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Autor: Redacción (página 1038 de 1373)

Líbano pedirá apoyo militar a Rusia contra el Califato Islámico

El primer ministro libanés, Saad Hariri, planea viajar a Rusia para pedir ayuda a Putin, en la lucha contra el Califato Islámico. “Viajaré a Moscú el 11 de septiembre y tengo planes de reunirme con el presidente Putin”, anunció ayer el primer ministro de Líbano en una entrevista con la agencia rusa de noticias Sputnik, publicada en su edición en árabe.

Hariri tiene previsto pedir al Presidente ruso que ayude al gobierno de Beirut en la lucha contra el Califato Islámico con apoyo al Ejército libanés. Ha detallado que durante su encuentro con Putin, a quien ha calificado de su “buen amigo”, tiene previsto discutir la situación de Líbano y toda la región, pero ha asegurado que su conversación se centrará principalmente en la guerra de Siria.

Líbano espera que Rusia preste más soporte y ayuda a su Ejército en la lucha contra el terrorismo, afirma un alto mando libanés. “Lo abordaremos definitivamente, estamos de acuerdo sobre numerosos asuntos, pero Siria es una de las cuestiones donde no estamos de acuerdo y es normal”, ha enfatizado.

Desde el 2011 con el inicio de la crisis siria, grupos terroristas han tratado de infiltrarse en el territorio libanés y, cuando han logrado su objetivo, han provocado la muerte de civiles y soldados libaneses, así como daños materiales. En respuesta, el Ejército y Hezbolah llevan a cabo numerosas operaciones contra los terroristas para acabar con su presencia y evitar que perpetren atentados en su territorio.

Anteriormente, el gobierno libanés ya planteó que, en caso de extrema necesidad, pediría la asistencia de Rusia en la lucha antiterrorista. Moscú, por su parte, ha confirmado su voluntad para modernizar el Ejército y las fuerzas de seguridad de El Líbano y renovar sus equipos militares.

La CIA propone dar un golpe de Estado en Estados Unidos

Esta mañana Estados Unidos ha desayunado con la noticia de las presiones de Trump para que dimita el Ministro de Justicia Jeff Sessions. Le podía destituir pura y simplemente, pero prefiere que dimita por su propia iniciativa. El fiscal se niega a dimitir. Quiere que lo haga Trump para seguir alimentando el escándalo ante los medios de intoxicación.

Rusia sigue por medio en los mentideros de Washington. Trump nombró a Sessions que, a su vez, nombró a su adjunto Rod Rosenstein, que a su vez nombró a Robert Mueller, el antiguo director del FBI para investigar la “traición” de Trump con Rusia, el asunto más estúpido que ha conocido la historia universal desde los tiempos del primer emperador de Roma.

¿Cómo seguir manteniendo un despliegue tan aparatoso de noticias sobre algo que no existe? Mueller ha tenido la feliz idea de ampliar la “investigación” contra Trump a su época anterior de capitalista especulador.

Dado que eso está absolutamente fuera de su competencia, Trump podría destituirle de manera fulminante y con él podría llevarse por delante también a Sessions y Rosenstein. Pero no lo ha hecho, a pesar de que, además de ese, tiene otros motivos para hacerlo. No quiere seguir nutriendo las primeras planas y los titulares de las grandes cadenas. ¿Se imaginan? “Trump destituye a quienes le investigan”. Algo oscuro quiere tapar…

Tanto Sessions como Rosenstein y Mueller son cargos del gobierno de Trump y, como tales, están absolutamente sometidos a él, por lo que a nadie podría extrañar su destitución. Pero no es así, y es bueno tratar de averiguar los motivos…

Toda la trama que “investigan” Sessions, Rosenstein y Mueller, además de falsa, es un mecanismo de presión contra Trump a fin de que no ceda ante Rusia, ni cambie la política exterior de Estados Unidos al respecto, ni en Oriente Medio ni en otra región del mundo.

Dicha trama la dirige la CIA con su habitual maestría, y sería imposible sin el altavoz que le prestan cada día los medios de comunicación de manera que el vacío no se note, sino todo lo contrario: que parezca que hay mucho más de lo que ha aparecido hasta ahora, es decir, nada.

Pero la CIA es otro aparato del Estado para cuya dirección Trump nombró a Mike Pompeo, que no pinta nada: a lo largo del tiempo la CIA ha adquirido tal carta blanca que se dirige a sí misma. Entre bastidores, el hombre que mueve los hilos es el yihadista y antiguo director John Brennan. Su carácter de “ex” le permite decir lo que le da la gana porque no compromete directamente a la Agencia.

En diciembre el yihadista Brennan, cuando todavía estaba al frente de la CIA, hizo algo que nadie se ha atrevido desde los tiempos de Watergate: cuestionó la legitimidad de la elecciones en las que Trump fue elegido.

Como nadie levantó la voz, algo típico de la prensa domesticada, en una entrevista a la CNN, el yihadista Brennan (y con él la CIA) han dado un paso más para tratar de sostener a Sessions, Rosenstein y Mueller al frente de la “investigación”. Han realizado un llamamiento para que nadie obedezca las órdenes si Trump destituye a cualquiera de los miembros del trío de calaveras Sessions, Rosenstein y Mueller.

Se trata de un llamamiento al golpe de Estado, como todos esos que la CIA ha venido orquestando desde su nacimiento en 1948. La única diferencia es que ahora, como en Watergate, el golpe es en Estados Unidos.

La prensa, que de la menor estupidez organiza un escándalo, ha callado por completo las declaraciones golpistas de Brennan, o sea, de la CIA.

El crimen organizado ayudó al capital financiero en los peores momentos de su crisis

352.000 millones de dólares procedentes del crimen organizado y el tráfico de drogas se han empleado en solventar la crisis financiera internacional, a cambio de su blanqueamiento, según Antonio Maria Costa, responsable de la Oficina de la ONU en esta materia.

El dinero negro procedente del crimen organizado ha sido el único capital líquido al que han podido acceder determinados bancos en los momentos más complicados de la crisis.

En la segunda mitad de 2008 el sistema financiero internacional tenía un serio problema de liquidez, por lo que se volcó para obtenerla de la única fuente que estaba a su alcance, el crimen y las drogas, a través del sistema interbancario.

Costa no quiso identificar los nombres de los bancos ni sus países respectivos, pero admitió que ahora el dinero negro es dinero limpio al que nadie puede reprochar su origen.

La progresiva inyección de liquidez evitó el desplome brusco de la cotización bursátil de los bancos. Entre enero de 2007 y setiembre de 2009 grandes bancos estadounidenses y europeos perdieron miles de millones de dólares con los activos tóxicos y los préstamos dudosos.

El FMI estimó que más de 200 prestamistas de todo el mundo quebraron o tuvieron que ser rescatados con dinero público, pero hubieran sido mucho más de no haber sido por las mafias, el crimen organizado y los narcotraficantes.

https://www.theguardian.com/global/2009/dec/13/drug-money-banks-saved-un-cfief-claims

Guerra + desinformación = intoxicación ideológica

En un documento, el Instituto de Guerra del Pentágono ha anunciado la llegada de la era post-hegemónica de Estados Unidos (Post-Primacy World) en la que recomiendan no resignarse a su suerte porque las batallas serán de tipo informativo, es decir, guerras sicológicas e intoxicación a raudales (*).

Si no hemos entendido mal, en su estúpida jerga militarista lo que el Pentágono quiere decir es que Estados Unidos empieza a recular también en los campos de batalla y que para conservar lo que le queda debe atrincherarse en un punto en el que aún es fuerte, la dominación ideológica, las grandes cadenas, la industria del entretenimiento, la telebasura, el cine y los videojuegos.

“El 90 por ciento de las batallas del futuro serán informativas”, dice el documento y Estados Unidos no debe esperar para defenderse de ellas sino que debe ser quien las desencadene. Una parte de esa guerra es la batalla emprendida en internet contra las llamadas “noticias falsas” en las que se han embarcado los grandes monopolios internacionales, tanto informáticos como informativos.

La prensa independiente deberá ponerse a la defensiva en una situación completamente desigual, por lo que fácilmente podrán ser arrinconados con la batería argumental que la ideología dominante de origen gringo ya ha puesto en circulación desde hace tiempo: conspiranoicos, polémicos, magufos…

La otra vertiente del mismo asunto es una inundación informativa contra la que no hay ninguna posibilidad de competir: el proyecto Radar (Reporters And Data And Robots) de “inteligencia artificial” en el que Google ha invertido más de 800.000 dólares, capaz de generar de manera automática 30.000 artículos de prensa mensuales.

Google lleva a cabo el proyecto en colaboración con la Asociación de la Prensa británica, una agrupación de medios informativos locales.

(*) https://ssi.armywarcollege.edu/pubs/display.cfm?pubID=1358

Esos que confunden la ciencia con una forma moderna de caza de brujas

Esteban Hernández

En su número de septiembre de 2015 “The Atlantic” publicó un artículo en el que analizaba el aumento de estudios científicos cuyos datos presentaban irregularidades, a partir de la retractación que la prestigiosa revista “Science” hubo de realizar sobre una investigación que había recogido en su volumen de mayo. En el texto se señalaba cómo en 2012 un investigador de la compañía biotecnológica Amgen intentó reproducir 53 estudios clave sobre el cáncer pero sólo pudo replicar 6, además de citar algunos casos más de investigaciones con cifras manipuladas.

Esas prácticas se han convertido en frecuentes, señalaba el autor, debido a la gran competencia entre los científicos por los puestos de trabajo académicos y por la financiación de sus investigaciones, así como a la cultura de “publicar o morir” en la que están inmersos. Y como las revistas científicas son mucho más propensas a recoger las investigaciones que arrojan resultados positivos (aquellas que apoyan una tesis en lugar de refutarla), los investigadores cocinaban los datos para conseguir esa clase de conclusiones.

Si se trabaja en periodismo, o simplemente si se es un lector habitual de la prensa, se está muy habituado a estas experiencias dudosas. Es fácil que un estudio afirme que la leche (o cualquier otra cosa) es muy mala para la salud, que tres meses después se publique otro que diga que en realidad es excelente para algo, que otro a los seis meses concluya que la leche es lo mejor del mundo y que nueve meses más tarde se nos asegure que es la causa de alguna enfermedad terrible. Esa es la ciencia hoy, tejida por un conjunto de intereses, perspectivas teóricas, posiciones académicas y necesidades de financiación que hacen difícil orientarse entre sus avances.

La tecnología no está mejor. Las noticias que surgen de Silicon Valley son un cúmulo de expectativas superlativas dirigidas a hacernos creer que están encontrando soluciones para todo y que en pocos años habrán remediado por completo los grandes problemas de la humanidad, actitud que Evgeny Morozov ha denunciado utilizando la precisa y acertada expresión “solucionismo tecnológico” […]

En resumen, buena parte del mundo tecnológico se dedica a vender ilusiones que les son muy rentables a la hora de captar fondos, y luego, cuando sus fantásticos inventos no se concretan, nos dicen que fracasar es necesario y que equivocarse muchas veces es el mejor camino. Quizá sí, y lograr un avance sea cuestión de prueba y error, pero entonces no te dediques a vender lo que aún no has cazado y más como si fuera la revolución última que lo cambiará todo. Esa prudencia lógica del “cuando lo tengas, hablamos”, es ignorada por sus apologistas, que jalean las promesas que llegan desde la tecnología como si se tratase de la venida de Jesucristo a la Tierra.

Pero de esto no se habla. Los panfletistas de la ciencia, que son muy activos en redes y en los medios, no sólo creen a pies juntillas lo que se publica en revistas como “Nature” o “Science”, o los estudios que salen de las universidades más prestigiosas, o los que están financiados por las empresas con más recursos […] sino que se distinguen por atacar a quienes no están de acuerdo con ellos como si fueran seres inferiores a los que es preciso castigar para que salgan de su pobre estado de naturaleza.

Lo tienen bastante fácil: escogen una diana en la que todo el mundo está de acuerdo, fabrican un marco y van encuadrando en él y poniendo a su altura todo aquello que les disgusta. Dicen combatir las pseudociencias, esto es, las abducciones extraterrestes, la telepatía, los curanderos que sanan imponiendo las manos y ese tipo de cosas, y sitúan en ese nivel toda clase de crítica a la ciencia. Si alguien cuestiona la validez de los estudios que defienden, bien porque sean poco rigurosos conforme a los parámetros que deberían medirlos, bien porque sus conclusiones son demasiado endebles, bien porque quienes los han sufragado son gente interesada en obtener resultados determinados o bien porque sus investigadores saben que van a obtener muchos más fondos si fuerzan los resultados, se convierte inmediatamente en alguien perverso que ataca a los fundamentos mismos de la ciencia.

Cualquiera que no diga amén a lo que ellos piensan se convierte por arte de magia en un magufo, en un ser irracional y estúpido que cree en los horóscopos, las constelaciones y la ouija. Pero esto lo hemos visto antes: en el terreno político ha sido la táctica más común en los últimos quince años, y me saturan tanto estas banalidades que hasta he escrito un libro sobre semejante falta de cordura. Se titula “Nosotros o el caos”, y en su título queda bien reflejada esta mentalidad. Su argumento es: “O piensas como te digo o eres un imbécil que va a sumir nuestro mundo en la catástrofe”. En política ha sido el centro de muchos discursos (“si no piensas lo mismo que yo, aunque sólo te separes un centímetro, es porque eres un radical o un insensato que nos va a llevar a la ruina absoluta”) y en economía, para qué hablar.

No, no se trata de las ideas que defienden, sino de cómo lo hacen. No aceptan críticas, no aceptan refutaciones intelectuales, no aceptan que se difundan otras posturas, porque ellos poseen la verdad. Actúan como sacerdotes que van rastreando el pecado y castigando la maldad humana, ahora expresada en forma de credulidad e ignorancia. Si dices que sólo cuando lo veas creerás en que vamos a vivir hasta los 150 años, como dicen los tecnócratas tecnológicos, o que Uber no es más que un sistema para desregular y concentrar en pocas manos una actividad descentralizada y sometida a controles, es porque eres un retrógrado paleto que se niega a aceptar los cambios.

Si dices que muchos estudios están construidos a partir de determinados intereses que pervierten sus resultados, eres un irresponsable que prefieres que a tu hijo le cure de apendicitis un sanador de manos antes que un cirujano. Si eres un periodista y te haces eco de estudios que no les gustan (creas tú o no en ellos, porque eres un periodista y lo que haces es simplemente contar lo que pasa) te conviertes en un seguidor de la quiromancia. Esto es peculiar, porque te atacan personalmente en lugar de refutar las tesis: lo lógico sería que discutieran con quienes realizan las afirmaciones que les disgustan, pero prefieren insultar a quien tienen a mano. Y no se te ocurra publicar una entrevista con algún científico que denuncie errores de las farmacéuticas, o que presente un estudio que defienda la homeopatía (yo no la utilizo, vaya por delante, pero los alemanes sí), o que defienda la comida ecológica, porque entonces ya caes en el peor de los crímenes. Y así sucesivamente… Es cierto que las posturas que defienden a muerte suelen ser las mismas que las promovidas por las empresas con más recursos, pero no creo que esto tenga mucho que ver, porque ellos son fanáticos de la verdad, el dinero les da igual.

Pero quizá sea peor lo que ocurre en el terreno de las ciencias sociales, donde se está alcanzando un grado de irracionalidad sorprendente, fruto de esa estupidez funcional, por citar la expresión de Spicer y Alvesson, que está inundando los campos del conocimiento. La economía, la sociología, la política e incluso la psicología se han convertido en entornos donde todo es reducido a números. Lo cuantitativo ya no es un arma válida más para entender la realidad social, sino la verdad total, de modo que nada puede ser dicho si no es reducido a una serie de fórmulas, gráficos y porcentajes. Esa actitud, que algunos académicos han denominado cuantofrenia, está pervirtiendo tanto la realidad para que pueda encajar en su modelo que acaba construyendo inútiles teorías mágicas. Veo tantos artículos que están construidos desde esta perspectiva que me asalta la sospecha de si no se están convirtiendo en aquello que dicen odiar, de si no son más que nuevos magufos. Porque reducir la realidad social sólo a las variables que se pueden medir y tomar uno de los instrumentos por el fin en sí mismo son las mejores maneras de hacer pseudociencia.

Decía Stanislav Andreski en su “Las ciencias sociales como forma de brujería”, que las advertencias contra la charlatanería (que en el mundo contemporáneo es numérica) no iban a servir de mucho porque siempre existirían “esclavos de la rutina que preferirían morir antes que pensar, buscavidas mercenarios, dóciles empleados educacionales acostumbrados a juzgar las ideas según la posición de sus proponentes y delicadas almas errabundas que suspiran por nuevos gurúes”. Es probable que sea cierto: la creencia en que se posee la verdad es un arma psicológicamente muy seductora como para abandonarla. En fin, que como terminaba Andreski su prólogo, “en todo caso, conviene no desesperar”.

http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2015-10-06/los-ciencinazis-y-los-verdaderos-magufos-una-teoria-sobre-la-insensatez-humana_1048527/

La CIA pagó puntualmente los salarios de los mercenarios sirios el mes pasado

Desde hace al menos cuatro años los yihadistas sirios están incluidos en un programa especial de ayuda financiera de la CIA en su guerra para derrocar al gobierno de Bashar Al-Assad.

Ahora el gobierno de Trump ha cancelado ese programa, lo que ha sido muy mal recibido por los mercenarios, que se sienten traicionados y abocados al paro… salvo que algún otro país suplemente aquel programa.

Los mercenarios se han quejado al diario Financial Times (*) de que ni la CIA ni sus jefes directos les advirtieron del cambio en la política terrorista de la Casa Blanca desde los tiempos de Obama.

Un funcionario estadounidense ha confesado a la agencia Reuters que la cancelación del programa es una concesión muy importante a Rusia porque los yihadistas aún mantienen extensas regiones de Siria en su poder. Ahora se trata de saber qué tipo de concesiones habrá realizado a cambio el gobierno de Putin.

El comandante de la División 101, Hassan Hamadeh, no quiere abrir los ojos ante la nueva situación. Dice que la información sobre la cancelación del programa de la CIA les ha sorprendido, pero que sobre el terreno no ha cambiado nada; en la Sala de Operaciones, donde la CIA dirige los combates, nadie ha confirmado nada a ninguno de los grupos yihadistas que colaboran con la agresión imperialista.

Otro comandante yihadista que no da su nombre le asegura al Financial Times que el apoyo estadounidense ya venía decreciendo en los últimos meses, pero que el último mes habían logrado cobrar sus salarios. No obstante, cree que la decisión de la Casa Blanca es definitiva. “El apoyo de la CIA se ha acabado”, concluye.

Un conocido opositor al gobierno sirio que trabaja por cuenta del Departamento de Estado ha informado de que esta semana en una reunión el nuevo gobierno de Trump informará a sus aliados sirios de las líneas generales que deben poner en marcha a partir de ahora.

https://www.ft.com/content/a35244e6-6d2e-11e7-bfeb-33fe0c5b7eaa

Las grandes cadenas de comida rápida nos dan mierda para comer

Como ya sabemos, las grandes cadenas de comida rápida nos dan de comer mierda. Así lo prueba una nueva investigación de la BBC, que ha hallado patógenos en el hielo de Burger King, KFC y McDonald’s.

Un mes después de la polémica generada en Reino Unido por una investigación periodística que halló bacterias fecales en tres grandes cafeterías, la BBC ha revelado que estos patógenos también están presentes en el hielo de las bebidas que sirven Burger King, KFC y McDonald’s.

El programa de consumo Watchdog ha encontrado en estos restaurantes algún nivel de contaminación de una bacteria conocida como coliforme fecal que, de acuerdo con los criterios del gobierno británico, nunca debería estar presente en el agua para consumo humano, según publica The Independent.

Watchdog tomó muestras de las bebidas en diez establecimientos de cada cadena de comida rápida. El análisis encontró patógenos que se encuentran en las heces en siete muestras de KFC, seis de Burger King y tres de McDonald’s. La peor situación se detectó en cinco KFC y cuatro Burger King en los que la bacteria estaba presente en niveles “significativos”.

El experto Tony Lewis, del organismo profesional de salud ambiental, ha explicado a la BBC que, con esos resultados, se tiene que revisar qué está pasando con la gente que hace el hielo, la que está en contacto con él y lo traslada a la bebida de los clientes, y si se le está dando la limpieza adecuada a las máquinas. “Es extremadamente preocupante, cuando encontramos los niveles que hallamos aquí”, ha comentado.

En junio pasado, cuando las grandes cafeterías iniciaban sus campañas de bebidas frías para el verano, el mismo programa de la BBC encontró niveles “preocupantes” de bacterias fecales en productos de siete locales de Costa Coffee, tres de Caffè Nero y tres de Starbucks.

China considera que Palestina es el centro de la crisis de Oriente Medio

La gran sorpresa se produjo el miércoles de la semana pasada, cuando los ministros de Asuntos Exteriores de Qatar y Emiratos Árabes Unidos viajaron a Pekín, donde negociaron la crisis interna de los países del Golfo.

Las preguntas son todas obvias: ¿qué papel juega China en Oriente Medio?, ¿por qué a Pekín y no a Washigton?

La respuesta es que mientras Estados Unidos es parte del problema de Oriente Medio, China se ofrece como una solución, al menos posible, ya que trata de ejercer una mediación.

La conclusión también es una constatación muy obvia: los problemas de Oriente Medio ya no pasan por las manos de Washington.

En Pekín los cancilleres árabes se encontraron con una propuesta de su colega chino Wang Yi que contenía tres puntos, según el comunicado oficial del Ministerio. El primero es resolver las diferencias entre las partes por vías políticas. La segunda es defender una “solución árabe” en el marco del Consejo de Cooperación del Golfo, mientras los demás países deben respetar los principios de no injerencia. El tercero es la iniciación de negociaciones entre todas las partes implicadas, empezando por un rechazo del terrorismo.

China ha ofrecido su mediación, tanto a Emiratos como a Qatar, lo cual ha sido muy bien recibido porque sus propuestas se basan en la seguridad, la estabilidad y el mantenimiento del “statu quo” regional.

Otro aspecto importante es que China se preocupa por destacar que no tienen las manos atadas por nada ni por nadie, en el sentido de que sus propuestas son absolutamente independientes de las rusas, las iraníes y las turcas, aunque en ningún caso contradictorias con ellas.

Lo mismo cabe decir de las iniciativas adoptadas por Estados Unidos: China se preocupa por destacar que no tiene ninguna intención de sabotearlas.

El gobierno de Pekín toma, pues, parte activa en la crisis del Golfo, lo mismo que en toda la situación en Oriente Medio, cuya inestabilidad puede repercutir seriamente en otras regiones del mundo.

“La cuestión palestina está en el origen de los problemas de Oriente Medio”, dice un rotundo comunicado oficial del Ministerio chino de Asuntos Exteriores. “La paz y el desarrollo de toda la región dependen del arreglo justo y apropiado de la cuestión palestina”.

Así se explica la visita de Mahmud Abbas a Pekín la semana anterior y la propuesta de cuatro puntos del Presidente Xi Jinping en persona para avanzar en la solución del contencioso palestino, la principal de las cuales es que la solución política en Palestina pasa por la creación de dos Estados.

China pretende que la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU se ponga en funcionamiento de manera efectiva y que se paralice inmediatamente la construcción de nuevos asentamientos sionistas en los territorios ocupados por Israel.

Además, Xi Jinping propuso un mecanismo trilateral de negociaciones con Palestina e Israel, a los que incluye dentro del proyecto de la Nueva Ruta de la Seda.

Lo interesante no es sólo que China ha dejado de “mirar y ver” para mostrarse activa, con iniciativa, sino que además sus propuestas son estratégicas.

Para acabar: estamos ante otra muestra de que las potencias occidentales empiezan a ser marginales en Oriente Medio.

El jefe del Estado Mayor del ejército francés fue uno de los defensores de los genocidas ruandeses

El general François Lecointre
“Todo por la patria”. Cada ejército es custodio de sus mejores proezas nacionales. La del español se esfuerza por preservar el espíritu fascista del 18 de julio de 1936; el francés guarda las matanzas coloniales como su tesoro más preciado.

En 1994 el actual Jefe del Estado Mayor del ejército galo, el general François Lecointre, fue uno de los defensores de los genocidas ruandeses. En aquel momento, el general, que entonces era capitán de infantería de marina, estaba presente en el país de los Grandes Lagos, dentro de la Operación Turquesa que los colonialistas franceses llevaban a cabo en la región.

El general Lecointre ha sustituido a la cabeza del ejército francés a otro alto oficial, Pierre de Villiers, que dimitió de su cargo con la llegada de Macron con muy malas maneras, algo inédito en los anales de la V República.

¿Motivo? Los recortes del presupuesto castrense, que dejan a Francia “indefensa” y desafían las exigencias de rearme a ultranza de Trump. Son lentejas: en 2013 Francia aprobó unos proyectos militaristas que no puede pagar. Es así de simple.

El genocida Alfred Musema
Su sucesor es más cutre, del estilo de Millán Astray o Franco, un “africanista” a quien el pasado le salpica. Durante el genocidio de Ruanda, el general colaboró con Alfred Musema, director de una fábrica de té que en julio de 1994 albergó a las tropas francesas desplegadas en la región.

¿Quién es Musema? Uno de los condenados en enero de 2000 a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional como autor, entre otros, del genocidio de 1994.

Una carta dirigida por Lecointre el 18 de julio [¡será casualidad!] de 1994 a Musema muestra una enorme familiaridad entre ambos. Presente sobre el terreno en el mismo momento de la gran matanza, el general francés no muestra ninguna intención de impedir las actividades de su amigo, e incluso colabora con él, como dice Jacques Morel en el diario L’Humanité.

El ejército francés está metido hasta el cuello en el genocidio. Además de Lecointre, también participaron el actual subjefe de Estado Mayor, Grégoire de Saint-Quentin, así como el general Bruno Guibert, comandante de otro despliegue del ejército francés en África: la Operación Barkhane en Mali, donde controlan la extracción de uranio para las plantas nucleares francesas.

La prensa israelí lamenta la derrota de Estados Unidos y sus peones yihadistas en Siria

El peor momento de los fracasos es cuando se tienen que verbalizar y argumentar explícitamente. Así, ayer el diario israelí Haaretz anunciaba la derrota de Estados Unidos en Siria, un país al que acusa de “ofrecer Siria en bandeja de plata a Irán y a Rusia”.

El artículo aludía a la decisión de Trump de suspender la ayuda militar de la CIA a los “rebeldes sirios” como un regalo a los rusos y a los sirios.

El fracaso, pues, se extiende también a Israel, lo que ha encendido la ira de un diario de los que se pueden considerar como “templados”. Ellos hubieran preferido la victoria de Al-Qaeda o del Califato Islámico.

El diario evoca la desmoralización que se ha extendido entre los yihadistas, tras sentirse abandonados por sus patrocinadores porque la decisión de Washington acarrea la de sus lacayos, es decir, los países del Golfo. Sin esa ayuda los yihadistas no son nada; nunca lo fueron.

Todo comenzó con la derrota en Alepo, dice Haaretz, que inutilizó militarmente a los yihadistas, con los que tampoco cuenta nadie en el terreno político.

Incluso el gobierno de Obama se había dado cuenta de ello. El ataque al aeródromo de Shayraat fue un espejismo; los acontecimientos iban en la dirección opuesta.

“Aunque es verdad que los americanos siguen sosteniendo a los kurdos de Siria frente al Califato Islámico en el norte, no es menos cierto que en el sur son Irán y Rusia los que se encargarán de garantizar la seguridad, instaurar la zona de distensión y, sobre todo, de tomar la iniciativa política”, afirma el diario.

Queda saber lo que harán las monarquías del Golfo con las tropas yihadistas, una vez que Estados Unidos se ha desentendido de ellas. Posiblemente sigan sosteniéndolas, añade Haaretz, a pesar de la deserción de Washington.

Pero esa no es la cuestión fundamental para Israel. Lo que les preocupa a los sionistas es la escalada de la tensión entre Estados Unidos y Turquía. Tanto para el Pentágono como para la OTAN, que un agencia de noticias turca haya publicado los emplazamientos de las bases militares en Rojava es una “traición”.

El creciente rearme de los kurdos con equipos militares muy sofisticados está desatando la reacción de los turcos, cada vez más distantes de Estados Unidos. En Ankara nadie duda de que dichas armas se volverán contra Turquía tarde o temprano y que la pertenencia de Turquía a la OTAN no les otorga ningún beneficio: Estados Unidos ha preferido a los kurdos antes que a sus “socios” de la OTAN.

Pero si a Turquía no le sirve para nada su alianza con Estados Unidos, a los kurdos tampoco. Tarde o temprano los kurdos acabarán por recurrir a Irán o a Rusia, si quieren obtener alguna de sus reivindicaciones, añade Haaretz.

El análisis del fracaso acaba así: en Siria todas las miradas se vuelven hacia Irán y Rusia porque Estados Unidos ha “desertado” del escenario. La iniciativa la tienen esos dos países, tanto en el terreno militar como en el político, concluye el diario israelí.

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