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Autor: Redacción (página 807 de 1359)

Pegasus: si entra en tu móvil también entra en tu cabeza

La empresa NSO Group la fundaron dos militares israelíes en 2010. Su producto estrella es el programa de espionaje Pegasus, que vende a otros gobiernos, que a su vez los utilizan para vigilar e incluso asesinar a disidentes, opositores, periodistas, e incluso a empresas de la competencia (1).

Las empresas israelíes han perfeccionado sus técnicas de vigilancia digital en el contexto de la ocupación de Palestina. Israel domina el arte de vigilar a millones de palestinos en Cisjordania, Gaza e Israel y ahora sus empresas venden sus conocimientos a gobiernos que admiran su capacidad para reprimir cualquier clase de oposición.

Un teléfono infectado por el programa Pegasus es totalmente controlable por terceros desde el exterior. El programa permite determinar la ubicación del teléfono, activar la cámara y el micrófono, grabar conversaciones y tener acceso a todos los datos personales (SMS, correos electrónicos, contactos, fotos, vídeos, así como conversaciones en Instagram, Whatsapp o cualquier red social). Es como estar presente en la cabeza del otro.

NSO Group no es la única empresa israelí que vende tecnologías de espionaje político. Black Cube también está acusada de controlar a los opositores de Joseph Kabila, antiguo Jefe de Estado de la República Democrática del Congo (2001-2019). Harvey Weinstein, el productor de Hollywood que catalizó el movimiento #metoo, contrató a Black Cube para intimidar a las mujeres que le acusaban de violación.

La empresa israelí se dirigió a las ONG para intimidarlas en el contexto de las elecciones presidenciales húngaras, entre diciembre de 2017 y marzo de 2018.

Las técnicas cambian, pero el objetivo es siempre el mismo: capitalistas y Estados poderosos que quieren vigilar o intimidar a sus enemigos y competidores de una manera subrepticia.

Las empresas israelíes de inteligencia son una continuación del servicio secreto. Los dirigentes de Black Cube incluyen a antiguos miembros del Mossad. En cuanto a NSO Group, fueron los veteranos del equivalente israelí de la NSA en Estados Unidos, la Unidad 8200, quienes fundaron la empresa.

En México el gobierno de Enrique Peña Nieto, Presidente de 2012 a 2018, compró Pegasus por 80 millones de dólares. Citizen Lab ha documentado su uso en ataques contra nueve periodistas. Griselda Triana, viuda de un periodista asesinado en 2017, también fue objeto de un ataque a través del programa de espionaje. Se han registrado otros 25 ciberataques contra opositores mexicanos, incluyendo uno contra el comité internacional que investiga el asesinato de 43 estudiantes en Iguala, Estado de Guerrero, en 2014.

Otra víctima de Pegasus es Ahmed Mansoor, un defensor de los derechos humanos y ciudadano de Emiratos Árabes Unidos, que fue objeto de un ataque por parte de Pegasus en 2016. Le condenaron a diez años de cárcel por criticar al gobierno en las redes sociales.

Amnistía Internacional fue atacada en agosto de 2018, lo que les ha llevado a reaccionar poniendo una demanda en los tribunales israelíes el pasado mes de mayo para anular la licencia de exportación de Pegasus.

El pasado mes de mayo Whatsapp acusó a NSO Group de instalar un programa de espionaje en la aplicación.

Arabia saudí compró Pegasus por 55 millones de dólares (2) y lo utilizó para recopilar información sobre el periodista Jamal Khashoggi que -muy probablemente- condujo a su asesinato en Estambul el pasado mes de octubre.

La Casa Real saudí inició una purga en la que detuvo y torturó a miembros de la propia familia real, así como a empresarios acusados de corrupción.

El negocio del espionaje está en auge y es muy lucrativo. El valor en bolsa de NSO Group se estima en 1.000 millones de dólares. La economía del espionaje digital vale 12.000 millones. Incluso un país pequeño con un presupuesto pequeño puede tener una enorme capacidad para iniciar ataques cibernéticos contra sus oponentes.

Pero el descubrimiento del negocio ha acabado afectando a NSO Group. Cuando los fundadores solicitaron un préstamo para comprar la empresa en 2019, los especuladores no se quisieron mojar, hasta que Stephen Peel, un banquero británico, compró la mayoría de las acciones en febrero a través de su holding Novalpina Capital. Desde la adquisición, su tarea fundamental ha sido la de lavar la sucia imagen de marca de la empresa.

(1) https://www.theguardian.com/law/2019/jun/14/yana-peel-uk-rights-advocate-serpentine-nso-spyware-pegasus
(2) https://www.nytimes.com/2018/12/02/world/middleeast/saudi-khashoggi-spyware-israel.html

Imperialismo y capitalismo monopolista de Estado: el mercado mundial del aceite de palma

El 3 de abril de 2017 Le Monde titulaba así una noticia: “La conversión de la tierra en plantaciones de aceite de palma es responsable del 40 por ciento de la pérdida de la cubierta forestal natural de todo el planeta” (1).

El artículo hacía referencia a un informe del Parlamento Europeo, que a su vez se basaba en varias fuentes de esos conocidos “expertos”, “científicos” y organismos internacionales que se manejan como los hilos de las marionetas.

Detrás va la legión de ONG, encabezadas por Greenpeace, con las consabidas consecuencias que los cultivos de aceite palma ocasionan sobre la deforestación, el agotamiento del suelo, la desaparición de especies, los gases de efecto invernadero y el calentamiento del planeta (2). Por si eso no fuera ya suficiente, el aceite de palma es perjudicial para la salud humana (3) y tampoco podían faltar otros tópicos que quedaron en manos de Amnistía Internacional (4) y Oxfam (5): los derechos humanos y las condiciones de trabajo esclavistas en las plantaciones de aceite de palma en los países del Tercer Mundo.

Los ataques contra el aceite de palma comenzaron hace unos 10 años porque el aumento del consumo mundial se hizo en detrimento de los monopolios que hasta entonces dominaban el mercado mundial del aceite gracias a la soja, la colza, el girasol. En veinte años, de 1995 a 2015, el consumo mundial de palma había pasado de 14,6 millones de toneladas a 62,6 millones (6).

En la guerra mundial del aceite no hay ningún problema ecológico, ni sanitario, ni humanitario. Es un caso más de competencia monopolista sobre el mercado mundial en el que los capitales más fuertes han recurrido a sus Estados respectivos, a los organismos internacionales, a las ONG, a los expertos… a todo lo que se les puso al alcance de la mano.

El 90 por ciento de la producción mundial de aceite de palma procede de Indonesia y Malasia, mientras que el mayor productor de soja del mundo es Estados Unidos, así que las cartas estaban marcadas antes de empezar a jugar la partida. No hay más que hablar. La soja es buena y el aceite de palma es malo. Los precios de la soja suben y los de la palma bajan.

En marzo de 2019 un organismo típicamente monopolista, la Comisión Europea, zanjó el asunto de la manera acostumbrada: el aceite de palma queda prohibido completamente para 2030 y la proporción de aceite de palma en los biocombustibles queda limitado por decreto (7). El aceite de palma ha quedado catalogado como un producto de “muy alto riesgo”, algo que no ocurre con la soja.

Aquí -como en otros asuntos- la Comisión Europea tutela los intereses económicos de Estados Unidos.

En China las cosas tomaron un giro distinto desde que en enero del año pasado comenzó la guerra comercial con Estados Unidos, en los que la soja ha tenido un papel relevante. Cuando Estados Unidos subió los aranceles, China cambió de proveedor y empezó a importar soja de Brasil.

Seis meses después, en julio del año pasado, Trump le llamó a su capataz en Bruselas, Jean Claude Junker, para que viajara a la Casa Blanca y se comprometiera a sustituir a China en las compras de soja (y a Rusia en las compras de gas, pero esa es otra historia). A cambio Trump no elevó los aranceles a la importación de automóviles alemanes. Lo uno por lo otro: soja a cambio vehículos; soja a cambio de palma.

Como consecuencia del arreglo de la Casa Blanca, las exportaciones de soja estadounidense a Europa han aumentado un 121 por ciento entre julio de 2018 y mediados de abril de 2019, garantizando el precio y, por lo tanto, los beneficios de los productores estadounidenses (8).

La campaña monopolista contra el aceite de palma ha hecho que su precio haya caído un 46 por ciento mientras que la soja se ha reducido un 29 por ciento. Por lo tanto, la caída de los precios no ha arruinado a todos por igual. Los agricultores asiáticos no son los mismos que los estadounidenses, ni tienen los mismos recursos. En Indonesia y Malasia los campesios han tenido que destruir sus plantaciones de aceite de palma y cambiar a otros cultivos, mientras que los productores estadounidenses de soja están apoyados por la Casa Blanca.

Como en cualquier otra guerra, en las guerras comerciales prima la intoxicación informativa de manera que es falso que las plantaciones de aceite de palma hayan causado el 40 por ciento de la desforestación mundial, sino el 2,3 por ciento (9). Dichos cultivos tampoco han tenido consecuencias medioambientales más serias que otros (10). En 2011 Indonesia y Malasia produjeron conjuntamente el 36 por ciento de la producción mundial de aceites comestibles utilizando sólo el 5,5 por ciento de la superficie plantada con semillas oleaginosas. El cultivo de aceite de palma es altamente productivo. Produce casi diez veces más grasa por hectárea que la soja y más de cinco veces más que la colza.

Es posible que dentro de poco lleguen en patera algunos de esos campesinos de las plantaciones de palma de Asia y África arruinados por la desigual competencia monopolista. También es posible que nos sintamos ajenos por completo a esos refugiados a los que hemos empujado fuera de sus campos después de arruinarles su medio de vida.

¿Qué podemos decir de las ONG, los defensores del planeta y de la humanidad? Que son fieles lacayos de quienes les pagan, a saber la Unión Europea y las organizaciones seudobenéficas de Estados Unidos.

Los manejos de los imperialistas siempre van seguidos de sus secuaces de las ONG, que por algo las financian. Ayer Greenpeace bloqueó en Francia un barco cargado de soja para protestar contra la inacción del gobierno ante el cambio climático y la deforestación (11). Pero hay un pequeño detalle: el barco no llegaba de Estados Unidos sino de Brasil, un país cuya producción compite con la soja estadounidense.

(1) https://www.lemonde.fr/planete/article/2017/04/03/les-ravages-de-la-culture-d-huile-de-palme-passes-au-crible-du-parlement-europeen_5104827_3244.html
(2) https://www.greenpeace.fr/greenpeace-huile-de-palme/
(3) http://nopalm.org/article-21-les-dangers-de-lhuile-de-palme-sur-la-santA
(4) https://www.amnesty.fr/responsabilite-des-entreprises/actualites/huile-de-palme-travail-des-enfants-et-travail-force
(5) https://www.oxfamfrance.org/?s=Huile+de+palme
(6) https://www.palmoilandfood.eu/fr/la-production-d por cientoE2 por ciento80 por ciento99huile-de-palme
(7) https://www.capital.fr/economie-politique/bras-de-fer-sur-lhuile-de-palme-entre-lue-et-lasie-du-sud-est-1333470
(8) http://www.lafranceagricole.fr/actualites/cultures/union-europeenne-les-importations-de-soja-americain-senvolent-1,7,618929371.html
(9) https://theconversation.com/non-lhuile-de-palme-nest-pas-responsable-de-40-de-la-deforestation-76955
(10) https://www.institutmolinari.org/IMG/pdf/note0912_fr.pdf
(11) https://www.dw.com/es/desalojados-activistas-que-bloqueaban-buque-con-soja-de-brasil/a-49427752

—https://www.iveris.eu/list/notes_danalyse/434-la_guerre_de_lhuile

El Golpe de Estado en Uruguay en 1973

Del año 1973 muchos militantes guardan el recuerdo del golpe del Estado de Pinochet en Chile. Pero el 27 de junio de ese mismo año tuvo lugar en Uruguay un golpe de Estado militar. La dictadura se mantendría hasta el año 1984. 11 años de tortura, de “desapariciones”, de encarcelamientos, de caza a quienes luchaban por la revolución, a demócratas y sindicalistas, a los y las resistentes, a las personas solidarias. Todo ello se dio a una escala masiva. Se cuentan en 15.000 las personas que fueron retenidas como prisioneras políticas y torturadas, al tiempo que fueron 500.000 las que se fueron al exilio (en un país de menos de tres millones de habitantes).

La represión, sin embargo, había comenzado mucho antes, fundamentalmente con la promulgación de las medidas de excepción, en junio de 1968, con un gobierno “democrático” todavía funcionando. La censura y la posibilidad de realizar detenciones sin cargos fueron así legalizadas. Esto preparó el terreno para los militares, que fueron ocupando una posición cada vez más importante, y culminó el 26 de junio de 1973. El 30 de junio la Convención Nacional de Trabajadores fue disuelta, muchos de sus miembros continuaron la lucha en la clandestinidad, empezando por una huelga general contra el golpe de Estado que se prolongó hasta el 12 de julio.

Estos fueron los años en los que el imperialismo americano instaló y sostuvo dictaduras por toda América Latina.

Si la dictadura militar tuvo su origen en un régimen que se decía democrático, su fin estuvo marcado también por una connivencia similar: la “transición democrática” que comenzó a principios de los años ochenta fue acompañada de la represión feroz de los movimientos sociales. En diciembre de 1986, de nuevo un “régimen democrático” promulgaba una ley de amnistía que permitía que los responsables de esa sangrante represión eludieran a la justicia. Esta situación permite que haya aún hoy responsables políticos y militares que reivindiquen abiertamente la dictadura.

https://www.laboursolidarity.org/URUGUAY-23-de-junio-de-1973-Golpe

La ‘inteligencia artificial’ está al servicio de la carrera de armamentos y del militarismo moderno

McNamara, de la Ford al Pentágono
Las investigaciones seudo-universitarias en eso que llaman “inteligencia artificial” están al servicio de la guerra. Junto con las bases de datos (“big data”) forman parte de la carrera de armamentos y del militarismo moderno, sobre todo desde la Guerra de Vietnam (1).

En los años sesenta quien dirigía el Pentágono era Robert McNamara, un profesor de economía al más puro estilo seudocientífico estadounidense. En las universidades como Harvard, lo más característico es confundir la Economía Política y las demás ciencias con su cuantificacion (econometría), aunque McNamara no se limitó a llenar la pizarra del aula con números, sino que lo puso en práctica en la multinacional Ford.

Lo mismo hizo en el Pentágono, para lo cual nombró a Alain Enthoven Subsecretario de Análisis de Sistemas. A su vez Enthoven reclutó a otros como ellos, llamados los Whiz Kids, para que dirigieran el Sistema de Planificación, Programación y Presupuestos, copiado de los planes quinquenales soviéticos.

El Pentágono empezó a utilizar el “big data” de manera estadística, es decir, procesado por ordenador para llevar a cabo investigaciones operativas y apoyar la toma de decisiones, no sólo en las oficinas sino también en el campo de batalla: Vietnam (2).

Uno de los datos cuantitativos que llegó a obsesionar a los ingenieros fue el recuento de las pérdidas del enemigo (“body count”). El general Douglas Kinnard contó que los soldados estadounidenses asumieron riesgos innecesarios para contar el número de muertos del Vietcong y a veces murieron en el empeño (3).

La contabilidad de los muertos llegó a convertirse en un fin en sí mismo y, además, era errónea. La incautación de documentos de vietnamitas mostraba la imprecisión de las estimaciones estadounidenses.

Pero había que hacer de la necesidad virtud y Enthoven dijo que no había muchos datos sino todo lo contrario: no eran suficientes (4). Los datos también eran un asunto cuantatitivo. No importaba que fueran erróneos. Cuantos más, mejor.

Por equivocados que fueran, los datos sugerían modelos lo suficientemente consolidados como para reflejar las estrategias contrarias e indicar los progresos realizados por ambos bandos, siempre que los analistas fueran capaces de interpretarlos, naturalmente

La lección que los ingenieros extrajeron de la Guerra de Vietnam no fue que el enfoque cuantitativo fuera erróneo sino que ningún experto había sido capaz de entenderlo. En otras palabras: el problema no está en la “inteligencia artificial” sino en que quienes la diseñan no son inteligentes precisamente.

Desde entonces en los pasillos del Pentágono se cuenta una vieja
anécdota: en 1969 McNamara introdujo en su ordenador todos los datos
conocidos sobre Vietnam y Estados Unidos, como la población, el producto
nacional bruto, la capacidad de producción, el tamaño del ejército, el
armamento… Entonces un analista militar le preguntó al ordenador:
“¿Cuándo ganaremos?” Al poco tiempo la máquina le respondió: “Ganamos en
1964“ (5).

Según la “inteligencia artificial”, la
Guerra de Vietnam no sólo la ganaría el ejército de Estados Unidos sino que
ya debería estar ganada.

(1) D. F. Harrison: Computers, electronic data and the Vietnam War, Archivaria, vol. 26, 1988, pgs. 18-32.
(2) G. A. Daddis, No Sure Victory: Measuring US Army Effectiveness and Progress in the Vietnam War, New York, Oxford University Press, 2011.
(3) D. Kinnard, The War Managers, New Hampshire, Hanover, 1977, pg. 73.
(4) A. C. Enthoven y K. Wayne Smith, How Much is Enough? Shaping the Defense Program, 1961-1969, New York, Harper & Row, 1971, pg. 88.

(5) H. G. Summers, On Strategy: A Critical Analysis of the Vietnam War, New York, Presidio Press, 1984, pg. 18.

La sombra de la proliferación de armas nucleares regresa a Europa

El 26 y 27 de junio se reunieron en Bruselas los ministros de Defensa de la OTAN para aprobar nuevas medidas de disuasión contra Rusia, acusada de violar el Tratado de reducción de armas nucleares de alcance intermedio (entre 500 y 5.500 kilómetros) en Europa.

Es complicado de digerir la validez de un Tratado que involucraba a Estados Unidos, que se retiró del mismo el 2 de agosto unilateralmente, salvo que los europeos acepten la ley del embudo: una parte debe cumplir aunque la otra no lo haga.

Pero la cosa es aún más fea: en la ONU la Unión Europea rechazó la propuesta rusa de mantener el Tratado sobre las fuerzas nucleares de alcance intermedio y 21 de los 27 miembros de la Unión Europea forman parte de la OTAN, al igual que Gran Bretaña, que tiene un pie dentro y otro fuera.

En otras palabras, incluida nuestra ministra Margarita Robles, los europeos tienen la cara más dura que el cemento.

Estados Unidos pretende desplegar misiles nucleares de alcance intermedio en una base terrestre en Europa, similar a la de los años ochenta (Pershing II y crucero) que fueron eliminados (con el SS-20 soviético) por el Tratado firmado en 1987 por Gorbachov y Reagan.

Las principales potencias europeas están cada vez más divididas dentro de la Unión Europea y su posición dentro de la OTAN es cada vez más vidriosa, lo mismo que su vínculo militar con Estados Unidos.

El último documento estratégico de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Operaciones Nucleares, fechado el 11 de junio y redactado bajo la dirección del Jefe del Estado Mayor Conjunto, asegura que la posibilidad de que algún día lleguemos al uso de armas nucleares aumenta. Lo que no dice -naturalmente- es que aumenta porque así lo quieren quienes han redactado dicho documento.

“Las fuerzas nucleares proporcionan a Estados Unidos la capacidad de perseguir sus propios objetivos nacionales”, dice el documento, subrayando que deben ser “diversificadas, flexibles y adaptables” a una “amplia gama de adversarios, amenazas y contextos”.

Mientras Rusia advierte que incluso el uso de una sola arma nuclear de baja potencia iniciaría una reacción en cadena que podría conducir a un conflicto nuclear a gran escala, la doctrina estadounidense se está moviendo hacia un peligroso concepto de “flexibilidad”.

El objetivo que persigue Estados Unidos con las armas nucleares es el mantenimiento de la hegemonía, lo que el documento explica de la siguiente manera: “el uso de un arma nuclear cambiará fundamentalmente el contexto de una batalla al crear las condiciones que permitan a los comandantes prevalecer en el conflicto”.

Las armas nucleares también permiten a Estados Unidos “tranquilizar a sus aliados y socios” que, apoyándose en ellas, “renuncian a la posesión de sus propias armas nucleares, contribuyendo así a los objetivos de no proliferación de Estados Unidos”.

No todos entendemos el principio de “no proliferación” de armas nucleares de la misma manera que Estados Unidos. Para ellos se trata de que sean los demás los que no tengan dichas armas. Es siempre la ley del embudo: unos tienen los derechos y los demás las obligaciones.

Son situaciones que ya vivimos en Europa durante la Guerra Fría, con la diferencia de que entonces había un movimiento verde que luchaba por la paz y el desarme, que ahora se entretiene con otros asuntos.

¿Se retira Hezbolah de la Guerra de Siria?

La organización libanesa Hezbolah retira muchas de sus unidades de Siria en medio del sigilo, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

“Grandes unidades de las fuerzas de Hezbolah se han retirado en secreto de varias zonas de la capital, Damasco, y de sus alrededores, así como del sur de Siria”, asegura el Observatorio.

Según esta información, Hezbolah y las fuerzas iraníes no participan en las operaciones terrestres del ejército regular sirio en Idlib, lo que coincide con fuentes progubernamentales e incluso de la oposición.

Hezbolah comenzó a intervenir en Siria a mediados de 2012 para apoyar las operaciones militares del ejército regular alrededor de Damasco y en la provincia central de Homs. Posteriormente, la organización libanesa amplió su presencia a la zona meridional del país, la estratégica ciudad septentrional de Alepo y participó en las principales operaciones de lucha contra el Califato Islámico en el este de Siria.

Sin embargo, desde 2017, la participación de Hezbolah en la Guerra de Siria se ha reducido. La organización no apoyó las operaciones a gran escala del ejército regular en el este de Guta ni la campaña de 2018 en el sur de Siria.

Aunque las afirmaciones del Observatorio aún no se han confirmado, es posible que Hezbolah haya retirado algunas unidades de Siria debido a la tensión con Israel y Estados Unidos.

Que el Califato Islámico es una emanación de la CIA es ya un secreto a voces

Las potencias occidentales acogieron con satisfacción la derrota militar del grupo Califato Islámico en Siria el pasado mes de marzo. Sin embargo, fueron estas mismas potencias las que crearon las primeras células islamistas en la región, dice el historiador y ex ministro libanés Georges Corm.

Invasión americana de Irak, interferencia extranjera en Siria o Yemen… Occidente es en gran medida responsable del caos en Oriente Medio, dice Georges Corm, invitado por la cadena pública de la televisión suiza. “Nunca hemos visto a las potencias occidentales invadir tan fácilmente países soberanos, a veces bajo falsos pretextos, y sin una petición de un Parlamento democrático o una votación del Consejo de Seguridad, lo que es bastante asombroso”, deploró.

El historiador incluso señala la responsabilidad occidental por el nacimiento de las células islamistas: “Los estadounidenses son muy habladores”, dice. “La Sra. Clinton nos contó cómo habían fabricado todos estos movimientos islamistas dementes y locos, que han extendido el terror por Siria e Irak”. Añadió: “El Califato islámico no existe. Es una emanación de la CIA y otras agencias”.

Georges Corm también recuerdó ante las cámaras los vínculos entre la inteligencia estadounidense y Al Qaeda: “Todos los vídeos del Sr. Bin Laden llegaron a través del canal de televisión Al Jazeera. Y en Qatar, está la mayor base militar estadounidense. ¡Todavía tenemos que pensar un poco…!”

El 9 de abril en Israel, el Likud, partido del primer ministro Benjamin Netanyahu, dirigió las elecciones parlamentarias. Esta victoria no cambiará fundamentalmente el destino de los palestinos, dijo Corm: “La única diferencia entre un gobierno laborista y el del Sr. Netanyahu es que el gobierno laborista tiene una voz más ligera. El Likud tiene una palabra dura y una mano dura, pero el Partido Laborista [cuando estaba en el poder] también tuvo una mano dura: fue con ellos cuando comenzó e intensificó la colonización”.

Para el ensayista libanés, la resolución del conflicto de 71 años sólo puede lograrse “poniendo fin al sistema de apartheid, como se ha hecho en Sudáfrica o incluso en Argelia”.

Poco antes de la victoria de Netanyahu, el presidente estadounidense Donald Trump reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, un territorio sirio anexionado en 1967. “El Sr. Trump no dicta el derecho internacional. Ese es el papel de las Naciones Unidas, que no reconoce ni la anexión de los Altos del Golán ni Jerusalén como capital de Israel”, subraya Georges Corm.

Ahora la Liga Árabe no es más que un anexo de la OTAN, según Georges Corm. La Liga Árabe protestó tímidamente cuando Washington reconoció la anexión de los Altos del Golán, e incluso cuando Jerusalén fue reconocida como la capital del estado hebreo. Según el economista libanés, “la Liga Árabe ha dejado de existir. Yo diría que ahora es sólo un anexo de la OTAN. […] Creo que ningún árabe en su buen sentido le dirá que quienes les representan son los reyes y jefes de los Estados árabes”.

La República Islámica de Irán es el primer enemigo a combatir a los ojos de Washington. “La iranofobia se ha vuelto muy generalizada, lo que nos impide razonar y pensar”, señala Georges Corm.

“Una de las principales razones de esta demonización es el apoyo de Irán a la cuestión palestina”, dice. “Recordemos la época del Sha de Irán. El sha era adorado y respetado. Y sin embargo, su política era similar a la actual. Excepto en un punto: el Sha tenía muy buenas relaciones con el Estado de Israel”.

https://www.rts.ch/info/monde/10438336-le-groupe-etat-islamique-est-une-emanation-de-la-cia.html

Estados Unidos ocupa militarmente Siria con 26 bases estratégicamente ubicadas

Formalmente, Estados Unidos no ha declarado la guerra a Siria. Parece que la guerra comenzó por arte de magia, sin ninguna intervención de Estados Unidos, ni directa ni indirecta. Durante los primeros años de la guerra tampoco admitió que sus tropas estuvieran dentro de territorio sirio. Luego declaró que la guerra había terminado, pero no sacó a sus soldados. Después dijo que se disponía a sacarlos pero está enviando refuerzos.

El mapa de las bases militares de Estados Unidos en Siria es un reflejo de las zonas que ocupan sus sicarios, bien sean yihadistas o bien sean kurdos. Hay zonas, como Rojava, que acumula más bases imperialistas que ningún otro y quizá sea por ello que algunos libertarios la califican como el “nirvana” de la autogestión.

Ahora en el norte de Siria los estadounidenses acaban de inaugurar su campamento militar número 26 en Al-Baghuz, en la provincia de DeirEzzor, cerca de la frontera con Irak.

Todos los campamentos militares de Estados Unidos se están reforzando con nuevos equipamientos. Las pistas de aterrizaje improvisadas para aviones de carga militares se están transformando en aeródromos militares con protección antiaérea y potentes dispositivos de guerra electrónica.

La presencia de bases militares norteamericanas se superpone a la de los principales yacimientos petrolíferos de Siria y los antiguos territorios del Califato Islámico.

Más de la mitad de las bases militares de los Estados Unidos se han establecido para contrarrestar las posiciones del ejército regular sirio e impedir que avance para recuperar el control de su territorio.

Lejos de una retirada, Washington está perpetuando su presencia militar en Siria, lo que equivale a una verdadera ocupación permanente que sus socios kurdos de las FDS (Fuerzas Democráticas Sirias) empiezan a encontrar incómoda.

Algunas facciones kurdas se sienten especialmente traicionadas porque creen que fueron utilizadas para luchar contra el Califato Islámico y liberar los territorios que esta organización terrorista había ocupado para que, al final, las fuerzas estadounidenses se atrincheraran allí e instalaran toda una red de bases interconectadas.

Parece que Washington ha decidido utilizar el norte de Siria como cabeza de puente para:

– contrarrestar la influencia iraní y cortar el continuo estratégico entre Irán, Irak, Siria y Líbano
– movilizar a las fuerzas sirias en el noreste para entretener a los esfuerzos de guerra sirios desde las estratégicas Alturas del Golán y el suroeste de Damasco
– separar a Siria de Irán en el caso de que Irán se convierta en un objetivo militar
– contrarrestar la presencia militar rusa en la costa occidental de Siria estableciéndose en la profundidad estratégica de Siria.

A largo plazo Washington cree que mantener una presencia militar directa en Siria e Irak es la única manera de continuar la política estadounidense en Oriente Medio, socavada por el fracaso de la “Primavera Árabe” y así asegurar la continuación del caos para proteger el flanco oriental y norte de Israel.

La base de Estados Unidos en Al-Tanf lleva mucho tiempo sitiada. Se produjo un sangriento enfrentamiento entre combatientes sirios progubernamentales apoyados por voluntarios iraníes y asesores rusos con la fuerza aérea estadounidense. Desde esa batalla, las tropas sirias se han limitado a vigilar desde una miríada de puestos de observación a más de 50 kilómetros de distancia de la base, que está rodeada de fuerzas auxiliares locales y de cobertura aérea desde Irak.

Por lo tanto, el relato de una supuesta “guerra civil” en Siria es pura desinformación mediática que oculta la invasión y ocupación de su territorio por potencias extranjeras, como Estados Unidos, Israel y Turquía.

El Pentágono puede identificar a cada persona por el latido de su corazón gracias al láser

El reconocimiento facial es el pasado; la policía pronto nos seguirá por la firma de nuestro corazón. El Pentágono tiene un láser que puede identificar a una persona por su latido cardiaco (1), que es mucho más difícil de ocultar que el rostro.

La vigilancia nunca tiene suficiente. No hay ninguna línea que impida a la policía multiplicar sus mecanismos masivos de control. Tenemos reconocimiento facial en aeropuertos y escuelas, coches que se pueden abrir con sólo mirarlos, tecnología que puede detectar la forma única de caminar de una persona y, por supuesto, la huella dactilar siempre está presente y se utiliza para todo, desde móviles hasta entradas para ir al concierto.

El latido del corazón es el último descubrimiento en materia represiva, dice el MIT Technology Review (2). El Pentágono ha desarrollado un láser que permite identificar a las personas a distancia mediante el latido de sus corazones. La tecnología, conocida como Jetson, utiliza la vibrometría láser para identificar los movimientos de la superficie de la piel causados por un latido cardíaco y puede operar a una distancia de 200 metros.

La firma del corazón de cada persona es única y, a diferencia de las caras y las huellas dactilares, no se puede alterar de ninguna manera. Sin embargo, al igual que con el reconocimiento facial y otras técnicas biométricas que se basan en condiciones óptimas, Jetson se enfrenta a algunos retos. Funciona con ropa ordinaria como una camisa, pero no con ropa más gruesa, como un abrigo de invierno. También tarda unos 30 segundos en recopilar la información necesaria, así que por ahora, sólo funciona si el objetivo está sentado o parado. Y, por supuesto, su efectividad depende de algún tipo de base de datos cardiaca. Sin embargo, bajo las condiciones adecuadas, Jetson tiene una precisión de más del 95 por ciento.

Esto significa que el objetivo del Pentágono es crear una base de datos de los latidos de todos para poder rastrear a todo el mundo. Los documentos oficiales de la Oficina de Apoyo Técnico a la Lucha contra el Terrorismo (CTTSO) sugieren que este proyecto ha estado en marcha durante algún tiempo (3). Sin embargo, podría tener otras aplicaciones.

Las excusas y cortinas de humo para este tipo de medidas represivas no faltan nunca. Los partidarios dicen que podría ayudar a los médicos a controlar a sus pacientes a distancia. Sin embargo, no cabe duda de que se utilizarán como una herramienta masiva de identificación, lo mismo que los móviles.

(1) https://www.engadget.com/2019/06/27/the-pentagon-has-a-laser-that-identifies-people-by-their-heartbe/
(2) https://www.technologyreview.com/s/613891/the-pentagon-has-a-laser-that-can-identify-people-from-a-distanceby-their-heartbeat/
(3) https://www.tswg.gov/Documents/ReviewBooks/2017%20CTTSO%20Review%20Book_Web.pdf

Más información:

– Las nuevas tecnologías identifican a los manifestantes por sus rostros
– El FBI ya tiene una base de datos con 641 millones de fotografías de personas para el reconocimiento facial
– ‘Dazzle’: maquillaje para impedir el reconocimiento facial
– Tecnologías de vigilancia: invasión y privatización del espacio público
– Silicon Valley: el valle de la vigilancia y el control policial y militar masivo sobre la población
 

La huelga general de ferroviarios y mineros en Monforte de Lemos en 1917

En el año 1916 se da cuenta de la comunicación del Director General del Cuerpo de Seguridad y del Gobernador Civil de la provincia en la que participan la concesión a Monforte de Lemos de un destacamento permanente de guardias de dicho cuerpo, con la obligación de facilitar el Ayuntamiento, local para prevención, luz, teléfono y mobiliario. La corporación municipal considera urgente la instalación de dichas fuerzas, añadiendo que las destinadas en ese momento en la población eran “claramente escasas”.

Entre otros motivos, las veía insuficientes por el aumento de la población flotante ante la circulación de más de veinte trenes por la estación ferroviaria, muchos de ellos a altas horas de la noche, que es cuando, según afirman, “la gente maleante ejecuta sus actos criminales”. También se nombra entonces a la explotación de las minas de Freixo y a los obreros que allí trabajaban.

Por todo ello, se acuerda arrendar el local de la planta baja de la casa con el número 16 de la plaza de la Constitución, actual plaza de España, propiedad de los herederos de Asunción Yáñez que ocupaba la Sociedad de Trabajadores, “para instalar la prevención y disponer que se coloquen dos focos y teléfonos en el mismo, y facilitar mesa, sillas, tintero y demás enseres necesarios”.

Un año después, durante la huelga general de agosto del año 1917, también denominada huelga general revolucionaria, en Monforte se registraban importantes incidentes. En septiembre del año 1917 se informa de un oficio del presidente del Centro Mercantil e Industrial de la ciudad, así como de una carta del ilustre monfortino Antonio Méndez Casal, teniente auditor del Cuerpo Jurídico Militar, y residente en Madrid, que coinciden en advertir que Monforte precisaba de una guarnición militar.

En ese contexto, se acuerda destinar a la ciudad un destacamento de infantería, de al menos dos compañías, para sostenimiento del orden y protección del vecindario. Según recoge la documentación de la época, “en la mentada huelga general de agosto, así como también la del año pasado, venían prestando servicio en la estación ferroviaria y vía férrea, tres compañías con más de cien guardias civiles”. Los guardias tienen que alojarse en la población, con las consiguientes molestias.

El Ayuntamiento gestiona con posterioridad en A Coruña, con el capitán general de la VIII Región Militar, la continuidad de las dos compañías que estaban de servicio en la estación ferroviaria. Se compromete a facilitar un edificio municipal realizando las obras necesarias para acuartelamiento de las fuerzas. El Estado había acordado la venida de varios regimientos de artillería a Galicia. La corporación monfortina acuerda nombrar una comisión para que, asistidos de varios socios del Centro Mercantil e Industrial, gestionara la manera de conseguir la construcción de un cuartel para que se destine en la ciudad uno de dichos cuerpos.

Se informa, igualmente, del telegrama del Capitán General de la VIII Región Militar, agradeciendo la manifestación de duelo demostrada por el ayuntamiento monfortino, autoridades y vecindario en general, en el entierro del soldado de ingenieros Vicente Gochina Pascual, que falleciera en el choque de trenes ocurrido entre las estaciones de A Pobra y San Clodio.

En octubre de 1917 se lee en sesión plenaria municipal el telegrama enviado por el gobernador civil de la provincia participando del levantamiento del “estado de guerra”. Asimismo, se entera la corporación del oficio del capitán general de la VIII Región Militar disponiendo la remisión de trescientas camas para las tropas acuarteladas en Monforte, así como la venida de un oficial de ingenieros para reconocimiento del edificio destinado a acuartelamiento.

Por parte de diversos concejales se expone que ya era tiempo de que se hiciese justicia a Monforte, pues en la huelga de agosto de 1917 la población había estado a merced de los ferroviarios “que en número de novecientos, fueron dueños de la ciudad durante 24 horas”. Además, se dice que estaba demostrado que la huelga ferroviaria “es revolucionaria porque elementos extraños a los agentes de la compañía, aquí estaban identificados con estos, y aún, en ese momento, seguían estándolo”. Las actas recogen que “los cesantes, y los mismos empleados, fueron elementos anárquicos que les secundaran. Unos y otros desean que las fuerzas se vayan para vengar agravios”.

La documentación de la época se hace eco de que había circulado el rumor de que los revolucionarios pensaban volar la estación y algún edificio más en el momento que desapareciesen las mentadas fuerzas de orden. El Ayuntamiento debate sobre la posibilidad de destinar a cuartel el grupo escolar del barrio del Cardenal, “toda vez que no se dan clases en las escuelas por la epidemia que existe entre los niños, conocida por fiebre escarlatina”. Los maestros serían trasladados “a casas particulares que reúnen condiciones para ello”.

Sin una guarnición, afirmaban las autoridades municipales de la época, Monforte estaba abocado “a un conflicto de orden público que puede causar un día de luto en esta localidad”. La corporación aprobó por unanimidad la proposición del concejal Rodríguez Sánchez y dispuso se remita testimonio de este acuerdo al gobernador de la provincia a los efectos correspondientes.

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/lemos/2019/06/30/monforte-tomado-ferroviarios-mineros-huelga-general-1917/0003_201906M30C2992.htm

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