El martes la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma inició el juicio contra dos guardias civiles por torturar en los calabozos del cuartel de Sant Antoni de Portmany (Ibiza), a un detenido que había hecho uso del teléfono móvil, que no le había sido intervenido.

La Fiscalía pide cinco años y medio de cárcel para cada uno de ellos, y solicita además que indemnicen a la víctima con 3.000 euros por las lesiones y las secuelas producidas.

Los hechos tuvieron lugar el 12 de octubre de 2009 de madrugada cuando José Ramón R.G y Víctor B.G. -que se encontraba fuera de servicio- se sintieron molestos porque el detenido había llamado por teléfono.

En lugar de dar una paliza a los ineptos de sus colegas que, al detenerle, no le incautaron el teléfono, se dirigieron a los calabozos para vengarse del detenido.

Una vez en los calabozos le sacaron al detenido y lo trasladaron a los baños del cuartel donde, durante el transcurso de diez minutos, le propinaron golpes en la cara, los brazos, la espalda y las piernas, causándole hematomas, contusiones y erosiones de hasta 20 centímetros en varias partes del cuerpo.

La Fiscalía solicita dos años y medio de prisión por un delito de torturas y tres años por el de lesiones, con inhabilitación para el formar paarte de la Guardia Civil durante el tiempo de la condena.