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Día: 6 de septiembre de 2025 (página 1 de 1)

Un gasoducto se cierra y otro se abre

Rusia busca fortalecer sus lazos energéticos con China. Gazprom construirá un enorme gasoducto hacia China. Las exportaciones se podrán duplicar y el gas se venderá a precios muy reducidos, informa la agencia Reuters.

El director de Gazprom, Alexei Miller, declaró que ha firmado un acuerdo para aumentar los suministros a través del gasoducto existente “Energía de Siberia”, que conecta Siberia oriental con China. Los volúmenes de suministro aumentarán de 38.000 a 44.000 millones de metros cúbicos al año.

Es un signo de los nuevos tiempos: en Europa occidental el gasoducto NordStream se ha cerrado y se ha abierto otro en Asia.

El director de Gazprom aseguró que se firmó un memorando de entendimiento legalmente vinculante para la construcción del gasoducto a través de Mongolia desde los yacimientos de gas de Bovanenkovo ​​y Jarasavey, ubicados en la península de Yamal, en Siberia. Estos yacimientos abastecían anteriormente a Europa.

La tubería, cuya construcción ha estado suspendida durante los últimos meses, suministrará 50.000 millones de metros cúbicos anuales a China, lo que supone duplicar las exportaciones y proporcionar a Rusia importantes recursos financieros.

Según Bloomberg, Gazprom, que tiene el monopolio de las exportaciones de gas ruso, se ha comprometido a ofrecer un precio inferior al actual para los países europeos, pero no ha proporcionado cifras concretas.

Aún no se han dado detalles sobre la distribución financiera de los gastos de la construcción del nuevo gasoducto. El año pasado el Financial Times informó que Xi Jinping no estaba de acuerdo con el proyecto de Putin debido al precio.

China necesita el gas ruso por razones estratégicas, ya que es una fuente segura de suministro, independiente de las rutas marítimas que se verían afectadas en caso de una guerra naval. Sin embargo, para que salga rentable, necesita un precio por debajo del mercado mundial.

Por lo demás, la reducción del precio supone que China va a poder fabricar y exportar en condiciones ventajosas respecto a los países occidentales, donde los precios de la energía han subido notablemente.

El anuncio se produce en un momento en que Rusia fortalece sus lazos con China, su principal socio comercial. Moscú ha perdido una cuota de mercado significativa en Europa debido a las sanciones impuestas tras el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022 y lleva varios meses intentando redirigir el gas a los países asiáticos.

Será un soplo de aire fresco para Gazprom, que el año pasado anunció una pérdida récord de 6.400 millones de euros debido a la reducción de las exportaciones de gas a los países europeos.

Los acuerdos se han firmado durante la visita de Putin, a China, donde asistió al desfile militar en la Plaza de Tiananmen, que conmemora la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Putin y Xi Jinping demostraron su cercanía en la reciente cumbre de Tianjin, en medio de un tenso clima mundial. El presidente ruso describió las relaciones como “de un nivel sin precedentes”. Por su parte, Xi elogió la relación de “colaboración estratégica integral” entre ambos países.

Google se ha convertido en el aparato de propaganda de Israel

En junio Google firmó un contrato de 45 millones de dólares con Netayahu para implementar una campaña publicitaria digital por todo el mundo que promueva el mensaje del Estado israelí durante el genocidio en curso en Gaza.

El contrato incluye anuncios en YouTube y a través de la plataforma Display & Video 360 de Google, descritos explícitamente en documentos gubernamentales como parte de la guerra de propaganda de Israel.

Una filial de Google, la empresa Display & Video 360, que es la rama publicitaria de la multinacional, ha autorizado una extensa campaña de propaganda denominada explícitamente “hasbara”, un término hebreo que denota la propaganda respaldada por el Estado, a menudo utilizada para encubrir las acciones militares israelíes.

La campaña se lanzó el 2 de marzo al tiempo que crecía la condena internacional por la decisión de Israel de cortar el suministro de alimentos, combustible y ayuda humanitaria a Gaza, lo que desencadenó lo que la ONU describe como una hambruna provocada por los sionistas.

Uno de los resultados más vistos de la campaña fue un video de YouTube del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, que afirmaba falsamente: “Hay comida en Gaza. Cualquier otra afirmación es mentira”. El anuncio fue visto más de 6 millones de veces, impulsado considerablemente mediante promoción pagada en el marco del contrato con Google.

La iniciativa ha sido coordinada por la Agencia de Publicidad del gobierno de Israel (Lapam), un departamento que reporta directamente a la oficina de Netanyahu.

Como parte de la campaña más amplia, Israel también invirtió 3 millones de dólares en publicidad con X/Twitter, 2,1 millones de dólares con la plataforma franco-israelí Outbrain/Teads y una cantidad no revelada para promocionar contenido alineado con Israel en las plataformas del holding Meta/Facebook.

Otros anuncios publicados en el marco del contrato se dirigieron a instituciones internacionales y ONG. Varios intentaron deslegitimar al Organismo de Obras Públicas y Socorro de la ONU, acusando a la UNRWA de “sabotaje deliberado” a la entrega de ayuda.

Otros intentaron difamar a grupos solidarios con Palestina, como la Fundación Hind Rajab, presentándolos como vinculados a “ideologías extremistas”.

La ONU ha alertado sobre la hambruna en toda Gaza. Hasta este mes, al menos 367 palestinos, incluidos 131 niños, han muerto de hambre y desnutrición. A pesar de ello, Google continua publicando anuncios negacionistas del Estado israelí.

Otra campaña publicitaria se dirigió a quienes criticaban las operaciones militares israelíes en Irán, tras la campaña de bombardeos aéreos de 12 días conocida como Operación León Rampante, que mató al menos a 436 civiles iraníes. La campaña “hasbara” del gobierno de Netanyahu fue diseñada para promover los ataques como necesarios para la seguridad de “Israel y Occidente”, con contenido digital distribuido en las plataformas de Google y X/Twitter.

El papel de las empresas tecnológicas estadounidenses en la negación del genocidio en Gaza y la desinformación sobre los crímenes de guerra es creciente. En junio la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, acusó a Google de lucrarse con el genocidio de Gaza. En una reunión con sus trabajadores, el cofundador de Google, Sergey Brin, calificó a la ONU de “organización manifiestamente antisemita”.

Google ya está bajo escrutinio por su participación en el Proyecto Nimbus, una colaboración con Amazon para la computación en la nube que proporciona infraestructura al ejército israelí. La implicación de la empresa con el aparato bélico israelí pone de relieve la complicidad de los grandes monopolios de Silicon Valley en el mantenimiento y la legitimación de los crímenes de guerra.

Estados Unidos reduce la asistencia militar a los países fronterizos con Rusia

Estados Unidos está reduciendo la asistencia militar a los ejércitos de ciertos países europeos. El informe del Financial Times afirma que Washington ha decidido reducir sus programas de ayuda militar a varios estados miembros de la OTAN fronterizos con Rusia.

“Dirigentes del Pentágono han enviado mensajes a diplomáticos europeos indicando que Estados Unidos ya no financiará el entrenamiento y el equipamiento de los ejércitos de los países de Europa del Este que limitan con Rusia”, dice el periódico.

El reportaje continúa señalando que “son precisamente estos países los que podrían encontrarse en la primera línea de un conflicto armado con Rusia”. Lituania, Letonia y Estonia serán los primeros en perder la ayuda estadounidense.

Durante el período anterior a la guerra (2018-2022), los ejércitos bálticos recibieron más de mil millones de dólares en asistencia militar de Estados Unidos. Sin embargo, no está cerrando el programa de financiación militar extranjera, que está impulsando a los países europeos a comprar grandes cantidades de armas, principalmente a Estados Unidos.

Forma parte del programa de Trump: “No os vamos a pagar por vuestra seguridad, sois vosotros los que no vais a pagarnos por ella”. No tiene nada que ver con la “seguridad”, ni con ninguna “amenaza”; sólo es una política económica muy provechosa para la balanza de pagos.

A pesar de reducir la asistencia militar, Trump ha logrado poner firmes a los países bálticos, que han confirmado su intención de aumentar significativamente el gasto militar e incrementar la compra de armas y tecnología estadounidenses.

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