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| Seijo, el juez amigo de los bancos |
Autor: Redacción

La falta de ciertos anticuerpos significaría que algunos no tienen un “pasaporte de inmunidad” y, por lo tanto, no se les permitirá salir a la calle. Aquellos que los tienen recibirían certificados para que puedan desplazarse y reintegrarse al trabajo, mientras que los otros deberán quedarse en casa.
La Organización Mundial de la Salud ha advertido a los gobiernos contra la emisión de pasaportes de inmunidad, diciendo que no hay evidencia de que las personas que se han recuperado del coronavirus estén protegidas frente a una segunda infección.
Los científicos también empiezan a levantar la voz (1). Tiene “tantos defectos que es difícil saber por dónde comenzar”, escriben la bióloga molecular Natalie Kofler, fundadora de la iniciativa mundial Editing Nature, y la bioética canadiense Françoise Baylis, en un artículo publicado en la revista Nature (2).
Las científicas aseguran que no está claro que las personas desarrollen algún tipo de inmunidad duradera después de una infección de coronavirus.
Las pruebas no son fiables, añaden. Algunas pruebas de anticuerpos tienen altas tasas de falsos positivos, según las evaluaciones realizadas por un consorcio de laboratorios de California (3).
Las pruebas tampoco son accesibles a todos. No hay suficientes pruebas para todos los que las necesitan. En Estados Unidos, más de 1,5 millones de personas han dado positivo por coronavirus. El cálculo actual es insuficiente, según Peter Hotez, profesor del Baylor College of Medicine (4).
Además, si solo permiten trabajar a los supervivientes del coronavirus, la mano de obra va a escasear y los salarios aumentarán. “La baja prevalencia de la enfermedad combinada con una capacidad de prueba limitada, sin mencionar las pruebas poco fiables, significa que solo una pequeña fracción de cualquier población estaría certificada como libre para trabajar”, escriben.
También hay que tener en cuenta el derecho a la intimidad y la marginación. Vigilar a las personas para comprobar quién es inmune afecta a los grupos que ya están marginados. Durante la pandemia, los negros e hispanos han sido detenidos por violar las normas de confinamiento de Nueva York. “Con un mayor control viene una mayor vigilancia, y con ello mayores riesgos de perfiles y daños potenciales a los grupos raciales, sexuales, religiosos u otras minorías”, escriben las científicas.
El control creará nuevas forma de marginación social. “Etiquetar a las personas sobre la base de su estatus de coronavirus crearía una nueva medida para dividir a los que tienen de los que no tienen coronavirus”.
Habrá más discriminación porque cualquier programa para certificar la inmunidad podría ampliarse para incluir otros datos confidenciales de salud. “Los pasaportes de inmunidad de hoy podrían convertirse en los pasaportes biológicos de mañana”, advierten (5).
Los pasaportes de inmunidad podrían alentar a las personas a infectarse a propósito. “Si el acceso a ciertas libertades sociales y económicas se otorga solo a las personas que se han recuperado del coronavirus, entonces los pasaportes de inmunidad podrían incentivar a las personas sanas y no inmunes a buscar la infección voluntariamente, poniéndose a sí mismas y a otros en riesgo”.
(1) https://www.cnn.com/2020/04/25/us/who-immunity-antibodies-coronavirus/index.html
(2) https://www.nature.com/articles/d41586-020-01451-0
(3) https://cnnespanol.cnn.com/2020/05/11/todavia-puede-ser-dificil-hacerse-una-prueba-de-coronavirus-pero-ese-no-es-el-unico-problema/
(4) https://www.cnn.com/2020/05/07/politics/coronavirus-antibody-testing-problems-cdc-fda-invs/index.html
(5) https://www.cnn.com/2020/05/12/business/coronavirus-antibody-test-discrimination-intl-gbr-scli/index.html
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| Le Maire, ministro francés de Economía |
Nada más abrirse la bolsa, la cotización de las acciones del monopolio cayó hasta un 2,61 por ciento.
“Renault puede desaparecer”, dice el ministro francés.
El monopolio, que ha solicitado el apoyo del Estado, está considerando el cierre de varias fábricas. Bruno Le Maire reconoció que era esencial que pudiera reducir su capacidad de producción para asegurar su competitividad.
“Por supuesto, los empleados no deben ser la variable del ajuste de Renault”, pero “Renault también debe tener la oportunidad de ajustar su herramienta de producción, para ser más competitivo, porque de lo contrario Renault se verá amenazada”, dice Le Maire.
El ministro promete que firmará un préstamo garantizado por el Estado de 5.000 millones de euros solicitado por Renault una vez que se conociera la estrategia del monopolio.
La bancarrota de Renault no es consecuencia del coronavirus, ni del confinamiento. El monopolio se hunde desde que a finales de 2018 su antiguo director general, Carlos Ghosn, cayera en desgracia en Japón.
El año pasado tuvo su primera pérdida neta en diez años debido a su propia crisis y a la de su socio Nissan. Antes de que acabe este mes debe elaborar un plan de ahorro de 2.000 millones de euros en tres años.
Además de cerrar la fábrica Nissan de Barcelona, tiene previsto cerrar otros tres centros en Francia. El socio japonés planea despedir 20.000 trabajadores en todo el mundo, principalmente en Europa y en los países periféricos.
A principios de la próxima semana Macron anunciará un plan de apoyo al sector automovilístico, un mercado que ha caído casi un 80 por ciento, con cierres de fábricas en todo el mundo.
Para salir del agujero, Renault, como los demás monopolios del sector, confía que el mercado se amplíe gracias a la prohibición de los vehículos de combustión convencional y el mercado emergente de vehículos eléctricos.
https://www.web24.news/u/2020/05/renault-plays-its-survival-warns-bruno-le-maire.html

El sistema Thermal Vision System realiza mediciones en menos de un segundo y sin necesidad de contacto, lo que además de evitar riesgos, permite evitar colas o retrasos en las entradas y salidas, especialmente en los espacios en los que se prevé un gran flujo de personas, como accesos a edificios de oficinas, plataformas industriales o zonas comerciales.
Una de sus principales ventajas respecto a otras soluciones es que combina cámaras termográficas con aplicaciones informáticas propias, desarrollado por Sothis, que incorporan inteligencia artificial para medir la temperatura únicamente tomando como referencia el lacrimal de los ojos, que es la zona más precisa.
“En algunas circunstancias, las mediciones serían incorrectas si tomásemos como referencia el rostro completo. Por ejemplo, en situaciones como la actual, las mejillas tienden a calentarse más debido al uso de la mascarilla, generando falsos positivos. Por eso, nuestra solución toma como referencia la cuenca de los ojos y no toda el área facial”, explica Joaquín Guerra, director general de la Unidad de Negocio de Control y Consultoría Industrial de Sothis. El rango de precisión de este sistema presenta una variación máxima de 0,3ºC.
Cuando la persona pasa por delante del sistema se realiza la medición y en función de la temperatura corporal detectada se prosigue con el protocolo de seguridad establecido por el responsable del edificio.
Tanto si la persona puede pasar en caso de no detectar fiebre, o si se ha detectado temperatura elevada, el mensaje que muestra la pantalla es personalizable para cada cliente, al tratarse de un programa propio.
El prototipo del sistema Thermal Vision System de Sothis ya se ha instalado en Valencia, a través de un acuerdo con Marina de Empresas. Los accesos al edificio se han convertido en los primeros en incorporar esta tecnología.
Esta tecnología está especialmente orientada a mejorar la prevención en los accesos de trabajadores en sectores industriales, pero también para oficinas o retail, como locales comerciales y negocios a pie de calle con mucho tránsito de personas.
La instalación se realiza en una media de solo cuatro horas y el proceso cumple con los requerimientos de protección de datos que establece la legislación. Al tratarse de un programa propio, se puede integrar con otras tecnologías como por ejemplo sistemas de control de acceso mediante huella dactilar o procesos de producción, entre otros.
https://valenciaplaza.com/sothis-lanza-una-solucion-pionera-para-medir-la-temperatura-corporal-a-traves-de-los-ojos-al-acceder-a-instalaciones
Para quienes nunca siguen las noticias africanas, rebobinamos el culebrón del enfrentamiento entre Madagascar y la OMS. Hasta ahora hemos contado que varios países africanos, entre ellos Madagascar, han expulsado a la OMS de su suelo.
También hemos contado la historia de la quina y sus múltiples derivados, cuyo origen está en los indígenas americanos y que fue pirateada por los europeos, entre ellos los jesuitas, que la han utilizado como remedio farmacológico desde hace 400 años.
Madagascar ha patentado un derivado de la quina, llamado CVO, como fármaco antibacteriano que, al mismo tiempo, tendría también efectos antivirales, por lo que en medio de una pandemia resultaría un éxito comercial. Al menos eso es lo que ellos creen.
La OMS ha saboteado la distribución de CVO porque no ha sido probado siguiendo los cánones clínicos que son aceptados por las grandes potencias colonialistas antes de comercializar un medicamento.
Como consecuencia de ello, el Presidente de la isla africana, Andry Rajoelina, ha expulsado a los funcionarios de la OMS del país y ha llamado a otros países del continente a que hagan lo propio.
No obstante, el miércoles el Presidente malgache mantuvo una videoconferencia con el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que acabó en una tregua.
Según Rajoelina, la OMS se comprometió a realizar pruebas de laboratorio sobre la eficacia antiviral de la CVO, cuya fórmula magistral entregarán al organismo, previa firma de “una cláusula de confidencialidad”.
Los africanos temen que vuelva a reproducirse la piratería a la que son tan aficionados los colonialistas y cuyo truco es ampliamente conocido: los remedios caseros no curan nada (son brujería), pero por si acaso se lo llevan a casa y acaban patentándolo y comercializándolo ellos mismos con otros nombres.
En una entrevista pública a las cadenas colonialistas, Rajoelina ha afirmado que el CVO no ha sido aprobado aún por su origen africano, es decir, porque su patente no está en poder de las multinacionales farmacéuticas.
El Presidente malgache se ha quedado corto: el CVO no ha sido respaldado porque el colonialismo sigue a pleno rendimiento en África, en este caso bajo la forma de una sustitución de la medicina autóctona (calificada de anticientífica) por la medicina colonial (calificada de científica).
El acuerdo con la OMS significa que Madagascar formará parte de lo que llaman “Ensayo de Solidaridad”, una iniciativa para demostrar la eficacia de tres remedios antivirales africanos.
“Sobre la base de estudios de laboratorio, en animales y clínicos, se seleccionaron las siguientes opciones: remediavir, lopinavir/ritonavir con interferón beta-1a, y cloroquina o hidroxicloroquina”, dice la página web de la OMS.
¿Cuál es el futuro que le espera al CVO? Hemos consultado el tarot, que nos dicen lo siguiente:
El CVO no va a pasar las pruebas clínicas, por lo que será despreciado como la típica santería africana.
Si pasa las pruebas, las multinacionales farmacéuticas se apoderarán de la patente, lo comercializarán por todo el mundo en garrafones de cinco litros.
Si el CVO tiene que competir con antivirales, como el remdesivir de la multinacional Gilead, a los consumidores se les planteará una disyuntiva: o bien optan por una mercancía africana o bien por una mercancía “made in USA”.
Ningún país va a poner en las etiquetas que el CVO ha pasado las pruebas clínicas, mientras el remdesivir es un pucherazo del canalla de Fauci y sus secuaces.
Más información:
– Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre la hidroxicloroquina, el brebaje favorito de Trump
– Tras Tanzania también Burundi expulsa a los miembros de la OMS
– El Instituto Pasteur reconoce que infló las cifras reales de ‘contagiados’ de coronavirus en Madagascar
– Madagascar no vacunará a la población contra el coronavirus (de momento)

Las conversaciones fueron obviamente grabadas por Poroshenko. Los periodistas pudieron acceder a ellas y se las entregaron al diputado Andrei Derkatch que, junto con otros diputados y periodistas, investiga la corrupción en Ucrania.
Biden decidió despedir al Fiscal General Viktor Chokin, que estaba investigando a la empresa Burisma, en la que el hijo de Biden se sentaba en el Consejo de Administración y de la que recibió 900.000 dólares por actividades de “consultoría”.
Chokin estaba tras la pista de la familia Biden, por lo que el padre presionó al presidente ucraniano para que destituyera al incómodo fiscal, a pesar de que no había ningún motivo para ello.
La destitución de Chokin fue la condición sine qua non para que Ucrania obtuviera un crédito de 1.000 millones de dólares.
En su lugar Biden nombró a Yuri Lutsenko como fiscal general.
Tras la destitución de Chokin, las investigaciones sobre Burisma se cerraron o se transfirieron a NABU (la Oficina Ucraniana de Anticorrupción), que en lugar de investigar los crímenes de la familia Biden, pasó la información personal de Chokin y su familia a los sicarios de Biden en la embajada de Estados Unidos en Kiev.
Burisma lavó 3,4 millones de dólares que fueron transferidos a las cuentas de Rosemont Seneca con la ayuda del banco estadounidense Morgan Stanley, para pagar los servicios de “consultoría”, algunos de los cuales fueron proporcionados por papá Biden.
¿En qué se emplearon esos 1.000 millones de dólares? Fueron a parar a la industria de defensa a través de contratos del gobierno ucraniano, que los pagó con el crédito de Estados Unidos, o sea, fueron a parar a los bolsillos de los propietarios de esas empresas del complejo militar industrial, a saber, Poroshenko y Svinashuk.
Poroshenko cobró de forma personal y directa 200 millones de dólares para cerrar las investigaciones sobre Burisma (*), según la acusación recientemente presentada en su contra en Kiev.
(*) https://112.international/politics/poroshenko-accused-of-receiving–200-million-for-closing-case-against-burisma-50679.html

Respecto al año pasado se han incrementado estos servicios en un 130 por ciento, ya que el año pasado en el mismo tiempo sólo hallaron a 27 personas fallecidas.
Según los datos de Bomberos, entre el 11 de marzo y el 11 de mayo se han efectuado la apertura de 605 puertas encontrando en el interior a 62 personas sin vida. «De este dato no podemos deducir en ningún caso que todos los fallecidos estuvieran en situación de soledad familiar y que todos los códigos de apertura de puertas sean por fallecimiento», ha señalado Hernández en respuesta a una pregunta del concejal socialista Ramón Silva.
En el mismo periodo de 2019 los Bomberos realizaron 441 aperturas de puerta, según el área de Seguridad que aclara que se desconoce si la «causa por lo que vivían solos esos ancianos hallados muertos era por el Covid o por carecer de familia».
El concejal del PSOE ha agradecido esta respuesta. «Cualquier fallecido en soledad es un dato muy triste», pero «los datos cribados no son tan duros como los que se podían consultar públicamente», ha señalado, aludiendo al aumento del 76 por ciento en marzo y del 55 por ciento en abril de las aperturas de puertas por parte de bomberos.
Entre marzo y abril, los grupos de descontaminación del Cuerpo de Bomberos de la capital han realizado 396 intervenciones en dependencias externas e internas y municipales (156 en marzo y 240 en abril), incluidas las de los retenes preventivos en el hospital de IFEMA. De estas casi 400 actuaciones, 156 se llevaron a cabo en residencias de mayores (24 en marzo y 132 en abril). Bomberos de Madrid también permaneció como retén en el hospital de campaña de IFEMA, en colaboración con Bomberos de la Comunidad, para prestar un servicio preventivo (con dotación de bomba) y participa en el reparto de alimentos a la población hambrienta.
https://amp.elmundo.es/madrid/2020/05/20/5ec5244621efa0f91e8b4618.html
Más información:
– No han muerto miles de ancianos en los asilos por coronavirus: los ha matado el capitalismo
– La fiscalía archiva la investigación por las muertes de los ancianos en las residencias
– Los ancianos son una mercancía y si además tienen coronavirus el negocio es redondo
– ‘No los llevaron al hospital, los médicos los sedaron para evitarles el dolor y allí murieron. Había instrucciones’
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La Junta de Castilla y León también prohibió el traslado de ancianos
desde las residencias a los hospitales durante el apogeo de la pandemia
–
La Comunidad de Madrid ha destituido al alto cargo que dio la orden de
no trasladar a los hospitales a los ancianos de las residencias
– “A mi padre le sedaron en lugar de llevarle al hospital” desde el asilo, dice el familiar de un anciano fallecido

Los espías de la BfV forman parte del Ministerio del Interior y su campaña está enfrentada a la política que hasta la fecha ha mantenido el Ministerio de Asuntos Exteriores, que desde el comienzo de la Primavera Árabe se ocupaba de la Hermandad y había creado una oficina especial para apoyarles.
Parece que los yihadistas son amigos de un Ministerio y enemigos del otro, pero no es así. La Hermandad Musulmana eran amigos y ahora han dejado de serlo. En el Estado moderno los enemigos no son ni dejan de ser. Mejor dicho, no son casi nada. Depende de las necesidades del amo. Como en este caso, los amigos pasan a ser enemigos, y a la inversa.
En un informe de 2 de febrero del año pasado, los espías afirmaron que, a pesar de su apariencia conforme a la Constitución, la Hermandad persigue objetivos secretos que rechazan la democracia y el estado de derecho. También señala que, a largo plazo, la Hermandad es más peligrosa para Alemania que Al-Qaeda y el Califato Islámico.
Después de un año de intoxicación, la BfV señala que la Hermandad no tiene medios para influir en los musulmanes de Alemania.
Como llevamos años contando, la Hermandad al menos desde 1945 ha sido patrocinada por el MI6 y desde 1953 por la CIA. Durante la Guerra Fría, los anglosajones solicitaron a sus aliados franceses y alemanes que acogieran a los cabecillas de la Hermandad que la OTAN estaba empleando contra la URSS.
En este contexto, el egipcio Said Ramadan creó el Centro Islámico de Munich y organizó un programa financiado por el Congreso de Estados Unidos en Radio Libertad especialmente dirigido a los musulmanes de la URSS.
En los años ochenta, Alemania concedió asilo político a los dirigentes de la rama siria de la Hermandad que no habían logrado derrocar al gobierno baasista de Damasco.
En 2011, mientras los anglosajones trataban de llevar al poder a la Hermandad en Oriente Medio, Alemania fue su retaguardia. Al director de su centro de estudios de política exterior (SWP), Volker Perthes, le autorizaron a elaborar un plan para la rendición total e incondicional de Siria en nombre del número 2 de la ONU, el embajador estadounidense Jeffrey Feltman.
En 2017 Trump prohibió a su gobierno seguir apoyando al Califato Islámico y a finales del año siguiente el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas, decidió cambiar su política, ordenando a la BfV iniciar el lavado de cerebro de sus parlamentarios.
Contrariamente a lo que su nombre sugiere, la Hermandad Musulmana no es una organización religiosa, sino una organización política secreta. Está organizada según el modelo de la masonería inglesa y tiene mucho cuidado en negar la pertenencia de sus miembros. Casi todos los cabecillas yihadistas han salido de sus filas, desde Osama Bin Laden hasta el gran califa Abu Bakr Al-Baghdadi.
Más información:
– El islamismo funciona con mando a distancia
– Un vestigio de la guerra fría: la Hermandad Musulmana
– El impulso del imperialismo británico al terrorismo yihadista (2)
– La Hermandad Musulmana ayudó al imperialismo a robar el dinero de Libia
– Los vínculos secretos de Washington con la Hermandad Musulmana
El gobierno de Trump ha intensificado silenciosamente una campaña de bombardeos y asaltos encubiertos en Somalia en medio de la pandemia mundial de coronavirus. Ni la Casa Blanca ni el Pentágono han proporcionado ninguna explicación de esta escalada mortal de una guerra que el Congreso no ha declarado y que los medios rara vez informan.
Las estadísticas públicas muestran un aumento considerable en los ataques aéreos desde la presidencia de Obama. De 2009 a 2016, el Comando Africano del ejército estadounidense (Africom) anunció 36 ataques aéreos en Somalia.
Bajo el gobierno de Trump, el Ejército llevó a cabo al menos 63 bombardeos en 2019, y otros 39 en los primeros cuatro meses de 2020. El objetivo aparente ha sido el grupo insurgente islamista Al-Shabab, pero normalmente las víctimas son civiles somalíes.
Según Airwars, un grupo de monitoreo de ataques aéreos con sede en el Reino Unido, las muertes de civiles, aunque bajas en relación con otras campañas de bombardeos en Irak, Afganistán o Siria, pueden exceder las estimaciones oficiales del Pentágono hasta en un 6800 por ciento. Decenas de miles de somalíes han huido de áreas que Estados Unidos bombardea regularmente, resguardándose en campos de refugiados ya superpoblados fuera de la capital, Mogadiscio.
Hay aproximadamente 2,6 millones de desplazados internos en Somalia que apenas sobreviven y que a menudo dependen de la ayuda humanitaria, y es además un campo de pruebas ideal para los experimentos de guerra biológica en las actuales circunstancias, siempre con la excusa del coronavirus.
Si bien un análisis exhaustivo de la sórdida historia de las operaciones militares estadounidenses en Somalia llenaría múltiples volúmenes, vale la pena recordar en qué ha consistido la acción de Washington. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos presionó a la ONU para que entregara la región étnicamente somalí de Ogadén a Etiopía.
Eso fue hasta que los oficiales militares etíopes de izquierda agrupados en torno al DERG y encabezados por Mefistu Haile Mariam, tomaron el poder mediante la revolución de 1974, momento en el que Estados Unidos cambió de bando. Washington comenzó a alentar la guerra que siguió sobre Ogadén, y durante la siguiente década y media, Estados Unidos financió la dictadura del criminal Mohammed Siad Barre.
Sin embargo, después de la caída del Muro de Berlín, Barre ya no le era útil a Estados Unidos y pasó a ser un aliado incómodo, por lo que el Congreso suspendió la ayuda militar y, lo que es más importante, económica. Barre pronto sería derrocado en un golpe de estado en 1991, y las milicias basadas en clanes dividieron los restos del estado somalí. La guerra civil se desencadenó y cientos de miles de personas murieron de hambre.
Gracias a la película de Hollywood de 2001 “Blackhawk Down”, lo que vino después es un poco de la historia somalí que la mayoría de la población del planeta conoce. En 1992, las tropas estadounidenses se infiltraron en Somalia para apoyar lo que comenzó como una respuesta “humanitaria” de la ONU.
En medio del caos, la ONU y especialmente los Estados Unidos tomaron partido en la guerra civil interna que se estaba desarrollando. Luego, después de que soldados de operaciones especiales estadounidenses mataran a numerosos civiles en la búsqueda de un señor de la guerra, miles de somalíes se volvieron contra un grupo comando del ejército de Estados Unidos.
En la batalla de un día que inspiró la película, 18 soldados estadounidenses y unos 500 hombres, mujeres y niños somalíes fueron asesinados. Lo que obligó al presidente Bill Clinton a retirar las tropas en cuestión de meses.
A partir de entonces, a Washington le dejó de interesar Somalia, hasta los atentados de Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001, que colocaron a la región, y a cualquier cosa que oliera a islamista, en la mira del Pentágono.
No había mucha presencia de Al-Qaeda en Somalia en ese momento, por lo que Estados Unidos básicamente inventó una. En 2006, después de que un movimiento heterogéneo pero popular de los llamados “Tribunales Islámicos” aportara cierta estabilidad al país, Washington alentó, respaldó e incluso participó en una invasión etíope.
Esto también fue contraproducente. La línea más dura de Al-Shabab fue potenciada, y creció en popularidad a través de su resistencia a la ocupación ilegal etíope y a los corruptos gobiernos provisionales respaldados por la ONU y los Estados Unidos que siguieron. Y lo que el director de operaciones del AFRICOM llamó la “enfermedad” de Al-Shabab ahora se utiliza como una vaga justificación de la última escalada en los ataques aéreos estadounidenses.
¿Cuántas personas en el mundo saben que entre 500 y 800 soldados estadounidenses tienen su base en Somalia actualmente?, probablemente nadie. También es probable que menos personas aún tengan la menor idea de que tres estadounidenses fueron asesinados en la vecina Kenia hace unos meses, cuando Al-Shabab casi logra invadir una base aérea que albergaba a tropas norteamericanas.
Y es que cuanto más intensos y abiertos son los ataques militares y la presencia de los Estados Unidos, Al Shabab se va empoderando todavía más, organizando una estructura de poder y de influencia social similar a la que Hezbollah tiene actualmente en el Líbano.
Como concluye un informe del Costs of War Project (“Proyecto Costes de Guerra“) de la Universidad de Brown: “Al-Shabaab es impulsado, en parte, por la guerra que los Estados Unidos libran contra la organización”, en lo que parece una operación de “autosabotaje” de la política exterior norteamericana en la zona.
La mayor parte de la financiación proviene de la piratería, y la ONU, con el apoyo tácito incluso de la OTAN, han pedido un alto el fuego mundial durante la pandemia de coronavirus.
Sin embargo el equipo de Trump ha intensificado las acciones militares en varios puntos críticos, especialmente en esta zona, lo que llevará inevitablemente a que la región acuda en auxilio a China y Rusia. Ante tal inercia estratégica, uno no puede evitar desear que el ejército de los Estados Unidos preste atención a su propia doctrina, en concreto a su lista de “8 paradojas de la contrainsurgencia”, y que en circunstancias como las que nos están rodeando en las últimas semanas, es de plena vigencia: “a veces no hacer nada es la mejor estrategia”.

