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Día: 11 de junio de 2025 (página 1 de 1)

Miles de soldados se despliegan en Los Ángeles para sofocar el levantamiento popular

Tras las oleadas de detenciones de trabajadores desde el 4 de junio, las protestas en apoyo a los emigrantes se han convertido en un levantamiento de vastas proporciones. Se desplegaron 700 marines y más de 2.000 miembros de la Guardia Nacional.

Las movilizaciones comenzaron pacíficamente el 6 de junio, pero después de la brutal intervención policial se convirtieron en incendios, barricadas y disturbios durante varios días. El número de tenidos supera el centenar.

El Pentágono ha activado el batallón de infantería de marina que se puso en alerta durante el fin de semana. Los 700 infantes de marina enviados por Trump se tuvieron que coordinar con los aproximadamente 2.000 guardias nacionales que han pasado a formar la Fuerza de Tarea 51.

El Comando Norte del ejército de Estados Unidos anunció que 1.700 miembros de la Guardia Nacional de California están activos en el área metropolitana de Los Ángeles para sofocar las protestas en defensa de los trabajadores emigrantes.

“La activación de los infantes de marina tiene como objetivo proporcionar a la Fuerza de Tarea 51 las fuerzas suficientes para garantizar una cobertura de área continua en apoyo de la agencia federal principal”, anunció el Comando Norte del ejército.

La Fuerza de Tarea 51 está compuesta por aproximadamente 2.100 efectivos de la Guardia Nacional bajo el Título 10 y 700 infantes de marina en servicio activo. Los miembros de la Fuerza de Tarea 51 han recibido adiestramiento especial para el control de las multitudes en las calles.

Desde el inicio de las movilizaciones, Trump ha solicitado que dos unidades de la Guardia Nacional de California, con un total de 4.100 efectivos, estén listas para asistir a la policía antidisturbios de California, además de los 700 marines.

Los manifestantes han incendiado varios vehículos autónomos de de la empresa Waymo, que ha decidido suspender el acceso a los robotaxis en los barrios donde se están llevando a cabo las protestas.

El FBI amenaza con investigar cualquier esfuerzo organizado para sembrar el caos en Los Ángeles y la congresista Anna Paulina Luna, republicana, ha amenazado con presentar una ley para incluir a uno de los convocantes de las protestas, Antifa, en el listado de organizaciones “terroristas”.

El gobernador de California, Gavin Newsom, ha criticado el despliegue de Trump, declarando en un canal de televisión que “intenta sembrar el caos enviando 4.000 efectivos a suelo estadounidense”.

Newsom declaró entonces que los agitadores que cometan actos de violencia o desobedezcan las órdenes de la policía “serán responsables”.

El lunes presentó una demanda contra el gobierno de Trump por activar a la Guardia Nacional de California sin consultarle.

Los ejércitos occidentales dependen de las tierras raras chinas

Según informó el New York Times, el samario —un metal de tierras raras poco conocido, producido exclusivamente en China— se ha convertido en un componente clave de la industria militar occidental. Sus propiedades únicas, como su capacidad para conservar propiedades magnéticas a temperaturas extremadamente altas, lo hacen indispensable en la producción de muchos equipos militares, en particular para los carenados de misiles.

El gigante estadounidense de defensa, Lockheed Martin, es el mayor consumidor de samario en Estados Unidos. Cada avión de combate F-35 contiene aproximadamente 22,5 kilos de samario. La preocupación de Washington por el monopolio chino en el suministro de este metal ha llevado a intentar establecer su propia planta de producción, pero los contratos adjudicados para la construcción de las dos fábricas nunca se concretaron por razones comerciales.

El problema de la dependencia del samario chino tiene profundas raíces. En la década de los setenta, los países occidentales recibían este metal de una planta francesa que procesaba mineral australiano. Sin embargo, en 1994, la empresa cerró, incapaz de competir con la producción china en Baotou.

A pesar de los intentos de Estados Unidos por resolver el problema —incluida la adquisición de la mina de California por 1.000 millones de dólares— la industria estadounidense no ha logrado establecer la producción de samario. Como señala el antiguo diplomático Jay Truesdale, el gobierno de Obama ya intentó utilizar los mecanismos de la Organización Mundial de Comercio para acceder a las tierras raras chinas, pero sus esfuerzos fueron en vano.

Ni son tierras ni son raras

Las tierras raras son los elementos que mueven las nuevas tecnologías y no son tan escasas como para llamarse raras, ni en realidad son tierras. Pero constituyen una de las materias primas con mayor peso estratégico porque son buenos semiconductores eléctricos.

Cuando se descubrieron, se les denominó raras porque nunca se habían visto, y tierras porque ese es el término que en el siglo XVIII se utilizaba para los óxidos. Nunca aparecen en concentraciones muy altas y suelen estar mezcladas entre sí con elementos radioactivos como el uranio y son difíciles de separar.

Están compuestas por diecisiete elementos químicos y son indispensables en telefonía, energías renovables o medicina, y resultan imprescindibles para la industria aeroespacial y militar debido a que se utilizan para la fabricación de sistemas de guía y radares, así como para la construcción de satélites.

Actualmente China posee el 37 por cien de las reservas mundiales de tierras raras. En 1996 su producción fue de 50.000 toneladas y en 2019 alcanzó la cifra de 132.000. Por su parte, Estados Unidos sólo produjo 26.000. De ahí que sea el mayor comprador de esta materia prima a China.

La fuerza de China en el mercado de las tierras raras no es la extracción sino el procesado de la materia prima. Para separar la mezcla, hay que proceder al refinado de las extracciones, que es donde domina la tecnología china.

Las tierras raras tienen un papel protagonista en la actual guerra comercial, tecnológica, que ha provocado el alza de su precio a más del doble en muy poco tiempo. El papel protagonista de China es especialmente relevante en las tierra raras pesadas, una subespecie menos abundante.

Según el New York Times, actualmente China tiene 39 programas universitarios de química especializados en el tratamiento de las tierras raras, algo que no existe en ninguna universidad del mundo. En enero de 2023 la empresa minera LKAB descubrió un gigantesco yacimiento de tierras raras cerca de la ciudad de Kiruna, que no está en condiciones de refinar porque carece de recursos tecnológicos para ello.

Un nuevo corredor ferroviario une a China con Irán

En el corazón de Asia, un nuevo corredor ferroviario está cambiando silenciosamente las reglas del mercado mundial. La reciente inauguración de la línea ferroviaria que une Urumqi, en la provincia china de Xinjiang, con Teherán, a través de Asia Central y Turkmenistán, no solo es una proeza logística, sino un desafío estratégico. Con un tiempo de tránsito de tan solo 15 días, en comparación con los 40 de las rutas marítimas, este corredor permite a China e Irán sortear el Estrecho de Malaca y otras arterias marítimas bajo el control de la Armada estadounidense, abriendo así una nueva era para el comercio de productos chinos y petróleo iraní con los mercados europeos. Este proyecto no solo acorta distancias, sino que también redefine los mapas de poder, desafiando la hegemonía estadounidense sobre el control de las rutas comerciales del mundo.

El Estrecho de Malaca, el cuello de botella marítimo que conecta los océanos Índico y Pacífico, ha sido el talón de Aquiles de China durante décadas. Aproximadamente el 80 por cien de las importaciones de petróleo de China y el 60 por cien de su comercio marítimo transitan por este paso, lo que expone a Pekín a un posible bloqueo naval por parte de Estados Unidos o sus aliados, como Singapur o India. En 2003 el expresidente chino Hu Jintao denominó esta dependencia el “Dilema de Malaca”, un problema estratégico que ha impulsado a China a buscar alternativas terrestres para diversificar sus rutas comerciales y garantizar su seguridad energética. El nuevo corredor ferroviario China-Irán, parte integral de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), es la respuesta más audaz a este desafío.

Con una longitud aproximada de 4.000 kilómetros, esta ruta conecta Yiwu (Zhejiang) con Qom (Irán), cruzando Kazajistán y Turkmenistán. Según la Corporación de Ferrocarriles de China, este corredor podría transportar más de 10 millones de toneladas de mercancías al año para 2030, gracias a la creciente demanda de los mercados euroasiáticos y de Oriente Medio. Para Irán, este proyecto representa un salvavidas económico: las sanciones occidentales, que limitan el acceso a los mercados marítimos y financieros, se abordan mediante la organización del transporte terrestre, lo que ofrece una alternativa menos expuesta a la presión internacional. El petróleo iraní ahora puede llegar a China sin pasar por los estrechos de Ormuz o Malaca, lo que reduce el riesgo de interrupciones debido a tensiones geopolíticas o sanciones.

No es casualidad que este corredor se construya en un momento de creciente tensión entre China, Irán y Estados Unidos. Washington ha redoblado sus esfuerzos para contener la expansión económica de Pekín y limitar las exportaciones de petróleo iraní, consideradas una fuente de financiación para el régimen de Teherán. La Armada estadounidense, con su presencia dominante en el Pacífico y el Golfo Pérsico, representa una amenaza constante para ambos países. Sin embargo, el corredor ferroviario supone un punto de inflexión: no solo permite a China acceder al petróleo iraní sin pasar por aguas controladas por Estados Unidos, sino que también fortalece a Irán como centro comercial entre Asia y Europa, haciéndolo menos dependiente de las rutas marítimas.

El proyecto se enmarca en un contexto más amplio de cooperación chino-iraní. En 2021 ambos países firmaron un acuerdo de asociación estratégica de 25 años, que prevé 400.000 millones de dólares en inversiones chinas en infraestructura, energía y tecnología en Irán. El ferrocarril es un elemento clave de esta estrategia, financiado en parte por el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación de China, con la participación de gigantes como la Corporación de Construcción de Ferrocarriles de China (CRCC). Por parte iraní, Ferrocarriles de Irán (RAI) ha coordinado la expansión de la infraestructura interna, armonizando las normas ferroviarias con las internacionales para garantizar un flujo continuo de mercancías.

Este desarrollo preocupa a Washington. Estados Unidos ha invertido considerables recursos para mantener el control de las principales rutas marítimas del mundo, con bases navales estratégicas como las de Singapur y la Quinta Flota en Baréin. La capacidad de interceptar el comercio chino o iraní a través de puestos de control como Malaca u Ormuz ha sido un arma durante mucho tiempo. Sin embargo, el nuevo corredor reduce la eficacia de esta palanca, ofreciendo a China e Irán una alternativa terrestre fuera del control estadounidense.

El corredor no está exento de obstáculos. La ruta atraviesa países como Kazajistán y Turkmenistán, donde la infraestructura ferroviaria requiere mejoras constantes y la estabilidad política no siempre está garantizada. La gestión transfronteriza requiere acuerdos complejos sobre aduanas, seguridad y normas técnicas, y cualquier tensión regional podría poner en peligro el flujo de mercancías. Además, el volumen del transporte ferroviario, si bien significativo, sigue siendo una fracción de los 144 millones de toneladas que transitan anualmente por el Estrecho de Malaca, lo que convierte a este corredor, a corto plazo, en un complemento, más que un sustituto, de las rutas marítimas.

Para contrarrestar la influencia china Estados Unidos y sus aliados, como India y Japón, están impulsando proyectos alternativos, como el Corredor India-Oriente Medio-Europa. Turquía, con su proyecto de la Carretera de Desarrollo, pretende competir con el Golfo Pérsico y Europa como centro comercial. Estos acontecimientos sugieren una creciente competencia por el control de las rutas comerciales, con Eurasia en el centro.

Al reducir su dependencia de las rutas marítimas controladas por Estados Unidos, China e Irán están construyendo una alternativa que fortalece su autonomía estratégica y la de los países de Asia Central. Para Europa, este corredor ofrece oportunidades comerciales, pero también dilemas: ¿cómo conciliar un acceso más rápido a las mercancías con las presiones políticas de Washington? En un momento de creciente tensión mundial, este proyecto sirve como recordatorio de que el control de las rutas comerciales sigue siendo un elemento central de los mercados mundiales. China, con su visión de la Nueva Ruta de la Seda, e Irán, con su resistencia frente a las sanciones, apuestan por un futuro en el que Eurasia volverá a ser el centro del mundo. Queda por ver si Estados Unidos, guardián del orden marítimo mundial, encontrará una respuesta eficaz a este desafío terrestre. Una cosa es segura: el tren procedente de Urumqi no solo transporta mercancías, sino también un mensaje claro a todo el mundo.

Giuseppe Gagliano https://www.notiziegeopolitiche.net/cina-inaugurata-la-ferrovia-che-arriva-a-teheran-tagliato-lo-stretto-di-malacca/

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