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Día: 7 de abril de 2025 (página 1 de 1)

Los yates rusos de lujo rusos vigilan a los submarinos nucleares británicos en sus propias aguas

El ejército británico ha descubierto sensores submarinos rusos en sus aguas territoriales. Los dispositivos estaban diseñados para rastrear los submarinos nucleares de clase Vanguard, que transportan armas nucleares y constituyen la columna vertebral de la disuasión nuclear marítima británica (*).

Además de los sensores que han acabado en las costas, la Royal Navy ha localizado otros en operaciones submarinas. El ejército británico cree que Rusia ha iniciado una campaña submarina secreta en el Atlántico dentro de una estrategia denominada de “zona gris” que combina el espionaje, el sabotaje y la desinformación.

El contraespionaje también asegura que Moscú está desarrollando una flota de vehículos submarinos capaces de operar a grandes profundidades, interferir con las infraestructuras submarinas, interceptar información y socavar la estabilidad energética y de comunicaciones de los países de la OTAN.

Entre los objetos más vulnerables se encuentran los cables submarinos que transmiten información financiera y bancaria, así como las infraestructuras energéticas: oleoductos, líneas de comunicación y cables eléctricos de los parques eólicos marinos. El ejército británico teme que, en caso de un ataque coordinado, Rusia pueda causar graves daños a los sistemas energéticos y de comunicación.

El ejército británico está particularmente preocupado por las actividades de la Dirección Principal de Investigación en Alta Mar (GUGI). Bajo su dirección han fabricado minisubmarinos capaces de posarse en el fondo e instalar dispositivos de escucha o cargas explosivas.

Algunos yates pertenecientes a oligarcas rusos podrían ser utilizados para operaciones secretas. Están equipados con “compuertas lunares” para instalar equipos bajo el agua.

El Times cita al secretario de Defensa John Healey, quien declaró que Reino Unido, junto con sus aliados de la OTAN, está reforzando la vigilancia marítima y utilizando nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, para localizar las amenazas. Además, para prevenir los intentos de espionaje en el futuro, algunos sugieren colocar minas marinas, una práctica que Reino Unido abandonó desde el final de la Guerra Fría.

(*) https://www.thetimes.com/uk/defence/article/russia-secret-war-uk-waters-submarines-dpbzphfx5

Irán pone a su ejército en estado de máxima alerta

Irán ha puesto a su ejército en estado de máxima alerta ante las amenazas de Trump. Además, ha notificado a Baréin, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Turquía que cualquier apoyo a Estados Unidos en caso de ataque estadounidense será vista como un acto de hostilidad.

Irán no cede a los llamamientos de Washington. El mes pasado Trump envió una carta al gobierno iraní pidiendo iniciar negociaciones sobre el programa nuclear, mientras amenazaba con una acción militar. La respuesta de Teherán llegó ayer: no va a haber una negociación directa.

“Negociaciones directas con una parte que amenaza constantemente con recurrir a la fuerza […] y cuyos responsables hacen declaraciones contradictorias no tendrían ningún sentido”, declaró el sábado por la noche el jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi. “Pero seguimos comprometidos con la diplomacia y estamos listos para explorar la vía de negociaciones indirectas”.

El presidente iraní Massoud Pezeshkian, elegido el año pasado con la promesa de un nuevo compromiso con Occidente, también se preguntó: “Si quieren negociar, ¿para qué amenazar?” Por su parte, Ali Larijani, consejero cercano de Alí Jamenei, advirtió la semana pasada que Irán no busca dotarse del arma nuclear, pero “no tendría más remedio que hacerlo” en caso de ataque.

Desde hace décadas, las potencias occidentales sospechan que Irán quiere dotarse del arma nuclear. Teherán rechaza estas acusaciones y afirma que su programa es exclusivamente civil, destinado principalmente a la producción de energía.

Desde la revolución de 1979, las relaciones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos están rotas. Ambos países se comunican a través de canales indirectos, como Omán o Suiza, y más recientemente de Emiratos Árabes Unidos, por los cuales se transmitió la carta de Trump.

En 2015 Irán llegó a un acuerdo con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido) y Alemania, limitando su programa nuclear a cambio de un levantamiento de las sanciones. Pero en 2018 Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos del acuerdo y restableció las sanciones. Por su parte Teherán rompió progresivamente sus compromisos y aceleró sus actividades nucleares.

Los iraníes han acabado convenciéndose de que la única manera de negociar con Estados Unidos es después de tener armas nucleares, no antes.

Meta/Facebook despide a dos mil censores

Meta/Facebook subcontrató las tareas se censura de contenidos con Telus, una empresa canadiense que tenía su sede en Barcelona. El 4 de abril rescindió el contrato y Telus ha despedido a unos 2.000 empleados.

Hay que arrimarse al sol que más calienta. En enero la llegada de Trump a la Casa Blanca cambió la política inquisitorial típica de Meta/Facebook. La multinacional de Zuckerberg ha anunciado que elimina su programa de “verificación de datos” en Estados Unidos y que va a dejar de buscar herejes que publiquen contenidos con infracción de las normas políticamente correctas.

Eso ha reducido la necesidad de mantener inquisidores en algunos lugares, como Barcelona, donde legiones de censores buscaban contenidos “inconvenientes” en varios idiomas: catalán, holandés, francés, hebreo, portugués y español.

El gobierno de Alberta, en Canadá, creó Telus en 1990, un holding que tenía por objeto facilitar la privatización de Alberta Government Telephones (AGT), una empresa pública que había proporcionado servicios telefónicos en Alberta desde 1906.

Primero se vendió AGT y luego Telus también fue privatizada. Fue la mayor oferta pública inicial en la historia de Canadá hasta ese momento.

Luego fue evolucionando hasta convertirse en una de las principales empresas de telecomunicaciones de Canadá, especialmente tras su fusión con BC Tel en 1999.

La subcontratación de la censura es característica en las empresas tecnológicas. Accenture, Cognizant y TaskUs también ejercen de inquisidores para plataformas como YouTube, Twitter o TikTok.

No obstante, el último grito en censura es Killbait, cuyos autores (“estudiantes y profesionales del periodismo”) han recurrido a la inteligencia artificial que, además de detectar noticias falsas, presume de catalogar incluso las sensacionalistas, todo ello, naturalmente, de forma neutral.

Ha llegado la inquisición algorítmica. A diferencia de Telus, Meta y Facebook no necesitará nunca de recortes de plantilla, ni se someterá tampoco a los cambios de humor en la Casa Blanca. Por fin tenemos una herramienta política y periodística absolutamente neutral.

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