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Autor: Redacción (página 1026 de 1367)

Marcus Garvey: los orígenes de la lucha de los negros en Estados Unidos

Norberto Barreto Velázquez

[…] Garvey nació en Jamaica en 1887 en el seno de una familia trabajadora y numerosa. Su padre era cantero y su madre empleada doméstica. El acceso a la biblioteca de su padre alimentó su curiosidad desde muy niño. A los catorce años ya era aprendiz de impresor. Para 1907, y con solo veinte años, era uno de líderes del sindicato de impresores en la ciudad de Kingston.

La formación política de Garvey estuvo marcada por sus viajes. Como muchos otros hijos negros del Caribe inglés, emigró a Centroamérica y se estableció en Costa Rica en 1910. Allí conoció la discriminación, la miseria, el hambre y la explotación en que vivían los negros que trabajaban para la United Fruit. Esta corporación estadounidense, también conocida como el Pulpo, se dedicaba a la producción y comercialización de frutas, especialmente plátanos o bananos, y ejercía un enorme poder e influencia en toda la en la región centroamericana.
El poder de la United Fruit no intimidó a Garvey, quien, aprovechando su experiencia gremial, buscó organizar a los trabajadores bananeros en un sindicato. Fundó, además, el periódico La Nación, para denunciar la crueldad y la explotación que sufrían los migrantes negros. Sus actividades no pasaron desapercibidas por las autoridades costarricenses, que le expulsaron en 1911.

Tras una breve estadía en Jamaica, viajó en 1912 a Inglaterra. En la metrópoli asistió al Birkbeck College de la University of London y trabajó en dos periódicos panafricanos, The African Times y el Orient Review. Regresó a Jamaica en 1914 y fundó la Universal Negro Improvement Association (Asociación Universal de Desarrollo Negro, UNIA) con el objetivo de unir a todos los negros del mundo para convertirles en un pueblo soberano con un estado-nación en el continente africano. Esta organización se convertirá en el grupo nacionalista negro con el mayor número de integrantes de la historia. Se calcula que en la década de 1920 la UNIA contaba con más de mil sucursales a nivel mundial. De éstas, 270 estaban ubicadas en África, el Caribe y América del Sur; el resto en Estados Unidos. Ningún área con una población negra significativa carecía de una sucursal de la UNIA.

En 1916 se radicó en Nueva York, donde desarrolló una intensa labor organizativa, que tuvo una gran acogida entre la población afroamericana. Es en Estados Unidos que la UNIA se convirtió en un movimiento de masas. Establecer el tamaño de su membresía no es tarea fácil. Garvey llegó a reclamar seis millones de miembros a nivel mundial, lo que podría ser un número exagerado. Lo que resulta indiscutible es que contaba con millones de miembros a nivel global. Podríamos tener un idea de su tamaño si tomamos en cuenta la celebración de la primera “UNIA International Convention of the Negro People” en 1920. Durante un mes, 25,000 delegados de todas partes del mundo se reunieron en el Madison Square Garden para discutir los problemas de la raza negra. Durante ese mes la UNIA celebró grandes marchas por las calles de Nueva York con la participación de la African Legions y las Black Cross Nurses. Ambos eran grupos auxiliares de la UNIA, el primero era un grupo paramilitar y la segunda era un cuerpo de enfermeras creado a semejanza de la Cruz Roja. La convención culminó con la aprobación de la Declaration of the Negro Peoples of the World.

El éxito de su discurso inflamatorio llamó poderosamente la atención de las autoridades estadounidenses, especialmente, del Bureau of Investigation, que más tarde será conocido como Federal Bureau of Investigation o FBI. Creado en 1909 por el Secretario de Justicia Charles Bonaparte, el Bureau of Investigation atendía temas estrictamente nacionales, como el fraude, el radicalismo y el robo de bancos. La división de inteligencia del Bureau, dirigida por Edgar J. Hoover, infiltró a la UNIA y fabricó un caso legal en contra Garvey con pruebas y testigos cuestionables. El objetivo del Estado era claro: acabar con un movimiento que consideraban radical descabezándole. Garvey fue encarcelado en la penitenciaria de Atlanta, donde estuvo preso casi tres años hasta ser liberado y deportado a Jamaica en noviembre de 1927.
De regreso a su patria, Garvey continuó con su campaña a favor de los negros, pero su encarcelamiento y deportación afectaron negativamente a la UNIA. En Jamaica enfrentó la animosidad de las autoridades coloniales británicas, que no veían con buenos ojos su presencia en la isla. En 1929 fundó el People´s Political Party, el primer partido moderno en la historia jamaiquina. Seis años más tarde se estableció en Londres, donde murió en 1940.

¿Cómo explicar el éxito de Garvey, especialmente, en los Estados Unidos? Para ello es necesario enfocar el contexto histórico en el que su mensaje se desarrolló.

En las primeras décadas del siglo XX, los pueblos negros enfrentaban serios problemas ante la supremacía global del occidente blanco. El imperialismo moderno se encontraba en su mayor momento de auge. África había sido sometida y era explotada por las fuerzas coloniales europeas. Sólo Liberia y Etiopía habían escapado de la labor civilizadora del hombre blanco.

En Estados Unidos, los afroamericanos enfrentaban condiciones muy difíciles desde finales del siglo XIX. Tras el fin de la guerra civil, éstos disfrutaron de un corto periodo de libertad e igualdad. Durante este periodo, conocido como la Reconstrucción, ciudadanos afroamericanos llegaron ser electos alcaldes, gobernadores y legisladores, tanto estales como federales. Sin embargo, a finales de la década de 1870, los negros habían perdido sus derechos políticos gracias al desarrollo de un sistema de segregación racial conocido como “Jim Crow”. Fueron creados mecanismos legales para negar o limitar el derecho al voto de los afroamericanos y marginarles social y económicamente. Con el fin de separar las razas, se aprobaron leyes segregando racialmente las escuelas, los parques, y hasta las fuentes de agua. Los matrimonios entre blancos y negros fueron declarados ilegales en varios estados de la Unión. En 1896, la Corte Suprema sancionó la segregación racial en una de sus decisiones más controversiales. En “Plessy v. Ferguson” la corte determinó que era constitucional la separación de las razas si la forma de alojamiento, transporte, etc. no variaba. Nació así la doctrina del “separate but equal” que sobreviviría hasta la década de 1950.

Los afroamericanos no sólo fueron arrebatados de sus derechos políticos, segregados y marginados, sino también fueron víctimas de la violencia racial. Entre 1880 y 1920, miles de ellos fueron linchados por el mero hecho de ser negros. Durante este largo periodo, el gobierno federal dejó abandonados y sin protección a miles de sus ciudadanos negros.

Las oportunidades de mejora económica provocadas por la primera guerra mundial produjeron una gran migración de afroamericanos. La escasez de mano de obra en fábricas y otras empresas que produjo el estallido y entrada de Estados Unidos a la hecatombe europea, generó oportunidades de trabajo para miles de afroamericanos. Entre 1914 y 1920, entre 300,000 y 500,000 afroamericanos emigraron de las zonas rurales del sur a las ciudades del norte.   Varias ciudades industriales del norte vieron crecer su población afroamericana de forma impresionante. Por ejemplo, en Chicago la población afroamericana creció un 150%, es decir, unas 65,000 personas. Detroit es otro caso impresionante, ya que su población negra creció un 600% con la llegada de unos 35,000 afroamericanos. Para 1930, el 49% de la población de Manhattan era negra.

El parentesco y el sentido de comunidad jugaron un papel muy importante en el desarrollo de esta migración masiva. Afroamericanos residentes en el norte propagaron las noticias sobre las oportunidades de trabajo que llevaron a miles de negros a abandonar lo que había sido su hogar para aventurarse en un territorio nuevo y desconocido. Iglesias, clubes, logias y otras organizaciones afroamericanas patrocinaron la emigración de los negros sureños. La violencia racial de que eran objeto los negros en el sur −en especial, los linchamientos−, la pobreza en que vivían, la falta de oportunidades, los bajos sueldos y otros factores les empujaron a esta aventura.

El arribo de miles de negros provocó serias tensiones raciales en el norte. La violencia racial fue común, en especial, los motines. Por ejemplo, en julio de 1917, una turba de blancos enfurecidos atacó a ciudadanos afroamericanos, matando unas 200 personas en la ciudad de East St. Louis, en el estado de Illinois. Los recién llegados descubrieron que el hecho de haber salido del sur no les libraba del prejuicio racial y la segregación, como tampoco de la violencia. Las uniones obreras se negaron a aceptarles como miembros y se les negaba acceso a restaurantes, escuelas, etc. Esto llevó a algunos negros a plantearse el retorno a África como la única salida para los problemas que enfrentaban.

La guerra permitió que miles de afroamericanos se incorporaran a las fuerzas armadas, donde también fueron víctimas del racismo y la discriminación. Se les organizó en unidades racialmente segregadas al mando de oficiales blancos y se les prohibió ingresar a la Infantería de Marina y a la Guardia Costanera. El Ejército y la Marina relegaron a los afro-americanos a trabajos en las cocinas, las lavanderías, etc. Cientos de soldados negros sufrieron los abusos y maltratos de sus superiores, sobre todo, de los oficiales sureños. Además, sufrieron la hostilidad y el racismo de los soldados blancos.

Sólo uno de cada cinco de los 200.000 soldados negros que fueron enviados a Europa vio acción. Las unidades afroamericanas que sí pelearon lo hicieron con distinción y fueron condecoradas por el gobierno francés con la Croix de Guerre por su valor.

Haber participado en una guerra defensa de su país generó grandes expectativas entre los veteranos negros, quienes esperaban recibir un trato más justo de su sociedad. Desafortunadamente, sus expectativas no se cumplieron, pues a su regreso continuaron siendo víctima del racismo, la discriminación y la violencia. La presencia de los veteranos negros fue vista como una amenaza   a la supremacía blanca y más de uno fue linchado o quemado vivo con su uniforme. En 1919, durante el llamado “Red Summer”, la violencia fue generalizada con 89 linchamientos y 25 motines raciales en un periodo de siete meses. El peor de estos motines duró trece días en la ciudad de Chicago y causó 38 muertes y 537 heridos, y dejó a mil familias sin casa. Tal nivel de violencia inspiró al poeta afroamericano Claude McKay su famoso poema “If I must die”.

Garvey y la UNIA coincidieron con el llamado Renacimiento de Harlem. Este despertar artístico, y especialmente literario, que vivió ese barrio neoyorquino en los años 1920, le convirtió en la capital de la diáspora africana. Contrario a los escritores del Renacimiento de Harlem que se concentraron en temas artísticos, a Garvey le preocupaban temas sociales y la lucha política de los descendientes de africanos alrededor del mundo

La década de 1920 fue también testigo del renacer del Ku Klux Klan. El Klan surgió en el sur luego de finalizada la guerra civil como un grupo paramilitar y terrorista compuesto por veteranos blancos sureños que se dedicaron a perseguir e intimidar a los negros libertos. Víctima de la represión gubernamental, el Klan entró en crisis y casi desapareció del panorama. En los años 1920 el Klan resurgió de sus cenizas para convertirse en una organización nacional que contaba para 1924 con 2 millones de miembros. El renacer del Klan estuvo acompañado de una fuerte violencia racial. Los linchamientos de ciudadanos negros se hicieron muy comunes y no sólo en el sur, sino también en otras regiones del país. En esta nueva etapa, el Klan no se limitó a perseguir y aterrorizar a ciudadanos negros. Los inmigrantes también fueron objeto de la atención de los miembros del Klan, quienes les consideraban indeseables.

En este contexto de violencia racial y de gran frustración no debe sorprender que el discurso nacionalista de Garvey calara hondo. Éste mostró, además, grandes dotes como orador, organizador e impresor. A su llegada a la ciudad de Nueva York Garvey compró un auditorio al que llamó Liberty Hall donde realizaba reuniones nocturnas con miles de asistentes. También fundó un periódico, The Negro World, que sirvió como vocero principal de UNIA. Éste se publicó en Harlem entre 1918 y 1933, y se convirtió en un medio donde escritores negros no muy conocidos podían escribir desde la perspectiva de los afroamericanos. The New Negro World era un semanario con un precio accesible para las personas de bajos ingresos que llevó el mensaje de Garvey a lugares tan recónditos como África. Su circulación estuvo entre los 50,000 y 200,000 ejemplares.

Otro elemento clave del éxito de Garvey está en su mensaje de dignidad, esperanza y auto estima, ya que eso era, precisamente, lo que afroamericanos necesitaban oír en ese momento. Dos ideas interrelacionadas definen el pensamiento garveyano: empoderamiento y nacionalismo negro. Veamos cada una de ellas.

Garvey partía de la premisa de que los negros aceptaban la opresión y la deshumanización de la que eran objeto. Creía que éstos tenían el poder de determinar su propio destino a pesar de la abrumadora opresión política, social y económica de que eran víctimas. Sin embargo, no eran capaces de ejércelo porque no estaban cociente de su poder. Era, por ende, necesario empoderarles y concientizarles para que buscaran y dieran lo mejor de sí mismos y reentraran victoriosos a la Historia […]

Para empoderar a los negros eran preciso desarrollar su conciencia racial y nacionalista a través de una “positive African identity”. De ahí que su discurso promoviera el orgullo racial, rescatara el pasado histórico de los pueblos negros y subrayara la belleza de la raza negra. Como parte de este esfuerzo, fue creada la UNIA Historical Society para promover el estudio de la historia de la raza negra. Garvey estaba convencido de que “A people without the knowledge of their past history, origin and culture is like a tree without roots.”

Para desarrollar esta conciencia racial y nacionalista la UNIA llevó a cabo actividades culturales y fueron creados símbolos nacionales como la bandera y el himno africanos. En sus actividades, los miembros de UNIA hacían un uso intenso, por no decir exagerado, de uniformes militares e indumentaria académica como espadas, bicornios, plumas, togas y birretes. Esa ostentación de grandeza y pomposidad era parte del esfuerzo de la UNIA para promover la autoestima racial de los afroamericanos. Garvey consideraba imprescindible que éstos entendieran que “The Black skin is not a badge of shame, but rather a glorious symbol of national greatness.”

Para él no bastaba con empoderar a los negros a nivel ideológico y político, era también necesario hacerlo a nivel económico. No habría libertad ni seguridad si éstos seguían dependiendo de los recursos de los blancos. De ahí que los esfuerzos de UNIA estuvieran dirigidos a crear mecanismos que le permitieran a los negros desarrollar un mayor nivel de autosuficiencia. Con ese fin fueron creadas, en 1919, la Negro Factories Corporation y la Black Star Line. La primera buscaba construir fábricas para producir bienes manufacturados con capital y mano de obra negra, y la segunda era un compañía de vapores para facilitar la transportación de carga y, eventualmente, de pasajeros. La Black Star Line llegó a adquirir tres barcos, el Yarmouth, el Shadyside y el Kanawha. UNIA también inició y promovió otros negocios como un restaurante, una lavandería, un hotel, una universidad, etc. Estas empresas no fueron del todo exitosas por las limitaciones de la organización. Por ejemplo, los encargados de la Black Star Line carecían de experiencia en ese tipo de negocio y, por ende, no es de extrañar los problemas de mala administración que limitaron su éxito. La UNIA también creo programas que atendían las necesidades diarias de sus miembros como cooperativas industriales que proveyeran empleo, servicios médicos para atender a los enfermos y servicios financieros para ayudar a sus miembros en momentos difíciles.

El empoderamiento venía acompañado de un fuerte panafricanismo. La UNIA buscaba elevar a los negros a nivel global para que pudieran sobrevivir cultural, política, económica e independientemente. Para ello era indispensable que ejercieran su derecho a la autodeterminación y accedieran a un gobierno propio, construyeran un estado nación […]

Garvey estaba convencido de que dadas las limitaciones que imponía la segregación, los negros tenían que regresar a África. Sólo en África los afroamericanos escaparían de la dominación social, política y económica de los blancos. Sólo en África serían libres. Su defensa del llamado separatismo negro era, por ende, una consecuencia del segregacionismo legal. Contrario a lo que planteaban líderes negros como Booker T. Washington, para Garvey, la asimilación no era una alternativa real […]

El panafricanismo de Garvey promulgaba el retorno a África y el sueño de unir a todos los pueblos negros del mundo para reintegrarles a un África libre y unida.

Garvey no fue el primero en proponer el regreso a África como la solución a los problemas de los afroamericanos, ya que éste había sido un tema recurrente por más de cien años. Ya en el siglo XVIII grupos de negros libres lo plantearon como una posibilidad ante los peligros que enfrentaban en una sociedad esclavista. Garvey uso la estructura internacional de su organización y su notoriedad para popularizar y relanzar, la idea del regreso a África en un momento de gran frustración y dolor para los afroamericanos […]

En conclusión, Para Garvey, el empoderamiento –y, por ende, la liberación de los negros- estaba ligado al desarrollo de un orgullo cultural y racial, la posesión de recursos económicos, el regreso de los afroamericanos a África y la creación de una nación-estado africana unida.

Víctima de la persecución política y de sus propios errores y limitaciones, Garvey no pudo cumplir con los objetivos de su nacionalismo negro. A pesar de ello, ejerció una gran influencia en la lucha de los afroamericanos por la igualdad, la libertad y la dignidad. Garvey dio vida a un nuevo sueño para los afroamericanos, frustrados de vivir en una sociedad que no reconocía sus sacrificios y negaba su humanidad. Al devolverles la fe perdida y levantarle sus autoestima, Garvey enseñó a los afroamericanos a soñar en grande, a valorar su pasado histórico y la belleza del color de su piel. Garvey le recordó a los afroamericanos que los negros no siempre habían no habían sido esclavos, ni habían estado sometidos.

Garvey subrayó la importancia del poder –económico, político, cultural y social- como herramienta de liberación. Los afroamericanos debían entender que poseían ese poder y, por ende no tenían que esperar a que se les concediera para alcanzar la libertad individual y colectiva. Para ejercer tal poder era necesario autoconfianza, cooperación, unidad, educación y disciplina. Sólo así los afroamericanos serían capaces de enfrentar exitosamente a los enemigos de la raza negra: la segregación, el colonialismo, la explotación económica, la violencia racial, etc.

En última instancia, su máxima aportación es, sin lugar a dudas, haber tenido la osadía de cuestionar y retar el orden social, político y económico de los blancos en un contexto adverso y muy peligroso.

Conferencia dictada en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano, Miraflores, Lima, 23 de febrero de 2017 (https://norbertobarreto.wordpress.com/)

Una empresa israelí fabrica bombas de racimo prohibidas con fondos de la Unión Europea

La Unión Europea está otorgando millones de dólares de fondos de “investigación” a una empresa, Elbit Systems, que ayuda a Israel a evadir la prohibición internacional de fabricar armas de racimo.

Las municiones de racimo o bombas “clúster” distribuyen pequeñas bombas sobre una amplia zona, lo que representa una amenaza inmediata e indiscriminada para los civiles. Muchas de las bombas no explotan tras el impacto, pero siguen causando la muerte y las lesiones mucho después de ser despedidas, convirtiéndose en minas “de facto”.

La empresa Elbit Systems suministra al ejército israelí los nuevos cañones de artillería porque un fabricante europeo restringiría a Israel el empleo de munición de racimo.

Sin embargo, la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión Europea, se encoge de hombros, insistiendo a The Electronic Intifada en que la financiación sigue las directrices éticas (1).

La Unión Europea apoya verbalmente la prohibición internacional de armas de racimo y minas terrestres. En respuesta a una pregunta de The Electronic Intifada, un portavoz de la Comisión Europea consideró que las prohibiciones eran un “gran logro diplomático” que el bloque de 28 miembros quería ver plenamente implementado.

Pero la Unión Europea no planea ninguna acción para responsabilizar a Israel o a la empresa Elbit.

Durante su invasión de 2006 al Líbano, Israel disparó más de un millón de municiones de racimo en el país. “Lo que hicimos fue demente y monstruoso, cubrimos pueblos enteros en bombas de racimo”, señaló un oficial del ejército israelí al diario Haaretz de Tel Aviv (2).

Esas armas siguen representando un peligro para las personas en el Líbano. Desde la invasión israelí de 2006, según la embajada estadounidense en Beirut, más de 40 personas murieron y 300 resultaron heridas por artefactos explosivos sin detonar.

Los dirigentes israelíes amenazan regularmente con liberar aún más poder de fuego contra civiles en una futura guerra contra el Líbano.

En 2011, al comienzo de la Guerra de Libia, también aparecieron bombas de racimo lanzadas por la Marina de Estados Unidos sobre las áreas residenciales de Misrata. En total los bombardeos de la OTAN contra Libia asesinaron a 718 personas.

(1) https://electronicintifada.net/blogs/ali-abunimah/eu-funds-firm-supplying-israel-banned-cluster-weapons
(2)  https://www.haaretz.com/news/idf-commander-we-fired-more-than-a-million-cluster-bombs-in-lebanon-1.197099

http://prensaislamica.com/sitio/fondos-de-la-ue-suministran-a-israel-con-armas-de-racimo-prohibidas/

Moscú responde a las sanciones alejándose del sistema financiero de Estados Unidos

Rybakov, viceministro ruso de Asuntos Exteriores
Ante la guerra comercial desatada por Estados Unidos, Rusia ha decidido reducir su dependencia del dólar y del sistema de pagos del país norteamericano.

“Aceleraremos, por supuesto, las tareas de sustitución de importaciones, y reduciremos nuestra dependencia de los sistemas de pago de Estados Unidos, del dólar como moneda de pago, etcétera. Esto está adquiriendo una importancia vital”, dijo la semana pasada el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Riabkov.

En declaraciones a la agencia estatal de noticias RIA Novosti, Ribakov denunció que Estados Unidos “usa su papel preponderante en el sistema monetario y financiero para imponer presiones a negocios extranjeros, incluidas las compañías rusas”.

Estas palabras siguen a la publicación, en Moscú por el diario local Rosiyskiy Dialog, de un artículo señalando la posición de fuerza de Rusia frente a Estados Unidos por su supuesta capacidad de hacer colapsar el dólar estadounidense como divisa internacional.

Todo ello, debido a la necesidad de reaccionar al reciente lanzamiento por el Congreso de Estados Unidos de duros embargos a Rusia (junto a Irán y Corea del norte), que podrían tener un grave efecto no sólo sobre la economía rusa, sino también sobre intereses de Europa occidental.

Tras responder con una reducción del personal diplomático estadounidense desplegado en Moscú y la confiscación de algunos inmuebles, la orientación de la réplica al ámbito monetario y financiero no es nueva: Rusia ya empezó a usar en 2015 un sistema nacional de pagos, el Mir, creado tras dejar MasterCard de prestar servicios sin previo aviso a siete bancos rusos.

La empresa de calificación de riesgos Standard & Poor’s ha estimado que las “sanciones” estadounidenses —justificadas por una supuesta injerencia de Moscú en las presidenciales estadounidenses del año pasado y en razón de la crisis de Ucrania— ha decidido por el momento no modificar su evaluación de la deuda soberana ruso.

http://www.es.awdnews.com/pol%C3%ADtica/mosc%C3%BA-replica-a-sanciones-alej%C3%A1ndose-de-sistema-financiero-de-eeuu

Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (y 4)

A medida que la crisis avanzaba, el trío agresor, Gran Bretaña, Francia e Israel, cometía un error tras otro, especialmente uno que hoy sería impensable: en el mundo no se puede atacar a nadie sin avisar antes a la Casa Blanca.

Para preparar la invasión los franceses y británicos acumulan tropas en Chipre, mientras el ejército israelí se despliega en la Franja de Gaza. La CIA comete su enésimo error en muy poco tiempo: cree que los israelíes van a atacar a Jordania.

Pero el 29 de octubre lo que atacan es Egipto. Inmediatamente después, el Estado Mayor israelí lanza la típica cortina de humo: Israel se defiende de los atentados perpetrados por los “fedayin” (guerrilleros) palestinos que operan desde los campos de refugiados sitos en la Franja de Gaza bajo administración egipcia. La prensa israelí asegura que los comandos palestinos están dirigidos por oficiales del ejército egipcio.

Para demostrarlo capturaron a uno de los comandos junto a la frontera de Gaza. Los detenidos hablaban árabe y vestían uniformes egipcios. Era un montaje. Se trataba de cuatro soldados israelíes, nacidos en países árabes, que fueron vestidos y pertrechados como combatientes palestinos para justificar la agresión.

Lo que nadie contó fue lo siguiente: el mismo día que el ejército israelí invadía Egipto, la policía (israelí, militarizada) masacró a 49 campesinos palestinos que por la tarde volvían a su casa en Kafar Kassem después de una jornada de trabajo.

Los franco-británicos recurrieron a sus viejas argucias jurídicas para justificarse. Recurren al acuerdo tripartito de 1950 para llamar un alto del fuego e invaden Egipto pretextando que se trata de tropas de interposición para separar a ambos contendientes (egipcios e israelíes). Quieren un respaldo internacional a su agresión, incluido el de la ONU.

Siguiendo el guión previsto para la comedia, Israel acepta la mediación franco-británica, pero como Egipto no lo hace, su negativa se convierte en una declaración de guerra, absolutamente justa, por lo demás.

Estados Unidos no apoya la agresión y Nasser hace algo que los franco-británicos no esperan: convierte la invasión en una guerra de resistencia contra el imperialismo. Moviliza a todos los egipcios capaces de llevar un fusil y ordena hundir una cuarentena de buques en el canal para interrumpir el comercio mundial.

Junto con China, la URSS ofrece a Egipto el envío de voluntarios para combatir la agresión. Además, amenaza a Gran Bretaña y Francia con un ataque nuclear si no se retiran de Suez y propone a Estados Unidos una alianza, es decir, pretende apoyarse en unas potencias imperialistas (Estados Unidos) en contra de otras (Gran Bretaña y Francia).

En tales términos, Eisenhower teme que el papel de la URSS crezca, no sólo en Oriente Medio sino en todo el mundo y desencadena una revuelta donde los soviéticos menos esperan: en Hungría.

Estados Unidos se considera víctima de una patente humillación por parte de Gran Bretaña y Francia, por no advertir del ataque. Además, sus informes de inteligencia pronostican que la agresión puede ser absolutmente contraproducente.

Eisenhower tiene otros medios para arrojar a los franceses, británicos e israelíes de Suez, sin necesidad de acudir a métodos excesivamente drásticos. Ni Gran Bretaña ni Francia tienen dinero para pagar el coste de la agresión militar y, además, Washington amenaza con sanciones económicas. Por el contrario, si abandonan Egipto, Estados Unidos les promete algo que de lo que dispone en abundancia: mil millones de dólares de aquella época llegaron a las arcas británicas desde el otro lado del Atlántico.

El 27 de diciembre los imperialistas salen de Suez por su propio pie e Israel hace lo mismo en marzo del año siguiente. El Canal de Suez siguió nacionalizado; la lucha contra el imperialismo convirtió a Nasser en uno de los más importantes dirigentes mundiales del siglo pasado y un ejemplo para que otros hicieran lo mismo en el Tercer Mundo.

Al mismo tiempo que Gran Bretaña atacaba el Canal, la libra esterlina se desplomaba. Lo mismo que Francia, era una potencia imperialista en declive; no podía dar un paso más sin recurrir a la tutela de Estados Unidos. El informe de la seguridad nacional de 1952 lo deja bien claro:

“Gran Bretaña jugó un rol central en el mantenimiento y la defensa de los intereses occidentales en el Medio Oriente. Pero la rápida decadencia del Imperio Británico en la última década y su insuficiencia para garantizar estos intereses en varios países de la región han empujado a los Estados Unidos a jugar un papel más activo e importante y han creado las condiciones para una revisión y el establecimiento de una nueva política estadounidense hacia la región. En algunos países, como Grecia, cuando los británicos no fueron capaces de asumir sus responsabilidades, fueron los Estados Unidos quienes lo hicieron. La influencia de los Estados Unidos ha crecido y ha reemplazado a Gran Bretaña en lugares donde poseemos grandes intereses militares y económicos, como en Arabia saudí”.

El caso de Francia es muy distinto al de Gran Bretaña. En lugar de someterse a Estados Unidos, el general De Gaulle abandona la OTAN y se lanza a un desenfrenada carrera nuclear. Una fuga hacia adelante que no duró mucho tiempo.

A través de Egipto, la crisis del Canal de Suez muestra la emergencia del Tercer Mundo en los asuntos internacionales. Dio un impulso al proceso de descolonización. Argelia conquistó su independencia.

La URSS propuso el llamado “plan Chepilov” para que los países de Oriente Medio no participaran en ninguna alianza militar ni permitieran la instalación de bases militares extranjeras sobre su suelo.

Como respuesta, en enero de 1957 el Congreso de Estados Unidos escuchó la llamada “doctrina Eisenhower” que sentaba las bases para la política del imperialismo estadounidense en Oriente Medio con la que pretendía llenar el vacío que había supuesto el fin de la influencia franco-británica para que no fuera ocupado por la URSS.

El resultado no es lo que los imperialistas califican como “reparto del mundo” con su usurpación lingüística. Comprueben quién llama a la puerta de quién. Estados Unidos acude a donde nadie le ha llamado. Su dominación regional se sostiene sobre ciertos países, como Israel, Arabia saudí o Jordania que ejercían de pilares; los que nunca aceptaron dicha dominación (Egipto, Siria) se sostenían gracias al apoyo de la URSS. Son cosas completamente diferentes.

El mundo no es un tablero de ajedrez donde los jugadores cambian para jugar la misma partida.

Primera parte, Segunda parte, Tercera parte

Las contradicciones interimperialistas: la crisis del Canal de Suez (3)

Los debates parlamentarios habidos en países como Gran Bretaña, aunque aún conservaban algún resquicio de las viejas prácticas democráticas, se inundaron de mentiras, aunque entonces los diputados aún tenían el coraje de burlarse de las torpezas de Eden y de llamarle mentiroso abiertamente.

No hay guerra imperialista sin el apoyo de la prensa domesticada. La crisis del Canal fue otra de las grandes batallas mundiales de intoxicación informativa de la posguerra, donde el papel de la prensa mundial fue el previsto: cualquier parecido con la realidad era muy remoto. Pero (casi) nadie acusó a la prensa de mentir.

Había que preparar a la “opinión pública” para la agresión, estimular el patriotismo, es decir, la conformidad de la población con los planes bélicos del gobierno. Para ello Eden reclutó a dos caciques del “(des)prestigioso” periódico Times para que se encribieran artículos de encargo, al tiempo que impone una auto-censura sutil sobre el resto de los rotativos. La autocensura es el suicidio periodístico; nunca se considera como parte integrante de la falta de libertad de expresión.

De los 100 millones de beneficios que reportaba anualmente el Canal, sólo 3 caían en manos egipcias. Pero la prensa británica puso el asunto del revés. Calificó a Nasser de ladrón: había robado el Canal a sus legítimos propietarios, entre los que estaba Gran Bretaña. En la intoxicación no hay nada más efectivo que asumir el papel de víctima.

Pero en aquella época los imperialistas aún no habían afinado su maquinaria criminal como ahora. Tras la nacionalización del Canal, Eden deja pasar un tiempo precioso; aparenta que busca una solución diplomática, mientras en la prensa algunos empiezan a emitir opiniones divergentes, sobre todo por la falta de sintonía de Estados Unidos con el plan de agresión. Quizá Nasser tenga razón, quizá Israel esté involucrado y quiera provocar una agresión contra Egipto…

¿Hace falta recordar que la explotación del Canal de Suez no beneficiaba a ningún país sino a una empresa privada, es decir, que el imperialismo había provocado una crisis internacional de enormes proporciones a causa de los meros intereses económicos de un puñado de accionistas?

Las dudas no tardan en disiparse desfavorablemente para los invasores, que quedan al descubierto. Cuando comienza el ataque, lo primero que aparece a la vista es que, en efecto, Israel forma parte del operativo, lo cual puede conducir a una guerra de vastas proporciones en Oriente Medio. Hasta los vendidos del Times se indignan. En Oriente Medio los árabes juzgan los acontecimientos en función del posicionamiento de Israel. Si Israel forma parte de la agresión, los que luchan en contra, como Nasser, son los héroes.

Eso no sólo ocurre en Oriente Medio. Todo el mundo se vuelve contra los imperialistas franco-británicos y, en especial, contra Eden. Aún no se había secado la tinta de las firmas estampadas sobre la Carta de la ONU, cuando los imperialistas volvían a sus viejas costumbres de siempre.

El Canal de Suez es una de las joyas a la “grandeur” francesa. Los monumentos a Lesseps llenan las plazas de las ciudades y los nombres de las calles. En 1956 el gobierno francés está encabezado por el “socialista” Guy Mollet, lo que suscita unas pésimas relaciones diplomáticas con Estados Unidos. A Francia la crisis del Canal le sorprende en medio de una guerra colonialista en Argelia y Nasser apoya y arma a los combatientes del FLN argelino. En su prensa la socialdemocracia francesa recurre al viejo truco de equiparar a Nasser con Hitler. Eso les ayuda a mostrar su sintonía plena con el Estado de Israel, amenazado por Nasser.

Primera parte, Segunda parte, Cuarta parte

Los mercenarios quieren privatizar la Guerra de Afganistán

Desde hace algunas semanas Erik Prince, el fundador de la empresa de mercenarios Blackwater, se pasea por los salones de Washington pregonando la privatización de la Guerra de Afghanistán, donde el Pentágono lleva presente 16 años y sigue retrocediendo frente a los talibanes.

Blackwater no sólo es mejor que el Pentágono: es más rentable. Es mejor porque puede ganar la guerra y es más rentable porque la factura sería de sólo 10.000 millones de dólares anuales, frente a los 45.000 millones que se gastarán este año.

Cuando Prince habla de “costes” y, por lo tanto, de beneficios, no se refiere -como es natural- a vidas humanas. Desde luego en ningún caso se refiere a las vidas de los afganos. Habrá que matar a quien sea, cuanto más mejor y cuanto más rápido, más eficiente. En el campo y en la montaña, armados y desarmados, niños y ancianos, del gobierno y de la oposición, pastunes y tayikos…

Es lo que Blackwater hizo en Irak: matar para aterrorizar. El negocio fue tan rentable que siete años después, Prince vendió la multinacional con todos sus pistoleros.

Prince es un antiguo oficial de los Seals, las fuerzas especiales de la Marina de Guerra, un tipo con el aspecto de superhéroe de Hollywood de esos que no necesitan a nadie para “hacer un mundo mejor” (para Estados Unidos, naturalmente). Su hermana es la ministra de Educación del gobierno de Trump.

En sus charlas, Prince presenta datos muy concretos de lo que hace falta en Afganistán que, al más puro estilo anglosajón, son puramente técnicos. En Afganistán se necesitan 5.500 pistoleros para adiestrar al ejército gubernamental y combatir a su lado, más 90 aviones de apoyo aéreo. Después de la retirada de tropas ordenada por Obama, en Afganistán hay 8.400 soldados del Pentágono, más otros 4.000 que el general Mattis quiere enviar y otros 5.000 de la OTAN que ya están sobre el terreno (y pregúntense ahora qué hace la OTAN allá).

Steve Bannon, el jefe de estrategia de Trump, y algunos congresistas son partidarios del absurdo plan de Prince, por lo que es fácil comprender por qué Trump no tiene ninguna estrategia en ninguna parte del mundo pero, sobre todo en Afganistán, a pesar de que lleva tiempo preguntando al Pentágono qué hacen en aquel país asiático.

Le han prometido que la respuesta la tendrá el jueves encima de la mesa del despacho oval. Hasta ahora Trump se ha limitado a decir que ha heredado “un verdadero desmadre”.

Un antiguo subcontratista de mercenarios en África, Sean McFate, ha calificado de insensato el plan de Prince, entre otras cosas porque carece de control. Posiblemente se haya referido a la vieja quincalla de las comisiones parlamentarias de investigación, a los pleitos judiciales y demás.

Pero todo el mundo sabe que ese tipo de artilugios no sirven para nada y cuestan mucho dinero. No son rentables. El gran avance de los modernos Estados burgueses (fascistas) es la acción incontrolada.

Corea del norte: de nuevo bajo la amenaza de una agresión nuclear

Pepe Escobar

Han saltados todas las alarmas. Hay una especulación desenfrenada sobre posibles” cabezas nucleares miniaturizadas por Pyongyang.

Cuidado con los perros de la guerra. Los mismas “inteligentes” que mostraron a bebés sacadas de incubadoras por los “malos iraquíes” o que quisieron convencer al mundo con armas de destrucción masiva inexistentes, ahora están vendiendo la idea que Corea del norte ha producido una cabeza nuclear miniaturizada capaz de funcionar en sus misiles.

Este el núcleo del análisis realizado en julio por la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos. Los “inteligentes” creen que Pyongyang tiene unas 60 armas nucleares. En la inteligencia estadounidense los programas de análisis sobre Corea del norte son prácticamente inexistente. Por lo tanto, estas evaluaciones son simplementes conjeturas al por mayor.

Pero la alarma ha crecido porque ahora estas conjeturas han ido acompañadas con una publicación de 500 páginas del Ministerio de Defensa de Japón. El libro blanco japonés destaca los “avances significativos” de Pyongyang en la carrera nuclear y su “posible capacidad” para desarrollar ojivas nucleares miniaturizadas para sus misiles.

Esta “posible capacidad” es una pura y simple especulación. El informe dice: “Es concebible que el programa de armas nucleares de Corea del norte podría haber avanzado considerablemente y es posible que Corea del norte esté en condiciones de alcanzar la miniaturización de su cabezas nucleares”.

Los grandes medios occidentales alimentaron una auténtica metástasis especulativa. Titularon con frenesí en periódicos y en televisión: “Corea del norte ha miniaturizado sus armas nucleares”. La gran prensa pretende conmover corazones y mentes de occidente con el factor miedo.

Convenientemente el “Libro blanco japonés” también exige condenar a China por “las acciones de Beijing, en los mares del Este y del sur de China”.

Así que echemos un vistazo a las piezas que se mueven de este juego. El Partido de la guerra de Estados Unidos, con sus miles de conexiones en el complejo militar-industrial y en los medios, quiere / necesita una guerra para mantener su maquinaria engrasada. Tokio, por su parte, apreciaría mucho un ataque militar pre-preventivo de Estados Unidos para, a continuación, condenar el inevitable contragolpe de Pyongyang.

Es muy esclarecedor que Tokio estime a China como una “amenaza” tan grave como Corea del norte. El ministro de Defensa Itsunori Onodera fue directo al punto: “Los misiles de Corea del norte representan una amenaza que profundiza el comportamiento amenazante de China en el Mar de China Oriental y el Mar del sur de China, Esto es una gran preocupación en Japón”.

De Pekín respuesta no se hizo esperar.

Kim Jong-Un, que ha sido demonizado hasta el infinito, no es tonto. No va a caer en un ritual de “seppuku” (suicido, harakiri) atacando unilateralmente a Corea del sur, Japón o algún territorio de Estados Unidos. El arsenal nuclear de Pyongyang representa el elemento de disuasión contra el cambio de régimen al estilo de “Saddam Hussein y Gadafi”. Como he argumentado en otras ocasiones, sólo hay una manera de tratar con Corea del norte: diplomacia. Hay que decírselo a Washington y Tokio.

Mientras tanto, la Resolución 2371 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene como objetivo impedir las principales exportaciones de Corea del norte: carbón, hierro, mariscos. Solo el el carbón representa el 40 por ciento de las exportaciones de Pyongyang, cerca del 10 por ciento de su PIB.

Sin embargo, este nuevo paquete de sanciones no toca las importaciones de petróleo y productos refinados de petróleo desde China. Esa es una de las razones porque Beijing las votó a favor.

La estrategia de Beijing es un intento, muy asiático, para encontrar una solución que le permita “salvar la cara”. Con la resolución 2371 gana tiempo y puede disuadir a la administración Trump, que ir contra Corea puede tener consecuencias terribles.

El canciller chino, Wang Yi, dijo con cautela que las sanciones son una señal de la oposición internacional a los programas de misiles y armas nucleares de Corea del norte. Lo último que necesita Beijing es una guerra en sus fronteras, que podría interferir negativamente en la expansión de las nuevas rutas de la seda.

Beijing siempre está dispuesto trabajar para la reconstrucción de las relaciones entre Pyongyang y Washington. Para China esto es una decisión política “más alta que el Himalaya”. Basta mirar hacia atrás cuando en 1994 se firmó el Acuerdo Marco, durante el primer mandato de Bill Clinton.

El acuerdo tenía como objetivo congelar –e incluso desmantelar– el programa nuclear de Pyongyang, y normalizar las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con Corea. Un consorcio liderado por Estados Unidos iba a construir dos reactores nucleares para satisfacer la necesidad de energía de  Pyongyang, las sanciones se levantarían y ambas partes se comprometían con “garantías formales” contra el uso de armas nucleares.

Finalmente no pasó nada. El “acuerdo marco” se derrumbó en 2002, cuando Corea del norte fue coronada como parte de “el eje del mal” por Bush, Cheney y los neocon. Los coreanos saben, que la guerra de Estados Unidos contra su territorio nunca ha terminado. al menos formalmente. ¿La razón? El armisticio de 1953 nunca ha sido sustituido por un Tratado de Paz real.

Entonces, ¿qué sigue? Tres recordatorios.

1) Cuidado de las banderas falsas, serían el perfecto pretexto para la guerra contra Pyongyang

2) La narrativa actual es inquietantemente similar al griterío de los “sospechosos de siempre”. Son los mismos que atacaron a Irak o que quieren atacar Irán porque estaría a un paso de “la construcción de un arma nuclear”.

3) Corea del norte tiene billones de dólares en riqueza mineral sin explotar. En las sombras de estas maniobras hay corporaciones perfectamente identificadas que esperan beneficiarse con un jugoso botín después de haber destruido otro país.

Mercenarios saudíes contratados para la Guerra de Yemen

Iván Giménez

El semanario colombiano “El Tiempo” publicaba a finales de octubre de 2015 la noticia de la presencia de antiguos soldados colombianos en Yemen. Según este medio, estarían empleados por empresas militares privadas con contratos con las Fuerzas Armadas de Emiratos Árabes Unidos. Este país del Golfo es uno de los miembros más activos de la coalición que lidera Arabia saudí para combatir a los rebeldes hutíes.

La noticia del despliegue de mercenarios tuvo una mayor repercusión internacional cuando un mes después el “New York Times” publicaba un nuevo artículo sobre la cuestión. A partir de ahí, fueron apareciendo noticias en diversos medios, como The Guardian o Forbes, que detallaban la participación de estos soldados en los combates en Yemen.

Según los datos que ofrece el “New York Times”, en Yemen habría unos 450 soldados latinoamericanos provenientes de El Salvador, Panamá, Chile o Colombia. Mientras que “El Tiempo” sitúa la cifra en 800, y habla exclusivamente de colombianos. Asimismo, el contingente de contratistas de seguridad de América Latina en Emiratos Árabes Unidos sumaría un total de 1.800, según el rotativo estadounidense. Hasta finales del año pasado [2015], habrían desempeñado funciones de seguridad interna, como protección de infraestructuras clave o apoyo a la supresión de posibles revueltas.

Entre todas estas nacionalidades, “El Tiempo” explica que los uniformados colombianos serían de los más valorados por sus mandos emiratíes debido a su experiencia en una lucha contrainsurgente tan dura como la que han librado contra la guerrilla de las FARC. Asimismo, antiguos soldados del país latinoamericano, también habría trabajado con compañías militares privadas en Irak o Afganistán.

Además, tanto Tiempo como el “New York Times” recogen que los ex militares colombianos que van a Emiratos Árabes Unidos buscan unas condiciones difícilmente equiparables a las de su país: sueldos de entre 2.000 y 3.000 dólares mensuales, más 1.000 dólares adicionales a la semana si aceptan ir a luchar a Yemen.

Los soldados latinoamericanos están contratados por la compañía Reflex Responses (también conocida como R2) con mandos anglosajones. La empresa habría firmado un contrato de 529 millones de dólares con el Gobierno emiratí para formar este contingente.

Jesús M. Pérez, analista de seguridad y defensa y autor del libro “Guerras postmodernas”, señala que el empleo de soldados extranjeros no es una novedad en las petromonarquías del Golfo, “la novedad en el caso de Emiratos Árabes Unidos es que han recurrido a la creación de una empresa con personal contratista, Reflex Response, en vez de darle carta de naturaleza militar a ese personal, como sería el caso de la Legión Extranjera francesa”.

De hecho, las Fuerzas Armadas emiratíes ya tenían a extranjeros en sus filas. Los australianos ocupan roles como oficiales, y en especial el general Mike Hindmarsh, quien está al frente de la guardia presidencial de Emiratos Árabes Unidos desde 2009. Este militar cuenta con una amplia hoja de servicios en su país como mando de las fuerzas especiales.

Desde el gobierno de Abu Dabi, no se ha reconocido oficialmente el uso de estos soldados de fortuna. Este país ha practicado una política de opacidad informativa sobre su intervención en Yemen, en especial desde que desplegó importantes contingentes de tropas contra los hutíes en agosto.

Pese a esta escasez de información, sí que han trascendido noticias como la muerte de 45 soldados emiratíes, víctimas de un misil hutí que alcanzó su campamento, en uno de los ataques más letales que han sufrido las tropas de la coalición en Yemen.

Según Sean McFate, profesor de Georgetown y autor del libro The Modern Mercenary, “los mercenarios son atractivos para los Estados ricos que quieren participar en una guerra, pero no tienen ciudadanos dispuestos a participar en combates”. También señala que el amplio uso de contratistas por Estados Unidos en Irak o Afganistán “ha legitimado su uso por parte de otros países”.

Más allá de esta voluntad de evitar bajas propias, Jesús M. Pérez expone otros motivos que explican el despliegue de estos contratistas, “la punta de lanza de la intervención emiratí en Yemen fueron sus fuerzas pesadas” con armamento avanzado francés, ruso y surafricano.

Pérez también apunta que “sólo se empezó a hablar de contratistas extranjeros cuando la ofensiva desde Adén a Saná se estancó, y el mando militar emiratí decidió entonces poner toda la carne en el asador”. Mientras que Sean McFate señala que “aún es pronto para saber el impacto que tendrán los mercenarios en el desarrollo de la guerra en Yemen”.

Jesús M. Pérez considera que “el despliegue de contratistas militares es sólo una cuestión anecdótica en la voluntad emiratí de intervenir directamente más allá de sus fronteras”; y recuerda que las Fuerzas Armadas de este país árabe han adquirido experiencia de combate en Libia, Afganistán y luchando contra la piratería en el Cuerno de África. Este mayor rol en la escena internacional ha ido acompañado de una importante inversión militar. Emiratos Árabes Unidos fue el cuarto importador mundial de armamento en 2014.

En cualquier caso, han trascendido pocas noticias del despliegue de estos contratistas. A principios de diciembre, la agencia yemení Saba News (controlada por los rebeldes hutíes) hablaba de “14 mercenarios extranjeros” muertos en combate en el país en diciembre de 2015.

Blackwater y sus fantasmas

Medios próximos a Irán, como Press TV, también se han referido a estos mercenarios como miembros de Blackwater. Esta compañía militar privada se ha convertido en el referente para hablar de la cara oscura de los mercenarios en el siglo XXI por su controvertido papel en conflictos como Irak y Afganistán, implicados en masacres de civiles. También se le ha acusado de servir a oscuros intereses en otros conflictos como Ucrania, o ahora en Yemen. Pero conviene matizar mucho estas vinculaciones.

Jesús M. Pérez explica que el vínculo con Blackwater es indirecto, “Erik Prince, tiempo después de vender la empresa reapareció en Emiratos Árabes Unidos, donde asesoró al gobierno local para la creación de R2, como una empresa militar privada al servicio de la corona y encuadrada por personal extranjero”. En 2011 el “New York Times” fue uno de los primeros medios en hablar de esta vinculación. El analista también señala que “tan pronto el asunto apareció en la prensa, Erik Prince se desvinculó y ahora anda en otros negocios”.

Otros medios han matizado la relación entre Prince y Reflex Responses. Por ejemplo, Wired publicó en 2011 un artículo donde Michael Roumi, presidente de Reflex Responses, negaba cualquier vinculación con Prince. El texto de la noticia también remarca que estos presuntos trabajos del ex directivo de Blackwater violarían la ley estadounidense que prohíbe a sus ciudadanos asesorar a gobiernos extranjeros en cuestiones de seguridad sin la autorización del Departamento de Estado.

Una larga tradición de contratación de mercenarios

Como se ha apuntado antes, Emiratos Árabes Unidos no es una excepción en el empleo de militares extranjeros entre las monarquías del Golfo Pérsico. Desde que estos países dejaron de ser protectorados de Reino Unido en los 60 y 70 (a excepción de Arabia saudí que era un reino independiente desde 1932), muchos de ellos recurrieron a antiguos oficiales de otros países, principalmente británicos o de la Commonwealth, para organizar sus fuerzas militares.

De hecho, la que se considera como la primera compañía militar privada nació con una estrecha vinculación con los países del Golfo. Fue Watch Guard International, fundada por David Stirling (creador de los célebres SAS británicos) y John Woodhouse (también veterano de esta unidad) en 1965, y precisamente uno de sus primeros escenarios de actuación fue la guerra civil de Yemen del Norte (1962-1970).

Otro caso destacado se dio en Omán que utilizó a ex militares australianos veteranos de Vietnam para luchar contra la guerrilla marxista en la región de Dhofar.

En el caso de Arabia saudí, la monarquía mantiene una intensa relación con la empresa estadounidense Vinnell Corporation desde 1975. En esa fecha, la compañía se hizo cargo de la modernización de la Guardia Nacional saudí, un cuerpo armado que se diferencia del ejército regular por su fuerte lealtad a la casa real de los Saud, fundamentada en los lazos tribales tradicionales. La colaboración también se extendió a prestar servicios para la Real Fuerza Aérea saudí.

Pese a esta tradición saudí, Jesús M. Pérez explica que “no parece que el ejemplo emiratí vaya a ser seguido por otros países”; y recuerda que Riad ha preferido buscar apoyo militar en otros Estados suníes como Egipto o Marruecos para intervenir en Yemen.

https://www.esglobal.org/mercenarios-en-la-guerra-de-yemen/

Rusia negoció en secreto con Israel y Estados Unidos para crear las zonas de distensión en Siria

Alegría en Alepo tras la victoria del ejército regular
A comienzos de julio Rusia se reunió en secreto en Amman la capital jordana, con Israel y Estados Unidos para crear las zonas de distensión en Siria junto a las fronteras israelíes y jordanas, según el diario israelí Haaretz (*). Las tres partes no lograron llegar a un acuerdo por la oposición del gobierno sionista.

Las negociaciones tripartitas siguieron luego en una capital europea y también fracasaron, por lo que el acuerdo compromete exlusivamente a Rusia y Estados Unidos.

En las reuniones Israel quiso que el acuerdo comprendiera la retirada de tropas iraníes y de Hezbollah del territorio sirio. Por lo tanto, para Rusia y Estados Unidos las zonas de desescalada eran un medida táctica para consolidar la tregua, mientras que Israel pretendía una medida estratégica, a largo plazo, que acabara con el apoyo iraní y libanés al gobierno de Damasco.

Jordania ha apoyado las pretensiones israelíes y, al no lograr imponer sus condiciones, el gobierno de Tel Aviv considera que tanto su Estado como el de Jordania están amenazados por el ejército iraní y Hezbollah.

Las autarquías del Golfo Pérsico han quedado completamente al margen del acuerdo.

La creación de las zonas de distensión se aprobó el 4 de mayo de 2017 en las conversaciones en Astaná. Por primera vez en ellas participó un enviado especial del Departamento de Estado, junto a representantes de Rusia, Irán y Turquía. El acuerdo fue ratificado durante la reunión mantenida por Putin y Trump en Hamburgo el 9 de julio. Hasta ahora se han creado tres en las provincias de Deraa, Quneitra y Sueida.

Hasta ese momento Estados Unidos y Turquía pretendieron crear “zonas de seguridad” arguyendo que era necesario proteger a los civiles de los terroristas en dichas zonas. El plan era el mismo que los imperialistas ya pusieron en práctica en los Balcanes, Irak y Libia: las zonas de exclusión aérea. Su aceptación de este proyecto hubiera legitimado la presencia permanente de tropas de Estados Unidos y Turquía en Siria.

(*) http://www.haaretz.com/israel-news/.premium-1.805844

La CIA destapa su intención de desestabilizar al gobierno venezolano

Mike Pompeo, actual director de la CIA
Carlos A. Lozano Guillén

Ni más ni menos fue el propio director de la CIA del gobierno de Donald Trump, Mike Pompeo, el que develó el plan para desestabilizar el gobierno constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Dijo lo siguiente, en versión de Andrés Oppenheimer: “Cuando se le preguntó acerca de la crisis venezolana en la Conferencia de Seguridad de Aspen del 20 de julio, Pompeo dijo a la audiencia que estaba trabajando duro para el restablecimiento de la democracia en Venezuela”. Y añadió: “Yo estuve en Ciudad de México y Bogotá hace dos semanas, hablando de este tema, tratando de ayudarles a entender lo que podrían hacer, para que puedan obtener un mejor resultado para su parte del mundo y nuestra parte del mundo”.

Reconoció lo que ya todo el mundo sabe, que la CIA está tras las protestas de la “oposición democrática” en Venezuela, no solo estimulando las manifestaciones sino financiando las guarimbas terroristas que cometen todo tipo de actos vandálicos, delitos y crímenes. En su haber cuentan con dos viles asesinatos, porque le prendieron fuego a dos personas “sospechosas de ser chavistas”.

Sostener durante 120 días las protestas cuesta mucho dinero y todo sale de la bolsa de la agencia en Washington. Los días previos a la elección de la Constituyente, las guarimbas cerraron las calles con alambre de púas, utilizado en cantidades alarmantes. ¿De dónde salió el dinero? ¿De dónde sale el billete para financiar a los jovencitos que cometen los actos terroristas, dotados de tantos instrumentos y armas? Eso lo sabe y lo avala la MUD, como también el expresidente Pastrana que se fotografió con un grupo de ellos, como los presidentes Juan Manuel Santos de Colombia y Enrique Peña Nieto de México; y también Luis Leonardo Almagro, flamante Secretario General de la OEA.

En Venezuela están repitiendo los mismos métodos empleados por la CIA en Chile, en 1973, que llevaron al golpe militar contra el gobierno popular de Salvador Allende. Desabastecimiento, acaparamiento, paros, violencia callejera y terrorista y financiación a los golpistas. Son los métodos miserables y canallas del terrorismo de Estado yanqui.

Pompeo desenmascaró a Santos y a Peña Nieto. Habló con ellos y les dio recomendaciones (¿órdenes?) de cómo actuar. De inmediato el mandatario colombiano arreció la andanada contra Maduro y se atrevió a decir que no reconocerá el resultado de la Constituyente. Es el caso de un traidor y desleal examigo si es que algún día lo fue. Bastante desagradecido porque es de público conocimiento la ayuda del comandante Hugo Chávez y del presidente Nicolás Maduro, definitiva a la hora de la verdad, para que se adelantaran los diálogos de La Habana. Son habilidades de Santos, experto jugador de pócker.


http://semanariovoz.com/la-cia-vuelve-ataca/

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