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Autor: Redacción (página 28 de 1363)

La explotación de las trabajadoras textiles tunecinas

El 85 por cien de las trabajadoras textiles de la región de Monastir, en Túnez, son mujeres. Son las heroínas anónimas de la moda, cuyas condiciones laborales se encuentran entre las más duras del mundo de la subcontratación. La suspensión de los Acuerdos Multifibra (*) en 2005 agravó aún más la violación de sus derechos laborales.

Ksibet El Madiouni, un día soleado de febrero de 2024. Son las 12:00 del mediodía cuando este pequeño pueblo, situado a 10 kilómetros al sur de Monastir, se inunda de los colores de las blusas de las trabajadoras textiles: rosa, azul, verde, malva, blanco… Es como un sello distintivo de su pertenencia a cada una de las pequeñas fábricas de ropa de Ksibet El Madiouni. Mujeres de entre 20 y 40 años ocupan un tramo de acera, las escaleras de una casa en construcción y, más adelante, una rotonda.

Entre las parejas y tríos de costureras, se vislumbran chicas de quince y dieciséis años. No tienen tiempo para relajarse de verdad, ni siquiera para quitarse los delantales: solo media hora para un almuerzo apresurado. En estos pequeños talleres de costura, que emplean a una media de treinta personas, repartidos por los barrios residenciales de Ksibel El Madiouni y especializados en la subcontratación para marcas de renombre internacional, como Zara, Diesel, Levi’s, Benetton, Tommy Hilfiger, Dolce & Gabbana, Guess, Max Mara, Gap y Darjeeling, los antiguos comedores se han reconvertido con el tiempo en almacenes para retales de tela y mercancía lista para la exportación.

“Salen porque también necesitan respirar aire fresco y tomar el sol. Muchas han desarrollado alergias al polvo, asma provocada por las fibras de algodón y alergias a los productos tóxicos utilizados para teñir los vaqueros. Los trastornos musculoesqueléticos también son muy comunes entre estas trabajadoras debido a la postura rígida que mantienen durante horas frente a sus máquinas de coser, sentadas en sillas inadecuadas para la ardua labor que realizan”, explica Amani Allagui, coordinadora de proyectos de la filial de Monastir del FTDES (Federación Tunecina de Derechos Económicos, Sociales y Ambientales). Esta ONG se centra en los derechos de las trabajadores textiles, tanto a través de la investigación de campo como de la defensa de un mejor acceso a la atención sanitaria.

Sin embargo, este descanso de media hora, a veces interrumpido por los jefes cuando hay que entregar pedidos urgentes, es motivo de frustración. “Su tiempo es oro, y el nuestro no vale nada”, protesta Fadhila, de 32 años, trabajadora textil en Ksibet El Madiouni, haciendo hincapié en la presión constante a la que se enfrentan, sobre todo en la implacable búsqueda de la máxima productividad, meticulosamente cronometrada por la “cheffa”, como llaman a su supervisora.

El 85 por cien de la plantilla es femenina.

Monastir, a 160 kilómetros al sureste de Túnez, es el principal centro de producción textil de Túnez, con 397 pymes especializadas en la confección, de las cuales el 86,5 por cien se dedican exclusivamente a la exportación. Esto representa más de una cuarta parte de todas las empresas del sector a escala nacional. Con el 70,77 por cien de las empresas textiles, este sector emplea a 44.625 trabajadores en esta provincia, la mayoría mujeres (casi el 85 por cien), según un estudio de FTDES sobre la violación de los derechos económicos y sociales de las trabajadoras en el sector textil de la región de Monastir.

En primer lugar, la costura sigue siendo una profesión con sesgo de género en Túnez. En segundo lugar, sus salarios relativamente bajos se consideran culturalmente un ingreso complementario para los hogares, lo cual, dada la realidad actual, dista mucho de la verdad. Y en tercer lugar, esta fuerza laboral femenina, a menudo necesitada y con niveles educativos relativamente bajos, tiene fama de ser reacia a protestar a pesar del doble yugo de la dominación patriarcal y capitalista.

El sector textil y de la confección representa un motor crucial para la economía tunecina. Sin embargo, sigue dependiendo totalmente de los clientes europeos. Estas empresas imponen a los subcontratistas locales exigencias de calidad, productividad, plazos de entrega y ritmo de trabajo adaptados a los dictados de la moda, cuyo lema es: cada vez más rápido, cada vez más colecciones y opciones, a precios cada vez más bajos. Este modelo, que ya no es estacional, tiene un impacto catastrófico en los recursos humanos, sobre cuyas espaldas se obtienen enormes beneficios: las prendas de confección se venden en las tiendas por tan solo tres veces su coste de fabricación.

Acaban los Acuerdos Multifibra, comienza el trabajo precario

Túnez se ha convertido en un paraíso para la industria textil en países europeos como Francia, Bélgica, Italia, Alemania y España desde la implementación de la ley de 27 de abril de 1972, que estableció un régimen especial para las industrias orientadas a la exportación. Esta ley tenía como objetivo crear el mayor número de empleos posible, aumentar los ingresos en divisas e impulsar el crecimiento. El Estado fomentó enérgicamente la creación de empresas con un 60 por cien de participación extranjera, constituidas bajo esta legislación.

Además, el desarrollo del sector textil de subcontratación se vio estimulado en 1976 por los Acuerdos Preferenciales Multifibra (*). Estos Acuerdos, de carácter proteccionista, permitieron a países en desarrollo como Túnez y Marruecos eludir la feroz competencia de los grandes proveedores al exportar cuotas de prendas de vestir a países europeos.

En 2005 los Acuerdos Multifibra (*) llegaron a su fin. Túnez experimentó entonces una drástica reducción de su cuota de mercado, especialmente porque, a diferencia de China, que exporta productos terminados, se limita a ensamblar tejidos fabricados en otros países, un proceso conocido como fabricación por contrato.

El final de los Acuerdos Multifibra (*) provocó cambios en el sector. Aquellos cambios agravaron aún más la violación de los derechos laborales en la industria de la moda. En 2009 se llevó a cabo una modernización nacional del sector, supuestamente para aumentar su competitividad. “Este ajuste se ha realizado exclusivamente a expensas del eslabón más débil de la cadena de producción: las mujeres que trabajan duramente en ella”, afirma Mounir Hassine, director de la sección FTDES en Monastir.

Además, la reforma del Código Laboral de 1996 introdujo los contratos de duración determinada, que establecen modalidades de trabajo flexibles y facilitan los despidos injustificados. Hoy, según los últimos estudios del FTDES, el 85 por cien de los contratos de las trabajadores textiles son de duración determinada, frente a solo el 50 por cien en 2013. Además, la industria de la confección, que empleaba a 250.000 trabajadores hasta 2007, ha perdido 100.000. Probablemente, estas trabajadoras se incorporaron a las filas de las numerosas y clandestinas unidades de producción informal, ¡la mayoría de las cuales producen para el sector formal! Pequeños negocios que operan desde garajes o salas de estar en casas particulares, conocidos por sus condiciones laborales y salarios que ignoran cualquier cobertura de seguridad social, convenios colectivos o incluso las normas de seguridad laboral.

El gran tabú: las agresiones sexuales

Seis categorías de trabajadoras conforman la industria de la confección. En la base de la pirámide (categoría 1) se encuentra el personal de limpieza. Luego viene la categoría 2, las nuevas trabajadoras, a quienes el gerente asigna tareas relativamente sencillas: planchar, etiquetar y empaquetar. El grupo más numeroso lo conforman las costureras en sus máquinas (categoría 3), algunas de las cuales poseen un certificado profesional. Estas mujeres perciben actualmente un salario de alrededor de 700 dinares tunecinos (200 euros) al mes. A continuación, se encuentran las trabajadoras especializadas, en particular las cortadoras. Si bien este trabajo ha sido tradicionalmente masculino debido a sus exigencias físicas, hoy en día se está feminizando cada vez más. La categoría 5 está reservada para el mecánico, generalmente un hombre, y la jefa de taller (más frecuentemente una mujer), bajo cuya supervisión el mecánico de prendas realiza el ensamblaje y el ajuste de las prendas. La jefa y el mecánico perciben actualmente un salario de alrededor de 1.200 dinares tunecinos (355 euros). El responsable de calidad y el responsable de producción ocupan la cúspide de la jerarquía de producción; sus salarios pueden alcanzar los 1.500 dinares tunecinos (444 euros) o incluso más.

El sector textil opera mayoritariamente con una semana laboral de 48 horas. Las jornadas laborales son de al menos ocho horas diarias. Cuando se contabilizan, ni las horas extraordinarias ni los días festivos se suelen pagar a la tarifa más alta que exige la ley.

Las agresiones sexuales son un gran tabú en este mundo predominantemente femenino. Debido al estigma social que conllevan, las trabajadoras de las fábricas apenas insinúan este problema. Esto quedó especialmente patente durante las entrevistas que realizamos para el estudio de la UGTT (Unión General Tunecina del Trabajo) sobre “Mujeres y violencia de género en el lugar de trabajo”. Nos contaron lo que a veces sucede entre bastidores en sus talleres: el supervisor que interroga a una joven empleada sobre su vida privada, o el guardia de seguridad que instala una cámara en el baño de mujeres y es sorprendido in fraganti, relata Nahla Sayadi.

Con una sonrisa y una figura esbelta, Malika, de 45 años, trabaja en una tienda de ropa en Monastir. En este local del centro, lleva dos años como jefa de ventas. Malika estaba harta del ritmo agotador de los talleres textiles de Ksar Helal, cerca de Monastir, donde empezó a trabajar a los 13 años, siguiendo los pasos de sus tías y primas.

“¿De verdad tenemos otra opción? ¡La fábrica es la única alternativa para las jóvenes de Ksar Helal que no rinden en la escuela!”, suspira Malika. Su trayectoria profesional de treinta años estuvo marcada por varios periodos de baja laboral, que oscilaron entre un mes y tres años. “Me iba en cuanto me veía superada por el agotamiento físico y mental. Necesitaba recargar las pilas antes de volver a la empresa. En verano, con 40 grados de calor, cosíamos abrigos de piel para las colecciones de invierno, sin siquiera un ventilador para refrescar el ambiente. El sudor nos corría de la cabeza a los pies. En invierno, tiritábamos en talleres con corrientes de aire. Terminaba mis días con las rodillas rígidas y los brazos entumecidos, sintiéndome más pesada que las máquinas de coser”.

Malika, quien reconoce que hoy gana menos que en la fábrica, pero se siente mucho más serena y realizada, ha desarrollado varices profundas debido a sus extenuantes jornadas de trabajo, por estar tanto tiempo de pie frente a la tabla de planchar. Afortunadamente, no ha contraído trastornos musculoesqueléticos (TME), que suelen aparecer cuando las trabajadoras exceden su capacidad funcional y no descansan lo suficiente. Estas dolencias, que ahora le impiden a Fethia, de 60 años, víctima del cierre repentino de la empresa belga Absorba en 2013, mover la muñeca, le causan dolor: “El dolor me despierta por la noche. Ya ni siquiera puedo sostener un vaso, porque tengo miedo de que se me caiga lo que lleve encima”, se lamenta.

La lucha de las trabajadoras: demandas por despido improcedente

Fethia, Jamila, Neyla, Najah, Amel y las aproximadamente dos mil trabajadoras de todas las categorías obtuvieron sentencias a su favor tras interponer demandas contra el cierre repentino de la fábrica Absorba. Sin embargo, las indemnizaciones fijadas por los tribunales, estimadas en varios miles de dinares para cada una, en la mayoría de los casos no se pagan. ¿Cómo pueden hacerse valer cuando el propietario extranjero ya se ha marchado, dejando tras de sí solo maquinaria obsoleta, y cuando sigue sin dejar de pagar las facturas y deudas pendientes?

Para la dirigente sindical Nahla Sayadi, los cierres de fábricas sin previo aviso aumentaron significativamente tras la revolución tunecina de enero de 2011, “en un momento en que las trabajadoras textiles habían adquirido cierta conciencia social”, señala.

Una historia de resistencia acaparó los titulares en 2016: tras el impago de sus salarios en enero, las 67 mujeres de la fábrica Marmotex en Chebba, provincia de Mahdia, después de manifestarse en las calles, optaron por la autogestión en marzo de 2016 para salvar su fábrica, dedicada a la producción de prendas de vestir para la exportación. Se había alcanzado un acuerdo con la UGTT, la inspección de trabajo y el propietario. Sin embargo, éste, un hombre poderoso e influyente en la región, hizo todo lo posible por sabotear el proyecto. La cooperativa en construcción, para gran consternación de sus fundadoras, fracasó.

No obstante, la iniciativa fue adoptada con éxito por la sección de Monastir del FTDES, que en 2020 inauguró una cooperativa textil en Ksibet El Madiouni. La fábrica, llamada Manos Solidarias, ha logrado reintegrar a 50 mujeres, la mayoría mayores de 40 años, al mundo laboral después de haber sido rechazadas por la fuerza depredadora y destructiva de la producción de moda.

Devolviendo la dignidad a las trabajadoras: la cooperativa Manos Solidarias

De vuelta en Ksibet El Madiouni. La cooperativa Manos Solidarias se ubica en la Avenida Bourguiba, en pleno centro de la ciudad. En su interior, el taller de tamaño mediano cuenta con una gran mesa de corte, calderas y una tienda repleta de vestidos de mujer, ropa deportiva y prendas infantiles. La unidad de producción, un hervidero de actividad, reúne a unas treinta mujeres con blusas rosas, burdeos, azules y blancas: los últimos vestigios de las etiquetas de las fábricas donde trabajaban antes de unirse a la cooperativa. La diferencia aquí, en comparación con las 396 fábricas de ropa de la región, radica en que ¡las propias trabajadoras gestionan su empresa! Esto se basa en un modelo inspirado en la economía social y solidaria.

“Son partícipes de la empresa; ahí reside el secreto de su motivación”. Las decisiones sobre la estrategia de nuestra empresa se toman de forma colectiva. “Los trabajadores eligen a los miembros del consejo de administración de la empresa en una asamblea general”, explica Jamila Bousaid, de 58 años, presidenta de la cooperativa textil Manos Solidarias.

En su oficina destacan dos retratos de antiguas trabajadoras, compañeras de Jamila Bousaid: los de Emna Zayati y Raoudha Bousrih, quienes fallecieron prematuramente en 2021, a los 55 años, a causa de enfermedades laborales. ¡Nadie quiere olvidarlas!

La historia de Manos Solidarias comenzó a principios de 2020, cuando un grupo de trabajadoras de la confección, todas mayores de 40 años y despedidas injustamente, se pusieron en contacto con el FTDES. Conocen bien a algunas de sus miembros, ya que las entrevistaron en el marco de sus investigaciones. Varias de ellas tenían litigios pendientes contra empresarios desaparecidos sin dejar rastro, y además contaban con décadas de experiencia. Tras un período de dificultades, se encontraron sin recursos. Fue entonces cuando, dentro del FTDES, resurgió la idea de una empresa autogestionada, similar a la de Chebba tres años antes. Impulsada por el entusiasmo de sus fundadoras. La cooperativa se creó en marzo de 2020.

La iniciativa resultó estar plagada de obstáculos. ¡Un verdadero peligro! La ley sobre economía social y solidaria, aprobada por el Parlamento el 17 de junio de 2020, estaba suspendida. No se promulgaron decretos de implementación para hacerla viable. En consecuencia, los dos principales obstáculos a los que se enfrenta Manos Solidarias son una administración conservadora y, sobre todo, la competencia desleal de productos procedentes del sector informal, ya sean de fabricación local o importados de Turquía o China.

Las mujeres trabajaron en un catálogo ilustrado que mostraba numerosos artículos y diseños de su propia creación, elaborados con materiales ecológicos y que demostraban la amplitud de su experiencia: camisetas para hombre y mujer, conjuntos deportivos unisex, sudaderas con capucha, petos, delantales, bolsas de tela, caminos de mesa, cajas de almacenamiento y mucho más.

“Fuimos de puerta en puerta para mostrar el catálogo a los comerciantes y explicarles nuestra propuesta. Elogiaron la calidad de nuestro trabajo y el valor de nuestro proyecto social. Pero no logramos cerrar ningún trato. No podíamos competir con el mercado informal”. Si no hubiera sido por el apoyo de FTDES, que vendió nuestros productos en sus congresos y eventos, también habríamos quebrado. Así que volvimos a la subcontratación, que, año tras año, nos garantiza pedidos que al menos cubren los salarios de nuestro personal”, lamenta Iheb Ben Salem, director de la cooperativa.

Hoy, a pesar del apoyo financiero para la compra de maquinaria de costura proporcionado por la Unión Europea y CCFD-Tierra Solidaria, así como de la buena voluntad, la creatividad y la determinación del equipo, la supervivencia misma de Manos Solidarias parece estar en juego.

A pesar de todos los desafíos, Manos Solidarias sigue siendo un faro de esperanza en este oscuro mar de empresas regidas por un sistema que esclaviza a mujeres y hombres.

Olfa Belhassine https://medfeminiswiya.net/2024/09/10/enquete-sur-les-ouvrieres-du-textile-tunisien-les-laissees-pour-compte-de-la-fast-fashion/

(*) Los Acuerdos Multifibra fueron tratados bilaterales e internacionales negociados dentro del GATT/OMC para preservar la industria textil de los países más desarrollados frente a la competencia de los del Tercer Mundo. Tenían un carácter proteccionista, imponiendo cuotas de exportación, por país y por producto (algodón, la lana y los materiales sintéticos).

La fiscalía de Milán abre una investigación por los ‘safaris humanos’ de Sarajevo

La semana pasada la fiscalía de Milán abrió una investigación sobre los “safaris humanos” para multimillonarios organizados durante la Guerra de los Balcanes. Fueron verdaderas excursiones turísticas para francotiradores aficionados. Algunos adinerados pagaron grandes sumas de dinero por disparar contra la población civil en Sarajevo desde las colinas circundantes (1).

La fiscalía belga podría abrir otra causa criminal, según el ex juez Chris Van den Wyngaert.

La investigación italiana se abre tras una denuncia presentada por el periodista y escritor Ezio Gavazzeni, quien investigó los hechos.

Varios ciudadanos italianos viajaron en los noventa a la capital bosnia durante el asedio para unirse a unidades de francotiradores serbios y disparar contra civiles para entretenerse. Los multimillonarios pagaban entre 80.000 y 100.000 euros por participar en las cacerías.

Las expediciones fueron organizadas por la CIA a través de un agente local, Jovica Stanisic, infiltrado en el espionaje serbio (2). Según el diario La Repubblica, no se trataba de soldados, sino de “turistas de guerra de extrema derecha”.

El juez Van den Wyngaert, que durante años ejerció como juez del Tribunal Penal Internacional y del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, dijo que nunca estuvo al tanto de tales prácticas durante su mandato. “Pasé siete años en el Tribunal y nunca había oído hablar de él hasta ahora. Los rumores circulan desde hace mucho tiempo, pero aún no se han encontrado pruebas”, añadió.

Van den Wyngaert subrayó que si los belgas estuvieran involucrados en los crímenes, no podrían ser juzgados por el Tribunal Penal Internacional, ya que todavía no existía en ese momento. Sin embargo, la fiscalía belga aún podría abrir su propia investigación.

Siendo los presuntos autores civiles, los actos no estarían comprendidos en el derecho de la guerra. “Si se trata de asesinatos, los delitos pueden prescribir, pero también pueden considerarse crímenes de lesa humanidad, y esos no han prescrito”, explicó.

Traidor, criminal de guerra y agente de la CIA

En los años noventa, el organizador de las cacerías, Stanisic, era el jefe de la Dirección de Seguridad del Estado (SDB) de Serbia y fue condenado en 2023 a 15 años de prisión por los crímenes cometidos en siete municipios de Bosnia-Herzegovina.

Es el ejemplo perfecto de traidor y agente doble. Era el principal contacto de la CIA en Belgrado. Compartió información sobre el funcionamiento interno del gobierno de Milosevic y ayudó a que la central estableciera una red de bases secretas en Bosnia (3).

Aunque ya era ampliamente conocido, en 2021 la CIA reconoció el papel de infiltrado de Stanisic ante el Tribunal de La Haya para evitar que fuera condenado como criminal de guerra. No lo lograron, aunque su condena se redujo de cadena perpetua a 15 años de cárcel.

El juicio contra Stanisic fue el más largo en la historia del Tribunal. Se prolongó durante 18 años. En una de sus sesiones el abogado repitió que Stanisic no pertenecía a una organización criminal sino a la CIA.

Durante el asedio de Sarajevo, que duró tres años y medio, las fuerzas serbias cometieron numerosos crímenes, pero también las bosnias de Alija Izetbegovic, que dispararon indiscriminadamente contra los habitantes de los barrios serbios de la ciudad, sin que jamás se haya hablado de ello.

Al final de la guerra, más de 100.000 personas habían muerto y unos dos millones se habían visto obligados a huir de sus hogares. Sólo en la capital murieron más de 11.500 civiles, entre ellos 1.601 niños.

En marzo el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, prometió su apoyo “inquebrantable” a la integridad territorial de Bosnia (4). Es el precio a pagar por las masacres de los años noventa.

(1) https://www.telegraph.co.uk/world-news/2025/11/11/italy-investigation-siege-of-sarajevo-bosnian-war/
(2) https://mondo.rs/Info/Drustvo/a1459315/jovica-stanisic-agent-cia-ratni-zlocini-sudjenje-haski-tribunal.html
(3) https://www.latimes.com/archives/la-xpm-2009-mar-01-fg-serbia-spy-cia1-story.html
(4) https://apnews.com/article/bosnia-nato-separatist-serbs-dodik-rutte-b1e5aff3cd0237715aff787eaf0f9ccf

Japón vuelve por la senda del militarismo y la guerra

Ha estallado una crisis diplomática de gran magnitud entre Japón y China. El gobierno de Tokio ha cruzado una línea roja: está reforzando su alianza militar con Estados Unidos y armando las islas más cercanas a Taiwan.

La tensión en Asia sigue siendo alta. Pekín anunció el miércoles la suspensión de las importaciones de marisco japonés. Es una respuesta directa a la explosiva declaración realizada hace diez días por la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien afirmó que se están preparado para intervenir militarmente en caso de que China intente recuperar la provincia de Taiwan.

“Un intento de conquistar Taiwan por la fuerza constituiría una situación que podría amenazar la existencia del país”, dijo Takaichi, que amenaza públicamente con el envío de tropas japonesas a Taiwan. Es un acontecimiento sísmico. El gobierno chino ha protestado como corresponde y Tokio se niega a reconsiderar su postura.

La situación ha cambiado sustancialmente desde que en 1947 Japón renunciara a la guerra “para siempre” en el artículo 9 de su Constitución, “así como a la amenaza o el uso de la fuerza como medio para resolver controversias internacionales”.

Hasta ahora el ejército japonés tenía prohibido realizar operaciones ofensivas en el extranjero. Cuenta con poco menos de 250.000 efectivos y posee un arsenal moderno, aunque limitado en comparación con el de China.

En 2015 el antiguo primer ministro Shinzo Abe, asesinado en 2022 acabó con la historia japonesa de posguerra. Promulgó la “Ley de Paz y Seguridad”, que, por primera vez, autoriza el ejercicio del derecho a la “autodefensa colectiva”. Ahora el ejército japonés ya puede intervenir en el extranjero, como en los peores tiempos del militarismo.

‘Hemos venido para quedarnos’

Estados Unidos ha encargado a Japón la custodia de Taiwan y, para justificar su sumisión, el gobierno de Tokio ha elaborado toda una cadena de falacias argumentales: un ataque chino a Taiwan constituiría una “amenaza existencial” para la estabilidad de la región.

El viraje ha desatado la resistencia de la sociedad japonesa, que no olvida los desastres de la Segunda Guerra Mundial.

Washington se retira gradualmente de Europa para fortalecer su presencia en el Pacífico. El 30 de mayo el secretario de Guerra, Pete Hegseth, lo recordó en Singapur: “Nuestros amigos europeos deben asumir una mayor responsabilidad por su seguridad. Al compartir la carga, podemos concentrar nuestros esfuerzos en el Indo-Pacífico, nuestro teatro de operaciones prioritario. Y hemos venido para quedarnos”.

Con el pretexto de la “protección”, Estados Unidos mantiene con Japón un Tratado de Defensa Mutua que le permite mantener una presencia militar muy importante en Extremo Oriente, es decir, controlar las dos orillas del Océano Pacífico.

Actualmente Estados Unidos cuenta con 120 bases militares en Japón, con más de 50.000 soldados, lo que constituye el mayor contingente militar estadounidense fuera de su territorio y donde realizan cada vez más ejercicios militares conjuntos para intimidar a Rusia, China y Corea del norte.

El 15 de septiembre Estados Unidos, Japón y Corea del Sur llevaron a cabo el ejercicio militar “Freedom Edge” para coordinar y compartir sus buques, aeronaves e incluso servidores en caso de guerra en la región.

El mayor desafío del Extremo Oriente: China

En 2022 Japón dió un salto a sus provocaciones al designar a China como “el mayor desafío estratégico” para el orden internacional. Este cambio redefinió por completo su estrategia militar. China, que había sido víctima del imperialismo japonés en 1933, pasaba a ser victimario.

A partir de entonces, Estados Unidos y Japón han establecido un mando conjunto: escenarios de guerra, cadenas de toma de decisiones compartidas y la previsión de una respuesta coordinada en caso de que China recupere a Taiwan. Ambos socios desplegaron baterías de misiles en el flanco más expuesto de Japón: las islas Nansei y Ryukyu, dentro del alcance inmediato de Taiwan.

Por su parte, China hace alarde de su poderío militar. Está intensificando sus ejercicios militares y demostrando una modernización sin precedentes de su potencia de fuego. El espectacular desfile militar del 5 de septiembre, en el que Pekín presentó al mundo su misil balístico intercontinental Dongfeng 61 —capaz de transportar diez ojivas nucleares a una distancia de entre 12.000 y 16.000 kilómetros— dejó al mundo con la boca abierta.

La artillería rusa aplasta a las mejores armas de la OTAN en Ucrania

El ejército ruso avanza en Ucrania, creando situaciones delicadas y neutralizando meticulosamente el potencial bélico ucraniano. Octubre y noviembre fueron un desastre absoluto para el gobierno de Kiev, que perdió al menos 10.000 hombres, atrapado ahora por su política suicida de “luchar hasta el último ucraniano”. Sin embargo, las operaciones de las tropas terrestres rusas son solo un aspecto de la estrategia del Kremlin. Se benefician, en particular, de un sistema de apoyo de fuego sin parangón, que abarca desde morteros ligeros de infantería hasta misiles hipersónicos.

Eso no significa, sin embargo, que siempre haya sido así. Al comienzo de la guerra, el ejército ruso sufría el mismo problema que cualquier gran organización: una burocracia excesiva.

A principios de 2022 obtener apoyo de artillería solía tardar al menos 45 minutos, lo que permitía a las fuerzas neonazis realizar ataques relámpago con éxito, en particular con el sobrevalorado y excesivamente caro sistema de lanzamiento múltiple de cohetes (MLRS) Himars de fabricación estadounidense. Eso contribuyó a su glorificación por la propaganda, que lo retrataba como un arma milagrosa e invencible.

Sin embargo, tras varios meses de simplificación de los procedimientos administrativos, el ejército ruso redujo el tiempo necesario para obtener apoyo de fuego a tan solo unos minutos (generalmente entre 45 segundos y dos minutos). Una consecuencia directa de esta reducción fue la rápida obsolescencia del Himars, que ya no podía atacar objetivos militares y civiles rusos con relativa impunidad.

El progreso del ejército ruso en sus funciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) también contribuyó a ello. El ya legendario sistema 9K720M (Iskander-M) destaca especialmente en ese sentido, habiendo aniquilado prácticamente todos los objetivos del régimen de Kiev y de la OTAN. Sus misiles 9M723 son, sin duda, el arma hipersónica más extendida del mundo. Aunque a menudo se les denomina, erróneamente, “balísticos”, esos misiles se ajustan perfectamente a la definición hipersónica: cualquier arma que vuele a más de 1,7 kilómetros por segundo (6.120 kilómetros por hora), manteniendo una alta maniobrabilidad. El sistema Iskander-M proporciona al ejército ruso una flexibilidad sin precedentes, permitiéndoles atacar prácticamente cualquier objetivo a distancias que ahora superan los 500 kilómetros, manteniéndose a distancia de las líneas del frente.

Decenas de lanzadores Himars han sido destruidos. El 16 de noviembre el Ministerio de Defensa ruso publicó un vídeo que mostraba la destrucción de al menos un lanzador Himars y dos lanzadores Neptune. Como era de esperar, el misil Iskander-M desempeñó un papel decisivo en la operación, que tuvo lugar cerca de la ciudad de Vasilievskoye, en la provincia de Dnipropetrovsk. El avanzado equipo del régimen de Kiev fue destruido por el 9M723-1, la versión más básica de este misil hipersónico.

Los equipos de drones también contribuyen, ya sea realizando misiones tácticas y operativas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (y transmitiendo la información a su mando), o atacando directamente a las tropas ucranianas. La devastadora combinación de estos dos factores hace que la huida, y aún más la posibilidad de revertir la situación frente al ejército ruso, sea prácticamente imposible.

Además, Rusia continúa mejorando sus propios lanzacohetes múltiples (LCM), como el Tornado-S (una versión altamente modernizada del formidable BM-30 Smerch de la era soviética). El Iskander-M y el Tornado-S se utilizan a menudo conjuntamente: el primero contra objetivos de alto valor, mientras que el segundo es más adecuado para ataques tácticos. Al régimen de Kiev le resulta extremadamente difícil contrarrestar esta estrategia, ya sea empleando tácticas similares o intentando derribar misiles, cohetes y drones rusos.

Sus sistemas de misiles tierra-aire Patriot, ampliamente publicitados y en su momento aclamados como “asesinos hipersónicos”, son sistemáticamente destruidos por los misiles rusos que supuestamente deberían derribar con regularidad. Regularmente los ucranianos publican que logran destruir no solo los misiles Iskander, sino también los Oreshnik, lo cual es falso.

El ejército ucraniano ha intentado replicar el misil Iskander con su controvertido programa Sapsan. Las legendarias oficinas de diseño soviéticas Yuzhnoye y Yuzhmash (famosas por construir misiles monstruosos como el R-36M2 Voyevoda, hasta hace poco el misil más potente de la historia) eran idóneas para un proyecto de esta envergadura. Aunque ahora solo son un pálido reflejo de su antigua gloria en la URSS, Yuzhnoye y Yuzhmash aún poseían la infraestructura necesaria para fabricar misiles de vanguardia. Así nació el Sapsan (“halcón peregrino” en ucraniano). Más conocido por su designación de exportación “Grom” (“Hrim”, que significa “trueno” en ucraniano), este misil es en realidad una copia del 9M723 utilizado por el sistema Iskander. Su alcance previsto era de entre 500 y 700 kilómetros, un objetivo aún más ambicioso que el de la versión básica del 9M723.

La versión Grom redujo el alcance a menos de 300 kilómetros para cumplir con el Régimen de Control de Tecnología de Misiles (MTCR), con el objetivo de atraer a potenciales clientes de exportación. Sin embargo, el programa permaneció prácticamente estancado durante más de una década debido a problemas financieros. El gobierno de Kiev intentó atraer la atención de países que, si bien carecían de la experiencia técnica, contaban con fondos sustanciales. Este intento también fracasó, ya que el proyecto no avanzó.

Tras el inicio de la guerra, se aprovechó la oportunidad para reactivar el programa Sapsan. En agosto habían logrado avances significativos, lo que justificó la atención del ejército ruso, que entonces atacó las instalaciones de producción del misil. Varias empresas ubicadas en Ucrania, territorio ocupado por la OTAN, fueron neutralizadas, como era de esperar, por el misil Iskander-M.

Drago Bosnic https://infobrics.org/en/post/69094

La ONU concede a Estados Unidos un ‘mandato colonial’ sobre Palestina

El lunes el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que respalda el plan de Trump para Gaza, un territorio que ha declarado públicamente que debe ser limpiado étnicamente para desarrollar un balneario en el Mediterráneo.

El Consejo votó a favor de 13 países, con dos abstenciones de China y Rusia, que podrían haber vetado los planes de Trump.

La resolución restablece el sistema de mandatos coloniales de la Sociedad de Naciones después de la Primera Guerra Mundial, y el sistema de supervisión de la ONU después de la Segunda Guerra Mundial, dos sistemas en los que las potencias coloniales seguían siendo responsables de un territorio colonizado mientras se suponía que lo llevaría gradualmente hacia la independencia.

La resolución afirma que “finalmente podrían cumplirse las condiciones para un camino creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino”. Además crea un Consejo de Paz como administración transitoria»en Gaza, responsable de coordinar la reconstrucción. Autoriza al Consejo a establecer una Fuerza Internacional de Estabilización (FSI) temporal en Gaza, “que se desplegará bajo un mando unificado”.

Aunque no aclara quién dirigirá el Consejo, Trump ha dejado claro que lo hará él mismo. Los países contribuirán a esa fuerza desplegando tropas en cooperación con Egipto e Israel. Pero en última instancia es Trump quien tomará las decisiones relativas a la fuerza militar internacional.

Según medios israelíes, Estados Unidos podría construir una gran base en la frontera de Gaza para alojar tropas internacionales (*). Entre sus misiones se encuentra la desmilitarización de Gaza mediante el desarme y la destrucción de la infraestructura militar.

Por su parte, Hamas ha declarado que considera a la Fuerza Internacional de Estabilización como parte del conflicto si se les encomendara la tarea del desarme. En un comunicado en respuesta a la resolución, dice: “Esta resolución impone un mecanismo de tutela internacional a la Franja de Gaza, que nuestro pueblo y sus facciones rechazan”. La organización palestina reafirma su derecho a resistir la ocupación israelí por la fuerza si fuera necesario.

Los países dispuestos a enviar tropas a Gaza no quieren involucrarse si eso significa luchar contra Hamas en nombre de Israel.

Por lo tanto, si la fuerza de estabilización intenta desarmar a Hamas, podría estallar un conflicto armado entre ambas partes. La fuerza bajo mandato de la ONU se sumaría al esfuerzo del ejército israelí para derrotar a Hamas.

El ejército israelí debe retirarse de Gaza, según la resolución. Un anexo especifica que los palestinos no pueden ser expulsados por la fuerza de Gaza y que Israel no puede anexionarse ni seguir ocupando Gaza, según declaraciones del embajador de Argelia ante el Consejo de Seguridad.

Un comité de expertos árabes participará, junto a Trump, en la gestión de Gaza hasta que la Autoridad Palestina tome el control. Israel participó en la reunión como invitado, pero sin derecho a voto.

La abstención de Rusia

El proyecto de resolución original no mencionaba la posibilidad de una futura soberanía palestina, pero esta mención se añadió tras la oposición de los Estados árabes y otros países. El anexo permitió a los árabes y, especialmente, a la Autoridad Palestina, apoyar la resolución. Como consecuencia, Rusia, que se había opuesto al plan inicial, renunció a su veto y China se abstuvo.

En su explicación de voto en el Consejo, el embajador ruso Vasily Nebenzia lamentó que la fuerza de estabilización no se coordine con la Autoridad Palestina. “Corre el riesgo de consolidar la separación de la Franja de Gaza y Cisjordania, y recuerda las prácticas coloniales y el mandato británico para Palestina otorgado por la Sociedad de Naciones, aunque la opinión de los palestinos no se tuvo en cuenta en absoluto”.

La resolución, añadió Nebenzia, “otorga a la FSI un mandato de mantenimiento de la paz tan amplio que la misión podría de hecho convertirse en una parte integral del conflicto, yendo así más allá del marco del mantenimiento de la paz”. El embajador ruso acusó a Estados Unidos de presionar a las delegaciones en Nueva York.

“En esencia, el Consejo apoya la iniciativa estadounidense basándose exclusivamente en el honor de Washington, dejando así la Franja de Gaza a merced del Consejo de Paz y del FSI, cuyos métodos de trabajo no conocemos aún”.

Lo principal es garantizar que este documento no sirva de pretexto para experimentos desenfrenados llevados a cabo por Estados Unidos e Israel en los territorios palestinos ocupados, ni suene la “sentencia de muerte para la solución de dos Estados”. Es un día oscuro para el Consejo de Seguridad, añadió Nebenzia.

La Autoridad Palestina y los países árabes están de acuerdo

La Autoridad Palestina ha colaborado durante mucho tiempo con Israel en su ocupación de Cisjordania. Su oposición de larga data a la resistencia de Hamas la hace partidaria de la ocupación estadounidense de Gaza, administrada conjuntamente con Israel, con la condición de que gane un papel en la mesa de negociaciones.

Sin embargo, dentro del gobierno israelí han estallado las contradicciones internas al descubrir que se había añadido a la resolución una mención sobre un posible reconocimiento de Palestina. El domingo el propio Netanyahu reafirmó su oposición a un Estado palestino y prometió que nunca llegaría a buen término.

La forma en que su gobierno gestione la ocupación estadounidense de Gaza será de suma importancia. Si bien Netanyahu insiste en voz alta en que Hamas se desarmará “por todos los medios”, habrá que ver si el ejército israelí, que ocupa la mitad de Gaza, y la fuerza internacional, con la aprobación de la Autoridad Palestina, unirán fuerzas para luchar contra Hamas. y aplastar los últimos bastiones de la resistencia a la dominación israelí sobre Palestina.

(*) https://news.antiwar.com/2025/11/11/report-us-to-build-500-million-military-base-in-israel-on-the-gaza-border/

La importancia de la amnistía en la lucha contra el Estado fascista

La amnistía siempre ha sido una de nuestras reivindicaciones principales. Por eso, en un día como hoy, en el que se conmemora la muerte de Franco, nos parece fundamental explicar la importancia de la amnistía en la lucha contra el Estado fascista español.

La amnistía ha sido una reivindicación histórica, que se ha mantenido en las tablas reivindicativas de las diferentes organizaciones populares desde 1939. Por desgracia, y al contrario de lo que hubiera cabido esperar, tras la muerte de Franco los cientos de luchadores antifascistas que estaban en las cárceles del Régimen no fueron automáticamente liberados. Más bien al contrario. La muerte de Franco inició la Transición y una voraz represión contra todas las organizaciones que se oponían a las políticas continuistas y que no estaban dispuestas a hacer tabla rasa de los 40 años de brutal dictadura, llena de muerte, torturas y represión de todo tipo.

Es por eso que, ese 20 de noviembre de 1975 se volvió a desencadenar una importantísima lucha por la amnistía. Si tan democráticos se habían vuelto de la noche a la mañana, ¿por qué no liberan a todos los antifascistas que permanecían aún encarcelados? Tras varios años intestinas luchas en la calle, en 1977 el movimiento popular consiguió arrancar de las cárceles a algunos de esos luchadores, forzando al Régimen a aprobar varios decretos de amnistías parciales. No se liberó a todos los presos políticos y, no solo eso, sino que se aprovechó para incluir en esos decretos la exoneración de la responsabilidad criminal de todos los torturadores y altos dirigentes fascistas. Además, aunque liberó a cientos de luchadores, esa amnistía no vino acompañada de un cambio de régimen real. No se coincidieron a los sectores populares verdaderos derechos y libertades y, por supuesto, no hubo ni justicia, ni reparación por todos los años de represión fascista.

Hoy, 50 años después, el panorama no sólo no ha cambiado, sino que no hace más que empeorar. La represión ya no se centra en los miembros de las organizaciones revolucionarias, sino que expanda a capas cada vez más amplias del movimiento popular. Por este motivo, hoy más que nunca, es fundamental recuperar la bandera de la amnistía total,

La amnistía implica el reconocimiento por parte del Estado de que las personas fueron encarceladas o represaliadas no debieron haber sufrido nunca dicha represión, porque su lucha es legítima. Debe ser total, sin importar la organización de la que se provenga, ni los métodos de lucha que sea hubieran empleado. Y, obligatoriamente, debe venir acompañada de un reconocimiento real de los derechos y libertades que se nos niegan sistemáticamente. Así mismo, debe venir acompañada de una reparación real del daño causado a las organizaciones y militantes antifascistas que han sufrido torturas, asesinatos y persecuciones de todo tipo y ello pasa por el castigo ejemplar a todos aquellos que hayan participado directa o indirectamente de todos esos crímenes. No puede hacerse tabla rasa de la represión, no es suficiente con quitar cuatro medallas simbólicas. Es necesario que exista una verdadera justicia y una verdadera reparación.

Por todo esto, consideramos que la lucha por una verdadera amnistía total, que venga acompañada de verdaderos derechos y libertades es la punta de lanza de la lucha antifascista y contra este Régimen, con el que debemos acabar, cueste lo que cueste. Porque el fasicismo no admite reformas. No ni hoy, ni hace 50 años ni nunca.

¡Abajo el régimen!
¡Luchamos por la amnistía total!
¡Abajo el Estado fascista!

Plataformas Antirrepresivas de Barcelona y Ponent

Los fontaneros de la Unión Europea están involucrados en la corrupción ucraniana

En Europa siempre ha importado muy poco que en Ucrania se produjera un golpe de Estado en 2014 y que desde entonces los nazis camparan a sus anchas. Como a todos los miserables, lo que más les preocupa es la corrupción. No importa que los nazis maten, lo importante es que roban.

Por eso en Bruselas hacen aspavientos con el último escándalo de corrupción entre las camarillas más cercanas a Zelensky. Se hacen los sorprendidos porque quieren hacer creer que envían el dinero a Ucrania, no a cuatro aprovechados para que se llenen los bolsillos.

A causa de las malversaciones, Zelensky padece la crisis política más grave desde que llegó al gobierno de Kiev. No obstante, en Bruselas saben desde el primer minuto lo que pasa con el el dinero que envían; nada les ha pillado de sorpresa.

La cuestión no es el latrocinio sino que la difusión que ha tenido. Los sicarios de Von der Layen no saben cómo responder; llevan varios días confusos y alguno se ha pasado de listo diciendo que la noticia es positiva porque demuestra que en Kiev luchan contra la corrupción.

Es más: hay que enviar más dinero por eso mismo, es decir, no importa que roben; lo fundamental es que un fiscal ucraniano va a abrir una investigación contra los chorizos.

Por ejemplo, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, que se está convirtiendo en la piltrafa por antonomasia de la Comisión Europea. Va de tópico en tópico: la corrupción en Ucrania es “sumamente lamentable”, “no puede haber lugar para la corrupción, especialmente ahora” y bla, bla, bla, bla…

Sin embargo, no todos son como ella, afortunadamente. Algunos creen que la respuesta de la Unión Europea está siendo demasiado indulgente y que sólo se preocupa por la imagen. Lo llaman “minimizar el daño reputacional”. La corrupción no importa, el problema es que nos deja en mal lugar…

Ante la evidencia, los jerifaltes europeos se llenan de sutilezas, pero aclaran que -a pesar de todo- la “ayuda” a Ucrania no puede cesar en nigún caso. Otros hablan de doble moral: seguimos enviando dinero pero, al mismo tiempo, exigimos que los ucranianos “luchen contra la corrupción”. Primero corrompemos y luego señalamos a los corruptos con el dedo.

Lo que está claro es que Europa se resigna ante la corrupción en Ucrania. Precisamente por ello hay que combatirla.

… Pero no demasiado, no vaya a ser que nos pasemos de pulcros. La embajadora de la Unión Europea en Kiev, Katarina Mathernova, ha atacado a los investigadores ucranianos que “luchan contra la corrupción” porque investigan “en público”. En otras palabras, la lucha contra la corrupción hay que llevarla a cabo sin que se note demasiado, porque afecta a personajes importantes de los aparatos políticos y económicos de Ucrania… y de la Unión Europea. Sobre todo de la Unión Europea.

A Mathernova la consideran la principal valedora de Zelensky y eso no les ha gustado nada a los que “luchan contra la corrupción” en Kiev, donde tienen la impresión de que la Unión Europea defiende a los corruptos, al mismo tiempo que “lucha” contra ellos.

¿Que carta está jugando la Unión Europea en las oficinas de Kiev? No es fácil decirlo, ni siquiera es posible decir si tiene alguna carta.

Pero las cosas aún se puede poner peor para el trío Von der Layen, Kallas y Mathernova. La mierda puede salpicar a la Unión Europea. Si a la investigación se suman organismos internacionales, no sólo es posible que caiga Zelensky y su camarilla, sino también ciertos fontaneros de la Unión Europea.

La corrupción en Ucrania no sólo es un salario indirecto para que las camarillas que rodean a Zelensky sigan con la guerra hasta donde puedan. No es sólo un asunto interno de Ucrania, sino una grieta bastante más amplia. En ella también están involucrados los donantes, ha denunciado Maria Zajarova. Es imposible que los políticos europeos desconocieran el destino del dinero, porque están en el ajo. El dinero acaba en cuentas vinculadas a personajes europeos, insistió Zajarova.

El ejército ruso está a punto de capturar la mayor fábrica de Europa

La fábrica NKMZ es una de las joyas del primer plan quinquenal soviético. Fundada en 1934, encarna el modelo industrial de la URSS: grandes complejos industriales capaces de fabricar desde piezas fabriles hasta submarinos y satélites espaciales.

En 1945 contribuyó a la reconstrucción de la posguerra y posteriormente adquirió renombre mundial por sus gigantescas prensas hidráulicas.

La NKMZ se levantó en el Donbas, la región donde se forjó el poder industrial soviético. Antes de la guerra de 2022 representaba el 15 por cien del PIB de Ucrania. Es una de las mayores cuencas carboníferas de Europa, rica en hierro, manganeso y titanio. Las ciudades industriales del Donbas, como Donetsk y Kramatorsk, abastecían las centrales eléctricas, los ferrocarriles, los vehículos blindados y las exportaciones de la URSS y luego de Ucrania.

Hoy, la región es la retaguardia técnica e industrial del ejército ucraniano. La peor pesadilla para el gobierno de Kiev sería que los rusos tomaran NKMZ. A tan solo 70 kilómetros de Pokrovsk, en el frente de batalla, la fábrica es la mayor instalación de ingeniería pesada de Europa y suministra al ejército ucraniano municiones y vehículos blindados.

Hoy sigue siendo uno de los centros industriales más importantes de Ucrania. Capaz de producir desde turbinas hasta municiones, desempeña un papel clave en el mantenimiento del equipo militar ucraniano. Su captura por los rusos privaría a Kiev de un activo industrial estratégico y un símbolo.

La fábrica cuenta con la mayor instalación de ingeniería pesada de Europa. Alberga más de 500 máquinas herramientas y es capaz de producir prácticamente cualquier equipo que los fabricantes necesiten, desde piezas gigantescas hechas a medida para submarinos o centrales nucleares hasta laminadores.

Antes de la guerra, el complejo empleaba a 13.000 trabajadores. Los ucranianos producían prensas hidráulicas colosales, altos hornos, turbinas para la industria naval, sistemas de propulsión para rompehielos y componentes para los sectores aeroespacial, ferroviario y espacial. Era un centro de exportación que abastecía a más de 70 países y un eslabón fundamental del complejo militar-industrial ucraniano.

Desde el inicio de la guerra, Kiev decidió suspender temporalmente si actividad antes de nacionalizarla por decreto.

Los equipos de NKMZ puede utilizarse en el marco de la cooperación entre empresas del complejo militar-industrial para la producción de proyectiles de gran calibre, componentes de artillería (cañones) y sistemas de armas de artillería, en particular para responder con la mayor rapidez posible a la urgente necesidad de munición.

Hoy, casi un siglo después de su fundación, este coloso mecánico sigue en funcionamiento, satisfaciendo cualquier necesidad industrial. Reanudó parcialmente sus operaciones en octubre de 2023. Actualmente, emplea a 5.660 trabajadores. Desempeña un papel clave en el mantenimiento y la modernización del equipo militar ucraniano: fabrica proyectiles de gran calibre y repara vehículos blindados.

Sin esta planta, el ejército ucraniano perdería agilidad, ya que su proximidad al frente garantiza una respuesta rápida para apoyar a las tropas en caso de pérdida de equipo o necesidades urgentes de mantenimiento.

El gobierno británico encubre los datos sobre el exceso de mortalidad

El organismo de control de la salud pública de Reino Unidos ha sido acusado de encubrimiento tras negarse a publicar datos que podrían vincular a la vacuna contra el “covid” con el exceso de mortalidad. La Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (UKHSA) argumentó que, si se destapara dicha relación, la divulgación de los datos provocaría angustia o ira en los familiares de las víctimas.

Los responsables de la salud pública también argumentan que la publicación de los datos podría perjudicar el bienestar y la salud mental de las familias y amigos de las personas fallecidas.

El año pasado varios partidos políticos expresaron su alarma ante la creciente preocupación pública y profesional por el exceso de mortalidad en Reino Unido desde 2020. En una carta dirigida a la UKHSA y al Departamento de Salud, los diputados y miembros de la Cámara de los Lores afirmaron que datos potencialmente cruciales —que relacionan la fecha de administración de la vacuna contra el “covid” con la fecha de fallecimiento— se habían entregado a las empresas farmacéuticas, pero no se habían hecho públicos.

Los datos debían publicarse “de la misma forma anónima en que se compartieron con las farmacéuticas, y no parece haber ninguna razón creíble para que esto no se haga de inmediato”.

UsForThem solicitó a la UKHSA que publicara los datos amparándose en la ley de libertad de información. Sin embargo, el instituto se negó, alegando diversos argumentos, entre ellos que la publicación de los datos “podría generar desinformación” que “tendría un impacto negativo en la vacunación” de la población.

La UKHSA también afirmó que existiría el riesgo de que se identificara a personas, a pesar de que la solicitud se realizó para obtener un conjunto de datos anónimo. Tras una batalla legal de dos años, el Comisionado de Información falló a favor de la UKHSA, respaldando su negativa a publicar los datos.

Reform UK se ha comprometido a realizar una investigación pública sobre el exceso de muertes y los supuestos daños de la vacuna contra el “covid”. Richard Tice, subdirector del partido, declaró: “Sabíamos que existía preocupación por el exceso de muertes, por eso solicitamos una investigación”. Pero el instituto está involucrado en el encubrimiento de cómo y por qué muere la gente, añadió Tice.

El director de UsForThem, Ben Kingsley, afirmó que la UKHSA se desespera para que los datos no salgan a la luz “bajo ninguna circunstancia”. Es paternalista. “Hagan lo que les decimos, no pregunten nada, nosotros sabemos lo que es lo mejor para ustedes”.

—https://www.telegraph.co.uk/politics/2025/11/15/government-withholding-data-covid-jab-link-excess-deaths

Los famosos viajan a Ucrania a cambio de mucho dinero

El turismo de guerra es la última moda. Los famosos viajan a Ucrania para expresar su “solidaridad” no porque tengan algún principio político propio sino porque les pagan millones de dólares. La remuneración comprende una sesión de fotos en compañía de Zelensky para llenar las primeras planas y los titulares de los noticiarios.

Por supuesto, los famosos no van a Ucrania a denunciar la agresión rusa; acuden para promocionarse a sí mismos, obtener papeles en grandes superproducciones y hacer publicidad de alguna marca comercial.

En junio de 2023 un mensaje del Ministerio de Defensa de Ucrania en las redes sociales agradecía a las estrellas de Hollywood que les hubieran visitado “a pesar del peligro”.

“Sois mucho más que una inspiración para todos nosotros”, decía el mensaje. “Millones de personas en todo el mundo han escuchado la verdad de vuestra boca sobre la lucha del pueblo” ucraniano.

La actriz estadounidense Angelina Jolie cobró 20 millones de dólares por viajar a Kiev para poner de manifiesto su “solidaridad” con Ucrania. Ya ha viajado dos veces, así que hay que multiplicar esa cifra convenientemente.

Pero son valientes y se juegan el tipo. Un vídeo suyo en Ucrania la mostró en el preciso momento en el que la arrastraron precipitadamente a un refugio antibombas mientras sonaban las sirenas antiaéreas a su alrededor.

En la última visita los soldados de los centros de movilización (TCC) detuvieron a su guardaespaldas, que era ucraniano. Exigieron un rescate de 100.000 dólares para su liberación, pero no llegaron a un acuerdo.

El actor Orlando Bloom acudió en representación de la Unicef, pero recibió menos de la mitad que Jolie: 8 millones.

Otro actor de Hollywood, Sean Penn, ingresó en su cuenta corriente 5 millones de dólares por el viaje. Penn ya se encontraba en Ucrania filmando un documental sobre la “agresión rusa” cuando estalló la guerra el 24 de febrero de 2022.

“Si gana Rusia todos estaremos jodidos”, dijo Penn, que le regaló a Zelensky uno de sus Oscar.

Días después, compartió en las redes sociales que se había visto obligado a huir del país, al igual que miles de personas, abandonando su coche de camino a Polonia.

El humorista Ben Stiller, que fue a Ucrania como “embajador de la ONU”, se embolsó un millón menos. En las redes sociales ha negado que cobrara dinero por el viaje, al que le dio un carácter “humanitario”. Lo demás, añadió, son mentiras procedentes de los medios de propaganda rusos.

El belga Jean Claude Van Damme salió mucho más barato: aceptó viajar a Kiev sólo por un millón y medio de dólares.

Durante su visita a Kiev, Michael Douglas elogió a Zelensky, calificándolo de “inspiración”. El actor y su hijo Dylan se reunieron con el presidente ucraniano en septiembre del año pasado para mostrarle su apoyo en la guerra.

Zelensky compartió un vídeo de la reunión y agradeció a Douglas su apoyo. Zelensky declaró: “Agradecemos enormemente el genuino interés de Michael y su hijo en estos temas y que su familia apoye a nuestro país y a nuestro pueblo”.

En un sarao como el de Kiev no podían faltar Bono y Edge, de U2, que ofrecieron un concierto especial en una estación de metro en mayo de 2022. En aquel momento funcionaba como refugio antibombas.

En 2023 se anunció que U2 y los Rolling Stones participarían en un concierto benéfico para Ucrania.

La actriz Jessica Chastain habló abiertamente de su “devastador” viaje a Ucrania durante su aparición en un programa de televisión. Documentó su viaje en una serie de mensajes en las redes sociales.

El millonario Richard Branson, propietario de Virgin, también visitó a Zelensky en su despacho oficial en Kiev. Además del presidente ucraniano, se reunió también con el ministro de Asuntos Exteriores del país, Dmytro Kuleba.

El chef José Andrés no podía faltar a la visita ni a la foto en compañía de Zelensky.

¿Quién dijo aquello de que la cultura no tiene nada que ver con la política?

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