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| Benjamin Netanyahu |
La Jornada, 4 de marzo de 2015
http://www.jornada.unam.mx/2015/03/04/opinion/027a1pol

La misma condena pronunció Sergio Pascual, secretario de organización de Podemos: «Es condenable que se encarcelen alcaldes e inadmisible que se conculquen garantías procesales», dijo en referencia a la detención del regidor golpista de Caracas, Antonio Ledezma, y el dirigente de la extrema derecha, Leopoldo López.

Fuentes:
– http://www.lemonde.fr/afrique/article/2015/02/14/shimon-yelinek-criminel-polyvalent-mais-pour-hsbc-un-client-sans-histoire_4576775_3212.html
– http://www.almanar.com.lb/spanish/articletoword.php?nm=20150218142656&eid=85622&frid=23&seccatid=30&cid=23&fromval=1
– http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1338914
– http://www.laprensa.com.ni/2003/08/18/nacionales/865733-enjuiciarn-a-ori-zoller-por-el-caso-de-las-armas
A Lewis Reynolds le diagnosticaron una epilepsia y a principios de los años cuarenta fue esterilizado de manera forzada. No se enteró hasta mucho después, al intentar tener hijos. “No tengo recuerdos”, dice Reynolds tajante. Sólo sabe –y porque se enteró mucho después- que pasó cuatro años de su vida en Lynchburg Training Center, una colonia para epilépticos y enfermos mentales en Virginia, Estados Unidos, donde se realizaban esterilizaciones forzadas. Y en algún punto de esos cuatro años, cuando tenía 13, a Reynolds le realizaron una.
Es una de las 11 víctimas de esterilizaciones forzadas implementadas en Virginia que quedan vivas. Pero como él hubo más de 7.000 sólo en ese Estado. El jueves pasado, tras años de lucha, recibieron una buena noticia: el Estado les indemnizará con 25.000 dólares. Más allá del dinero, lo que Reynolds considera su mayor victoria es “el 100 por ciento de reconocimiento de lo que me hicieron”.
Mucho después de su esterilización, al intentar infructuosamente que su mujer se embarazara, supo que había sido esterilizado. “En ese entonces estaba en la Marina y uno de los doctores me lo comentó”, recuerda Reynolds. Su hermano se lo confirmó y le contó la forma: había estado interno en Lynchburg tras ser diagnosticado como «epiléptico».
La eugenesia es una de las más claras intervenciones de los científicos en la política, en una política de la peor especie. En aquella época era habitual que los mendelistas y neodarwinistas realizaran incursiones en la denominada “genética humana” proponiendo diversas medidas racistas más o menos drásticas, entre el exterminio y la esterilización. Los científicos estadounidenses, tarados como como Charles Davenport y Sewall Wright, impulsaron la legislación eugenésica para impedir la degeneración de la raza o el declive de la civilización.
Tras la Primera Guerra Mundial, la eugenasia fue una práctica generalizada en cerca de 30 estados de Estados Unidos. En 1914 Harry Laughlin de la Oficina de Registro de Eugenesia publicó un modelo de Ley de Esterilización para autorizar este procedimiento forzado para los “socialmente inadecuados”. Es decir, los débiles mentales, locos, criminales, epilépticos, alcohólicos, enfermos, ciegos, sordos, deformes y dependientes –incluidos los huérfanos, vagabundos y mendigos, según la lista.
“Este horroroso programa nació en Estados Unidos y fue trasplantado en la Alemania nazi tras la Primera Guerra Mundial”, explica Edwin Black, escritor y columnista del New York Times, autor de «La guerra contra los débiles», investigación sobre la eugenesia en Estados Unidos.
Una de las leyes pioneras y más radicales basadas en este modelo fue implementada en Virginia, a partir de 1924. Amparadas bajo el “Acta de Esterilización Forzada de Virginia”, se realizaron entre 7.000 y 8.000 esterilizaciones forzadas en este estado. Lewis Reynolds fue una de ellas.
“No hay información ni cifras exactas. No se sabe cuántos hombres, cuántas mujeres y el estado de Virginia todavía se niega a entregarla amparado en la privacidad de los pacientes”, explica Mark Bold, abogado y presidente de Christian Law Institute, organización que representa a las víctimas.
Aparentemente en Suecia las esterilizaciones fueron voluntarias, aunque en algunos casos también las aplicaban a los enfermos mentales. Sin embargo, al menos en un 10 por ciento de los casos se han encontrado evidencias de que fueron forzosas. En 1996 los socialdemócratas se opusieron a una ley para indemnizar a las víctimas de eugenesia, que no se pudo aprobar hasta 1999.
El caso de Australia es parecido. Las legislación eugenésica, que se centró en los aborígenes, no se derogó hasta los setenta.
En la actualidad las esterilizaciones de las “razas inferiores” continúan vigentes en el Tercer Mundo, aunque camufladas como vacunas. El 6 de marzo de 2004 la revista nigeriana Weekly Trust publicó una entrevista con el doctor Haruna Kaita en la que denunciaba que las vacunas orales contra la polio que se estaban suministrando a los niños de aquel país contenían contaminantes tóxicos con efectos anticonceptivos.
También se han camuflado esterilizantes en las vacunas del tétanos en Filipinas. A pesar de que el tétanos afecta a dos tercios de los hombres y sólo a un tercio de las mujeres, la vacuna se administró sólo a las mujeres en edad de procrear. Ante las sospechas, un grupo de religiosas envió una muestra de las vacunas a un laboratorio y los análisis mostraron que contenían BetaHCG, un anticonceptivo que, a la larga, esteriliza. Los resultados fueron confirmados por otros análisis en varios centros médicos. Las mujeres que habían recibido las vacunas presentaron niveles altos de anticuerpos antiHCG (Gonadotrofina coriónica) que impiden el embarazo. Las que estaban embarazadas abortaron al día siguiente o en el transcurso de la primera semana, independientemente del número de meses de embarazo.
La asociación Human Life International denunció que la introducción de HCG en las vacunas también se había comprobado en México, Nicaragua e India. Esto supone una corrupción de la estructura sanitaria del Estado, de la OMS y otras instituciones internacionales que promueven la vacunaciones masivas e indiscriminadas. Prescindiendo de los efectos secundarios que comportan estos métodos anticonceptivos, en el futuro podrían esterilizar a millones de mujeres sin su conocimiento.




En solo dos años ha aumentado en dos millones el número de familias obreras que no pueden hacer frente al pago del recibo de la luz. Si cada familia se compone de tres miembros, eso supone 6 millones de trabajadores que pasan frío en invierno y calor en verano, que no pueden cocinar, que se duchan con agua fría y que no pueden poner en funcionamiento absolutamente ningún electrodoméstico.
A causa de la fala de calefacción se están produciendo muertes prematuras en invierno, especialmente de ancianos. Hasta 7.200 fallecimientos podrían evitarse si se erradicara el problema, según el sistema de medición de la Organización Mundial de la Salud.
Según un estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales, el porcentaje de hogares que tienen que destinar una cantidad desproporcionada de sus ingresos a pagar facturas de luz y gas subió en 2012 hasta el 16,6 por ciento, lo que supone unos siete millones de personas, frente al 12,4 por ciento registrado en 2010, equivalente a cinco millones.
En 2012 los monopolios cortaron el suministro de luz por impago a 1,4 millones de familias, más del doble que en 2006) y han amenazado con que este año se producirá un repunte en el precio de la electricidad.
Iberdrola ha advertido que este año el precio de la electricidad en el mercado mayorista podría situarse en España en torno a los 58 euros por megavatio hora de media, cifra superior a la media de 42,06 euros en 2014 recogida por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia en sus informes.
En la misma línea, el consejero delegado de Gas Natural Fenosa, Rafael Villaseca, estimó que este año habrá “un cierto repunte” en los precios del mercado mayorista de la electricidad, tras un ejercicio el año pasado que fue “singularmente bajista” debido a las condiciones meteorológicas.
Finalmente, el consejero delegado de Endesa, José Bogas, vaticinó también un aumento para 2015 en el precio de la electricidad, así como un incremento en la demanda doméstica.
A partir de 1996 el gobierno privatizó empresas de sectores estratégicos, entre las que se encuentran Gas Natural (1996), Endesa (1997), Enagás (1998) o Red Eléctrica (1999), con el pretexto de de fomentar la competencia y beneficiar al consumidor con precios más económicos.
Sin embargo, las tarifas no han hecho más que incrementarse. Según informa Facua-Consumidores en Acción, la privatización de las empresas estatales de electricidad provocó el encarecimiento del precio de la electricidad en un 78 por ciento durante la última década.
Desde la privatización los beneficios de los monopolios eléctricos no paran de crecer. El año pasado las tres grandes empresas eléctricas con actividad en España -Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa- obtuvieron unos beneficios netos de 7.125,5 millones de euros, lo que supone un 20,8 por ciento más que los 5.896 millones de euros ganados en 2013.
Estos beneficios millonarios contrastan con los cortes de luz y el frío en los hogares del proletariado y los pensionistas.