La web más censurada en internet

Día: 29 de septiembre de 2025 (página 1 de 1)

La tasa mundial de fecundidad lleva cayendo 60 años

Las tasas de fecundidad se han desplomado a escala mundial en los últimos sesenta años. Mantener esas tasas bajas provocará una implosión gradual de la economía mundial a medida que la población envejece y desaparece, especialmente en los países occidentales, pero también en dos de los “hijos pródigos” expulsados de la casa del buen padre de familia: Rusia y China.

Es un fenómeno que no se ve porque hace décadas que el malthusianismo se metió en la cabeza de los “expertos” de la ONU que en sus informes han estado diciendo estupideces estos últimos 60 años. Tampoco se ve porque es un terremoto que no ocurrirá de la noche a la mañana, excepto si se imponen políticas como la de Trump en Estados Unidos. Sólo los emigrantes pueden invertir la caída demográfica de los países occidentales y preservar la fuerza de trabajo.

La tasa de fecundidad (el número promedio de hijos que una mujer tiene a lo largo de su vida) difiere de la tasa de natalidad (el número de nacimientos por cada mil habitantes durante un período determinado, aunque ambos conceptos están relacionados y a menudo se confunden. Los países con baja fecundidad generalmente tienen tasas de natalidad bajas.

A pesar del impresionante crecimiento poblacional desde que se alcanzaron los 3.000 millones en 1960, la lenta tasa de crecimiento actual es preocupante. La baja fertilidad es “el verdadero desafío económico de nuestro tiempo”, decía un reportaje del Instituto American Enterprise publicado en febrero (1). Cada año Japón pierde un millón de habitantes.

La tasa de crecimiento alcanzó su punto máximo en la década de los sesenta y ha disminuido de forma constante desde entonces, una tendencia que se espera que continúe. En 1960 una mujer daba a luz un promedio de cuatro o cinco hijos. Para 2023 esa cifra se había reducido a la mitad, a 2,2, apenas por encima del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer, el nivel necesario para mantener la población de una generación a la siguiente.

Los países con tasas de natalidad bajas o negativas se enfrentarán a una reducción de sue fuerza de trabajo y al aumento de los costos asociados al envejecimiento de la población.

Las tasas de fecundidad en el mundo

Apenas el 4 por cien de la población mundial vive actualmente en países con altas tasas de fecundidad (más de cinco hijos por mujer), y todos estos países se encuentran en África, pero incluso allí, las tasas son generalmente más bajas que en el pasado.

Casi tres cuartas partes de la población mundial vive actualmente en países donde la tasa de fecundidad se encuentra en el nivel de reemplazo o por debajo de él.

En India, actualmente el país más poblado del mundo, la fecundidad ha disminuido de forma constante durante seis décadas. En junio el Fondo de Población de la ONU informó que la tasa de fecundidad de India se situaba en 1,9 hijos por mujer, en comparación con los cinco o seis de 1960.

A pesar de la política de hijo único, en 1990 la tasa de fecundidad de China seguía siendo de 2,51. Hoy esa tasa ha descendido por debajo de un nacimiento por mujer.

En Estados Unidos, la fecundidad ha estado en continuo descenso. Cayó por debajo del nivel de reemplazo en 1972 y alcanzó 1,62 en 2023, un mínimo histórico.

Los hijos son un artículo de lujo

El mito de que los pobres tienen más hijos que los ricos es otra falsedad característica. Antes los hijos eran una fuente de ingresos para las familias trabajadores. Ahora suponen un gasto que no pueden pagar y, por ejemplo, en España las ayudas públicas a las familias numerosas se acabaron hace tiempo.

El alto costo de la vivienda y el cuidado infantil se encuentran entre los principales obstáculos para la maternidad. En Corea del Sur, que combina una economía avanzada con la tasa de fertilidad más baja del mundo, una encuesta de la ONU reveló que la pobreza es la principal razón citada para la baja tasa de natalidad (2).

En aquella encuesta, el 58 por cien citó los bajos salarios como el principal obstáculo para la paternidad, una cifra entre 12 y 19 puntos porcentuales superior a la media mundial. En un país altamente urbanizado, casi un tercio también mencionó la falta de espacio o el alto costo de la vivienda. El 28 por cien mencionó el elevado costo de los cuidados infantiles.

En Estados Unidos, una encuesta de julio de año pasado indicó que, entre los adultos sin hijos de entre 18 y 49 años, el 36 por cien no podía permitirse criar a un hijo (3). Otro estudio reveló que uno de cada cinco padres estadounidenses con hijos menores de 18 años no planea ampliar su familia debido al costo que supone. El 20 por cien de los encuestados cita el cuidado infantil como un gasto imposible de sostener (4).

(1) https://theamericanenterprise.com/americas-quadrillion-dollar-challenge-can-the-u-s-cope-with-rapid-fertility-decline/
(2) https://www.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/swp25-layout-en-v250609-web.pdf
(3) https://www.pewresearch.org/social-trends/2024/07/25/the-experiences-of-u-s-adults-who-dont-have-children/
(4) https://www.nerdwallet.com/article/finance/2024-cost-of-raising-children-report

Deportar inmigrantes para vivir peor: el caso de la Operación Espalda Mojada y el Programa Bracero en Estados Unidos

La narrativa fascista ha planteado históricamente la inmigración como problema de la clase obrera nacional. Se trata de un postulado que la burguesía siempre ha tenido a mano cuando el Estado capitalista era incapaz de promover cierto bienestar entre la población. En apariencia, el discurso plantea que si se expulsan a los inmigrantes, habrá mayor oferta de trabajo y por tanto los empresarios deberán pagar más a los trabajadores nacionales. Leer más

La Unión Europea quiere levantar un ‘muro antidrones‘ en las fronteras de Rusia

Los cabecillas europeos persiguen sus propios fantasmas, en forma de drones rusos que aparecen por doquier. El comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, está decidido a levantar un “muro antidrones” para proteger los márgenes orientales de la Unión Europea. La idea fue presentada el 10 de septiembre por Ursula von der Leyen en Estrasburgo, durante su discurso anual sobre el Estado de la Unión.

Desde Helsinki, donde participó en una reunión virtual con los ministros de Defensa de nueve Estados miembros (Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia, Finlandia, Hungría, Bulgaria) y Ucrania, Andrius Kubilius propuso priorizar las técnicas de detección y rastreo de drones.

El ejército ucraniano se ha ofrecido para echar una mano: “Estamos listos para compartir nuestra experiencia en la interceptación de aviones no tripulados rusos con la UE, la OTAN y los países vecinos”, dijo el viernes el ministro de Defensa ucraniano, Denys Chmyhal.

Antes que nada Europa tiene que aprender a interceptar drones. En la actualidad muy pocos Estados miembros saben cómo fabricarlos. Algunos fabricantes de armas están trabajando en láseres capaces de derribarlos.

Como siempre, queda el siempre espinoso asunto de la financiación del muro. Los Veintisiete podrán utilizar un nuevo programa de préstamos que acaban de aprobar y que permitirá asignar 150.000 millones de euros para proyectos conjuntos de armamento entre los Estados miembros. Polonia, que ya gasta el 5 por ciento de su PIB en defensa, es el primer beneficiario: debe recibir 43.000 millones de euros.

El Primer Ministro finlandés, Petteri Orpo, ha mostrado mucho interés en levantar el muro porque la frontera con Rusia mide de 1.300 kilómetros y tiene malas experiencias desde que en 1939 se unió al III Reich para provocar la guerra de invierno contra la URSS. “Esta es la frontera de Europa de la que estamos hablando. Defendemos a Europa aquí”, dijo el jefe de gobierno de Finlandia.

“Hemos demostrado nuestra solidaridad económica con el sur de Europa durante 20 años. Ahora estamos esperando la solidaridad en materia de seguridad”, agregó. El argumento no le vale en Grecia, donde no olvidan que el ministro finlandés de Finanzas fue muy duro con Atenas en el momento álgido del rescate de la deuda griega.

El viernes Suecia propuso que Dinamarca proporcione sistemas de defensa aérea capaces de derribar drones y aviones.

El tema del muro estará el miércoles en el menú de la cumbre informal de los Veintisiete en Copenhague, centrada en el fantasma de la seguridad europea.

Trump recompensa a Ghana por alojar a los emigrantes deportados

Ghana es el típico país africano que nunca se sacudió de encima su condición colonial, por lo que, como buenos lacayos, su gobierno siempre se muestra dispuesto a acatar las órdenes que reciben.

Además, a pesar de sus gigantescas riquezas, es un país con una fuerte emigración. Sin embargo, ha aceptado acoger a los deportados de Estados Unidos y ha obtenido su recompensa: Trump ha levantado las restricciones de visado.

Es otra paradoja: Estados Unidos cierra las puertas a los emigrantes… excepto si proceden de Ghana.

La recompensa pone de relieve el papel de ciertos países africanos que se prestan a ser cómplices de las deportaciones estadounidenses a causa de las presiones que reciben.

Estados Unidos han restablecido la duración máxima de los visados ​​de no inmigrante para los ciudadanos ghaneses, poniendo fin a una medida restrictiva vigente desde el mes de julio. La embajada de Estados Unidos en Accra confirmó que el visado destinado a viajes de negocios y turismo volverá a tener una validez de cinco años con múltiples entradas, mientras que el visado de estudiante tendrá una validez de cuatro años.

El cobro del precio de la sumisión se produce después de que el gobierno de Accra accediera a recibir a los emigrantes deportados ​​por Washington, incluidos nacionales de otros países de África Occidental.

La política estadounidense de deportación a terceros países implica la devolución de personas indocumentadas a terceros países, a menudo sin un vínculo directo con su nacionalidad. Ghana presenta este acuerdo como el resultado de meses de negociaciones diplomáticas, enfatizando la necesidad de mantener relaciones constructivas con Washington.

Obviamente, la flexibilización de las restricciones de visado es una recompensa por la cooperación de Ghana en las deportaciones. Esta dinámica abre la puerta a más complicidades porque los lacayos africanos se van a animar a seguir el ejemplo de Accra.

Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, Trump ha desatado una caza implacable de emigrantes, especialmente trabajadores. Ha aumentado el número de deportaciones, incluso a países donde las personas afectadas a menudo carecen de cualquier clase de arraigo. Ciudadanos de Centroamérica y el Caribe, por ejemplo, han sido devueltos a México o Guatemala a pesar de no ser originarios de esos países. En África, varias personas en Estados Unidos han sido redirigidas a países como Ghana, Sierra Leona y Ruanda, seleccionados por su servilismo hacia Washington.

Esta política se basa en una interpretación expansiva de los acuerdos bilaterales o en la presión diplomática. Las expulsiones masivas también involucran a personas cuyas solicitudes de asilo han sido rechazadas o que ingresaron legalmente pero cuyo visado ha expirado.

El levantamiento de las restricciones de visado para Ghana demuestra cómo Washington está alineando la política migratoria con la diplomacia bilateral. El peligros es que puede alentar a otros países a negociar acuerdos similares para obtener visados ​​o recompensas económicas.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies