
Humor negro (1): la voz de su amo



Fue una reunión relámpago. Visto y no visto. “Lo que los americanos habían propuesto sobre el papel y nosotros apoyamos, ya no es del gusto de Estados Unidos”, ha dicho Lavrov. En Washington no se aclaran. Ahora mismo los sicarios de Kerry han debido pasar la noche en medio de un océano de papeles, rehaciendo unas propuestas para cambiarlas por otras. Lavrov dijo anoche que Estados Unidos quiere ganar tiempo, pero eso es más que discutible porque sus peones lo único que ya no tienen es tiempo. Sólo en el transcurso de esta noche, 3.000 yihadistas han capitulado y entregado sus armas.
“Los vamos a tratar como a terroristas”, está advirtiendo Lavrov una y otra vez a quienes no se rindan. Si el ejército sirio los agarra en su madriguera, las ONG y los medios de propaganda imperialistas van a tener carnaza para rato. Los titulares grandielocuentes van a llenar las primeras planas: venganza, masacre, matanza, ensañamiento, río de sangre… todo ello dirigido, como vienen repitiendo, contra “la población” de Alepo.
Las conversaciones quedaron en suspenso casi antes de empezar. Es la consecuencia lógica de dejar las cosas en manos de la Secretaría de Estado, pero es que las cosas ya no pueden ser de otra manera. A los yihadistas que no salgan de la madriguera por su propio pie, el único que puede sacarlos vivos es su jefe que siempre es el que manda, sobre todo en una guerra.
En Ginebra, pues, sólo se negocia un único punto del orden del día: si los yihadistas van a salir vivos del agujero o en cajas mortuorias. Estados Unidos sólo se preocupa por lo primero porque es un país humanitario. Lo otro corresponde a Bashar Al-Assad, que es un dictador.
El embajador francés en la ONU ha escrito que los imperialistas esperan que en Alepo el gobierno sirio cometa “una de las mayores masacres de civiles desde los tiempos de Segunda Guerra Mundial”. A partir de ahora empezarán a acusar a Bashar Al-Assad de “crímenes contra la humanidad” por haber liberado Alepo de la peste salafista.
Ese tipo de cortinas de humo va a servir para que Estados Unidos oculte uno de sus más grandes fracasos de los últimos tiempos, que es lo que empiezan ahora a discutir en los círculos influyentes de Washington. El antiguo embajador de Estados Unidos en Croacia, Peter W. Galbraith, publica un artículo en el New York Times destacando que el apoyo a los salafistas por parte de los dos partidos, el republicano y el demócrata, no sólo no ha podido cambiar el curso de la guerra sino que ha sido “contraproducente”.
Hasta ahora ha sido imposible leer algo así en un medio como el New York Times, acérrimo partidario de Obama, Clinton y el apoyo al yihadismo en Siria. “Afortunadamente, Rusia comparte numerosos objetivos con Estados Unidos”, escribe con alivio el antiguo embajador. La única salida de Estados Unidos es, pues, ¡Rusia!
Un antiguo espía que no se identifica dice a la agencia Reuters: “¿Quién ha ganado? Putin, los iraníes y Assad. ¿Quién ha perdido? Nosotros y especialmente Jordania [donde la CIA creó y armó a los grupos yihadistas], los saudíes y ciertos Estados del Golfo”.
Este sujeto añade algo más: aunque Estados Unidos abandone a sus lacayos sobre el terreno como acostumbra, los países del Golfo no lo harán; seguirán apoyando el yihadismo, dice, mientras que otro teme algo aún peor: que a partir de Alepo vuelvan sus armas contra Estados Unidos. Pero, ¿si tienen miedo de que los yihadistas repitan en cualquier ciudad de Estados Unidos lo que han hecho en Alepo, ¿por qué empeñarse en que salgan con vida de su madriguera?
Algún malpensado ya ha lanzado su explicación: porque en el cerco de Alepo han quedado atrapados un buen número de asesores militares del Pentágono y de la CIA.
Salvo para los profesionales, raramente las agencias de noticias están en el punto de mira, pero en todo el mundo ellas son las primeras y más importantes fuentes de noticias.
Hay que entender que ambas cosas son importantes. No solamente la posibilidad de llegar hasta los medios de comunicación más recónditos (prensa, radio, televisión, internet) que beben de estas fuentes, sino también ser los primeros en saber para ser los primeros en “informar”.
Es una redundancia poner de manifiesto que bajo el capital monopolista, las agencias de noticias son otra cosa que empresas monopolistas y cuatro de ellas acaparan la mayor parte de la comunicación que se genera en el mercado de la información. Se trata de las siguientes:
La agencia France Press, que es casi pública, tiene su sede en París y emplea un número parecido de periodistas. Cada día esta agencia envía 3.000 noticias y 2.500 fotos a medios de todo el mundo.
La agencia Reuters es británca y de capital privado, empleando a más de 3.000 trabajadores. En 2008 fue adquirida por el canadiense Thompson, una de las 25 personas más ricas del mundo, que ha trasladado la agencia de Londres a Nueva York.
La agencia de prensa alemana DPA emplea a unas mil personas en unos 100 países distintos. Es una agencia que posee editoriales en la prensa alemana y cadenas de radio. Desde 2010 su redacción es la de Axel Springer en Berlín y colabora estrechamente con la Associated Press americana.
Como es obvio, además de formar una red monopolista, estas empresas forman parte del sistema de dominación imperialista, es decir, que no informan desde el Tercer Mundo sino desde Nueva York, Londres, París y Berlín. Allí deciden lo que es noticia y lo que no lo es. En el primer caso deciden también cómo se presenta la noticia, en qué términos. Por ejemplo, califican de “rebeldes” a los que tienen ocupada una parte de Alepo y de “régimen” al gobierno de Cuba.
No es ninguna casualidad que ese tipo de tratamiento sea uniforme, es decir, que a pesar de que hay cuatro grandes monopolios informativos, todos ellos utilicen las mismas expresiones, que no tienen nada ni de neutral ni de casual, ya que son decisiones muy meditadas que se corrigen a los periodistas que redactan las primeras versiones de las noticias.
En la comunicación el tamaño sí es importante. Si una noticia aparece en primera plana es porque el acontecimiento es de relieve. Si un telediario dedica varios minutos a una noticia, amplifica su dimensión. Si repite la noticia durante varios días, atrae la atención de mucha gente y de otros otros medios. Si luego, además, organiza una tertulia o un debate sobre ello, magnifica el asunto.
Por el contrario, lo que no se divulga no existe y lo que se divulga poco es poco importante. En España los medios (y especialmente La Sexta) lograron que durante meses todo el mundo hablara de Podemos antes incluso de presentarse a las elecciones. El “tamaño” de Podemos no procedía de una votación previa; la votación procedió del tamaño que la prensa le dio a Podemos.
Hay manifestaciones que los medios han decidido que no existen con la excusa de que la participación es ínfima. Sin embargo, hay minutos se silencio a la puerta de los ayuntamientos que están en la portada de los telediarios con apenas una docena de políticos y funcionarios.
Veamos un acontecimiento que el lector ignora casi con toda seguridad: en julio de este año la Iglesia ortodoxa rusa convocó una marcha a Kiev para pedir al gobierno ucraniano la paz en el Donbás. En ella participaron 100.000 personas como mínimo, según los pesimistas, y un millón de personas como máximo, según los optimistas. La marcha tuvo escalas en Berlín y en Moscú, agrupando a gente de muchos rincones de Europa central que se concentraron en un campamento nocturno en el centro de Kiev, absolutamente abarrotado.
En un magnífico reportaje de varios días, la cadena de televisión alternativa alemana Klagemauer TV retransmitió en directo la marcha, mientras que aquí no hemos tenido niguna noticia sobre ello. Cuando a alguien se le ocurrió pedir explicaciones a una cadena de televisión suiza sobre los motivos por los cuales no había prestado la más mínima atención a dicha marcha, la respuesta fue que ninguna agencia de prensa había informado tampoco de ello. Nadie les envió imágenes y, según su corresponsal en Kiev, el asunto no tuvo tanta importancia.
¿Para quién no tuvo importancia?
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| Posible foto de Ruslan Galitski |
El coronel llegó herido a un hospital hace varios días, durante los cuales los médicos rusos han intentado inútilmente su recuperación.
Aunque en las redes sociales de Rusia ha circulado esta foto, la identificación puede no ser correcta.
El coronel es el oficial ruso de más alta graduación fallecido en la guerra contra los yihadistas de Siria. En Moscú altos funcionarios de la Presidencia han manifestado que el oficial será condecorado a título póstumo.
Su muerte sucede pocas horas después de que el 5 de diciembre los yihadistas bombardearan otro hospital móvil ruso en el que fallecieron dos médicos militares, una noticia que pasó desapercibida en los medios de propaganda imperialista, que sólo hablan de los hospitales que les conviene.
Un pediatra ruso, Vadim Arsentiev, resultó herido y fue evacuado a su país.
Desde la intervención en Siria, 22 oficiales del ejército ruso han fallecido en combate. El caso más conocido es el del joven teniente Alexandre Projorenko, de 25 años de edad, que en marzo de este año pidió que bombardearan sobre su posición cuando fue rodeado por los yihadistas, ya que no quería caer en sus manos.
Desde hace un año la propaganda imperialista recuerda una y otra vez la inificadad de muertes causadas por los bombardeos rusos, pero nunca se acuerda de los rusos muertos en la guerra de Siria.
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| Rodrigo Duterte, Presidente de Filipinas |
Por su parte, Duterte se ha mofado de esta nueva amenaza de los imperialistas de acusarlo ante el Tribunal Penal Internacional: “¿Intentáis asustarme con la amenaza del encarcelamiento?, ¿Tribunal Penal Internacional?”, dijo el lunes durante un discurso.
Según las cifras oficiales de la policía, durante la lucha de Duterte contra el narcotráfico, que comenzó cuando asumió el cargo en junio de este año, más de 2.500 narcotraficantes han muerto por disparos de la policía, que ha desatado una caza implacable.
Duterte afirmó que Estados Unidos es responsable de que el Tribunal Penal Internacional desee investigarlo, señalando que Washington no es ni siquiera país firmante del Tratado que creó el Tribunal.
“Estados Unidos amenaza con llevarme ante el Tribunal Penal Internacional, pero ni tan siquiera es firmante de ese órgano judicial. ¿Por qué? Debido a que ellos tenían miedo de que [el antiguo presidente] Bush fuera procesado por el mismo”.
Uno de los que forma parte de la farsa es el senador filipino Leila de Lima, un abogado que durante años nunca se ha preocupado por los derechos humanos de los guerrilleros (por poner un ejemplo) y ahora pone el grito en el cielo por la guerra que Duterte ha declarado a los narcotraficantes.
Para seguir el juego a Estados Unidos, el mes pasado el Tribunal Penal Internacional anunció que sus competencias son de goma: también podría tenerlas para juzgar a los implicados en las ejecuciones de los narcotraficantes porque éstos son una parte muy importante de la humanidad y, por lo tanto, quien mata a un narco comete un crímen contra ella.

Los reclutas afirman necesitar ayuda urgente frente “a los generales del ejército que les explotan”. Ellos se quejan de “las condiciones extremadamente difíciles en las que llevan a cabo su servicio militar” y subrayan “los problemas económicos que sufren”.
El Centro de Información palestino, que se hizo eco de estos llamamientos, señala que los soldados manifiestan que existe una “grave discriminación en el tratamiento hacia algunas unidades donde realizan su servicio militar”. “Los generales tratan como soldados de segunda a los que estamos en unidades no combatientes”, denunciaron.
En el transcurso de la agresión a Gaza los fallos orgánicos del ejército israelí salieron a la luz. Los comandos palestinos de las Brigadas Al Qassam lograron penetrar en el corazón de la entidad sionista y capturar a soldados utilizando túneles subterráneos.
Además, los militares israelíes se mostraron débiles y divididos en las operaciones terrestres. Tras sufrir varios reveses militares, la jerarquía militar renunció a continuar sus operaciones y aceptó un cese el fuego.
Israel no está seguro de su ejército y esto le ha empujado a frenar o limitar sus agresiones contra Gaza y el Líbano. La prensa israelí afirma de numerosos casos de estrés postraumático en las filas de los soldados israelíes.
En su película “Gran Torino”, el cineasta Clint Eastwood dibuja una caricatura de sí mismo y de ciertos tipos de estadounidenses, entre los que Trump ha reclutado muchos votos, entre ellos el del propio Eastwood. Es alguien a la vez con grandes dosis de racismo e ignorancia, dos perfiles que casi siempre van de la mano.
Al vecino blanco y americano le llega una familia de “hmongs” cuyo origen el aborregado Eastwood a duras penas logra situar en algún remoto confín de Asia. Sin embargo, no necesita consultar el mapa para expresar su aversión hacia los “hmongs”. Al viejo veterano de la Guerra de Corea no le gusta lo que no conoce y no conoce casi nada.
El guión va del racismo al antiracismo, pero no porque el protagonista se los gane, como debería ser el caso con unos invitados, sino porque éstos se ganan el ánimo de su anfitrión.
Como los sudistas en las películas de la Guerra Civil de Estados Unidos, los “hmongs” ejercen de perdedores y, al margen de la historia, eso es algo que el capitalismo vende muy bien porque ya se han realizado varios documentales sobre su “historia”, es decir, porque su historia ya se ha falsificado. No hay más que leer las crónicas sobre ellos en periódicos españoles como El Mundo (1), El País (2) o El Confidencial (3), algunos de cuyos titulares son elocuentes: los “hmongs” formaban parte del “ejército perdido de la CIA”.
El relato empieza con esa vida idílica y pacífica en el campo… hasta que la Guerra de Indochina cayó sobre ellos como un relámpago. La realidad es siempre mucho más cruda. Con la ayuda del imperialismo británico, los “hmong” vivían del cultivo de opio que introducían clandestinamente en China y que se reactivó aún más con la Revolución China de 1949 y la Guerra de Corea al año siguiente.
La Guerra de Indochina fue una continuación de lo que ya había y los “hmongs” se pusieron, como era su costumbre, junto a los colonialistas franceses, del mismo modo que se pusieron junto a los imperialistas estadounidenses que sustituyeron a los anteriores. Fueron entrenados por la CIA para combatir al Pathet Lao, el movimiento de liberación laosiano, al Vietcong, el movimiento de liberación vietnamita, y para seguir con el cultivo de opio.
Los documentales y la prensa ocultan el verdadero papel de los “hmongs” al servicio de las distintas potencias imperialistas desde los tiempos de la Revolución China para presentar un retrato penoso de un pueblo abandonado luego por las antiguas metrópolis, perseguidos y exterminados por los comunistas laosianos y vietnamitas, etc.
Roma nunca paga a los traidores. Desde Laos los colonialistas franceses se llevaron a más de mil “hmongs” a colonizar la Guyana francesa, donde aún viven en la actualidad, lo mismo que en las ciudades francesas, estadounidenses o en los países vecinos, como Tailandia. El ACNUR les reconoce como refugiados políticos porque Laos es ese tipo de país propicio para tener refugiados políticos que los imperialistas pueden necesitar en cualquier momento para organizar alguna “primavera”.
(1) http://www.elmundo.es/papel/historias/2016/05/24/57444c8d468aebcf098b46de.html
(2) http://elpais.com/diario/2009/03/06/cine/1236294004_850215.html
(3) http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-05-11/la-guerra-de-vietnam-nunca-acabo_1198745/

Es posible que todo sea culpa nuestra, que vemos fantasmas donde no los hay, pero nos parece que el adorno que el ayuntamiento ha puesto en un parque de Riga no es otra cosa que una cruz gamada. Quizá se hayan aficionado a la simbología indoeuropea o a las viejas runas vikingas, es decir, que no sean nazis sino que tengan las mismas aficiones simbólicas que ellos…
Todo puede pasar, sobre todo si la sensibilidad está a flor de piel, pero vean: en 2013 el equipo de hockey sobre hielo Dínamo de Riga también dibujó una svástica aprovechando un baile tradicional durante un partido contra un equipo… ruso.
El alcalde la Riga, Nils Usakovs, ya ha dicho que a pesar de las protestas no va a quitar los símbolos del parque. En la residencia oficial del presidente de Letonia, Raimonds Vejonis, han cortado el césped para dibujar la svástica sobre él y los gabinetes de imagen tuvieron que redactar sibilinas notas de prensa acerca de que se trata de un símbolo pagano, que antiguamente simbolizaba la vitalidad y la felicidad.
Más o menos es lo que dice el PP en España: es mejor dejar los símbolos franquistas tal y como están porque forman parte de “nuestra” historia. O sea, que ellos no tienen otra historia que la franquista.
Los desfiles nazis, convocados por el “Club 415”, también son otra tradición histórica en Letonia, lo mismo que los campos de concentración, donde incineraron a polacos, a rusos, a judíos… a todos los que no eran nazis. No deberíamos extrañarnos si dentro de poco en aquellos lugares alguien organiza una barbacoa para que las tradiciones nacionales de los hornos crematorios no se pierdan.
Letonia fue el país donde se cometieron las peores matanzas de toda Europa. De los 85.000 judíos que había en 1941, cuando se retiró el Ejército Rojo, sólo encontraron vivos a 500 a su regreso. La ciudad de Rumbola se convirtió en el símbolo de la masacre. En dos semanas 30.000 judíos fueron llevados al ghetto de Riga, alineados delante de las fosas y acribillados por las metralletas.
Esos que hoy el gobierno de Letonia considera “héroes”, fueron los que apretaron el gatillo.

El cerco internacional está frenando la espectacular acumulación de capital de Turquía de los últimos años. El mes pasado disminuyeron tanto las exportaciones como las importaciones. Una vez que la Unión Europea ha cerrado las puertas a Turquía de manera definitiva, el gobierno de Erdogan sólo puede contar con tres países, China, Rusia e Irán para relanzar sus exportaciones. Son los únicos que mantienen sus mercados abiertos para ellos.
Según el sitio alemán Deutsche Wirtschafts Nachrichten (*), Erdogan quiere la cuadratura del círculo: sostener su divisa nacional y mantener tipos de interés bajos. Pero el viernes la lira turca se desplomó, alcanzado sus cotas más bajas frente al dólar. Desde el golpe de Estado de este verano ha perdido una quinta parte de su valor frente a la moneda estadounidense. El mantenimiento del dólar en el comercio internacional arruina la economía turca.
Además, con una inflación del 7 por ciento el capital financiero presiona para elevar los tipos de interés y el mes pasado el Banco Central de Turquía tuvo que elevarlos.
El viernes la bolsa de Estambul anunció que, para mantener la moneda, se disponía a convertir en liras todas sus reservas de oro. Al mismo tiempo, quiere llegar a un acuerdo con China, Rusia e Irán para utilizar su divisa en los intercambios con esos tres países.
Debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, Rusia también está interesada en el uso de las dos divisas nacionales en el comercio bilateral. Si el país compra petróleo y gas en rublos y a cambio Rusia adquiere los artículos fabricados en Turquía en liras, eso contribuiría a la estabilidad de ambas divisas, dice el Deutsche Wirtschafts Nachrichten.
El Presidente turco se ha dirigido a China, Rusia e Irán para exponerles su plan. Los bancos centrales de los tres países ya están estudiando la propuesta, que cuenta con implantar la libre circulación tanto de la lira como del rublo en las transacciones de exportación e importación.
Al mismo tiempo, Erdogan ultima los pasos necesarios para incorporarse a la Organización de Cooperación de Shanghai.

De ser cierto este análisis, los subsiguientes sucesos sólo podían conducir a la represión en Estados Unidos y en los países aliados de esta potencia.
Quince años después, la herida que abrí en aquel momento sigue sin cerrarse, incluso se abrió aún más a raíz de nuevos acontecimientos. Al Acta Patriótica y las guerras por el petróleo se sumaron las “primaveras árabes”. La mayoría de la población estadounidense no sólo ha dejado de creer en lo que le dice su gobierno desde el 11 de septiembre de 2001 sino que, al votar por Donald Trump, acaba de expresar su rechazo al Sistema posterior al 11 de septiembre.
Resulta que yo abrí el debate mundial sobre los atentados del 11 de septiembre, que fui miembro del último gobierno de la Yamahiriya Árabe Libia y que tengo la oportunidad de relatar –desde el lugar de los hechos– lo que está sucediendo en la guerra contra Siria. Al principio, la administración estadounidense creyó que podía detener el incendio acusándome de escribir cualquier cosa por dinero y atacándome donde duele, o sea el portamonedas. Pero mis ideas han seguido extendiéndose.
En octubre de 2004, cuando 100 personalidades estadounidenses firmaron una petición reclamando que se reabriera la investigación sobre los atentados del 11 de septiembre, Washington empezó a inquietarse [1]. En 2005, reuní en Bruselas más de 150 personalidades del mundo entero –entre las que se hallaban invitados sirios y rusos, como el general Leonid Ivashov, ex jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas de la Federación Rusa– para denunciar a los neoconservadores mostrando que el problema estaba alcanzado proporciones globales [2].
Bajo el mandato de Jacques Chirac, los servicios de la presidencia de la República Francesa se preocuparon por mi seguridad. Pero en 2007 la administración Bush solicitó mi eliminación física al nuevo presidente francés Nicolas Sarkozy. Cuando un amigo personal, oficial y miembro del estado mayor, me advirtió sobre la respuesta positiva de Sarkozy, supe que no tenía más camino que el exilio. Otros amigos –en aquel momento llevaba 13 años como secretario nacional del Partido Radical de Izquierda– acogieron mi decisión con incredulidad, mientras que la prensa me acusaba de paranoia. Pero nadie vino públicamente a prestarme ayuda. Encontré refugio en Siria y viajo por el mundo evitando cuidadosamente los territorios de la OTAN, además de haber escapado a numerosos intentos de asesinato o de secuestro. A lo largo de 15 años, he abierto debates que se han generalizado. Siempre me han atacado cuando estaba solo. Pero cuando mis ideas han encontrado eco, han sido miles las personas que se han visto perseguidas por haberlas compartido y desarrollado.
Fue en aquella misma época cuando Cass Sunstein –el esposo de la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Samantha Power [3]– redactó con Adrian Vermeule un trabajo, destinado a las universidades de Chicago y Harvard, sobre cómo luchar contra las “teorías de la conspiración” [4], y así designan el movimiento que inicié. En nombre de la “libertad” ante el extremismo, los autores de aquel trabajo definen en su texto todo un programa destinado a liquidar la oposición:

La administración Obama dudó en asumir públicamente esa opción. Pero, en abril de 2009, propuso en la Cumbre de la OTAN organizada en Strasbourg-Kehl la creación de un servicio de “Comunicación Estratégica”. Incluso expulsó de la Casa Blanca al célebre abogado Anthony Jones, en 2009, por haberse expresado sin rodeos sobre ese tema [6].
El proyecto de creación del servicio de comunicación estratégica de la OTAN estuvo engavetado hasta que obtuvo el apoyo del gobierno letón. Y finalmente ese servicio se instaló en Riga, bajo la dirección de Janis Karklins –por demás responsable en la ONU de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información y del Foro sobre la Gobernanza de Internet. Concebido por los británicos, ese servicio cuenta con la participación de Alemania, Estonia, Italia, Luxemburgo, Polonia y el Reino Unido. Al principio, se limitó a incrementar los estudios sobre el tema.
Pero todo cambió en 2014, cuando el think tank de la familia Jodorkovsky, el Institute of Modern Russia (Instituto sobre la Rusia Moderna), con sede en Nueva York, publicó un análisis de los periodistas Peter Pomerantsev y Michael Weiss [7]. Según ese informe, Rusia ha desplegado en el exterior un vasto sistema de propaganda. Pero, en vez de tratar de construirse una imagen favorable –como en tiempos de la guerra fría–, Moscú ha decidido ahora inundar Occidente con “teorías conspirativas” para sembrar confusión. Los autores del trabajo afirman que esas “teorías” ya no abordan solamente el tema del 11 de septiembre sino también la cobertura periodística de la guerra contra Siria.
En un esfuerzo por reactivar el antisovietismo de la guerra fría, ese informe marcaba el inicio de una inversión de valores. Hasta entonces, la clase dirigente estadounidense sólo trataba de disimular el crimen del 11 de septiembre atribuyéndolo a unos cuantos barbudos sin importancia. Ahora se trata de acusar a un Estado extranjero de ser responsable de los nuevos crímenes que Washington ha cometido en Siria.
En septiembre de 2014 el gobierno británico creó la 77 Brigada: una unidad encargada de contrarrestar la propaganda extranjera. Esa 77 Brigada británica se compone de 440 militares y más de un millar de civiles provenientes del ministerio británico de Exteriores, así como del MI6, del organismo de cooperación externa y de la Stabilisation Unit. Y no se conocen sus objetivos. Esa brigada trabaja con la 361st Civil Affairs Brigade del Ejército de Estados Unidos, con bases en Alemania e Italia. Ambas unidades militares estaban siendo utilizadas para sabotear los sitios web occidentales que tratan de dar a conocer la verdad sobre el 11 de septiembre y sobre la guerra contra Siria.
A principios de 2015, Anne Applebaum –esposa del ex ministro de Defensa de Polonia Radosław Sikorski– creó en el Center for European Policy Analysis (Centro de Análisis de la Política Europea), con sede en Washington, una unidad designada como Information Warfare Initiative (Iniciativa sobre la Guerra de la Información) [8]. Su objetivo inicial era contrarrestar la información rusa en el centro y el este de Europa. La señora Applebaum puso esa iniciativa en manos del ya mencionado Peter Pomerantsev y de Edward Lucas, uno de los jefes de redacción de la conocida publicación The Economist.
Aunque Pomerantsev es a la vez coautor del informe del Institute of Modern Russia y uno de los dos principales responsables de la Information Warfare Initiative, ahora resulta que ya no habla del 11 de septiembre y que tampoco considera ya la guerra contra Siria como un tema central sino sólo como un tema recurrente que permite “percibir” la acción del Kremlin. Este personaje concentra sus ataques sobre el canal de televisión Russia Today y la agencia de prensa Sputnik, dos órganos de prensa públicos rusos.
En febrero de 2015, le llega a la Fondation Jean Jaures –think tank del Partido Socialista francés y contacto de la National Endowment for Democracy (NED)– su turno de publicar una Nota titulada Conspirationnisme, un état des lieux [9]. Pasando por alto todo lo sucedido alrededor de Rusia, esa Nota toma el debate en el punto donde lo había dejado Cass Sunstein y propone simple y llanamente prohibir que los “conspiracionistas” puedan expresarse. Por su parte, la ministra de Educación de Francia organiza talleres en las escuelas para advertir a los alumnos en contra de los “conspiracionistas”.
El 19 y el 20 de marzo de 2015, el Consejo Europeo pide a la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, que prepare un plan de “comunicación estratégica” para denunciar las campañas de desinformación de Rusia sobre Ucrania. El Consejo no mencionaba ya ni el 11 de septiembre, ni la guerra contra Siria sino que cambiaba de objetivo para concentrarse en Ucrania
En abril de 2015, la señora Mogherini crea un Servicio Europeo para la Acción Exterior (EEAS, siglas en inglés) que no es otra cosa que una unidad de Comunicación Estratégica dentro de la Unión Europea [10]. Esa estructura está bajo la dirección de un británico agente del MI6, Giles Portman, y distribuye a numerosos periodistas europeos, dos veces por semana, toda una argumentación que supuestamente demostraría la mala fe de Moscú, argumentos que posteriormente aparecen publicados en los medios de difusión europeos.
A partir de su creación, el Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN se vincula a un servicio del Atlantic Council: el Digital Forensics Research Lab. La OTAN redacta un Manual de Comunicación Estratégica, cuyo objetivo es coordinar y reemplazar todo el dispositivo anterior en materia de Diplomacia Pública, de Relaciones Públicas (Public Affairs), de Relaciones Públicas Militares, de Operaciones sobre los Sistemas Electrónicos de Comunicación (Information Operations) y de Operaciones Sicológicas.
Bajo la inspiración de la OTAN, Anna Fotyga, la ex ministra de Exteriores de Polonia, ahora convertida en eurodiputada, lleva al Parlamento Europeo una resolución –adoptada el 23 de noviembre de 2016– sobre “la comunicación estratégica de la Unión [Europea] tendiente a contrarrestar la propaganda dirigida contra ella por terceros” [11]. Obsérvese que existe un nuevo desplazamiento del blanco: ya no se trata de contrarrestar el cuestionamiento sobre el 11 de septiembre –asunto de hace 15 años–, ni tampoco el cuestionamiento de la guerra contra Siria sino de crear una mezcolanza entre la impugnación de los acontecimientos en Ucrania y el discurso del Emirato Islámico (Daesh). Y se vuelve así al punto inicial: quienes cuestionaban el 11 de septiembre trataban, según la OTAN, de rehabilitar a al-Qaeda; quienes le hacen el juego a Rusia tratan de destruir a Occidente, como lo hace Daesh. Pero no importa que la OTAN esté apoyando a al-Qaeda en el este de Alepo.
Dado a conocer el 24 de noviembre de 2016 en un sonado artículo del Washington Post [12], un misterioso grupo llamado Propaganda or Not? ha elaborado una lista de 200 sitios web –entre ellos Voltairenet.org– a los que el Kremlin supuestamente ha confiado la tarea de repercutir la propaganda rusa y confundir a la opinión pública estadounidense hasta el extremo de llevarla a votar por Donald Trump.

– Polygraph es un sitio web de la Voice of America [13], la radio y televisión pública de Estados Unidos bajo control de la Broadcasting Board of Governors.
– The Interpreter es la revista del Institute of Modern Russia, ahora difundida por la Voice of America.
– El Center for European Policy Analysis es un apéndice de la National Endowment for Democracy (NED) dirigido por Zbigniew Brzezinski y Madeleine Albright.
– Digital Forensic Research Lab es un programa del Atlantic Council.
En un documento divulgado por Propaganda or Not?, esta falsa ONG nacida de varias asociaciones financiadas por la administración Obama señala al enemigo: Rusia. Y acusa a ese país de haber dado origen al movimiento a favor de la verdad sobre los atentados del 11 de septiembre y de los sitios web de apoyo a Crimea y Siria.
El 2 de diciembre de 2016, el Congreso de Estados Unidos votó un ley que prohíbe toda cooperación militar entre Washington y Moscú. En pocos años, la OTAN ha reactivado el maccarthysmo.
Notas:
[1] 100 personalidades impugnan la versión oficial sobre el 11 de septiembre, Red Voltaire, 25 de noviembre de 2004.
[2] Axis for Peace, Red Voltaire.
[3] La cara oculta de la administración Obama, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de noviembre de 2015.
[4] También llamadas indistintamente “teorías del complot”, “teorías conspirativas”, “teorías conspiracionistas” o “teorías complotistas”. Nota del Traductor.
[5] Conspiracy Theories, Cass R. Sunstein y Adrian Vermeule, Harvard Law School, 15 de enero de 2008.
[6] 11 de septiembre: Obama se separa de uno de sus consejeros, Red Voltaire, 14 de septiembre de 2009.
[7] The Menace of Unreality: How the Kremlin Weaponizes Information, Culture and Money, Peter Pomerantsev & Michael Weiss, The Interpreter/ Institute of Modern Russia, 2014.
[8] Information Warfare Initiative, sitio web oficial.
[9] El Estado contra la República, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de marzo de 2015.
[10] La propaganda de la Unión Europea contra Rusia, Red Voltaire, 5 de julio de 2016.
[11] Resolución del Parlamento europeo sobre la comunicación estratégica de la Unión para contrarrestar la propaganda de terceros en su contra, Red Voltaire, 23 de noviembre de 2016.
[12] Russian Propaganda Effort Helped Spread ’Fake News’ During the Election, Experts Say, Craig Timberg, The Washington Post, 24 de noviembre de 2016
[13] El autor se refiere a La Voz de los Estados Unidos de América, también conocida en español como La Voz de América o La Voz de las Américas. Nota de la Red Voltaire.
Fuente: http://www.voltairenet.org/article194331.html