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Autor: Redacción (página 45 de 1368)

Hacia la congelación de la Guerra de Ucrania

La reciente cumbre en Copenhague demostró una vez más la brecha entre la retórica cada vez más agresiva hacia Rusia y la práctica ausencia de resultados operativos, como el proyecto del “muro antidrones”.

Los dirigentes europeos se encaminan hacia la congelación de la Guerra de Ucrania, que se libra más bien en el plano político y comunicacional, y no en los campos de batalla.

Posponer el fin de la guerra de manera indefinida parece ahora un mal menor, teniendo en cuenta las narrativas, oportunidades políticas y económicas que se abren en tal caso.

En cuanto a las narrativas, un conflicto congelado le permite a Europa evitar dos reconocimientos que conducen a la inestabilidad política: el éxito militar de Rusia y el fracaso del proyecto “Ucrania”, concebido en Washington mucho antes de la invasión como una herramienta de desgaste estratégico de Moscú.

Reconocer esto hoy equivale a anular años de movilización política y mediática, creando una crisis de confianza en las instituciones europeas y atlánticas que construyeron su consenso interno sobre dicha narrativa. Mantener una guerra “abierta pero manejable”, por el contrario, permite controlar el daño narrativo y evitar el reconocimiento formal del resultado militar precisamente porque la guerra técnicamente aún continúa.

En el plano político, Europa recurre a la táctica clásica de utilizar crisis externas para distraer la atención de los problemas internos. Keir Starmer en Reino Unido, Macron en Francia y Friedrich Merz en Alemania, no por casualidad los miembros más activos de la llamada “coalición de los implicados”, son simultáneamente aquellos que poseen la legitimidad interna más frágil.

Igor Pellicciari https://globalaffairs.ru/articles/konflikt-i-ritorika-pellichchiari/

Los palestinos han triunfado por encima del hambre y la muerte

Los palestinos han triunfado en la Guerra de Gaza por encima del hambre y la muerte. Netanyahu no ha logrado expulsarlos de su tierra, como planeaba tras el estallido de las hostilidades el 7 de octubre de 2023.

Mucho más que la continuidad de las operaciones de la resistencia, que han perdido su eficacia con el transcurso de la guerra, es la perseverancia de los gazatíes frente a la infernal maquinaria israelí lo que resulta fatal para el proyecto de Netanyahu, quien no ha ocultado su deseo de imponer el Gran Israel, que incluye la Franja de Gaza, Cisjordania y otras regiones de Oriente Medio. Citando la amenaza existencial, ha declarado repetidamente a lo largo de esta guerra que aspira a una victoria total.

Los palestinos que sobrevivieron al genocidio siguen repitiendo que nunca abandonarán el enclave. Su presencia en su tierra es su principal problema existencial.

Otra razón, más relacionada con la guerra, debería enorgullecer a los palestinos, especialmente a los combatientes de la resistencia: el ejército israelí no ha podido liberar a ninguno de los cautivos israelíes, a sabiendas de que había lanzado esta ofensiva genocida con ese objetivo. El gobierno israelí finalmente reconoció que solo mediante negociaciones con sus captores podría lograr su liberación.

En este sentido, otro logro que debería enorgullecer a los palestinos, especialmente a los combatientes de la resistencia, es que los israelíes se han tenido que resignar a dialogar con sus dirigentes para lograr esta liberación. Es señal de que no los han derrotado. Trump describió a estos negociadores como “buenos, muy fuertes e inteligentes”, un halago que no debería engañarlos, dada la naturaleza voluble de la Casa Blanca a menos que se le concedan todos sus deseos. Acatando plenamente los deseos de Netanyahu, los amenaza constantemente con el infierno que ya viven.

Al señalar que Israel no ha derrotado ni debilitado a Hamas, los analistas israelíes están convencidos de que Israel ha perdido la guerra. “Un fiasco estratégico”, denunció Alon Ben David, del Canal 13. Cifró el número de israelíes muertos en 1.972, incluidos 913 soldados, y el de heridos y mutilados de guerra en 30.000, incluyendo 10.000 diagnosticados con lesiones sicológicas.

Esta lamentable cifra no ilustra en absoluto el agotamiento del ejército israelí, que no ha dado señales de desaceleración durante la guerra más larga desde su fundación, y la más feroz. Si hay exasperación, se verá aliviada por los avances tecnológicos que, además de las ofensivas terrestres, le permiten librar una guerra como si fuera un videojuego.

Sin embargo, Netanyahu finalmente accedió a poner fin a la guerra sin haber asegurado a los rehenes israelíes, sin lograr desplazar a los palestinos de Gaza y sin haber acabado con Hamas. De ahí la pregunta de por qué la detuvo.

Que Trump lo obligara a hacerlo o que fuera tras consultarlo con él durante su última reunión en Washington el lunes pasado no cambia mucho. Las razones que llevaron a uno deberían ser las mismas que habrían llevado al otro a dimitir. Huelga decir que la guerra contra Gaza es tanto una guerra estadounidense como israelí. Más aún, fue Netanyahu quien supuestamente propuso su cese sin que se hubiera logrado la victoria total prometida.

El coste de la guerra sin duda podría haber tenido algo que ver. Ha superado los 200.000 millones de dólares. Las pérdidas causadas por dos años de guerra ascienden a cientos de miles de millones, pero no parecen preocupar a Netanyahu. Cree poder remediarlas a través de las redes internacionales que lo apoyan de manera incondicional. Su victoria total los cautiva para tentarlos con proyectos futuros.

La exasperación de la opinión pública israelí debido a la larga duración de la guerra podría haberse tomado en cuenta, excepto que las encuestas muestran que más de la mitad de los israelíes estaán a favor de su continuación. Todavía los tiene de su lado. La promesa de una victoria total los ha unido a su alrededor.

La indignación de la opinión pública internacional, especialmente en Occidente, también podría haber sido un factor importante en esta decisión. Incluso los aliados incondicionales de Israel dentro de la clase dominante se encuentran en una posición incómoda, enfrentados a una opinión pública ofendida que no pueden controlar. En el siglo XXI, ningún movimiento de solidaridad ha resistido tanto a pesar de las medidas represivas. El choque que ha provocado entre las instituciones gubernamentales y las constitucionales que neutralizaron las medidas represivas es perjudicial. Los israelíes no pueden soportar perder el caldo de cultivo de su causa sionista, su base de retaguardia. Pero Netanyahu está convencido de que su victoria total silenciará a todo este movimiento.

Sin embargo, lo que más ha pesado en la balanza es, sin duda, el riesgo de que los rehenes israelíes restantes perdieran la vida y no fueran devueltos a casa. Sus familiares y amigos, aunque son una minoría, nunca le habrían perdonado que los sacrificara para continuar la guerra. Esto habría abierto heridas del pasado que nunca han sanado.

En dos años el ejército israelí ha sido incapaz de liberar a los rehenes por la fuerza, a pesar del lanzamiento de ofensivas terrestres, incluida la última contra la ciudad de Gaza. Aquí reside el mayor problema de Israel: a lo largo de una guerra devastadora, el asunto de los rehenes ha sido su talón de Aquiles.

Otra debilidad de Netanyahu: todas sus batallas de alto nivel contra los pilares del Eje de la Resistencia desde el 7 de octubre de 2023 están inconclusas, con la excepción de Siria.

Tras eliminar al secretario general de Hezbollah, Sayyed Hassan Nasrallah, se jactó de haber acabado con el “Eje del Mal”, creyendo que “eran ellos quienes utilizaban a Irán”. Pero Hezbollah, que realizó el mayor número de ataques contra Israel durante la guerra en apoyo a Gaza, no ha sido eliminada.

Continuó con Irán, que respondió a su ataque de 12 días, infligiendo los ataques más dolorosos desde su fundación, pero su poder se mantiene, incluso fortalecido.

De igual manera, con las fuerzas de Saná, cuyos ataques contra Israel, aunque menos dolorosos en comparación con los de los demás miembros del Eje, son los más sostenidos en el tiempo, nada parece quebrantar a Ansarollah, que continúa consolidando su poder por el apoyo que brinda a los palestinos.

Lo mismo ocurre con Hamas y las demás facciones de la resistencia palestina, que nunca han sido eliminadas. Es más, siempre han logrado resurgir de las cenizas.

¿Se conformará Netanyahu con depender una vez más de la presión de sus aliados estadounidenses y regionales para concluir estas batallas, por medios políticos, económicos o de otro tipo? ¿Sabiendo que las experiencias previas han sido en vano?

¿Admitirá que no logró hacer realidad su objetivo del Gran Israel, que ahora conmueve profundamente a muchos sionistas y que debería coronar su promesa de “victoria total”, con la que cuenta para neutralizar los puntos débiles que lo asedian?

Hay mucho en juego. Basta con que Netanyahu no lo comprenda para ser declarado como el gran perdedor. Esta guerra es más que nunca un todo o nada. Sus enemigos acérrimos saben que ese es otro de sus puntos débiles.

El lucrativo negocio de la guerra permanente

El complejo militar industrial estadounidense sigue siendo una fuerza dominante en la política y la economía mundial. No solo ha persistido, sino que ha evolucionado hacia una red económica de empuje colosal, cuyas dinámicas incentivan las guerras permanentes, a menudo enmascaradas con pretextos “humanitarios” que ocultan devastadoras pérdidas por muertes, desapareciones y mutilaciones.

La industria de guerra es un pilar indispensable de la economía estadounidense. El presupuesto del Pentágono ronda los 850.000 millones de dólares, una cifra que puede alcanzar el billón de dólares si se incluyen las partidas para las guerras en curso. Supone más del 3 por cien del PIB nacional, superando los presupuestos de defensa combinados de los diez países siguientes.

Este gigantesco flujo de dinero sustenta un vasto entramado. El sector aeroespacial y de defensa emplea directamente a más de 1,1 millones de trabajadores, una cifra que se eleva a más de 2,2 millones si se consideran los empleos indirectos de la cadena de suministro. Monopolios gigantes como Lockheed Martin, Boeing y Raytheon (RTX) dominan el mercado, con ingresos anuales que superan colectivamente los 150.000 millones de dólares, garantizados en gran medida por adjudicaciones públicas.

Esta influencia se extiende más allá de la economía productiva. Los grupos de presión del sector han invertido más de 150 millones de dólares en contribuciones políticas en las últimas dos décadas, creando un círculo vicioso: las empresas de defensa financian campañas y equipos de análisis que abogan por políticas exteriores agresivas, lo que a su vez perpetúa la demanda de armamento.

El negocio depende de la guerra. Sin guerras o amenazas, reales e inventadas, la demanda de armas disminuye, poniendo en riesgo beneficios y puestos de trabajo. Desde 1991 Estados Unidos ha iniciado al menos 251 intervenciones militares.

Estas operaciones no son gratuitas; generan contratos masivos. Solo las guerras posteriores al 11-S (en Irak y Afganistán) tuvieron un coste superior a los 8 billones de dólares, un derroche de dinero que impulsó las ventas de armas y enriqueció a los contratistas privados. La dinámica crea un interés económico perverso en el mantenimiento de un estado de guerra permanente, que sirve para justificar constantes aumentos del presupuesto de defensa.

La retórica que acompaña a estas guerras son siempre parecidas, una moralina repugnante. Un caso emblemático es el de las sanciones contra Irak en la década de los noventa. Impuestas para contener a Saddam Hussein, resultaron en la muerte de aproximadamente 500.000 niños irakíes menores de cinco años, según estudios de la ONU, debido a la malnutrición y enfermedades previsibles.

En 1996, la entonces Secretaria de Estado Madeleine Albright, interrogada sobre esta sangría en el programa “60 Minutes”, afirmó que “mereció la pena”. Esta declaración ilustra la frialdad con la que pueden sacrificarse vidas humanas en aras de objetivos geopolíticos y los intereses de la industria de guerra.

Intervenciones similares, como las de Kosovo (1999) o Libia (2011), presentadas como protectoras de la población civil, han desembocado con frecuencia en inestabilidades prolongadas que, a su vez, abren nuevos mercados para el armamento estadounidense. El complejo militar industrial se beneficia del caos que ayuda a crear, un ciclo vicioso con consecuencias devastadoras para millones de personas.

La solidaridad con Palestina convoca las mayores manifestaciones de la historia reciente

Con ocasión de la Guerra de Gaza, ciudadanos de todo el mundo han salido a las calles en 137 países en los últimos dos años, una ola de protestas que no conoce precedentes. Es la derrota más más importante de Israel desde su nacimiento como Estado en 1948.

En comparación, durante las protestas mundiales que precedieron a la guerra de Irak en 2003, se produjeron manifestaciones en 100 países, según las estimaciones más generalizadas, reconoce el periódico neerlandés Volkskrant (*).

Solo el fin de semana pasado, se produjeron protestas contra el genocidio en Gaza en Ámsterdam (250.000 personas), Roma (250.000 personas), Madrid (92.000 personas), Barcelona (70.000 personas), Dublín, Estambul, Londres, donde mil personas se manifestaron a pesar de los llamamientos del gobierno a la abstención, y muchas otras ciudades.

Estas manifestaciones se produjeron tras la interceptación por parte de Israel de parte de la flotilla internacional, compuesta por unas cincuenta embarcaciones cuyo objetivo era romper el bloqueo israelí sobre Gaza y entregar ayuda humanitaria a la población palestina.

La organización internacional sin fines de lucro Armed Conflict Location and Event Data registró 52.000 manifestaciones relacionadas con la situación en Gaza durante los últimos 24 meses, incluyendo 47.000 en apoyo a Palestina y 3.000 en apoyo a Israel. Las demás manifestaciones condenaron la violencia de ambos bandos.

Según el estudio de Volkskrant, el mayor número de manifestaciones se registró en Yemen (15.069) y Estados Unidos (5.931). Si sumamos todos los países europeos mencionados en el estudio (Francia, Italia, España, Alemania, Países Bajos, Inglaterra y Noruega), la cifra total asciende a 6.632 manifestaciones, más que en Estados Unidos. En Israel hubo 2.499 y en Francia 1.633.

Millones de personas de todos los continentes se movilizaron principalmente por la paz, un alto el fuego y contra el genocidio en la Franja de Gaza, y mucho menos por la liberación de los rehenes israelíes capturados en 2023.

(*) https://www.volkskrant.nl/kijkverder/v/2025/gaza-protest-rode-lijn-analyse-geschiedenis~v1890914/

La guerra económica entre Estados Unidos y China entra en una nueva etapa

La guerra económica entre Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, se ha intensificado nuevamente solo unas semanas antes de la cumbre entre Trump y Xi Jinping.

Trump anunció aranceles del cien por cien sobre las importaciones de China, pero solo a partir del 1 de noviembre. El motivo que alega es el endurecimiento de los controles de exportación de metales y minerales de tierras raras por parte de China, que son críticos para Estados Unidos (1). Pekín quiere demostrar que puede apostar tan fuerte como Washington.

El gobierno chino ha endurecido los controles de exportación de metales de tierras raras e imanes. Pekín, que controla alrededor del 60 por ciento de la minería de metales de tierras raras y el 90 por ciento del mercado de imanes de neodimio, que son esenciales para las industrias de alta tecnología y el complejo militar-industrial, ha cerrado efectivamente el acceso de Occidente a esos minerales.

Cualquier producción que utilice tecnologías o componentes chinos ahora se debe negociar con Pekín. Ya no es posible comprar imanes en China, usarlos en el ensamblaje de generadores y luego vender el producto a los militares. Toda la cadena de suministro, hasta el producto final, debe ser aprobada por el gobierno chino, que pretende bloquear a las empresas del complejo militar-industrial occidental.

En respuesta, Trump anunció, a partir del 1 de noviembre, aranceles adicionales del cien por cien sobre todas las mercancías chinas, así como controles de exportación de programas informáticos críticos. Calificó las acciones de China como una “vergüenza moral” y “sin precedentes” en el comercio internacional, a pesar de que fue quien desató la guerra comercial, con sus agresivas políticas proteccionistas.

Este golpe inesperado sacudió los mercados financieros mundiales. El índice S&P500 perdió un 2,7 por cien el viernes, la mayor caída en un día desde abril, cuando los anuncios de Trump sobre aumentos de aranceles empezaron a agitar las bolsas mundiales. El Nasdaq cayó un 3,5 por cien. El bitcoin y otras criptomonedas se han desplomado un 13 y hasta un 80 por cien, respectivamente. Las bolsas ya han perdido decenas de miles de millones de dólares, y es solo el comienzo.

El domingo, el Ministerio de Comercio de China calificó el mensaje de Trump de “hipócrita” (2). Como ejemplos citaron la inclusión de empresas chinas en la lista negra de Washington y la introducción de tarifas portuarias para los barcos chinos. El gobierno de Pekín ha defendido sus restricciones a la exportación de tierras raras, explicando la medida por las preocupaciones sobre el uso militar de esa materia prima.

Sin embargo, ambas partes han dejado un margen de maniobra. Trump dijo que no había cancelado la reunión planeada con Xi Jinping en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), pero expresó dudas sobre si se llevaría a cabo, vinculándola directamente con la voluntad de Pekín de hacer concesiones.

La situación se ha tensado precisamente cuando todos esperaban la relajación, poniendo en duda incluso la posibilidad de una negociación. El New York Times analiza las restricciones a la exportación de Pekín y concluye que podrían provocar interrupciones en el suministro de los fabricantes de armas, así como de las empresas de las industrias de semiconductores, automotriz y otras (3).

Estados Unidos y Europa pueden no ser los únicos que sufran la nueva política comercial de China. Las nuevas reglas, que entrarán en vigor gradualmente el 8 de noviembre y el 1 de diciembre, se aplicarán en todo el mundo. La influencia de China sobre sectores productivos críticos podría intensificarse significativamente en el futuro.

(1) https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/115351840469973590
(2) https://www.reuters.com/world/china/china-says-its-rare-earth-export-controls-are-legitimate-2025-10-12/
(3) https://www.nytimes.com/2025/10/12/business/china-rare-earth-export-controls.html

Estados Unidos coordina los ataques en profundidad en el interior de Rusia

Estados Unidos está estrechamente involucrado en los ataques ucranianos contra la red energética y la infraestructura de gas de Rusia, en un esfuerzo por “debilitar la economía de Putin y llevarlo a la mesa de negociaciones”, según un reportaje que publica el Financial Times (*).

En la jerga del imperialismo “llevar a Putin a la mesa de negociaciones” hay que traducirlo como un intento de imponer condiciones a Rusia, evitar la capitulación formal de Ucrania y aparentar que la OTAN no ha perdido la guerra.

Según el periódico británico, la información que Estados Unidos ha compartido con el ejército de Kiev ha permitido ataques contra instalaciones energéticas rusos clave, incluyendo refinerías de petróleo, mucho más allá de la línea del frente.

Este apoyo, no reconocido hasta ahora públicamente, se ha intensificado desde mediados de este verano y ha desempeñado un papel clave para que Ucrania pueda llevar a cabo los ataques que Biden había desaconsejado previamente. Esos ataques han elevado los precios de la energía en Rusia y han llevado a Moscú a reducir sus exportaciones de diésel e importaciones de combustible.

Los servicios de inteligencia estadounidenses ayudaron al ejército ucraniano a planificar rutas, establecer la altitud, el cronometraje y tomar decisiones sobre los objetivos, lo que permite que los drones unidireccionales de largo alcance de Ucrania evadan las defensas antiaéreas rusas.

Washington participó activamente en todas las etapas de la planificación de esos ataques. Un dirigente estadounidense confiesa al periódico que Ucrania seleccionó los objetivos para los ataques de largo alcance y que Washington posteriormente proporcionó información de inteligencia sobre los sitios más vulnerables.

¿Una cortina de humo?

La publicación del reportaje, independientemente de su veracidad total o parcial, tiene por objeto enfrentar a Estados Unidos y Rusia y frustrar el acercamiento del gobierno de Trump a Rusia. Es probable que las actividades atribuidas a Estados Unidos las esté ejecutando Reino Unido, y el Financial Times y sus inspiradores intenten crear una cortina de humo.

Pero un nuevo informe de primera línea ha arrojado un poco más de luz sobre la participación occidental en los ataques ucranianos en profundidad, lo que sin duda confirmaría lo anterior. Esta vez la información procede de una fuente militar ucraniana.

La información analiza el ataque ruso del 10 de octubre, que causó cortes de electricidad en muchas ciudades, incluida Kiev. La defensa antiaérea no pudo repeler el ataque en masa de los drones rusos Geran. Fracasaron los misiles Patriot y Samp-T que protegen las ciudades ucranianas, y principalmente a Kiev, porque se quedaron sin munición y el tiempo de recarga fue largo.

Cuando hay docenas de drones volando, la recarga se convierte en un problema crítico, por no hablar de los misiles Iskander, que vuelan con cambios de trayectoria impredecibles y son casi imposibles de derribar. El informe ucraniano añade de que la defensa antiaérea es un sistema único y que, a menudo “existe una barrera lingüística” y los operadores “no se entienden entre sí”.

Por lo tanto, al menos “algunos” de los operadores de la defensa antiaérea son los aliados de Ucrania que no hablan ucraniano. Es lo que Putin ha descrito como una guerra de la OTAN contra Rusia, que ha dado lugar al anuncio de Trump de que está estudiando el envío de misiles Tomahawk a Ucrania si Putin no hinca la rodilla.

Es la primera vez que Ucrania lo admite abiertamente. Pero, una vez más, es posible que se trate del envío de un “mensaje” al Kremlin. A diferencia de los anteriores misiles entregados a Ucrania, los Tomahawk solo se utilizarían en ataques profundos.

Lukashenko, que ha ejercido de mediador clave con el gobierno de Trump, describe las declaraciones sobre los Tomahawk como una típica táctica de negociación de Trump.

En cualquier caso, demuestran la profunda implicación de la OTAN en la guerra y justifican aún más la continuación de la campaña rusa. La entrega de los Tomahawk sería una escalada que traspasaría las “líneas rojas”, impediría un final rápido de la guerra y garantizaría la conquista del programa máximo de Rusia. Quedaría más claro que nunca que la guerra es una batalla existencial para Rusia y, por lo tanto, solo puede resolverse satisfactoriamente con la disolución completa y decisiva del Estado ucraniano tal se forjó en 2014.

Esto demostraría aún más a los rusos que las treguas son inútiles, ya que el período de entreguerras solo serviría para impulsar un gigantesco rearme de Ucrania, sin nuevas limitaciones de armamento, ni siquiera estratégicas, como los Tomahawk.

(*) https://www.ft.com/content/f9f42c10-3a30-4ee1-aff7-3368dd831c8c

La multitud acoge en Gaza a los dos mil presos palestinos liberados

La Oficina de Información sobre Prisioneros Palestinos confirmó que el primero de los 38 autobuses que transportan a los presos palestinos partió hacia la Franja de Gaza, lo que marca un hito significativo en el acuerdo de liberación de prisioneros alcanzado en el marco del alto el fuego.

Entre los liberados se encuentran varios presos que han pasado décadas en la cárcel. Un total de 154 prisioneros serán enviados al extranjero, mientras que el resto regresará a sus hogares en Cisjordania, Jerusalén y Gaza.

Israel intentó eludir sus obligaciones en virtud del acuerdo, como lo ha hecho en acuerdos anteriores. Sin embargo, la resistencia palestina mantuvo su postura y confirmó los nombres acordados, incluyendo los de los presos de larga duración.

En Jan Younis una gran multitud se reunió para dar la bienvenida a los prisioneros liberados, ondeando banderas para celebrar el evento. Mientras tanto, en Cisjordania, los autobuses que transportaban a los prisioneros liberados llegaron a Ramala, donde la gente se reunió en el Palacio Cultural para darles la bienvenida.

Entre los dos mil liberados, se espera que 250 que cumplían cadena perpetua sean liberados en Cisjordania, la Jerusalén y el extranjero.

Israel intensificó la represión de las celebraciones públicas en Jerusalén y Cisjordania tras la liberación ayer de los presos palestinos, como parte de la primera fase del acuerdo de alto el fuego.

Los servicios de inteligencia israelíes citaron a las familias de los presos cuya liberación estaba prevista, instándolos a firmar acuerdos de libertad condicional. Las condiciones impuestas incluyen la prohibición de reuniones públicas, encuentros o cualquier tipo de celebración. Añadió que cada detenido liberado será escoltado directamente a su domicilio por un vehículo de inteligencia para hacer cumplir estas restricciones.

En un comunicado publicado ayer, Hamas destacó el fracaso de Netanyahu y del ejército israelí, tras dos años de una brutal guerra de exterminio, en recuperar por la fuerza a sus rehenes. Hamas dice que finalmente los ocupantes se han visto obligados a aceptar las condiciones de la resistencia palestina, reafirmando que la única manera de recuperar a sus soldados es mediante un intercambio negociado y el cese de la agresión.

El movimiento palestino enfatizó que la resistencia ha hecho todo lo posible para preservar la vida de los prisioneros, a pesar de los incansables intentos de Netanyahu y su “ejército terrorista” de atacarlos y eliminarlos.

La declaración destaca que en las cárceles israelíes los presos palestinos son víctimas de abusos sistemáticos, torturad y asesinatos.

Hamas afirma, además, que la liberación de sus “heroicos presos”, muchos de los cuales cumplen cadena perpetua o largas condenas y han pasado décadas tras las rejas, es resultado de la resistencia de la Franja de Gaza.

El pillaje contra las empresas chinas se extiende a Europa

Estados Unidos tose y sus acólitos europeos se resfrían. El domingo el gobierno neerlandés declaró que había tomado una decisión “completamente excepcional” al intervenir una filial de la empresa china Wingtech, Nexperia, con el mismo pretexto sagrado de siempre: la seguridad nacional.

El 30 de septiembre el Ministerio de Economía neerlandés restringió las decisiones comerciales de Nexperia y sus filiales, privando así a los accionistas chinos del control sobre su empresa.

Posteriormente, Wingtech emitió un comunicado protestando contra este trato discriminatorio hacia las empresas chinas. Es un caso grave de acoso por parte del gobierno neerlandés a una empresa de chips controlada por China.

El objetivo es confiscar el capital y los activos tecnológicos que las empresas chinas han acumulado a lo largo de los años. El expolio forma parte de la guerra económica y reviste la forma de un auténtica “piratería informática”. La BBC señaló que el comunicado del gobierno neerlandés no explicaba por qué las operaciones de la empresa suponían algun tipo de riesgo.

El Financial Times asegura que las restricciones impuestas a China por el Departamento de Comercio de Esrados Unidos en septiembre ha exacerbó las tensiones entre los países occidentales y China en el sector de las altas tecnologías. La agencia Bloomberg reconoce que la caza emprendida contra las empresas chinas intensificarán aún más las tensiones entre China y la Unión Europea.

Las acciones del gobierno neerlandés contra Nexperia son extremadamente atroces, van mucho más allá de las regulaciones comerciales normales e implican una flagrante coerción política y connotaciones discriminatorias con la patente de corso de la “seguridad nacional”, no vacilando en acabar con la sacrosanta propiedad privada y los derechos de los accionistas, la economía de mercado y, en definitiva, todas y cada una de las normas que la Unión Europea ha proclamado de forma solemne.

No es un choque entre el gobierno neerlandés y una empresa china, sino una flagrante violación de las normas internacionales por parte de Países Bajos. La descarada persecución de las empresas chinas por parte de Estados Unidos está generando una preocupación a escala mundial entre los especuladores.

El lunes, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino montó en cólera y las represalias no tardarán en aparecer. El proteccionismo vuelve a estar de moda.

El inminente ataque ruso ya tiene fecha de inicio: 2029

Como en la Guerra Fría, hay que mantener la tensión permanentemente, alimentar la paranoia con titulares cada vez más estrafalarios en los medios. El inminente ataque ruso ya tiene fecha de inicio. En Alemania, la Agencia Federal de Inteligencia estima que podría ocurrir antes de 2029.

Ayer, durante una audiencia parlamentaria, las tres agencias de inteligencia del país pidieron a los diputados poderes más amplios; necesitan tenerlo todo preparado para entonces. Ante el aumento de los vuelos de drones en el espacio aéreo europeo, los cabecillas del servicio de inteligencia alemán advirtieron sobre la posibilidad de un ataque contra la OTAN incluso antes de 2029.

“No debemos dormirnos en los laureles pensando que un posible ataque ruso no ocurrirá antes de 2029 como muy pronto”, advirtió Martin Jäger, nuevo director de la Agencia Federal de Inteligencia (BND). “Ya estamos en plena acción”, añadió.

Hasta ahora, las agencias de inteligencia han estado hablando de 2029 como un punto de inflexión, cuando Rusia tendría la fuerza militar suficiente para participar en una guerra importante contra la OTAN, dada la reducción de tropas y equipos para la guerra en Ucrania. Pero los jefes del espionaje alemanas han decidido que eso ya no es así. Los rusos han adelantado sus planes.

Los espías le dan la vuelta a la tortilla sin complejo ninguno. Moscú cree tener “posibilidades realistas de expandir su zona de influencia hacia el oeste”, dicen, y lograr que Europa “dependa de Rusia”. Para sonseguir ese objetivo, Rusia no dudará en entrar en “guerra directa con la OTAN”, declaró Jäger. Coincidiendo con el director ejecutivo de Airbus, el ejecutivo cree que, en el mejor de los casos, Europa se caracteriza por una “paz gélida” que puede convertirse en “caliente“ en cualquier momento. “La línea entre la paz y la guerra se está difuminando cada vez más”, afirmó Jäger como si fuera una aportación notable a la teoría de la guerra.

Los argumentos son siempre los mismos: aumento de los sobrevuelos con drones, los sabotajes y las campañas de desinformación e influencia. La sombra de Moscú se proyecta cada vez más claramente sobre Europa occidental. “Los medios híbridos que Rusia utiliza para este propósito son ahora omnipresentes. La frecuencia de estos eventos aislados marca una nueva etapa en la confrontación. Una confrontación en la que Rusia nos considera un adversario y una parte beligerante. Debemos prepararnos para una mayor escalada de la situación”, explicó el jefe de los espías, que asumió el cargo el pasado mes de septiembre.

En el mismo sentido, Sinan Selen, el nuevo jefe de la Oficina para la Protección de la Constitución, quien asumió el cargo la semana pasada, se pronunció en el mismo sentido: “Rusia persigue agresivamente sus ambiciones de poder contra Alemania, la Unión Europea y sus aliados occidentales. Los servicios de inteligencia rusos intensifican constantemente sus actividades con el objetivo estratégico de debilitar las democracias liberales”.

Su perorata fue otra colección de tópicos sobre las guerras modernas, que ya no se resuelven solo con tanques, sino también con drones, ciberataques y desinformación. “Estas amenazas híbridas, combinadas con el espionaje, el sabotaje y los movimientos extremistas, están comprometiendo la capacidad operativa de la Bundeswehr y la OTAN”, declaró Martina Rosenberg, jefa del servicio de contrainteligencia militar alemán (BAMAD).

Con el inicio ayer de las maniobras de guerra nuclear “Steadfast Noon” de la OTAN, la jefa explicó que las fuerzas hostiles intensificaban sus actividades “con el objetivo de infiltrarse en la Bundeswehr” para debilitar al ejército alemán y a toda la Alianza Atlántica. La brigada de la Bundeswehr que se está formando actualmente en Lituania, se encuentra entre los principales objetivos de los malvados rusos.

Es lógico que los jefes de la inteligencia alemana exijanmanga ancha para poder responder al desafío ruso. “La tolerancia, la moderación y la complacencia son interpretadas como debilidades por adversarios como Rusia”, explicó Jäger. Hay que enfrentarse a los adversarios de Alemania “donde sea necesario” y “asumir mayores riesgos, de forma controlada y consistente”.

Los diputados tienen que ser comprensivos. Las nuevas guerras híbridas exigen manga ancha, saltarse las leyes de vez en cuando. El rápido desarrollo de la inteligencia artificial, los drones autónomos y el realismo visual de las noticias falsas exigen un margen de maniobra más amplio. Jäger reconoció que eso podría provocar una reacción pública negativa, pero solicitó compresión a los políticos.

En un país con un pasado nazi muy negro, este tipo de solicitudes suponen un llamamiento descarado a la fascistización. Más de uno lo volverá a lamentar, como en 1945.

Las tropas estadounidenses se despliegan en Israel para supervisar el alto el fuego

Trump quiere desarmar a Hamas mediante el despliegue de tropas de los países árabes y Turquía. Desplegará hasta 200 tropas en Israel como parte de una fuerza multinacional para supervisar el alto el fuego con Hamas.

Las tropas, dirigidas por el almirante Brad Cooper del Comando Central (Centcom), dirigirán un centro de coordinación militar, que incluirá a soldados de Egipto, Qatar, Turquía y Emiratos Árabes Unidos.

Las fuerzas estadounidenses no entrarán en Gaza, sino que operarán un centro de control conjunto para integrar la fuerza multinacional, que informará a Israel y Hamas (a través de Egipto y Qatar) sobre la situación en Gaza y cualquier posible violación de la tregua.

El plan de alto el fuego de Trump incluye la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización (FSI) temporal desplegada en Gaza para desarmar a Hamas, una exigencia clave que Israel no ha podido lograr por la fuerza.

Además, Israel exige la destrucción de la infraestructura de la resistencia paletina, especialmente la red de túneles. Otro aspecto del plan es la creación de una policía local, pero sin autorización para establecer una fuerza militar.

En la primavera del año pasado, Estados Unidos desplegó mil soldados, supuestamente para construir un puerto frente a la costa de Gaza para entregar ayuda humanitaria. Al menos 62 soldados estadounidenses resultaron heridos durante la construcción del pontón, que solo estuvo operativo durante unos 20 días y costó aproximadamente 230 millones de dólares.

El ejército israelí utilizó el embarcadero en secreto como parte de una incursión para rescatar a rehenes israelíes retenidos por Hamas en el campamento de Nuseirat en Gaza.

La incursión resultó en intensos bombardeos israelíes contra el campamento desde aire, mar y tierra para distraer la atención de los movimientos de los infiltrados israelíes. Murieron 226 palestinos e hirieron a más de 400. Los médicos de Nuseirat describieron las escenas dentro del Hospital Al Aqsa al día siguiente del ataque como un auténtico baño de sangre.

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