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Autor: Redacción (página 852 de 1359)

La masacre de My Lai: símbolo de los crímenes imperalistas en Vietnam

Era el 16 de marzo de 1968, cuando las tropas estadounidenses invadieron la región de Son My en la búsqueda de vietcongs (integrantes del Frente Nacional de Liberación de Vietnam), considerados terroristas por los americanos. El teniente William Laws Calley tenía asignada la zona My Lai 4, donde se proponía llevar a cabo las más viles acciones. Al escuchar que se alejaba el sobrecogedor sonido de los helicópteros, los aldeanos imaginaron que ya había pasado el peligro, pero no sabían que Calley y sus hombres se habían lanzado en paracaídas y merodeaban en la zona con las peores intenciones. Al llegar, sin mediar palabra, violaron a las mujeres y a las niñas, mataron el ganado y prendieron fuego a las humildes viviendas hasta arrasarlo todo. Para terminar, reunieron a los supervivientes en una acequia y los fusilaron sin piedad. Aunque nunca se sabrá la cifra exacta de asesinatos, pues el Gobierno echó tierra sobre el asunto, se estima que fueron al menos 504 personas indefensas: en la macabra operación se incautaron apenas tres armas.

Como era de suponer, dado el clima de paranoia propio de la Guerra Fría, la prensa apenas divulgó la masacre más de un año después, cuando el editor Seymour Hersh decidió publicarla en notas aparecidas el 13, 20 y 25 de noviembre de 1969 en el diario St. Louis Post Dispatch. Le siguió el Cleveland Plain Dealer, que publicó las fotos de Ronald L. Haeberle, un exfotógrafo del ejército, quien había sustraído las fotos al control oficial, pues fueron tomadas con su cámara personal. Esto fue aún más perturbador, pues las imágenes (en color) mostraban que la mayoría de los cientos de ejecutados eran ancianos, mujeres y niños, incluso muchos bebés (la escena más famosa de la película Platoon, de Oliver Stone, fue inspirada en esta matanza).

Se demostró que el teniente Calley era una persona muy inestable con serios problemas de actitud que, al no lograr ascensos ni condecoraciones, decidió cometer una matanza y fingir que los asesinados eran enemigos abatidos (sobra resaltar las similitudes con la infame realidad colombiana). Y aunque fue juzgado y condenado por los actos de My Lai, solo pasó tres años bajo arresto domiciliario, pues fue indultado por el presidente Richard Nixon en persona. En 2006 el periódico Los Ángeles Times informó que durante aquella invasión (entre 1965 y 1971) se registraron 178 asesinatos más de no combatientes. A la larga, los tribunales militares solo condenaron a 23 personas por esos hechos.

Por supuesto, esta no fue la única matanza cometida por las fuerzas estadounidenses, pero sí la que más escándalo desató a causa de las mencionadas publicaciones, que provocaron la ira del presidente Nixon y miembros del Ejército, además de la indignación general en gran parte del país. Este tipo de actos bárbaros, peor que el perpetrado por los nazis en Oradour, daba la razón a los estadounidenses pacifistas, para quienes la guerra de Vietnam no era una contienda justa ni necesaria. A su vez, el Gobierno restaba importancia a dichas manifestaciones, acusando a sus integrantes de hippies, lunáticos y hasta terroristas enemigos del país.

En este contexto, las protestas antibélicas con motivo de la guerra de Vietnam iban en ascenso en Estados Unidos, en particular contra la invasión a Camboya (anunciada con gran jactancia por Nixon en la televisión nacional). Fue así como en mayo de 1970 se desarrollaron fuertes protestas por esta causa en la Universidad Estatal de Kent (Ohio), con el incendio de un edificio, disturbios, amenaza de saqueos y el despliegue de policías, bomberos y, por orden del alcalde, incluso acudieron unos mil efectivos de la Guardia Nacional, con el resultado de que los estudiantes fueron tiroteados por esta fuerza, con un saldo de cuatro asesinados (Allison Krause, Jeffrey Glen Miller, Sandra Lee Scheuer y William Knox Schroeder) y nueve heridos (uno de ellos sufrió parálisis permanente), pues dispararon contra los estudiantes indiscriminadamente y los redujeron con bayonetas, ya que también resultaron heridos varios transeúntes que observaban las protestas en la distancia.

Los deplorables sucesos recibieron la atención inmediata de toda la nación: cientos de universidades, colegios e institutos promovieron una huelga estudiantil y hubo cierre masivo de los centros educativos. El país estaba de luto y asombrado: ¿no que la guerra era allá? Por entonces surgió un clamor en la juventud del país, siempre señalada de vivir una ilusión hippie de tinte comunista.

Por eso no querían ser parte de una guerra donde, además de ellos, muchos latinos y negros irían a pelear contra amarillos que no les habían hecho nada para proteger la tierra que los blancos les habían arrebatado a los pieles rojas y volver a casa en un cajón. De hecho, los jóvenes les tenían pánico a los planes de reclutamiento para participar en una guerra absurda e incluso incendiaban la citación (como se aprecia en la película Hair, de Milos Forman). Así, los campus universitarios de todo el país estallaron en protestas y oposiciones al conflicto, en lo que la revista Time tituló de “huelga estudiantil a lo largo de la nación”.

Por esta razón las fotografías de los muertos y heridos de la Universidad Kent, publicadas en los periódicos del mundo, amplificaron la sensación de furia hacia la política expansionista, imperialista e invasiva de Estados Unidos, aunque esta vez la violencia estalló en su propio jardín. En particular, las imágenes captadas por el fotógrafo John Filo de Mary Ann Vecchio, una niña de catorce años, llorando sobre el cuerpo de Jeffrey Miller, asesinado de un disparo en la boca, causaron estupor en el mundo entero y ganó ese año el premio Pulitzer, convirtiéndose en una de las imágenes más impactantes de la masacre.

Además de desencadenar numerosas protestas en los campus universitarios del país, la actitud ante el tiroteo quedó expresada en una pancarta creada por los estudiantes de la Universidad de Nueva York: “No podrán matarnos a todos”. Durante una manifestación en Washington D.C., unas 100.000 personas repudiaron la política criminal de Nixon y la ciudad fue un campo de batalla, con una muchedumbre rompiendo ventanales y destrozando vehículos, así que Nixon se atrincheró en Camp David bajo protección militar. Los ocho guardias nacionales involucrados fueron acusados y enjuiciados, pero alegaron defensa propia y un juez retiró los cargos en 1974.

Tras ver las fotos de la masacre de Kent en la revista Life, el canadiense Neil Young quedó en estado de shock y al instante escribió la canción “Ohio”, que su banda Crosby, Stills, Nash & Young grabó de inmediato en Los Ángeles en unas pocas tomas y tocando en directo en los estudios de Atlantic Records. La cara B del sencillo se titulaba, quizá de forma desafiante: “Find the Cost of Freedom” (Encuentra el costo de la libertad), compuesta por Stephen Stills. La canción de protesta, escrita como reacción a la masacre, es considerada el mejor homenaje de la cultura popular ante los trágicos sucesos. Apenas dos semanas y media después, el tema salió al aire en las principales estaciones de radio de todo el país y cobró gran resonancia y popularidad.

En las notas del álbum recopilatorio Decade (1977), Neil Young escribió que “David Crosby lloró cuando acabó su toma”; de hecho, al final de la canción se puede escuchar a Crosby gritando: “Cuatro, ¿por qué? ¿Por qué murieron? ¿cuántos más?”.

La letra de la canción suscita sentimientos de horror, indignación y sobrecogimiento tras los disparos. Comienza con el verso “Tin soldiers and Nixon coming” (Soldaditos de plomo y Nixon llegando), reflejando así el sentimiento de la comunidad, que atribuyó la culpa de las muertes al presidente. Crosby declaró que incluir el nombre de Nixon en la canción fue “lo más valiente que he oído nunca”. Fue así como, sin proponérselo, el grupo se convirtió en vocero del movimiento de contracultura estadounidense, dándoles el estatus de líderes del pensamiento a lo largo de la década de 1970.

Y claro, algunas estaciones de radio prohibieron la canción, a causa de la mención del presidente Nixon, pero recibió cobertura en las radios FM ilegales en universidades y ciudades grandes. “Ohio” fue incluida por la revista Rolling Stone en su lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos. Crosby, Stills y Nash visitaron el campus de la Universidad de Kent por primera vez el 4 de mayo de 1997, donde cantaron la canción para la Conmemoración Anual del 4 de mayo.

A causa del famoso escándalo del Watergate, Nixon finalmente se vio obligado a renunciar, también por televisión, en 1974.

https://www.elespectador.com/noticias/cultura/la-masacre-de-my-lai-nixon-y-una-cancion-de-protesta-articulo-833720

De los ‘chalecos amarillos’ a los ‘brazaletes blancos’: cómo domesticar una movilización espontánea

Las nueve semanas de protesta de los “chalecos amarillos” están siendo el mejor laboratorio moderno de lo que Lenin explicó ya hace cien años en su “¿Qué hacer?”, a saber, el componente espontáneo de una lucha, sus limitaciones y sus lecciones. Es uno de esos casos en los que la vanguardia tiene que aprender de las masas.

El gobierno lo está intentando todo para frenar las movilizaciones pero, sobre todo, para “encauzarlas”, convertirlas en cortejos inofensivos. Ayer se demostró que hasta ahora ha fracasado, lo cual demuestra la profundidad del descontento y el hastío opular.

Nada menos que a la agencia de noticias AFP se le ocurrió ayer (*) algo que tiene poco que ver con su cometido profesional, que creíamos que era el de informar. Lo que propone no es que el gobierno cambie su política económica; quienes deben cambiar son siempre los explotados y humillados que, como van a seguir por siempre en su misma condición, explotados y humillados, también van a seguir protestando.

A los “chalecos amarillos” hay que domesticarlos lo mismo que a los sindicatos. Primero hay que domesticar a la dirección para que a su vez convoque protestas a su imagen y semejanza, es decir, domesticadas.

La AFP dice que los “chalecos amarillos” son poco “profesionales”, personas que no tienen la costumbre de manifestarse habitualmente, al estilo festivalero y jocoso de las protestas domesticadas, donde la gente en lugar de luchar lo que hace es divertirse, disfrazarse de payasos y bailar acompañados de una charanga.

A eso le llaman hoy “manifestaciones”, en las que no pueden faltar nunca, dice la agencia, los “brazaletes blancos”, o sea, el servicio de orden, de tal manera que la policía no tenga que sacar la porra para desempeñar la tarea represiva que le es propia. Los convocantes deben ser policías de sí mismos para que nadie “se pase”. Que vayan por donde tengan que ir y que griten lo que tengan que gritar.

El servicio de orden de una manifestación domesticada es como el perro pastor que guía el rebaño de ovejas, lo vigila y finalmente lo conduce al redil.

Por eso ayer en París se vieron escenas que hasta ahora no se habían visto: una joven se sube a la marquesina de una parada de autobuses y la emprende a patadas para derribarla, mientras un señor vestido con su “chaleco amarillo” le increpa: no lo hagas porque los antidisturbios lo pueden utilizar como excusa para cargar.

Es una opinión muy corriente entre los domesticados para echar las responsabilidades siempre sobre los manifestantes. La policía no necesita ninguna excusa, ni para cargar, ni para disparar, ni para aporrear. Las cargas no tienen ningún otro motivo que la orden que da un jefe que ni siquiera está presente sobre el terreno, o bien responden a un plan preconcebido, discutido y aprobado el día anterior a la manifestación.

En Marsella, durante una manifestación de los “chalecos amarillos”, un antidisturbios lanzó un bote de humo contra la ventana de una vivienda y mató a la anciana que se disponía a cerrarla, al acanzarla en la cabeza. ¿Qué tumulto quería disolver?, ¿qué excusa cabe?, ¿le juzgarán al policía por asesinato?

La cadena LCI ha entregado cascos industriales a los periodistas que cubren las manifestaciones, gafas aislantes y máscaras antigás. En las calles de Francia las manifestaciones son lo más parecido a una guerra sin cuartel de las que estallan en cualquier país africano. Hoy los periodistas tienen dos cosas muy claras: que en París se juegan el físico y que los causantes de ello no son los “chalecos amarillos” sino la policía.

En las manifestaciones la violencia tiene una solución muy sencilla: basta con que la policía no acuda.

(*) http://journalmetro.com/monde/2044678/mobilisation-des-gilets-jaunes-en-hausse-en-france-premiers-heurts/

Escena de la manifestación de los ‘chalecos amarillos’ ayer en Bourges, una localidad del centro de Francia

2.000 inmigrantes malviven en tiendas de campaña en las calles de París

El último recuento realizado el miércoles por la asociación FTA (France Terre d’Asile) arroja que 2.039 migrantes malviven en tiendas de campaña en las calles del norte de París. La prefectura explica esta situación por una saturación de los centros de acogida y anuncia la próxima apertura en el centro de 1.200 nuevos refugios.

La asociación FTA realiza batidas periódicas por la capital francesa y denuncia que los campamentos en las calles del norte de París están en expansión constante.

La semana anterior la FTA contó 1.728 migrantes en las aceras, tomando una base de dos personas por tienda de campaña. “El número aumenta cada día. Si no hacemos nada, habrá 3.000 a finales de enero, 4.000 en febrero…”, advierte Pierre Henry, director general de la asociación.

Los migrantes se concentran en varias zonas. Más de 800 personas se encuentran en la zona de la Porte de la Chapelle, donde las tiendas de campaña están abarrotadas bajo la autopista A1 y cerca de la carretera de circunvalación. En Saint-Denis, Porte de Clignancourt o Porte de la Villette, en el norte de la capital, se han establecido otros campamentos más pequeños pero igualmente insalubres, en los que los migrantes sudaneses, en particular, han instalado sus tiendas de campaña en medio del tráfico, en una rotonda sembrada de desechos y escombros.

La prefectura explica que la capital ha experimentado un aumento del 45 por ciento de solicitantes de asilo el año pasado, frente al 20 por ciento a escala nacional. Esta situación ha provocado la saturación de los centros de acogida de inmigrantes. En septiembre, sin embargo, la prefectura adelantó el número de 9.000 plazas disponibles en la región de París.

En respuesta a esta situación, el gobierno reforzará las instalaciones de alojamiento para los solicitantes de asilo en los próximos días. Así pues, gracias al apoyo del Ministerio de Cohesión Territorial, pronto se abrirán en la capital 1.200 plazas de acogida para migrantes, ha prometido el prefecto Michel Cadot.

La FTA denuncia la falta de una política de migración a largo plazo. “Siempre llegamos tarde a la realidad de los campamentos, constantemente corremos tras situaciones dramáticas”, afirma Henry. “Desde hace dos años solicito un primer sistema de recepción en París, pero también en las capitales regionales” para aliviar la congestión en la capital.

En un artículo publicado en el periódico dominical JDD a finales de diciembre, 14 ONG, entre ellas Médicos Sin Fronteras y Secours Catholique, acusaron al gobierno de poner deliberadamente en peligro a los migrantes al obligarles a hacerse casi invisibles.

También pidieron a Macron que proporcione alojamiento rápido a las personas que viven en la calle.

http://www.infomigrants.net/fr/post/14458/a-paris-plus-de-2-000-migrants-dorment-sur-les-trottoirs

Hezbollah tras ocho años de intervención en la Guerra de Siria

Por muchas razones, Hezbollah es una de las organizaciones punteras en la lucha contra el imperialismo y el sionismo, lo que la convierte en un venero de enseñanzas, sobre todo para aquellos que adoran al becerro de oro kurdo. El contrapunto entre unos (libaneses) y otros (kurdos) es abrumador.

Hezbollah supo desde el primero minuto lo que se jugaba en la Guerra de Siria y no vaciló. En 2012 ya tenía a sus milicianos en primer línea del frente. Tampoco ha cambiado de trinchera y cuantitativamente su aportación ha sido mucho más importante y más significativa que la de los kurdos, por más que las cadenas de intoxicación lo oculten.

A diferencia de los kurdos, Hezbollah ha apoyado al gobierno de Damasco y ese apoyo no le ha debilitado sino que le ha fortalecido en todos los terrenos: político, militar, diplomático, estratégico…

En Líbano hace ya décadas que la columna vertebral de la resistencia contra el sionismo no es el ejército, ni los palestinos, sino Hezbollah, auténtica pesadilla para el gobierno de Tel Aviv.

Si en los años ochenta, Hezbolah ya fue capaz de derrotar al ejército israelí, ahora se ha convertido en un ejército temible, equipado, experimentado y con capacidad de dirigir batallas complejas.

Sus milicianos sabían combatir en una guerra de guerrillas urbana y ahora también son capaces de hacerlo en espacios abiertos, con intervención de la aviación o de drones, así como de otros ejércitos, como el iraní, el sirio, el irakí o el ruso, así como con milicias palestinas, afganas y pakistaníes.

Su equipamiento es equiparable al de cualquier ejército regular. Si antes disponía de 15.000 misiles, ahora tiene 130.000 capaces de destruir cualquier formación de tanques o aviones enemigos.

La Guerra de Siria le ha obligado a reforzar su filas, alcanzado en la actualidad 20.000 combatientes, a los que se pueden añadir reservistas y milicianos de otras formaciones y otros países.

Hezbolah está en Siria, pero también despliega su presencia militar en otros países. Desde 2014 tiene en Irak 500 especialistas adiestrando a Hashd Al-Chaabi, mientras políticamente desempeña un papel mediador entre las distintas facciones chiítas. A Yemen ha enviado un número desconocido de consejeros que entrenan a los combatientes huthíes.

En resumen, Hezbollah tampoco es ya sólo una milicia libanesa sino un importante protagonista regional, lo que le diferencia sustancialmente de los kurdos, que están aislados.

Este avance ha tenido un gran coste. El número de muertes ha sido muy elevado. Las estimaciones es que han perdido entre 1.000 y 2.000 combatientes en Siria, lo que supone 10 por ciento de sus efectivos, incluyendo estrategas militares y veteranos que lucharon en las guerras contra Israel.

Para separar a Hezbollah del gobierno de Damasco, desde 2013 los yihadistas atacaron sus bases en Líbano, así como a las zonas de población chiíta.

El crecimiento también ha tenido contrapartidas. Han tenido que hacer recortes en escuelas, hospitales y gastos asistenciales a la población para atender del pago de las pensiones a los huérfanos de la guerra.

Es la organización más fuerte en Líbano, y no sólo por razones militares. Sus aliados, incluido el presidente Michel Aoun, están en el poder, mientras que su viejo rival, la Alianza del 14 de marzo, se ha fracturado. A Saad Hariri su debilidad le ha conducido a romper con Arabia saudí y acercarse a Hezbollah.

El 95 por ciento del patrimonio cultural africano sigue expoliado en manos de las potencias coloniales europeas

El 95 por ciento del patrimonio cultural africano sigue expoliado en manos de las potencias coloniales europeas, que las exhiben en museos y, en otras ocasiones, han caido en poder de coleccionistas privados.

El colonialismo humilló y sigue humillando, no sólo a África, sino a potencias actuales como China o India. Gran parte de los tesoros artísticos del Tercer Mundo están en occidente. En una época en la que el turismo cultural crece, los ricos siguen viviendo a costa de algunos de los países más pobres del mundo.

Los bronces de Benin fueron robados en 1897 por los británicos en una expedición militar que destruyó el Palacio Real del entonces reino de Benin.

Hace diez años salieron a subasta en París las dos cabezas de bronce que representaban animales del zodiaco ante la indignación de China, que intentó infructuosamente que los tribunales franceses prohibieran la venta. Los dos bronces procedían del saqueo del Palacio de Verano de Pekín realizado en 1860 por un ejército franco-británico durante la Guerra del Opio.

El busto de Nefertiti que conserva el Museo Egipcio de Berlín fue expoliado por los arqueólogos alemanes en las excanaciones de Tell el Amarna.

Los países africanos quieren acabar con el saqueo. El miércoles el Ministro de Comunicación de Costa de Marfil, Sidi Touré, dio una rueda de prensa para anunciar que han elaborado un censo de obras de arte expoliadas, cuyo número asciende a cerca de 20.000 piezas, valoradas en 6.000 millones de francos CFA.

Todas ellas se conservan fuera del país. “Nuestro país tiene miles de obras de arte retenidas ilegalmente en el exterior, especialmente en occidente”, dijo Touré. El gobierno marfileño ha elaborado un plan de identificación, promoción y devolución de esos tesoros, como lo han hecho otros países africanos.

“Al menos 50 museos de Europa y América, fuera de las colecciones privadas, albergan en sus respectivas colecciones” nuestras obras de arte, añadió el ministro.

“En el marco del proceso de devolución de esos bienes culturales establecido con la UNESCO y la sección africana del Consejo Internacional de Museos (AFRICOM), Costa de Marfil ha nombrado a dos mediadores y conciliadores de esas organizaciones y se ha transmitido una primera lista de 148 obras de arte que se deben devolver”, prosiguió el ministro.

Touré recordó que “el Museo de las Civilizaciones de Costa de Marfil ha sido rehabilitado”.

“El gobierno ha tomado varias medidas para construir un nuevo museo de talla internacional y 12 museos regionales a fin de crear un marco propicio para la conservación, gestión y seguridad de las obras de arte que serán devueltas”, concluyó el portavoz del gobierno de Costa de Marfil ante la prensa.

Francia ya ha decidido devolver a Benin una veintena de obras de arte. El Senegal también ha reivindicado sus objetos de arte en la misma línea. En 2005 Italia devolvió a Etiopía el obelisco de Aksum, arrebatado por las tropas fascistas en 1937.

Un ataque huthí con drones causa 150 bajas entre los mercenarios saudíes

Ayer los huthíes lanzaron un dron contra la tribuna que presidía un desfile militar de los mercenarios de la coalición saudí en la base aérea de Al-Anad, causando unas 150 bajas entre muertos y heridos, entre ellos el jefe del Estado Mayor y un general emiratí.

Según una fuente militar citada por el canal de televisión Al-Masirah, la concentración fue atacada con precisión, con decenas de muertos y heridos en sus filas.

El ataque lo llevaron a cabo con un avión teledirigido Qasef 2-K, que ha entrado en acción recientemente. Explota de arriba abajo a una distancia de 20 metros y es capaz de transportar una gran cantidad de explosivos.

Las imágenes filmadas por un realizador de vídeo muestran al dron acercándose a gran velocidad por encima de la tribuna, donde los oficiales de la coalición que encabezan los saudíes habían ocupado sus asientos para contemplar el desfile militar en la base aérea de Al-Anad en la provincia de Lahj, la más grande del Yemen.

Algunos pensaron que era un dron que venía a filmar el desfile. Pero cuando llegó sobre el podio, adornado con un retrato del Presidente Abed Rabbo Mansour Hadi, el dispositivo explotó, posiblemente C4, provocando una bola de fuego en el aire y lanzando numerosa metralla sobre la tribuna.

Cundió el pánico. El jefe del Estado Mayor de las fuerzas progubernamentales, el general Abdallah Al-Nakhi, su adjunto, Saleh Zendani, y el gobernador provincial, Ahmed Abdallah Turki, estaban presentes en la tribuna.

La suerte de un general emiratí que asistía al desfile sigue siendo desconocida. Fue evacuado en una ambulancia inmediatamente después del ataque.

Los medios de comunicación de las fuerzas gubernamentales, informaron de un gran número de muertos y heridos. El Jefe de Estado Mayor resultó gravemente herido durante el ataque.

El portavoz de las fuerzas rebeldes, el general Abdallah Al-Jafri, dijo que 150 soldados, entre ellos altos oficiales, resultaron muertos y heridos durante esta operación realizada con un dron teledirigido Qasef-2K contra la base estratégica de Al-Anad.

“Esta operación se llevó a cabo después de que se recogiera información de que la coalición está ampliando las filas de sus mercenarios con elementos takfiristas y salafistas para llevarlos a la batalla en el frente de la costa oeste”, dijo Al-Jafri, quien añadió que las fuerzas de la coalición no se librarán de los ataques de los drones, que no pueden derribar.

El portavoz de las fuerzas armadas, general Yehya Sarii, ha dicho que la operación es una respuesta a los ataques de la coalición contra civiles yemeníes y a la escalada de los mercenarios en los distintos frentes.

Para el general Sarii, “esta heroica operación inaugura la lucha en 2019. Este año traerá grandes victorias y ofensivas a menos que las fuerzas de la coalición de agresión pongan fin a su agresión contra nuestro país y nuestro pueblo”.

El 9 de enero los rebeldes también llevaron a cabo un
ataque con drones contra concentraciones de mercenarios en la región de
Baydaa, en el centro del país.

El año pasado los huthíes llevaron a cabo 38 ataques con drones; 28 de ellos atacaron a tropas de la coalición dentro del Yemen y otros 10 atacaron instalaciones y concentraciones militares fuera del Yemen, incluso en Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Estados Unidos ensayó contra los huthíes los primeros drones, a los que hizo atacar “en enjambre”, seguidos luego por otros de Emiratos Árabes Unidos, que utilizó drones fabricados en China. Después los huthíes comenzaron a utilizar drones artesanales de fabricación civil que modifican para lanzar explosivos, en acciones similares a los inicios de la aviación de combate al comienzo de la Primera Guerra Mundial.

 Yehya Sarii, general de las fuerzas huthíes

‘Si somos los primeros en ser atacados, debemos ser los primeros en reaccionar’

Recién llegado al cargo el 1 de enero, Bolsonaro ha apoyado la supresión del Ministerio de Trabajo y del Ministerio de Cultura de Brasil, que ya no será una prioridad. Las tareas del Ministerio de Trabajo se dividirán entre el Ministerio de Economía y el Ministerio de Justicia. La política cultural será responsabilidad del Departamento de Ciudadanía.

También ha suprimido el aumento automático del salario mínimo brasileño, introducido por Lula en 2007. El 1 de enero Bolsonaro firmó un decreto que fija el salario mínimo para 2019 en 233 euros, que es inferior a lo que el Parlamento había previsto cuando se votó el presupuesto.

El gobierno también está preparando nuevas reformas que desregulan la legislación laboral, ya iniciadas bajo la presidencia de Temer, que sustituyó a Dilma Roussef tras su destitución en 2016, y una reforma del sistema de pensiones. También se anuncia la privatización total de Eletrobras, la empresa eléctrica nacional.

El primer ministro Onyx Lorenzoni ha indicado que quiere una “limpieza” ideológica de la administración pública para ahuyentar a todo el personal sospechoso de estar demasiado cerca de la izquierda. Según él, se trata de “despetar” Brasil, una expresión que procede de las siglas PT, el partido de Lula.

Esta depuración no se aplica a los políticos reaccionarios involucrados en casos de corrupción, a pesar de que Bolsonaro llegó al poder gracias a la ola contra la corrupción lanzada en 2014. Se acusa al propio Primer Ministro de haber recibido en dos ocasiones financiación ilegal para sus campañas electorales de la multinacional agroalimentaria JBS, una de las empresas más implicadas en los escándalos de corrupción. Pero Bolsonaro le ha confirmdo al frente de un gobierno que no ha tenido tantos militares desde el fin de la dictadura.

Bolsonaro también ha comenzado a atacar directamente a las poblaciones indígenas y los derechos de los trabajadores. Ha transferido la jurisdicción sobre las tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, que antes era competencia de la Fundación Nacional Indígena (Funai). Esta institución fue la encargada de cartografiar y proteger las tierras tradicionalmente habitadas y utilizadas por las comunidades indígenas, que suman 900.000 personas.

Sometidas a una protección especial, estas tierras no podían ser ocupadas por la agroindustria o deforestadas, ni tampoco se podían excavar minas. Por lo tanto, la transferencia de competencias al Ministerio de Agricultura representa una amenaza directa para los pueblos indígenas.

La nueva Ministra de Agricultura, Tereza Cristina (una de las dos únicas mujeres en el gobierno), es una firme defensora de los intereses de los agronegocios. Era la dirigente de un grupo de grandes terratenientes (“ruralistas”) en el Parlamento brasileño, que había apoyado la candidatura de Bolsonaro.

No se espera, pues, ninguna nueva demarcación de tierras indígenas durante esta legislatura.

El derecho a la tierra de los pueblos indígenas brasileños está garantizado por la Constitución de 1988, que fue aprobada tras el fin de la dictadura militar. “Si somos los primeros en ser atacados, debemos ser los primeros en reaccionar. Si hemos resistido hasta ahora, no vanos a retroceder ahora”, dijo Sonia Guajajara, una militante indígena brasileña que se postuló en octubre para la vicepresidencia del partido de izquierda PSOL.

Finalmente, Bolsonaro ha declarado que liberalizará el porte de armas por simple decreto, sin pasar por el Parlamento. Fue una de sus promesas de campaña. El país ya tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo y es también uno de los lugares donde hay más defensores de los derechos humanos y ecologistas asesinados: 63.880 homicidios se cometieron en Brasil en 2017, es decir, 175 diarios.

Efecto Gamonal: el ejemplo de una lucha popular exitosa cumple cinco años

Este 10 de enero de 2019 se cumplen cinco años desde que el barrio burgalés se levantó en armas contra el proyecto del bulevar de la calle Vitoria. La revolución popular acabó en revuelta callejera pero convertida en un referente de la protesta ciudadana

Los antecedentes estaban ahí, frescos aún en la memoria de la ciudad. Gamonal ya se ha había levantado en 2005 contra la construcción de un aparcamiento subterráneo en Eladio Perlado. Sin embargo, a casi nadie se le pasó por la cabeza que el proyecto del bulevar de la calle Vitoria, en el que se incluía un aparcamiento, iba a acabar del mismo modo, con una sublevación popular reconvertida en revuelta callejera. Y mucho menos que Gamonal ascendería a referente de la protesta ciudadana.

Todo comenzó con una movilización pacífica de los vecinos del barrio burgalés, cuando aquel 10 de enero de 2014 se iniciaban las obras para transformar la calle Vitoria en un bulevar de dos carriles de circulación, con amplias aceras, zonas ajardinadas y espacios infantiles. En el subsuelo se iba a construir un aparcamiento, con 254 plazas de garaje, que saldrían a un precio de 19.200 euros, pero no de venta sino de concesión a 40 años.

El proyecto no convencía a los vecinos, quienes consideraban que no era el momento de invertir 8 millones de euros en una reforma que iba a mejorar muy poco la calidad de vida del barrio y que, además, no solucionaría el principal problema: la falta de aparcamiento. Al contrario, lo agravaba. Y así se lo habían expresado al Ayuntamiento de Burgos, a través de solicitud de reuniones, pero sin éxito. Así que en la tarde de aquel viernes de enero, desafiando al frío, salieron a la calle a protestar.

Y lo que empezó como una manifestación pacífica acabó en batalla campal. Con la calle Vitoria en obras, y una importante zanja a la altura de San Bruno, que sería epicentro de futuras concentraciones y donde nacería el #efectogamonal, la noche del 10 al 11 de enero fue la primera de cuatro sesiones consecutivas de disturbios.

Contenedores en llamas volcados en mitad de la calle; mobiliario urbano destrozado; lunas de entidades bancarias reventadas; piedras y botellas volando; carreras y detenciones policiales… La calma llegó de madrugada, pero a primerísima hora de la mañana ya había vecinos en la “zona cero”, para impedir la entrada de las máquinas de la adjudicataria de las obras, la UTE Bulevar Calle Vitoria (formada por Copsa y Aroasa, esta última propiedad de Arranz Acinas).

En esa “zona cero” fue donde, en días sucesivos, se iba informando a los vecinos sobre la revuelta: los detenidos, las reacciones del Ayuntamiento, las acciones de protesta a llevar a cabo. Se hicieron manifestaciones hasta la Comisaría de Burgos para exigir la liberación de los detenidos (cuya cifra alcanzó el medio centenar durante todos los disturbios) y, como ocurriese el primer día, al finalizar las mismas en la calle Vitoria volvían los altercados.

Con Burgos convertido en el foco de la noticia, incluso internacional, el alcalde Javier Lacalle salió a los medios de comunicación el domingo, condenando la violencia y ratificándose en la intención del Ayuntamiento de continuar con el proyecto. Y Gamonal volvió a registrar disturbios esa noche del 12 de enero. También la del lunes 13 y, ya el martes, el alcalde tuvo que claudicar y paralizar temporalmente las obras para abrir un periodo de reflexión, afirmó..

Para entonces, el #efectogamonal era ya era imparable. Burgos seguía abriendo informativos, ocupando portadas de periódicos y ofreciéndose como modelo del hartazgo ciudadano ante una clase política que, en plena crisis económica, no tenía problemas en recortar servicios y acusar a los ciudadanos de vivir por encima de sus posibilidades, mientras proyectaba obras faraónicas con la vista puesta en las elecciones de 2015.

Así que, finalmente, Javier Lacalle decidía dar carpetado al proyecto del bulevar de la calle Vitoria, decretando el viernes 17 de enero la suspensión definitiva de las obras. “Hemos entendido el mensaje”, afirmaba en su comparecencia a los medios, y pedía que la calma volviese a Gamonal; que los ciudadanos regresasen a sus casas pues las únicas máquinas que iban a volver a entrar en la calle Vitoria lo harían para cerrar la zanja de la discordia.

Y así sería días más tarde, cuando se comenzaron los trabajos para cerrar la zanja, dando por olvidado un proyecto que le costó al Ayuntamiento 274.000 euros, la cantidad pagada a Copsa y Aroasa en concepto de beneficio industrial. No hubo indemnización por la rescisión unilateral del contrario, y eso que la UTE llevó a pedir más de 1,6 millones de euros, pues esta se ajustaba a derecho.

A esa cantidad se suman los 240.000 euros de la redacción del proyecto, encargado a MBG Ingeniería y Arquitectura, empresa propiedad de la familia de Antonio Miguel Méndez Pozo (Grupo Promecal, Inmobiliaria Río Vena), socio empresarial en numerosas ocasiones de Copsa, Aroasa y Arranz Acinas, las tres empresas ejecutoras del bulevar.

https://www.burgosconecta.es/burgos/bulevar-revolucion-popular-20190110170548-nt.html

Las mayores huelgas generales de la historia del movimiento obrero las protagoniza el proletariado indio

Esta semana los trabajadores de India han protagonizado dos días de huelga general contra la política económica del gobierno de Narendra Modi, como ya ha quedado expuesto aquí. Más de 180 millones de trabajadores indios han paralizado durante dos días el país por completo.

Desde que en 1991 el gobierno de Delhi inició una nueva política económica se han convocado 19 huelgas generales. La más importante comenzó el 2 de setiembre de 2016. Cuantitativamente son las mayores movilizaciones en la historia del movimiento obrero.

En India llaman “bandh” (cierre) a las huelgas, una palabra que, además de su simbolismo de clase, tiene resonancias de los tiempos de lucha contra el colonialismo británico.

Es una palabra que allá se emplea como amenaza porque está ligada a la fuerza y a los piquetes. Una huelga general es “Bharat bandh”, el cierre de India, la paralización de su economía, excluyendo de “Bharat” (la nación) a los capitalistas.

De las huelgas indias se obtienen importantes lecciones que, naturalmente, es imprescindible poner encima de la mesa.

La primera va dirigida a esos mequetrefes que ponen en tela de juicio que la lucha de clases es el motor de la historia o que el movimiento obrero ha desaparecido y otras tonterías parecidas de la posmodernidad.

La segunda es que los obreros son la vanguardia de los oprimidos, algo que en India es patente, empezando por algo que en los países imperialistas tratan de ocultar: en el movimiento obrero indio las mujeres desempeñan un papel protagonista que va a contrapelo de una sociedad que, además de capitalista, arrastra todas las lacras de un pasado feudal. Ahora que aquí estamos en vísperas de otra farsa de “huelga general” para el 8 de marzo, es necesario tenerlo muy presente porque es la diferencia entre una movilización de la mujer proletaria en India frente a la de la mujer burguesa en España.

En India la mitad de la población, 680 millones de parias, no tiene absolutamente nada: ni alimento, ni alojamiento, ni agua, ni electricidad, ni educación, ni sanidad… La mitad de ellos son trabajadores empleados en el “mercado negro” o sector informal, es decir, privados de toda clase de derechos, por no decir que en pleno siglo XXI trabajan en condiciones similares a la esclavitud.

Si alguien está pensando en descanso, vacaciones, salario mínimo, seguro, accidentes y cualquier otra condición laboral parecida, que se olvide. El sector informal en India es la mitad del Producto Interior Bruto y en 2002 la Comisión Nacional del Trabajo admitía que ese es el futuro para toda la clase obrera india: el mercado negro.

El dato fundamental para entender la situación es el siguiente: sólo un 4 por ciento de los trabajadores indios está afiliado a un sindicato, lo cual marca la diferencia con los sindicatos españoles, absolutamente podridos y domesticados. Si como hacen aquí, los sindicatos indios lucharan exclusivamente por los intereses propios o de una minoría privilegiada de trabajadores, las huelgas generales multitudiarias no hubieran sido posibles.

Es la diferencia entre un sindicato de clase y un sindicato amarillo. Los primeros defienden los intereses de toda una clase, no solamente de una parte de ella, y menos de una parte privilegiada. Una huelga no es para que paren los fijos mientras trabajan los eventuales. Tampoco para que paren los talleres mientras la administración sigue funcionando. En una huelga no hay servicios mínimos. Para todo el mundo, incluidos los parados, y para ello se hacen llamamientos dirigidos a los barrios, los vecinos, los jóvenes, los jubilados, los estudiantes…

Otra cosa distinta es que los sindicatos amarillos traten de que los trabajadores sean derrotados para que que cunda la desmoralización y seguir culpando a los trabajadores de algo que sólo es responsabilidad de los (des)organizadores, como viene ocurriendo en España.

Más información:
– Segundo día de huelga general contra la política económica del gobierno indio

– Una manifestación de 150 millones de trabajadores
– 2.000 trabajadores de la automoción que están en huelga han sido detenidos por la policía india
– Un tribunal prohibe la huelga de los 9.000 trabajadores del metro de Delhi
– La huelga de los obreros parias de la India paraliza varias ciudades 
– Unos 48.000 trabajadores pierden la vida cada año en India en sus puestos de trabajo
– Más 400.000 obreros del té se declaran en huelga en India 
– Los transgénicos conducen al suicidio a 300.000 campesinos en India
– El campesinado hindú contra Coca-Cola
– Los millonarios británicos compran niños en India para esclavizarlos

Un muerto en cinco días de huelga de las trabajadoras del textil de Bangladesh

Las trabajadoras del textil de Bangladesh llevan cinco días de huelgas y enfrentamientos con la policía en los suburbios del norte de Dhaka.
Según Reuters, varios miles de trabajadoras bloquearon las carreteras del norte de la capital, y los enfrentamientos con la policía han causado un muerto y varios heridos.

Bangladesh es el mayor fabricante mundial de textil, después de China. Unos 3,5 millones de obreros, en su gran mayoría mujeres, trabajan en las fábricas textiles del país.

Ayer el gobierno anunció que estudiará la posibilidad de aumentar el salario mínimo de las obreras del sector. El anuncio fue hecho por el Ministro de Comercio de Bangladesh, Tipu Munshi, quien espera poner fin a los enfrentamientos que comenzaron el viernes pasado.

El martes se anunció la formación de un comité tripartito, que reúne a los gerentes de planta, representantes sindicales y emisarios del gobierno. El comité formado para estudiar el aumento de los salarios podrá resolver este problema durante este mes, dijo el ministro a la prensa local.

El temor del gobierno es que la lucha de las obreras se sume a las protestas que se vienen produciendo tras las fraudulentas elecciones de diciembre pasado.

A principios de este año entra en vigor el aumento salarial anunciado el pasado mes de septiembre, que eleva el salario mínimo a 8.000 takas, unos 82,75 euros. Un aumento del 51 por ciento, que también es el primero desde el que siguió a la tragedia de Rana Plaza en 2013.

Sin embargo, la Central Sindical de la Confección señala que esta cantidad se aplica sólo a una pequeña fracción de las 3,5 millones de trabajadoras en los que se basa la industria textil.

Con 15.300 millones de euros de ropa exportados a Europa en 2017 y 8.000 millones de euros en el primer semestre de 2018, Bangladesh es el segundo mayor proveedor de ropa de la Unión Europea. El país está alcanzando gradualmente a China (10.500 millones en la primera mitad de 2018). Bangladesh fue el primer beneficiario del abandono por parte de China de una gran parte de la producción de prendas de vestir de nivel básico, inducido por los aumentos salariales de os trabajadores de aquel país.

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