos incluye a los buques mercantes chinos en la guerra comercial

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos quiere imponer una tasa de hasta un millón de dólares la escala en puertos estadounidenses de los buques operados por empresas chinas (1).

Peor aún, cualquier barco construido en China, incluso con pabellón extranjero, será sancionado por un monto de hasta 1,5 millones de dólares. El objetivo es reducir la supremacía china en la construcción naval mundial, del 5 por cien del mercado mundial en 1999 a más de la mitad en 2023.

La medida procede de una denuncia de los sindicatos estadounidenses, que acusan a China de prácticas desleales. El pretexto es siempre el mismo: el gobierno de Pekín subvenciona a las empresas chinas. En tiempos de Biden el gobierno inició una investigación y el 21 de febrero ocurrió lo esperado: otra guerra comercial.

La nueva política económica de Trump constata que, también en los sectores marítimo, logístico y naval, China domina el mercado mundial.

La propuesta de Trump tendrá consecuencias para el comercio internacional y para el mercado interior estadounidense. Los impuestos aumentarán significativamente los costos de envío, reducirán el tráfico en los puertos de Estados Unidos y subirán los precios (2).

La Federación Estadounidense de Comercio Minorista ya se ha opuesto a la medida.

Trump dice actuar en defensa de la economía estadounidense, pero los ganadores podrían ser los astilleros japoneses o surcoreanos, y ciertamente no las empresas estadounidenses, que son incapaces de competir a gran escala en el comercio marítimo (3).

Lejos de fortalecer la industria naval estadounidense, la propuesta de Trump podría trasladar el negocio a los puertos canadienses o mexicanos.

(1) https://ustr.gov/about-us/policy-offices/press-office/press-releases/2025/february/ustr-seeks-public-comment-proposed-actions-section-301-investigation-chinas-targeting-maritime
(2) https://www.voanews.com/a/trump-administration-proposes-steep-fees-on-chinese-cargo-ships/7987079.html
(3) https://ti-insight.com/briefs/trump-proposes-radical-tariffs-on-chinese-built-ships/

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