Los índices de las principales bolsas de valores asiáticas han retrocedido, los precios del petróleo suben, pero no se han visto colas en las gasolineras de Tokio y Seúl para llenar el depósito.
El índice Nikkei 225 de Tokio cayó un 1,6 por cien y los mercados bursátiles de Singapur y Hong Kong perdieron un 1,7 por cien y un 1,6 por cien, respectivamente. Las caídas no son tan importantes como las de las bolsas del Golfo. La bolsa de valores Tadawul de Arabia Saudí se ha ido desplomando progresivaente desde mediados de febrero. Ayer la caída estaba por encima del 6 por cien y las de Omán y Bahrein también cayeron.
Las acciones de varias aerolíneas importantes han sido mucho más importantes. En Singapur, Singapore Airlines perdió un 5 por cien. En Bangkok, Thai Airways International cayó más del 6,5 por cien.
Los ataques de Irán a las ciudades del Golfo son un golpe al objetivo de la región de promocionarse como un centro financiero capaz de convertirse en un remanso de estabilidad. Los gobiernos del Golfo se han apoyado en los mercados bursátiles como una forma de atraer inversores extranjeros y recaudar dinero para impulsar los planes de diversificación económica. Hasta ahora habían tenido cierto éxito.
La agresión militar de Estados Unidos, asociado a Israel, contra Irán podría reducir los suministros mundiales de petróleo y gas.
El precio del Brent se disparó casi un 13 por cien durante la noche del domingo al lunes. Esta mañana cotizaba a 78,37 dólares el barril, un aumento del 7,56 por cien. Había abierto por más de 82 dólares. Un barril de WTI norteamericano ganó un 7,21 por cien a 71,82 dólares.
Es sólo el principio. Por lo demás, es posible que el precio sea lo de menos. El Estrecho de Ormuz está cerrado desde este fin de semana, por orden de Teherán y ya se ha producido un ataque a un petrolero de Omán. Anticipándose al cierre, Arabia Saudí ha estado trasladando grandes volúmenes de petróleo a instalaciones de almacenamiento alrededor del Mar Rojo y en lugares tan lejanos como Japón y Sudáfrica.
Además, Irán ha comenzado a golpear los yacimientos de petróleo de varios países del Golfo, por lo que la carestía en los mercados internacionales puede ser mucho mayor.
En teoría un país, como Japón, tiene reservas estratégicas para 146 días, por lo menos, mientras que Corea del Sur tiene casi 7 meses de reservas. Una de las posibilidades es llevar más petroleo a los mercados mundiales recurriendo a Rusia, pasando por alto o eliminando las sanciones. Los países europeos aún no han conseguido reemplazar el gas ruso y ahora enfrentan a otro corte del suministro. Si el bloqueo contnúa, cuando las reservas estratégicas se agoten, los combustibles van empezar a escasear en muchos países.
El aumento sostenido de los precios del petróleo va a pesar sobre las monedas, dado que la mayoría de los países de la región son importadores netos de petróleo. Esta mañana el yen japonés perdió un 0,2 por cien frente al dólar y el won coreano perdió casi un 1 por cien frente al dólar.
La inflación podría aumentar entre 0,1 y 0,9 puntos porcentuales en toda Asia. Tailandia, Vietnam, Filipinas y Corea del Sur son los más sensibles al aumento de los precios del petróleo.
La OPEP ha acordado a un aumento de la producción mayor de lo esperado para mitigar el salto de precios previsto, pero eso aún puede enfrentar el desafío práctico de sacar el petróleo del Golfo a los mercados mundiales, algo que por ahora es imposible.