La web más censurada en internet

Categoría: Ecología (página 11 de 30)

El frío polar destruye las cosechas de Europa central

En Bélgica los aficionados al ciclismo vieron esta semana una edición de la Flecha Walona como pocas veces en la historia de la competición. Sólo 44 ciclistas llegaron a la línea de meta. Los favoritos abandonaron la carrera enfundados en mantas, tiritando y con sintomas de congelación.

La primavera ha conocido una impresionante racha de frío procedente de Escandinavia que ha descendido hacia Europa occidental. Francia registró temperaturas récord durante el fin de semana pasado. En Italia los medios dicen que la temperatura ha caído 20 grados centígrados.

La ola de frío que afecta a Alsacia desde hace varios días sigue pasando factura. Esta mañana una impresionante granizada azotó a la rivera del Rin, una comarca que está en alerta amarilla por tormentas desde esta tarde.

Los viticultores franceses están muy asustados. Temen una pérdida total de la cosecha. Algunos recuerdan las heladas de 2021, cuando el 20 por cien no se pudo vender. La cámara agraria ha creado una plataforma en línea para advertir del riesgo de heladas y enseñar a los agricultores a afrontarlas.

Desde entonces protegen sus árboles con sistemas de seguridad, como velas anticongelantes. Han instalado termómetros en los viñedos y huertos. En las noches gélidas, cuando la temperatura es negativa, avisa inmediatamente al teléfono móvil del agricultor.

En la Alta Saboya, un productor de manzanas utilizó un helicóptero para calentar el aire. Otros han levantado torres eólicas. “Aquí tenemos una torre de viento que mezcla el aire. En períodos de heladas es más cálido, lo que nos permite ganar de 2 a 3 grados a nivel del árbol”, explica.

Para limitar los daños, los agricultores preparan sus viñedos. La cubierta vegetal se corta a ras de suelo, no se trabaja la tierra durante la estación fría y las vides se elevan por encima del nivel del suelo. “Si la vid se congela, si los cogollos que llevan las uvas se congelan, no tendremos frutos, por lo tanto no habrá más cosechas, no más productos y no más ingresos”, comenta un viticultor.

Un matrimonio que cultiva kiwis en sus tierras comentaba el viernes que salvaron los frutos de la congelación por muy poco.

El frío polar se prolongará al menos hasta mediados de la próxima semana. Los agricultores tendrán que permanecer alerta durante otros 4 ó 5 días más. “Durará al menos hasta mediados de la próxima semana, con heladas matutinas ocasionales y temperaturas máximas a menudo significativamente más bajas que las normas estacionales”, pronostica MeteoFrance (1).

Sin embargo, los más pesimistas prolongan la mala racha hasta finales de abril (2) y advierten que no sólo las cosechas francesas están amenazadas, sino también las de toda Europa central.

(1) https://twitter.com/meteofrance/status/1781327164421349753
(2) https://www.minutenews.fr/france-confrontee-froid-fin-avril/

Los que mueren de frío a causa del calentamiento

Ayer la revista científica Nature Climate Change publicó un artículo (1) sobre la muerte de 260 animales de 81 especies diferentes frente a la costa de Sudáfrica el 2 de marzo de 2021 a causa de una caída de la temperatura oceánica de casi 10ºC en menos de cuarenta y ocho horas y una duración de siete días.

Utilizando datos satelitales, los científicos de la Universidad australiana James Cook revelan que desde 1981 los episodios de frío marino se han intensificado. Los eventos fríos aumentan, tanto en frecuencia como en intensidad.

El estudio se refiere a la Corriente de las Agujas, en el punto más austral del continente africano. Se encuentra al este de la costa sudáfricana y marca el paso del Océano Atlántico al Índico. Los navegantes portugueses que lo descubrieron lo llamaron así porque en esa zona el norte magnético y geográfico coinciden.

Es una de las corrientes oceánicas más fuertes del planeta. Se crea por el encuentro entre las aguas frías del Océano Antártico (al oeste) con las cálidas del Océano Índico (al este).

Se trata de un desplazamiento horizontal de las aguas superficiales, que va acompañado de otro vertical de las corrientes frías que suben desde las profundidades hasta la superficie. En términos técnicos, este movimiento se llama “upwelling” o afloramiento y existe en casi todas las costas del planeta.

La explicación de los autores del estudio es, sin embargo, rocambolesca y bastante característica de los tiempos que corren, cuando los hechos no confirman las doctrinas más asentadas, como la del calentamiento. El estudio concluye que la temperatura del agua oceánica sube, lo que mueve a los animales marinos a desplazarse en busca de aguas más frías. Entonces el afloramiento enfría excesivamente las aguas, matándolos.

Tanto las especies más sedentarias (tortugas), como los organismos marinos más nómadas (tiburón toro, mantarrayas), pueden morir de hipotermia. El primer firmante del artículo, Nicolas Lubitz, lo enunciaba ayer de una manera paradógica: mueren de frío a causa del calentamiento (2).

Por lo demás, como también es característico, el estudio sólo muestra una cara de la moneda porque el afloramiento no es sólo causa de muerte, sino también de vida. Las aguas profundas y frías arrastran una gran cantidad de nutrientes hacia la superficie que, a su vez, impulsan el crecimiento del fitoplancton que forma la base de la red alimentaria marina y, en última instancia, nutren el ecosistema oceánico. El afloramiento mantiene los caladeros y las grandes pesquerías.

(1) https://www.nature.com/articles/s41558-024-01966-8
(2) https://theconversation.com/climate-change-is-causing-marine-coldwaves-too-killing-wildlife-227781

La nieve no ha desaparecido del Monte Kilimanjaro

El Monte Kilimanjaro es emblemático. Es el más alto de África y el más alto del mundo fuera del Himalaya. Su cumbre nevada dio título a un relato de Ernest Hemingway y una película clásica de Hollywood, “Las nieves del Kilimanjaro”, con Gregory Peck y Ava Gardner en los papeles estelares (1).

En el Kilimanjaro la nieve se hizo tan importante como el propio monte, sobre todo cuando en 2002 los “expertos” advirtieron de su desaparición, que se produciría entre 2015 y 2020 a causa de la subida de la temperaturas atmosféricas (2).

En 2006 el Vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, repitió la profecía: “Dentro de una década, no habrá más nieves en el Kilimanjaro”, dijo en su documental “Una verdad incómoda”, reproducido a los cuatro vientos en todos los rincones del mundo, especialmente en las escuelas e institutos.

Pero la nieve no ha desaparecido y el parque nacional sigue repleto de hoteles, resorts, turoperadores y turistas que viajan hasta allá para esquiar. Como en otras masas de hielo, hay páginas web que informan al instante del estado de las pistas (3).

Los “expertos” se equivocaron una vez más y los autores de las predicciones apocalípticas han entonado el mea culpa.

Veamos: resulta que en una cumbre tan elevada como la del Kilimanjaro, a casi 6.000 metros de altitud, el hielo no se puede fundir porque las temperaturas se mantienen muy por debajo del punto de congelación.

Sin embargo, el hielo ha retrocedido de la cumbre desde finales del siglo XIX pero, obviamente, por razones que no tienen que ver con la temperatura atmosférica sino con los cambios que se han producido en el Océano Índico. La humedad se ha reducido y nieva menos.

Lo que ha provocado una pérdida de masa glaciar en el Kilimanjaro es la radiación solar absorbida, gran parte de la cual resulta en la sublimación del hielo. Esa pérdida de masa de hielo no queda compensada por ls precipitaciones de nieve.

El error de 2002 fue doble: la nieve no se retiraba tan rápidamente, ni tampoco por los motivos que habían creído. Eso significa que si las condiciones en el Océano Índico vuelven a cambiar, también cambiará la masa de hielo en el Kilimanjaro, independientemente del cambio climático.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=2Ph_K-qBpg8
(2) https://www.geo.umass.edu/climate/doug/pubs/thompson_etal_sci02.pdf
(3) https://www.snow-forecast.com/resorts/Kilimanjaro/snow-report

Argelia promociona el cultivo de trigo en el desierto del Sáhara

Una de las concepciones más arraigadas -y más falsas- de la humanidad es que los desiertos, como el Sáhara, son secos. Llueve poco y carecen de aguas superficiales, como lagos o ríos. En su suelo no es posible la agricultura.

Lo cierto es que bajo el desierto del Sáhara hay océanos de agua, lo que Gadafi ya intentó aprovechar para promover la agricultura en Libia y la OTAN impidió en 2011 brutalmente. Ahora Argelia lo vuelve a intentar para satisfacer la demanda de trigo y reducir la dependencia de las importaciones del exterior.

Argelia está fomentando la inversión en la agricultura sahariana y anima a las empresas públicas a participar en los cultivos. En el proyecto agrario sahariano están el gigante público de la construcción Cosider, la petrolera Sonatrach y Global Agrifood (GAF), una filial del holding público Madar.

GAF explota una concesión agrícola de 2.000 hectáreas en Gassi Tuil, cerca de los pozos petrolíferos de Hassi Messaud, donde hay 20 pivotes de riego y 7 perforaciones, de las 35 previstas. Se trata de sondeos de 250 metros de profundidad que extraen el agua necesaria para regar los cultivos en medio de las arenas del desierto.

Si un país, como Argelia, es capaz de excavar un pozo para sacar petróleo, puede excavar otro para sacar agua. Vista desde el aire, la perforación de un nuevo pozo artesiano en la concesión agrícola muestra un sorprendente parecido con los pozos petrolíferos de Hassi Messaud.

Durante los seis meses de cultivo del trigo, el riego es permanente. Para ello es necesario llevar electricidad hasta el pozo. A falta de tendidos eléctricos, los generadores y motobombas aseguran el suministro procedente de los gigantescos acuíferos que hay bajo las arenas del Sáhara.

Creada por el gobierno argelino en 2017, la concesión de Gassi Tuil parece un bosque de tuberías. Un equipo de técnicos instala nuevos pivotes suministrados por la empresa pública Anabib. Cada uno de ellos puede regar 30 hectáreas y requiere la movilización de gruas de elevación para su instalación. Cerca de allí una máquina excava una zanja por la que pasará el cable eléctrico indispensable para el funcionamiento del pivote de riego.

Por su parte, la Sociedad 3A (Actividad Agro Alimentaria), una filial del holding público de hidrocarburos Sonatrach, pretende extender en Gassi Tuil las tierras dedicadas a cultivos estratégicos, encabezadas por el cultivo de cereales y palmeras datileras y la fruticultura.

Que estas empresas públicas se hayan establecido en la provincia de Ouargla no es casualidad. La región ha conocido fuertes protestas por parte de jóvenes desempleados. El director de GAF, Lotfi Boughrara, asegura que “el futuro [agrícola] de Argelia está en el Sáhara argelino”. Según Boughrara, esta región tiene potencial para “alcanzar la autosuficiencia alimentaria y alimentar a Europa”.

El granizo destruye una granja solar en Texas

En el sureste de Texas una avalancha de granizo destruyó gran parte de una enorme granja solar el 15 de marzo, poniendo de relieve los peligros de cambiar las fuentes de energía tradicionales por otras alternativas.

La posibilidad de fugas químicas de los paneles rotos también ha generado preocupación entre los vecinos. Los paneles solares estaban filtrando sustancias químicas, como el telururo de cadmio, que tiene graves riesgos para la salud de los seres humanos.

“Mi preocupación es el daño del granizo que atravesó y rompió estos paneles; ahora tenemos algunos productos químicos altamente tóxicos que podrían filtrarse a nuestras capas freáticas”, dijo un residente. “Los vecinos de la zona que tienen agua de pozo están preocupados porque los productos químicos ahora se están filtrando a nuestras capas freáticas”, añadió.

El Departamento de Salud Ambiental del Condado de Fort Bend está investigando el incidente y también se ha contactado a la Comisión de Calidad Ambiental de Texas con respecto a cualquier posible contaminación química, dijo el alcalde de Needville, Chad Nesvadba.

Las imágenes aéreas muestran los importantes daños sufridos por la granja Fighting Jays Solar en el condado de Fort Bend, Texas. La tormenta destrozó cientos de paneles solares en una zona donde el granizo es bastante frecuente.

Daniel Turner, director del grupo de vigilancia energética Power the Future, dijo que si la red eléctrica de Estados Unidos pasa a depender en gran medida de la energía solar, el suministro energético no estaría garantizado.

La granja solar, que alcanza los 350 MW, es un proyecto de Fighting Jays Solar, AP Solar Holdings, propiedad de una empresa danesa, Copenhagen Infrastructure Partners. Los paneles estaban fabricados en China a base de silicio y parece que no contenían telururo de cadmio, por lo que no había ningún riesgo para los vecinos ni el medio ambiente.

Sin embargo, la reconstrucción del parque solar dependerá de suministros chinos, algo que Estados Unidos pretende evitar a toda costa.

Llamamiento para aliviar el invierno más duro de Mongolia en 50 años

Mongolia ha soportado el invierno más severo en casi medio siglo, con unos efectos devastadores del “dzud”. Desde noviembre del año pasado, el país ha quedado envuelto en un clima extremo. Las condiciones gélidas cubren las zonas de pastoreo con nieve y hielo profundos, lo que limita críticamente el acceso del ganado a los alimentos.

Desde febrero de este año, la tasa de mortalidad del ganado ha aumentado y afecta a alrededor del 75 por ciento de todos los hogares de los ganaderos. Dado que el número actual de pérdidas de ganado supera los 4,7 millones, los pronósticos oficiales predicen que la situación empeorará.

Los medios de vida de los pastores, que dependen del ganado vacuno, caprino y equino, están gravemente amenazados. Según la Cruz Roja, la crisis será dos veces más grave que la del año pasado. Predice un impacto mayor que el “dzud” de 2010, que provocó la pérdida de 10,3 millones de cabezas de ganado y afectó al 28 por cien de la población de Mongolia. La crisis afecta desproporcionadamente a los ganaderos con rebaños más pequeños (1).

Más de 7.000 familias carecen ahora de alimentos adecuados y las fuertes nevadas han sepultado más de 1.000 “gers” (hogares tradicionales) y refugios de familias de pastores. Hasta la fecha, 2.257 familias de pastores han perdido más del 70 por cien de su ganado, y miles más necesitan servicios sanitarios básicos, combustible y carbón.

Alrededor de 300.000 personas en Mongolia son pastores nómadas tradicionales y dependen de su ganado, cabras y caballos para alimentarse y vender en el mercado. “Aquellas personas que dependen totalmente de su ganado para sobrevivir, se han vuelto indigentes en tan solo unos meses”, dijo Alexander Matheou, director regional de la Cruz Roja. “Algunos de ellos ya no pueden alimentarse ni calentar sus hogares” (2).

“Ahora es primavera, pero el invierno se prolonga en Mongolia, todavía hay nieve en el suelo y el ganado sigue muriendo”, afirma Matheou. El gobierno de Mongolia declaró el mes pasado un estado de mayor preparación que duraría hasta el 15 de mayo.

“Incluso con los altos niveles de preparación que ha habido en Mongolia este año y en años anteriores, no es suficiente para hacer frente a las condiciones extremas”, afirmó Matheou. “Hemos hecho muchos preparativos y la escala aún nos tomó por sorpresa”.

El “dzud” ha tenido un costo económico devastador para los pastores y ha causado interrupciones en los viajes, el comercio y el acceso a la atención médica y la educación para muchos mongoles, especialmente aquellos que viven en áreas rurales, ya que las fuertes nevadas cortan el acceso a las carreteras.

Los ‘dzuds’ son cada vez más frecuentes

Las familias de pastores a menudo se mudan según las estaciones, viajando a través de las vastas praderas del país en busca de nuevos pastos para pastar su ganado. Utilizan los meses de verano para cultivar forraje, pasto y cultivos para ayudar a sus animales durante el invierno. Si bien están acostumbrados a los crudos inviernos de Mongolia, se produce un “dzud” cuando a las sequías de verano les siguen fuertes nevadas y frío extremo. Las temperaturas pueden bajar a -30 grados Celsius (-22 grados Fahrenheit) o menos.

Las nevadas de este año han sido las más altas en 49 años y cubrieron el 90 por cien del país en su punto máximo en enero, según la Organización Mundial de la Salud. El verano del año pasado empezó bien con abundantes lluvias. Pero una fuerte caída de la temperatura y una nevada temprana en noviembre precedieron a un aumento repentino de la temperatura, lo que provocó que la nieve se derritiera, según la ONU. A esto le siguió una ola de frío prolongada que cayó por debajo de los -40ºC en algunas zonas. Eso significaba que los pastos eran pobres, por lo que los animales no podían engordar antes del invierno y los pastores no podían preparar suficiente heno para sobrevivir.

Los “dzud” son cada vez más frecuentes en Mongolia, por lo que los pastos y los pastores no tienen tiempo para recuperarse entre episodios de clima extremo. “Estos ‘dzud’ son cíclicos y ocurren cada vez con más frecuencia. Han sido seis en los últimos 10 años… este es, con diferencia, el peor. Pero siguen sucediendo. Antes ocurrían raramente, ahora suceden con frecuencia”, dijo Matheou.

“Somos testigos de las numerosas luchas que enfrentan muchas familias de pastores, desde la pérdida de su preciado ganado hasta las cargas de las dificultades financieras, los recursos limitados y las inmensas presiones sobre la salud física y mental de las personas”, dijo Olga Dzhumaeva, directora regional de la Cruz Roja.

“Sin embargo, vemos la esperanza inquebrantable y la resiliencia de tantas familias mientras luchan contra la ira del invierno con una fuerza increíble. Las continuas muertes de ganado, la disminución de los recursos y el deterioro de las condiciones de cientos de miles de personas en Mongolia este invierno son un claro recordatorio de la urgente necesidad de asistencia”.

(1) https://www.ifrc.org/press-release/ifrc-launches-appeal-mongolia-faces-its-harshest-winter-50-years
(2) https://edition.cnn.com/2024/03/21/asia/nearly-5-million-animals-dead-in-mongolias-harshest-winter-in-half-a-century-climate-intl-hnk/index.html

El dinero ‘verde’ se invierte ahora en financiar las guerras imperialistas

En otra entrada informamos de que se estaban reduciendo los fondos de inversión “verdes”, a pesar de que tienen ventajas fiscales de todo tipo por estar catalogados como ESG (éticos, sostenibles, limpios).

Pero el capital está en una metamorfosis permanente; sale de un sitio para ir a otro, no tan correcto políticamente.

Ahora hay que añadir, como dijo Bloomberg, que el dinero “ético” ha ido a parar a la guerra que, por arte de magia, ya se ha convertido en “políticamente correcta”. Las inversiones en la industria militar han subido hasta los cinco billones de dólares.

A finales del tercer trimestre del año pasado, los 1.238 fondos verdes que invertían en “sostenibilidad” habían invertido en el sector aeroespacial y de defensa. Registraron un aumento de alrededor del 25 por cien respecto al resultado del mes de marzo de 2022, poco después del estallido de la Guerra de Ucrania.

El aumento se debe a la campaña europea para animar a los especuladores a financiar la industria militar en medio de una crisis internacional de grandes proporciones.

Alexander Stafford, presidente del grupo parlamentario multipartidista de Reino Unido de “inversiones éticas”, dice que, dadas las últimas tendencias, “los argumentos a favor de la inversión relacionada con la defensa se han consolidado”.

Por su parte, James Alexander, director de la Asociación Británica para las Finanzas e Inversiones Sostenibles, dice que “los países tienen un derecho inherente a la autodefensa” y que la legislación no impide a los fondos verdes poseer activos destinados a la guerra. El principal requisito es que los fondos presenten “informes transparentes y de alta calidad”, dijo.

“No hay ninguna razón, en principio, por la que invertir en determinadas empresas de defensa no pueda ser compatible con una inversión responsable, siempre y cuando no produzcan armas controvertidas ni suministren armas convencionales a países de alto riesgo”, afirmó el gerente del mayor fondo “limpio” británico.

La guerra ya es otro sector económico “sostenible”. Como pregona el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo que “no hay nada controvertido” en invertir en la industria armamentista para “proteger la libertad” .

China tiende la tubería más larga del mundo para transportar hidrógeno ‘verde’

Los países con futuro tiene proyectos que, si son grandes, demuestran confianza en aquello que planifican. Los que no lo tienen, como España, pierden el tiempo en salir de su atasco y de sus miserias cotidianas.

China tiene grandes proyectos que exigen cuantiosas inversiones en infraestructuras, normalmente relacionadas con la energía, bien la solar, la nuclear, la hidroelectrica o incluso la eólica.

Recientemente han anunciado un nuevo proyecto faraónico en este sector. Consiste en tender la tubería más larga del mundo para transportar hidrógeno “verde”. Se llama Zhangjiakou Kangbao – Caofeidan porque conectará ambas ciudades y tendrá una longitud de 737 kilómetros.

La tubería tiene varios objetivos. El primero es encaminar y transportar hidrógeno verde cerca de Pekín, ya que Caofeidan se encuentra a unos 250 kilómetros de la capital china. El segundo es fabricar pilas de combustible de hidrógeno para el sector del transporte pesado.

Sin embargo, China no es el único país que aborda proyectos de este tipo. Varios países están recurriendo al tendido de largas tuberías para transportar hidrógeno de forma rápida y barata.

Esos programas demuestran que el hidrógeno “verde” se ha vuelto la panacea, en un momento en el que muchas empresas y Estados buscan alternativas a las energías convencionales.

La diferencia es que China no opta por unas u otras energías, sino que desarrolla todas, tanto si son “verdes” como “marrones”.

Los inviernos son cada vez más crudos y más largos en Mongolia

A la Universidad de Yale no les ha quedado más remedio que reconocer que, por lo menos en Mongolia, no hay calentamiento, sino más bien al contrario. Los inviernos son cada vez más crudos, con descensos del aire frío procedentes del Ártico más frecuentes y, sobre todo, más duraderos.

Los llaman “dzud”, un término que designa un clima gélido y anormalmente nevado que provoca una mortalidad masiva del ganado y, a veces, también de seres humanos.

Según la Universidad estadounidense, los días de frío extremo fueron un 28 por cien más frecuentes entre 2000 y 2016 que entre 1981 y 1999. La nieve también ha aumentado un 40 por cien desde 1961. La capa de nieve en el suelo amplifica el riesgo de frío extremo, enfriando aún más la atmósfera (*).

Mongolia padece inviernos extremadamente duros desde hace unos veinte años y todas las previsiones estiman que el fenómeno seguirá empeorando. El IPCC predice un aumento del 20 por cien de los “dzuds” de aquí a 2080, con la consecuencia de una mortalidad inevitable del ganado muy alta.

El país asiático acaba de sufrir un invierno extremo en términos de frío. Alrededor del 90 por cien de Mongolia experimentó condiciones excepcionalmente gélidas y nevadas este invierno. Más de dos millones de cabezas de ganado muerieron a causa del frío en los últimos meses.

No es un fenómeno meteorológico nuevo, sino que ocurre como promedio cada 10 años. Pero en los últimos tiempos se ha producido con mucha más frecuencia: el país acaba de sufrir dos “dzuds” desastrosos dos inviernos seguidos. Muy a menudo las temperaturas han bajado hasta los -45ºC.

No sólo han aumentado los días extremadamente fríos, sino también los períodos secos, incluso durante el verano. Las poblaciones locales también han observado que los inviernos más duros se producen después de veranos secos, lo que debilita al ganado.

Los “expertos” se han lanzado a buscar explicaciones rocambolescas del enfriamiento. En estos casos la “corriente de chorro” es uno de los recursos más habituales, que suele explicar casi todos los fenómenos meteorológicos que se escapan del guión establecido.

Ese tipo de explicaciones son incongruentes por muchas razones. Cuando llega una racha de calor, se trata del CO2 y el cambio climático. Pero si la racha es de frío, entonces recurren a otro tipo de fenómenos, de tipo meteorológico, como la corriente de chorro.

Con ese tipo de argumentaciones los “expertos” quieren transmitir que las olas de frío son excepcionales y locales, mientras que las de calor son generales y perseverantes. Es el error fundamental en el que están empeñados desde hace tiempo, aunque da mucho juego a las televisiones y los divulgadores seudocientíficos. Unas veces les interesa hablar del corto plazo y otras del largo.

(*) https://e360.yale.edu/features/mongolia-dzud-climate-change

Europa gastará el 10 por ciento anual de todo su PIB para reducir las emisiones de CO2

Para alcanzar el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 90 por cien de aquí a 2040, Europa tendrá que gastar 1,5 billones anuales desde 2031 hasta 2050, según una estimación de la Comisión Europea que publicó el periódico Financial Times el mes pasado (*).

1,5 billones anuales equivale al 10 por cien del PIB europeo. Todos y cada uno de los años. Aparte de la guerra, no existe ningún proyecto de ningún tipo que haya requerido jamás el desvío del 10 por cien del PIB de un continente entero, por decreto político. Como ya hemos expuesto, las políticas seudoecologistas suponen la mayor movilización de recursos que ha conocido el capitalismo a lo largo de su historia, con gran diferencia.

Este gigantesco dispendio de recursos explica el lavado de cerebro masivo y el catastrofismo que acompaña siempre a las noticias verdes: dado que se avecinan terribles fenómenos meteorológicos, a cada cual más espantoso (sequías, huracanes, inundaciones, incendios), el dinero está bien invertido. Lo que no se puede hacer es permanecer de brazos cruzados.

En el colmo de la estupidez, la Comisión Europea dice que todo ese dinero, en realidad, no es un gasto sino un ahorro. De conformidad con el Acuerdo de París de 2015, esos inminentes “fenómenos meteorológicos extremos” causarán daños que costarán 2,4 billones de euros. Pero si reducimos las emisiones, en el futuro no ocurrirán esos estragos y nos ahorraremos una enorme cantidad de dinero. Más vale prevenir que lamentar…

El Acuerdo de París tenía como objetivo reducir las emisiones de CO2 para limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados para 2100. Sin embargo, desde entonces las emisiones han seguido aumentando. Por lo tanto, las medidas implementadas para evitarlo han fracasado y el dinero gastado en ellas es un despilfarro. Como tantas otras declaraciones de intenciones seudoecologistas, el Acuerdo de París es papel mojado. Los planes verdes siempre chocan con la realidad.

Las razones son obvias. Por más que la ciencia haya avanzado notablemente, el hombre no puede dirigir ni controlar el clima, que no es un fenómeno europeo, sino mundial. En cualquier caso, no serviría de nada que Europa redujera sus emisiones de CO2 a cero, mientras el resto del mundo sigue incrementándolas.

La Comisión Europea promete, además, otro ahorro más: en lo sucesivo no habrá que importar combustibles tradicionales (carbón, petróleo, gas), ya que disfrutaremos de estas nuevas fuentes de energía llamadas “renovables” (eólica, solar).

Sin embargo, los hechos también demuestran que el nivel alcanzado hoy por las fuerzas productivas no permite superar el carácter intermitente de estas nuevas energías. En consecuencia, no quedará más remedio que seguir dependiendo de los combustibles llamados “fósiles”, aparte de las centrales nucleares. De ello se deriva que, por lo menos en un futuro inmediato, Europa tendrá que seguir importando carbón, petróleo y gas.

(*) https://www.ft.com/content/ababab4c-7d81-4e63-b48c-0c59b687b5f2

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies