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Autor: Ángeles Maestro (página 1 de 1)

Las contradicciones entre la Unión Europea y Estados Unidos y el Plan de Paz de Trump para Ucrania

A las 24 horas de hacerse público el Plan de Paz de Trump para Ucrania, Zelenski dirige un mensaje a su pueblo en el que prácticamente anuncia que Estados Unidos. le ha dado un ultimátum: “o la pérdida de dignidad o el riesgo de perder un socio clave; 28 puntos complicados o un invierno extremadamente duro” (1). Del conjunto del mensaje se deduce que “por duro que sea”, peor sería no aceptarlo.

En este sentido la difusión de las informaciones, precisamente ahora, sobre la corrupción de la cúpula de poder en Ucrania, Zelenski incluido, cuando es un hecho bien conocido desde hace años, ha servido de chantaje político para volcar las voluntades de la cúpula de Kiev hacia el acuerdo.

Acerca de la posición de Rusia no hay ningún misterio. Sus líneas rojas son las que planteó en Estambul en 2022 y que viene repitiendo desde entonces como objetivos innegociables de la Operación Militar Especial: protección de la población del Donbass y demás comunidades de lengua y cultura rusa, y desmilitarización, neutralidad y desnacificación de Ucrania. Todo ello en el marco de garantizar la seguridad de Rusia cercada militarmente de forma progresiva por la OTAN desde la desaparición de la URSS en 1991.

A pesar del silencio cauteloso del Kremlin ante la propuesta, o precisamente por eso, es evidente que el plan responde a lo acordado entre Putin y Trump en Alaska en su reunión del pasado mes de agosto.

Tanto entonces como ahora, ni Ucrania ni la Unión Europea han participado en la negociación; se les ha colocado ante hechos consumados.

El acuerdo pone a la Unión Europea en una situación especialmente complicada por cuanto el eje central de su política gira en torno a la prolongación de la guerra en Ucrania “hasta el último ucraniano”, al tiempo que se arma hasta los dientes para una guerra de la OTAN contra Rusia en plazo de pocos años. En realidad, uno de los ejes de esa estrategia es inyectar cantidades descomunales de dinero público a la industria armamentística, intentando así paliar la desindustrialización que asola a la Unión Europea. El otro es la militarización y la intensificación de la represión de unos pueblos que empiezan a rebelarse ante el paro creciente y el deterioro de sus vidas, y a apuntar con huelgas generales contra la economía de guerra.

Para justificar semejante desatino se ha puesto en marcha una asfixiante propaganda de guerra basada en la demonización de Rusia. Ayer mismo, Andrius Kubilius, Comisario de Defensa de la Unión Europea, afirmaba que en “dos años o tres Rusia podría atacar aeropuertos españoles y afectar gravemente al turismo” (2); y hace dos días el Jefe de Estado Mayor de Francia declaraba que la población debía prepararse para ver morir a sus hijos en la guerra contra Rusia (3).

No cabe duda de que el Plan de Paz en Ucrania es un poderoso torpedo en la línea de flotación de la Unión Europea. El hundimiento de la cotización en bolsa de las empresas de armamento refleja la gravedad del asunto. La Comisión Europea y sus gobiernos se quedan sin el argumento central de que “Rusia nos va atacar a todos” con lo que justificaban la prioridad absoluta de la “seguridad” por encima de las pensiones, los servicios públicos, el trabajo o incluso la vida de los jóvenes.

Pero, ¿qué razones hay para que Estados Unidos haya presionado decisivamente a Ucrania para la implementación de un Plan de Paz que, en líneas generales, acepta los objetivos fundamentales de Rusia?

Desde luego nada tienen que ver con el supuesto pacifismo de un Trump dispuesto a ganarse el año próximo el premio Nobel de la Paz. Las razones son las siguientes:

La primera es la constatación de la victoria clamorosa de Rusia en el frente de batalla a pesar de las ingentes cantidades de armamento, instructores militares y tropas especiales suministradas por la OTAN. Contra esta evidencia, el régimen de Kiev y la Unión Europea han estado inventando “victorias”, repetidas como loros por los medios de comunicación. Necesitaban esas mentiras, los de Zelenski para seguir recibiendo dinero, y la Unión Europea, para justificar esas mismas transfusiones de armas y de fondos públicos.

La segunda es que Estados Unidos, inmerso en una gravísima crisis económica, no puede seguir manteniendo a costa del presupuesto público el apoyo militar y económico a una guerra que no sólo no le conviene sino que, como veremos más adelante, contraviene sus intereses. Por otro lado, el negocio de su complejo militar-industrial está bien asegurado con una Unión Europea que ya se ha comprometido con Trump a comprar masivamente armas a la industria militar norteamericana. Si las usan o no, no es su problema.

La tercera es la que probablemente ha presionado más directamente para acabar con el conflicto a la mayor brevedad posible. Trump, como los gobiernos de la Unión Europea, es la terminal política de los intereses de las grandes multinacionales. La diferencia es que Estados Unidos tiene la capacidad de someter a la Unión Europea e imponer sus objetivos.

Una vez garantizados los beneficios de las grandes armamentísticas norteamericanas con los presupuestos europeos, los grandes fondos de inversión se aprestan a lanzarse sobre Ucrania. Unos, como Blackrock, para “reconstruirla”. ¿Recuerdan Iraq? Otros son propietarios de grandes extensiones de tierras en Ucrania cuya explotación no se compagina bien con la guerra. En este informe (4), “se identifica a muchos inversores destacados, entre ellos Vanguard Group, Kopernik Global Investors, BNP Asset Management Holding, NN Investment Partners Holdings, propiedad de Goldman Sachs, y Norges Bank Investment Management, que gestiona el fondo soberano de Noruega. Varios grandes fondos de pensiones, fundaciones y dotaciones universitarias estadounidenses también han invertido en tierras ucranianas a través de NCH Capital, un fondo de capital privado con sede en Estados Unidos”.

Grandes multinacionales como Bayer-Monsanto, Cargill o Dupont tienen grandes intereses en la producción de semillas, pesticidas y fertilizantes.

Finalmente, Estados Unidos y Ucrania firmaron en julio pasado un acuerdo para la explotación de minerales estratégicos por parte de empresas de Estados Unidos. Con esa finalidad se creó un Fondo Común de Inversiones, con dotaciones económicas de ambos países, destinado a favorecer inversiones de empresas norteamericanas. Este acuerdo sobre “tierras raras”, clave para Estados Unidos, serviría como “reembolso” de los miles de millones de dólares transferidos por Washington a Ucrania.

Los datos anteriores explican con claridad que la fracción dominante de la oligarquía imperialista considera que, hoy por hoy, es un negocio más interesante vampirizar los recursos ucranianos, para lo cual necesitan que los misiles rusos dejen de caer sobre las infraestructuras ucranianas, que continuar la guerra. Su representante político, la administración republicana, ha jugado así también el papel de quitarse posibles competidores europeos, como Polonia, interesados en un supuesto reparto de Ucrania.

(1) Mensaje de Zelenski al pueblo: Este es uno de los momentos más difíciles en la historia de Ucrania.
(2) https://as.com/actualidad/politica/la-advertencia-del-comisario-de-defensa-de-la-ue-rusia-puede-lanzar-drones-sobre-los-aeropuertos-espanoles-f202511-n/
(3) https://www.france24.com/es/francia/20251120-frente-a-los-alcaldes-de-francia-el-jefe-del-estado-mayor-prepara-a-la-poblaci%C3%B3n-para-la-guerra
(4) https://www.oaklandinstitute.org/sites/default/files/files-archive/takeover-ukraine-agricultural-land.pdf

La UE se pone el casco de guerra y nos encamina al abismo

Los vientos de guerra sacuden Europa con fuerza creciente.

Tras la más que previsible derrota de la OTAN en Ucrania a manos de Rusia se reproducen las declaraciones, tanto del secretario general de la Alianza, Jens Stoltemberg, como de todos y cada uno de sus vasallos gobiernos de la UE. Como loros, reiteran que la derrota de Rusia es indispensable para la seguridad y estabilidad de Europa, que la guerra con Rusia es inevitable y que es necesario prepararse para ella a corto plazo. La propaganda de guerra más ramplona repite machaconamente desde los grandes medios de comunicación, propiedad de las grandes corporaciones, que Rusia, encabezada por el malvado Putin, va a invadir Europa.

La realidad es que el imperialismo sionista anglosajón (estructura de poder poder político, económico, militar, mediático y cultural que representa los intereses de la oligarquía integrada por los grandes fondos de inversión, bancos y multinacionales) con la complicidad de los gobiernos de la UE, se dispone a acometer, en suelo europeo, su objetivo estratégico desde hace más de un siglo: desmembrar y dominar Rusia, para después adueñarse de China. El momento ha llegado y el tiempo les apremia cuando la crisis capitalista se ceba sobre todo en unos EEUU y en una UE que ven cómo sus intereses, basados en la política de las cañoneras, se ven confrontados por otro tipo de alianzas dirigidas precisamente por un país con enormes recursos y avanzada tecnología armamentística, como Rusia, y por otro que aúna recursos y un poderoso desarrollo industrial y bvccomercial, China.

La preparación del ataque que la OTAN proyecta contra Rusia, verdadero leitmotiv de la creación de la Alianza hace ahora 75 años, se ha venido gestando por EEUU desde la desaparición de la URSS, en torno a tres procesos:

— la incorporación a la Alianza de los países de la órbita de la URSS, iniciada por decisión del presidente Clinton, vulnerando acuerdos oficiales con Rusia (1)

— el golpe de Estado del Maidán, la violación de los Acuerdos de Minsk, la provocación a Moscú para que entrara en la guerra de Ucrania y el bloqueo a las conversaciones de paz en Turquía en abril de 2022.

— y, sobre todo, la cancelación de las históricas y profundas relaciones económicas y comerciales de los países de la UE, sobre todo de Alemania, con Rusia.

Este último asunto es la gran victoria que puede apuntarse el imperialismo anglosajón, representante de la oligarquía occidental. La destrucción de empresas provocada deliberadamente por la pandemia Covid, mediante un injustificable – desde el punto de vista epidemiológico – cierre de la economía, se ha continuado mediante decisiones políticas, obviamente intencionadas, tales como:

— la elevación de los tipos de interés para combatir una inflación en buena medida creada artificialmente

— el brutal aumento de los precios de la energía, consecuencia directa del sabotaje de los gaseoductos que proporcionaban gas ruso, barato y de calidad, perpetrado por el mismo imperialismo anglosajón y que la UE se ha negado a investigar

— las políticas “verdes” de la UE que subvencionan con los Fondos Next Generation a grandes multinacionales para la transición energética y multan a quienes no pueden incorporar la tecnología controlada por esas mismas corporaciones

El resultado ha sido la desindustrialización de la UE, sobre todo de Alemania, acelerada también por el traslado de grandes empresas europeas a EE.UU buscando menores costes financieros y energéticos e incentivada por la subvenciones previstas por Washington a empresas que allí se radiquen mediante la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) (2). A ello se ha unido la destrucción masiva de pequeñas y medianas empresas con la correspondiente centralización y concentración de capital, dirigida y planificada desde la UE y ejecutada servilmente por los gobiernos, al tiempo que transferían a manos llenas fondos públicos, los Next Generation, a las grandes multinacionales.

Esas son exactamente las políticas contra las que legítimamente protestan los agricultores, ganaderos y pescadores y que son las mismas que, con la complicidad activa de gobiernos y grandes sindicatos, destruyeron la mayor parte de la industria pesada, la minería, los astilleros, la agricultura y la ganadería, durante la “reconversión” de los años 80 y 90. El gran sarcasmo esgrimido entonces como justificación fue que todo ello, junto a la incorporación de España a la OTAN, era el peaje necesario para entrar en “Europa”, el paraíso de los derechos sociales y laborales. Una vez comprobado en qué consiste realmente ese edén, el mantra usado ahora para justificar políticas cuyo objetivo es engordar los beneficios de las grandes corporaciones mientras destruyen las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los seres humanos, es “la protección de la naturaleza” que esas mismas multinacionales destruyen.

La economía de guerra: recortes sociales, grandes negocios y corrupción

Sobre esta Europa en fase acelerada de autodestrucción y otra vez vendida por sus gobiernos a los intereses de potencias extranjeras (antes rindió vasallaje a Hitler y ahora al imperialismo anglosajón), se cierne otra vez la amenaza de guerra mundial. Sin poder esgrimir justificación creíble alguna – nadie en su sano juicio puede creer que Rusia vaya a tacar a un país de la OTAN – los líderes europeos, compitiendo entre sí en servilismo y estupidez, llaman a los pueblos a “prepararse para la guerra”.

Mientras la pobreza se extiende en los barrios obreros, los desahucios prosiguen ejecutados por los mismos bancos que fueron rescatados con decenas de miles de millones de dinero público y los suicidios muestran el rostro más terrible del sufrimiento humano, los gobiernos de la UE, incluido de forma destacada el del PSOE- Sumar, declaran la economía de guerra.

Pero, ¿qué es la economía de guerra? La economía de guerra significa que la prioridad absoluta de toda la sociedad es destinar recursos a la industria militar, todo ello cuando ya en 2023 el gasto militar se incrementó en un inédito 25%, alcanzando los 28.000 millones de euros que es más de un tercio del gasto sanitario público. Quiere decir que van a recortar, aún más, el gasto social en pensiones, desempleo, sanidad, educación, servicios sociales, etc., para destinarlo a la compra de armamento y suministros militares. Supone preparar grandes ejércitos y volver al servicio militar obligatorio, cuyo establecimiento se debate abiertamente en los diferentes países de la UE (3). Significa que el complejo militar industrial, los fabricantes de armas y de todo tipo de tecnología militar, incluida la industria farmacéutica, empresas privadas en su totalidad que de forma mayoritaria son propiedad de las grandes multinacionales anglosajonas del sector, van a multiplicar sus ya fabulosas ganancias. Al mismo tiempo los poderosos grupos de presión de la industria armamentística, que controlan los puntos clave del poder, van a influir decisivamente para que la guerra, su gallina de los huevos de oro, siga bien alimentada, mientras nos encaminan al precipicio.

Una confrontación abierta y directa de la OTAN con Rusia, que probablemente ésta sola no pudiera soportar, supondría que ante una amenaza directa para su existencia – como ya ha anunciado el Kremlin – utilizaría sus armas nucleares. Esas armas nucleares tácticas llegarían a países europeos, los cuales a su vez responderían, dando lugar al uso de armas nucleares estratégicas con capacidad de ocasionar la muerte a centenares de millones de personas. Este es el siniestro juego al que tienen la intención de abocarnos estos gobiernos lacayos, aprendices de brujo con casco de guerra.

Todo este engranaje anida sobre un enorme conglomerado de corrupción política que sirve al mismo tiempo para engrosar los negocios y para establecer mecanismos de control social que cada vez se parecen más al fascismo.

Por ejemplo:

— La coerción a la vacunación con fármacos experimentales, estuvo precedida en la UE por la compra de miles de millones de dosis de Pfizer y otras multinacionales, decidida mediante contratos hasta hoy secretos, por la presidenta de la Comisión Europea Úrsula Von der Leyen. Esta mujer, acusada formalmente de corrupción por la compra de vacunas, está casada con un alto cargo de Pfizer y su hijo era a su vez directivo de la empresa McKinsey que diseñó la propaganda mundial para imponer la vacunación.

— La misma Von der Leyen, antes de ser presidenta de la Comisión Europea, fue ministra de Defensa en Alemania y sigue investigada por corrupción. Tras las elecciones europeas pretende seguir en el cargo cinco años más para, entre otras cosas, reforzar la industria militar, nombrar un Comisario Europeo de Defensa y que la UE realice, con los fondos rusos depositados en bancos europeos y bloqueados por las sanciones, compras militares conjuntas, ya que “hay que gastar más y gastar mejor”. Las acusaciones repetidas de corrupción contra ella, no parecen representar obstáculo alguno.

— A escala local, el gobierno PSOE – Podemos, ahora con Sumar en el Ministerio de Sanidad y los gobiernos de las CC.AA. apoyados por las izquierdas institucionales y extraparlamentarias, impusieron las mascarillas obligatorias, sin informe técnico que sustentase su utilidad, mientras una red mafiosa que incluye varios ministerios y gobiernos autonómicos, hacía su agosto con su venta, con la correspondiente cadena de sobornos.

La subcontratación de la censura y el refuerzo del control social

Como la historia nos enseña, el recurso del capitalismo a la destrucción y a la guerra para gobernar sus crisis, genera situaciones de desestabilización social que podrían poner en riesgo los poderes establecidos.

En estas situaciones que suponen objetivamente una agudización de la lucha de clases, la preparación para la guerra implica un reforzamiento excepcional de los mecanismos de control social. A ese objetivo deben servir, si consiguen aprobarlo en mayo de este mismo año, el Tratado de Pandemias y las Enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional de la OMS que en esencia pretende erigir a su director en autoridad sanitaria mundial con potestad para imponer las medidas implementadas durante la pandemia como normas de obligado cumplimiento a escala mundial.

Además de la Ley de Servicios Digitales, una nueva vuelta de tuerca se prepara para reforzar la censura y la manipulación informativa de cara a las elecciones europeas del 9 de junio. En el “paraíso de las libertades” hace tiempo que además de la dictadura del dinero -sólo la burguesía tiene grandes medios de comunicación- se ha pasado a la restricción de derechos fundamentales como el derecho a la información y a la libertad de expresión utilizando mecanismos de censura coordinada entre los grandes medios –ya implementados durante la pandemia– y reforzados con la guerra en Ucrania. Para dar idea del sometimiento de las fuerzas políticas baste mencionar que la decisión de censurar en la UE a Rusia Today y Sputnik, o la creación en 2022 por el gobierno PSOE – Podemos de un Foro contra la Desinformación dirigido por el general Ballesteros, no han suscitado ninguna reacción política.

Este año 2024 tendrán lugar tres elecciones ante las que, a pesar de que pudiera parecer que la oligarquía tiene todo controlado, empieza a hablarse de adoptar medidas excepcionales.

En Gran Bretaña, en fecha aún por fijar, habrá elecciones generales y en EEUU, presidenciales en el mes de noviembre. La probabilidad creciente de que D. Trump pudiera ganarlas, el trastocamiento de alianzas y objetivos que ello pudiera ocasionar, especialmente en relación con Rusia, alimenta los rumores de que pudieran suspenderse las elecciones, hecho inédito en la historia de EEUU, con el pretexto de la “injerencia rusa”.

Ante las elecciones europeas, entre las élites gobernantes, empieza a crecer el miedo a que, tal y como está sucediendo con los agricultores (en Bruselas embistieron con sus tractores las vallas de protección durante una reunión del Consejo de Ministros de la UE y Macron fue duramente increpado en una feria agrícola), del malestar social cobren fuerza organizaciones políticas que rechazan la OTAN y el incremento de los gastos militares. Ante este riesgo, la supuesta Europa democrática se arranca otra careta. Una empresa estadounidense, de Silicon Valley, Meta, propietaria de Facebook, Instagram y Threads, se dispone a ejercitar el control y la censura en las elecciones al Parlamento Europeo, al parecer de motu proprio, pero obviamente con la aquiescencia de la Comisión Europea. Sin el menor pudor, a cara descubierta, Meta cuenta cómo se prepara para ello (4).

Esto es lo que dice sobre sus preparativos:

“A medida que se acerquen las elecciones, activaremos un Centro de Operaciones Electorales para identificar amenazas potenciales y contrarrestarlas en tiempo real […] Hemos firmado un acuerdo tecnológico para combatir la difusión de contenido engañoso de IA en las elecciones. Después de haber intervenido en 200 elecciones en todo el mundo, según dicen. Desde 2016, hemos invertido más de 20 mil millones de dólares en seguridad y protección y cuadriplicamos el tamaño de nuestro equipo global que trabaja en este área hasta alrededor de 40 000 personas. Esto incluye 15.000 revisores de contenido que revisan contenido en Facebook, Instagram y Threads en más de 70 idiomas, incluidos los 24 idiomas oficiales de la UE”. Por si cabía alguna duda, cuentan cómo trabajan: “No permitimos anuncios que incluyan contenido desacreditado. Tampoco permitimos anuncios dirigidos a la UE que disuadan a la gente de votar en las elecciones; poner en duda la legitimidad de la elección; contener afirmaciones prematuras de victoria electoral; y poner en duda la legitimidad de los métodos y procesos de elección, así como su resultado. Nuestro proceso de revisión de anuncios tiene varias capas de análisis y detección, tanto antes como después de que un anuncio se publique”.

Por si alguien se olvidó, las redes sociales son empresas privadas, no son independientes, no son nuestras. Lo relativamente nuevo, lo que pone de manifiesto cómo se pisotean los supuestos derechos fundamentales, es que, al igual que ocurrió con el Covid, después con la guerra de Ucrania y ahora con las elecciones europeas, los gobiernos incorporan a un emporio estadounidense como Meta, a las tareas de censura y manipulación informativa en redes sociales que ya venían haciendo de forma especializada empresas como, en el Estado español, maldita.es y newtral- Ana Pardo – La Sexta.

Estos mecanismos que, habitualmente, llevan a cabo los servicios secretos, ahora se subcontratan con empresas privadas extranjeras. Verdaderamente, los fenómenos, en su desarrollo, muestran su propia esencia. La UE expresa cada vez más su naturaleza de burocracia oligárquica contra los intereses populares y que, al servicio de una potencia extranjera, está decidida a provocar una guerra mundial. Los pueblos, casi a tientas, empiezan a vislumbrar el abismo al que la oligarquía burguesa los conduce, a la espera de que surja con la fuerza necesaria una organización política que represente una alternativa socialista al capitalismo imperialista, que en todo caso debe partir de la salida de la UE y la OTAN. Esa tarea sólo puede llevarla a cabo una clase obrera -hoy obnubilada y maniatada por el reformismo otanista, político y sindical– que sea consciente de su misión histórica de acabar con el sistema capitalista que, en su agonía, es más criminal que nunca. En su éxito nos va la vida.

— ¿Y usted no cree que la verdad, si es tal, se impone también sin nosotros?
— G. Galilei: No, no y no. Se impone tanta verdad en la medida en que nosotros la imponemos. La victoria de la razón sólo puede ser la victoria de los que razonan.
(Galileo Galilei. Bertolt Brecht)

(1) https://nsarchive.gwu.edu/document/16116-document-05-memorandum-conversation-between
(2) La Ley de Reducción de la Inflación (IRA), en vigor desde marzo de 2023, destina hasta 369.000 millones de dólares (más de 341.000 millones de euros) en créditos fiscales, reembolsos directos y subvenciones para ayudar a las empresas a invertir y producir tecnología verde, como turbinas eólicas, paneles solares, bombas de calor y vehículos eléctricos.
Esas cuantiosas ayudas, que se repartirán a lo largo de los próximos diez años, sólo se concederán si estos productos se procesan y ensamblan mayoritariamente en Norteamérica.
(3) https://www.dw.com/es/europa-debate-el-regreso-del-servicio-militar-obligatorio/a-65858730
(4) https://about.fb.com/news/2024/02/how-meta-is-preparing-for-the-eus-2024-parliament-elections/

Dos acontecimientos inquietantes: la muerte de Prigozhin y la destitución de Surovikin

Hace pocos días publicaba un artículo “La encrucijada rusa” en el que trataba sobre el conflicto abierto en el aparato del Estado ruso entre quienes representan los intereses de la oligarquía y su objetivo político de “entrar en occidente” y quienes son conscientes de que el interés del imperialismo es destruir Rusia para posteriormente enfrentar a China. Los primeros estan a favor de un final inmediato de la guerra de Ucrania para volver a los antiguos negocios. Su representación en el gobierno sería el Ministro de Defensa, Shoigu, entre otros, y los segundos son más conscientes de que, más allá de Ucrania, el enfrentamiento con el imperialismo es de mucha mayor envergadura y requiere transformaciones de fondo, tanto en el complejo militar-industrial, como, sobre todo, en la conciencia del pueblo ruso.

La rebelión de los Wagner puso en evidencia estas tensiones. Los análisis de quienes mejor conocen los intereses en juego identifican a Putin –no como el todopoderoso presidente que estúpidamente identifican los medios occidentales– sino como el obstáculo a batir por quienes representan los intereses de la oligarquía pro–imperialista. Así mismo, los vaivenes de Prigozhin días antes de su rebelión y la decisión de llevarla a cabo, revelarían que éste temía por su vida y que además sus temores no carecían de fundamento.

La derrota de Prigozhin fue también la de Putin, que lo habia promovido y sustentado, y la victoria de quienes dentro del aparato del Estado son más cercanos a los intereses de “occidente”. La inteligente y oportuna intervención de Lukashenko salvó temporalmente la situación, que normalmente hubiera acabado –cuando menos– con Prigozhin en la cárcel acusado de alta traición.

Las tensiones –lucha de clases– en el interior de las fuerzas armadas llevó a que la rebelión de Prigozhin fuese apoyada, entre otros por el general del Ejercito Serguei Surovikin. Surovikin, militar de carrera, sin vinculación alguna con la oligarquía, Heróe de la Fedración Rusa por sus victorias en Siria contra el terrorismo yihadista, comandante del Ejército Sur en Ucrania con improtantes victorias y considerado como héroe popular en Rusia.

Hoy, aparecen dos noticias:

— la destitución de sus cargos de Surovikin, sin aparición pública desde la rebelión de los Wagner, y su puesta a disposición del Ministerio de Defensa.
— la muerte de Prigozhin al estrellarse el avión en que viajaba cerca de la ciudad rusa de Tver.

Hoy, lo último que publicó Prigozhin antes de morir y después de conocer la destitución de Surovikin es lo siguiente relativo a la participación de éste en el intento de golpe de estado comunista contra Gorbachov el 21 de agosto de 1991. Dice así:

“El 21 de agosto de 1991, catorce vehículos de combate de infantería, circulan por el Anillo de los Jardines (Moscú). El batallón está comandado por el capián Surovikin, futuro comandante del grupo combinado de tropas rusas en Ucrania.

A la entrada del túnel, la columan se topa con una barricada de varios coches. Los soldados disparan al aire y embisten la barricada. La columna entra en el túnel. Como consecuencia de su participación en el intento de golpe, Surovikin pasó 7 meses en prisión. El estatus de su columna era el de Patrulla del Ejército soviético. Surovikin tenía 24 años. Después de 32 años, el general Serguei Vladimirovich Surovikin, vuelve a tener libertad limitada”.

La derrota del intento de insurrección de los Wagner va más allá de los sucesos del 24 de junio y las tensiones no han terminado de estallar.

(1) https://cnc2022.wordpress.com/2023/08/21/la-encrucijada-rusa/
(2) https://rossaprimavera.ru/video/8f42bc3f

La encrucijada rusa

En Rusia es muy conocida esta frase atribuida a Pushkin: Si quieres escuchar tonterías, deja que un europeo hable sobre Rusia. Y es cierto, sobre todo en el caso de las élites políticas occidentales. Probablemente por eso han perdido una tras otra las guerras contra ella, a pesar de los gigantescos aparatos bélicos desplegados.

Para las organizaciones políticas revolucionarias -sobre todo para aquellas que han comprendido la esencia imperialista de la guerra de la OTAN contra Rusia que usa como ariete el fascismo ucraniano– es vital intentar analizar la complejidad y las contradicciones de la Rusia actual, por muchas razones que no voy a enumerar, pero sobre todo, porque está actuando en primera línea.

Sin atribuirme la capacidad de comprender en profundidad los procesos en juego en ese enorme país, si creo que es posible trazar algunas líneas de estudio tomando como referencia a analistas y escritores que además de dedicarse con clarividencia a desentrañar la realidad de su país, consideran, como la mayoría de la población rusa y bielorrusa, que el hundimiento de la URSS fue una inmensa catástrofe. Sin duda, el más lúcido de los que he podido consultar es Serguei Kurginyan, dirigente del movimiento político “Esencia del Tiempo” (1), y a sus análisis me remito en muchas de las consideraciones que aquí transmito.

Treinta años después del hundimiento de la URSS, la guerra en Ucrania, y sobre todo las posibilidades de que se transforme en un conflicto de larga duración, están obligando a la sociedad rusa a despertar de un prolongado letargo basado en las falsas ilusiones de “entrar en occidente” o al menos, de mantener relaciones amistosas con él. Por otra parte, la rebelión militar dirigida por el líder del grupo Wagner, Yevgeni Prigozhin, el pasado mes de junio, ha puesto de manifiesto debilidades y contradicciones profundas presentes en la propia estructura del Estado que, de no resolverse positivamente, podrían poner en cuestión la victoria de Rusia en una guerra larga, más allá de Ucrania, que, con toda la razón, se considera como existencial.

Sin entrar a valorar en este artículo las causas internas y externas del colapso de la URSS, quiero destacar algunos hechos que contribuyen a explicar la situación actual: la destrucción de la estructura social se realizó en un tiempo récord, se demolieron los aparatos del estado soviéticos para sustituirlos por otros proclives a occidente, se cerraron miles de empresas y se privatizó buena parte de ellas. Las consecuencias fueron brutales para la población. Según el CIDOB: “En 1995 el índice de mortalidad creció un 70% por comparación con el año 1989, llegando a la cifra de sobremortalidad de 2,2 millones de personas al año” (2). Los suicidios, los asesinatos, las drogas, las mafias, el alcoholismo, el abandono de niños, la morbilidad por enfermedades prácticamente erradicadas, etc, reflejan el desplome total de una sociedad.

Stuckler, D., King, L. P. y Basu, S. (2008). International Monetary Fund Programs and Tuberculosis Outcomes in Post-Communist Countries. PLos Medicine 5 (7): e143. DOI: 10.1371/journal.pmed.0050143Estos hechos no sucedieron en toda la URSS. En Bielorrusa, Lukashenko, viendo el desastre, no sólo no privatizó empresas y servicios, sino que revirtió las pocas privatizaciones realizadas. La gráfica que sigue, que relaciona la mortalidad por tuberculosis entre países de las ex URSS que siguieron las políticas del FMI (todos excepto Bielorrusia) y los que no las siguieron es suficientemente explícita.

Un técnico estadounidense destinado a Rusia en la época se expresaba así: “Me di cuenta rápidamente de que el plan de privatizaciones de la industria rusa se iba a llevar a cabo de la noche a la mañana, con costes muy altos para centenares de miles de personas […] Se iban a fulminar decenas de miles de empleos. Pero además las fábricas que iban a cerrar proveían a la población de escuelas, hospitales, atención sanitaria y pensiones de la cuna a la tumba. Informé de todo esto en Washington y les dije que allí no iba a quedar red alguna de seguridad social. Comprendí claramente que se trataba precisamente de eso; querían eliminar todos los restos posibles del estado para que no volviera el Partido Comunista” (3).

La desaparición de la URSS fue una hecatombe social. No sólo se destruyeron en un tiempo récord las estructuras del estado soviético –como si los dirigentes imperialistas hubieran leído “El estado y la revolución”- se demolió modo de vida y se intentó aniquilar la identidad de su pueblo.

La vivencia de todo este desastre, el imperialismo lo llamó “terapia de choque”, ocasionó en la población un trauma severo en todos los órdenes que no se ha rehabilitado. Kurginyan, que viene analizando este proceso en profundidad, lo llama “heridas en la conciencia”, y valora que “la conciencia deformada pierde su adecuación y no puede comprender normalmente lo que ocurre en el tiempo y en el espacio” (4).

Sobre esa profunda herida social se erigió la Rusia postsoviética. Se construyó una sociedad amnésica y anestesiada, con un profundo vacío ideológico, que en parte ocupó la iglesia ortodoxa (5), sobre la ausencia de todo proyecto colectivo en una sociedad en la que lo comunitario –más allá de la superestructura política- estaba profundamente inscrito en la conciencia popular. A ello se sumaron las insultantes desigualdades sociales producto del robo impune de empresas socializadas y la degradación científica, cultural y educativa.

La destrucción, autodestrucción, de las fuerzas productivas rusas de alta tecnología es uno de los factores determinantes de la profunda regresión sufrida por la Rusia postsoviética. Como señala Kurginyan, ningún otro país, en ningún proceso político, ha hecho algo parecido. Quizás ahora, habría que incorporar a la UE a esas excepciones históricas de autoaniquilación productiva, exactamente bajo el mismo hegemón.

En definitiva, los aparatos del Estado de esa Rusia mutilada y desestructurada, estaban, y lo están en buena mediada, controlados por élites políticas y económicas, preparadas y dirigidas desde mucho tiempo antes por estructuras como el Club de Roma, o la soviética “Firma” (6). Estas élites fueron las que dirigieron la demolición de la URSS y las que, además de apropiarse de gran parte de los recursos del país, actuaron como valedores de las políticas del imperialismo para Rusia. Este nuevo poder, gestado desde el interior de las estructuras del Estado ruso modificó totalmente su naturaleza; el Ejército, el más sovietizado, constituye una excepción relativa. Esta oligarquía, política y económica, y el correspondiente engranaje del Estado, ha estado trabajando durante treinta años para el objetivo que se presentó como un sueño dorado: “entrar en occidente”.

Los cambios paulatinos en la política exterior de Rusia

Desde la desaparición de la URSS, EEUU – secundado de forma contradictoria por la UE hasta su subordinación absoluta actual a la OTAN y apoyado de forma cada vez menos encubierta por el Estado sionista – fue arrasando uno tras otro países cuyos gobiernos no se sometían a sus designios: Iraq (1991, 2003), Yugoslavia (1999), Afganistán (2001), Libia (2011).

Hasta el caso de Libia, en todo este sangriento proceso, la representación rusa en el Consejo de Seguridad de la ONU votó a favor de todas las resoluciones que amparaban las criminales agresiones militares del imperialismo, incluida la Resolución 1244 de 1999 que daba vía libre a los bombardeos de la OTAN sobre la nación hermana de Yugoslavia.

La destrucción completa a manos de la OTAN de Libia en 2011, el país más desarrollado de África y que sustentaba importantes proyectos de soberanía para el continente, también fue avalada por el CS de la ONU, pero esta vez China y Rusia se abstuvieron.

Este momento marca un punto de inflexión en la política exterior Rusa que alineada con China, ha vetado a partir de entonces todos los proyectos de resolución presentados por el imperialismo euro-estadounidense para avalar su intervención militar en Siria. Además, como es bien sabido, Rusia aceptó la solicitud de ayuda militar del gobierno sirio que ha contribuido decisivamente a modificar una correlación de fuerzas en la zona, que ya venía gestándose. A este respecto hay que destacar acontecimientos tan importantes en la región como la derrota de Israel en 2006 por una coalición libanesa liderada por Hezbolah y que marca el comienzo del desarrollo del Eje de la Resistencia antimperialista y antisionista (7).

Los intentos de los dirigentes rusos de mantener buenas relaciones con occidente, incluidas sus sorprendentes propuestas de entrada en la OTAN, fueron chocando progresivamente desde 1999, fecha en la que Polonia, Hungría y la República Checa se integran en la Alianza, con la evidencia de que el imperialismo anglosajón no perseguía otra cosa que la desintegración de Rusia previa a su dominación. Doce países de la zona de influencia de la URSS se incorporaron a la Alianza, desde que en 1991 se aprobara un documento (8) suscrito por los ministros de AA.EE. de Reino Unido, EE.UU., Francia y Alemania en el que se le garantizaba a Rusia que la OTAN no se ampliaría hacia el Este.

No se trató sólo de la incorporación de nuevos países. Las sucesivas maniobras militares del OTAN fueron ratificando materialmente lo que los documentos de Seguridad Nacional de EEUU afirmaban con toda claridad: Rusia, seguida inmediatamente por China, era el enemigo principal (9).

Se fue configurando así un cambio progresivo pero radical en la política de alianzas políticas, económicas, militares, culturales, deportivas, etc, que sitúa a Rusia, junto a China, como columnas vertebrales de un frente multipolar, que no hace más que ampliarse sobre la base del respeto a la soberanía y la independencia de los países, frente a un imperialismo que sólo ofrece la política de las cañoneras. Insisto, no obstante, en que todo este proceso se lleva a cabo con grandes contradicciones en el interior de unas estructuras estatales y gubernamentales rusas construidas para objetivos políticos totalmente diferentes.

El golpe fascista de febrero 2014 en Ucrania, diseñado, financiado y organizado por EEUU. y la UE, incluyendo todo tipo de atrocidades como la masacre de la Casa de los Sindicatos de Odesa, la persecución y tortura de la población de cultura rusa o los bombardeos cotidianos de la población civil del Donbas, estaba claramente dirigido contra Rusia. Era una amenaza inminente de guerra, que incluía el ingreso de Ucrania en la OTAN. Aún así, un año después, en 2015, Rusia junto a Francia, Alemania y Ucrania firmó el Acuerdo de Minsk que planteaba una solución negociada al conflicto del Donbas. Ángela Merkel declaró en diciembre de 2022 que no había ninguna intención de cumplir sus condiciones y que tal Acuerdo se firmó para que Ucrania ganara tiempo para armarse (10).

La firma del Acuerdo de Minsk no se produjo porque Rusia fuera engañada, como se suele decir. Fue el último acto de un Estado, construido a la medida de los intereses de occidente, que se resistía a enfrentar la evidencia: el imperialismo anglo-sajón iba a declarar la guerra a Rusia.

La Operación Militar Especial, un camino sin retorno

La decisión del gobierno ruso de intervenir militarmente en Ucrania supone un paso decisivo para en futuro de Rusia. Le conecta directamente con un sentimiento popular que, a pesar de todo, conserva marcado a fuego en su cerebro el recuerdo de los 27 millones de muertos que le costó a la URSS derrotar al fascismo, y que forma parte indeleble de la identidad nacional rusa. Ese sentimiento popular que incluye la reivindicación de la Unión Soviética sin que se haya concretado aún como objetivo político, y que va creciendo cada vez más como muestran hasta las encuestas occidentales, ha sufrido y sufre como propias las masacres de los nazis ucranianos en el Donbas y clamaba por el apoyo militar a sus milicias populares. Implica también el odio creciente a los oligarcas, los denostados “nuevos ricos”, y con él al individualismo consumista identificado con occidente.

El imperialismo juega con los oligarcas como quinta columna. Ellos, que deben a occidente sus fabulosas fortunas y que tan jugosos negocios estaban haciendo con sus bancos y multinacionales, son también los valedores de sus políticas. Por si acaso flaqueaban a la hora de ejercer sus influencias en el Estado, contra ellos se han dirigido buena parte de las sanciones. Sintiendo sus presiones y comprobando las importantes pérdidas sufridas por sus empresas, los mayores magnates como Mordashov (siderúrgica Everstal, minería de oro NordGold, banco Rossiya), Tinkov (banco digital Tinkoff), Mixail Fridman (supermercados DIA y AlfaBank) y algunos otros, han clamado contra la guerra, lamentándose amargamente por la muerte de inocentes, pronunciándose contra el gasto militar, etc.

Putin les fulminó inmediatamente, sólo con palabras, tratándolos de títeres de occidente y amenazando con que “el pueblo ruso sabría limpiar adecuadamente a los traidores, escupiéndoles como mosquitos que se meten accidentalmente en la boca”. El tratamiento pareció surtir efecto y las pocas algaradas que se convocaron “contra la guerra” quedaron en agua de borrajas.

A pesar de ello, los conflictos de fondo siguen desarrollándose, entre el reto histórico que supone la necesidad de responder a una confrontación militar a gran escala y durante largo tiempo con un enemigo muy poderoso, con unos aparatos del Estado diseñados para otros objetivos y una estructura social que, hasta ahora, no parece ser consciente de que muchas cosas deben cambiar para ser capaz de hacerle frente.

A pesar de que la supuesta contraofensiva ucraniana resulto un fiasco, no por ello dejará el imperialismo de inundar al gobierno de Kiev con todo tipo de armas “hasta el último ucraniano”. “Lo único que Occidente no quiere hacer y no hará, por ahora, es poner a su propio pueblo bajo las balas. Unos cinco millones de hombres ucranianos, que ya han sido vendidos a Occidente por cerca de un billón de dólares, están destinados a este fin. La élite ucraniana está muy satisfecha con este sangriento intercambio”, señala Kurginyan.

Además, recuerda que las palabras que señalaron desde el principio los objetivos de la intervención militar “la desnazificación y la desmilitarización de Ucrania”, no son un mantra vacío de sentido, sino que por el contrario muestran el núcleo de la cuestión (11). El fascismo que se ha desarrollado en Ucrania, seguido por alrededor de un millón de personas, alimentado por el imperialismo y al que ha entregado todos los recursos del estado, es especialmente bestial y considera a los rusos como su enemigo principal. Sería un gran error subestimar esa fuerza, señala el dirigente de “Esencia del Tiempo”.

Lo que la rebelión militar de Prigozhin ha puesto de manifiesto

Los delirantes análisis de los “expertos” occidentales sobre los Wagner, que pasaron de ser para ellos de paladines de la libertad a sucios mercenarios, ponen de manifiesto que no tenían la menor idea de que la rebelión se iba a producir y que no entienden lo que sucede en Rusia. Todo ello, dice Kurginyan, no exime al pueblo ruso de valorar en profundidad lo ocurrido y, sobre todo, de extraer las consecuencias.

Para crear los Wagner el Estado invirtió ingentes cantidades de dinero, armamento y se les otorgaron grandes poderes, como por ejemplo, el reclutamiento. Se creó, señala Kurginyan, un sistema paralelo al del Ministerio de Defensa. Y, ese sistema, se creó por mandato del Presidente del Gobierno y le obedecía a él directamente. ¿A qué responde su creación? ¿Cuándo un líder, se pregunta Kurginyan, crea un sistema paralelo?. Y se responde: “En primer lugar cuando sospecha que el sistema no le es del todo leal, y en segundo lugar, cuando sospecha que no cumple con las tareas que tiene asignadas”.

La rebelión de Prigozhin ha puesto de manifiesto las graves contradicciones existentes. Su fracaso, creyó que parte sustancial del ejército iba a seguirlo, si bien ha permitido al sistema, léase el Ministerio de Defensa, confrontar directamente con el sistema paralelo creado por Putin y eliminar, por el momento, la posibilidad de alternativas, no le ha destruido.

El juego interno de fuerzas se puso en evidencia. La rebelión de los Wagner, que se encaminó a Moscú prácticamente sin oposición interna, terminó con un indulto y con Prigozhin participando en la Cumbre África – Rusia, en San Petersburgo. Además, nuevas tareas de Estado han llegado para los Wagner: Bielorrusia, tras la inteligente y oportuna mediación de Lukashenko, y la intervención en África a petición de los nuevos movimientos anticoloniales de diferentes países del Sahel.

Los grandes problemas siguen sin resolver y son en el sentido estricto de la palabra, estructurales. Una parte del Estado ruso, es decir, la representación de los oligarcas en los poderes del Estado, estaría abogando por una paz negociada con Ucrania, casi a cualquier precio, y volver a las buenas relaciones y negocios anteriores, y otra es consciente del carácter irreversible de la ruptura con occidente y de la envergadura de la confrontación que deberá asumir el pueblo ruso. “El sistema existente fue construido para ser parte de la civilización occidental y, por lo tanto, no puede estar en guerra con esta civilización, insiste Kurginyan. No puede garantizar estratégicamente que Rusia se enfrente a Occidente, que es 10 veces más poderoso que Rusia, durante mucho tiempo. Si un sistema creado para los viejos propósitos no logra hacer frente a la nueva situación, acumulará disfunción. No se trata de individuos como Shoigu, Gerasimov, Surovikin, etc., sino de la arquitectura del sistema, construida para otras tareas, para otros tipos de guerra”.

La disfunción esencial entre el “sistema”, la maquinaria del Estado y las élites económicas a las que sirve, y los objetivos –la guerra contra occidente– radicalmente diferentes a los que responde su creación y funcionamiento, puede dar lugar a que sea precisamente el “sistema” el que cambie la realidad, para adecuarla a las finalidades que le dieron origen. Y si eso se pretendiera materializar, se pregunta el dirigente de la Esencia del Tiempo, ¿quién se convierte en su principal oponente? El que le impide hacer lo de siempre: trabajar poco, robar mucho y drogarse. ¿Quién es el estorbo? Objetivamente: el líder del país.

Los grandes retos de Rusia

El país se enfrenta a una guerra de larga duración frente a un enemigo muy poderoso, que va más allá de Ucrania y que puede resurgir en Polonia, Países Bálticos, etc. Todo ello en un marco en el que EEUU se prepara para enfrentar a la gran potencia que empieza a superarles y a disputar su hegemonía, China. En este caso, plantea lúcidamente Kurginyan, “cuando EEUU se ve superado por algún país según sus propias reglas, no le dan un premio, sino que cambian las reglas del juego. La introducción de la agenda ambiental o la pandemia Covid, son buenos ejemplos de cómo cambian las reglas del juego” (12). Y para enfrentarse a China, no basta desestabilizar Taiwan; no son suficientes las batallas navales. Como planteaba el geógrafo británico Mackinder, para que un imperio marítimo domine el planeta, primero tiene que controlar el “corazón continental”, el “pivote del mundo”, es decir, Rusia (13).

Las previsiones del gobierno ruso de una rápida victoria militar en Ucrania, resultaron completamente erróneas, aunque afortunadamente identificó como objetivos la desnazificación y la desmilitarización del régimen de Kiev. Una vez más el “sistema” postsoviético intentaba obviar la realidad: Rusia no estaba sólo frente a un conflicto con Ucrania, se trataba de una guerra contra la OTAN. Y, claro que había que desnazificar y desmilitarizar Ucrania, pero era occidente quien había colocado a los fascistas en el poder y los armaba hasta los dientes.

Rusia se enfrenta a una guerra de larga duración contra la OTAN, una guerra de posiciones, de desgaste, que además no acabará con la guerra de Ucrania. En muchos aspectos esta guerra es todavía más terrible que la II Guerra Mundial y el pueblo ruso debe saber la verdad. Y la verdad aprendida en la Gran Guerra Patria, es que esa guerra se pudo ganar sólo porque la dictadura del proletariado, es decir, el proletariado erigido en clase dirigente, fue capaz de comprender y transmitir al conjunto de la sociedad soviética el gigantesco reto que debía asumir: la defensa de la humanidad contra el fascismo, de la humanidad contra la esclavitud, de la vida contra la muerte. Y todo ello, se resumió en una consigna bien concreta: “Todo para el Frente, Todo por la Victoria”. Y el pueblo soviético latió y actuó como un solo ser colectivo.

La enorme potencia que el pueblo soviético fue capaz de desplegar no respondía sólo a un deber patriótico. Defendía también su dictadura del proletariado, la primera revolución obrera triunfante, y por ello, tenía una dimensión internacional, no sólo antifascista, sino histórica para la clase obrera mundial.

La Rusia de hoy tiene ante sí grandes retos que superar para enfrentar a un enemigo no inferior al que enfrentó la URSS. Kurginyan identifica dos objetivos:

En primer lugar, abordar un salto científico -técnico en el complejo militar– industrial que permita superar al enemigo con todo tipo de armamento y de equipos. Después de la destrucción de las empresas y equipos más avanzados de la URSS, para ganar la guerra contra la OTAN –más allá de Ucrania– es preciso dar un salto descomunal. Las palabras de Stalin en 1931 fueron claves para la victoria en la Gran Guerra Patria: “Si en diez años no recorremos el camino que costó a las potencias occidentales entre 50 y 100 años, seremos aplastados”. Rusia necesita reconstruir la poderosa industria de bienes de equipo, destruida durante el colapso de la URSS, imprescindible para poner en marcha al nivel requerido el complejo militar industrial. A su vez, esto precisa el concurso del sistema educativo para la preparación acelerada de cuadros técnicos y de capacidades humanas en alguna medida semejante al esfuerzo de la sociedad soviética en los años previos y durante la II Guerra Mundial.

La URSS lo pudo hacer gracias a la industrialización, que requería que toda la sociedad funcionara como un puño en movimiento. Y la gran duda es, ¿lo podrá hacer la Rusia actual?

En segundo lugar, es imprescindible abordar la batalla ideológica, la lucha de ideas contra el imperialismo y el fascismo. No es sólo Ucrania, el fascismo crece en toda Europa y en EEUU. Es inútil que Rusia espere que la extrema derecha la trate mejor que la actual élite occidental. ¡Es exactamente todo lo contrario!, afirma Kurginyan. Además, la moral del ejército decae si no hay un trabajo ideológico poderoso y si la sociedad no está penetrada por ese impulso espiritual. Y “si el jolgorio en la retaguardia no desaparece, si el robo no desaparece, advierte, entonces la victoria en una guerra larga es imposible”. La guerra de la información no debe llevarse a cabo en el lenguaje de las ovejas. Kurginyan aboga por un sistema de movilización, de despliegue, y un sistema de formación de nuevos cuadros que pueda convertir a las “sub-ovejas” en “perros lobo”. Y no se trata de sacar banderas y de dar lecciones de patriotismo en las escuelas, sino de la movilización de un millón de personas en el bando antifascista. Pero hasta ahora, subraya, se ha hecho todo lo posible para que esto no sucediera.

El problema de fondo es cómo despertar la fuerza vital necesaria para galvanizar a una sociedad que se creyó el mito ideológico del capitalismo y que en buena medida vive ajena a lo que sucede en el frente; a una clase obrera que asiste desmoralizada e impotente al robo cotidiano de la oligarquía y que no ha rehabilitado las “heridas de la conciencia” porque eso sólo puede hacerse reanudando el hilo histórico de la lucha por su emancipación.

Kurginyan plantea activar el resorte antifascista que sin duda es muy potente en Rusia. El asunto es si la comprensión histórica colectiva e internacional de lo que entraña el fascismo, y sobre todo, la actuación consecuente para impedir que triunfe – Cueste lo que Cueste, Todo para el Frente, Todo para la Victoria – es posible abordarla sin la reconstrucción de la herramienta que concentra la fuerza obrera y popular: el partido comunista.

La lucha es internacional

La situación internacional actual guarda semejanzas con la II Guerra Mundial. La voluntad manifiesta de control del mundo por parte de la Alemania nazi está representada hoy sin tapujos por el imperialismo anglosajón, inmerso en una crisis económica terminal y cuya hegemonía en decadencia le empuja a la guerra como única opción.

Tras la derrota de la República española y en pleno auge del fascismo, Alemania fue ocupando uno tras otro los países europeos sin apenas resistencia. Hoy el sometimiento de la UE a la OTAN, dirigida con mano de hierro por EE.UU., con su territorio plagado de bases militares, es absoluto. También lo es el vasallaje de la política económica europea, autodestrucción incluida, a los intereses estadounidenses. A ello hay que añadir la colonización cultural o el control de los medios de comunicación, es un escenario político de auge del fascismo, hoy como entonces, facilitado por la socialdemocracia.

Es en este contexto en el que hay que analizar el apoyo económico y militar masivo del imperialismo a la Ucrania nazi. No se trata sólo de que use al pueblo ucraniano como carne de cañón. La alianza es mucho más íntima y más antigua. Es la propia continuidad del nazismo alemán en los aparatos políticos y militares de EE.UU. y de la OTAN (14), es el odio primario a todo lo ruso de los banderistas ucranianos y, sobre todo, es el fascismo con la supresión de derechos y libertades, con la represión salvaje y la militarización social, el que necesita el capitalismo en crisis irreversible y la guerra imperialista a gran escala que se está gestando.

Es el pueblo ruso, como ayer el soviético, el que ha comprendido que es su propia identidad y existencia como pueblo la que está en juego; aunque como hemos visto – si bien ha sido capaz de responder atacando a la amenaza ucronazi – su situación objetiva y subjetiva dista mucho de ser la de entonces.

Como se ha venido analizando, hoy no se vislumbra la solución a la incógnita de si el pueblo ruso será capaz o no de llevar a cabo las transformaciones revolucionarias que le permitan afrontar con éxito las tareas vitales para su futuro y para el resto de los pueblos. Lo que es cierto es que, tras treinta años de dominación ideológica, el pueblo ruso demuestra con sus actos -seguramente porque la herencia recibida es muy poderosa- que no ha sido doblegado. El apoyo popular mayoritario e incontestable a la intervención militar contra el fascismo en Ucrania es un gran ejemplo.

Lo que es una realidad incuestionable, tanto para el pueblo ruso, como para el resto de los pueblos del mundo –especialmente para los de Europa– es que nos encaminamos a una época de gran inestabilidad política caracterizada por profundos cambios destructivos en los medios de producción y en las condiciones de vida de millones de personas y por la imposición de un escenario de guerra permanente de intensidad variable contra Rusia y China.

La agudización de la lucha de clases en situaciones de profundas crisis, y sobre todo la guerra, amplían e intensifican las contradicciones internas de la burguesía, debilitan su hegemonía ideológica, y abren, como se ha demostrado históricamente, posibilidades de revolución obrera y popular. Y hoy, más que nunca, es imprescindible que la lucha que la clase obrera y los sectores populares desarrollen en cada lugar tenga dimensión internacional.

El atraso organizativo y político en la construcción de la única herramienta que ha demostrado ser capaz tanto de conducir a la victoria la revolución, como de derrotar al fascismo, el partido comunista, debe dejar de ser una justificación o un lamento. Debe convertirse en el campo de trabajo en el que los comunistas y las comunistas de hoy llevemos a cabo las tareas históricas de las que depende, no sólo la revolución socialista, sino el futuro de la humanidad.

(1) ehttps://rossaprimavera.run lengua rusa. Su caracterización política y la traducción de algunas de sus principales publicaciones al castellano pueden consultarse aquí: https://eu.eot.su/es/acerca-de/
(2) https://apuntesdedemografia.com/2022/03/18/el-misterio-de-la-mortalidad-en-rusia/
(3) Maestro, A. (2020) Crisis capitalista, guerra social en el cuerpo de la clase obrera. https://www.lahaine.org/b2-img10/Angeles_Maestro_ESP.pdf
(4) https://rossaprimavera.ru/video/afb341fb
(5) El intento de EE.UU. de colonizar Rusia con grupos evangelistas inmediatamente después del colapso de la URSS, al igual que hizo en América Latina, sin embargo, no prosperó.
(6) https://tsargrad.tv/news/sekret-firmy-s-chego-nachalos-unichtozhenie-sssr_439718
(7) El Eje de la Resistencia es un bloque histórico laíco, antiimperialista y antisionista que pretende superar divisiones de carácter religioso o étnico impuestas por el imperialismo, uniendo a los pueblos en un proyecto común de independencia y soberanía sobre sus recursos. Liderado por Hezbollah, agrupa a la <resistencia Palestina, Irán, Siria, Yemen y organizaciones iraquíes.
(8) El documento citado se puede consultar aquí: https://espanol.almayadeen.net/news/politics/1558112/otan-prometi%C3%B3-en-1991-no-expandirse-ni-una-pulgada-hacia-el
(9) https://www.nytimes.com/2016/02/03/opinion/the-pentagons-top-threat-russia.html
(10) https://www.msn.com/fr-fr/divertissement/actualite/angela-merkel-les-accords-de-minsk-ont-%C3%A9t%C3%A9-sign%C3%A9s-pour-donner-du-temps-%C3%A0-l-ukraine/vi-AA152UVJ
(11) https://rossaprimavera.ru/video/c98f9bd3
(12) https://rossaprimavera.ru/video/81bf7a03
(13) https://archivo.kaosenlared.net/las-contradicciones-entre-el-imperialismo-estadounidense-y-el-europeo-controlar-el-pivote-del-mundo/index.html
(14) https://cnc2022.wordpress.com/2023/03/07/el-imperialismo-anglosajon-la-otan-y-el-fascismo-caras-de-la-misma-moneda/

8 de mayo de 2022. Un luminoso Día de la Victoria contra el fascismo en Madrid

Hoy hemos vivido en Madrid una jornada histórica.

Este domingo, 8 de mayo, y por séptimo año consecutivo, se convocaba la Marcha del Regimiento Inmortal, por la comunidad Rusa de Madrid y, esta vez, apoyada por diversas organizaciones políticas y movimientos sociales.

La Marcha, como todos los años, tenía como objetivo conmemorar el Día de la Victoria del Ejército Rojo contra el fascismo, concretada en la firma de la capitulación incondicional del ejército alemán ante la URSS, así como honrar la memoria de los héroes y de los 27 millones de muertes con las que el pueblo soviético pagó su gigantesca hazaña.

Este año era muy especial.

La propaganda de guerra y la denigración de todo lo ruso  efectuadas por el Gobierno «progre»  repetidas clonicamente por todos los grandes medios de comunicación , venían fabricando un ambiente enrarecido. 

Todo ello era utilizado por el importante grupo de fascistas ucranianos, que siguiendo la senda de sus homólogos en Ucrania, venían acosando con  todo tipo de amenazas a toda persona que defendiera y se considerara parte de la cultura rusa y de su lengua.

Todo ello se exacerbó los días previos a la Marcha que había sido comunicada a la Delegación del Gobierno, recibiendo respuesta positiva, pese a las presiones en contra de los fascistas que llegaron hasta la reina Leticia (sic). 

Los nazis convocaron una concentración en el lugar de comienzo de la Marcha a la misma hora que fue prohibida.

El pánico que se generó y la rusofobia cuidadosamente fabricada por el poder, disuadieron a muchas personas de asistir. Aún así, cerca de 1000 personas, con la conciencia de estar llevando a la práctica los ideales y objetivos de quienes nos precedieron y dieron su vida en la lucha contra el fascismo, llenamos el Paseo del Prado, tensos y alegres y, sobre todo, con la sensación del deber cumplido.  

No fuimos pocos los hombres y mujeres de Madrid, y venidos también de otras ciudades del Estado, los que hemos desfilado portando con orgullo el estandarte con la foto de los numerosos combatientes republicanos caídos en las filas de Ejército Rojo, mientras intentábamos acompañar las hermosísimas canciones de la Gran Guerra Patria.

Muchas cosas unen a nuestros pueblos. Hoy, otra vez, nos hermanan la lucha contra el fascismo y contra el imperialismo.

La relación de la OTAN con organizaciones fascistas va más allá de Ucrania

Es posible que muchas personas que se atreven a buscar más allá de lo que repite la propaganda oficial, se hayan asombrado e indignado al comprobar la colaboración directa de la UE y EEUU con el golpe fascista de Ucrania en 2014, que supuso la inclusión de las milicias nazis en el ejército y la policía, y que inició las masacres cotidianas en el Donbass que acabaron con la vida de 14.000 personas, según datos oficiales. Leer más

¿Consentimiento informado para recibir la vacuna covid?

“Toda actuación en el ámbito de la sanidad requiere, con carácter general, el previo consentimiento de los pacientes o usuarios. El consentimiento, que debe obtenerse después de que el paciente reciba una información adecuada, se hará por escrito en los supuestos previstos en la Ley” (artículo 2.2.Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente)

Hay serias dudas sobre si la gestión de la pandemia por parte de los poderes públicos, centrada en la propagación del miedo y el ejercicio sistemático de la censura de personalidades científicas discrepantes con la información oficial, ha obedecido al objetivo de proteger a la población del covid 19. Ahora bien, la forma en la que se está procediendo a la vacunación masiva, en la que no existe nada parecido al consentimiento informado, hace que los interrogantes alcancen aún mayores proporciones.

El marco legal

La legislación española, tanto la Ley General de Sanidad (LGS) [1], como la más reciente Ley 41/2002, de 14 de noviembre [2], reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, establecen claramente el derecho a la información acerca de los efectos adversos de medicamentos o productos sanitarios, así como la obligatoriedad del consentimiento informado como requisito previo para recibir cualquier tipo de tratamiento, quirúrgico o farmacológico.

Ambas leyes son básicas porque regulan competencias del Estado y son de aplicación general, aunque pueden ser desarrolladas por las Comunidades Autónomas. El artículo 99 de la LGS determina que: “Los importadores, fabricantes y profesionales sanitarios tienen la obligación de comunicar los efectos adversos causados por medicamentos y otros productos sanitarios, cuando de ellos pueda derivarse un peligro para la vida o salud de los pacientes”.

La Ley 41/2002, en adelante Ley de Autonomía del Paciente, establece en su artículo 2.2. que “Toda actuación en el ámbito de la sanidad requiere, con carácter general, el previo consentimiento de los pacientes o usuarios. El consentimiento, que debe obtenerse después de que el paciente reciba una información adecuada, se hará por escrito en los supuestos previstos en la Ley”.

Esta misma Ley determina en su artículo 3 que “es el médico el responsable de facilitar la información y de recabar el consentimiento informado”, acreditándole como “el profesional que tiene a su cargo coordinar la información y la asistencia sanitaria del paciente o del usuario, con el carácter de interlocutor principal del mismo en todo lo referente a su atención e información durante el proceso asistencial, sin perjuicio de las obligaciones de otros profesionales que participan en las actuaciones asistenciales”.

Además, el artículo 4.3, de esta norma insiste en la responsabilidad tanto del médico, como del personal sanitario que aplique el tratamiento: “El médico responsable del paciente le garantiza el cumplimiento de su derecho a la información. Los profesionales que le atiendan durante el proceso asistencial o le apliquen una técnica o un procedimiento concreto también serán responsables de informarle”. El artículo 5 establece con rotundidad que el titular del derecho a la información es el paciente que debe ser personalmente informado “incluso en caso de incapacidad”. Ese derecho a la información veraz comporta, obviamente, el derecho a no recibir el tratamiento en cuestión.

El artículo 6: “Derecho a la información epidemiológica“, concreta el derecho colectivo a la información y la responsabilidad de los poderes públicos de proporcionar información veraz, comprensible y adecuada. “Los ciudadanos tienen derecho a conocer los problemas sanitarios de la colectividad cuando impliquen un riesgo para la salud pública o para su salud individual, y el derecho a que esta información se difunda en términos verdaderos, comprensibles y adecuados para la protección de la salud, de acuerdo con lo establecido por la Ley”.

Finalmente, el artículo 8 regula la obligatoriedad y la forma de aplicación del consentimiento informado en los siguientes apartados:

8.1. Toda actuación en el ámbito de la salud de un paciente necesita el consentimiento libre y voluntario del afectado, una vez que, recibida la información prevista en el artículo 4, haya valorado las opciones propias del caso.
8. 2. El consentimiento será verbal por regla general. Sin embargo, se prestará por escrito en los casos siguientes: intervención quirúrgica, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente.
8. 4. Todo paciente o usuario tiene derecho a ser advertido sobre la posibilidad de utilizar los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le apliquen en un proyecto docente o de investigación, que en ningún caso podrá comportar riesgo adicional para su salud.

La primera información que se debiera proporcionar es que todas las vacunas covid están en fase de experimentación y que aún no han recibido la autorización definitiva. El hecho de que las vacunas covid estén en situación de autorización condicional por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), es decir, una autorización provisional por no haber culminado los ensayos clínicos referidos, debería requerir consentimiento informado por escrito (artículo 8.2 de la Ley anteriormente citada), al encontrarse aún en fase de investigación y por comportar riesgo adicional para la salud del paciente.

De lo que no cabe la menor duda es que en el caso de las vacunas covid es de plena aplicación el requisito del consentimiento, en todo caso verbal, pero precedido obligatoriamente de la información veraz acerca de los posibles efectos adversos. El marco legal tampoco ofrece dudas acerca de quién debe proporcionar esa información y recabar el consentimiento: el personal médico, obviamente con carácter previo a recibir la inoculación. Así mismo, el personal sanitario no médico debe facilitar esa información sobre los efectos adversos, a su nivel, en el momento de la aplicación del tratamiento, de forma que quien lo recibe  pueda detectarlos y recibir, en su caso, la atención sanitaria correspondiente.

Si el consentimiento informado (que implica, insisto, información sobre posibles efectos adversos por parte de la médica o médico, y valorar así las ventajas y los riesgos) es esencial para que una persona pueda adoptar libremente una  decisión, se puede afirmar que para las vacunas covid en la inmensa mayoría de los casos el “consentimiento” se produce  en ausencia, prácticamente absoluta, de información.

Con carácter general, la única pregunta que realiza el personal sanitario en el momento de la inyección, por supuesto sin consultar la historia clínica de la persona, es si se padecen alergias graves. No se pregunta, en la mayor parte de los casos, si la persona ha padecido covid, como tampoco se pregunta a las mujeres en edad fértil si están embarazadas, lactando o si están tomando anticonceptivos, a pesar de que los efectos adversos, sobre todo de naturaleza cardio-vascular, son significativamente mayores en mujeres jóvenes.

En muchos casos, la vacunación se hace fuera del Centro de Salud. En Madrid se ha llegado a hacer en El Corte Inglés. El médico o la médica no aparecen en ningún momento y, cuando son preguntados en la consulta acerca de la oportunidad de la vacuna en el caso concreto de enfermedades o tratamientos concurrentes, la respuesta suele ser que no son responsables de la misma y que todo lo relacionado con la vacunación es asunto de las autoridades sanitarias.

Las consecuencias no se circunscriben sólo a la flagrante y masiva vulneración de derechos por parte de las administraciones sanitarias. La exclusión de la figura del médico y la ignorancia del paciente acerca de los síntomas de posibles efectos adversos, reducen drásticamente la asociación de éstos con la vacuna, así como las posibilidades de comunicación efectiva de los mismos, tanto por parte del personal médico, como por la población. A ello hay que añadir el hecho de que, en general, el propio personal sanitario no está recibiendo la formación adecuada para poder informar y detectar los efectos adversos.

En otro orden de cosas, la situación de colapso de la Atención Primaria –con listas de espera que muchas veces superan las dos semanas–, la generalización de la consulta telefónica y la enorme sobrecarga de trabajo de las y los profesionales, tienen como consecuencia que no se notifiquen los efectos adversos. La falta de tiempo, información y recursos determinan la imposibilidad material de rellenar la documentación requerida para ello.

La exclusión de la figura médica de todo el proceso de la vacunación covid, así como la censura y las coacciones contra quienes no siguen el discurso oficial, ha sido denunciada recientemente por la Alianza Internacional de Médicos y Científicos Médicos en la Cumbre sobre el Covid [3] celebrada el pasado mes de septiembre en Roma. La Declaración adoptada en esta cumbre está siendo firmada por más de 12.000 profesionales de la medicina de todo el mundo, entre ellos varios premios Nobel. Uno de sus apartados dice así:  “Los médicos deben defender su derecho a prescribir un tratamiento, observando el principio primero no hacer daño […] Los derechos de los pacientes, tras estar completamente informados sobre los riesgos y beneficios de cada opción, deben ser restablecidos”.

La farmacovigilancia y la notificación de los efectos adversos

Se considera que sólo el 1% de los efectos adversos son notificados [4], situación que en la actualidad se ve agravada, como indicaba anteriormente, tanto como consecuencia de la ignorancia de las personas vacunadas acerca de los síntomas de los posibles efectos adversos relacionados con la vacuna, como por la sobrecarga de trabajo en Atención Primaria.

La Directiva Europea [5] que regula la farmacovigilancia determina la obligación que tienen las empresas farmacéuticas de establecer, para medicamentos ya registrados y autorizados, un sistema de información “que debe estar permanentemente disponible para su inspección. Las autoridades competentes deben comprometerse a supervisar dichos sistemas de farmacovigilancia”. La Directiva justifica la “importancia para la salud pública de complementar la información disponible en el momento de la autorización con información adicional acerca de la seguridad y, en determinados casos, acerca de la eficacia de los medicamentos autorizados”.

Si estas medidas se adoptan para los fármacos que ya han completado los ensayos clínicos requeridos para su registro definitivo, es lógico pensar que para aquéllos que sólo han recibido la “autorización condicional” –porque la demostración de su seguridad y eficacia está pendiente– deban informar periódicamente a las autoridades sanitarias de la marcha de sus estudios de “gestión de riesgos”.

La AEMPS (Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios) en su 8 Informe de Farmacovigilancia [6] no hace referencia alguna a la información sobre efectos adversos recibida de las empresas comercializadoras, quienes en el apartado correspondiente se limitan a desglosar las reacciones atribuidas a cada una, provenientes de la notificación del personal sanitario o de la población.

La respuesta de las empresas farmacéuticas, ante requerimientos realizados ha sido que se comprometen a informar acerca de los efectos adversos… dentro de dos años.

Recuerdo que, según el acuerdo alcanzado por la UE con las farmacéuticas en agosto de 2020, serán los gobiernos los que indemnicen por los efectos adversos de las vacunas Covid. Así mismo vale la pena traer a la memoria que la UE empezó a comprar millones de dosis de las vacunas sin haber finalizado los exiguos ensayos clínicos –de dos meses de duración– que demostraran su eficacia y seguridad [7].

¿Qué información contrastada hay disponible hasta el momento?

La información publicada por la AEMPS sobre los efectos adversos notificados en España desde el 27 de diciembre de 2020, fecha en que comenzó la vacunación, hasta el 5 de septiembre de 2021, es pasmosamente exigua. Tiene una extensión de cinco páginas, incluyendo la portada, y no menciona ni hace análisis alguno de las circunstancias de los fallecimientos.

Por supuesto, tanto en este sitio web,  como en el 8 Informe de Farmacovigilancia de la AEMPS, se indica que todas las vacunas han recibido “autorización condicional”. En ningún lugar, incluido el de últimas noticias de la citada Agencia, se refleja la presunta autorización definitiva que habría recibido la vacuna de Pfizer por parte de la FDA, “noticia” que fue profusamente difundida en diferentes medios de comunicación y que no ha sido confirmada.

Reproduzco a continuación algunos datos que aparece en la página oficial de la AEMPS referente a la vacuna Comirnaty, comercializada por Pfizer-BioNTech (aunque existe una información semejante para cada una de las vacunas utilizadas en el Español, me referiré a ésta por ser la más utilizada):

-–Ante la pregunta de si la vacuna reduce la propagación del virus, Pfizer-BioNTech contesta: “Todavía se desconoce en qué medida las personas vacunadas podrían ser portadoras del virus y propagarlo”.
– A pesar de que se está vacunando indiscriminadamente a mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, la citada empresa advierte: “La decisión de administrar la vacuna a mujeres embarazadas debe adoptarse previa consulta con un profesional sanitario y después de considerar los riesgos y beneficios”.
– Describen los síntomas de los efectos adversos graves, como trombosis, miocarditis, enfermedades neurológicas, renales, etc., indicando que éstos deben ponerse en conocimiento de las personas vacunadas para que, en su caso, puedan recabar asistencia médica precoz.
– La recomendación de Pfizer-BioNTech sobre las precauciones a adoptar para la dispensación de la vacuna es una cruel ironía: “Al igual que en todas las vacunas, Comirnaty debe administrarse bajo estrecha supervisión médica, con el tratamiento médico adecuado” [8].

Todo esto contradice frontalmente la propaganda “oficial” repetida por los medios de comunicación acerca de la seguridad y la eficacia de las vacunas,  y que, a todas luces, requeriría de una información previa, “veraz y adecuada”, a las personas que van a recibirla.

La información técnica, incluida la de las propias farmacéuticas, queda sepultada en un sitio web de la AEMPS y del Ministerio de Sanidad, al que, obviamente, no accede fácilmente la inmensa mayoría de la población y cuya existencia no puede eximir a las autoridades sanitarias de la obligación informar al público en general  (artículo 99 de la LAS y artículo 6 de la Ley de Autonomía del Paciente) y en concreto a la persona que va a ser vacunada, con carácter previo, y recabando explícitamente su consentimiento (artículos 3,4,5,6 y 8 de la Ley de Autonomía del Paciente). No solamente la información previa está absolutamente ausente, si no que las autoridades sanitarias y los “expertos” elegidos se encargan de crear un estado de opinión erigido sobre la minimización de los riesgos y la ocultación de efectos adversos.

Sobre el hecho más grave, el fallecimiento de 300 personas, cifra sorprendentemente pequeña si se compara con la de otros países como se verá, la AEMPS no se refiere, ni en éste ni en anteriores Informes de Farmacovigilancia, ni a la causa de la muerte de las mismas, ni a su edad, ni al tiempo transcurrido desde la vacunación, ni se indica si había padecido o no la enfermedad, si concurrían otras circunstancias como embarazo o lactancia o si se ha realizado autopsia. Sólo, escuetamente, se dice  que “estos acontecimientos no pueden considerarse relacionados con las vacunas por el mero hecho de notificarse” o las sonrojantes consideraciones de que “la vacuna no reduce las muertes por causas diferentes de la covid” o que “durante la campaña de vacunación se siguen produciendo fallecimientos por otras causas”.

Y eso es todo. El 8 Informe de la AEMPS, diez meses después de que se iniciara la vacunación, no avanza un milímetro en el análisis de esas 300 muertes, muchas de ellas, probablemente, acaecidas en personas previamente sanas. El estudio de estas muertes es una responsabilidad directa del Ministerio de Sanidad ante quienes han fallecido y sus familias y ante los millones de personas que están siendo vacunadas indiscriminadamente.

El sistema europeo de farmacovigilancia, EUDRA2, es absolutamente opaco con respecto a la información sobre muertes producidas tras la vacunación. Puede ser que tal situación tenga alguna relación con el hecho de que la actual directora de la Agencia Europea del Medicamento, Emer Cooke, elegida para el cargo en julio de 2020, en plena pandemia, haya trabajado como Gerente  de Asuntos Científicos y de Regulación, en Bruselas, para la EFPIA  (Asociación de la Industria Farmacéutica Europea), lobby del sector farmacéutico ante la UE [9].

No obstante, los datos publicados por fuentes fidedignas permiten, precisamente por la globalidad de la pandemia, y por la similitud de las vacunas utilizadas, extraer importantes conclusiones.

El Sistema de Notificación de Efectos Adversos, Vaers [10], de EE.UU. a pesar de sus insuficiencias, ha permitido establecer datos de suma importancia.  En EE.UU. las vacunas contra el covid han producido en  los siete primeros meses de 2021 un 40 por ciento más de muertes que todas las otras vacunas existentes a lo largo de 31 años [11].

En el Reino Unido, el número de muertes debidas a la vacuna covid en los primeros seis meses de vacunación ha sido 407 por ciento superior a las muertes totales por todas las demás vacunas en los últimos 11 años [12].

En Inglaterra, con una población total de 56 millones, 30.305 personas murieron en los 21 días posteriores a haber recibido la vacuna en los seis primeros meses de 2021[13]. En Escocia, con una población total de 5,5 millones, 5.522 personas fallecieron en los 28 días posteriores a la vacunación. Este último periodo de cálculo es el mismo utilizado para atribuir al Covid 19 la causa de la muerte; es decir, si el fallecimiento se producía 28 días después de una prueba positiva, se contabilizaba como muerte por covid.

Si nos fijamos en los datos de Inglaterra, ¿alguien en su sano juicio puede creer que pueda tener 30.305 fallecimientos por vacunas covid, y España, con sólo 8 millones de habitantes menos, tenga sólo 300? ¿Cómo es posible que dos territorios con indicadores generales de salud, servicios, incidencia y vacunación similares puedan distar tanto en número de fallecimientos?

Con el paso del tiempo, los exitosos datos iniciales acerca de la efectividad de las vacunas están siendo contestados en la práctica. Los datos más llamativos son los procedentes del Estado de Israel, uno de los primeros países en vacunar por completo a su población. Como puede verse en el cuadro reproducido, procedente de información gubernamental correspondiente a julio de este año, los casos de covid en población completamente vacunada es más de cinco veces superior a los casos de población no vacunada.

Los argumentos de la industria farmacéutica a favor de una tercera dosis masiva para contrarrestar la disminución de la eficacia de las vacunas fueron desechados recientemente  por el Comité Asesor de Vacunas de la FDA [14].

La vacunación masiva e indiscriminada, incluyendo a las personas que han padecido la enfermedad o han producido anticuerpos tras el contacto asintomático con el virus, está siendo seriamente cuestionada. En primer lugar porque la inmunidad obtenida es más eficaz y duradera de la que proporciona la vacuna y a continuación porque el riesgo de padecer efectos adversos tras la vacunación es mayor en estas personas [15].

La vacunación en la infancia y la adolescencia carece de toda justificación

Los datos disponibles en todos los países indican que el riesgo de padecer covid en la población más joven, y sobre todo la gravedad de la enfermedad, es muy inferior, casi despreciable, si no existen otras enfermedades concomitantes [16]. Es decir, la población más joven adquiere inmunidad natural con un riesgo mínimo de complicaciones.

Así mismo, en contra de lo que se ha transmitido para justificar la vacunación, en estos grupos de edad la capacidad de propagar el virus también es mucho menor que en adultos [17]. Por otra parte, como se ha demostrado, las personas vacunadas pueden contagiar el virus por lo que esperar que se produzca la “inmunidad de rebaño” es una ilusión [18].

El riesgo de efectos adversos graves producidos por las vacunas con ARN-m es aún mayor en la población más joven. Varios estudios realizados en EE.UU. a partir de datos oficiales de notificación (VAERS) indican que el riesgo de hospitalización por miocarditis en varones entre 12 y 17 años, sin enfermedades concomitantes, es entre 3,7 y 6,1 veces mayor tras la segunda dosis de vacuna que la hospitalización por Covid en este grupo de edad [19]. Estos hechos, comprobados en diferentes países, han llevado al Reino Unido a limitar la vacunación en la infancia y adolescencia a aquellas personas que pertenezcan a grupos de riesgo [20]. Otros países como Suecia, Finlandia y Dinamarca han suspendido la vacunación con Moderna en menores de 30 años [21].

En España, sin información alguna sobre esos efectos adversos, las autoridades sanitarias, los medios de comunicación y las autoridades educativas han promovido la vacunación masiva en los mayores de 12 años llegándose incluso a situaciones violentas en los centros educativos y a amenazas de discriminación a alumnos y alumnas no vacunadas.

Algunas conclusiones

  1. En el caso de las vacunas covid, las autoridades sanitarias están incumpliendo de forma flagrante la legislación vigente que exige el consentimiento informado de toda persona antes de recibir cualquier tratamiento. En un caso como éste, en el que el fármaco se encuentra en fase de ensayo clínico, con autorización sólo condicional, la inoculación requeriría, además, el consentimiento por escrito.

  2. Se está obviando el papel atribuido por la legislación vigente al personal médico como garante de la información previa acerca de los posibles efectos adversos de la vacunación y de requerir el consentimiento de quien la recibe.

  3. Como ya he indicado en artículos anteriores [22], la sociedad está siendo víctima de un conglomerado de intereses políticos, económicos y mediáticos que oculta de forma deliberada información científica contrastada e impide en la práctica el ejercicio de la soberanía y la autonomía sobre el propio cuerpo que, en teoría, está amparado por las propias leyes.

  4. Los efectos adversos de las vacunas se van conociendo progresivamente, la lista se va ampliando, y son desconocidos a medio y largo plazo, por cuanto los ensayos cínicos que justificaron su aprobación condicional duraron apenas tres meses.

  5. En el caso de la vacunación de la infancia y la adolescencia, promovida con carácter general en un grupo de población en el que los riesgos son mínimos, se están vulnerando principios éticos que no deberían ser tolerables. Las consecuencias a corto plazo de esta barbaridad están siendo ya graves.

  6. Una pregunta final que nos concierne a todas las personas conscientes y responsables: ¿podemos seguir tolerando que los derechos a la información, a la autonomía y a la soberanía sobre nuestro cuerpo y nuestra salud estén siendo intervenidos por intereses de poder económico y mediático, que controlan el poder político, independientemente del color del gobierno?.

No es fácil desentrañar las claves que explican lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Nunca lo ha sido. Para poder hacerlo, es preciso identificar los instrumentos ideológicos que aseguran la reproducción de las estructuras de poder. El fundamental es la construcción y difusión de un relato que aleja el foco de las causas reales, persiguiendo a quienes lo cuestionan, la instauración del miedo que lo perpetúa y, con frecuencia, la venta de artículos-fetiche que, al tiempo que refuerzan el discurso del poder, aportan suculentos beneficios.

El procedimiento es muy antiguo, pero las formas se adaptan a los nuevos tiempos. Si antes eran las religiones las encargadas de imponer la ideología de la dominación, hoy el capitalismo utiliza el control mediático y el fetichismo tecnológico.

Siempre fueron pequeños grupos de personas los que iniciaron la resistencia frente al oscurantismo de la dominación, pero en ellos estaba y estará la esperanza de futuro de la humanidad.

[1] https://www.boe.es/buscar/pdf/1986/BOE-A-1986-10499-consolidado.pdf
[2] https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2002-22188
[3] https://doctorsandscientistsdeclaration.org/
[4]https://www.openvaers.com/images/r18hs017045-lazarus-final-report-20116.pdf
[5] https://www.boe.es/doue/2010/348/L00074-00099.pdf
[6] https://www.aemps.gob.es/informa/boletines-aemps/boletin-fv/2021-boletin-fv/8o-informe-de-farmacovigilancia-sobre-vacunas-covid-19/
[7] La complicidad entre los gobiernos de la UE y las multinacionales farmacéuticas en el caso de las vacunas Covid ha sido analizado recientemente en este artículo: https://www.elsaltodiario.com/ industria-farmaceutica/la-covid-los-gobiernos-de-la-ue-y-las-multinacionales-farmaceuticas
[8] https://cima.aemps.es/cima/pdfs/ipe/1201528001/IPE_1201528001.pdf
[9] https://en.wikipedia.org/wiki/Emer_Cooke
[10] El Vaers es el sistema oficial de notificación de EE.UU. y sus datos proceden del CDC y la FDA.
[11] https://docs.google.com/document/d/1RZ6PHR2ELHTJ4lnDj-OVZcP53JdWIEIvngWLfmzeAn4/edit
[12] https://theexpose.uk/2021/07/11/fact-deaths-due-to-the-covid-vaccines-in-the-uk-after-6-months-are-407-higher-than-deaths-due-to-all-other-vaccines-combined-in-the-past-11-years/
[13] https://theexpose.uk/2021/09/15/30k-people-died-within-21-days-of-having-a-covid-19-vaccine-in-england/
[14] https://www.infowars.com/posts/fda-votes-16-2-against-widespread-covid-19-booster-shots/
[15] https://www.bmj.com/content/374/bmj.n2101
[16] https://adc.bmj.com/content/106/5/429
[17] https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.09.03.21263088v1
[18] https://www.nature.com/articles/d41586-021-00728-2
[19] https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.08.30.21262866v1
[20] https://www.bmj.com/content/374/bmj.n1866
[21] https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/finlandia-se-suma-a-suecia-y-dinamarca-suspende-la-vacuna-moderna-en-jovenes/10004-4647030
[22] https://www.elsaltodiario.com/laplaza/politicas-de-exacerbacion-del-miedo-y-censura-en-la-gestion-del-covid y https://www.elsaltodiario.com/industria-farmaceutica/ la-covid-los-gobiernos-de-la-ue-y-las-multinacionales-farmaceuticas

Políticas de exacerbación del miedo y censura en la gestión del Covid

A medida que pasa el tiempo, el necesario análisis retrospectivo de las políticas gubernamentales y de los grandes medios de comunicación va desvelando hechos que difícilmente se corresponden con objetivos de protección de la salud de las poblaciones frente a la nueva pandemia.

Los interrogantes son muchos y como veremos, salvo algunas excepciones, las líneas generales aplicadas por los gobiernos y las corporaciones mediáticas “occidentales” (leáse la UE y Estados Unidos) no difieren en lo sustancial.

1. Miedo, confusión e impotencia

La militarización del miedo, ante la irrupción de la crisis sanitaria, con la esperpéntica presencia de uniformados del Ejército, la Policía y la Guardia Civil en las ruedas de prensa para informar del Covid y la represión, a veces brutal, en las calles, se aderezó con las terribles imágenes de personas ancianas muertas en situación de total abandono, previa denegación de asistencia en la sanidad pública. Mientras tanto, los hospitales privados exhibían una situación de insultante normalidad y en ellos ingresaban personajes públicos y personas adineradas de todas las edades. Las denuncias presentadas por familiares de personas muertas por “homicidio imprudente, omisión del deber de socorro y denegación de asistencia médica”, han sido archivadas por la Fiscalía.

El resultado fue la creación de una sensación de catástrofe y de riesgo de muerte general para una enfermedad con una tasa global de letalidad de 0,8% (1).

2. La autorización condicional de las vacunas para una situación de emergencia y la ‘inexistencia’ de alternativas terapéuticas.

Con el escenario del miedo bien instalado, se impone la vacuna como única solución.

La relación entre los gobiernos de la UE y de Estados Unidos con las multinacionales farmacéuticas en relación con las circunstancias de autorización de las vacunas ha sido recientemente tratado por mí en el artículo: “La Covid, los gobiernos de la UE y las multinacionales farmacéuticas”.

La culminación del proceso para la autorización de emergencia (en Estados Unidos) y condicional (en la UE) requirió de dos condiciones interconectadas: convencer a la opinión pública de que no existía tratamiento alternativo y la neutralización de la creciente información que contradecía el discurso oficial.

Uno de los cuatro criterios establecidos por la Food and Drug Administration (FDA) para autorizar el uso de emergencia de un medicamento es la “inexistencia de alternativa adecuada, aprobada, disponible”.

El primer objetivo, pues, era situar la vacuna como única posibilidad terapéutica, desacreditando otras medicamentos, que sin constituir la panacea —eso en medicina no existe— estaban demostrando ser relativamente eficaces en tratamientos extrahospitalarios.

A pesar de que 56 países (2) adoptaron el tratamiento ambulatorio precoz para casos de Covid con medicamentos poco costosos, bien conocidos —la hidroxicloroquina (HQC) y la ivermectina forman parte de la lista de medicamentos esenciales de la OMS—, y con una eficacia relativamente alta, no sólo fueron denigrados o minusvalorados por los grandes medios de comunicación, sino que en EE UU llegó a prohibirse en las farmacias su dispensación para el tratamiento del Covid.

Uno de los escándalos editoriales más ilustrativos es el que tuvo lugar en la prestigiosa revista The Lancet, con la publicación el 22 de mayo de 2020 de un estudio en el que se revelaba el “peligro de muerte cardíaca” ocasionado por la HCQ en el tratamiento de la Covid. Esta publicación, ampliamente difundida en todo el mundo, llevó a la inmediata suspensión de ensayos clínicos con HCQ. El 4 de junio, The Lancet se retractaba. Tres de los cuatro firmantes del artículo se retractaron y dos de ellos reconocieron tener conflicto de intereses con la multinacional Gilead que promovía el Redemsvir, también para el tratamiento del Covid. El artículo se retiró pero el daño ya estaba hecho. Durante una reunión de expertos a puerta cerrada filtrada el 24 de mayo de 2020 en Francia, los editores de The Lancet y New England Journal of Medicine (NEJM) explicaron cómo los actores farmacéuticos económicamente poderosos estaban corrompiendo “criminalmente” la ciencia médica para promover sus intereses (3).

Ha habido que esperar hasta hace pocos días para que la OMS anuncie la puesta en marcha del ensayo llamado “Solidarity” para estudiar el tratamiento del Covid con varios de ellos, entre ellos la hidroxicloroquina, tras haber suspendido el ensayo correspondiente en mayo de 2020, “por precaución”.

El desprestigio de cualquier otro tratamiento, incluida la administración de suero hiperinmune procedente de pacientes que superaron el Covid, y de los profesionales que los utilizaban, como veremos, abría la puerta —en un escenario de terror e inseguridad generalizados— a las vacunas como solución definitiva.

3. La eliminación de información que cuestiona el discurso oficial

Poco tiempo después de surgir la pandemia, empezaron a aparecer enlaces en los navegadores de internet a noticias no buscadas, precisamente cuando se trataba de encontrar opiniones de expertos que podían cuestionar el discurso dominante. En estos enlaces se califica como “fake” la noticia requerida y dirigían hacia informaciones oficiales. Desde hace algunos meses, para los buscadores en lengua castellana, el procedimiento se ha sofisticado. Páginas como newtral.es o maldita.es, actuando a la velocidad del rayo, califican como falsa toda información emitida por científicos de cualquier parte del mundo que cuestionen la versión imperante. Puede decirse que la rapidez a la que actúan es directamente proporcional a la categoría profesional del investigador emisor de la información.

Pero Spain no es diferente. Se trata de una estrategia general centralizada en la Trusted News Initiative-Iniciativa de Noticias de Confianza (TNI), puesta en marcha y liderada por la BBC. La TNI se crea en 2019, pero adquiere un enorme impulso dos semanas después de que la OMS declare la situación de pandemia por Covid, asumiendo como objetivo “combatir la desinformación dañina sobre vacunas” al tiempo que “anuncia un importante proyecto de investigación”.

Los miembros de la TNI (4) se alertan inmediatamente de la presencia de contenido inadecuado, el cual “se revisará con prontitud para garantizar que no se vuelva a publicar la desinformación”. Es decir, se eliminará.

Estas empresas son las que en cada país buscan los socios más adecuados. En el Estado español, Newtral y Maldita actúan en colaboración con Facebook/ Whatsapp y Google/Youtube. La empresa Newtral, de la periodista Ana Pastor, declara un capital social inicial, en octubre de 2017, inferior a 10.000 euros y afirma haber facturado en 2020 más de 2.500.000 de euros.

El canon, el único discurso válido, es el oficial que proviene de la OMS o de los organismos gubernamentales. Todo ello, a pesar de que, como corresponde a un proceso desconocido anteriormente, las informaciones “oficiales” se revelen como falsas o contradictorias poco tiempo después.

Lo que no se puede ocultar, si no es con intereses espurios, es que las multinacionales farmacéuticas tienen un larguísimo historial de corrupción de políticos, expertos y médicos para lograr sus objetivos económicos, como ha denunciado magistralmente Peter C. Gotzsche (5). Baste ahora recordar el soborno realizado por la multinacionales farmacéuticas al Comité de Expertos de la OMS para la gripe A y denunciado por la misma agencia internacional al día siguiente de declarar extinguida la pandemia . El pasado mes de julio se conoció que las tres mayores empresas distribuidoras de medicamentos y la farmacéutica Johnson & Johson habían acordado pagar 26.000 millones de dólares para hacer frente a las demandas por su responsabilidad al promover fraudulentamente el consumo de opioides. Se generó así la adición a los mismos de muchas centenares de miles de personas falleciendo cerca de 70.000 por sobredosis.

3.1 ¿Quién mueve los hilos del engranaje?

Como corresponde al multimillonario negocio abierto con la compra por parte de los estados de cientos de millones de dosis de vacunas contra el Covid 19, las dos mayores empresas de Fondos de Inversión del mundo, Black Rock y Vanguard son las mayores accionistas de la tres grandes multinacionales farmacéuticas productoras de vacunas: Pfizer, Moderna y AstraZeneca.

Estos dos gigantescos Fondos son inversores mayoritarios en las principales empresas del Ibex 35, incluidos los grandes bancos CaixaBank, Banco Santander y BBVA, quienes a su vez son accionistas de los principales medios de comunicación del Estado español. Entre los dos Fondos son además accionistas mayoritarios del New York Times y de cuatro de los seis grandes grupos que controlan los medios de comunicación en EE.UU., y en buena parte del mundo: Time Warner, Comcast, Disney y News Corp.

En el Estado español no sólo controlan ambos fondos de inversión la producción de información y la creación de opinión a través de estos gigantes de la comunicación sino que desde noviembre de 2020, Blackrock y otro gran fondo de inversión, CVC, se convirtieron en los mayores propietarios del Grupo Prisa, incluido El País y la Cadena SER, al comprar su deuda por un valor de más de 1.000 millones de euros.

Además, Blackrock es propietaria de parte importante del accionariado de los principales conglomerados mediáticos del Estado español. Controla directamente parte del accionariado del grupo Atresmedia, propietario de Antena 3 y la Sexta, y del grupo Mediaset, propietario de Cuatro y Telecinco.

Diferentes autores están señalando el conocimiento limitado e inestable que se posee acerca del Covid que hace que temas como la eficacia del confinamiento o de las vacunas estén en discusión, y sobre todo, se preguntan acerca de la confiabilidad atribuible a quienes deciden si una información es falsa o dañina. La investigadora de bioética sueca Emilia Niemiec analizaba en un reciente informe científico titulado “COVID-19 y desinformación: ¿Es la censura de las redes sociales un remedio para la difusión de desinformación médica?”, si la censura podría servir intereses políticos, comerciales u otros. En el citado informe afirmaba: “La censura no se basa únicamente en la ciencia. Un análisis de contenido prohibido en las redes sociales sugiere que la moderación a menudo tiene un sesgo político“.

En el mismo sentido, el senador australiano Malcolm Roberts preguntó en el Senado el 11 de agosto “si existía un posible ‘conflicto de intereses’ que le diera a Google la última palabra sobre cómo se analiza y aprueba la información sobre la vacuna Covid-19“. Roberts señaló al respecto que “la empresa matriz de Google y YouTube, Alphabet, posee el 12 por ciento de Vaccitech Ltd. a través de un fondo de capital de riesgo GV (anteriormente Google Ventures). Vaccitech es una empresa de biotecnología con sede en el Reino Unido que co-inventó la vacuna AstraZeneca”. La publicación citada afirma haberse dirigido a Alphabet, Vaccitech y Google para contrastar la información sin haber obtenido respuesta.

Este conglomerado de poder económico y mediático está contando con la colaboración pasiva de la mayor parte de las sociedades médicas —que subsisten en gran medida gracias a las subvenciones de la industria farmacéutica— y la muy activa de los gobiernos de todo color político como brazos ejecutores indispensables de todo este engranaje de intereses.

Hablar de la independencia de los medios de comunicación, en general, y muy especialmente en los que concierne a la epidemia Covid y a las vacunas, parece una broma de mal gusto y/o un insulto a la inteligencia.

4. ¿A quién se ha censurado?

Por si alguna persona ingenua pudiera pensar que se ha censurado a youtubers “antivacunas” o a líderes de extrema derecha negacionista, menciono a algunas de las muchas personalidades científicas de primer nivel y sin conflicto de intereses con la industria farmacéutica. Este aspecto es crucial, como bien puede comprenderse, y que está por demostrar por parte de los socios centrales y periféricos de la TNI.

Estas personas censuradas, denigradas y estigmatizadas como “negacionistas” o “antivacunas” no tienen nada en común entre sí, salvo haber emitido puntos de vista críticos con las vacunas Covid o la gestión de la pandemia, vinculados estrictamente a su ámbito profesional o científico. Todas ellas han sido denostadas por personal de medios de comunicación con una cualificación muy inferior o inexistente para estos temas y para los que, insisto, está por establecer, para ellos y para sus empresas, la ausencia de vinculación económica con las grandes corporaciones farmacéuticas.

Luc Montagnier. Virólogo francés. Premio Nóbel de Medicina en 2008.
Kary Banks Mullis. Bioquímico estadounidense. Premio Nóbel de Química, inventor de la PCR.
John Ioannidis. Médico griego-estadounidense, director del Centro de Investigación en Prevención de Stanford. Editor jefe del European Journal of Clinical Investigation.
Robert W. Malone. Virólogo, inmunólogo y biólogo molecular estadounidense. Inventor de la plataforma de tecnología ARNm.
Didier Raoult. Infectólogo y microbiólogo francés, especialista en las enfermedades infecciosas emergentes en la Universidad de Aix-Marsella AMU. Forma parte del Consejo científico independiente Covid-19 ​que asesora al gobierno de Francia en la lucha contra la pandemia de enfermedad por coronavirus
Karina Acevedo. Doctora en Inmunogenética por la Universidad de Cambridge, Posdoctorado en Epidemiología por el Instituto de Zoología de Londres. Doctora en Zoología (Ecología Molecular).

El TNI también ha censurado a personal médico de primera línea que ha salvado miles de vidas con los primeros tratamientos de Covid-19. A finales del mes de julio se conoció la noticia de que Giuseppe De Donno, exjefe de neumología del hospital Carlo Poma de Mantua, conocido por haber usado con pacientes graves el tratamiento con suero hiperinmune procedente de personas que habían padecido y sobrevivido al Covid 19, había aparecido ahorcado en su casa. A pesar de que todos los pacientes así tratados sobrevivieron a la enfermedad, De Donno fue atacado y denigrado públicamente, hasta el punto de que abandonó su puesto y se dedicó a la “medicina de base”. La Fiscalía ha abierto investigaciones para esclarecer las circunstancias de su muerte y excluir un homicidio.

Sin pretender que las valoraciones de los científicos censurados concentren los análisis definitivos sobre el tema, lo que es inaceptable desde el más elemental derecho a la información es la censura como instrumento para negar cualquier debate o controversia pública entre cualificados interlocutores con posiciones diferentes. El hecho de que ésta sea la política general que se está implementando en la mayoría de los países apuntala la sospecha de que se está hurtando el debate a la sociedad, precisamente porque es la única manera de conseguir que el miedo haga su trabajo, anestesiando la reivindicación del derecho a saber, mientras los dueños de las farmacéuticas y de los medios de comunicación culminan su negocio.

Resumiendo, los propietarios de los grandes fondos de inversión del mundo son, a su vez, los dueños mayoritarios de las principales multinacionales farmacéuticas que están vendiendo sus vacunas a los Estados por valor de decenas de miles de millones de euros. Y esos mismos fondos de inversión, no sólo controlan la mayor parte de los grandes emporios mediáticos en EE UU —que a su vez controlan los medios locales “occidentales”—, sino que son propietarios mayoritarios, directa o indirectamente, de los principales grupos mediáticos del Estado español.

Es esta fase del capitalismo, con el mayor grado de concentración de capital que ha conocido la historia, la que permite el mayor grado de control social y la que, precisamente no soporta niveles de libertad de expresión que, en su momento, fueron consustanciales a las revoluciones burguesas. Máxima capacidad de control y mínima elasticidad para soportar la contradicción, indicadores de la falsa libertad que preconizan y de la decadencia del sistema.

En todo caso, el hecho de que, por ahora, la concentración de poder económico y mediático convierta en anécdota irrelevante el color político de los diferentes gobiernos que, sumisos, marcan el paso de quienes realmente tienen en sus manos el poder, hace aún más apremiante la necesidad de que surjan —y se publiquen en medios de comunicación verdaderamente independientes— voces que exijan con firmeza el debate público. Un debate abierto y libre con perfiles no solamente científicos, sino económicos, políticos, filosóficos y éticos.

Voces que, como el “Yo acuso” de Emile Zola, deben levantarse sobre la violencia que impone las acusaciones de “negacionista”, “antivacunas” o sospechoso de connivencia con la extrema derecha, realizadas precisamente por quienes desde posiciones dogmáticas intentan imponer el pensamiento único, o lo que es lo mismo, el no pensamiento.

1) “El riesgo general de muerte por infección fue del 0,8% (19 228 de 2,3 millones de personas infectadas, intervalo de confianza del 95%: 0,8% a 0,9%) para las muertes confirmadas por covid-19 y 1,1% (24 778 de 2,3 millones de personas infectadas, 1,0% a 1,2 %) por exceso de muertes”. Aunque dicha tasa, como suele ocurrir en las enfermedades respiratorias, aumentaba sensiblemente a partir de los 50 años (11,6%) y sobre todo, a partir de los 80 años: (11,4% al 23,2%) en hombres y del 4, 6 al 6,5% en mujeres“. Estudio sero-epidemiológico realizado por investigadores del Instituto de Salud Carlos III y publicado en el British Medical Journal. https://www.bmj.com/content/bmj/371/bmj.m4509.full.pdf
2) https://c19adoption.com/ Citado por Elizhabeth Woodworth en https://www.globalresearch.ca/covid-19-shadowy-trusted-news-initiative/5752930
3) Un análisis detallado y riguroso de este proceso, realizado por la Dra. Elizabeth Woodworth puede consultarse aquí: https://off-guardian.org/2020/06/23/
the-deadly-hydroxychloroquine-publishing-scandal/
4) La BBC informó de que sus socios son: AP, AFP; BBC, CBC / Radio-Canada, Unión Europea de Radiodifusión (EBU), Facebook, Financial Times, First Draft, Google / YouTube, The Hindu, Microsoft, Reuters, Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, Twitter, The Washington Post.
5) Gotzsche, Peter C. (2014). Medicamentos que matan y crimen organizado . 8ª edición.

Fuente: El Salto Diario

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