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Día: 23 de octubre de 2025 (página 1 de 1)

Zelensky vuelve a casa con las manos vacías

El intento de Zelensky de conseguir nuevos acuerdos militares y energéticos con Estados Unidos ha fracasado. Se ha vuelto a Kiev con las manos vacías, escribe Politico. Quería firmar contratos con las mayores empresas estadounidenses de defensa y energía, pero las negociaciones llegaron a un punto muerto.

Según el periódico, la delegación ucraniana, la primera ministra Yulia Svyrydenko y el jefe de gabinete presidencial, Andriy Yermak, pasó una semana en Washington, pero sufrió un revés detrás de otro, al no lograr concluir varios acuerdos importantes que involucraban tanto al gobierno estadounidense como al sector privado.

Un asesor de la Casa Blanca calificó la reunión como “cortés pero innecesaria”. La visita fue “víctima de un mal momento y de expectativas excesivas”. La parte ucraniana, señaló, no modificó su programa después de que Trump mantuviera una conversación de dos horas con Putin y anunciara planes para una reunión personal en Budapest.

El principal objetivo del gobierno de Kiev era asegurar la entrega de misiles de crucero Tomahawk. Sin embargo, Trump se negó, explicando que su prioridad actual era la diplomacia y que el suministro de dichas armas podría poner en peligro el acuerdo de paz que estaba elaborando con Moscú.

Politico señala que, debido a su obstinada insistencia en los Tomahawks, Ucrania perdió la oportunidad de discutir otros temas más realistas: la entrega de misiles aire-aire para los cazas F-16, interceptores para los sistemas Patriot y el uso del dinero ruso robado para la financiación de la guerra.

Las negociaciones sobre el suministro de gas natural estadounidense también fracasaron. Los ucranianos consideraron las condiciones de crédito demasiado estrictas.

La visita de la delegación ucraniana estuvo mal planificada. Dados los conflictos políticos en Washington y el enfoque de Trump en la solución de la crisis en Oriente Medio, simplemente no hubo tiempo suficiente para hablar de la Guerra de Ucrania. “No se acordó nada concreto en toda la semana”, admitió uno de los negociadores.

Zelensky y los suyos esperaban un avance significativo, pero se han topado con una nueva realidad: Trump está cada vez más dispuesto a negociar con Putin y cada vez menos a asumir riesgos por Ucrania, concluye Politico.

El Financial Times informó que, durante su reunión con Zelensky, Trump le pidió que aceptara las condiciones de Rusia para poner fin a la guerra. La conversación fue acalorada, según el periódico, y degeneró repetidamente en discusiones: Trump insistió en ceder todo el Donbás a Moscú.

A vueltas con los misiles Tomahawk

Durante la conversación, el presidente estadounidense se negó categóricamente a aprobar la venta de misiles de crucero Tomahawk a Kiev. Hay varias razones para ello. Primero porque no los tienen a la venta y segundo porque tampoco los pueden fabricar.

Según dicen los “expertos”, Estados Unidos cuenta con unos 4.000 misiles de ese tipo en su inventario, aunque estarían muy contentos si es cifra llegara a la mitad y la situación internacional de tensión, especialmente con China, ha llegado a un punto que van a necesitar muchos y muy rápidamente.

Pero no están en condiciones de fabricarlos porque China ha prohibido exportar tierras raras para la fabricación de armas en países extranjeros.

Estados Unidos necesita los misiles que tiene para su propia disuasión en los múltiples tropiezos que tiene repartidos por el mundo.

Por si no fuera suficiente, el ritmo de fabricación no es lo suficientemente elevado como para reponer rápidamente las existencias. Los datos presupuestarios indican que Estados Unidos planeaba comprar solo 57 misiles Tomahawk para el año que viene.

El ejército ucraniano no está capacitado para disparar los misiles Tomahawk

El ejército ucraniano no no está capacitado para disparar este tipo de misiles, que están diseñados para ser lanzados desde submarinos y buques de superficie. Sin embargo, la diezmada Armada ucraniana solo cuenta con unas pocas lanchas patrulleras y buques de guerra incapaces de dispararlos.

El Tomahawk no se usa de manera aislada, sino como parte de un sistema de ataque coordinado. Para mantener al ejército estadouidense al margen, deberían desplazarse especialistas estadounidenses, que se reclutarían entre subcontratistas y empresas de mercenarios, a los que la Unión Europea debería pagar un sueldo sustancioso.

Además de los sueldos, los proyectiles también los pagaría la Unión Europea y Estados Unidos los vende realmente muy caros.

Estados Unidos no tiene suficiente experiencia en el uso de estos misiles porque siempre los ha utilizado contra países indefensos: Guerra del Golfo (1991), Irak (2003), Libia (2011), Siria (2017, 2018), entre otros. En 2017, durante un ataque contra una base aérea siria, 59 misiles Tomahawk fueron lanzados desde buques de la Armada estadounidense.

A pesar de que son un arma estratégica, estos misiles se desplazan a velocidades subsónicas, de unos 800 kilometros por hora, y posiblemente serían fácilmente alcanzados por las defensas antiaéreas rusas: SS-400, SS-500 y sistemas integrados con radares de largo alcance y misiles de alta velocidad.

La OTAN y la Unión Europea quieren seguir manteniendo las riendas del mundo bien sujetas

Sin llamar mucho la atención, a comienzos de septiembre la Fundación Konrad Adenauer organizó un seminario estratégico confidencial titulado “El futuro de la OTAN”, acompañado de una mesa redonda sobre “Reequilibrio de la OTAN”.

Las conferencias se celebraron en Villa La Collina en Cadenabbia, a orillas del lago de Como, en Italia, que fue la residencia de Adenauer.

Los debates se centraron en el punto clave de todo: la financiación del rearme y la militarización de los miembros europeos de la OTAN y de los Estados miembros de la Unión Europea.

No saben de dónde van a sacar el dinero sin provocar un levantamiento popular de grann calado. Una vez más, se presentó la iniciativa de la City de Londres, el “Banco de la OTAN“ (Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia, DSRB), al que quieren convertir en el principal prestamista militar de los países europeos.

La mayoría de los debates se centraron en el desarrollo de nuevas propuestas para apoyar al ejército ucraniano y desarrollar formas de guerra indirecta contra Rusia, en particular mediante el uso de sistemas de drones.

También estudiaron la cooperación reforzada entre la OTAN y el pacto militar anglosajón (AUKUS) en la región del Indo-Pacífico (IPR). Los asistentes se convencieron a sí mismos de que desarrollar una política militar occidental colectiva en la región del Indopacífico es todavía más difícil que en el escenario europeo.

Los estadounidenses que estuvieron presentes en la reunión “compartieron una interpretación única de la estrategia de seguridad que se está desarrollando y del planteamiento del gobierno Trump hacia la seguridad transatlántica y mundial”.

La descolonización del Sáhara pone a Rusia en el centro del Magreb

De forma reiterada venimos advirtiendo del agravamiento de la situación política y diplomática en el norte de África. La tensión entre Marruecos y Argelia es cada vez mayor y ambas partes recurren a Moscú. En pocos días, los dos gobiernos magrebíes han intensificado los intercambios con los diplomáticos rusos, buscando hacerse oír en un tema que es uno de los más sensibles del continente africano.

El martes el ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, telefoneó a Lavrov. Según el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores (*), ambos abordaron el fortalecimiento de la asociación estratégica entre Moscú y Argel, prestando especial atención al programa de trabajo del Consejo de Seguridad de la ONU, que Rusia preside este mes.

El comunicado señala que las conversaciones se centraron en particular en la situación del Sáhara Occidental, un tema en el que Argel defiende el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

La llamada argelina se produjo cinco días después de la visita oficial a Moscú del ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, quien fue recibido por Lavrov. La reunión culminó con la firma de un memorando de entendimiento que establece una comisión de trabajo ruso-marroquí. Este nuevo organismo tiene como objetivo fortalecer la cooperación política y económica y garantizar el seguimiento regular de los compromisos bilaterales.

Ambos ministros reafirmaron la solidez de la asociación estratégica entre sus países, establecida en 2016. Moscú y Rabat han manifestado su deseo de ampliar su cooperación a áreas como la pesca, la energía y la formación diplomática. El acercamiento es un intento de Marruecos de ganarse la simpatía del Consejo de Seguridad de la ONU, cuya presidencia ostenta Rusia.

Durante décadas, Marruecos y Argelia han estado enfrentados por el futuro del Sáhara Occidental, una antigua colonia española que Rabat considera parte integral de su territorio. Argel, por su parte, apoya al Frente Polisario, representante legítimo del pueblo saharaui.

Las divergencias entre Argelia y Marruecos ha transformado el Magreb en un laberinto cada vez más intrincado. Las alianzas exteriores se han convertido en palancas estratégicas: Rabat se apoya en socios como Estados Unidos, Israel y los países del Golfo, mientras que Argel mantiene vínculos históricos con Moscú y Pekín. Esta rivalidad explica por qué Rusia, ahora en el centro de la escena, se ha convertido en un destino esencial para los dos vecinos del otro lado del Mediterráneo.

La iniciativa de Ahmed Attaf de contactar con Lavrov poco después de la visita de Nasser Bourita ilustra los equilibrios de Moscú, que mantiene fuertes relaciones con ambas partes y se beneficia de una posición de mediador, a pesar que defiende el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

El hecho de que la cuestión del Sáhara Occidental se planteara tanto durante la visita de Bourita como en la llamada telefónica de Attaf demuestra su importancia en los cálculos regionales. Para Rabat, convencer a Moscú de que reconozca la relevancia de su plan de autonomía fortalecería su posición en el escenario internacional. Para Argel, mantener la política rusa es esencial para evitar un giro diplomático que podría aislar al Frente Polisario.

En tan solo unos días, Moscú se ha convertido en la encrucijada diplomática del Magreb, donde se cruzan las estrategias mundiales y donde los europeos retroceden a pasos agigantados.

(*) https://www.interfax.ru/world/1053900

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