La web más censurada en internet

Autor: Redacción (página 781 de 1357)

Ha comenzado la invasión militar del nordeste de Siria por el ejército turco

La invasión militar del nordeste de Siria por el ejército turco ha comenzado, según confirman los medios de comunicación regionales. El canal de televisión Al-Mayadin, afiliado a Hezbollah, y los medios de comunicación israelíes aseguran que aviones turcos han atacado objetivos kurdos en el norte de Siria.

El lunes por la tarde, los combatientes turcos comenzaron a bombardear el puesto fronterizo de Semelka, en el extremo noreste de Siria, en la frontera con Iraq. Desde 2016 el cruce de Semelka ha servido como punto de suministro clave para las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) entre el Gobierno Regional de Kurdistán irakí y la Administración Autónoma del Kurdistán en el norte y el este de Siria.

En el nordeste de Siria, Estados Unidos ya se han retirado rápidamente de los puestos de observación fronterizos de Tel Abyad y Ras al Ain, lo que allana el camino para la inminente incursión de Turquía.

Esto se debe a que Estados Unidos afirma haber cerrado el espacio aéreo desde el norte de Siria hasta Turquía y mientras los aviones rusos patrullaban el sur de Siria, presumiblemente para asegurarse de que la incursión turca no se acercara a las posiciones del ejército sirio.

La agencia turca Anadolu afirma que los oficiales turcos han sido expulsados del Centro de Operaciones Aéreas Conjuntas, que era el centro de coordinación de las operaciones contra el Califato Islámico, lo que significa que la vigilancia y los datos de reconocimiento de Estados Unidos ya no se comparten en Ankara.

Sin embargo, Anadolu señala que la portavoz del Pentágono, Carla Gleason, “no dijo que el espacio aéreo haya sido cerrado a Turquía sino que si estaba fuera de la misión aérea, era realmente difícil coordinar los vuelos en la región”.

Sin embargo, en lo que respecta a los kurdos, Erdogan nunca ha tenido reparos en coordinar sus acciones con los aliados de la llamada “coalición inteernacional” contra el Califato Islámico.

La advertencia de Trump de “destruir” la economía turca, dirigida tanto contra Ankara como contra los estadounidenses que le acusan de lanzar a los kurdos contra los lobos, ha sido ineficaz, según todos los indicadores.

Trump advirtió el lunes: “Como dije enérgicamente antes, y sólo para reiterar, si Turquía hace algo que yo, en mi gran e inigualable sabiduría, considero fuera de los límites, destruiré totalmente la economía de Turquía (¡ya lo he hecho antes!)”.

El ataque turco contradice la información de la Red Voltaire que anunciaba que el 16 de septiembre Rusia, Turquía e Irán habían llegado a un acuerdo sobre la cuestión kurda que debía ser aceptado por el gobierno de Damasco. El proyecto de Constitución para la Siria de la posguerra creaba una una “federación cultural” (no administrativa) en Rojava.

Ahora un portavoz militar turco advierte que el ejército avanzará para “corregir la demografía modificada por las Unidades de Protección Popular (YPG) en el noreste de Siria” y que “Turquía no permitirá que el Califato islámico regrese de ninguna forma”.

Parece, pues, que la campaña de Turquía se centrará en una limpieza étnica completa de los kurdos en las regiones fronterizas.

Considerando que Erdogan ya ha ignorado la presión estadounidense sobre la adquisición del sistema de defensa aérea ruso S-400, parece dispuesto a ignorar el engaño de Trump.

Países Catalanes. Hacia la reforma o hacia la revolución

Jon Iurrebaso Atutxa

El Parlament de Catalunya exige la amnistía, que se vaya la guardia civil y reivindica el derecho de autodeterminación y la desobediencia. No somos quién para dar lecciones (nuestra historia reciente lo acredita), pero ello no puede ser obstáculo para que sigamos pretendiendo liberar a nuestras naciones obreras y acabar con el capital.

Seremos breves porque el debate real y objetivo implica muchos intereses y posiciones de clase diferentes y no nos sentimos capaces de sintetizarlos en un artículo. De todos modos, sí trataremos de describir y concretar algunas cuestiones, para poder llegar a conclusiones que tengan que ver con la praxis revolucionaria y no con estudiados vericuetos que solamente benefician a las burguesías catalanas y españolas y, en definitiva, al capital. Es decir, hacer postureo supuestamente rupturista, para quemarlo antes de que se pueda formular desde la posición nacional y de clase obrera.

Desobediencia

El Parlament de Catalunya, a instancias de la CUP (con el apoyo de JxCat y ERC), ha reconocido la legitimidad de la desobediencia civil e institucional, argumentado que es una herramienta para los derechos sociales, civiles y políticos conculcados.

La primera contradicción que nos surge es el marco de la decisión institucional: ¿Y el resto de los Paises Catalanes?  Segunda contradicción, ¿hasta dónde puede ir el ámbito institucional y hasta dónde el potenciado por la clase obrera catalana? ¿Practicará el Parlament la desobediencia? ¿Se quemarán desde el Parlament las reivindicaciones más sentidas antes de que la propia clase obrera catalana pueda potenciar el conjunto de decisiones que lo catapulten a una ruptura total con el Estado español y la construcción socialista de los Paises Catalanes? Esa la cuestión principal que queríamos situar en este debate, en principio, tan complejo.

La desobediencia como instrumento. Según las fuerzas políticas y sindicales adscritas a la dictadura de la burguesía, las y los de abajo no tenemos muchas maneras de manifestar nuestro cabreo y resolución sino es por medio del voto y alguna movilización para templar ánimos. Así, el capital instrumentaliza la desobediencia por medio del voto. Nos hace creer que así auparemos a los “nuestros” y castigaremos a los “otros”.

Al mismo tiempo, sobre todo, la desobediencia es un instrumento de lucha que en manos de la clase desposeída debe tener un desarrollo imprescindible, antes y después de la agudización de la lucha entre la clase obrera catalana y el capital con sus diferentes disfraces. Es una dinámica que tiene que ver con los objetivos finales. La desobediencia en manos de los oprimidos debe suponer el descontrol para el capital y la burguesía. El problema para la mayoría es cómo concienciarse de la situación de opresión y ocupación para poder organizarse antes de que el capital perciba ese estado de ánimo. El arte de la insurrección en el siglo XXI es bastante más complicado que el de las dos primeras décadas del siglo pasado.

Es evidente que estamos en inferioridad de condiciones, a todos los niveles, frente al capital. En realidad, lo único favorable es que somos mayoría. El asunto es que esa mayoría necesita ser consciente de que tiene que ser la protagonista y quien imponga los ritmos y los contenidos de la lucha por la liberación nacional y de clase. Son muchos los patrones culturales y de identidad que nos han marcado desde todos los instrumentos de educación y propaganda que tiene el capital, español y francés. Pero, para eso están las organizaciones de clase y, sobre todo, el partido de la clase obrera catalana (o vasca o gallega o andaluza o…), estén construidas o por construir.

Habrá batallas parciales (con desigual resultado) pero serán un referente para todas las clases o fracciones de clase, cara a situaciones de enfrentamientos mayores. Va a ser consciencia, conciencia (voluntad) y más conciencia y praxis hasta que ésta sea suficiente para saber quiénes son los enemigos de la clase obrera catalana, vasca (o de otras naciones oprimidas dentro del Estado español y francés, en este caso), independientemente de la bandera que alcen al aire. Nosotras y nosotros, tenemos la roja/ikurriña/navarra. No es cuestión de simbología. No es la cuestión principal, ni de segundo orden siquiera, si estamos hablando de la lucha de liberación nacional y social y de crear el Estado Socialista Vasco. En su caso, el Estado de los países catalanes, etc.

La desobediencia como arma. Es un arma no sólo coyuntural sino estratégica. No solo es una cuestión de negarte (si se dan las circunstancias) a tu propia identificación, ante un municipal, un cipayo u otra gente armada de la dictadura de la burguesía española, catalana, vasca… La desobediencia tiene que ser una opción y modelo de vida suficientemente debatida e interiorizada para ir concienciando y cambiando a los hombres y mujeres proletarios de la ingente tarea que han llevar adelante. Siempre enfocada hacia nuestra liberación integral.

La desobediencia es una filosofía. El sistema capitalista tiene su modelo de producción para arrancar a los trabajadores la plusvalía que necesita para su reproducción. También tiene excelentemente afinada su superestructura. Por eso mismo, el proletariado necesita tener en cuenta la suma de millares de experiencias insurreccionales y aprendiendo de ellas, e innovando otras, necesita conquistar y reproducir su hegemonía en todos los aspectos de nuestra vida política, social, cultural, etc. Es una tarea difícil pero imprescindible para los sucesivos combates a enfrentar y la clase obrera lo tiene que tener presente para superar la influencia de la filosofía burguesa que constantemente recibimos.

Amnistía

Amnistía para los presos políticos catalanes y de todas las naciones que componen el Estado español y francés. Haría falta saber qué es lo que entiende cada cual por el concepto de amnistía. Hay quien relaciona directamente la amnistía con la libertad de presos y presas políticas (los sociales siempre se nos olvidan), sin más enredos ni consecuencias políticas. Es claro que eso es un arreglo oportunista para hoy y un desgarro descomunal para mañana, si es que lo hubiere.

¿Por qué? Porque no se toman en consideración las bases del enfrentamiento entre el capital español y la burguesía catalana por un lado y la que tarde o temprano tendrá que erigirse como motor revolucionario, la clase obrera catalana. Si no se considera que sólo la clase obrera catalana puede liderar su proceso de liberación nacional y social, estamos jugando a pretender una nación catalana insertada en la Unión Europea bajo la batuta del capital. Y esta última opción, negativa para la clase obrera catalana, que es la que pondría la carne en el asador, solamente se podría dar, en última instancia, con el beneplácito de los poderes reales del Estado de España. Cuestión que en ningún caso se va a dar por las buenas.


Así las cosas, la clase obrera catalana se tiene que pringar hasta las cejas para tomar la dirección de su integral liberación. Mejor hoy que mañana. Ya sabemos que los pequeños burgueses, socialdemócratas, postmodernos, etc. andarán al acecho. Por eso mismo. Cuanto antes seamos conscientes de la realidad, en mejor posición nos situaremos para el desigual pero inevitable combate.

Autodeterminación

En Euskal Herria hay quien mantiene una línea concreta en cuanto a los objetivos estratégicos que pasan por la amnistía, el antipatriarcado… y la construcción del Estado Socialista Vasco (disidentes les llaman, socialistas revolucionarios nos llamamos). Al mismo tiempo, algunos y algunas andan “algo” más retardados que en Catalunya. No reclaman la independencia como línea de intervención. Tampoco el derecho de autodeterminación, o sí, pero de vez en cuando. En cambio, se monta toda una actividad en torno a que se reconozca el derecho a solicitar el permiso para decidir. En Catalunya hablan de autodeterminación. Bien. ¿Quiénes, cuando y bajo qué premisas exigen y defenderán la autodeterminación?

Viendo lo del primero de octubre, “todos a por la independencia…” Pero, en breve tiempo, algunos/as cambian de residencia pública (exilio le llaman hoy en día – hay que tener valor para calificarlo así-), otros son encarcelados y el pueblo trabajador y la clase obrera, que debiera ser el motor de todo movimiento emancipador, se queda perplejo. Es decir, “un poco” de represión aquí y allí, y parece que las ganas de liberación de la burguesía y pequeña burguesía catalana se apagan. No pretendemos ofender, pero así es como lo vemos.


Pasa el tiempo y los de abajo dicen que, de eso nada, que hay que ir adelante. El Estado (que en Euskal Herria ha ensayado todo), preventivamente, detiene a varios CDR para avisar que bromas va a haber pocas o la lían de verdad. Panorama caliente pero incierto.

Pensamos que lo único seguro y de futuro, a día de hoy, tienen que ser las estructuras de base, asamblearias y coordinadas. Estamos hablando de asamblea-estructura + coordinación. Esa es una fórmula general de organización. De abajo a arriba. No estamos hablando de células autónomas que quizá se coordinen o no. Serán ciertamente autónomas según las condiciones objetivas y subjetivas de donde tengan que desarrollarse para hacer su trabajo político y social. No hablamos de células autónomas que igual coinciden (o no) en las dinámicas y ni de lejos piensan en una lucha estructurada.

Las estructuras políticas ya existentes, sean partidos, sindicatos o lo que fuere, tienen que demostrar que tienen propuestas y se considerará su aportación, pero no su liderazgo porque sean estructuras públicas anteriormente conformadas, con militancia, experiencia y logística. Esta organización o movimiento horizontal, asambleario pero orgánico y coordinado de abajo a arriba tiene que ser el embrión del poder popular que tumbe a la dictadura de la burguesía y sea el sujeto de la revolución socialista de los países catalanes.


Por intentar visualizar el tema: entre las de abajo, harán dirección los y las que se embarren en la lucha y demuestren que tienen la confianza temporal (reelegida en tiempos ya acordados) del resto para coordinar el movimiento revolucionario. Nada es sempiterno y la lucha con sus necesidades y contradicciones, parones y avances será la señal para que los de abajo aprueben lo realizado en cada momento o lo rectifiquen. En todos los niveles, sean responsabilidades nominales, dinámicas de lucha, etc., etc. Basta de figurones/as que de la noche a la mañana nos cuentan el viejo cuento reformista de que mejor algo en mano que ciento volando y bla, bla.

Que se vayan

Esta consigna tiene, sobre todo, un carácter resolutivo estratégico. Ningún estadio de la lucha de clases en la Europa capitalista del oeste tendrá la debilidad sistémica, y el proletariado la suficiente fuerza como para hacer desaparecer la violencia estructural en tanto que instrumento coercitivo del capital, si antes no toma el poder la clase obrera. Sólo con el poder conquistado puede el proletariado hacer efectiva esta consigna. Evidente que hasta que todas las condiciones confluyan tendremos que reivindicar la disolución de cuerpos represivos.

No obstante, también en este ámbito, la clase obrera ha de ganar espacios que pueden ser coyunturales pero que, en cualquier caso, serán enseñanzas para el futuro. Y no olvidemos que las enseñanzas serán para las dos clases en lucha hasta el final.

Hemos de señalar también que todos los cuerpos que estén bajo el mando del capital sean centralizados, locales, autonómicos o privados de seguridad, son un enemigo de la clase que se lo va a jugar todo. Y aquí y hoy, no ocurre como en el pasado siglo que todavía la gente más desposeída era mayoría entre la soldadesca del capital, de tal manera que podía ser influenciada por las consignas nacionales y/o de clase. Si no somos conscientes de esto, una de tres:  nos asustaremos, nos equivocaremos estrepitosamente o acertaremos con la ardua y difícil cuestión. Queremos pensar que las organizaciones y partidos de clase son conscientes de todos estos problemas y otros que no enumeramos (lógicamente).

Sobre la decisión de las CUP de presentarse a las elecciones a Madrid

Es evidente que las CUP nada pueden hacer en Madrid, como tampoco se puede en los estatutos autonómicos de España repartidos por todo el Estado con diferente suerte en cuanto a poder de gestión. Cuando decimos nada queremos decir nada que sea vital para la clase obrera catalana en lucha por su emancipación nacional y social.


Acudir a Madrid no hace sino apuntalar aún más al Estado español. Nada pueden hacer en Madrid que pueda ayudar a la toma de conciencia de la nación obrera catalana sobre el propio gobierno de su futuro. ¿Ir para automáticamente abandonar los escaños si los tuviere? ¿Aprovechar la campaña, pero no acudir? Eso se avisa, por lo que no lo consideramos posible.

Todos los pasos que dé una formación política, y más en el momento actual, tienen que ver de alguna forma con el futuro que se pretende construir. Dadas las condiciones, ir a Madrid no es un paso hacia adelante sino hacia atrás. Entendemos que esta decisión política se corresponde con las tomadas por el Parlament y de las que hemos dado nuestra opinión.

Es la clase obrera independiente la que tiene que tomar las riendas pues no puede haber suplantación del sujeto revolucionario sin caer en el modelo burgués. No se pueden perder oportunidades relevantes e incluso históricas pensando en utilizar alguna artimaña del poder burgués pues este las ha engendrado para su exclusiva reproducción.

Los kurdos quieren negociar con Damasco y Moscú ante un posible ataque militar turco

Los dirigentes kurdos del norte de Siria podrían iniciar conversaciones con Damasco y Moscú para garantizar la seguridad de la región frente a una ofensiva turca si las fuerzas estadounidenses les abandonan, advirtió el martes Badran Jia Kurd, un dirigente kurdo, a la agencia Reuters.

El domingo por la noche Trump su decisión de retirar las fuerzas estadounidenses del noreste de Siria, allanando el camino para una operación militar anunciada desde hace mucho tiempo por Ankara contra los kurdos que los imperialistas han apoyado hasta a fecha.

Según un alto funcionario estadounidense, Estados Unidos retiró el lunes a 50 miembros de las fuerzas especiales de una parte de la zona fronteriza entre Turquía y Siria. Mil soldados estadounidenses están presentes en el norte y el este de Siria.

El Ministerio de Defensa turco dijo ayer por la tarde que todos los preparativos para una posible operación en el noreste de Siria habían concluido.

Las milicias kurdas denunciaron un “apuñalamiento por la espalda” de Washington. “Si Estados Unidos evacua la zona y en particular la zona fronteriza, nos veremos obligados, como administración autónoma y como Fuerzas de Autodefensa, a estudiar todas las opciones disponibles”, advirtió Jia Kurd.

“Podríamos discutir con Damasco o con la parte rusa para llenar este vacío o para bloquear el ataque turco. Así que podría evolucionar y podría haber reuniones y contactos en caso de un vacío de seguridad”, añadió.

Los kurdos del norte de Siria ya se encontraron en una posición similar el pasado mes de diciembre, cuando Trump anunció su decisión de retirar a los soldados estadounidenses de Siria. Iniciaron conversaciones con Damasco que no tuvieron éxito.

Los kurdos no se han enfrentado al gobierno sirio desde el inicio de la guerra 2011. Afirman que su prioridad es mantener su autonomía regional dentro del marco de un Estado sirio, una autonomía que el régimen de Damasco se niega actualmente a concederles.

Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, ha dicho esta mañana que Rusia no había sido informada con antelación de la retirada estadounidense anunciada por Trump. Peskov agregó que era necesario esperar y ver cuántos soldados estadounidenses serían retirados, señalando que otros anuncios del mismo tipo no se habían materializado en el terreno.

Recopilación de 50 años de pronósticos seudocientíficos procedentes de Estados Unidos

En 1967 el seudocientífico Paul Ehrlich, de la Universidad de Stanford, anunció la extinción de la humanidad para antes de 1975 a causa de la contaminación, una tonteoría de la que se hizo eco el periódico Salt Lake Tribune el 17 de noviembre de 1967.

Ehrlich ha sido un profeta moderno que podría haber dirigido una secta mejor que una cátedra. En 1970 anunció en el New York Times “la muerte de los océanos en menos de una década”.

Por lo tanto, no hay de qué preocuparse: los océanos ya han fallecido, aunque nadie se haya dado cuenta de ello.

Dos años después repitió otra de sus ridículas profecías: “En 1989 todo el mundo desaparecerá en una nube de vapor azul”.

El hambre, en su versión malthusiana, es la otra cara de la moneda del apocalipsis. El 16 de abril de 1970 el Boston Globe anunciaba: “En 1974 América quedará sometida a racionamiento de agua y en 1980 al racionamiento de alimentos”.

Tras el malthusianismo, la histeria pasó a ser la contaminación del aire. En 1970 el seudocientífico James P. Lodge, del Centro de Investigación Atmosférica, profetizó que la polución llegaría al punto de impedir que los rayos del Sol alcanzasen la Tierra, causando una nueva edad de hielo para el primer tercio de este siglo, lo que acabaría con la humanidad.

Cuando las profecías malthusianas del hambre y la contaminación fallaron, empezaron a desatar la histeria del enfriamiento. El 6 de octubre de 1970 el Redlands Daily Facts titulaba: “Llega una nueva edad de hielo”. Al año siguiente repitió la misma tontería y el Washington Post se apuntó al apocalipsis: la edad de hielo llegaría en 2070.

En 1971 S. I. Rasool, de la Universidad de Columbia y de la NASA, profetizó un enfriamiento terrorífico de más de seis grados centígrados para 2020, o sea, para el año que viene. Vayan preparando Ustedes las bufandas.

En 1972 la Universidad de Brown envió un informe a la Casa Blanca para alertar de un colapso climático y socioeconómico inminente.

Al mismo tiempo, la revista Time alertaba de la llegada de una nueva edad de hielo, apoyándose en seudocientíficos como George J. Kukla.

En 1974 la NOAA pronosticaba que la nueva edad de hielo llegaría “pronto”. Pero el 29 de enero de ese mismo año el periódico The Guardian parecía ponerlo en duda: “¿Otra edad de hielo?” Era un pregunta retórica: naturalmente que un frío polar se está acercando a nuestros barrios.

El 18 de julio de 1976 el New York Times Book Review el 18 de julio de 1976 titulaba: “El enfriamiento” y dos años después el New York Times volvía a la carga: la tendencia al enfriamiento de los últimos 30 años no parece tener fin.

La moda de la capa de ozono

A mediados de los años setenta la histeria pasó al ozono. El profesor T. M. Donahue, de la Universidad de Michigan, compareció ante el Congreso de Estados Unidos para afirmar que no había remedio. No se podía hacer nada para prevenir la ampliación de dicha capa.

Como todo lo que procede de Estados Unidos, la tonteoría corrió como un reguero de pólvora por la prensa del mundo entero. El 24 de junio de 1974 la revista Time anunciaba que la desaparición de la capa de ozono era “un gran peligro para la vida”

El 12 de diciembre de 1974 el Kingsport News, un periódico de Tennessee lo repetía casi al pie de la letra: el agujero de ozono era un gran peligro para la vida.

Desde entonces hasta ahora las mediciones de la NASA demuestran que el agujero es un fenómeno atmosférico natural, que no ha aumentado de tamaño y que no hay ningún peligro.

Ahora el ozono ya no vende nada; los “ecologistas” no se acuerdan de nada de aquello.

En los años ochenta llegó la moda de la lluvia ácida, que “mata la vida en los lagos” según decía el 8 de abril de 1980 un periódico como Noblesville Ledger.

Los gobiernos de Estados Unidos y Canadá se comprometieron a estudiar la incidencia de dicho fenómeno en los bosques de sus países respectivos. Tras una década de estudios y una inversión pública de 540 millones de dólares, terminaron comprobando que el alcance del problema era mucho más limitado de lo que habían pronosticado. Pero para entonces los científicos ya se habían metido el dinero en el bolsillo y habían publicado sesudos artículos “científicos” que engordaron su curriculum y su prestigio profesional.

1988: llega la era del calentamiento

En 1988 comienza la era moderna de las profecías. James Hansen, un seudocientífico de la NASA, pronostica una generalización de las sequías en Estados Unidos. Desde entonces, las precipitaciones han aumentado un 30 por ciento.

Tras el fracaso, Hansen dio un paso más, alertando de un súbito aumento de las temperaturas del suelo en Estados Unidos. Por ejemplo, Washington viviría 85 días al año con más de 32 grados centígrados, frente a los 35 días al año que arrojaba el promedio histórico.

Se volvió a equivocar: hoy se registran 25 días al año con esas temperaturas.

En 1988 Hussein Shibab profetizó que las islas Maldivas terminarían sumergidas por el agua en 2020. No ha ocurrido nada de eso, ni previsiones de que ocurra algo parecido.

Al año siguiente Noel Brown, del Programa Medioambiental de la ONU, vaticina que lo mismo podría ocurrir en Bangladesh o Egipto a comienzos de este siglo.

El 30 de junio de 1989 la agencia Associated Press lanzó sus malos augurios: “El aumento del nivel de los mares ‘aniquilará’ a las naciones en el año 2000”.

Por su parte Hansen se apuntó a la moda: parte de Nueva York estaría bajo el agua en 2010 ó 2020 (ó 2030, ó 2040, ó 2050… ¿quién sabe? Alguna vez ocurrirá).

Al Gore, vicepresidente de Estados Unidos, profetizó que la capa de hielo del Ártico se fundiría en 2018, una previsión que luego revisó para anunciar que tal evento se produciría en 2014…

20 de marzo de 2000: el periódico The Independent informaba de que la nieve desaparecería de nuestras vidas. La noticia no la había inventado el periódico sino David Viner, un seudocientífico de la Universidad de East Anglia, el oráculo de la climatología moderna.

Pero la prensa anglosajona alterna una y otra vez las tonteorías modernas mezcladas con las antiguas: “Hambre dentro de 10 años”, titulaba The Guardian el 23 de deciembre de 2002. ¿Sintieron Ustedes hambre aquel fatífdico día o ya no se acuerdan?

“Gran Bretaña tendrá una clima siberiano en 2020”, decía el mismo periódico el 21 de febrero de 2004.

El Ártico quedará libre de hielo en 2014, pronosticó la revista USA Today, el 14 de diciembre de 2009

El Ártico quedará libre de hielo en 2015, pronosticó The Guardian el 24 de julio de 2013.

El Ártico quedará libre de hielo en 2018, pronosticó la agencia Associated Press el 24 de junio de 2008.

Un científico ecologista genuino como el Príncipe Carlos de Inglaterra también tiene derecho a desatar sus paranoias: “Sólo quedan 10 años para salvar al planeta”, dijo el 8 de julio de 2009. Como el plazo ha vencido, ya no queda ningún remedio. Estamos todos muertos pero no nos hemos dado cuenta de ello.

Pero poco después llegó otro reputado ecologista, el Primer Ministro británico Gordon Brown, y contradijo a su Príncipe: quedan exactamente 50 días para salvar al mundo de la catástrofe

¿Les gustan a Ustedes las profecías “científicas”?, ¿quieren más?

Las noticias logran milagros que la realidad cree que son imposibles de lograr

No es que los medios de comunicación mientan sino que hacen lo que todo el mundo: se engañan a sí mismos porque, de lo contrario, no podrían engañar a nadie. Los “expertos” hacen lo mismo. No hay cosa más difícil que mostrar el mundo real a quienes viven dentro de él. ¿Cómo explicar a un pez lo que es el agua?

Los Bancos Centrales manipulan las cifras económicas y hacen previsiones inverosímiles porque forman parte del capitalismo. Las facultades de economía de todo el mundo enseñan a sus alumnos las mil y una doctrinas del crecimiento económico, pero no las crisis económicas porque la seudociencia económica se basa en algo que no existe: la proposperidad perpetua.

La semana pasada todos los medios de comunicación dieron un ejemplo de la teoría de la prosperidad perpetua: en Estados Unidos la tasa de desempleo del 3,5 por ciento era la más baja en cincuenta años.

Es el tipo de noticias que mejora los rendimientos del capital financiero. Los índices de la bolsa subieron de golpe, después de varios días de caídas. No hizo falta que la realidad económica hubiera cambiado lo más minimo; una noticia fue suficiente para conseguirlo.

Quien obra milagros no es dios sino las informaciones, sobre todo cuando revisten la forma de números. ¿Quién puede dudar de un número? Sólo esos negacionistas que se enfrentan a las ciencias exactas…

Desde la antigüedad más remota los números son magia y los numerólogos abundan. Por ejemplo, hay quien dice que la tasa de desempleo real en Estados Unidos es del 8 por ciento, como mínimo, sin necesidad de tener en cuenta la precariedad de los puestos de trabajo.

En Estados Unidos está ocurriendo lo siguiente: la actividad industrial está cayendo, la tasa de endeudamiento a 10 años es del 1,534 por ciento, la creación de empleo está disminuyendo, el crecimiento de los salarios se ha estancado…

En Estados Unidos lo que va a ocurrir es lo siguiente: la Reserva Federal volverá a bajar los tipos de interés a finales de este mes y la única duda es el momento en el que, a pesar de los pesares, llegará el colapso.

Es muy sencillo de entender, con la condición de que se sepa que capitalismo no es sinónimo de prosperidad sino de crisis, de que no es una crisis cíclica sino una crisis general y de que, por lo tanto, tampoco es sólo una crisis económica sino social, política, internacional, cultural, moral…

En el lenguaje de los “expertos”, el comercio mundial se “desacelera”. En Alemania la recesión comenzará este mismo mes. El índice industrial cayó el mes pasado por debajo de la cifra crítica de 50, su nivel más bajo desde hace diez años.

Italia no saldrá de la depresión. Los bancos están en situación crítica desde hace años y la deuda es del 134 por ciento del PIB.

Hay muchos países cuya deuda supera el 100 por ciento del PIB, como Estados Unidos (106 por ciento), Bélgica (102 por ciento), Grecia (181 por ciento) y Japón (238 por ciento).

En España es del 120 por ciento. En internet tenemos un contador de deuda, que mide en tiempo real, tanto los datos oficiales como los reales. Si Ustedes necesitan chutarse periodicamente una dosis de realidad, no lo duden: miren todas las mañanas la web a ver si algún día baja alguno de los índices.

Los bonos publicos y privados con rendimientos negativos acaban de alcanzar los 17 billones de dólares, o lo que es lo mismo, el 20 por ciento del PIB mundial.

Los fondos de seguros de vida, que están obligados a comprar esos valores de conformidad con la normativa vigente, continúan, pues, su lento avance hacia la agonía al retirarse, durante algún tiempo, de las reservas del PPB (provisiones para la participación en los beneficios). No lo duden en absoluto: esos fondos serán algún día incapaces de garantizar el capital de los especuladores (grandes y pequeños).

Las deudas no se pagarán jamás, los seguros tampoco se cobrarán, ni las pensiones, ni los títulos bursátiles…

El mes que viene se planteará el problema de la supervivencia de la zona euro. Los alemanes son los únicos que saben de estas cosas, por la experiencia de hace 100 años, y lo tienen muy claro: la Unión Europea es un lastre tal y como está configurada hoy.

La ciberguerra es la continuación de la guerra por medio de ordenadores

Como consecuencia de la infantilización del mundo, en los orígenes de internet los “expertos” aseguraban que la piratería informática era obra de adolescentes traviesos jugando con sus ordenadores.

Lo cierto es que internet forma parte de la guerra moderna y quienes mueven los hilos de los ataques informicos son los espías, es decir, los propios Estados actuando  de manera subrepticia.

Así lo confirma el informe “Cyberthreat Handbook” de Thales y Verint, una empresa especializada en ciberinteligencia, que ha analizado unos sesenta grupos y 490 campañas de ataque en todo el mundo durante un año.

La mitad de los 60 grupos atacantes están patrocinados por los Estados, dice el informe. Un 26 por ciento de los ataques se cometen por motivaciones “ideológicas” o de denuncia de determinadas instituciones, mientras que los ciberdelincuentes guiados por el afán de lucro son un 20 por ciento y los “ciberterroristas” representan sólo el 5 por ciento de los grupos analizados en el informe.

Los ciberataques siguen aumentando, como consecuecia del clima bélico y de la intensificación de la competencia capitalista que sacude al mundo entero.

Los Estados se especializan en el robo de datos sensibles de objetivos geopolíticos con importantes recursos financieros y humanos. Sus objetivo es cualquier información que pueda desestabilizar a la competencia. El informe cita la capacidad de defensa como objetivo primordial, seguida de los sectores financiero, energético y de transporte, señalando que los ataques a los medios de comunicación y al sector médico van en aumento.

Los 12 países con los PIB más altos del mundo son los más afectados, según el informe, encabezado por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea (particularmente el Reino Unido, Francia y Alemania), China, luego India, Corea del Sur y Japón.

El informe no especifica qué países son más activos en los ciberataques y quiénes están detrás de determinados ataques. “La aparición de un «supermercado de programas […] permite a los piratas cibernéticos comprar y utilizar aplicaciones desarrolladas por otros grupos de atacantes. También hace que la tarea de los analistas sea más compleja, ya que los grupos de atacantes ya no se caracterizan necesariamente por los programas utilizados”, dice el informe.

Sin embargo, las técnicas de ataque proporcionan pistas sobre el origen de los ciberataques. Dependiendo de su origen geográfico, no todos los grupos atacantes utilizan las mismas técnicas, afirma el informe.

Los piratas chinos utilizan programas de rescate, prefiriendo la criptografía. En Oriente Medio privilegian el uso fraudulento de las redes sociales y la mensajería cifrada o desarrollan programas maliciosos dirigidos a aplicaciones móviles, especialmente en Android.

Los más difíciles de identificar son los grupos norcoreanos que han dividido un sector objetivo en diferentes grupos utilizando diferentes medios y poniéndolo en común en ciertas ocasiones. Con esta estrategia, se hace muy difícil atribuir ciertos ataques a un grupo en particular. Esto ha llevado a la mayoría de los exprtos a amalgamarlos bajo el nombre genérico de Lázarus.

Punto, casi final, al MLNV. Faltan ‘las personas presas’

Jon Iurrebaso Atutxa

Algunas consideraciones a cuenta del sumario, juicio y “acuerdo” del 11/13 del pasado 16 de septiembre ya han sido suficientemente expuestas y no ahondaremos en ellas. Sí subrayar que muchas de las victorias que el complejo Sortu-EHBildu publicita como propias son precisamente parte sustancial de la línea política que nuestros enemigos diseñan para combatirnos.
En esa tarea que tiene la socialdemocracia, hoy nos quedamos con algunos de los intentos que hace para que sean asimiladas terminologías, ideas-fuerza, planteamientos y conceptos necesarios para la supervivencia de quien nos ocupa y explota.

“La audiencia no puede marcar la iniciativa y el relato de este país”

Formulación lógica y evidente. El problema es cuando se da por buena la iniciativa y el relato de nuestros enemigos. Eso significa negar el derecho a nuestra existencia y por lo tanto a la resistencia y a la legítima lucha de quien es ocupado y explotado. Es decir, condenan lo que seguidamente acatan, por el bien de ¿quién? Consideraron a la constitución española y a sus fuerzas represivas como democráticas y lo firmaron con luces y taquígrafos. Con la farsa del 16 aceptan el relato y la memoria de nuestros enemigos.

Por otra parte, los 45, los 5 y los 47 si han marcado iniciativa con sus acuerdos y además se lo han puesto muy mal a las futuras comparecencias que a buen seguro habrá ante los tribunales vascos, españoles o franceses. Esto es, si en esas futuras comparecencias el hecho de defender la propia actividad militante, no reconocer al tribunal (por extranjero o por no tener la legitimidad de juzgar actos de índole política) o no contestar a las preguntas del fiscal son suficientes motivos de condena, la no aceptación de las tesis de la fiscalía, negándose a un “acuerdo” político, supondrá la condena fulminante.

“Nuestra voluntad ha sido desde el inicio hacer una contribución colectiva a la solución de problemas enquistados en nuestro país”

No existen problemas en abstracto. Los problemas o las contradicciones no están enquistadas como si fueran una enfermedad de origen desconocido. La clase obrera vasca sufre la ocupación nacional, la opresión de clase, la opresión patriarcal, lingüística… íntimamente ligados a la lucha de clases y al marco autónomo de Euskal Herria donde se desarrollan. Las antagónicas contradicciones de clase no se pueden diluir en abstractos problemas. 

Igual es que ya no existe la lucha de clases o igual la ocupación nunca existió pues al fin y al cabo Euskal Herria peninsular es ibérica y nos tenemos que “resituar” en el siglo XXI … Llegará el día que esta socialdemocracia apoyará el envió de tropas de la OTAN a ocupar o agredir algún país e incluso participará con personal vasco. De momento, ya lo hace con armamento.

“… creyendo que también puede contribuir a que las personas presas y exiliadas tengan una vía de solución, que a día de hoy desgraciadamente no se ha dado”

Por una parte, hace ya tiempo que desde las organizaciones periféricas y desde la propia EHBildu denominan “personas presas y exiliadas” a las y los presos y huidos políticos vascos. Eso no es otra cosa que intentar despolitizar a los presos/as y exiliados/as políticas y, con ello, su lucha. Por otra, pretenden decirnos (al igual que el PNV ¿casualidad?) que la vía Sortu se ha demostrado insuficiente, a pesar de la total sumisión a la línea político penitenciaria de nuestro enemigo. Es decir, es necesario otra vuelta de tuerca más para que quizá los y las presas políticas vascas puedan salir a la calle.

“Parece que cuando haces este tipo de acuerdos estás buscando tu solución… la sociedad vasca está situada es esos términos de búsqueda de soluciones”

Personalmente no nos cabe duda que la mayoría de los del sumario español 11/13 han buscado su libertad pues saben perfectamente en qué estado han quedado los presos políticos vascos, esto es, en la sempiterna represión, en la indefensión y sin un referente político abertzale y revolucionario. Por si fuera poco, su teórica representación política está insertada hasta las cejas en los Estados español y francés y ofreciendo un claro “sálvese quien pueda”. Es en ese contexto de desolación (mirando al interior de las cárceles), que las variadas estructuras oficialistas han contribuido a sostener, donde imaginamos se toma la decisión de no entrar a prisión. Pero, en nuestra opinión, eso no tiene nada que ver con la supuesta búsqueda de soluciones de la sociedad vasca.

Aquí la verdadera búsqueda de soluciones, también personal, la realizó el lobby que dio el golpe de Estado en el MLNV en el 2009 para asegurar una representación política en las instituciones y en la legalidad de nuestros enemigos, cerrando así la posibilidad de poder continuar luchando por la liberación nacional y social de Euskal Herria. Ese seguro billete en tercera clase le costó cargarse a todo el MLNV de una vez por todas y asegurarse que no quedaran rescoldos. Y eso no tiene que ver con la “sociedad vasca”. Esa imprecisa afirmación la puede hacer cualquiera buscando un beneficio particular o personal.

Hablando de cargarse al MLNV (al menos en sus conocidas estructuras históricas), con este sumario 11/13 se han rematado los últimos colectivos de ayuda humanitaria, sanitaria, económica y social para los y las presas políticas vascas. De aquí en adelante ¿cómo actuar desde los colectivos que componían el sumario 11/13 si han reconocido su subordinación a ETA? Las cosas están así de feas porque así lo ha decidido Sortu, con el beneplácito de EHBildu en su conjunto. Y hablando de Sortu, no parece que otra estructura vaya a ser la que definitivamente se haga cargo de todo. Como hasta ahora, pero sin disimulo.

“El reto es ese: cómo hacemos para que diferentes sensibilidades, espacios y sectores confluyamos para que aquellos sufrimientos que a día de hoy siguen existiendo se superen. Que se acabe un ciclo y este país pueda abrir uno nuevo para poder abordar sus retos políticos y sociales como crea conveniente”.

Es decir, ¿nos vamos a poner de acuerdo sobre si era lícito que nos invadieran y, en consecuencia, nosotras/os lucháramos y luchemos? Y una vez que se ha cedido en lo principal, es decir, que la primera víctima es el pueblo trabajador vasco y más en concreto su clase obrera, se ha cedido en lo secundario y así hasta el infinito, ¿se abrirá “otro ciclo” en el que “el país… abordará sus retos políticos y sociales como crea conveniente? ¿Qué es el “país”? ¿la burguesía y el proletariado arreglando sus “cosillas”? Lo decimos porque esas “cosillas” no se arreglan sin una revolución. Y siendo así, ¿de qué país estamos hablando? ¿Quizá el de votando al GAL para que no salga el GAL? Jamás intereses antagónicos pueden confluir en lo fundamental. Eso no se arregla más que con la dictadura del capital o con la dictadura del proletariado vasco.

“Nuestra reflexión la hemos hecho teniendo en cuenta dónde está la gran mayoría de la sociedad vasca”

Esto es tan viejo como la historia del PNV que se vanagloria de interpretar el “sentir” de la “sociedad vasca” para ajustar su línea política de intervención. Lo real es que el PNV lleva más de cien años haciendo la labor que le ha encomendado el capital vasco-español o español (no hay oligarquía vasca sino española). Los y las de EHBildu con Sortu a la cabeza, son los últimos que han acudido a su fiesta y el capital y la burguesía les dará el papel que les corresponde, el de contención de la línea revolucionaria vasca o el del opcional recambio institucional. Y no hace falta decir que lo que “siente” la “sociedad vasca” es lo que el capital trasmite con sus muy afinadísimos medios de comunicación, iglesia, partidos, sindicatos, etc.

“Apostar por la paz y la convivencia es una apuesta ganadora”

El lenguaje empleado para trasmitir la idea deseada lo dice todo. La paz y la convivencia son el fin máximo. La lucha de clases no existe porque parece que no hay clases y, si las hubiera, sería una cuestión subjetiva. Cuestión de opiniones, dicen los de este pelaje. En consecuencia y en todo caso, el bien supremo es la convivencia entre borregos que necesita el capital y sobre todo su paz, aunque ésta sea con ocupación y explotación. Paz y convivencia contando con paisanos que no están cobrando el paro, con quien trabaja contratos de días u horas, con quien trabaja en negro, con infinidad de personas que malamente llegan a fin de mes y otras que no llegan, embutidos en una lógica consumista, individual, etc.

Al mismo tiempo constantemente hablan de la “sociedad vasca”. Pero ¿qué es la sociedad vasca? La vasca, como otras, no es una formación social abstracta. Está inmersa en el sistema capitalista y, por lo tanto, en la sociedad vasca hay clases sociales. Hay fracciones de clase burguesa. Hay aristocracia obrera, hay clase trabajadora sin conciencia revolucionaria y hay clase trabajadora con conciencia revolucionaria. A pesar de todo, machaconamente nos relatan el cuento de la sociedad vasca y sus anhelos para justificar cualquier acción u omisión y para esconder la verdadera situación de ocupación y explotación.

“Tendremos que dejar un legado en el que cualquier iniciativa o ideario político pueda llevarse a cabo de forma democrática”

Es decir, ¿vamos a democratizar el Estado español para que después tal democracia nos permita decidir si tenemos derecho a decidir? Lo que Sortu considera partido de izquierda (PSOE), en Euskal Herria muchos y muchas pensamos en el GAL, pensamos que Podemos no es más que un salvavidas ocasional del capital y que solo la clase trabajadora vasca revolucionaria luchará hasta el final y será dueña de su destino.

Ya hemos visto lo que dan de sí el cambio de estrategia, las instituciones y también la casi demolición del movimiento popular y sus dinámicas. Por suerte, hace un tiempo que ha comenzado a desaparecer la incertidumbre que trajo el cambio de dicha estrategia y su consiguiente inserción en los sistemas del enemigo y cada vez son más las gentes y estructuras que hacen un análisis crítico del pasado y están comenzando a sentar las bases para un verdadero cambio estratégico revolucionario vasco. ¡Ánimo pues!

La guerra de Estados Unidos contra Irán se reconvierte en levantamientos y protestas en Irak

Elijah J. Magnier

Los últimos cuatro días han demostrado que Oriente Medio aún está lejos de ser inmune a la guerra entre Estados Unidos e Irán. El conflicto se extiende ahora a Irak, donde más de 105 personas han muerto y miles han resultado heridas en protestas en Bagdad y en muchas ciudades chiítas del sur, como Amara, Nasiriya, Basora, Najaf y Karbala. Podrían producirse manifestaciones similares en Beirut y otras ciudades del Líbano, dada la similitud de las reivindicaciones económicas en los dos países. La crítica situación económica en Oriente Medio proporciona un terreno fértil para los levantamientos que conducen al caos generalizado.

Irak ha sido un caso especial desde la ocupación estadounidense del país en 2003, debido a su posición como aliado tanto de Irán como de Estados Unidos. Hasta ahora, el Primer Ministro Adel Abdel Mahdi se ha basado en el artículo 8 de la Constitución, que exige el mantenimiento de un equilibrio entre Irak y sus aliados y países vecinos, al tiempo que garantiza que Mesopotamia no se convierta en el escenario de batallas ordenadas entre países en conflicto, como Estados Unidos e Irán o Arabia Saudí e Irán.

A pesar de los esfuerzos de los funcionarios de Bagdad, el deterioro de la situación económica en Irak ha llevado al país a un estado similar al de otros países de Oriente Medio que han experimentado la llamada “primavera árabe”. Aprovechando las reivindicaciones legítimas debidas a la precariedad de los puestos de trabajo y a la corrupción endémica, los levantamientos internos han sido manipulados para derribar regímenes y crear Estados fallidos, como ocurrió en Siria en 2011. Los países extranjeros y regionales han aprovechado las legítimas demandas de la población local para hacer avanzar sus propias agendas, lo que ha llevado a la destrucción total de los países afectados.

Fuentes de la oficina del Primer Ministro irakí han afirmado que “las últimas manifestaciones se habían planeado para unos dos meses. Bagdad ha intentado calmar la situación en el país, sobre todo porque las demandas de la población son legítimas. El Primer Ministro ha heredado un sistema corrupto desde 2003, cuando cientos de miles de millones de dólares fueron desviados a los bolsillos de políticos corruptos. Además, la guerra contra el terrorismo no sólo ha movilizado todos los recursos del país, sino que también ha obligado al Irak a pedir prestados miles de millones de dólares para reconstruir sus fuerzas de seguridad y satisfacer otras necesidades esenciales”.

“Las últimas manifestaciones tuvieron que ser pacíficas y legítimas, porque la gente tiene derecho a expresar su insatisfacción, sus preocupaciones y sus frustraciones. Sin embargo, el curso de los acontecimientos puso de relieve un objetivo completamente diferente: 16 miembros de las fuerzas de seguridad fueron asesinados y al menos 43 viviendas civiles y edificios del gobierno y del partido fueron quemados y completamente destruidos. Este tipo de comportamiento ha desviado los legítimos agravios de la población y ha dado lugar a un resultado desastroso: el caos total en el país. Pero, ¿quién se beneficia del desorden en Irak?”

Los disturbios en las ciudades irakíes coinciden con un intento de asesinato del general iraní Soleimani. Algunas fuentes creen que “el intento de asesinato de Qassem Soleimani, que comanda las Brigadas Al-Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní, no es una mera coincidencia y está ligado a lo que está ocurriendo en Irak”.

“Soleimani estaba en Irak cuando se eligieron los principales dirigentes del país. Tiene mucha influencia, al igual que los estadounidenses, que tienen a su gente sobre el terreno. Una vez que Soleimani desapareció, los que están detrás de los recientes disturbios podrían creer que esto crearía suficiente confusión en Irak e Irán como para permitir un posible golpe de estado militar alentado por fuerzas extranjeras, en este caso Arabia saudí y Estados Unidos. En la mente de los actores extranjeros, matar a Soleimani podría causar caos y reducir la influencia de Irán en Irak”, explican las fuentes.

Las recientes decisiones de Abdel Mahdi lo han hecho extremadamente impopular en Estados Unidos. Acusó a Israel de ser responsable de la destrucción de cinco almacenes de las fuerzas de seguridad irakíes (Hachd Al-Shaabi) y de matar a un comandante en la frontera entre Irak y Siria. Abrió el puesto fronterizo de Al Qaem entre Irak y Siria, para disgusto de la embajada de Estados Unidos en Bagdad, cuyo personal expresó su malestar a los funcionarios irakíes. Expresó su voluntad de comprar S-400 y otros equipos militares a Rusia. Abdel Mahdi ha llegado a un acuerdo con China para reconstruir la infraestructura crítica de Irak a cambio de petróleo, además de otorgar un contrato de electricidad de 284 millones de dólares a una empresa alemana en lugar de estadounidense. El Primer Ministro irakí se negó a cumplir con las sanciones estadounidenses al seguir comprando electricidad a Irán y permitiendo el comercio que aporta grandes cantidades de dinero a la economía iraní. Por último, Abdel Mahdi rechazó el “Acuerdo del Siglo” propuesto por Estados Unidos y está intentando mediar entre Arabia saudí e Irán, revelando su intención de no cumplir con los objetivos y políticas estadounidenses en Oriente Medio.

Los funcionarios estadounidenses han expresado su profunda insatisfacción con la política de Abdel Mahdi a muchos funcionarios irakíes. Los estadounidenses consideran que su fracaso a la hora de convertir a Irak en un país que se enfrenta a Irán es una victoria para Teherán. Sin embargo, lo que el Primer Ministro está tratando de hacer es muy diferente. Simplemente intenta mantenerse alejado del conflicto entre Estados Unidos e Irán, pero se enfrenta a dificultades cada vez mayores.

Abdel Mahdi tomó el poder en Irak cuando la economía estaba en un estado catastrófico. Está luchando en el primer año de su gobierno, porque aunque las reservas de petróleo de Irak son las cuatro más grandes del mundo, una cuarta parte de su población de más de 40 millones de personas vive en la pobreza.

El Marjaya [el cuerpo religioso supremo de los ayatolás chiítas] intervino para calmar el juego, demostrando su capacidad para controlar a la multitud. Su representante en Kerbala, Sayyed Ahmad Al-Safi, subrayó la importancia de luchar contra la corrupción y de crear un comité para volver a encarrilar el país. Al-Safi dijo que se necesitan reformas serias e hizo un llamamiento al Parlamento, incluida la “coalición más grande”, para que asuma sus responsabilidades.

La coalición principal, que incluye a 53 diputados, está encabezada por Sayyed Moqtada Al-Sadr quien, contrariamente a lo que quería el Marjaya anunció, que se suspendería la participación de su grupo en los trabajos del Parlamento en lugar de asumir sus responsabilidades. Moqtada está llamando a elecciones anticipadas, que no deberían darle más de 12 a 15 diputados. Al-Sadr, que viaja a Arabia saudí y a Irán sin tener un objetivo estratégico, busca superar la ola de descontento para aprovechar las legítimas demandas de los manifestantes. Moqtada y los otros grupos chiítas que gobiernan el país hoy en día, en alianza con las minorías kurda y sunní, son los mismos que deben satisfacer las demandas del pueblo en lugar de esconderse detrás de los que se lanzan a la calle para exigir el fin de la corrupción, el empleo y una mejora de su calidad de vida.

El Primer Ministro Abdel Mahdi no tiene una varita mágica y el pueblo no puede esperar mucho tiempo. Las demandas de los manifestantes eran justas, pero “no estaban solos en la calle”. La mayoría de los creadores de las etiquetas en las redes sociales eran saudíes. Según la fuente, “es muy revelador que las visitas de Abdel Mahdi a Arabia Saudí y su mediación entre Riad y Teherán no le inmunicen contra un cambio de régimen apoyado por los saudíes”. Los vecinos de Irak han dejado claro al Primer Ministro que sus relaciones con Irán son las más sanas y estables de sus relaciones con sus vecinos. Teherán no conspiró en su contra, aunque la bandera iraní fue la única que fue quemada y profanada por algunos manifestantes en las calles de Bagdad en los últimos días del levantamiento.

La crítica situación económica de Oriente Medio la hace más vulnerable a los disturbios sociales. La mayoría de los países sufren las sanciones impuestas por Estados Unidos a Irán y las enormes sumas gastadas en armas estadounidenses. El presidente estadounidense Donald Trump está haciendo todo lo que puede para vaciar los bolsillos de los dirigentes árabes y convertir a Irán en un espantapájaros, para drenar las finanzas de los países del Golfo. La guerra que los saudíes están imponiendo a Yemen es otro factor desestabilizador en Oriente Medio, ya que fomenta las tensiones y los enfrentamientos.

Parece que Irak se dirige hacia la inestabilidad, como frente en la guerra multidimensional de Estados Unidos contra Irán; Estados Unidos pide la solidaridad de los países árabes y del Golfo con sus planes. Irak no está cumpliendo con las demandas estadounidenses. Como el parlamento y los partidos políticos irakíes son representativos de la mayoría de la población, es poco probable que se produzca un cambio de régimen, pero los países vecinos y Estados Unidos seguirán explotando los agravios de los ciudadanos irakíes. No se sabe si Abdel Mahdi logrará mantener la estabilidad en Irak. Pero una cosa está clara: la tensión entre Estados Unidos e Irán no perdonará a ningún país de Oriente Medio.

https://ejmagnier.com/2019/10/05/the-us-iran-silent-war-is-transformed-into-an-iraq-uprising/

Uno de cada diez trabajadores españoles es pobre según datos de la OIT

El 13 por ciento de los trabajadores asalariados españoles están por debajo del 60 por ciento la mediana de ingresos del país. Un porcentaje que supera la media europea, situada en el 9,5 por ciento, y que pone a España en el tercer país a la cola de la UE en pobreza laboral, solo superado por Grecia (17 por ciento) y Rumanía (24 por ciento).

Son datos presentados esta mañana por el director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en España, Joaquín Nieto, en el informe sobre Estado del Trabajo Decente del Mundo alertando que España sigue teniendo uno de los peores porcentajes de trabajadores pobres de la Unión Europea (UE).

Según el informe, existen 2.000 millones de personas en el mundo, más de la mitad de los trabajadores de todo el planeta, con empleos en la economía informal, lo que les priva de condiciones dignas. No lo hacen por decisión propia, sino por la falta de oportunidades en el mercado de trabajo formal, apunta.

Muchos de estos trabajadores son además trabajadores pobres. En todo el mundo, hay 300 millones de personas en situación de pobreza extrema a pesar de tener algún tipo de empleo. Es decir, no alcanzar a disponer ni dos dólares diarios para subsistir. Al rango de pobreza moderada se suman otros 800 millones de trabajadores de todo el planeta.

En cuanto a la población sin empleo, la OIT estima que son casi 200 millones de personas en todo el mundo, una cifra que puede aumentar un millón cada año según las previsiones de población activa. “Estas cifras resultan más alarmantes si tenemos en cuenta que desde el año 2013 la cobertura de desempleo ha ido retrayéndose en la mayoría de los países”, se lee en el informe. De los casi 200 millones de desempleados a nivel internacional, 64,8 son jóvenes.

El informe también presta atención a la desigualdades de género. Las mujeres reciben un 20 por ciento menos de ingresos que los hombres por realizar un mismo trabajo, asegura la OIT.

En cuanto a la siniestralidad laboral, cada año mueren 2,7 millones de personas como consecuencia de un accidente de trabajo o una enfermedad profesional. “Esto implica que cada menos de cinco segundos muere un trabajador en algún lugar del mundo a causa de un accidente o enfermedad profesional”, sostiene la OIT.

https://cadenaser.com/ser/2019/10/07/economia/1570452216_592485.html

La Gran Huelga del Acero cumple cien años

La policía carga contra los obreros en Pensilvania
Tom Mackaman

El 22 de septiembre de 1919, un cuarto de millón de trabajadores siderúrgicos dejaron sus herramientas e hicieron una huelga que pronto se extendió desde Chicago y St. Louis, en el oeste, hasta Bethlehem, Pensilvania, a solo 160 kilómetros de la ciudad de Nueva York, en el este. En su pico, quizás 350.000 obreros se unieron a la Gran Huelga del Acero, que paralizó a la que entonces era la industria más importante de Estados Unidos.

Los trabajadores desafiaron la represión de las autoridades estatales y locales. Los derechos a la asamblea y libertad de expresión fueron ignorados en algunas ciudades siderúrgicas. Guardias privados, policías y tropas estatales —los obreros los llamaban “cosacos”, en referencia a la gendarmería zarista— amenazaron y atacaron a los piquetes. Gary, Indiana fue ocupado brevemente por 2.000 tropas federales. Las ciudades de la empresa desalojaron a familias. Las tiendas de la empresa cortaron el crédito. Sin ingresos, los trabajadores pasaron hambre y frío.

Pero los obreros siderúrgicos y sus familias estaban acostumbrados a las dificultades. Resistieron durante gran parte del otoño y en pleno invierno. Sin embargo, a pesar de la fuerza que demostraron, la huelga comenzó a disiparse en diciembre y se suspendió a principios de enero de 1920. Los obreros volvieron a las fábricas, golpeados por US Steel, la empresa más grande del mundo en aquella época, y por las otras empresas siderúrgicas.

Para evitar el surgimiento de otra lucha similar, tras la huelga US Steel implementó un gran programa de espionaje industrial. La empresa siderúrgica pagó a una legión de empleados de la oficina de correos, empresarios locales y “soplones” para saber lo que los obreros leían y pensaban y cuáles eran sus organizaciones. Los obreros socialistas fueron un objetivo especial, y por buenas razones. La influencia del socialismo y de la Revolución rusa se sintió en cada rincón de la Gran Huelga del Acero, a pesar de los esfuerzos de los dirigentes de la huelga en insistir que era una lucha por “pan y mantequilla”.

Una de las luchas laborales más importantes en la historia de Estados Unidos, la Gran Huelga del Acero y su derrota ofrecen lecciones estratégicas cruciales para los trabajadores de hoy. En particular, demuestra que las principales luchas industriales de la clase obrera deben ser guiadas por una perspectiva política que esté a la altura de la dimensión de esa tarea.

Los sindicatos que trataron de organizar a los obreros siderúrgicos, bajo la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL), fracasaron catastróficamente. Sus estrechos métodos de organización ni siquiera tenían relación con la naturaleza de la industria siderúrgica. No tenían ninguna perspectiva para superar la división racial impuesta por las compañías siderúrgicas a los obreros. Y su subordinación política al Partido Demócrata y a Woodrow Wilson y los objetivos bélicos del imperialismo estadounidense durante la Primera Guerra Mundial perjudicaron a la huelga desde el inicio. En el análisis final, la naturaleza de los propios sindicatos fue la barrera más notable para organizar a la industria del acero.

La industria siderúrgica

El medio siglo que separó al final de la Guerra Civil del inicio de la Primera Guerra Mundial fue una época de cambio dramático. En 1865 no había automóviles, teléfonos, aviones o rascacielos; no había luces eléctricas ni voces humanas grabadas ni películas. En 1914 sí existían todas estas maravillas y otras.

El paisaje de George Innes de 1856 del centro de laminado de hierro de Scranton, Pensilvania, «El valle de Lackawanna», captura la pequeña escala de la industria.

En cuanto a la industria, en la época de Lincoln había pocas fábricas grandes, incluso en el norte. La “manufactura” se mantuvo cerca de su raíz latina—para hacer a mano. La industria siderúrgica dramatiza este punto. En la década de 1850, el fabricante de hierro —y republicano radical— Thaddeus Stevens tenía unos 200 trabajadores en su empresa Cambria Iron Works, cerca de Gettysburg, en Pensilvania. Cuando los soldados confederados del general Jubal Early la destrozaron en su invasión de junio y julio de 1863, una sola división de caballería manejó el asunto en un día.

La industria siderúrgica de 1914 habría sido irreconocible tanto para Stevens como para sus antagonistas. Ahora las fábricas tenían una extensión de muchas hectáreas y sus chimeneas tenían decenas de metros de altura. Daban trabajo a miles y miles de obreros, y a unos 10.000 o más si se incluyen a Homestead Works, cerca de Pittsburgh, y a los grandes complejos de US Steel en el sur de Chicago y en Gary.

Las fábricas definieron a una región grande. Enormes cargueros de mineral recorrieron los Grandes Lagos desde Duluth, Minnesota, en la cabeza del Lago Superior, a través de una banda de ciudades cuyas poblaciones crecieron fuertemente con el acero y con otras industrias: Milwaukee, Chicago, Gary, Detroit, Toledo, Cleveland, Erie (puerto fluvial de Pittsburgh) y Búfalo. El desarrollo del horno Bessemer y el proceso de coquización, mediante el cual se transformó el carbón bituminoso para fines industriales, llevó a la órbita de la industria siderúrgica a los campos de algodón que se extendían desde los montes Apalaches hasta el sur de Illinois.

En 1914 las operaciones de los pequeños fabricantes de hierro, como Stevens, habían sido devoradas por industriales como Andrew Carnegie. El acero se convirtió en una industria altamente capitalizada que invirtió mucho en nueva tecnología. Criticado por los fabricantes de acero británicos, que se aferraron a sus plantas físicas durante mucho más tiempo, Carnegie respondió que “Estados Unidos los está convirtiendo en un número atrasado porque conservan esta maquinaria gastada”.

Pero la despiadada reducción de costos e implacable búsqueda de eficiencia de Carnegie hizo que la industria fuera caótica y puso enormes presiones deflacionarias a la economía a finales del siglo XIX. El capital financiero intervino. En un proceso que ilustra bien el análisis de Lenin sobre el surgimiento del capitalismo, el banquero líder, J.P. Morgan, compró a Carnegie y a sus rivales clave en 1901, creando US Steel, la corporación más grande del mundo. Inicialmente se capitalizó en la suma inaudita de $1,400 millones, y constituyó, ella sola, casi la vigésima parte del producto interno bruto de Estados Unidos.

La “fundación del acero” monopolizó la industria y eliminó la competencia en el mercado interno. Sin embargo, una vez logrado esto, solo podía encontrar salida y crecimiento en el mercado mundial. Procesos similares, como explicó Lenin, comenzaban en los otros grandes países capitalistas, conduciendo a las grandes potencias a una guerra entre sí.

Los trabajadores del acero

Mientras los capitalistas y sus gobiernos dividían al mundo y se preparaban para la guerra, las mismas fuerzas estaban, hablando objetivamente, uniendo a los trabajadores. La industria siderúrgica de Estados Unidos trasladó a las fábricas a trabajadores de docenas de tierras. La afluencia fue tal que se definió despectivamente a la Gran Huelga del Acero como una lucha de “extranjeros” o “huelga de fortachones”. Hacia 1914, los inmigrantes del este y sur de Europa y sus hijos representaban más del 70 por ciento de la mano de obra industrial. En las fábricas se unieron a los obreros “estadounidenses”, que a menudo eran hijos de inmigrantes irlandeses, ingleses, alemanes o escandinavos.

La Primera Guerra Mundial les cortó a las fábricas de acero su suministro europeo de mano de obra. Su escasez fue compensada, en gran medida, por la Gran Migración de afroestadounidenses del sur rural. Entraron a las fábricas por miles y ocuparon trabajos en los talleres junto a otros recién llegados de Polonia, Hungría, Rusia, Lituania, Serbia y otros lugares. Los inmigrantes negros trajeron con ellos el recuerdo amargo del sistema de segregación de Jim Crow, su violencia y sus humillaciones. Pero descubrieron en las ciudades del norte que los aliados demócratas de los políticos sureños de Jim Crow imponían violentamente la segregación racial en los vecindarios. Estos políticos, que trabajaron codo a codo con los industriales, ayudaron a fomentar la animosidad racial contra los recién llegados, desatando los “disturbios raciales” que mataron a muchos en East St. Louis en 1917 y en Chicago en 1919, en la víspera de la Gran Huelga del Acero.

Aún así, las condiciones brutales en las fábricas fueron una poderosa fuerza unificadora. En la industria del acero, los turnos de doce horas eran la norma, y en 1913 el obrero promedio trabajaba 66 horas por semana. La muerte y las lesiones eran comunes. En el transcurso de un año, en una sola fábrica del sur de Chicago, 46 hombres murieron en su trabajo y 386 quedaron “discapacitados permanentemente”. Los obreros generalmente habitaban ambientes muy contaminados, en viviendas abarrotadas, apenas por encima del nivel de subsistencia. A menudo vivían a poca distancia de las fábricas que se alzaban imperiosamente sobre sus barrios, un recordatorio constante del poder de las empresas siderúrgicas sobre sus vidas.

Los sindicatos del metal

Ningún sindicato “puro y simple” es lo mismo que organizar una fuerza laboral políglota contra un oponente tan poderoso como US Steel y sus empresas satélites. Pero los sindicatos existentes en la industria siderúrgica bajo la AFL eran particularmente inadecuados para la tarea.

El torrente de obreros inmigrantes en la industria siderúrgica durante el cuarto de siglo anterior fue el corolario de una reorganización dramática de la mano de obra en las fábricas. La mecanización de la producción, la proliferación de estudios de tiempo y movimiento y los esquemas de “gestión científica” intentaron poner, en palabras del experto en eficiencia Frederick Winslow Taylor, “el cerebro del pesebre bajo la gorra del trabajador”. El objetivo de los capitalistas del acero, el empaque de carne y de otras industrias era romper el monopolio sobre el conocimiento de la producción, que estuvo en manos de los obreros capacitados durante mucho tiempo.

Los sindicatos del acero quedaron muy rezagados con respecto a estos desarrollos. Eran sindicatos de artesanos que organizaban a los obreros según su habilidad en las plantas. Los sindicatos siderúrgicos se aferraron a esta perspectiva cuando la posibilidad de tal organización se evaporó ante los desarrollos industriales y técnicos, e incluso tras ser aplastados en huelgas, como ocurrió con Carnegie en la Huelga de Homestead, en 1892.

Durante mucho tiempo, la AFL rechazó los esfuerzos para movilizar a los obreros no calificados en la industria siderúrgica. Despreció a las masas de trabajadores industriales “extranjeros”, y a nivel nacional hizo campaña por la exclusión de la inmigración. La mayoría de los sindicatos de la AFL excluyó a los obreros afroestadounidenses de su membresía, con la notable excepción de United Mine Workers. Las empresas siderúrgicas fueron astutas con esto, y durante la Gran Huelga del Acero reclutaron a decenas de miles de afroestadounidenses como rompehuelgas.

Los dieciocho sindicatos de artesanos en la industria perduraron después de Homestead y de una posterior ofensiva corporativa tras la formación de US Steel. Con poca o ninguna negociación, en el momento de la Gran Huelga del Acero la mayoría no eran mucho más que clubes sociales para los obreros más acomodados y los dirigentes sindicales. Por lo tanto, la organización seleccionada por el presidente de la AFL, Samuel Gompers, para liderar el impulso organizacional en el acero, el Comité Nacional para Organizar a los Trabajadores del Hierro y el Acero, debía respetar el terreno jurisdiccional de todos los sindicatos de artesanos. El Comité Nacional fue dirigido por William Z. Foster, el futuro líder del estalinista Partido Comunista de Estados Unidos.

Las concepciones políticas de Gompers, la AFL y el Comité Nacional fueron un fracaso. Pocos burócratas de la AFL podían ser acusados de pensamiento radical. Pero en sus orígenes, en los años 1880, la “Casa del Trabajo” aceptó, como es natural, que había un conflicto fundamental entre los propietarios y los trabajadores. Esta perspectiva llegó a su fin en la Primera Guerra Mundial, cuando la AFL se aferró al corporativismo—la creencia de que el triunfo del imperialismo estadounidense (“el esfuerzo bélico”) y el posterior botín de las grandes empresas de Estados Unidos sería compartido con los trabajadores.

Con la oferta de un estatus semioficial de parte del gobierno de Wilson, Gompers y el resto de la AFL trabajaron fuertemente para evitar que los obreros hicieran huelgas durante la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Aun así, en cada año, 1917 y 1918, más de 1 millón de trabajadores dejaron sus tareas en una ola de huelgas provocada por una inflación desenfrenada y una creciente politización entre los obreros. Sin embargo, aún después de la guerra, cuando las corporaciones afilaban sus cuchillos para una contraofensiva, Gompers trató de conservar la fe en Wilson. Cuando los trabajadores irrumpieron en el Comité Nacional en el verano de 1919, Gompers apeló repetidamente a Foster para que retrasara una huelga con el fin de llegar a un acuerdo. Pero US Steel no quería reconocer al sindicato.

La demora resultó fatal. Se reducía la capacidad productiva de la industria siderúrgica, que fue construida durante la guerra. Se acercaba la recesión severa de 1920. US Steel y los otros productores podían soportar una huelga. Peor aún, la huelga del acero se tambaleó y colapsó cuando comenzó una huelga poderosa de mineros—también de unos 350,000 obreros—liderada por United Mine Workers (UMW). En ese año, los mineros de base pidieron la nacionalización de la industria del carbón, que estaba vinculada estrechamente con la industria del acero. Pero no hay nada que sugiera que la UMW, el Comité Nacional o la dirección de la AFL hayan considerado alguna vez una acción industrial conjunta.


La influencia de la Revolución de Octubre

Desde la década de 1950, los historiadores tienden a ver al “Temor Rojo” de principios de la década de 1920 como una reacción exagerada y paranoica. Sin embargo, una lectura más cercana del período muestra que la creciente ola de huelgas —unos 4.5 millones de obreros solo en 1919— se entrecruzó con varias formas de radicalismo de la clase trabajadora bajo el impacto de la Revolución rusa.

La AFL finalmente aceptó el impulso organizacional cuando fue evidente que hacer lo contrario tenía el riesgo de provocar un resultado más radical. El Comité Nacional suplicó a los patrones del acero al decirles, en palabras de sus organizadores, que “la única seguridad de la industria es permitir que los hombres se organicen en un sindicato conservador afiliado a la AFL”.

El revolucionario I.W.W. (los Trabajadores Industriales del Mundo, también conocido como “los Wobblies”) había encabezado las principales huelgas de los trabajadores del acero y los mineros del hierro en Pensilvania y Minnesota, respectivamente, en los años previos a la guerra. En 1917, huelgas espontáneas sacudieron a fábrica tras fábrica. Estas fueron atribuidas a los Wobblies, pese a que toda la dirección de I.W.W. había sido detenida por el gobierno de Wilson, incluido William “Big Bill” Haywood. El fallecido David Montgomery estimó que una sexta parte de todas las huelgas en 1917 fueron encabezadas por I.W.W., y muchas de las demás “respiraron el espíritu de Un Gran Sindicato”.

Mientras tanto, el Partido Socialista (PS) creció rápidamente en 1917 y 1918, cuando su líder, Eugene Debs, también fue detenido por Wilson por oponerse a la guerra. El crecimiento del PS se concentró en los obreros industriales y especialmente en las “Federaciones de Idiomas Extranjeros” de Europa del este y del sur, que estaban arraigadas en los grandes centros siderúrgicos.

A partir de 1918 las huelgas en la industria siderúrgica fueron atacadas por ser huelgas “bolcheviques”. La hostilidad hacia la revolución de los trabajadores en Rusia se fusionó, en la propaganda mediática, con la ola de huelgas de los “extranjeros”, muchos de los cuales fueron sacados de tierras en Europa atrapadas por la revolución. De manera previsible, cuando se produjo la Gran Huelga del Acero de 1919, la prensa afirmó que los bolcheviques también estaban detrás de ella. Efectivamente, muchos de los obreros se inspiraron en la Revolución de Octubre.

Tras anunciar su apoyo a la Revolución rusa, la Federación Socialista de Ucrania en Estados Unidos triplicó su afiliación. Un asesor finés le aconsejó a un orador socialista conservador que “inyecte un considerable bolchevismo en el discurso y la necesidad de la democracia industrial en todo el mundo” si quería contener el enojo de un grupo de obreros fineses procedentes de los muelles de minerales en Superior, Wisconsin. Una huelga de 13.000 obreros de Toledo en el verano de 1919 formó una organización llamada “Consejo de Obreros, Soldados y Marineros”.

Un investigador del gobierno de Wilson advirtió que no podían contener por mucho más tiempo a los obreros del acero en Hammond, Indiana, quienes operaban con las “doctrinas del bolchevismo y el socialismo”. Un informante en Pittsburgh explicó que los trabajadores del acero “piden literatura y devoran cualquier literatura laboral o radical que puedan tener en sus manos”. En Gary, el 4 de mayo, las autoridades disolvieron una multitud estimada entre 4.000 y 10.000. Los investigadores descubrieron que los eslóganes de la manifestación eran los siguientes:

“Exigimos la liberación de los presos políticos; exigimos el reconocimiento del gobierno soviético; exigimos la liberación inmediata de nuestros Eugene Debs y Wm. Haywood; exigimos la retirada inmediata de las tropas estadounidenses de Rusia”.

Como concluyó David Saposs, un comentarista laboral contemporáneo, “el resultado del asunto es este: los métodos de organización en la huelga del acero fueron anticuados y se hicieron ostentosos para que los organizadores reconocieran las posibilidades radicales… El grito del bolchevismo fue… algo peligroso porque vendía a las masas de obreros siderúrgicos inmigrantes, que fueron derrotados bajo viejas banderas y eslóganes, una idea y métodos no probados bajo los cuales podrían verse tentados a librar otra batalla”.

Una experiencia inolvidable

La experiencia de la derrota de la Gran Huelga del Acero ofrece lecciones clave para los trabajadores de hoy.

En el nivel más inmediato, no se pueden reformar o revivir las formas de organización sindical anticuadas, que no tienen relación con las condiciones existentes. Ese fue el gran error de Foster en 1919. Los organizadores del Comité Nacional intentaron imponer 18 sindicatos de artesanos a una sola fuerza laboral no calificada en una industria masiva. Esos sindicatos fueron hostiles hacia los obreros que debían organizar, y lo fueron aún más a medida que los trabajadores demostraron su fuerza industrial y se inclinaron hacia el socialismo, como señaló Saposs.

Como demostraron los trabajadores automotrices de Estados Unidos en la lucha por sindicar su industria en la década de 1930, los sindicatos viejos tuvieron que ser literalmente expulsados de las fábricas.


Hace un siglo, los sindicatos de la AFL mantuvieron exclusiones raciales que impidieron la afiliación de los obreros y aceptaron una división de la fuerza de trabajo que benefició a los patrones del acero y ayudó a crear un grupo vasto de esquiroles. Hoy, los practicantes de la política de identidad —haciéndose pasar por “progresistas” e incluso socialistas— insisten en que el problema social esencial es el “privilegio blanco”. Los nombres y señalamientos cambiaron, pero quien está avivando la política racial es el mismo partido político: el Partido Demócrata. Los obreros deben aprender la lección de 1919. De la promoción de divisiones raciales y nacionales surgen consecuencias terribles.

Hace un siglo, los obreros que participaron en la Gran Huelga del Acero y otras luchas del período mostraron un interés inmenso por el socialismo. Con el resurgimiento de la lucha de clases a escala global, los trabajadores deben armarse con la ideología más avanzada, acorde a la inmensidad de las tareas que enfrentan.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies