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Autor: Redacción (página 34 de 1360)

La guerra contra Rusia es a fecha fija

Ya no falta casi nadie por pronunciarse. La guerra contra Rusia no va a ser una sopresa. Alemania dice que comenzará en 2029, Reino Unidos adelanta la fecha un año y ahora Francia dice que empezará dentro de “tres o cuatro años”.

“La defensa es un proceso a largo plazo, pero hoy mi desafío es a corto plazo. No soy el único [en pensarlo]: es una observación compartida”, ha afirmado el general Fabien Mandon, Jefe del Estado Mayor de la Defensa durante una audiencia en la Asamblea Nacional.

El 13 de julio durante su tradicional discurso en el Hôtel de Brienne, el presidente Macron anunció una aceleración en la implementación de la Ley de Planificación Militar, con un aumento previsto del presupuesto del ejérito a 64.000 millones de euros para 2027, dos años antes de lo previsto.

El general francés calificó al rearme como una emergencia. La situación internacional “se está agrietando por todas partes”, declaró el general francés, empezando por Europa. “La guerra continúa en nuestro continente”, insistió.

“Todos podemos esperar que esta guerra [de Ucrania] termine, y todos estamos trabajando para ponerle fin. Pero ¿será la última? Estoy aquí para garantizar la protección del pueblo francés y los intereses de nuestro país. En 2008, el primer ataque en Georgia. En 2014, el ataque en Crimea. En 2022, otro ataque. No creo que sea el último. Espero que sí. Pero apostar a que será el último y a que nunca volverá a ocurrir en nuestro continente es negarse a reconocer parte del riesgo que pesa sobre nuestras sociedades”, explicó a los diputados.

Naturalmente, la culpa la tiene Rusia, que ha iniciado las hostilidades por doquier, para lo cual Madon tuvo que callar que el plan francés de rearme es anterior a 2022. Por eso la prioridad no son las pensiones, ni los derechos sociales. Lo único que preocupa es la guerra, la gran tapadera que sirve para ocultar la crisis económica y los recortes a los trabajadores.

La industria armamentista “es la prioridad absoluta” porque Rusia se ha vuelto “muy superior a la de los europeos en áreas críticas”, como municiones y equipos militares importantes. Los rusos “producen con gran rapidez y cuentan con la experiencia de tres años de guerra. Han aprendido a reorganizarse con un objetivo claro: ser capaces de enfrentarse a la OTAN”, continuó.

El Kremlin “cuenta con una base industrial plenamente movilizada” para la guerra y “podemos imaginar que, una vez firmada la paz o finalizada la lucha, Rusia seguirá armándose durante años”, añadió Mandon.

En fin, un panfleto delirante de principio a fin para infundir pánico y que los trabajadores se aprieten el cinturón todavía más. Rusia “es un país que podría verse tentado a continuar la guerra en nuestro continente” y “este es el factor determinante de lo que estoy preparando”, resumió.

China también está en la lista negra

Naturalmente, al general francés no le basta con Rusia; al otro lado del mundo, China también está en la lista negra. Ha alcanzado un nivel tal de calidad “que debe tenerse absolutamente en cuenta”, afirmó.
“La pregunta para mí es en qué momento China, que está asumiendo una responsabilidad diferente a escala internacional, utilizará su poderío militar y decidirá avanzar hacia una visión diferente del mundo. Como podemos ver, existe un deseo de redefinir las normas internacionales”, explicó.

En estas condiciones, el objetivo del ejército francés es estar preparado “para una conmoción en un plazo de tres o cuatro años”. Esa conmoción podría ser una especie de prueba, que “quizás ya exista en su forma híbrida, pero de forma más violenta”.

En fin, el general pidió más dinero a los diputados, que deben olvidarse de que Francia ya no puede pagar sus deudas. Deben votar a favor del proyecto de ley de presupuestos para el año que viene. Es fundamental, insistió. “Ya en la percepción, si nuestros potenciales rivales, nuestros adversarios, perciben que nos esforzamos por defendernos y que tenemos esta determinación, entonces pueden rendirse. Si sienten que no estamos preparados para defendernos, no veo qué puede detenerlos”, concluyó.

China y Estados Unidos avanzan hacia un compromiso en la guerra económica

Mañana Trump y Xi Jinping se reunirán al margen de la cumbre de la ASEAN, la Asociación de Países del Sudeste Asiático. Las negociaciones comerciales entre ambas partes parecen bien encaminadas y el optimismo crece. Ayer secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, comentó en Malasia que las conversaciones habían sido muy positivas y que esperaban firmar un “acuerdo marco muy fructífero”.

Ambas partes han negociado sobre el mercado agrícola, TikTok, el fentanilo, el comercio, las tierras raras y las relaciones bilaterales en general. Ayer anunciaron un acuerdo sobre tierras raras y soja. El viceprimer ministro He Lifeng encabezó la delegación china, acompañado por el representante comercial Li Chenggang y el viceministro de Finanzas Liao Min. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, formó parte del equipo estadounidense.

Las dos economías mundiales de mayor tamaño quieren evitar una escalada en la guerra comercial que los mantiene enfrentados desde los tiempos de la pandemia y el “virus de Wuhan”. Trump ha amenazado a China con imponer unos aranceles del 100 por cien para el 1 de noviembre, en respuesta al control más estricto de Pekín de sus exportaciones de tierras raras.

No hay muchos más detalles sobre las reuniones. El principal negociador del equipo chino, Li Chenggang, llegó el sábado por la mañana junto al viceprimer ministro chino He Lifeng. En el bando estadounidense, la delegación está compuesta por el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante de comercio Jamieson Greer.

Las discusiones también tienen como objetivo prepararse para la reunión entre Trump y Xi Jinping el próximo martes, en Malasia, en la cumbre de la ASEAN. La reunión es crucial para resolver ciertos conflictos en torno a los aranceles, el control de la tecnología o las compras de soja china.

Los rusos ‘tienen que hacer concesiones’

El sábado Trump comenzó una gira de cinco días por Asia, que lo llevará a Malasia, Japón y Corea del sur, donde dijo a los periodistas que los rusos “tienen que hacer concesiones. Creo que nosotros también deberíamos. Estamos en el 157 por cien de los derechos de aduana para ellos. No creo que sea sostenible para ellos. Quieren rebajarlas y nosotros queremos obtener algunas cosas de ellos”, dijo Trump desde la puerta de su avión.

El espinoso tema de Taiwán y la guerra en Ucrania también estarán en las negociaciones, añadió Trump, que espera reunirse con el dirigente norcoreano Kim Jong-un durante su gira por Asia. “Estaré 100 por cien listo. Me llevo muy bien con Kim Jong-un”, dijo a los periodistas. Su última reunión con Kim Jong Un fue en 2019.

La contribución de China a la resolución de las crisis africanas

Desde la década de los noventa hasta la actualidad, África ha sido escenario de una maraña de crisis (políticas, golpes de estado, guerras civiles, terrorismo, crimen organizado multinacional, piratería marítima, choques fronterizos) que nunca son simplemente convulsiones internas. Son producto de un sistema mundial de dominación, mantenido mediante alianzas ocultas, injerencias y redes de patrocinio dispersas. Sin embargo, durante la última década, un actor importante, China, y el bloque del Sur, que oscila en torno a los Brics y la OCS, han desempeñado un papel de contrapeso, interviniendo no para someter, sino para cooperar. El cambio está alterando gradualmente la arquitectura mundial de fuerzas.

África es un continente maltratado, pero no vencido. De Bamako a Jartum, de Trípoli a Kinshasa, el derramamiento de sangre y las ruinas acumuladas revelan una amarga verdad: la de un continente secuestrado por las convulsiones políticas de un orden internacional unipolar en sus últimas etapas. Desde la independencia, cada década ha visto a África convertirse en un laboratorio para las ambiciones occidentales, un escenario de experimentación militar, política y económica donde, bajo la apariencia de ayuda y democracia, se reproducen viejos reflejos coloniales. Es precisamente en este escenario saturado de tragedias recurrentes que China, paciente y metódicamente, por supuesto, ha emergido como el actor del reequilibrio, transformando la dependencia en asociación y la crisis en una oportunidad para recuperar la soberanía.

Desde 2011, año de la dislocación y el desmembramiento de Libia bajo las bombas de la OTAN (preludio de la reacción en cadena de desestabilización en el Sahel), África ha entrado en una era de agitación orquestada. La caída de Gadafi, piedra angular de la estabilidad regional, desató una oleada de armas y milicias que invadieron Mali en 2012, Burkina Faso en 2015 y Níger en 2023. Los sucesivos golpes de Estado —Mali (2020, 2021), Burkina Faso (2022), Níger (2023)— no son anomalías africanas, sino síntomas de un desorden político deliberado: el de un Occidente que, tras destruir los equilibrios, se erige en un bombero incendiario, distribuyendo sanciones, mandatos judiciales y bases militares bajo el pretexto de la “estabilidad democrática”.

Al mismo tiempo, en el este del Continente, otras heridas se estaban cerrando: la guerra de Tigray en Etiopía (2020-2022), el resurgimiento de los enfrentamientos en los Kivus de la República Democrática del Congo (2023-2025), la guerra fratricida en Sudán entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (abril de 2023), por no hablar de Sudán del sur, desgarrado por la guerra civil desde 2013. Estas tragedias se suman a la crisis en curso en la República Centroafricana (desde 2012), las tensiones poselectorales en Costa de Marfil (2010-2011) que siguen polarizando la escena política nacional y probablemente afecten a las elecciones presidenciales previstas para el 25 de octubre de este año, y la fragilidad crónica de los Estados del Golfo de Guinea.

En todas partes, el mismo escenario: la mano invisible de las antiguas potencias coloniales y sus representantes transatlánticos, alimentada por la lógica del caos, la extracción y el control. Además, la crisis sudanesa ha alcanzado un nuevo nivel de horror extremo desde 2023: el enfrentamiento entre el ejército del general Abdel Fattah Al Buhan y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) encabezadas por Mohammed Hamdan “Hemetti” ha desembocado en una guerra civil a gran escala. Hasta la fecha, se han registrado más de 150.000 muertos y 13 millones de desplazados, mientras que Darfur se hunde en un abismo de violencia étnica y fragmentación.

Occidente destruye, China construye

Tantas crisis, tantos lugares, tantas fechas: cada una de ellas demuestra que África no es producto de la casualidad, sino un receptáculo de desorden impuesto. En este contexto, China, lejos de ser un “creador de deuda”, ofrece un modelo alternativo.

Frente a esta fábrica de desastres, China ha elegido otro camino. Desde su primer Libro Blanco sobre África (2006), Pekín ha privilegiado el diálogo político, el desarrollo económico y una mediación discreta pero firme. Donde Occidente bombardea, China construye; donde Washington sanciona, Pekín negocia; mientras París se refugia en la nostalgia de un imperio perdido, Pekín construye infraestructuras, hospitales y corredores económicos. La Nueva Ruta de la Seda, propuesta en 2013, ha convertido a África en un pilar del diseño multipolar. Más de 50 países africanos participan actualmente, transformando los puertos de Mombasa, Yibuti, Lagos y Dar es Salaam en encrucijadas estratégicas para el comercio euroasiático. Estas inversiones no se limitan a la economía: refuerzan la paz a través de la prosperidad, una palanca que ningún ejército extranjero puede ofrecer.

Por ejemplo, en la República Centroafricana, la diplomacia china apoyó el proceso de estabilización iniciado bajo la égida de la Unión Africana y Rusia, demostrando que la seguridad no se puede decretar desde Bruselas ni Washington, y mucho menos desde Londres, sino que se construye mediante el respeto a la soberanía. En la República Democrática del Congo, China invirtió en la reconstrucción de infraestructuras y en el sector minero, promoviendo un enfoque de beneficio mutuo justo cuando las multinacionales occidentales continuaban saqueando el cobalto y el coltán para sus industrias de alta tecnología. En Sudán y Sudán del Sur, Pekín asumió un discreto papel de mediador, enviando a sus diplomáticos a las negociaciones de Adís Abeba y posteriormente a los foros regionales de la IGAD (*), manteniendo al mismo tiempo una presencia económica constante. En Somalia, la cooperación china facilitó el desarrollo del puerto de Mogadiscio y el entrenamiento de la guardia costera, contribuyendo así a reducir la piratería marítima donde la intervención militar occidental había fracasado.

Desde sus inicios, Pekín estableció el Foro de Cooperación China-África (FOCAC), pero fue en las décadas de 2010 y 2020 cuando se convirtió en un instrumento de infraestructura, inversión y mediación. Por ejemplo, en 2024, China firmó importantes acuerdos con Chad y Senegal para infraestructura eléctrica, hídrica y de defensa, otorgando mayor peso a los Estados que a los donantes condicionales. En Mali, la relación estratégica se ha fortalecido y China ha invertido en las necesidades malienses, proporcionando apoyo en infraestructura a un país asolado por el terrorismo, las insurrecciones y la agitación política.

Esta postura también se ha reflejado en la diplomacia. En 2022 China apoyó la conferencia “Iniciativa de Paz, Buen Gobierno y Desarrollo del Cuerno de África”, que reunió a los países de la región (Etiopía, Yibuti, Somalia, Kenia) en torno a un diálogo centrado en la paz y el desarrollo, sin interferencias. Los efectos de esta diplomacia no intrusiva son aún más poderosos porque se interconectan con la expansión de los Brics y el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), que financian infraestructuras en África sin condiciones moralizantes. Muchos son estados africanos que, al unirse al bloque Brics (Egipto, Etiopía), fortalecen su autonomía diplomática frente a las antiguas potencias.

Una revolución silenciosa

Este cambio estratégico no reconforta a quienes añoran el unipolarismo occidental. Desestabiliza las narrativas según las cuales Occidente es la única civilización. Donde Washington sanciona nombrando a terroristas, Pekín invierte abriendo rutas; donde París proclama la paz para imponer bases, China propone primero el desarrollo, el único camino hacia el progreso.

Pero es a nivel mundial donde el alcance de esta acción adquiere un carácter histórico. China, a través de sus alianzas dentro de los Brics y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), está articulando un nuevo paradigma: el del multipolarismo para la consolidación de la paz. Al integrar a nuevos miembros y socios africanos (Egipto, Etiopía, Nigeria), los Brics se están convirtiendo en la primera plataforma donde África puede hablar en igualdad de condiciones con las potencias emergentes. En este contexto, China promueve un modelo de resolución de crisis basado en el desarrollo inclusivo, la no injerencia y el respeto mutuo, principios que las antiguas potencias occidentales nunca han querido aplicar.

El impacto político es asombroso. África deja de ser una periferia para convertirse en un centro, un actor clave en la reestructuración mundial. Al apoyar la paz mediante la infraestructura, Pekín está transformando la naturaleza misma del poder internacional. La antigua ecuación colonial de inestabilidad = dependencia se invierte ahora en cooperación = soberanía. Esta dinámica horroriza a los defensores del mundo unipolar: ver cómo el continente que creían eternamente subyugado se emancipa gracias al acero chino, a las vías de desarrollo y a la diplomacia del respeto.

La cruda realidad es evidente: las crisis africanas no son el resultado de una incapacidad endógena, sino de un parasitismo exógeno organizado. China ataca esta causa sistémica que resulta inquietante. Al apoyar los procesos de reconciliación en Mali, ofrecer alternativas económicas a las sanciones occidentales contra Níger, invertir en la reconstrucción de Mozambique tras el terrorismo o proponer planes de paz realistas para Sudán, China no solo está ayudando: está reconfigurando el mapa.

Al observar las principales crisis africanas —Costa de Marfil (2002-2003), Mali (2020, 2021), Burkina Faso (2022), Níger (2023), Sudán (desde 2023) y la República Democrática del Congo (2025)—, comprendemos que estas rupturas estructurales no ocurren en el vacío. Son momentos en los que la soberanía y la dependencia colisionan. China, como socio alternativo, se encuentra hoy en el centro de este choque silencioso.

La contribución de China a la resolución de las crisis africanas no es una mera asistencia: es una revolución silenciosa que enfrenta excavadoras contra bombas, comercio contra coerción, solidaridad contra cinismo. En este cambio, todo el orden mundial se tambalea, para gran consternación de quienes añoran el unipolarismo euro-estadounidense-atlántico. El siglo XXI no será el de las intervenciones humanitarias, sino el del despertar del sur mundial, orquestado por una alianza de razón y respeto. África, considerada durante mucho tiempo el punto débil del mundo occidental, se está convirtiendo ahora en el corazón palpitante del multipolarismo, y China, en su catalizador estratégico.

Mohamed-Lamine Kaba https://chinabeyondthewall.org/why-does-chinas-contribution-to-resolving-crises-in-africa-bother-the-west-so-much/

(*) La IGAD es la Autoridad Intergubernamental de Desarrollo, una organización regional de África oriental que se formó en 1986. Su objetivo principal es promover la cooperación y el desarrollo económico, así como la paz y la seguridad en la región. Está compuesta por ocho Estados miembros: Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán del Sur, Sudán y Uganda.

Además de abordar cuestiones económicas, la IGAD también se involucra en la resolución de conflictos y la gestión de crisis, especialmente en contextos de sequía y desastres naturales. Su enfoque busca mejorar la vida de las personas en la región a través de iniciativas de desarrollo económico y cooperación política.

80 años de agresiones imperialistas contra Irán

En 1953 Irán padeció un golpe orquestado por los Reino Unido y Estados Unidos que derrocó al primer ministro -democráticamente elegido- Mohammad Mossadegh, para restaurar a la monarquía encabezada por Mohammad Reza Pahlavi. Fue una operación conjunta del MI6 y la CIA, apoyada por los políticos vendidos, los altos oficiales del ejércitto y, naturalmente, los periodistas mercenarios, que se sumaron a unas protestas callejeras orquestadas desde el exterior.

Durante cuatro días, Irán cayó en una ola de asesinatos, ataques con bombas y sabotajes, que resultaron en la caída de Mossadegh. El golpe se cobró cientos de vidas y el juicio farsa de Mossadegh inauguró 26 años de gobierno despótico, que terminó con la revolución de 1979, encabezada por el imán Jomeini.

Este golpe sirvió más tarde como modelo para intervenciones similares en el mundo árabe. El imperialismo nunca admitiría la nacionalización delpetróleo ni de ningún otro recurso natural. Desde 1900 Reino Unido había mantenido el monopolio de la industria petrolera de Irán a través de la Compañía Petrolera Anglo-Iraní (AIOC), ofreciendo a Teherán solo las migajas.

El gobierno de Mossadegh intentó negociar unas condiciones más equitativas, pero se enfrentó a una fuerte resistencia imperialista. La AIOC, famosa por su terrible trato a los trabajadores iraníes, se opuso a cualquier negociación. En respuesta, el parlamento iraní aprobó la nacionalización de la industria petrolera y la expulsión de los administradores extranjeros. Londres respondió con sanciones económicas, se apoderó de los petroleros que transportaban el crudo e incluso planeó una intervención militar en el suroeste de Irán.

El espionaje optó por el golpe de Estado, utilizando redes secretas originalmente construidas para contrarrestar la influencia soviética. En lugar de tratar a Teherán como un socio con derechos comerciales, Washington y Londres trataron a Irán como a una colonia. Temían que la nacionalización de Irán inspirara a otros países a liberarse del saqueo de los recursos naturales.

La BBC pone en marcha la campaña de intoxicación

En estrecha colaboración con la embajada británica, la BBC comenzó la campaña de intoxicación -especialmente por la radio- para poner a los iraníes en contra del gobierno y de la nacionalización. Los diplomáticos y periodistas occdentales decían que la población iraní era analfabeta y fácil de engañar.

Los diplomáticos pidieron a la BBC que retratara la nacionalización como un suicidio económico, insistiendo en que la AIOC era una empresa caritativa. Los oyentes iraníes respondieron diciendo que el gobierno británico nacionalizaba el carbón y el acero, al tiempo que calificaba de “ilegal” la nacionalización del petróleo iraní.

Para poner en pie a un movimiento de disidencia en la calle, la BBC transmitió falsas voces iraníes opuestas a la nacionalización; resultaron ser ciudadanos británicos. Mientras tanto, los medios de comunicación estadounidenses vilipendiaron a Mossadegh como un “dictador” al estilo de Hitler o Stalin y aplaudieron el regreso del Sha como una victoria para la estabilidad política del país.

Durante décadas la monarquía pelele impuesta a Teherán sembró un resentimiento duradero entre los iraníes, que culminó en la revolución de 1979 encabezada por Jomeini. Cuando los estudiantes ocuparon la embajada de Estados Unidos, lo justificaron por temor a otro golpe respaldado por los imperialistas, una sospecha confirmada por documentos clasificados encontrados en su interior.

La crisis asestó un golpe fatal a la reelección del presidente estadounidense Jimmy Carter, víctima de una estafa electoral organizada por Reagan, denominada October Surprise.

Medio siglo de intoxicación mediática

Desde 1979, la política imperialista hacia Irán se ha mantenido en los mismos términos, apoyando a las sectas terroristas, el patrocinio de operaciones encubiertas, la imposición de sanciones y la congelación de miles de millones de activos iraníes. A pesar de los registros desclasificados de la CIA que confirman la participación de Estados Unidos y Reino Unido en el golpe contra el gobierno de Teherán, la intoxicación sigue intentado reescribir la historia.

Cuentan con la inspiración de iraníes, como el diplomático pahlavi Darioush Bayandor y los escritores Abbas Milani, Amir Taheri y Ray Takeyh, a menudo vinculados a grupos de presión: el Winep, el Instituto Gatestone… Radio Farda, BBC Persian, Iran International y DW Persian, difunden una retórica prefabricada. El enviado de Estados Unidos, Brian Hook, insiste en que Estados Unidos no tuvo ningún papel en el golpe. Lo mismo siguen diciendo los diplomáticos británicos, que no reconocen el papel del MI6, a pesar de algunos, como el antiguo ministro de Asuntos Exteriores, David Owen, han instado a reconocer la verdad.

La actualización de los planes de injerencia

La reciente guerra de 12 días contra Irán por parte del régimen israelí, con el apoyo de Estados Unidos, representó el último intento de desestabilizar al país a través de la agresión militar y provocar un cambio de régimen.

Desde que regresó al poder en 2022, Netanyahu ha presionado para organizar un golpe de Estado en Irán. En junio, en una entrevista en la cadena Fox, sugirió que las acciones militares de Israel podrían conducir al colapso de la República. El gobierno de Trump jugó con dos barajas: mientras participaba en las negociaciones nucleares indirectas con Teherán, en secreto proporcionaba apoyo al régimen israelí en su agresión contra Irán.

Pocos días después del inicio de la guerra de los 12 días, Estados Unidos llevó a cabo ataques no provocados contra las instalaciones nucleares de Irán, las amenazas de Trump de asesinar a los principales dirigentes de Irán fueron otra indicación de que la guerra de 12 días era un plan diseñado en Washington para desencadenar el colapso del gobierno iraní.

Los europeos también estuvieron involucrados en las actividades subterráneas, como lo demuestran los comentarios del canciller alemán, que defendieron la agresión y admitieron que era un trabajo sucio que Israel hace por “todos nosotros”.

Desde 1953 el objetivo del imperialismo es imponer un gobierno vasallo que despoje a Irán de su independencia militar, tecnológica y económica, reintegrándolo en la arquitectura occidental de dominación de Oriente Medio. El éxito de la maniobra daría a Estados Unidos e Israel una influencia indiscutible, y no sólo en Irán sino en toda la región.

Bélgica se opone a la incautación del dinero ruso

Con el dinero no se juega… sobre todo con el dinero de los demás. Era cuestión de tiempo que Bélgica tomara una decisión sobre los haberes rusos que tiene en la caja fuerte. Al final, ellos son los responsables y los que van a quedar fatal ante los especuladores del mundo entero. Euroclear y los demás banqueros belgas tienen que dar continuidad al negocio, y eso exige confianza.

El gobierno belga no ha dudado en ponerse por encima de sus socios de la Unión Europea, multiplicando las contradicciones internas de los Veintisiete. El primer ministro, Bart De Wever, se ha negado a validar el plan europeo para entregar 140.000 millones de euros a Ucrania de los activos rusos. No están dispuestos a asumir ningún riesgo judicial, financiero ni político. El expolio podría debilitar la estabilidad del euro y exponer a la Unión Europea a represalias.

Bélgica se plantó en la cumbre europea del jueves. De Wever dijo que “haría todo lo que esté a su alcance” para bloquear el expolio si no se cumplen tres condiciones esenciales.

La primera es una “mancomunidad total del riesgo”. Todos para uno y uno para todos. De Wever se niega a permitir que su país asuma las consecuencias por sí solo cuando Moscú reclame ante los tribunales. Por si misma Bélgica no puede asumir las responsabilidades que se van a derivar.

La segunda son las garantías: en el caso de un levantamiento de las sanciones o un tratado de paz, los Veintisiete tendrán que comprometerse a reembolsar inmediatamente a Rusia. “Si la operación sale mal, no estoy en posición, y ciertamente no estoy dispuesto, a pagar 140.000 millones de euros en una semana”, advirtió De Wever en la reunión. Sin una respuesta clara a esta condición, no podría dormir tranquilamente, dijo a los periodistas, según Politico.

Por último, el primer ministro belga insistió en que todos los países de la Unión Europea han robado dinero ruso y, en consecuencia, todos deberían comprometerse. “Sabemos que hay enormes sumas de dinero ruso en otros países, pero permanecen en silencio”, añadió. Para él, actuar solo sería una traición a la solidaridad europea.

Un precedente peligroso

De Wever recordó que el derecho internacional no ampara el robo a Tusia. Incluso durante la Segunda Guerra Mundial, los activos de los bancos centrales no fueron incautados. “Sería la primera vez”, dijo.

El robo podría socavar la credibilidad de la moneda europea. Confiscar los activos de un banco central extranjero cuestionaría la fiabilidad del euro como moneda de reserva internacional. Una medida sin precedentes de este tipo corre el riesgo de causar una pérdida de confianza mundial, debilitando la estabilidad monetaria de la zona de la moneda única.

El belga echó un jarro de agua fría y la cumbre se quedó en nada. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa reconoció que la decisión final tenía que ser pospuesta. Mientras tanto, la Comisión Europea ha recibido la consigna de proponer opciones. Hay que robar lo mismo de otra manera.

Increíblemente, los cabecillas de los Veitisiete no se lo esperaban. Ursula von der Leyen y sus mariachis creían que había apañado la disputa con Bélgica unos días antes de la reunión. Zelensky estaba en Bruselas con una bolsa preparada para llevarse el dinero inmediatamente porque ya no cuenta con la “ayuda” de Estados Unidos. Sin los europeos, el gobierno ucraniano se queda completamente solo.

A Luxemburgo tampoco le gustan los robos

Con la expansión del capital financiero, no sólo hay que tener en cuenta los atracos a los bancos sino, además, los atracos de los bancos. Hay muchos países “avanzados” que viven de guardar el dinero del mundo en sus cajas fuertes. Luxemburgo es unos de esos países parásitos y el Banco Central Europeo tampoco quiere complicaciones. Christine Lagarde, su directora, confirmó que si la Unión Europea utiliza activos rusos, tendrá que estar lista para devolverlos en su totalidad y sin demora en caso de que haya que capitular ante Rusia.

Rusia ya ha explicado que no va a dejar pasar el robo. Una y otra vez Maria Zajarova advierte que cualquier intento de confiscar los activos congelados resultaría en una “respuesta dolorosa”. El robo no va a quedar impune, y menos cuando la víctima ha ganado una larga guerra.

Por lo demás, los chorizos siguen dando muestras alarmantes de sus constantes peleas internas. Se lo van a pesar mejor y se han dado un plazo hasta diciembre.

El mito ‘judeo-bolchevique’

La expresión “judeo-bolchevique” se acuñó durante la Revolución de 1917, recuperando doctrinas reaccionarias anteriores que acusaban a los judíos de ser la causa de las movlizaciones sociales. La Revolución de Octubre había sido un golpe de Estado obra del judaísmo, dos corrientes que compartían el mismo sesgo internacionalista. Por el contrario, los reaccionarios presumían de patrioterismo.

Tras la revolución bolchevique la reacción política adoptó formas fascistas que presumían de resumir el verdadero “espíritu nacional” que, por lo demás, asimila la religión dominante y desconfía de las demás por ser “extranjeras”. En la España franquista esta amalgama se autodenominó “nacional-catolicismo”. Los judíos no eran “nacionales” y los ateos tampoco.

Tras la correspondiente metamorfosis la mitología sigue activa en la actualidad. En los viejos imperios feudales, la dominación política no era diferente de la religiosa y se fundamentaba en el principio “Cuius regio eius religio”: la religión de un país la impone el emperador. De ahi surgen expresiones como el “Sacro imperio Romano Germánico”, que expresaban la confesionalidad del Estado. En el feudalismo la política nunca estuvo separada de la religión. En un cierto territorio la población tenía una misma religión, que proporcionaba su identidad, y el rey era quien decidía esa religión. Las demás quedaban fuera y con ellas debían marcharse los que profesaban otro tipo de religiones, que es a política seguida por los “Reyes Católicos” al expulsar a los judios y los musulmanes, además de los gitanos, que tampoco eran considerados como autóctonos.

Lo mismo ocurrió en el Imperio ruso, donde se produjeron olas de pogromos o persecuciones contra los judíos entre 1881 y 1884 tras el asesinato del zar Alejandro II, del que fueron acusados, aunque en realidad el magnicidio fue cometido por los eseristas o socialistas revolucionarios (populistas, Narodnaya Volya). Sin embargo, daba lo mismo porque los marxistas empezaban a ser asociados al judaísmo, como el propio Marx.

Las brutales persecuciones no fueron espontáneas, sino que las fabricaron y divulgaron los dirigentes zaristas y el servicio secreto (Ojrana), con la siempre inestimable colaboración de la prensa.

Tras el atentado, los elementos más reaccionarios del zarismo intentaron impedir cualquier reforma política y, ese contexto, entre 1897 y 1901, Matvei Golovinsky, un agente del servicio secreto ruso, escribió el folleto de propaganda antisemita más famoso: Los Protocolos de los Sabios de Sión. La obra coincide del Primer Congreso Sionista en Basilea en 1897.

El texto plagia en gran medida un documento francés, el “Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu”, de Maurice Joly, un panfleto satírico y antimonárquico de 1864 que describía un plan ficticio de dominación mundial de Napoleón III. También incorpora una serie de otros panfletos antisemitas, y sus capítulos son reproducidos por el periódico reaccionario ruso Znamya, que en 1905 se reagruparon de nuevo bajo el nombre de “Centurias Negras”.

Estos movimientos se producen en el contexto del caso Dreyfus en Francia que recupera los ancestrales prejuicios de la población europea contra los judíos, sugiriendo que los revolucionarios forman parte de una “conspiración judía internacional”. La derrota de Rusia en la guerra ruso-japonesa de 1905 fue utilizada por el zarismoo para tapar su decadencia: la derrota era consecuencia de un sabotaje interno, lo que desató una segunda ola de pogromos.

En el contexto de esta oleada, las poblaciones de religión judías insistieron con más razón en los cambios políticos, participando en la Revolución rusa de 1905 y en la lucha por la independencia de Polonia. Los judíos pasaron a formar parte de los principales movimientos políticos y sociales de Europea oriental, así como de los sindicatos, las cooperativas y la prensa.

La Revolución de Octubre

Tras la Revolución de 1917, Lenin proclamó los fundamentos de la política soviética de protección de los judíos y las minorías religiosas. Los judíos no son los enemigos de los trabajadores, sino todo lo contrario: en contra de una leyenda ampliamente difundida, la mayor parte de los judíos son trabajadores. “Son nuestros hermanos, que, como nosotros, están oprimidos por el capital; son nuestros camaradas en la lucha por el socialismo”, escribió en 1919.

Asi se forjó la asociación “judeo-bolchevique” entre lo más negro de la reacción política occidental. El partido bolchevique estaba dirigido por judíos. En Reino Unido Churchill publicó un artículo en 1920 titulado “Sionismo vs. Bolchevismo” en el que deliraba sobre una “conspiración mundial para derrocar la civilización”, encabezada en Rusia por “terroristas judíos”.

La solución, decía Churchill, era el sionismo, que “en oposición al comunismo internacional, presenta al judío una idea nacional imponente“. Este “movimiento inspirador” está “en armonía con los verdaderos intereses del Imperio Británico”. Instaba a todos los judíos a unirse a aquel movimiento político.

En Estados Unidos el magnate Henry Ford reimprimió los Procolos de Sión en su periódico entre 1920 y 1922. Sus artículos se recopilaron en cuatro folletos titulados “El judío internacional”, de los que se distribuyeron cientos de miles de ejemplares. En Alemania, tuvieron un profundo impacto en el naciente movimiento nazi, hasta el punto de que Hitler citó a Ford como inspiración en Mein Kampf. Fue Alfred Rosenberg, un germanobáltico que huyó de Rusia en 1918, quien introdujo la noción de judeobolchevismo a Hitler, convirtiéndose posteriormente en el teórico más importante de los nazis.

La combinación de antisemitismo y anticomunismo se convertiría en el pilar ideológico de la reacción europea. En la posguerra, a pesar de la derrota fascista, el mito judeo-bolchevique siguió vigente. En Estados Unidos el senador McCarthy asimiló a los judíos con los comunistas. Hoover, el director del FBI de 1924 a 1972, también fue antisemita.

Entonces un gran número de criminales de guerra nazis (Reinhard Gehlen, Klaus Barbie, Otto von Bolschwing) fueran reclutados por los servicios de inteligencia estadounidenses para la guerra contra el comunismo, a pesar de su responsabilidad directa en las matanzas de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el concepto de judeo-bolchevismo quedó en un segundo plano, como seña de identidad de los fascistas y tuvo que reciclarse a sí misma.

Reapareció bajo las formas del colonialismo, el racismo y la xenofobia. La inmigración árabe y africana estaría orquestada por “los judíos mundialistas” y los grupos de presión. La reacción invoca regularmente “el gran reemplazo”, organizado por los “marxistas”.

La expresión ha evolucionado tanto que, en su defensa de Palestina, los progresistas se han convertido en su contrario: ahora son antisemitas porque defienden la causa palestina.

La Unión Europea añade cuatro empresas chinas al bloqueo económico

El paquete 19 de sanciones de la Unión Europea contra Rusia incluye a cuatro petroleras chinas. Las sanciones incluyen dos refinerías de petróleo, una empresa comercial y una entidad que “contribuye a la infracción de las normas en el sector petrolero y otros”, dice Reuters.

Los Estados miembros de la Unión Europea lograron ponerse de acuerdo sobre la nueva ronda de sanciones contra Rusia, pero los nombres de las empresas chinas no se harán públicos hasta después de la aprobación oficial.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció que Estados Unidos impondría sanciones a las dos mayores empresas petroleras de Rusia —la pública Rosneft y la privada Lukoil— y presionó a Rusia a acordar un alto el fuego inmediato.

Según Bloomberg, Trump quiere negociar con China la compra de petróleo ruso. Esto demuestra que la Unión Europea no tiene ninguna autonomía estratégica en su política hacia China. Lo realmente importante no es lo que los Veintisiete hagan o digan, sino el dictado que llegue del otro lado del Atlántico.

En las últimas décadas, Europa ha dependido de la protección de Estados Unidos y la OTAN, pero en la economía digital y las nuevas fuerzas productivas, la Unión Europea está muy por detrás de China y Estados Unidos en las aplicaciones tecnológiscas, y ambos países influyen en las cadenas de suministros industriales.

No es la primera vez que la Unión Europea incluye a empress chinas en su lista de sanciones contra Rusia. La ronda 17 incluyó a 75, incluidas cinco chinas. El 18 de julio la Unión Europea añadió dos instituciones financieras chinas en la lista negra como parte de la ronda 18. En respuesta, el Ministerio de Comercio de China anunció el 13 de agosto que tomaría contramedidas con efecto inmediato contra dos instituciones financieras de la Unión Europea.

El ministro de Comercio de China, Wang Wentao, mantuvo el martes una videoconferencia con el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, a petición de este último, durante la cual ambas partes intercambiaron opiniones sobre el bloqueo económico y comercial de la Unión Europea, incluidos los controles de exportación y el caso antisubvenciones de la Unión Europea a los vehículos eléctricos chinos.

Al ser preguntado sobre el próximo diálogo entre China y la Unión Europea, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó que China espera que la Unión Europea cumpla su compromiso de apoyar el libre comercio y oponerse al proteccionismo comercial, brinde un entorno abierto, transparente y no discriminatorio para las empresas de todos los países, tome medidas concretas para defender los principios de la economía de mercado y las normas de la OMC, y aborde adecuadamente las diferencias comerciales mediante el diálogo y la consulta.

Los países europeos tratan de impedir la cumbre de Budapest entre Trump y Putin

La cumbre de Budapest entre Tump y Putin que, según Trump, debía celebrarse “en dos semanas”, probablemente se retrasará debido a las maniobras de quienes se oponen a una solución negociada, y quizás también porque Rusia no quiere hablar antes de su reunión con Xi Jinping en Seúl.

No obstante, según Maria Zajarova, los rumores de cancelación de la cumbre son especulaciones, aunque no cabe excluir un sabotaje del estilo del NordStream… pero sin necesidad de explosivos.

La Unión Europea intenta, si no descarrilar, al menos cambiar el formato de la reunión en la capital húngara. Ha trabado una verdadera intriga diplomática. Bruselas intenta controlar el programa político de Trump a la desesperada porque lo considera como una capitulación.

Zelensky ha viajado urgentemente a Londres, donde se ha reunido con representantes de la “coalición de los voluntarios” que encabeza el primer ministro británico, Keir Starmer.

Es una respuesta a la exclusión de Ucrania de la reunión, lo que está provocando un creciente descontento en las capitales europeas. El presidente ucraniano también viajará a Bruselas.

Este revuelo indica que las negociaciones de Bidapest, si finalmente se celebran, pueden resultar decisivas y en ellas no hay sitio paea Ucrania ni para la Unión Europea.

Los cabecillas europeos se aferran a la exclusión de Ucrania en unas negociaciones que le conciernen. Macron ha pedido a Trump y Putin que inviten a Zelensky a las conversaciones en Budapest. Debió haberlo pensado antes e impedir que Biden y Boris Johnson sabotearan las de Estambul al comienzo de la guerra. Ahora todas las cartas están sobre la mesa; hay ganadores y perdedores.

En Bruselas están todos con el estómago revuelto. Kaja Kallas ha confesado que la visita de Putin a Hungría, un país miembro de la Unión Europea, “no es muy agradable”, y también ha pedido que Ucrania y la Unión Europea estén presentes en la cumbre. Zajarova ha calificado los comentarios de Kallas de “poco inteligentes”. En el lenguaje común, la ha llamado idiota, algo que en el Viejo Continente no es ninguna novedad. Definitivamente, no se puede ser más torpe.

Con razón, Europa se preocupa por una posible revisión de la arquitectura de seguridad del Continente sin tener en cuenta las opiniones de los europeos. Es la consecuencia de llegar al cole sin hacer los deberes. Debieron haberlo pensado antes. Ahora es posible que tengan que pagar un precio muy elevado. Por lo demás, los europeos de a pie tendrán que aguantar la avalancha que preparan los medios de comunicación sobre la claudicación de Trump ante Putin.

Mientras se intensifica la verborrea, los preparativos prácticos para la posible reunión siguen su curso. Lavrov y Marco Rubio mantuvieron una conversación telefónica en la que abordaron los preparativos de la cumbre.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores búlgaro, Georgui Georguiev, ha manifestado que abrirá un corredor aéreo para que el avión de Putin llegue a Budapest. Se puede interpretar como una demostración de que Bulgaria no está tan lejos de Hungría como parece.

Los británicos podrían recurrir a otra provocación

A pesar de los intensos preparativos diplomáticos, en torno a la reunión hay un clima de incertidumbre. Según el Daily Express, el Kremin ha advertido de una amenaza de atentado en Budapest. La inteligencia británica podría estar detrás de la provocación.

Un oficial de inteligencia, Andrei Bezrukov, ha propuesto trasladar la reunión a Dubai, alegando que el gobierno laborista prepara “una operación traicionera”. El servicio secreto británico, los asesinos del MI6, disponen de numerosos medios para desestabilizar la situación, incluyendo la eliminación de dirigentes políticos y la organización de golpes de Estado en terceros países.

En su momento planearon el asesinato de Slobodan Milosevic y Gadafi. En 1996 pagaron 100.000 libras esterlinas a un grupo local para intentar asesinar al dirigente libio.

El G7: otra jaula grillos

A medida que se acerca la fecha, han surgido diferencias en el G7 sobre el destino del dinero ruso robado. Estados Unidos se negó a apoyar la propuesta de transferir a Ucrania 140.000 millones de dólares congelados por las sanciones, afirma Bloomberg.

Los estadounidenses han mostrado sus reservas sobre la estabilidad de los mercados mundiales y también dicen que, tras las negociaciones en Budapest, la situación en torno a Ucrania podría cambiar por completo la situacion del botín. Ya no sería necesario seguir robando, dice Bloomberg. En otras palabras, los europeos deberían devolver el dinero que se han gastado y pagar los intereses correspondientes.

La postura estadounidense debilitará las posiciones ucranianas y europeas en las próximas negociaciones… si es que a alguien le importan aún lo que digan los europeos.

Misiles rusos alcanzan un centro de mando de la OTAN en Ucrania

La noche pasada, un búnker de mando que albergaba a oficiales de la OTAN en Ucraniafue alcanzado por misiles rusos. Un taller de fabricación de motores para drones en la región de Zhulyany también fue destruido.

Un centro de entrenamiento para 100 personas cerca del aeropuerto de Boryspil fue destruido. Una docena de personas murieron y 17 fueron evacuadas en ambulancia.

Si bien tanto el gobierno ucraniano como la OTAN reconocen la eficacia de los ataques rusos contra objetivos militares, guardan silencio sobre las dianas concretas y las consecuencias de su destrucción.

Peroo luego aparecen los obituarios de los oficiales ucranianos y de la OTAN muertos en “accidentes” en los medios de comunicación ucranianos y occidentales.

Recientemente, las fuerzas militares rusas han lanzado varios ataques contra campos de entrenamiento y puestos de mando del ejército ucraniano que albergan a instructores y asesores militares occidentales.

Con cada golpe estallan otros tantos escándalos en Ucrania. Al mando del ejército ucraniano le acusan de negarse a aprender de sus errores. En realidad, poco después de que el campo de entrenamiento fuera destruido, un gran contingente de tropas fue desplegado allí nuevamente, lo que obligó al ejército ruso a lanzar un segundo ataque.

Europa será lo que Trump y Putin acuerden en Budapest

Parece que finalmente Trump y Putin se van a reunir en Budapest, una cumbre cargada de simbolismo, donde está en juego mucho más que el destino de Ucrania. Tras la teatralidad diplomática, se está renegociando la balanza de fuerzas y ahí Europa no tiene nada que decir, ni sequiera en lo que le concierne directamente.

Bruselas observa y se enfada porque se ha quedado fuera. Por eso lleva tiempo tratando de boicotear los planes de Trump.

Si la reunión se celebra, lo cual está por ver, de ella no va a salir un alto el fuego, porque Rusia no quiere un acuerdo provisional al estilo de los de Minsk. Lo que se va a gestar en la capital húngara va mucho más allá de la diplomacia convencional.

Para Putin, es un regreso a Europa con la cabeza bien alta. La OTAN ha fracasado. Por primera vez en años, el presidente ruso pisará una capital de la Unión Europea y la OTAN.

Los que quedan fuera de juego son los europeos, con las excepciones conocidas, como la de Viktor Orban, que hace lo que Bruselas no es capaz: tender la mano a ambas potencias. La posición de Hungría en Europa central es significativa. Seguir diciendo que Orban es “prorruso” es una auténtica estupidez, propia de la retorcida retórica de los medios europeos. El presidente húngaro ha triunfado frente a Bruselas.

Para Estados Unidos, es otra maniobra en su intento de contener su desplome en el mundo, aparte de que Trump vuelva a aparecer como el “pacificador”.

No hay más que dos posibilidades: o bien la continuación de los enfrentamientos con Rusia, o bien un nuevo equilibrio de fuerzas, por frágil que sea. Desde luego que de Budapest no va a salir reforzada la multilateralidad. Unos hablan y los demás escuchan, aunque tampoco será una reedición de la Guerra Fría porque, en efecto, hay otros protagonistas, como China, cuyos intereses tienen que ser atendidos.

Los que van a recibir un duro golpe son los caciques europeos, empeñados en mantener la guerra en Ucrania, acechar a Rusia y saboterar cualquier intento de negociación con Rusia. Pero Bruselas no es más que un testigo mudo y no un protagonista de lo que ocurre en su propio continente.

Esta postración debería recordar a Von der Layen y su camarilla que la seguridad es colectiva, que todos los países tienen derecho a ella, incluída Ucrania y, por supuesto, también Rusia y que, en consecuencia, los países -sobre todo los vecinos- deben hacerse concesiones mutuas y no provocar incendios delante de las narices de nadie.

Es la esencia misma del derecho internacional, muy maltrado últimamente.

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