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Día: 12 de junio de 2025 (página 1 de 1)

El ejército israelí aún no ha logrado controlar ningún barrio en los centros urbanos de Gaza

Rompiendo el alto el fuego, el 18 de marzo Netanyahu inició una sorpresiva campaña de ataques aéreos contra la Franja de Gaza, que ha asesinado a cientos de civiles palestinos. Posteriormente emitió un comunicado al respecto, afirmando que su ejército había “regresado a la lucha con fuerza”, amenazando con que los mortíferos ataques aéreos contra zonas civiles densamente pobladas eran solo el comienzo.

Desde entonces los israelíes han amenazado con una inminente invasión terrestre, afirmando que asestaría el golpe final y “destruiría a Hamas”. Las amenazas continuaron, pero lo único que se materializó fueron los ataques aéreos contra civiles.

El 4 de mayo el gabinete israelí aprobó oficialmente la reanudación de la operación terrestre en Gaza. Se limitó a proferir amenazas, mientras continuaba el bombardeo de infraestructura civil y los medios israelíes fantaseaban con todas las posibles estrategias que se implementarían en lo que comenzaron a llamar la “fase 2” de la guerra.

El 16 de mayo, tras una escalada en las masacres diarias, el ejército israelí finalmente anunció el inicio de la operación. Primero hubo una serie intensificada de incursiones contra objetivos civiles. Luego, el anuncio de un nombre ridículo para la operación (“Tanques de Gedeón“) destinado a tranquilizar a la población israelí y echar más leña al fuego de la propaganda mediática israelí. Finalmente, se realizaron pequeñas e insignificantes incursiones en las zonas circundantes a las zonas urbanizadas (ahora casi completamente destruidas) para simular que la operación terrestre estaba en pleno apogeo.

Casi un mes después, el ejército israelí finalmente comenzó a realizar incursiones en zonas urbanas del norte de Gaza y jan Yunis, pero con cada avance, fue atrapado casi de inmediato en complejas emboscadas. Las pérdidas fueron cuantiosas y fueron ocultadas por la censura militar israelí.

La fuerza del ejército israelí en Gaza representa solo una pequeña fracción del contingente movilizado antes del alto el fuego de enero. Entre 20.000 y 60.000 reservistas han sido llamados a filas en la Franja de Gaza. Es difícil saber cuántos soldados de reserva adicionales se reportaron realmente, ya que incluso las cifras reportadas de reservistas llamados a filas varían considerablemente.

Aunque los israelíes han destruido la gran mayoría de la infraestructura civil de Gaza e invadido la mayor parte del territorio costero asediado durante la guerra, aún no controlan ningún barrio en los centros urbanos de la Franja de Gaza. Incluso en la llamada zona de amortiguamiento, emboscadas ocasionales se cobran la vida de sus soldados.

La misma ‘guerra política’ de siempre

La llamada “Operación Tanques de Gedeón” careció claramente de estrategia desde el principio y fue simplemente un medio para continuar el genocidio, repitiendo los mismos errores cometidos por el ejército israelí durante la “fase 1” de la Guerra de Gaza. La única diferencia es que sus soldados están cansados, peor equipados, muchos de ellos se niegan a presentarse al combate y existe un sentimiento general de desánimo, según filtraciones a los medios israelíes.

El antiguo jefe de Estado Mayor del ejército israelí, Moshe Yaalon, incluso declaró lo siguiente sobre la operación en curso: “En todos mis años de servicio y mi participación en las discusiones del gabinete, no recuerdo un solo caso en el que el gabinete aprobara una operación militar sin predeterminar su objetivo, o, en otras palabras, el resultado esperado. Estamos librando la guerra más larga de nuestra historia sin un objetivo claro, más allá del ilusorio lema de ‘victoria total’, que en realidad no es más que una eterna guerra política”.

Con el paso de los días, Israel parece estar haciendo todo lo posible para sembrar el caos y perseguir su ilusión de victoria a toda costa. Netanyahu sigue afirmando que aspira a la victoria total en su “guerra de siete frentes”, pero los resultados son escasos. Sigue esencialmente donde estaba hace un año, sumido en una guerra perdida y perpetuando el genocidio con la esperanza de que la victoria recaiga sobre sus hombros.

Las victorias pírricas en Líbano

Las victorias tácticas obtenidas por las tropas israelíes en Líbano mediante sus ataques terroristas con buscapersonas y el asesinato de altos dirigentes de Hezbolah han perdido su brillo. Han jugado sus cartas de triunfo en Líbano y han perdido todas las ventajas obtenidas tras años de esfuerzo.

Los bombardeos indiscriminados en los suburbios del sur de Beirut no tienen ningún impacto sobre el terreno. De hecho, las acciones tomadas desde el alto el fuego, con más de 3.000 violaciones y la continua ocupación del sur del país, no hacen más que subrayar la necesidad de que Líbano desarrolle una resistencia armada para defender el país.

El colapso del gobierno sirio puede haber sido un duro golpe, pero incluso con la invasión y ocupación ilegal del territorio del sur de Siria, el ejército israelí carece de una estrategia clara para acabar con el compás de espera. La resistencia popular podría estar aún formándose lentamente. Si bien la situación es impredecible, no es necesariamente favorable para Israel a largo plazo.

La “Operación Tanques de Gedeón“ en Gaza ha fracasado visiblemente, dejando a Israel con una única opción real para escalar la guerra: la búsqueda desesperada de una “victoria total” atacando a Irán. Sin embargo, esta opción podría conllevar costos mucho mayores que las posibles ganancias.

Temiendo el combate, reducidas a apoyar a grupos armados vinculados al Califato Islámico y utilizando el hambre como arma de guerra contra una población civil torturada, las fuerzas israelíes están atrapadas, incapaces de encontrar una solución exitosa. Poner fin a la guerra ahora sería una admisión de derrota para Israel, lo que llevaría al colapso de la coalición de Netanyahu. Pero continuar la ofensiva podría ser fatal.

Robert Inlakesh https://english.almayadeen.net/articles/opinion/the-wheels-fall-off-of–gideon-s-chariots–in-gaza

Irán no descarta bombardear las bases militares del Pentágono en Oriente Medio

Después de cinco rondas de conversaciones desde abril, Irán y Estados Unidos no han logrado llegar a un acuerdo nuclear, a pesar de la intervención de Omán y la tensión vuelve a dispararse. Ayer Teherán lanzó amenazas explícitas contra instalaciones militares estadounidenses en Oriente Medio.

El ministro de Defensa iraní, Aziz Nasirzadeh, adoptó un tono particularmente beligerante, advirtiendo que las bases militares estadounidenses en la región se encontraban dentro del alcance de los ataques iraníes. También sugirió que Washington debería considerar abandonar la zona, insinuando que Irán estaba preparado para infligir pérdidas significativas en caso de guerra.

En respuesta a la escalada, Estados Unidos anunció su intención de reducir el personal de su embajada en Irak por razones de seguridad, una decisión que refleja la creciente preocupación de Washington por la seguridad de su personal diplomático y militar en una región con una fuerte influencia iraní, especialmente a través de sus aliados locales.

La agencia británica de transporte marítimo (UKMTO) emitió una advertencia sobre la intensificación de las tensiones regionales, advirtiendo de los riesgos de una escalada militar que podría afectar directamente al transporte marítimo. La advertencia destaca el posible impacto de una guerra en las rutas comerciales estratégicas de la región.

Trump expresó un creciente pesimismo sobre las posibilidades de éxito de las negociaciones, afirmando haber perdido la confianza en la capacidad de ambas partes para alcanzar un acuerdo. Acusó a Irán de estancamiento y de falta de voluntad para concretar un acuerdo diplomático.

Las conversaciones se han estancado principalmente por la cuestión del enriquecimiento de uranio, que Irán actualmente alcanza al 60 por cien, un nivel muy por encima del 3,67 por cien permitido por el acuerdo de 2015. Estados Unidos exige el abandono total del programa nuclear iraní, una exigencia que Teherán considera inaceptable.

La OIEA filtra información secreta a Israel

Mientras, sigue coleando la captura por parte de Irán de información secreta sobre el armamento nuclear en poder de Israel. Como informamos, para tapar el bochorno del gobierno de Tel Aviv, la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) dijo que los documentos se los habían robado a ellos.

La información revela la coordinación entre ambos, que no sorprende nada: “Los documentos obtenidos revelan que mensajes oficiales y secretos de Irán y la OIEA, que contenían información sensible, fueron transmitidos a agencias de espionaje afiliadas a la entidad sionista a través de canales secretos”, afirman las fuentes iraníes.

“En lugar de ser neutral, la OIEA se ha convertido en una herramienta al servicio de los objetivos de la entidad sionista”, añaden los iraníes. El Comandante en Jefe del Ejército iraní, el general Abdolrahim Mousawi, señaló que “esta operación de inteligencia es un logro valioso, otra bofetada a la entidad sionista y una señal de esperanza para la erradicación de este tumor canceroso en el mundo”.

Como ya comentamos, el lunes el director de la OIEA, Rafael Grossi, le dio la vuelta al caso de espionaje y, para tapar el programa nuclear israelí, puso el foco en las instalaciones iraníes. La OIEA no acusa a Irán de desarrollar armas nucleares, pero le preocupan los niveles actuales de enriquecimiento, que, según él, requieren atención y verificación internacional.

“No estamos diciendo que [los iraníes] posean armas nucleares. No estamos diciendo que tengan un programa militar —lo que llamamos la ‘posible dimensión militar’ (PMD)—, por lo que esta discrepancia de criterio queda a la discreción de cada país”, afirmó.

Añadió que el nivel de enriquecimiento alcanzado por Teherán “no se puede ignorar”.

“El enriquecimiento de uranio en sí no es una actividad prohibida, algo que mis homólogos iraníes me repiten constantemente”, explicó Grossi. “Pero cuando se acumula y se sigue acumulando […] una cantidad muy, muy cercana a la necesaria para un dispositivo explosivo nuclear, entonces no podemos ignorarlo”.

“No tiene ningún uso médico ni civil. Por eso es importante para nosotros”, añadió.

Una ‘guerra de inteligencia’

Por su parte, el comandante de la Guardia Revolucionaria (CGRI) afirmó que ahora el ejército iraní podrá atacar con mayor precisión posibles objetivos israelíes tras obtener abundante información sobre las instalaciones nucleares sensibles del régimen israelí.

El general Hossein Salami hizo estas declaraciones en una carta fechada el lunes al ministro de Inteligencia, Ismail Jatib, felicitándolo por el éxito de la operación de espionaje, cuyos primeros detalles han comenzado a conocerse. Irán ha accedido a un enorme arsenal de documentos israelíes relacionados con sus instalaciones nucleares, militares, de seguridad y de infraestructura.

Entre los objetivos comprometidos se encontraban emplazamientos israelíes vinculados al programa nuclear clandestino de Tel Aviv, que ayudó a Israel a adquirir cientos de misiles no convencionales. “Sin duda, esta información sensible hará que los esfuerzos para acelerar la aniquilación del régimen de ocupación sionista sean más efectivos y aumentará la precisión de los ataques con misiles iraníes”, escribió Salami.

El año pasado Irán atacó una serie de objetivos israelíes estratégicos en dos operaciones de represalia a gran escala llevadas a cabo en respuesta a las agresiones contra el territorio iraní. El ejército iraní lanzó cientos de misiles balísticos y drones contra los objetivos previstos con una precisión del 90 por cien.

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional (CSSN) de Irán también mencionó la ventaja obtenida gracias a la captura de los documentos, advirtiendo que Irán atacaría las instalaciones nucleares secretas de Israel si cometía otro acto de agresión en su contra.

Salami describió el éxito como “asombroso” y un “motivo de gran orgullo” en la “guerra de inteligencia” que libran ambas partes. “Destruyó una vez más la ilusión y la afirmación de que la República Islámica de Irán se ha visto debilitada en la región” y “expuso la realidad de la supuesta fortaleza de inteligencia y seguridad del régimen sionista”.

La operación, añade, demuestra el poder de infiltración de Irán en las “capas ocultas e invisibles” de la infraestructura del régimen sionista. Según Salami, el éxito disipa los mitos sobre el espionaje israelí, provocando una nueva “conmoción e inestabilidad”.

El dirigente militar iraní promete, además, que el golpe no será el último que asestará Irán al sionismo.

Trump llega a un acuerdo comercial con China, entre el alto el fuego y el armisticio

Este año Trump reanudó la guerra económica con más vigor que nunca, esperando que los demás países del mundo, incluida China, le “besaran el culo”. No ha sido así.

Lo mismo hizo con otro de sus campos de batalla, la emigración, creyendo que el resto del mudo suplicaría por cruzar las fronteras estadounidenses. Tampco ha ocurrido de la manera esperada.

Ahora su red social Truth Social anuncia un acuerdo con China, el enemigo principal, al que presenta como una victoria para la economía estadounidense. Sin embargo, para Trump todo es siempre una victoria.

La palabra “victoria” rima mal con “negociación”, que es lo que realmente ha ocurrido en Londres de una manera muy discreta.

Lo que Trump ha logrado es frenar el cierre de muchas fábricas, especialmente las militares, porque China va a reanudar las exportaciones de tierras raras a Estados Unidos.

El acuerdo aún lo tiene que firmar el presidente chino, Xi Jinping, y no es solo de una cuestión comercial, sino también de seguridad tecnológica e independencia industrial.

Como es natural, para rebajar la tensión Estados Unidos ha tenido que comprometerse a facilitar la recepción de estudiantes chinos en las universidades estadounidenses. El gobierno de Pekín también espera que Washington levante ciertas restricciones a la exportación de tecnología estadounidense a China.

El acuerdo parece más bien una tregua en la que Estados Unidos cree que el tiempo va a jugar a su favor. Pero China ya ha enseñado los dientes y, desde luego, que en su manual de instucciones no figura besarle el culo a nadie. Eso se acabó en 1949.

Si en Washington piensan otra cosa, están muy equivocados.

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