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Intento de Golpe de Estado en Burkina Faso

El gobierno de Burkina Faso ha desbaratado un complot organizado por el anterior jefe de la junta de transición, el coronel Paul Henri Sandaogo Damiba. El plan incluía el asesinato del presidente Ibrahim Traoré, según declaró el ministro de Seguridad, Mahamadou Sana, en una entrevista con la cadena de televisión pública RTB.

El golpe se desencadenó el 3 de enero, al mismo tiempo que Estados Unidos secuestraba a Maduro en Venezuela.

Los servicios de inteligencia de Burkina Faso llevaban semanas en alerta máxima: varios cuarteles de la capital burkinesa habían sido movilizados y se habían practicado detenciones.

La desestabilización se llevaría a cabo mediante una serie de asesinatos selectivos de dirigentes civiles y militares, comenzando con la neutralización del capitán Ibrahim Traoré, jefe de Estado y presidente de Burkina Faso, ya sea a quemarropa o colocando explosivos en su residencia. Tras esta acción, se desactivaría la base de drones y se lanzaría una intervención militar terrestre con “fuerzas externas”, dijo el ministro burkinés, en posible referencia a Francia, Costa de Marfil e incluso Togo.

La noche del golpe cientos de personas salieron a la calle, especialmente en Uagadugú y Bobo-Dioulasso. Las movilizaciones surgieron a raíz de un video publicado en las redes sociales por Ibrahima Maïga, exiliado en Estados Unidos, conocido por su apoyo al capitán Traoré.

El gobierno ha identificado al coronel Sandaogo Damiba como el principal organizador del intento de golpe. Su papel fue diseñar y planificar las acciones, buscar y movilizar fondos y reclutar civiles y militares.

El ministro de Seguridad especificó que parte de los fondos, por un total de 70 millones de francos CFA (124.600 dólares), procedía de Costa de Marfil. La investigación y las detenciones de los conspiradores continúan.

“Todos los implicados en este caso comparecerán ante el fiscal de Burkina Faso y se les aplicará todo el rigor de la ley. Quiero asegurar al pueblo de Burkina Faso que la situación está bajo control”, añadió Sana.

El gobierno ha prometido hacer públicas las confesiones obtenidas durante los interrogatorios de los principales sospechosos. La cadena RTB publicó el testimonio de uno de los detenidos, el empresario El Hadj Madi Sakandé, quien afirma haber participado, en nombre de Damiba, en la transferencia de fondos a los golpistas y haber estado al tanto de los planes para asesinar al presidente Ibrahim Traoré y a varios comandantes militares. Según él, parte de los fondos -40 millones de francos CFA (71.200 dólares)- habría sido transferida a tres intermediarios en Uagadugú.

El gobierno asegura que a menudo utilizaban a particulares para transferir dinero y ejecutar órdenes, y piden a la población que denuncie cualquier actividad sospechosa.

Un intento de golpe de Estado anterior fue frustrado en septiembre de 2024. Sana declaró entonces que civiles y militares burkineses residentes en Costa de Marfil habían intentado repetidamente desestabilizar las instituciones del país. Los golpistas están acusados ​​de mantener vínculos con “potencias extranjeras”, en referencia a Francia y Costa de Marfil, y grupos afiliados al Califato Islámico.

Ibrahim Traoré llegó al poder en Burkina Faso tras un golpe militar el 30 de septiembre de 2022, que derrocó a Sandaogo Damiba.

Níger da pasos importantes para fortalecer su independencia política

Níger da pasos importantes hacia su independencia política. Estados Unidos prohibió la concesión de visados a sus nacionales y el gobierno de Niamey ha hecho lo propio: ha hecho propio, prohibiendo la entrada a los estadounidenses.

Lo mismo ocurre con una de las mayores riquezas del país, el uranio, que ha sido nacionalizado. A finales del mes pasado, un convoy de unos cuarenta camiones con más de mil toneladas de uranio partió de la mina de Somair, en Arlit, con destino a Niamey, una operación que provocó la reacción de la empresa francesa Orano, el grupo francés que operaba el yacimiento antes de perder el control operativo en diciembre del año pasado, tras su nacionalización por parte del gobierno nigerino.

El gigante nuclear denunció el transporte como ilegal y obtuvo una investigación en París por “robo organizado con el fin de servir a los intereses de una potencia extranjera”. Una semana después del anuncio, Niamey decidió responder públicamente.

Durante una conferencia de prensa conjunta celebrada el sábado, los ministros nigerinos de Minas y Justicia rechazaron cualquier acusación de robo. El coronel Ousmane Abarchi, encargado de la cartera de Minas, declaró que Orano había cruzado una línea roja al equiparar el ejercicio de la soberanía nacional con la apropiación indebida de recursos.

Para el gobierno nigerino, el uranio concentrado extraído del subsuelo pertenece al pueblo, y el Estado conserva la libertad de comercializarlo según sus propias normas.

El ministro señaló el “desequilibrio sistémico” que ha caracterizado durante mucho tiempo la explotación del uranio. Ahora Niamey pretende aplicar estrictamente sus regulaciones mineras y sancionar a cualquier operador que las incumpla. Según informes, se envió una notificación formal a Orano el pasado mes de septiembre, exigiendo más de 4.000 millones de francos CFA, o aproximadamente 6 millones de euros.

Actualmente, se están llevando a cabo varios arbitrajes internacionales entre el Estado y el monopolio francés ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).

En septiembre, este organismo afiliado al Banco Mundial ordenó a Níger no ceder ni transferir el uranio producido por Somaïr. Sin embargo, el gobierno de Niamey cuestiona el alcance de esta decisión y mantienen su postura: la libre disposición de los recursos del subsuelo es parte de sus prerrogativas soberanas.

La disputa ilustra la ruptura total de las relaciones entre Níger y la antiguo metrópoli. Desde la nacionalización de la mina de Somaïr, de la que Orano poseía anteriormente el 63,4 por cien, ambas partes se han mantenido en posiciones irreconciliables.

Marruecos sigue comprando armamento estratégico a Israel

La industria de guerra israelí amplía su red de clientes, desde el Sudeste Asiático hasta el Magreb. Si bien actualmente hay armas israelíes desplegadas en el frente tailandés, Marruecos confirma su condición de cliente estratégico al validar un nuevo pedido de artillería pesada para este año.

El alcance del complejo militar-industrial israelí queda ilustrado en la guerra fronteriza entre Tailandia y Camboya. Sobre el terreno, los soldados tailandeses aparecen con rifles de asalto Tavor y drones Hermes 900, lo que demuestra que a pesar de las críticas internacionales vinculadas a la guerra en Gaza, las exportaciones de mterial militar israelí no está experimentando ninguna crisis.

En este contexto de crecimiento, impulsado por gigantes como Elbit o Rafael, que Marruecos continúa fortaleciendo su arsenal. Este año realizó una importante inversión, firmando un acuerdo estimado entre 150 y 200 millones de euros para la adquisición de obuses ATMOS. Este sistema de artillería móvil completa una ya importante lista de compras tecnológicas, ya que Rabat se equipó previamente con el lanzacohetes PULS y el escudo de defensa aérea Barak MX.

Marruecos forma parte de una dinámica regional en la que Oriente Medio y el norte de África captan el 12 por cien de las exportaciones de armas israelíes. Al igual que Azerbaiyán o la India, Marruecos apuesta por la tecnología israelí para modernizar su ejército, consolidando una cooperación en materia de defensa que sitúa a las empresas israelíes entre los proveedores preferidos del ejército marroquí.

—https://www.bladi.net/maroc-offre-joyaux-industrie-militaire-israelienne,118485.html

‘Consigue que la gente olvide los escándalos lo más rápido posible‘

En 1885, durante la conferencia de Berlín, el rey de Bélgica Leopoldo II, obtuvo el Congo de los demás países europeos, un terrtorio africano con una superficie de 2.345.000 kilómetros cuadrados, que pasaría a ser de su propiedad personal.

Desde entonces, siempre que tuvo oportunidad, recordó que no se lo regalaron sino que compró aquel terreno como cualquier otra finca. Lo que se le olvidaba decir es que el dinero procedía de un préstamo concedido por el Estado belga.

La brutalidad de la conquista provocó fuertes críticas, principalmente procedentes de los países anglosajones. La prensa anglosjona se hizo eco de los castigos corporales, los trabajos forzados impuestos a los nativos y las manos cortadas de los recalcitrantes. Las fotografías que ilustraban estas prácticas circularon por toda Europa y empañaron la reputación de un país que apenas tenía un siglo de antigüedad.

Para lavar la cara al rey, Bélgica organizó una primera Exposición Universal en Bruselas en 1897 que quiso mostrar el “lado bueno de la colonización”. Incluso trajeron del Congo a un grupo de nativos, que fueron expuestos a los visitantes de la exposición en medio de un frío glacial.

Nueve de ellos murieron y fueron enterrados apresuradamente en una parte del cementerio de Tervuren, una ciudad cercana a Bruselas, que anteriormente estaba reservado para las prostitutas.

En 1908 el rey cedió el Congo a Bélgica. El gobierno aceptó la oferta no sin desgana: para ella, la colonia, objeto de numerosos escándalos, no debía suponer ningún coste.

Dos años más tarde se inauguró en Tervuren el Palacio Colonial, diseñado por el arquitecto francés Charles Girault siguiendo el modelo del Petit Palais de París. Fue encargado por Leopoldo II y financiado con una parte del dinero que había succionado del Congo.

En 1913 la Exposición Universal, esta vez celebrada en Gante, pretendió responder a las críticas y superar las reticencias de una población belga muy escéptica con su colonia africana. De nuevo volvieron a destacar la labor civilizadora realizada en la cuenca africana, las mejoras económicas alcanzadas y el importante trabajo de los misioneros católicos. La consigna era “lograr que la gente olvidara los escándalos lo más rápido posible”.

Para esta efemérides encargan una obra monumental “Panorama del Congo”, un cuadro circular de 115 metros de largo y 14 metros de alto que atraerá a las multitudes. Fue creado por dos de los mejores pintores belgas de la época, Alfred Bastien y Paul Mathieu.

“Panorama del Congo” costó 123.000 francos belgas, una suma considerable para la época, equivalente a doce años de trabajo para un obrero belga.

La transición de la barbarie a la civilización

El Ministro de Colonias, Jules Renkin, había sugerido un año antes que los pintores viajaran a África y visitaran el puerto de Matadi, construido en la desembocadura del río Congo. Era el punto de partida de los buques mercantes que cruzaban el Atlántico cargados de marfil, caucho y fardos de algodón.

Teniendo sólo ocho semanas para localizar los lugares desde el puerto de Matadi hasta la capital, Leopoldville –hoy llamada Kinshasa–, ambos pintores se limitaron a la desembocadura del río y a sus orillas. Desde su ubicación capturaron 150 fotografías, 70 bocetos y grabaciones de voces congoleñas grabadas en rollos de cera, los fonógrafos de aquella época.

Durante la exposición, organizada en un pabellón de arquitectura oriental, los vistantes eran dirigidos a un balcón de observación desde donde descubrían un Congo colorido e idealizado, que ilustraba perfectamente las palabras de los organizadores de la exposición y los deseos del Ministro de las Colonias: demostrar la transición de la barbarie a la civilización.

Después de despertar el entusiasmo de la multitud en Gante, la obra se presentó por segunda vez en la Exposición Universal de Bruselas en 1935. Será su última aparición pública. Posteriormente, el inmenso lienzo se enrolló cuidadosamente y se guardó en un cilindro en el Palacio de las Colonias, en Tervuren, y luego en el museo del ejército, instalado en el Parque del Cincuentenario, en Bruselas.

“Panorama del Congo” resultó dañada durante la Segunda Guerra Mundial. Los ocupantes alemanes perforaron la funda por temor a que albergara proyectiles. A pesar de los esfuerzos realizados por la Oficina Colonial y los herederos de Leopoldo II, la obra nunca logró unanimidad en Bélgica y nadie se preocupó de reparar o exponer la obra, que estaba pasada de moda definitivamente.

Hubo que esperar hasta 2022 para que se digitalizara, después de apercibirse de su interés histórico. La reproducción del cuadro, presentado en el Museo Tervuren desde el 28 de noviembre, es nueve veces menor que la original. Sin embargo, grandes secciones del liezo se exponen en salas situadas en el sótano del museo, frente a una canoa de 22 metros de largo y una pequeña sala dedicada a denunciar el racismo.

Por supuesto, ya nadie habla del trabajo civilizador de Bélgica al Congo. La pintura es un ejempo de propaganda. Además de recuperarla, los especialistas buscaron en los archivos del museo y desenterraron las fotografías y bocetos traídos por los pintores para inspirar sus composiciones. También copiaron y digitalizaron grabaciones que habían estado inactivas en baúles durante un siglo.

La realidad estaba oculta en los clichés

Los pintores sólo habían recordado los colores brillantes de los taparrabos y los mercados, la animación de la palabrería donde los nativos se encontraban uniformados con los europeos, la majestuosidad de los barcos mercantes y la destreza que representaba la construcción del ferrocarril de las cataratas, para conectar el puerto de Matadi con Leopoldville.

Pero exhumadas y revividas mediante técnicas contemporáneas, las fotografías cuentan una historia muy diferente: en el fondo de las conversaciones aparentemente pacíficas, muestran, acechando entre los arbustos, a los reclutas de la Fuerza Pública Congoleña, el ejército de la época. Con una actitud amenazadora, estaban dispuestos, ante el más mínimo gesto de los oficiales belgas, a abrir fuego contra una multitud menos serena de lo que parecía.

La traducción de las grabaciones de la época confirma el malestar entre los congoleños. Para conocerlo, los investigadores tuvieron que abandonar Kinshasa para dirigirse a Ituri y Maniema, regiones del este del país donde, tras la pista de los esclavistas que venían de las costas del Océano Índico, alguna vez se habían reclutado numerosos porteadores.

‘Mi papá prefirió apuñalarse’

Los congoleños de hoy tradujeron los lamentos y los gritos del pasado. Mientras que los colonizadores pensaban que sólo escuchaban cánticos tradicionales, otros mensajes se habían deslizado detrás del repique de los tambores. Con los cascos en los oídos, hoy los visitantes de Tervuren escuchan las palabras: “Aquí sólo queda sufrimiento”, “el fuego lo destruyó todo”, “el pueblo fue abandonado”, “lo único que nos queda son las flechas envenenadas”, “si eres demasiado débil, te azotaremos”, “mi papá fue apresado por la fuerza, pero prefirió apuñalarse”. Las quejas desenmascaran el verdadero rostro del “colonialismo modélico” de Bélgica.

El famoso “ferrocarril de las cataratas”, construido por senegaleses y “culíes” chinos (*), que sustituyeron a los congoleños, no se utilizaron para transportar pasajeros, a excepción de los europeos. Los demás tenían que caminar a lo largo de las vías porque sólo las mercancías subían a la capital Leopoldville o bajaban al puerto de Matadi, con el puerto de Amberes como destino final.

Cuando describieron los colmillos de marfil descargados de los barcos y amontonados en los muelles de la ciudad portuaria, Joseph Conrad o el historiador Edmund Morel no fueron víctimas de alucinaciones y su descripción de las 1.500 manos cortadas era una verdad terrible.

Las notas de viaje de los dos pintores, conservadas hasta entonces en los archivos del museo y finalmente sacadas a la luz, presentan también otra realidad, muy alejada de la obra encargada. Describen un “campamento de negros desnudos y temblorosos”, ovejas que parecen pastar en la piedra o un enfermo senegalés envuelto en un bubú blanco (**). Revelan que las bonitas cabañas que ocupan el frente del escenario son sólo un decorado apropiado, “chimbeques” (***) construidos sobre cimientos hechos de botellas vacías.

La exposición rompe en mil pedazos añicos la centenaria imagen de los belgas, educados durante mucho tiempo con imágenes de negros sonrientes y buenos niños reunidos frente a misiones católicas y protestantes.

Un caso  precoz de desinformación

El actual director del museo, el antiguo diplomático Bart Ouvry, dice que “Panorama del Congo” es una obra de propaganda que durante mucho tiempo convenció a los belgas de los beneficios del colonialismo. Implícitamente, la exposición actual también recuerda el discurso pronunciado por Patrice Lumumba el Día de la Independencia, el 30 de junio de 1960. Le acusaron de insultar al rey, que se levantó para no escuchar más. El Primer Ministro del Congo provocó entonces la ira definitiva de la metrópoli. Seis meses más tarde, con la aprobación de Bruselas, el héroe de la independencia sería entregado a sus enemigos katangueses, quienes lo ejecutaron sin dudarlo.

La propaganda colonial, ya sea en Bélgica o en otras antiguas metrópolis, corresponde a lo que hoy llamaríamos “desinformación”. Las imágenes falsas, los informes complacientes recuerdan que la colonización del Congo fue ante todo una empresa de explotación económica descrita entonces como “mejora”.

Han pasado los años, pero las imágenes actuales de niños trabajando en minas de cobre o cobalto, hundirse en las galerías o transportar cargas demasiado pesadas demuestran que la explotación continúa. A partir de ahora, es en Washington donde parece estar en juego el destino del Congo, a la luz del acuerdo impuesto por Trump para quitar a los chinos el acceso a los minerales estratégicos y obligar a Kinshasa a compartir sus recursos con un vecino ruandés que actúa como receptor e intermediario. En el contexto actual marcado por la depredación, el terror y la indiferencia mundial “Panorama del Congo” es un engaño que parece muy actual.

—https://afriquexxi.info/Le-Panorama-du-Congo-une-fake-news-coloniale-enfin-demasquee

(*) Los culíes chinos eran trabajadores reclutados por un período determinado de tiempo, para realizar labores en plantaciones y otras industrias. Fueron importantes en lugares como el Caribe, América del Sur y algunas colonias británicas, donde reemplazaron a los esclavos tras la abolición de la esclavitud. Sus condiciones laborales eran a menudo peores que las de los esclavos.
(**) Un bubú es una vestimenta típica africana de una pieza que va del cuello a los tobillos.
(***) Un chimbeque es un tipo de danza o celebración con música y movimientos rítmicos. Forma parte de rituales sociales, ceremonias o festividades y van acompañados con la vestimenta y los adornos que se utilizan durante las celebraciones.

La cooperacion económica entre China y Etiopía

La cooperación chino-etíope se ha convertido en uno de los laboratorios más interesantes de la reconfiguración del mundo contemporáneo. En este país fundamental del Cuerno de África, China no solo ha construido carreteras, líneas ferroviarias y fábricas, sino que ha dado forma a las condiciones materiales de la renovada soberanía. Etiopía, impulsada por una historia imperial de tres mil años y una feroz voluntad de emerger, ha encontrado en Pekín un socio que no busca ni la conversión ideológica ni la alineación estratégica, sino un pacto de modernización basado en la interdependencia productiva. Esta dinámica preocupa a las potencias occidentales porque escapa a sus mecanismos tradicionales de influencia.

Desde la integración de Addis Abeba en la iniciativa Nueva Ruta de laa Seda en 2013, China ha invertido en este país energía política y capital de infraestructura de una magnitud rara vez observada en África. Este proceso no es solo económico.

No es de extrañar que la finalización de la línea ferroviaria Addis Abeba-Djibouti, inaugurada oficialmente en 2018 y financiada en más del 70 por cien por el Exim Bank de China, se haya convertido en el símbolo de esta mutación. Al vincular un país sin salida al mar con su salida marítima a más de 752 kilómetros, China no solo ha construido una infraestructura logística. Ha transformado la geografía política del Cuerno de África. Los informes del Banco Mundial (2018) y la Comisión Económica para África (ECA, 2019) confirman que la línea ha reducido el tiempo de transporte de carga de tres días a menos de doce horas, al tiempo que duplica la capacidad de exportación manufacturera del país, que es uno de los principales catalizadores para el nuevo enfoque económico etíope.

La proliferación de zonas industriales, incluida la Zona Industrial Oriental (de 2007) y el Parque Industrial Hawassa (inaugurado en 2016), refleja el interés chino por construir en Etiopía lo que la profesora Deborah Brautigam, especialista en relaciones entre China y África, califica como una “plataforma africana para la industrialización transferida”. El gobierno etíope, apoyado por el Banco de Desarrollo de China y empresas chinas como Huajian Group, ha sido capaz de crear decenas de miles de empleos industriales, introducir tecnologías de producción modernas e iniciar una cultura de gestión previamente inexistente. Esto demuestra que China no ha exportado un modelo de dependencia, sino un modelo productivo, cuyos beneficios estructurales superan con creces los flujos financieros iniciales.

Sin embargo, para comprender el alcance de esta cooperación, hay que recordar que Etiopía nunca ha tratado de reproducir el modelo occidental de desarrollo, a menudo condicionado por requisitos políticos intrusivos. Como señala el informe de 2020 del Instituto de Estudios del Desarrollo (IDS), las asociaciones chinas, a diferencia de los programas occidentales, se basan en la materialidad de la infraestructura en lugar de la ingeniería normativa. Es precisamente este “pragmatismo material” el que confiere a esta alianza su significado: el de colocar la soberanía en el corazón del desarrollo, a través de capacidades concretas –la energía, el transporte, la industria, la conectividad– y no a través de reformas institucionales impuestas desde el exterior.

Sin embargo, esta trayectoria no está exenta de obstáculos. En primer lugar, las crisis políticas internas a veces han obstaculizado el impulso industrial. La Guerra Tigray, que estalló en noviembre de 2020, causó grandes interrupciones en las áreas industriales del norte, como lo confirman los informes del Diálogo Humanitario (2022) y el International Crisis Group (2021). Algunas empresas chinas han tenido que suspender sus operaciones o reevaluar sus planes de expansión. Al mismo tiempo, la capacidad administrativa etíope, que sigue siendo limitada, a veces ha obstaculizado la aplicación óptima de los acuerdos de inversión, en particular en la esfera de la transferencia de tecnología, la gestión aduanera y la eficiencia fiscal.

Las tensiones regionales añaden una capa de incertidumbre. La disputa sobre la Gran Presa del Renacimiento de Etiopía (GERD), cuyas fases de llenado desde 2020 han generado preocupación sobre Egipto y Sudán, ilustra que la integración energética de China, a través de Sinohydro, el Grupo Gezhouba de China o PowerChina, está expuesta a rivalidades políticas que van más allá de Etiopía. Del mismo modo, las relaciones fluctuantes con Somalia o la inestabilidad en el Mar Rojo están pesando en asegurar los corredores estratégicos financiados por Pekín.

Pero los obstáculos más agudos no son domésticos: son políticos. El gobierno estadounidense retiró el acceso preferencial de Etiopía a AGOA en enero de 2022, citando preocupaciones humanitarias. Sin embargo, los análisis consistentes, especialmente los de la Brookings Institution (2022), muestran que esta decisión forma parte del plan de frenar el auge industrial de Etiopía, que se ha vuelto competitivo gracias a la inversión china. Por su parte, desde 2021 la Unión Europea ha impuesto nuevas condiciones para la ayuda que han tenido principalmente el efecto de reducir el margen de maniobra de Addis Abeba en el mismo momento en que sus planes industriales estaban empezando a dar frutos.

Por lo tanto, la cooperación chino-etiopia está en el corazón de un choque silencioso entre dos cosmovisiones: por un lado, un modelo occidental basado en normas, condicionalidades y una jerarquía de relaciones; por el otro, un modelo chino basado en infraestructura, no interferencia y la creación de polos productivos independientes. Esta tensión explica que Washington, Bruselas, Londres y algunas capitales de la OTAN ven la expansión de China en Etiopía no como una simple asociación económica, sino como una fisura en la arquitectura construida después de la Guerra Fría.

Lo que preocupa a las potencias occidentales no es solo China: es la capacidad de un país africano, en este caso Etiopía, para emerger como un importante actor industrial y logístico, sin pasar por las instituciones occidentales tradicionales. Sin embargo, como señala el informe de 2023 del TCE, Etiopía es ahora uno de los pocos estados africanos que ha desarrollado una base de fabricación de exportaciones, una red ferroviaria moderna, una infraestructura energética colosal y una administración industrial de aprendizaje acelerado. Por lo tanto, es lógico que Pekín vea a Etiopía como un pivote de su anclaje en el Cuerno de África, mientras que Addis Abeba ve a Pekín como el único socio capaz de apoyar sus pretensiones de desarrollo.

En última instancia, la cooperación económica entre China y Etiopía no se trata solo de proyectos de infraestructura. Representa una transformación de las relaciones internacionales, donde la materialidad productiva sustituye a la hegemonía normativa. Por lo tanto, participa directamente en el advenimiento de un nuevo orden, caracterizado por la coexistencia de varios centros de toma de decisiones económicas, lo que altera profundamente los equilibrios que Washington y sus aliados dieron por sentados. Por lo tanto, lejos de ser una asociación bilateral simple, la alianza chino-etíope es el puesto avanzado africano de una nueva era mundial, en la que África ya no experimenta dinámica global, sino que participa como un tema estratégico.

Mohamed Lamine Kaba https://chinabeyondthewall.org/china-ethiopia-economic-cooperation-the-matrix-of-an-african-and-global-shift/

El yihadismo se extiende más allá de los países del Sahel

La escalada de terrorismo en ciertas zonas fronterizas de África Occidental está alterando el equilibrio regional. Los grupos yihadistas, antes confinados en la región del Sahel, ahora incursionan cada vez más en países costeros. Esta evolución se pone claramente de manifiesto en las observaciones publicadas el jueves por Alded (*), que registra los conflictos a nivel mundial.

Según Acled, las zonas fronterizas entre Benín, Níger y Nigeria se están convirtiendo gradualmente en un punto estratégico para los yihadistas del Sahel y el norte de Nigeria. JNIM e ISIS-Sahel están reforzando su presencia en la región, creando una red territorial que conecta zonas anteriormente aisladas. Esta dinámica está provocando una expansión del terrorismo hacia los países costeros, de forma más organizada que las infiltraciones esporádicas observadas en el pasado.

El norte de Benín refleja esta tendencia. Este año ha sido el más mortífero para la región, con un aumento significativo de muertes en comparación con el anterior. La creciente conexión entre las redes sahelianas y los grupos nigerianos está creando un corredor continuo de violencia desde Mali hasta el oeste de Nigeria, transformando la zona de la triple frontera en un centro estratégico para los yihadistas.

El Sahel lleva varios años bajo presión de grupos yihadistas, especialmente en Mali, Burkina Faso y Níger. Las organizaciones yihadistas han perpetrado ataques contra civiles, policías e infraestructuras, como escuelas y mercados, en zonas estratégicas como Tombuctú, Gao, el centro de Burkina Faso y la región de Tillaberi en Níger. Sus métodos van desde emboscadas con motocicletas hasta artefactos explosivos improvisados.

La creación de un corredor que une Benín, Níger y Nigeria es un cambio importante en la evolución del terrorismo. La zona atrae ahora tanto a grupos sahelianos como a sus homólogos nigerianos, quienes la utilizan como territorio de tránsito, refugio o base para sus operaciones.

La guerra económica

La guerra económica se ha convertido en una característica definitoria. En Mali, el JNIM impuso el embargo de combustible y transporte sobre las ciudades de Kayes y Nioro como parte de ofensivas coordinadas que abarcan Kayes, Sikasso, Koulikoro, Segou y Mopti. El bloqueo interrumpió las rutas comerciales y de transporte que unían Bamako y las regiones circundantes, lo que provocó escasez de combustible y aumentos de precios en todo el país. Fue parte de un esfuerzo deliberado por paralizar la economía y desestabilizar al gobierno. Como resultado de las operaciones del JNIM y las contraofensivas militares, la violencia en Kayes, Sikasso y Segou aumentó a los niveles mensuales más altos desde que Acled comenzó a recopilar datos en 1997.

En Burkina Faso, el JNIM desató una ofensiva contra los militares y los Voluntarios para la Defensa de la Patria (VDP). En mayo el grupo se apoderó brevemente de las capitales de provincia Djibo y Diapaga en rápida sucesión, demostrando un cambio radical en su capacidad militar. En septiembre, el grupo organizó una devastadora emboscada contra un convoy militar cerca de Koubel-Alpha, en la provincia de Soum, matando a unos 90 soldados en uno de los ataques más mortíferos contra las fuerzas militares del país hasta la fecha. Las ofensivas tanto en Mali como en Burkina Faso demuestran aún más las crecientes capacidades militares del JNIM y su clara intención de desestabilizar estos regímenes militares socavando la autoridad estatal y el control territorial y perturbando economías y rutas de tránsito clave.

Níger no ha experimentado la misma magnitud de violencia que sus vecinos, pero se está volviendo cada vez más vulnerable a las actividades militantes. La militancia se ha extendido mucho más allá de los puntos críticos tradicionales hacia las regiones del sur de Dosso y del norte de Agadez. Al igual que JNIM, ISSP ha llevado a cabo su propia forma de guerra económica e intensificado sus ataques contra el Oleoducto Benin-Níger en las regiones de Dosso y Tahoua, a lo largo de la frontera con Nigeria. El secuestro de un ciudadano estadounidense en Niamey el 21 de octubre ilustra la creciente fragilidad del país y demuestra aún más que el alcance militante se extiende ahora centros urbanos alguna vez se consideró seguro y menos afectado por la militancia.

Tanto el JNIM como el ISSP iniciaron campañas de secuestro dirigidas a extranjeros, lo que provocó casos récord de secuestros en Mali y Níger. El JNIM apuntó principalmente a trabajadores extranjeros como parte de su estrategia de guerra económica. Se centró en instalaciones de producción industrial, sitios mineros y rutas de tránsito. El ISSP adoptó un enfoque diferente al dirigirse tanto a los ciudadanos occidentales como a los trabajadores extranjeros. La mayoría de los secuestros ocurrieron en Níger. Acled registra incidentes adicionales en las zonas fronterizas cercanas de Burkina Faso y Argelia. Las operaciones patrocinadas por ISSP marcan un cambio hacia la toma como rehenes de ciudadanos occidentales de alto valor y la subcontratación de secuestros a redes criminales.

Uno de los acontecimientos clave que configuran las perspectivas para 2026 es la consolidación de una nueva primera línea en el Tierras fronterizas de Benin, Níger y Nigeria, que ahora es estratégicamente importante tanto para los grupos militantes sahelianos como para los nigerianos.

A lo largo de este año, tanto el JNIM como ISSP han consolidado aún más su presencia en la zona de las tres fronteras, transformándola en un punto crítico con implicaciones tanto para el Sahel como para la costa de África occidental. El norte de Benin experimentó el año más mortífero registrado cuando el JNIM intensificó las operaciones transfronterizas desde el este de Burkina Faso en abril, culminando con la muerte de más de 50 soldados en Park W. A mediados de año, el grupo había avanzado más al sur, hacia el departamento de Borgou, a lo largo del frontera con Nigeria, lo que marca una expansión de sus operaciones hacia el sur más allá de las regiones más septentrionales de Atacora y Alibori. El JNIM también reivindicó su primer ataque en Nigeria a finales de octubre.

En Mali el embargo de combustible y transporte sigue afectando la economía y el movimiento de bienes y personas, intensificando las dificultades para los civiles y socavando la legitimidad del régimen. Los trastornos prolongados corren el riesgo de profundizar las fracturas existentes dentro del ejército regular y provocar disturbios que la junta puede tener dificultades para contener.

Burkina Faso enfrenta desafíos similares. Años de desgaste han dejado al ejército y al VDP sobrecargado. La capacidad del JNIM para apoderarse temporalmente de las principales ciudades no sólo es indicativa de la evolución estratégica y táctica del grupo, sino también de su potencial para apuntar a capitales regionales como Fada N’Gourma en el este del país, dada la incapacidad del estado para defender y asegurar eficazmente los departamentos. y capitales de provincia. Las continuas y numerosas bajas militares y pérdidas territoriales podrían generar la misma disidencia interna y presiones golpistas que derrocaron a gobiernos anteriores.

En todo el Sahel central, el Estado se está erosionando constantemente, a pesar de las promesas de la junta de restablecer la seguridad. JNIM e ISSP ahora disputan el control de vastos territorios rurales, donde hacen cumplir su orden social, gravan a la población y condicionan el acceso a los medios de vida. Su influencia está invadiendo cada vez más los principales centros de población que alguna vez se consideraron relativamente aislados de la actividad yihadista. Las incursiones del ISSP en Ayorou y Tillaberi, junto con las operaciones en Niamey, subrayan que ningún centro de población está fuera de su alcance.

Los grupos de autodefensa locales, que son fundamentales para el esfuerzo de contrainsurgencia en las zonas rurales, se encuentran bajo una presión sin precedentes. En Mali muchas milicias Dozo han sido desarmadas u obligadas a firmar acuerdos con el JNIM, dejando a poblaciones enteras dependiendo de acuerdos impuestos por militantes para una seguridad y un acceso económico limitados. En Burkina Faso el VDP —que fue fundamental para la estrategia de movilización de Traoré— ha sufrido grandes pérdidas y sigue siendo en gran medida defensivo, lo que limita la capacidad del Estado para retener o reclamar territorio. A medida que estos grupos se debiliten, es probable que los yihadistas amplíen aún más su dominio.

La asociación militar de Rusia con los países del Sahel ha logrado resultados limitados. El reemplazo de Wagner por el Cuerpo Africano del ejército ruso ha dejado grandes áreas desprotegidas. El Cuerpo Africano tiene un alcance más limitado y no ha podido evitar avances militares. Sin embargo, hacia finales de año, su papel pasó cada vez más a asegurar convoyes de combustible y rutas de suministro clave en el sur de Mali donde el bloqueo del JNIM empezó a perder impulso. Es probable que la asociación militar siga siendo importante el año que viene, y el Cuerpo Africano proporcione apoyo logístico y aéreo esencial para ayudar a la junta a mantener el control sobre las principales rutas de tránsito y centros urbanos.

La combinación de presión militante sostenida, milicias debilitadas y capacidad y legitimidad estatales en declive aumenta el riesgo de desestabilización política en el Sahel central. Si los regímenes militares de Malí o Burkina Faso sucumben a divisiones internas o al malestar popular, podría producirse un efecto dominó regional, colocando a los regímenes vecinos en posiciones cada vez más precarias. Si las tendencias actuales continúan, el año que viene puede traer una mayor inestabilidad política y una fragmentación territorial más profundas en el Sahel central y a lo largo de sus fronteras meridionales.

(*) https://acleddata.com/report/economic-warfare-escalates-militants-expand-beyond-sahel

Colombia también exporta mercenarios a los países africanos

El martes Estados Unidos anunció sanciones contra una red. principalmente colombiana, que recluta combatientes en apoyo de las fuerzas paramilitares de Sudán, mientras continúa sus esfuerzos diplomáticos hacia una tregua en un país devastado por la guerra.

Ese mismo día el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, habló con sus homólogos egipcios, Badr Abdelatty y Saudi Faisal ben Farhane, sobre «la urgente necesidad de avanzar en los esfuerzos de paz en Sudán», indicó el Departamento de Estado en comunicados de prensa.

La guerra en Sudán, que estalló en abril de 2023 y enfrentó a las fuerzas paramilitares contra el ejército sudanés del general Abdel Fattah al-Burhane, ha dejado miles de muertos y millones de desplazados, hundiendo al país en la «peor crisis humanitaria» del mundo según la ONU. Washington endureció recientemente su tono hacia las Fuerzas de Apoyo Rápido (FSR) y pidió el fin de las entregas de armas y el apoyo del que disfrutan las FSR, acusadas de genocidio en Sudán.

Recientemente se han intensificado los esfuerzos diplomáticos a favor de una tregua, en particular por parte del presidente Donald Trump, quien dijo estar «horrorizado» por la violencia en el país, sin resultado por el momento. En cuanto a la red sancionada, «recluta a ex soldados colombianos y entrena a soldados, incluidos niños, para luchar dentro del grupo paramilitar sudanés», según un comunicado de prensa del Departamento del Tesoro.

«Los FSR han demostrado repetidamente su disposición a atacar a civiles, incluidos bebés y niños pequeños», dijo John Hurley, subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera, citado en el comunicado de prensa.

Las sanciones estadounidenses se dirigen a cuatro personas y cuatro entidades, incluido Álvaro Andrés Quijano Becerra, ciudadano italo-colombiano y exsoldado colombiano radicado en los Emiratos, acusado de desempeñar un papel central en el reclutamiento y despliegue de exsoldados colombianos en Sudán. Estas sanciones consisten esencialmente en la prohibición de entrada a Estados Unidos, la congelación de posibles activos y la prohibición de proporcionarles apoyo financiero o material.

Según Washington, desde septiembre de 2024, cientos de exsoldados colombianos han luchado en Sudán junto al FSR. Participaron en numerosas batallas, incluida la reciente captura de El-Facher, la última gran ciudad de Darfur (oeste) que cayó en manos de las FSR a finales de octubre.

—https://www.lorientlejour.com/article/1487856/guerre-au-soudan-washington-sanctionne-un-reseau-colombien-lead-.html

El ejército francés intervino en el frustrado intento de Golpe de Estado en Benín

El colonialismo parece no acabarse nunca. El domingo de la semana pasada las fuerzas especiales francesas intervinieron durante el frustrado intento de golpe de Estado en Benín en apoyo del gobierno que repelió valientemente a los amotinados, confesó el miércoles el jefe de la Guardia Republicana, el coronel Dieudonné Djimon.

El presidente de Benín, Patrice Talon, es uno de los más fieles lacayos del colonialismo francés en África.

El martes la presidencia francesa indicó que había apoyado a Talon “en términos de vigilancia, observación y apoyo logístico”, a petición suya, sin confirmar ni negar la presencia de sus tropas.

“El ejército beninés fue verdaderamente valiente y se enfrentó al enemigo todo el día”, explicó el domingo el coronel Tevoedjré, precisando que “las fuerzas especiales francesas fueron enviadas desde Abiyán, utilizadas para peinar después de que el ejército beninés hiciera el trabajo”.

El coronel Tevoedjré, que dirigió personalmente la respuesta contra un asalto a la residencia de Patrice Talon la madrugada del domingo, estima en un centenar el número de amotinados, “con muchos recursos, vehículos blindados”.

Los golpistas, que contaban con el efecto sorpresa, no recibieron el apoyo de otras unidades, saludando la actitud “republicana” del ejército beninés. La Guardia Republicana contó con el “apoyo espontáneo de otras unidades que se utilizaron durante todo el día para recuperar la posesión de zonas y puntos estratégicos de Cotonú”, explicó el oficial.

Al final del día, cuando los amotinados se escondieron en un campamento situado en una zona residencial de la capital económica, los ataques aéreos de la vecina Nigeria y de las fuerzas especiales francesas ayudaron a Benin, en particular para evitar daños colaterales.

El coronel no hizo una valoración cuantificada del número de víctimas de la intentona, pero precisó que los amotinados habían salido con cadáveres y heridos por su intento de asalto a la residencia presidencial, tras una “dura lucha”.

El domingo por la mañana, ocho soldados aparecieron en la televisión beninesa anunciando que habían destituido a Patrice Talon. Tras un día de incertidumbre en Cotonú, el Presidente declaró que la situación estaba “totalmente bajo control”. Las autoridades beninesas denunciaron entonces “varias víctimas”, en particular en enfrentamientos entre amotinados y tropas leales.

—https://www.lorientlejour.com/article/1487963/tentative-de-putsch-au-benin-des-forces-speciales-francaises-sont-intervenues-en-appui-garde-republicaine-a-lafp-lead-.html

El imperialismo alimenta la guerra y la violencia masiva: el caso de Sudán

La guerra civil que hoy desgarra a Sudán no es solo un choque entre generales rivales. Más bien, es la consecuencia directa y trágica del saqueo de los recursos bajo el suelo del país en beneficio de potencias extranjeras. Sólo el fin de la injerencia externa y la movilización del pueblo sudanés para forzar la creación de un gobierno civil sin participación militar pueden poner fin al horror.

La guerra ya ha desplazado a 13 millones de personas: 8,6 millones de desplazados internos y más de 4 millones que se han convertido en refugiados en el extranjero. Cerca de 150.000 personas han perdido la vida. Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) han cometido terribles atrocidades, particularmente en El Fasher, que ahora está en manos de paramilitares después de un asedio de dieciocho meses. La caída de esta ciudad estratégica, que había acogido a 260.000 refugiados, estuvo acompañada de hambre desenfrenada y numerosas atrocidades, incluídas ejecuciones sumarias, violencia sexual, ataques contra civiles que huían y ejecuciones de hombres desarmados.

Durante décadas los apetitos del imperialismo han desestabilizado seriamente la sociedad sudanesa. El país, de gran importancia estratégica debido a su larga costa a lo largo del Mar Rojo, su tamaño total (dándole siete fronteras con otros países africanos) y su riqueza mineral (minas de uranio y oro, recursos del Nilo) ha sido constantemente atacado.

Si bien el período de 1993 a 2020 vio a Sudán aparecer en la lista de patrocinadores estatales del terrorismo de Washington, esta clasificación también sirvió como palanca para presionar al estado sudanés en el contexto de la guerra civil. Finalmente aquello condujo a la secesión de Sudán del Sur en 2010.

La revolución traicionada de 2019

En abril de 2019 un levantamiento popular masivo derrocó al dictador Omar Al Bashir. La revuelta estuvo encabezada por comités revolucionarios de vecinos y fuerzas civiles, apoyadas por una red de médicos y abogados.

Sin embargo, el régimen de Bashir fue apoyado por una élite militar que se benefició del saqueo de la riqueza nacional por parte de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, utilizando canales ilegales para el contrabando de oro y otros recursos del país.

Después de la caída de Bashir, Occidente apoyó un gobierno de transición. Las Fuerzas de Libertad y Cambio (FFC) acordaron formar un nuevo gobierno en agosto de 2019 con participación militar. El movimiento popular, a pesar de su fuerza, se encontró marginado: el poder real permaneció en manos del ejército, que controlaba la economía y las finanzas públicas. El Partido Comunista Sudanés fue miembro fundador de la FFC, pero se negó a participar en el gobierno mientras los militares estuvieran involucrados.

En 2020 Trump hizo que la eliminación de Sudán de la lista de patrocinadores estatales del terrorismo condicionara al general Burhan a pagar 335 millones de dólares a las víctimas del terrorismo, garantizando así el apoyo de Estados Unidos e Israel a la junta militar.

La transición fue definitivamente saboteada en octubre de 2021, cuando los militares concentraron todo el poder en un golpe orquestado por Abdel Fattah Al Burhan, jefe del ejército, derrocando al primer ministro civil Abdallah Hamdok. El Golpe de Estado arrojó la Carta Constitucional de Transición, hundiendo a la nación en una guerra prolongada y catastrófica.

Una guerra de intermediarios

En abril de 2023 estalló la guerra entre dos ejércitos: el regular, dirigido por Burhan, que es presidente del consejo de transición, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) comandadas por Mohamed Hamdan Daglo (Hemedti), quien es vicepresidente del mismo consejo de transición. Ambos ejércitos son subproductos de la dictadura de Bashir: las RSF son los antiguos Janjawid, las milicias que causaron estragos en Darfur, a quienes Bashir y Burhan transformaron en una fuerza paramilitar en 2013.

Hoy la guerra ya no es un simple asunto local, sino una guerra por poderes entre diferentes potencias extranjeras que codician las riquezas de Sudán. El país se ha convertido en el campo de batalla para dos petromonarquías, con Emiratos Árabes Unidos (EAU) apoyando a las RSF y Arabia Saudí aliado del ejército regular. La industria del oro de Sudán es la fuerza que impulsa la guerra. Casi todo el comercio pasa por Emiratos Árabes Unidos antes de enriquecer a los beligerantes.

El “Quad” (Estados Unidos, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos) ha iniciado negociaciones para un acuerdo. Pero “cualquier acuerdo negociado bajo estas condiciones solo reproducirá la crisis, como la historia ha demostrado repetidamente en Sudán y en otros lugares”, insiste el Partido Comunista Sudanés. Los intentos actuales de llegar a un acuerdo amenazan con dividir al país una vez más entre el ejército y las RSF.

Intensificación de la injerencia extranjera

Estados Unidos e Israel están tratando de controlar el norte del país a través de los dirigentes del ejército. Israel considera la región como un posible lugar para el reasentamiento forzado de los palestinos. El Partido Comunista Sudanés advierte contra esta política, considerándola como “parte del proyecto ‘Gran Oriente Medio’, con la pretensión de desmantelar las unidades nacionales de la región para facilitar la expropiación imperialista”. Eso ha tomado la forma de “la liquidación sistemática de la causa palestina, el genocidio y el desplazamiento forzado del pueblo palestino, [y] el intento de borrar la revolución sudanesa”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha pedido el fin del apoyo militar extranjero, subrayando que “el problema radica no solo en los combates […] sino también en la creciente injerencia externa”.

Armas europeas para la guerra

Amnistía Internacional ha revelado que las partes en conflicto están recibiendo armas de fabricación francesa montadas en vehículos blindados de Emiratos Árabes Unidos utilizados por las RSF, lo que constituye una “clara violación del embargo de armas de la ONU” contra Darfur.

Según la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnes Callamard, “todos los países deben dejar de suministrar inmediatamente armas y municiones, directa o indirectamente, a las partes en el conflicto de Sudán”, y “deben respetar y hacer cumplir el embargo de armas a Darfur […] para que más civiles no pierdan la vida”. Las armas de fabricación británica también han sido suministradas por Emiratos Árabes Unidos a las RSF, a pesar de las normas que prohíben las exportaciones si existe un claro riesgo de que se desvíen hacia las áreas embargadas o se utilicen para cometer atrocidades.

Movilización de la población

Ante este desmembramiento orquestado del país, la resistencia civil sudanesa está pidiendo la movilización popular para detener la guerra. Para el Partido Comunista Sudanés, “lo que se necesita ahora es construir el frente nacional popular más amplio posible, sin concesiones en su demanda de un cese inmediato de las hostilidades, un renacimiento de la dinámica revolucionaria y la preservación de la unidad de Sudán”. El derrocamiento de los dos regímenes ilegítimos es imperativo, y requiere la retirada completa del ejército, las RSF y todas las milicias.

Hay que poner fin a la injerencia extranjera y denunciar cualquier apoyo a un acuerdo que mantenga el control de los militares sobre el país. Ambos ejércitos deben regresar a sus cuarteles, y los crímenes de guerra cometidos por ambas partes deben ser llevados ante los tribunales. El movimiento popular exige que se preserve la unidad y la soberanía del país y que se devuelva el poder, en su totalidad, a un gobierno civil.

Lo que está en juego se extiende mucho más allá de las fronteras de Sudán. Como señala el Partido Comunista, la lógica del desmembramiento imperialista del país amenaza “no solo la paz sino la soberanía de Sudán y el futuro del continente africano”.

—https://socialistproject.ca/2025/12/sudan-how-imperialism-fuels-war-and-mass-violence/

La costa oriental de África se incorpora a la expansión económica de Asia

A lo largo de la costa de África Oriental, se está formando un cinturón de infraestructuras, una formación que, hasta hace poco, solo aparecía como una silueta lejana en los mapas. Ahora, la construcción se extiende a lo largo del océano, y la propia geografía redefine las reglas del entorno político, sin consultar a los antiguos arquitectos del orden mundial. El rostro de las ciudades costeras se está transformando tan rápidamente que los antiguos marcos analíticos se están derrumbando, como viejas cartas náuticas cuyas corrientes se han desvanecido.

Las inversiones asiáticas están configurando una nueva arquitectura de desarrollo regional. Puertos, centros energéticos y complejos industriales forman una base sólida que consolida los intereses a largo plazo de los estados de África Oriental y marca su propio ritmo de modernización económica. Estos proyectos desencadenan una reacción en cadena de renovación: la región está forjando un camino basado en sus propios recursos y su propia lógica, no en una lección más sobre un “modelo de gobierno ideal”.

Las iniciativas digitales y logísticas están configurando un espacio donde los Estados africanos están adquiriendo nuevas herramientas para la maniobra política. El capital y la tecnología asiáticos están fortaleciendo su posición en el Océano Índico, y la región está haciendo oír su voz con mayor fuerza de la que desearían quienes están acostumbrados a ver a África como una “periferia de la agenda mundial”. Está surgiendo una nueva dinámica que eleva a las ciudades costeras a la categoría de actores independientes capaces de influir en los procesos continentales.

La energía impulsa a Asia más allá de sus antiguos horizontes

Las inversiones chinas en proyectos hidroeléctricos, solares y de gas en el África subsahariana superan los 15.000 millones de dólares. Estas cifras están transformando el panorama energético de África Oriental, con recursos directamente vinculados al crecimiento industrial de Asia. La nueva capacidad estabiliza el suministro para las empresas asiáticas y fortalece las cadenas de suministro que anticipan la demanda futura. La consolidación de estos flujos revela que las industrias asiáticas están cambiando su dependencia de los proveedores tradicionales, un cambio ya evidente en la creciente dependencia de Europa de los insumos energéticos asiáticos. Esta interconexión energética crea un sistema de compromisos donde los intereses de los participantes se ven garantizados por la infraestructura, más que por pronunciamientos políticos.

La estrategia energética a medio plazo de la región se está desarrollando sobre la base de alianzas fortalecidas con empresas asiáticas. La capacidad local se está convirtiendo en un soporte estructural para las industrias asiáticas, y los gobiernos están obteniendo recursos adicionales para la modernización. Está surgiendo una arquitectura de desarrollo mutuo, donde el crecimiento industrial de Asia y la expansión de la base energética de África forman parte del mismo ciclo económico, sin intermediarios tradicionales que esperen su parte del pastel a cambio de asesoramiento experto.

Estos proyectos establecen una orientación a largo plazo. Los Estados africanos fortalecen su infraestructura y aumentan su resiliencia interna, mientras que los inversores asiáticos se benefician de una plataforma de recursos fiable. Esta configuración transforma los proyectos energéticos en vínculos políticos inscritos no en el papel, sino en la realidad de las centrales eléctricas y las redes de distribución. Se está configurando un horizonte a largo plazo, donde los intereses de ambas partes están plenamente integrados en el panorama.

El eje oceánico: una nueva geografía del comercio

La reconstrucción de los puertos de Dar Es Salaam, Lamu y Beira ha alcanzado una escala de inversión que está revolucionando la lógica del comercio marítimo. Más de 20.000 millones de dólares están transformando la costa de África Oriental en un actor clave en el Océano Índico: los puertos están incrementando el flujo de las cadenas de suministro, abriendo nuevos corredores de exportación y estableciendo rutas que redirigen el flujo de mercancías a los mercados asiáticos.

La participación de China, Emiratos Árabes Unidos y Rusia está dando lugar a un modelo de gobierno híbrido donde la interacción sustituye las habituales recomendaciones unilaterales de los centros mundiales. Se están integrando nuevos nodos en el sistema de transporte asiático, creando rutas que refuerzan la importancia estratégica de la región. La expansión de los corredores marítimos también está poniendo los marcos de seguros y arbitraje bajo control regional, reduciendo así la dependencia de la supervisión occidental y fortaleciendo la autonomía operativa de las autoridades portuarias. Estos procesos evolucionan gradualmente, pero su fuerza acumulada está transformando la geometría del comercio intercontinental.

La redistribución de los flujos marítimos está creando una nueva fuente de tensión. Los puertos de África Oriental se están convirtiendo en centros neurálgicos del comercio en el Océano Índico, y su influencia crece al mismo ritmo que el volumen de mercancías transportadas. Esta arquitectura logística refuerza la autonomía asiática: cada nuevo proyecto portuario amplía el abanico de posibilidades y crea un eje de infraestructura que opera con independencia de los antiguos monopolios del comercio mundial.

El marco digital para la autonomía tecnológica

Las empresas chinas están instalando equipos de red, construyendo centros de datos y desarrollando plataformas en la nube. La inversión digital ya ha superado los 5.000 millones de dólares. Estas inversiones están creando nuevos motores de crecimiento, a través de los cuales está surgiendo un mapa digital actualizado de África Oriental. Los ecosistemas locales están adquiriendo tecnologías que les permiten almacenar datos dentro de la región, fortaleciendo así la autonomía política de los Estados. Declaraciones políticas recientes confirman esta trayectoria y formalizan la cooperación digital como un compromiso estratégico compartido entre Pekín y los gobiernos de África Oriental. Se está estableciendo una capa digital, integrada en las cadenas tecnológicas asiáticas, que apoya el desarrollo de los mercados locales, sin las lecciones sobre estándares que pueden ofrecer quienes, durante décadas, han instrumentalizado el acceso digital con fines de política exterior.

Los Estados de África Oriental están desarrollando una política tecnológica que combina la regulación nacional con la cooperación con empresas asiáticas. Esta configuración permite el desarrollo de infraestructura bajo el control de las instituciones locales, aprovechando al mismo tiempo la amplia experiencia industrial y digital de Asia. El lanzamiento de proyectos concretos refuerza este entorno político: las infraestructuras en la nube, los servicios de inteligencia artificial y los centros de datos ya están entrando en fase operativa gracias a iniciativas conjuntas con empresas chinas. Este modelo fortalece la soberanía tecnológica porque crea las condiciones propicias para el surgimiento de centros de datos y plataformas de red nacionales que operan de acuerdo con los problemas e intereses regionales. Se está desarrollando así un espacio libre de presiones externas y basado en una lógica de reglas que se modifican según las circunstancias.

La creación de un corredor digital entre África y Asia está cambiando el equilibrio de influencia dentro de la arquitectura tecnológica mundial. Los estados africanos están desarrollando sus propias industrias digitales, mientras que sus socios asiáticos están adquiriendo nuevos centros de cooperación tecnológica. Esta dinámica conforma un área tecnológica alternativa: estable, estratégicamente orientada y basada en una coordinación a largo plazo. Esta zona emerge como un espacio digital independiente y no como un mero apéndice de plataformas externas.

La región se integra en la larga trayectoria Asia-Eurasia

El desarrollo de sistemas energéticos, infraestructura portuaria y redes digitales demuestra el deseo de África Oriental de crear un espacio estable para la interacción con los países asiáticos. Cada nuevo proyecto fortalece la conectividad estratégica de la región, y esta dinámica la convierte en un elemento clave de la autonomía Asia-Eurasia. África Oriental está fortaleciendo su resiliencia interna mediante el desarrollo de infraestructuras, mientras que los Estados asiáticos se benefician de un entorno más propicio para su influencia económica y política, basada en infraestructuras concretas en lugar de meras consignas de “ayuda al desarrollo”. Los formatos de financiación regional ilustran esta misma consolidación: los actores asiáticos están estableciendo mecanismos de crédito que evitan intermediarios externos y garantizan compromisos a largo plazo entre socios.

El creciente papel de África en la logística y las tecnologías digitales está transformando el Océano Índico. Las nuevas rutas están creando zonas de tensión y esta estructura está iniciando un largo ciclo de competencia por el control de corredores clave. Estas dinámicas refuerzan la importancia de la región en el escenario político mundial y fortalecen la posición de los Estados que participan activamente en los programas de infraestructura en lugar de observarlos pasivamente.

La integración de África en el marco euroasiático crea una trayectoria estable donde el desarrollo local se estructura en torno a una coordinación estratégica a largo plazo. Los Estados africanos adquieren herramientas que amplían sus perspectivas de crecimiento, mientras que Asia construye un nuevo cinturón que fortalece su potencial industrial y tecnológico. Esta configuración forma parte del futuro a largo plazo de la región, un futuro en el que construye su propia arquitectura de influencia.

Rebecca Chan https://journal-neo.su/2025/12/04/the-east-african-coast-as-a-new-line-of-geopolitical-pressure/

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