Entrevistamos al militante comunista y sindicalista francés de la Confédération Générale du Travail (CGT) André Fadda. Leer más
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Entrevistamos al militante comunista y sindicalista francés de la Confédération Générale du Travail (CGT) André Fadda. Leer más
Los países europeos carecen de mano obra suficiente y ya no admiten más emigrantes. El gobierno alemán busca una solución haciendo que los jubilados vuelvan al puesto de trabajo hasta los 70 años, a cambio de eximirles de pagar impuestos.
Mantener a las personas mayores en el mercado laboral durante más tiempo es una prioridad para el gobierno de Friedrich Merz, que tampoco quiere pagar pensiones en un país donde el número de ancianos que cobran su retiro es cada vez mayor.
El año pasado el pasgo de pensiones superó los 400.000 millones de euros, lo que supone un aumento del 60 por cien con respecto a 2010. Las cotizaciones ya no son suficientes para cubrir las pensiones de los jubilados, que ahora representan una cuarta parte de la población, una situación agravada por la escasez de fuerza de trabajo.
Para que los ancianos se busquen un trabajo, el gobierno pretende eximir de impuestos hasta 2.000 euros mensuales sobre los salarios percibidos después de la edad legal de jubilación, 66 años, que se elevará a 67 años para 2031.
Durante años, la competitividad industrial alemana garantizó el crecimiento económico, lo que a su vez financió el llamado “estado de bienestar”. Pero esa etapa ha terminado y el rearme exige que el dinero público vaya al ejército. “El estado de bienestar tal como lo conocemos hoy ya no es financiable”, declaró Merz a finales de agosto.
Se espera que la economía alemana experimente un crecimiento marginal este año tras dos años de recesión.
El anunciado “otoño de reformas”, que abarca desde las pensiones hasta las prestaciones por desempleo, debería materializarse con propuestas “para finales de año”, según Merz. El año pasado, más de 1,1 millones de personas mayores trabajaban después de los 67 años, de una fuerza laboral de aproximadamente 46 millones.
La ministra de Economía, Katherina Reiche, ha dado un pasó más: subir la edad legal de jubilación a los 70 años. Para ello algunos “expertos” proponen que las empresas adapten sus puestos de trabajo a los ancianos.
Unos 40.000 reservistas fueron llamados a filas por el ejército israelí el 2 de agosto. Está previsto que otros 90.000 sean movilizados a finales del primer trimestre de 2026. Sin embargo, el número de reservistas dispuestos a aceptar sus órdenes está disminuyendo drásticamente.
Israel impone el servicio militar obligatorio para quienes terminan la escuela secundaria por un período de 18 a 36 meses. A este período le sigue el servicio de reserva obligatorio para ciertas unidades, normalmente hasta los 40 años. Tras la ofensiva iniciada en 2023, unos 360.000 reservistas fueron llamados a filas, junto con 100.000 personas que abandonaron la escuela secundaria en servicio activo.
Ha sido una de las mayores movilizaciones en la historia de Israel. Se registró una tasa de respuesta sin precedentes del 120 por cien, con israelíes que se congregaron en torno a la bandera y otros que no fueron llamados a filas optando por servir.
Tras casi dos años de masacres, el ejército tiene dificultades para encontrar suficientes reservistas dispuestos a ir a filas. Algunas estimaciones apuntan a una disminución del 30 por cien en el número de reservistas desplegados. La emisora nacional israelí Kan sitúa la disminución en casi el 50 por cien.
Los motivos de la deserción varían. Según un informe del medio de comunicación israelí progresista +972mag, solo unos 1.500 soldados, o aproximadamente el 1,5 por cien de quienes se negaron entre octubre de 2023 y abril de este año, alegaron razones ideológicas y éticas.
La mayoría se negó porque estaban desilusionados por una guerra que no ha resuelto la crisis ni liberado a los rehenes israelíes capturados por Hamas. Muchos sufren agotamiento físico y mental.
Sean cuales sean sus motivaciones, la negativa de algunos reservistas israelíes a seguir combatiendo plantea un problema para el ejército israelí en sus planes para librar guerras en todos frentes que ha abierto. En otras palabras, el ejército israelí no puede llevar a cabo sus operaciones sin un número suficiente de soldados.
Aunque el número de negativas no alcance un nivel crítico, sus declaraciones públicas influyen en el panorama político. Históricamente, los israelíes se han negado a servir en filas para desafiar las políticas gubernamentales.
Sin embargo, es necesario distinguir entre los adolescentes israelíes que simplemente se niegan a alistarse y quienes se niegan a servir en la reserva. Algunos estudiantes de secundaria que se niegan a servir se declaran “objetores de conciencia”. Generalmente lo hacen debido a su hostilidad ideológica hacia el ejército y su oposición a la ocupación israelí de los territorios palestinos.
Una carta de rechazo al servicio militar obligatorio, publicada en 2021 por un grupo de estudiantes de secundaria, lo explica con claridad: “Depende de cada uno de nosotros oponernos a este sistema destructivo uniendo nuestras luchas y negándonos a servir en estas estructuras represivas, empezando por el ejército”.
La primera gran oleada de negativas por parte de los reservistas se produjo al estallar la Primera Guerra del Líbano en 1982. Casi 3.000 de ellos firmaron una petición declarando que no se unirían al ejército israelí, que se preparaba para resolver el problema palestino mediante la guerra. Unos 160 fueron encarcelados. El movimiento Yesh Gvul (¡Basta ya!) se creó entonces para fomentar posteriores oleadas de negativas por parte de los reservistas y brindar apoyo a los represaliados.
El movimiento fomentó la negativa específica a servir en los territorios palestinos ocupados, en protesta contra la brutal represión del ejército israelí durante el primer levantamiento palestino en 1987. Como señala el académico israelí Benjamin Kidron en su libro “Refusenik!”, estos reservistas distinguieron entre los deberes legítimos del ejército y las misiones inaceptables en los territorios ocupados.
Durante la Segunda Intifada del año 2000, surgió una nueva ola de negativas selectivas, a medida que los reservistas ganaban legitimidad gracias a su experiencia sobre el terreno.
El rechazo se ha utilizado para ejercer presión sobre otros asuntos importantes de la sociedad israelí. En el punto álgido de las protestas contra las reformas judiciales introducidas en el verano de 2023, mil pilotos de combate israelíes de élite se negaron a servir hasta que se desecharan estas reformas. Describieron los planes del gobierno como una amenaza para la “democracia israelí”.
A medida que un número creciente de israelíes se posiciona públicamente contra el gobierno, la ola de negativas a servir podría afectar a la capacidad de Netanyahu para continuar su ofensiva contra Gaza. Sin embargo, los últimos dos años han demostrado que Netanyahu es inmune a la presión nacional e internacional. Es poco probable que cambie de rumbo ahora.
—Leonie Fleischmann https://www.juancole.com/2025/09/refuseniks-soldiers-netanyahus.html
Durante la noche del sábado al domingo Rusia desató su mayor ataque aéreo contra Ucrania desde el inicio de la guerra, provocando un incendio en la sede del gobierno. Los ataques se produjeron mientras Macron permanecía en la capital ucraniana.
Además de Kiev, numerosas ciudades del norte, centro y sur de Ucrania fueron atacadas, destacó Zelensky.
Moscú lanzó al menos 805 drones de ataque y 13 misiles durante el ataque. Logró interceptar 751 drones y cuatro misiles, según la Fuerza Aérea Ucraniana.
El ejército ruso nunca había dirigido tantos drones en una sola noche desde el inicio de la Guerra de Ucrania en febrero de 2022.
Una vez más Zelensky pidió a sus jefes de la OTAN que le proporcionen más armamento.
Los corresponsales de Reuters observaron que las llamas se elevaban desde el último piso de la sede del gobierno ucraniano en el histórico distrito de Pecherskyi, mientras una densa columna de humo ascendía hacia el cielo de Kiev justo después del amanecer.
“Por primera vez, el edificio gubernamental ha resultado dañado por un ataque enemigo: su tejado y los pisos superiores”, admitió la primera ministra ucraniana, Yulia Svyrydenko.