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Día: 18 de abril de 2025 (página 1 de 1)

Estados Unidos quiere prohibir DeepSeek

En enero DeepSeek provocó un terremoto al anunciar su modelo de inteligencia artificial R1, que había sido desarrollado utilizando infraestructuras mucho más simples y baratas que las estadounidenses.

Tras el primer momento de sorpresa, Estados Unidos está estudiando la prohibición del modelo, una fórmula que recuerda a lo que todavía se cierne sobre Huawei y TikTok.

La Casa Blanca también estudia otro tipo de restricciones que impidan a DeepSeek adquirir equipos de última generación necesarios para desarrollar nuevos modelos de lenguaje. La ofensiva ya está  en marcha porque a NVIDIA y a otros fabricantes de semiconductores ya les han notificado las nuevas restricciones a las exportaciones a China.

El pretexto que ha inventado el New York Times es el mismo de siempre: la Casa Blanca y el Departamento de Comercio acaban de descubrir que la empresa tiene vínculos con el complejo militar industrial de China. DeepSeek recopila datos sensibles de los usuarios estadounidenses y los comparte con el gobierno de Pekín.

La empresa, dicen los intoxicadores, incluye a decenas de investigadores que en el pasado formaron parte del Ejército Popular Chino o institutos de defensa e investigación chinos. Eso es suficiente para justificar, según Estados Unidos, controles más exhaustivos.

En febrero los congresistas Josh Gottheimer y Darin LaHood presentaron un proyecto de ley para prohibir DeepSeek en los dispositivos gubernamentales, similar al impuesto contra TikTok. El proyecto cuenta con el apoyo de ambos partidos.

Algunos parlamentarios, como el senador Josh Hawley, han propuesto medidas aún más radicales, como prohibir todas las tecnologías de inteligencia artificial china en Estados Unidos, lo que podría incluir penas de cárcel a los usuarios.

En fin, la prohibición de Huawei y TikTok, lo mismo que la subida de los aranceles, demuestra que Estados Unidos ya no es capaz de competir en pie de igualdad. China está ganando la partida, no sólo en el terreno tecnológico, sino también en el económico.

Rusia advierte a Alemania sobre la entrega de misiles de crucero a Ucrania

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha advertido a Alemania por la entrega de misiles de crucero Taurus a Ucrania. La portavoz oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, ha dejado claro que Moscú considerará cualquier ataque de estos misiles contra objetivos rusos como una participación directa de Alemania en las acciones militares del lado del gobierno de Kiev.

“Merz lo tiene que entender”, subrayó Zakharova, dirigiéndose al futuro canciller alemán, que planteó la posibilidad de transferir misiles alemanes de largo alcance a Ucrania y citó el Puente de Crimea, una arteria de transporte clave que conecta la península con el resto de Rusia, como un objetivo potencial.

A su vez, el coronel retirado Mijail Jodarenok comentó que Rusia debería lanzar un ataque preventivo contra la residencia del futuro canciller alemán, Friedrich Merz, si la parte ucraniana comienza a utilizar los misiles Taurus.

“Tan pronto como el primer misil Taurus despegue desde territorio ucraniano, se espera que las Fuerzas Aeroespaciales y la Armada de Rusia ataquen la residencia del canciller alemán, Friedrich Merz”, dijo Jodarenok.

El coronel también llamó a atacar instalaciones gubernamentales en Ucrania, incluida la oficina del Presidente, el edificio del Parlamento y el complejo del Ministerio de Defensa, sin mencionar la antigua residencia de la cancillería alemana, el Palacio Schaumburg en Bonn.

Guerra económica: Estados sube la apuesta contra China en los puertos

La guerra económica de Estados Unidos contra China no da muestras de remitir: Washington ha anunciado nuevos recargos para los barcos vinculados a China. Los propietarios y armadores de barcos fabricados en China tendrán que pagar tarifas más elevadas cuando atraquen en puertos estadounidenses.

La medida entrará en vigor en 180 días y las cantidades a pagar aumentarán gradualmente, anunció el jueves el Representante Comercial de la Casa Blanca (USTR).

Los propietarios y operadores chinos de buques no fabricados en China también se verán afectados, dijo el USTR en un comunicado. Las tarifas se cobrarán por cada visita a Estados Unidos (no en cada puerto estadounidense visitado) y un máximo de cinco veces por barco por año.

El USTR también planea una tarifa específica para los buques que transporten vehículos, que también entrará en vigor en 180 días, y para los que transporten gas licuado, pero cuya facturación no comenzará hasta dentro de tres años y aumentará en etapas durante 22 años.

Esta mañana el gobierno chino ha respondido diciendo que las nuevas tarifas portuarias estadounidenses, que se aplicarán a los barcos fabricados en China, serán perjudiciales para todos, añadiendo que la medida “no reactivará la industria de construcción naval estadounidense”.

“Estas medidas están aumentando los costos del transporte marítimo mundial, alterando la estabilidad de las cadenas de suministro y aumentando las presiones inflacionarias en Estados Unidos”, dijo Lin Jian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, en su rueda de prensa habitual.

“La USTR tomó hoy medidas específicas para restaurar la construcción naval estadounidense y abordar las acciones, políticas y prácticas irrazonables de China para dominar los sectores marítimo, logístico y de construcción naval”, señala el comunicado.

Biden había encargado al USTR que investigara “las prácticas desleales de China en los sectores de construcción naval, transporte marítimo y logística”. La investigación fue mantenida por Trump, quien también anunció a principios de marzo la creación de una Oficina de Construcción Naval adjunta a la Casa Blanca.

La industria estadounidense de construcción naval, que fue dominante al final de la Segunda Guerra Mundial, ha declinado progresivamente y ahora representa sólo el 0,1 por cien de la construcción naval a nivel mundial, dominada ahora por Asia, con China construyendo casi la mitad de los barcos botados, por delante de Corea del sur y Japón. Los tres países asiáticos representan más del 95 por cien de los buques civiles construidos.

Autobiografía del palurdo que llegó a ser vicepresidente de Estados Unidos

Bastante antes de ser famoso, el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, escribió su autobiografía. Entonces tenía sólo 31 años, lo cual puede parecer pretencioso, pero el título no dejaba lugar a dudas: “Hillbilly Elegy”, que se puede traducir como “Elogio del palurdo”. Él es uno de esos palurdos, a los que en ocasiones en Estados Unidos llaman también “escoria blanca” (“white trash”).

En 2020 la autobiografía dio lugar a una película con el mismo título, con la intervención de la actriz Glen Close, que hace el papel de abuela que tiene que ejercer de madre porque la generación intermedia había caído en la adicción a las drogas. Está disponible actualmente en Netflix.

Procedente de una familia lumpen en una localidad lumpen de los montes Apalache, Vance ingresa en los Marines y estudia Derecho, una carrera de élite, en una Universidad de élite, como la de Yale. El ascenso de Vance es, pues, trepidante. En su persona el sueño americano se cumple. Hacía sólo dos años que le nombraron senador y ahora ya es el “número dos”.

Los que se aferran a los esquemas no tienen en cuenta que la condición de clase no se correlaciona con la conciencia de clase, a pesar de los muchos ejemplos que brinda la historia, además de Vance. Lo que se correlaciona siempre es, más bien, que “la ideología dominante es la de clase dominante”, que es justamente lo contrario del postulado anterior.

En su autobiografía, Vance relata las duras condiciones de vida en los Apalaches, una región deprimida por el cierre de las fábricas en los ochenta, que condujo a la población al alcoholismo y la drogodependencia, como en la familia del vicepresidente.

En una sociedad de clases, siempre hay alguien debajo al que se puede culpar de todo, como la anécdota que cuenta la autobiografía: trabajaba como cajero en un supermercado y veía a algunos beneficiarios de la asistencia social que comían gracias a los cupones públicos, mientras hablaban por el móvil. Él ni siquiera podía permitirse comprar uno.

La moraleja está bastante extendida: algunos “se buscan la vida”, o sea, se esfuerzan para salir adelante y llegan al “número dos”, mientras que otros se arrastran para aprovecharse de la beneficencia y las ayudas sociales.

Otro tópico se repite en muchos otros lugares del mundo: la reconversión industrial en los Apalaches cambió el signo del voto obrero, que pasó de los demócratas (“la izquierda”) a los republicanos (“la derecha”), otro de esos rompecabezas de los seudomarxistas, en donde la condición de clase, determina la conciencia que, a su vez, determina el voto favorable a los “defensores de los obreros”, que son los reformistas más domesticados.

Finalmente, como no podía ser de otra manera, cada uno de los tópicos conducen a criticar a los obreros que no se dejan explotar, esos vagos que trabajan poco, que quieren más vacaciones, más días libres, salarios más elevados… Vance cuenta la historia de un obrero que abandonó su trabajo después de expresar su descontento por las largas jornadas laborales y otro que faltó al trabajo sin excusa, a pesr de que su novia estaba embarazada.

Como se ve, para algunos, como Vance, las soluciones son individuales. Hay que ser “emprendedores”. Para los demás, son colectivas porque la conciencia no es de unos u otros, sino que es la de toda una clase social. Lo mismo que la burguesía, el vicepresidente cree que “todos navegamos en el mismo barco” y que los trabajadores deben hacer causa común con sus patronos. Cualquier otra cosa, cualquier forma de resistencia indica la emergencia de la conciencia de clase.

Cuando ocurre lo contrario, como en el caso de Vance, es porque ha cambiado de bando, lo que el Vicepresidente explica muy torpemente: empezó a creer en sí mismo cuando se entrenaba para entrar en los Marines.

El libro creó polémica cuando se publicó en 2016, con el primer mandato de Trump, sobre todo después de que Vance hiciera una presentación televisiva y produjera la película. Al principio la obra circuló en los medios más reaccionarios, hasta que el New York Times le puso un sello distinto.

En aquella época Vance escribía sobre el fango desde lejos. Se había trasladado a vivir a California y, tras el éxito del libro, creó un fondo de capital riesgo, que es lo más parecido a un fondo buitre, pero peor. Tenía el apoyo de sujetos de los que ya hemos hablado varias veces en entradas anteriores, como Peter Thiel (Palantir) y Eric Schmidt (Google).

Vance es muy joven y le espera una larga trayectoria política, para lo cual el mito del “hombre hecho a sí mismo” ya se ha empezado a cocinar. En su persona reúne todos los tópicos que son necesarios en este momento: no se puede despìlfarrar el dinero con quienes no se lo merecen. Los parásitos no son los fondos buitres o el capital financiero, sino los que viven de la beneficencia, los comedores populares, los albergues municipales, los abonos para el transporte…

Las políticas sociales lo que estimulan es la vagancia. Si el lumpen quiere salir del fango, lo que debe hacer es lo mismo que Vance: alistarse en los marines, estudiar en la Univsidad de Yale y crear un fondo buitre.

China ha fabricado un cortador de cables submarinos

China ha presentado un innovador cortador de cables de aguas profundas capaz de romper cables submarinos reforzados a profundidades sin precedentes de hasta 4.000 metros. El nuevo cortador de cables duplica las capacidades existentes.

Desarrollado por el Centro de Investigación Científica de Buques de China (CSSRC) y el Laboratorio Estatal Clave de Vehículos Tripulados de Alta Mar, este dispositivo representa un salto tecnológico significativo, duplicando el alcance operativo de las herramientas de corte de cables existentes. Oficialmente está diseñado para aplicaciones civiles, como salvamento y minería de los fondos marinos, aunque también dispone de aplicaciones militares en las comunicaciones mundiales y la guerra cibernética.

El mecanismo de corte es una muela abrasiva revestida de un diamante de 150 milímetros que gira a 1.600 revoluciones por minuto puede cortar cables reforzados con acero de hasta 60 milímetros de espesor y, al mismo tiempo, minimizar la alteración de los sedimentos.

Una carcasa de aleación de titanio y sellos compensados ​​con aceite permiten el funcionamiento bajo presiones submarinas extremas.

El dispositivo es compatible con los sumergibles tripulados y no tripulados avanzados de China, como las series Fendouzhe (Striver) y Haidou.

Los cables submarinos facilitan el 95 por cien de la transmisión mundial de datos. Cortar esos cables podría interrumpir la conectividad a internet, los mercados financieros, los sistemas de defensa y las comunicaciones cotidianas.

Si bien los satélites se están desarrollando como opciones de respaldo, actualmente representan menos del 1 por cien del caudal de datos, debido a su mayor costo y menor capacidad.

Las capacidades de sigilo del dispositivo lo hacen ideal para el sabotaje sin choque militar directo, lo que genera preocupaciones sobre su uso en una guerra internacional. La tecnología china podría ser utilizada como arma para atacar infraestructuras críticas durante las guerras.

Los incidentes de daños a cables vinculados a buques chinos en regiones como el Mar Báltico y el Estrecho de Taiwán han aumentado los temores de sabotaje intencional. Países como Estados Unidos, Japón y Taiwán están explorando mecanismos para proteger los cables submarinos mediante vigilancia y cooperación multilateral.

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