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Estados Unidos y Gran Bretaña se preparan para invadir Yemen con sus tropas

A los reveses militares de Arabia saudí en Yemen, Estados Unidos y Gran Bretaña han respondido con el despliegue adicional de tropas en la frontera. El pretexto oficial es la “lucha contra el terrorismo”. Sin embargo, no es un secreto que las fuerzas estadounidenses y británicas están ayudando a los saudíes contra la resistencia huthi.

Cientos de fuerzas estadounidenses y británicas han llegado a la ciudad portuaria de Adén como primer contingente de una gran fuerza militar que Washington y Londres van a desplegar en el país árabe.

Unos 450 soldados estadounidenses y británicos han llegado a Adén, según Fadi Al-Murshidi, portavoz del Consejo de Transición del Sur (STC).

Murshidi dijo que Washington y Londres, que apoyan la agresión saudí contra Yemen, planean desplegar 3.000 soldados en Adén, en la base de Al-Anad en la provincia de Lahj, en la isla de Socotra en el Mar Arábigo, en las provincias de Hadhramaut, Mahrah y Shabwah, con el pretexto de luchar contra el terrorismo.

Los medios de comunicación locales informan de que una fuerza estadounidense de 110 soldados apoyada por 10 helicópteros Black Hawk, 30 vehículos blindados Harvey, cuatro sistemas de defensa aérea Patriot y una sala de operaciones integrada había llegado a la costa de Balhaf, en la provincia de Shabwa.

Dos buques de guerra estadounidenses atracaron en Balhaf, el principal puerto de exportación de gas natural licuado (GNL) de Yemen, según los medios de comunicación locales del sur.

La intensificación del apoyo de Washington en las provincias del sur del Yemen tiene por objeto preparar una posible intervención militar y el establecimiento de bases militares en el país.

Las medidas indican la intención de Washington de saquear los recursos petroleros del país.

La presencia de las fuerzas estadounidenses en Yemen se produce en un momento en el que Washington ha comenzado a retirar sus tropas de Afganistán y aparentemente planea transferirlas a otro lugar.

Desde 2015 los agresores llevan a cabo una sangrienta campaña militar contra Yemen para reinstaurar al ex presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi, que renunció en 2014 y huyó a la capital saudí.

Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos han comprado armas por valor de miles de millones de dólares a Estados Unidos, Francia y Reino Unido para utilizarlas en la guerra contra Yemen.

A pesar del fuerte apoyo del imperialismo, el régimen saudí y sus aliados de la coalición no han logrado ninguno de los objetivos de esta larga guerra gracias a la resistencia de las fuerzas armadas de Yemen, encabezadas por el movimiento Ansarollah.

El anunciado despliegue estadounidense y británico llega en un momento en que las fuerzas armadas de Ansarollah han hecho importantes progresos contra las tropas saudíes en varios frentes.

El avance ha forzado a los saudíes a intensificar sus ataques aéreos contra objetivos civiles en varias partes de Yemen.

https://southfront.org/us-british-troops-in-aden-more-to-arrive-in-yemen-strategic-areas-reports/

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Contagio: carros blindados del ejército francés entran en París para patrullar por las calles

El domingo el gobierno francés se apresuró a publicar en el Boletín Oficial un decreto sobre “la asignación temporal de personal militar”. Al mismo tiempo, las redes sociales difunden imágenes de la entrada de convoyes militares en París, con vehículos blindados y material de guerra.

En un discurso televisado, Macron ha reconocido que están “en guerra”, para lo cual reagrupan transportes militares en la localidad de Charenton, en los alrededores de París.

Portavoces extraoficiales del Ministerio de Defensa aseguran que “el despliegue militar no se refiere al mantenimiento del orden” porque la población ya está confinada.

El ejército francés se está preparando para hacer frente a situaciones de pánico sanitario y sus recursos complementarán un servicio hospitalario público bajo mínimos después de los recortes. El ejército podría tomar incluso el mando de los hospitales civiles.

Las cadenas de televisión mienten allá tanto como aquí. Según BFM TV, el decreto aprobado el domingo no tiene nada que ver con la epidemia del Coronavirus

Las explicaciones oficiales son absolutamente inverosímiles. El Ministerio de Defensa asegura que el decreto es una simple adaptación administrativa, no relacionada con la crisis sanitaria.

Según Le Parisien, el decreto prevé “un puesto de actividad estatutaria, en el que un soldado puede ser destinado, por un período limitado y en interés del servicio, a una serie de organizaciones”, cuya lista da a continuación. Éstas se clasifican en un total de doce categorías, entre ellas establecimientos públicos industriales y comerciales, establecimientos sanitarios públicos o privados, autoridad local o establecimiento público bajo su autoridad y administración del Estado.

“No hay nada extraordinario en este texto. Sólo nos recuerda la posibilidad de reforzar cualquiera de estos organismos con competencias militares”, comenta el coronel de infantería de marina Michel Goya a la prensa.

El decreto habría sido planeado varios meses y sería pura coincidencia que se publicara en medio de una epidemia de coronavirus. Una segunda coincidencia es que esperaran a un domingo para publicarlo.

El sitio Reporterre es más claro y publica un artículo titulado “Frente al coronavirus, el gobierno se prepara para utilizar el ejército” (1), cita a un general que considera que “el texto organiza el marco normativo para poder asignar especialistas del ejército -incluyendo enfermeras y médicos del ejército- en un hospital en tiempos de crisis”.

Según Reporterre, se podría autorizar a los oficiales especializados a ejercer su competencia en hospitales y otros servicios públicos para satisfacer sus necesidades, en caso de saturación.

En una entrevista a Mediapart, la historiadora Celia Miralles Buil ha asegurado que las epidemias siempre han contribuido a reforzar el poder militar (2).

(1) https://reporterre.net/Face-au-coronavirus-le-gouvernement-prepare-le-recours-a-l-armee
(2) https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/150320/les-epidemies-sont-marquees-par-un-accroissement-du-pouvoir-militaire

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Salud

Contagio y guerra imperialista: el caso de la ‘gripe española’ de 1918

Una de las características de las ideologías no es que sean erróneas o falsas sino que consiguen que el mundo mire hacia otro lado. Por ejemplo, la religión consigue que pensemos en el “más allá” para evadirnos del “más acá”. Lo mismo ocurre con la industria del entretenimiento: logra que lo pasemos bien cuando lo estamos pasando mal.

Las doctrinas de los microbios también consiguen que los investigadores no miren el universo que les rodea. Para ellos la realidad se reduce a una minúscula placa de Petri en la que cultivan y observan toda suerte de microrganismos. Luego, en sus escritos, sólo hablan de eso: de una insignificante parte de la realidad que han visto encerrados entre cuatro paredes.

A un virólogo no le puedes preguntar hoy por lo más obvio: el papel que tuvo la Primera Guerra Mundial en la llamada “gripe española” de 1918 porque se encoje de hombros, a pesar de que las primeras noticias que hay en Europa sobre dicha epidemia, el primer “foco infeccioso”, estuvo en las trincheras del pueblo francés de Villers-sur-Coudun.

La burguesía escribe la historia a retazos, con pequeñas pinceladas. Un especialista te hablará del virus H1N1 pero se olvidará del imperialismo y de la guerra, mientras que otro hará miles de relatos de las batallas, pero pasará por encima de que la mayor de ellas, la que más muertos causó, fue una enfermedad.

No hace falta ser un especialista en virología para darse cuenta de que la llamada “gripe española” es un caso único entre las gripes conocidas en el mundo moderno, aunque sólo sea por el enorme número de muertos que causó, donde hay un baile de cifras parecido al actual.

Un siglo después, la epidemia de 1918 se sigue prestando a toda clase de manipulaciones, la más importante de las cuales es para meternos el miedo en el cuerpo: la presentan como norma cuando es una excepción. Se empeñan en ponerla como ejemplo de lo que puede ocurrir ahora, cuando no es una gripe canónica porque no tiene semejanzas con las posteriores.

Fue “la primera pandemia global”, dice National Geographic, lo cual es falso, pero con su típico amarillismo la revista tira por lo alto con otra falsedad: entre 50 y 100 millones de muertos (*). Otros hablan de diez veces menos, aunque los especialistas coinciden en ocultar que aquella “crisis sanitaria” estuvo directamente relacionada con la guerra imperialista. En eso consiste precisamente su carácter excepcional: no en la cepa del virus sino en la guerra.

La burguesía oculta la realidad tras éste o el otro virus mortífero, lo que a su vez oculta una segunda realidad, muy importante a efectos epidemiológicos: la “gripe española” ha sido mucho más mortífera que cualquier otra del último siglo precisamente a causa de la guerra.

Si alguien necesita saber lo que está ocurriendo hoy, tiene que entender lo que ocurrió hace un siglo. Lo mismo que ahora, entonces la propaganda imperialista consiguió que el mundo levantara la vista de una guerra absolutamente impopular para hablar de una enfermedad.

No hace falta añadir que, exactamente igual que ahora, lo que la prensa decía de ella no era más que otro mito, es decir, que sustituyeron un mito (los ejércitos) por otro (los médicos), empezando por la calificación de la gripe como “española”, lo cual tiene también sus pequeñas y grandes explicaciones.

España no formaba parte de la guerra imperialista, así que nada mejor que distraer la conexión de la enfermedad con ella que ponerle el nombre de un país ajeno a la misma. Además en Francia algunos periodistas se aferraron a la típica teoría de la conspiración: la enfermedad la estaban propagando los alemanes desde España a través de las conservas con las que abastecían de alimento a las tropas francesas. Lo que esos periodistas franceses ocultaban es que los soldados alemanes estaban tan enfermos como los suyos.

No obstante, lo fundamental de aquella paranoia mediática es que estaba propiciada por la típica censura militar que caracteriza a cualquier guerra y que, naturalmente, no alcanzaba a España. En plena guerra, una parte de la información que circulaba por Europa tenía su origen en España.

Por lo demás, el tratamiento periodístico de la enfermedad fue, como hoy, el mismo que el de la guerra y no se expresaba en términos médicos sino bélicos: estaban en “lucha” contra una enfermedad y confiaban en poder “derrotarla”.

Al capitalismo la salud le importa un bledo, antes y ahora. Lo que preocupaba de la gripe de 1918 no era la población sino las bajas de efectivos en las trincheras, que debilitaban la capacidad de combate de los ejércitos imperialistas. No obstante, aquella gripe alcanzó tanto al frente como a la retaguardia, especialmente a los trabajadores militarizados, sobreexplotados y subalimentados como consecuencia del esfuerzo bélico.

Es más, en Francia la “gripe española” de 1918 estuvo precedida por lo que allí llamaron la “neumonía de los annamitas”, otra epidemia hoy olvidada que reúne las mismas características que todas las demás: la neumonía tenía su origen en los extranjeros que trabajaban en Marsella y otros puertos de la costa sur, es decir, mano de obra sobreexpolotada procedente de las colonias, especialmente de Indochina, pero también del norte de África y Martinica.

Es imposible resumir la campaña racista que la prensa francesa llevó a cabo como consecuencia de aquella epidemia “extranjera”, aunque lo más característico es que los médicos tampoco fueron ajenos a la xenofobia y a todo tipo de tonteorías, a cada cual más disparatada.

La “neumonía de los annamitas” la atribuyeron a una bacteria y lo mismo hicieron cuando poco después llegó la gripe española, algo que ahora sabemos que es erróneo. En aquella época no había antibióticos, por lo que el tratamiento que recibieron los enfermos, cuando no eran contraproducentes, eran poco más que paños calientes. Como consecuencia de ello, cuando llegó la gripe española, llovía sobre mojado. La guerra imperialista había puesto encima de la mesa todos los ingredientes para una gran matanza sin necesidad de que la artillería empezara a vomitar sus obuses.

Deslindar la gripe de 1918 de la guerra imperialista es, pues, una de tantas aberraciones de la microbiología moderna. Un cuento indo-chino. Los millones de víctimas, sea cual sea la cifra más aproximada, no lo fueron a causa de ningún microbio sino del imperialismo.

(*) https://historia.nationalgeographic.com.es/a/gripe-espanola-primera-pandemia-global_12836

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La policía detiene a un fascista con explosivos en Luxemburgo

Un fascista de 18 años ha sido detenido en Luxemburgo cuando estaba en posesión de explosivos.

Los había obtenido en internet para fabricar una bomba.

La policía no ha dado el nombre del detenido, al que localizó por su actividad en los foros fascistas de internet. Los medios comentan la intervención de un servicio de inteligencia extranjero que proporcionó información a la policía de Luxemburgo.

El ataque en Hanau del fascista Tobias Rathjen precipitó la acción policial, que decidió actuar tan pronto como regresó de una estancia en el extranjero.

La policía llevó a cabo una búsqueda nocturna y utilizó un ejercicio para justificar su presencia. La casa, el jardín y los campos circundantes fueron registrados. Según los vecinos, la calle fue inaccesible durante horas.

Buscaban escondrijos de armas y explosivos aunque, por el momento, las circunstancias no son claras. La policía sólo comunicó cómo se enteró de las actividades de los fascistas.

Al detenido lo han encerrado en la cárcel de Schrassig después de haber sido oído por el tribunal. Su actividad en los foros fascistas y la presencia de explosivos deja pocas dudas sobre sus intenciones.

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Wuhan 400: el virus más mortífero que han inventado los militares chinos

El novelista Dean Koontz
En 1981 una novela de ciencia ficción escrita por un autor estadounidense, Dean Koontz, anticipó una pandemia mundial de virus cuyo foco infeccioso había comenzado en Wuhan (*).

En la primera edición, Koontz llamó al virus Gorki 400, aunque en 2008 lo cambió por otro que ha resultado premonitorio: Wuhan 400, que es mucho más sonoro que el lamentable Covid-19, e incluso que coronavirus.

La novela se titula “Los ojos de las tinieblas”. La publicó inicialmente bajo seudónimo y luego se reeditó en 1989.

Como es natural en la cultura anglosajona, el virus no era de origen natural sino un arma biológica fabricada por los malvados científicos chinos, al servicio del Ejército Popular de Liberación.

Ademas de un mediocre novelista, Koontz es un autor reaccionario, católico y aficionado a las especulaciones paranormales.

El virus novelístico se incuba en 4 horas y es mortal al cien por cien. Nadie se salva a las 24 horas de quedar contagiado.

Uno se puede quedar aterrorizado tanto si ve la televisión como leyendo este tipo de novelas basura.

(*) https://www.amazon.com/Eyes-Darkness-Thriller-Dean-Koontz/dp/0425224864

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El capitalismo va de una recesión hacia otra más profunda

La declaración de la ley marcial y las expectativas sobre las vacunas han frenado la caída de las bolsas, beneficiando a las grandes multinacionales farmacéuticas, que esperan presentarse como salvadoras de la humanidad… para ganar mucho dinero a costa de la paranoia.

Hace 12 años, tras la caída que siguió al colapso de Lehman Brothers, las bolsas tardaron seis meses en tocar fondo, por lo que aún hay que esperar nuevas caídas.

Las próximas víctimas serán los fondos de cobertura especulativos, especialmente H2O, una filial de Natixis.

Pero las bolsas, decía Engels, son un mecanismo para que los especuladores se roben el dinero unos a otros. Por sí mismas, no conducen a la crisis. Son necesarios otros factores.

Las cadenas de producción se ha parado. En Barcelona ha afectado a 7.000 trabajadores de Volkswagen y en la República Checa a Skoda. Pero esto se refiere a empresas individuales y, posiblemente, puramente temporales.

Bajo el imperialismo, la característica más importante de la crisis es que son generales, como decía Lenin. No hay nada que se salve de ellas.

Los Estados, que hace 12 años salieron al rescate de los bancos, también están en crisis o, mejor dicho, en bancarrota. Casualmente, es Italia quien, además del coronavirus, padece una epidemia de deudas que no va a poder pagar.

La duda es si la quiebra de Italia arrastrará a toda la Unión Europea, si los países del sur saldrán del euro, se cerrarán las fronteras y volverán las aduanas y los pasaportes. ¿No es el coronavirus la excusa perfecta para ello? “Francia refuerza sus controles con Alemania pero se niega a calificarlos como un cierre de fronteras”, titula hoy la prensa europea.

Bruselas promete “la máxima flexibilidad” y el Banco Central Europeo se dispone continuar emitiendo más deuda, por encima de los 20.000 millones de euros mensuales actuales.

La “ingeniería financiera” seguirá porque ya no les queda ninguna otra vacuna. Van a recomprar más “activos tóxicos” y bonos de gobiernos en quiebra.

Todos hacen lo mismo porque no pueden hacer otra cosa. En Estados Unidos, la excepcional inyección adicional de 150.000 millones de dólares en el mercado monetario se multiplicará por diez.

El Banco Central Europeo seguirá concediendo préstamos a los bancos para que rescaten a las empresas con un tipo de interés preferencial negativo del -0,75 por ciento.

Los índices de seguridad de los bancos se han suavizado y las pruebas de estrés han desaparecido porque en Bruselas creyeron que la crisis de 2008 era “temporal” y que luego todo volvería a ser como antes.

Pero la situación no es como antes sino mucho peor. Muchos bancos van a quebrar. El capitalismo va de una recesión hacia otra más profunda.

Afortundamente, gracias a la pandemia nos están acostumbrando al terror con pequeñas dosis de miedo cotidiano que refuerzan nuestras defensas.

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Interferón: el medicamento que Cuba ha desarrollado con éxito para el coronavirus y que España silencia

Aunque todavía no existe una cura efectiva contra la neumonía viral COVID-19, causada por el nuevo coronavirus, las autoridades sanitarias chinas están desarrollando tratamientos efectivos que reduzcan todo lo posible el número de muertes. 
Uno de los medicamentos utilizados para tratar a los pacientes enfermos es el interferón alfa-2b humano recombinante, que se produce desde el año 2007 en la empresa mixta sino-cubana Changchun Heber Biological Technology (ChangHeber), ubicada en la provincia nororiental de Jilin. 
Li Wenlan, directora ejecutiva de la compañía, indicó que la Comisión Nacional de Salud de China incluyó el interferón alfa-2b en su plan de diagnóstico y tratamiento para la neumonía COVID-19, por lo que aumentó la demanda del medicamento. 
Fabricación cubana a contrarreloj
De acuerdo con la directora, no existían grandes existencias en los almacenes de dicha medicina y el proceso de producción del interferón original y luego el antiviral terminado demora al menos 50 días.

Sin embargo, si se produce directamente con el interferón original, se ahorra por lo menos dos tercios del tiempo. 

 «Al enterarse del grave brote del nuevo coronavirus en China y la urgente necesidad del interferón original para la producción de medicamentos antivirales, el lado cubano aplazó sus pedidos anteriores de importación a China», detalló Li. Además, decidieron designar un grupo de expertos cubanos para brindar ayuda a China. 
ChangHeber inició la producción a partir del interferón original y del 25 de enero al 14 de febrero, en solo 21 días, pusieron en el mercado del país asiático la primera partida del interferón alfa-2b humano recombinante.

Hasta el momento están disponibles 190.000 unidades, aliviando en cierto grado la presión de la demanda del antiviral. 

La experiencia de un hospital sevillano
El interferón ha sido utilizado junto a otros fármacos relativos al tratamiento del VIH/Sida, en el Hospital “Virgen del Rocío” de Sevilla. 
Según explicó el médico del centro
sevillano, Miguel Ángel Benítez el medicamento ha sido catalogado como
un “éxito”, ya que los pacientes responden positivamente al tratamiento
experimental. 
Se trata de la aplicación de lopinavir y ritonavir
—también usado para prevenir el VIH— que  junto al interferón beta, ha
tenido éxito en China y sigue siendo utilizado por varios países
afectados por la epidemia.
El
Interferón alfa 2B, indican los especialistas, posee un mecanismo de
actuación distinto a los otros dos fármcados que se están usando, pero
es igual de efectivo. El medicamento cubano es una proteína que, de
forma natural, producen las células del ser humano cuando son infectadas
por un virus.“El objetivo
es alertar a las demás células, que desarrollan así una mayor
resistencia a la infección”, dijeron los médicos.
Cuba fue uno de los primeros países del Tercer Mundo en desarrollar su propia tecnología para el interferón a finales de la década de 1980. La isla caribeña y el país asiático mantienen diversos proyectos de cooperación en materia de medicina y biotecnología.
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Contagio: Estados Unidos mantiene la presión contra Irán a pesar de la pandemia de coronavirus

Nosotros no nos creemos ninguna de las “informaciones” sobre la epidemia de coronavirus, y menos si procede de expertos de pacotilla. Sin embargo, no nos queda otra que argumentar a partir de algunas de ellas, como la que afirma que Irán es el país más afectado por la pandemia, después de China e Italia.

Supongamos que esa y muchas más cosas de las que cuentan sean ciertas. Supongamos también que los virus y las epidemias, en contra de lo que siglos de historia muestran, es algo por encima de las clases sociales y las fronteras.

En tal caso, el mundo (o sea el imperialismo) debería estar muy interesado en contener la epidemia, cualquiera que sea el lugar en el que se manifieste.

Del mismo modo que la sociedad nos ha impuesto a cada uno de nosotros un estado de guerra con el pretexto de “contener” la propagación de la enfermedad, deberían de preocuparse de “contenerla” en todos los países del mundo, como Irán, sin ir más lejos.

Sin embargo, lo que está ocurriendo es todo lo contrario: el imperialismo aprovecha la propagación de la pandemia en Irán para apretar las tuercas al gobierno. El bloqueo imperialista no se ha levantado, ni siquiera en materia sanitaria o farmacéutica.

Es más, la epidemia resulta funcional al bloqueo porque el remedio -según dicen- está en el aislamiento, el cierre de las fronteras, la prohibición de viajes y el cese de las importaciones.

Ya ocurrió en los años noventa durante el bloqueo de Irak, que incluyó la prohibición de suministrar material sanitario, medicinas e incluso alimentos, lo que causó la muerte de medio de millón de personas, muchos de ellos niños.

En términos relativos, la muerte de medio de millón de personas en un único país a causa de un bloqueo económico demuestra la insignificancia -al menos cuantitativa- de la epidemia actual, atendiendo al número de muertos.

Ayer Amir Afkhami, un experto en el sistema sanitario iraní pronunció una conferencia en la Universidad George Washington, donde afirmó que “las sanciones de Estados Unidos han contribuido a empeorar una situación ya muy mala”.

La política del imperialismo, que es la política por antonomasia en el mundo, incluida la política sanitaria, no es la “contener” y mucho menos la de “luchar” ni contra la enfermedad, ni contra el virus, ni contra su propagación. Más bien habría que afirmar lo contrario: al imperialismo la propagación de la epidemia le favorece, al menos para intensificar la presión contra ciertos países, como Irán. Estirando el argumento se podría decir que el imperialismo quiere que la epidemia se propague.

La mejor demostración de ello es que la OMS no ha exigido el levantamiento del bloqueo a Irán, siquiera con carácter provisional, lo cual no extraña nada y pone al descubierto que es un organismo ajeno a lo que ella misma ha calificado como una “pandemia mundial”. Si Irán le importa un bledo al imperialismo, la pandemia le importa un bledo a la OMS. Por decirlo con otras palabras: la salud le importa un bledo a los organismos internacionales encargados de protegerla.

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Contagio: la invención de una epidemia para imponer la ley marcial en todo el mundo

Giorgio Agamben

Frente a las medidas de emergencia frenéticas, irracionales y completamente injustificadas para una supuesta epidemia debida al coronavirus, es necesario partir de las declaraciones del CNR [Consejo Nacional de Investigaciones Científicas italiano], según las cuales no sólo “no hay ninguna epidemia de SARS-CoV2 en Italia”, sino que de todos modos “la infección, según los datos epidemiológicos disponibles hoy en día sobre decenas de miles de casos, provoca síntomas leves moderados (una especie de gripe) en el 80-90 por ciento de los casos”. En el 10-15 por ciento de los casos, puede desarrollarse una neumonía, cuyo curso es, sin embargo, benigno en la mayoría de los casos. Se estima que sólo el 4 por ciento de los pacientes requieren hospitalización en cuidados intensivos”.

Si esta es la situación real, ¿por qué los medios de comunicación y las autoridades se esfuerzan por difundir un clima de pánico, provocando un verdadero estado de excepción, con graves limitaciones de los movimientos y una suspensión del funcionamiento normal de las condiciones de vida y de trabajo en regiones enteras?

Dos factores pueden ayudar a explicar este comportamiento desproporcionado. En primer lugar, hay una tendencia creciente a utilizar el estado de excepción como paradigma normal de gobierno. El decreto-ley aprobado inmediatamente por el gobierno “por razones de salud y seguridad pública” da lugar a una verdadera militarización “de los municipios y zonas en que se desconoce la fuente de transmisión de al menos una persona o en que hay un caso no atribuible a una persona de una zona ya infectada por el virus”.

Una fórmula tan vaga e indeterminada permitirá extender rápidamente el estado de excepción en todas las regiones, ya que es casi imposible que otros casos no se produzcan en otras partes. Consideremos las graves restricciones a la libertad previstas en el decreto: a) prohibición de expulsión del municipio o zona en cuestión por parte de todos los individuos presentes en cualquier caso en el municipio o zona; b) prohibición de acceso al municipio o zona en cuestión; c) suspensión de eventos o iniciativas de cualquier tipo, actos y toda forma de reunión en un lugar público o privado, incluidos los de carácter cultural, recreativo, deportivo y religioso, aunque se celebren en lugares cerrados y abiertos al público; d) suspensión de los servicios de educación para niños y escuelas de todos los niveles y grados, así como de la asistencia a actividades escolares y de educación superior, excepto las actividades de educación a distancia; e) suspensión de los servicios de apertura al público de museos y otras instituciones y lugares culturales a que se refiere el artículo 101 del Código del Patrimonio Cultural y del Paisaje, según lo dispuesto en el Decreto Legislativo 22 de enero de 2004, n. 42, así como la eficacia de las disposiciones reglamentarias sobre el acceso libre e irrestricto a esas instituciones y lugares; f) suspensión de todos los viajes educativos, tanto en Italia como en el extranjero; g) suspensión de los procedimientos de quiebra y de las actividades de las oficinas públicas, sin perjuicio de la prestación de los servicios esenciales y de los servicios públicos; h) aplicación de la medida de cuarentena con vigilancia activa entre las personas que hayan estado en estrecho contacto con casos confirmados de enfermedades infecciosas generalizadas.

La desproporción frente a lo que según la CNR es una gripe normal, no muy diferente de las que se repiten cada año, es sorprendente. Parecería que, habiendo agotado el terrorismo como causa de las medidas excepcionales, la invención de una epidemia puede ofrecer el pretexto ideal para extenderlas más allá de todos los límites.

El otro factor, no menos inquietante, es el estado de miedo que evidentemente se ha extendido en los últimos años en las conciencias de los individuos y que se traduce en una necesidad real de estados de pánico colectivo, a los que la epidemia vuelve a ofrecer el pretexto ideal. Así, en un círculo vicioso perverso, la limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla.

https://www.quodlibet.it/giorgio-agamben-l-invenzione-di-un-epidemia
https://ficciondelarazon.org/2020/02/27/giorgio-agamben-la-invencion-de-una-epidemia/

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Memoria Histórica

Roma no paga a los traidores y Estados Unidos tampoco

Ahí tienen una foto inédita de hace 45 años de Joe Biden, el actual candidato a las primarias demócratas en las elecciones presidenciales de Estados Unidos que, para diferenciarse de Trump, se declara partidario de la inmigración. Pero durante la Guerra de Vietnam trató de impedir la evacuación de decenas de miles de refugiados de Vietnam del sur, a pesar de que eran cómplices de Estados Unidos.

Entonces Biden dijo que Estados Unidos no tenía ninguna obligación, “ni moral ni de otro tipo”, de evacuar a los extranjeros cuando el ejército norvietnamita y el Viet Cong llevaron a cabo su última ofensiva contra el sur y avanzaron hacia Saigón en 1975.

Su posición contrasta con la que tomó casi 30 años después con los cómplices irakíes y afganos que habían colaborado con los invasores estadounidenses. “Tenemos que ayudar a esta gente”, dijo su entonces asesor de política exterior, Tony Blinken, en 2012. “Tenemos una deuda de gratitud con esta gente. Ponen sus vidas en juego por Estados Unidos”.

Biden dijo en 2015 que no aceptar a los refugiados sirios en Estados Unidos sería una victoria para el Califato Islámico y en 2017 aseguró que había que proteger, apoyar y dar la bienvenida a esos refugiados para cumplir la promesa de Estados Unidos.

Cuando el gobierno fantoche de Vietnam del sur se derrumbó en 1975, el presidente Gerald Ford se comprometió a evacuar a miles de familias survietnamitas que habían ayudado a Estados Unidos durante la guerra. La voz principal que se opuso en el Senado al rescate fue Biden.

Cientos de miles de traidores survietnamitas podían ser perseguidos por las fuerzas liberadoras, pero Biden insistió en que “Estados Unidos no tiene la obligación de evacuar a uno ó 100.001 vietnamitas del sur”.

En abril de 1975, Ford argumentó que como las últimas tropas estadounidenses se habían retirado del país, Estados Unidos debían evacuar a los vietnamitas del sur que habían colaborado con Estados Unidos durante la guerra.

“Estados Unidos tiene una larga tradición de abrir sus puertas a los inmigrantes de todos los países… Y siempre hemos sido una nación humanitaria”, dijo Ford. “Sentimos que varios de estos vietnamitas del sur han sido muy leales a Estados Unidos y merecen la oportunidad de vivir en libertad”.

Pero Roma no paga a los traidores y Biden quería hacer lo mismo. Convocó una reunión entre el presidente y el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para expresar sus objeciones a la solicitud de Ford de que financiaran la evacuación. El Secretario de Estado Henry Kissinger, que dirigió la reunión, dijo a los senadores que “la lista total de personas amenazadas de exterminio en Vietnam es de más de un millón” y que “la lista mínima es de 174.000”.

“Debemos centrarnos en la evacuación de las tropas americanas. Evacuar a los vietnamitas y proporcionar asistencia militar al gobierno de Vietnam del sur son cuestiones completamente diferentes”, dijo.

Kissinger respondió que hay “vietnamitas con los que tenemos una obligación” y Biden respondió: “Votaré por cualquier cantidad de dinero para evacuar a los americanos. No quiero que esto se mezcle con la evacuación de los vietnamitas”.

Ford se sorprendió por la respuesta de Biden, diciendo que no evacuar a los vietnamitas del sur sería una traición a los valores americanos: “Abrimos nuestra puerta a los húngaros… Nuestra tradición es dar la bienvenida a los oprimidos. No creo que esta gente deba ser tratada de manera diferente a los demás, húngaros, cubanos y judíos en la Unión Soviética”.

El Comité de Relaciones Exteriores del Senado recomendó que el proyecto fuera aprobado por el pleno del Senado por una votación de 14 a 3. Biden fue uno de los tres senadores del comité que votaron no. El informe de la conferencia también fue aprobado por el Senado en su totalidad por un voto de 46 a 17, con Biden de nuevo votando en contra.

Saigón cayó el 30 de abril de 1975 y los traidores que no pudieron escapar de Vietnam fueron condenados a cumplir condena en campos de reeducación.

A pesar de la oposición de Biden y otros destacados miembros del partido demócrata de la época, el ejército de Estados Unidos evacuó a más de 130.000 traidores tras el colapso de Vietnam del sur, y cientos de miles más se reasentaron en Estados Unidos en los años siguientes.

Uno de aquellos fue Quang Pham, que escribió una autobiografía en 2010, “A Sense of Duty: Our Journey from Vietnam to America”, sobre la huida a Estados Unidos en 1975 a la edad de 10 años con su madre y tres hermanas, de 11, 6 y 2 años. Su padre, miembro del ejército de Vietnam del Sur, no huyó con ellos y pasó más de una década en un campo de reeducación antes de trasladarse a Estados Unidos en 1992.

Pham elogió a Ford por salvar a los refugiados vietnamitas como su familia y criticó a los demócratas como Biden por tratar de mantenerlos fuera.

Pham creció en Estados Unidos y se unió a los Marines, en cuyas filas combatió en la Primera Guerra del Golfo.

https://www.washingtonexaminer.com/news/the-us-has-no-obligation-biden-fought-to-keep-vietnamese-refugees-out-of-the-us