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Autor: Redacción (página 1172 de 1362)

El Rey de Kurdistán quiso ser un aliado fiel del imperialismo (y 2)

Cheikh Mahmud
Tras el fracaso del levantamiento de 1931, a Mahmud le obligaron a vivir en una especie de exilio interior en una aldea de la región de Suleimanya, en unas condiciones materiales muy precarias. Los británicos creían que en cualquier momento podían volver a necesitar de sus servicios.

La correspondencia intercambiada entre 1920 y 1940 por el dirigente kurdo con los imperialistas expresa el “malentendido” entre unos (dominadores) y otros (dominados). La calculada ambigüedad de los británicos hacia los kurdos llevó a que Mahmud creyera que eso era lo que esperaban de él: que se enfrentara a Bagdad. Lo que está fuera de duda es que bajo ninguna circunstancia el enemigo eran los británicos. Los enemigos eran los árabes, que no vivían en Londres sino en Bagdad.

Para Mahmud resultaba irrelevante que el cargo de gobernador en Bagdad lo ocupara el rey Feisal, que estaba puesto por los propios británicos y era hachemita; ni siquiera era irakí. A Mahmud le daba lo mismo: era árabe. En la histórica -y sangrienta- manifestación celebrada en Suleimanya en 1930 las masas kurdas gritaban “Queremos autonomía, no queremos un gobierno árabe”.

Para entonces los imperialistas ya habían conseguido lo que se proponían. Fue un triunfo absoluto de la vieja política que el Imperio Otomano sólo había intentado: para someter a los árabes, primero utilizaron a los kurdos con falsas promesas de autonomía y, cuando a su rey, al verdadero rey árabe, a Feysal, le pusieron al frente del nuevo Estado irakí, utilizaron a estos contra aquellos.

Rafiq Hilmi, un colaborador cercano de Mahmud y representante de la “effendiyya” nacionalista kurda, escribió que los británicos nunca entendieron que Mahmud era un nacionalista y trataron de sobornarle y corromperle con privilegios. “No supieron hacer de él [de Mahmud] un aliado sumiso”, apunta Hilmi.

Uno de los pecados de los dominados es que se esfuerzan por “entender” a sus dominadores y cuando les “entienden” lo que lamentan es su falta de “comprensión” hacia ellos, provocada quizá porque no han nacido allá, en Kurdistán. La dominación sería más dulce si hubieran criado sobre el terreno, si hablaran la lengua o si conocieran la historia local.

Hoy los intelectuales nacionalistas kurdos no son capaces de ponerse de acuerdo sobre la figura de su primer rey, cabeza de la actual dinastía Barzani que ahora regenta el Gobierno Autónomo de Kurdistán en Irak. Deben agradecérselo al imperialismo y a una atroz guerra.

Mahmud es un héroe nacional para los kurdos irakíes. Pero otros -que también son kurdos- afirman que sus verdaderos objetivos no eran nacionales sino personales, que no tenía “ideales” sino que perseguía el enriquecimiento de su familia.

Ambas cosas no son incompatibles. Los personajes históricos del tipo Mahmud llevan pantalones con dos bolsillos; en uno llevan su patria y en el otro las monedas y nadie puede poner en duda que ambas les gustan, aunque en casos de apuro es posible que tengan más de una duda sobre si quieren más a su padre o a su madre, a un bolsillo que al otro.

En la historia sólo hay un tipo de personajes que jamás tienen dudas ni vacilaciones porque sólo tienen un bolsillo; el otro está vacío. Sólo ellos pueden llevar una batalla hasta el final. Son esos de los que Marx y Engels dijeron que sólo podían perder sus cadenas…

El Rey de Kurdistán quiso ser un aliado fiel del imperialismo (1)

El dirigente kurdo Cheik Mahmud
El ejército colonial británico empezó a llegar a Mesopotamia en 1917. Dos años después ocupaban Bagdad y al norte de lo que hoy es Irak organizaron un encuentro con los notables kurdos de Suleimanya, una ciudad fronteriza con Irán. Querían preparar un gobierno provisional en Kurdistán o, más exactamente, en una parte de Kurdistán.

Después de la Revolución de Octubre, los imperialistas levantaron la bandera de la liberación de los pueblos y de las naciones oprimidas. No sólo los bolcheviques y la III Internacional eran los que hablaban entonces de emancipación.

Si los imperialistas no “liberaban” a los pueblos lo más probable es que se liberaran a sí mismos, y no podían correr ese riesgo. Por eso al final de la Primera Guerra Mundial, una guerra imperialista, en Londres, en París y en Washington sólo se hablaba del derecho de autodeterminación.

Los británicos eligieron a Cheikh Mahmud como futuro rey de Kurdistán. Terrateniente y jefe de la cofradía sufí Qadiriya, Mahmud era una de las personalidades más influyentes del norte de Irak.

El diseño del futuro reino de Kurdistán era consecuencia de factores internos al Imperio Británico: por razones estratégicas necesitaban tener la región bajo su control, pero no podían ocuparla militarmente, tanto por motivos logísticos como presupuestarios.

Como en India, necesitaban cipayos y eligieron a Mahmud como “hukumdar” (gobernador), un término cercano al de “emir”, es decir, una autoridad política y religiosa a la vez. Los británicos pusieron una vasta región en sus manos, aunque en cada provincia los delegados kurdos tenían a su lado a los “political officers” enviados por Londres vía Bagdad.

Pero esos “political officers” no tenían la misma opinión sobre la manera de regir Suleimanya. Mientras unos proponían imponer una administración indirecta, otros eran partidarios del modelo indio, es decir, el dominio directo de los funcionarios imperiales británicos.

La administración británica en aquel pedazo de Kurdistán nunca fue uniforme. Entre 1918 y 1923 impusieron el “Southern Kurdistan” (Sur de Kurdistán), administrado por los kurdos por sí mismos bajo la supervisión de los consejeros británicos. Luego cambiaron al control directo sobre el resto de las regiones kurdas, desde el Jebel Sinjar, al oeste, al Gran Zab, en el este.

La dominación británica levantó a la población kurda, encabezada por Mahmud, que nunca fue el patriarca dócil que esperaban en Londres. Hubo dos sublevaciones en 1919 y 1923-1924 que condujeron a los británicos a olvidarse de la independencia de Kuridistán para integrarlo finalmente en el nuevo Estado de Irak en 1926.

El primer gobierno de Mahmud duró poco, apenas los dos años de 1918 y 1919 porque el “emir” quiso extender su control a otras regiones de Kurdistán, como Kifri o Kirkuk, mientras que la divisa del Imperio Británico siempre fue la de “divide y vencerás”. En Londres siempre pensaron fragmentar su parte de Kurdistán en varios pedazos para mantener a todos ellos bajo su influencia.

A Mahmud le condenaron a muerte, pero luego lo acabaron desterrando a India y los colonialistas tuvieron que tomar el control de Suleimanya (“Southern Kurdistan”) en sus propias manos. Pero para entonces hablar de “control” era excesivo; los kurdos ya estaban en pie de guerra y volvieron a recurrir a Mahmud para que calmara los ánimos. El 10 octubre 1922 volvía a ser “hukumdar”, aunque él prefirió proclamarse a sí mismo “Rey de Kurdistán”.

Como los amantes que pasan de los brazos de uno a los del otro, los vasallos también cambian de protector y, finalmente, se arrojan a los pies de cualquiera. Al rey se le ocurrió la infeliz idea de pedir socorro a la Turquía kemalista surgida del desplome del Imperio Otomano, que era precisamente lo que los británicos pretendían impedir. Kurdistán estaba destinado a cumplir el papel de tapón entre Turquía y el Imperio Británico en Irak.

Como aquello no era lo pactado, el 16 de mayo de 1923 los británicos volvieron a ocupar Suleimanya, imponiendo un gobierno “autónomo” kurdo con el apoyo de notables dóciles, tras lo cual volvieron a abandonar Suleimanya, creyendo haber solucionado el asunto.

Pero Mahmud regresó el 11 de julio de 1923, esta vez por propia iniciativa. Ya no era el mismo; no podía pensar en ampliar los dominios de su “Kurdistán” ya que apenas controlaba una porción aún más reducida de la antigua Suleimanya.

La relación de Mahmud con los imperialistas fue un continuo tira y afloja. En diciembre de 1923 la RAF, la aviación británica bombardeó su cuartel general en Suleimanya. Los pilotos recibieron la orden de asesinarle, pero en ese momento el dirigente kurdo había acudido a rezar a la mezquita…

Su fracaso no impidió que en 1924 los británicos volvieran a imponer la administración directa. La región de Mosul, donde estaban los pozos de petróleo, ya la habían incorporado al nuevo Estado irakí. Su diseño respondió a la necesidad de asegurar el control de los monopolios británicos sobre el petróleo.

El resto de Kurdistán era menos interesante para el Imperio Británico, lo cual significaba que no merecía la pena gastar mucho dinero en ella.

A pesar de las promesas británicas de autonomía, en 1929 se firmó el Tratado anglo-irakí donde no se establecía ningún régimen especial para Kurdistán. Se produjeron levantamientos, el más importante de los cuales fue el del 6 de setiembre de 1930, cuando el ejército irakí disparó sobre una muchedumbre que se manifestaba en las calles contra el Tratado, matando a 15 personas. Los responsables del levantamiento fueron detenidos y juzgados luego en Bagdad.

Al año siguiente otra revuelta encabezada por Mahmud fue aplastada y toda Suleimanya fue incorporada a Irak.

Los imanes del Sahel llaman a movilizarse contra el yihadismo

El lunes comenzó en Dakar, la capital de Senegal, el 4 Taller de la Liga de Ulemas, Predicadores e Imanes del los países del Sahel que tiene como objetivo hacer frente al “extremismo religioso y violento”, así como promover la tolerancia y la coexistencia de las diferentes religiones.

El título del Taller era “Los valores de convivencia y de paz en la lucha contra el extremismo violento en los países del espacio sahelo-sahariano”.

El martes los participantes expusieron la situación de algunos países vecinos del Sahel a consecuencia del estallido del terrorismo y del “extremismo religioso”, destacando la importancia de que los gobiernos coordinen la seguridad y la prevención.

El lunes el secretario general de la Liga, Youcef Mechria, llamó a “preservar nuestra referencia común”, en referencia al malekismo, una corriente islámica tradicional y muy arraiga en el norte de África.

En su intervención destacó que durante siglos los valores del malekismo permitieron convivir en paz en la región. La situación actual que conoce la región, añadió, nos obliga, en tanto que predicadores y guías religiosos, a constatar que “el extremismo y el terrorismo no tienen religión”.

Es la primera vez que el Taller se lleva a cabo fuera de Argelia y, además de religiosos, participaron tres observadores del llamado “Proceso de Nuakchott”, es decir, de Costa de Marfil, Senegal y Guinea Conakry.

La Liga organiza estas jornadas en colaboración con el Mecanismo Africano de Coordinación y Enlace, el Centro Africano de Estudios e Investigación sobre el Teerrorismo (CAERT) y el Comité de Seguridad y de inteligencia de la Unidad Africana.

Las sesiones, que duraron dis días, estuvieron presididas por Abdoulaye Daouda Diallo, ministro del Interior de Senegal. En su discurso de apertura llamó a los musulmanes del mundo entero a movilizarse contra el terrorismo, apelando a lo que calificó como una “contra-radicalización”.

El mensaje islamizante de los yihadistas, añadió Daouda Diallo, es ajeno al “mensaje universal” del islam y “no se corresponde con ninguna de las aspiraciones profundas de los musulmanes”.

Fuente: http://www.dakaractu.com/Atelier-ligue-des-oulemas-et-imams-du-sahel-Abdoulaye-Daouda-Diallo-pour-contre-radicalisation-contre-le-terrorisme-par_a111819.html

La crisis financiera alcanza a las empresas de seguros

Al igual que los bancos, las empresas de seguros también están en crisis, debilitadas por los tipos de interés negativos o muy bajos en Europa, que podrían llevar a algunas de ellas al desplome.

El rendimiento de los fondos en euros disminuye cada año (el 2,3 por ciento de media el año pasado), pero esta reducción no parece ser suficiente en el contexto actual del sector de seguros de vida.

Si la tasa de OAT (Obligaciones del Tesoro) a 10 años se mantiene en 0,5 por ciento durante varios años, las aseguradoras deberán invertir los ahorros mensuales pagados por los asegurados, así como bonos de alto rendimiento, llegando progresivamente a vencimiento de títulos muy débilmente remunerados, hundiendo en la práctica el rendimiento de los fondos en euros.

Para protegerse contra ese peligro algunos aseguradoras están rechazando ya inversiones importantes en fondos en euros.

Por eso, durante los últimos años, los reguladores del sector vienen exigiendo a las aseguradoras que retengan una parte de la remuneración de los fondos de euros para hacer frente a posibles días más oscuros.

Además, a finales del mes pasado la Autoridad Europea de Supervisión de Seguros (AESPJ) anunció el lanzamiento de nuevas pruebas de resistencia de las empresas aseguradoras. El objetivo es evaluar su capacidad para hacer frente a un prolongado periodo de tipos de interés bajos.

Las aseguradoras tienen hasta el 15 de julio para llevar a cabo estas pruebas, que “se centran en dos principales riesgos: un entorno de bajos tipos de interés prolongado y el mencionado escenario de golpe doble”, que consiste en un ataque simultáneo en los tipos de interés y en el valor de los activos.

En 2014 la AESPJ ya llevó a cabo pruebas de tensión en las aseguradoras europeas. Ahora deseaba incluir en las pruebas a empresas pequeñas y medianas y, con este objetivo, la prueba se extendió a los actores que representan “una cuota de mercado del 75 por ciento en cada país en términos de provisiones técnicas brutas en el segmento de seguros de vida”, frente al 50 por ciento en 2014.

Los resultados de estas pruebas se darán a conocer en diciembre, pero la lista exacta de las aseguradoras participantes en ella no se anunciará.

Acusan a Greenpeace de orquestar campañas publicitarias con datos falsos

La empresa canadiense Produits Forestiers Résolu se ha querellado por difamación contra Greenpeace y el organismo Stand, antes conocido por el nombre de Forest Ethics.

Según informa Radio Canadá, la empresa les acusa de maniobras fraudulentas, violación de las marcas comerciales, difamación e injerencia, en virtud de las leyes del Estado de Georgia, en Estados Unidos, ante cuyos jueces han recurrido.

El origen de la querella es una vasta campaña de Greenpeace en la que acusaba a Resolu de destruir los bosques boreales, atacar a especies amenazadas, como el caribú, y de empobrecer a las poblaciones nativas.

Resolu ha pedido la convocatoria de un jurado y va a reclamar 7 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios. Se trata de la mayor compañía forestal entre Canadá y las Montañas Rocosas. En 2013 padeció una grave crisis económica cuando sufrieron los ataques de Greenpeace y en varios territorios perdieron la certifcación ambiental del Forest Stewardship Council.

Las empresas papeleras exigen a sus suministradores dicha certificación, que garantiza un determinado tipo de explotación de los bosques.

En 2014 el monopolio Best Buy, que imprimía sus folletos con papel de Resolu, rescindió el contrato a causa de las imputaciones de Greenpeace en el Lago de San Juan, en Quebec.

Los trabajadores de la papelera de Alma pagaron los platos rotos cuando cerraron una de las tres fábricas de la empresa, causando un enorme descontento entre los trabajadores contra.

La campaña de Greenpeace incurría en numerosas falsedades y exageraciones. Una de ellas afirmaba que sólo el 5 por ciento del bosque canadiense estaba protegido, cuando no contaban con que todo el bosque por encima del llamado “límite norte” está sometido íntegramente a restricciones de explotación desde 2002.

Además, la propaganda tenía ese tono apocalíptico que es característico y que persigue intimidad a la población con los terribles dramas de todo tipo a los que se tendrán que enfrentar en el futuro.

Un vídeo mostraba una escena lúgubre en la cual las empresas madereras retiraban los árboles muertos y quemados después de un devastador incendio para repoblar el territorio de retoños.

Por lo demás, el “caribú forestal”, emblema de la campaña de Greenpeace, no es que no sea una especie amenazada de extinción, sino que no es una especie. En castellano la especie es más conocida como reno (Rangifer tarandus) y habita en la tundra canadiense en grandes manadas.

En Canadá las poblaciones de renos migran hacia el norte y se reducen cuantitativamente por muchas razones, tanto en las zonas donde se practican talas forestales como en las que no.

No es la primera vez que Greenpeace va acusada ante un tribunal por falsificar pruebas. En Canadá hay interpuesta otra querella por fraudes parecidos.

Fuente: http://ici.radio-canada.ca/nouvelles/societe/2016/03/24/002-foret-boreale-resolu-greenpeace-enquete-fsc-certification-environnement-emplois.shtml

El juez militar del 11-S permitió la destrucción de pruebas

Dos acontecimientos relativos a los atentados del 11-S, que no han terminado de revelar sus secretos, han tenido lugar esta semana. Los dos están vinculados al Tribunal Militar encargado de este caso y dan testimonio de los intentos oficiales de ocultar elementos que permitirían arrojar luz sobre las zonas oscuras del caso.

El primero es una revelación dada a conocer por The Guardian que muestra la manipulación y destrucción de pruebas.

Esta revelación indica que el coronel estadounidense que dirigió el tribunal, James Pohl, habría conspirado con el fiscal para destruir pruebas y manipular el proceso relativo a los atentados.

Su objetivo era el impedir que la defensa hiciera su trabajo con respecto a un presunto cómplice de los ataques, Jalid Sheij Mohammad, según los documentos del caso.

Pohl habría “actuado en colaboración con el fiscal y manipulado los procedimientos secretos” y, de creer el documento, habría permitido destruir pruebas.

El acusado no pudo recurrir ni siquiera a los servicios de sus abogados. Estos últimos indican que varias maniobras secretas les impidieron oponerse a esta destrucción de pruebas. Los documentos no precisan qué pruebas fueron destruidas. Algunos de estos documentos continúan clasificados.

El tribunal militar que preside Pohl no planea hacer públicas las grabaciones de audio de la cabina de uno de los aviones que los terroristas habían desviado a fin atacar Washington. Esto podría haber tenido una influencia considerable en los resultados de la investigación.

El avión que, según las autoridades norteamericanas, iba a estrellarse contra un importante sitio cultural o un edificio público, cayó antes de alcanzar su objetivo y no causó más víctimas que los pasajeros y los miembros de la tripulación.

Se trata del único registro sonoro que fue conservado después de los atentados.

Ryan afirmó que la prohibición de la difusión pública de la grabación continuará en vigor hasta que el gobierno la remita a los abogados que defienden a los presuntos terroristas.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=129743&cid=24&fromval=1

La podredumbre de la prensa imperialista sale a la luz otra vez más

El diario británico The Guardian, uno de los más influyentes de Gran Bretaña, ha confesado (*) que uno de sus periodistas, Joseph Mayton, se inventaba las entrevistas y que simulaba haber asistido a acontecimientos en los que jamás estuvo.

Desde 2009 Mayton, que vive en California, formaba parte de la delegación del diario en Estados Unidos y en sus artículos insertó citas falsas y redactó entrevistas que no llevó a cabo. Los falsos entrevistados han desmentido haberle hablado nunca.

Por su parte, el desaparecido periódico “News of the World” ha retirado de internet 13 artículos firmados por Mayton.

The Guardian investigó la veracidad de 64 artículos publicados por el periodista e interrogó a 50 personas que habían participado en ellos, concluyendo que son muchos los falsificados y otros más son dudosos.

El caso Mayton sigue al de Jayson Blair, periodista del New York Times que fue despedido en 2003 por plagio e invención de los hechos.

En 2011 The Guardian promovió una investigación de Leveson sobre las prácticas repugnantes del periodismo británico. Las conclusiones ocupan 1.987 páginas, de las que se desprende que el ahora desaparecido diario “News of the World” pirateó los mensajes de correo de voz de teléfonos móviles de políticos y famosillos.

El ejemplo más sangrante fue el de Milly Dowler, una chica de 13 años de edad asesinada y cuyo correo de voz fue interceptado después de haber desaparecido.

Las escuchas telefónicas pusieron al descubierto una red mafiosa de conexiones entre los tres pilares básicos del Estado burgués: la prensa, la policía y los políticos. La policía estaba en el punto de mira por no investigar a fondo los casos de escuchas telefónicas en ocasiones anteriores. Los políticos se vieron envueltos por la asociación del Primer Ministro David Cameron con antiguos editores del “News of the World” y también debido a la concentración del capital en los medios de comunicación.

“News of the World” era propiedad del gángster Rupert Murdoch, también propietario de Times y The Sun. Al mismo tiempo, News Corporation de Murdoch esperaba la aprobación para apoderarse de BSkyB, la mayor cadena de televisión vía satélite de Gran Bretaña.

(*) http://www.telegraph.co.uk/news/2016/05/26/guardian-admits-rogue-reporter-fabricated-interviews/

Franco también organizaba sus propias farsas electorales

Para tratar de remarcar lo más posible las diferencias entre el régimen anterior, el franquismo, y el actual, la burguesía se esfuerza en ocultar que también el franquismo organizó sus montajes electorales. De esa manera parece que la diferencia entre uno y otro régimen es que ahora la gente puede votar y antes no. Es un error porque bajo el franquismo no sólo se podía votar sino que eran tan demócratas que incluso te obligaban a ello.

Entre sus varias convocatorias electorales, el régimen franquista organizó elecciones sindicales, municipales y para diputados, aunque en aquellos tiempos los llamaban “procuradores”. Bajo el franquismo la Ley de Representación Familiar de 1967 fue una especie de ley electoral que regulaba los sufragios.

Uno de los “procuradores en Cortes” que en 1967 fue elegido por el tercio familiar en la provincia de Ávila fue Adolfo Suárez.

El franquismo convocó tres referéndums, el primero el 6 de julio de 1947 para aprobar la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, que tuvo una participación masiva (alrededor del 90 por ciento) porque votar sí era votar a “la paz de Franco” y votar no llevaba a España al desastre.

Los ciudadanos fueron convocados por segunda vez a un referéndum el 14 de diciembre de 1966 para aprobar la nueva Ley Orgánica del Estado por la que se separaba el cargo de Jefe de Estado del de Presidente del Gobierno. De nuevo la participación fue muy elevada. El resultado fue rotundo a favor del sí.

Lo mismo que en el anterior, la obsesión del franquismo en este referéndum fue conseguir una alta participación de la población a favor del sí, para lo cual se puso en marcha la correspondiente campaña propagandística que se basó en la identificación del voto afirmativo con un sí a Franco. El voto era obligatorio y, en algunos casos, se obligó a algunos ciudadanos a presentar el certificado de voto para evitar represalias.

Aunque el gobierno franquista también recurrió a la propaganda, ni fue tan masiva como las actuales, ni estuvo tampoco organizada porque el objetivo no era tanto el voto como transmitir una cierta imagen del franquismo, ligándolo a la “paz” o al “progreso”.

La ley para la reforma política de 1976

Tras la muerte de su jefe, el 15 de diciembre de 1976 los franquistas sometieron a referéndum la ley para la reforma política del que se van a cumplir ahora 40 años. De nuevo el gobierno, dirigido entonces por el falangista Adolfo Suárez, trató de conseguir un apoyo aplastante para su proyecto de transición política utilizando para ello no sólo el aparato burocrático del Estado, sino también a toda la organización del Movimiento franquista, que disponía de la mayor parte de los periódicos de la época.

El referéndum de 1976 fue el primero en el que la publicidad política se utilizó masivamente, con un gran despliegue de medios. El Estado contrató y pagó a varias agencias publicitarias para la campaña, que se volcaron en todos los medios monopolizados por el Estado, especialmente la televisión, que entonces eran dos cadenas organizadas dentro del mismo aparato político del Estado: la Dirección General de Radiotelevisión Española.

Aunque todas las organizaciones antifranquistas pidieron el boicot, no tuvieron ninguna posibilidad de contrarrestar aquella gigantesca operación propagandística; la desproporción de medios fue tan grande que no se puede hablar de ninguna campaña alternativa a la de los franquistas.

Como director de la radio y la televisión públicas de 1969 a 1973, Suárez tenía experiencia en el manejo de la publicidad y su capacidad para engañar a las masas. Para la convocatoria de 1976, Suárez nombró a Rafael Ansón, un verdadero experto que convirtió el referéndum en un lavado de cerebro masivo sin procedentes.

Como reconoció Ansón posteriormente, “gracias a la televisión, entonces única, el gran cambio se pudo hacer sólo en un año y con los menores riesgos”.

Los mensajes publicitarios inundaron vallas y buzones, y se difundió una canción (“Habla, pueblo, habla”) de una manera tan insistente que se fijó en la memoria colectiva de las masas. El lema no era novedoso sino que procedía del referéndum organizado por los franquistas diez años antes:

La postura antifranquista a favor del boicot se expresó por medio de pintadas, manifestaciones y mítines fuertemente reprimidos por la policía. Para pedir el boicot los antifranquistas argumentaron la nula legitimidad democrática del gobierno y que el referéndum se promovía con una total ausencia de libertades políticas para expresar las distintas posiciones. Uno de las consignas más repetidas por los antifascistas entonces fue la de “Un referéndum sin libertad es un referéndum sin democracia”, con lo cual se admitía que no había libertad. El referéndum de 1976 no fue una consulta democrática porque no existían las libertades propias de una democracia. Esta octavilla de la época procede del Partido del Trabajo, hoy desaparecido.

En aquel momento los partidos no se habían legalizado, es decir, no hubo manera de oponer una fuerza organizada a la propaganda del gobierno de Suárez. Ningún partido antifascista pudo exponer su criterio en los medios de comunicación, radio, prensa o televisión. Lo mismo que en las convocatorias franquistas, sólo hubo un único mensaje. En tales condiciones, un referéndum es nulo, cualquiera que fuera su resultado.

En su manipulación, los franquistas no vacilaron en recurrir a la contrapropaganda, un instrumento típico del fascismo en todos los países. En algunos barrios obreros de Madrid el Gobierno organizó el reparto de octavillas en las que se rechazaba la abstención “en nombre del socialismo democrático”. En otros, recurrió a las contrapintadas anónimas para confundir los mensajes: en la oscuridad de la noche, los muros que piden la “Abstención” cambian para decir que “Abstención es incultura” o “Abstención es cobardía”.

Al cabo de los años Martín Villa, que entonces era ministro del Interior, reconoció que dio órdenes a la policía para retocar las pintadas de los antifascistas en las paredes pidiendo la abstención. Lo hicieron añadiendo un “no” detrás de la expresión “No votes”, de manera que al quedar “No votes no” se convirtió en una invitación al voto en un sentido afirmativo.

Estados Unidos ocultó su deuda con Arabia saudí durante 40 años

Durante más de cuatro décadas Estados Unidos ocultó la identidad de sus acreedores, algunos de los cuales estaban ocultos desde la crisis del petróleo de 1974.

Hasta ahora el Tesoro de Estados Unidos no desglosaba los datos de su deuda en poder de 14 países exportadores de petróleo, que incluía a Ecuador, Venezuela, Indonesia, Bahrein, Irán, Irak, Kuwait, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos (UAE), Argelia, Gabón, Libia y Nigeria.

Ahora la agencia de noticias Bloomberg ha obligado judicialmente al Departamento del Tesoro a detallarla.

En julio de 1974 la crisis del petróleo agravó la situación económica de Estados Unidos, que ya se había visto afectada por un embargo que los países miembros de la OPEP impusieron contra Washington por su apoyo a Israel durante la guerra del Yom Kipur.

A raíz de aquellos acontecimientos, el ministro de Finanzas de la época, William Simon, decidió hacer una gira especial por los países de Oriente Medio y Europa.

Oficialmente esta ronda de visitas fue presentada al mundo como una visita más. Sin embargo, Simon tenía realmente un único objetivo: llegar a Arabia saudí para hablar sobre el problema de la utilización del petróleo como arma económica.

Además, Nixon quería persuadir a los saudíes de la necesidad de invertir en la deuda pública de Estados Unidos. Entonces Nixon dejó muy claro a Simon que su fracaso en las negociaciones con Arabia Saudí podría afectar negativamente la salud económica del país.

Las principales condiciones del futuro acuerdo eran las siguientes: Estados Unidos se comprometía a comprar petróleo y facilitaban apoyo militar a Riad, a cambio, Arabia Saudí inviertía miles de millones de dólares en las arcas públicas de Washington.

Para ajustar todos los detalles del acuerdo, ambas partes sostuvieron una ronda de negociaciones a puerta cerrada. Tras varios meses de negociaciones solo faltaba fijar la única cláusula del futuro acuerdo: la compra de bonos de deuda pública estadounidense por parte de Riad debería quedar en secreto.

Los funcionarios del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos lograron encontrar una solución al problema de la confidencialidad al permitir a Riad no participar de una licitación especial, obligatoria en este tipo de casos, para poder comprar los bonos estadounidenses.

Con esta enmienda especial era casi imposible determinar la presencia de capitales saudíes en el mercado de deuda pública de los Estados Unidos.

Desde el punto de vista político, el acuerdo sellado por Arabia Saudí y Estados Unidos fue bastante complicado y ambiguo. Varios países luchaban en aquellas décadas por el dinero de Riad, como Japón, Francia y el Reino Unido pero Washington se había logrado adelantar a sus socios.

Por su parte, el tercer rey de Arabia Saudí, Faisal bin Abdelaziz, temía que el dinero saudí pudiera quedarse en manos de Israel. Este dinero habría podido llegar a Israel en forma de ayuda militar que los Estados Unidos prestaron a la entidad sionista después de la guerra del Yom Kipur.

De acuerdo con la información facilitada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, actualmente Arabia saudí posee bonos de Estados Unidos por valor de 116.800 millones de dólares.

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