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La gran batalla de As Encrobas de 1977

Henrique Mariño

Usted no sólo está viendo un paraguas entre tricornios. Tampoco una mujer en mandilón que se bate en duelo con los capotes de la Guardia Civil. Agudice la vista y desgrane la foto de Xosé Castro. Quizá advierta los cañones de los mosquetones y los cetmes, pero tampoco se trata de eso. Es la tierra que se rebela contra el expolio, que tanto puede adquirir la forma de una excavadora ciclópea, como de un encorbatado señor con maletín. Son todas las gallegas —es decir, todas las mujeres del mundo— defendiendo a su matria. Hay otras Galicias posibles, pero también están en esta. Ahora ya puede girar la vista y observar el coro: “A terra é nosa, e non de Fenosa”. Un grito plural, declinado en femenino.

As Encrobas, 1977. Mil almas que viven del campo, ajenas a la crisis del petróleo: la OPEP cierra el grifo y Occidente tiembla al observar cómo se encarece el crudo. Franco, que había anegado valles y pueblos con sus embalses, concede créditos y exenciones fiscales a las empresas que inviertan en el sector minero. Fuerzas Eléctricas del Noroeste S.A. —Fenosa, la eléctrica de Pedro Barrié de la Maza, propietario del Banco Pastor y adepto al régimen— echa la garra a una explotación de caolín que también escondía lignito pardo. La dictadura ha allanado el terreno a la eléctrica, que exprime las aguas de embalses como el de Belesar para obtener su preciado jugo. O sea, la luz, que paradójicamente aún no ilumina algunas aldeas afectadas por el desarrollismo inhumano.

Los ríos y la tierra son víctimas del hurto energético. Hágase la luz para que otras geografías, foráneas y lejos del alcance de la vista, puedan industrializarse. Galicia, ubre. Una tierra ordeñada día y noche para que otros beban su leche. Fenosa quiere el carbón del valle de As Encrobas y paga novecientos millones al concesionario de la mina para hacerse con el tesoro oculto. El franquismo engrasa su maquinaria para saciar al capital: aprueba un decreto de utilidad pública, declara el lugar de interés preferente y brinda a Lignitos de Meirama (Limeisa, filial de la eléctrica) la expropiación forzosa por la vía de urgencia. Las cifras son apabullantes: el yacimiento y la central térmica ocuparán novecientas hectáreas, de las que se extraerán cien millones de toneladas de lignito durante veinticinco años.

“¿Cómo se pudo hacer tanto daño para obtener un beneficio que se acabó tan pronto?”, se pregunta Maricarmen Rodríguez cuarenta años después. Cierra los ojos y sigue teniendo dieciséis, vive en la aldea de A Quintán y los suyos miman la tierra para que, a cambio del abono, les dé su fruto. Así ha sido siempre, y así sea para los siglos de los siglos. La ganadería y la agricultura ocupan los días de los vecinos, cuyo jornal se completa con las nóminas de algunos afortunados que trabajan fuera, en sectores como la construcción, o con las remesas de la emigración en Suiza. En esos casos, las mujeres suplen la ausencia de sus hombres: el hogar, los niños, los abuelos, las leiras, los animales, la vida. Cuando una se va, llega otra. Todo gira, sin más fricción que la muerte. Una existencia, como dicen ahora, sostenible.

Maricarmen abre los ojos. En su carné figura que tiene 56 años y se apellida Rodríguez, aunque para todos es Maricarmen de Hilario da Quintán. Hilario es la casa. Quintán es el lugar. Cuando un gallego habla de una casa, no se refiere a cuatro muros coronados por un tejado, sino a quienes viven dentro —del bisabuelo al nieto— y pastan fuera. La finca que pisan las bestias también es la casa, como casa son las vacas, seres tan sagrados aquí como en la India. Todas tienen nombre, sujeto a modas. Paloma, Rubia o Linda se llevan la palma. Hay quien las trata de igual a igual y, para ello, las humaniza desde la pila bautismal: Elvira, Anacleta, Renata… El santoral pop se ha ido introduciendo con el paso del tiempo en los establos, donde ahora hay Chenoas, Beyoncés y Shakiras. También encarnan la retranca o la subversión de sus dueños, pues los prados son compartidos por Leonores y Prestiges, Letizias y Nunca Máis.

Precisamente, la lucha de Maricarmen y los suyos es un precedente de las protestas populares contra el chapapote y, más recientemente, contra las preferentes. La unión y la solidaridad entre iguales hicieron la fuerza frente a la injusticia. Sin embargo, hay diferencias insalvables: los vecinos de As Encrobas defendieron lo suyo cuando el fantasma de Franco todavía aleteaba y las fuerzas de seguridad del Estado se empleaban con saña. Años antes, hubieran sido sometidos por los culatazos de los picoletos, pero supieron aprovechar las grietas de un sistema que se resquebrajaba para colar sus reivindicaciones, que no eran otras que permanecer allí donde habían habitado sus muertos. O, en su defecto, ser trasladados a un lugar de la región que gozase de las bondades de una tierra fértil, un idioma familiar y, aunque parezca mentira, un clima similar. Si el 70% de un ser humano es agua, el 70% de un gallego es lluvia.

La empresa, en cambio, ofreció por los terrenos expropiados una cantidad irrisoria —entre 50.000 y 80.000 pesetas por ferrado—, que fue rechazada. El cura y el alcalde de Cerceda —municipio enclavado entre A Coruña y Santiago, al que pertenece la parroquia de As Encrobas— trataron de mediar con los vecinos, pero su postura sólo beneficiaba a Limeisa y a los propietarios que vivían fuera y arrendaban las tierras a los lugareños. Los responsables de la empresa y los altos cargos de la Administración pensaban que aquello era pan comido, si bien los afectados se organizaron, montaron una comisión, comenzaron a reunirse tras la misa de los domingos y recabaron apoyos más allá de los marcos de sus fincas. La propuesta de irse con la aldea a otra parte —una exigencia, al margen de la compensación económica, reconocida por la jurisprudencia de la ley de expropiaciones— no era más que un ardid legal para obligar a negociar a Limeisa, cuyos directivos pensaban que podían comprarlos por un fajo de billetes. De hecho, la posibilidad de ser dispersados por varias comarcas de la provincia de A  Coruña fue declinada, pues la condición era trasladar a toda la comunidad a un mismo emplazamiento.

Ahora que está en boga el común, la tribu, la sororidad o lo hiperlocal, no deja de sorprender la petición de los encrobenses allá por 1977: “Para nosotros, el traslado tiene que ser de toda la población, es decir, de la comunidad […] Esto es lo que nosotros valoramos: el aspecto humano, social o comunitario, nuestras costumbres, nuestra forma de ayudarnos unos a otros en la época de cosecha y de la siembra, nuestras tradiciones, nuestros amigos e incluso nuestros muertos”, rezaba un comunicado publicado en la prensa. Nada que ver, lógicamente, con el tópico del gallego indeciso, desconfiado, individualista y seguro de puertas adentro.

O sea, pedían trasladar las casas. No los edificios, sino las gentes que los habitaban, su cultura, su idioma, sus vecinos y hasta la helada que humedecía sus botas. Si la casa es una unidad familiar con sus propiedades, la aldea es la suma de casas. Y todas las aldeas juntas conformaban una parroquia, As Encrobas, que corría el peligro de ser engullida por la corta. Entonces, había casi 250 familias, distribuidas en treinta aldeas. De aquellas 1.150 personas, sólo cuatrocientas siguen viviendo allí en la actualidad, si bien 350 están concentradas en dos aldeas. Eso significa que el resto es un páramo y que algunos lugares, como A Lousa, Burís y Gontón, fueron tragados por la mina. Hasta la iglesia de esta última aldea, construida en el siglo XII y reformada en 1720, tuvo que ser trasladada a Pontoxo después de que comenzase a agrietarse. Con ella, también se fue el cementerio.

Francisca Moar resistió en Gontón hasta hace cinco años, cuando se mudó al municipio limítrofe de Carral. Roza los ochenta y está viuda. “¡Y pensar que una parroquia tan buena como ésta se quedó sin gente ninguna…! ¡Porque aquí no había ni con quien hablar!”, comenta esta encrobesa mientras rememora las reuniones que mantenían no sólo en el atrio de la iglesia, sino también en el templo nocturno La Juventud. Así había bautizado su sala de fiestas Manuel Silveira, un aguerrido paisano y líder vecinal apodado Manolo O Costiñán. “Me murió el marido y me quedé sola con los hijos. Luego me quitaron hasta el agua, y no creas que se lamentaron de mí. Sentí una tristeza muy grande y vertí muchas lágrimas”, confiesa Francisca, a quien no le quedó otra que dejar atrás Gontón. “Hubo gente que murió de pena, porque eran personas muy mayores y no querían salir de aquí. Los jóvenes pronto hacen amistades en otras partes, pero los ancianos están siempre en casa y no conocen a nadie. Esa extrañeza la terminas pagando, porque la sangre se pudre con el disgusto”.

Antes de la diáspora, hubo guerra. Para hacer efectiva la expropiación, un representante de la empresa y otro del Estado —Jesús Hervada, ingeniero jefe de la sección de minas de la delegación coruñesa de Industria— tenían que poner un pie sobre el terreno. El primer intento, en mayo de 1976, fue aplazado después de las muestras de adhesión de la sociedad gallega y de su reflejo en la prensa. El segundo, en septiembre, se tradujo en unas conversaciones en las que intermediaron tanto el alcalde como un sargento de la Guardia Civil. En noviembre, diez agentes emplearon la fuerza para acceder al monte vecinal de Pau Rañón, pero el tercer intento resultó infructuoso, por lo que pidieron refuerzos al cuartel de A Coruña. El comandante al mando, tras dialogar con los afectados, desistió de su objetivo. Finalmente, en febrero de 1977, el despliegue policial desbordó a los parroquianos, pertrechados con hoces, varas y paraguas: frente a ellos, ochenta guardias civiles con capote, tricornio y fusiles de asalto, a los que habría que sumar otros tantos agentes de paisano pertenecientes a la brigadilla, o sea, al Servicio de Información de la Guardia Civil (SIGC).

Casi uno por vecino, si bien las fuerzas y las armas eran asimétricas. Además, los campesinos fueron desprovistos de sus aperos de labranza y los picoletos —llegados de los cuarteles de Ordes, Carral, Santiago, A Coruña y Santiago— sólo permitieron acceder al terreno a los propietarios. Desde primera hora de la mañana, los caminos habían sido tomados y los vecinos tuvieron que acceder monte a través para burlar el cordón policial. “Cerramos las puertas de casa y salimos todas hacia Pau Rañón, acompañadas por los hombres que no trabajaban fuera, por lo que muchos de ellos eran mayores. ¡Gente de edad, vaya por dios, que debía pararse cuando subía la cuesta para tomar aliento!”, recuerda Francisca. “Íbamos a pelearnos con gigantes y pasamos muchas calamidades”. A las diez y cuarto se produjo la primera carga. Las metralletas avanzan y las mujeres contienen la embestida. A sus espaldas, empujan los varones. “Mi padre tenía muchos años y llevaba un bastón, pero un guardia le dio una patada y ya nunca apareció. A él le dieron con un fusil en la espalda y lo tiraron al suelo y a mí, después de hacerme lo mismo, me arrastraron fuera del monte. También nos ponían en el pecho los cañones, que me provocaron marcas que tardaron en desaparecer. Yo sólo he visto la guerra en la televisión, pero aquello fue peor”.

Francisca afirma que las mujeres iban delante porque los hombres tenían más fuerza para empujarlas y hacer presión. Hay quien lo ha interpretado como una estrategia para que los agentes se emplearan con menos contundencia, aunque Maricarmen matiza que no fue premeditado, sino producto del aprendizaje. “Observamos lo que había pasado previamente y vimos que era más efectivo. Si un guardia civil tiene enfrente a un hombre, lo tumba de un culatazo. Para evitar reacciones violentas, nosotras fuimos primero, porque la cuestión era sobreponerse a sus embestidas y evitar que los detuvieran. Pero no fuimos escudos humanos, simplemente funcionaba mejor con nosotras al frente”, señala. Media hora después —cuando las agujas del reloj rondan las diez de una mañana desapacible de niebla, frío y lluvia— llega la segunda acometida y los labradores alzan sus paraguas y palos. Alguna anciana cae desfallecida, dos hombres son detenidos, los cetmes se repliegan. Es una danza macabra, adelante y atrás, que se va cobrando víctimas de uno de los bandos. A mediodía, un coche evacúa a un anciano inconsciente que sangra por la boca y Moncho Valcárcel, que desde entonces sería conocido como el cura de As Encrobas, es detenido. Según un testigo, el sacerdote de la parroquia de Sésamo e icono de la lucha campesina recibió una paliza tras golpear a un guardia civil al que le tiró el tricornio.

El periodista Manuel Rivas, que cubre el conflicto para la revista Teima, escribe: “La resistencia es fortísima: Disparen si quieren, disparen… Un hombre abre los brazos y se pone de espaldas”. Manolo de Hilario, el hermano de Maricarmen, también es arrestado. “Como cualquier cuerpo de seguridad, actuaba con contundencia. Digamos que llevaban a cabo su trabajo, y lo hacían bien. Después de horas peleando cuerpo a cuerpo, siempre había alguno que te pisaba, te empujaba o te pegaba con el arma. Las fuerzas estaban muy descompensadas y muchas veces nos contuvieron con rudeza”, explica la entonces vecina de Quintán, que se refiere a aquel 15 de febrero como “la gran batalla”. Rivas toma nota de las quejas de los vecinos: “Dicen que esto es para el desarrollo del país, pero ¿nosotros quiénes somos?, ¿qué desarrollo es éste? Otra vez el rico se va a hacer más rico y para el pobre… palos”. Otro tira de ironía: “Decían que la Guardia Civil está para detener a los ladrones, y resulta que ahora colaboran en esto, que es un auténtico robo de los ricos que ya son ricos a los que no tienen nada”. A la hora de comer no se come, aunque algunos guardias civiles han llevado bocadillos, señala el enviado de Teima, quien fija el final de la contienda cuando ya han dado las cinco de la tarde. Los vecinos no han cedido en ningún momento, por lo que los agentes, para doblegarlos, los han ido deteniendo uno a uno. “Por favor, recordad As Encrobas cuando veáis el interruptor de una bombilla, cuando os cobren los recibos de la luz”, pide Manuel Rivas al final de su reportaje.

Cuarenta vecinos son introducidos en un bus. Carmen de Xende, fallecida esta semana, trataba de animar a las detenidas. “Bueno, pues tampoco está tan mal. Nos sacan del monte, nos dejan cerca de casa y vamos a cuidar al ganado”. Sin embargo, el autocar no tomó el camino hacia sus hogares, sino hacia A Coruña. “Cuando pasó de largo, se nos cayó una nube encima y nos quedamos mudas”, recuerda Maricarmen, quien permaneció toda la noche en el patio del cuartel de Lonzas. “Los hombres fueron detenidos y algunos pasaron a disposición judicial, pero a nosotras no llegaron a filiarnos”. Como habían hecho en el monte horas antes, allí también tuvieron que encender fogatas para espantar el frío. La jornada no había terminado en tragedia de milagro:


– ¿Qué portan? —le preguntó el comandante a un secreta, según un testigo.
– Nada, comandante, sólo paraguas y bastones.
– Orden de descargar las armas.

“Menos mal que era una persona formada que había llegado de Madrid, porque si fuese uno de los jefes de los cuarteles de Ordes o Carral, que eran más brutos, habría muertos y heridos”, cree Xosé Castro Pepucho, el autor de las fotografías publicadas en La Voz de Galicia que inmortalizaron a las encrobenses. “El valor de las mujeres, a la vanguardia de la protesta, provocó la reacción de la ciudadanía. Si los hombres protagonizaran las fotos, no tendrían tanta repercusión, pero eran mujeres rebelándose contra la Guardia Civil en una época que para el cuerpo armado seguía siendo la dictadura. Es una historia femenina, porque ellos estaban en un segundo plano. Impidieron que se pisase el terreno y fueron las artífices de su defensa, enfrentándose con valentía a los agentes”.

Lo habían advertido un día antes, cuando cincuenta vecinas entregaron un comunicado, reproducido por El Ideal Gallego, al gobernador civil de A Coruña: “Como madres, esposas, hijas y hermanas, llamamos la atención de V.E. para que trate de evitar lo que puede ser una vergüenza para todos, de lo que nosotras no nos sentiríamos orgullosas, pero sí nos sentimos orgullosas de defender lo nuestro, con uñas y dientes, como lo defendieron nuestros hombres hasta ahora, evitando que los de Encrobas estuviéramos sin trabajo y comiendo de aquellas cuatro perras que nos daban”. Su lucha fue un ejemplo, según la profesora universitaria Nieves Herrero Pérez, autora de As Encrobas. Unha memoria expropiada (Novo Século), de “la capacidad de las mujeres de asumir y llevar a cabo tareas asignadas en exclusiva a los hombres”.

El reportero gráfico cree que son fotos irrepetibles, no sólo por el hecho en sí, sino también por la cercanía. “Tuve suerte de que no me golpeasen, porque estaba en medio del lío, entre las mujeres y la guardia civil, levantando el brazo y presionando el disparador”. Castro plasmó en imágenes otras protestas de la época, aunque asegura que la presencia de un fotógrafo no era bien vista ni por los manifestantes, ni por las fuerzas de seguridad. Las tomadas en As Encrobas amplificarían el eco de la causa, que pasó a la historia de las revueltas agrarias y supuso uno de los hitos del nacionalismo gallego, junto a Xove y Baldaio. Tanto Comisións Labregas como la Unión do Povo Galego (UPG) y la ANPG —embrión de lo que sería el Bloque— prestaron su músculo político, organizativo y propagandístico para conseguir, en el segundo caso, paralizar la construcción de una central nuclear y, en el tercero, poner fin a la extracción ilegal de áridos en la marisma ubicada en el municipio de Carballo. Pepucho estuvo en la marcha celebrada en mayo de 1976 en la capital de Bergantiños, que coincidió con el primer intento de ocupación de Pau Rañón, aunque no pudo captar una imagen que él todavía conserva en su retina. Prefirió proteger al reportero que lo acompañaba —Xosé Luis Vilela, hoy director de La Voz de Galicia— cuando estaba a punto de ser golpeado con un fusil por un guardia civil. “En vez de pensar en la cámara, grité: ¡Es periodista, es periodista! Él no resultó herido, pero yo perdí la foto de mi vida”.

La expropiación se ha consumado, pero las imágenes ponen en entredicho los modos de la empresa y la Administración, que se ven forzadas a sentarse a una mesa de negociación en el Gobierno Civil. “El movimiento estaba siendo capaz de erosionar o poner en duda la legitimidad de las autoridades públicas para ejercer el monopolio de la fuerza”, afirma el historiador Daniel Lanero en el artículo Comunidad rural, conflicto socioambiental y organizaciones políticas en la Galicia de la transición. El caso de As Encrobas, publicado en la revista HALAC. Porque, como subraya el autor, ya no era una protesta vecinal, sino un movimiento al que se habían sumado asociaciones, sindicatos, trabajadores, estudiantes y partidos de toda Galicia. La lista es ingente, pero va desde facultades hasta empleados del Banco Pastor, propietario de la mina. El arzobispo de Santiago, Ángel Suquía, recibió a la comisión y se solidarizó con la causa (“hago mío vuestro problema”), un apoyo que se extendió a decenas de curas. Los obreros que construían la central térmica se declararon en huelga y la llama prendió en institutos y centros de enseñanza. Así, Emilio Suárez, un adolescente que estudiaba en la Universidad Laboral de A Coruña, se convirtió en otro de los símbolos de la lucha tras fallecer electrocutado cuando colgaba una pancarta en solidaridad con As Encrobas. “El chico no tenía culpa de nada y murió por nosotros. Sentimos una pena grandísima y durante el funeral que le ofrecimos no paramos de llorar”, recuerda Francisca. Las manifestaciones que se sucedían en las ciudades eran reflejadas en la prensa, aunque la gran batalla trascendió las fronteras gallegas y sus imágenes llegaron a emitirse en televisiones extranjeras. Era un paso adelante, pero aún quedaban muchos que dar.

Las conversaciones se prolongan durante meses, hasta que en julio de 1977 se alcanza un acuerdo, que sería en parte incumplido. “Las mujeres no formaron parte de la comisión porque entonces era impensable que ellas fueran a negociar en el Gobierno Civil”, explica Emi Candal, cuya familia paterna vivía en A Lousa, donde todavía hoy quedan un puñado de casas aisladas entre la central térmica y el almacén de carbón. Sus propietarios siguen sufriendo los ruidos y el polvillo que desprende el lignito, sin que les ofrezcan una solución. “Además, ellas también quedaron excluidas de los empleos que Limeisa ofreció a los vecinos, algo incuestionable entonces porque no se les pasaba por la cabeza su papel como posibles trabajadoras”, añade Candal. “Incluso había debates en las casas sobre la función que debían desempeñar en la lucha y, a veces, iban a defender la tierra sin el consentimiento de los hombres. Tenían arranque, capacidad de decisión y mucho genio”, recuerda la también ayudante de producción del documental A ceo aberto, que le ha dado voz a las protagonistas. Mujeres que dejaban a sus hijos en la escuela unitaria y se echaban al monte, hasta que llegaba la hora de recogerlos y les decían a los guardias civiles: “Tenéis que dejarme marchar porque debo ir a buscar a los niños, o queréis que se queden solos a la salida del colegio”.

Sin embargo, no sólo las mujeres quedaron excluidas de los cuatrocientos puestos de trabajo que ofreció la empresa, sino también los hombres que se habían significado en la protesta. Es el caso del marido y los hijos de Francisca, que sería absuelta tras ser acusada de retener a trabajadores de Limeisa para exigir que se cumpliese lo acordado: “Nos cogieron tirria”. Maricarmen, sin perspectivas laborales, aprobó una oposición y emigró primero a Mallorca y luego a Madrid, hasta que pudo regresar a Coruña dieciséis años después, donde reside y trabaja como funcionaria. “Nos castigaron a unos cuantos y mi familia fue vetada por el director de la central, por lo que nos tuvimos que buscar la vida fuera. Fue un regalito envenenado del señor Francisco Rosado Aznar, quien decía que la comisión le había robado mucho dinero a Fenosa y no nos merecíamos trabajar en la mina. Es fue el pago que nos dieron por un compromiso con la parroquia que alguna gente nunca apreció”.

Xosé Bocixa, vecino de la desaparecida aldea de Gontón, tenía nueve años cuando estalló el conflicto, aunque con el paso del tiempo quiso hacer memoria. “No entendía muy bien lo que pasaba, hasta que de mayor fui consciente de lo sucedido. Entonces me planteé grabar un documental a modo de terapia para curarme de todo aquello”, explica el director de A ceo aberto, quien ya había criticado el expolio de su tierra al frente de Zënzar, una banda de rock de combate en la que ejerce como letrista y cantante. “Jugaron con la dignidad de las personas y decidí contar mi historia y mi verdad. Pese a las traiciones y miedos de algunos vecinos, siempre he pensado que la culpa fue del capital y del poder político que lo permitió”. Quedan fuera de su documental y de estas líneas un rosario de anécdotas que sólo conocen sus protagonistas, algunas de ellas tragicómicas. “La empresa enviaba emisarios para que visitasen a los parroquianos cuando caía la noche. Se presentaban ante sus casas portando maletines, con el objetivo de fomentar la desunión y desarmarnos”, explica Bocixa. Los líderes de la protesta contraatacaban disfrazándose con pelucas y barbas postizas. Aprovechando la falta de luz, llamaban a las puertas y tanteaban a los paisanos, quienes a veces respondían que ya habían pasado por allí otros señores. “A los periodistas también les llamaba la atención que Cesáreo Pena llevase a las reuniones en el Gobierno Civil un misterioso maletín. En realidad, escondía un transistor para que el abogado, que esperaba en un coche en el exterior, pudiese escuchar las conversaciones”.

Él ya ha fallecido, pero los miembros de la comisión que todavía viven, Manolo de Hilario y Antonio Bestilleiro, estarán presentes en la marcha de la memoria que recordará este domingo la lucha que tuvo lugar hace cuarenta años. También estarán Pepucho, Rivas, Francisca, Emi y las vecinas de As Encrobas, provistas de hoces, azadas y paraguas. “La mina se agotó hace años y ahora tienen que importar el carbón. ¡Todo la riqueza de una tierra echada a perder para conseguir tan poco! Porque el destrozo no se llevó a cabo para lograr un bien común y perdurable, sino para explotar un yacimiento con fecha de caducidad”, reflexiona Maricarmen, que vio cómo algunas personas —que habían dejado el valle por la ladera— fueron expropiadas por segunda vez. “Es como encender una cerilla, observar el chispazo, verla arder y nada más. ¿Mereció la pena romper una comunidad y estragar un valle para obtener a cambio tan poco?”, se pregunta. “Es cierto que la empresa dio trabajo y pagas, pero los empleados se jubilan y los mayores se mueren. Así, treinta años después, sus hijos, nietos y bisnietos no tienen nada. Ni tierra ni propiedades, cuando antes esa misma tierra había dado de comer generación tras generación”. La herida de la tierra ha sido cauterizada con el agua que cubre el hueco de la corta, convertida en un lago artificial. “Nosotras, en cambio, tenemos heridas que nunca se cerrarán”.

Fuente: http://www.publico.es/sociedad/conflicto-encrobas-lucha-mujeres.html

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Las organizaciones palestinas se alinean con la nueva correlación de fuerzas en Oriente Medio

Sinuar, dirigente de Hamas
A un lado tenemos las especulaciones, siempre sugerentes de DebkaFiles, la inteligencia israelí, según las cuales Mahmud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina se dispone a virar 180 grados y empieza a mirar hacia Teherán.

Al otro lado tenemos que Hamas ha nombrado como responsable de la franja de Gaza, que está bajo su control gubernativo, a Yahya Sinuar, uno de los creadores de las Brigadas Ezzedin Al-Qassam, la rama militar de Hamas.

Ahora que Trump no sabe lo que hacer con Netanyahu, desde Hamas le envían señales muy claras, las peores posibles: “Irán vuelve a Gaza”. Como todas las organizaciones palestinas, Hamas es un movimiento muy influido por el contexto regional y en su seno coexisten partidarios tanto de acercarse a Turquía, como a Qatar, como a… Irán, que ha salido triunfadora porque Sinuar está en la línea favorable a Hezbollah y a la República Islámica.

El nuevo dirigente de Hamas en Gaza estuvo preso hasta 2011 en las cárceles israelíes durante 23 años, de donde salió gracias a un canje de prisioneros. Es un viejo remanente de lo que fue el Frente de Rechazo, que nunca admitió compromisos ni con Israel, ni con la Autoridad Nacional Palestina de Arafat y Abbas.

Lo mismo que Hamas, el Frente de Rechazo se creó en 1993 tras la firma de los Acuerdos de Oslo que crearon la Autoridad Nacional Palestina, a costa de admitir la solución de dos Estados (Palestina e Israel) en las fronteras establecidas tras la Guerra de los Siete Días de 1967.

Desde su nacimiento hace 25 años, Hamas aportó varias novedades al movimiento palestino, como su carácter confesional y su apoyo a la lucha armada, que presentaba un carácter táctico muy original, ya que se alejaba tanto de la Autoridad Nacional como del Frente de Rechazo: la posibilidad de conceder una “tregua” a Israel sobre la base del reconocimiento de las fronteras de 1967, lo cual no suponía un compromiso palestino sobre la cuestión de fondo.

Cuando en 2011 estalló la Guerra de Siria, la organización palestina se alineó contra el gobierno de Bashar Al-Assad, lo que supuso una ruptura total con Hezbollah y con Irán.

El significado del nombramiento de Sinuar al frente del gobierno de la franja de Gaza adquiere así todo el importante significado de que el fiel de la balanza se está inclinando de manera irreversible en Oriente Medio, arrastrando a Hamas, que experimenta su propia “negación de la negación”.

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La OTAN también refuerza su presencia naval en el Mar Negro

Ayer los ministros de Defensa de los Estados miembros de la OTAN reunidos en Bruselas acordaron reforzar la presencia naval en el Mar Negro, donde ya han llevado a cabo maniobras militares recientemente.

En un comunicado oficial la OTAN declaró que tiene intención de multiplicar sus operaciones de reconocimiento aéreo en las costas, sin referirse a que se trata sólo de las costas y las aguas jurisdiccionales de Rusia.

Sin embargo, en una conferencia de prensa, el secretario general de la alianza imperialista, Jens Stoltenberg, negó expresamente que se tratara de un acto provocador para agudizar la tensión con Rusia, sino de “reforzar la presencia de la OTAN en el Mar Negro y hacer maniobras militares”.

Un alto oficial de la alianza manifestó que el plan de la OTAN es puramente defensivo. Se trata asegurar sus infraestructuras en dicho Mar y recolectar informaciones sobre el dispositivo ruso de defensa, especialmente sus misiles tierra-aire, añadió.

La actividad militar de la OTAN en las fronteras con Rusia es obsesiva. La semana pasada anunció que siete buques de la alianza realizaron ejercicios de guerra antisubmarina en el Mar Negro en el marco de las maniobras Escudo Naval 2017, que comenzaron oficialmente el 1 de febrero y de las que forma parte España.

Desde el Báltico hasta Sebastopol, la OTAN ha vuelto a levantar el Telón de Acero, aunque en este flanco sur tiene un problema: la Convención de Montreux de 1936 limita a tres semanas la presencia de barcos militares de países sin salida al Mar Negro en las aguas del mismo.

Por esa razón la OTAN está buscando una excusa para que su presencia se pueda hacer permanente y necesita recurrir a los recién llegados, países ribereños, como Rumanía. Estos monaguillos de última hora propusieron crear una “flota conjunta” de la OTAN en el Mar Negro, un plan apoyado por Ucrania y por Turquía, hasta que en julio fracasó del golpe de Estado impulsado por… la OTAN.

La OTAN también lo tiene difícil con Bulgaria desde la derrota de “la quinta columna” en las últimas elecciones. En julio del año pasado Borisov afirmó que no quiere que su país se deje arrastrar a una guerra con Rusia y que su pretensión es desmilitarizar el Mar Negro, “librándolo de buques y submarinos”.

Aunque algunos países quieran desmilitarizar el Mar Negro, la OTAN está empeñada en lo contrario. El 26 de octubre del año pasado, Stoltenberg señaló que seis países de la OTAN (Canadá, Alemania, Países Bajos, Polonia, Turquía y Estados Unidos) estaban dispuestos a participar en el reforzamiento de la presencia militar de la alianza en el Mar Negro.

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El gobierno del PSOE colaboró con la dictadura militar argentina

¿Cuántas personas puede torturar, violar y asesinar un régimen cívico-militar en aproximadamente siete años? La dictadura argentina demostró que podía hacerlo con 30.000 almas. Lo consiguió a fuerza de tirar gente viva al mar, humillar sexualmente a mujeres y hombres o fusilar a jóvenes indefensos con un disparo en la nuca. Eso sí, después de obligarles a cavar su propia tumba. A comienzos de 1983, los gobiernos europeos eran plenamente conscientes de esas atrocidades. Pese a ello, hubo un presidente que permitió que se llegaran a acuerdos diplomáticos con los golpistas de Buenos Aires. Su nombre: Felipe González.

El gobierno que encabezó el socialista sevillano intercambió apoyos con la dictadura argentina en distintos organismos internacionales. Siguiendo la misma lógica que había aplicado su antecesor Adolfo Suárez, González no tuvo ningún reparo a la hora de recurrir al Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país para conseguir sillones en diferentes entidades. Las continuas denuncias que llegaban desde la embajada española en Buenos Aires no afectaron a este capítulo de las relaciones entre La Moncloa y la Casa Rosada, ocupada desde el 24 de marzo de 1976 por uno de los regímenes más sanguinarios que la historia de América Latina recuerde.

“Bien se puede hablar de denegación de justicia en Argentina y de demolición de los derechos humanos básicos de los detenidos y desaparecidos”, escribió el cónsul español en Buenos Aires, Mariano Vidal Tornes, en un informe catalogado como “secreto” que fue redactado el 28 de enero de 1983, casi dos meses después de que González asumiera como presidente en Madrid. “La justicia argentina, como en todos los regímenes dictatoriales, no es independiente: el nombramiento, promoción, fijación de haberes y hasta la misma seguridad física de los jueces, depende del Poder Ejecutivo que condiciona evidentemente la actuación de los mismos, que llegan por esta vía a altas cuotas de corrupción”, destacaba el funcionario.

En realidad, el entonces presidente González no necesitaba leer esos informes para confirmar lo que ya era una dramática evidencia: la dictadura había cometido atroces crímenes contra la población civil. Antes de acceder a La Moncloa, el líder del PSOE había apoyado distintos manifiestos en defensa de las libertades en Argentina. Cuando llegó a la Presidencia, prometió a las víctimas de origen español que seguiría dándoles su total apoyo, ahora desde el ámbito institucional.

“Ustedes saben que el Gobierno se ha solidarizado en todo momento con las familias de las víctimas de estos secuestros y estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para llegar al total esclarecimiento de los hechos. Tengan la seguridad de que seguiremos luchando en el mismo sentido, porque para los socialistas la defensa de los derechos humanos, ya sean individuales o colectivos, supone un objetivo universal”, respondió González a la presidenta de la Comisión de Españoles con Hijos Secuestrados en Argentina, Carmen Vidal de Fernández, en una carta fechada el 27 de abril de 1983.

Un día antes, el Ministerio de Exteriores español había hecho llegar una carta a la embajada argentina en Madrid, aunque no precisamente para reclamar por los desaparecidos. Según consta en un documento obtenido por este periódico, el gobierno solicitó a la dictadura de ese país que respaldase la nominación española a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). La respuesta del régimen argentino llegaría tres meses después: el 22 de julio de 1983, la embajada del país sudamericano informó que sus diplomáticos apoyarían la postulación española, aunque no le resultaría gratuito: a cambio, Madrid tendría que apoyar “la candidatura argentina para el mismo cargo”.

El gobierno del PSOE volvería a pactar respaldos diplomáticos con la dictadura argentina en al menos otras cinco ocasiones. De nada valieron los continuos informes que llegaban desde la embajada en Buenos Aires, advirtiendo sobre la decisión del moribundo régimen -el 10 de diciembre de 1983 entregaría el poder al presidente Raúl Alfonsín, elegido en las urnas- de ocultar la información relativa a los cerca de 30.000 desaparecidos, incluyendo los alrededor de 700 de origen español.

Mientras la Junta Militar daba los últimos pasos para garantizar la impunidad de los asesinos y torturadores, el Ejecutivo liderado por González alcanzaba nuevos pactos en organismos internacionales. El 23 de abril de 1983 –cuatro días antes de que González le escribiese a la presidenta de la Comisión de Españoles con Hijos Secuestrados en Argentina- el ministerio de Exteriores había solicitado el voto favorable de la dictadura para acceder “a uno de los puestos del Comité Ejecutivo de la Organización Mundial de Meteorología” (OMM) de cara a las elecciones que se iban a realizar en ese organismo al mes siguiente en Ginebra.

Según consta en el correspondiente documento, el candidato era Pedro González-Haba González, quien por entonces se desempeñaba como director del Instituto Español de Meteorología. “El gobierno español apreciará en alto grado el apoyo que ese gobierno conceda a dicha candidatura”, subrayaba la nota de Exteriores. Algunas semanas después, González-Haba conseguía acceder a ese cargo con el apoyo de 90 de los 146 países integrantes de la OMM.

España también recurrió a la dictadura argentina para postularse como sede del Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). Sin embargo, la puesta en marcha de ese centro estaría repleta de dificultades y no se concretaría hasta 1987. Finalmente, la ciudad elegida para albergar sus instalaciones fue Trieste (Italia).

Del mismo modo, la diplomacia argentina también recurrió al gobierno de González para tratar de conquistar asientos en entidades internacionales. Para entonces, la Junta Militar sufría un amplio descrédito a nivel mundial, por lo que carecía de los suficientes aliados para lavar su imagen. Así y todo, las autoridades españolas –tal como ya había ocurrido durante el periodo de Suárez en La Moncloa- se mostraron extremadamente receptivas ante cada pedido de respaldo que se formulaba desde Buenos Aires.

Siguiendo la lógica del apoyo mutuo, el 23 de agosto de 1983 la dictadura se dirigió al ministerio de Exteriores español para hacerle saber que estaba dispuesta a canjear votos. En una nota identificada con el número 422, la embajada argentina ofrecía “el apoyo solicitado para la candidatura española en Unidroit (Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado) en el entendimiento de que el Gobierno español apoye la candidatura argentina para ocupar la vacante en la Junta de Desarrollo Industrial durante la XXXVIII Asamblea de la ONU”.

Una semana después, el ministro de Exteriores en el gobierno del PSOE, Fernando Morán, recibía una nota de su embajador en Argentina, Manuel Alabart. En ese cable cifrado, el diplomático daba detalles sobre la reunión que había mantenido ese mismo día con el presidente del Tribunal de las Fuerzas Armadas de ese país, el brigadier Augusto Jorge Hughes. “Ha señalado que la Ley de Pacificación es imprescindible y que la totalidad de las Fuerzas Armadas, monolíticamente, se sienten solidarias con lo actuado en la guerra antisubversión”, relataba el embajador. La impunidad ya estaba consagrada.

Fuente: http://www.publico.es/espana/gobierno-felipe-gonzalez-oculto-pactos.html
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400 espías ‘neutralizados’ en Rusia el año pasado

El miércoles durante una reunión con altos funcionarios del FSB, el servicio ruso de inteligencia, Putin aseguró que la actividad del espionaje exterior en Rusia, cuyo objetivo es la desestabilización, creció el pasado año de manera importante, especialmente en el terreno militar.

Más de 400 espías fueron “neutralizados” en Rusia y los ciberataques se triplicaron. Putin afirmó que las potencias occidentales provocan a Rusia para llevar al país a un choque directo.

Tras la cumbre de la OTAN en Varsovia que se celebró en julio, Rusia ha sido designada como una amenaza mayor para la alianza imperialista. Al mismo tiempo, el Presidente ruso destacó la aceleración del despliegue de armas estratégicas y convencionales en las fronteras de Ruia.

En materia de terrorismo, la policía trabaja bajo la coordinación del HAK, Comité Nacional de Lucha contra el Terrorismo, y el año pasado impidió 45 ataques. Putin exigió que el FSB concentre sus fuerzas en la erradicación de estas agresiones.

A escala internacional, Putin indicó que los terroristas tienen el apoyo encubierto, y a veces explícito, por parte de ciertos países y propuso restablecer la coordinación con los centros de inteligencia estadounidenses y de otros países de la OTAN para luchar eficazmente contra el terrorismo.

Sobre la situación en Ucrania, Putin acusó al gobierno de Kiev de agravar la situación, al apostar por una solución militar en el Donbas y preparar atentados en Rusia y, especialmente, en Moscú.

Recientemente, Serguei Mijailov, un especialista en ciberseguridad del FSB, fue detenido y acusado de filtrar información a Estados Unidos. Fueron detenidas otras tres personas más, incluyendo a Ruslan Stoyanov, jefe de investigaciones de delitos informáticos en la empresa Kaspersky Labs, y Dmitry Dokuchaev, que trabajaba en la misma unidad del FSB que Mijailov.

Según la cadena de televisión Tsargrad, Mijailov era miembro del colectivo Anonymous, conocido en Rusia como Humpty Dumpty (Shaltay Boltay).

Fuentes: http://www.kommersant.ru/doc/3200840, http://www.rbc.ru/politics/26/01/2017/588a0bda9a7947c9635cd8d2, http://tsargrad.tv/article/2017/01/25/zachistka-cib-fsb-borba-za-bigdata
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España contribuirá con más de 300 soldados al cerco de la OTAN contra Rusia

España desplegará “más de 300” militares y seis carros de combate Leopard –la primera vez que se utilizarán en misión exterior– en Letonia en el marco del batallón de la OTAN que dirigirá Canadá en esta exrepública soviética como parte del refuerzo militar en el flanco este para cercar a Rusia.

El Gobierno español también desplegará en Letonia “unos 15” vehículos blindados Pizarro para reforzar la contribución española al batallón dirigido por Canadá. El despliegue comenzará en mayo y concluirá en junio.

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha detallado al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, la contribución española para Estonia en su primer encuentro bilateral que han mantenido previo a la reunión.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN dieron luz verde en la cumbre de julio en Varsovia al despliegue por rotaciones de cuatro batallones a los países bálticos y Polonia –algo más de 4.000 militares– para reforzar el flanco este y asediar a Rusia. Los cuatro batallones deberán estar “plenamente operativos” en junio, ha avanzado este martes el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Estados Unidos dirigirá el batallón en Polonia, Alemania dirigirá el batallón en Lituania y Reino Unido asumirá el mando del contingente en Estonia.

El despliegue ha comenzado este mes de enero con el despliegue de efectivos alemanes y belgas en Lituania y soldados estadounidenses en Polonia y los bálticos. Estados Unidos se comprometió a desplegar una brigada acorazada de forma permanente en Europa todo el año para cercar a Rusia.

La propia Cospedal avanzó en declaraciones a la prensa que trasladaría a Stoltenberg el “compromiso” de España con mantener su participación “muy activa” en las misiones de la Alianza Atlántica, tanto en el sur como en el este, pero también la importancia de garantizar una OTAN “equilibrada en todos los ámbitos y ejes geográficos” y una presencia “más real” y “más operacional de la OTAN en el ámbito sur”, entre otras cuestiones para contribuir a consolidar las capacidades de los países del sur “que necesitan un reforzamiento de sus instituciones” y “una íntima colaboración” con la UE, la Liga Árabe y la Unión Africana.

La ministra ha trasladado al secretario general de la OTAN “el compromiso de España” de cumplir la meta de destinar el 2% del Producto Interior Bruto a defensa, tal y como acordaron los cabecillas aliados en la cumbre de Gales en 2014 cuando se comprometieron a parar los recortes en defensa y se dieron un plazo de diez años para alcanzar dicho porcentaje.

Pero Cospedal ha reclamado a Stoltenberg que también “se valore” la aportación “cualitativa” que hacen países como España a la OTAN en términos de contribuciones a operaciones y misiones.

Cospedal ha tenido la oportunidad de hablar “un rato” con el nuevo jefe del Pentágono, James Mattis, antes del arranque de la reunión, aunque no ha trascendido de lo que han hablado.

Mattis ha defendido antes de la reunión con sus homólogos de la OTAN la “petición justa” de Washington de que “todos los que se benefician de la mejor defensa del mundo asuman su parte proporcional del coste necesario de defender la libertad” para pedirles que aumenten su gasto en defensa.

Dentro de la reunión, el jefe del Pentágono ha ido más lejos y ha avisado de que si el resto de países “no quieren ver que América modera su compromiso con esta Alianza, cada una de vuestras capitales debe mostrar más apoyo a nuestra defensa común”.

La ministra de Defensa española también ha tenido oportunidad de reunirse en bilateral con su homólogo turco, Fikri Isik, quien ha agradecido a España el despliegue de su batería Patriot para contribuir a su defensa aérea. Y este jueves tiene previsto mantener un encuentro bilateral con el viceministro de Defensa saudí, Mohammed bin Abdullah Al Ayesh, aprovechando que asistirá a la reunión de la coalición contra el Estado Islámico en Siria e Irak convocada por Estados Unidos al término de la reunión ministerial de la OTAN.

Fuente: http://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/02/15/espana_enviara_mas_300_militares_seis_carros_combate_leopard_letonia_para_disuadir_rusia_61230_1012.html
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La CNN se vuelca en el apoyo a la contrarrevolución latinoamericana

El 13 de febrero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó como cabecilla del narco al vicepresidente ejecutivo de Venezuela, Tarek El Aissami, y anunció “sanciones” contra él: retirarle la visa y confiscar los bienes que poseyera en territorio estadunidense. Días antes, un grupo de legisladores de ese país, entre los que destacan los contrarrevolucionarios de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen, Robert Menéndez, Marco Rubio, Mario Díaz Balart y otros por el estilo había dirigido una carta el presidente Donald Trump en la que solicitaban mano más dura contra Venezuela y arremetían contra El Aissami, al que acusan de vínculos con el narcotráfico y el terrorismo internacional. Los autores de la misiva, además de su incesante actividad contra Cuba, convertida en un pingüe negocio, apoyan a los grupos que adversan a todos los procesos progresistas en nuestra América.

Al día siguiente el presidente Nicolás Maduro rechazó por “ilegales, inauditas e infames” las acusaciones y manifestó que su gobierno tomaría “todas las acciones legales para desmontar esta infamia”. Por instrucciones de Maduro la valiente y brillante canciller Delcy Rodríguez entregó de inmediato dos notas de protesta al encargado de negocios de Washington en Caracas en las que se exigía respeto para el vicepresidente El Aissami y una rectificación de su gobierno.

Paralelamente al escrito de los legisladores, la insufrible CNN en español anunciaba a bombo y platillo una serie sobre los vínculos de El Aissami con el narcotráfico y el terrorismo, supuestamente fruto de una investigación de varios años, que ¡oh casualidad!, comenzó a trasmitirse el mismo día que el Departamento del Tesoro daba a conocer la acusación. Cabe recordar que el día antes el terrorista de origen cubano Carlos Alberto Montaner, comentarista estrella de la televisora, dedicaba su espacio a lo mismo. Montaner, devenido intelectual por obra y gracia de la CIA, enfatizó los vínculos de El Aissami ¡con el terrorismo! En Cuba no se han olvidado sus acciones terroristas contra cines y lugares público ni la ocupación de detonadores y explosivos en su casa.

El papel de CNN en este nuevo capítulo de su calumniosa telenovela contra Venezuela ha sido muy significativo. El martes virtualmente en todos sus programas se hablaba e insistía en el asunto dando cabida como siempre a desprestigiados representantes de la contrarrevolución en ese país.

El miércoles la canciller Rodríguez pulverizaba sus acusaciones y presentaba pruebas sobre la impostura de su principal testigo en el programa trasmitido el lunes.  

De lo que fue CNN cuando su dueño era Ted Turner a la actual es como de la noche al día. No es que entonces no defendiera el “libre” mercado y la “democracia” liberal que Estados Unidos siempre ha pretendido imponer en el mundo entero. Claro que lo hacía. Pero se cuidaba de mantener el profesionalismo y cierto equilibrio que entonces caracterizaba a algunos medios de difusión de Estados Unidos.

Todo eso se ha perdido desde hace tiempo y continuó aceleradamente su declive cuando pasó a ser propiedad de Time Warner, el tercer conglomerado mundial de medios y entretenimiento en el mundo, a su vez propiedad del gigantesco pulpo AT&T, con multimillonarias ganancias anuales. Y es ya grosero en CNN en español, que se ha convertido en otra emisora contrarrevolucionaria como las fétidas de Miami pero con muchos recursos financieros y de todo tipo pues su papel es el de brazo comunicacional del Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos en sus guerras sucias contra los gobiernos nacional populares y los pueblos de América Latina y el Caribe.

Ha sido también notable su constante golpeteo contra los gobiernos patriotas y revolucionarios de Rafael Correa y Evo Morales, como en su momento respecto al de Cristina Fernández de Kirchner, a quien continúa hostigando. Su cobertura del golpe mediático-parlamentario-judicial contra Dilma Rousseff fue vergonzosamente inclinado al golpismo como anteriormente respecto a los golpes de Estado que derrocaron a los mandatarios Manuel Zelaya, en Honduras y Fernando Lugo en Paraguay.

CNN, por cierto, ha sido, junto a los medios de la Sociedad Interamericana de Prensa y los principales de España y de Ecuador copartícipe del terrorismo mediático contra Lenín Moreno, cuya elección como presidente el domingo 19 en las elecciones ecuatorianas, aseguraría la continuidad de la radiante Revolución Ciudadana.

http://www.alainet.org/es/articulo/183562
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La OTAN suspende sus operaciones en la Guerra de Siria

Los ministros de Defensa de la OTAN se reunieron el 15 de febrero de 2017 en la sede de la alianza atlántica en Bruselas en presencia del general James Mattis, el secretario de Defensa nombrado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump.

Durante el encuentro, los ministros decidieron crear un polo sur que se encargaría del control de África y del Medio Oriente y suspender los vuelos de inteligencia sobre Siria.

Desde el inicio de la guerra que Washington, Londres y París desataron en Siria a partir de 2011, la OTAN vigila el campo de batalla utilizando sus aviones de espionaje radioelectrónico Awacs y los satélites de los países miembros de la alianza atlántica. La información que recogen esos medios es procesada de inmediato y parte de ella se transmite a los grupos yihadistas que operan en Siria, permitiéndoles escapar a las acciones del Ejército Árabe Sirio.

Los vuelos de los Awacs han sido la única intervención que la OTAN ha reconocido abiertamente en la Guerra de Siria, aunque todos sus miembros han formado parte de la agresión contra Siria, si bien bajo el seudónimo de “coalición internacional”.

Al retirar sus aviones Awacs del teatro de operaciones sirio, la OTAN pretende abstenerse de tomar posición en la guerra desatada por Turquía contra los grupos armados kurdos.

Antes del golpe de Estado en Turquía, la OTAN justificó su presencia en el teatro de operaciones junto a los yihadistas como una forma de apoyo a su aliado de Ankara, un interés que se acrecentó tras la llegada de la aviación rusa en setiembre de 2015, cuando llegaron a anunciar que estaban dispuestos a enviar de tropas de manera abierta.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article195316.html
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Los primeros planes de la CIA para desestabilizar a Siria se remontan a 1986

Según documentos recién desclasificados, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) desde los años 80 estudiaba planes para desestabilizar a Siria y derrocar a su gobierno.

El documento de 24 páginas bajo el título de “Siria: escenarios de los cambios dramáticos de la política”, fue redactado en julio de 1986 durante la Administración del expresidente de Estados Unidos Ronald Reagan (1981-1989).

Aunque el título del documento muestra un estudio teórico de posibles escenarios de la caída del Gobierno sirio, pero una parte de este informe se trata de una lista de resultados que satisfacen los “intereses económicos de Estados Unidos” en este país árabe.

“Un Gobierno suní controlado por los moderados que se concentran en el comercio serán el mejor proveedor de intereses de EEUU. Ellos tendrían una fuerte necesidad de ayuda del Occidente y las inversiones que realizan para construir la economía privada de Siria, lo que abriría el paso para lazos más profundos con los gobierno occidentales”, reza una parte del documento.

De acuerdo con sitio web The Libertarian Institute, este informe que representa las opiniones de autoridades estadounidenses en décadas anteriores contiene estrategia actual de Washington sobre Siria.

En este sentido compara las similitudes del documento del año 1986 con otros más recientes en la víspera de la guerra destructiva que sufre el país desde 2011 y ha dejado 280 mil personas muertas mientras también ha obligado a la mitad de la población a huir de sus hogares. Por el momento.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/88088
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A China sólo le supera Estados Unidos en gasto militar

Según el informe anual del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, a marchas forzadas China intenta colmar la distancia que arrastra con respecto a otras grandes potencias, no sólo en el equipamiento militar, especialmente marítimo, sino también en el tecnológico.

China se rearma más rápidamente que las demás potencias, hasta el punto de que en determinadas áreas, comom la aeronáutica, ya ha alcanzado la paridad con países como Gran Bretaña o Francia.

El director del Instituto, John Chipman, afirma que la superioridad tecnológica, que se daba por sentada, ya no es tan evidente. Chipman realizó sus declaraciones el martes en Londres, al presentar al Informe sobre el equilibrio estratégico en el mundo.

Desde 2012 los presupuestos militares en Asia crecen a un ritmo del 5, e incluso del 6 por ciento, mientras que el resto del mundo el año pasado sólo crecieron un 0,4 por ciento como consecuencia de la caída del precio del petróleo, que ha rebajado los presupuestos militares de los países de Oriente Medio.

Un tercio de los gastos militares del continente asiático son chinos, lo que hace un volumen de 145.000 millones de dólares el año pasado, una cifra que aún queda muy lejos de los 600.000 millones de Estados Unidos, pero que es superior a los de Rusia, que gasta 60.000 millones, Gran Bretaña, con 52.000 millones y Francia con 47.000.

En China el gasto militar tiene una clara vocación por la independencia tecnológica, hasta ahora dependiente de la rusa, y también ha empezado a exportar armamento al exterior con el objetivo de crear una industria de guerra. Ya es el tercer exportador de armas, por delante de Francia, Alemania y Gran Bretaña.

El 6 por ciento de la exportación mundial de armas es de origen chino, siendo sus destinatarios países como Pakistán, Bangladesh y Birmania, todos ellos vecinos de India, el mayor importador de la región. Al margen de la artillería ligera, las exportaciones chinas de armamento ha crecido un 88 por ciento desde 2005, según cifras del Instituto de Estocolmo de Investigaciones para la Paz.

La creación de una industria propia es la base para lograr la independencia bélica y la reducción de compras a otros países. Ha desaparecido uno de los rasgos característicos que desde comienzos de siglo presentaba el mercado mundial de armamento, donde China era era el mayor importador. Ahora es el tercero, después de India y Arabia saudí.

La gran asignatura pendiente del ejército chino es la Marina de Guerra, para lo cual está invirtiendo masivamente en la fabricación de buques y submarinos. Es otro signo de los tiempos: su abrumadora presencia en los mercados mundiales está huérfana, tanto de presencia militar, como de protección de las rutas de abastecimiento, un auténtico talón de Aquiles en el Estrecho de Malaca y en el Mar de China Meridional.