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Autor: Redacción (página 781 de 1356)

La guerra de Estados Unidos contra Irán se reconvierte en levantamientos y protestas en Irak

Elijah J. Magnier

Los últimos cuatro días han demostrado que Oriente Medio aún está lejos de ser inmune a la guerra entre Estados Unidos e Irán. El conflicto se extiende ahora a Irak, donde más de 105 personas han muerto y miles han resultado heridas en protestas en Bagdad y en muchas ciudades chiítas del sur, como Amara, Nasiriya, Basora, Najaf y Karbala. Podrían producirse manifestaciones similares en Beirut y otras ciudades del Líbano, dada la similitud de las reivindicaciones económicas en los dos países. La crítica situación económica en Oriente Medio proporciona un terreno fértil para los levantamientos que conducen al caos generalizado.

Irak ha sido un caso especial desde la ocupación estadounidense del país en 2003, debido a su posición como aliado tanto de Irán como de Estados Unidos. Hasta ahora, el Primer Ministro Adel Abdel Mahdi se ha basado en el artículo 8 de la Constitución, que exige el mantenimiento de un equilibrio entre Irak y sus aliados y países vecinos, al tiempo que garantiza que Mesopotamia no se convierta en el escenario de batallas ordenadas entre países en conflicto, como Estados Unidos e Irán o Arabia Saudí e Irán.

A pesar de los esfuerzos de los funcionarios de Bagdad, el deterioro de la situación económica en Irak ha llevado al país a un estado similar al de otros países de Oriente Medio que han experimentado la llamada “primavera árabe”. Aprovechando las reivindicaciones legítimas debidas a la precariedad de los puestos de trabajo y a la corrupción endémica, los levantamientos internos han sido manipulados para derribar regímenes y crear Estados fallidos, como ocurrió en Siria en 2011. Los países extranjeros y regionales han aprovechado las legítimas demandas de la población local para hacer avanzar sus propias agendas, lo que ha llevado a la destrucción total de los países afectados.

Fuentes de la oficina del Primer Ministro irakí han afirmado que “las últimas manifestaciones se habían planeado para unos dos meses. Bagdad ha intentado calmar la situación en el país, sobre todo porque las demandas de la población son legítimas. El Primer Ministro ha heredado un sistema corrupto desde 2003, cuando cientos de miles de millones de dólares fueron desviados a los bolsillos de políticos corruptos. Además, la guerra contra el terrorismo no sólo ha movilizado todos los recursos del país, sino que también ha obligado al Irak a pedir prestados miles de millones de dólares para reconstruir sus fuerzas de seguridad y satisfacer otras necesidades esenciales”.

“Las últimas manifestaciones tuvieron que ser pacíficas y legítimas, porque la gente tiene derecho a expresar su insatisfacción, sus preocupaciones y sus frustraciones. Sin embargo, el curso de los acontecimientos puso de relieve un objetivo completamente diferente: 16 miembros de las fuerzas de seguridad fueron asesinados y al menos 43 viviendas civiles y edificios del gobierno y del partido fueron quemados y completamente destruidos. Este tipo de comportamiento ha desviado los legítimos agravios de la población y ha dado lugar a un resultado desastroso: el caos total en el país. Pero, ¿quién se beneficia del desorden en Irak?”

Los disturbios en las ciudades irakíes coinciden con un intento de asesinato del general iraní Soleimani. Algunas fuentes creen que “el intento de asesinato de Qassem Soleimani, que comanda las Brigadas Al-Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní, no es una mera coincidencia y está ligado a lo que está ocurriendo en Irak”.

“Soleimani estaba en Irak cuando se eligieron los principales dirigentes del país. Tiene mucha influencia, al igual que los estadounidenses, que tienen a su gente sobre el terreno. Una vez que Soleimani desapareció, los que están detrás de los recientes disturbios podrían creer que esto crearía suficiente confusión en Irak e Irán como para permitir un posible golpe de estado militar alentado por fuerzas extranjeras, en este caso Arabia saudí y Estados Unidos. En la mente de los actores extranjeros, matar a Soleimani podría causar caos y reducir la influencia de Irán en Irak”, explican las fuentes.

Las recientes decisiones de Abdel Mahdi lo han hecho extremadamente impopular en Estados Unidos. Acusó a Israel de ser responsable de la destrucción de cinco almacenes de las fuerzas de seguridad irakíes (Hachd Al-Shaabi) y de matar a un comandante en la frontera entre Irak y Siria. Abrió el puesto fronterizo de Al Qaem entre Irak y Siria, para disgusto de la embajada de Estados Unidos en Bagdad, cuyo personal expresó su malestar a los funcionarios irakíes. Expresó su voluntad de comprar S-400 y otros equipos militares a Rusia. Abdel Mahdi ha llegado a un acuerdo con China para reconstruir la infraestructura crítica de Irak a cambio de petróleo, además de otorgar un contrato de electricidad de 284 millones de dólares a una empresa alemana en lugar de estadounidense. El Primer Ministro irakí se negó a cumplir con las sanciones estadounidenses al seguir comprando electricidad a Irán y permitiendo el comercio que aporta grandes cantidades de dinero a la economía iraní. Por último, Abdel Mahdi rechazó el “Acuerdo del Siglo” propuesto por Estados Unidos y está intentando mediar entre Arabia saudí e Irán, revelando su intención de no cumplir con los objetivos y políticas estadounidenses en Oriente Medio.

Los funcionarios estadounidenses han expresado su profunda insatisfacción con la política de Abdel Mahdi a muchos funcionarios irakíes. Los estadounidenses consideran que su fracaso a la hora de convertir a Irak en un país que se enfrenta a Irán es una victoria para Teherán. Sin embargo, lo que el Primer Ministro está tratando de hacer es muy diferente. Simplemente intenta mantenerse alejado del conflicto entre Estados Unidos e Irán, pero se enfrenta a dificultades cada vez mayores.

Abdel Mahdi tomó el poder en Irak cuando la economía estaba en un estado catastrófico. Está luchando en el primer año de su gobierno, porque aunque las reservas de petróleo de Irak son las cuatro más grandes del mundo, una cuarta parte de su población de más de 40 millones de personas vive en la pobreza.

El Marjaya [el cuerpo religioso supremo de los ayatolás chiítas] intervino para calmar el juego, demostrando su capacidad para controlar a la multitud. Su representante en Kerbala, Sayyed Ahmad Al-Safi, subrayó la importancia de luchar contra la corrupción y de crear un comité para volver a encarrilar el país. Al-Safi dijo que se necesitan reformas serias e hizo un llamamiento al Parlamento, incluida la “coalición más grande”, para que asuma sus responsabilidades.

La coalición principal, que incluye a 53 diputados, está encabezada por Sayyed Moqtada Al-Sadr quien, contrariamente a lo que quería el Marjaya anunció, que se suspendería la participación de su grupo en los trabajos del Parlamento en lugar de asumir sus responsabilidades. Moqtada está llamando a elecciones anticipadas, que no deberían darle más de 12 a 15 diputados. Al-Sadr, que viaja a Arabia saudí y a Irán sin tener un objetivo estratégico, busca superar la ola de descontento para aprovechar las legítimas demandas de los manifestantes. Moqtada y los otros grupos chiítas que gobiernan el país hoy en día, en alianza con las minorías kurda y sunní, son los mismos que deben satisfacer las demandas del pueblo en lugar de esconderse detrás de los que se lanzan a la calle para exigir el fin de la corrupción, el empleo y una mejora de su calidad de vida.

El Primer Ministro Abdel Mahdi no tiene una varita mágica y el pueblo no puede esperar mucho tiempo. Las demandas de los manifestantes eran justas, pero “no estaban solos en la calle”. La mayoría de los creadores de las etiquetas en las redes sociales eran saudíes. Según la fuente, “es muy revelador que las visitas de Abdel Mahdi a Arabia Saudí y su mediación entre Riad y Teherán no le inmunicen contra un cambio de régimen apoyado por los saudíes”. Los vecinos de Irak han dejado claro al Primer Ministro que sus relaciones con Irán son las más sanas y estables de sus relaciones con sus vecinos. Teherán no conspiró en su contra, aunque la bandera iraní fue la única que fue quemada y profanada por algunos manifestantes en las calles de Bagdad en los últimos días del levantamiento.

La crítica situación económica de Oriente Medio la hace más vulnerable a los disturbios sociales. La mayoría de los países sufren las sanciones impuestas por Estados Unidos a Irán y las enormes sumas gastadas en armas estadounidenses. El presidente estadounidense Donald Trump está haciendo todo lo que puede para vaciar los bolsillos de los dirigentes árabes y convertir a Irán en un espantapájaros, para drenar las finanzas de los países del Golfo. La guerra que los saudíes están imponiendo a Yemen es otro factor desestabilizador en Oriente Medio, ya que fomenta las tensiones y los enfrentamientos.

Parece que Irak se dirige hacia la inestabilidad, como frente en la guerra multidimensional de Estados Unidos contra Irán; Estados Unidos pide la solidaridad de los países árabes y del Golfo con sus planes. Irak no está cumpliendo con las demandas estadounidenses. Como el parlamento y los partidos políticos irakíes son representativos de la mayoría de la población, es poco probable que se produzca un cambio de régimen, pero los países vecinos y Estados Unidos seguirán explotando los agravios de los ciudadanos irakíes. No se sabe si Abdel Mahdi logrará mantener la estabilidad en Irak. Pero una cosa está clara: la tensión entre Estados Unidos e Irán no perdonará a ningún país de Oriente Medio.

https://ejmagnier.com/2019/10/05/the-us-iran-silent-war-is-transformed-into-an-iraq-uprising/

Uno de cada diez trabajadores españoles es pobre según datos de la OIT

El 13 por ciento de los trabajadores asalariados españoles están por debajo del 60 por ciento la mediana de ingresos del país. Un porcentaje que supera la media europea, situada en el 9,5 por ciento, y que pone a España en el tercer país a la cola de la UE en pobreza laboral, solo superado por Grecia (17 por ciento) y Rumanía (24 por ciento).

Son datos presentados esta mañana por el director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en España, Joaquín Nieto, en el informe sobre Estado del Trabajo Decente del Mundo alertando que España sigue teniendo uno de los peores porcentajes de trabajadores pobres de la Unión Europea (UE).

Según el informe, existen 2.000 millones de personas en el mundo, más de la mitad de los trabajadores de todo el planeta, con empleos en la economía informal, lo que les priva de condiciones dignas. No lo hacen por decisión propia, sino por la falta de oportunidades en el mercado de trabajo formal, apunta.

Muchos de estos trabajadores son además trabajadores pobres. En todo el mundo, hay 300 millones de personas en situación de pobreza extrema a pesar de tener algún tipo de empleo. Es decir, no alcanzar a disponer ni dos dólares diarios para subsistir. Al rango de pobreza moderada se suman otros 800 millones de trabajadores de todo el planeta.

En cuanto a la población sin empleo, la OIT estima que son casi 200 millones de personas en todo el mundo, una cifra que puede aumentar un millón cada año según las previsiones de población activa. “Estas cifras resultan más alarmantes si tenemos en cuenta que desde el año 2013 la cobertura de desempleo ha ido retrayéndose en la mayoría de los países”, se lee en el informe. De los casi 200 millones de desempleados a nivel internacional, 64,8 son jóvenes.

El informe también presta atención a la desigualdades de género. Las mujeres reciben un 20 por ciento menos de ingresos que los hombres por realizar un mismo trabajo, asegura la OIT.

En cuanto a la siniestralidad laboral, cada año mueren 2,7 millones de personas como consecuencia de un accidente de trabajo o una enfermedad profesional. “Esto implica que cada menos de cinco segundos muere un trabajador en algún lugar del mundo a causa de un accidente o enfermedad profesional”, sostiene la OIT.

https://cadenaser.com/ser/2019/10/07/economia/1570452216_592485.html

La Gran Huelga del Acero cumple cien años

La policía carga contra los obreros en Pensilvania
Tom Mackaman

El 22 de septiembre de 1919, un cuarto de millón de trabajadores siderúrgicos dejaron sus herramientas e hicieron una huelga que pronto se extendió desde Chicago y St. Louis, en el oeste, hasta Bethlehem, Pensilvania, a solo 160 kilómetros de la ciudad de Nueva York, en el este. En su pico, quizás 350.000 obreros se unieron a la Gran Huelga del Acero, que paralizó a la que entonces era la industria más importante de Estados Unidos.

Los trabajadores desafiaron la represión de las autoridades estatales y locales. Los derechos a la asamblea y libertad de expresión fueron ignorados en algunas ciudades siderúrgicas. Guardias privados, policías y tropas estatales —los obreros los llamaban “cosacos”, en referencia a la gendarmería zarista— amenazaron y atacaron a los piquetes. Gary, Indiana fue ocupado brevemente por 2.000 tropas federales. Las ciudades de la empresa desalojaron a familias. Las tiendas de la empresa cortaron el crédito. Sin ingresos, los trabajadores pasaron hambre y frío.

Pero los obreros siderúrgicos y sus familias estaban acostumbrados a las dificultades. Resistieron durante gran parte del otoño y en pleno invierno. Sin embargo, a pesar de la fuerza que demostraron, la huelga comenzó a disiparse en diciembre y se suspendió a principios de enero de 1920. Los obreros volvieron a las fábricas, golpeados por US Steel, la empresa más grande del mundo en aquella época, y por las otras empresas siderúrgicas.

Para evitar el surgimiento de otra lucha similar, tras la huelga US Steel implementó un gran programa de espionaje industrial. La empresa siderúrgica pagó a una legión de empleados de la oficina de correos, empresarios locales y “soplones” para saber lo que los obreros leían y pensaban y cuáles eran sus organizaciones. Los obreros socialistas fueron un objetivo especial, y por buenas razones. La influencia del socialismo y de la Revolución rusa se sintió en cada rincón de la Gran Huelga del Acero, a pesar de los esfuerzos de los dirigentes de la huelga en insistir que era una lucha por “pan y mantequilla”.

Una de las luchas laborales más importantes en la historia de Estados Unidos, la Gran Huelga del Acero y su derrota ofrecen lecciones estratégicas cruciales para los trabajadores de hoy. En particular, demuestra que las principales luchas industriales de la clase obrera deben ser guiadas por una perspectiva política que esté a la altura de la dimensión de esa tarea.

Los sindicatos que trataron de organizar a los obreros siderúrgicos, bajo la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL), fracasaron catastróficamente. Sus estrechos métodos de organización ni siquiera tenían relación con la naturaleza de la industria siderúrgica. No tenían ninguna perspectiva para superar la división racial impuesta por las compañías siderúrgicas a los obreros. Y su subordinación política al Partido Demócrata y a Woodrow Wilson y los objetivos bélicos del imperialismo estadounidense durante la Primera Guerra Mundial perjudicaron a la huelga desde el inicio. En el análisis final, la naturaleza de los propios sindicatos fue la barrera más notable para organizar a la industria del acero.

La industria siderúrgica

El medio siglo que separó al final de la Guerra Civil del inicio de la Primera Guerra Mundial fue una época de cambio dramático. En 1865 no había automóviles, teléfonos, aviones o rascacielos; no había luces eléctricas ni voces humanas grabadas ni películas. En 1914 sí existían todas estas maravillas y otras.

El paisaje de George Innes de 1856 del centro de laminado de hierro de Scranton, Pensilvania, «El valle de Lackawanna», captura la pequeña escala de la industria.

En cuanto a la industria, en la época de Lincoln había pocas fábricas grandes, incluso en el norte. La “manufactura” se mantuvo cerca de su raíz latina—para hacer a mano. La industria siderúrgica dramatiza este punto. En la década de 1850, el fabricante de hierro —y republicano radical— Thaddeus Stevens tenía unos 200 trabajadores en su empresa Cambria Iron Works, cerca de Gettysburg, en Pensilvania. Cuando los soldados confederados del general Jubal Early la destrozaron en su invasión de junio y julio de 1863, una sola división de caballería manejó el asunto en un día.

La industria siderúrgica de 1914 habría sido irreconocible tanto para Stevens como para sus antagonistas. Ahora las fábricas tenían una extensión de muchas hectáreas y sus chimeneas tenían decenas de metros de altura. Daban trabajo a miles y miles de obreros, y a unos 10.000 o más si se incluyen a Homestead Works, cerca de Pittsburgh, y a los grandes complejos de US Steel en el sur de Chicago y en Gary.

Las fábricas definieron a una región grande. Enormes cargueros de mineral recorrieron los Grandes Lagos desde Duluth, Minnesota, en la cabeza del Lago Superior, a través de una banda de ciudades cuyas poblaciones crecieron fuertemente con el acero y con otras industrias: Milwaukee, Chicago, Gary, Detroit, Toledo, Cleveland, Erie (puerto fluvial de Pittsburgh) y Búfalo. El desarrollo del horno Bessemer y el proceso de coquización, mediante el cual se transformó el carbón bituminoso para fines industriales, llevó a la órbita de la industria siderúrgica a los campos de algodón que se extendían desde los montes Apalaches hasta el sur de Illinois.

En 1914 las operaciones de los pequeños fabricantes de hierro, como Stevens, habían sido devoradas por industriales como Andrew Carnegie. El acero se convirtió en una industria altamente capitalizada que invirtió mucho en nueva tecnología. Criticado por los fabricantes de acero británicos, que se aferraron a sus plantas físicas durante mucho más tiempo, Carnegie respondió que “Estados Unidos los está convirtiendo en un número atrasado porque conservan esta maquinaria gastada”.

Pero la despiadada reducción de costos e implacable búsqueda de eficiencia de Carnegie hizo que la industria fuera caótica y puso enormes presiones deflacionarias a la economía a finales del siglo XIX. El capital financiero intervino. En un proceso que ilustra bien el análisis de Lenin sobre el surgimiento del capitalismo, el banquero líder, J.P. Morgan, compró a Carnegie y a sus rivales clave en 1901, creando US Steel, la corporación más grande del mundo. Inicialmente se capitalizó en la suma inaudita de $1,400 millones, y constituyó, ella sola, casi la vigésima parte del producto interno bruto de Estados Unidos.

La “fundación del acero” monopolizó la industria y eliminó la competencia en el mercado interno. Sin embargo, una vez logrado esto, solo podía encontrar salida y crecimiento en el mercado mundial. Procesos similares, como explicó Lenin, comenzaban en los otros grandes países capitalistas, conduciendo a las grandes potencias a una guerra entre sí.

Los trabajadores del acero

Mientras los capitalistas y sus gobiernos dividían al mundo y se preparaban para la guerra, las mismas fuerzas estaban, hablando objetivamente, uniendo a los trabajadores. La industria siderúrgica de Estados Unidos trasladó a las fábricas a trabajadores de docenas de tierras. La afluencia fue tal que se definió despectivamente a la Gran Huelga del Acero como una lucha de “extranjeros” o “huelga de fortachones”. Hacia 1914, los inmigrantes del este y sur de Europa y sus hijos representaban más del 70 por ciento de la mano de obra industrial. En las fábricas se unieron a los obreros “estadounidenses”, que a menudo eran hijos de inmigrantes irlandeses, ingleses, alemanes o escandinavos.

La Primera Guerra Mundial les cortó a las fábricas de acero su suministro europeo de mano de obra. Su escasez fue compensada, en gran medida, por la Gran Migración de afroestadounidenses del sur rural. Entraron a las fábricas por miles y ocuparon trabajos en los talleres junto a otros recién llegados de Polonia, Hungría, Rusia, Lituania, Serbia y otros lugares. Los inmigrantes negros trajeron con ellos el recuerdo amargo del sistema de segregación de Jim Crow, su violencia y sus humillaciones. Pero descubrieron en las ciudades del norte que los aliados demócratas de los políticos sureños de Jim Crow imponían violentamente la segregación racial en los vecindarios. Estos políticos, que trabajaron codo a codo con los industriales, ayudaron a fomentar la animosidad racial contra los recién llegados, desatando los “disturbios raciales” que mataron a muchos en East St. Louis en 1917 y en Chicago en 1919, en la víspera de la Gran Huelga del Acero.

Aún así, las condiciones brutales en las fábricas fueron una poderosa fuerza unificadora. En la industria del acero, los turnos de doce horas eran la norma, y en 1913 el obrero promedio trabajaba 66 horas por semana. La muerte y las lesiones eran comunes. En el transcurso de un año, en una sola fábrica del sur de Chicago, 46 hombres murieron en su trabajo y 386 quedaron “discapacitados permanentemente”. Los obreros generalmente habitaban ambientes muy contaminados, en viviendas abarrotadas, apenas por encima del nivel de subsistencia. A menudo vivían a poca distancia de las fábricas que se alzaban imperiosamente sobre sus barrios, un recordatorio constante del poder de las empresas siderúrgicas sobre sus vidas.

Los sindicatos del metal

Ningún sindicato “puro y simple” es lo mismo que organizar una fuerza laboral políglota contra un oponente tan poderoso como US Steel y sus empresas satélites. Pero los sindicatos existentes en la industria siderúrgica bajo la AFL eran particularmente inadecuados para la tarea.

El torrente de obreros inmigrantes en la industria siderúrgica durante el cuarto de siglo anterior fue el corolario de una reorganización dramática de la mano de obra en las fábricas. La mecanización de la producción, la proliferación de estudios de tiempo y movimiento y los esquemas de “gestión científica” intentaron poner, en palabras del experto en eficiencia Frederick Winslow Taylor, “el cerebro del pesebre bajo la gorra del trabajador”. El objetivo de los capitalistas del acero, el empaque de carne y de otras industrias era romper el monopolio sobre el conocimiento de la producción, que estuvo en manos de los obreros capacitados durante mucho tiempo.

Los sindicatos del acero quedaron muy rezagados con respecto a estos desarrollos. Eran sindicatos de artesanos que organizaban a los obreros según su habilidad en las plantas. Los sindicatos siderúrgicos se aferraron a esta perspectiva cuando la posibilidad de tal organización se evaporó ante los desarrollos industriales y técnicos, e incluso tras ser aplastados en huelgas, como ocurrió con Carnegie en la Huelga de Homestead, en 1892.

Durante mucho tiempo, la AFL rechazó los esfuerzos para movilizar a los obreros no calificados en la industria siderúrgica. Despreció a las masas de trabajadores industriales “extranjeros”, y a nivel nacional hizo campaña por la exclusión de la inmigración. La mayoría de los sindicatos de la AFL excluyó a los obreros afroestadounidenses de su membresía, con la notable excepción de United Mine Workers. Las empresas siderúrgicas fueron astutas con esto, y durante la Gran Huelga del Acero reclutaron a decenas de miles de afroestadounidenses como rompehuelgas.

Los dieciocho sindicatos de artesanos en la industria perduraron después de Homestead y de una posterior ofensiva corporativa tras la formación de US Steel. Con poca o ninguna negociación, en el momento de la Gran Huelga del Acero la mayoría no eran mucho más que clubes sociales para los obreros más acomodados y los dirigentes sindicales. Por lo tanto, la organización seleccionada por el presidente de la AFL, Samuel Gompers, para liderar el impulso organizacional en el acero, el Comité Nacional para Organizar a los Trabajadores del Hierro y el Acero, debía respetar el terreno jurisdiccional de todos los sindicatos de artesanos. El Comité Nacional fue dirigido por William Z. Foster, el futuro líder del estalinista Partido Comunista de Estados Unidos.

Las concepciones políticas de Gompers, la AFL y el Comité Nacional fueron un fracaso. Pocos burócratas de la AFL podían ser acusados de pensamiento radical. Pero en sus orígenes, en los años 1880, la “Casa del Trabajo” aceptó, como es natural, que había un conflicto fundamental entre los propietarios y los trabajadores. Esta perspectiva llegó a su fin en la Primera Guerra Mundial, cuando la AFL se aferró al corporativismo—la creencia de que el triunfo del imperialismo estadounidense (“el esfuerzo bélico”) y el posterior botín de las grandes empresas de Estados Unidos sería compartido con los trabajadores.

Con la oferta de un estatus semioficial de parte del gobierno de Wilson, Gompers y el resto de la AFL trabajaron fuertemente para evitar que los obreros hicieran huelgas durante la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Aun así, en cada año, 1917 y 1918, más de 1 millón de trabajadores dejaron sus tareas en una ola de huelgas provocada por una inflación desenfrenada y una creciente politización entre los obreros. Sin embargo, aún después de la guerra, cuando las corporaciones afilaban sus cuchillos para una contraofensiva, Gompers trató de conservar la fe en Wilson. Cuando los trabajadores irrumpieron en el Comité Nacional en el verano de 1919, Gompers apeló repetidamente a Foster para que retrasara una huelga con el fin de llegar a un acuerdo. Pero US Steel no quería reconocer al sindicato.

La demora resultó fatal. Se reducía la capacidad productiva de la industria siderúrgica, que fue construida durante la guerra. Se acercaba la recesión severa de 1920. US Steel y los otros productores podían soportar una huelga. Peor aún, la huelga del acero se tambaleó y colapsó cuando comenzó una huelga poderosa de mineros—también de unos 350,000 obreros—liderada por United Mine Workers (UMW). En ese año, los mineros de base pidieron la nacionalización de la industria del carbón, que estaba vinculada estrechamente con la industria del acero. Pero no hay nada que sugiera que la UMW, el Comité Nacional o la dirección de la AFL hayan considerado alguna vez una acción industrial conjunta.


La influencia de la Revolución de Octubre

Desde la década de 1950, los historiadores tienden a ver al “Temor Rojo” de principios de la década de 1920 como una reacción exagerada y paranoica. Sin embargo, una lectura más cercana del período muestra que la creciente ola de huelgas —unos 4.5 millones de obreros solo en 1919— se entrecruzó con varias formas de radicalismo de la clase trabajadora bajo el impacto de la Revolución rusa.

La AFL finalmente aceptó el impulso organizacional cuando fue evidente que hacer lo contrario tenía el riesgo de provocar un resultado más radical. El Comité Nacional suplicó a los patrones del acero al decirles, en palabras de sus organizadores, que “la única seguridad de la industria es permitir que los hombres se organicen en un sindicato conservador afiliado a la AFL”.

El revolucionario I.W.W. (los Trabajadores Industriales del Mundo, también conocido como “los Wobblies”) había encabezado las principales huelgas de los trabajadores del acero y los mineros del hierro en Pensilvania y Minnesota, respectivamente, en los años previos a la guerra. En 1917, huelgas espontáneas sacudieron a fábrica tras fábrica. Estas fueron atribuidas a los Wobblies, pese a que toda la dirección de I.W.W. había sido detenida por el gobierno de Wilson, incluido William “Big Bill” Haywood. El fallecido David Montgomery estimó que una sexta parte de todas las huelgas en 1917 fueron encabezadas por I.W.W., y muchas de las demás “respiraron el espíritu de Un Gran Sindicato”.

Mientras tanto, el Partido Socialista (PS) creció rápidamente en 1917 y 1918, cuando su líder, Eugene Debs, también fue detenido por Wilson por oponerse a la guerra. El crecimiento del PS se concentró en los obreros industriales y especialmente en las “Federaciones de Idiomas Extranjeros” de Europa del este y del sur, que estaban arraigadas en los grandes centros siderúrgicos.

A partir de 1918 las huelgas en la industria siderúrgica fueron atacadas por ser huelgas “bolcheviques”. La hostilidad hacia la revolución de los trabajadores en Rusia se fusionó, en la propaganda mediática, con la ola de huelgas de los “extranjeros”, muchos de los cuales fueron sacados de tierras en Europa atrapadas por la revolución. De manera previsible, cuando se produjo la Gran Huelga del Acero de 1919, la prensa afirmó que los bolcheviques también estaban detrás de ella. Efectivamente, muchos de los obreros se inspiraron en la Revolución de Octubre.

Tras anunciar su apoyo a la Revolución rusa, la Federación Socialista de Ucrania en Estados Unidos triplicó su afiliación. Un asesor finés le aconsejó a un orador socialista conservador que “inyecte un considerable bolchevismo en el discurso y la necesidad de la democracia industrial en todo el mundo” si quería contener el enojo de un grupo de obreros fineses procedentes de los muelles de minerales en Superior, Wisconsin. Una huelga de 13.000 obreros de Toledo en el verano de 1919 formó una organización llamada “Consejo de Obreros, Soldados y Marineros”.

Un investigador del gobierno de Wilson advirtió que no podían contener por mucho más tiempo a los obreros del acero en Hammond, Indiana, quienes operaban con las “doctrinas del bolchevismo y el socialismo”. Un informante en Pittsburgh explicó que los trabajadores del acero “piden literatura y devoran cualquier literatura laboral o radical que puedan tener en sus manos”. En Gary, el 4 de mayo, las autoridades disolvieron una multitud estimada entre 4.000 y 10.000. Los investigadores descubrieron que los eslóganes de la manifestación eran los siguientes:

“Exigimos la liberación de los presos políticos; exigimos el reconocimiento del gobierno soviético; exigimos la liberación inmediata de nuestros Eugene Debs y Wm. Haywood; exigimos la retirada inmediata de las tropas estadounidenses de Rusia”.

Como concluyó David Saposs, un comentarista laboral contemporáneo, “el resultado del asunto es este: los métodos de organización en la huelga del acero fueron anticuados y se hicieron ostentosos para que los organizadores reconocieran las posibilidades radicales… El grito del bolchevismo fue… algo peligroso porque vendía a las masas de obreros siderúrgicos inmigrantes, que fueron derrotados bajo viejas banderas y eslóganes, una idea y métodos no probados bajo los cuales podrían verse tentados a librar otra batalla”.

Una experiencia inolvidable

La experiencia de la derrota de la Gran Huelga del Acero ofrece lecciones clave para los trabajadores de hoy.

En el nivel más inmediato, no se pueden reformar o revivir las formas de organización sindical anticuadas, que no tienen relación con las condiciones existentes. Ese fue el gran error de Foster en 1919. Los organizadores del Comité Nacional intentaron imponer 18 sindicatos de artesanos a una sola fuerza laboral no calificada en una industria masiva. Esos sindicatos fueron hostiles hacia los obreros que debían organizar, y lo fueron aún más a medida que los trabajadores demostraron su fuerza industrial y se inclinaron hacia el socialismo, como señaló Saposs.

Como demostraron los trabajadores automotrices de Estados Unidos en la lucha por sindicar su industria en la década de 1930, los sindicatos viejos tuvieron que ser literalmente expulsados de las fábricas.


Hace un siglo, los sindicatos de la AFL mantuvieron exclusiones raciales que impidieron la afiliación de los obreros y aceptaron una división de la fuerza de trabajo que benefició a los patrones del acero y ayudó a crear un grupo vasto de esquiroles. Hoy, los practicantes de la política de identidad —haciéndose pasar por “progresistas” e incluso socialistas— insisten en que el problema social esencial es el “privilegio blanco”. Los nombres y señalamientos cambiaron, pero quien está avivando la política racial es el mismo partido político: el Partido Demócrata. Los obreros deben aprender la lección de 1919. De la promoción de divisiones raciales y nacionales surgen consecuencias terribles.

Hace un siglo, los obreros que participaron en la Gran Huelga del Acero y otras luchas del período mostraron un interés inmenso por el socialismo. Con el resurgimiento de la lucha de clases a escala global, los trabajadores deben armarse con la ideología más avanzada, acorde a la inmensidad de las tareas que enfrentan.

Los videojuegos de guerra son los medios de comunicación más importantes que consumen los niños

El próximo día 25 llega Call of Duty: Modern Warfare, un videojuego que, como la mayor parte, preconiza la guerra imperialista y la muerte.Call of Duty ha vendido más de 250 millones de juegos en el espacio de 15 años. Al complejo militar-industrial se le ha sumado otra industria: la de los videojuegos. Para el Pentágono y la industria armamentística los videojuegos son un medio, entre otros, como el cine, para transmitir un mensaje, para reclutar carne de cañón y, sobre todo, para vender armas.

Sin embargo, en los últimos años Call of Duty redujo su atractivo: ya no recluta a tantos para el ejército. De ahí que este año Infinity Ward haya decidido volver a lo que hizo que la serie tuviera tanto éxito: la moderna guerra imperialista.

Inicialmente el ejército estadounidense se interesó por los videojuegos como una nueva forma de entrenar a sus soldados. En la década de los ochenta, Darpa reclutó a varios programadores para que le ayudaran a diseñar simulaciones.

Luego el Cuerpo de Marines hizo famosa una versión alternativa de Doom II diseñada por ellos: Marine Doom. En 1997 un periodista de Wired viajó a Quantico para reunirse con el teniente Scott Barnett, uno de los diseñadores de Marine Doom. Los mandos le habían encargado diseñar juegos que se pudieran utilizar para entrenar a los Marines. Barnett y el sargento Dan Snyder, habían elegido Doom II porque permitía el juego en red.

En 1997 el teniente explicó que “los niños que se unen a los Marines hoy en día han crecido con la televisión, los videojuegos y los ordenadores. Así que nos preguntamos: ‘¿Cómo podemos educarlos, cómo podemos atraerlos y hacer que quieran aprender?’ Y esta es la solución perfecta”.

Los científicos estudiaron el asunto más despacio. El profesor Rob Sparrow, de la Universidad de Monash, lo explica de una forma muy sencilla: “Si fantaseas con este tipo de cosas, es muy probable que quieras hacerlo en la vida real. El ejército es consciente de que los videojuegos son uno de los primeros medios de comunicación consumidos por los jóvenes”.

¿Comprenden ahora los tiroteos y matanzas que se producen regularmente en Estados Unidos?

A finales de los años noventa el mercado de videojuegos permitió diseñar simulaciones cada vez más realistas. En 2002 el Pentágono lanzó su primer videojuego, llamado America’s Army con un objetivo: “Utilizar la tecnología de los juegos de ordenador para proporcionar al público una experiencia de soldado virtual que sea encantadora, informativa y divertida”.

Involucrado en la guerra de Afganistán y luego en una otra guerra en Irak, el ejército estadounidense necesitaba ampliar sus filas y, además, los reclutadores tenían que seguir vendiendo sueños a una juventud que se oponía cada vez más a las guerras de agresión.

En 2007 cuando la guerra en Irak se convirtió en un pantano para los soldados estadounidenses, el juego de Infinity Ward le cambió la cara a la guerra. Dejó de lado la Segunda Guerra Mundial para escenificar acontecimientos actuales. El juego es violento, implacable y muestra escenas impresionantes, con muchos momentos de heroísmo.

Su éxito no pasó desapercibido para el Pentágono. A partir de entonces, los vínculos entre el ejército estadounidense y los diseñadores de videojuegos como Call of Duty o Battlefield se estrecharon. Los desarrolladores buscaban más realismo y el Pentágono les ayudaba a lograrlo.

Desde entonces los diseñadores acogen a marines como consultores. En 2015 el guionista Dave Anthony confesó que en Treyarch contó con el asesoramiento de los SEAL, las fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos, y de los Spetnaz, las fuerzas especiales rusas.

En 2013 Anthony se unió a un grupo de expertos de Washington responsable de diseñar las guerras del futuro sobre la base de las recomendaciones del Pentágono.

El servicio de reclutamiento del Pentágono no es el único que acoge con satisfacción el lanzamiento de Call of Duty. También los traficantes de armas están entusiasmados. En enero de 2013 Eurogamer entrevistó a Ralph Vaughn, representante de Barrett Firearms Manufacturing para negociar contratos con estudios que deseen mostrar armas de fuego reales en sus juegos y, por lo tanto, las armas de su fabricante, a quien debemos, entre otras cosas, el rifle de francotirador Barrett M82.

Durante las negociaciones, Vaughn admitió que para los fabricantes de armas existe un interés económico real en que sus productos aparezcan en un videojuego. Con un modelo de negocio que recuerda a los cigarrillos de chocolate, cuyos paquetes finalmente mostraban los colores de las marcas de cigarrillos reales.

Los diseñadores de juegos quieren cada vez más realismo, lo que requiere la presencia en el juego de armas reales, modeladas con una precisión cada vez mayor. Son el gancho del juego. Los jugadores más experimentados conocen todos los detalles, desde la capacidad de munición del cargador hasta el número de disparos por minuto. Por su parte, los fabricantes de armas lo ven como una forma de publicidad, como reveló Anthony Toutain, un representante de Cybergun, a Eurogamer.

Cybergun es una empresa de cabecera en la venta de réplicas de armas de fuego, menos peligrosas que las reales y muy apreciadas por los adolescentes. En un país como Estados Unidos, las pistolas de aire comprimido se consideran a menudo como un primer paso para comprar un arma real. De ahí que los fabricantes de armas de fuego trabajen con empresas como Cybergun para que puedan producir réplicas de calidad.

Los traficantes siguen estrechamente la promoción de los videojuegos. “Queremos saber explícitamente cómo se utilizará el arma, para asegurarnos de que se vea bajo una luz positiva. Por ejemplo, si son ‘los buenos’ los que lo utilizan. No debe ser utilizado por individuos, organizaciones, países o cualquier tipo de empresa que pueda ser descrita como enemiga de Estados Unidos, o de sus ciudadanos. Lo ideal es que sólo lo usen los soldados estadounidenses o las fuerzas del orden estadounidenses”, dice Vaughn.

Más información:
— El Pentágono juega con fuego

Explotados hasta la muerte: 150 trabajadores han perdido la vida en accidente laboral desde 2010 sólo en Extremadura

Las últimas semanas han sido especialmente negras para la siniestralidad laboral en Extremadura. El 24 de septiembre falleció un trabajador de 39 años mientras cosechaba maíz en la finca donde trabajaba cerca de Guareña (Badajoz) al sufrir una descarga eléctrica y el pasado martes, 1 de octubre, fue trasladado a la Unidad de Grandes Quemados de Getafe (Madrid) en estado crítico un empleado de la empresa Movilex Recycling que sufrió quemaduras en el 32 por ciento de su cuerpo tras una deflagración.

Son los casos más graves, pero no los únicos. El año pasado se produjeron 26.147 accidentes laborales en Extremadura, lo que arroja una media de 71 incidentes diarios. Es un reflejo más de la precariedad laboral.

La evolución tampoco parece positiva. Hasta el mes de julio del presente año ha habido 17.934 accidentes, ya sea en el puesto de trabajo o durante el desplazamiento hasta el mismo, lo que se define como in itinere. Esta cifra es un 3,86 por ciento superior al mismo periodo del año anterior y significa que se han producido 85 siniestros diarios.

Entre los siniestros que se han producido hasta julio de 2019 se encuentran los siete que terminaron con una persona fallecida. Pero a ese número hay que sumar los dos fallecimientos que ha habido en la región desde entonces: el trabajador de Guareña que murió en el mes de septiembre y un varón que falleció el 14 de agosto en Mirabel (Cáceres) tras ser corneado por una vaca.

Estos sucesos sitúan en 150 los trabajadores que han perdido la vida durante el desempeño de sus tareas profesionales en Extremadura desde el año 2010.

Es el sector servicios en el que más empleados han fallecido durante la última década, pero igualmente ha habido que lamentar muertes tras accidentes laborales en la construcción, la industria y el sector agrario.

Los incidentes que motivan que haya una baja laboral son algo menos de la mitad del total que se producen. En 2018 hubo 11.768 accidentes en este apartado, lo que quiere decir que 32 trabajadores se tuvieron que dar de baja cada día por este motivo. Hasta julio de este año ese número alcanza las 34 bajas diarias .

La cifra absoluta de bajas laborales causadas por accidentes lleva creciendo desde 2012. Es cierto que el mayor número de personas trabajando, como marca el paulatino descenso de las cifras del paro desde los peores años de la crisis económica en la región, provoca que haya más oportunidades de que se produzcan siniestros en el ámbito profesional.

Sin embargo, se detecta un mayor incremento de los incidentes en los que se producen heridos graves. Si en 2012 el 1,59 por ciento de los accidentados que han necesitado una baja laboral fueron atendidos con heridas de gravedad, en lo que va de año ese porcentaje es del 2,18 por ciento, el más alto de la última década.

En los datos de 2019, siempre hasta el mes de julio, se observa que son el campo y los servicios las secciones de actividad económica en las que más accidentes con bajas laborales se producen. Ambos sectores son también en los que más trabajadores se emplean en la región.

https://www.hoy.es/extremadura/trabajadores-perdido-vida-20191007001702-ntvo.html

El peor rostro sionista de la Unión Europea: Katharina von Schnurbein

El sionismo en Europa: Katharina von Schnurbein
Desde hace cuatro años en Europa la campeona de los sionistas es Katharina von Schnurbein, que ha llevado a cabo una tarea meticulosa para equiparar el sionismo con el antisemitismo y erradicar cualquier forma de apoyo al pueblo palestino, que también entra dentro del antisemitismo.

Como además las expresiones antisemitas están consideradas como un delito de odio, el Estado de Israel se acabará convirtiendo en un tabú. Es el “todo es ETA” que aquí ya conocemos desde hace tiempo, pero a escala europea.

Se trata de que siempre hablen los mismos para decir lo mismo: más soah y más holocausto para que los judíos sigan siendo las víctimas de una persecución iniciada hace ya 2.000 años.

Von Schnurbein es la sicaria de Israel ante la Unión Europea, donde dirige el grupo de presión más poderoso de los que operan en Bruselas: el sionista.

En 2015 la nombraron coordinadora de la Unión Europea contra el antisemitismo y ha sido galardonada con un Premio de Derechos Humanos por una asociación que apoya los asentamientos ilegales de Israel en la Cisjordania ocupada y sus crímenes de guerra en Gaza.

La idea de crear una coordinadora de la Unión Europea contra el antisemitismo no nació en Bruselas sino en Tel Aviv, por más que la Unión Europea lo presente como algo propio.

En mayo de 2015 el gobierno israelí organizó en Jerusalén un Foro mundial para Combatir el Antisemitismo, donde los grupos de presión israelíes de Gran Bretaña, Francia y Holanda elaboraron un plan de acción para la Unión Europea.

Una de las recomendaciones del grupo de presión fue que la Unión Europea designara un coordinador contra el antisemitismo y otra que las policías europeas se involucraran en defender los intereses de los judíos como si fuera cosa propia.

Una propuesta similar se hizo ese mismo mes en una conferencia organizada en Bruselas por el Comité Judío Americano, una influyente asociación sionista.

El llamamiento a la acción afirmó que “los judíos de todo el continente [europeo] habían sufrido brotes de violencia y amenazas antisemitas el verano anterior, en el momento del conflicto con Israel inducido por Hamás”.

La realidad ocurrió al revés: el ataque a Gaza fue provocado por Israel, pero aquí a todo hay que darle un vuelta de 180 grados.

Uno de los participantes en la conferencia de 2015 del Comité Judío Americano fue Vera Jurova, Comisaria Europea de Justicia, que colabora con Von Schnurbein para hacer pasar el antisionismo como antisemistismo, inmunizando a Israel de cualquier clase de crítica.

En junio de este año Jurova creó un grupo de trabajo dedicado oficialmente a la elaboración de nuevas estrategias contra el llamado “antisemitismo” que incluye a representantes de las policías de los países de la Unión Europea.

El trabajo de la Unión Europea en este ámbito se rige por una definición de “antisemitismo” aprobada en 2016 por un club de 33 países, conocido como la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto.

La definición va acompañada de ejemplos de comentarios considerados como antisemitas. Entre ellos se encuentra la afirmación de que la creación de Israel fue un caso de “racismo”, lo cual es un obviedad histórica.

Israel fue concebido como un Estado donde los colonizadores judíos tendrían más derechos que los palestinos indígenas. A los palestinos expulsados por la fuerza de sus tierras en el momento de la creación de Israel, así como a sus descendientes, se les negó el derecho a regresar a sus hogares por la única razón de que no eran judíos.

Esta definición fue redactada originalmente hace más de diez años por asociaciones sionistas, como parte de una tarea encomendada por la Unión Europea.

En teoría, esta definición no es jurídicamente vinculante. Sin embargo, la participación de las policías europeas en la evaluación de los comentarios sobre Israel no es más que un intento de criminalizar a quienes dicen lo más evidente: que Israel es un Estado racista y criminal, basado en el apartheid y la limpieza étnica.

El papel de Von Schnurbein consiste en impedir el movimiento de solidaridad con Palestina. Al visitar Jerusalén a principios de este año, dijo que desde la Segunda Guerra Mundial hay dos nuevas formas de antisemitismo en Europa.

La primera procede de la reacción y pretende “trivializar el holocausto”. La segunda procede de las fuerzas antimperialistas, que consideran al Estado de Israel como “racista”.

Luego -ya saben Ustedes- viene todo aquello de “unos y otros”, “todos son iguales”, “los extremos coinciden” y bla bla bla bla bla bla bla bla bla… Es la imbecilidad en la que ha incurrido Von Schnurbein al sugerir que los nazis son comparables a quienes se oponen a la opresión del pueblo palestino por parte del Estado de Israel.

La semana pasada Von Schnurbein participó en la presentación de un informe del gobierno israelí acusando a la campaña palestina BDS (boicot, desinversiones y sanciones) de antisemita. En su discurso señaló que en 2015 durante una gira por España militantes de la campaña BDS le pidieron al cantante Matisyahu que se pronunciara sobre el Estado de Israel.

Matisyahu es un cantante estadounidense y aunque su religión sea la judía, no es responsable de lo que hace Israel, dijo Von Schnurbein. Un buen argumento… de no ser porque nos toma por imbéciles: Matisyahu apareció en los vídeos de propaganda del ejército israelí para recaudar fondos para que cometan más y mejores crímenes.

Vuelve el ‘candidato manchú’: los piratas informáticos iraníes intentan sabotear las elecciones de Estados Unidos

Un grupo de piratas informáticos vinculados al gobierno iraní intentaron penetrar en las direcciones de correo electrónico de un equipo de la campaña presidencial de Estados Unidos, funcionarios del gobierno y periodistas entre agosto y septiembre, según reveló Microsoft el viernes.Durante el período de un mes, el centro de ciberseguridad del monopolio tecnológico estadounidense observó que en más de 2.700 ocasiones el grupo intentó identificar correos electrónicos pertenecientes a usuarios de Microsoft y luego atacar 241 de estas cuentas, dijo Tom Burt, vicepresidente a cargo de la seguridad en un comunicado.

Microsoft considera que el grupo procede de Irán y está vinculado al gobierno. “Las cuentas específicas están asociadas a un equipo de campaña presidencial estadounidense, funcionarios y ex funcionarios del gobierno, periodistas que cubren las relaciones políticas internacionales y conocidos iraníes que viven fuera de su país”, asegura Burt.

Al final, sólo se expusieron los datos de cuatro cuentas, ninguna de las cuales estaba relacionada con el equipo de campaña política o el gobierno, dice el monopolio informático.

Los expertos en amenazas digitales de Microsoft creen que incluso si estos ataques no fueran técnicamente sofisticados, el grupo de piratas está altamente motivado y es capaz de invertir recursos significativos para lograr sus objetivos.

Los piratas buscaron y encontraron datos personales (como correos electrónicos) en un intento de recuperar más datos confidenciales.

La empresa que diseñó el sistema operativo Windows, que sigue dominando ampliamente en los ordenadores de todo el mundo, dice que revela estos ataques en un esfuerzo por ser transparente sobre los “intentos de perturbar los procesos democráticos” y para “animar a todo el mundo a ser más vigilante y a protegerse a sí mismos” contra este tipo de riesgo.

Lo que Microsoft no dice es que son ellos mismos quienes espían a los usuarios de Windows, que entregan los datos a su propio gobierno y que la mejor manera de que los usuarios preserven su intimidad es abandonar dicho sistema operativo.

Washington está enfrentado a Teherán desde que la revolución de 1979 que derrocó a la monarquía. El año pasado Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo sobre energía nuclear que había firmado en 2015, restableciendo las sanciones económicas contra Irán.

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos se vuelven a calentar con la tontería de las “injerencias extranjeras”. Hace tres años el Partido Demócrata ya lanzó una campaña de intoxicación sobre unas fantasmagóricas relaciones del “candidato manchú” (Trump) con Moscú.

Es muy posible que ahora tengamos que soportar otra igual con Irán. Pura guerra sicológica…

Más información:
– La ideología dominante es como los zombis: nos persigue por más que se demuestre su falsedad
– Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca
– Los hilos que van del Kremlin a Trump pasan por WikiLeaks pero no conducen a ninguna parte
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– Espías y periodistas: se le atrapa antes al mentiroso que al cojo

Cómo se convierte el lavado de cerebro seudoecologista en una industria próspera

El diario El Ideal de Granada publica hoy un artículo de la directora de comunicación de Ecoembes, Nieves Rey, sobre el lavado de cerebro disfrazado de “concienciación” o “sensibilización” acerca de los acuciantes problemas medioambientales que padece la humanidad, centrada en la figura de Greta Thunberg, verdadero exponente moderno de ello (*).

El artículo está lleno de los eufemismos típicos de la posmodernidad: “despertar”, “inculcar” e incluso “educar”, una tarea que los profesores deben transmitir a los niños desde la más tierna infancia y a la cual, en definitiva, se le da también una vuelta de 180 grados: la “huelga climática” del 27 de setiembre muestra a unos niños que dirigen a sus mayores y les amonestan por “no hacer nada” ante la emergencia climática.

Es un cuento de hadas de ida y vuelta. La directora de comunicación aprovecha el espacio que le brinda el periódico para hacer publicidad de la empresa que le paga, Ecoembes, un caso singular del capitalismo y una verdadera paradoja: una sociedad anónima sin ánimo de lucro.

Son más de 12.000 las empresas que se han sumado a Ecoembes, aunque solo unas 60 de ellas son accionistas, la mayoría grandes monopolios de la alimentación y refrescos, como Pepsi, L’Oréal, Coca-Cola, Bimbo, Danone o Nestlé.

Lo mismo que otras empresas seudoecologistas, Ecoembes es un ejemplo de capitalismo monopolista de Estado. No tiene competencia porque la recogida de envases no se adjudica a cualquier empresa. Ecoembes tiene la exclusiva gracias a un acuerdo con las administraciones públicas y obtiene beneficios a través de tributos especiales que paga cada empresa que pone a la venta una mercancía envasada.

Es un negocio redondo para todas las empresas porque el tributo se añade al precio de la mercancía, por lo que es finalmente el comprador quien lo paga. Pero como las empresas sólo declaran una parte de los envases que ponen en el mercado, la estafa es perfecta porque el precio ha subido lo mismo para unos productos que para otros.

Conclusión: este tipo de fraudes sólo sirven para elevar los precios de los productos “ecológicos” y “reciclables” y el dinero obtenido por Ecoembes alcanza muchos millones de euros anuales.

Los sufridos consumidores aún padecen otro fraude a la hora de reciclar: el “punto de verde”, que no es más que el lugar donde el ayuntamiento recoge la basura, por la cual cobra otro tributo a los vecinos: la tasa de basura.

No es Ecoembes quien se hace cargo del “punto de verde” sino el ayuntamiento, que lleva los envases a las plantas de gestión de residuos que, generalmente, son públicas.

Ecoembes paga a los ayuntamientos según el peso de los envases recogidos; no en función del número de envases puestos en el mercado, ni del número recogido en el contenedor amarillo. Los ayuntamientos están encantados porque no tienen ni un duro y Ecoembes les paga todos los años un montón de millones.

Los fabricantes de los envases acuden a las plantas de gestión de residuos y compran los envases de segunda mano a Ecoembes para reutilizarlos. Por lo tanto, esta empresa cobra dos veces: a los vecinos por el “punto verde” y a los fabricantes por los envases reciclados.

Todos quedan contentos, sobre todo una empresa ecologista montada sobre una cadena de fraudes que, a su vez, promueve el fraude a gran escala. No sólo los ayuntamientos sino todos los medios de comunicación cobran importantes cantidades de dinero de Ecoembes por “concienciarnos” y “sensibilizarnos” por los problemas medioambientales: El País, Público, El Mundo, ElDiario.es…

Lo mismo cabe decir de radios (Cadena Ser), programas de televisión, ONG y campañas de publicidad. Todos quieren comer la sopa boba. Ya hay periodistas especializados en materia medioambiental. La agencia Efe tiene un capítulo “verde”, La Marea también tiene una sección climática, lo mismo que Cambio16. Se han creado agencias de noticias para fabricar a cada minuto informaciones que ayuden a propagar la histeria, como Econoticias o Tegantai, un agencia ecologista de Ecuador.

En plena era de recortes presupuestarios, no hay universidad que no haya creado una cátedra de medio ambiente, generosamente financiada por algún monopolio o algún banco. Es el caso de la Universidad de Córdoba, la Universidad de Granada, la Fundación General de la Universidad de Alcalá de Henares, la Universidad de Lleida, la Universidad de Sevilla

Ecoembes le ha puesto su nombre a una cátedra de la Universidad Politécnica de Madrid y la cátedra de Medio Ambiente de la Universidad de Córdoba la pagan los monopolios, en este caso Enresa, que también llega al punto de ponerle su nombre comercial.

Es normal que los “ecologistas” proliferen por doquier. No sería posible que el lavado de cerebro alcanzara la dimensión que ha alcanzado de no haberse convertido en una industria. Hay cientos de personas que viven de la histeria climática.

(*) https://www.ideal.es/sociedad/educacion/detras-greta-thunberg-20191005200410-ntrc.html

400 trabajadores despedidos como represalia tras la huelga de la multinacional Walmart en Chile

Tras la huelga de julio, como represalia la multinacional Walmart ha despedido en Chile a unos 400 trabajadores. “Esto no es cualquier despido, aquí están sacando compañeros y compañeras que son antiguos en la empresa, que son parte integral del sindicato y que participaron activamente en la huelga», acusó el presidente del sindicato interempresas Lider, Juan Moreno.

Moreno aseguró que el 30 de septiembre –transcurridos los 60 días de plazo producto de la negociación colectiva– Walmart comenzó un despido masivo de trabajadores en distintas ciudades de Chile.

“Sobre el 90 por ciento de los despedidos, en ciudades como Valdivia, Puerto Montt y Valparaíso, responde a socios del SIL”, indicó.

Esta situación también afecta a locales de las comunas de Maipú, Peñalolén y Santiago Centro, “donde vemos que los socios desvinculados son trabajadores antiguos, con más de cinco años de antigüedad. No estamos hablando de rotación de plazos fijos, sino de indefinidos, de trabajadores con trayectoria y compromiso con nuestras convicciones”, detalló Moreno.

“La empresa establece un precedente negativo para todos los trabajadores  al ejecutar despidos masivos y selectivos después de un periodo de negociación y manifestaciones democráticas de los trabajadores, como es el derecho a huelga”, añadió.

En julio pasado, unos 17.000 trabajadores de la cadena llevaron a cabo una huelga de 6  días, marcada por las reivindicaciones relativas a la automatización de la cadena, logrando un aumento salarial real de hasta un 5,1 por ciento y de 3,5 por ciento adicional para todos los trabajadores afectados por la multifuncionalidad.

En su reclamo, los trabajadores fueron respaldados por parlamentarios de la oposición, como el diputado Daniel Núñez, del Partido Comunista, que calificó los despidos como “represalias”.

El senador del Partido Socialista Carlos Montes comentó que “esto aparece como una represalia, después de una huelga bastante exitosa para los trabajadores, puede haber una práctica antisindical. Los abogado de los sindicatos tendrán que verlo, si se plantean despidos masivos  de esas estas características sin trabajarlos con los sindicatos, afectan mucho las relaciones laborales en el país. Esto está detrás de toda las discusiones sobre las  leyes laborales, un empresariado que no tiene ninguna consideración con lo que representa para los trabajadores un despido sorpresivo en estas condiciones”.

https://m.elmostrador.cl/dia/2019/10/03/walmart-sindicato-denuncia-despidos-post-huelga-y-la-compania-asegura-que-ha-creado-mas-empleos/

277 manifestantes detenidos durante las primeras horas del estado de emergencia en Ecuador

Las protestas en Ecuador son consecuencia del endeudamiento y la falta de liquidez en una economía dolarizada. El presidente Lenin Moreno pactó un millonario programa de créditos con el Fondo Monetario Internacional, que incluye la quita de subsidios a los combustibles, que demandaban 1.300 millones de dólares al año.

Esta quita de la ayuda estatal dispara el precio del galón de nafta (equivalente a 3,78 litros) desde 1,85 a 2,22 dólares.

Los trabajadores del transporte señalaron que mantendrán su huelga indefinidamente, según declaró Carlos Brunis, dirigente de los taxistas de Quito.

La población salió temprano el viernes a pie hacia las estaciones del sistema municipal de transporte para encontrarse con casi ningún transporte para movilizarse.

La falta de transporte público era una realidad también en otras ciudad mayores, como Guayaquil, núcleo comercial de Ecuador, y Cuenca (al sur).
A la protesta de transportistas se sumaron otros sectores como los estudiantes universitarios. Y ante este cuadro el gobierno decidió cerrar las aulas.

Las manifestaciones se tornaron violentas el jueves en los alrededores de la casa presidencial en Quito y el gobierno decretó el estado de excepción por 60 días, con lo que los militares se movilizaron para restablecer el orden.

El primer día de protestas dejó 35 heridos, entre ellos 21 policías, y 277 detenidos, de acuerdo con autoridades.

Un día antes de que Moreno declarara el estado de excepción para desarticular las protestas, el FMI apoyó el paquete de reformas que también incluye una reforma laboral y modificaciones en las leyes tributarias.

Moreno acusó de «golpistas» a los violentos y advirtió que castigará con la ley a los organizadores de las protestas.

«Aquellos que violen la ley, definitivamente deberán ser detenidos», fue la advertencia del mandatario, que se trasladó a última hora del jueves desde Quito a Guayaquil, la principal ciudad de la zona costera, para reforzar la presencia institucional.

La Fiscalía General del Estado ecuatoriano informó además sobre la detención de dos dirigentes del sector del transporte, que protesta por la subida del combustibles, en el marco de un acuerdo crediticio con el Fondo.

La Fiscalía indicó que durante la madrugada fueron detenidos para ser investigados Mesías V., secretario general del Sindicato de Chóferes de la provincia del Azuay, y Manolo S., presidente de la Cámara de Transporte de la ciudad andina de Cuenca, «por presunta paralización de servicio público».

La Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) denunció la «arbitraria detención» de los sindicalistas.

Las violentas protestas derivaron en saqueos en diferentes sectores de Guayaquil, lo que obligó a numerosos locales cerrar para evitar robos masivos.

En la mañana del viernes, en Quito, los manifestantes volvieron a cortar vías con la quema de neumáticos, mientras los taxistas estacionaban sus autos en fila a los costados de la calle.

El centro histórico de la capital, donde el jueves también hubo fuertes enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, amaneció con muestras de destrucción.

Veredas dañadas, paredes pintadas, semáforos rotos y piedras tiradas en distintas zonas son algunas de las evidencias de las violentas manifestaciones que tuvieron lugar en el centro histórico, catalogado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1978.

https://www.clarin.com/mundo/excepcion-ecuador-200-detenidos-huelga-indefinida-segundo-dia-protestas_0_EK-u-ViO.html

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