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Autor: Redacción (página 793 de 1357)

Sobre las condiciones de trabajo en el sector de la pesca artesanal

Ricardo Enebros

La ministra de Trabajo en funciones (¿alguien sabe qué quiere decir «ministra en funciones»?) anuncio hace unos días que impondrá el salario mínimo interprofesional a los pescadores de bajura o artesanales. Como es habitual, lo hizo con la alegría desbordante de quien cree haber realizado una gran obra, o sea: los pescadores de bajura eran explotados y ni siquiera cobraban el salario mínimo que todo trabajador debe cobrar, por lo menos, en España. Hasta hoy, que la señora Valerio, en funciones de ministra, ha decidido acabar con esa anomalía.

Un poco tarde, pensarán ustedes con razón. ¿Tantos años de Gobierno del Partido Socialista Obrero Español y no se habían dado cuenta de esa supuesta injusticia? Según un analista político, con especial sensibilidad en temas sociales de la mar, sobre la cuestión del salario mínimo en la pesca de bajura, y al igual cómo ocurre con la reciente pretensión del Gobierno en funciones sobre el registro de jornada (RDL 8/2019), estamos siendo víctimas del desconocimiento y la irresponsabilidad frívola de los políticos y los sindicatos. Todo este tinglado en relación al SMI en la bajura no tiene sentido alguno, salvo el de lanzar un supuesto torpedo (uno más) a la línea de flotación del sector de pesca artesanal, disparo que tan solo busca seguir dando una imagen de precariedad, de supuesta situación de irregularidad, al margen de la norma. Conviene no olvidar la sistemática beligerancia que los sindicatos han mostrado y muestran hacia las Cofradías de Pescadores, probablemente debida a la estructura paritaria, entre armadores y tripulantes, de estas corporaciones de derecho público. Y, por supuesto, también hay que tener en cuenta que los diferentes Gobiernos nunca han entendido lo que significan las Cofradías para la pesca de bajura. Las Cofradía o Pósitos son estructuras centenarias, cuyo origen es anterior a la constitución de los modernos Estados.

Los pescadores de bajura desde hace muchos, muchos años, se retribuyen por el llamado sistema a la parte, un modelo que basa el salario en el producto directo de su trabajo. Del importe de venta de las capturas (“monte mayor”) se descuentan determinados gastos, como la comida y el combustible, y se constituye el “monte menor”. Esa cantidad se distribuye en dos partes, una para el armador y otra a distribuir entre el patrón del barco y los tripulantes. Las partes son 50-50 ó 40-60. De ese 50 o 60% del monte menor se hacen tantas partes como sea menester para retribuir a cada trabajador en función de su puesto de trabajo: el patrón lleva dos o tres partes o “quiñones”; el mecánico 1,5 ó 2; los marineros una parte; los aprendices o mozos, de haberlos, 0,5 ó 0,75 partes. Es un sistema sencillo, pactado en el seno de cada Cofradía de Pescadores, lo que permite pequeñas diferencias entre puertos, justificadas por las diferencias entre los barcos o el tipo de capturas.

Como la pesca es aleatoria, con épocas mejores y peores, la retribución de los pescadores se medía en términos largos, un año por lo general, pues un mes puede resultar engañoso. Hay meses que lo capturado no alcanza para pagar el salario mínimo; y hay meses que se supera ampliamente.

Tener ese sistema retributivo, tan alejado del sistema general (los trabajadores industriales, o de la banca, o de las empresas de servicios no participan directamente del fruto de su trabajo; los beneficios se reparten entre los directivos y los accionistas), ha dado lugar a algunos conflictos a lo largo de los últimos cuarenta años. Por ejemplo, cuando la Inspección de Trabajo pretendió que los pescadores tuvieran una Hoja de Salarios de modelo oficial, y no la “nota de partir” con que semanalmente se distribuye el importe de la pesca vendida.

Por lo general se ha acabado imponiendo la cordura y el sistema se ha mantenido. Cuando la pesca disminuía y no daba para cobrar una cantidad que compensara el durísimo trabajo en la mar, el armador (que suele ser también un tripulante más), vendía el barco para desguace aprovechando los incentivos que la Comisión Europea ha establecido para disminuir el esfuerzo pesquero.

Hay que decir que el sistema de remuneración a la parte no incumple la legislación internacional (convenios OIT), ni las normas nacionales aplicables. Por lo que hace a los convenios de la OIT, tanto el Convenio 114, como el 188 y la Recomendación 199 se limitan a garantizar derechos mínimos, ampliamente previstos en nuestro país, que además sólo son aplicables a los barcos de pesca de altura y gran altura, y a los de eslora entre perpendiculares igual o mayor a 24 metros. La pesca industrial es un mundo muy distinto a la pesca artesanal. En la pesca industrial sólo el patrón de pesca (quien dirige la actividad pesquera del buque), y quizás el patrón náutico, cobran en función de las capturas. El resto de la tripulación tiene pactado un salario fijo. Las ganancias que pueda haber van directamente a la empresa armadora, exactamente igual que los beneficios de la banca van a los banqueros.

El futuro de la pesca artesanal en el Mediterráneo no resulta nada halagüeño. El pasado 20 de junio, el Diario Oficial de la Unión Europea publicó el Plan Plurianual para el Mediterráneo Occidental, imponiendo una reducción drástica de la capacidad productiva de nuestras empresas pesqueras. Se pretende que en el plazo de 5 años se reduzcan un 40% las capturas. Pese a este horizonte, ninguna Administración parece prestar atención a la pesca de bajura, mirando a otro lado y dando impulso a unas medidas que no pretenden solucionar los problemas de los pescadores, y sólo conducen al cierre de muchas empresas en nuestros muelles y, de tal guisa, a la pérdida de muchos puestos de trabajo en tierra. Seguiremos importando productos pesqueros de terceros países que no están sometidos a las estrictas políticas de sostenibilidad que tanto predicado tienen en la UE. Tanto hablar del mundo global, para olvidarlo cuando había que tenerlo presente.

Para acabar, conviene recordar que, en 1994, a impulso del patrón mayor de la Cofradía, Antonio Marzoa Dopico, se firmó en Arenys de Mar el primer Convenio de Pesca de Arrastre al Fresco (el primero que se firmó en España), una iniciativa que en los años siguientes fue seguida por otros puertos del Mediterráneo. El artículo 19 del Convenio firmado en Arenys de Mar ya contemplaba un salario mensual garantizado que había de ser, al menos, “igual al salario mínimo interprofesional fijado anualmente por el Gobierno”.

http://www.naucher.com/es/actualidad/sobre-el-salario-minimo-para-la-pesca-de-bajura/_n:11207/

El espectacular hundimiento del sector automotriz es de alcance mundial

Winfried Wolf

El principal sector manufacturero del capitalismo, la industria automotriz, se enfrenta a una crisis. En 2018 la producción total de automóviles en Alemania estaba en declive. En junio de 2019, hubo una fuerte disminución del 4,7 por ciento en nuevos registros (en comparación con junio de 2018). En agosto, sólo los fabricantes que producen en Alemania anunciaron la pérdida de más de 30.000 puestos de trabajo. La contradicción en Opel es típica. Esta filial del grupo francés Peugeot está en la sombra. Pero, ¿a qué precio? En términos de empleo, las cifras son de color rojo oscuro. Desde la adquisición por PSA [febrero de 2017], se han perdido 8.000 puestos de trabajo en Opel, lo que corresponde al 25 por ciento del total; se prevé la reducción de otros 2.500 puestos de trabajo, así como el cierre de uno de los tres centros de producción.

En Estados Unidos, GM [General Motors] y Ford han estado reduciendo sus inversiones durante meses. La industria automotriz japonesa también se está debilitando. Actualmente se está llevando a cabo un importante proceso de consolidación en este país, durante el cual es probable que sólo cuatro de los ocho grupos actuales sobrevivan como empresas independientes. Esto se asociará con la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo.

La situación en China es extremadamente sombría. El 29 de julio, el Financial Times tituló en su primer número: «La caída de las ventas de coches en China». Las ventas de automóviles ya han caído un 4 por ciento en 2018. En el primer semestre de 2019 se observó un dramático descenso del 14 por ciento. China es el mayor mercado para la mayoría de los fabricantes de automóviles occidentales. Por ejemplo, las ventas de Ford en China cayeron un 27 por ciento en la primera mitad de 2019. Una nueva planta de Peugeot en China vendió sólo 201 coches en el primer semestre de 2019.

Hay muchas razones para creer que nos enfrentamos a una profunda crisis en el sector industrial más importante del mundo, desde la segunda mitad de 2018 en China y desde mediados de 2019 en todo el mundo.

Para reconocer la importancia de la nueva crisis en esta industria, primero examinaremos el peso de la industria automotriz internacional en el capitalismo mundial, luego los cambios en la concentración regional de la fabricación de automóviles y finalmente la estructura financiera de los grupos automotrices.

La industria automotriz es el sector industrial más importante del sistema capitalista mundial. Esto no significa que sea la industria más grande en términos de puestos de trabajo. La industria textil es mucho más importante a este respecto. En Alemania, en cambio, la ingeniería mecánica [máquinas-herramientas] genera muchos más puestos de trabajo que la industria automovilística. La tasa de exportación es incluso más alta que en la fabricación de automóviles y la industria del automóvil se concentra en unos pocos países. Sin embargo, son Estados extremadamente poderosos: en la cima están los cuatro países que marcan la pauta en el capitalismo mundial: Estados Unidos, China, Alemania y Japón. A este cuarteto le sigue el trío más débil de países productores de automóviles: Francia, Italia y Corea del Sur. En todos los demás países que cuentan con una industria automovilística, ésta no desempeña, o ha dejado de desempeñar, un papel de cabecera.

Sin embargo, en la economía mundial, la industria del automóvil es la industria decisiva en el sentido de ser «la más poderosa». La enorme concentración de capital en la industria automotriz la convierte en la industria de cabecera. También es la estrella en ascenso del ciclo del capital mundial y ha desempeñado un papel clave en los altibajos del producto interno bruto mundial y del comercio mundial en ciclos económicos anteriores.

Hasta ahora, la industria del automóvil ha estado estrechamente vinculada a la industria petrolera. El término «capitalismo fósil» caracteriza bien a esta industria: los fabricantes de automóviles que queman derivados del petróleo -diesel y gasolina- marcan el camino. Recientemente se ha afirmado, a veces, que la industria petrolera y automovilística ha perdido su peso en el capitalismo global, o al menos está en declive. Esta tesis no resiste la confrontación con la realidad. El peso del petróleo y los automóviles entre las diez empresas más grandes del mundo ha permanecido más o menos igual durante décadas si tomamos como base los ingresos por ventas. En 2018 la industria petrolera, automotriz y aeronáutica representa alrededor de un tercio de las ventas totales de las 500 empresas mundiales más importantes. Entre los 10 grupos más grandes, en 2018 había seis grupos petroleros y dos grupos automotrices.

Es cierto que hay un aumento en el número de empresas de electrónica e internet. Con la producción de coches eléctricos, sin embargo, existe una alianza de estos sectores con los grupos de producción básicos. Y con la intensificación de los elementos de «conducción autónoma», este cártel de la energía también se está fusionando con estos mismos grupos electrónicos e internet. Es probable que la industria automotriz «tradicional» se despoje de sus recursos y se reinvente una vez más. Sin el control y la expropiación de este poder concentrado de capital, la reconversión de las empresas automovilísticas, no será posible cambiar el transporte.

La industria automotriz es el «reloj» del capitalismo mundial. Al igual que la propia economía mundial, opera sobre una base cíclica en todo el mundo. Este ciclo apareció por primera vez en la industria automotriz internacional después de la Segunda Guerra Mundial a mediados de la década de 1970. Desde entonces, ha habido cinco ciclos mundiales y cinco crisis sectoriales. Y en los cinco casos, estas crisis sectoriales se han asociado con recesiones mundiales o crisis mundiales del capitalismo en su conjunto. Estas crisis se produjeron en 1974/75, 1980-82, 1991/92, 2001/02 y 2008/2009. Esta última crisis fue la peor y más profunda que la industria automotriz y el capitalismo mundial han experimentado desde la crisis económica mundial de 1929-1932.

Los cambios en el capitalismo mundial están estrechamente ligados a los cambios en la fabricación internacional de automóviles. Durante más de medio siglo -desde principios del siglo XX hasta los años sesenta- la industria automotriz mundial estuvo dominada por Estados Unidos. Este fue el período de dominación ilimitada de Estados Unidos en la economía capitalista mundial.

La dominación de la industria automotriz estadounidense fue seguida por un período durante el cual la industria automotriz japonesa marcó la pauta. También fue la época del ascenso de Japón al capitalismo globalizado, cuando se habló de una «tríada» entre Estados Unidos, Europa Occidental y Japón.

Desde principios del siglo XXI, hemos sido testigos de un deslumbrante ascenso de China hasta la mayor fábrica de automóviles (¡no sólo un banco de trabajo!). A finales del siglo XX, más de cuatro quintas partes de todos los vehículos de motor producidos en el mundo se producían en Norteamérica, Japón, Corea del Sur y Europa Occidental. Este porcentaje ha descendido a menos del 50 por ciento desde 2018. Durante el mismo período, la cuota de China cayó de poco más del 3 por ciento a poco menos del 30 por ciento. En 2018, según la ACEA (Asociación de Fabricantes de Automóviles), la producción de turismos se distribuye entre países o regiones:

Europa: 24,0 por ciento
UE: 20,5 por ciento
Rusia: 1,9 por ciento
Turquía: 1,3 por ciento
América del norte: 16,4 por ciento
Estados Unidos: 10,2 por ciento
América del sur: 3,5 por ciento
Brasil: 3 por ciento
Asia: 53,5 por ciento
China: 29,2 por ciento
Japón: 10,4 por ciento
Inde: 5,1 por ciento
Corea del sur: 4,7 por ciento

La producción por países no se corresponde con la distribución de la producción en términos de fabricantes de automóviles. En concreto, los doce mayores fabricantes de automóviles del mundo siguen controlando tres cuartas partes (75,2 por ciento) de la producción mundial de automóviles en 2017. En 2005 esta proporción no fue significativamente mayor (80,3 por ciento). Según nuestra definición, once de estas doce empresas deben considerarse «occidentales» en sentido amplio. En 2017 sólo había un fabricante de automóviles chino en el grupo superior de los doce, SAIC. Es una empresa pública vinculada a VW [Volkswagen] a través de una empresa conjunta y no tiene una presencia importante en el mercado mundial, fuera de China.

La nueva crisis de la industria automovilística mundial aún no se ha desarrollado plenamente en Occidente, pero ya es una dura realidad en China. Con la crisis del sector de la automoción en China, el mayor mercado automovilístico del mundo se ve afectado. Y son también las empresas occidentales las que se ven afectadas por esta crisis industrial en China. Porque también son los campeones de la producción en China. El hecho de que VW [Volkswagen], Daimler y BMW no se vieran afectados hasta el verano de 2019 se explica por las particularidades de estos fabricantes (prestigio y fabricantes de turismos de gama alta para la «clase media alta china»). Pero también se espera que los fabricantes alemanes se vean duramente afectados por la nueva crisis industrial de 2019.

En el contexto de la crisis de la economía mundial en su conjunto y de la intensificación de las disputas comerciales, hay motivos para creer que la evolución de China y de la industria del automóvil será el núcleo de una nueva crisis mundial de capital.

fuente: Sozialistische Zeitung, setiembre de 2019

Estados Unidos trató de sobornar al capitán de un petrolero iraní para apoderarse de él

Estados Unidos ofreció directamente varios millones de dólares al capitán de un barco iraní acusado de transportar petróleo a Siria en un intento de incautación del petrolero, confirmó ayer el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Este método poco ortodoxo fue revelado por el diario británico Financial Times: el enviado diplomático estadounidense a Irán, Brian Hook, envió personalmente correos electrónicos al capitán indio de Adrian Darya 1 (antes Grace 1) para ofrecerle el dinero.

«Soy Brian Hook», «Trabajo para el secretario de Estado Mike Pompeo como representante de Estados Unidos en Irán», escribió a Akhilesh Kumar el 26 de agosto. «Soy portador de buenas noticias», añadió.

Le ofreció una recompensa si aceptaba llevarse el barco, liberado once días antes por Gibraltar, que lo había incautado durante un tiempo, a un país que pudiera abordarlo en nombre de Washington.

Cuatro días después, aparentemente sin una respuesta positiva, el Departamento del Tesoro estadounidense sancionó al capitán.

«Estos detalles son exactos», dijo un funcionario del Departamento de Estado. «Nos hemos puesto en contacto con varios capitanes de barcos y compañías navieras para informarles de las consecuencias de cualquier apoyo a una organización terrorista extranjera», añadió.

Washington cree que el petróleo estaba destinado al gobierno sirio y que su venta, prohibida por Estados Unidos, se utilizaría para financiar a sus fuerzas Quds, el brazo de operaciones exteriores del cuerpo de élite del ejército iraní, la Guardia Revolucionaria, e incluido en la lista negra estadounidense de organizaciones terroristas.

Ayer Brian Hook anunció que el Departamento de Estado ofrece oficialmente recompensas de hasta 15 millones de dólares a cualquiera que proporcione información que ayude a identificar «las operaciones financieras de la Guardia Revolucionaria y sus fuerzas Qods».

«Esto incluye información que puede ser usada para atacar buques como el Adrian Darya», insistió.

Según él, el barco «parecía dirigirse» a Siria, mientras que el gobierno iraní se había comprometido, para obtener su liberación por parte de las autoridades de Gibraltar, a no entregar su petróleo al gobierno de Damasco.

«Tras haber fracasado con la piratería, Estados Unidos depende directamente del chantaje: nos entrega petróleo iraní a cambio de varios millones de dólares o se enfrenta a sanciones», reaccionó en Twitter el diplomático iraní Mohammad Javad Zarif. «Esto es muy similar a la invitación que recibí hace unas semanas para visitar el Despacho Oval», añadió.

El ministro iraní afirma haber rechazado una invitación a la Casa Blanca antes de ser finalmente sancionado personalmente por Washington.

La portavoz de la diplomacia estadounidense Morgan Ortagus respondió copiando su tweet. «Tras haber fracasado con la piratería, Irán depende directamente del chantaje: danos 15.000 millones de dólares o desarrollaremos nuestras actividades nucleares», escribió, refiriéndose a la línea de crédito que Teherán está negociando actualmente con los europeos para eludir las sanciones de Estados Unidos.

La siniestralidad silenciosa: la explotación de la fuerza de trabajo conduce a la muerte y la enfermedad

La enfermera que atiende en el hospital, el repartidor que trae comida a casa, la asistenta que limpia la habitación de hotel, el oficinista que acumula horas de más, el camarero que asume dos y tres trabajos para llegar a un sueldo mínimo. Nadie diría que los de ellos son oficios peligrosos y, sin embargo, hoy más que nunca son trabajos de riesgo.

En pleno 2019 no hace falta colgarse de un andamio para jugarse la vida. La precariedad, el estrés y el exceso de trabajo también enferman. Y matan. Matan mucho más que los accidentes.

De todas las muertes que se registran cada día por causas relacionadas con el trabajo –7.500 según la OIT–, menos del 14 por ciento ocurre en el acto. La gran mayoría –unas 6.500– se van fraguando lentamente a causa de una larga enfermedad física –circulatoria, respiratoria, cáncer profesional– o mental.

Trabajamos en entornos más seguros que hace treinta años, pero la salud física y emocional de los empleados sigue siendo frágil. Por un lado, persisten los riesgos de siempre –por ejemplo en la Unión Europea ha habido un repunte reciente de accidentes mortales asociados a la construcción–, por otro lado aumentan los riesgos emergentes, los asociados a la economía digital y los psicosociales. Riesgos como el estrés, la fatiga o el acoso, relacionados con la organización del trabajo, con los tiempos, las exigencias, la incertidumbre.

“Los riesgos psicosociales son la gran pandemia de este siglo y tienen que ver con las condiciones tan precarias del mercado de trabajo”, alerta Ana García de la Torre, secretaria de Salud Laboral de la unión sindical UGT.

Precisamente la última campaña de prevención de este sindicato pone el foco en algunas de estas amenazas “invisibles” como la sobrecarga o la hiperconexión. “No son nuevas, ya las veníamos sufriendo, pero sin duda hay un agravamiento”.

El mayor peligro en el trabajo ya no son las caídas o los agentes infecciosos –esos riesgos están más o menos controlados–, lo peligroso ahora es el aumento de la presión, la precariedad de los contratos, los horarios incompatibles con la vida que, gota a gota, siguen alimentando esa siniestralidad silenciosa que no sale en los periódicos.

Enfermos de estrés

En el actual mercado frenético y competitivo, el estrés se ha convertido en algo casi tan frecuente en la oficina como la máquina de café. Es el segundo problema de salud más habitual en el lugar de trabajo y está detrás de la mitad de los casos de absentismo.

Se da con más frecuencia en el sector servicios y el de los cuidados –trabajos con una alta proporción femenina–, donde la relación con personas puede ser desgastante. “La idea de que el cliente siempre lleva la razón ha sido un atentado contra el bienestar de muchos trabajadores”, comenta José Antonio Llosa, doctor en Psicología de la Universidad de Gijón. Según este experto, el otro extremo más afectado son los perfiles laborales de cualificación alta, “donde encontramos niveles de exigencia y excelencia muy graves”.

El estrés laboral se relaciona sobre todo con el exceso de trabajo y aumenta con el uso de la tecnología. Actualmente, según el último informe sobre salud y seguridad de la OIT, el 36 por ciento de los trabajadores del mundo trabaja demasiado –más de 48 horas semanales– y todas esas horas extra les ponen en peligro.

“Hay una estrecha relación entre el exceso de horas de trabajo y los accidentes laborales”, advierte el informe, “las horas excesivas guardan relación con los efectos crónicos de la fatiga y pueden provocar enfermedades cardiovasculares, trastornos gastrointestinales, niveles altos de ansiedad, depresión, trastornos del sueño”.

Ana Isabel Mariño, inspectora de Trabajo y Seguridad Social, reconoce que estos riesgos psicosociales son, junto a los ergonómicos –los relacionados con movimientos y posturas dañinas–, “los más graves ahora”. Sin embargo, la prevención que se hace de ellos en las empresas sigue siendo deficiente. “Lo normal es que no haya protocolos, como tampoco suele haber protocolos de acoso o incluso de acoso sexual”, lamenta Mariño.

Como denuncia la UGT “los riesgos psicosociales todavía no están recogidos dentro del catálogo de enfermedades profesionales”. Por eso muchas empresas no los incluyen en sus análisis de riesgos ni en las revisiones médicas, los pasan por alto.

En el último año se han producido algunos tímidos avances “como el reconocimiento del síndrome del trabajador quemado”, recuerda Llosa, “sin embargo hay que tener cuidado con las etiquetas. La culpa no es del trabajador que no sabe lidiar con el estrés”, explica el psicólogo, y por tanto no se remedia con ansiolíticos, haciendo ejercicio o meditación, sino actuando en el origen, cambiando la organización del trabajo.

Trabajadores pobres, trabajadores en peligro

La inseguridad laboral, los contratos precarios y los salarios bajos crearon la nueva categoría de los trabajadores pobres. Ahora, además de pobres, también tienen más probabilidad de convertirse en trabajadores lesionados o trabajadores enfermos.

“Esta flexibilidad y movilidad, esta obligación extrema y constante de salir de tu zona de confort sin ningún tipo de seguridad genera un fuerte desgaste emocional y físico. La incertidumbre laboral está relacionada con peores índices de salud mental, depresión, ansiedad, desánimo. Además impacta sobre la manera de organizar la vida de las personas, las trayectorias vitales se frustran”, plantea Llosa.

El psicólogo, que participa en un proyecto de investigación sobre precariedad y salud mental, advierte también que existe una relación directa entre inseguridad laboral y consumo de estupefacientes, entre la perpetua incertidumbre y la idea de suicidio. “Evidentemente, la ideación suicida no se puede asimilar a tentativa, pero es indicativo de un malestar muy profundo”.

Al mismo tiempo, la precariedad deja secuelas físicas. “El número de accidentes se ha incrementado en términos absolutos y en gravedad justo a partir de 2013 coincidiendo con las medidas de flexibilización laboral”, apunta la inspectora de Trabajo Mariño refiriéndose a las cifras españolas de siniestralidad.

Las más vulnerables son las personas contratadas de manera temporal o eventual, las subcontratadas a través de agencia y los falsos autónomos. Datos de la OIT demuestran que la tasa de accidentes de estos trabajadores es mucho mayor a la del resto.

Además a ellos se les contrata para realizar las tareas más peligrosas, tienen menos acceso a formación, son más susceptibles de sufrir acoso y, en general, tienen más dificultad a la hora de exigir sus derechos. Permanentemente les toca elegir entre salud o trabajo, entre aguantar el dolor o arriesgarse a que no les vuelvan a llamar.

El caso más significativo es el de los trabajadores de plataformas digitales y en especial repartidores y mensajeros obligados por empresas multinacionales a autoemplearse para recibir un salario. Razón por la cual pierden la mayoría de sus derechos, incluida la prevención de su salud, precisamente en un sector rodeado de peligros.

“Todos los días recibimos fotos de accidentes. Estamos conduciendo en turnos de tres, cuatro y cinco horas seguidas, la probabilidad de accidente es grande y la empresa nos mete constantemente presión para llegar a tiempo. Además no recibimos ningún curso en prevención de riesgos”, se queja Nuria Soto, portavoz del sindicato Riders x derechos que agrupa al colectivo de repartidores de Barcelona.

El pasado mayo uno de estos mensajeros, Pujan Koirala, de 23 años y nacionalidad nepalí perdió la vida mientras hacía un reparto. Pujan se encontraba en situación irregular, trabajaba con la cuenta de usuario de otro rider. Algo habitual, asegura Soto. “Hay un montón de personas migrantes sin documentación con cuentas alquiladas o cedidas. La empresa lo sabe, pero le conviene. Ellos son los últimos que van a reclamar cualquier derecho”.

Desde la muerte de Pujan, otros seis repartidores han fallecido en Europa y Latinoamérica. “Y en ningún caso las empresas se hacen cargo”, denuncian. Por eso exigen que se les reconozca como trabajadores asalariados –varias sentencias judiciales en España ya les han dado la razón– para no tener que seguir arriesgando la vida en un modelo de trabajo a destajo más propio del siglo XIX que del XXI.

Fallo en el sistema

La siniestralidad no solo afecta a los trabajadores, también a las propias empresas y a la sociedad en general. Las malas prácticas en seguridad y salud cuestan cada año alrededor de un 3,94 por ciento del Producto Interior Bruto global. “Por eso hay que poner la prevención en el kilómetro cero de la actividad empresarial”, defiende Alejandro Pérez, profesor de Riesgos Laborales en la Escuela de Negocios ICADE.

“A mis alumnos les enseño que deben evaluar los riesgos, informar a sus trabajadores, dar formación y vigilar su salud. Las dolencias hay que atajarlas desde el minuto uno, también el estrés para que quien lo padezca tenga un amparo igual que el que se tuerce un tobillo. El problema es que todavía somos más reactivos que preventivos”, añade.

La Organización Internacional del Trabajo reconoce que hacen falta más esfuerzos para anticiparse a los riesgos y reforzar las normas internacionales.

El mundo deberá afrontar en las próximas décadas grandes retos en materia de seguridad laboral: el envejecimiento de la población, los riesgos tecnológicos, el uso de nanomateriales y su potencialidad tóxica; pero también la organización del trabajo.

De nada sirve que ahora mismo se estén diseñando algoritmos para predecir accidentes cuando el propio mercado laboral se ha convertido en el principal factor de riesgo. Como insiste la inspectora de Trabajo Mariño, “para mejorar la prevención es fundamental ralentizar los procesos, regular mejor los tiempos, frenar esta locura de competencia”. Es imposible proteger al trabajador en medio de un mercado desenfrenado e inseguro por definición.

https://www.equaltimes.org/la-siniestralidad-silenciosa?lang=es

Irak acusa de espionaje a 40 empresas extranjeras de ‘seguridad’

Un miembro de la seguridad irakí informó de que 40 empresas extranjeras que operaban en el país han sido acusadas de espionaje.

“El caso de las empresas de seguridad extranjeras, que suman más de 40 en total, está de nuevo en el centro del debate”, añade el canal Al-Sumeria News. Algunas de ellas están acusadas de espionaje y otras simplemente son “ejércitos que violan la soberanía irakí”.

La fuente en cuestión explicó que se habían adoptado medidas para poner fin a la presencia de dichas organizaciones y que las fuerzas irakíes debían adoptar medidas de apoyo.

Por otra parte, un funcionario de seguridad irakí ha declarado que hasta ahora el gobierno ha respetado las prioridades de estas empresas que operan en territorio irakí y que nunca se han concedido autorizaciones ilegales.

Afirmando que dichos elementos estaban enteramente bajo el control de Bagdad, este último declaró también que se estaban haciendo esfuerzos para redactar una ley para regular el funcionamiento de ese tipo de empresas extranjeras.

Por último, la fuente alegó que la presencia de delegaciones diplomáticas está directamente relacionada con la existencia de las empresas de seguridad que aparentemente estarían allí, simplemente para garantizar la seguridad de las primeras.

Bisutería para eludir los programas automáticos de reconocimiento facial

La artista polaca Ewa Nowak ha diseñado una joya de metal a la que llama “Incognito” para bloquear los programas de reconocimiento facial y defender la intimidad personal.

Está elaborada con latón amarillo y compuesta por tres placas, según el periódico My Modern Met. Según Ewa Nowak, las chapas metálicas bloquean los programas de reconocimiento facial.

«Cuando probé soluciones, utilicé el algoritmo DeepFace, que es utilizado por Facebook», explica Nowak.

Las tres placas estilizadas cubren puntos clave del rostro que se utilizan normalmente para establecer la identidad. La joya tiene la forma de una elegante máscara que se coloca delante del rostro, cubre las mejillas y una parte de la frente. Todos los elementos están unidos por alambres de metal refinado que descienden bajo los ojos y pasan por detrás de las orejas como si fueran gafas.

La joya impide el fucionamieto de los programas informáticos de reconocimiento “inteligente”.

“El proyecto estuvo precedido por un estudio a largo plazo sobre la forma, el tamaño y la colocación de los elementos de la máscara para cumplir realmente su función”, explica Nowak.

Por ejemplo, las placas faciales pulidas desvían el programa utilizado para identificar mientras la persona está en la calle y en lugares públicos, así como para las redes sociales.

Más información:

– Las nuevas tecnologías identifican a los manifestantes por sus rostros
– El FBI ya tiene una base de datos con 641 millones de fotografías de personas para el reconocimiento facial
– ‘Dazzle’: maquillaje para impedir el reconocimiento facial
– Tecnologías de vigilancia: invasión y privatización del espacio público
– Silicon Valley: el valle de la vigilancia y el control policial y militar masivo sobre la población
 

Los imperialistas inflaron la cifra de muertos en Srebrenica para acusar a los serbios de ‘genocidio’ (y 6)

Srebrenica pretendía humillar y «exponer» a la ONU -un instrumento de posguerra diseñado y en funcionamiento en su mejor momento en una relación de poder internacional bipolar- como «anticuada» para el nuevo orden mundial unipolar, con la afirmación de que la ONU había sido incapaz de impedir que se produjera un «genocidio» bajo su supervisión. Por lo tanto, la OTAN debe hacerse cargo de «la prevención del genocidio y la restauración de los «derechos humanos».

Sin embargo, lo más importante es que la representación de Srebrenica tuvo que justificar la nueva misión de la OTAN de abandonar los límites de su área de operaciones de «defensa colectiva» de posguerra -limitada a la defensa de los territorios de los países miembros- para convertirse en una alianza mundial de agresión militar [13]. Para ello, necesitaba una fachada «humanitaria». El «genocidio» sería el truco. Para esta reinterpretación del papel de la OTAN Clinton necesitó más de 5.000 muertos.

Durante la década de 1990 los serbios bosnios fueron acusados de crímenes «nazis» uno tras otro, desde campos de refugiados hasta campos de concentración, pasando por el genocidio, la violación y la inseminación forzada. El primer genocidio de la historia que termina con una población más numerosa que cuando comenzó.

Como resultado, los medios de comunicación tuvieron que crear una serie de víctimas. Se ha creado un «tribunal» títere -sin ninguna jurisdicción justificable sobre el territorio o la población que pretende juzgar- para legitimar la criminalización de las víctimas de esta agresión.

Por este motivo, Srebrenica no puede ser considerado sólo como un problema «serbio», sino como un problema mundial.

Los políticos serbios están ahora a la vanguardia de la defensa, lo que determinará si la humanidad seguirá sufriendo esta retirada del derecho internacional a la selva o si recuperará el impulso iniciado con la ONU y el establecimiento de la igualdad de soberanía de las naciones: la Carta de la ONU.

Como se reveló durante el juicio del Presidente Slobodan Milosevic, uno de los objetivos de la formación del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia era someter a los serbios. Michael Scharf, uno de los participantes en el establecimiento de los tribunales títeres de la ONU, enumeró los objetivos del TPIY en un artículo del Washington Post:

«Al crear el estatuto del Tribunal para Yugoslavia, el Consejo de Seguridad de Estados Unidos definió tres objetivos: En primer lugar, informar al pueblo serbio, engañado durante mucho tiempo por la propaganda de Milosevic, de los actos de agresión, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad cometidos por su régimen; en segundo lugar, facilitar la reconciliación nacional haciendo que Milosevic y otros dirigentes serbios rindieran cuentas y revelando la forma en que el régimen de Milosevic ha llevado a los serbios de a pie a cometer atrocidades; y, en tercer lugar, promover la catarsis política, al mismo tiempo que se permite que los nuevos dirigentes serbios electos se distancien de las políticas represivas del pasado. La decisión del juez Richard May de permitir que Milosevic se representara a sí mismo comprometió seriamente estos objetivos»[14].

Esto es sólo otra prueba más de que el TPIY -desde su creación- no ha tenido nada que ver con una entidad judicial. Ya era un órgano político desde su concepción.

Por eso, la firmeza mostrada hasta ahora por los políticos serbios en su resistencia a estos intentos de extorsionar un «compromiso de defensa» política no puede dejar de ser aplaudida. Merecen toda la solidaridad y el apoyo de todos para continuar la lucha por la justicia.

La Primera Ministra serbia, Ana Brnabic, demostró esa resistencia en su entrevista del 15 de noviembre de 2018 -un contrainterrogatorio de un periodista que parecía creer que era Fiscal General- en el canal de televisión internacional alemán Deutsche Welle, financiado por el gobierno alemán. En la última ronda de preguntas, el entrevistador intentó que la Primera Ministra dijera que Srebrenica fue un «genocidio».

A falta de pruebas tangibles de una masacre, el entrevistador utilizó el argumento habitual de que «dos tribunales, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y la Corte Internacional de Justicia, han dictaminado que se trataba de genocidio». La Primera Ministra Brnabic mantuvo sus argumentos.

Por supuesto, la televisión alemana no ha recordado a sus televidentes que Alemania Occidental, que por ley es idéntica al Reich alemán, nunca ha reconocido ni el veredicto de los juicios de Nuremberg ni los acuerdos de Potsdam.

Además, los tribunales cometen errores en sus decisiones. Es por eso que los tribunales de apelación corrigen las decisiones.

En cuanto al TPIY, reconoció uno de estos errores en el juicio de Milosevic. Después de negar al acusado la asistencia médica que necesitaba, que le costó la vida, el Tribunal exoneró póstumamente al Presidente Milosevic durante el juicio de Karadzic al reconocerlo:

«Con respecto a las pruebas presentadas en este caso en relación con Slobodan Milosevic y su participación en la empresa criminal conjunta, la Sala recuerda que compartía y apoyaba el objetivo político del acusado [Radovan Karadzic] y de los dirigentes serbobosniosnios de preservar Yugoslavia e impedir la separación e independencia de Bosnia, y que cooperó estrechamente con el acusado durante este período. La Sala recuerda también que Milosevic prestó asistencia en forma de personal, suministros y armas a serbios de Bosnia durante el conflicto. Sin embargo, dadas las pruebas presentadas ante la Sala en relación con los intereses divergentes que surgieron entre los dirigentes serbobosnios y serbios durante el conflicto y, en particular, las reiteradas críticas y desaprobación de Milosevic a las políticas y decisiones adoptadas por el acusado y los dirigentes serbobosnios, la Sala no está convencida de que las pruebas presentadas sean suficientes para llegar a la conclusión de que Slobodan Milosevic está de acuerdo con el plan común»[15].

En cuanto al veredicto del TPIY sobre el «genocidio», el propio veredicto admite que el general Krstic no fue condenado sobre la base de la internacionalmente reconocida Convención de la ONU para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, sino más bien sobre la base del artículo 4 de su propio Estatuto. Los estatutos del TPIY ya no tienen jurisdicción más que dentro de las paredes del Tribunal.

El veredicto dice:

“541. La Sala de Primera Instancia debe interpretar el artículo 4 del Estatuto [del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia] a la luz de la situación del derecho internacional consuetudinario en el momento de los acontecimientos de Srebrenica.

«598. La Sala concluye que la intención de matar a todos los hombres musulmanes bosnios en edad militar en Srebrenica constituye una intención de destruir parcialmente al grupo musulmán bosnio en el sentido del artículo 4 y, por lo tanto, debe calificarse de genocidio».

Sin embargo, a pesar de que se admitió abiertamente la opinión de que la Convención de la ONU sobre el Genocidio, reconocida internacionalmente, no era la base del fallo del TPIY, el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que el fallo del TPIY era correcto, basado en la Convención sobre el Genocidio. Los jueces parecen no haber leído el veredicto de Krstic o seguido sus instrucciones de no tomar otra decisión.

Si se confirma la decisión de la CIJ, la Convención sobre el Genocidio, citada por la Primera Ministra Brnabic en su entrevista en la televisión alemana, se ha convertido en nula y sin efecto.

Continuad la resistencia. No les permitais creer que habeis aceptado vuestra propia subyugación.

Realmente están defendiendo las mejores tradiciones de las naciones no alineadas.

[1] Evans, Michael et Kallenbach, Michael: Missing’ enclave troops found (Les soldats de l’enclave disparus retrouvés), The Times, 2 août 1995, p. 9
[2] Pierre Gaultier (entretien), Wo Sind die Vermißten aus Srebrenica?, Junge Welt, 30.8.95.
[3] Faux électeurs… ou faux cadavres, Balkans Infos, Paris; Octobre 1996 – n ° 6; Voir aussi Ivanisevic, Milivoje; Un dossier qui pose bien des questions, Balkans Infos, Paris; Décembre
1996 n ° 8
[4] Ed Vulliamy, Bosnia: The secret War – Serbs ‘run secret camps (Bosnie: la guerre secrète – Les Serbes dirigent des camps secrets): des hommes libérés de la détention clandestine font part à Ed Vulliamy de passages à tabac et de «machines de torture mobiles, The Guardian, 17 janvier 1996.
[5] Another Two Mass Graves Discovered (Découverte de deux autres tombes communes), Press TWRA, 19 janvier 1996.
[6] Bosnian Soldiers in Australia Against Their Will (Soldats bosniaques en Australie contre leur gré), Press TWRA, 6 février 1996.
[7] AInvestigation on Deportation of Bosniaks Requested (Enquête sur l’expulsion de Bosniaques demandée), Press TWRA, 9 mars 1996.
[8] Selective Justice in The Hague: The War Crimes Tribunal on Former Yugoslavia is a Mockery of Evidentiary Rule (Justice sélective à La Haye: Le Tribunal de crimes de guerre sur l’ex-Yougoslavie est un simulacre de règle en matière de preuve), The Nation, 22. septembre 1997.
[9] Srebrenica, Der Kronzeuge Promedia, Vienne, 2009, page 130.
[10] Schädelreste und Kugeln in Massengrab in Bosnien, Reuters (Allemagne), 20 avril 1998.
[11] John M. Crewdson, CIA Secretly Built, Manipulated a Global Propaganda Network (La CIA a secrètement construit et manipulé un réseau mondial de propagande), International Herald Tribune, 3 janvier 1978.
[12] ANP English News Bulletin Karadzic a Pariah, Says War Crimes Tribunal Chief, Stichting Algemeen Nederlands Persbureau (Karadzic un Paria, bulletin d’information de la PNA en anglais, déclare le chef du tribunal chargé des crimes de guerre, Stichting Algemeen Nederlands Persbureau, 27 juillet 1995.
[13] Comme l’a dit un jour le sénateur américain Richard Lugar, l’OTAN doit «sortir de la zone ou se dissoudre».)
[14] Michael Scharf, Making a Spectacle of Himself: Milosevic Wants a Stage, Not the Right to Provide His Own Defense (Se montrer en spectacle: Milosevic veut une tribune, pas le droit de se défendre) Washington Post (29 août 2004), p. B2, cité par le Dr Tiphaine Dickson dans The World’s Court of Justice (La Cour de justice du monde): http://milosevic.co/929/
tiphaine-dickson-historiography-of-war-crimes-prosecutions/
[15] Paragraphe 3460: http://www.icty.org/x/cases/karadzic/tjug/fr/160324_judgement.pdf, cité par Andy Wilcoxson dans http://www.counterpunch.org/2016/08/01/the-exoneration-of-milosevic-the-ictys-surprise-ruling/

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Mucho antes de que las tropas serbias entraran en Srebrenica, se había determinado que el número de personas que habrían sido asesinadas por los serbios en Srebrenica debería ser superior a 5.000 para justificar de manera creíble otros acontecimientos políticos internacionales importantes.

El ex presidente del Partido Socialdemócrata (musulmán) de Srebrenica, Hakija Meholjic, que también era jefe de policía allí, concedió una entrevista a la revista musulmana Dani. Durante su entrevista, presentó un elemento muy importante de información de fondo.

En septiembre de 1993, Meholjic fue miembro de la delegación de Srebrenica en el Congreso de su Partido en Sarajevo. Informó que Izetbegovic había mantenido la confidencialidad de la delegación de Srebrenica antes del Congreso. Izetbegovic explicó entonces que el presidente estadounidense Clinton le había dicho en abril de 1993 «que si los chetniks [tropas serbias] entraban en Srebrenica y masacraban a 5.000 musulmanes […] habría una intervención militar estadounidense» (*).

Aunque los delegados de Srebrenica rechazaron la oferta, indica lo que Estados Unidos necesitaba para convencer a la opinión pública occidental de que aceptara la intromisión de la OTAN, fuera de su área de intervención, en la guerra civil bosnia en beneficio de los musulmanes y croatas y contra los serbios. Los gobiernos de Clinton e Izetbegovic ya habían concebido la idea de una «masacre de Srebrenica», mucho antes de que Srebrenica fuera entregada a las fuerzas serbias. Su objetivo era encerrar a los serbios bosnios en una posición en la que sólo pudieran aceptar los términos dictados por Occidente.

Las fuerzas serbias, ilusionadas por la propuesta de un intercambio de tierras, no tenían motivos para cometer una masacre. Después de todo, es obvio que ni siquiera las fuerzas serbias pudieron masacrar a los soldados que habían huido antes de su llegada.

La forma en que las fuerzas serbias trataron a los combatientes musulmanes en Zepa debería ser un buen indicador de la disciplina y el carácter del ejército serbio.

Sin embargo, en lo que concierne a las ejecuciones sumarias: Sí, según testigos oculares, se produjeron ejecuciones sumarias en Srebrenica.

«El teniente general Hans Couzy, Comandante en Jefe de las Fuerzas Terrestres Holandesas, declaró que las tropas holandesas no habían presenciado ninguna violación y que sólo estaban al tanto de incidentes raros que podían calificarse como crímenes de guerra.

«En un incidente, los invasores serbobosnios capturaron a un hombre musulmán, lo colocaron contra una pared y le dispararon en la nuca. En otro, nueve hombres fueron ejecutados en una casa, fusilados por la espalda en la misma habitación».

Estos pueden ser crímenes de guerra, pero nunca parecen haber interesado al Tribunal.

Como ni la OTAN, ni su tribunal títere de La Haya, ni sus auxiliares europeos de Bruselas pueden aportar pruebas tangibles de una «ejecución a gran escala de 8.000 hombres» en Srebrenica, han comenzado a presionar a los políticos serbios, en particular los de Serbia (que no tienen nada que ver con lo que los serbobosnios puedan haber hecho o no en Bosnia), para obligarles a «admitir» y asumir la responsabilidad de un «genocidio» que los serbios (bosnios) presuntamente cometieron en Srebrenica. La posible adhesión a la UE sería considerada como una recompensa, el equivalente a los famosos «treinta denarios» de Judas, por haber hecho esta reverencia (Serbia sólo tiene que mirar a la vecina Grecia, miembro de la UE, para ver hasta qué punto se envenenó este «regalo»).

Una vez que se hace un cabalache de este tipo, es permanente y no hay garantía de que la otra parte mantenga su cuota de mercado. Ceder al chantaje abre el apetito del chantajista, como vimos con la petición de reconocimiento de Kosovo.

El propósito de la negociación de la declaración es evitar la necesidad de que el sistema de justicia proporcione pruebas de que 1) se ha cometido un delito y 2) el acusado estuvo involucrado personalmente en la comisión del delito. Si el acusado se declara culpable -incluso de un crimen que nunca se ha cometido o incluso de un crimen menos grave- el Estado es un ganador y ya no necesita probar la culpabilidad del acusado. En la práctica, la negociación de los alegatos tiene ahora el mismo objetivo que la tortura en la Edad Media. El acusado ha sido sometido a tanta presión que preferiría acortar la agonía que aún le espera.

Las más altas autoridades políticas de Serbia se vieron sometidas a esa presión. Si las autoridades serbias se sometieran a la presión, asumirían a los ojos del mundo el papel histórico que los nazis habían desempeñado en la memoria colectiva internacional durante la segunda mitad del siglo XX, con la diferencia de que los serbios son inocentes.

El Tribunal títere de La Haya no pudo aportar pruebas de una masacre, y mucho menos de un «genocidio». Por ello, pretende animar a las autoridades serbias a aceptar este papel «voluntariamente», para que puedan «poner fin a este caso» afirmando que «se ha hecho justicia». Como hemos visto anteriormente con la declaración del juez Antonio Cassese, el TPIY siempre ha confundido la política con la justicia.

El simbolismo antiserbio de la Segunda Guerra Mundial en las imágenes propagandísticas que rodean a Srebrenica no es una coincidencia. Estaba apuntando a la opinión pública americana, pero no venía de allí. Se adaptó a las necesidades políticas alemanas.

(*) Hakija Meholjic, 5.000 Muslim Lives for Military Intervention, en francés: 5.000 vies de musulmans pour une intervention militaire, interview by Hasan Hadzic, Dani, 22 de junio de 1998, también mencionado en el párrafo 115 del informe Srebrenica del Secretario General de la ONU de conformidad con una resolución de la Asamblea General 53/35, 1998, S.A/54/549

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El general Radislav Krstic fue el primer serbio en ser condenado por «genocidio» por Srebrenica. Según el New York Times, cuando se anunció el veredicto de culpabilidad «por su papel en la masacre de más de 7.000 musulmanes […] Los investigadores del tribunal exhumaron 2.028 cadáveres de fosas comunes en la región. Se encontraron otros 2.500 cadáveres».

Pero si fue condenado por asesinar a «más de 7.000 personas», ¿dónde están las pruebas? ¿No cuentan los cadáveres «localizados»? Desde 1996 -el primer año de exhumaciones- en las conferencias de prensa, los especialistas del TPIY han estimado que el número de cuerpos que asumen que se encuentran en la «fosa común» sin abrir es mucho menor.

Cabe recordar que 1) durante las exhumaciones no se intentó conocer la identidad de los cadáveres, la hora o las circunstancias de la muerte, y 2) que se trataba de una región en la que la guerra civil llevaba casi cuatro años asolando y que causó víctimas en todas partes. Sin embargo, el Tribunal quiere hacernos creer que los serbios fueron los únicos que dispararon y los musulmanes los únicos que murieron. Por esta razón, todos los cuerpos fueron contados como «víctimas de Srebrenica» y su identidad, causa y hora de la muerte no tenían importancia para los equipos forenses.

Durante las exhumaciones surgió otro hecho. La agencia de noticias Reuters publicó la siguiente información en la primavera de 1998: «Cuando se abrió una fosa común en Bosnia, según las Naciones Unidas, los expertos descubrieron restos de cráneos, ropa y cientos de casquillos de munición». Más adelante en el artículo se informa de que «en los últimos dos años se han descubierto en esta región más de 1.500 casquillos de munición utilizados»[10].

Esto significa que el tribunal no sólo carecía de cuerpos, sino también de balas. ¿Por qué deberíamos creer que cada uno de los disparos de un serbio mató a más de cinco musulmanes?

La falsificación por parte de la [agencia] AP [Associated Press] de la hipérbola de la Cruz Roja mencionada anteriormente es un método utilizado a menudo por los servicios de inteligencia estadounidenses. AP [Associated Press] es uno de los medios privilegiados de desinformación de la CIA y el New York Times le da credibilidad. A AP [Associated Press], que incluye a periodistas y corresponsales de todo el mundo, se le pide que haga «entrevistas» de las que se sacan extractos de declaraciones fuera de contexto para dar la impresión deseada por el gobierno de Estados Unidos.

Ya en la década de 1970, cuando la manipulación de la prensa por parte de la CIA seguía siendo un escándalo, escribió el International Herald Tribune: «Un funcionario de la agencia dijo que en el pasado que la CIA había utilizado agentes pagados en las oficinas de representación en el extranjero de Associated Press y United Press International para alimentar las informaciones preparadas por la Agencia. En algunos casos, como en la oficina de AP [Associated Press] en Singapur a principios de la década de 1950, los funcionarios eran autóctonos conocidos como ‘reclutas locales’. Pero en otros, eran americanos» [11].

En julio de 1995 Antonio Cassese, presidente italiano del TPIY, dijo en una entrevista con el periódico L’Unita que la decisión de implicar al Dr. Karadzic y al General Mladic es un paso fundamental y que ni siquiera tuvo tiempo de investigar si se había cometido un crimen en Srebrenica y quién podría haber asumido aquella responsabilidad. «Desafío a cualquiera a que se siente a la mesa de negociaciones con una persona acusada de genocidio», dijo.

Sin embargo, fue contradicho por el portavoz de la ONU, Ahmad Fawzi, quien dijo a la prensa: «Es un dilema en el que hemos estado pensando durante algún tiempo […] Cuando estás en guerra negocias con todas las partes implicadas sobre el terreno», dijo a la prensa [12]. Al Dr. Karadzic y al general Mladic no se les permitió participar en las negociaciones de Dayton. Sin embargo, la cuestión es encontrar la relación entre las falsas acusaciones políticas y el proceso judicial.

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La principal prueba para afirmar que la masacre de Srebrenica tuvo lugar es el testimonio de Drazen Erdemovic, que afirmó pertenecer a un destacamento de ejecución serbio, que supuestamente ejecutó a 1.200 musulmanes en cinco horas. El autor, Germinal Civikov, observador de varios casos juzgados por el TPIY, ha demostrado matemáticamente que el tiempo reclamado por Erdemovic sobre el ritmo de 1.200 ejecuciones, que van desde las más dudosas hasta las más imposibles.

En su artículo publicado en el periódico estadounidense «The Nation», Diana Johnstone, autora del libro «Fools Crusade, Yugoslavia, NATO and Western Delusions», destaca la parodia de la justicia en juicios en los que se garantizaba una sentencia más leve a cambio de una declaración de culpabilidad. En el caso Erdemovic, el acusado se declaró culpable no sólo para evitar ser procesado en Serbia por asesinatos en masa, sino también porque el TPIY le había prometido una sentencia leve, una nueva identidad y una residencia segura en un tercer país a cambio de su testimonio contra dirigentes políticos serbios. Su testimonio tenía la intención de llenar el vacío dejado por la falta de pruebas tangibles que apoyaran los cargos.

Diana Johnstone señaló que: «En la medida en que [Erdemovic] confesó sus crímenes, no hubo un juicio formal ni presentación de pruebas materiales que corroboraran su relato. En cualquier caso, dado que había aportado pruebas a través de su testimonio sobre la participación del Estado, no hubo un contrainterrogatorio riguroso por parte de un fiscal satisfecho ni una defensa complaciente en cuanto a la diferencia entre el número de musulmanes a los que supuestamente ayudó a ejecutar en una granja cercana a Pilica -1.200- y el número de cadáveres encontrados realmente por el equipo forense del Tribunal: aproximadamente de 150 a 200» [8].

Una vez más, el número utilizado en esta «evidencia» casi se ha multiplicado por 10 en comparación con el número de cuerpos realmente encontrados.

En su declaración escrita, Erdemovic alegó que hombres de todas las etnias participaron en las ejecuciones. Durante el contrainterrogatorio del juicio de Milosevic por el propio acusado, se le preguntó a Erdemovic si había visto participar en el tiroteo a serbios de la vecina Serbia. Erdemovic admitió que no había visto ninguno.

Durante su contrainterrogatorio del testigo clave del tribunal, el Presidente Milosevic citó como prueba que el destacamento de ejecución de Erdemovic era un grupo de mercenarios comandados por los servicios secretos de un país de la OTAN. Como dice Germinal Civikov en su libro «Srebrenica: Der Kronzeuge» (Viena, Promedia, 2009), el interrogatorio del Presidente Milosevic fue interrumpido persistentemente por el juez Richard May para evitar que se desacreditara el planteamiento de la fiscalía.

No obstante, el acusado pudo revelar que el 11 de noviembre de 1999 se había detenido a un grupo de mercenarios en Belgrado. Uno de los miembros del grupo, Milorad Pelemis, había sido comandante de Drazen Erdemovic en la unidad de ejecución de Srebrenica. Este destacamento, que trabajaba para la DGSE, el servicio de inteligencia exterior francés, había estado operando en territorio yugoslavo durante diez años bajo el nombre de «Pauk» (La Araña). Cometió varias atrocidades en Srebrenica y Kosovo, por las que posteriormente se acusó a las fuerzas serbias. Algunos de sus miembros son miembros de la Legión Extranjera Francesa y tienen nacionalidad francesa. El derrocamiento del gobierno del Presidente Milosevic formaba parte de las operaciones previstas. Esto condujo a su descubrimiento y detención en Belgrado [9].

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