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Día: 25 de junio de 2025 (página 1 de 1)

No se pueden matar las moscas a cañonazos

En un estado de guerra permanente, como el que vivimos, la cantidad tiene más importante que la calidad. Hay que fabricar armas mucho más baratas porque no se pueden matar moscas a cañonazos. De esa manera con el rearme y el aumento de los presupuestos de guerra se podrán comprar y vender muchas más armas. El futuro del mercado de armas será como los demás: los que lo dominen serán las empresas que fabriquen más barato, es decir, las que sen capaces de fabricas nuevas armas en masa.

Anduril es una de esas empresas emergentes de la industria de guerra. Valorada en más de 30.000 millones de dólares, la empresa californiana empieza a competir con gigantes de la guerra, como Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon y Boeing. Las tres joyas de su catálogo militar son el dron Fury, el misil Barracuda y el interceptor RoadRunner.

La semana pasada anunció una alianza con la alemana Rheinmetall, por lo que el Fury también podrá producirse en Europa y competirá con empresas como Airbus, que desarrolla un dron similar para acompañar al caza Eurofighter Typhoon, así como la turca Baykar y su socio italiano Leonardo, y Dassault.

Fue desarrollado para la Fuerza Aérea de Estados Unidos como parte de un concurso CCAS (Aviones de Combate Colaborativo) con General Atomics. Está diseñado para acompañar a los cazas tripulados de la Fuerza Aérea (F-22, F-35 y el futuro F-47).

El aparato mide aproximadamente 6 metros de largo y una envergadura de aproximadamente 5 metros. Puede ser controlado por una aeronave de cuarta generación (tipo F-16), una aeronave de quinta generación (tipo F-35), por futuros aviones de combate, pero también por aeronaves de gran tamaño, como aviones de transporte o cisterna, o desde estaciones terrestres. Es una aeronave modular que puede transportar cualquier tipo de sensor y tecnologías autónomas.

Si bien el diseño se asemeja al de una aeronave de combate, el objetivo es convertirla en una herramienta multimisión. Fue desarrollado originalmente por la empresa Blue Force Technology, adquirida por Anduril en 2023, y se puede producir en masa, por lo que es barato. Está propulsado por un motor de avión comercial, en lugar de un costoso motor militar.

Un misil muy barato: el Barracuda-500

El Barracuda-500 es un misil de crucero comparable al franco-británico Scalp/Storm Shadow, desarrollado por MBDA que se vende en tres versiones. El Barracuda-100 (220 kilómetros de alcance) puede montarse en aviones, helicópteros, barcos y vehículos terrestres. El Barracuda-250 (de 280 a 370 kilómetros) puede equipar los cazas F-35, F-15, F-18 y F-16, así como buques de combate. Finalmente, el Barracuda-500 (de 926 kilómetros) puede montarse en cazas pesados ​​(F-15 y F-18), así como en aviones de transporte como el C-130 o el C-17.

El precio unitario, 150.000 dólares, es diez veces inferior al de los sistemas actuales. Un misil de crucero Scalp se vende por más de un millón de dólares cada uno y solo se produce a un ritmo de 100 unidades al año.

Para reducir drásticamente los costes, Anduril ha rediseñado por completo su proceso de fabricación de armas. Para la mayoría de las piezas, la empresa se basa en tecnologías ya conocidas por fabricantes civiles. El fuselaje está hecho de materiales compuestos prensados, como los kayaks, y los tanques de combustible están hechos de plástico rotomoldeado, como las neveras.

El objetivo es que todas las estructuras sean fabricadas por cientos de proveedores civiles, de tal manera que se puedan utilizar cadenas de suministro que no sean las de las actuales empresas militares. Las plantas de ensamblaje se han rediseñado para facilitar la fabricación masiva y los materiales son la fibra vidrio o el polietileno.

Lo importantes es la aerodinámica de los aparatos, los sensores más avanzados y, sobre todo, la inteligencia artificial. El grupo está desarrollando una plataforma digital, Lattice, capaz de operar sinérgicamente aeronaves tripuladas, drones y todo tipo de plataformas.

Desde la adquisición de Adranos, la empresa californiana también cuenta con su propia capacidad de producción de motores de propulsión sólida, un componente esencial para la producción de misiles. La empresa sueca Saab ha anunciado la selección de este motor para sus bombas GLSDB (Ground Launched Small Diameter Bomb), derivadas de la GBU-39 (110 kilos), que pueden dispararse desde lanzadores terrestres tipo Himars.

Ante el éxito del modelo, Anduril ha tenido que aumentar la capacidad de producción de 600 a 6.000 motores al año.

Un interceptor reutilizable de drones: el Roadrunner

El Roadrunner, probado en diciembre de 2023, es un interceptor de drones de despegue vertical diseñado para ser totalmente reutilizable. Se trata de una aeronave de aproximadamente 1,80 metros de altura equipada con dos potentes motores. Es capaz de alcanzar velocidades de entre 800 y 900 kilómetros por hora, con gran maniobrabilidad, para destruir drones, misiles de crucero e incluso aeronaves tripuladas.

Ante un ataque con drones, un único operador puede desplegar un enjambre de Roadrunners desde un contenedor para destruir a los atacantes como si fueran drones suicidas. Los que no se utilizan regresan a su punto de partida para aterrizar, siempre en posición vertical.

Una vez reabastecidos, pueden reutilizarse. Es una revolución en el mundo de la defensa aérea, donde las municiones siempre han sido un consumible.

El objetivo es complementar el sistema de defensa antiaérea estadounidense, basado principalmente en equipos costosos (Patriot), con un sistema de bajo coste. Actualmente, debemos utilizar armas de alta tecnología, como los misiles AMRAAM, A9X o SM-6, para destruir drones baratos.

El Pentágono encargó 500 unidades del Roadrunner en octubre del año pasado y ya están desplegados en los destructores de la clase Arleigh Burke que acompañan al portaaviones Gerald Ford en Oriente Medio.

La OIEA ha dado cobertura diplomática a la guerra contra Irán

El director de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, permitió que la institución fuera utilizada por Estados Unidos e Israel para fabricar un pretexto para la guerra contra Irán, a pesar de que son plenamente conscientes de que Irán, a diferencia de Israel, no tiene armas nucleares.

El 12 de junio, sobre la base de un informe condenatorio de Grossi, una escasa mayoría de la Junta de Gobernadores de la OIEA votó para acusar a Irán del incumplimiento de sus obligaciones como miembro de la OIEA. De los 35 países representados en la junta, sólo 19 votaron a favor de la resolución, mientras que tres votaron en contra, 11 se abstuvieron y dos no votaron.

Estados Unidos se puso en contacto con ocho gobiernos miembros de la junta el 10 de junio para persuadirlos de que votaran a favor de la resolución o no votaran. Los dirigentes israelíes confesaron que la postura de Estados Unidos era una señal del apoyo a los planes de guerra de Israel, revelando que Tel Aviv valoraba la resolución de la OIEA como una tapadera diplomática para la guerra.

La reunión de la junta de la OIEA fue programada para el último día del ultimátum de 60 días al Irán para negociar un nuevo acuerdo nuclear. Incluso mientras la junta de la OIEA votaba, Israel estaba cargando armas y combustible en sus aviones de guerra para el largo vuelo a Irán e informando a sus tripulaciones sobre sus objetivos.

Los primeros ataques aéreos israelíes golpearon Irán a las 3 de la mañana de esa noche. El 20 de junio Irán presentó una queja formal contra Grossi ante el secretario general de la ONU y el Consejo de Seguridad por socavar la imparcialidad de la institución, tanto por no haber mencionado la ilegalidad de las amenazas y usos de la fuerza contra Irán en sus declaraciones públicas, como por su singular atención a las presuntas violaciones de Irán.

La fuente de la investigación de la OIEA que llevó a esta resolución fue un informe de inteligencia israelí de 2018 que decía que sus agentes habían identificado tres sitios secretos donde Irán había llevado a cabo el enriquecimiento de uranio antes de 2003. En 2019 Grossi abrió una investigación, la OIEA finalmente tuvo acceso a los sitios y detectó rastros de uranio enriquecido.

A pesar de las consecuencias de sus acciones, Grossi nunca ha explicado públicamente cómo la OIEA supo que el Mosad o sus colaboradores iraníes, como los Mojahedin-e-Khalq (MEK), no pusieron el uranio enriquecido en esos sitios, como han sugerido dirigentes iraníes.

Mientras que la resolución de la OIEA que desencadenó esta guerra se ocupó sólo de las actividades de enriquecimiento de Irán antes de 2003, los políticos estadounidenses e israelíes rápidamente pivotaron a afirmaciones infundadas de que Irán estaba a punto de fabricar un arma nuclear.

El programa nuclear iraní no existe

Las centrales de inteligencia de Estados Unidos habían informado previamente de que un proceso tan complejo tomaría hasta tres años, incluso antes de que Israel y Estados Unidos comenzaran a bombardear y degradar las instalaciones nucleares civiles existentes en Irán.

Las investigaciones previas de la OIEA sobre las actividades nucleares no informadas en Irán se completaron oficialmente en diciembre de 2015, cuando el entonces director de la institución, Yukiya Amano, publicó su evaluación final sobre cuestiones pendientes pasadas y presentes en relación con el programa nuclear de Irán.

La OIEA consideró que, si bien algunas de las actividades anteriores del Irán podrían haber sido pertinentes para las armas nucleares, no avanzaban más allá de la viabilidad y los estudios científicos, y la adquisición de ciertas competencias y capacidades técnicas pertinentes.

La OIEA no encontró indicios creíbles de la desviación de material nuclear en relación con las posibles dimensiones militares del programa nuclear de Irán.

Cuando Yukiya Amano murió antes de que terminara su mandato en 2019, le sustituyó el diplomático argentino Rafael Grossi, que había trabajado como subdirector bajo Amano y, antes de eso, como jefe de gabinete bajo el mando del director Mohamed El Baradei.

El Mosad amaña las pruebas de las actividades nucleares de Irán

Los israelíes tienen una larga experiencia amañando pruebas sobre las actividades nucleares de Irán, como los famosos documentos sobre la lactápara (*) entregados a la CIA por el MEK en 2004 y que se cree que fueron amañados por el Mosad.

Douglas Frantz, quien escribió un informe sobre el programa nuclear de Irán para el Comité de Relaciones Exteriores del Senado en 2009, reveló que el Mosad creó una unidad especial en 2003 para proporcionar informes secretos sobre el programa nuclear de Irán, usando documentos internos de Irán y otros lugares.

Grossi colaboró con Israel para perseguir sus últimas acusaciones. Después de varios años de reuniones en Israel y negociaciones e inspecciones en Irán, escribió su informe a la Junta de Gobernadores de la OIEA y programó una reunión de la junta coincidiendo con la fecha de inicio prevista para la agresión israelí.

Israel hizo sus preparativos bélicos finales a plena vista de los satélites y centrales de inteligencia de los países occidentales que redactaron y votaron a favor de la resolución. No es de extrañar que 13 países se abstuvieron o no votaron, pero es trágico que los países más neutrales no tuvieran el valor de votar en contra de una resolución insidiosa.

Israel no se somete a las exigencias de la OIEA

El propósito oficial de la OIEA es promover el uso seguro y pacífico de la tecnología nuclear. Desde 1965 los 180 países miembros han estado sujetos a las exigencias de la OIEA de que sus programas nucleares no se utilicen con propósitos militares.

Evidentemente, la labor de la OIEA se ve comprometida en el trato con los países que ya tienen armas nucleares. Corea del norte se retiró de la OIEA en 1994 y de todas sus exigencias en 2009.

Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China tienen acuerdos con la OIEA que se basan únicamente en ofertas voluntarias para sitios no militares seleccionados.

Desde 2009 India tiene un acuerdo con la OIEA que le exige mantener separados sus programas nucleares militares y civiles, y Pakistán tiene 10 acuerdos separados, pero sólo para proyectos nucleares civiles, el último de ellos para cubrir dos centrales construidas por China.

Sin embargo, sólo en 1975 Israel firmó un acuerdo limitado de cooperación nuclear civil de 1955 con Estados Unidos. Un anexo en 1977 amplió el acuerdo de garantías de la OIEA indefinidamente, a pesar de que el acuerdo de cooperación con Estados Unidos que abarcó expiró cuatro días después.

Por una parodia del cumplimiento con la que Estados Unidos y el OIEA han jugado durante medio siglo, Israel ha escapado al escrutinio de las exigencias de la OIEA con la misma eficacia que Corea del norte.

El programa nuclear israelí data de los años cincuenta

Israel comenzó a trabajar en un arma nuclear en la década de los cincuenta, con ayuda sustancial de países occidentales, incluyendo Francia, Gran Bretaña y Argentina, y fabricó sus primeras armas en 1966 ó 1967.

En 2015, cuando Irán firmó el acuerdo nuclear del Plan Integral Conjunto de Acción (JCPOA), el Secretario de Estado Colin Powell escribió en un correo electrónico filtrado que un arma nuclear sería inútil para Irán porque Israel tiene 200, todos apuntando a Teherán.

En 2003, mientras Powell fabricaba un motivo de guerra contra Irak ante la ONU, Bush tachaba a Irán, Irak y Corea del norte por formar un Eje del Mal, por su supuesta búsqueda de armas de destrucción masiva.

El director de la OIEA, el egipcio Mohamed El Baradei, aseguró en repetidas ocasiones al Consejo de Seguridad que la OIEA no pudo encontrar pruebas de que Irak estuviera desarrollando un arma nuclear.

Cuando la CIA fabricó un documento que mostraba a Irak importando “torta amarilla” de uranio (**) de Níger, al igual que Israel lo había importado secretamente de Argentina en la década de los sesenta, la OIEA sólo tardó unas horas en reconocer el documento como una falsificación, de la que El Baradei informó inmediatamente al Consejo de Seguridad.

Pero Bush siguió repitiendo mentiras sobre la “torta amarilla” de Níger y otras falsedades flagrantes sobre Irak. Luego invadió y destruyó Irak sobre la base de esas mentiras, un crimen de guerra de proporciones históricas.

El Baradei y la OIEA siempre tuvieron razón, y en 2005 fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz, por denunciar las mentiras de Bush y fortalecer la no proliferación nuclear.

En 2007 un informe de la National Intelligence Estimate (NIE), firmado por las 16 centrales de inteligencia estadounidenses, concluyó que Irán, al igual que Irak, no tenía programa de armas nucleares. Así lo reconoce también Bush en sus memorias.

También El Baradei escribió en sus propias memorias (The Age of Deception: Nuclear Diplomacy in Treacherous Times) que si Irán hacía alguna investigación preliminar sobre armas nucleares, probablemente comenzó durante la Guerra Irán-Irak en la década de los ochenta, después de que Estados Unidos y sus aliados ayudaran a Irak a fabricar armas químicas que mataron a 100.000 iraníes.

Unos sucesores mucho más complacientes

Para Estados Unidos el Premio Nobel El Baradei fue un obstáculo para sus ambiciones de cambio de régimen en todo el mundo, y cuando su mandato expiró en 2009 llevaron a cabo una campaña encubierta para encontrar un nuevo director de la OIEA más dócil.

Después de que el diplomático japonés Yukiya Amano fuera nombrado nuevo director, los cables diplomáticos estadounidenses publicados por WikiLeaks revelaron detalles de su extensa investigación de antecedentes por parte de diplomáticos estadounidenses, quienes confrmaron a Washington que Amano era el pelele que estaban buscando.

Tras de convertirse en director de la OIEA en 2019, Grossi no sólo continuó la sumisión de la OIEA a los intereses de Estados Unidos y Occidente y su práctica de hacer la vista gorda a las armas nucleares de Israel, sino que también se aseguró de que el organismo internacional jugara a favor de Israel en su guerra contra Irán.

Aunque reconoció públicamente que Irán no tenía un programa de armas nucleares y que la diplomacia era la única manera de resolver las preocupaciones de Occidente sobre Irán, Grossi ayudó a Israel a preparar el terreno para la guerra reabriendo la investigación de la OIEA sobre las actividades pasadas de Irán.

Luego, el mismo día en que los aviones de guerra israelíes estaban siendo cargados con armas para bombardear Irán, se aseguró de que la Junta de Gobernadores de la OIEA aprobara una resolución para dar a Israel y Estados Unidos el pretexto para la guerra que querían.

En su último año como director de la OIEA, El Baradei se enfrentó a un dilema similar al que se enfrenta Grossi desde 2019. En 2008 las centrales de inteligencia estadounidenses e israelíes entregaron a la OIEA copias de documentos que parecían mostrar a Irán llevando a cabo cuatro tipos distintos de investigaciones sobre armas nucleares.

Mientras que en 2003 el documento sobre la “torta amarilla” de Bush era una falsificación, la OIEA no pudo establecer si los documentos israelíes eran auténticos o no. Así que El Baradei se negó a actuar sobre ellos o a hacerlos públicos, a pesar de la considerable presión política, porque, como escribió en sus memorias, sabía que Estados Unidos e Israel querían crear la impresión de que Irán representaba una amenaza inminente, tal vez preparando los motivos para el uso de la fuerza.

Las potencias occidentales preparan el ascenso de Grossi

El Baradei se retiró en 2009 y dejó aquellas acusaciones pendientes para que fueran resueltas por Yukiya Amano en 2015. Si Rafael Grossi hubiera ejercido la misma cautela, imparcialidad y sabiduría que El Baradei en 2009, es muy posible que Estados Unidos e Israel no estuvieran hoy en guerra con Irán.

En un mensaje El Baradei escribió el 17 de junio: “Confiar en la fuerza y no en las negociaciones es una forma segura de destruir el TNP y el régimen de no proliferación nuclear (imperfecta como es), y envía un mensaje claro a muchos países de que su seguridad es desarrollar armas nucleares”.

A pesar del papel de Grossi en los planes de guerra de Estados Unidos e Israel como director de la OIEA, o tal vez debido a ello, ha sido promocionado como un candidato respaldado por Occidente para suceder a Antonio Guterres como secretario general de la ONU en 2026.

Sería un desastre para el mundo. Afortunadamente, hay muchos más candidatos cualificados para sacar al mundo de la crisis en la que Rafael Grossi ha ayudado a Estados Unidos e Israel a sumergirse en él. Grossi debería dimitir como director de la OIEA antes de socavar aún más la no proliferación nuclear y arrastrar al mundo más cerca de la guerra nuclear. Y también debería retirar su nombre de la candidatura a secretario general de la ONU.

—https://consortiumnews.com/2025/06/23/atomic-agency-gave-diplomatic-cover-to-war-on-iran/

(*) La lactápara es un tipo de hongo que es capaz de absorber uranio del medio ambiente. Se utiliza para limpiar los suelos o aguas contaminadas por metales pesados y radionucleidos.
(**) El término “torta amarilla” se utiliza en la industria nuclear para referirse a un concentrado de uranio que se obtiene a partir de mineral bruto. El concentrado contiene uranio en forma de óxido, y su color amarillo es característico.

Irán taponó los túneles en la central nuclear de Isfahan antes del ataque estadounidense

Irán taponó los túneles de la central nuclear de Isfahan antes de los ataques estadounidenses de la madrugada del domingo, según un análisis publicado por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional en Washington.

Las imágenes capturadas por Airbús el viernes mostraron camiones cargando grandes cantidades de tierra y vertiéndola en las entradas de los túneles de la central nuclear.

Se confirma así que Estados Unidos anunció previamente el lanzamiento de un ataque aéreo contra las instalaciones iraníes en la madrugada del sábado.

Los ataques estadounidenses, llevados a cabo al amanecer del domingo, parecían tener como objetivo estas entradas, y añadió que tres de las cuatro entradas principales del túnel se habían derrumbado, mientras que el estado de la cuarta entrada seguía siendo incierto.

Irán podría haber tomado una medida similar en la instalación subterránea de enriquecimiento de uranio de Fordou para reducir los posibles daños de los ataques aéreos.

El domingo, el Washington Post aseguró que “en los dos días previos al ataque estadounidense a las instalaciones nucleares iraníes, las imágenes satelitales mostraron una actividad inusual de camiones y vehículos en las instalaciones de Fordou”. La noticia se apoyaba en las imágenes capturadas por la empresa de satélites Maxar.

Una fuente iraní de alto rango declaró que la mayor parte del uranio altamente enriquecido de las instalaciones de Fordou se trasladó a una ubicación no revelada antes del ataque estadounidense, señalando que el número de trabajadores en las instalaciones de Fordou se redujo al mínimo antes de los bombardeos estadounidenses.

Ali Shamjani, asesor del dirigente iraní, Alí ​​Jamenei, también aseguró el domingo que su país mantenía sus reservas de uranio enriquecido a pesar de los ataques estadounidenses a tres instalaciones nucleares. Incluso si se destruyesen las instalaciones nucleares, el juego no terminaría. “La iniciativa política y operativa ahora pertenece a quienes juegan con inteligencia y evitan ataques indiscriminados. Las sorpresas continúan”, añadió.

Ayer el director de la OIEA, Rafael Grossi, instó a Irán a que revelara el lugar al que han trasladado el uranio enriquecido desde sus instalaciones antes de los ataques de Estados Unidos.

Mientras, en el Parlamento iraní avanza el plan para suspender la cooperación con la OIEA.

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