Ayer Saif Al Islam Gadafi, segundo hijo del dirigente libio y considerado durante mucho tiempo su sucesor, fue asesinado por cuatro hombres armados en Hammadah, al sur de la ciudad de Zintan, en el oeste de Libia.
Según la cadena Sky, los asaltantes desactivaron las cámaras de seguridad antes de abrir fuego contra su objetivo en el jardín de la propiedad y luego huyeron. Hamid Gadafi, primo de la víctima, declaró a la cadena Libya Al Ahrar TV que Saif Al Islam “fue martirizado”.
Moussa Ibrahim, antiguo portavoz de Gadafi, denunció el asesinato como un acto “traicionero”, afirmando haber hablado con Saif Al Islam dos días antes de su muerte. “Quería una Libia unida y soberana, segura para todos sus habitantes. Han asesinado la esperanza y el futuro, y sembrado el odio y el resentimiento”, escribió.
La fiscalía libia ha iniciado una investigación para identificar a los responsables del asesinato. La Brigada 444, una milicia afiliada al Ministerio de Defensa del Gobierno de Acuerdo Nacional con sede en Trípoli, negó categóricamente cualquier implicación en el atentado terrorista.
Una vida marcada por la agresión imperialista contra Libia
En 2011 Gadafi fue asesinado cerca de Sirte, su ciudad natal. Tras más de cuatro décadas al mando de Libia, el dirigente libio fue capturado por tropas francesas de la OTAN cuando permanecía escondido. Tras ser rescatado de un túnel de drenaje donde se había refugiado tras el bombardeo de su convoy por la OTAN, el dirigente africano fue asesinado por las tropas francesas. Su cuerpo, expuesto durante varios días en Misrata, fue finalmente enterrado en un lugar secreto del desierto libio.
Más de catorce años después de este trágico final, la historia parece repetirse en la figura de su hijo Saif Al Islam, nacido en 1972 en Trípoli. Durante mucho tiempo Saif Al Islam fue considerado como el sucesor de su padre. Educado en Europa, donde se licenció en arquitectura y posteriormente obtuvo un doctorado en Austria, se transformó en una figura clave dentro de Libia.
Durante el levantamiento de 2011 apoyó la lucha contra los golpistas y, siguiendo el dictado de los imperialistas, el Tribunal Penal Internacional emitió una orden de detención en su contra por crímenes de lesa humanidad relacionados con el levantamiento patrocinado por la OTAN.
Capturado en noviembre de 2011 en el sur del país mientras intentaba llegar a Níger, Saif Al Islam permaneció varios años retenido en Zintan por milicias locales. Condenado a muerte en ausencia en 2015 por un tribunal de Trípoli, fue finalmente liberado en 2017 gracias a una amnistía concedida por el gobierno del este de Libia.
Desde su liberación, Saif Al Islam vivía discretamente, viajando bajo protección en la región de Zintan. En 2021 anunció su candidatura a las elecciones presidenciales, inicialmente programadas para diciembre de ese año. Esta iniciativa atrajo la atención, ya que sus partidarios lo presentaron como el único candidato capaz de reunificar un país dividido y enfrentado por más de una década de guerra civil.
Las elecciones, pospuestas repetidamente debido a las divisiones políticas, nunca se celebraron. La candidatura de Saif Al Islam siguió siendo un elemento central en los debates sobre el futuro político del país.
El asesinato de Saif Al Islam se produce mientras Libia sigue siendo un país destruido, más de catorce años después del brutal derrocamiento de Gadafi. Dos gobiernos se disputan el control del país: el Gobierno de Acuerdo Nacional, con sede en Trípoli y encabezado por Abdelhamid Dbeibah, reconocido por la ONU, y un ejecutivo con sede en Bengasi, apoyado por Jalifa Haftar y sus hijos, quienes han extendido su presencia militar por el sur.