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Autor: Redacción (página 831 de 1360)

Pompeo vuelve a la carga con el bulo de los campos de concentración para los musulmanes chinos

El 27 de marzo el secretario de Estado, Mike Pompeo, denunció a China por las detenciones masivas de uigures en Xinjiang, informaba The Guardian (1), poniendo de relieve la fuente que inspira este tipo de intoxicación periodística y de las ONG sobre los campos de concentración para musulmanes en el país asiático.

A los musulmanes se los utiliza con un doble filo. Si viven en los países europeos son una escoria que hay que devolver a alguna parte, posiblemente al lugar del que han venido, aunque no sepamos de dónde han venido y aunque sean originarios de aquí mismo.

Pero si viven en China están sometidos a una tutela especial. Hay que darles una protección que no les prestamos cuando son nuestros vecinos.

Sabemos de sobra que la persecución de los musulmanes en Xinjiang es una falsedad (2), pero no podemos esperar que los cazafantasmas la incluyan entre los engaños de la prensa y las ONG, especialmente Amnistía Internacional (3).

También que, como el Tíbet, Xinjiang es otra puerta abierta para la desestabilización de China (4) y que los yihadistas uigures desempeñan el mismo papel exactamente y sirven a los mismos intereses en el país asiático que en Siria.

El gobierno de China no recluye a los uigures en campos de concentración; no absolutamente hay ningún campo de concentración (5), por lo que es mentira lo que han publicado tanto en medios convencionales como ElDiario.es, El Confidencial o La Vanguardia, o como en otros del tipo Magnet (6), donde aseguran que los uigures contratados como “enfermos”.

Los musulmanes en China están ampliamente extendidos, más allá de Xingiang, por lo que no tiene sentido que los intoxicadores sólo hablen de campos de concentración en aquella provincia y no en las demás.

En Xinjinag el peor enemigo de los musulmanes son los yihadistas, que se dedican a matar a los imanes (7) porque los consideran como fieles servidores del gobierno de Pekín.

La mayor parte de las informaciones relativas Xinjiang tienen su origen en el CHRD (Red de Defensores Chinos de los Derechos del Hombre), una organización de opositores chinos radicada en Washington y financiada por el gobierno de Estados Unidos.

A su vez, los reportajes de dicho grupo proceden de Radio Free Asia, una emisora dirigida el Broadcasting Board of Governors, una institución pública federal supervisada por el Departemento de Estado, es decir, que la intoxicación empieza y acaba siempre en el mismo sitio.

(1) https://www.theguardian.com/us-news/2019/mar/28/mike-pompeo-urges-china-to-immediately-halt-detention-of-uighurs-in-xinjiang
(2) https://mpr21.info/2019/02/la-represion-politica-en-china-segun-el.html
(3) https://mpr21.info/2019/02/la-represion-politica-en-china-segun-el.html
(4) https://mpr21.info/2018/12/xinjiang-la-puerta-abierta-la.html
(5) https://mpr21.info/2018/08/en-china-no-hay-ningun-campo-de.html
(6) https://magnet.xataka.com/preguntas-no-tan-frecuentes/china-ve-a-sus-minorias-como-enfermos-mentales-ha-decidido-que-solucion-campos-internamiento
(7) https://mpr21.info/2014/12/los-islamistas-matan-los-islamistas.html

Más información:

En memoria de un albañil sevillano asesinado por la espalda en 1978 durante una movilización obrera

El 8 de julio de 1978 un policía de paisano mató de un tiro en la espalda a Francisco Rodríguez Ledesma, un albañil de 56 años, durante las movilizaciones de trabajadores de la empresa Hilaturas y Tejidos Andaluces, S.A. (Hytasa).

Paco, como le conocían sus amigos y familiares –eran siete hermanos–, fue víctima del terrorismo de Estado. Así lo entienden y reclaman sus vecinos del barrio del Cerro del Águila, donde ocurrieron los hechos que desencadenaron su asesinato.

Mil personas acudieron a su entierro, según las crónicas periodísticas de la época, que ya auguraban también que aquella muerte, como la de Caparrós o la de Verdejo, también en Andalucía, quedaría impune.

Desde el verano de 1977 los trabajadores de Sevilla estaban en la calle en lucha contra el expediente de regulación de empleo presentado por Hytasa.

En 2015 varios miembros de la asociación Aire Libre difundieron un cartel que colocaron ecomo homenaje a Rodríguez Ledesma, que fue nombrado también cerreño del año. “Pusimos un clavel en la imagen porque su hermana nos contó que le dejaban uno todos y cada uno de los días que pasó en el hospital”, cuenta Pepe Verdón.

En aquellas fechas también mataron en París a su amigo Aurelio Fernández, militante del PCE(r). “Las manifestaciones eran asiduas”, añade Verdón.

El barrio evillano tiene una larga trayectoria de lucha y resistencia contra el fascismo desde el mismo inicio de la guerra en 1936. El historiador José María García Márquez destaca un caso en el Cerro del Águila: “Especialmente impactante fue la muerte de Francisco Portales Casamar, de 35 años, empleado del Matadero y afiliado a Unión Republicana, detenido por orden de Queipo el 10 de agosto de 1936, junto a su cuñado Rafael Herrera Mata. Lo juzgaron en consejo de guerra el 21 del mismo mes y lo condenaron a muerte. Al día siguiente, 22, Queipo aprobó la sentencia y el 23 fue asesinado a las seis y media de la mañana en la muralla de la Macarena. Rafael, impresor que trabajó en El Cerro en la imprenta de Luis Barral, fue puesto en libertad poco después, aunque en 1937 sería nuevamente detenido y asesinado el 29 de enero de 1938”.

La hermana de Francisco, Luisa Portales, fue una mujer muy conocida en el barrio por su militancia política en Unión Republicana; y su hermano Luis, activo miembro de las Juventudes Libertarias, estuvo a punto de ser capturado, aunque no lo detuvieron hasta enero de 1938 y lo condenaron a veinte años de prisión, indica García Márquez.

En dos grupos de 11, de 22 miembros de la columna minera de Huelva, que llegó a Sevilla el 19 de julio, fue traicionada por la Guardia Civil y los fusilaron. “Se quiso que toda la ciudad tuviese conocimiento de la ejecución como escarmiento público y por eso los dividieron en grupos por distintos barrios. Las desapariciones se sucedían una tras otra. Llantos, gritos de desesperación, búsquedas de familiares por todos los centros de reclusión de Sevilla, etc., se convirtieron en algo cotidiano y repetido en aquel verano y otoño de 1936”.

Las tropas rusas que han arribado a Venezuela son especialistas en ciberguerra

Valentin Vasilescu

Menos de una semana antes de las elecciones parlamentarias israelíes, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu realizó una breve visita sorpresa a Moscú. El Kremlin no ha revelado el orden del día del encuentro entre Netanyahu y Putin, pero parece que hubo discusiones “apasionadas”. La visita tuvo lugar poco después de que dos aviones rusos con 100 soldados a bordo aterrizaran en el aeropuerto de Caracas. Parece que algunos de los rusos son especialistas en ciberseguridad. Su presencia está ligada a una serie de apagones que han afectado a la mayor parte de Venezuela.

Kaspersky Lab, con sede en Moscú, es el detector de ciberataques más avanzado del mundo. Tiene 400 millones de clientes en todo el mundo y proporciona protección cibernética a las instituciones públicas rusas. Recientemente, los ingenieros de Kaspersky Lab probaron nuevos dispositivos de detección de virus y descubrieron actividades inusuales en las redes de la empresa, características de un ataque cibernético masivo. En esta ocasión descubrieron el virus Duqu 2.0, con los mismos algoritmos y códigos que Duqu, pero más sofisticados. No se sabe quién introdujo el virus en los ordenadores de Kaspersky Lab, pero Duqu 2.0 puede prevenir su detección desde unos pocos meses hasta unos pocos años.

Duqu es un derivado del virus Stuxnet. En 2010, un ataque informático con Stuxnet destruyó las plantas de enriquecimiento de uranio de Irán en Natanz. Stuxnet fue creado en una operación conjunta israelo-americana (Operación Juegos Olímpicos) como un medio de ataque informático. Posteriormente, Duqu 2.0 fue identificado en los apagones actuales en Venezuela.

Israel es la segunda potencia cibernética más grande después de Estados Unidos. Es el único país del mundo donde, en las escuelas secundarias, existe una educación basada en exámenes sobre el tema de “ciberseguridad”. Hay seis centros israelíes de ciberseguridad. Para los israelíes, el ejército es obligatorio. Los graduados con los más altos puntajes de ciberseguridad hacen su servicio militar en la Unidad 8200, también conocida como UNSU (Unidad Nacional Sigint de Israel), que cuenta con 5.000 soldados. La estructura J6/C4i (Dirección de Ciberdefensa) está subordinada al Servicio de Inteligencia del Ejército (AMAN).

Fue creado por la NSA y ha participado en las principales operaciones de inteligencia israelíes. La Unidad 8200 forma a expertos en ciberseguridad que desarrollan su carrera profesional en empresas civiles.

La mayoría de las empresas privadas de ciberseguridad en Israel son propiedad de militares. Se han enriquecido con la venta de armas de antiguos países socialistas a milicias africanas (Sierra Leona, Angola, Congo). A cambio, recibieron diamantes o minas de diamantes. Estas empresas cibernéticas privadas se ocupan de la protección, pero también de la recogida de información o del ataque a determinadas redes. Trabajan en beneficio de los países desarrollados de todo el mundo. En 2018 obtuvieron un beneficio de 6.000 millones de dólares.

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P.D. Los especialistas rusos que han inspeccionado los sabotajes a la red eléctrica de Venezuela, han concluido que Estados Unidos las ha destruido con armas electromagnéticas de última generación.

2.000 ‘chalecos amarillos’ ya han sido condenados por los tribunales y otros 1.800 esperan juicio

En los últimos cuatro meses, 2.000 “chalecos amarillos” han sido condenados por los tribunales y 1.800 están a la espera de juicio. Hemos analizado más de 400 condenas con penas firmes o suspendidas en todo el país para conocer los hechos, la celeridad del proceso -y las cuestiones que esto puede plantear en términos de derechos de la defensa- y el nivel de severidad de las penas impuestas. Los datos revelan una parte del lado judicial sin precedentes de la represión de este movimiento.

En cuatro meses de movilización y veinte jornadas de manifestaciones, 2.000 participantes en el movimiento de los “chalecos amarillos” han sido condenados, según la ministra de Justicia Nicole Belloubet. ¿Son justos los juicios, muchos de los cuales se celebraron en el contexto de un procedimiento de comparecencia inmediata? ¿Estamos asistiendo a un sistema de justicia de emergencia, más severo, como lo denuncian algunos abogados? ¿El sistema judicial condena los “chalecos amarillos” incluso antes de que se cometan los actos? Para responder a estas preguntas, además de las cifras proporcionadas por el Ministro, hemos examinado los informes de los juicios que han seguido los periódicos locales y nacionales, así como los colectivos. Luego desarrollamos una base de datos que incluye 412 sentencias de prisión (con cárcel, condicional o ambas).

Según la ministra de Justicia, de las sentencias de 2000 anunciadas el 24 de marzo, “el 40 por ciento son penas de prisión fijas y el 60 por ciento son otros tipos de sanciones, como el servicio a la comunidad, la suspensión de la pena, etc.” Se dictaron 390 órdenes de detención: las personas fueron encarceladas antes o después de su juicio. Los tribunales pusieron en libertad a 100 acusados y cerraron 1.700 casos sin ninguna medida.

El número de condenados podría aumentar rápidamente: 1.800 personas están a la espera de juicio, en particular por las acusaciones más graves que requieren investigaciones más largas, como es el caso de los “daños cometidos en el Arco del Triunfo” el 1 de diciembre, según el Ministerio de Justicia. Por otra parte, no menos de 400 solicitudes se dirigieron a los jueces de menores después de que se detuviera a menores durante manifestaciones o acciones.

Demasiado para las cifras oficiales. ¿Pero por qué hechos fueron condenados los chalecos amarillos? ¿Qué tipo de condenas se han impuesto? ¿En qué condiciones se decidieron estas condenas? Nuestra base de datos no es exhaustiva y sólo recopila casos documentados. Las sentencias más duras atraen más la atención de los periodistas. Toda una serie de condenas – multas, servicios a la comunidad, quedan ocultas. A veces, si la sentencia informa de una condena, la razón no se ha especificado necesariamente. Sin embargo, nuestros datos sobre estas 412 condenas en todo el país revelan parte del lado judicial sin precedentes de la represión de este movimiento.

Según las condenas que hemos recopilado, la violencia contra la policía representa casi el 60 por ciento de los delitos imputados. Esta violencia es también uno de los actos más castigados: de 21 penas de prisión de dos años o más (con condicionnal y con cárcel), dos tercios se impusieron a personas declaradas culpables de actos de violencia contra la policía o la gendarmería. El lanzamiento de proyectiles es la primera forma de violencia de este tipo (60 por ciento), muy por delante de la violencia física (20 por ciento). Esta violencia física también se castiga más severamente: el 80 por ciento de las sentencias superan los seis meses de prisión, ya sea firme o suspendida. Las condenas por violencia contra personas que ejercen autoridad pública pueden ser de hasta siete años de prisión (artículo 222.13 del Código Penal).

Los daños materiales, que representan el 20 por ciento de las condenas registradas, son menos graves que la violencia contra las fuerzas del orden. El 80 por ciento de las penas impuestas son inferiores a seis meses de prisión, y la mitad de ellas no incluyen una pena de prisión. Tres cuartas partes de las destrozos fueron juzgadas más de 10 días después de los hechos. Estas condenas son las más severas (11 meses de media frente a 6 meses para las condenas rápidas). Los daños materiales pueden ser castigados con una pena de prisión de hasta dos años (artículo 322.1 del Código Penal).

De manera más general, el 80 por ciento de las sentencias que hemos identificado son menores de 12 meses en prisión o suspendidas.

El 70 por ciento de las condenas se dictaron en la semana siguiente al incidente, la gran mayoría en un plazo de 72 horas. A pesar de la rapidez y el riesgo de falta de preparación de la defensa, estas sentencias no han sido, en general, las más severas. Por término medio, las penas impuestas en los diez días siguientes al incidente son de 6,4 meses de prisión, incluida una pena firme y una pena suspendida. Cuando las sentencias se dictaron más de diez días después de los hechos, la severidad de las sentencias impuestas casi se duplicó: un promedio de 11 meses. Estos datos tendrán que cambiar, ya que los hechos más complejos y graves se presentarán ante los tribunales dentro de unas semanas, tras las citaciones de los agentes de la policía judicial o las remisiones de los jueces de instrucción.

Si nos fijamos en el número de condenas pronunciadas por las jornadas de los “chalecos amarillos”, destacan tres: la del 1 de diciembre (jornada III), con la violencia cometida en torno al Arco del Triunfo, la del 5 de enero (jornada VIII), con los enfrentamientos en el Puente de las Artes, la del 16 de marzo (jornada XVIII), con los daños sufridos por Fouquet y varias tiendas de lujo en los Campos Elíseos, que hasta ahora han sido las más “judicializadas”. Más de 40 sentencias de prisión fueron dictadas después de cada uno de estos días de acción, incluyendo casi 80 después del 1 de diciembre.

También comparamos el número de condenas por jornadas con los informes de violencia policial registrados por el periodista David Dufresne para Mediapart. Esto permite medir el nivel de violencia en ciertos días de manifestaciones, por el número de denuncias de manifestantes heridos y el número de personas detenidas y condenadas a penas de prisión. Evidentemente, no se trata de justificar a posteriori la violencia cometida por las fuerzas policiales en cuanto al número de condenas dictadas posteriormente, ni las cometidas por los manifestantes en cuanto al número de actos de violencia policial denunciados.

Por último, las manifestaciones no son la única ocasión de condenas por “chalecos amarillos”: el 20 por ciento de las condenas están relacionadas con hechos no relacionados con las manifestaciones. Siguiendo el ejemplo de un hombre de 28 años, muy activo en las manifestaciones de la rotonda y condenado a seis meses de cárcel en Narbona por emitir en las redes sociales, una llamada al bloqueo de la refinería de Port-la-Nouvelle.

https://www.bastamag.net/Pour-quels-faits-et-a-quelles-peines-de-prison-des-centaines-de-gilets-jaunes

Nueva arma del ejército israelí para dispersar a los manifestantes palestinos

El ejército de ocupación de Israel introdujo una nueva arma de dispersión de masas para usarla contra manifestantes palestinos en la Franja de Gaza.

El arma utiliza ondas de radio para producir fuertes sonidos como las bombas.


Aparentemente no letal, el arma fue desarrollada en Israel. Los soldados que la utilizaron en el primer aniversario de las protestas de la Gran Marcha del Retorno dijeron que “fue muy efectiva”.

Durante la última represión israelí contra los manifestantes palestinos, que reclaman su legítimo derecho de retorno a su tierra usurpada por Israel desde 1948, los soldados de ocupación mataron a cuatro personas, tres de las cuales tenían sólo 17 años, e hirieron a otras 316. Entre los heridos había 86 niños, 29 mujeres, tres socorristas y siete periodistas.

Desde el inicio de las protestas de la Gran Marcha de Retorno el 30 de marzo del año pasado, Israel ha matado a unos 280 manifestantes y ha herido a más de 30.000.

Esta mañana soldados israelíes han entrado con sus armas en una escuela de Hebrón para detener a Ziad Jaber, un niño palestino de 9 años.

https://www.monitordeoriente.com/20190401-israel-introduce-una-nueva-arma-de-dispersion-de-masas-contra-los-palestinos/

El gato y el cocinero

El poeta ruso Iván Krylov
El gran poeta ruso Pushkin ponía a Iván Krylov como uno de los mejores ejemplos de la literatura popular de su país.

Krylov había escrito fábulas en verso, un género que en castellano tiene su contrapartida en autores como Samaniego, muchas de ellas reelaboraciones de las de Esopo y otras basadas en proverbios rusos llenos de sabiduría campesina.

En 1812 escribió el poema “El gato y el cocinero” sobre cierto trabajador de los fogones al que solía acompañar un gato llamado Vaska, aunque no tiene nada que ver con Euskadi.

En un momento de descuido, el gato se apoderó del pastel que el cocinero acababa de preparar, llevándoselo a un rincón. Cuando el cocinero lo vio, comenzó a reprenderle acerca de su mal comportamiento, de que no debía robar, y otros buenos consejos parecidos.

Mientras el cocinero le hablaba, el gato comenzó a devorar el pastel, de manera que cuando acabó el sermón, ya no quedaba nada del postre.

La moraleja es que la retórica no sirve de nada ante los hechos consumados y el empleo de la fuerza. Quien quiere algo debe poner los medios necesarios para conseguirlo, se podría concluir.

La fábula tenía un transfondo político. En 1812 Napoleón había ocupado el ducado de Württemberg y se disponía a hacer lo mismo con Rusia, concentrando sus tropas en Polonia y Prusia.

Entonces el zar Alejandro decidió enviar notas de protesta al embajador francés que, naturalmente, no sirvieron para nada. Los rusos criticaban que el zar no estuviera haciendo nada eficaz para contener el avance francés. Las lamentaciones eran una pérdida de tiempo.

En España también hay muchos cocineros a quienes no les gusta lo que tienen delante y quieren cambiar las cosas. Pero, lo mismo que el cocinero de Krylov, no hacen nada por sí mismos.

Algunos de ellos creen que son los demás quienes deben solucionar los problemas. Por eso votan y, entretanto, el gato se está devorando el pastel.

Colorín colorado, este cuento se ha acabado. Si Ustedes quieren arreglar algo, pónganse a la faena ya. Olvídense de las urnas. Organícense en torno a un programa claro y comprensible. Si ya están organizados, organícense aún mejor y ayuden a que se organicen quienes están a su alrededor.

El mayor glaciar de Groenlandia está aumentando de tamaño

Un equipo de investigadores del Jet Propulsion Laboratory de la NASA ha descubierto que el glaciar Jakobshavn fluye más lentamente, engrosando y moviéndose hacia el océano en lugar de retroceder (1).

El glaciar Jakobshavn es el mayor de Groenlandia. Está situado en la costa oeste, tiene cerca de 65 kilómetros de largo y casi dos kilómetros de espesor. Drena alrededor del 7 por ciento de la capa de hielo de la isla.

Según el documental “Chasing Ice” (Persiguiendo el hielo), dirigido en 2012 por Jeff Orlowski, este glaciar podría haber sido el origen del iceberg con el que colisionó el Titanic en 1912.

Debido a su tamaño e importancia para el supuesto aumento del nivel de las aguas oceánicas, los científicos lo han estado observando durante muchos años. El rápido retroceso del glaciar comenzó a principios de la década de 2000 con la pérdida de la plataforma de hielo, una extensión flotante del glaciar que ralentiza su flujo.

Ahora la tendencia ha cambiado porque desde 2016 una corriente oceánica ha traído agua más fría. La temperatura del agua cerca del glaciar es más fría de lo que ha sido desde mediados de los años ochenta. Esta fuente de agua fría se encuentra en el Océano Atlántico Norte, a más de 1.000 kilómetros del glaciar.

Los investigadores creen que el agua fría se ha puesto en marcha por un cambio de fase en la Oscilación del Atlántico Norte (NAO), que cambia de caliente a fría cada cinco a veinte años.

Recientemente la NAO ha entrado en una fase fría, bajando la temperatura del Océano Atlántico. Aunque los últimos inviernos fueron relativamente suaves en Groenlandia, fueron mucho más fríos y ventosos de lo habitual en el Océano Atlántico Norte. Bajo la influencia de la NAO, cerca de Groenlandia el Océano Atlántico se ha enfriado alrededor de un grado centígrado entre 2013 y 2016, abriendo el camino para un rápido enfriamiento de la corriente oceánica en el suroeste de Groenlandia y propulsando aguas más frías que alcanzaron al glaciar Jakobshavn en el verano de 2016.

Hasta ahora se pensaba que una vez que los glaciares habían comenzado a replegarse, nada podía detenerlos. Este estudio muestra que no ocurre así. Ahora bien, los científicos dicen que esta inversión de tendencia no es sostenible, y que rápidamente, con el cambio de la NAO a la fase cálida, el glaciar Jakobshavn reanudará su rápido declive.

Pero si ya se han dado un primer batacazo con este descubrimiento, no hay que descartar el segundo. Mientras, “La Vanguardia” sigue a lo suyo. Asegura que el crecimiento del glaciar “no desmiente el calentamiento climático”(2). Que quede claro.

Los demás medios se han callado como perros. Nada de nada. Mejor que no se entere nadie.

(1) https://www.nature.com/articles/s41561-019-0329-3
(2) https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20190328/461308466186/glaciar-jakobshavn-groenlandia-crece-dudas-cambio-climatico.html

Gure Esku Dago: la vía catalana a… el talego

Este fin de semana Gure Esku Dago organizó un jolgorio con la insólita pretensión de “legalizar el derecho a decidir”, otro ejemplo de que hay quien se esfuerza por convertir las reivindicaciones populares en un entretenimiento.

Quienes tienen la sartén por el mango ya han demostrado que no hay ningún “derecho a decidir” o, en otras palabras, que ese derecho es y será siempre ilegal, de modo que insistir en ello en pleno juicio ante el Tribunal Supremo es tan delirante como el propio juicio.

A los precedentes catalanes no les ha servido de nada excusarse diciendo que el 1-0 sólo había sido una broma, que no iban en serio. Con los de la sartén no hay bromas que valgan cuando se trata de la sacrosanta unidad de la patria.

A diferencia de Catalunya, Gure Esku Dago quiere orquestar otra farsa de referéndum, aunque esta vez de manera “legal” porque la legalidad siempre debe ir por delante, no vaya a ser que en Madrid se enfaden tanto como acostumbran y vuelvan a apelar al juez Llarena.

Sólo hace falta legalizar el referéndum, celebrarlo y que en Madrid suelten la sartén para admitir el resultado de la consulta. Para ello van a recurrir a los “agentes sociales” e incluso a “toda la ciudadanía”, que es como mentar al hombre del saco. No asustan a nadie. Todos sabemos que Gure Esku Dago son inofensivos.


No es cierto, como pretenden, que “cuantos más seamos, más lejos llegaremos” porque primero deberían decir a dónde quieren ir, no sea que acaben en la cárcel de Soto del Real, que es donde acaban quienes hacen las cosas con un exquisito respeto por la legalidad.

En castellano la campaña “Egin dezagun posible” se traduce como “Hazlo
posible”, pero sería más clarificador si se pudiera traducir como “Haz
lo posible”.

No. Lo único que puede “hacerlo posible” es acabar con un Estado que niega a Euskadi su legítimo derecho a la autodeterminación.

Nuevo auge del movimiento talibán

Juan Ignacio Castien

Los talibán están ganando apoyos de nuevo y haciéndose con el control de numerosos territorios. Su capacidad para reconstruirse como movimiento, tras la desbandada de 2001 y la debilidad de los primeros años posteriores a la intervención internacional, revela, desde luego, una cohesión organizativa y un compromiso ideológico muy superiores a los de las huestes de un clásico señor de la guerra.

También nos muestra una sensible capacidad para aprovechar el profundo descontento de una gran parte de la población con el estado de cosas imperante. Como en otros muchos lugares del mundo musulmán, parece que este apoyo se alimenta en parte del resentimiento que muchos sienten hacia el tren de vida privilegiado de los extranjeros, sus colaboradores y la élite en el poder, que tanto contrasta con la miseria cotidiana de la mayoría. En efecto, la cuantiosa presencia internacional, civil y militar, ha supuesto una importante inyección de dinero, no solo en ayudas directas, sino también a través de los salarios del personal expatriado, unos salarios que alcanzan niveles estratosféricos, si se los compara con los ingresos del afgano medio.

Pero la distribución de estos ingresos entre la sociedad afgana, a través de compras, alquileres, salarios, propinas y sobornos, ha sido obviamente muy desigual, quedando confinada a aquel sector de la población en mayor contacto con los extranjeros. Ha surgido, así, una nueva fuente de desigualdad y, por lo tanto, un nuevo medio para el desarrollo de relaciones clientelistas. Asimismo, el estilo de vida liberal de los extranjeros y de una minoría de afganos privilegiados, tan alejado del puritanismo tradicional, refuerza aún más este resentimiento, al igual que también ocurre en otros lugares. Al rechazo que genera ya de por sí la infracción que supone contra las normas tradicionales, se le añade ahora el convertirse en un signo de privilegio, y, acaso del disfrute de aquello que se desearía poseer, aunque no se esté dispuesto a admitirlo.

De este modo, el auge del movimiento talibán debe también mucho a esta peculiar inserción del país dentro de la economía global. Algo similar ocurre con el amplio uso que los talibán hacen de los beneficios derivados del cultivo del opio. En este aspecto, se ha ido produciendo una llamativa alianza entre ellos y las redes mafiosas dedicadas al narcotráfico y al contrabando. Con todo, esta alianza parece responder más a maniobras tácticas del uno y del otro lado. Desde el punto de vista talibán, constituye no solo una generosa fuente de recursos, sino que también les proporciona toda una red de conexiones, de las que les es muy útil servirse. Desde las organizaciones criminales, la alianza les proporciona clientes y protectores, cuya ayuda puede resultarles de utilidad. En un sentido más amplio, el debilitamiento del Estado que conlleva la actividad guerrillera puede facilitar asimismo sus operaciones. Pero estos beneficios mutuos no deben hacernos olvidar tampoco las contradicciones existentes entre ambos sectores. A más largo plazo, la fortaleza de las organizaciones mafiosas choca frontalmente con el proyecto talibán de un régimen autoritario y puritano, que pondría coto a sus actividades.

Por otra parte, estos acuerdos con las organizaciones delictivas parecen enmarcarse dentro de una política de alianzas más amplia, integrada a su vez dentro de una compleja estrategia de reconquista del poder. El reto al que se enfrentan los talibán resulta un tanto novedoso para ellos. Frente a su avance fulgurante de hace dos décadas, realizado en un ambiente de fuerte disgregación social, ahora tienen que vérselas con un Estado mucho mejor organizado, respaldado además por una potente coalición internacional. El cambio de escenario les ha forzado a desarrollar una nueva línea de conducta, labor en la que han mostrado una manifiesta destreza. Su objetivo consiste ahora en la captura progresiva de localidades rurales. Para ello se hace preciso quebrantar las estructuras estatales existentes allí, no solo combatiendo a la Policía y al Ejército Afganos y a sus aliados extranjeros, sino también procediendo a la eliminación, el amedrentamiento o la expulsión de cualquier posible colaborador del gobierno, etiqueta bajo la que puede incluirse a funcionarios, notables locales, trabajadores sociales y maestros de escuela. Estas operaciones pueden tener un distinto alcance. Quizá conduzcan a la conquista plena de un territorio o quizá, al menos por el momento, queden reducidas a la creación de estructuras administrativas paralelas a las gubernamentales, que pueden empezar a ir interviniendo cada vez más en la vida cotidiana de la gente, que ahora recurrirá a ellas para solventar sus conflictos, defenderse de abusos y obtener ciertos servicios públicos. Este mismo hostigamiento puede dirigirse contra ciertas autoridades tradicionales, como, en especial, los consejos de ancianos. El pragmatismo de estos notables locales suele conducirles a buscar un entendimiento con las autoridades, lo que puede indisponerles con los insurgentes. En un sentido más amplio, la acción de estos últimos, al recrear nuevos liderazgos locales, vinculados además a una organización exterior, no deja de implicar, al menos en determinados casos, una subversión de las estructuras previamente existentes.

Esta estrategia parece corresponderse muy bien con la composición humana de este movimiento neo-talibán. Como ocurrió hace dos décadas, el núcleo duro de combatientes fuertemente ideologizados, al que se suman pequeños contingentes de extranjeros, se ve reforzado por elementos mucho más variopintos, como los parientes y allegados de éstos y gentes relativamente marginales en la estructura social, como jóvenes pobres del campo, a los cuales se les ofrece ahora la posibilidad de obtener una fuente de ingresos, un mayor poder y prestigio y una identidad más satisfactoria. En correlación con esta compleja composición social, los motivos de los combatientes para haberse unido a la insurrección parecen ser igualmente diversos.

La hostilidad hacia unas autoridades lastradas por la corrupción y el autoritarismo y apoyadas por infieles es una motivación obvia. Pero a ella se suman agravios más concretos. Puede tratarse de los sufridos por antiguos simpatizantes de los talibán, o sospechosos de serlo, o por las poblaciones pashtún a manos de miembros de otras etnias. Pueden tener que ver también con las complejas luchas entre facciones en el plano local y pueden igualmente hallarse relacionados con los “daños colaterales” derivados de la acción de las fuerzas afganas y de sus aliados internacionales. Todos estos agravios más concretos son ahora encuadrados dentro de un planteamiento más general, en donde reciben un nuevo sentido. Pero al ocurrir esto, se les inviste igualmente de una trascendencia global de la que previamente carecían. Se los ubica dentro de una batalla mundial entre el Islam y la infidelidad. Se pasa, así, del conflicto entre intereses concretos al conflicto entre principios morales e ideológicos. Todo se vuelve entonces más rígido y menos propicio al acuerdo. Es éste, por lo demás, un fenómeno harto frecuente.

En cuanto a las actitudes de la población local, éstas parecen ser muy complejas. La hostilidad o, al menos, la escasa simpatía hacia las autoridades y sus aliados extranjeros pueden ciertamente predisponer a ciertos sectores a apoyar a los insurgentes. Pero la baza con la que juegan estos últimos estriba, sobre todo, en su capacidad para constituirse como una fuerza a tener en cuenta en sus vidas, como un agente al que deben recurrir para solventar sus problemas y conflictos cotidianos. En la medida en que logran este objetivo, la presencia de los talibán puede empezar a ser percibida como un dato más de la realidad, al que es preciso adaptarse y del que es preciso obtener el mayor beneficio posible, conforme al pragmatismo localista de la mayoría de la población. Por otra parte, el propio discurso de los talibán ha experimentado ciertos cambios, que les permiten adaptarse mejor al nuevo contexto. El nacionalismo afgano, enfrentado a los ocupantes extranjeros, ha adquirido una gran preminencia. Al tiempo, al menos por razones tácticas, se produce una atenuación de los aspectos más puritanos del movimiento, como la imposición en las áreas bajo su control de la obligación de llevar barba para los varones o la destrucción de cualquier imagen humana. Una hábil labor de propaganda, sirviéndose de los métodos más modernos, ha ayudado a difundir estos planteamientos entre capas muy amplias de población.

Todavía hoy son frecuentes los atentados en la capital. A ello se ha unido una notable capacidad militar y el logro de una importante cohesión interna, gracias a un control centralizado sobre las fuentes de recursos, que dificulta la fragmentación de la organización en clientelas regidas por distintos señores de la guerra. Hasta el momento las escisiones ocurridas han sido de poca trascendencia, a pesar de la existencia también de grupos semiautónomos, en especial, las llamadas Redes Haqqani y Mansur. Todo ello ha hecho del movimiento talibán un enemigo realmente imponente. Empero, parece poco probable que puedan llegar a dominar la casi totalidad del país, como ya ocurrió hace quince años. La razón es muy sencilla: hoy en día sería muy difícil que recibieran un apoyo tan abierto de Pakistán como en aquella época. Tampoco se puede contar con que los Estados Unidos y sus aliados vayan a quedarse de brazos cruzados en el caso de que amenazen con tomar las ciudades más importantes. Seguramente, si percibieran este peligro recurrirían a bombardeos desde el aire y prestarían un apoyo más decisivo al Estado Afgano y a las facciones más ligadas al mismo. Pero si bien un triunfo total de los talibán no parece probable, sí es, en cambio, muy posible que alcancen ciertos éxitos parciales. Puede que se hagan fuertes en algunas regiones, sobre todo en el sur. Y puede también que se vayan infiltrando algunas de ellas, aprovechando incluso eventuales negociaciones de paz con una parte de este movimiento. A este respecto, por más que una negociación resulte deseable, tampoco puede olvidarse que a través de la misma podría acabar propiciándose una vuelta al control de una parte del aparato de Estado por parte de los talibán, quienes podrían servirse entonces de esta posición para desarrollar, aunque fuera parcialmente, la misma agenda retardataria que en su anterior experiencia al frente del gobierno, aunque ello dependería también de la capacidad de contención de las otras fuerzas políticas.

Las perspectivas no resultan, por tanto, especialmente alentadoras en estos momentos, pero tampoco son totalmente catastróficas. Si el país alcanza una cierta estabilidad, pese a todos los peligros que se ciernen sobre él, y si dispone de la adecuada ayuda exterior, podrá quizá, con el tiempo, desarrollarse económicamente lo suficiente como para financiar un entramado de instituciones públicas y privadas capaces de ir erosionando el actual poderío de las redes clientelistas y mafiosas. En este sentido, el futuro está abierto. Pero esta indeterminación ilustra de nuevo la peculiar dinámica de la historia de Afganistán en los dos últimos siglos. A lo largo de la misma, las tendencias modernizadoras y regresivas han mantenido un enfrentamiento sempiterno. La historia de la modernización afgana se ha asemejado, por ello, a una suerte de trabajo de Sísifo, en donde los progresos y las regresiones se han ido alternando en el tiempo. Es más, cada vez que se ha intentado un progreso demasiado rápido, se ha producido luego una regresión más intensa. El sistema tradicional, más o menos transformado, se ha fortalecido con las crisis provocadas por las intervenciones extranjeras o por los propios desequilibrios generados por la modernización. Pero no por ello la sociedad ha dejado de transformarse y de avanzar, a pesar de todos sus estancamientos y retrocesos. La gran cuestión que se plantea en estos momentos estriba en si la modernización que al final se va a ir produciendo será una modernización realmente capaz de garantizar unos mínimos niveles de bienestar, seguridad y libertad para el conjunto de los afganos. De lo  contrario, el país podría quedar condenado a la condición de “espacio vacío”, de un territorio desorganizado y dual, en donde la miseria de la mayoría contrastaría con la de una pequeña minoría vinculada a los negocios especulativos y a las actividades ilícitas. Ésta es la gran disyuntiva del momento.

https://www.elviejotopo.com/topoexpress/el-resurgir-de-los-taliban/

Turquía ya no cree en las buenas palabras para ‘resolver la crisis en Siria’

El sábado Erdogan dijo que su país “resolverá la crisis siria” en el campo de batalla con el objetivo de ampliar la base electoral de su partido, Justicia y Desarrollo, en plenos comicios municipales.

“La prioridad postelectoral de Ankara es resolver la cuestión siria, si es posible sobre el terreno y no alrededor de la mesa de negociaciones”, dijo Erdogan en Estambul en la primera de sus seis reuniones electorales.

Las declaraciones de Erdogan se producen en un momento en que el Ministerio de Defensa turco anunció en una declaración que su fuerza aérea había lanzado ese mismo día un importante ataque contra las posiciones del PKK en el norte de Irak.

“Como parte de la Operación Pence lanzada el 30 de marzo, la Fuerza Aérea Turca atacó el cuartel general, los refugios y los búnkeres del grupo terrorista PKK en el distrito de Qandil, en el norte de Irak, donde los dirigentes terroristas estaban listos para atacar a las fuerzas armadas turcas”, dice la declaración.

El Ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, y el Jefe de Estado Mayor, general Yasar Güler, inauguraron un centro en la provincia sudoriental de Sanliurfa para prestar apoyo militar al este del Éufrates, en el norte de Siria, si fuera necesario.

A fin de aumentar el número de sus puestos de observación en la zona de desescalada de la provincia siria de Alepo, el ejército turco ha desplegado fuerzas especiales y tanques en la provincia fronteriza de Hatay para facilitar su entrada en territorio sirio.

Fuentes locales de Alepo han advertido en repetidas ocasiones contra la intensificación de las actividades militares de Ankara, pero también contra la creación de bases militares turcas en la provincia con el pretexto de establecer puestos de observación.

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