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Autor: Redacción (página 975 de 1359)

Estados Unidos es la mayor cárcel que ha conocido la historia

Con 2,2 millones de personas presas, Estados Unidos es el primer país en población carcelaria. Y gran parte de este número es población negra y latina. Desde las calles del país, decenas de organizaciones denuncian la discriminación existente en el sistema legal y penal estadounidense. Hablamos con Juan Cartagena, presidente de Latino Justice y una de las principales voces en la lucha contra el racismo institucional.

Estados Unidos es el país con mayor proporción de población penitenciaria, y de esta, una gran mayoría es latinoamericana y latina. ¿Hasta qué punto el sistema penal estadounidense está dirigido contra la población no blanca?

Vamos a empezar por el hecho de que este país tiene una actitud de castigar de forma muy severa a personas que han cometido errores que van contra las leyes penales. Es una actitud de castigo que sirve, no solamente para encarcelar personas, sino también para castigar mucho después de que salgan de prisión. Por una parte, a estas personas se les hace casi imposible encontrar trabajo, buscar vivienda pública y, en 48 de los 50 Estados, se les quita un derecho tan básico para la ciudadanía americana como es el derecho al voto. En 11 de estos Estados, se les quita el derecho a voto para siempre. En los otros hay diferentes maneras para restaurar este derecho después de un cierto tiempo.

En los dos Estados que permiten el voto a los presos, este se hace desde sus celdas, igual que en Puerto Rico, Canadá y Sudáfrica. Es solo un ejemplo de cómo este país en su totalidad sigue una actitud bastante severa en cuanto a castigar a personas que hayan cometido cualquier delito, muchas veces delitos no violentos, como posesión de drogas. En muchas ocasiones se castiga, incluso a personas que no tienen antecedentes, con sentencias de 10, 15 ó más de 20 años. En Estados Unidos tenemos, no solo la proporción de personas encarceladas más alta del mundo, sino también la cantidad total: 2,2 millones de personas están encarceladas hoy en día.

Estados Unidos es un país referente en cuanto a la privatización de las cárceles. Esta industria penitenciaria influirá en que la población de las cárceles sea tan alta.

Definitivamente, la cárcel es un negocio en diferentes maneras. En primer lugar existen corporaciones que tienen contratos con el Gobierno federal en particular. Esto afecta especialmente a la comunidad latina ya que la tasa de camas que existe en el sistema penitenciario privado es mucho más alta en los centros de detención de migrantes. Desde ese punto de vista, la inversiones del sector privado ha sido bastante alta. Con la administración del presidente Obama hubo un cambio. El gobierno federal estuvo a punto de terminar todos los contratos con el sector privado, pero cuando llegó Trump eso cambió drásticamente.

Me acuerdo, el anuncio se hizo en agosto de 2016. Entonces, ¿no se cumplíó esta promesa? ¿Las cárceles federales siguen siendo privadas?

Sí. Todo empezó por unos estudios que mostraban que la frecuencia de abuso a reos era mucho más alta en prisiones privadas que en las gestionadas por el gobierno. El Gobierno federal tuvo que pagar mucho dinero en indemnizaciones por los litigios que surgieron por violaciones de derechos a presos, por lo tanto, la Administración de Obama decidió terminar con estos contratos, pero con Trump se revocó esta decisión. Por otro lado, volviendo al tema de la industria penitenciaria y la alta población carcelaria, también la economía local de diferentes Estados muchas veces depende del hecho de contar con una prisión, sea de gestión pública o privada.

La prisión provee trabajo para las personas que trabajan en ellas, pero también para las industrias que se benefician de los las personas que visitan a familiares o amigos presos: restaurantes de comida rápida, hoteles, moteles, cadenas de autobuses… Existen pequeñas economías en sectores locales en los que el único negocio tal vez sea la prisión. Peor aún, el Gobierno federal, a la hora de determinar la población en el censo que vive en los distritos legislativos estatales para balancear la población para cada representante, cuenta también con las personas encarceladas como si fueran residentes del territorio donde está ubicada la cárcel, que suele estar a cinco o seis horas de los centros urbanos.

Volvamos ahora a la discriminación o criminalización de la población afroamericana y latina en el sistema penal. ¿Cuál es su punto de inicio?

Todo empieza precisamente con el perfil racial, es decir, el hecho de que la policía, ya sea estatal, federal o local, determina selectivamente cómo va a aplicar la ley penal, y muchas veces lo hacen basándose en estereotipos. Piensan que la cantidad de criminalidad en un vecindario tiene mucho que ver con la raza de las personas que viven en ese vecindario y tal vez con el hecho de que sean migrantes. Ese estereotipo ha sido probado muchas veces en las Cortes, incluso en litigios que hemos impulsado desde mi oficina. Es un prejuicio que no tiene sentido. Las personas cometen delitos sin importar su raza. El mejor ejemplo es el consumo de drogas. Se ha comprobado un sin número de veces que se da en igual proporción en cada raza y etnia en este país. Personas blancas americanas consumen, venden y compran drogas a sus vecinos blancos en proporciones iguales o incluso mayores que afroamericanos o latinos. Pero la aplicación de las leyes antidrogas se hace de manera totalmente selectiva.

Lo que se ve en las Cortes y en las cárceles es una gran mayoría de personas negras y latinoamericanas, la mayoría de veces por posesión de drogas. Segundo, también el sistema tiene mucho que ver con el poder económico, con tener dinero para pagar la fianza. Muchas personas están encarceladas porque no tienen dinero para pagar su libertad hasta que llegue la fecha de juicio. Las personas que se declaran culpables de delitos menores, que no tienen que ser por los que fueron acusados inicialmente, muchas veces lo hacen solo para salir libres de la cárcel antes, y no tienen acceso al dinero para pagar la fianza.

También hemos visto que mostrar mano dura contra el crimen es una ventaja en el terreno político. Hay muchos candidatos que prefieren encarcelar sin preocuparse de lo que las acciones que se dan las prisiones para rehabilitar a los presos. Lo hacen a propósito porque la mano dura siempre atrae votos. En las elecciones que tuvimos esta semana [la entrevista se realizó el 10 de noviembre] en New Jersey, Pensilvania y Virginia, los candidatos republicanos hicieron todo lo posible para pintar con una criminalidad excesiva a las comunidades migrantes de latinos: los relacionan con la mara Salvatrucha 13, utilizan imágenes de latinos indocumentados a las que a veces les pasan un filtro para oscurecer su piel diciendo que estas personas van a traer violencia… El campo político está bien controlado por mensajes y propaganda que mueven estos estereotipos de criminalidad latina.

Y esto también ha ido a peor con Trump.

Exacto, especialmente ha ido a peor con Trump. Trump cuando era candidato ya dijo que los latinoamericanos eran violadores y asesinos. Cuando vino a Nueva York [en julio] para expresar su mano dura contra las maras y dijo claramente a la policía que la próxima vez que detuvieran a personas de este perfil no se apuraran si golpeaban sus cabezas contra el techo de la patrulla, que no se preocuparan de tratarlos de manera justa. Lo dijo así, promoviendo el abuso policial.

Justo con el tema de la violencia policial, desde muchos colectivos estadounidenses se lleva mucho tiempo denunciando abusos, especialmente contra población negra y latina. ¿Alguna respuesta?

Si, pero muchas veces la respuesta viene de nosotros, de los abogados de derechos civiles y constitucionales que no estamos afiliados al Gobierno y tenemos la capacidad de impulsar demandas.

Ahora mismo tenemos litigios pendientes en las Cortes federales por perfil racial en contra de la Policía y fiscales. Este perfil racial se puede observar en cada una de las fases: en la decisión de arrestar o no arrestar, de meter en prisión, de acusar y de qué cargos, a la hora de marcar fianza o no, de procesar o no a la persona, hasta la sentencia. En cada una de estas fases el análisis demográfico muestra que la comunidad afroamericana en particular, y también muchas veces la latinoamericana tiene más proporción de personas que son tratadas de manera mucho más dura que los blancos, incluso cuando los blancos tengan antecedentes y una acusación inicial más graves. Se ve cómo en las Cortes muchas veces ser blanco en este país tiene muchas ventajas. Y lo hemos visto muchas veces.

Cuando llegamos al segundo mandato de Obama se intentó vigilar las prácticas policiales. La administración de Obama hizo cosas que nunca se habían visto antes: el propio gobierno presentó litigios contra diferentes departamentos de policía –lo hicieron en Puerto Rico, en Nueva Orleans, en Chicago, en Los Ángeles, en New Jersey y en Nueva York– y Obama fue el primer presidente de la historia de Estados Unidos que ha visitado una prisión federal y ha hablado directamente con los presos. Hubo un cambio que no fue tan rápido, pero lo hubo. Y ahora, no solamente tenemos al señor Trump, sino también el fiscal general que él mismo nombró, Jeff Sessions, de Alabama, que es muy conservador. Su actitud es como si estuviera en los años 40 ó 50, de mano dura con el crimen, sin dar tregua, cuando todo demuestra que esta necesidad insaciable de castigar está proveyendo menos seguridad pública.

La Administración general no ve un problema en que la tasa de encarcelación de Estados Unidos sea la más alta del mundo. Tenemos menos del 5 por ciento de la población mundial pero tenemos el 25 por ciento de todas las personas encarceladas del mundo y 42 por ciento de todos los que poseen armas a nivel mundial están en este país. No conozco a ninguna persona que no esté directamente afectada. Todo el mundo conoce a gente o tiene algún familiar en prisión. Yo mismo tengo familiares en las prisiones y he sufrido esta persecución por perfil racial caminando por la calle. Hay una presencia policial excesiva que tiene consecuencias. Hay 2,2 millones en las cárceles, pero además hay otros 70 millones que tienen antecedentes penales, que han pasado por la cárcel, han sido arrestadas en algún momento, han estado bajo vigilancia o han pagado una multa. Esas personas están buscando trabajo y en muchos Estados permiten preguntar en las solicitudes de empleo, no solamente si se ha estado preso por un delito, sino si alguna vez ha sido arrestado. Decir que sí la mayoría de veces resulta en que no consigas el empleo.

En Estados Unidos los jueces tienen bastante poder de interpretación, ¿puede tener también influencia que la judicatura sea mayoritariamente blanca o que en algunos Estados los jueces sean elegidos por la población?

En algunas partes del país los jueces son elegidos por los votantes, como los fiscales, y eso tiene unas consecuencias bastante grandes en el campo del sistema penal. Cada uno compite por ser más severo que el otro. Pero en los últimos 20 ó 30 años hasta los jueces se quejan de que no tienen poder para desviarse de las sentencias imperativas [sentencias mínimas obligatorias] que provee la legislatura. Por ejemplo, en este país hasta recientemente, para personas que consumen cocaína la sentencia fue más severa si es fumada –crack– que si se ingiere por la nariz o boca. Esa diferencia fue establecida por el Congreso durante la ola de consumo de crack. Todos sabían que el crack era más económico y su uso era más habitual en comunidades afroamericanas y latinas que en las comunidades blancas. En este tema, por ejemplo, un juzgado federal no tiene posibilidad de evitar esa condena mínima obligatoria y está obligado a sentenciar con la misma mano dura.Con 2,2 millones de personas presas, Estados Unidos es el primer país en población carcelaria. Y gran parte de este número es población negra y latina. Desde las calles del país, decenas de organizaciones denuncian la discriminación existente en el sistema legal y penal estadounidense. Hablamos con Juan Cartagena, presidente de Latino Justice y una de las principales voces en la lucha contra el racismo institucional.

Estados Unidos es el país con mayor proporción de población penitenciaria, y de esta, una gran mayoría es latinoamericana y latina. ¿Hasta qué punto el sistema penal estadounidense está dirigido contra la población no blanca?

Vamos a empezar por el hecho de que este país tiene una actitud de castigar de forma muy severa a personas que han cometido errores que van contra las leyes penales. Es una actitud de castigo que sirve, no solamente para encarcelar personas, sino también para castigar mucho después de que salgan de prisión. Por una parte, a estas personas se les hace casi imposible encontrar trabajo, buscar vivienda pública y, en 48 de los 50 Estados, se les quita un derecho tan básico para la ciudadanía americana como es el derecho al voto. En 11 de estos Estados, se les quita el derecho a voto para siempre. En los otros hay diferentes maneras para restaurar este derecho después de un cierto tiempo.

En los dos Estados que permiten el voto a los presos, este se hace desde sus celdas, igual que en Puerto Rico, Canadá y Sudáfrica. Es solo un ejemplo de cómo este país en su totalidad sigue una actitud bastante severa en cuanto a castigar a personas que hayan cometido cualquier delito, muchas veces delitos no violentos, como posesión de drogas. En muchas ocasiones se castiga, incluso a personas que no tienen antecedentes, con sentencias de 10, 15 ó más de 20 años. En Estados Unidos tenemos, no solo la proporción de personas encarceladas más alta del mundo, sino también la cantidad total: 2,2 millones de personas están encarceladas hoy en día.

Estados Unidos es un país referente en cuanto a la privatización de las cárceles. Esta industria penitenciaria influirá en que la población de las cárceles sea tan alta.

Definitivamente, la cárcel es un negocio en diferentes maneras. En primer lugar existen corporaciones que tienen contratos con el Gobierno federal en particular. Esto afecta especialmente a la comunidad latina ya que la tasa de camas que existe en el sistema penitenciario privado es mucho más alta en los centros de detención de migrantes. Desde ese punto de vista, la inversiones del sector privado ha sido bastante alta. Con la administración del presidente Obama hubo un cambio. El gobierno federal estuvo a punto de terminar todos los contratos con el sector privado, pero cuando llegó Trump eso cambió drásticamente.

Me acuerdo, el anuncio se hizo en agosto de 2016. Entonces, ¿no se cumplíó esta promesa? ¿Las cárceles federales siguen siendo privadas?

Sí. Todo empezó por unos estudios que mostraban que la frecuencia de abuso a reos era mucho más alta en prisiones privadas que en las gestionadas por el gobierno. El Gobierno federal tuvo que pagar mucho dinero en indemnizaciones por los litigios que surgieron por violaciones de derechos a presos, por lo tanto, la Administración de Obama decidió terminar con estos contratos, pero con Trump se revocó esta decisión. Por otro lado, volviendo al tema de la industria penitenciaria y la alta población carcelaria, también la economía local de diferentes Estados muchas veces depende del hecho de contar con una prisión, sea de gestión pública o privada.

La prisión provee trabajo para las personas que trabajan en ellas, pero también para las industrias que se benefician de los las personas que visitan a familiares o amigos presos: restaurantes de comida rápida, hoteles, moteles, cadenas de autobuses… Existen pequeñas economías en sectores locales en los que el único negocio tal vez sea la prisión. Peor aún, el Gobierno federal, a la hora de determinar la población en el censo que vive en los distritos legislativos estatales para balancear la población para cada representante, cuenta también con las personas encarceladas como si fueran residentes del territorio donde está ubicada la cárcel, que suele estar a cinco o seis horas de los centros urbanos.

Volvamos ahora a la discriminación o criminalización de la población afroamericana y latina en el sistema penal. ¿Cuál es su punto de inicio?

Todo empieza precisamente con el perfil racial, es decir, el hecho de que la policía, ya sea estatal, federal o local, determina selectivamente cómo va a aplicar la ley penal, y muchas veces lo hacen basándose en estereotipos. Piensan que la cantidad de criminalidad en un vecindario tiene mucho que ver con la raza de las personas que viven en ese vecindario y tal vez con el hecho de que sean migrantes. Ese estereotipo ha sido probado muchas veces en las Cortes, incluso en litigios que hemos impulsado desde mi oficina. Es un prejuicio que no tiene sentido. Las personas cometen delitos sin importar su raza. El mejor ejemplo es el consumo de drogas. Se ha comprobado un sin número de veces que se da en igual proporción en cada raza y etnia en este país. Personas blancas americanas consumen, venden y compran drogas a sus vecinos blancos en proporciones iguales o incluso mayores que afroamericanos o latinos. Pero la aplicación de las leyes antidrogas se hace de manera totalmente selectiva.

Lo que se ve en las Cortes y en las cárceles es una gran mayoría de personas negras y latinoamericanas, la mayoría de veces por posesión de drogas. Segundo, también el sistema tiene mucho que ver con el poder económico, con tener dinero para pagar la fianza. Muchas personas están encarceladas porque no tienen dinero para pagar su libertad hasta que llegue la fecha de juicio. Las personas que se declaran culpables de delitos menores, que no tienen que ser por los que fueron acusados inicialmente, muchas veces lo hacen solo para salir libres de la cárcel antes, y no tienen acceso al dinero para pagar la fianza.

También hemos visto que mostrar mano dura contra el crimen es una ventaja en el terreno político. Hay muchos candidatos que prefieren encarcelar sin preocuparse de lo que las acciones que se dan las prisiones para rehabilitar a los presos. Lo hacen a propósito porque la mano dura siempre atrae votos. En las elecciones que tuvimos esta semana [la entrevista se realizó el 10 de noviembre] en New Jersey, Pensilvania y Virginia, los candidatos republicanos hicieron todo lo posible para pintar con una criminalidad excesiva a las comunidades migrantes de latinos: los relacionan con la mara Salvatrucha 13, utilizan imágenes de latinos indocumentados a las que a veces les pasan un filtro para oscurecer su piel diciendo que estas personas van a traer violencia… El campo político está bien controlado por mensajes y propaganda que mueven estos estereotipos de criminalidad latina.

Y esto también ha ido a peor con Trump.

Exacto, especialmente ha ido a peor con Trump. Trump cuando era candidato ya dijo que los latinoamericanos eran violadores y asesinos. Cuando vino a Nueva York [en julio] para expresar su mano dura contra las maras y dijo claramente a la policía que la próxima vez que detuvieran a personas de este perfil no se apuraran si golpeaban sus cabezas contra el techo de la patrulla, que no se preocuparan de tratarlos de manera justa. Lo dijo así, promoviendo el abuso policial.

Justo con el tema de la violencia policial, desde muchos colectivos estadounidenses se lleva mucho tiempo denunciando abusos, especialmente contra población negra y latina. ¿Alguna respuesta?

Si, pero muchas veces la respuesta viene de nosotros, de los abogados de derechos civiles y constitucionales que no estamos afiliados al Gobierno y tenemos la capacidad de impulsar demandas.

Ahora mismo tenemos litigios pendientes en las Cortes federales por perfil racial en contra de la Policía y fiscales. Este perfil racial se puede observar en cada una de las fases: en la decisión de arrestar o no arrestar, de meter en prisión, de acusar y de qué cargos, a la hora de marcar fianza o no, de procesar o no a la persona, hasta la sentencia. En cada una de estas fases el análisis demográfico muestra que la comunidad afroamericana en particular, y también muchas veces la latinoamericana tiene más proporción de personas que son tratadas de manera mucho más dura que los blancos, incluso cuando los blancos tengan antecedentes y una acusación inicial más graves. Se ve cómo en las Cortes muchas veces ser blanco en este país tiene muchas ventajas. Y lo hemos visto muchas veces.

Cuando llegamos al segundo mandato de Obama se intentó vigilar las prácticas policiales. La administración de Obama hizo cosas que nunca se habían visto antes: el propio gobierno presentó litigios contra diferentes departamentos de policía –lo hicieron en Puerto Rico, en Nueva Orleans, en Chicago, en Los Ángeles, en New Jersey y en Nueva York– y Obama fue el primer presidente de la historia de Estados Unidos que ha visitado una prisión federal y ha hablado directamente con los presos. Hubo un cambio que no fue tan rápido, pero lo hubo. Y ahora, no solamente tenemos al señor Trump, sino también el fiscal general que él mismo nombró, Jeff Sessions, de Alabama, que es muy conservador. Su actitud es como si estuviera en los años 40 ó 50, de mano dura con el crimen, sin dar tregua, cuando todo demuestra que esta necesidad insaciable de castigar está proveyendo menos seguridad pública.

La Administración general no ve un problema en que la tasa de encarcelación de Estados Unidos sea la más alta del mundo. Tenemos menos del 5 por ciento de la población mundial pero tenemos el 25 por ciento de todas las personas encarceladas del mundo y 42 por ciento de todos los que poseen armas a nivel mundial están en este país. No conozco a ninguna persona que no esté directamente afectada. Todo el mundo conoce a gente o tiene algún familiar en prisión. Yo mismo tengo familiares en las prisiones y he sufrido esta persecución por perfil racial caminando por la calle. Hay una presencia policial excesiva que tiene consecuencias. Hay 2,2 millones en las cárceles, pero además hay otros 70 millones que tienen antecedentes penales, que han pasado por la cárcel, han sido arrestadas en algún momento, han estado bajo vigilancia o han pagado una multa. Esas personas están buscando trabajo y en muchos Estados permiten preguntar en las solicitudes de empleo, no solamente si se ha estado preso por un delito, sino si alguna vez ha sido arrestado. Decir que sí la mayoría de veces resulta en que no consigas el empleo.

En Estados Unidos los jueces tienen bastante poder de interpretación, ¿puede tener también influencia que la judicatura sea mayoritariamente blanca o que en algunos Estados los jueces sean elegidos por la población?

En algunas partes del país los jueces son elegidos por los votantes, como los fiscales, y eso tiene unas consecuencias bastante grandes en el campo del sistema penal. Cada uno compite por ser más severo que el otro. Pero en los últimos 20 ó 30 años hasta los jueces se quejan de que no tienen poder para desviarse de las sentencias imperativas [sentencias mínimas obligatorias] que provee la legislatura. Por ejemplo, en este país hasta recientemente, para personas que consumen cocaína la sentencia fue más severa si es fumada –crack– que si se ingiere por la nariz o boca. Esa diferencia fue establecida por el Congreso durante la ola de consumo de crack. Todos sabían que el crack era más económico y su uso era más habitual en comunidades afroamericanas y latinas que en las comunidades blancas. En este tema, por ejemplo, un juzgado federal no tiene posibilidad de evitar esa condena mínima obligatoria y está obligado a sentenciar con la misma mano dura.

—https://elsaltodiario.com/racismo/juan-cartagena-en-ee-uu-el-perfil-racial-se-observa-desde-el-momento-de-la-detencion-hasta-la-sentencia

Las grandes potencias se preparan para una guerra en el espacio exterior

Expertos de Australia, Canadá, Estados Unidos, Rusia y China, llevan a cabo un proyecto plurianual para regular el uso militar del espacio ultraterrestre, una especie de manual jurídico llamado MILAMOS que reduzca la posibilidad de una guerra en el espacio, o si ocurre, reducir el impacto en la infraestructura espacial.

En los países occidentales, entre un 6 y un 7 por ciento del PIB depende de la navegación por satélite y las señales de GPS para la navegación, la comunicación, la banca, la agricultura, los viajes y el propio internet.

Los satélites de comunicaciones se aplican no solo para televisión de transmisión directa, sino también para habilitar muchas redes terrestres. En áreas remotas del mundo son el único medio de comunicación.

En un futuro cercano, los satélites de comunicaciones podrían proporcionar a todo el mundo internet de banda ancha.

Los satélites ayudan a obtener pronósticos meteorológicos y mejorar la producción agrícola. También ayudan a planificar el alivio de desastres, encontrar y explotar recursos naturales, registran indicadores de medio ambiente y muchas otras aplicaciones.

También en el contexto militar, los satélites se han vuelto esenciales. En junio de este año, la secretaria de la Fuerza Aérea estadounidense, Heather Wilson, dijo que una futura guerra en el espacio es probable y que Estados Unidos está invirtiendo fuertemente en mantener su dominio militar en el espacio:

“Debemos esperar que la guerra, de cualquier tipo, se extienda al espacio en cualquier conflicto futuro, y tenemos que cambiar la forma en que pensamos y nos preparamos para esa eventualidad”.

En 1991 la Primera Guerra del Golfo se consideró como la primera guerra espacial, aunque en realidad no se luchó en el espacio exterior. Más bien, las fuerzas de la coalición y los Estados Unidos se basaron en gran medida en el GPS y otras tecnologías satelitales para dirigir esa guerra.

Desde entonces, los artefactos espaciales han permitido una capacidad aún mayor para las fuerzas terrestres, marítimas y aéreas. Dado el uso dual de muchos satélites, un conflicto armado en el espacio podría ser catastrófico para la vida moderna.

El proyecto MILAMOS está dirigido por tres universidades: Adelaide en Australia, McGill en Canadá y Exeter en el Reino Unido. Esta financiado con dinero de los gobiernos de Australia y Canadá, así como de donantes privados.

Acusan de pedofilia a Clinton y a altos dirigentes políticos y financieros mundiales

Nos tememos que los lectores no son aficionados al porno duro, por lo que empezaremos por el principio de un relato que tiene los rasgos del mejor guión de Hollywood “basado en hechos reales”, debiendo aclarar dos cosas para no perder de vista la perspectiva general:

(A) la trastienda de esta película es una contraofensiva mediática de Trump frente a la campaña que viene padeciendo por parte de los medios, del Partido Demócrata y de Hillary Clinton.

(B) suponemos que los lectores saben la primera parte (la ofensiva contra Trump), pero no la segunda (la contraofensiva de Trump).

Se trata, pues, de hablar de la cara oculta que casi nadie ha visto, ni va a ver nunca en los medios, cuyo argumento se basa en que el antiguo Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton realizó 26 viajes en el avión privado del reconocido pedófilo Jeffrey Epstein.

A dicho avión, ampliamente utilizado por los famosos de Washington, Hollywood y Wall Street, la prensa lo llama “Lolita Express”. En él Epstein instaló camas y cámaras para filmar las orgías de sus invitados con niñas y niños menores de edad en las que también participaban dirigentes de otros países, como el Príncipe Andrés de la Corona Británica.

Ahora mismo mencionar a Epstein es como una maldición en Estados Unidos. En 2008 al financiero de Wall Street le condenaron por haberle pedido relaciones sexuales a una niña menor de edad. Pasó 13 meses en prisión y está fichado como delincuente sexual del nivel 3, el más elevado de las alertas policiales.

Según Fox News, la cadena que mejor conoce estas intimidades, el financiero trabajaba en colaboración con una cadena de traficantes de niños para organizar con ellos orgías en una residencia de lujo que tenía en Little St. James, en las Islas Vírgenes. La llamaban “la isla de la orgía”, donde Epstein vive de manera casi permanente.

Clinton formaba parte del entorno de Epstein, a pesar de ser plenamente consciente de que Epstein es un pedófilo. Ambos eran tal para cual.

Las especulaciones sobre la pedofilia de Clinton, que eran un secreto a voces, se hicieron públicas el año pasado en un artículo titulado “Bill Clinton Was Here: The Elite One-Percent’s’ Orgy Island’s Exposed” (1) y Gawker, un periodista ya fallecido, le añadió el eslabón que faltaba: los vínculos entre Clinton y Epstein (2).

Clinton viajaba en el “Lolita Express” acompañado de una actriz porno cuyo nombre aparece en la agenda de Epstein, en una sección titulada “masajes”, decía Gawker, lo cual es hoy de conocimiento público en Estados Unidos porque ha llegado a la portada de las cadenas más importantes de televisión.

Los diarios de abordo del avión demuestran que Clinton compartió más de una docena de vuelos con una “madam” a la que la fiscalía considera como la encargada de aportar los niños y niñas a los que Epstein violaba.

Una de esas niñas violadas, Virgina Roberts, ha manifestado ante un tribunal Federal que Epstein la había reclutado como esclava sexual cuando tenía 15 años y que fue utilizada como mercancía con personas “políticamente conectadas y financieramente poderosas”, incluido el príncipe Andrés y el abogado Alan Dershowitz.

Dos mujeres asociadas a Epstein, la laborista británica Ghislaine Maxwell, y su antigua asistente, Sarah Kellen, han sido acusadas de actuar como proxenetas reclutando niños y niñas para él, y también para ellas mismas.

Eso tampoco es nada novedoso: en 2007 la policía de Palm Beach ya inició una investigación en contra Kellen, pero la fiscalía le garantizó la impunidad, un cheque en blanco para seguir adelante con las violaciones, bien por presiones de algún potentado, bien a cambio de que denunciara a otros. Lo único seguro es que durante diez años la fiscalía le ha permitido continuar violando niños de manera impune.

La laborista británica Ghislaine Maxwell es hija del conocido magnate de la prensa Robert Maxwell. En la trama descubierta hasta ahora desempeñaba el papel de enlace con la Casa Real británica. Virgina Roberts le acusa de fotografiar a los menores durante las orgías. El disco duro de su ordenador está llenó de pornografía infantil. Al mismo tiempo, participaba en violaciones lésbicas con las mismas menores que captaba para Epstein.

Entre 2002 y 2003 Clinton compartió al menos 11 vuelos con ambas proxenetas, Maxwell y Kellen, en el avión de Epstein, siempre según los diarios de abordo de los pilotos, que ahora están a disposiciones de los tribunales estadounidenses.

Por ejemplo, en enero de 2002 Clinton, su asistente Doug Band y los guardaespaldas del servicio secreto viajaron entre Japón y Hong Kong con Epstein, Maxwell, Kellen y dos mujeres que figuran como “Janice” y “Jessica”.

Un mes más tarde los archivos indican que Clinton viajó de Miami a Westchester en compañía de Epstein, Maxwell, Kellen y alguien a la que se describe como una “adolescente”.

Aquel mismo año, Epstein le prestó el avión a Clinton para que realizara una gira “benéfica” por África durante una semana para “luchar contra la pobreza y el SIDA” en compañía de millonario Ron Burkle, del consejero de Seguridad Nacional, Gayle Smith, y de otros, como el violador confeso de Hollywood Kevin Spacey (3).

El diario de abordo denota la presencia durante cinco días de dos mujeres, la mencionada Kellen y Chauntae Davis, la azafata de vuelo del avión “Lolita Express” que aparece en varios apartados del “libro negro” de Epstein entre las “masajistas” de California. Es más conocida como modelo de lencería, actriz de series de HBO y películas como “Exposed”, cuyo director utiliza un seudónimo muy poco sutil: “Clinton J.Williams” (el nombre de Bill Clinton al revés).

(1) https://www.intellihub.com/elites-orgy-island-exposed/
(2) http://gawker.com/flight-logs-put-clinton-dershowitz-on-pedophile-billio-1681039971
(3) http://nymag.com/nymetro/news/people/n_7912/



El Presidente Bill Clinton con una de sus víctimas,
antes y después de la mayoría de edad

Nuevo canto de amor a Stalingrado

Yo escribí sobre el tiempo y sobre el agua,
describí el luto y su metal morado,
yo escribí sobre el cielo y la manzana,
ahora escribo sobre Stalingrado.

Ya la novia guardó con su pañuelo
el rayo de mi amor enamorado,
ahora mi corazón está en el suelo,
en el humo y la luz de Stalingrado.

Yo toqué con mis manos la camisa
del crepúsculo azul y derrotado:
ahora toco el alba de la vida
naciendo con el sol de Stalingrado.

Yo sé que el viejo joven transitorio
de pluma, como un cisne encuadernado,
desencuaderna su dolor notorio
por mi grito de amor a Stalingrado.

Yo pongo el alma mía donde quiero.
Y no me nutro de papel cansado
adobado de tinta y de tintero.
Nací para cantar a Stalingrado.

Mi voz estuvo con tus grandes muertos
contra tus propios muros machacados,
mi voz sonó como campana y viento
mirándote morir, Stalingrado.

Ahora americanos combatientes
blancos y oscuros como los granados,
matan en el desierto a la serpiente.
Ya no estás sola, Stalingrado.

Francia vuelve a las viejas barricadas
con pabellón de furia enarbolado
sobre las lágrimas recién secadas.
Ya no estás sola, Stalingrado.

Y los grandes leones de Inglaterra
volando sobre el mar huracanado
clavan las garras en la parda tierra.
Ya no estás sola, Stalingrado.

Hoy bajo tus montañas de escarmiento
no sólo están los tuyos enterrados:
temblando está la carne de los muertos
que tocaron tu frente, Stalingrado.

Tu acero azul de orgullo construido,
tu pelo de planetas coronados,
tu baluarte de panes divididos,
tu frontera sombría, Stalingrado.

Tu Patria de martillos y laureles,
la sangre sobre tu esplendor nevado,
la mirada de Stalin a la nieve
tejida con tu sangre, Stalingrado.

Las condecoraciones que tus muertos
han puesto sobre el pecho traspasado
de la tierra, y el estremecimiento
de la muerte y la vida, Stalingrado

La sal profunda que de nuevo traes
al corazón del hombre acongojado
con la rama de rojos capitanes
salidos de tu sangre, Stalingrado.

La esperanza que rompe en los jardines
como la flor del árbol esperado,
la página grabada de fusiles,
las letras de la luz, Stalingrado.

La torre que concibes en la altura,
los altares de piedra ensangrentados,
los defensores de tu edad madura,
los hijos de tu piel, Stalingrado.

Las águilas ardientes de tus piedras,
los metales por tu alma amamantados,
los adioses de lágrimas inmensas
y las olas de amor, Stalingrado.

Los huesos de asesinos malheridos,
los invasores párpados cerrados,
y los conquistadores fugitivos
detrás de tu centella, Stalingrado.

Los que humillaron la curva del Arco
y las aguas del Sena han taladrado
con el consentimiento del esclavo,
se detuvieron en Stalingrado.

Los que Praga la Bella sobre lágrimas,
sobre lo enmudecido y traicionado,
pasaron pisoteando sus heridas,
murieron en Stalingrado.

Los que en la gruta griega han escupido,
la estalactita de cristal truncado
y su clásico azul enrarecido,
ahora ¿dónde están, Stalingrado?

Los que España quemaron y rompieron
dejando el corazón encadenado
de esa madre de encinos y guerreros,
se pudren a tus pies, Stalingrado.

Los que en Holanda, tulipanes y agua
salpicaron de lodo ensangrentado
y esparcieron el látigo y la espada,
ahora duermen en Stalingrado.

Los que en la noche blanca de Noruega
con un aullido de chacal soltado
quemaron esa helada primavera,
enmudecieron en Stalingrado.

Honor a ti por lo que el aire trae,
lo que se ha de cantar y lo cantado,
honor para tus madres y tus hijos
y tus nietos, Stalingrado.

Honor al combatiente de la bruma,
honor al comisario y al soldado,
honor al cielo detrás de tu luna,
honor al sol de Stalingrado.

Guárdame un trozo de violenta espuma,
guárdame un rifle, guárdame un arado,
y que lo pongan en mi sepultura
con una espiga roja de tu estado,
para que sepan, si hay alguna duda,
que he muerto amándote y que me has amado,
y si no he combatido en tu cintura
dejo en tu honor esta granada oscura,
este canto de amor a Stalingrado.

Pablo Neruda

La purga en la casa real saudí conduce a la guerra en Oriente Medio

La extensa purga emprendida por el príncipe Mohamed Bin Salman entre la realeza saudí es “el preludio de algo más grande”, asegura Abdel Bari Atwan en un artículo cuyo título es aún más descriptivo: “Al borde de la guerra”, bien entedido que el autor se refiere a una guerra de dimensión regional, es decir, que alcanzaría a todo Oriente Medio (*).

Ahora mismo, la situación regional está muy lejos de haberse estabilizado, a pesar de la victoria del gobierno de Damasco contra el imperialismo. La mejor demostración de ello sería -precisamente- la guerra fratricida entre los jeques de Riad, que es consecuencia de ese deterioro. Han detenido a 11 príncipes y decenas de grandes capitalistas y altos funcionarios ligados a ellos, aunque no los hayan recluido en mazmorras sino en hoteles de lujo, de los que tienen prohibido salir.

Que no se trata de algo interno a la Casa Real saudí ni al país lo prueban tanto la Guerra de Yemen, donde Riad está padeciendo una revés detrás de otro, como el rombolesco secuestro del Primer Ministro libanés Saad Hariri, o la crisis con Qatar.

En fin, Arabia saudí es una auténtica fábrica de desastres, un país regido por algunos de los sátrapas más ineptos que ha conocido la historia desde los tiempos del Imperio Asirio, hace unos 4.000 años, anquilosados en un wahabismo que es el hazmerreir del mundo.

Estrechamente aliado a Israel, Riad quería crear un frente “árabe” frente a Irán y Turquía, explotando los viejos resabios “nacionalistas” de los tiempos de Nasser, y cuando el tinglado se les vino abajo siguieron con el mismo objetivo bajo la cobertura de la lcha contra la herejía chiíta, o sea, Irán.

“Está a punto de nacer un cuarto Estado saudí, vestido de modernidad y basado en alianzas diferentes”, augura Atwan, quien añade que “una nueva alianza dirigida por los americanos toma forma en la región” con el propósito confesado de desnivelar la nueva correlación de fuerzas iniciada tras el fallido golpe de Estado en Turquía de verano del año pasado.

El autor considera que los saudíes no puede ganar la Guerra de Yemen sin aplastar antes a Irán, para lo cual van a imponer a un bloqueo terrestre, aéreo y marítimo total sobre Yemen con la excusa de impedir la llegada de misiles iraníes. Un bloqueo de esas características sólo puede acabar en una guerra con el mismo Irán, que Arabia saudí no puede ganar, para lo cual cuenta con obtener ayudas internacionales, especialmente entre países árabes como Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Marruecos, Egipto, e incluso un país africano como Sudán. La ayuda tendría una forma parecida a la Operación Tempestad del Desierto, formada en 1990 contra Irak.

La operación incluiría un peaje para que Israel se sume de la manera que acostumbra: el bombardeo de Líbano para destruir las infraestructuras de Hezbollah, una provocación que obligaría a la resistencia libanesa a responder, posiblemente lanzando misiles sobre suelo israelí que serían ampliamente publicitados por las grandes cadenas de televisión del mundo entero, mostrando el nuevo holocausto: miles de judíos aplastados por las explosiones en las calles y viviendas israelíes. Sería el momento que Israel aprovecharía para atacar Líbano o, mejor dicho, Hezbollah.

Un ataque a Líbano no sería otra cosa más que una prolongación de la Guerra de Siria, en la que el gobierno de Damasco no tendría otro remedio que participar, desatando así la contraofensiva de las tropas de Estados Unidos y sus secuaces (Al-Qaeda, FDS, kurdos, Califato Islámico) desde las bases que conservan sobre el terreno.

A Qatar le espera el mismo destino que a Líbano: la invasión. No obstante, en este caso Riad debería buscar otra excusa algo diferente. Las fuerzas participantes serían emiratíes, egipcias y, naturalmente, saudíes. De esa manera obligarían a Turquía, que tiene 30.000 soldados de su ejército custodiando Qatar, a intervenir en la guerra.

El planteamiento de Atwan, que refleja la situación regional, falla en un aspecto capital que los países árabes tienen superado desde hace tiempo: Hezbollah no va a responder a las provocaciones israelíes lanzando misiles contra ciudades como Tel Aviv u otras, lo mismo que Siria nunca ha respondido a las mismas provocaciones sobre su suelo y las Repúblicas de Lugansk y Dontets tampoco lo han hecho frente a los contibuos ataques de las hordas de Kiev.

Los depósitos de ingenuidad se han agotado. Las falsas banderas, los embustes y las patrañas ya sólo engañan a unos pocos (muy pocos).

(*) http://www.raialyoum.com/?p=775943

Una huelga obrera que se prolonga desde hace nueve años en la California mexicana

El 21 de noviembre se cumplieron 9 años desde que estallara la huelga en el hotel Los Arcos de la ciudad de La Paz, en la California mexicana, cuando los trabajadores afiliados al Sindicato de Gastronómicos (hostelería) pusieron banderas rojinegras en demanda de aumentos salariales y el otorgamiento de prestaciones.

Han sido 9 años de pleitos laborales en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje y en diferentes instancias, sin que se haya dado una resolución definitiva al conflicto que se ha derivado de la huelga que estalló el sindicato de gastronómicos que dirige, Alberto Rentería Santana.

Aunque la autoridad laboral ha emitido un laudo, las partes no quedaron conformes y acudieron al amparo. De esa forma han transcurrido 9 años y el inmueble sigue cerrado y secuestrado por los trabajadores de hostelería.

El hotel Los Arcos llegó a ser un icono en el ramo y una tradición hotelera en el estado, reconocido internacionalmente.

Hace unos meses fueron liberadas las Cabañas del hotel Los Arcos, que también formaron parte de la huelga, pero finalmente, tras luchar por su liberación, los dueños lograron rescatarlas.

Después de 9 años, la estrategia de los trabajadores, que han ganado todos los pleitos laborales, es adjudicarse la propiedad del hotel en concepto de pago de los salarios devengados y no satisfechos: 71 millones de pesos mexicanos.

La forma de rehabilitar y volver a poner en funcionamiento a uno de los hoteles más antiguos de La Paz, sería en asociación con otros empresarios de la industria hotelera. Rentería comentó que serían los mismos trabajadores los que se organizarían directamente, formando una sociedad para administrar el hotel.

https://www.elsudcaliforniano.com.mx/bcs/nueve-anos-cerrado-sigue-en-huelga-el-hotel-los-arcos
https://www.youtube.com/watch?v=5tvBj_QU3DQ, https://www.youtube.com/watch?v=3eWec2zCNs8, https://www.youtube.com/watch?v=YHeb4eWC8BU

Alberto Rentería Santana
 secretario general del Sindicato de los
Gastronómicos en Baja California Sur

27 millones de trabajadores de todo el mundo son explotados en las maquilas

Liliana tiene 27 años y trabaja en una maquila nicaragüense desde que cumplió los 18. Fue la única salida que encontró para alcanzar la independencia económica. Con dos hijos, denuncia que en ocasiones su jornada laboral se extiende durante 24 horas, y espera que sus hijos no acaben empleados en las mismas condiciones. Tras 14 años de trabajo, Estrella padece varias enfermedades y dolencias asociadas al trabajo en la maquila: desde problemas en la columna provocada por movimientos repetitivos hasta sinusitis crónica, debido a la aspiración de las pelusas resultantes de cortar los tejidos.

Jornadas de hasta un día entero de duración, trabajo en condiciones insalubres y sueldos míseros. 27 millones de trabajadores de todo el mundo son explotados en las denominadas Zonas Económicas Especiales, conocidas coloquialmente en América Latina y el Caribe como maquilas. Las mujeres constituyen más del 50 por ciento, y en algunos casos el 90 por ciento, del empleo en estas enormes fábricas, donde confeccionan prendas de vestir y otros productos textiles.

Estas zonas francas se han extendido por numerosos países latinoamericanos como una forma de atraer inversión extranjera, a partir de ofrecer mano de obra barata y no sindicada, generosos incentivos fiscales y regulaciones laxas. Se estima que a día de hoy existen unas 200 Zonas Económicas Especiales en todo el mundo, donde grandes empresas multinacionales tienen fábricas subsidiarias y cadenas de producción.

Las trabajadoras de estas megafactorías textiles en India, algunas con apenas 15 años de edad, perciben una media de 1,3 euros al día por jornadas laborales de 68 horas semanales, en un ambiente insalubre y con ausencia de prestación en caso de enfermedad. Estas fábricas suministran productos a grandes firmas de moda internacionales, entre ellas cuatro españolas: Inditex (Zara y Bershka), El Corte Inglés, Cortefiel y Carrefour España.

Las empresas suelen elegir zonas francas porque les permiten producir con estructuras de muy bajo coste y sin demasiada fiscalización por parte de los gobiernos anfitriones. Por ejemplo, gozan de exención o aplazamiento de los derechos de aduana y de los impuestos sobre las ventas y sobre la renta, un tipo nominal de impuesto de sociedades menor que en el resto del país, y subvenciones para el empleo de recursos humanos locales. Dadas estas ventajas, es muy común la presión del sector empresarial por promover este tipo de negocios en países pobres como los centroamericanos, así como una disputa entre gobiernos para atraer inversores a las maquilas.

Este modelo de producción emplea mayoritariamente a mujeres en condiciones de sobreexplotación. En las maquilas de El Salvador, por ejemplo, 9 de cada 10 trabajadoras de producción son mujeres. Además, la diferencia salarial entre hombres y mujeres es mayor a medida que los salarios son mayores, y los trabajadores varones copan los puestos de mayor responsabilidad y, por tanto, tienen un sueldo mayor.

Los salarios percibidos por las trabajadoras en países como Nicaragua, Honduras y Guatemala no alcanzan para cubrir los mínimos vitales. En Guatemala el salario mínimo de la maquila en 2012 cubría únicamente el 84 por ciento del costo de la subsistencia en el país, en Honduras el 67 por ciento y en Nicaragua el 49 por ciento. El precio de venta final de algunos de los productos que confeccionan, sin embargo, puede llegar a suponer 300 veces más que el sueldo abonado a la trabajadora por su elaboración. Es el caso por ejemplo de las camisetas de la NFL (Liga Nacional de Futbol Americano), que se venden a 25 dólares mientras que la empleada que la fabrica sólo percibe 8 centavos por cada una.

https://www.lamarea.com/2015/04/13/27-millones-de-personas-son-victimas-de-explotacion-laboral-en-las-maquilas/

Rusia probó nuevas armas electromagnéticas para cazar drones en Siria

Ayer un portal especializado en asuntos militares rusos reveló que el ejército ruso probó en Siria un arma electromagnética para cazar drones ligeros.

Citando a Dmitry Klochkov, jefe de la empresa rusa que produce armas electromagnéticas, el informe detalla que Rusia probó nuevas armas electromagnéticas con un ataque a aviones no tripulados (drones) de hasta 200 kilogramos en Siria.

Klochkov precisó que la prueba empezó hace aproximadamente un mes, al agregar que tales armas, nunca usadas en operaciones de combate, fueron construidas para lidiar con aviones no tripulados.

De acuerdo con el funcionario, después de que estos armamentos fueran probados por los militares rusos, se obtuvo la información necesaria para el mejor funcionamiento de estas armas.

Klochkov recordó que a menudo los yihadistas utilizan drones y, dado el bajo costo de estas armas voladoras, son capaces de causar daños graves, tal como lo hicieron hace unos meses, atacando con drones un almacén del ejército sirio en Deir Ezzor.

Además, estas aeronaves —añadió Klochkov— se usan para recopilar información y corregir las coordenadas de los objetivos, pero con estas armas electromagnéticas en Siria, los drones de terroristas “no podrán volar libremente cerca de las unidades principales como antes”.

Rusia empezó en 2015, a solicitud del Gobierno sirio, una intensa campaña aérea contra las posiciones terroristas en el suelo sirio, en particular contra el Califato Islámico, que actualmente está perdiendo sus últimos feudos por el intenso avance de las fuerzas gubernamentales de Damasco con la ayuda aliada.

Con los grandes logros alcanzados por el ejército regular sirio y sus aliados ante las bandas yihadistas en Deir Ezzor, el jefe del Estado mayor ruso, Valery Guerasimov, reiteró ayer que Moscú podría reducir la presencia militar en el país árabe.

http://www.hispantv.com/noticias/siria/360524/rusia-probar-arma-electromagnetica-cazar-derribar-drones-terroristas

Estados Unidos quiere instaurar una ‘nueva autoridad’ en el norte de Siria

Washington pretende sustituir a los yihadistas por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) para seguir desestabilizando Siria.
Respaldando a dicha coalición trata de instaurar una “nueva autoridad” en el norte sirio, mientras que sus tropas “no tienen base legal” para permanecer en Siria, ha alertado hoy la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajarova.

La representante diplomática de Rusia ha llamado la atención de que la “creación de órganos de autoridad locales no subordinados a Damasco supone un camino hacia la quiebra del país”.

Estados Unidos tiene instaladas bases militares en Siria que son “ilegales” y “violan la soberanía del país árabe”, denuncia el gobierno sirio. Las instalaciones estadounidenses en el norte de Siria persiguen el objetivo de asegurar a las milicias kurdo-árabes, según denuncian los funcionarios sirios.

El 13 de noviembre el secretario de Defensa de Estados Unidos dijo abiertamente que los militares estadounidenses no se irían de Siria. “Ya hemos llamado reiteradamente la atención de Washington al hecho de que esas declaraciones cuestionan los verdaderos objetivos de la presencia de las Fuerzas Armadas estadounidenses y de la coalición en Siria”, afirmó Zajarova.

Pese al fin inminente del Califato Islámico en Siria, Estados Unidos insiste en mantener a sus tropas en el país árabe para presionar al gobierno sirio.

En otra parte de sus declaraciones, Zajarova ha arremetido contra la decisión recién anunciada por Estados Unidos de permanecer en Siria. Estados Unidos se comporta de manera “cercana a lo que se podría definir como una ocupación”, ha afirmado.

La portavoz reitera la postura de Moscú, recordando que las operaciones de la llamada coalición internacional contra el Califato Islámico no solo no están autorizadas por el gobierno de Bashar al-Asad, sino que están “en contra de la voluntad del Gobierno legítimo de Siria”, ha señalado Zajarova.

http://www.hispantv.com/noticias/rusia/360468/eeuu-siria-autoridad-bases-kurdos-conflicto

Google sigue imponiendo la censura y ahora le toca a los medios rusos

El director de la multinacional Google, Eric Schmidt, ha anunciado que va a introducir un truco informático -otro más- en su buscador para rebajar la posición de los medios rusos Sputnik y Russia Today en su servicio de distribución de noticias.

Cuando al cacique le preguntaron si el buscador jugaba algún papel en impedir la “manipulación de la información”, Schmidt declaró: “Estamos trabajando en detectar y rebajar la posición de ese tipo de sitios, que básicamente son RT y Sputnik”.

Ante una pregunta sobre la propaganda rusa Schmidt respondió: “Somos muy conscientes de ello, y estamos intentando diseñar los sistemas para impedirlo. Pero no queremos prohibir los sitios, no es así como operamos”.

Schmidt le cambia el nombre a la censura y la llama posicionamiento. No ocultan nada, lo meten al final del armario para que nadie lo encuentre. Juega el mismo papel: invisibilizar a los sitios web independientes en el buscador y en Google News.

Como consecuencia de ello, en todo el mundo las visitas a sitios progresistas han caído en dos tercios, como es nuestro caso.

No sólo le ocurre a un buscador como Google sino que todo internet dejará de ser neutral dentro de muy poco tiempo. Vuelve la Inquisición y la caza de brujas. Se están elaborando listas negras de sitios a censurar, como los rusos, por sus puntos de vista políticos e ideológicos.

El plan consiste en no involucrar a los Estados, que deben permanecer como garantes de la libertad de información, sino a los grandes monopolios de internet, como Facebook, Twitter y otras redes sociales.

La excusa es una falsedad: la campaña contra las falsedades. Se trata de que las grandes cadenas de comunicación, que están quedando en evidencia, tengan el monopolio del engaño.

Esos medios, que llaman a gritos a desatar una guerra tras otra, tienen la cara dura de calificar a los demás como “extremistas”, que son todos aquellos que les plantan cara.

Si los usuarios quieren tener fuentes de información alternativas, deberán aprender a utilizar otros buscadores, otras redes sociales e incluso otras cuentas de correo electrónico.

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