La web más censurada en internet

Día: 23 de junio de 2025 (página 1 de 1)

Los bombardeos estadounidenses no han alcanzado las instalaciones subterráneas iraníes

Los medios de intoxicación están difundiendo una película fantástica acerca de los bombardeos estadounidenses contra los arsenales subterráneos de Irán, que se habría llevado a cabo con bombas penetrantes GBU-57 que, como explicamos en una entrada anterior, están diseñadas para atacar objetivos protegidos y enterrados a gran profundidad.

Es falso porque ningún sismógrafo del mundo ha registrado ondas subterráneas apreciables. Lo mismo que las explosiones nucleares, las bombas GBU-57 propagan ondas a través del subsuelo que pueden ser detectadas por los sismógrafos.

Lo mismo que las centrales de inteligencia, hace décadas que los sismólogos son capaces de distinguir los eventos causados ​​por las explosiones subterráneas, diferenciándolas de los terremotos naturales. Lo llaman “firma sísmica” y las bombas GBU-57 tienen la suya propia y característica.

Pues bien, hasta la fecha, ningún sismógrafo ha registrado la explosión de ninguna bomba GBU-57, y si existe algo parecido, no ha trascendido públicamente, lo cual es extraño, dada la publicidad que ha tenido el acontecimiento y la necesidad de un “éxito espectacular” después de los golpes recibidos por Israel.

Lo que se ha publicado son imágenes satelitales del terreno que, efectivamente, aparece afectado por la explosión de un misil convencional, que ha causado daños superficiales y muy fáciles de reparar.

Las imágenes muestran que en el lugar las explosiones no han producido un cráter lo suficientemente grande como para ser consecuencia de la caída de una bomba GBU-57.

“La operación militar involucró a más de 125 aviones, incluyendo bombarderos furtivos B-2, varios vuelos de caza de cuarta y quinta generación, decenas y decenas de aviones de reabastecimiento de combustible, un submarino de misiles guiados y un amplio alcance de aviones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento”, según el fantasioso relato del general Dan Caine, Jefe de Estado Mayor del ejército de Estados Unidos.

Fue un despliegue demasiado espectacular para atacar sólo tres instalaciones iraníes. El general añadió que utilizaron 14 bombas penetrantes, de un total de 75 armas guiadas de precisión, lanzadas desde bombarderos B-2 Spirit.

Otra rareza más es que todas las menciones de los medios repiten los tres emplazamientos de Fordo, Natanz e Isfahán, mientras guardan silencio en torno a la central nuclear de Bushehr, por dos razones fundamentales: está defendida por misiles SS-400 y en ella trabajan los rusos.

No obstante, el diario iraní Shargh comenta que se ha escuchado una explosión “masiva” en la provincia de Bushehr, donde se encuentra la planta nuclear.

Rusia también está construyendo dos plantas de energía nuclear adicionales en Irán, ninguna de las cuales ha sido afectada por ningún bombardeo, ni israelí ni estadounidense.

Hay muy poca veracidad que salvar en las noticias difundidas hasta la fecha. Lo más probable es que, para evitar represalias, los bombardeos no se llevaran a cabo desde ninguna base militar estadounidense en Oriente Medio, ni tampoco por los aviones B-2 Spirit porque la defensa antiaérea iraní sigue operativa, a pesar de lo que dicen los medios.

Posiblemente, los misiles se han disparado desde un único submarino que opera desde el Mar Arábigo. En consecuencia, como máximo, Estados Unidos ha lanzado 12 misiles convencionales.

La operación del sábado ha sido, pues, una puesta en escena de advertencia a Irán, con daños mínimos y la intención de volver a la mesa de negociaciones.

La mejor confirmación de ello será la respuesta iraní frente a Estados Unidos, sus bases militares en Oriente Medio y la situación naval en el Estrecho de Ormuz. Una reacción tibia por parte de Irán dejará todas las puertas abiertas y, lo que es más importante, los medios de intoxicación podrán decir que Teherán tiene miedo y se ha bajado los pantalones frente a Estados Unidos.

De momento, Anwaj comenta que el gobierno de Teherán fue advertido de antemano del ataque estadounidense y las instalaciones iraníes fueron evacuadas para que no hubiera daños personales (*) porque la Casa Blanca no pretende entrar en guerra con Irán y no quiere represalias contra sus bases militares en Oriente Medio, que son muy vulnerables.

(*) https://amwaj.media/en/media-monitor/exclusive-iran-given-advance-notice-as-us-insisted-attack-on-nuclear-sites-is-one

Las bases estadounidenses en Oriente Medio son los blancos más fáciles

La campaña electoral de Trump se basó en la promesa de poner fin a todas las guerras provocadas por sus predecesores en el cargo, pero ha terminado involucrando a Estados Unidos en una, para la cual ha movilizado armamento pesado: bombarderos estratégicos, submarinos, portaviones…

Trump lanzó un ultimátum de 15 días a Irán y no agotó el plazo porque Israel estaba a punto de perder la guerra que ella misma había provocado, sin que el gobierno de Netanyahu hubiera previsto las desastrosas consecuencias que los ataques israelíes causarían en Tel Aviv y Haifa, sometidas a una lluvia de misiles, en una contraofensiva que, sin embargo, apenas había comenzado.

Netanyahu instó a Trump a intervenir tras las cuantiosas pérdidas sufridas en los ataques con misiles y drones iraníes.

La guerra ha sembrado el pánico en los países del Golfo Pérsico, pero también en Israel. Los cuatro países (Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Israel) están en alerta máxima, y ​​ya han tomado medidas drásticas en previsión de una descarga de misiles iraníes mucho más devastadora que se espera que caiga sobre estos países en las próximas horas.

Todas las opciones están ahora abiertas y Pakistán ha anunciado que pone su arsenal a disposición de Irán para defenderse de sus enemigos. El ejército iraní estudia una respuesta contundente a la flagrante agresión.

La atención se ha centrado en las bases militares estadounidenses en la región, muchas de las cuales podrían ser blancos potenciales de represalias. Si bien algunos informes sugieren que Washington ya ha evacuado algunas bases, varias permanecen operativas y son extremadamente vulnerables.

A diferencia de Israel, las bases militares estadounidenses en la región están totalmente expuestas a los misiles balísticos iraníes, un detalle que han destacado altos oficiales militares iraníes.

Las bases estadounidenses en el punto de mira

Estados Unidos cuenta con cientos de bases militares repartidas por Oriente Medio, desde Barein hasta Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Arabia Saudí, Irak, Jordania y otros países.

Irán ya ha demostrado su fuerza militar, en particular destruyendo los sistemas de defensa antiaérea israelíes y reduciendo a escombros muchos de los centros militares y de inteligencia de Tel Aviv.

Los estadounidenses también lo comprobaron cuando la base de Ain Al Assad, en el oeste de Irak, fue atacada con precisión quirúrgica tras el asesinato del general Qassem Soleimani, el principal comandante de la Guardia Revolucionaria, en un ataque aéreo ordenado por el mismo presidente estadounidense.

Estados Unidos mantiene una importante presencia militar en Oriente Medio, con numerosas bases e instalaciones repartidas en varios países, entre ellos Barein, Chipre, Irak, Jordania, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí, Siria y los Emiratos Árabes Unidos.

Estas bases cumplen diversos objetivos estratégicos, como controlar los flujos petroleros mundiales, mantener la influencia sobre cuellos de botella críticos, garantizar la supervivencia de Israel, cercar a Irán y contener al Eje de la Resistencia.

Aproximadamente unos 40.000 militares están estacionados en la región, incluso a bordo de buques como portaaviones y destructores en aguas regionales como el Mar Rojo y el Golfo de Adén.

Además de bases consolidadas en Barein, Egipto, Irak, Jordania, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, Siria y Emiratos Árabes Unidos, también existen importantes bases en Yibuti y Turquía, utilizadas para las operaciones militares en Oriente Medio.

Según diversas estimaciones, existen más de 60 bases, guarniciones o instalaciones militares estadounidenses en Oriente Medio, utilizadas desde hace tiempo para la desestabilización política y social.

Qatar:

La Base Aérea Al Udeid (AUAB), ubicada al suroeste de Doha, Qatar, es la mayor base militar estadounidense en Oriente Medio y un centro clave para las operaciones aéreas en la región, especialmente en Irak y Siria.

Se observó el regreso de aviones de guerra estadounidenses a esta base tras el reciente ataque aéreo contra Yemen, que se cobró la vida de decenas de civiles, entre ellos mujeres y niños.

Durante más de 30 años de operaciones, se han invertido miles de millones de dólares en la base. Abarca 50 kilómetros cuadrados e incluye dos pistas y decenas de instalaciones de apoyo.

La base, considerada la piedra angular de la estrategia militar estadounidense en Oriente Medio, alberga a más de 10.000 militares estadounidenses y una amplia gama de aeronaves, incluyendo bombarderos, cazas y drones, como parte del 379 Ala Expedicionaria Aérea de la Fuerza Aérea de Estados Unidos

Además de la Fuerza Aérea de Estados Unidos como operador principal, también alberga a la Fuerza Aérea de Qatar, la Real Fuerza Aérea Británica y, ocasionalmente, a otras fuerzas extranjeras.

Más importante aún, también alberga el cuartel general avanzado del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), uno de los once comandos combatientes unificados del Departamento de Defensa de Estados Unidos

Desde 2019 Irán ha designado al Centcom como organización terrorista, en respuesta a la inclusión en la lista negra estadounidense de la Guardia Revolucionaria iraní.

En los últimos años, durante las misiones activas y el aumento de las tensiones regionales, Washington ha enviado regularmente bombarderos B-52 Stratofortress y B-1 Lancer a esta base Qatarí.

La base se encuentra a 275 kilómetros del territorio continental de Irán y puede ser blanco de todos los misiles balísticos iraníes operativos, incluso los sistemas de cohetes de largo alcance, y la mayoría de los drones disponibles.

Los hangares y otras instalaciones de la base están construidos principalmente con materiales prefabricados, vulnerables a ataques con misiles. Por lo tanto, la AUAB depende de sistemas de defensa aérea, principalmente misiles Patriot.

A finales del año pasado, ante las amenazas estadounidenses tras el ataque de represalia de Irán contra Israel, los dirigentes qataríes anunciaron que no autorizarían el uso de la base para agredir a los países vecinos.

Emiratos Árabes Unidos:

El ejército estadounidense mantiene una presencia significativa en Emiratos Árabes Unidos, con numerosas bases conocidas y desconocidas. Una de ellas, ampliamente reconocida y documentada, es la Base Aérea Al Dhafra (ADAB).

Los generales estadounidenses han apodado a Emiratos Árabes Unidos la “Pequeña Esparta” debido al valor que aportan a Estados Unidos. La Base Aérea Al Dhafra, ubicada al sur de Abu Dabi, es una importante base de la Fuerza Aérea estadounidense que alberga aviones de combate avanzados, aeronaves de inteligencia, drones de vigilancia y aviones cisterna.

Edificada en los noventa, apoya las operaciones militares estadounidenses en el Golfo Pérsico y otras regiones, proporcionando apoyo aéreo y fuentes de inteligencia. La base también es utilizada por la Fuerza Aérea de Emiratos Árabes Unidos y la Fuerza Aérea Francesa.

La ADAB alberga a la 380 Ala Expedicionaria Aérea de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con aproximadamente 5.000 efectivos en servicio activo. Su misión principal es el reabastecimiento de combustible aéreo y la inteligencia, vigilancia y reconocimiento a gran altitud y en cualquier condición meteorológica.

La base ha desempeñado un papel importante en la agresión estadounidense en Afganistán, Irak y Siria durante años, y ahora se utiliza en el espionaje contra Irán y sus aliados.

Además de los cazas F-22 Raptor, también alberga aviones de reconocimiento de gran altitud Lockheed U-2, aviones Boeing E-3 Sentry AWACS y drones de vigilancia RQ-4 Global Hawk, que operan regularmente en el Golfo Pérsico.

También alberga cazas F-35A Lightning II (desplegados por primera vez en abril de 2019), F-15C Eagles, F-15E Strike Eagles, KC-10 Extenders y drones MQ-9 Reaper, cada uno con dos pistas de 3.640 metros de longitud.

Uno de los drones despegó de la Base de Apoyo Naval en 2019 para penetrar en el espacio aéreo iraní sobre el Estrecho de Ormuz. Fue derribado por el sistema de defensa aérea Jordad 3.

Barein:

Al igual que la Base Aérea de (AUAB) de Qatar, la ADAB se encuentra a 250 kilómetros de territorio iraní y está expuesta a un vasto arsenal de misiles y drones, capaces de evadir fácilmente los sistemas de defensa aérea Patriot y THAAD.

El puerto de Jebel Ali en Dubai es otra base militar estadounidense en Emiratos Árabes Unidos. Es el puerto artificial más grande del mundo y un centro logístico vital para la Armada de Estados Unidos. Alberga más buques estadounidenses que cualquier otro puerto fuera de Estados Unidos, apoyando a la Quinta Flota en Barein.

El puerto y aeródromo de Fujairah, en la costa este, cerca del Estrecho de Ormuz, también es una base importante. Fujairah sirve como centro logístico para los buques de la Armada estadounidense y cuenta con instalaciones para aeronaves de reconocimiento estratégico (por ejemplo, los Lockheed U-2) y aviones cisterna.

El aeródromo de Ras Al Jaimah es otra base militar estadounidense en Emiratos Árabes Unidos, utilizada frecuentemente para operaciones de aviación táctica y reconocimiento.

Jordania:

Estados Unidos también mantiene una presencia militar activa en Jordania. Si bien se desconoce el número exacto de bases, algunas han sido ampliamente documentadas y utilizadas para actividades estadounidenses en la región.

Una de ellas es la base aérea Muwaffaq Salti, ubicada cerca de Azraq y un lugar clave para las operaciones de la Real Fuerza Aérea Jordana y las fuerzas militares estadounidenses en la región. Estados Unidos ha invertido considerablemente en la modernización de la base militar, destinando 143 millones de dólares en 2018 a mejoras y 265 millones adicionales a proyectos de infraestructura, incluyendo la reparación de pistas y la construcción de nuevos dormitorios.

Si bien se desconoce el número exacto de militares estadounidenses estacionados en la base, hay aproximadamente 4.000 soldados estadounidenses estacionados en diversas bases militares estadounidenses en Jordania.

Kuwait:

Estados Unidos mantiene una importante presencia militar en Kuwait en virtud del Acuerdo de Cooperación de Defensa (DCA) de 1991 y el Acuerdo de Adquisición y Servicios Cruzados (ACSA) de 2013.

En enero de este año, unos 14.000 militares estadounidenses estaban estacionados en diversos centros militares en Kuwait, principalmente en el Campamento Arifjan, ubicado al sur. Es una enorme base militar estadounidense que abarca aproximadamente 100 kilómetros cuadrados y un objetivo potencial de represalias.

El campamento sirve como base logística avanzada para el ejército estadounidense, apoyando las operaciones en la región. Cuenta con barracones de hormigón prefabricado, comedores e instalaciones recreativas, así como el helipuerto militar Patton, que apoya las operaciones aéreas.

Otras instalaciones estadounidenses en Kuwait incluyen la Base Aérea Ali Al Salem, ubicada a 37 kilómetros de la frontera iraquí y operada por la Fuerza Aérea Kuwaití con el apoyo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Es el principal centro de operaciones aéreas en la región. La Base Aérea Ahmad Al Jaber es otra base con pistas de aproximadamente 3.000 metros de longitud.

Irak:

Aunque la presencia militar estadounidense en Irak ha disminuido con los años, el país sigue siendo un eje central para las operaciones militares estadounidenses en la región del Golfo Pérsico. El ejército estadounidense aún mantiene varias bases allí.

Una de las principales, blanco de misiles iraníes en enero de 2020, es Ain Al Assad, ubicada en la gobernación de Al Anbar, que está operativa desde 2013. Es un centro clave para el ejército estadounidense en Irak y se utiliza para misiones militares, no solo en el país árabe, sino también en otros lugares.

La base de Al Haris, en la provincia de Erbil, ha estado operativa desde 2013 y sirve como base militar estratégica para las operaciones del ejército de ocupación en la región. Otras bases estadounidenses en el país incluyen Camp Teji, al norte de Bagdad, la Estación Conjunta de Seguridad Falcon, en el distrito bagdadí de Al Rashid, y la Base de Operaciones Avanzada Abu Ghraib, en la provincia de Anbar.

Isla Diego García:

La Instalación de Apoyo Naval Diego García (NSF) es una base militar británica y estadounidense operada conjuntamente en el atolón de Diego García, administrada por los británicos, en el Océano Índico.

Esta base fue construida en la década de los setenta por los británicos tras una limpieza étnica que afectó a más de 2.000 nativos y posteriormente fue modernizada significativamente por la Armada y la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

La principal motivación de la intervención estadounidense fue la Revolución de 1979, que frustró sus planes de dominio total del Golfo Pérsico y las exportaciones mundiales de petróleo. Washington ha invertido cientos de millones de dólares en una base aérea, pistas de aterrizaje para bombarderos pesados, hangares, edificios de mantenimiento, un muelle de aguas profundas, fondeaderos e instalaciones portuarias.

La base insular alberga a aproximadamente 4.000 militares y contratistas, la gran mayoría estadounidenses.

La base Diego García de la NSF, sede de los bombarderos B-1 Lancer, B-2 Spirit y B-52 Stratofortress, es una importante base de bombardeo que cubre vastas áreas de África, Asia y Oceanía desde una distancia relativamente segura.

El B-2 Spirit, un bombardero de largo alcance, gran carga útil y avanzadas capacidades de sigilo, se considera a menudo la plataforma ideal para lanzar bombas pesadas sobre las instalaciones subterráneas iraníes.

El bombardero probablemente despegaría de la base de Diego García, ubicada a 3.800 kilómetros de distancia, lo que la convertiría en un objetivo para una operación de represalia iraní.

Irán cuenta con armas suficientes para llevar a cabo un ataque de este tipo desde su territorio, incluyendo versiones más recientes del misil Jorramshahr de alcance intermedio y el dron suicida Shahed-136B, con un alcance de 4.000 kilómetros.

Irán también puede disparar otros drones y misiles, con alcances ligeramente menores a los mencionados, desde diversos buques.

El Parlamento iraní ordena cerrar el Estrecho de Ormuz

El Parlamento iraní ha ordenado cerrar el Estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento crucial para el comercio petrolero mundial, dejando la aprobación final al Consejo de Seguridad Nacional del país. La decisión se produce cuando las tensiones en la región han alcanzado su punto álgido la madrugada pasada, tras el bombardeo de la aviación estadounidense.

El Estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo, es un corredor vital para las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak.

Desde los ataques estadounidenses, 17 petroleros han abandonado el Golfo Pérsico y solo tres buques se han atrevido a entrar en la región. Según el sitio web Marine Traffic, los barcos que salían del Golfo se movían en grupos organizados por temor a ser interceptados, mientras que 37 buques permanecieron fuera del Estrecho de Ormuz, evaluando la seguridad de la travesía. Entre ellos, el petrolero británico Mountains of Maru cambió de rumbo hacia el sur, una señal de creciente inestabilidad.

La guerra se intensificado después de que Estados Unidos apoyara a Israel en el ataque a objetivos iraníes con misiles antibúnker y misiles de crucero. Irán respondió disparando cohetes contra ciudades israelíes y también atacó la base de Ghadir, una base de misiles de la Guardia Revolucionaria en Yazd, así como el aeropuerto internacional de Bushehr.

Los huthíes también han intensificado sus actividades, a pesar de haber llegado a un acuerdo con Estado Unidos el pasado mes de mayo. El portavoz del ejército yemení, Yahya Saree, confirmó su intención de atacar buques estadounidenses en el Mar Rojo, instando a Washington a retirar sus buques de las aguas territoriales del país. Mohammed Al Buheiti, miembro de la oficina política huthí, declaró que el alto el fuego acordado con Estados Unidos ya no es válido debido a las acciones estadounidenses.

Los huthíes han desplegado lanzadores de drones adicionales en la región de Hodeidah, lo que aumenta su potencia de fuego. Las tensiones también se han extendido a Irak. La embajada estadounidense en Bagdad ha sido parcialmente evacuada. Algunos miembros del personal han abandonado el país debido a los crecientes riesgos en la región, lo que refleja el temor a una escalada. En Irán el ejército ha reforzado la seguridad en lugares estratégicos, incluidas las terminales petroleras de Bandar Abbas, en previsión de posibles represalias.

El Estrecho de Ormuz se cerrará ‘en cuestión de horas’

Ayer el comandante de la Guardia Revolucionaria iraní (CGRI), Alireza Tangsiri, ha declarado que el Estrecho de Ormuz se cerrará “en cuestión de horas” en respuesta a los continuos ataques de Estados Unidos e Israel.

Tangsiri enfatizó que Irán utilizaría sus fuerzas, incluyendo lanchas rápidas y misiles antibuque, para hacer cumplir el plan de bloqueo. Según la agencia de noticias iraní Mehr, el CGRI realizó recientemente ejercicios cerca del Estrecho, practicando el minado de las aguas y el ataque de grandes buques con drones. Teherán también podría usar misiles Khalij Fars, capaces de alcanzar objetivos a una distancia de hasta 300 kilómetros.

También podría dificultar el desplazamiento de los barcos que atraviesan la zona, interfiriendo las señales de navegación, lo que obliga a los capitanes a navegar más lentamente para evitar colisiones.

Irán considera el cierre del Estrecho como una herramienta para obligar a Estados Unidos y sus aliados a negociar. Según fuentes occidentales, Teherán ya ha desplegado fuerzas de defensa aérea adicionales en las zonas costeras, en particular en la isla de Abu Musa, para proteger la operación.

Las tensiones militares están aumentando en la región. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, cuyas terminales petroleras dependen del Estrecho, han puesto a sus fuerzas armadas en alerta máxima. La flota estadounidense en el Golfo, incluido el destructor USS Cole, ha intensificado sus patrullas en previsión de una posible escalada. Incluso un bloqueo a corto plazo podría causar interrupciones significativas en el suministro de petróleo, lo que genera una enorme preocupación entre los mercados mundiales, incluidos los financieros.

Irán ha comenzado a prepararse para una posible respuesta estadounidense. Ha reforzado la seguridad portuaria en ciudades costeras como Bandar Abbas, y algunos civiles han sido evacuados. Mientras tanto, ingenieros iraníes han estado modernizando los lanzadores de misiles cerca del estrecho. Estas acciones demuestran que Teherán pretende consolidar su control sobre la zona.

La decisión de cerrar el Estrecho demuestra el coraje de Irán, a pesar de las dificultades económicas causadas por las sanciones.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies