La web más censurada en internet

Autor: Redacción (página 1078 de 1360)

La cadena de televisión CNN es una de las grandes fábricas ideológicas del imperialismo

La CNN no es una simple cadena televisiva. Forma parte de la corporación de propaganda Time Warner (que concentra más de 20 medios y publicaciones impresas, como HBO, el canal musical HTV, Cartoon Networks, TNT y la revista Time, incluyendo a la CNN, entre otros). Es una de las mayores fábricas de producción de películas y programas televisivos del planeta.

Time Warner, a su vez, se fusionó con la corporación AT&T por 85.400 millones de dólares el año pasado, formando el tercer mayor conglomerado mediático y de telecomunicaciones, el cual controla aproximadamente el 33 por ciento de la infraestructura de internet, servicios telefónicos, satelitales y de producción cultural de todo el mundo.

El consejo de administración de Time Warner/AT&T está constituido por individuos conectados al Fondo Monetario Internacional, las fundaciones de la oligarquía Rockefeller, tanques de pensamiento pagados por Exxon Mobil (como el Consejo de Relaciones Exteriores), el fondo de inversión de la oligarquía Warburg (Warburg Pincus) y la empresa armamentista, AMR Corporation, además de Goldman Sachs y JP Morgan como accionistas claves. La crema del 1 por ciento más rico de los más ricos del planeta.

Estas conexiones reflejan que la CNN está integrado a la mega estructura del poder económico mundial, constituida por empresas y grandes corporaciones financieras, armamentísticas e industriales. La CNN es la vitrina para exhibir sus intereses políticos en regiones y países estratégicos para ellos, como por ejemplo Venezuela, Rusia, China e Irán, donde sus ataques han sido sostenidos, producto de los grandes intereses financieros y geopolíticos que allí circulan.

En las sucesivas guerras contra Oriente Medio, la CNN ha sido el púlpito estrella para que asesores de seguridad nacional y operadores justifiquen ante la opinión pública las intervenciones de Estados Unidos. Como es el caso de Anderson Cooper, uno de sus periodistas más famosos, que transmitió en vivo una llamada en 2011 de una mujer libia que se refugiaba de los “bombardeos” en Trípoli.

Anderson dijo después: “Si hacéis que Libia sea una zona de exclusión aérea no podrán entrar más mercenarios… Hay que actuar. ¿Cuánto tiempo más hay que esperar, cuánto más hay que ver, cuánta gente más tiene que morir?”. Luego se demostró que los “bombardeos” en Trípoli fueron fabricados. Anderson fue formado por la CIA en su juventud y días después de esta transmisión, la OTAN comenzó a bombardear -ahora sí en serio- a la población libia.

La CNN está conectada también a la división de operaciones psicológicas del ejército de Estados Unidos, a la CIA, desde la Operación Ruiseñor (Mockingbird) dirigida a controlar los medios convencionales en los años cincuenta por parte de la inteligencia estadounidense, y al sector de los llamados neoconservadores, quienes plantean el intervencionismo militar directo y unilateral para proteger a Estados Unidos de las amenazas al estatuto de gran superpotencia mundial. Una de sus principales referencias es George W. Bush.

Sus principales intelectuales y operadores (Robert Kagan, Paul Wolfowitz, John McCain, etc.) están ligados orgánicamente a la industria financiera y de las armas, y por razón lógica, son unos de los principales promotores de la guerra contra Irak, Afganistán, Siria y Libia, entre otras naciones. Son además constantemente entrevistados en reportajes y programas de opinión en la CNN, como parte de la distribución a gran escala de esa visión del mundo y de sus intereses ante la opinión pública.

En Venezuela (así como en Bolivia) la CNN también ha realizado operaciones de propaganda para manipular la realidad de país. En agosto de 2015 su corresponsal en Venezuela (Osmary Hernández) reportó supuestos saqueos y disturbios por alimentos en el estado Carabobo. Días después, Fernando del Rincón afirmó que había sido un “error” ese reportaje y que realmente los saqueos nunca sucedieron. La CNN mintió.

La corporación dueña de la CNN, Time Warner, fue uno de los principales financistas de las dos campañas presidenciales de Barack Obama con casi dos millones de dólares. Este dato que pone en relieve cómo las políticas de injerencia de la anterior administración (el Decreto Obama, leyes de sanciones, intimidación por parte del Comando Sur, etc.) contra Venezuela tuvieron su brazo mediático en la CNN.

No nos referimos entonces únicamente a corresponsales y conductores de programas mentirosos (como Osmary Hernández o Fernando del Rincón), sino a toda la estructura de poder económico mundial que tiene intereses políticos en lo que esta cadena televisiva transmite día a día, sobre todo tratándose del país con las mayores reservas de petróleo y una de las principales de gas, oro y minerales estratégicos del mundo.

—http://misionverdad.com/columnistas/cnn-en-cinco-datos-claves

El asesor de seguridad de Trump dimite por mentir sobre sus contactos con Moscú

El general dimisionario Michael Flynn
Anoche el general Michael Flynn, asesor de seguridad nacional de Trump, dimitió. La explicación oficial es que mintió al informar sobre el contenido de su conversación con el embajador ruso en Washington, de la que no informó al Vicepresidente Mike Pence.

La dimisión pone de manifiesto, una vez más, las graves contradicciones internas en las que se ven envueltas los círculos gobernantes de Estados Unidos.

“Desafortunadamente, por el ritmo de los acontecimientos, informé inadvertidamente con información incompleta al vicepresidente [Mike Pence] y a otros sobre mis llamadas con el embajador ruso” en Washington, Serguei Kislyak, reconoció Flynn en su carta de dimisión.

En esa conversación, que el FBI interceptó y que tuvo lugar antes de que el 20 de enero Trump accediera a la Casa Blanca, Flynn habló de las sanciones impuestas por Obama contra el Kremlin por la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de noviembre.

Flynn habría mentido a Pence y a otros funcionarios sobre el contenido de la llamada, al asegurarles que no había hablado con Kislyak sobre las sanciones, una mentira que llevó al Vicepresidente a negar tales contactos en los medios.

Pero la explicación oficial no es verosímil, como asegura Red Voltaire (1). Si la causa real de la dimisión de Flynn fuera su conversación con el
embajador de Rusia, se trataría de un delito de espionaje y el general
Flynn debería ser detenido inmediatamente.

La dimisión de Flynn podría tener su origen en la prohibición, impuesta
por la CIA, para que su ayudante, Robin Townley, participara en las
reuniones del Consejo de Seguridad Nacional (2).

A su vez, dicha prohibición sería una represalia por el Memorándum del presidente Trump que pone fin al estatus del director de la CIA como miembro permanente de Consejo de Seguridad Nacional.

Washington vive una verdadera guerra interna entre camarillas. Lo que está claro es que las relaciones con Rusia son “la patata caliente” entre ellas. Ni siquiera es posible suponer que se trata sólo del levantamiento de las sanciones. Es mucho más. Como bien ha dicho el senador ruso Alexei Pushkov, lo que está en juego “no es Flynn sino las relaciones con Rusia”.

(1) http://www.voltairenet.org/article195259.html
(2) https://www.nytimes.com/2017/02/12/us/politics/national-security-council-turmoil.html

Más información sobre el general Michael Flynn:

– La revuelta de los generales
– Trump dará un giro completo a la estrategia de Estados Unidos en Siria
– Obama es el fundador del Califato Islámico
 

Una de cada cuatro leyes que hoy están vigentes la firmó el criminal Franco

Todavía queda alguno que insiste en que el franquismo es cosa del pasado, pero casi una de cada cuatro de las 1.278 leyes que hoy están vigentes la firmó Franco de su puño y letra.

En total son casi 300 leyes, sin contar los decretos, órdenes y otras disposiciones jurídicas de muy diverso rango que también siguen vigentes desde que las aprobara algún gobierno o ministro franquista.

Desde 1960 el Boletín Oficial del Estado compila todas las disposiciones que se aprueban, tanto si están vigentes como si no lo están. Entre ese año y la muerte del criminal Franco en 1975 se promulgaron 1.444 leyes. Las que sobrerviven constituyen, pues, un 27 por ciento de lo legislado en este periodo.

Otras leyes franquistas, como el Código Penal, han estado vigentes hasta hace muy poco tiempo, por lo que gran parte de la represión se ha estado llevando a cabo bajo las reglas del franquismo, con policías del franquismo y procedimientos también franquistas.

Otro ejemplo es la ley franquista de secretos oficiales aprobada en 1968 que, hasta el año pasado, ningún diputado pensó siquiera en reformar nunca. ¿Para qué?

Lo mismo ocurre con la jurisprudencia, las sentencias del Tribunal Supremo que se invocan en cualquier pleito, que también siguen plenamente vigentes y se pueden leer en los repertorios jurídicos, como si el tiempo no hubiera pasado en absoluto.

Por fin, hay numerosas instituciones creadas por el franquismo que siguen en pie, funcionando a pleno rendimiento, la más conocida de las cuales es la Audiencia Nacional.

Al decir todas estas cosas parece que las nuevas leyes que han sustituido a las anteriores son mejores que ellas o incluso que son distintas al franquismo. Es otro error. Como difundió el New York Times cuando se aprobó la ley mordaza, “Vuelven los días oscuros de Franco”.

¿Vuelven o nunca se fueron? Ya es triste que un país tenga leyes que fueron aprobadas bajo un régimen asesino, pero es aún mucho peor que nos impongan nuevas leyes que son iguales o peores que aquellas.

El Estado actual y las normas por las que se regula son una pesadilla que sigue viva, a pesar de que insistan una y otra vez en decir lo contrario. Siempre hablan de los cambios que se han producido a lo largo de estos años, pero se callan lo que no ha cambiado.

Lo que ellos no han cambiado, hay que hacerlo cambiar de todas formas.

La guerra se ha convertido en una forma de gobierno

Résistence
Los actuales gobiernos siguen al pie de la letra la lección de Bush; en tanto que jefes bélicos, los gobernantes crean la mejor de las adhesiones. Frente al paro hay que inventar soluciones y afrontar la logística del beneficio. Cuando se ponen el uniforme de jefes militares todo se hace mucho más fácil, especialmente en un país en el que el ejército sigue siendo, pese a todo, uno de los mejores entrenados del mundo.

Al día siguiente de los atentados coordinados perpetrados en Paris el 13 de noviembre de 2015, el gobierno francés declaró naturalmente el estado de urgencia. Bajo este estado de excepción, la policía y otras instituciones, principalmente el Ministerio de Interior y los prefectos (representantes locales del Estado) han recibido un amplio abanico de poderes, entre ellos el de allanar viviendas tanto de día como de noche, y dictaminar sobre los detenidos, la asignación de residencia, sin que para ello sea necesaria autorización de un juez.

El estado de urgencia se prolongó por tres meses la primera vez el 26 de noviembre de 2015, de nuevo el 26 de febrero de 2016 y por dos meses el 26 de mayo de 2016. Posteriormente ha sido regularmente prolongado, oficialmente con el fin de cubrir el periodo de las elecciones nacionales previstas para abril y mayo de 2017.

“Nada será como antes”, habían declarado algunos periodistas y políticos tras los atentados que golpearon Francia. La intensificación de las políticas y las prácticas de seguridad preexistentes no se ha hecho esperar. Acusaciones a salafistas, a musulmanes, al Islam o en general a los inmigrantes. A la palabra de los políticos se han unido los actos… policiales.

Según cifras publicadas el 6 de diciembre de 2016 por el gobierno, desde noviembre de 2015, 4.292 registros de domicilios se habían efectuado, y a 612 personas se les había asignado residencia (con 434 personas afectadas). En diciembre de 2016, otras 95 personas habían sido asignadas a una residencia obligatoria. Recordemos que en noviembre de 2016, Amnistía Internacional informó que menos del 1 por ciento de registros domiciliarios entre noviembre de 2015 y febrero de 2016 (sobre 3.000) habían dado lugar, según la legislación francesa, a cargos de acusación por actividades de carácter terrorista (exceptuadas las infracciones por “apología del terrorismo”), lo que revela hasta qué punto esta medida era desproporcionada…

La situación de los inmigrantes se ha resentido naturalmente por ello y por las políticas orquestadas en el tema por la Unión Europea, tendente a organizar controles abusivos, destrucción de barcos, redadas y persecuciones con sus consecuencias: encierro de millares de seres humanos, ausencia de derechos mas elementales, expulsiones, rechazos, acoso, aislamiento.

Estas políticas y sus representantes en los medios construyen entre la población la imagen de una Europa asaltada por un peligro migratorio. Todo ello tiende hacia un racismo cada vez con menos complejos, asumido y reivindicado. Las puestas en práctica (violencias racistas, organización de vecinos queriendo hacer la “justicia por su mano”, manifestaciones y disturbios, palizas, expulsiones ilegales, amenazas) son cada vez más frecuentes. Los poderes públicos y sus fuerzas policiales, como mucho, cierran los ojos ante la situación, y a lo peor animan estas prácticas que les facilitan la tarea y corresponden a objetivos políticos.

Naturalmente, las causas de la migración y de su visibilidad actual, de las que los países europeos son directa y evidentemente responsables, nunca se enuncian en el discurso sobre las migraciones actuales. Francia sin embargo ya estaba en guerra antes de los atentados, que han servido ampliamente de pretexto para intensificar esos compromisos militares. Durante estos últimos años, el ejército francés ha intervenido masivamente en África. La guerra se ha convertido en uno de los últimos puntos fuertes de los últimos meses de la presidencia de Nicolás Sarkozy con la Operación Harmattan en Libia, pero también con el comienzo de la ofensiva del destacamento Licorne en Costa de Marfil para derribar el régimen de Laurent Gbagbo. Siguiendo los pasos de su predecesor, François Hollande se reviste totalmente de jefe militar. La Operación Serval en Mali en 2013 que hace metástasis a partir del verano de 2014 en los países de la subregión con la operación Barkhane es emblemática del regreso de lo militar como pilar de la influencia francesa en sus antiguas colonias africanas. Sangaris, en República Centroafricana, viene a apoyar esa política. Presentadas oficialmente como victorias, estas intervenciones plantean importantes preguntas.

La intervención en Libia ha tenido repercusiones especialmente nefastas sobre Mali. En este país, Francia interviene para combatir a los grupos armados implantados en el norte, pero, al mismo tiempo, retoman las riendas el Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA), aun estando en el origen de la crisis. Con Barkhane, y en nombre de la “guerra contra el terrorismo”, el ejército francés está ahora bien implantado en Burkina Fasso y en Níger, volviendo a legitimar así la dictadura de Idriss Deby en el Chad, haciendo de ella el punto central de sus guerras africanas. Y por último, en Centroáfrica, Francia se ve envuelta en una guerra civil de una violencia poco habitual, siendo al mismo tiempo juez y parte.

Estos conflictos deben ser llamados por su nombre: son guerras de injerencia imperialista. Francia no tiene ningún “papel positivo” en estas intervenciones, pese a sus pretensiones extraídas del viejo repertorio colonial. El discurso belicista persigue anestesiar y paralizar a la población. Sin embargo, cómo no recordar los desastres que siembran estas guerras, los millones de muertos, heridos y desplazados, la miseria, la desesperación que lleva a la población a las carreteras, mientras que los beneficiarios de estas guerras se enriquecen, las multinacionales vendedoras de armas, con Francia en el cuarto lugar de la lista mundial. Hay también gastos colosales, que desvían el dinero público de los gastos sociales, culturales y ecológicamente vitales. Como añadidura, el Estado que ejecuta estas guerras, en plan bombero pirómano, nos arrastra a una espiral infernal que resulta en un aumento del odio que desembocará en otros atentados. Los Rafale matan civiles tan inocentes como los de Bataclan o de Niza. Estos bombardeos son bombas de tiempo.

El estado de guerra proclamado aviva los miedos y crea divisiones. El gobierno socialista ha socavado el Estado de Derecho y los derechos humanos, cultivando racismo y xenofobia y sembrando las semillas de nuevas violencias y de nuevos conflictos. Los discursos alarmistas y ansiógenos declamados aquí y allá y el señalamiento de enemigos internos ha servido y servirá para legitimar medidas desproporcionadas que suponen un atentado a los derechos fundamentales, con el fin de controlar mejor a la población. La guerra se ha convertido ahora en un medio de gobierno; también es una guerra social.

Fuente: http://www.resistance-politique.fr/archives/3038

Voluntarios de la Guardia Nacionalista Árabe combaten al yihadismo en la Guerra de Siria

El dirigente tunecino Mohamed Brahmi
Junto al ejército regular, en la Guerra de Siria combate la Guardia Nacionalista Árabe, un nutrido grupo de voluntarios procedentes de numerosos países árabes que portan el estandarte del dirigente tunecino Mohamed Brahmi.

El comisario político de la Guardia, Bacel Jarrat, ha realizado unas declaraciones a la agencia tunecina TAP que chocan -en el frente y en los micrófonos- con la marea de mercenarios que combaten en las filas yihadistas.

La Guardia se creó en 2012 y sus combatientes se consideran nasseristas, en referencia al dirigente tercermundista egipcio Gamal Abdel Nasser, aunque proceden de países árabes tan diversos como Argelia, Líbano, Egipto, Palestina, Irak, Jordania y Túnez.

La cadena CNN lanzó la clásica campaña intoxicadora (*) asegurando que la Guardia tiene el apoyo de Irán y que su máximo dirigente militar, Asaad Mahmud Hussein, conocido como “Al-Haj Zulfiqar”, mantiene vínculos con Hezbollah.

En su entrevista Jarrat lo desmiente, afirmando que sólo les apoya el gobierno sirio. Además añade que dentro de la Guardia hay brigadas que llevan otros nombres, como  Wadii Haddad, una unidad de combatientes palestinos del FPLP, o Haider Al-Amili, antiguio comandante de las tropas de Monte Líbano, y Jule Jamal, oficial del ejército regular sirio.

Los combatientes de la Guardia, afirma Jarrat, proceden originariamente de la Organización de la Juventud Nacinoalista Árabe, que forma parte de la Liga Nacionalista Árabe, siendo su aspiración la unidad socialista del mundo árabe.

La Guardia lleva el nombre del tunecino Brahmi que dirigió la Unión Estudiantes Árabes Progresistas y luego el movimiento nasserista de su país, hasta que fue asesinado por los yihadistas en 2013.

(*) http://arabic.cnn.com/middleeast/2017/02/09/tunisian-fighters-syria

Twitter registra hasta 10.000 insultos racistas al día sólo en inglés

Según un estudio publicado por Demos en 2014, sólo en idioma inglés Twitter registra hasta 10.000 insultos racistas al día (1), es decir mensajes ofensivos contra una determinada raza o grupo étnico. El estudio analizaba qué tipo de insultos circulan por dicha plataforma y en qué cantidad.

Para ello se centraron en el inglés, analizando más de 125.000 mensajes, pudiendo establecer que uno de cada 15.000 mensajes contenía algún tipo de término o expresión calificada como racialmente sensible, lo que implica que el número de comentarios racistas podría verse incluso más que triplicado.

El estudio indica que a diario se generan aproximadamente 3.000 mensajes que reflejan los prejuicios raciales y falta de sensibilidad con otras etnias. De ellos, 2.000 constituyen expresiones verdaderamente racistas, mientras que 100 incitan a que su mensaje de violencia, se materialice en la vida real.

Demos estableció una clasificación de seis formas distintas en las que se emplean los insultos en Twitter. Así, diferenciaba entre:

– el uso ocasional de insultos: el uso despectivo de términos despectivos frente a un colectivo específico, sin ninguna mención a atributos físicos o de comportamiento
– el estereotipo negativo: aquellos usuarios que atribuyen unas características en cuanto a comportamiento y apariencia de forma despectiva sobre una persona o colectivo de una determinada raza o etnia
– el insulto directo: la publicación de insultos raciales dirigidos específicamente a una persona con la intención de herirla verbalmente
– el uso inapropiado: la reclamación de uso de un término propio de una raza o grupo étnico utilizado con connotaciones negativas
– sin ánimo de ofender: es la utilización de vocablos que podrían considerarse racistas, pero fuera de este contexto; en tono de broma y sin maldad aparente
– la apología del racismo: son mensajes que incitan explícitamente al comportamiento racista, especificando incluso una acción o iniciativa determinada

Las conclusiones del estudio indicaron que, por fortuna, la gran mayoría de estos insultos raciales identificados se utilizaban de un modo no ofensivo, sin mostrar un comportamiento realmente racista. Sin embargo, siguen siendo comentarios despectivos que están ahí.

A Demos se le olvidaron incluir los chistes racistas, que son un subgénero que se publicita y propaga a sí mismo, para lo cual se pueden encontrar sitios en internet que hacen colecciones de ellos (2) para que los usuarios demuestren hasta qué punto el fascismo ha calado dentro de cada una de sus células.

En efecto, en contra de una opinión extendida, los insultos racistas no son consecuencia de una educación insuficiente o de una mala educación, sino de una educación fascista, como lo prueba el incidente que se produjo el 18 de enero cuando tres niños de 12 años que vestían el uniforme del centro escolar Viaró de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), perteneciente al Opus Dei, subieron a un tren en el que viajaba una joven catalana de 22 años de origen hindú. Los niños empezaron a largar las típicas frases («putos negros de mierda, mirad a ésta que hay aquí»), mientras le señalaban: «Mirad a esta india. Son todos asquerosos, los chinos, moros, negros, indios son de clase muy inferior a la nuestra, los blancos somos los mejores» (3).

Sí, los niños del Opus Dei tienen razón: es una cuestión de clase social.
(1) https://www.demos.co.uk/press-release/anti-social-media-10000-racial-slurs-a-day-on-twitter-finds-demos-2/
(2) http://lavozpopular.com/chistes-racistas-para-whatsapp/
(3) http://www.antena3.com/noticias/sociedad/tres-ninos-anos-increpan-insultos-racistas-joven-india-barcelona_2017013158908e790cf2c31a5c655d7b.html

Los 100 años de la Revolución de Octubre se celebran en las capitales europeas (y 2)

Gorki con Tolstoi
Para el aniversario de la Revolución de Octubre, el 8 de noviembre, la Tate Modern de Londres organizará otra exposición titulada “La estrella roja sobre Rusia”, algo ineludible para los amantes de la propaganda y del grafismo. Entre los objetos expuestos está el famoso cartel de Dimitri Moor “¿Te has presentado voluntario?” y la obra de la autora de “No hable”, Nina Vatolina.

Los británicos conceden una particular atención a esta fecha histórica. La editorial londinense Pushkin Press ha publicado una antología titulada “1917; historias y poemas de la Revolución rusa”, que compila prosa y poesía escritos entre 1917 y 1919. Entre los autores nos encontramos con Marina Tsvetayeva, Mijail Bulgakov, Boris Pasternak, Alexander Blok, Alexander Kuprin, Teffi y también Mijail Kuzmin. El prefacio de la obra subraya que hoy sus obras son “tanto mas pertinentes”, porque describen una época en la que “el mundo se dio la vuelta de arriba abajo” y “todo fue puesto en cuestión”. Por su parte, la editorial Vintage Classics considera que el centenario de la revolución es una buena ocasión de recordar a los lectores la literatura clásica. Seis nuevas ediciones de “las mayores obras de la literatura rusa” se han publicado con nuevas versiones.

En la lista del aniversario figuran Guerra y Paz, Ana Karenina, Crimen y Castigo, El Doctor Zhivago, El maestro y Margarita y Vida y Destino.

Ignoramos cómo hubieran reaccionado Tolstoi y Dostoievski a la inserción de sus obras en la serie “revolucionaria”, pero los editores están convencidos de que la literatura rusa de todas las épocas es susceptible de provocar “alteraciones en la conciencia del lector”.

‘No hable’, cartel de Nina Votolina
Los estudiantes de la Universidad de Kingston en Londres han seguido el mismo camino que Vintage Classics. A iniciativa de la editorial han diseñado dibujos animados, inspirándose en obras clásicas rusas. Los jóvenes realizadores han conseguido resumir los temas de “El maestro y Margarita” y de “Vida y Destino” en un vídeo de 40 segundos. El primer premio lo ha conseguido el dibujo animado sobre “El Doctor Zhivago”  con un premio de 1.000 libras.

El centro cultural de Londres Dash Arts ha adoptado un enfoque mas serio. Durante cinco años, los supervisores han preparado un programa especial denominado Revolución 17, previsto para todo el año y que incluye préstamos, exposiciones, conferencias, lecturas y presentaciones del legendario film “El acorazado Potemkin”, realizado por Serguei Eisenstein. El punto culminante de ese programa será el viaje de la “Casa de las Artes” móvil a través de Gran Bretaña desde mayo a agosto con la participación de pintores, escritores y músicos del Reino Unido, de Rusia, de Ucrania, de Bielorrusia y de Azerbaiyán. En otoño, esta expedición cultural volverá a Londres, al Centro Barbican, en donde se proyectará otro film de Serguei Eisenstein, “Octubre: diez días que estremecieron al mundo”.

Los británicos apasionados por el teatro no podían dejar de lado el drama ruso prerrevolucionario. Entre las piezas de Anton Chejov que forman parte de los repertorios de prácticamente cada teatro de Londres, se esperan estrenos inéditos. En marzo destacará la puesta en escena la obra “Los talentos y los admiradores”, de Ostrovski, y en junio “Los últimos” de Máximo Gorki. Pero probablemente el programa mas interesante ha sido presentado por uno de los mas antiguos teatros de Off West End, el Arcola. La nueva temporada se denomina “Revolución” y se compone enteramente de espectáculos consagrados a este período puente de la historia rusa: “Los bajos fondos”, “Los futuristas”, “Corazón de perro” y “Los cerezos”.

Los 100 años de la Revolución de Octubre se celebran en las capitales europeas (1)

Cartel anunciando una obra de Gorki
En noviembre del pasado año la mayor galería de arte contemporáneo de la capital alemana, CFA Berlin, organizó la exposición “Café Pittoresque”, en homenaje al célebre café artístico del barrio Kuznetski en Moscú, fundado por Vladimir Tatlin y Alexander Rodtchenko en 1917. Pinturas, fotografías y poetas futuristas favorables a la revolución se reunían en esta “estación mundial de las artes”.

La exposición del CFA incluye las Ventanas Rosta (carteles de propaganda) de Vladimir Mayakovski y de Mijail Tcheremnyj, la obra de El Lissitski, de Amshei Nurenberg, de Alexander Rodtchenko, de Abram Chterenberg y de los diplomados en la escuela Vjutemas. Los pintores alemanes contemporáneos dialogan en la galería con los vanguardistas rusos.

Sus obras remiten al suprematismo, al constructivismo, a la propaganda, y muestran que las ideas inspiradas por la revolución siguen siendo hoy actuales. La exposición, que saca a la luz lo que aquella época aportó al arte europeo, permanecerá hasta el 4 de marzo. Hasta el 12 del mismo mes también será posible visitar la exposición “Impulso revolucionario: el ascenso de la vanguardia rusa” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Esta exposición cubre el período entre 1912 y 1935, y evoca la apertura de caminos artísticos en todos los campos: pintura, escultura, prensa, diseño, cine, fotografía, arquitectura y literatura. Las principales figuran coinciden con la cabeza de cartel de la exposición en Berlín, pero a la obra de Mayakovski, de Lissitski y de Rodtchenko se añade la de Alexandra Exter, Natalia Gontcharova, Kazimir Malevitch, Liubov Popova, Olga Rozanova y Dziga Vertov.

Incluyendo a los museos de arte contemporáneo, este año las instituciones más tradicionales vuelven la mirada hacia el fenómeno de la revolución. La filial del Hermitage en Amsterdam ha organizado la exposición “1917. Los Romanov y la revolución”, sobre el destino de la última dinastía que reinó sobre el Imperio ruso.

Entre los objetos expuestos se encuentra documentos de archivo, fotos, retratos, objetos personales y diarios de Nicolás II y de su esposa Alexandra Fedorovna, así como dibujos de sus hijos y la obra del célebre joyero Fabergé creada para el monarca. A partir del 11 de febrero, Londres estará en el centro de la agenda revolucionaria: la Academia Real de Bellas Artes, en colaboración con la galería Tretiakov de Moscú presentará el proyecto “Revolución: el arte ruso de 1917 a 1932”. Contando con los maestros de la colección de la Academia, la galería moscovita hará llegar a la capital británica los mejores trabajos de Kandinsky, Malevitch y Chagall.

Junto con pinturas, esculturas, fotografías y carteles, la exposición presentará objetos de la vida cotidiana, como vales de racionamiento soviético de porcelana. Los visitantes podrán también experimentar la atmósfera de los primeros años posrevolucionarios visitando un apartamento colectivo reconstruido. Esa exposición durará hasta el 27 de abril. Y también en abril, la Biblioteca británica abrirá la exposición “Revolución rusa: esperanza, tragedia y mitos”. Las organizaciones focalizarán la atención sobre el ciudadano corriente y la forma en que su vida cambió en el torrente de acontecimientos revolucionarios. Los principales objetos expuestos serán cartas, principalmente de la correspondencia de Vladimir Lenin, quien visitó en numerosas ocasiones esta biblioteca durante su residencia en Londres.

Algunos de los mayores intelectuales de la Revolución de Octubre:
Pasternak, Lily Brik, Maiakovski y Eisenstein

Aparece una nueva ‘ciencia rigurosa’ sobre las violaciones de los derechos humanos en Siria

Uno de los varios tinglados que ha creado el imperialismo para desestabilizar a los países menos amigables, se llama ‘Human Rights Data Analysis Group’ (Grupo de Análisis de la Información sobre Derechos Humanos) cuyo sitio en internet está presidido por la consigna de “responsabilidad” (accountability), es decir, de impedir la impunidad de quienes vulneran los derechos humanos.
¿De todos ellos? Es lo que hemos tratado de comprobar por nuestra cuenta.

El mecanismo para castigar a los culpables es el “big data”, o sea, la estadística aplicada a la información, en este caso a las vulneraciones de los derechos humanos. Los que trabajan en ello son los típicos seudocientíficos que se dedican a especular con números y cifras acerca de los asesinatos del gobierno de Siria. Pero como buenos “científicos” lo hacen de una manera “no partidista”. Ellos se enorgullecen de “hacer científicamente defendibles los argumentos basados en evidencias rigurosas”.

No hay nada más que echar un vistazo a la web para comprobar que se trata de una falsedad evidente: para todos esos “rigurosos”, en Siria no hay ni ha habido nunca más crímenes que los cometidos por el gobierno. Es más: en Siria no parece haber existido nunca nada parecido al yihadismo, un fenómeno que sólo se muestra en Bélgica, en Francia, en Alemania o… en los atentados de Atocha en Madrid. Ese es el yihadismo que duele y el único que se debe combatir. Ahora bien, si en Siria el gobierno quiere hacer algo parecido, entonces vulnera los derechos humanos.

Vemos un ejemplo: una de esas organizaciones que quiere responsabilizar al gobierno de Siria y que Amnistía Internacional utiliza como fuente en su informe de 6 de febrero, titula así un artículo:

Tribunal Antiterrorista en Siria: una herramienta de los crímenes de guerra

(Counter-Terrorism Court in Syria: a Tool for War Crimes)

Imagínense ahora que ese mismo titular se refiere a España: Audiencia Nacional: una herramienta de los crímenes de guerra. ¿Qué les parece? (y no seguimos por esta vía porque nos ponemos de muy mal talante).

El truco de esos cantamañanas, al que califican como “ciencia rigurosa”, es muy viejo y con la apariencia de unas cifras y datos que asustan al más pintado se esconde lo realmente riguroso: ¿de dónde salen cada una de esas cifras y datos? Ni puñetera idea.

Hagan la misma prueba que nosotros (que no somos científicos); vayan al buscador e introduzcan la voz “Syria”, que les devolverá nada menos que 95 resultados. Luego traten de localizar las torturas practicadas recientemente por la policía francesa a un detenido negro al que violaron. No lo encontrarán; no encontrarán absolutamente nada sobre Francia. La cosa es tan graciosa que nosotros hemos incluido “France” en la ventana de búsqueda y nos aparece un informe sobre … ¡Siria!

Si buscamos por “United Kingdom” (Reino Unido) para encontrar violaciones de los derechos humanos, te devuelven 42 resultados que no tienen que ver con el Reino Unido sino con otros países, como Timor, Guatemala, Liberia y… ¡Siria otra vez!, ¡Varias veces!, ¡Maldita sea! Más que monotema, Siria es la paranoia total de estos “científicos”.

Así son de “rigurosos” los datos, sobre todo si no son cualquier clase de datos sino justamente “big data” de esos que marean a cualquiera. Detrás viene el típico que te presenta todos esos datos y te larga: “yo te hablo de datos y a partir de ahí tú puedes opinar lo que quieras”.

Sí, en efecto, ellos dan datos mientras que nosotros sólo tenemos opiniones, es decir, afirmaciones poco rigurosas, discutibles, con las que se puede estar de acuerdo o no. Pero con los datos, ¿quién no puede estar de acuerdo con un dato? Un dato no es opinable. Un dato es un hecho: la realidad misma.

Veamos quiénes son esos que (a diferencia de nosotros) hacen “ciencia rigurosa”: los fundadores de su tinglado, según confiesan ellos mismos (*), son defensores de los derechos humanos tan conocidos y “no partidistas” como… ¡Soros!, que aparece en todos las salsas habidas y por haber que se condimentan en el mundo. El resto de benefactores son más de lo mismo, empezando por la Fundación del nazi Ford, otra que tal, que les financió sus investigaciones en Kosovo, o el mismísimo Departamento de Estado, que les pagó los gastos en Liberia.

Estados Unidos está repleto de organismos que defienden los derechos humanos. Hay tantos que no tienen suficiente con investigar los casos de todos esos negros a los que cada día policía mata a tiros por las calles. Tienen que irse a Siria a buscar crímenes…
(*) https://hrdag.org/hrdag-25-years/

La próxima guerra nuclear a algunos les quedará muy lejos

Desde hace unos diez años, Nueva Zelanda vive un auge inmobiliario espectacular que tiene poco que ver con el ladrillo o la especulación propia de los bienes raíces. Ni siquiera se trata de compraventas de terrenos sino de islas remotas; cuanto más remotas mejor.

Los compradores tampoco son los típicos turistas que se quieren comprar un chalet, embobados por el paisaje de El Señor de los Anillos o una naturaleza virginal y exhuberante. No quieren sol y playa. Se trata de grandes multimillonarios que buscan un refugio apartado de todo, un lugar que no aparezca ni siquiera en los mapas más detallados.

Los grandes multimillonarios, ancianos decrépitos como Ted Turner, Benetton o el mismo Soros, temen el estallido de una guerra nuclear y buscan un agujero al que las bombas no alcancen. Algunos llevan años comprando tierras en la Patagonia argentina, pero últimamente se inclinan por el Pacífico sur.

Se trata de destinos a los que -según creen esos viejos- ninguna bomba apunta y a donde es posible que la radiación nuclear llegue muy atenuada, casi imperceptible. Creen que Nueva Zelanda o las islas Fidji reúnen esas condiciones.

Ellos, que son quienes conducen al mundo hacia la guerra, quieren que sean otros quienes paguen las consecuencias. Durante la ola de paranoia de la Guerra Fría y la caza de brujas del senador McCarthy, construyeron en los sótanos de sus mansiones refugios nucleares. Ahora el hormigón armado ya no es suficiente para soportar las nuevas armas.

Los millonarios han elaborado planes de evacuación para la eventualidad de una guerra nuclear, cuyo riesgo ellos conocen mejor que nadie. Por ejemplo, ante la posibilidad de una estampida en masa que al comienzo de la guerra colapse los medios públicos de transporte, en Estados Unidos compran ranchos remotos, en lugares como Montana o Hawai, desde el que poder abandonar el país.

La última película (la última tara, más bien) de la factoría Disney, terminada a finales del pasado año, descubre los más remotos rincones del Pacífico a través de Vaiana, la protagonista, en un relato ambientado hace miles de años, porque en las paranoias propias de la subcultura estadounidense, el futuro no es un progreso hacia delante sino un retroceso.

En Hollywood se han rodado miles de películas, como El Planeta de los Simios o Terminator, cuyo argumento es ese: cualquier tiempo pasado fue mejor, la próxima guerra nuclear nos conducirá hacia la prehistoria, etc., etc., etc. De lo que no nos hablan es de lo que podemos y debemos hacer para impedirla.

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