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Día: 19 de agosto de 2025 (página 1 de 1)

A Israel las guerras le resultan muy caras

La guerra de 12 días contra Irán en junio le costó cara a Israel. El lanzamiento de cientos de misiles iraníes y aviones no tripulados paralizaron su economía, causando daños o la destrucción total de numerosos edificios. Los habitantes tuvieron que hacer viajes de ida y vuelta a los refugios. La mayoría de las empresas suspendieron las operaciones. Cientos de miles de reservistas dejaron sus trabajos para ponerse los uniformes, lo que provocó escasez de mano de obra.

Para completar el panorama, el cierre prolongado del espacio aéreo provocó un aislamiento casi total del país. Las consecuencias de la parálisis no tardaron en llegar: el PIB cayó un 3,5 por cien en el segundo trimestre, al igual que el consumo de los hogares, acompañado de una caída de la inversión (-12 por cien) y las exportaciones (-7 por cien). El derrumbe fue aún más pronunciado en sectores totalmente paralizados como la construcción y el turismo.

Desde el comienzo de la guerra en la Franja de Gaza hace casi dos años, el PIB había disminuido sólo en el último trimestre de 2023, cuando comenzó la guerra más larga en la historia de Israel. La onda de choque fue tal que en ese momento había desplomado un 21 por cien. Posteriormente, a pesar de los prolongados combates en Gaza y Líbano contra Hezbolah, que causaron un aumento de los gastos relacionados con la defensa, se detuvo la caída.

Sin embargo, hasta ahora Israel ha tenido que pagar una enorme factura de 88.700 millones de dólares para defenderse y financiar sus agresiones, aunque ha resistido gracias al apoyo de las potencias occidentales. El año pasado el crecimiento fue del 1 por cien, lejos de los resultados previos a la guerra, cuando alcanzó un máximo del 6,3 por cien en 2022.

Para la segunda mitad de este año el escenario es de una ligera recuperación. Casi no hay riesgo de que la economía israelí entre en recesión. La alta tecnología, especialmente la ciberseguridad, pero también la defensa, se exportan muy bien bien en estos tiempo. Llueven los pedidos para la represión, así como para los sistemas de defensa aérea, utilizando el argumento de que este equipo ha demostrado su valía en tierra, con, según el ejército, el 87 por ciento de los misiles iraníes interceptados.

Sin embargo, el gabinete de guerra israelí acaba de dar el visto bueno a la ocupación total de la ciudad de Gaza, cuyo millón de habitantes tendrá que ser desplazada en dos meses.

La ofensiva volverá a pesar mucho en las cuentas, debido, en parte, a la removilización de decenas de miles de reservistas y al gasto en armas y municiones. Según el Ministerio de Hacienda, la incorporación para esta operación podría alcanzar decenas de miles de millones de dólares.

Más de 1.600 manifestantes han sido detenidos en Estados Unidos por solidarizarse con Palestina

La Universidad de Columbia ha estado en el centro de la revuelta estudiantil contra la colaboración de Estados Unidos a las matanzas israelíes en Gaza. Organizaron un campamento de protesta contra Israel, lo que desencadenó una ola de acciones similares en otros campus universitarios.

No se trata sólo de un movimiento de solidaridad. Lo que los estudiantes denuncian es la complicidad de las Universidades de Columbia, Yale y Harvard con el genocidio israelí.

Es una parte del movimiento BDS. En Columbia los estudiantes exigen que el rectorado ponga fin a sus inversiones en los gigantes tecnológicos Amazon y Google, que tienen un contrato de 1.200 millones de dólares con el gobierno israelí para crear bases de datos.

En Yale exigieron que la universidad desinvierta en “todas las empresas fabricantes de armas que contribuyen al ataque israelí contra Palestina”. la Universidad tiene programas de intercambio estudiantil con siete universidades israelíes. Harvard tiene tres, mientras que Columbia mantiene relaciones con cuatro.

Muchas de estas protestas han sido violentamente reprimidas. La rectora de la Universidad de Columbia, Nemat Minouche Shafik, ordenó a la policía de Nueva York dispersar el campamento de 50 tiendas de campaña, lo que acabó con la detención de 100 estudiantes de Columbia, incluida la hija de una congresista estadounidense.

Los estudiantes también fueron suspendidos y se les dijo que no podrían completar su semestre académico. En Yale, 50 manifestantes fueron detenidos por “allanamiento de morada”. En Ohio los manifestantes fueron golpeados y sometidos a descargas eléctricas. Unos 300 solidarios fueron arrestadas por la policía en Columbia durante las protestas.

En total, según un recuento de Associated Press, más de 1.600 manifestantes han sido detenidos en todo el país desde los enfrentamientos iniciales.

Horas después de que el rectorado desmantelara el campamento de Princeton, cientos de estudiantes ocuparon un patio central, llevando libros, ordenadores portátiles y lienzos en blanco para crear unal “Universidad Popular para Gaza”. El profesorado se unió a ellos para impartir clases y dirigir debates.

Unas quince universidades llamaron a la policía y estallaron protestas en una treintena de instituciones de educación superior de todo el país.

‘Seguid adelante porque sois nuestra única esperanza’

Las protestas estadounidenses se extendieron a las universidades británicas, aunque recibieron menos atención mediática. En el Trinity College de Cambridge, un retrato de Lord Balfour, el ministro de Asuntos Exteriores británico responsable de una declaración que reconocía un supuesto hogar judío en Palestina, fue profanado y acuchillado antes de ser retirado por la universidad.

En Londres las organizaciones de solidaridad han convocado 13 movilizaciones desde el inicio de la guerra. En su persistencia y magnitud, las protestas solo son comparables a la manifestación de más de un millón de personas contra la decisión de Tony Blair de invadir Irak, que en 2003 fue la mayor de su tipo.

El movimiento de protesta está teniendo un profundo impacto en la propia Gaza, porque por una vez, el pueblo palestino bajo ataque no se siente abandonado a su suerte. El periodista y creador de contenido palestino Bisan Owda dijo: “Seguid adelante porque sois nuestra única esperanza. Y les prometemos que nos mantendremos firmes y siempre les diremos la verdad. Y, por favor, no permitan que su violencia los atemorice. No tienen más remedio que silenciarlos y aterrorizarlos porque están destruyendo décadas de lavado de cerebro”.

Los judíos contra el sionismo

La guerra en Gaza está provocando un debate sin precedentes en las comunidades judías de todo el mundo. A la cabeza de la revuelta contra el sionismo se encuentra una nueva generación de judíos que participan cada vez más en las manifestaciones. Es el caso de Sion Assidon, que se debate entre la vida y la muerte en un hospital de Rabat.

Los judíos están horrorizados por lo que se está haciendo en su nombre. Horrorizados porque su religión se ha transformado en una apología de la limpieza étnica. Horrorizados porque su herencia se ha convertido en una licencia para matar.

La detención de más de 100 estudiantes solidarios con Palestina en Columbia es el peor acto de represión en los campus universitarios de Estados Unidos desde hace décadas. Cuando el rectorado de Columbia solicitó a la policía que detuviera a cientos de manifestantes, la universidad normalizó una cultura represiva.

La causa palestina está ya en todas partes

Estos acontecimientos tendrán consecuencias. En el futuro inmediato, el movimiento de solidaridad con Gaza ha reavivado la causa palestina como nunca. Los grafitis descoloridos que conmemoraban las batallas de la OLP en los campos de refugiados de Líbano han sido reemplazados por nuevos símbolos brillantes que celebran el ataque del 7 de octubre. El triángulo invertido que representa a Hamas saltando en paracaídas sobre los muros de Gaza, también está por todas partes.

El aumento de la solidaridad también ha revertido años de planificación destinados a desconectar la causa palestina del mundo árabe.

Palestina está ya en todas partes. Todas las encuestas lo demuestran. Israel, por otra parte, se encuentra en el banquillo de los acusados.

Estados Unidos quiere estrechar el cerco a la resistencia libanesa

Ayer la portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Morgan Ortagus, y el enviado estadounidense, Tom Barrack, llegaron a Beirut con una misión que va mucho más allá de la diplomacia.

Su visita está vinculada a un impulso coordinado estadounidense para apretar el cerco alrededor de la resistencia libanesa en múltiples frentes: militar, financiero y político.

Los círculos políticos en Beirut dicen que en el plan está la FINUL. Ortagus y Barrack llevan una propuesta que vincula directamente la renovación del mandato de la FINUL con poderes ampliados para ejecutar los planes de Israel.

En el plan la FINUL ya no estaría confinada a su actual misión de “mantener la paz” a lo largo de la frontera sur. Sus tropas recibirían autorización para entrar en las viviendas, registrar personas, establecer puntos de control y operar como una fuerza de cumplimiento en todo Líbano, vigilando a la resistencia, llevando a cabo los planes de Israel y asegurando que el sur no pueda reconstruirse por ser su población partidaria de la resistencia.

La FINUL apoyaría al ejército libanés en la implementación del decreto para desarmar a la resistencia. Sería un cambio peligroso, convirtiendo a la FINUL en una fuerza percibida como una ocupación y los mandos saben lo que eso significa.

El frente financiero es otra clave. Se espera que Ortagus y Barrack presionen al gobierno para el cierre de Al Qard Al Hassan, la conocida institución financiera asociada a Hezbolah.

Al atacarla, Washington busca asfixiar una de las arterias financieras más importantes de la resistencia, aumentando así la presión económica no solo sobre la organización sino sobre una parte de la población más amplia que depende de ella.

Paralelamente, la delegación estadounidense está preparando el terreno para una nueva ola de sanciones que afectarían principalmente a empresarios, particularmente dentro de la comunidad chiita, a los que acusan de ser “cercanos a la resistencia”. Al apretar la columna vertebral económica de Líbano de esa manera, Washington apunta a aislar a Hezbolah de su entorno social y financiero, debilitando su base de apoyo incluso mientras enfrenta presión militar y política.

Sin embargo, tales medidas probablemente no debilitarán a Hezbolah en la práctica. En cambio, corren el riesgo de unir más estrechamente a sus seguidores y a la masa social que hay alrededor del movimiento, profundizando la polarización de Líbano y afianzando las dinámicas que Washington busca desafiar.

En conjunto, estas medidas reflejan una estrategia que va mucho más allá de la presión simbólica. Esbozan una campaña de espectro completo: transformar el papel de la FINUL en un brazo de cumplimiento, cortar las líneas financieras vitales y castigar a quienes sostienen el entorno de la resistencia libanesa.

La visita de Ortagus y Barrack no es solo otra parada diplomática; forma parte de un esfuerzo creciente para remodelar el equilibrio de poder en el Líbano bajo la sombra de la presión internacional.

Ibrahim Majed https://x.com/ibrahimtmajed/status/1957022330581852376

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