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Autor: Redacción (página 1007 de 1357)

El ejército español adiestró a los pilotos saudíes que en Yemen masacran a la población civil

El Ejército de España adiestró en Morón de la Frontera a 18 pilotos del contingente de Eurofighters utilizados por la Fuerza Aérea Saudí para bombardear a la población civil del Yemen. Este pequeño grupo permaneció en España varios meses -desde la primavera de 2010, y durante la presidencia de Rodríguez Zapatero- gracias a un acuerdo de colaboración entre ambos países (2008) que sentó también las bases de posteriores ventas de armamento, en una época en que buena parte de los esfuerzos diplomáticos llevados a cabo por el gobierno y la Casa Real -a través del rey emérito- se hallaban orientados a la fabricación y venta a los saudíes de 200 carros de combate Leopardo -la versión peninsular del Leopard germano- y de otros materiales bélicos fabricados por empresas españolas, participadas o financiadas por varios de los grandes bancos del país.

El adiestramiento de los pilotos fue descrito en su día por el grueso de la prensa generalista española como “otro éxito” de la diplomacia esencialmente atribuible a las “cordiales relaciones” y al “buen hacer” del rey con los responsables de las dictaduras del Golfo.


En Morón de la Frontera, donde se formó a los saudíes, tenían su base en 2010 veintiocho cazas españoles C-16 Typhoon del ala 11, idénticos a los 72 aparatos adquiridos por Arabia saudí a la empresa británica Bae Systems, gracias a un acuerdo firmado en 2007 por Londres y Riad bajo la modalidad de Gobierno a Gobierno. Los aviones son conocidos popularmente como EF-2000 y son fabricados por un consorcio europeo del que también forma parte España, junto a Alemania, Italia y el Reino Unido.

Se dio erróneamente por hecho en su momento que esos dieciocho primeros militares saudíes serían sólo la avanzadilla de un grupo mayor de pilotos, técnicos y mecánicos que el entonces embajador español en Riad cifró en doscientos. La idea era comercializar las capacidades excedentes del Ejército del Aire para obtener ingresos extra en plena época de recortes presupuestarios.


Las autoridades españolas especulaban también por aquellas fechas con la posibilidad de adiestrar también a un grupo de pilotos procedente de Omán -otro país del Golfo que ha adquirido y que dispone ya de esos cazas europeos y que también forma parte de la coalición saudí. De igual forma, el Ejército del Aire aspiraba a hacerse cargo en el futuro del mantenimiento, parcial o total, de la flota de Eurofighters con la que Arabia está bombardeando el Yemen. Nada de eso sucedió y el resto del contingente de militares saudíes necesarios para operar la flota de 72 aparatos comprada al Reino Unido por unos 10.000 millones de libras esterlinas fue entrenado, como venía siendo tradicional, por los ingleses, tanto en su suelo como en la península arábiga.

La prensa británica llamó la atención sobre la utilización de estos y otros aviones -también de fabricación inglesa- en la operación militar saudí Tormenta decisiva, posteriormente rebautizada con el eufemismo de Restaurar la esperanza. A diferencia de España -donde se divulgó en su día en términos laudatorios el acuerdo de formación de los militares saudíes-, a los diarios británicos no les pasó tampoco desapercibido el hecho -casi unánimemente calificado de «vergonzoso»– de que los pilotos que manejaban las flotas de aparatos saudíes y de otros países vecinos fueron adiestrados por el Reino Unido para masacrar a los civiles.

La denuncia partió el pasado año de un informe elaborado por el partido político británico Demócratas Liberales inicialmente dado a conocer por The Independent. En defensa de su decisión, el ministro de Defensa del Reino Unido, Michael Fallon, adujo que los pilotos habían sido sólo entrenados para la “identificación sobre el terreno de los blancos” y, por lo tanto, esa formación se ajustaba al derecho internacional.

El coloso militar Bae Systems sobrevive gracias a la “oportuna” guerra del Yemen, y a la ansiedad de los saudíes y de sus aliados por acabar con el régimen de Ali Abdullah Saleh y por ayudar al presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi a recuperar a cualquier precio el control total sobre el país. Al igual que sucedió en España con la entidad estatal Defex (a punto de ser disuelta en este momento debido a los escándalos de corrupción en los que se han visto envueltos sus responsables), los contratos de venta de armas británicas a Riad -Al Yamamah- estuvieron salpicados de denuncias de “mordidas” y de investigaciones que los saudíes abortaron hábilmente bajo amenaza de dedicar sus petrodólares a adquirir los productos militares de la competencia.

La Real Fuerza Aérea Saudí ha recurrido a los Eurofighters para golpear las posiciones de los hutíes en el Yemen. Así, por ejemplo, a principios de la primavera de 2015, durante el inicio de la llamada operación Tormenta decisiva, lanzada conjuntamente con una decena más de países árabes, los saudíes se sirvieron de sus F15 estadounidenses, sus Tornado británicos y al menos parte de los Eurofighters. Alrededor de cuarenta de ellos han intervenido también en los bombardeos de las posiciones del Estado Islámico en Siria.

En total, cien aparatos saudíes han venido tomando parte en la operación.

http://www.publico.es/internacional/yemen-espana-adiestro-pilotos-saudies-masacrando-poblacion-yemen.html

Los agujeros del informe de la ONU sobre el ataque químico en Siria

El informe que ha llevado a cabo la OIAC para la ONU sobre el ataque químico del 4 de abril en Jan Sheijun, imputado al ejército regular, tiene más agujeros que un colador y el periodista estadounidense Robery Parry ha encontrado otro más (*) que merece la pena consignar porque transmite información bastante detallada de la manera en que se fabrican este tipo de montajes.

Dice Parry que hay dos grupos de expertos que han llevado a cabo la investigación y que entre ambos hay una contradicción, a pesar de que los dos se afanaron en cargar la responsabilidad sobre el gobierno de Damasco.

Uno de los grupos asegura que no se detectó que ningún avión del ejército regular despegara en la mañana del 4 de abril del aeródromo de Shayrat para bombardear Jan Sheijun durante el alba.

“Dos personas interrogadas por la OIAC han afirmado que la mañana del 4 de abril el sistema de alerta rápida no emitió ninguna advertencia entre las 11 y las 11,30 horas y que hasta entonces no vieron ningún avión”, dice el informe aprobado por la ONU.

El que se difundió el miércoles dice todo lo contrario y se apoya en los testimonios de los yihadistas del Frente Al-Nosra presentes en Jan Sheijun, según los cuales escucharon una advertencia 20 minutos antes de la llegada de un avión hacia las 6,45 de la madrugada.

El ataque químico logró que Trump replicara al ejército regular bombardeando la base aérea de Shayrat con misiles dos días después, matando a nueve civiles, de ellos cuatro niños que vivían cerca, y varios soldados.

El informe filtrado la semana pasada no tiene en cuenta siquiera la posibilidad de que hayan sido los yihadistas quienes realizaran el ataque con gas sarín que mató a decenas de personas, entre ellas varios niños y que el motivo de ello fue el anunció previo del gobierno de Trump de que ya no perseguía cambiar el gobierno de Damasco.

El montaje del ataque químico a Al-Tamanah

La OIAC no se plantea la hipótesis que pudiera ser un montaje yihadista a pesar de que antes se habían descubierto pruebas de otro supuesto ataque químico en la ciudad de Al-Tamanah durante la noche del 29 al 30 de abril de 2014, también controlada por los mismos yihadistas, que se imputó falsamente al gobierno.

Aquel asunto acabó de la peor manera para la escuálida credibilidad de la OIAC, que dio muestras de su impaciencia por presentar su informe acusando al gobierno sirio, justo en el momento en el que se presentaron los vecinos de la población para decir que el supuesto ataque de abril de 2014 era un invento.

“Siete testigos han declarado que se emitieron frecuentes alertas [respecto a un ataque inminente por el gobierno con armas de cloro] pero que no había habido ningún incidente químico”, constató finalmente el informe de la OIAC. Los testigos “se presentaron para contestar a las falsas informaciones difundiudas por los medios”, concluye.

Era evidente que quienes habían denunciado el ataque químico de Al-Tamanah presentaron pruebas falsas, como también reconoció el informe: “Tres testigos que no dieron ninguna descripción del incidente el 29 y 30 de abril de 2014, aportaron fuentes desconocidas. Un testigo que conoció dos de los cinco incidentes de Al-Tamanah, no se acordaba de las fechas exactas. Más tarde este testigo proporcionó una llave usb conteniendo informaciones de origen desconocido, que fueron guardadas en archivos distintos según las fechas de los cinco incidentes mecionados por la FFM”, siglas que corresponden a la delegación de establecimiento de los hechos de la ONU.

“Otro testigo proporcionó las fechas de los cinco incidentes leyéndolos en una hoja de papel, pero no suministró ningún testimonio sobre el incidente del 29 al 30 de abril de 2014. Este último entregó un vídeo titulado ‘Lugar en el que un segundo barril conteniendo gas de cloro tóxico fue lanzado sobre Al-Tamanah el 30 de abril de 2014’”, continúa el informe.

Después de analizar sus deposiciones, el informe detectó que todos los testigos eran igualmente falsos. Algunos de ellos dijeron a la OIAC que sabían que se trataba de un ataque químico por el sonido de los barrilles de cloro al caer desde los aviones.

El informe dice: “El testigo ocular que declaró estar sobre el tejado, dice que oyó u helicóptero y el ruido ‘muy fuerte’ de un barril que cae. Algunas de las personas interrogadas aludieron a un silbido distinto de los barriles conteniendo cloro al caer. La deposición no se ha podido confirmar por ninguna otra información”.

La única consecuencia lógica es que el ataque con cloro era una puesta en escena de los yihadistas y que sus partidarios habían mentido a los investigadores de la OIAC para indisponer a la opinión pública mundial contra el gobierno de Al-Assad.

La coordinación de la campaña de propaganda con los testimonios repletos de datos para que las historias parecieran convincentes, sugiere un plan premeditado y organizado, y no solamente un acto aislado de algunos individuos.

Ataques químicos coordinados con decisiones políticas

El hundimiento del incidente más conocido, el ataque con gas sarín contra la Ghouta oriental, en el extrarradio de Damasco, el 21 de agosto de 2013, que causó centenares de muertos y se imputó al gobierno, fue una trampa de Al-Qaeda destinada a que Obama pudiera presentar una excusa, al estilo de las armas de destrucción masiva, para invadir Siria.

Este último asunto ya está sobradamente demostrado, por lo que el fraude hubiera sido otro importante dato que la OIAC tuvo que tener en cuenta como precedente de los montajes de los yihadistas y su coordinación con los planes de guerra.

El ataque de Jan Sheijun se produce en el momento en el que, una vez en la Casa Blaca, Trump abandona el propósito de derrocar a Bashar Al-Assad y combatir al Califato Islámico. Entonces los yihadistas se batían en retirada en la mayor parte de Siria. No había ningún motivo para que el gobierno de Damasco decidiera recurrir a las armas tóxicas contra una población que no desempeñaba ningún papel estratégico en la guerra.

Las armas químicas, tanto el cloro como el sarín, tienen una eficacia mínima en las ciudades. No pueden matar a mucha gente. Cualquier militar sabe que en Siria su uso ha sido puramente propagandístico, de cara a que los medios internacionales puedan llenar sus portadas contra Bashar Al-Assad y justificar la guerra desatada por el bando yihadista.

Pero en su artículo Parry va mucho más allá, asegurando que el ataque químico de Jan Sheijun partió de un dron que despegó de una base de utilización conjunta israelo-saudí situada en Jordania coordinado por un ataque en tierra de los yihadistas.

Los sirios y rusos, añade Parry, parecieron quedar sopredendidos por el ataque, lo que explicaría que el caza de la aviación siria que al mediodía trató de bombardear una reunión yihadista de alto nivel en Jai Sheijun provocara accidentalmente la explosión en cadena del gas sarín que los yihadistas tenían almacenado.

Pero temporalmente no es posible relacionar el ataque químico, que se produjo al alba, con el vuelo del caza sirio al mediodía, como apuntaron algunos medios en su momento, incluso con el propósito de buscar una disculpa a favor del gobierno sirio, ya que la explosión hubiera sido accidental.

El informe de la OIAC mantiene esa misma confusión para llevar a agua al molino yihadista. De esa manera se demuestra que un caza sirio había despegado de la base de Shayrat… al menos cuatro horas después del bombardeo.

(*) https://consortiumnews.com/2017/09/07/a-new-hole-in-syria-sarin-certainty/

6 meses de prisión para un internauta que visitó un sitio calificado como ‘yihadista’

Son las consecuencias que acarrea el proceso de fascistización acelerada en Europa y, más en concreto, en un país como Francia que utiliza el yihadismo como excusa. Pero, ¿a qué le llaman “yihadismo”? A cualquier cosa. ¿Cuál es el delito? Las ganas de leer y aprender.

Veamos esta tragedia más de cerca.

En noviembre del año pasado el tribunal correccional de Senlis (Oise), en Francia, condenó a seis meses de cárcel a un marroquí, Ouahid, de 22 años de edad, por un nuevo delito incoporado pocos meses antes al Código Penal: consultar un sitio de internet yihadista 212 veces, según informó el diario Le Parisien (1).

Además de estar encerrado durante seis meses, al salir de la cárcel el curioso no podrá regresar a Francia durante diez años.

El sitio es Jihadology y es fruto del trabajo personal de un investigador estadounidense, Aaron Y. Zelin, especializado en la materia que trabaja para un centro de análisis: Washington Institute for Near East Policy.

En su sitio el investigador se dedica a reunir y analizar la propaganda de los grupos yihadistas. Se trata de una web de referencia en muchos aspectos, que los medios de comunicación de todo el mundo suelen citar a menudo. El marroquí lo conoció así: gracias a un enlace que puso en su cuenta de Twitter Wassim Nasr, un periodista de France 24 que también es especialista en yihadismo.

La conclusión es que el periodista queda libre, puede consultar cualquier sitio web, como corresponde, pero los demás usuarios de internet, como el marroquí, irán a prisión. Exactamente el mismo acto es impune para unos pero no para otros. ¿Igualdad ante la ley?

Pero como también corresponde, la fiscal no tenía muchas luces o las que tenía se le habían fundido y en el juicio repitió la monserga de siempre: el sitio Jihadology predica la “guerra santa” y pide un compromiso con ella para convertirse en héroe.

Los lectores lo tienen fácil: juzguen por Ustedes mismos si es así o no.

Hay que reconocer que el marroquí tenía “algo” en su contra: la policía le había incluido en la lista negra, el fichero S, que le permite a la policía conocer los movimientos de los “fichados” como se decía aquí durante el franquismo.

Otro inconveniente: en 2015 le confinaron “por la cara” gracias a la patente de corso (o carta blanca) que el “estado de emergencia” concede a la policía. Tomó el camino de los Balcanes para marchar hacia Turquía, Jordania y Arabia saudí y luego le expulsaron a Grecia (2).

Conclusión: Ouahid era una persona perseguida desde hace dos años por absolutamente nada. Los que le persiguen son sus “antecedentes”, su “mala fama” en una época en la que la fama no te la dan quienes te conocen sino la policía (que te conoce mucho mejor que tú mismo).

Durante un registro la policía le incautó el teléfono móvil, gracias a lo cual descubrió el gran crimen: con dicho aparato Ouahid visitó 212 veces la página Jihadology.

“No sabía que la ley prohibía informarse”, dijo Ouhadid en el juicio. Pues es así, en efecto. Si alguien quiere enterarse del contenido de páginas como esa debe tomar una vía indirecta: pedirle a un periodista que la visite y luego que se lo cuente a él (lo más fielmente posible). Los periodistas se han convertido así en una especie de preceptores espirituales, sin los cuales ningún católico puede leer el Antiguo Testamento.

No haga nada por sí mismo, recurra siempre a un intermediario, déjese aconsejar por los que saben más que Usted.

Desde que visitar páginas “yihadistas” es un crimen en Francia, ya hay 12 personas condenadas. Pero no podemos olvidar que hay otras a las que no se les ha condenado por hacer lo mismo. El delito es típicamente inquisitorial: sólo castiga a los lectores que visiten ese tipo de páginas “de mala fe”.

En Europa todo se está convirtiendo, pues, en cuestión de “fe”, por lo que volvemos a recurrir a la Inquisición (con otro nombre) para juzgar la conciencia de los acusados. Estamos en plena caza de brujas, a medio camino entre el medievalismo y el fascismo.

(1) http://www.leparisien.fr/creil-60100/creil-six-mois-de-prison-ferme-pour-avoir-consulte-un-site-djihadiste-17-11-2016-6340494.php
(2) http://www.liberation.fr/france/2016/11/18/six-mois-ferme-pour-avoir-consulte-le-site-d-un-chercheur-sur-le-jihadisme_1529284

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Consejo práctico del abogado: si visitan Francia borren el historial de navegación de su teléfono móvil, tablet u ordenador portátil, no vaya a ser que alguna vez hayan visitado una página “yihadista y no se acuerden de ello o no se hayan enterado de que tiene dicha naturaleza.

El teléfono móvil sigue rastreando a sus usuarios con el wifi desactivado

Un estudio realizado por tres miembros del Inria, un centro de investigación radicado en Grenoble, ha comprobado (*) que ciertos teléfonos móviles que operan con Android siguen rastreando la posición de los usuarios aunque desactiven la conexión wifi.

Los investigadores del Inria Celestin Matte, Mathieu Cunche y Vincent Toubiana han realizado las pruebas con los siguientes terminales de telefonía movil: Galaxy S3 y Spica de Samsung, HTC Wildfire, Moto G5 de Lenovo y el OnePlus One de LTE.

Con los Android antiguos, por debajo de 2.3.7, bastaba la desactivación del wifi, pero a partir del Android Android 4.3 el seguimiento del usuario continúa a pesar de la desactivación.

Esto es consecuencia de que se ha escondido una opción persistente, llamada “Always Scanning” que permite a Google, o a otras aplicaciones, buscar redes wifi incluso cuando el wifi está desactivado.

Hay que buscar la opción “Always Scanning” no siempre está en el mismo menú de Android, sino que depende del móvil. A veces hay que buscarla en “Wifi”, otras veces en “Localización” y otras, como en OnePlus One, no aparece por ninguna parte, pero siempre está activa.

Por lo demás, hay aplicaciones, como Google Maps, que exigen que la opción esté activada para funcionar.

La consecuencia de este truco es que el móvil puede seguir indicando el recorrido de un usuario, aunque éste crea lo contrario.

Para entender el alcance de este tipo control sobre los usuarios es necesario recordar la posibilidad de recuperar un aparato (teléfono móvil, tablet, ordenador portátil) perdido o robado gracias a la geolocalización, que da el punto exacto en el que se encuentra en cada momento.

Se pueden controlar tanto las personas como las cosas y no hace falta que sea una terminal informática. Lo mismo ocurre con los perros o los vehículos.

Cualquier equipo conectado a una red informática se identifica por su dirección ip pero, sobre todo, por su mac, que es una especie de matrícula que el fabricante graba en el aparato, sea móvil, enrutador, tarjeta wifi o impresora. Esta segunda identificación es más precisa que la primera.

Tanto los monopolios informáticos, como las empresas de telefonía o determinadas instituciones públicas se dedican a identificar los números mac de quienes están en un determinado punto o pasan por él.

En Londres se instalaron papeleras capaces de registrar la mac de los móviles de las personas que pasan a su lado. De esa manera controlan a cada una de las personas que va a las manifestaciones. Lo mismo ocurre con los coches que circulan por las autopistas. También se graban las mac de los móviles de quienes acuden a conciertos de música multitudinarios o partidos de fútbol para vender luego sus datos.

Dentro de su Street View, un programa de espionaje masivo, Google tiene vehículos que recorren las calles de todo el mundo realizando fotos para generar mapas y registrar las mac de los enrutadores que encuentra a su paso.

Los móviles y tablets son como los limacos: cada vez que un usuario se pasea por la calle con ellos, van dejando un rastro de baba que es muy fácil de seguir. Cada enrutador al que se acerca registra su mac.

Si además tiene un servicio de geolocalización activado, el móvil envía la mac del enrutador a una multinacional informática, a una empresa de telefonía, a la policía, a un subcontratista de seguridad, un detective privado, a cualquier intruso…

Todo esto se lleva a cabo por el mero hecho de capturar un número de matrícula, sin necesidad de conocer los contenidos de las llamadas de voz, mensajes que texto, correos electrónicos o sitios de internet que visita el usuario.

Reflexione un poco: desde que lo compró, ¿ha apagado Usted alguna vez el móvil? Alguien está acaparando información sobre Usted que ni siquiera Usted mismo recuerda.

(*) https://hal.inria.fr/hal-01575519/document

La Guardia Civil asalta la redacción del semanario ‘El Vallenc’

Esta mañana la Guardia Civil han irrumpido en la redacción del semanario “El Vallenc” en busca de papeletas para el referéndum del 1 de Octubre y han citado a declarar para la tarde, en la comandancia de Tarragona, al director del semanario, Francesc Fàbregas.

Cuatro guardias civiles han entrado en el local de este semanario en Valls (Alt Camp), sobre las once y media, y ha interrogado al director del medio, durante tres horas. Después han estado registrando la redacción durante de cinco horas y se han llevado un ordenador y material diverso.

Mientras tanto, una docena de guardias civiles vigilaban las instalaciones del diario, ante la protesta de centenares de ciudadanos.

Hacia las tres del mediodía los guardias civiles han abandonado las instalaciones.

El asalto se ha producido después de que que se publicara el rumor de que este semanario habría encargado la impresión de las papeletas para el 1-O.

Los guardias civiles también entraron en el anterior local del semanario, una planta baja de la plaza de la Torratxa, pero no han encontrado nada, porque el local está actualmente vacío.

De momento, se ha decretado el secreto de sumario y, por lo tanto, todavía no se sabe quién ha ordenado la intervención.

Esta es la segunda vez que la Guardia Civil entra en una empresa en busca de papeletas y material para el 1 de octubre, después de que este viernes registrara las instalaciones de una imprenta de Constantí, Indugraf Offset. De hecho, las dos operaciones estarían relacionadas, según han apuntado fuentes del diario. En esta empresa se imprime precisamente “El Vallenc”.

El viernes al mediodía, el cuerpo policial registró una imprenta de Constantí y, después de 48 horas de vigilancia en las puertas de su sede, se marchó con las manos vacías, al no haber encontrado nada de interés. Sin embargo, esta mañana han vuelto a entrar para inspeccionar los locales en busca de algún rastro de documentación.

Nada más saberse la intervención de la Guardia Civil, unas 200 personas se han concentrado delante del local de El Vallenc para protestar. La Asamblea de Valls, la CUP-Crida per Valls y otras organizaciones y particulares habían llamado los ciudadanos a protestar por el registro en el semanario.

El director ha denunciado el registro diciendo que “no hay derecho porque no hemos cometido ningún delito y nos han tratado como delincuentes”. “Dicen que hemos hecho unas papeletas pero no se han llevado nada porque no han encontrado nada”, ha añadido el director.

38 manifestantes heridos en Corea del Sur en las protestas contra la instalación de misiles

El miércoles por la noche 38 manifestantes resultaron heridos en Corea del Sur a causa de los enfrentamientos con los antidisturbios por las protestas contra el despliegue de dos de los sistemas estadounidenses de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (Thaad).

Miles de manifestantes se reunieron en el condado de Seongju, provincia de Gyeongsang, a unos 300 kilómetros al sur de la capital, Seúl, donde ya se han instalado los sistemas de misiles Thaad para expresar su indignación a la presencia militar de Estados Unidos.

Los enfrentamientos estallaron cuando la policía antidisturbios cargó contra los manifestantes, que respondieron lanzando botellas de agua a los vehículos y a la policía.

Según los manifestantes, el despliegue del Thaad convertiría al lugar en un objetivo principal para Pyongyang, además de otros problemas.


Según fuentes oficiales, 38 manifestantes resultaron heridos en los enfrentamientos, y 21 de ellos fueron enviados a hospitales, pero no indican lesiones que amenazaran la vida. Varios policías también resultaron heridos en estos choques.

A principios del lunes, unos 8.000 policías surcoreanos habían sido desplegados en la zona para reprimir las protestas y allanar el camino a la llegada de 10 vehículos militares estadounidenses que transportaban equipo para los cuatro lanzadores Thaad restantes.

Los vehículos de transporte llegaron en la madrugada del jueves a un antiguo campo de golf, cerca de la ciudad, donde ya había montado un par de lanzadores y un poderoso radar.

Estados Unidos y Corea del Sur acordaron la semana pasada adelantar la instalación del Thaad para seguir presionando a Corea del norte y a China. Estados Unidos ya ha concentrado un importante dispositivo naval en el Mar Amarillo.

Los medios de comunicación de todo el mundo repiten insistentemente que el sistema Thaad es un “escudo” para proteger a Corea del sur de los ataques de sus vecinos del norte. En realidad, es un sistema avanzado de alerta que protege a Estados Unidos de los misiles chinos.

Estados Unidos también tiene desplegado el sistema de misiles Thaad en Hawai y en su base naval de Guam.

Como consecuencia de la instalación de Thaad, China ha adoptado represalias económicas contra Corea del sur y los consumidores chinos han iniciado una campaña de boicot contra el monopolio surcoreano Lotte, que permitió que el sistema defensivo se instalara en uno de sus terrenos. Varias de las tiendas de Lotte en China han tenido que cerrar.

Las protestas populares en Corea del sur son una constante desde que se anunció la instalación de los misiles y se dirigen tanto contra su propio gobierno como contra Estados Unidos. En junio unos 3.000 manifestantes formaron una cadena humana alrededor de la embajada estadounidense en Seúl, la capital surcoreana.

Aunque los medios digan lo contrario, la instalación de los misiles tiene poco que ver con Corea del sur. En más de una ocasión el Primer Ministro surcoreano Moon Jae-in ha mostrado sus dudas al respecto porque es una pura instrumentalización del país por intereses ajenos, pero Estados Unidos ha presionado para llevar sus misiles delante de las narices de China.

Ni sí ni no, sino todo lo contrario

B.

Que es la táctica (?) de Podemos en lo relativo al referéndum catalán, o sea, un sí es no es y tan alta vida espero que muero porque no muero, que decía la mística luterana (inconfesa porque la hubieran crujido) Teresa de Cepeda, que luego hicieron Santa Teresa a la abulense.

Otrosí, como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer en un sí pero no que, traducido al roman paladino, significa un cómo me la maravillaría yo o si la abuela fuma. Algo típico del trotskismo y de las equidistancias cuando, si por algo se caracteriza el famoso procès catalán, es por su agudizamiento que exige un pronunciamiento claro y no anfibológico ni de medias tintas. No se sabe si están embarazados, medio embarazados o qué ostias; bueno, sí se sabe: están del lado españolazo, o sea, del fascismo que niega el derecho a decidir (usaremos esta terminología para hacernos entender) del pueblo catalán lo mismo en un sentido que en otro. Es más, dicen que en la Diada, el 11-S, se manifestarán en Santa Coloma de Gramanet, un histórico bastión obrero en el franquismo, con una alcaldesa del PsoE, que se niega a facilitar las instalaciones municipales para colocar las urnas, ¡¡unas urnas buscadas a cara de perro -de casta le viene al galgo- por la Benemérita !! Eso sí, porque lo manda la ley. Una ley entendida, retengan esto, como ¡¡ una superstición !! Ya no es que Pablo Iglesias le pida a una militante que pida «perdón» (sic) por quitar las banderas españolas de bancos del Parlament catalán -cosa que no ha hecho, bravo por ella-, en una demostración más de la degeneración cínica de estos vividores, sino que su norma a la hora de explicarse (?) es lo que yo llamo el «cantinflismo», esto es, hablar (y no parar) sin decir nada, sólo que el de Michoacán, Cantinflas, Mario Moreno, tenía infinita más gracia que estos payasos de pacotilla.

Estos aspirantes a suceder al PsoE del más siniestro personaje de la Transición, Felipe González, bomberos de la lucha de masas y de clases, acabarán, a este paso, en el destino de todos los farsantes, en el estercolero de la Historia, más pronto que tarde.

P.S. Veo este mediodía, en La Cuatro, a Juan Carlos Monedero, y me confirma mi tesis «cantinflista». Es incapaz de responder con claridad a lo que se le pregunta, y no porque dude o tenga que pensarlo, no, sencillamente, se va por los cerros de Úbeda, o sea, por la tangente, esto es, por a ti te voy a decir de qué vamos, aunque todo el mundo lo sepa o intuya: por la pasta, como la G.C., perdón, por la Patria.

Buona notte.

El FBI presiona al creador de las redes sociales rusas para convertirle en un confidente suyo

Pavel Durov, creador de Telegram
En una entrevista a la revista estadounidense The Baffler (*), en junio de 2017, Pavel Durov, el informático ruso que creó alternativas a las redes sociales como Facebook (Vkontakte) y WhatsApp (Telegram) denunciaba las presiones a las que estaba siendo sometido por el FBI desde que en 2014 se marchó de Rusia.

Normalmente este tipo de relatos se cuentan y se conocen al revés: es Putin quien amenaza a unos y otros porque es un dictador. En 2011 a Durov le ocurrió lo mismo en Moscú: el servicio secreto pretendió que le entregara los listados de manifestantes inscritos en la red social Vkontakte.

Hay que poner en marcha el ventilador: da lo mismo que se trate de Rusia o de Estados Unidos; ambos son iguales, el poder corrompe…

La informática no es ese mecanismo inocente, esa herramienta neutral que nos venden los informáticos, que se puede utilizar para una cosa o para la otra. Desde su mismo surgimiento, la informática (las redes sociales, los móviles, los blogs) son armas de guerra como cualesquiera otras en las que el mundo ha quedado atrapado.

Por eso este tipo de comentarios sobrarían si en lugar de programas informáticos habláramos de misiles y lanzagranadas. Por eso el FBI está muy interesado en una aplicación informática, como Telegram, que no tiene representación oficial en Estados Unidos y envía los mensajes de móvil cifrados. Quiere que su creador le facilite una vía de acceso para husmear y conservar las conversaciones de los usuarios.

Al principio el FBI presionaba al informático con la red social Vkontakte, que sólo relató a la policía lo que ya era de conocimiento público. “No quería convertirme en un confidente”, relata en la entrevista.

Después los policías pasaron a Telegram porque es mucho más potente que su competidora WhatsApp: además de ser un medio para enviar mensajes, permite crear cadenas de difusión de noticias.

El año pasado Durov recibió en su casa la visita de los policías del FBI ya con una orden judicial. Aún no sabe cómo le habían localizado porque se encontraba en ella ocasionalmente, pero le explicaron claramente lo que querían: información sobre los usuarios de Telegram. “Nosotros respetamos la confidencialidad de su cifrado, pero el terrorismo es un serio problema y debemos proteger a la sociedad”, dijo uno de ellos.

Querían que el informático les ayudara en el caso de una “amenaza terrorista” que, como es bien sabido, es la que excusa que luego se convierte en habitual al estilo Audiencia Nacional: cualquier cosa es una amenaza terrorista.

El ruso les responde que tiene que consultar antes con sus abogados, mientras se entera de que, por otra vía, el FBI ha tratado de sobornar a uno de los informáticos que colabora con él ofreciéndole decenas de miles de dólares a cambio de información confidencial.

Tanto el servicio secreto ruso como el FBi tienen sobrada capacidad técnica para acceder a los datos personales de los usuarios de cualquier red social, incluidas las rusas, y de hecho así lo hacen, creando extensos registros con ellas. Lo que quieren es que los demás les faciliten la tarea. Nada más.


(*) https://thebaffler.com/salvos/the-crypto-keepers-levine

Rajoy pone al Estado a la caza y captura de urnas, papeletas, votantes, votos y demás parafernalia electoral

Asistimos al espectáculo más sorprendente en la historia de las democracias, una acontecimiento que pasará a los anales de patología electoral. España prohíbe unas votaciones y, por lo tanto, no habrá votaciones. Es imposible que las haya porque está prohibido, algo que no pasa ni con la marihuana. El referéndum catalán no sólo es un delito sino una paranoia.

“Haremos todo lo que sea necesario y pertinente para impedir el referéndum”, ha dicho Rajoy al anunciar las medidas que ha tomado el gobierno para anular la consulta independentista. El ejecutivo trabaja en dos frentes complementarios: el judicial y el policial. En este segundo se incluye una operación para intentar conocer dónde se encuentran las urnas y las papeletas que se van a intentar utilizar para el 1 de octubre.

Uno de los objetivos del gobierno central es tratar de localizar los instrumentos necesarios para poder celebrar el referéndum. El propio Carles Puigdemont reconoció hace unos días que tenían listas más de 6.000 urnas y se sospecha, además, que en algún lugar se tendrán que imprimir (si no se ha hecho ya) las papeletas necesarias para la jornada de votación. Moncloa sabe que si consiguen dar con su localización los independentistas tendrán un problema añadido para cumplir su amenaza de votar el día 1 de octubre.

Los servicios de información están investigando dónde se encuentran esas urnas y esas papeletas, si es que ya se han impreso o se piensan imprimir en los próximos días. En la operación trabajan agentes de la Guardia Civil, del Cuerpo Nacional de Policía y del Centro Nacional de Inteligencia, que tienen orden de comunicar a sus superiores cualquier actividad relacionada con la organización del referéndum.

El propio Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, anunció que ha impartido instrucciones para que las Fiscalías catalanas, con el auxilio de la Policía Judicial (Guardia Civil, Policía Nacional y Mossos d’Esquadra) investiguen cualquier actuación relacionada con el referéndum “al ser indiciariamente constitutivas de los delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de caudales públicos al menos”.


El Ministerio del Interior tiene diseñado un dispositivo en el que se contempla un despliegue especial con más de 2.000 agentes de la Policía y la Guardia Civil concretado en tres fases. La primera es incrementar la seguridad en aquellos edificios del Estado en Cataluña con la excusa de que pueden ser atacados u ocupados por radicales. La segunda supone la retirada de urnas y el cierre, llegado el caso, de centros públicos convertidos en colegios electorales. La tercera y última será la presencia en las calles de unidades antidisturbios para contener posibles manifestaciones públicas o acampadas en las calles.

El gobierno pretende con esta investigación interceptar las urnas antes de que sean distribuidas por los diferentes lugares de votación, evitando así escenas de tensión el mismo 1 de octubre si tienen que retirarlas y confiscarlas.

Una de las opciones que maneja el gobierno central es que Puigdemont pueda haber adquirido esas más de 6.000 urnas en China. Es desde el país asiático de donde Catalunya podría recibir miles de urnas electorales y hacerlo, además, aprovechándose de unos precios muy reducidos.

Comprar urnas de votación en China es relativamente sencillo. Cualquiera lo podría hacer desde su casa. Basta con teclear la web Alibaba y buscar “diseño hábil de la urna de acrílico para la elección”. Precio por unidad: 8,58 euros. Multiplicado por 8.000 (la cantidad que licitó la Generalitat) resultaría 68.640 euros. Una cantidad, por tanto, que quedaría muy por debajo de los 184.000 euros que licitó en un principio el gobierno autonómico.

Incluso, el citado portal chino ofrece cabinas de votación de cartón a un precio de 41,70 euros la unidad. No haría falta, en definitiva, recurrir a un concurso público ni que los poderes públicos autonómicos se comprometieran a desembolsar el dinero.

http://www.lainformacion.com/politica/Guardia-Civil-Policia-CNI-referendum-papeletas-urnas_0_1060994992.html

Escuadrones de la muerte, desapariciones y torturas

Greg Grandin

El mundo se divide, como lo describe el capitán Segura en la novela de Graham Greene de 1958 “Nuestro hombre en La Habana”, en dos clases: los torturables y los no torturables. Hay gente, explicó Segura, que espera ser torturada y otros que se indignarían ante la idea. Y claro pensaba Greene, los católicos, en particular los católicos latinoamericanos, eran más torturables que los protestantes. Ahora, por cierto, los musulmanes gozan de esa distinción, víctimas de una red mundial, de encarcelamiento extraterritorial y subcontratado, coordinado por Washington y entrelazado por vuelos secretos, campos de concentración, y centros ilegales de detención. El despliegue por la CIA de Unidades Especiales de Remoción orwellianas para secuestrar a presuntos terroristas en Europa, Canadá, Oriente Próximo, y otros sitios y el envío rápido de esos prisioneros fantasma a países del Tercero Mundo para ser torturados, son descritos hoy en día con el término “entrega extraordinaria”, una frase inquietantemente certera.

Entregar [render] significa en inglés no sólo transferir, sino extraer la esencia de algo, así como pasar un veredicto y devolver o retribuir buenas descripciones de lo que ocurre durante sesiones de tortura.

En los decenios después que Greene escribiera “Nuestro hombre en La Habana”, los latinoamericanos acuñaron una palabra igualmente resonante para describir el terror que había llegado a reinar sobre gran parte del continente. Durante toda la segunda mitad de la Guerra Fría, los aliados anticomunistas de Washington asesinaron a más de 300.000 civiles, muchos de ellos simplemente desaparecidos. La expresión ya era bien conocida en Latinoamérica cuando, al aceptar en 1982 su Premio Nobel de Literatura en Suecia, el novelista colombiano Gabriel García Márquez informó que en la región los desaparecidos a causa de la represión eran casi 120.000, que es como si hoy no se supiera donde están los habitantes de una ciudad como Uppsala.

Cuando los latinoamericanos usaban la palabra como verbo, usualmente lo hacían de un modo considerado gramaticalmente incorrecto en la forma transitiva y a menudo en la voz pasiva, como en ella fue desaparecida. El implicado (pero ausente) actor/sujeto indicaba que todos sabían que el responsable era el gobierno, incluso si se confería al gobierno un poder inconfesable, omnipotente. Los desaparecidos dejaban atrás familias y amigos que gastaban sus energías tratando con burocracias laberínticas, sólo ser enfrentados por el silencio o para que se les dijera que su pariente desaparecido probablemente se había ido a Cuba, sumado a las guerrillas, o escapado con un(a) amante. Las víctimas a menudo no eran las más políticamente activas, sino las más populares, y generalmente eran escogidas para asegurar que su repentina ausencia generara un escalofriante efecto dominó.

Una vilísima trinidad

Como las entregas, las desapariciones no pueden ser realizadas sin una infraestructura sincronizada, sofisticada, y cada vez más transnacional, en la que Estados Unidos jugó un papel decidido en los años sesenta y setenta. En los hechos, agentes de inteligencia militar de Estados Unidos y la CIA, trabajaron en Latinoamérica, trabajando en estrecha colaboración con aliados locales, ayudaron primero a establecer la vilísima trinidad del terrorismo patrocinado por el gobierno que ahora se ve en Iraq y otros sitios: escuadrones de la muerte, desapariciones y tortura.

Escuadrones de la muerte

Unidades paramilitares clandestinas, nominalmente independientes de las agencias de seguridad establecidas, pero en condiciones de utilizar las capacidades de los servicios de inteligencia y logísticas de esas agencias, son las piedras de base de todo sistema efectivo de terrorismo de Estado. En Latinoamérica, Washington apoyó el asesinato de presuntos izquierdistas por lo menos ya en 1954, cuando la CIA realizó con éxito un golpe en Guatemala, que derrocó a un presidente democráticamente elegido. Pero su primer patrocinio continuo de escuadrones de la muerte comenzó en 1962 en Colombia, un país que entonces competía con Vietnam por la atención de Washington.

Después de haber terminado una brutal guerra civil de 10 años de duración, el recién consolidado gobierno de Colombia, enfrentado a un campesinado todavía intranquilo, se volvió hacia Estados Unidos para pedir ayuda. En 1962 desde la Casa Blanca, Kennedy envió al general William Yarborough, conocido más tarde por ser el padre de los boinas verdes (así como por dirigir la vigilancia militar interior de destacados activistas por los derechos cívicos, incluyendo a Martin Luther King). Yarborough asesoró al gobierno colombiano en el establecimiento de una unidad irregular para ejecutar actividades paramilitares, sabotaje y/o actividades terroristas contra conocidos defensores comunistas, una de las mejores descripciones de un escuadrón de la muerte.

Como lo indica el historiador Michael McClintock en su indispensable libro Instruments of Statecraft, Yarborough dejó un programa virtual para crear escuadrones de la muerte dirigidos por militares. Fue implementado de inmediato, gracias a la ayuda y al entrenamiento de Estados Unidos El uso de semejantes escuadrones de la muerte se convirtió en parte de lo que los teóricos de la contrainsurgencia de la era gustaban de llamar contraterror un concepto difícil de definir ya que reflejaba tan de cerca las prácticas que trataba de refutar.

Durante todos los años sesenta, Latinoamérica y el Sudeste Asiático funcionaron como los dos laboratorios primordiales para los contrainsurgentes de Estados Unidos que iba y venían entre las regiones aplicando perspectivas y afinando las tácticas. A comienzos de los años sesenta, las ejecuciones por los escuadrones de la muerte eran una característica normal de la estrategia de contrainsurgencia de Estados Unidos en Vietnam, que pronto se consolidaría en el infame Programa Phoenix, que neutralizó entre 1968 y 1972 a más de 80.000 vietnamitas 26.369 de los cuales fueron permanentemente eliminados.

Como en Latinoamérica, así también en Vietnam, el propósito de los escuadrones de la muerte no fue sólo eliminar a aquellos de los que se pensaba que trabajaban con el enemigo, sino mantener a los simpatizantes potenciales de los rebeldes en un estado de miedo y ansiedad. Para lograrlo, el Servicio de Información de Estados Unidos en Saigón suministró miles de copias de un panfleto impreso con un ojo de aspecto fantasmagórico. Los escuadrones del terror depositaban ese ojo sobre los cadáveres de los que habían asesinado o lo colocaban en las puertas de casas sospechosas de albergar ocasionalmente a agentes del Vietcong. La técnica era llamada articular la amenaza una manera de generar un rumor aterrador de boca en boca.

En Guatemala, una táctica semejante comenzó aproximadamente al mismo tiempo. Allí, dejaban una mano blanca sobre el cuerpo de una víctima o la puerta de una víctima potencial.

Desapariciones

El paso siguiente en el currículo de la contrainsurgencia fue Centroamérica, donde, en los años sesenta, consejeros de Estados Unidos ayudaron a establecer la infraestructura requerida no sólo para asesinar sino para desaparecer a grandes cantidades de civiles.

Después de la Revolución Cubana, Washington se había lanzado a profesionalizar las agencias de seguridad de Latinoamérica de un modo muy similar a como trabaja ahora el gobierno de [Washington] para modernizar los sistemas de inteligencia de sus aliados en la guerra mundial contra el terror del presidente.

Entonces, como ahora, el objetivo era convertir a unidades letárgicas, mal entrenadas, de inteligencia de un alcance limitado, en una red internacional capaz de reunir, analizar, compartir, y actuar utilizando, información de un modo rápido y eficaz. Consejeros estadounidenses ayudaron a coordinar el trabajo de unidades en competencia de las fuerzas de seguridad de un país, instando a los militares y a los agentes policiales a superar sus diferencias y a cooperar. Washington suministró teléfonos, teletipos, radios, coches, fusiles, munición, equipamiento de vigilancia, explosivos, picanas eléctricas, cámaras, máquinas de escribir, papel carbón, y archivos, mientras instruía a sus aprendices en lo último en técnicas de control de disturbios, mantenimiento de antecedentes, vigilancia, y arrestos masivos.

Ni en El Salvador, ni en Guatemala existía ni siquiera un indicio de una seria insurrección rural cuando los Boinas Verdes, la CIA, y la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos comenzaron a organizar las primeras unidades de seguridad que después crecerían a una densa red de paramilitares de escuadrones de la muerte en toda Centroamérica.

Una vez creados, los escuadrones de la muerte operaron bajo sus propios nombres pintorescos: Ojo por ojo, Ejército secreto anticomunista, Mano Blanca pero eran esencialmente apéndices de los mismísimos sistemas de inteligencia que Washington había ayudado a crear o a fortalecer. Como en Vietnam, se puso cuidado en asegurar que los paramilitares parecieran no estar afiliados a las fuerzas regulares. Para permitir una posibilidad plausible de negación, la eliminación de los agentes [enemigos] debe ser lograda rápida y definitivamente instruye guerra de contrainsurgencia, un texto clásico de 1964, por una organización que de ninguna manera debe ser confundida con el personal contrainsurgente que trabaja por lograr el apoyo de la población. Pero en Centroamérica, a fines de los años sesenta, los cadáveres se apilaban tan alto que hasta responsables de las embajadas del Departamento de Estado, a menudo mantenidos fuera de la onda sobre lo que hacían sus homólogos en la CIA y el Pentágono, se veían obligados a admitir los vínculos obvios entre los servicios de inteligencia respaldados por Estados Unidos y los escuadrones de la muerte.

Washington, desde luego, desmentía en público su apoyo del paramilitarismo, pero la práctica de las desapariciones políticas tuvo un gran salto adelante en Guatemala en 1966 con el nacimiento de un escuadrón de la muerte creado, y supervisado directamente, por consejeros de seguridad de Estados Unidos Durante los primeros dos meses de 1966, una unidad combinada de operaciones clandestinas de oficiales policiales y militares trabajando bajo el nombre de Operación Limpieza, un término que los contrainsurgentes de Estados Unidos luego reciclaron en otros sitios en Latinoamérica realizó una serie de ejecuciones extrajudiciales.

Entre el 3 y el 5 de marzo de ese año, la unidad cometió su máximo crimen. Capturó, interrogó, torturó y ejecutó a más de 30 izquierdistas. Sus cuerpos fueron colocados en sacos y lanzados al Océano Pacífico desde helicópteros suministrados por Estados Unidos. A pesar de ruegos del arzobispo de Guatemala y de más de 500 peticiones de habeas corpus presentadas por parientes, el gobierno guatemalteco y la embajada de Estados Unidos mantuvieron silencio sobre la suerte de los ejecutados.

Durante las siguientes dos décadas y media, fuerzas centroamericanas de seguridad financiadas y entrenadas por Estados Unidos hicieron desaparecer a decenas de miles de ciudadanos y ejecutaron a cientos de miles más. Cuando partidarios de la guerra contra el terror propugnaron el ejercicio de la Opción Salvador, se referían a esta matanza.

Después de los golpes respaldados por Estados Unidos en Brasil, Uruguay, Chile, y Argentina, los escuadrones de la muerte no sólo fueron institucionalizados en Sudamérica, se hicieron transnacionales. Durante el fin de los años setenta y en los ochenta, la CIA apoyó la Operación Cóndor un consorcio de agencias de inteligencia establecido por el dictador chileno Augusto Pinochet que sincronizó las actividades de muchas de las agencias de seguridad del continente y orquestó una campaña internacional de terror y asesinato.

Según el embajador de Washington en Paraguay, los jefes de esas agencias se mantenían en contacto los unos con los otros a través de una instalación de comunicaciones de Estados Unidos en la Zona del Canal de Panamá que cubre toda Latinoamérica. Esto les permitió coordinar información de inteligencia entre los países del cono sur. Justo este mes, el jefe de seguridad de Pinochet, el general Manuel Contreras, que sirve una condena a prisión de 240 años en Chile por una amplia variedad de violaciones de derechos humanos, dio una entrevista a la televisión en la que confirmó que el director adjunto de la CIA en aquel entonces, general Vernon Walters (que sirvió bajo el director George H.W. Bush), estaba plenamente informado sobre las actividades internacionales de la Operación Cóndor.

Tortura

La tortura es el espíritu animador de esta triada, el más vil de esta vilísima trinidad. En Chile, los esbirros de Pinochet mataron o desaparecieron a miles pero torturaron a decenas de miles. En Uruguay y Brasil, el Estado no sólo hizo desaparecer a cientos, pero el temor a la tortura y la violación se convirtió en un modo de vida, particularmente para los políticamente involucrados. La tortura, aún más que las desapariciones, tenía más que el propósito de hacer hablar a una persona, sino de hacer que todos los demás se callaran.

Ahora, Washington ya no puede negar que sus agentes en Latinoamérica facilitaron, excusaron, y practicaron la tortura. Desertores de los escuadrones de la muerte han descrito la instrucción dada por sus tutores estadounidenses, y los supervivientes han testificado de la presencia de estadounidenses en sus sesiones de tortura. Un manual de tortura del Pentágono, distribuido en por lo menos cinco países latinoamericanos, describía extensivamente procedimientos coercitivos desarrollados para destruir la capacidad de resistir.

Esos manuales para uso en el terreno fueron compilados utilizando información obtenida de experimentos de control de la mente y de choques eléctricos realizados en los años cincuenta por encargo de la CIA. Precisamente como los memorandos de la tortura de la actual guerra contra el terror teorizan sobre la diferencia entre dolor y dolor severo, daño psicológico y daño psicológico duradero, esos manuales se esforzaban por regular la aplicación del sufrimiento. La amenaza de infligir dolor puede provocar temores más dañinos que la sensación inmediata de dolor, decía un manual.

Sobre todo hay que ser eficiente, dijo el consejero policial estadounidense Dan Mitrione, asesinado por los revolucionarios uruguayos Tupamaros en 1970 por entrenar a las fuerzas de seguridad en los aspectos más refinados de la tortura: Hay que causar sólo el daño estrictamente necesario, ni un poco más. Mitrione enseñaba por demostración, según se dice torturando hasta la muerte a gente sin vivienda fija secuestrada en las calles de Montevideo. En todo caso tenemos que controlar nuestros caracteres, decía. Hay que actuar con la eficiencia y la limpieza de un cirujano y con la perfección de un artista.

Florencio Caballero, después de escapar del tristemente notorio Batallón 316 hondureño al exilio en Canadá en 1986, testificó que los instructores estadounidenses le instaron a infligir dolor psicológico, no físico, para estudiar los temores y debilidades de un prisionero. Obligue a la víctima a estar de pie, enseñaron los estadounidenses a Caballero, no la deje dormir, manténgala desnuda y aislada, ponga ratas y cucarachas en su celda, déle comida mala, sírvale animales muertos, tírele agua fría, cambie la temperatura. ¿Suena conocido?

Sin embargo, como demostró de modo tan claro Abu Ghraib y como los vídeos destruidos de interrogatorios de la CIA habrían indudablemente dejado por lo menos igual de claro, no es siempre posible mantener una distinción entre la tortura psicológica y la tortura física. Como lo admitió un manual, si un sospechoso no reacciona, hay que realizar la amenaza del dolor directo. Una de las víctimas de Caballero, Inés Murillo, testificó que sus aprehensores, incluyendo a por lo menos un agente de la CIA su participación fue confirmada en un testimonio en el Senado del director adjunto de la CIA la colgaron desnuda del cielo raso, la obligaron a comer pájaros muertos y ratas crudas, la hicieron estar de pie durante horas sin dormir y sin permitirle que orinara, le lanzaron agua helada a intervalos regulares durante períodos prolongados, la golpearon hasta ensangrentarla, y le aplicaron choques eléctricos en su cuerpo, incluyendo sus genitales.

Todo vale

Inés Murillo pertenecía indudablemente a la clase torturable de Greene. Sin embargo, Greene escribió en tiempos más corteses. Actualmente, cuando se trata de tortura, todo vale.

Los ideólogos de la guerra contra el terror, como el profesor de derecho en Berkeley, John Yoo, han trabajado duro para limitar la definición de lo que es tortura, expandiendo así las posibilidades para su aplicación. Han trabajado por lo menos igual de duro por aumentar la cantidad de personas en todo el mundo que puedan ser sometidas a la tortura definiendo a cualquiera que les de la gana como  combatiente enemigo apátrida, y por lo tanto desprotegido por las leyes nacionales e internacionales que prohíben el trato cruel e inhumano. Hasta el antiguo Fiscal General John Ashcroft se declaró potencialmente torturable, al decir recientemente a una audiencia en la Universidad de Colorado que estaría dispuesto a someterse al submarino si fuera necesario.

Las cosas están tan descontroladas que el profesor de derecho de Harvard, Alan Dershowitz quien, en su posición privilegiada en Harvard seguramente se indignaría si lo fueran a torturar, piensa que hay que regular esa práctica, como si se tratara de un acto médico rutinario. Ha sugerido que se faculte a los jueces para que expidan mandatos que permitan a los interrogadores para que inserten agujas estériles bajo las uñas de los dedos para causar un dolor extremadamente agudo sin poner en peligro la vida.

Pinochet, que no temía justificar sus acciones en nombre de la civilización occidental, nunca habría soñado de defender la tortura de un modo tan descarado como Dick Cheney, respaldado por teóricos legales como Yoo. Al mismo tiempo, historiadores revisionistas, como Max Boot, y eruditos como Robert Kaplan de Atlantic Monthly, reescriben la historia, pretendiendo que operaciones como el Programa Phoenix en Vietnam o los escuadrones de la muerte en El Salvador, fueron tácticas efectivas, moralmente aceptables y deberían ser emuladas en la actual Guerra contra el Terror.

Pero este tipo de promiscuidad tiene sus riesgos. En Latinoamérica, la palabra desaparecido llegó a denotar no sólo la persecución sino el repudio moral, cuando madres e hijos de los desaparecidos condujeron un movimiento continental para restaurar el vigor de la ley. Llevan a tener la esperanza de que algún día la red mundial de represión armada por el gobierno de [Washington] sea tan desacreditada como lo es actualmente la Operación Cóndor en Latinoamérica. Como escribiera Greene hace medio siglo, en la víspera de la caída de otro famoso torturador, Fulgencio Batista de Cuba, es un verdadero peligro para todos cuando cambia lo que es aterrador.

http://www.tomdispatch.com/post/174873/greg_grandin_on_the_torturable_and_the_untorturable

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