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Autor: Redacción (página 56 de 1360)

Las posibilidades de un acuerdo de paz en Ucrania son casi nulas

Las dos cumbres de Alaska y Washington fueron un espectáculo político sin precedentes. Las posiciones de Kiev y Moscú son antagónicas. Para Estados Unidos ha sido una humillación. Por su parte, Europa ha quedado en ridículo: no hay sintonía con Estados Unidos y no hay concesiones por parte de Moscú por algo bastante simple de entender: las concesiones debe hacerlas quien va perdiendo la guerra.

Trump amenazó a Rusia si no aceptaba un alto el fuego en Alaska. Putin se negó, como se esperaba, y Trump dio media vuelta otra vez a su posición. En fin, el resultado fue una victoria para Putin: su aislamiento diplomático quedó destrozado. Ningún otro país tiene que temer represalias diplomáticas para recibirle con las puertas abiertas.

En la reunión de Washington no ocurrió como en febrero, cuando Zelensky fue abochornado por Trump. Fue un éxito simplemente porque los protagonistas evitaron otro desastre delante de las cámaras de la televisión.

El mayor perjudicado fue Trump, que sigue emitiendo sensaciones vacilantes y, además, no ha encontrado la major manera de deshacerse del problema. Es posible que la paz no les interese porque tienen un buen negocio: venden muchas armas y Europa paga la factura.

Para Trump es sólo un problema de imagen, es decir, algo insignificante para alguien cuyo historial es chapucero: regresó a la Casa Blanca afirmando que acabaría con la guerra en 24 horas y han pasado siete meses.

El Kremlin tiene las llaves. En los dos últimos meses el ejército ruso ha aumentado en un tercio sus ataques nocturnos con misiles y drones.

El papel de Europa es el más ridículo porque no puede hacer nada sin su “socio” del otro lado del Atlántico, excepto pagar las facturas del armamento. Von der Layen ni siquiera sería capaz de llevar a Rusia a una mes negociadora.

También Libia negocia con Israel la deportación de los palestinos de Gaza

Un alto dirigente del gobierno libio reconocido internacionalmente ha mantenido negociaciones con los israelíes para reasentar a cientos de miles de palestinos expulsados ​​de Gaza, según Middle East Eye (*).

El asesor de Seguridad Nacional, Ibrahim Dbeibah, familiar del primer ministro Abdul Hamid Dbeibah, dirigió las negociaciones, a pesar del rechazo rotundo de los palestinos en Gaza al plan de Estados Unidos para la población del enclave.

Las conversaciones siguen en curso y se han ocultado a los miembros del parlamento con sede en Trípoli, dado que el sentimiento pro-palestino está profundamente arraigado en el país.

El truque es que Ibrahim Dbeibah ha recibido garantías de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos liberaría unos 30.000 millones de dólares de los activos públicos robados ya antes del Golpe de Estado de la OTAN de 2011 contra Gadfi.

En mayo Massad Boulos, asesor de Trump y suegro de su hija Tiffany, mantuvo conversaciones con Ibrahim Dbeibah para desbloquear los miles de millones de dólares que fueron robados por Obama, varios meses antes del derrocamiento, respaldado por la OTAN, de Gadafi.

Boulos negó rotundamente su participación en las conversaciones sobre el reasentamiento de palestinos, declarando que las informaciones eran “incendiarias y totalmente falsas”. Sin embargo, la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que Trump había “abogado durante mucho tiempo por soluciones creativas para mejorar la vida de los palestinos, incluyendo permitirles reasentarse en un nuevo y hermoso lugar mientras Gaza se reconstruye”.

En busca de legitimidad en Estados Unidos

El emplazamiento de Libia para los palestinos deportados ​​surge tras informes de que a Jalifa Haftar, el general que preside un parlamento rival en el este del país, se le ofreció un mayor control sobre los recursos petroleros del país si accedía a reasentar a cientos de miles de palestinos.

El lunes el primer ministro libio Dbeibah declaró que su gobierno no cometería el “crimen” de reasentar a palestinos. Reiteró una declaración de la embajada estadounidense en Trípoli en mayo, que desestimó los informes de que Washington estaba llevando a cabo un plan de reubicación para los palestinos en Libia.

“Afirmamos una vez más que el Estado de Libia no tiene intención de normalizar las relaciones con la potencia ocupante [Israel] y rechazamos categóricamente cualquier implicación en el crimen de desplazamiento del pueblo palestino”, dijo el primer ministro libio.

“El genocidio que se está produciendo en Gaza constituye una grave catástrofe humanitaria que la comunidad internacional debe abordar con urgencia. La limpieza étnica de los palestinos de su patria —un crimen según el derecho internacional— no es la solución a esta tragedia”, añadió Dbeibah.

Israel ha considerado públicamente expulsar a los palestinos de Gaza y, la semana pasada Netanyahu afirmó que estaban en contacto con varios países para acoger a los civiles desplazados del territorio devastado por la guerra.

“Creo que esto es lo más natural”, dijo Netanyahu. “Todos aquellos que se preocupan por los palestinos y dicen que quieren ayudarlos deberían abrirles las puertas. ¿Qué nos predican? No los estamos expulsando, sino que les estamos permitiendo irse […] en primer lugar, [de las zonas de combate], y también de la propia Franja, si así lo desean”.

Recientemente, el ministro de agricultura israelí, Avi Dichter, señaló a Libia como “el destino ideal” para los palestinos, afirmando que “con gusto abandonarían” Gaza si se les brindara el apoyo internacional necesario.

“Libia es un país enorme, con vastas extensiones y un litoral similar al de Gaza”, dijo. “Si el mundo invierte miles de millones para rehabilitar a los gazatíes allí, el país anfitrión también se beneficiará económicamente”. Israel lleva mucho tiempo abogando por la expulsión de los palestinos de Gaza y, una semana después de los ataques del 7 de octubre de 2023, la entonces ministra de inteligencia israelí, Gila Gamliel, presentó al gabinete su “plan de migración voluntaria”, en el que esperaba que 1,7 millones de palestinos abandonaran el enclave.

El desplazamiento forzado, como se observa en Gaza, viola el derecho internacional, en particular el artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe el traslado forzoso de personas protegidas por una potencia ocupante.

Sin embargo, Dbeibeh y Haftar están “negociando simultáneamente con los israelíes” con la esperanza de obtener el aval estadounidense.

Si el plan de reasentamiento se impusiera por la fuerza en Libia, los palestinos se verían envueltos en una situación desesperada. Sería catastrófico, en primer lugar para los propios palestinos. Al enfrentarse a la deportación forzosa a un país como Libia, sumido en una profunda y compleja crisis política con gobiernos divididos, donde los sistemas y la sociedad están destrozados por la guerra civil, los palestinos no recibirán ninguna atención de esos gobiernos, lo que los empujará a la siguiente catástrofe, que provocará una nueva ola migratoria hacia las costas europeas.

Es aterrador porque las últimas décadas han demostrado que muchos de ellos no llegarían a las costas europeas; las embarcaciones naufragarían en el Mediterráneo, como muchas otras anteriormente. Aquellos que finalmente llegaran a Europa, no serían acogidos por los países europeos, como les ocurrió a los sirios hace unos años.

El plan de limpieza étnica de Israel podría provocar una ira generalizada en el pueblo libio. Ninguno de los gobiernos que reclaman la legitimiad ded Libia ha normalizado sus relaciones con Israel.

El acercamiento a África

En las últimas semanas, los dirigentes israelíes han declarado públicamente, que están contactando con países africanos y asiáticos para asentar a los palestinos deportados de Gaza. Se han planteado planes para reasentar a palestinos en Sudán, Sudán del Sur y la región separatista de Somalia conocida como Somalilandia, a pesar de que todos estos territorios están asolados por la guerra.

Sudán se ha visto azotado por una intensa violencia desde que estalló su guerra civil en 2023, con unas 150.000 personas muertas en los últimos dos años. Sudán del Sur ha luchado por recuperarse de una guerra civil que estalló tras la independencia, con más de siete millones de personas en situación de inseguridad alimentaria y al menos 2,3 millones de niños en riesgo de desnutrición.

Mientras, Somalilandia sigue enfrentándose a amenazas del grupo armado Al Shabab por el memorando de entendimiento de la región con Etiopía, uno de sus mayores enemigos.

No es sorprendente que Ibrahim Dbeibah eencabece los esfuerzos de acercamiento a Israel. Al igual que el gobierno libio, se caracteriza por su interés propio. Es muy consciente de los beneficios de congraciarse con Estados Unidos.

Si bien Libia no reconoce oficialmente a Israel, se sabe que el gobierno con sede en Trípoli, conocido oficialmente como el Gobierno de Unidad Nacional (GNU), ha mantenido varias reuniones secretas con dirigentes israelíes en los últimos años.

En 2023 Najla Al Mangoush, ministra de Asuntos Exteriores bajo el mandato de Dbeibah, se reunió en secreto con el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Eli Cohen, en Italia. La revelación provocó indignación en Libia, lo que derivó en protestas furiosas y su destitución.

En una entrevista con Al Jazira, Mangoush afirmó haber asistido a la reunión por orden directa de Abdul Hamid Dbeibah y que esta fue coordinada entre su gobierno e Israel. Posteriormente, el Arab Post informó que Ibrahim Dbeibah había orquestado la reunión.

(*) https://www.middleeasteye.net/news/libya-senior-official-secret-talks-israel-resettle-palestinians-gaza

Alemania detiene a un ucraniano acusado del sabotaje al gasoducto Nord Stream

Casi tres años después del sabotaje del gasoducto Nord Stream en el Mar Báltico, un ucraniano sospechoso de ser uno de los coordinadores de la operación ha sido detenido en Italia. Se trata de la primera detención en este atentado terrorista. En un comunicado, la Fiscalía Federal Alemana, especializada en casos de terrorismo, anunció la detención del ciudadano ucraniano Serhii K., en virtud de una orden de detención europea emitida por la policía italiana de la provincia de Rímini.

Serhii K. formaba parte de un comando que, en septiembre de 2022, colocaron explosivos en los gasoductos Nord Stream cerca de la isla danesa de Bornholm. Probablemente fue uno de los coordinadores del sabotaje. En Berlín, solo la ministra de Justicia alemana, Stefanie Hubig, ha reaccionado hasta el momento a este anuncio, elogiando el éxito de la fiscal.

El 26 de septiembre de 2022, cuatro fugas masivas de gas, precedidas de explosiones submarinas, ocurrieron con pocas horas de diferencia en los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que conectan Rusia con Alemania y transportan la mayor parte del gas ruso a Europa.

Desde el sabotaje, Alemania, Suecia y Dinamarca iniciaron investigaciones judiciales por separado. Estas se cerraron en los dos países escandinavos el año pasado. Se han tendido numerosas cortinas de humo para ocultar la intervención de la OTAN en el atentado y, en particular, de las fuerzas especiales británicas.

En su comunicado publicado esta mañana, la Fiscalía Federal Alemana cuenta una vieja película: Serhii K. y sus cómplices utilizaron un velero que zarpó de Rostock, un puerto alemán en el mar Báltico. Había sido fletado a una empresa alemana utilizando documentos de identidad falsos a través de intermediarios.

Los explosivos detonaron el 26 de septiembre de 2022 y las explosiones dañaron gravemente los dos gasoductos.

Tras su traslado a Alemania por las autoridades italianas, el ucraniano detenido deberá comparecer ante el juez del Tribunal Federal de Justicia alemán.

Hace un año, varios medios de comunicación alemanes, la cadena pública ARD y los periódicos Die Zeit y Süddeutsche Zeitung tendieron la cortina de humo: el sabotaje fue obra un buzo profesional que ejecutó la operación junto con otros dos ucranianos. El buzo, identificado como Volodymyr Z. por los medios alemanes, vivía en Polonia, pero había logrado escapar a Ucrania antes de su detención.

Un día después de las revelaciones de la prensa alemana, el Wall Street Journal tendió otra corina de humo: el general ucraniano Valery Zaluzhny había supervisado el atentado para volar los gasoductos.

La operación fue ejecutada por las fuerzas especiales británicas y supervisada por el Estado Mayor de la OTAN en Ucrania.

Con la recaudación de los aranceles se reducirá la deuda estadounidense

En el tono demagógico que le caracteriza, Trump había prometido enviar cheques a los estadounidenses con el dinero recaudado por los aranceles. La tontería ha durado poco porque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha reconocido que el dinero saldará una parte de la gigantesca deuda estadounidense.

El martes, en una entrevista con la CNBC, Bessent anunció que su estimación de 300.000 millones de dólares en ingresos recaudados por Estados Unidos gracias a los nuevos aranceles (100.000 millones de dólares ya recaudados desde abril) tendría que ser revisada sustancialmente al alza.

“El presidente Trump y yo estamos comprometidos a saldar la deuda, añadió.

El PIB de Estados Unidos asciende actualmente a 30 billones de dólares, con una deuda de 37 billones, equivalente al 123 por cien de su PIB.

A principios de agosto, Trump dejó abierta la posibilidad de un pequeño reembolso o una distribución de dividendos para los estadounidenses con ingresos medios o bajos. El senador republicano Josh Hawley aprovechó la idea al preparar un proyecto de ley para enviar cheques de 600 dólares a cada dependiente, adulto o niño.

“Creo que reduciremos el déficit en relación con el PIB, comenzaremos a pagar la deuda y, en algún momento, eso podrá utilizarse como compensación para el pueblo estadounidense”, declaró Bessent.

El aumento arancelario genera nuevos ingresos, pero los también los precios de las mercancías importadas. Sin embargo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos ha asegurado que es probable que los estadounidenses pronto se beneficien de tasas de interés más bajas.

La bajada de las tasas de interés ha sido un punto de tensión durante varios meses entre Trump y la Reserva Federal (Fed). El presidente estadounidense ha insultado repetidamente al presidente de la Fed, Jerome Powell, porque se niega a bajar las tasas de interés tan rápido como esperaban, debido al riesgo de inflación generado por aranceles más altos.

Níger rescinde un acuerdo de inteligencia con Marruecos por la infiltración francesa

El 12 de agosto, durante una entrevista con Radio Sahara Occidental, John Bolton dijo que, a pesar del rechazo de los africanos a la influencia francesa, El gobierno de París se esfuerza por mantener su presencia en la región a través de su aliado marroquí. “Perder Marruecos significaría perder la influencia francesa en África”, concluyó.

Níger ha tenido oportunidad de comprobarlo. El gobierno de Niamey había firmado un contrato con una empresa marroquí especializada en interceptación de comunicaciones. La empresa está estrechamente vinculada a la rama del espionaje marroquí (DGED) dirigida por Yassine Mansouri. El despliegue de equipos de seguridad en zonas estratégicas de la capital, Niamey, fue coordinado por esa empresa.

El contrato fue aclamado hace unos meses como “victorias estratégicas para la seguridad nacional” de Níger. La colaboración fue cancelada por Níger tras el descubrimiento de las conexiones entre la empresa marroquí y una empresa privada francesa. Esta revelación planteó serias dudas sobre una posible infiltración de los servicios de inteligencia franceses, actuando a través de su aliado marroquí.

Todo el sistema de vigilancia fue desmantelado durante la noche.

La ruptura deja a la inteligencia nigerina en una situación precaria, prácticamente incapaz de proporcionar inteligencia técnica. Ahora dependen ahora exclusivamente de sus recursos humanos, lo que supone un deterioro significativo de las capacidades de vigilancia electrónica que poseían anteriormente.

Para compensar el vacío, la Guardia Presidencial nigerina ha tenido que intensificar sus patrullas nocturnas. Agentes de paisano, a pie y en motocicleta, vigilan los ejes estratégicos de Niamey, como la circunvalación del hospital, el Ministerio de Justicia, el distrito de Yantala, el Palacio de Congresos y el distrito de las embajadas, entre la medianoche y las 6 de la mañana.

Esta situación pone de manifiesto que Marruecos es un caballo de Troya en el Sahel. Mientras Níger y otros países de la región buscaban liberarse de la influencia francesa, la decisión de aliarse con Marruecos, ha sido un jarro de agua fría. Más de lo mismo.

El gasto militar alcanza su nivel más alto desde el final de la Guerra Fría

El gasto militar mundial aumentó un 9,4 por cien el año pasado, alcanzando los 2,7 billones de dólares, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri). Europa fue el mayor derrochador el año pasado. Alemania destacó por su creciente rearme, superando a Francia, al igual que Reino Unido. En Oriente Medio, el gasto de Israel se disparó, mientras que el de Irán disminuyó.

El rearme es una tendencia a largo plazo. Es el décimo aumento consecutivo, que refleja claramente las altas tensiones internacionales. “No tiene precedentes. Es el mayor aumento desde el fin de la Guerra Fría”, dijo un portavoz del Sipri.

Para los próximos años, el Instituto de Estocolmo prevé un aumento de proyectos de adquisición masiva en la industria armamentística. El año pasado el gasto ya tuvo un profundo impacto socioeconómico y político. Muchos países europeos recortan otras partidas presupuestarias, como el gasto médico, para financiar el aumento de los recursos asignados al ejército.

El aumento se observó en más de 100 países. El Viejo Continente gastó un 17 por cien más. El total se acerca a los 693.000 millones de dólares, una cantidad que se espera que aumente con el plan europeo “ReArm Europe”, una iniciativa de la Comisión Europea destinada a aumentar el gasto militar para 2030, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania.

Tras obtener la aprobación de los partidos políticos para rearmar su país, el ganador de las últimas elecciones parlamentarias, Friedrich Merz anunció “Alemania ha vuelto”. El gasto militar del país aumentó un 28 por cien, alcanzando los 88.500 millones de dólares, lo que lo sitúa en el cuarto lugar, superando a India. Por primera vez desde su reunificación, Alemania se ha convertido en el mayor contribuyente a la defensa en Europa Central y Occidental.

Alemania está superando especialmente a Francia. Tras un aumento del 57 por cien en 2017, el presupuesto de defensa francés está disminuyendo gradualmente, hasta alcanzar los 64.700 millones de dólares el año pasado. Si bien Francia ha sido tradicionalmente superada por Londres, equipada con un arma nuclear, Francia es el noveno mayor contribuyente del mundo.

Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos se mantiene en primer lugar con un aumento del 5,7 por cien el año pasado, equivalente a casi un billón de dólares. Esta cantidad por sí sola representa el 37 por cien del gasto mundial y el 66 por cien del de los estados miembros de la OTAN. Dentro de la alianza transatlántica, 18 de los 32 países han alcanzado el objetivo del 2 por cien del PIB el año pasado. Esto se considera un hito sin precedentes desde la fundación de la OTAN.

En Oriente Medio, la tendencia es similar. Israel, que continúa su guerra en la Franja de Gaza, ha hecho un esfuerzo para aumentar su gasto militar en un 65 por cien el año pasado en comparación con 2023, alcanzando los 46.500 millones de dólares. Es el mayor aumento desde la Guerra de los Seis Días en 1967.

El gasto iraní se redujo un 10 por cien, hasta los 7.900 millones de dólares.

Reino Unido se ha preparado para desplegar tropas en Ucrania si hay alto el fuego

En contra de Estados Unidos, la propuesta europea para Ucrania es legalizar lo que ya existe: la presencia de tropas extranjeras dentro de Ucrania. El motivo mismo de la guerra se pretende reconvertir en su final.

En el caso imposible de que el plan europeo prosperara y Rusia aceptara un alto el fuego, a Ucrania llegarían, como en 2014, tras el Golpe de Estado fascista, cientos de instructores e ingenieros militares británicos para volver a hacer lo mismo que entonces: poner el pie a un ejército ucraniano títere.

Según el Daily Telegraph, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha aprobado el uso de aviones de combate de la Real Fuerza Aérea para patrullar el espacio aéreo ucraniano junto con sus aliados con el pretexto de impedir que Rusia viole el alto el fuego.

A eso es a lo que los europeos llaman “garantías”.

Tampoco es nada nuevo. Es lo mismo que ya está ocurriendo con las patrullas aéreas de la OTAN en la región de Kaliningrado y el Mar Báltico, en las que la aviación española ha tenido un papel estelar.

Afortunadamente, los europeos no tienen ninguna capacidad de influir sobre la situación en Europa oriental. Rusia no va a firmar ningún alto el fuego y exige un tratado de paz que acabe con los motivos que han provocado la guerra, es decir, la expansión de la OTAN en Ucrania, la desnuclearización y la desmilitarización.

Esa es la situación que se va a producir, o bien por las buenas, firmando un tratado, o bien por malas, siguiendo con la guerra hasta la capitulación del gobierno de Kiev. Estados Unidos ya lo ha aceptado y sólo falta que los europeos, incluidos los laboristas británicos, hagan lo propio.

Estados Unidos abre una brecha contra Rusia e Irán en el Cáucaso

Recientemente Armenia y Azerbayán entraron en una guerra por Nagorno-Karabaj, que acabó con una sonora derrota de los primeros, que han tenido que realizar importantes concesiones territoriales, lo cual es un mal precedente para Ucrania, por más que los medios de comunicación guarden silencio al respecto, como tienen por costumbre. Si Armenia ha tenido que ceder en Nagorno-Karabaj, ¿por qué rasgarse las vestiduras en Crimea y el Donbas?

El gobierno de Bakú ha llevado a cabo una limpieza étnica de Nagorno-Karabaj, pero Estados Unidos ha levantado la prohibición de la cooperación militar con Azerbaiyán y también escapa a las sanciones.

Hay muchas analogías con Ucrania. El acuerdo entre Armenia y Azerbayán se firmó recientemente en Washington bajo el patrocinio de Trump. A pesar de que Armenia forma parte de la CSTO (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva), se aleja progresivamente de Rusia y China y va de mal en peor.

El mal ha sido su derrota y el peor ha sido meter a los imperialistas en el Cáucaso de nuevo. En 2020 fue Rusia quien puso fin a la guerra anterior por Nagorno-Karabaj, y desplegó 2.000 soldados en interposición, que no pudieron impedir el nuevo ataque azerbaiyano de 2023.

Las tropas rusas abandonaron Nagorno-Karabaj en marzo del año pasado. Este año Armenia se ha negado a realizar maniobras militares conjuntas con Rusia. Sin embargo, el 12 de agosto comenzaron las maniobras militares “Eagle Partner” con el ejército estadounidense y se espera la llegada de empresas de mercenarios al Corredor de Zanguezur y a la frontera con Irán.

Azerbayán es un país cercano a Israel, uno de sus principales proveedores militares. La asociación de ambos apunta a Irán. En fin, el gobierno de Bakú se ha convertido en una cuña entre Rusia e Irán. Es Azerbayán quien ha propuesto a Trump para Premio Nóbel de la Paz. En junio, durante la Guerra de los 12 Días, prestó su espacio aéreo para que los aviones israelíes bombardearan las instalaciones iraníes.

Una importante ruta comercial a través de la sección montañosa del Cáucaso sur está a punto de llevar el nombre de Trump, dice la agencia Bloomberg. “La ruta atravesará Armenia, conectando Azerbaiyán con su enclave que limita con Turquía al oeste. Armenia rechazaba previamente el corredor de tránsito, considerándolo una violación de su territorio, pero la existencia de una ruta de transporte y comunicaciones respaldada por Estados Unidos aparentemente superó sus objeciones. El tratado entre Azerbaiyán y Armenia, que han librado guerras intermitentes durante décadas, incluidas dos en los últimos años, reportará dividendos significativos. La administración Trump ya calificó el acuerdo de paz alcanzado en la Casa Blanca durante la cumbre con Nikol Pashinyan e Ilham Aliyev como un fracaso para Rusia e Irán” (1).

Los esfuerzos de Irán por mejorar sus relaciones diplomáticas con Ereván y Bakú se han ido al traste. El corredor Norte-Sur, la arteria vital de India a Rusia a través de Irán, trascendental para la Nueva Ruta de la Seda y los Brics, ha quedado en suspenso.

El barril de pólvora

La vuelta del imperialismo estadounidense al Cáucaso crea un serio problema para Rusia, pero sobre todo para Irán, que ha anunciado que tomará medidas, tanto si lo Rusia lo hace como si no. De momento, Teherán mantiene consultas con Armenia, Azerbaiyán, Turquía y Rusia para advertirles de los riesgos del desembarco estadounidense en el Cáucaso.

Pero hay otros protagonistas mal avenidos, como Reino Unido y Turquía. Recientemente el enviado comercial británico Afzal Khan cometió una hrejía característica de la diplomacia secreta: viajó al norte de Chipre, a la zona ocupada por Turquía, de un país que pertenece a la Commonwealth británica. El incidente se conoce porque el dirigente de Chipre del norte, Ersin Tatar, no se calló la boca (2).

En fin, británicos y turcos se entienden cuando les conviene, pasando por encima de amiguetes como los chipriotas del sur, que son la retaguardia del imperialismo en Oriente Medio y siguen prestando sus bases militares para cualquier agresión militar, incluidas las israelíes.

La situación de Irán en el Cáucaso se le empieza a complicar y va a necesitar al apoyo de Rusia para que no se le complique excesivamente, después del golpe recibido en Siria ante los mismos actores: Estados Unidos, Reino Unido y Turquía.

Rusia tampoco se puede descuidar. El año pasado dijimos que no tendría que afrontar un segundo frente en el Cáucaso, y ahora rectificamos porque la situación se deteriora a pasos agigantados. El 25 de diciembre del año pasado se produjo uno de esos extraños accidentes aéreos en un vuelo de Azerbaijan Airlines, entre Bakú y Grozny, en Chechenia, que se desvió de su ruta y se estrelló en Kazajistán durante un aterrizaje de emergencia después de que “objetos metálicos extraños” penetraran en la armadura del avión, provocando un fallo hidráulico.

El gobierno de Bakú exigió una disculpa a Moscú y el 27 de junio el tono entre ambas partes subió bastantes decibelios, cuando dos ciudadanos azerbaiyanos murieron en la ciudad rusa de Yekaterinburg. En los días siguientes, Bakú tomó represalias contra 10 ciudadanos rusos y detuvo a varios periodistas.

Azerbayán cumple el encargo más importante para sus jefes

Es Azerbayán quien cumple uno de los encargos más importantes de los imperialistas: la empresa azerbaiyana Socar entrega gas a Ucrania a través del gasoducto TransBalkan, que cruza Turquía, Bulgaria y Rumania. Un viaje que da la vuelta al Mar Negro sorteando Rusia.

En 2022, al comenzar la Guerra de Ucrania, la Unión Europea firmó un acuerdó con Bakú, aumentando sus importaciones de gas del Caspio en un 40 por cien y Socar firmó un nuevo protocolo de cooperación con el gigante petrolero estadounidense ExxonMobil.

El 6 y 8 de agosto Rusia bombardeó las instalaciones de Socar en Ucrania. “Estos ataques no impedirán la cooperación energética entre Azerbaiyán y Ucrania”, dijo Aliyev en un comunicado.

Varias refinerías europeas anunciaron que querían recibir petróleo azerbaiyano, que pasa por el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan. El problema es que no está en servicio porque está contaminado con cloro. Los medios rumanos han afirmado que Bucarest sospecha que Moscú estaba detrás del sabotaje.

Las malas relaciones entre Rusia y Azerbayán han llegado a tal punto que el gobierno de Bakú amenaza con entregar armas a Ucrania en caso de que continúen los ataques rusos.

A vueltas con el Corredor de Zangezur

Si Azerbaiyán adopta una actitud abiertamente hostil hacia Rusia y Irán, se puede llegar a una guerra regional como la de Ucrania. Los acuerdos de junio entre Armenia, Turquía y Azerbaiyán sobre el Corredor de Zangezur confirman que en la región se están moviendo fichas cuyo alcance va mucho más allá del Cáucaso.

Ya hemos mencionado en otras entradas anteriores al Corredor de Zangezur, una estrecha arteria de transporte que conecta Najichevan, enclavado en Azerbaiyán, con el territorio principal de Azerbaiyán a través del sur de Armenia. Se presenta aparentemente como un proyecto para mejorar el comercio y el transporte pero, en la práctica, es un punto estratégico de control.

A Turquía le permite obtener acceso terrestre al Mar Caspio y extender su influencia por la vertiente sur del Cáucaso, mientras Azerbaiyán consolida su papel como país de tránsito.

Esta primavera, el presidente de Azerbaiyán declaró que los puntos principales del futuro tratado de paz ya están consensuados. Esto sienta las bases para nuevas formas de presencia externa, desde misiones internacionales de observación hasta infraestructuras que, llegado el caso, podrían convertirse fácilmente en cabezas de puente. Aunque el Mar Caspio es un lago cerrado, su costa es un nudo logístico y estratégico para la Nueva Ruta de la Seda y los Brics.

El proyecto Traceca (Europa-Cáucaso-Asia) se concibió en su día como símbolo del nuevo comercio euroasiático. Si el corredor funciona a pleno rendimiento, Europa obtendría una ruta más corta y parcialmente independiente hacia Asia central.

(1) https://www.bloomberg.com/news/newsletters/2025-08-09/trump-s-caucasus-gambit-opens-new-east-west-trade-corridor-new-economy
(2) https://www.dailymail.co.uk/news/article-14994787/UK-trade-envoy-Turkeys-trip-Northern-Cyprus-turns-diplomatic-row-pressure-piles-Sir-Keir-Starmer-sack-him.html

Corredor de Zangezur

Blancanieves y los 7 enanitos vuelven de la Casa Blanca

Lo del lunes en Washington es una escenografía difícil de digerir porque nadie sabe en qué condición se juntaron Ursula von der Leyen (Unión Europea), con Mark Rutte (OTAN), con Keir Starmer (verso suelto), Macron (?), Merz (?), Melloni (?) y el primer ministro de Finlandia (?), de cuyo nombre no quiero acordarme.

Hay quien cree que Blancanieves y los suyos escoltaban a Zelensky para que no estuviera solo frente a Trump y el protocolo así lo indica. El gringo primero transmitió al ucraniano lo que Putin le había indicado dos días antes y luego atendió a Blancanieves y los enanitos, posando para la foto de rigor como si la ceremonia quisiera ofrecer una imagen distinta.

Todo se hizo de cara a la galería; la reunión apenas duró una hora, el tiempo justo para hacer las fotos que encabezarían los noticiarios y transmitir las exigencias del Kremlin, que ya conocían de antemano y no han cambiado en absoluto. Ni siquiera aparece ninguna sonrisa, como suele ocurrir.

Sin embargo, las delegaciones se quedaron en la Casa Blanca, lo cual es totalmente irregular porque suele ocurrir al revés: normalmente los segundones son quienes preparan las cumbres para que los jefes firmen los acuerdos alcanzados. Pero si no hay nada que firmar, ¿para qué hacer el paripé ante las cámaras de la televisión?

Que hubiera dos cónclaves, o quizá tres, es indicativo de que las relaciones transatlánticas no van nada bien y si las fisuras se notan en la Unión Europea, en la OTAN es aún peor. En otras palabras, se han juntado en Washington porque hace años que no son capaces de tener una política común, especialmente con respecto Rusia y China. El objetivo del cónclave era demostrar a Washington se desacuerdo, llevando a Zelensky cogido de la oreja para demostrarlo.

El lunes en Washington, después del discurso de Zelensky, Trump concedió la palabra a su hijito Mark Rutte, cuyo papel no es posible calificar dentro el gazpacho de verduras que se juntó ayer en Washington. Tiene adjudicada la misión de mejorar la venta de armas de la industria de guerra estadounidense con su 5 por cien y la continuación de la Guerra de Ucrania es el mejor reclamo para ello.

Luego Trump concedió la palabra a Blancanieves, quien no consigue quitarse la mancha de la firma del acuerdo comercial más humillante de la historia de la Unión Europea. Hasta el primer ministro francés, Francois Bayrou, lo calificó de “sumisión”.

Pero lo mejor de todo es que Blancanieves y su Comisión Europea nunca han ocultado que una cosa (acuerdo comercial) va ligada a la otra (Guerra de Ucrania). Algunos medios europeos lo explican de la siguiente manera: el acuerdo comercial dejó en el aire una serie de flecos que la cumbre de Alaska podría obligar a replantear. Si Estados Unidos cede ante Rusia, la Unión Europea podría retro-ceder en materia de aranceles.

“Puedes ser mucho más poderosa que todos estos tipos”, le dijo Trump delante de las narices de los enanitos que la acompañaban, auténtico grupo de comparsas que ejercieron de figurantes en la reunión y, una vez más, acabaron pagando la factura.

La cumbre de Alaska ha mejorado las relaciones de Rusia con Estados Unidos y, de rebote, con su sicarios. Por ejemplo, con Corea del Sur, que recibirá a una delegación rusa en la cumbre de la APEC.

De igual manera, las sanciones económicas, cuyos efectos adversos, especialmente para la Unión Europea, son bien conocidos, deberían desaparecer gradualmente porque se prestan a todo tipo de chanchullos. A pesar del bloqueo Estados Unidos importó productos rusos esenciales mientras obligaba a los europeos a aplicarlas estrictamente. Si Estados Unidos levanta sus sanciones contra Rusia, es difícil imaginar que la Unión Europea pueda mantener las suyas.

Trump carece de medios para negociar con Putin, más allá de unos pocos acuerdos económicos y comerciales. No puede presionar militarmente porque le resulta absolutamente imposible. Estados Unidos está de retirada de gran parte de sus viejas zonas de influencia, especialmente de Europa.

Lo mismo les ocurre a Blancanieves y los 27 enanitos, que no son nada sin el apoyo militar de Estados Unidos, que es cada vez más oneroso, como se ha visto en la reciente negociación de los aranceles.

La Unión Europea no tiene futuro sin la Guerra de Ucrania

Los 27 enanitos europeos deberían celebrar la paz en Ucrania por todo lo alto, pero son quienes más se oponen a ella. Es una paradoja, ya que la Unión Europea ha pagado un precio mucho mayor por esta guerra que Estados Unidos. Incluso se podría decir que Estados Unidos ha manipulado descaradamente la guerra para saquear a sus vasallos, es decir, tanto a Ucrania como a los 27 enanitos.

Lo que empezó como una guerra entre Rusia y Ucrania ha acabado con un choque entre Estados Unidos y sus enanitos. Es el fin de la alianza transatlántica y de la OTAN.

Europa se enfrenta a un declive económico absoluto que, sumado a su fracaso exterior, abrirá una etapa de inestabilidad interna, que no van a poder seguir calificando como “auge de la ultraderecha” de manera indefinida.

A Israel las guerras le resultan muy caras

La guerra de 12 días contra Irán en junio le costó cara a Israel. El lanzamiento de cientos de misiles iraníes y aviones no tripulados paralizaron su economía, causando daños o la destrucción total de numerosos edificios. Los habitantes tuvieron que hacer viajes de ida y vuelta a los refugios. La mayoría de las empresas suspendieron las operaciones. Cientos de miles de reservistas dejaron sus trabajos para ponerse los uniformes, lo que provocó escasez de mano de obra.

Para completar el panorama, el cierre prolongado del espacio aéreo provocó un aislamiento casi total del país. Las consecuencias de la parálisis no tardaron en llegar: el PIB cayó un 3,5 por cien en el segundo trimestre, al igual que el consumo de los hogares, acompañado de una caída de la inversión (-12 por cien) y las exportaciones (-7 por cien). El derrumbe fue aún más pronunciado en sectores totalmente paralizados como la construcción y el turismo.

Desde el comienzo de la guerra en la Franja de Gaza hace casi dos años, el PIB había disminuido sólo en el último trimestre de 2023, cuando comenzó la guerra más larga en la historia de Israel. La onda de choque fue tal que en ese momento había desplomado un 21 por cien. Posteriormente, a pesar de los prolongados combates en Gaza y Líbano contra Hezbolah, que causaron un aumento de los gastos relacionados con la defensa, se detuvo la caída.

Sin embargo, hasta ahora Israel ha tenido que pagar una enorme factura de 88.700 millones de dólares para defenderse y financiar sus agresiones, aunque ha resistido gracias al apoyo de las potencias occidentales. El año pasado el crecimiento fue del 1 por cien, lejos de los resultados previos a la guerra, cuando alcanzó un máximo del 6,3 por cien en 2022.

Para la segunda mitad de este año el escenario es de una ligera recuperación. Casi no hay riesgo de que la economía israelí entre en recesión. La alta tecnología, especialmente la ciberseguridad, pero también la defensa, se exportan muy bien bien en estos tiempo. Llueven los pedidos para la represión, así como para los sistemas de defensa aérea, utilizando el argumento de que este equipo ha demostrado su valía en tierra, con, según el ejército, el 87 por ciento de los misiles iraníes interceptados.

Sin embargo, el gabinete de guerra israelí acaba de dar el visto bueno a la ocupación total de la ciudad de Gaza, cuyo millón de habitantes tendrá que ser desplazada en dos meses.

La ofensiva volverá a pesar mucho en las cuentas, debido, en parte, a la removilización de decenas de miles de reservistas y al gasto en armas y municiones. Según el Ministerio de Hacienda, la incorporación para esta operación podría alcanzar decenas de miles de millones de dólares.

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