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Autor: Redacción (página 809 de 1356)

48 años desde la matanza de 120 estudiantes mexicanos por parte de los ‘Halcones’ entrenados por la CIA

Hoy se cumplen 48 años de aquel trágico jueves de Corpus Christi, el 10 de junio de 1971, cuando un grupo paramilitar entrenado por la CIA y conocido como “Los Halcones” reprimió violentamente una manifestación pacífica de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional en apoyo de la de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la cual había sufrido un revés antidemocrático por parte de las autoridades de su estado.

El 30 de mayo de ese año, el gobernador de Nuevo León, Eduardo A. Elizondo Lozano, renunció como parte del programa de conciliación de la Secretaría de Educación Pública y el 5 de junio entró en vigor una nueva ley orgánica que resolvía el conflicto.

Los estudiantes capitalinos, pese a ello, decidieron manifestarse, aun cuando las demandas no eran claras.

Se pedían desde 500 millas de mar territorial hasta efectividad en la apertura democrática prometida por Echeverría. Era, además, una oportunidad para que el gobierno mostrara que no sería represor como el anterior. En los días previos a la manifestación, muchos agentes policiacos comenzaron a patrullar los alrededores del Casco de Santo Tomás

El 10 de junio de 1971 alrededor de las 17 horas salió la marcha estudiantil. Las calles que desembocan a la Avenida de los Maestros estaban bloqueadas por granaderos y agentes policiacos, los cuales impidieron el paso de los estudiantes. Asimismo, también había tanques antimotines a lo largo de Av. Melchor Ocampo (hoy Circuito Interior) junto con transportes del ejército, los cuales se ubicaban cerca del Colegio Militar y transportes de granaderos en un enorme contingente policíaco en el cruce de las avenidas Melchor Ocampo y San Cosme.

Un grupo de choque entrenado por la Dirección Federal de Seguridad y la C.I.A., conocido como “Los Halcones”, los cuales vinieron en camiones y camionetas grises y transportes de granaderos, atacó brutalmente a los estudiantes desde las calles aledañas a la Avenida de los Maestros después de que los granaderos abrieran sus filas.

Los paramilitares venían armados con varas de bambú, palos de kendo y porras, por lo que en un principio fueron fácilmente repelidos por los estudiantes. En un contraataque, los Halcones agredieron a los manifestantes una vez más, esta vez, no sólo con sus garrotes, sino con armas de fuego de alto calibre.

Los estudiantes, por su parte, intentaron inútilmente esconderse de los jóvenes armados. La policía no intervino porque no tenía órdenes de hacerlo y permaneció como espectadora permitiendo la masacre.

El tiroteo se prolongó por varios minutos, durante los cuales algunos transportes daban apoyo logístico al grupo paramilitar, dotándolo con armas y transportes improvisados, como lo fueron automóviles privados, camionetas, patrullas policíacas e incluso una ambulancia de la Cruz Verde.

Los heridos fueron llevados al Hospital Rubén Leñero, pero fue inútil, pues los Halcones llegaron al nosocomio y allí dieron remate a los jóvenes aún en el quirófano, además de intimidar a los internos y al personal médico. El número de muertos fue cercano a 120, entre ellos un muchacho de catorce años: Jorge Callejas Contreras.

Esa misma noche, elementos del ejército resguardaron el Palacio Nacional y el entonces presidente, Luis Echeverría, anunció una investigación sobre la matanza y afirmó que castigarían a los culpables.

Alfonso Martínez Domínguez, regente de la ciudad, y Julio Sánchez Vargas, procurador general, negaron que hubiera Halcones y los jefes policíacos culparon a los estudiantes de haber creado grupos extremistas dentro de su propio movimiento, quienes finalmente habrían atacado a sus compañeros.

Pasó una semana hasta que el coronel Manuel Díaz Escobar aceptara que los había, pero no los involucró en la masacre.

El alto número de periodistas agredidos y de evidencia gráfica de los sucesos logró que la prensa contradijera la versión oficial del gobierno y aceptara la existencia del grupo. Martínez Domínguez entregó su renuncia a Echeverría el 15 de junio pues estaba convencido de que los manifestantes habían sido provocados, entre otras cosas, para que el gobierno tuviera un pretexto y se deshiciera de él.

Así y todo, durante años, Martínez Domínguez recibió el apodo popular de “Don Halconazo” (ya que formalmente se le conocía como Don Alfonso), en alusión a la Matanza del Jueves de Corpus.

El terrible saldo de la manifestación desanimó a muchos estudiantes, pero también propició que se radicalizaran otros más, quienes más tarde formarían parte de las organizaciones guerrilleras urbanas.

Los estudiantes en 1971 demandaban especialmente: la democratización de la enseñanza, el control del presupuesto universitario por los alumnos y profesores y que éste representara un 12 por ciento del PIB, así como libertad política donde obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales gozaran de libertades democráticas reales y controlaran el régimen social; Educación de calidad para todos, en especial para campesinos y obreros, y mayor importancia y respeto a la diversidad cultural mexicana; estricta apertura democrática, apoyo a la vida política sindical de los obreros y fin de la represión por parte del gobierno.

Estas y otras expresiones de la oposición empezarían a canalizarse años después a través de la Reforma Política de 1977, impulsada por José López Portillo desde las entrañas del régimen.

¿Quiénes eran los Halcones?

En 1966 el entonces secretario de gobernación Luis Echeverría manda al Departamento del Distrito Federal al coronel Manuel Díaz Escobar. Éste crea al grupo paramilitar con el objetivo de “reprimir cualquier manifestación de todo movimiento que criticara al gobierno”. Estos eran pagados por el gobierno y encabezados por el regente capitalino.

El grupo estaba formado por militares, pandilleros, jóvenes provenientes de clubes deportivos y “porros” universitarios (*). Estos últimos vieron crecer sus filas tras el “halconazo”. La primera vez que entraron en acción fue el 2 de octubre de 1969, a un año de la matanza de Tlatelolco.

Algunos de los principales mandos de Los Halcones surgieron de la Brigada de Fusileros Paracaidistas del Ejército, entre ellos, Víctor Manuel Flores Reyes, Rafael Delgado Reyes, Sergio San Martín Arrieta, Mario Efraín Ponce Sibaja y Candelario Madera Paz, los cuales entrenaban sus hombres en los llanos de las colonias San Juan de Aragón y Cuchilla del Tesoro, en la delegación Gustavo A. Madero.

Los “halcones” fueron un grupo de más de ochocientos golpeadores y karatekas al mando del militar Manuel Díaz Escobar Figueroa, “El Maestro”, entonces Subdirector de Servicios Generales del DDF, que durante los dos años anteriores a la tragedia, recibió instrucción de box, judo, karate y bojun-su.

Antes del 10 de junio, los “halcones” habían reventado mítines en el IPN y la Preparatoria Popular, y tras la represión del jueves de Corpus Cristi, desmantelaron su campo de entrenamiento de San Juan de Aragón, se concentraron en el Palacio de los Deportes y fueron pagados y disueltos con la consigna de realizar acciones terroristas y asaltos para distraer a la opinión pública.

Díaz Escobar, su jefe, renunció a su cargo de subdirector en el DDF después de la matanza, fue comisionado a la embajada mexicana en Santiago de Chile y el 1 de junio de 1979, fue ascendido por el presidente José López Portillo a general de brigada diplomado del estado mayor.

Jack B. Kubisch, jefe de misión adjunto de la embajada de Estados Unidos en México, señaló en un cable diplomático el 17 de junio de 1971 que los Halcones “son un grupo represivo oficialmente financiado, organizado, entrenado y armado, cuyo propósito principal desde su fundación en septiembre de 1968 ha sido el control de los estudiantes de izquierda y antigobierno”. Kubisch también aclara que la existencia y funciones de los Halcones era bien conocida entre los principales oficiales políticos y de justicia en el gobierno mexicano.

El 18 de junio de 1971, 11 días después de la Masacre de Corpus Christi, Díaz Escobar negó la existencia del grupo durante una declaración ministerial con personal de la Procuraduría General de la República. En dicha comparecencia, Díaz Escobar mencionó que en julio de 1970 se creó “un personal de vigilancia para el cuidado y mantenimiento de instalaciones especiales, como el Metro que se iba a inaugurar, numerosas bombas de agua [y] plantas de tratamiento de aguas negras”, pero que con el cambio de administración (ocurrido el 1 de diciembre de 1970), ese grupo fue dado de baja. Sin embargo, la existencia de los Halcones fue confirmada en años posteriores por confesión de sus antiguos integrantes; muchos de ellos, aprehendidos por delinquir.

Reclutados entre el lumpen

De acuerdo con un informe del Buró de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado de Estados Unidos, los Halcones era reclutados entre estudiantes en edad universitaria por personas relacionadas con oficiales del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quienes gozaban de la confianza personal del presidente Luis Echeverría. A los reclutas se les otorgaba educación universitaria, pago en dinero y la promesa de un futuro brillante en el PRI. Eran entrenados por personal del Ejército y se les proporcionaban armas y equipamiento por un valor cercano a los 200.000 dólares, incluyendo carabinas 100 M-1. Se seleccionaban jóvenes de escasos recursos, “gente resentida, sujetos que pudieran realizar acciones violentas, incurriendo en el asesinato sin remordimientos, ni cuestionamientos de ninguna especie”:

Ser lumpen era otro elemento común entre ellos y, probablemente, considerado para su reclutamiento ya que el sueldo ofrecido resultaba una excelente opción laboral para jóvenes desarraigados, sin instrucción, pobres y resentidos, cuya preparación militar era la única forma de insertarse dentro de la economía formal, por lo que las gratificaciones eran bien recibidas entre ellos y una manera de comprar el silencio de estos sujetos respecto de los actos.

Haber formado parte de la Brigada de Fusileros Paracaidistas era visto como un buen antecedente para pertenecer a los Halcones. Según la declaración de Rafael Delgado a la DFS, ex integrante de la Brigada de Fusileros Paracaidistas y miembro de los Halcones, la convocatoria para ingresar al grupo se hacía de boca a boca. El grupo se nutría de personas que había formado parte del Ejército, pero habían solicitado su baja o habían sido expulsados por mala conducta. A nivel de tropa, no se aceptaban miembros en activo.

Entre los criterios de selección, se valoraba “el entrenamiento físico que tuvieran, la disciplina castrense, el manejo de artes marciales, la edad, la obediencia ciega, la carencia de principios éticos.” Se pedía que los integrantes del grupo gozaran de buena salud; aptitudes para el entrenamiento intensivo en técnicas marciales como karate, judo, kendo y boxeo; debían ser capaces de realizar acrobacias y carreras de resistencia, así como ser aptos en tiro con armas automáticas, manejo de armas blancas y prácticas de sabotaje.

En algunos casos, sus integrantes eran contratados como parte de oficinas ajenas a las actividades que desempeñaban. Tal fue el caso de Mario Romero Ramirez, alias “El Fish”, quien fue empleado del secretario particular del coronel Corona del Rosa a principios de 1967. Romero Ramírez ayudó al gobierno mexicano durante las movilizaciones de estudiantes de 1968 con labores de infiltración y como golpeador. Durante su existencia, los Halcones formaron parte de la nómina del Departamento del Distrito Federal a través del Departamento de Limpia.

Entrenamiento en el extranjero

A inicios de la administración de Echeverría, el secretario de Relaciones Exteriores, Emilio Óscar Rabasa, se reunión con el embajador de Estados Unidos, Robert McBride, para hacerle llegar una petición del mandatario mexicano. Echeverría solicitaba a Washington si estaría dispuesto a preparar un programa de entrenamiento policial para un grupo de fuerzas de seguridad mexicano. De acuerdo con un cable diplomático fechado al 6 de enero de 1971, el subsecretario de Relaciones Exteriores, José S. Gallastegui, y el coronel Manuel Díaz Escobar dijeron que los integrantes de este grupo estaban particularmente interesados en aprender “control de multitudes, lidiar con manifestaciones estudiantiles y disturbios, [así como] entrenar en tácticas de defensa física y combate cuerpo a cuerpo.”

Díaz Escobar describió al grupo que asistiría al entrenamiento como “cuatro o cinco” jóvenes oficiales del Ejército, de veintitantos años; tres serían estudiantes universitarios entre 18-19 años (posibles fuentes del gobierno mexicano en las organizaciones estudiantiles, según apuntes de la embajada); y 8-10 serían jóvenes de veinte años entrenados para “puestos importantes (posibles reclutas para la policía o futuros subjefes de los Halcones). De acuerdo a la Embajada, el grupo operaría completamente fuera del departamento de Policía del Distrito Federal y, por sus edades, estos individuos serían usados para liderar y entrenar a los Halcones.

La conexión entre Díaz Escobar y los Halcones preocupó a la embajada, que creía que los oficiales entrenados podrían regresar a México para “desempeñar algún rol en los Halcones, lidiando duramente y quizá incluso fuera de la ley con líderes estudiantiles y protestas.” En un telegrama fechado al 8 de enero de 1971, el Departamento de Estado de EE.UU., expresó sus dudas por las tácticas “políticamente impopulares” que los entrenados podrían usar en México.

Pese a los señalamientos de la embajada, se acordó el entrenamiento. El 8 de marzo de 1971, un grupo de cinco hombres –incluido el hijo del coronel Díaz Escobar, Manuel Díaz Escobar Celorio– partieron rumbo a Washington, con una fecha de regreso programada al 9 de julio.

El 14 de enero de 1972, un integrante de la organización declaró a la Dirección Federal de Seguridad (DFS) que Díaz Escobar había seleccionado a 40 mandos para ser capacitados en Francia, Estados Unidos, Inglaterra y Japón. Las personas elegidas eran exmilitares, especialmente antiguos integrantes de la Brigada de Fusileros Paracaidistas como Víctor Manuel Flores Reyes, Rafael Delgado Reyes, Sergio San Martín Arrieta, Mario Efraín Ponce Sibaja y Candelario Madera Paz. Leopoldo Muñiz, ex integrante de los Halcones, confirmó que fue enviado, junto con otros 40 elementos, a ser capacitado en el extranjero. El 5 de febrero de 1971 salieron grupos de 10 elementos a recibir entrenamiento en Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Japón.

Infiltración de grupos estudiantiles

Los miembros de los Halcones eran seleccionados por su edad. Debían tener entre 18 y 25 años, de modo que pudieran mezclarse con los estudiantes universitarios.

En los pasillos universitarios, en las agrupaciones, en las movilizaciones, en los comités de huelga, su presencia debía pasar inadvertida. Debían poder informarse e informar de las actividades y formas de lucha de las diferentes escuelas y poder identificar a los estudiantes.

Sus técnicas de infiltración les permitían contar con credenciales de alumnos regulares para poder circular libremente en los planteles, marchas y reuniones de los estudiantes. Durante finales de los años 1960 y principios de los 1970, los Halcones se hicieron pasar por estudiantes de educación media, media superior y superior.

Los Halcones se infiltraban en el movimiento estudiantil, presentándose como activistas que incitaban a la violencia y los actos vandálicos, con lo que hacían parecer a todos los estudiantes como delincuentes potenciales. Nutrían el clima de incertidumbre y miedo al interior de las instituciones educativas y provocaban la fractura entre las escuelas. Al promover el vandalismo, se buscaba la aprobación social para la represión por parte de la fuerza policial y el Ejército.

Muchas versiones concuerdan en que durante la noche llegaron hasta el hospital Rubén Leñero para ejecutar a los universitarios y politécnicos heridos. No se tienen cifras exactas del número de muertos que provocaron los Halcones en la Masacre del Jueves de Corpus, pero las estimaciones dicen que son de más de 120 estudiantes.

Cobijado por la protección del ejército que hacia guardia a los alrededores de Palacio Nacional, Luis Echeverría anunció una investigación sobre la matanza y afirmó que castigarían a los culpables. Cosa que nunca pasó. No hubo un solo consignado ante las autoridades por los asesinatos.

Alfonso Martínez Domínguez, regente de la ciudad y que renunciaría más tarde, y Julio Sánchez Vargas, Procurador General, negaron la existencia de los Halcones y aseguraron que el ataque fue producido por “grupos extremistas de estudiantes” que atacaron a sus compañeros.

https://almomento.mx/a-48-anos-del-halconazo/

(*) En México llaman “porros” a los matones que proliferan en las universidades, organizados por los rectores para atacar e intimidar a los estudiantes progresistas.

La multinacional Orange va a juicio por la presión a la que sometió a sus trabajadores

Con la sala llena comenzó en el tribunal correccional de París el juicio contra la empresa Orange (antes conocida como France Telecom) y siete de sus antiguos directivos por “acoso moral” de los trabajadores.

En los años 2000 France Telecom fue un símbolo del sufrimiento en el trabajo en Francia. Solo en un año, de 2008 a 2009, 35 trabajadores se quitaron la vida, varios de ellos en su lugar de trabajo.

Se trata de un caso de “acoso moral organizado a escala de una empresa por sus dirigentes”, resumieron los jueces al abrir el proceso. Es la primera vez que una empresa que cotiza en la bolsa de París (CAC 40) es juzgada por “acoso moral”.

La empresa, pública hasta 2004 y que desde 2013 se llama Orange, es juzgada como persona moral por “acoso moral institucional”. Según el Código Penal francés el “acoso moral” está definido por “acciones repetidas que tienen como objeto o efecto la degradación de las condiciones de trabajo”.

Además Didier Lombard, que estuvo a la cabeza de la empresa entre el 2005 hasta el 2010, así como su exnúmero dos Louis-Pierre Wenes, y el exdirector de Recursos Humanos de la época, Olivier Barberot, son juzgados por complicidad junto a otros cuatro directivos. Todos se exponen a un año de cárcel y 15.000 euros de multa.

Estos directivos pusieron en marcha un complejo programa de reestructuración que tenía como objetivo el despido de 22.000 de sus 120.000 trabajadores y 10.000 cambios de puestos de trabajo.

En esta causa los magistrados retuvieron los casos de 39 trabajadores: 19 se suicidaron, 12 intentaron hacerlo y 8 sufrieron un episodio de depresión o baja laboral.

En esta causa, sin embargo, estos capataces no son juzgados por su estrategia sino por sus métodos. Desde que se interpuso la primera demanda en su contra en el 2009, el sindicato SUD denunció una “gestión de una extraordinaria brutalidad”.

Aún resuena en la memoria colectiva la frase empleada en el 2006 por Didier Lombard durante un discurso frente a los ejecutivos: “Haré los despidos que tenga que hacer, por la puerta o por la ventana”.

Según los jueces de instrucción, este grupo de dirigentes empleaba “dispositivos de desestabilización del personal” como “controles excesivos”, “marginalización de ciertos trabajadores” y “múltiples reorganizaciones”.

“Esperamos que se condene a los exlíderes de France Telecom”, dijo Patrick Ackermann, representante del sindicato SUD. “Estoy esperando que los viejos cabecillas digan que se arrepienten, que reconozcan que han ido más allá de los límites”.

Otros miembros de los sindicatos, extrabajadores de la empresa, así como asociaciones de víctimas, se reunieron frente al tribunal para hacer presión ante este histórico proceso.

Entre ellos estaba Béatrice Pannier, 56 años, operadora desde 1982 y en baja laboral desde que en el 2011 intentó suicidarse en su lugar de trabajo. Ella dijo esperar “excusas públicas” de los acusados. “Mi vida está rota”, dijo la trabajadora. “Pero la hora de la verdad ha llegado”, añadió.

https://www.france24.com/es/20190506-france-telecom-juicio-acoso-moral-suicidios

El neocolonialismo se reinventa en el nuevo Tratado México-EEUU-Canadá

AMLO: la ‘izquierda’ al servicio del imperialismo
El nuevo Tratado México-EEUU-Canadá, T-MEC, que reemplazará al TLCAN, tendrá un impacto positivo en el PIB real y el empleo de EEUU. Para defender su mercado interno y lograr sus metas de exportación, Trump aprobó la Ley de mejora de la agricultura, que prevé 867.000 millones de dólares en subsidios.

A decir de Trump, el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) fue un pésimo acuerdo para EEUU, pues ocasionó la pérdida de 4 millones de empleos en el sector manufacturero, un déficit de más de 2 billones de dólares. Además, el sector automovilístico habría perdido un 25 por ciento de puestos de trabajo.

Por su parte, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, remitió el T-MEC al Congreso para su aprobación. “Consideramos que nos conviene, que es benéfico para que haya más inversión extranjera, que se estimule la participación de las empresas, para la creación de empleos bien pagados en el país”, afirmó.

Durante los 20 años de vigencia del TLCAN, las exportaciones totales de México han crecido un 525 por ciento, siendo el sector de maquila el más dinámico. No obstante, el Senado mexicano reconoce que el bajo costo de la mano de obra sigue siendo un factor fundamental para la instalación de empresas manufactureras norteamericanas en México.

En el periodo de vigencia del TLCAN, las maquiladoras han creado apenas 700.000 empleos, en un país con una población económicamente activa de 54 millones de personas, de las cuales 30,5 millones tienen trabajos informales y las subocupadas suman 3,8 millones.

Un informe gubernamental afirma que México exporta a sus socios del TLCAN por un valor de 36 millones de dólares cada hora. Pero más allá de los millones, es más que curioso que casi la mitad de los mexicanos aún continúan viviendo en la pobreza.

Según el Gobierno de EEUU, con la firma del T-MEC han logrado “un acuerdo del siglo XXI de alto estándar” que les permitirá eliminar el déficit de 71.000 millones de dólares en comercio de bienes y mejorar el superávit de casi 7.000 millones de dólares en servicios.

La Comisión de Comercio Internacional de los EEUU (USITC, por sus siglas en inglés), hizo una evaluación del posible impacto del T-MEC que arrojó como resultado que las exportaciones estadounidenses a Canadá y México aumentarán en 19.000 y 14.000 millones de dólares, respectivamente.

En cuanto a las importaciones estadounidenses desde Canadá y México, aumentarán en un 5 por ciento y un 3,8 por ciento, respectivamente. El modelo usado por la USITC estima que el acuerdo tendrá un impacto positivo en todos sus sectores industriales.

Estados Unidos entiende que debe preparar a sus empresas para defender su mercado interno y conquistar nuevos. Para ello, el presidente Trump promulgó la Ley de mejora de la agricultura 2018, que dispone 867.000 millones dólares en ayuda al sector para los próximos cinco años.

Uno de los pilares del T-MEC es el referido a la propiedad intelectual, que, entre otros aspectos, define procedimientos judiciales para “evitar la divulgación de secretos comerciales” de las compañías transnacionales en casos de litigio.

Esto le vendrá muy bien a los contaminadores, pues estarán protegidos de no difundir información de los químicos que utilizan. También podrá favorecer a los productores de transgénicos que no estarán obligados a informar, amparándose en el “secreto comercial”.

Según el Gobierno de EEUU, el capítulo de propiedad intelectual “moderniza y proporciona una protección sólida y efectiva” a sus innovadores y creadores.

La oficina para el comercio de EEUU informó que, por primera vez, un acuerdo comercial establece que, de oficio, las autoridades deberán impedir la circulación de las mercancías falsificadas o pirateadas en cada fase de entrada, salida y tránsito por el territorio de cualquiera de los países parte del T-MEC.

El Estado mexicano deberá crear una gran infraestructura legal y policiaca para proteger las inversiones de sus socios. De este modo, el Estado se convierte en gendarme defensor de los intereses de empresas transnacionales, pues de no hacerlo sufrirá sanciones y demandas por no proteger la inversión.

Es sabido que la piratería es una plaga internacional y para combatirla no bastan leyes o policías, pues es también un problema de pobreza, que por lo visto en el TLCAN no solucionará tampoco el T-MEC.

El T-MEC establece que los países deberán ratificar varios tratados internacionales sobre propiedad intelectual, entre ellos UPOV 1991, que es el tratado de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales.

UPOV 1991 ha sido foco de críticas y resistencia en el mundo porque establece derechos de monopolio muy amplios a favor de los obtentores de variedades vegetales, a quienes define como “aquella persona que haya creado o descubierto y puesto a punto una variedad vegetal”.

Esos nuevos derechos abarcan toda la cadena productiva y reproductiva del vegetal en cuestión, incluyendo la producción, reproducción, venta, exportación e importación, que deberá ser autorizada por el obtentor. Dicha “autorización” implica el pago por el uso.

Este nuevo acuerdo constituye una amenaza para la propiedad colectiva del conocimiento tradicional y abre las puertas de par en par a la biopiratería, pues equipara el concepto de “descubrimiento” con el de “invención”, que no son lo mismo.

Es aún más preocupante que el artículo 20 del T-MEC establece que cada país “dispondrá que las patentes puedan obtenerse para cualquier invención, ya sea un producto o un procedimiento, en todos los campos de la tecnología”.

Se podrá patentar vegetales, genes, microorganismos, etc., etc., de la misma forma que se patentan las invenciones industriales.

Es la típica visión colonialista, donde el descubridor, por el mero hecho de haber encontrado algo, se lo apropia, lo patenta y se lucra sin límites. Se trata incluso de una imposición de paradigma, que elimina el conocimiento colectivo de libre acceso y promueve la apropiación y lucro privado.

Según el Instituto de Política Agrícola y Comercial, con el TLCAN los agricultores mexicanos fueron devastados por el maíz barato de los EEUU y casi dos millones de ellos fueron expulsados de la agricultura, muchos se convirtieron en subcontratados y otros se vieron obligados a emigrar.

Los textos del T-MEC y sus anexos conforman cientos de páginas, donde el capítulo de propiedad intelectual es apenas una parte, pero suficiente para constatar que EEUU ha logrado imponer sus reglas neocoloniales, constituyéndose esto en un peligroso antecedente.

La reciente Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que trabajan en las zonas rurales instituye que los Estados respetarán, protegerán y harán efectivos los derechos de los campesinos.

El artículo 19 establece el derecho a proteger los conocimientos tradicionales relativos a los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura; el derecho a conservar, utilizar, intercambiar y vender las semillas o el material de multiplicación que hayan conservado después de la cosecha.

Para el año 2050 se prevé que la población mundial alcance los 10.000 millones. Eso conlleva que la demanda mundial de alimentos aumente en un 70 por ciento.

La creciente demanda de granos, aceites y vegetales es un motor importante para el mercado mundial de semillas, que está valuado en 59.000 millones de dólares y se prevé que llegue a 90.000 millones de dólares en 2024. Este es precisamente el negocio que ahora EEUU y sus transnacionales pretenden monopolizar.

Ocho empresas representan alrededor del 50 por ciento del mercado mundial de semillas, entre ellas Monsanto, Vilmorin & Cie., Syngenta (ahora china, ChemChina-Syngenta), DowDupont Inc., Bayer y DLF Seeds.

Paradójicamente, son los campesinos los principales proveedores de alimentos para más del 70 por ciento de la población mundial, que producen con reducidos recursos.

Durante la campaña electoral, AMLO [Andrés Manuel López Obrador, el Presidente de México] comprometió con su firma incorporar en su plan de Gobierno el Plan de Ayala Siglo XXI 2.0, que tuvo el respaldo de más de 100 organizaciones agrícolas mexicanas.

Dicho documento definió prohibir la siembra de transgénicos y suspender el uso de pesticidas prohibidos.

El plan precisa que “es necesario renegociar el TLCAN y sustituirlo por un Acuerdo Trinacional de Cooperación para el Desarrollo que, a diferencia de aquel no sacrifique nuestra soberanía alimentaria, además de que incluya la legalización de los indocumentados y el derecho a la movilidad transfronteriza”.

¿Tan pronto se habrá olvidado AMLO del Plan Ayala siglo XXI?

https://mundo.sputniknews.com/firmas/201906101087575369-alerta-mexico-neocolonialismo-comercio-tmec-mexico-eeuu-canada/

El hermanastro del dirigente norcoreano Kim Jong-un, asesinado en 2017 en Malasia, era un soplón de la CIA

Kim Jong-nam
Kim Jong-nam, el hermanastro del dirigente norcoreano, Kim Jong-un, que fue asesinado en 2017 en Malasia, era un soplón de la CIA, según informó ayer el Wall Street Journal (*).

El periódico asegura que Kim Jong-nam y los espías estadounidenses se reunieron en múltiples ocasiones. La fuente citada por The Wall Street Journal describió que entre la CIA y Kim Jong-nam “existía un nexo”.

Kim Jong-nam fue asesinado en febrero de 2017 en el aeropuerto de Kuala Lumpur por dos mujeres que le frotaron el rostro con agente nervioso VX —catalogado como arma de destrucción masiva por la ONU— y que según Estados Unidos y Corea del Sur trabajaban para el gobierno de Corea del norte.

Por su parte, Pyongyang ha negado cualquier tipo de implicación en el crimen de Kim Jong-nam y las mujeres, la indonesia Siti Aisyah y la vietnamita Doan Thi Houng, fueron puestas en libertad por Malasia a principios de este año. Doan Thi Houng, liberada en mayo, fue la única condenada por el crimen al declararse culpable de un delito menor.

Según el Wall Street Journal, Kim Jong-nam, que vivía en Macao (China), había viajado a Malasia para reunirse con los espías estadounidenses.

Los detalles concretos de la relación entre la CIA y el hermano de Kim Jong-un “no están claros”, afirma el Wall Street Journal, que indicó que “es poco probable que [Kim Jong-nam] pudiese proveer detalles del funcionamiento interno” de Corea del norte por sus años de lejanía con Pionyang y su círculo de poder.

La fuente citada por el periódico también indicó que Kim Jong-nam posiblemente mantenía contacto con otros servicios de inteligencia, especialmente los de China.

Kim Jong-nam era el hijo mayor del antiguo norcoreano Kim Jong-il (1994-2011) y durante un tiempo se le consideró como su heredero natural. Sin embargo, a principios de la década de los 2000 y durante sus últimos años de vida Kim Jong-nam vivió fuera de la Península coreana.

(*) https://www.wsj.com/articles/north-korean-leaders-slain-half-brother-was-said-to-have-been-a-cia-informant-11560203662

La Brigada Blanca: instrumento de tortura y represión del gobierno durante la guerra sucia mexicana

El gobierno de México anunció el rescate de varios espacios, en edificios públicos, donde se cometieron sistemáticamente actos de tortura durante la llamada “Guerra Sucia”, que comenzó a finales de los años 60 y continuó durante la década de los 70 en todo el país.

Con una página web en donde se encuentran archivos, fotografías y documentos, informes históricos, entrevistas e investigaciones recientes sobre casos de tortura; el documental “La Herencia más Dolorosa” y un memorial en el sótano de lo que fue la Dirección Federal de Seguridad (DFS), lugar en donde torturaban, desaparecían o asesinaban a los disidentes del régimen en turno; el gobierno de López Obrador busca reivindicar la lucha de las y los sobrevivientes, promover la reflexión y la memoria para la no repetición.

La hoy sede de la Dirección General de Estrategias de Atención de los Derechos Humanos de la Subsecretaría de Derechos Humanos, durante la “Guerra Sucia” fue base de operaciones de la Dirección Federal de Seguridad y de la Brigada Blanca.

En ese edificio gubernamental se diseñaron y llevaron a cabo prácticas de contrainsurgencia fuera de la ley, con el fin de exterminar todo intento de oposición del gobierno de aquellos años.

El cuerpo de seguridad denominado “Brigada Blanca”, a cargo de Fernando Gutiérrez Barrios, Luis de la Barreda, Javier García Paniagua, Arturo Acosta Chaparro, Francisco Quiroz Hermosillo, Miguel Nazar Haro, Salomón Tanuz y Francisco Sahagún Vaca; operaba en el sótano de la DFS.

Con base en testimonios y documentos se sabe que el edificio fue un centro de detención arbitraria, de interrogatorios, tortura y desaparición forzada.

La Brigada Blanca se integró en junio de 1972 con un grupo de 240 elementos, entre policías del entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México), elementos del Estado de México, militares y personal de la Dirección Federal de Seguridad, así como de la Policía Judicial Federal, para “investigar y localizar por todos los medios a los miembros de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre y a los guerrilleros que actuaban en el valle de México”, reveló la investigación que desde hace años sigue abierta.

De acuerdo a los reportes oficiales la Brigada Blanca operó en Guerrero, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Puebla y Morelos; el expresidente Luis Echeverría fue quien decidió que comenzara operaciones en la capital mexicana, y decidió que sus mandos fueran el coronel Francisco Quiroz Hermosillo, el capitán Luis de la Barreda Moreno y Miguel Nazar Haro.

Documentos que están bajo resguardo en el Archivo General de la Nación, detallan el “Plan de Operaciones Número Uno: Rastreo”, el cuerpo de tipo paramilitar contaba con 55 vehículos, 253 armas: 153 eran Browning calibre 9 milímetros.

También acreditan que la Brigada Blanca con instalaciones en el Campo Militar número Uno y en el edificio de la DFS.

La operación Rastreo en el Distrito Federal estaba dividida en grupos operativos, tres de localización y neutralización de artefactos explosivos, grupo aéreo y terrestres de vigilancia, y también interrogadores compuestos por 4 elementos especializados.

Los integrantes de esta operación se sometieron a un programa de entrenamiento que incluía: “información y análisis sobre la integración, desarrollo y actividades de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre; conocimientos sobre armamento y prácticas de tiro; técnicas de seguridad; entrenamiento físico y combate sin armas…“

La Liga Comunista 23 de Septiembre, fue una organización guerrillera que surgió para rechazar la política económica y social del presidente Luis Echeverría Álvarez. “Para realizar sus acciones (la liga) está organizada en comandos independientes que cubren las áreas más críticas del valle de México, concentrándose principalmente en zonas fabriles, estudiantiles y de construcciones, en las que busca cubrirse y donde tienen oportunidad de distribuir literatura de carácter subversivo o realizar pintas en contra del gobierno y la burguesía”, indica uno de los informes oficiales de la Brigada Blanca.

La Brigada Blanca fue la herramienta para acabar con las organizaciones armadas de esa época. El testimonio de el exguerrillero Rubén Melitón Ramírez González, sostiene que cuando estaba siendo torturado, se le desprendió la venda de los ojos y pudo identificar a Miguel Nazar Haro como su agresor principal. Ramírez González fundó junto con Francisco Juventino Campaña López las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP).

“Me aplicaba toques eléctricos con una picana, me echaba agua fría en el cuerpo y me golpeaba con una barra. Sus ayudantes solo colaboraban amarrándome y deteniéndome, pero él me aplicaba toques en el ano y los genitales. Me introducía un pequeño cable con corriente eléctrica en el pene y me sumergía en agua podrida o en piletas de excremento. A mis espaldas se encontraba quien después supe que era el capitán Fernando Gutiérrez Barrios”, aseguró en entrevistas con medios de comunicación muchos años después.

En las sesiones de torturas también había extranjeros, probablemente de origen estadounidense, presenciando el desarrollo de las torturas.

Eladio Torres Flores, de la Liga Comunista 23 de Septiembre, también fue víctima de tortura a manos de Nazar Haro: “Él mismo que sacó una escuadra 9 mm, cortó cartucho, me la puso en la sien y jaló del gatillo, no tenía tiros en la recámara”.

Eladio Torres repartía entre obreros y trabajadores el periódico Madera, órgano oficial de la organización. Perdió el brazo a causa de las torturas que recibió en el Campo Militar número Uno.

Fernando Pineda, exmiembro del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), contó hace unos años para el semanario Proceso: “De su escritorio sacó cables, un aparato y una picana. Él mismo me empezó a torturar, luego exigió que me bajara los pantalones. Ante mi negativa, estalló en ira y él (Nazar Haro) personalmente, me empezó a dar toques en los testículos”.

“Las torturas empezaron desde el mismo día de mi detención en Xalapa, en febrero de 1971. Primero fue una ‘calentadita’, querían saber qué hacia en esa casa, no lograron mayor cosa y optaron por trasladarnos a México. Éramos cuatro, dos mujeres y dos hombres, a cada uno nos llevaron por separado, siempre con el rostro cubierto. Nazar Haro simuló tener a mis padres en un cuarto contiguo, Amenazaba con violar a mi madre si no decía lo que sabía. Le dije que no sabía nada”.

La escritora Elena Poniatowska había incluido el siguiente testimonio en su libro “Fuerte es silencio” publicado en 1980. “Yo, Pedro Cassian Olvera, con 35 años de edad, mexicano, doy testimonio de que el 28 de octubre de 1974 fui aprehendido por la Dirección Federal de Seguridad; en donde se me desnudó y se me empezó a golpear en todo el cuerpo, después me mojaron y me empezaron a dar toques eléctricos con una picana en el pene, los testículos, el ano, en una cicatriz que tengo, en las orejas, dentro de las fosas nasales, en los labios, en las encías y en la lengua; después de esto me hicieron comer dos tasas de excremento, luego me tendieron en el suelo y Miguel Nazar me ponía una pistola en la sien jalando el gatillo”.

Ayer por la tarde, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, en conmemoración por los 48 años de “El Halconazo”, ocurrido el 10 de junio de 1971, en donde un grupo militar mató a 120 estudiantes que marchaban por las calles de la capital mexicana, presentó el proyecto llamado “Sitios de Memoria” que el gobierno de López Obrador está llevando a cabo para mantener la memoria histórica, documentar y dar a conocer las graves violaciones a los derechos humanos que se realizaron en los sótanos de los edificios sedes de la Secretaría de Gobernación (Segob), de aquellos años.

https://www.infobae.com/america/mexico/2019/06/11/la-brigada-blanca-el-pavoroso-instrumento-de-tortura-y-represion-del-gobierno-durante-la-guerra-sucia/

Un Golpe de Estado judicial llevó al fascista Bolsonaro a la Presidencia de Brasil

Jair Bolsonaro y Sergio Moro
La técnica del Golpe de Estado en Latinoamérica -y en el mundo entero- ha cambiado notablemente desde los tiempos de Pinochet. No hace falta sacar los tanques a la calle si le puedes poner la toga a un juez golpista para que “luche contra la corrupción”, como ocurrió en Brasil con la Operación Lava Jato, que llevó a Bolsonaro al gobierno y a Lula a la cárcel.

Junto con Bolsonaro el juez Sergio Moro, encargado de la “lucha contra la corrupción”, ocupa ahora el Ministerio de Justicia. Su cómplice fue Deltan Dallagnol, Fiscal General del Estado y las conversaciones entre ambos las publicó el 9 de junio en The Intercept Brazil en portugués.

El Caso Lava Jato involucra a la oligarquía, brasileña y latinoamericana, que ejerce el poder político y económico: grandes empresarios, políticos, periodistas, jueces, fiscales, funcionarios… No se libra nadie.

El caso llevó al encarcelamiento del ex presidente Lula da Silva el año pasado. La condena de Moro a Lula, rápidamente confirmada por un tribunal de apelación, impidió que pudiera presentarse como candidato a la presidencia en un momento en que todas las encuestas le daban como favorito.

Lula ya fue elegido presidente dos veces por una gran mayoría en 2002 y 2006, antes de que el límite de dos años lo obligara a dejar la presidencia en 2010, cuando estaba en la cumbre de su popularidad.

La exclusión de Lula fue la clave que allanó el camino para la victoria electoral de Bolsonaro. Una vez en el gobierno Bolsonaro convirtió al juez Moro en un super ministro de Justicia para mantener la “lucha contra la corrupción” de manera permanente, es decir, para hacer y deshacer lo que diera la gana. Ahora Moro ejerce inmensos poderes policiales y de vigilancia en Brasil. Es un héroe aclamado en el mundo; un ejemplo de “limpieza”.

Los fiscales de Lava Jato habían desempeñado gran parte de su trabajo en secreto, al estilo inquisitorial, impidiendo evaluar la validez de las acusaciones y la solidez de las pruebas. Pero The Intercept ha roto el pacto de silencio y los manejos empiezan a salir a la luz. Ahora los investigados son los fiscales y los jueces, un papel que no les gusta nada.

En las grabaciones divulgadas los fiscales, con la colaboración del juez Moro, hablan abiertamente de su objetivo, que es claramente político: impedir que el Partido de los Trabajadores de Lula gane las elecciones. La famosa “independencia” de los jueces queda al desnudo.

https://theintercept.com/2019/06/09/brazil-car-wash-prosecutors-workers-party-lula/

Más información:
– El capitán Bolsonaro.com.br no dispara balas porque sus armas son virtuales (al menos de momento)
– Regresó a Brasil el papel tutelar de los militares
– ‘Si somos los primeros en ser atacados, debemos ser los primeros en reaccionar’
– ‘El policía que no mata no es policía’, afirma un candidato presidencial brasileño
-La Internacional Judicial, nueva arma imperial
– Brasil otra vez bajo la bota militar yanqui
– ¿Por qué pasó lo que pasó en Brasil?
– La guerra judicial contra gobiernos progresistas
– Dilma Rousseff: de la guerrilla a la poltrona
 

La ciencia al servicio de la guerra: Darpa investiga el uso de animales marinos como espías

Los científicos actuales, y con ellos la ciencia misma y las universidades, no sólo se han convertido en peones al servicio del capital sino de las guerras imperalistas. Este canon está representado por Darpa (Defense Advanced Research Projects Agency), que es el Pentágono de la ciencia y la ciencia del Pentágono.

Uno de los proyectos más recientes de los sicarios al servicio de Darpa es la investigación de los peces, camarones y plancton que habitan en el lecho marino para utilizarlos con fines de espionaje e inteligencia militar.

“Estamos tratando de entender lo que estos organismos pueden decirnos sobre la presencia y los movimientos de todo tipo de vehículos submarinos en el océano”, dice Lori Adornato, la gerente del programa.

Los seres vivos reaccionan de diferentes maneras ante la presencia de vehículos. Uno de los más conocidos, y objeto de uno de los ejes de investigación de Darpa, es el fenómeno de la bioluminiscencia, que induce a ciertos organismos marinos a empezar a brillar cuando son perturbados.

“Si un organismo como Noctiluca [un alga unicelular] está en la superficie del océano y un vehículo submarino se acerca, se puede ver desde un avión que utiliza la pista bioluminiscente”, dice la investigadora.

“Queremos entender si es posible distinguir la respuesta de los organismos a las perturbaciones inducidas por el hombre, o incluso de tipos específicos de objetos”, señala Vern Boyle, vicepresidente de Programas Avanzados y Capacidades Emergentes de Northrop Grumman, que participa en el proyecto de Darpa.

Los científicos observan una amplia gama de criaturas y comportamientos. El mero Goliat, por ejemplo, que puede alcanzar los 2,5 metros de longitud, es conocido por hacer un ruido muy fuerte cuando es abordado por buceadores. También muestra mucha curiosidad cuando un nuevo objeto entra en su hábitat. De hecho, muchas especies de peces hacen ruido constantemente para comunicarse entre sí o en respuesta a amenazas externas.

Uno de los estudios se refiere a la vigilancia del entorno sonoro subacuático. “Todavía estamos en las primeras etapas del proyecto. Acabamos de regresar de un viaje a las Islas Vírgenes de los Estados Unidos donde tomamos medidas de paisajes sonoros en presencia de un vehículo y en ausencia de un vehículo. Apenas estamos empezando a analizar estos datos ahora”, dice Alison Laferrière de Raytheon BBN Technologies, también partícipe del proyecto.

Laferrière está estudiando la posibilidad de explorar las posibilidades que ofrecen un cierto tipo de camarones que continuamente aplauden juntos, creando una señal sonora constante que rebota en los objetos circundantes. La idea es medir, como con los sonares tradicionales, el tiempo requerido para que la señal regrese y su fuerza, lo que podría revelar el tamaño, la forma y la distancia de los objetos submarinos que pasan cerca del crustáceo.

“El concepto no se basa en el hecho de que las gambas cambian su comportamiento de ninguna manera cuando el vehículo se acerca, sino que simplemente utilizan el sonido que crean”, dice.

Por lo tanto, los camarones podrían constituir un sistema de control indetectable y muy eficaz. “Es un sistema pasivo. Será de baja potencia y capaz de detectar incluso los vehículos más silenciosos”, añade Laferrière.

Las gambas se sumergen en el fondo del mar cuando escuchan un ruido fuerte. Los investigadores estudian si podría reaccionar sistemáticamente de la misma manera cuando se encuentra con un vehículo.

Helen Bailey, Profesora Asociada de Investigación en el Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Maryland, es muy optimista sobre el éxito de esta investigación. “Podemos implantar sensores en miniatura en los peces para detectar movimiento y profundidad. La tecnología ya existe para convertirlo en un sistema en tiempo real”, dice.

Según la experta, un ejército de peces puede servir como sistema de alerta de bajo coste contra los submarinos enemigos. Compárese con la cantidad de dinero que los Estados gastan en aviones, barcos, equipos hidrofónicos y micrófonos usados bajo el agua, así como equipos de vigilancia. El nuevo sistema permitiría a los ejército obtener información a bajo coste y en tiempo real.

Determinadas algas iluminan el océano ante la presencia de objetos extraños

Cuando Trump pedía la pena de muerte a cinco menores de edad por un delito que no habían cometido

La cineasta Ava Duvernay estrena en Netflix “Así nos ven”, una serie de cinco capítulos basada en un hecho real: la detención de cinco menores del Bronx que eran inocentes y para los que Trump pedía en 1989 la pena de muerte.

La noche del 19 de abril de 1989 cambió para siempre la vida de Raymond Santana, Kevin Richardson, Antron McCray, Yusef Salaam y Korey Wise, cinco chicos negros de Harlem que estaban en el momento erróneo en el lugar equivocado. Algo que la ficción americana ha retratado de distintas formas y en diferentes momentos. Por ejemplo, vimos la premura policial y judicial para cerrar casos, aunque no estuvieran del todo atados, para cubrir unas estadísticas, como muestra la serie The night of.

Trisha Meili, una empleada de un fondo de inversiones de Wall Street, blanca, de 28 años, fue brutalmente atacada y violada la noche del 19 de abril de 1989 en la zona norte de Central Park, en Nueva York. Justo en ese momento, un grupo de niños bajaba al enorme parque desde el Bronx. Unos cometían robos, otros molestaban a los turistas y otros solo iban a ver lo que hacían los demás. El caso es que les detuvieron. Todos eran menores de edad. Su ADN no coincidía con el de la víctima y sus testimonios no tenían ninguna relación con el suceso. La policía tenía prisa. Nueva York tenía una criminalidad muy alta y el suceso se convirtió en mediático enseguida.

El racismo, la brutalidad policial y un sistema xenófobo y clasista destrozaron la vida de estos cinco chavales solo por el color de su piel y por la necesidad de encontrar un culpable al brutal ataque a una joven. Linda Fairstein, fiscal de hierro y métodos dudosos, que en la serie de Netflix interpreta Felicity Hauffman, instó a los agentes para que consiguiera una confesión de todos ellos, aunque fuera con amenazas, violencia, tortura psicológica y mentiras. Daba igual encontrar al verdadero culpable, pero había que mostrar a los neoyorquinos que todo estaba controlado.

A todos les mintieron, les dijeron que alguien les había visto con la mujer, les daban el nombre de otra persona y les decían que alguien les había acusado del crimen. Lo único que tenía que hacer para salir de allí era confesar que sí que habían participado, pero que había sido la persona que les había acusado quien cometió la violación.

El clima fue tremendo. Poco antes una mujer negra fue violada a escasos metros del suceso, pero nadie puso el foco en esa violación; sino en la mujer blanca, que se convirtió en la víctima de toda la ciudad. El empresario por excelencia de aquel momento, Donald Trump, compraba páginas en la prensa pidiendo la pena de muerte para estos chicos inocentes. Por si fuera poco en una entrevista declaró que quería que “los delincuentes de todas las edades tuvieran miedo”. Nada dijo después, cuando en 2001 apareció el verdadero culpable de la violación, un violador en serie que confesó y cuyo ADN sí coincidía.

Los abogados de los “Cinco de Central Park” acusaron a Trump de inflamar la opinión pública, y tras la confesión del violador en 2001, uno de ellos pidió a Trump que “como mínimo” pidiera “disculpas a esta comunidad y a los jóvenes y sus familias”. Las protestas se sucedieron en las afueras de la Torre Trump. El actual presidente solo tuvo una respuesta: «No me importa si hacen piquetes. Me gustan los piquetes». Quien si pidió perdón, y hasta pagó por ello, fue el ayuntamiento de Nueva York, que les indemnizó 25 años después con 40 millones de dólares.

Trump sigue sin pedir perdón, es más en Twitter ha atacado a la directora de esta miniserie, Ava Duvernay. Es una realizadora comprometida con la lucha contra el racismo en Estados Unidos. Su película Selma estuvo nominada a los Oscar, sobre la marcha por los derechos civiles de Martin Luther King. Después indagó en los fallos del sistema judicial y penitenciario de su país en “La enmienda XIII”, que explica por qué la mayoría de presos son negros, debido al racismo estructural de un país que no pone soluciones. Ahora, en “Así nos ven”, vuelve a denunciar esto.

La historia la conoció a través de uno de los chicos, que escribió por Twitter a Duvernay contándole lo que había sufrido. En los cuatro capítulos, la directora mezcla la parte emotiva con el proceso judicial. Todo un ejercicio de memoria histórica que pone los pelos de punta.

https://cadenaser.com/programa/2019/06/10/el_cine_en_la_ser/1560150300_089518.html

Página del New York Times comprada por Trump para pedir el linchamiento de los menores

Los gasoductos dibujan las alianzas y coaliciones en el Mediterráneo oriental

Israel planea construir el gasoducto submarino más largo del mundo con Chipre y Grecia para transportar gas desde el Mediterráneo oriental hasta Italia y los estados del sur de la Unión Europea. El Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, acaba de dar su apoyo al proyecto. Se enfrentará a un gasoducto turco-ruso competidor, el TurkStream, un posible gasoducto Qatar-Irán-Siria, así como a un intento de Washington de transportar más gas natural licuado (GNL) a la Unión Europea para reducir su dependencia de Rusia.

El proyecto, que ha sido objeto de debate durante varios años desde que Israel descubrió las grandes reservas marinas de gas del campo Leviatán, se conoce como el proyecto de gasoducto EastMed. El gas natural fluirá desde el Leviatán a través de Chipre, Creta y Grecia hasta su terminal de Otranto, en el sureste de Italia. Los planes contemplan un gasoducto de 2.100 kilómetros con una profundidad de tres kilómetros. El costo se estima en 7.000 millones de dólares en un período de construcción de cinco años.

EastMed forma parte de un complejo de nuevas fallas geopolíticas en Oriente Medio. Cabe señalar que Emiratos Árabes Unidos ya han invertido 100 millones de dólares en un proyecto que el Jerusalem Post considera una «piedra angular oculta que sustenta un cambio en las relaciones entre partes del mundo árabe y el Estado judío». Esta frase parece referirse a la propuesta hecha en 2017 por Estados Unidos de crear una «OTAN árabe» con Arabia saudí y otros Estados árabes del Golfo, apoyada por los servicios de inteligencia israelíes, para contrarrestar la influencia de Irán en la región. Hoy se habla poco de esta OTAN árabe, pero los lazos entre el Israel de Netanyahu y los principales países árabes musulmanes sunitas siguen siendo fuertes.

A un actor regional no le gusta la idea de East Med: es la Turquía de Erdogan. Cuando Israel propuso EastMed por primera vez hace dos años, Erdogan se dirigió rápidamente a Rusia para firmar un acuerdo para construir el TurkStream de Gazprom y competir con Israel. EastMed estaría conectada a los yacimientos de gas de la parte griega de Chipre y, por tanto, de la Unión Europea. En los últimos meses, Erdogan ha acercado Turquía a Irán y especialmente a Qatar, un país donde se encuentran importantes figuras de la Hermandad Musulmana, mientras que las tensiones con Arabia saudí e Israel están aumentando. Por lo tanto, el conflicto entre sunitas y chiítas parece desvanecerse ante los problemas geopolíticos y el control de los gasoductos.

En el verano de 2017 hubo una dramática división entre los países árabes del Golfo, con Arabia saudí declarando un embargo contra Qatar por su «apoyo al terrorismo». Pero en realidad, esta iniciativa pretendía obstaculizar las conversaciones en curso entre Qatar e Irán, que comparten el yacimiento de gas natural más grande del mundo en el Golfo Pérsico. La parte qatarí se llama Campo Norte y su GNL es considerado el más económico del mundo para extraer, lo que ha convertido a Qatar, en los últimos años, en el mayor exportador de GNL del mundo. La parte vecina que pertenece a Irán se llama South Pars.

Después de gastar aproximadamente 3.000 millones de dólares para financiar a los grupos terroristas anti-Assad y anti-Irán en Siria con la vana esperanza de llevar un gasoducto hacia Siria y Turquía y acceder al enorme mercado del gas de la Unión Europea, parece que los versátiles qataríes, en el momento de la decisiva intervención rusa en Siria a finales de 2015, se dieron cuenta de que tendrían mucho que ganar cambiando de bando y trabajando abiertamente con Irán, Assad y Erdogan para vender conjuntamente su gas y el gas iraní a los mercados. Esta fue la razón de la clara división entre Qatar y los saudíes. También hay que señalar que Irán y Turquía acudieron en ayuda de los qataríes cuando los saudíes intentaron imponerles un embargo.

Además de la mezcla geopolítica de intereses en pugna, los tramos del gasoducto del Mar Negro entre Rusia y Turquía se terminaron a finales de 2018 y entraron en funcionamiento en 2019, ofreciendo 31.500 millones de metros cúbicos de gas anuales, la mitad de los cuales, es decir, unos 16.000 millones de metros cúbicos, estarán disponibles para los mercados de la Unión Europea. TurkStream, al igual que NorthStream, transportan gas ruso a la Unión Europea evitando las rutas habituales a través de una Ucrania políticamente hostil. Desde la terminal de Kiyikoy en Turquía, el gas ruso puede transportarse a Bulgaria, Grecia o a ambos países.

Serbia, que no pertenece a la Unión Europea, acaba de empezar a construir su tramo Turk Stream para transportar gas natural ruso a Europa. El Ministro de Asuntos Exteriores serbio, Ivica Dacic, subrayó recientemente en Moscú que los planes de Serbia para la construcción del gasoducto no dependen del trabajo de Bulgaria. TurkStream transportará gas ruso a través de Bulgaria, Serbia y Hungría. Bruselas no está contenta con ello.

Ahora entra en juego Israel, más estrechamente vinculado a Arabia saudí y a Emiratos Árabes Unidos, con el apoyo de Washington, financiado por una empresa francesa, el IGI Poseidón, filial de Edison, y que ofrece así una opción que rivaliza con la de Qatar, Irán, Turquía y Rusia. Turquía amenaza con perforar en busca de petróleo y gas en la parte turca de Chipre, mientras que el Líbano está desafiando la ruta del gasoducto que va de Israel a Chipre. Por último, ExxonMobil acaba de anunciar un importante descubrimiento de gas en las aguas territoriales de Chipre disputado por Turquía y Grecia, que pertenece a la Unión Europea.

No necesitamos realmente una bola de cristal para ver que los futuros conflictos geopolíticos y energéticos en el Mediterráneo oriental ya están previstos. Vigilad esa zona…

F. William Engdahl http://www.williamengdahl.com/englishNEO4May2019.php

Más información:

— Los yacimientos de gas complican las alianzas en el Mediterráneo oriental

Las obras de arte del realismo soviético sirven ahora para los cambalaches capitalistas

‘Sobre la nieve’, del pintor soviético G.Nissky
El 31 de mayo el Tribunal de Arbitraje de Moscú ordenó la confiscación de los activos de dos banqueros, los hermanos Dmitri y Alexei Ananiev, que habían sido demandados por el banco privado PromSvyazBank, del que fueron los principales accionistas hasta 2017.

El banco les pide 282.000 millones de rublos, unos 4.000 millones de euros. Contra todo pronóstico, los dos hermanos no fueron encarcelados y huyeron a Londres. La indulgencia hacia ellos sugiere una protección de las altas esferas del Kremlin.

En efecto, una gran parte de sus propiedades han quedado embargadas por el tribunal. Entre ellas se encuentra el Instituto Ruso de Arte Realista (conocido con el acrónimo ruso Irri), un museo privado con una superficie de 4.500 metros cuadrados creado en 2011 por Alexei Ananiev en una fábrica textil que data de antes de la revolución.

El cambalache parece claro: a cambio de apoderarse de las obras de arte, el gobierno ruso ha dejado escapar al exilio a ambos hermanos.

Pero la noticia es mucho mas sabrosa porque hasta ahora nos habían asegurado que el realismo socialista era una mierda desde el punto de vista artístico, panfletos que no valían nada, como todo lo que se logró en la época soviética.

Es casi seguro que los hermanos Ananiev, unos ortodoxos muy piadosos, no compraron (o sea, robaron) todas esas obras por sintonía ideológica con los comunistas, sino por su valor de mercado. El valor acumulado de las obras expuestas asciende a varias decenas de millones de euros, según el sitio web Artguide.com. Una de las obras de Georgy Nissky, “Sobre la nieve”, fue adquirida por Alexei Ananiev de Sotheby’s por 2,9 millones de dólares en 2015.

Los marchantes y los coleccionaistas saben de los precios del mercado del arte más que los críticos de arte occidentales y las grandes cadenas de intoxicación. Nos enteramos de que el Irri está muy vigilado por una legión de guardias de seguridad que custodian los tesoros artísticos soviéticos, quela entrada sólo cuesta 4 euros y que, además, es un museo modélico en el mundo.

En sus paredes cuelgan todos los grandes nombres del realismo socialista, las joyas del arte soviético. Entre las pinturas más famosas se encuentran las de George Nissky “Sobre la nieve” y “On the Road”; Retrato de Clement Voroshilov en su oficina de Isaak Brodsky; Athlete atando una cinta de Alexander Deineka; Conferencia de Teherán y Clement Voroshilov y Maxim Gorki practicando tiro en la Casa Central del Ejército Rojo de Alexander Guerasimov.

El arte soviético ya padeció un primer ataque al caer la URSS, con la privatización (o sea, el saqueo). Ahora puede llegar el segundo que acabe defiitivamente con él. ¿Qué harán los acreedores con el museo?, ¿venderán las obras de arte para cobrar el dinero que les deben?

De momento el museo está cerrado por tiempo indefinido.

Stalin con el general Voroshilov, obra de Guerasimov

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