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Autor: Redacción (página 28 de 1356)

Venezuela pide ayuda a Rusia, China e Irán ante el peligro de invasión militar

Estados Unidos ha decidido lanzar ataques contra instalaciones militares dentro de Venezuela que podrían comenzar en unos días, o incluso en unas horas, por vía aérea, con el objetivo de destruir bases aéreas militares y puertos, según el Miami Herald.

El periódico se niega a decir si Maduro es, en sí mismo, un objetivo de los ataques. No obstante, su tiempo “está contado”, dice el periódico. “Maduro está a punto de quedar atrapado y pronto podría descubrir que no puede huir del país aunque así lo decida”.

Hay más de un general “dispuesto a capturarlo y entregarlo, plenamente consciente de que una cosa es hablar de la muerte, y otra verla llegar”, dice este medio.

Por su parte, el senador Lindsey Graham asegura que Estados Unidos está listo para lanzar una guerra a gran escala contra Venezuela, alegando que puede hacerlo sin la aprobación del Congreso. Afirma que Estados Unidos tiene derecho a hundir cualquier barco en cualquier momento en nombre de la “seguridad nacional”.

Graham advierte que Maduro debe abandonar Venezuela o va a ser derrocado por la fuerza.

Ante estas amenazas, el presidente venezolano ha solicitado por carta a Rusia, China e Irán reforzar sus capacidades militares y pedir ayuda, reclamando radares defensivos, reparaciones de aviones y potencialmente misiles, según el Washington Post.

La carta de Maduro está dirigida a Putin y debía ser entregada por un alto asesor este mes durante una visita a la capital rusa. Se está redactando una carta similar para Xi Jinping con el fin de buscar una “cooperación militar ampliada” entre ambos países para contrarrestar la escalada de Estados Unidos en el Caribe.

El ministro de Transportes, Ramón Celestino Velásquez, también ha coordinado recientemente un envío de equipos militares y drones procedentes de Irán, mientras planea una visita a aquel país, indicando a un dirigente iraní que necesitan “equipos de detección pasiva” así como bloqueadores GPS y drones con un alcance de mil kilometros.

El domingo de la semana pasada un Ilyushin Il-76, uno de los aviones rusos sancionados en 2023 por Estados Unidos por su participación en el comercio de armas y el transporte de tropas, llegó a Caracas por una ruta desviada sobre África para evitar el espacio aéreo occidental, según Flightradar24.

‘La venganza debe ser equivalente a la matanza’ (el plan para asesinar a seis millones de alemanes)

Tras la Segunda Guerra Mundial, la OTAN impulsó el terrorismo en Europa a través de las redes Gladio. Pero ninguno de los planes criminales de Gladio llegó a la altura de Nakam, un grupo creado después de la guerra por el lituano Abba Kovner, un sionista superviviente del gueto de Vilna. En la foto de portada aparece junto a su compañera Vitka Kempner.

La palabra Nakam deriva de Nokmim, que significa “venganza” en hebreo. El colectivo, integrado por unos 50 miembros, principalmente jóvenes de Europa oriental, nació en la primavera de 1945 en Bucarest, donde Kovner y otros sionistas decidieron buscar venganza ante la decepción por los juicios de la posguerra contra los criminales de guerra nazis.

Los sionistas querían organizar su propio “holocausto”. Ojo por ojo y diente por diente. La venganza sionista debía ser equivalente a la matanza. Si los alemanes habían matado a seis millones de judíos, había que matar a seis millones de alemanes, aunque no hubieran sido nazis. El castigo debía ser colectivo e indiscriminado.

El “Plan A“ de Kovner pretendía envenenar el suministro de agua de las principales ciudades alemanas: Munich, Berlín, Weimar, Nuremberg y Hamburgo. Los comandos planeaban infiltrarse en las plantas de tratamiento de agua e introducir contaminantes letales sin previo aviso, asegurando así un impacto masivo en la población alemana.

Kovner recibió la aprobación para la operación de Chaim Weizmann, dirigente sionista, bioquímico y futuro primer presidente de Israel. Logró obtener el veneno de Ephraim Katzir, otro químico y también futuro presidente israelí.

El plan fracasó en 1946 cuando Kovner fue detenido en alta mar mientras se dirigía a Europa, después de arrojar por la borda 1,5 kilos de trióxido de arsénico. Le encarcelaron en El Cairo.

Los terroristas pasaron al “Plan B”: infiltrarse en un campo de prisioneros de guerra alemán cerca de Nuremberg para envenenar el pan con arsénico. Unos diez miembros de Nakam, utilizando identidades falsas como trabajadores de una panadería, se infiltraron en una instalación estadounidense que suministraba pan al Stalag XIII-D, un campo que albergaba entre 12.000 y 15.000 prisioneros de guerra alemanes.

Los terroristas contaminaron unos 3.000 panes mezclándolos con trióxido de arsénico obtenido de fuentes locales, añadiendo el veneno durante la preparación de la masa para asegurar una distribución uniforme. El pan envenenado se distribuyó entre los prisioneros durante varios días. Los informes del ejército de Estados Unidos documentaron alrededor de 200 fallecimientos y hasta 2300 casos de enfermedad entre los receptores, muchos de los cuales se mitigaron gracias a la intervención médica con fluidos intravenosos y antídotos.

Varios de los terroristas de Nakam, incluidos los de la célula de Núremberg, fueron detenidos brevemente por las autoridades aliadas, pero los soltaron sin cargos. El atentado permaneció en secreto hasta su desclasificación en la década de los ochenta del pasado siglo.

Detenido en un campo de internamiento británico en Egipto hasta mediados de 1946, Kovner se enteró del éxito parcial de la operación tras su liberación. Entonces se trasladó a Palestina, donde colaboró con el movimiento Berihah para trasladar a 100.000 colonos judíos de Europa oriental, lo que vulneraba las cuotas de inmigración británicas impuestas por el Libro Blanco de 1939, que restringía la emigración judía.

En 1946 el terrorista se integró en el Yishuv y luego en la Haganah, el grupo que estaba apoyado por los colonialistas británicos en Palestina. Luego llegó a ser capitán del ejército israelí, participando en la guerra contra los países árabes de 1948.

Así es como se forjó un nuevo Estado en Oriente Medio, reclutando sus tropas entre los peores terroristas europeos.

Los europeos necesitan un ‘zar del rearme’

En medio de la fauna política de la OTAN ha saltado un antiguo Secretario General, Anders Fogh Rasmussen, que asesora a Zelensky desinteresdamente, aunque lo hace a través de su propia empresa, que tiene toda la apariencia de un chiste.

El viernes concedió una entrevista al diario económico danés Borsen (*), en la que expone su plan para el rearme de Europa y su bola de cristal porque no le cabe duda que Rusia atacará a uno o más países de la OTAN “antes de que termine la década”.

Lo peor es que Rusia conseguirá sus objetivos “porque no somos lo suficientemente fuertes”. Ese es el riesgo si no tomamos las medidas necesarias: equiparnos tan exhaustivamente que Putin no se atreva”.

Pero, “¿ganaremos la guerra si lo hace?” Sí, responde Rasmussen. “Pero ahora creo que podemos evitar la guerra si reconocemos la excepcionalidad de la situación y la necesidad de tomar decisiones excepcionales”.

Estas decisiones implican una reorganización completa de la sociedad europea. “Todavía vivimos como en tiempos de paz, pero debemos cambiar radicalmente la mentalidad danesa y europea para adoptar una mentalidad de guerra”, afirma.

Recientemente releyó uno de sus libros favoritos sobre el danés William Knudsen, quien desempeñó un papel crucial en la Segunda Guerra Mundial. Entonces director del gigante automovilístico General Motors, a petición de Roosevelt, Knudsen inició una reestructuración masiva de la industria estadounidense. “En cuestión de meses, la producción estadounidense pasó de centrarse en lo civil a lo militar: en lugar de fabricar automóviles, producíamos tanques, aviones y municiones, lo que permitió a Estados Unidos librar la guerra en Europa y Asia”, explica Rasmussen. “Así es como funciona una economía de guerra”. ¿Y eso es lo que quiere para Europa? “Sí, y es urgente”.

Rasmussen cree que Europa necesita una especie de “zar del rearme”. Al preguntarle sobre el perfil ideal, responde: “Podría tratarse de un dirigente empresarial influyente y respetado, capaz de unir a sus socios industriales europeos y allanar el camino a la burocracia en nombre de Europa”.

El objetivo debe ser una “aceleración drástica” de la producción de defensa europea. Eso requerirá medidas poco convencionales. En su opinión, es evidente que las empresas actuales de guerra no pueden aumentar su capacidad de producción con la suficiente rapidez. “Por eso necesitamos actuar de forma radical, simplemente reorientando la producción civil hacia la militar”

Eso “significa que los países que actualmente producen muchos automóviles tendrán que reducir su producción civil en favor de la militar”. Tendrán que producir equipamientos militares. “Y no me refiero solo a tanques, aviones y portaaviones”. También se trata de las pequeñas y medianas empresas que pueden dedicarse a la fabricación de radares, drones, municiones… “Cualquier cosa imaginable”.

¿Se puede dictar la ley y obligar a Volkswagen a fabricar armas? “Ahí es donde entra en juego el zar del rearme”, explica Rasmussen. “Un hombre así puede reunir a sus colegas en la cúpula del poder y lograr que adopten esta línea de pensamiento; y, por supuesto, tiene que conseguir importantes contratos a largo plazo con los gobiernos”.

¿No resulta preocupante oír esto de alguien que se autodenomina liberal?, le pregunta el periodista. “Sí, pero también es una situación extraordinaria donde el objetivo principal es derrotar a Putin”. Las demás batallas políticas “son inútiles si él gana”, añade Rasmussen. “Debemos dejar todo de lado y priorizar la producción militar, y admito que yo también debo ceder en algunos principios liberales durante un tiempo. Podemos reanudar la batalla de ideas una vez que hayamos derrotado a Putin”.

(*) https://borsen.dk/nyheder/perspektiv/anders-fogh-har-lagt-arm-med-putin-mange-gange-nu-slar-han-alarm

Rusia prueba un dron submarino con carga nuclear

Rusia enseña los dientes. “Ayer realizamos otra prueba de otro sistema prometedor: el dron submarino Poseidón”, declaró Putin el miércoles, pocos días después de anunciar la exitosa prueba final del misil nuclear Burevestnik.

“Es imposible de interceptar”, afirmó el presidente ruso. Según Moscú, el arma es de propulsión nuclear y también puede transportar ojivas nucleares.

El dron, cuyo nombre en clave de la OTAN es Kanyon, es una de las seis nuevas armas nucleares rusas anunciadas por Putin en 2018. Está diseñado para la disuasión nuclear de segunda respuesta. Puede ser lanzado desde submarinos modificados como el K-329 Belgorod o el B-90 Sarov y es capaz de evadir misiles balísticos y defensas costeras.

El alcance del dron es ilimitado. Es capaz de recorrer los océanos de todo el planeta a una profundidad operativa superior a los mil metros, lo que lo hace difícil de rastrear por sistemas antisubmarinos convencionales.

Alcanza una velocidad de hasta 200 kilómetros por hora en modo de ataque final. En modo furtivo su velocidad para evitar ser detectado es de unos 55 kilómetros por hora.

La mayoría de estimaciones calculan su longitud en unos 20 metros. El diámetro es de 1,5 a 2 metros aproximadamente y pesa alrededor de 100 toneladas. Su forma es la de un torpedo gigante y puede operar de forma independiente durante semanas o meses en modo “hibernación”, hasta recibir una orden de activación.

Va propulsado por un reactor nuclear compacto, cien veces más pequeño que el de un submarino convencional, que le proporciona una energía ilimitada y permite un arranque rápido. No depende de combustible convencional, lo que le da autonomía indefinida.

Está equipado con una cabeza nuclear de dos megatones o más (superior al misil Sarmat), que puede detonar a distancia de la costa, generando un tsunami radiactivo que contamina y hace inhabitables regiones costeras enteras (puertos, ciudades y bases navales).

En Reino Unido se han dado por aludidos: el Posiedon puede navega hacia sus costas como un tsunami implacable.

El equilibrio de poder ha cambiado

Junto con el misil Burevestnik, el Poseidon revierte el equilibrio de poder, comenta la Red Voltaire, ya que Rusia ahora tiene ventaja sobre sus competidores. No se encuentra en igualdad de condiciones militares con Estados Unidos: lo ha superado.

Durante la Guerra de Siria, las nuevas armas convencionales rusas demostraron ser superiores a las de la OTAN. Durante la de Ucrania, Rusia logró producirlas en masa. En la actualidad, se ha convertido en la principal potencia mundial, tanto en en armamento convencional como nuclear.

El 26 de octubre Putin anunció este cambio, en medio de la controversia sobre el posible uso de misiles Tomahawk por parte de Ucrania para atacar el Kremlin y la cumbre Trump-Xi, durante la cual se esperaba que Estados Unidos intentara romper la alianza ruso-china.

La prueba del Poseidon se llevó a cabo mientras el ejército ruso tomaba la delantera en la batalla de Pokrovsk, que está a punto de ganar. Supone la derrota del “Führer Blanco”, Andriy Biletsky, quien dirigió el Batallón Azov en la batalla de Mariupol, en la de Bajmut y en la de Pokrovsk.

Esta batalla podría haber sido la última de la guerra, concluye la Red Voltaire.

Bruselas reconoce el fracaso militar de la OTAN en Ucrania

La Unión Europea intenta recuperar la iniciativa y prepara un documento titulado “Elementos para la paz en Ucrania”. El texto circula por las capitales europeas y lo divulgó Radio Free Europe el 28 de octubre. Redactado por una coalición occidental de más de veinte países, aún no ha sido aprobado oficialmente, pero marca un cambio claro: Occidente reconoce el fracaso de su estrategia de guerra con Rusia.

El plan tiene 12 puntos y admite la necesidad de negociar con Rusia, para lo cual propone un alto el fuego, la congelación de las posiciones, el levantamiento de las sanciones y negociaciones sobre los territorios liberados por los rusos.

El documento describe dos fases. La primera comienza con un alto el fuego inmediato, que se activaría 24 horas después de que ambas partes acepten el plan. La línea del frente actual se congelaría y permanecería “en la posición en la que se encontraba al inicio del alto el fuego”. En otras palabras, los territorios liberados (Crimea, Donbás, Jersón y Zaporiyia) permanecerían bajo control ruso.

El texto prohíbe a Ucrania cualquier intento de retomar militarmente esas regiones. Se firmaría un pacto de no agresión, comprometiendo a Kiev a abstenerse del uso de la fuerza. Occidente insta a Moscú a cesar los ataques aéreos, pero sobre todo, a Ucrania a reconocer la situación sobre el terreno.

Estados Unidos supervisaría el alto el fuego utilizando sus recursos tecnológicos (satélites, drones). Esta fase iría acompañada de medidas de fomento de la confianza, con un levantamiento parcial de las sanciones contra Rusia tan pronto como se restablezca la calma.

En cuanto a la central nuclear de Zaporiya, controlada por Rusia desde 2022, el texto propone su transferencia temporal a un tercero neutral, sin ninguna garantía de su devolución a Ucrania.

La segunda fase del plan prevé negociaciones políticas bajo supervisión occidental. Se establecerían zonas desmilitarizadas alrededor de la línea de contacto y se desplegaría una misión civil internacional para supervisar la situación.

Las negociaciones se centrarían en la administración permanente de los territorios liberados, lo que confirma un punto clave: Occidente acepta que Crimea, Donbas, Zaporiyia y Jerson ya no están bajo la autoridad ucraniana. Este punto, impensable para la Unión Europea hace apenas un año, ahora está encima de la mesa.

Haciéndose eco de las demandas rusas, el documento enfatiza el respeto por las lenguas, las culturas y las religiones. Desde el Golpe de Estado de 2014 los rusos han denunciado la discriminación contra los rusoparlantes en Ucrania. Este aspecto, por lo tanto, valida la necesidad de diálogo para garantizar los derechos de la población rusófona.

El texto también prevé la creación de un fondo de reconstrucción, que utilizaría una parte de los activos rusos congelados por Bruselas (más de 200.000 millones de euros). Los fondos se devolverían a Rusia tras un acuerdo con Ucrania sobre la compensación.

La implementación del plan estaría supervisada por un “Consejo de Paz” presidido por Trump. El organismo se encargaría de vigilar el alto el fuego y el progreso de las negociaciones. El papel confiado al presidente estadounidense confirma que Washington sigue siendo el actor principal en el bloque occidental para la resolución de la guerra, mientras Europa intenta salvar las apariencias.

Las conversaciones también buscan reintegrar a Rusia en ciertas instituciones internacionales, particularmente en el ámbito deportivo y diplomático, lo que constituye un reconocimiento implícito del fracaso del aislamiento que Bruselas y Washington pretendieron lograr en 2022.

El plan demuestra que Occidente ya no cree en una victoria militar ucraniana. Reconoce la nueva situación impuesta por Rusia, tanto sobre el terreno como en el equilibrio de fuerzas. Para Moscú, esto representa una victoria estratégica: el enemigo de ayer ahora propone un diálogo basado en la congelación de las posiciones, el respeto a la situación creada y el levantamiento gradual de las sanciones.

Estados Unidos va a reducir su presencia militar en Europa

Para Estados Unidos la venta de armas es un negocio, mientras que el mantenimiento de las tropas es un dispendio, tanto mayor cuanto más alejadas se encuentren de sus bases permanentes. Por eso, al tiempo que impulsa el negocio, reduce gastos, algo imprescindible en medio de un cierre de las oficinas públicas por falta de presupuesto.

Washington ha informado a Rumania y sus aliados de que reducirá parte de sus tropas desplegadas en el flanco oriental de Europa. “Estados Unidos ha decidido suspender la rotación europea de una brigada que contaba con efectivos en varios países de la OTAN”, anunció el Ministerio de Defensa de Rumania, señalando que unos mil soldados estadounidenses permanecerán desplegados en Rumania tras el repliegue.

“El Ministerio de Defensa Nacional de Rumania ha sido informado del redespliegue de parte de las tropas estadounidenses desplegadas en el flanco oriental de la OTAN, como parte del proceso de reevaluación del despliegue general de las fuerzas militares estadounidenses”, declaró el Ministerio.

“Entre los efectivos de la brigada que cesarán sus rotaciones europeas se encuentran también fuerzas asignadas a Rumania, estacionadas en Mjail Kogalniceanu”.

“Esta decisión era esperada, dado el contacto constante que Rumanía mantiene con su socio estratégico estadounidense”, anunció el Ministerio. “El redespliegue de las fuerzas estadounidenses se deriva de las nuevas prioridades del gobierno presidencial, anunciadas en febrero. Esta decisión también considera el aumento de la presencia y actividad de la OTAN en el flanco oriental, lo que permite a Estados Unidos adaptar su postura militar en la región”.

Actualmente, unos 1.700 soldados estadounidenses están desplegados en Rumanía, en Deveselu y Mihail Kogălniceanu. La gran mayoría se encuentra estacionada de forma rotatoria en la 57 Base Aérea Mijil Kogalniceanu. Los estadounidenses están presentes en Kogalniceanu desde 1999 y han incrementado gradualmente su número, alcanzando su punto máximo tras el inicio de la Guerra de Ucrania. Están equipados con vehículos blindados de transporte de personal Stryker, vehículos de combate Bradley, tanques Abrams y helicópteros Black Hawk Apache.

En la reunión de la OTAN en Bruselas, el secretario de Defensa de Estados Unidos reafirmó ante sus socios europeos que, ahora que los europeos han consolidado su posición en el flanco oriental y en Europa en general, y se han comprometido a reforzar su armamento, prestarán mayor atención a su propia defensa. Estados Unidos centrará su atención en la región del Indo-Pacífico, declaró Ionut Mosteanu, el nuevo ministro rumano de Defensa.

Mosteanu aclaró que entre 900 y 1.000 soldados estadounidenses permanecerán [en Rumania], una cifra ligeramente superior a la que había antes del inicio de la guerra en Ucrania.

En una importante muestra de apoyo a uno de los lacayos europeos más serviles de Estados Unidos, Trump se reunió recientemente con el nuevo presidente polaco, Karol Nawrocki, y le aseguró que las tropas estadounidenses en Polonia no se reducirían.

Durante su reunión, Trump declaró que Estados Unidos ni siquiera se había planteado retirar sus tropas del país, y enfatizó: “Apoyamos plenamente a Polonia”. Esta promesa llevó cierto alivio a Varsovia, donde la histeria en las oficinas púbicas es una verdadera plaga.

La reducción de la presencia militar estadounidense en Europa es un “ajuste”, según ha declarado un cabecilla de la OTAN. “Incluso con este ajuste, la presencia de fuerzas estadounidenses en Europa sigue siendo mayor que en muchos años, con un número significativamente mayor de tropas estadounidenses en el continente que antes de 2022”, reconoció.

Colapsa la oposición política bielorrusa que respaldan Estados Unidos y la Unión Europea

Lo que vamos a relatar a continuación parece extraído de Venezuela, pero no es así; es lo mismo, pero en Bielorrusia, donde los occidentales también tienen que mantener una “oposición política” de cartón porque, de lo contrario, no podrían decir que Bielorrusia es una dictadura.

El papel de Corina Machado lo desempeña Sviatlana Tijanovskaya, a la que aún no han concedido el Premio Nóbel de la Paz. Ha sido aclamado por los gobiernos occidentales y los medios de intoxicación como la salvadora y dirigente legítima de Bielorrusia. Pero tiene problemas. Unos correos electrónicos filtrados revelan que su campaña casi se derrumba por los escándalos de corrupción y los navajazos intestinos.

Siguiendo el modelo del “presidente interino” de Venezuela, Tijanovskaya también se declaró “presidenta” de un gobierno alternativo en 2020. El New York Times la consagró como una Juana de Arco moderna y los gobiernos occidentales la regaron abundantemente con generosas subvenciones.

Pero el dinero se desvió a los bolsillos de los aprovechados y los padrinos extranjeros se han enfadado. Atrapan el dinero sin mirar su procedencia. Los mercenarios como Tijanovskaya cobran de los dos bandos. En agosto se destapó que en 2020 se había embolsado miles de euros de la KGB, una recompensa por suplicar públicamente a los manifestantes que detuvieran su acción en las calles, antes de huir del país. Por razones obvias, Tijanovskaya siempre ha mantenido este acuerdo en secreto.

El gobierno en el exilio de Tijanovskaya casi se derrumba bajo el peso de la corrupción, la ambición, la incompetencia y las luchas intestinas. Después de reclamar la victoria en las elecciones presidenciales de 2020, la candidata Tijanovskaya se convirtió en la favorita de Occidente. Después de huir a Lituania, donde afirmó ser la “nueva Guaidó”, comenzó a perder impulso. Tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, sus partidarios en Washington y Bruselas se olvidaron de ella para concentrar su atención en apuntalar al gobierno en Kiev.

El Gabinete de Transición Unido se divide

Tijanovskaya tenia que llamar la atención y formó un llamado Gabinete de Transición Unido (UTC) a la espera de tomar el poder si Rusia perdía la guerra y Lukashenko caía. Apostaron por que las sanciones occidentales paralizarían al gobierno de Minsk… lo mismo que al de Moscú.

El dinero dejó de llover a raudales, pero algo caía de vez en cuando, aunque no servía para nada. Lukashenko no se inmutaba y Minsk era una balsa de aceite. Pero Bruselas y Washington siguieron convencidos de que el modelo Zelensky acabaría funcionando: aún podian llevar a Tijanovskaya al gobierno; había que promover el UTC. Pedro Sánchez se reunió con Tijanovskaya en 2022. La Fundación Europea para la Democracia desembolsó una subvención secreta de 12 meses para “aumento del reconocimiento y la legitimidad” de UTC como “el “gobierno alternativo” para fines de 2024 entre los bielorrusos. La Fundación Nacional para Democracia le otorgó la Medalla de Servicio de Democracia aquel mismo año.

El proyecto clandestino de la Fundación para llevar a Tijanovskaya al gobierno se centraba en establecer primero una estructura de gobierno paralelo en el exilio. El plan incluyó la fabricación de un nuevo pasaporte bielorruso internacionalmente reconocido que sería administrado por el UTC.

El gabinete de Tijanovskaya también debía construir una “estrategia integral para la transición democrática” en Bielorrusia, esbozando una hoja de ruta clara para transferir el poder del gobierno actual a un gobierno democrático, incluyendo acciones y protocolos específicos para varias etapas de la transición.

El clan de Tijanovskaya planeó extender su influencia estableciendo una “presencia permanente” en Kiev, “demostrando solidaridad con Ucrania frente a la agresión rusa” y decantándose por uno de los bandos de la guerra.

El UTC se desgarró al no lograr ninguno de sus objetivos, mientras Tijanovskayase paseaba por lo estudios de televisión para hablar de la dictadura de Lukashenko y la necesidad de que la OTAN ganara la Guerra de Ucrania.

El suicidio político del UTC

A principios de agosto el UTC convocó una “cumbre” en Varsovia la “nueva Bielorrusia”. Fue una buena oportunidad para que la “presidenta interina” y sus colegas recuperaran la visibilidad y la simpatía entre los espectadores de Europa occidental.

El UTC aprovechó el momento para subir la apuesta. Se comprometieron con una “perspectiva europea para Bielorrusia”, incluida la incporación a la Unión Europea, y la creación y el reconocimiento del pasaporte de la Nueva Bielorrusia” que proporcionaría viajes sin visado a través de Europa occidental para los opositores. La proclama del UTC alcanzó un tono visceralmente antirruso, pidiendo la retirada de Bielorrusia de todas y cada una de las alianzas con Moscú, así como la eliminación de las instalaciones militares, armas y tropas rusas del país.

Después de asegurar la destitución de Lukashenko, el UTC se comprometió a respaldar a los “voluntarios bielorrusos en Ucrania” que luchan contra los rusos, apoyar “iniciativas y campañas pro-ucranianas” y poner fin a lo que llamó la “complicidad de Minsk en la guerra de Rusia”. Si bien son convenientes para el consumo político y público europeo y estadounidense, estas posiciones aceleraron la erosión del ya insignificante cartel de Tijanovskaya en el país. Las encuestas muestran que la mayoría de los bielorrusos de todas las edades favorecen una mayor colaboración con Rusia, no con Bruselas.

Las simpatías hacia Moscú explican por qué Tijanovskaya evitó abogar por políticas abiertamente rusófobas durante su candidatura presidencial de 2020. Ese año, el “Consejo de Coordinación” de la oposición aprobó una resolución que declara que Minsk no se reorientaría lejos de Rusia si tomaba el poder, y el “orden constitucional y la política exterior” del país se mantendrían.

Su alineamiento exterior se alteró después del inicio de la Guerra de Ucrania. Sin embargo, mientras que la conferencia de agosto de 2023 generó algunos titulares positivos para Tijanovskaya, el abrupto cambio pro-occidental del UTC marchitó sus expectativas.

El impulso de Tijanovskaya hacia la incorporación a la Unión Europea y la postura repentinamente belicosa sobre Rusia demostraron que ella y su camarilla estaban cada vez más separados de las preocupaciones de los bielorrusos. Tenían poca influencia en el interior del país, y sus exiliados estaban más desilusionados que nunca con las perspectivas del UTC. Al abrazarse a Occidente, Tijanovskaya se arriesgaba a convertirse en irrelevante.

‘La billetera de Lukashenko’

El pasaporte “Nueva Bielorrusia” se convirtió en un componente central de su cruzada. Inicialmente, la iniciativa suscitó un interés significativo en los medios y los parlamentarios europeos. Los países miembros de la Unión Europea reconocieran la pantomima de documentos como legítimos. El truco del pasaporte provocó rápidamente disputas internas sobre la financiación y la responsabilidad del proyecto, lo que finalmente provocó la renuncia de un miembro fundador del “gobierno en el exilio”.

A principios de junio del año pasado, un miembro de la oposición bielorrusa que ejercía como representante de Asuntos Exteriores del UTC, Valery Kavalevski, inició un intercambio de correos electrónicos con Tijanovskaya sobre el pasaporte de “Nueva Bielorrusia”. Semanas antes, el Centro de Investigación de Bielirrusia, financiado con fondos occidentales, destapó que la imprenta lituana que elaboraba los documentos estaba vinculada a Viktor Shevtsov, un empresario bielorruso conocido como “la billetera de Lukashenko” debido a la estrecha relación entre ambos.

En la correspondencia, Kavalevski expresaba su alivio por que las revelaciones surgieran antes de que se firmara un contrato con la imprenta. “Fuimos realmente afortunados […] nos habríamos destrozado”, escribió. Además, el diseño era una chapuza. Se refería a la “República de Bielorrusia” en lugar de “simplemente Bielorrusia” y la frontera lituana en su mapa interno que se “dibuja incorrectamente”, con el territorio del país transferido a Minsk. “Menos mal que la impresora aún no había empezado a funcionar”, comentaba Kavaleuski.

El proyecto de pasaporte había fracasado 10 meses antes. Los correos electrónicos muestran que varios países, incluidos Islandia y Lituania, se ofrecieron a servir como autoridades emisoras, pero luego “revirtieron el rumbo”. Además, Kavalevski no entendía el funcionamiento interno del proyecto, a pesar de que el director del mismo.

Tijanovskaya le informó que “no hay fondos separados asignados específicamente para el proyecto de pasaporte” y “cada gasto, cada artículo” tenían que ser “aprobados individualmente” por los que financiaban el UTC. Kavalevski respondió desconcertado: “Eso contradice la información original sobre la subvención de Soros, en la que también trabajé”. Bajo los términos de esta subvención, no revelada públicamente, “había dinero para materiales” para imprimir el pasaporte específicamente designado, afirmó.

Un desconcertado Kavalevski le recordó a Tijanovskaya que le habían asegurado que el proyecto de pasaporte sería “financiado con fondos bielorrusos, para que pueda conservar su subvención para usted tanto como sea posible”. El dinero “no debería desaparecer en la ‘coordinación’ más allá de mi conocimiento y control”, escribe Kavalevski. La subvención de la Fundación Europea para la Democracia estipulaba el pasaporte como una “salida”, lo que sugiere que otros fondos destinados al proyecto también se los puede haber embolsado Tijanovskaya.

Por su parte, la “presidenta interina” echa la culpa de Kavalevski por la catástrofe, señalando sus promesas incumplidas de lanzar campañas de recaudación de fondos para apoyar la iniciativa, y su fracaso para construir una infraestructura apropiada, incluida una “oficina emisora”, antes de contratar profesionales para producir y certificar el pasaporte de “Nueva Bielorrusia.

Ofendido, Kavalevski le responde: “Gracias por el sarcasmo, me estaba agotando con toxinas en mi sistema”.

‘La gente se está riendo en tu cara’

Kavalevski hizo una última oferta para salvar la iniciativa de pasaporte, proponiendo contratar a un “experto suizo” que “traiga no solo experiencia, sino también un nombre y conexiones, cuando en una hora o un día pueda resolver una tarea que de otra manera nos llevaría un mes”. Esto seguía a múltiples intentos de obtener especialistas en pasaportes para el proyecto durante su lapso de 10 meses, solo para que cada uno llegue a un callejón sin salida.

También solicitó la restauración de su control sobre el proyecto, lo que le permitió tomar “decisiones sobre los gerentes de contratación, las decisiones financieras en la etapa de formación de la autoridad emisora, la contratación de abogados y las comunicaciones”, y por un presupuesto dedicado que podría gastar en la iniciativa. “Si rechazas todas estas propuestas o incluso una de ellas, tendré que retirarme del papel de persona responsable del proyecto de pasaporte”.

Un día antes, Tijanovskaya le ordena “detener cualquier comunicación pública” en el proyecto de pasaporte y dejárselo a ella, alegando que “la gente ya se está riendo en tu cara”. La “presidenta interina” se niega a nombrar a esas personas” y tampoco responde a sus preguntas “sobre el progreso en el pasaporte, la investigación, la situación de crisis, nuestros próximos pasos”. En los correos electrónicos posteriores, Tijanovskaya permaneció despectiva y pasiva hacia su colega.

El jefe del UTC sugirió que Kavalevski ya era “responsable” y “tenía toda la autoridad necesaria” para poner en marcha el proyecto, pero solo había creado “conflictos con todos los que intentan ayudar”. Tijanovskaya tampoco se conmovió por su amenaza de renunciar si sus solicitudes no estaban satisfechas, y se quejaban: “Ya estoy cansada de reaccionar a sus ultimátums”. Ella le invita a “escribir con precisión” una descripción de su papel: “De qué áreas puedes ser responsable y que asuntos puede llevar realmente”.

“Entiendo que tienes demasiadas tareas, y creo en tus sinceros intentos de organizar el trabajo a pesar de todas las dificultades. Pero me parece que estás tratando de tomar demasiado de tí mismo”, le escribe. “El proyecto de pasaporte requiere participación a tiempo completo, y simplemente no tienes ese tiempo. Una gran cantidad de energía también entra en conflictos internos. Eso es lo que llamas ser ‘responsable’: un año entero desperdiciado y luego eliminas la responsabilidad de tí mismo”.

El tinglado pierde a un puntal

El 26 de junio del año pasado Kavalevski cumplió con su ultimátum, informando en privado a sus “colegas y socios” de su renuncia al UTC. Adoptando un tono diplomático, declaró que era “un honor servir al pueblo de Bielorrusia en el equipo de Sviatlana Tijanovskaya”, y agradeció a los destinatarios por su “apoyo genuino”, lo que ayudó al UTC a “emprender muchas iniciativas de política exterior audaces, algunas de ellas sin precedentes”. Miro hacia los bielorrusos para “la restauración de la soberanía y la preservación de la independencia de nuestra nación”. Firma: “¡Viva Bielorrusia!”

Menos de una hora después, la NED (National Endowment for Democracy) entra en cólera. El tinglado se les puede venir abajo y no lo pueden consentir. Su presidente, Damon Wilson, responde a la dimisión de Kavalevski: “Gracias por hacérmelo saber. Estaría dispuesto a entender mejor. ¿Algún plan para pasar por Washington?”

La respuesta de Wilson sugiere que el funcionamiento interno del UTC les resultaba un misterio. El correo electrónico de Wilson se envió pocas semanas después de que la NED entregara a Tijanovskaya su Medalla de Servicio a la Democracia. Se desconoce cuánto dinero le entregó la NED, que terminó desapareciendo en la “coordinación”.

Por fin, en enero se emiten los pasaporte de la “Nueva Bielorrusia”, pero el chasco es terrorífico: ningún país reconoce el documento como legítimo. No se puede utilizar en viajes, ni en ninguna ceremonia oficial. Incluso Lituania, los padres adoptivos de Tijanovskaya, rechaza su legalidad. Remigijus Motuzas, presidente del Comité de Asuntos Exteriores del parlamento lituano, señala que los exiliados bielorrusos tradicionalmente se han basado en otros medios para adquirir documentos de identificación locales. Los “pasaportes” alternativos sólo pueden comprarse con fines “simbólicos”.

Con las subvenciones llegan los escándalos

Cualquier victoria que Tijanovskaya pudiera reclamar de la emisión del “pasaporte” se extinguió rápidamente por una serie de escándalos en los meses siguientes. En junio, el Comité Noruego de Helsinki publicó una auditoría que condenaba a BY Help, una colectivo de ayuda a la oposición bielorrusa está estrechamente vinculado al UTC. La investigación destapó importantes “irregularidades”, como recibos falsificados, incumplimiento constante de las obligaciones establecidas, los estándares de información risibles y la protección de datos al azar, lo que llevó a una filtración masiva de información interna.

No mucho después, otro grupo de apoyo bielorruso estrechamente relacionado, llamado BYSOL, fue empujado de manera similar a una controversia después de que varios voluntarios y miembros del personal acusaran al jefe de la organización, Andrey Stryzhak, de acoso sexual. Stryzhak amenazó con castigar financieramente y difamar a sus víctimas como agentes del KGB si se atrevían a hablar. En septiembre BYSOL redujo las responsabilidades de Stryzhak para manteneerlo en su cargo.

Un mes antes, aparecieron imágenes de Tijanovskaya aceptando 15.000 euros bajo cuerda de los servicios de seguridad de Bielorrusia, después de las elecciones presidenciales de Minsk. A cambio, acordó grabar un vídeo que instaba a los manifestantes a dejar de enfrentarse a la policía y le permitieron cruzar la frontera hacia Lituania. En el vídeo parecía feliz, bromeando con los oficiales del KGB y discutiendo su marcha a Vilna.

El contenido de la grabación contrasta con el relato de Tijanovskaya de su vuelo forzoso, como dijo en junio en una entrevista titulada “Yo era una madre que se quedaba en casa hasta que me presenté a la presidencia”. Durante el programa afirmó que el KGB la chantajeó y la intimidó para que huyera, amenazando con ser encarcelada y separada de sus hijos, con la perspectiva de que sufrieran abusos en orfanatos administrados por el gobierno.

Las mentiras van detrás de los escándalos

Era otra de sus mentiras: sus hijos habían salido para Vilna meses antes. Los engaños de Tijanovskaya sobre su salida de Bielorrusia provocaron la condena de los miembros de la oposición local. Algunos afirman que ni siquiera había querido estar en Minsk durante las elecciones y que había tratado de huir del país con anticipación. No está claro si estas revelaciones condenatorias jugaron algún papel en la reciente decisión de las autoridades lituanas de rebajar la protección de su estado.

Desde 2020 Vilna ha desperdiciado aproximadamente un millón anualmente para proteger a la “presidenta interina”, tanto en Lituania como en el extranjero: coches de escolta, mantenimiento de una propiedad lujosa… Cientos de miles de euros se gastaron en salas especiales donde Tijanovskaya entretenía a invitados extranjeros.

Los lituanos se han hartado. A la “presidenta interina” le han ordenado desalojar su residencia de lujo. Mientras tanto, las relaciones entre Minsk y Washington se han descongelado milagrosamente desde la liberación de los prisioneros, a cambio del alivio de las sanciones. Los diplomáticos bielorrusos han hecho propuestas a sus homólogos europeos, buscando una relajación de las restricciones económicas y un restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

El escenario está listo para el colapso del castillo de naipes de Tijanovskaya y su UTC, financiado por Occidente. Pero se irá con las manos llenas. No tendrá que rendir cuentas a la Unión Europea y Estados Unidos por el desperdicio de las subvenciones concedidas para impulsar su candidatura.

Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2025/10/29/leaks-eu-us-belarusian-opposition/

‘China juega al ajedrez, mientras nosotros jugamos a las damas’

Tras una gira diplomática por Asia, ayer Trump se reunió en Corea del sur con Xi Jinping y, como acostumbra, ha lanzado la campanas al vuelo: supuestamente ha hecho las paces con China.

En realidad, la reunión acabó con una tregua; no han firmado nada. Por su parte, el dirigente chino se limitó a decir que había un “consenso” para poner fin a la guerra comercial.

Estados Unidos accedió a reducir los aranceles sobre las mercancías chinas del 57 al 47 por cien, y a suspender las restricciones contra las empresas chinas durante un año. A cambio, Pekín garantiza, entre otras cosas, el suministro de elementos de tierras raras y se compromete a comprar soja estadounidense.

El acuerdo que Trump y Xi ha discutido se expresa en términos vagos e imprecisos. Los detalles, los objetivos, los mecanismos de implementación y las sanciones por incumplimiento serán abordados posteriormente por funcionarios comerciales estadounidenses y chinos.

La rivalidad entre ambos países se intensificará en el futuro. Estados Unidos seguirá intentado frenar a China. La nueva normalidad de la guerra económica se rige por la tensión, la escalada, la tregua y la vuelta al punto de partida. Nada de lo que se ha propuesto altera significativamente los mecanismos de una relación comercial de 659.000 millones de dólares. Reducir el déficit comercial estadounidense con China exige una revisión completa de la dinámica comercial.

La claudicación ante China ha desatado las contradicciones internas entre los asesores de la Casa Blanca. Unos defienden la disuasión y otros con partidarios de la distensión.

El artífice de la primera ofensiva de Trump contra China, Robert Lighthizer, ha advertido que “China juega al ajedrez, mientras nosotros jugamos a las damas”. Estados Unidos ha otorgado al gobierno de Pekín una ventaja, ganada con gran esfuerzo, a cambio de un acceso temporal a las materiasa primas. Pekín ha “instrumentalizado el comercio, la tecnología y las cadenas de suministro”.

Este defensor de las políticas comerciales de Trump aboga desde hace mucho tiempo por aranceles permanentes, no por renegociaciones anuales. Considera que la campaña de presión está siendo reemplazada por reuniones anuales (“teoría del goteo”), mientras China nunca tiene prisa; diseña a largo plazo.

La mitología del ‘holocausto’ en el cine de Hollywood

Durante las primeras décadas del siglo pasado, los emigrantes judíos procedentes -sobre todo- de Europa oriental desempeñaron un papel decisivo en la fundación de los grandes estudios de Hollywood. La nómina es importante, destacando los hermanos Warner (Warner Bros), Adolph Zukor (Paramount), Louis B. Mayer (Metro-Goldwyn-Mayer), Carl Laemmle (Universal) y Harry Cohn (Columbia).

Aquellos estudios crearon la industria cinematográfica que, en su origen, era más europea que estadounidense. No eran sólo productoras, sino que controlaban también la distribución y la exhibición, creando un modelo vertical que convirtió a Hollywood en un poderoso centro económico e ideológico.

Los productores judíos, como los mismos judíos, no formaban una piña. Eran capitalistas que querían ganar dinero con el éxito comercial de sus producciones. Fue a partir de la fundacion del Estado de Israel cuando se volcaron en el sionismo. No sólo produjeron películas sino que hicieron campañas políticas para maquillar al nuevo Estado, a las que llevaron a las estrellas del momento: Humphrey Bogart, Frank Sinatra, Bette Davis, Vincent Price…

La mayor parte de los espectadores no han visto, ni verán, jamás, un película palestina, pero devoran miles fabricadas a la mayor gloria de Israel. Cubren todos los géneros cinematográficos, desde dramas épicos hasta suspenses apasionantes, musicales y comedias. El papel de Hollywood en la glorificación de la creación del nuevo Estado y el encubrimiento de la limpieza étnica se remonta a películas como “La batalla en las arenas” (1949), “El malabarista” (1953) o “La sombra de un gigante” (1966), una película protagonizada por John Wayne. Otra de 1960, “Éxodo”, es característica de esa fábrica ideológica que es Hollywood: un capitán de la organización terrorista sionista Haganah, un papel interpretado por Paul Newman, consigue fletar un barco para llevar emigrantes judíos a Palestina.

Los guiones no pueden ser más simples. Para que haya buenos tiene que haber malos. En la filmografÍa sionista los palestinos y los árabes son retratados como primitivos y brutales, mientras que los colonos judíos son valientes y generosos. Cuanto peores son los malos, mejores parecen los buenos.

La fábrica de sueños… y de pesadillas

No obstante, en la posguerra un género ideológico, el “holocausto”, destaca por encima de los demás. Da la impresión de que Hollywood tiene una cuota de películas y series para sostener este mito. Durante los últimos cincuenta años, cada muy poco tiempo Hollywood produce al menos una película de gran presupuesto para sostener el victimismo: “La lista de Schindler” (1993), “El pianista” (2002), “El niño con el pijama de rayas” (2008), “Malditos bastardos” (2009)… Con su insistencia, Hollywood está logrando convencer al mundo que los nazis desataron la Segunda Guerra Mundial para matar judíos en masa.

Cada nueva película que representa el sufrimiento de los judíos bajo el nazismo, se convierte en un éxito de taquilla. La ceremonia de los Oscar reverencia al sionismo por duplicado, a sus directores, sus actores, sus productores… No importa que se trate de agresores sexuales, como Harvey Weinstein. Las peliculas ayudan a crear una cortina de humo para que Israel implemente su “solución final” contra los palestinos. Son otras tantas herramientas del sionismo que justifican y encubren sus crímenes.

No hay ningún freno ideológico. Por ejemplo, el director de “Resistencia” (2008), Edward Zwick, es un furibundo sionista. Ha declarado que Israel puede cometer un genocidio si así lo decide: si el ejército israelí no mata más es porque no quiere. Es un alarde de “moderación” que no lo haga. La película de Steven Spielberg, “Munich” (2005), es una apología descarada de los crímenes del Mosad. Otra película, “Golda”, fue dirigida en 2023 por un israelí y protagonizada por la actriz Helen Mirren. Se trata de una biografía de Golda Meir, una sionista nacida en Kiev cuyo verdadero apellido era Mabovich.

Para prosperar en su carrera, algunos actores, directores y guionistas se venden, sirviendo de escaparate a Israel. Pero incluso cuando el enfoque sionista no es explícito, persiste la creencia de que la persecución de los judios bajo el III Reich justifica al sionismo y a Israel.

Más allá de sus películas, muchas “estrellas” del celuloide son y siempre han sido fervientes sionistas. Patrocinan eventos y recaudan fondos en apoyo a Israel. Sinatra estaba tan comprometido con la causa que ayudó al grupo terrorista Haganah a sacar de contrabando el equivalente a un millón de dólares de Estados Unidos a bordo de un barco en el puerto de Nueva York. El dinero se utilizó para comprar ametralladoras y armas ligeras para la limpieza étnica de Palestina. Marlon Brando participaba regularmente como orador en eventos de recaudación de fondos para el grupo terrorista sionista Irgún. Hoy en día, actores como Michael Douglas, Ashton Kutcher, Gerard Butler, Andy Garcia, Katharine McPhee, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger siguen colaboran en la recaudación de fondos para la Asociación de Amigos del ejército israelí, que organiza una gala anual en Beverly Hills.

Una larga lista de actores firmaron una carta de apoyo a Israel tras el 7 de octubre. Esta carta ignora por completo la historia de Israel como un brutal estado colonial.

Quentin Tarantino, director de “Malditos bastardos”, es otro apologista de Israel y ha acabado instalando su residencia en Tel Aviv. En alguna ocasión ha visitado los cuarteles del ejército para “levantar la moral de la tropa”. Una nueva película de la que pronto se oirá hablar es “Eleanor la Grande”, el debut como directora de Scarlett Johansson. Relata la vida de ancianos judíos supervivientes del “holocausto” en Estados Unidos. Por supuesto, Johansson, al igual que muchos otros judíos en Hollywood, no firmó la carta abierta de actores y cineastas de Hollywood e internacionales que se comprometían a boicotear la industria cinematográfica israelí.

El ‘holocausto’ es otra religión con apariencia secular

Es lógico que en los países occidentales la palabra “holocausto” se escriba siempre con mayúsculas, no sólo porque fue una matanza muy grande, sino porque fue la única. Nunca ha habido nada igual en la historia. Se ha creado así en una “religión secular”, nutrida por el apoyo incondicional a Israel. La sobrerrepresentación del “holocausto” en el cine de Hollywood, a diferencia de otros genocidios y campañas de exterminio masivo, ilustra otra verdad fundamental: Hitler es un mal único porque reintrodujo en Europa las herramientas, los métodos y las estrategias de la limpieza étnica y el colonialismo de asentamiento.

El problema de las matanzas es que los nazis asesinaron a millones de personas en Europa. Eran europeos matando a otros europeos, cuando se suponía que debían limitar su brutalidad a los africanos, los asiáticos y los nativos americanos. Los campos de concentración estaban reservados para los pueblos indígenas.

Pero ideológicamente no es posible desarrollar un género cinematográfico con los europeos matando africanos, porque entonces aparecería una mala conciencia. Los europeos serían los malvados. Por el contrario, en la Segunda Guerra Mundial los europeos no quedan mal porque las matanzas eran obra sólo de los nazis y, sobre todo de uno de ellos: Hitler. No todos los europeos son malos.

Ahora bien, entre las ocultaciones hay una que es importante: los nazis no inventaron los campos de concentración, ni las políticas de exterminio sistemático de las poblaciones colonizadas. Aprendieron de la “conquista del oeste” americano y del genocidio de los nativos, por ejemplo, y también de los programas de limpieza étnica llevados a cabo por europeos mitificados, como Winston Churchill.

Israel también es un estado colonial copiado de los proyectos coloniales europeos. Un polaco como Isaak Shamir, séptimo Primer Ministro de Israel, propuso un trato a Hitler y Mussolini: nosotros les podemos ayudar a conquistar Oriente Medio iniciando una guerra contra los británicos, siempre que reconozcan un Estado judío en Palestina y expulsen a los judíos de Europa.

La Nueva Ruta de la Seda rediseña los mapas marítimos del mundo

En dos décadas, Pekín ha construido la mayor red de terminales de aguas profundas en el extranjero, abarcando más de 90 puertos en todos los continentes. Desde Yibuti hasta Darwin, la presencia china se siente en cada centro estratégico del comercio mundial.

Estas infraestructuras hace tiempo que trascendieron de la esfera puramente económica. Los gigantes estatales China Merchants Port y COSCO, así como empresas privadas, operan ahora terminales en 22 puertos europeos —incluido El Pireo—, además del Canal de Panamá, Latinoamérica y África.

Oficialmente parece logística pero, en realidad, está tomando la forma una nueva arquitectura económica mundial. China no solo exporta mercancías: exporta la gestión misma de los flujos comerciales mundiales.

La Nueva Ruta de la Seda está teniendo un impacto significativo en la construcción y administración de puertos marítimos en todo el mundo, pero especialmente en Asia, África, Europa y América Latina. Estos puertos son nodos clave que pretenden mejorar la conectividad marítima entre China y los mercados internacionales.

Por ejemplo, el puerto de Gwadar, en Pakistán forma parte del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC). El puerto del Pireo, en Grecia, operado por la empresa china COSCO, se ha convertido en un enlace logístico clave en Europa.

En África oriental los puertos de Mombasa, Dar es Salam están conectados por ferrocarril con el interior del continente, facilitando el comercio y la exportación de mercancíass.

Además, China ha exportado un modelo de desarrollo integral, denominado “puerto-parque-ciudad”, que combina la infraestructura portuaria, con las zonas económicas especiales y la urbanización y conectividad terrestre.

Este enfoque pretende integrar los puertos en cadenas mundiales de suministros, con beneficios económicos tanto para China como para los países anfitriones.

La mayoría de los proyectos portuarios de la Nueva Ruta de la Seda son financiados por bancos públicos chinos y ejecutados por empresas públicas o vinculadas al gobierno chino, como Cosco, China Harbour Engineering Company (CHEC) o China Merchants Port.

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