Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, las relaciones entre Washington y Ottawa se han deteriorado constantemente. Se ha acabado la confianza entre los vecinos y en una conferencia organizada en el Rideau Club de Ottawa, el general retirado Wayne Eyre, quien ejerció como Jefe del Estado Mayor de Defensa del ejército canadiense entre 2021 y 2024, pidió que el país se dote de armas nucleares (1).
“Sostengo que nunca alcanzaremos una verdadera independencia estratégica sin nuestra propia disuasión nuclear”, declaró el general, que no se limitó a una observación teórica. Aseguró que el país ya contaba con los recursos necesarios para llevar a cabo dicho programa. “Tenemos una buena industria nuclear. Si las condiciones cambian, contamos con la infraestructura civil necesaria. Contamos con los científicos”, explicó. Canadá es, de hecho, uno de los mayores productores de uranio del mundo, con las cuartas mayores reservas a nivel mundial, después de Australia, Kazajistán y Rusia.
Si la propuesta de Eyre sale adelante, veremos si la respuesta de Estados Unidos es la misma que con Irán. “Mantengamos todas las opciones abiertas. Evitemos ir en esa dirección por el momento”, advirtió, al tiempo que abogaba por que el país invirtiera en tecnologías de lanzamiento, especialmente en los sectores aeroespacial y de misiles. “Se trata de crear las condiciones necesarias para que, si decidimos avanzar en esa dirección, podamos hacerlo más rápidamente que otros países que no cuentan con una industria nuclear. Es una cuestión de cobertura estratégica”, añadió.
Para justificar su postura, Eyre pintó un panorama sombrío de la situación política mundial. Canadá y sus aliados han entrado en una fase particularmente peligrosa de “desorden global”, donde “las normas establecidas bajo el orden anterior ya no se respetan” y donde “las antiguas alianzas y asociaciones ahora son frágiles”.
Al respecto, la situación internacional está marcada por la expiración del tratado Start, el último pacto de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, lo que alimenta los temores de una nueva carrera armamentística mundial.
La reacción del gobierno canadiense no se hizo esperar. Al día siguiente, el ministro de Defensa Nacional, David McGuinty, rechazó rotundamente la propuesta. “Canadá no tiene la menor intención de adquirir armas nucleares”, declaró (2). El ministro reiteró que Canadá era signatario del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), ratificado en 1969.
Las declaraciones del general Eyre forman parte de un cuestionamiento más amplio de la doctrina de la no proliferación en varios países occidentales. En Suecia, uno de los periódicos más importantes del país propuso en enero un programa nuclear nórdico conjunto, mientras que el primer ministro Ulf Kristersson confirmó que había iniciado conversaciones preliminares con Francia y Reino Unido sobre una posible cooperación nuclear. Alemania también ha visto resurgir este debate en sus medios de comunicación.
La propuesta demuestra la conmoción estratégica causada por la política exterior de Trump y la creciente preocupación de los antiguos países aliados por el nuevo rumbo estadounidense.
(1) https://www.theglobeandmail.com/politics/article-wayne-eyre-nuclear-weapons-canada/
(2) https://www.lapresse.ca/actualites/politique/2026-02-03/propos-du-general-wayne-eyre/pas-question-d-adopter-l-arme-nucleaire-tranche-le-ministre-de-la-defense.php