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Tulsa 1921: la masacre racista en la que 300 negros fueron asesinados por los racistas

El 1 de junio de 1921 en la masacre de Tulsa 300 afroamericanos fueron asesinados por los racistas que, además, quemaron sus casas. Durante años Estados Unidos ocultó los hechos.

Los recientes disturbios recuerdan a los que se produjeron en el barrio de Watts. Los Ángeles, en 1965 o a los sucedidos también en Los Ángeles, pero en 1992, después de que un jurado compuesto únicamente por blancos absolviera de los cargos que pesaban sobre ellos, a los policías responsables de la brutal agresión del taxista negro Rodney King.

En el caso de Mineápolis, los disturbios se producen, además, cerca del 1 de junio, fecha de la conocida como Masacre de Tulsa, unos disturbios raciales acaecidos en 1921 que, a pesar de los intentos del Gobierno de Estados Unidos por ocultarlos durante décadas, vieron finalmente la luz en 1996. Tras una comisión de investigación concluida en 2001, los supervivientes y herederos de las víctimas comenzaron a ser reparados.

Situada en el estado de Oklahoma, a orillas del río Arkansas, Tulsa era, a principios del siglo XX, una próspera ciudad gracias a los beneficios que generaba el petróleo que se extraía en la zona y que permitía el florecimiento de empresas vinculadas a esa industria, como refinerías o fábricas de tuberías para oleoductos. Una bonanza que se materializaría en la construcción de suntuosos edificios, la venta de automóviles, la apertura de comercios de lujo y la modernización de los servicios públicos, como la puesta en marcha de una vasta red de tranvías eléctricos y la construcción de auditorios, teatros, estadios deportivos, escuelas o su propio aeropuerto en 1919.

No obstante, el centro de la ciudad y los barrios residenciales estaban destinados únicamente a la población blanca. Los pocos negros que vivían en esas zonas eran los empleados de servicio de los millonarios blancos. El resto, alrededor de diez mil afroamericanos, lo hacían en Greenwood, un barrio a las afueras de Tulsa que los blancos supremacistas denominaban Little Africa, pero que los negros del lugar preferían llamar Black Wall Street por su gran actividad empresarial. Greenwood funcionaba como una pequeña ciudad dentro de la gran urbe, aunque solo para la población negra. Tenía periódicos propios, comercios, locales de ocio, profesionales cualificados con educación universitaria, iglesias, escuelas, hoteles y restaurantes.

Además de por esa separación geográfica, existían bastantes diferencias entre la población blanca y negra de Tulsa. Por ejemplo, los negros no tenían derecho a votar, no podían entrar en determinados lugares y si se les permitía, debían hacerlo por accesos reservados solo para ellos. Además, Tulsa tenía cabinas de teléfono segregadas y, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, los reclutados para combatir en Europa fueron principalmente negros.

En lo que sí que coincidían blancos y negros era en que, habitantes ambos de una zona económicamente potente, disfrutaban de una amplia oferta de ocio nocturno, que incluía tanto las actividades legales como las ilegales, sobre las que la policía local solía hacer la vista gorda. Para ser una localidad de tamaño medio, no era difícil encontrar en Tulsa alcohol, todo tipo de drogas, sexo y otras formas de diversión en las que, ahí sí, los negros y blancos se mezclaban sin demasiado problema. De hecho, más que la droga, el juego o la prostitución, lo que más escandalizaba a la sociedad tulsana de la época era que negros y blancos pudieran relacionarse y, llegado el caso, mantener relaciones sexuales. Y algo de eso hubo para que, el 31 de mayo de 1921, comenzaran los disturbios de Tulsa.

Ese día, un joven limpiabotas de 19 años llamado Dick Rowland fue detenido y trasladado a los juzgados de la ciudad. La acusación que pesaba sobre él era haber intentado propasarse con una mujer blanca de 17 años en el interior de un ascensor, en el que la chica trabajaba como ascensorista. A pesar de que no había testigos –más allá del empleado de una tienda que escuchó a la chica gritar pero no vio nada–, de que la supuesta víctima no presentó denuncia y de que no era improbable que la pareja fueran realmente amantes, la noticia del supuesto asalto sexual no tardó en extenderse por la ciudad. Pronto comenzaron a recibirse llamadas anónimas en el juzgado advirtiendo de que el chico sería linchado y, en lugar de tranquilizar los ánimos, el Tulsa Tribune, un diario vespertino, publicó en primera página “Negro detenido por agredir a una niña en un ascensor” e invitaba a sus lectores en el editorial “A linchar al negro esta noche”.

Cuando los ciudadanos blancos de Tulsa se organizaban para linchar a alguien, no bromeaban. Unos meses antes ya habían acudido al edificio de los tribunales para llevarse consigo a Roy Benton, un joven blanco acusado del asesinato de un taxista, al que posteriormente torturaron y asesinaron. Para evitar que volviera a ocurrir, cuando los ciudadanos blancos comenzaron a rodear los juzgados, el shérif decidió apostar policías en la puerta del edificio, levantar barricadas en el interior y trasladar a Dick Rowland a uno de los pisos superiores.

La agitación del centro de la ciudad llegó a oídos de los habitantes negros de Greenwood, que decidieron impedir por todos los medios que el preso fuera linchado, para lo cual se desplazaron al lugar y se quedaron también a las puertas del edificio. La mera presencia de los negros ya fue interpretada como una provocación por los blancos, pero el hecho de que fueran armados hizo que gran parte de los allí presentes se marcharan a sus casas a por sus armas. Otros, directamente, se acercaron a la armería de la Guardia Nacional donde intentaron aprovisionarse de armas robándolas de las instalaciones.

En un momento dado, una delegación de los ciudadanos negros decidió entrar en el edificio del juzgado, en cuyo interior ya había un grupo de blancos que presionaban a las autoridades para que les fuera entregado Rowland. Cuando vieron la situación, los afroamericanos se ofrecieron voluntarios al shérif para ayudarle a controlar a la turba, pero el ofrecimiento fue rechazado. No obstante, los blancos comenzaron a insultar a los negros, la discusión subió de tono y, de repente, sonó un disparo.

Nadie fue herido, por lo que no se sabe si fue un accidente fortuito o un tiro al aire para calmar los ánimos. El hecho es que la detonación provocó que los diferentes grupos, policía incluida, comenzasen a dispararse entre sí provocando, no solo heridos de bala, sino por pisotones y aplastamiento debido a las avalanchas y las carreras para huir del lugar. Eran las 11 de la noche  y la revuelta no había hecho más que empezar.

Tras ese primer tiroteo, los afroamericanos decidieron refugiare en Greenwood hasta donde fueron perseguidos por los blancos. Enterados de lo que sucedían, muchos de los vecinos del barrio, cerraron sus casas y se marcharon del lugar con la esperanza de que, al amanecer, los disturbios hubieran cesado. Aquellos que en su huida se cruzaron con grupos de supremacistas blancos, fueron asesinados.

Hacia las 2 de la madrugada ya del 1 de junio, los tiroteos cesaron. Los grupos de afroamericanos se sintieron seguros en su barrio y se relajaron. Sin embargo, entre los blancos, que además de airados estaban borrachos, comenzaron a correr rumores de que los negros habían quemado residencias de blancos o que una mujer blanca había sido asesinada por los negros y decidieron vengarse prendiendo fuego a los comercios y negocios Greenwood. Cuando los bomberos acudían a apagarlos, eran repelidos a tiros por los racistas.

A las 5 de la madrugada, el silbato de un tren que llegaba a Tulsa, cuya estación estaba muy cerca de Greenwood, hizo pensar a los asaltantes blancos que se trataba de una señal de ataque y entraron al asalto en el barrio, asesinando a los que encontraban a su paso e irrumpiendo en las casas, de donde sacaron a sus habitantes, a los que detuvieron o, directamente, mataron. A esos atacantes de tierra se sumaron avionetas privadas que desde el aire lanzaron bolas de brea en llamas que extendieron aún más los incendios. Por último, también fueron asaltadas las casas de aquellos blancos que tenían empleados de servicio negros, a los que se detuvo ilegalmente y se recluyó en centros clandestinos improvisados, como el estadio de béisbol o un salón de convenciones. Si sus empleadores intentaban oponerse a esos arrestos, eran amenazados de muerte y golpeados.

La gravedad de los hechos hizo que se desplazasen al lugar tropas de la Guardia Nacional que, por una serie de trámites burocráticos, no pudieron intervenir hasta el mediodía del 1 de junio, cuando decretaron la ley marcial. Para entonces, las cifras eran escalofriantes: más de 6.000 detenidos, 4.000 personas huidas de sus casas para salvar su vida, casi 1.300 edificios calcinados, alrededor de 8.000 personas sin lugar donde vivir, más de 50 blancos muertos y alrededor de 300 negros asesinados. Unas cifras que, en el caso de los muertos, aumentarían levemente durante los días siguientes por venganzas y ajustes de cuentas.

Aunque en las semanas posteriores el Gobierno de Estados Unidos envió una comisión para investigar los hechos, nadie fue procesado ni condenado por ellos. De hecho, en su afán por ocultar lo sucedido, los libros de texto estadounidenses no recogían los disturbios de Tulsa y los habitantes del lugar, tanto blancos como negros, evitaban hablar del tema. Una de las razones era que, tras los disturbios, el Ku Klux Klan experimentó un gran ascenso en la zona. A finales de 1921, más de tres mil blancos eran miembros del Klan en Tulsa, ciudad en la que la organización supremacista contaba además con una sección femenina y una junior.

Solo en 1971, cuando se cumplieron los 50 años del suceso, un grupo de ciudadanos afroamericanos organizó un acto público en una iglesia en memoria de los muertos. En todo caso, hubo que esperar a otro aniversario, el número 75, para que se constituyese una Comisión Oficial para investigar lo sucedido en 1921. Para entonces, muchos de los testigos habían fallecido o estaban demasiado mayores, lo que dificultó la investigación, que se alargaría hasta 2001. Ese año se publicaron las conclusiones y se fijaron una serie de objetivos entre los que se encontraban reparaciones económicas a las víctimas o sus herederos, becas escolares para los descendientes, inversiones económicas en la zona de Greenwood, la creación de un monumento conmemorativo y la búsqueda de las fosas comunes ilegales cavadas en los días siguientes a la masacre para ocultar los cadáveres de los negros y que, aún hoy, no han sido halladas.

La última referencia relacionada con la matanza de Tulsa llegó en 2019 y a través de un medio poco convencional para estos temas: Watchmen. Cuando Damon Lindelof recibió el encargo de HBO de hacer una serie de televisión del cómic, se planteó cuáles eran esos problemas reales que provocaban la angustia de los superhéroes. Si en el pasado era la amenaza atómica, ¿cuál era el problema de los estadounidenses en el siglo XXI independientemente de dónde vivan, de su género o de su situación económica?

“Para mí, la respuesta fue el conflicto racial. Siento que a medida que comenzamos a comprender nuestra historia real versus la historia que todos nos enseñaron, estamos en medio de un gran ajuste de cuentas como país. Pero este tema va mucho más allá de lo que se cuenta en los libros de historia. Si eres una persona afroamericana conoces lo sucedido porque te tocó más íntimamente pero si eres un hombre blanco como yo, esa historia está oculta. En todo caso, lo que sí sabes es que está ahí y ya es cosa mía elegir sentir vergüenza y culpa por ignorar esa historia o comenzar a enfrentarla y escucharla. Además, si tengo esta plataforma como narrador, incluso puedo comenzar a contarla”, explicaba Lindelof.

Hace unos días, el asesinato de George Floyd y los disturbios posteriores parece que le dan la razón a Lindelof. Ahora solo falta que haya más gente dispuesta a dar a conocer casos como los de Tulsa.

http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/tulsa-1921-la-masacre-racista-de-la-que-nos-enteramos-por-watchmen

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China es sacudida por un escándalo de falsificación de oro que garantizaba millones en préstamos

Un mercado que parecía aparentemente inmune a cualquier falsificación era el del oro físico en China, lo cual era extraño teniendo en cuenta que en la última década China se había convertido en el mayor falsificador del mundo de varios metales, principalmente industriales, utilizados para garantizar préstamos bancarios: los conocidos como «colaterales fantasma», y que en los últimos años han servido para garantizar préstamos varias veces (dicho de otro modo: un mismo lingote servía para garantizar varios préstamos).
Todo eso está a punto de cambiar con el descubrimiento de lo que puede ser uno de los mayores escándalos de falsificación de oro en la historia reciente. Y sí, no solo involucra a China, sino que emerge de una ciudad que se ha convertido en sinónimo de todo lo escandaloso sobre China: la ciudad de Wuhan.
Con estos antecedentes, presentamos a los lectores a Wuhan Kingold Jewelry Inc., una compañía que, como su nombre indica, fue fundada y opera dentro y fuera de Wuhan, y que se describe en su sitio web como «Una compañía con un futuro dorado«.
Más de una docena de instituciones financieras chinas, principalmente compañías fiduciarias (es decir, bancos fantasmas) prestaron veinte mil millones de yuanes, equivalente a dos mil ochocientos millones de dólares, en los últimos cinco años, que eran garantizados por Wuhan Kingold Jewelry con oro puro y pólizas de seguro para cubrir cualquier pérdida. Solo había un problema: el «oro» resultó ser cobre chapado en oro.
El oro falso salió a la luz en febrero cuando Dongguan Trust, una sociedad de gestión de activos titulizados, se propuso liquidar la garantía de Kingold para cubrir las deudas incumplidas. Pero para su sorpresa, Dongguan Trust dijo que descubrió que las relucientes barras de oro eran en realidad aleaciones de cobre dorado.

Las 83 toneladas de oro supuestamente puro almacenado en las arcas de los acreedores por Kingold a partir de junio, respaldando los 16 mil millones de yuanes de préstamos, equivaldrían al 22% de la producción anual de oro de China y al 4.2% de la reserva estatal de oro a partir de 2019.

En resumen, más del 4% de las reservas oficiales de oro de China pueden ser falsas, despertando sospechas sobre el resto de productores de oro y de joyas.

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Una pandemia de autor tiene nombre propio y el de la actual es Anthony Fauci

Anthony Fauci
Por muchas razones, Anthony Fauci muestra en su persona las características esenciales sin las cuales no se entienden ni la ciencia, ni tampoco las seudociencias, ni las ideologías, ni las supersticiones de la posmodernidad.

Fauci es el asesor científico por antonomasia de la Casa Blanca, un cargo científico que ocupa desde hace 36 años, por lo que no es un partido u otro. Es la ciencia misma institucionalizada y convertida en un poder político por encima de cualquier resultado electoral.

Es el tercer funcionario mejor pagado de toda la burocracia federal. Su salario es unos 400.000 dólares al año. Gana más que el vicepresidente de Estados Unidos o el ministro de justicia (29).

Llegó al cargo con el Sida, otra de esas pandemias que jalonan la posmodernidad que descubrió una disciplina hasta entonces marginal: la inmunología. Fauci es inmunólogo.

Es un autor prolífico de artículos científicos. El motor de búsqueda PubMed recoge casi 300 publicaciones en las que ha participado en las dos últimas décadas, aunque dudamos que realmente los haya escrito. Se los han escrito para que él los firme, lo cual es un toque de distinción para los autores verdaderos, una plataforma de ascenso en el escalafón.

Fauci dirige el NIAID (Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas), otra de las típicas organizaciones burocráticas de Estados Unidos que aúnan lo público a lo privado sin solución de continuidad.

El NIAID dispone de gigantescos recursos presupuestarios: 4.900 millones de dólares en 2017. Tiene una unidad dedicada a la guerra biológica porque en el mundo actual es imposible separar la salud de la guerra. Es imposible decir si el dinero va destinado a curar o a matar.

Casi todos se oponen a que el dinero se destine a los ejércitos, pero ¿quién ha protestado alguna vez por los gigantescos capitales destinados al Sida o al coronavirus? Nadie levanta la voz porque se supone que es un dinero gastado para curar enfermos.

El dinero derrochado por Fauci en la pandemia de Sida jamás superaría una auditoría ni un control de calidad. Desde hace 35 años numerosas empresas han recibido dinero para trabajar en una vacuna destinada al “virus del Sida” que no existe. Ha ocurrido en todos los países del mundo, pero solo en Estados Unidos Fauci ha repartido más de 500.000 millones de dólares.

La administración del dinero le da a Fauci un enorme poder en el mundillo de la investigación médica y científica. Tiene muchos “fieles”, incluso grandes laboratorios a su disposición.

En una reunión celebrada en 2017, el NIAID simuló una pandemia. El mundo tendría una “explosión sorpresa” dentro de “los próximos años”, lo cual es una contradicción: algo que se ensaya previamente no puede sorprender.

En abril volvió a sacar su bola de cristal: “En otoño tendremos otra vez el coronavirus. Estoy seguro de que lo tendremos”, pronosticó Fauci. Pero si en 2003 la epidemia de Sars-Cov1 desapareció completamente, ¿por qué insisten ahora con rebrotes futuros?

Desde el comienzo de la pandemia, Fauci dijo que el coronavirus era incurable. Antes del 22 de mayo, cuando The Lancet publicó el artículo fraudulento de sobre la hidroxicloroquina, Fauci declaró que el uso de dicha sustancia no se había estudiado en relación con el coronavirus, lo cual era mentira. En un estudio publicado en 2005 en la revista Virology Journal aseguró que la cloroquina es un potente inhibidor de la infección por el coronavirus del Sars y de su propagación (1). El Sars es el Sars-CoV1. El Covid-19 también se llama Sars-CoV2 y tiene un genoma que en un 80 por ciento es idéntico al del Sars-CoV1.

15 años antes la cloroquina había sido aprobada por los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) de Estados Unidos. Trump se manifestó a su favor  y el 29 de marzo se autorizó la cloroquina en Estados Unidos para 19 pacientes de coronavirus en determinadas condiciones.

Fauci sabía todo eso, mintió y siguió mintiendo después, tras la publicación de The Lancet. “Ahora las pruebas científicas son realmente muy claras sobre la falta de eficacia de esa sustancia” (2), dijo entonces. ¿Se le escapó a Fauci que el artículo se basaba en datos falsos?

Si la cloroquina estaba aprobada, ¿por qué Fauci no recomendó tratar a los enfermos con ella? Porque en plena histeria introducir un remedio no sujeto a ninguna patente cerraría el mercado a las futuras pócimas de la industria farmacéutica: primero el remdesivir de Gilead y algún día la ansiada vacuna.

Desde un cargo público y en nombre de la ciencia, Fauci dirige una red de grandes empresas farmacéuticas y médicas con intereses repartidos por todo el mundo. Necesitan pandemias como ésta, más enfermedades y más enfermos.

(1) https://virologyj.biomedcentral.com/articles/10.1186/1743-422X-2-69
(2) https://edition.cnn.com/2020/05/27/politics/anthony-fauci-hydroxychloroquine-trumpcnntv/index.html

Más información:
– Una empresa farmacéutica que aprovecha la histeria para sus propios intereses económicos
– ‘La industria farmacéutica ha creado un monstruo que nos ha traído hasta aquí’
– Fauci cambia las pruebas de los antivirales para aprobar un fármaco contra el coronavirus de la multinacional Gilead

– El capital monopolista falsifica las publicaciones científicas porque su objetivo es obtener el máximo beneficio
– Las publicaciones científicas se llenan de mierda hasta las cejas para sostener lo insostenible 
– Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre la hidroxicloroquina, el brebaje favorito de Trump 

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Memoria Histórica

El tráfico de drogas es consustancial al colonialismo y el imperialismo desde su origen

El tráfico de drogas (“legal”) fue iniciado por el Imperio Británico. Hay una continuidad. La etiqueta colonial se abandonó. Hoy en día el comercio de drogas (“ilegal”) es un negocio multimillonario.Los dos principales centros de producción hoy en día son:

— Afganistán, que produce alrededor del 90 por ciento de la oferta mundial de opio (transformado en heroína y derivados). En 2000-2001 se puso en marcha un exitoso programa de erradicación de drogas (con el apoyo de la ONU) antes de la invasión encabezada por Estados Unidos y la OTAN en octubre de 2001. Desde la invasión y la ocupación militar, según la ONU (1), la producción de opio se ha multiplicado por 50, llegando a 9.000 toneladas en 2017.

— La región andina de América del Sur (Colombia, Perú, Bolivia) que produce cocaína. Colombia es un narcoestado apoyado por Estados Unidos.

La economía de las drogas es una parte integral de la construcción del imperio. El comercio de drogas está protegido por el ejército y el aparato de inteligencia de Estados Unidos.

Históricamente, el tráfico de drogas ha sido una parte integral del colonialismo británico. Era “legal”. El opio producido en Bengala por la Compañía Británica de las Indias Orientales se enviaba al puerto de Guangzhou, en el sur de China.

“La exportación de opio de la India británica a China, financiada por el Estado, fue posiblemente la mayor y más persistente operación de tráfico de drogas de la historia. En su momento de mayor apogeo, a mediados del siglo XIX, representó alrededor del 15 por ciento del total de los ingresos coloniales de la India y el 31 por ciento de las exportaciones de ese país. Para abastecer este comercio, la Compañía de las Indias Orientales -y más tarde el gobierno británico- desarrolló un sistema de cultivo altamente regulado en el que se contrató a más de un millón de agricultores al año para cultivar la adormidera.

“El sistema de organismos garantizaba que los agricultores no participaran en los grandes beneficios del comercio de opio. Gracias a su poder monopolista, lor organismos del opio fueron capaces de mantener el precio del opio en bruto justo al borde de la economía” (2).

Si bien la proporción de tierras agrícolas asignadas al opio era relativamente pequeña, la producción de opio bajo el dominio colonial contribuyó al empobrecimiento de la población india, desestabilizó el sistema agrícola y desencadenó muchas hambrunas.

Según un informe de la BBC:

“Los cultivos comerciales [de opio] solían ocupar entre un cuarto y la mitad de la granja de un campesino. A finales del siglo XIX el cultivo de la adormidera tuvo un impacto en la vida de unos 10 millones de personas en lo que hoy son los estados de Uttar Pradesh y Bihar.

“El comercio era administrado por la Compañía de las Indias Orientales, la poderosa multinacional establecida para el comercio con una carta real que le daba el monopolio de los negocios con Asia. Este comercio estatal se logró en gran medida a través de dos guerras, que obligaron a China a abrir sus puertas al opio de la India británica.

“Los estrictos objetivos de producción establecidos por el organismo del opio también significaban que los agricultores -el típico cultivador de adormidera era un pequeño agricultor- no podían decidir si producían o no opio. Se vieron obligados a someter parte de su tierra y su mano de obra a la estrategia de exportación del gobierno colonial” (3).

Cuando el emperador chino Qing Daoguang ordenó la destrucción de las existencias de opio en el puerto de Guangzhou en 1838, el Imperio Británico le declaró la guerra a China con el argumento de que estaba impidiendo la libre circulación del comercio de mercancías.

El término “tráfico” se aplica a Gran Bretaña. Fue tolerado y apoyado durante todo el reinado de la Reina Victoria (1837-1901). En 1838 se exportaban 1.400 toneladas de opio al año de la India a China. Tras la primera guerra del opio, el volumen de esos envíos (que duró hasta 1915) aumentó drásticamente.

La primera guerra del opio (1838-1842), que representó un acto de agresión contra China, fue seguida por el Tratado de Nanking de 1842, que no sólo protegió las importaciones británicas de opio en China, sino que también otorgó derechos extraterritoriales a Gran Bretaña y otras potencias coloniales, lo que dio lugar a la formación de puertos abiertos (Tratado de los Puertos).

Los enormes ingresos procedentes del comercio del opio fueron utilizados por Gran Bretaña para financiar sus conquistas coloniales. Hoy en día se llamaría “lavado de dinero negro procedente de las drogas”. La canalización de los ingresos procedentes del opio también se utilizó para financiar el Banco de Hong Kong-Shanghai (HKSB), creado por la Compañía de las Indias Orientales en 1865 tras la primera guerra del opio.

En 1855 John Bowring negoció, en nombre del Ministerio británico de Asuntos Exteriores, un tratado con el Rey Mongkut (Rama IV) de Siam, llamado ”Tratado anglo-siamés de amistad y comercio”, que permitía la importación libre e ilimitada de opio en el Reino de Siam (Tailandia).

Si bien el comercio de opio de Gran Bretaña con China fue abolido en 1915, el monopolio británico del comercio de drogas continuó hasta la independencia de la India en 1947. Las filiales de la Compañía Británica de las Indias Orientales, como Jardine Matheson, desempeñaron un papel importante en el comercio de drogas.

Los historiadores se han centrado en la trata triangular de esclavos del Atlántico: esclavos de África exportados por las potencias coloniales a las Américas, seguidos de bienes producidos en plantaciones con mano de obra esclava y exportados a Europa.

El comercio colonial de drogas en Gran Bretaña tenía una estructura triangular similar. El opio producido en las plantaciones coloniales por los agricultores pobres de Bengala se exportó a China, cuyos ingresos (pagados en monedas de plata) se utilizaron en gran medida para financiar la expansión imperial de Gran Bretaña, incluida la minería en Australia y Sudáfrica.

No se pagó ninguna compensación a las víctimas del tráfico de drogas del Imperio Británico, ni a los empobrecidos campesinos de Bengala.

Junto con la trata de esclavos en el Atlántico, el tráfico de drogas colonial fue un crimen contra la humanidad.

Tanto el comercio de esclavos como el de drogas están alimentados por el racismo. En 1877, Cecil Rhodes propuso un plan secreto que consistía en integrar los imperios británico y americano en un solo imperio anglosajón:

“Sostengo que somos la raza más hermosa del mundo… Sólo imagina las regiones que actualmente están habitadas por los más despreciables especímenes de seres humanos… ¿Por qué no deberíamos formar una sociedad secreta… para que la raza anglosajona se convierta en un imperio?

“África siempre está lista para nosotros; es nuestro deber tomarla… Es nuestro deber aprovechar todas las oportunidades para adquirir más territorio, y debemos tener constantemente ante nuestros ojos la idea de que más territorio significa simplemente más de la raza anglosajona, más de la mejor, más humana, más honorable raza que tiene el mundo”.

Existe una continuidad entre la legítima “guerra contra las drogas” de estilo colonial dirigida por el Imperio Británico y las actuales estructuras del tráfico de drogas: Afganistán bajo la ocupación militar de Estados Unidos, los narcoestados de América Latina.

Hoy en día el tráfico de drogas es un negocio multimillonario. La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito estima que el blanqueo de dinero de las drogas y otras actividades delictivas representan entre el 2 por ciento y el 5 por ciento del PIB mundial (4), es decir, entre 800 y 3 billones de dólares. El dinero de la droga se blanquea a través del sistema bancario mundial.

Recuerden el escándalo de la cocaína crack revelado en 1996 por el periodista Gary Webb. El crack se vendía a comunidades afroamericanas en Los Ángeles.

Desde 2001, la venta al por menor de heroína y opioides se ha ido «armando» cada vez más para luchar contra el racismo, la pobreza y la desigualdad social.

Si bien el comercio de drogas es ahora una fuente de riqueza y enriquecimiento, la drogadicción, incluido el uso de heroína, opioides y opioides sintéticos, ha explotado. En 2001, 1.779 estadounidenses murieron como resultado de una sobredosis de heroína. En 2016 la adicción a la heroína provocó 15.446 muertes.

Estas vidas se habrían salvado si Estados Unidos y sus aliados de la OTAN no hubieran invadido y ocupado Afganistán en 2001.

(1) https://www.unodc.org/documents/crop-monitoring/Afghanistan/Afghan_opium_survey_2017_cult_prod_web.pdf
(2) http://barrett.dyson.cornell.edu/NEUDC/paper_364.pdf
(3) https://www.bbc.com/news/world-asia-india-49404024
(4) https://www.unodc.org/unodc/en/money-laundering/globalization.html

Más información:

— El imperialismo cambia su política ‘antidrogas’
— La CIA llenó de drogas los barrios pobres de Los Ángeles
— Cuanto más dinero gasta Estados Unidos en la ‘lucha contra las drogas’, más drogas se fabrican
— La guerra del opio en Afganistán

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Los bulos del New York Times (se le coge antes al mentiroso que al cojo)

El viernes el New York Times publicó un bulo afirmando que una unidad de inteligencia militar rusa había ofrecido dinero a los talibanes para que mataran a las tropas de Estados Unidos en Afganistán.

El bulo fue elaborado por el espionaje de Estados Unidos, dijo al día siguiente el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia a la agencia Tass, es decir, que el New York Times es el altavoz que utiliza la CIA para propagar sus bulos.

“Esta falsa noticia demuestra claramente las débiles capacidades intelectuales de los propagandistas de los servicios de inteligencia americanos que tienen que inventar este tipo de tonterías en lugar de informar sobre lo que realmente está pasando. No obstante, qué más se puede esperar del organismo de inteligencia que fracasó miserablemente en la guerra de 20 años en el Afganistán”, dijo el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores.

Aprovechando la oportunidad, el Ministerio puso de relieve la participación del espionaje estadounidenses en el tráfico de drogas de Afganistán.

“¿Debemos hablar de hechos? En Afganistán no es ningún secreto que los miembros de la comunidad de inteligencia estadounidense están involucrados en el tráfico de drogas, en pagos en efectivo a los militantes para que dejen pasar los convoyes de transporte, en sobornos de contratos para ejecutar diversos proyectos pagados por los contribuyentes estadounidenses. La lista de sus acciones puede ser ampliada si lo desea”, añadió el Ministerio.

Estas acciones derivan de que a las agencias de inteligencia de Estados Unidos “no les gusta que nuestros diplomáticos y los suyos unan sus fuerzas para facilitar el inicio de las conversaciones de paz entre Kabul y los talibanes”.

“Podemos entender sus sentimientos; no quieren que se les prive de las fuentes de ingresos no oficiales mencionadas anteriormente”, dijo el Ministerio con muy mala uva.

Tienen buenos motivos porque el bulo del New York Times ya ha dado lugar a amenazas directas contra los diplomáticos rusos, dijo la embajada rusa en Washington el sábado. “Las acusaciones infundadas y anónimas que acusan a Moscú de ser el cerebro del asesinato de los soldados estadounidenses en Afganistán ya han dado lugar a amenazas directas contra las vidas de los empleados de la embajada rusa en Washington D.C. y en Londres”, dijo la embajada en su cuenta de Twitter.

Según los diplomáticos rusos, el New York Times inventa historias falsas contra Rusia. Los autores del artículo “carecen claramente de información sobre la cooperación ruso-estadounidense en el proceso de paz de Afganistán, los programas sirios, norcoreanos, venezolanos e iraníes”.

“Pedimos a las autoridades estadounidenses competentes que tomen medidas efectivas para asegurar el cumplimiento de sus obligaciones internacionales en virtud de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961”, concluyó la embajada.

En su artículo, el New York Times aseguraba que hacía varios meses que Trump había sido informado de que los rusos pagaban a los talibanes por matar soldados estadounidenses.

También es mentira. A Trump nadie le ha informado de nada parecido, según reconoció el sábado Kayleigh McEnany, la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca.

“Se le coge antes al mentiroso que al cojo”.
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El futuro de la guerra es urbano y ya ha empezado

El futuro de la guerra es urbano y ya ha empezado, dice John Spencer, director de Estudios de Guerra Urbana de West Point. El ejército de Estados Unidos está probando un nuevo sistema llamado de drones autónomos para la navegación interior, es decir, en edificios, porque hasta ahora ha utilizado exclusivamente drones que se desplazan por el terreno para permitir a los soldados ver a distancia liberándose de los obstáculos naturales. El objetivo es, por lo tanto, diseñar drones capaces de operar en un entorno cerrado para ver dentro o debajo de los edificios.

“Hoy día es muy fácil comprar un pequeño dron en una tienda y convertirlo en un arma”, dice Paul Scharre, director del Programa de Tecnología y Seguridad Nacional del Centro para una Nueva Seguridad Americana. Debido a que estos dispositivos son pequeños y sólo pueden llevar cargas explosivas ligeras, son muy eficaces contra las unidades de infantería.

“Por primera vez desde la Guerra de Corea, los militares estadounidenses se ven obligados a mirar encima de sus cabezas”, añade Spencer. Durante la batalla para retomar Mosul, Irak, en 2016 y 2017, “los aviones no tripulados fueron una amenaza diaria, y si haces creer a los soldados que son vulnerables desde el aire, ya eres efectivo”.

El 14 de septiembre del año pasado dos ataques con drones y misiles alcanzaron el mayor complejo de refino de petróleo del mundo en Arabia saudí y un importante yacimiento petrolífero. Estos ataques, llevados a cabo por dos docenas de drones, aumentaron las tensiones en la región en un punto.

La defensa antiaérea rusa informó de que había derribado 45 aviones no tripulados que tenían como objetivo su base principal en Siria. Trece de esos ataques fueron dirigidos directamente a la base aérea de la provincia de Latakia.

Como todas las demás, esta arma se desarrollará rápidamente, se hará más compleja y más letal. Pronto los ataques los llevarán a cabo enjambres de drones, lo que planteará desafíos más complejos a los grandes ejércitos imperialistas. Los múltiples drones que atacan su objetivo al mismo tiempo obligarán a los defensores a identificar, rastrear, apuntar y destruir varios objetos voladores de forma rápida y casi simultánea.

Eso será aún más complejo cuando los drones se puedan comunicar entre sí durante el ataque. Ya no se trata de enviar un dron a su objetivo, sino de hacer que cooperen y se adapten a los movimientos y acciones del defensor. Aún no hemos llegado a eso, pero la investigación en esta área está en curso en todo el mundo. Así que el desafío para los ejércitos imperialistas será encontrar una solución a los drones “inteligentes” que plantean un nuevo problema táctico.

El ejército de Estados Unidos ha comenzado a trabajar en contramedidas para reducir los ataques de drones. Pero no tiene aún las herramientas adecuadas para combatir ese tipo de amenaza. Los sistemas de defensa aérea, como los radares, no están optimizados para detectar los drones porque éstos tienen una señal más baja y pueden volar a baja altura. Una vez detectados, pueden ser neutralizados por misiles tierra-aire. En palabras del Pentágono, es una solución muy costosa para un problema “barato”.

Los desafíos están empujando al ejército de Estados Unidos a buscar soluciones móviles, portátiles y asequibles, como los láseres o la munición disparada a velocidades muy altas.

La fabricación de un láser o de un arma de energía dirigida requiere una inversión significativa pero, una vez que se hace, no hay ningún costo adicional en su uso. Los cartuchos también son baratos de fabricar. Por ejemplo, una ametralladora puede ser una herramienta efectiva.

Los sistemas de interferencia o las microondas de alta intensidad pueden “cocinar” los componentes electrónicos de un dron y, por lo tanto, son herramientas muy interesantes, especialmente si el ataque lo realiza un enjambre de drones.

En enero de 2017 el Pentágono anunció que había probado con éxito el despliegue en California de uno de los mayores enjambres de drones del mundo. La prueba tuvo lugar en octubre de 2016 con 103 drones “Partridge” lanzados desde tres aviones F/A-18 Super Hornet. Las máquinas mostraron un comportamiento de enjambre, como la toma de decisiones colectivas, o formaciones de vuelo adaptadas.

Es la primera vez que el Pentágono ha utilizado sistemas autónomos pequeños y baratos para realizar misiones que antes eran realizadas por sistemas más grandes y muy costosos.

El año pasado Darpa lanzó el segundo de los seis componentes de su programa Offset (Tácticas ofensivas habilitadas por enjambres) en Fort Benning, Georgia: pequeñas unidades de infantería utilizan enjambres (hasta 250 unidades) de drones o robots para llevar a cabo misiones difíciles y complejas en entornos urbanos.

El programa Offset debería permitir que los grandes sistemas de enjambres autónomos y de colaboración proporcionen una iluminación completa a las pequeñas unidades terrestres que operan en zonas urbanas, donde las estructuras verticales, los espacios confinados y obstruidos y la línea de horizonte limitada actúan como barreras a la movilidad y las comunicaciones.

China y Rusia están invirtiendo en la investigación y desarrollo de la próxima generación de drones. En 2018 el gasto militar mundial en robótica e inteligencia artificial alcanzó la cifra récord de 39.200 millones de dólares. Según un informe del Pentágono, se espera que esta cifra aumente a 60.000 millones de dólares para 2027.

Muchos países están invirtiendo en drones e inteligencia artificial, ya que estos dos instrumentos combinados pueden proporcionar una fuerza aérea a un costo menor. Sin embargo, el ejército de Estados Unidos no parece estar preparado para enfrentar estas nuevas armas que se están desarrollando en Rusia, pero especialmente en China.

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Twitter deniega a un juzgado de Guadalajara datos de varios activistas de la PAH por estar protegidos por la Constitución de Estados Unidos

Twitter ha denegado al Juzgado de Instrucción nº1 de Guadalajara los datos personales y las direcciones IP’s asociadas a la cuenta del nodo local de esta ciudad, al advertir desde la empresa radicada en Estados Unidos que «la naturaleza del Delito no les permite aportar la información requerida«,
según ha informado al Juzgado la Unidad de Delitos Especializados y
Violentos (UDEV) de la Policía Nacional en un informe fechado en febrero de 2020.
Este Juzgado de Instrucción, a cargo de la jueza Cristina Vicenta Guerra Pérez, inició una investigación penal contra varios activistas de la PAH, a partir de la difusión en redes sociales de las imágenes de los miembros de una Comisión Judicial que, en marzo de 2019, estaban desahuciando a dos jóvenes y un bebé de pocos meses que habían ocupado una vivienda en el Barrio del Alamín de esta ciudad.

La jueza admitió a trámite una denuncia del Servicio de Ejecuciones de los juzgados de Guadalajara, y además dictó una medida cautelar consistente en que «se abstengan en lo sucesivo de volver a publicar fotos de los integrantes de la comisión judicial» así como de realizar comentarios «similares» respecto a este desempeño de su función en esta actuación, todo ello bajo apercibimiento de imputar «un delito de desobediencia«.

Si bien en la causa hay ya al menos dos activistas investigados, el juzgado requirió a Twitter datos personales que a juicio de la red social no cumplen con los requisitos mínimos para su acceso, ya que al tener esta empresa su sede social en Estados Unidos, los datos requeridos están protegidos por la Primera Enmienda de la constitución norteamericana, que establece la libertad de culto, de expresión, de prensa, petición y de reunión.
 
La cautelar que adoptó la jueza provocó un terremoto en las redes sociales, ya que diputados y periodistas alertaron de lo que este tipo de resoluciones suponen a la libertad de expresión, y ahora Twitter, empresa que no es sospechosa de simpatías hacia este derecho, parece estar alarmada por el cariz que toman determinadas resoluciones judiciales  
Joaquín Urías es letrado del Tribunal Constitucional

Este juzgado, y como consecuencia de esto, tiene abierta otra investigación paralela sobre 15 usuarios de redes sociales de toda España que hicieron comentarios sobre esta noticia y a los que se les acusa de «injurias» contra la jueza.


Es sin duda paradójico que haya tenido que ser una constitución extranjera la que sirva, al menos en este caso, para proteger la libertad de expresión en España.
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China se prepara para su expulsión del sistema internacional de pagos en dólares

China se preparara para su expulsión del sistema de pagos en dólares, en caso de que Estados Unidos sancione a las empresas y bancos chinos, tal como ha hecho con los rusos, dijo Fang Xinghai, vicepresidente de la Comisión Reguladora de Valores de China.

China depende principalmente del sistema de pagos en dólares estadounidenses en las transacciones internacionales, lo que la hace vulnerable a posibles sanciones de Estados Unidos.

“Tales cosas ya han sucedido a muchas empresas e instituciones financieras rusas. Tenemos que prepararnos pronto, preparativos reales, no sólo psicológicos”, dijo Fang en un foro organizado por el medio de comunicación chino Caixin.

El comentario de Fang se produjo en un momento en que Washington se pregunta hasta dónde debe llegar para utilizar el papel clave del dólar estadounidense en los pagos internacionales para bloquear a los chinos.

El sistema de pagos en dólares de Estados Unidos, que se basa en infraestructuras como el sistema internacional de mensajería de pagos Swift y el sistema de pagos interbancarios de la Cámara de Compensación (Chips), es la columna vertebral del comercio y las inversiones internacionales.

Los responsables políticos de Pekín consideran que las sanciones financieras de Estados Unidos suponen un riesgo real, ya que el hecho de estar aislado del dólar estadounidense podría obstaculizar seriamente la capacidad de una entidad para realizar negocios internacionales.

Sin embargo, el riesgo de que China sea tratada de la misma manera que Rusia es bajo, después de que Estados Unidos hayan reaccionado a muchos acontecimientos, incluida la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014.

Estados Unidos impuso sanciones a Rusia en respuesta a su invasión de Ucrania, su interferencia en las elecciones, otras actividades cibernéticas malintencionadas, las violaciones de los derechos humanos, el uso de armas químicas, la proliferación de armas, el comercio ilícito con Corea del norte y el apoyo a Siria y Venezuela.

Trump confirmó que se había abstenido de imponer sanciones más severas a los funcionarios chinos acusados de tomar medidas enérgicas contra la minoría musulmana uigur del Xinjiang, por temor a que las medidas afectaran las negociaciones comerciales con Beijing, según una entrevista publicada el lunes por el sitio web de noticias estadounidense Axios.

A pesar de ello, hay cada vez más signos de desacoplamiento financiero entre las dos economías más grandes del mundo.

Estados Unidos ha aumentado su supervisión de las empresas chinas que cotizan en Estados Unidos y muchas empresas chinas que cotizan en Estados Unidos, entre ellas Alibaba, NetEase y JD.com, han emitido acciones en Hong Kong.

Fang dijo también que el valor del dólar estadounidense se enfrenta a un futuro incierto debido al dinero adicional impreso por la Reserva Federal, lo que supone un riesgo para los activos de China denominados en dólares.

China tiene más de 2 billones de dólares en inversiones exteriores, que aumentó en 110.600 millones de dólares el año pasado, la gran mayoría de las cuales se encuentran en países desarrollados y están denominadas en dólares estadounidenses.

China también tiene 1,7 billones de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos.

“La internacionalización del yuan es una necesidad para compensar la presión financiera externa”, añadió Fang. “Si nuestros activos en el extranjero se mantuvieran en yuanes, no habría tales preocupaciones” sobre la devaluación del dólar estadounidense.

El gobierno chino ha estado tratando de estimular el uso internacional del yuan durante la última década. Ha alcanzado la condición de moneda de reserva nominal después de haber sido incluida en la cesta de los Derechos Especiales de Giro, una unidad contable del Fondo Monetario Internacional, pero el uso transfronterizo real del yuan sigue siendo limitado frente al dólar.

La proporción de la moneda china en los pagos internacionales descendió al sexto lugar, con un 1,79 por ciento de la proporción mundial en mayo, muy por detrás del dólar de los Estados Unidos (40,88 por ciento), el euro (32,9 por ciento) y el yen japonés (3,53 por ciento), según datos de Swift.

https://www.scmp.com/economy/china-economy/article/3090119/china-warned-prepare-being-cut-us-dollar-payment-system-part

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Salud

Si no hay pandemia los capitalistas se encargarán de inventarla

Como ya hemos expuesto en otra entrada, los hospitales de Estados Unidos cobran por cada diagnóstico de coronavirus e incluso por la aplicación de ventiladores a los pacientes.El coronavirus se ha convertido en una fuente de beneficios para la sanidad privada. Cuantos más enfermos mejor. Más dinero. De esa manera se inflan las cifras necesarias para intimidar y hablar de “pandemia”.

Desde el principio de la paranoia el doctor Scott Jensen destapó que en Estados Unidos los hospitales recibían dinero por diagnosticar coronavirus en sus pacientes y la bonificación subía si los pacientes eran puestos en un ventilador.

Tras la denuncia, los cazafantasmas se pusieron en marcha rápidamente para denunciarlo como “bulo” y se encontraron con algo inesperado: que era verdad.

Snopes tuvo que admitir que las afirmaciones del médico eran “plausibles” (1). Politifact dijo que eran “medias verdades” (2) y FactCheck reconoció que eran verdaderas, añadiendo: “La legislación reciente permite a los hospitales cobrar tarifas más altas por los pacientes de Covid-19 y su tratamiento”. Sin embargo, también sostenía que “no hay pruebas de tergiversación fraudulenta” (3).

En efecto, no es un fraude; es algo plenamente aceptado y admitido. Todo es legal. Hasta el propio Jensen dijo que no creía que hubiera fraude, sino sólo una “pista” de ello.

Ley Cares prevé el pago de una bonificación del 20 por ciento de Medicaid a los hospitales por cada diagnóstico de coronavirus, que sube más por el uso de ventilación asistida.

Los pagos son un incentivo para inflar artificialmente el número de positivos porque se manejan cifras muy importantes. La Ley Cares canaliza 175.000 millones de dólares para la “lucha” contra la pandemia, incluidos 15.000 millones de dólares sólo para el tratamiento de pacientes con coronavirus que no tengan seguro médico (4).

Los médicos diagnostican a los positivos para conseguir que una parte del botín vaya a parar a su clínica. Basta que unos pocos miles de médicos lo hagan unos pocos cientos de veces cada uno para crear una “pandemia” de la nada.

Por lo tanto, lo que está en crisis en Estados Unidos no es la pandemia sino el sistema de salud. Hace décadas que ocurre.

En Gran Bretaña el sistema de salud es muy diferente, pero el resultado es el mismo.

El NHS también ha recibido más de 14.000 millones de libras esterlinas en fondos adicionales desde el inicio de la paranoia. El 17 de marzo el director ejecutivo del NHS, Simon Stevens, explicó el destino del dinero: “A nivel nacional, estamos actualmente en el proceso de compra de capacidad a granel de los hospitales independientes”.

Traducción del lenguaje burocrático: estamos pagando a los hospitales privados para que mantengan camas vacías. Otra traducción equivalente: estamos desviando el dinero público para beneficio de las empresas de la sanidad privada.

“Los fondos adicionales para cubrir los costos adicionales de la respuesta de emergencia al coronavirus […] las limitaciones financieras no deben y no serán un obstáculo para tomar medidas inmediatas y necesarias”, añadía Stevens.

Traducción al román paladino: cuanto más tenga que responder un hospital a las emergencias, es decir, cuantas más pruebas realice, más abandone a los pacientes comunes para hacer sitio a la “avalancha”, y cuantas más operaciones corrientes cancele, más dinero recibirá.

El negocio consiste en desperdiciar millones de libras “alquilando a granel” camas en hospitales privados y contratando a los hospitales de emergencia para que se liberen de unos enfermos reales en previsión de los que van a llegar en el futuro.

Además, había otras partidas jugosas, como los “gastos estimados”, que propician la corrupción, e incluso la malversación.

La cuestión de los ventiladores es una buena muestra del negocio de la sanidad. Stevens decía lo siguiente sobre el asunto: “La adquisición nacional de capacidad de asistencia respiratoria, en particular de ventilación mecánica, también está en marcha, en colaboración con el Ministerio de Salud y Bienestar. Además, el gobierno está trabajando con el sector industrial para poner en marcha a los nuevos fabricantes”.

Es evidente que el dinero no iba destinado al tratamiento de ningún enfermo sino de los capitalistas que fabrican ventiladores mecánicos.

A diferencia de Estados Unidos, hasta el momento no hay pruebas directas de que los hospitales del sistema británico de salud cobren incentivos para usar ventiladores.

(1) https://www.snopes.com/fact-check/medicare-hospitals-covid-patients/
(2) https://www.wral.com/fact-check-do-hospitals-get-paid-more-to-treat-covid-19-patients/19156357/
(3) https://www.factcheck.org/2020/04/hospital-payments-and-the-covid-19-death-count/
(4) https://www.hhs.gov/coronavirus/cares-act-provider-relief-fund/index.html

Más información:
– Cómo se están falsificando los certificados de defunción en Estados Unidos sobre la marcha

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Nuevas evidencias científicas de que los test de anticuerpos de coronavirus no indican absolutamente nada

Muchos estudios que evalúan la precisión de las pruebas de anticuerpos para Covid-19 tuvieron graves deficiencias, mostró una revisión publicada el jueves, ofreciendo nueva evidencia de que los exámenes de sangre son de poca ayuda para la gente que busca saber con certeza si han sido infectados.

Cochrane, una revista británica que revisa la evidencia de investigaciones para ayudar a las autoridades a adoptar mejores políticas de salud, analizó 54 estudios, en su mayoría de Asia, que buscaron medir la fiabilidad de las pruebas que pretendían mostrar si alguien había desarrollado anticuerpos contra el coronavirus.

Los estudios solían ser pequeños, no utilizaban los métodos más fiables y los resultados solían ser incompletos, dijo Cochrane en su informe de 310 páginas.

Además, la mayoría de los examinados habían sido admitidos en un hospital, lo que no ofrece perspectivas sobre lo bien que los exámenes podían detectar los anticuerpos en la mayoría de las personas con síntomas más leves.

Hay un intenso interés en los exámenes de anticuerpos, que se ejecutan mediante un pinchazo en el dedo o una extracción de sangre desde una vena, entre las personas que buscan saber si han tenido Covid-19 o no.

Ha habido especulaciones de que un resultado positivo podría significar que la gente tiene algo de protección, al menos de manera temporal, contra una nueva infección. Tales esperanzas son poco realistas, dijo Jon Deeks, profesor de bioestadística de la Universidad de Birmingham y quien dirigió la evaluación de exámenes de Cochrane.

“Mucha gente en Reino Unido está muy interesada y le gustaría saber, pero por el momento no deberían tomar decisiones basándose en los resultados de ese examen”, dijo Deeks a periodistas.

En total, los investigadores de Cochrane identificaron datos de 25 pruebas comerciales de Covid-19, una fracción de los cerca de 300 exámenes que existen. Su revisión no incluyó las pruebas ofrecidas por Roche o Abbott Laboratories, que fueron aprobadas por reguladores después del plazo de cierre del 27 de abril.

Actualizaciones del reporte de Cochrane planean incluir datos de los exámenes de ambas empresas, que ahora se venden por millones en Estados Unidos y Europa.

Si bien los estudios revisados por Cochrane mostraron que las pruebas eran mejor detectando anticuerpos contra el Covid-19 en las personas después de dos semanas o más del inicio de los síntomas, no brindaban pistas sobre lo bien que trabajan en pacientes mucho después de la infección.

Esos vacíos socavan el valor de las pruebas como herramientas en los llamados “estudios sobre seroprevalencia” para determinar qué porcentaje de personas en la población habría sido expuesto al virus.

“No sabemos qué tan bien funcionan estas pruebas después de cinco semanas, así que esa es nuestra mayor preocupación”, dijo Deeks. “En los estudios de seroprevalencia, uno está mirando más allá de eso y realmente necesitamos algunos datos que digan: ‘Qué tan bien funcionan a los tres meses, cuatro meses, cinco meses’”, agregó.

https://es.reuters.com/article/topNews/idESKBN23W2SQ