Los países europeos presumen de ser escrupulosos con la legalidad y, como la piratería está prohibida, hay que cambiarla para poder abordar los barcos de la “flota fantasma rusa”.
Es el caso de Bélgica, que va a cambiar su legislación para asaltar los mercantes rusos, informó el jueves el periódico De Tijd. El pretexto es más falso que un billete de tres euros: dicen que navegan bajo pabellón falso o sin pabellón. Es lo mismo que dijo Macron hace unas semanas para justificar el secuestro del petrolero “Grinch”.
En ejercicio de la libertad de navegación, los mercantes rusos cruzan el Mar del Norte y entran en la zona económica belga, sin que hasta la fecha el gobierno se haya atrevido a emprender abordajes.
Según la ministra de Justicia, Annelies Verlinden, que interviene en las columnas del diario, es necesario “adaptar” una serie de elementos jurídicos y operativos para que Bélgica pueda aplicar determinadas disposiciones de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar es decir, para poder hacer caso omiso de un tratado internacional sin necesidad de desvincularse del mismo.
Los medios de intoxicación belgas incurren en una contradicción flagrante. Tan pronto dicen que la “flota fantasma” rusa no porta pabellón o que es falso, como luego dicen que utilizan pabellones de una treintena de países o territorios, incluidos Angola, Aruba, Zambia y Botswana.
¿En qué quedamos?
Según los medios belgas, 61 barcos pertenecientes a la “flota fantasma” se detuvieron en Europa entre el 1 de noviembre y el 1 de febrero. Veinte barcos cruzaron el Mar del Norte, mientras que al menos 13 barcos entraron en la zona económica exclusiva belga. Sin embargo, hasta el momento Bélgica no ha atrevido a realizar ningún abordaje, a diferencia de Francia.
Además de los navíos rusos, la piratería se está extendiendo a la flota mercante de Irán y Venezuela y amenaza con colapsar el comercio marítimo internacional. Los armadores y las aseguradoras han aumentado los precios hasta límites insostenibles.
La semana pasada Ucrania reivindicó dos ataques contra otros tantos petroleros rusos, Kairos y Virat, que navegaban con pabellón de Gambia. Según el SBU, los buques fueron alcanzados por drones navales Sea Baby en una operación conjunta con la Armada de Ucrania. Los ataques se produjeron en el Mar Negro.
Los 25 marineros fueron evacuados, sin lesiones.
Las bodegas de ambos buques estaban vacías, por lo que el ataque no ha perjudicado a Rusia en absoluto sino a terceros países que nada tienen que ver con la Guerra de Ucrania.