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Día: 3 de abril de 2025 (página 1 de 1)

Estados Unidos e Israel preparan un ataque inminente contra Irán

El martes el canal israelí Channel 14 anunció un ataque de gran envergadura contra Irán. La operación podría ser llevada a cabo solo por Israel, por Estados Unidos, o de manera conjunta. Estaría dirigida principalmente contra las instalaciones nucleares iraníes.

En su informe, Channel 14 describe el ataque previsto como “el más grande desde la Segunda Guerra Mundial”, una expresión fuerte que da cuenta de la magnitud potencial de la operación, tanto en el plano militar como político. Según la cadena, esta acción se llevaría a cabo si no se produjera ningún desarrollo significativo en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní en las próximas semanas.

Del lado israelí, las advertencias se multiplican. Netanyahu reiteró que Irán nunca debe obtener el arma nuclear, calificando a Irán como una “amenaza existencial” para Israel. El ejército israelí ha llevado a cabo varias simulaciones de ataques contra emplazamientos iraníes, en particular los de Fordo, Natanz y Arak. La perspectiva de un ataque preventivo, durante mucho tiempo considerado arriesgado, parece ser ahora percibido como inevitable por parte de una parte del estado mayor israelí.

Por su parte, Estados Unidos no ha confirmado su participación en una agresión militar, pero se han enviado señales a Teherán por la vía diplomática y mediante el refuerzo de su presencia militar en el Golfo. En su segundo mandato, Trump ha adoptado una postura decididamente más ofensiva y ha amenazado recientemente a Teherán con un “castigo nunca visto” si Irán continua defendiendo al Eje de la Resistencia en la región.

Teherán, por su parte, se mantiene firme. Ali Jamenei ha prometido una respuesta “devastadora” a cualquier ataque y afirma que su programa nuclear tiene un objetivo exclusivamente civil.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores calificó las amenazas israelo-estadounidenses de “actos de guerra psicológica” y advirtió que cualquier acción militar provocaría una respuesta regional, incluyendo a sus aliados en Líbano, Siria, Irak y Yemen. Hezbollah ya ha declarado que un ataque contra Irán sería considerado un ataque contra todo el Eje de la Resistencia.

La cuestión nuclear no es más que un pretexto para la agresión. El desafío es la reconfiguración estratégica de Oriente Medio. Un ataque de tal magnitud probablemente sería seguido de una reacción asimétrica: ataques de misiles, sabotaje de oleoductos, amenazas sobre los estrechos estratégicos como el de Ormuz. Un ataque, incluso si es selectivo, podría desencadenar una escalada regional con múltiples frentes. Líbano, ya en estado de alerta, Siria, Irak, Yemen e Israel podrían ser arrastrados a una espiral creciente.

Estados Unidos ha dirigido la guerra contra Rusia tanto en territorio ucraniano como ruso

Las grandes cadenas de difusión tardan en apuntarse a las conspiranoias, pero al final sucumben casi siempre. El domingo el diario New York Times admitió las tesis que antes eran patrimonio de los conspiranoicos: Estados Unidos ha participado directamente en la Guerra de Ucrania en contra de Rusia y esa guerra se ha desenvuelto tanto en territorio ucraniano como en territorio ruso (*).

El título forma parte de la teoría de la conspiración (“La historia secreta de la guerra en Ucrania”) y relata la intervención militar como si los reporteros hubieran encontrado un tesoro: la participación de Estados Unidos en la guerra es “mucho más amplia de lo que se pensaba anteriormente”.

¿De lo que pensaba quién? Evidentemente de lo que pensaban los lectores que se tragan las bobadas del periódico, que jamás informó de ninguna participación del ejército estadounidense en la guerra. Por eso dice que no sabía nada y que lo acaban de descubrir este fin de semana.

Es más, también acaba de descubrir que sus soldados han estado “involucrados en el asesinato de soldados (y civiles) rusos en el suelo ruso soberano”. Ha sido una guerra no declarada, no autorizada e ilegal contra Rusia.

Además del periódico, las declaraciones de los dirigentes europeos y estadounidenses durante los últimos tres años también han sido falsas. La Guerra de Ucrania nunca ha sido un choque entre Rusia y Ucrania exclusivamente.

Oficiales estadounidenses, algunos de los cuales estaban desplegados en Ucrania, seleccionaron objetivos a atacar y autorizaron ataques individuales, convirtiéndose, de hecho, en combatientes.

A lo largo de la guerra, el gobierno de Biden violó sistemáticamente sus propias reglas sobre la dirección de los combates, llegando a autorizar ataques en territorio ruso, con armas estadounidenses y bajo las órdenes de los comandantes estadounidenses.

Los oficiales estadounidenses decidían qué tropas y objetivos civiles rusos serían atacados, y transmitían sus coordenadas al ejército ucraniano, luego autorizaban los ataques con armas proporcionadas por los países de la OTAN.

Los soldados estadounidenses y británicos fueron desplegados en Ucrania para dirigir personalmente las operaciones de combate. El ejército estadounidense ha planificado de todo, desde los movimientos de tropas estratégicos a gran escala hasta ataques individuales de largo alcance.

“Oficiales estadounidenses y ucranianos han planificado las contraofensivas de Kiev”, dice el periódico. “Un amplio esfuerzo estadounidense de recopilación de inteligencia permitió orientar la estrategia general de combate y transmitir información de objetivos precisos a los soldados ucranianos sobre el terreno”. El centro de mando estadounidense de Wiesbaden, en Alemania, “supervisaba cada ataque de misiles de largo alcance Himars contra las tropas rusas”.

Los estadounidenses “examinaban las listas de objetivos de los ucranianos y los asesoraban sobre el posicionamiento de sus lanzadores y el momento de sus ataques”. La vigilancia era tan estricta que “los ucranianos debían usar únicamente las coordenadas proporcionadas por los estadounidenses”. Para disparar una ojiva, “los operadores de misiles Himars necesitaban una tarjeta electrónica especial, que los estadounidenses podían desactivar en cualquier momento”.

“Cada mañana, los oficiales estadounidenses y ucranianos fijaban las prioridades de selección de objetivos: unidades, equipos o infraestructuras rusas”. Los oficiales de inteligencia estadounidenses y de la OTAN estudiaban las imágenes satelitales, las emisiones de radio e interceptaban las comunicaciones para identificar las posiciones rusas. “La Fuerza de Combate Dragon comunicaba luego las coordenadas a los ucranianos para que pudieran atacarlas”.

Según los términos de un responsable de inteligencia europeo, el ejército estadounidense formaba parte de la “cadena de ataque”, es decir, tomaba las decisiones sobre las tropas e infraestructuras rusas a atacar.

Todo estuvo siempre en manos de los jefes militares de Estados Unidos

Entre los objetivos proporcionados por Estados Unidos a las tropas ucranianas figuraba el Moskva, buque insignia de la flota del Mar Negro, atacado y hundido el 14 de abril de 2022. Estados Unidos también proporcionó las coordenadas de un ataque de misiles de largo alcance contra el puente de Kerch, que conecta la Rusia continental con Crimea.

Incluso el New York Times cuenta cosas nuevas por primera vez, informaciones que no teníamos: el ataque ucraniano del año pasado contra el arsenal de Toropets, al oeste de Moscú, fue dirigido por la CIA. “Agentes de la CIA compartieron información sobre las municiones y las vulnerabilidades del depósito, así como sobre los sistemas de defensa rusos en ruta hacia Toropets”. Calculó el número de drones necesarios para la operación y cartografió sus trayectorias de vuelo tortuosas.

El New York Times escribe que “ataques de Himars que causaron al menos 100 muertos y heridos rusos ocurrieron casi todas las semanas”. El periódico también admite que un número no revelado de soldados estadounidenses en servicio activo fue desplegado en Ucrania. “En numerosas ocasiones, el gobierno de Biden autorizó operaciones encubiertas que anteriormente había prohibido”. Consejeros militares estadounidenses fueron enviados a Kiev y luego autorizados a acercarse a los combates.

Por su parte, el ejército británico “desplegó pequeños equipos de oficiales en el país después de la invasión [rusa]”. El artículo abunda en detalles sobre los conflictos entre responsables estadounidenses y ucranianos, y dentro del propio ejército estadounidense, respecto a la dirección de la guerra.

En ellos destaca la presión constante ejercida por Estados Unidos sobre Ucrania para que movilice a la población de manera masiva y, en particular, cada vez más joven para ser usada como carne de cañón en una guerra que sólo interesa a Estados Unidos y a sus socios de la OTAN.

El artículo relata el llamamiento del general Christopher Cavoli, entonces comandante supremo de las fuerzas aliadas de la OTAN en Europa, a “involucrar a los jóvenes de 18 años”. También destaca las presiones del secretario de Defensa Lloyd Austin contra Zelensky para que tome “una decisión más audaz y comience a reclutar a jóvenes de 18 años”.

¡No era propaganda prorrusa!

La participación directa de Estados Unidos y la OTAN en la Guerra de Ucrania siempre fue considerada como propaganda prorrusa y una teoría de la conspiración. Las declaraciones oficiales siempre negaron tal cosa, haciéndose los enfadados.

¿Por qué el New York Times rompe ahora su silencio? ¿Por qué un diario incondicional de Biden y del partido demócrata revela hoy las mentiras del anterior Presidente? ¿Por qué destapa sus propias mentiras, que ha alimentado sin pestañear durante tres años?

La explicación es que Rusia ha ganado la guerra y con la derrota del otro bando han caído sus máscaras, sus fraudes y sus engaños. Para acabar con la propaganda de guerra hay que acabar con la guerra.

El 20 de marzo de 2022 el New York Times decía: “Usando un diluvio de mentiras, cada vez más extravagantes, el presidente Vladimir Putin ha creado una realidad alternativa, en la cual Rusia está en guerra, no contra Ucrania, sino contra un enemigo occidental, más grande y más pernicioso”.

Ahora queda claro quién es el que mentía y los reporteros se hacen los tontos diciendo que han descubierto el cofre del tesoro.

(*) https://www.nytimes.com/interactive/2025/03/29/world/europe/us-ukraine-military-war-wiesbaden.html

El ejército ucraniano dispara a los soldados que retroceden del frente

A medida que el frente se derrumba, el ejército ucraniano tiene más dificultades en sostener la disciplina. Las deserciones aumentan y los soldados no obedecen las órdenes de sus jefes militares.

Los soldados ucranianos tienen prohibido retirarse y a quienes lo hacen les disparan con drones y artillería. Para ello el ejército ucraniano ha creado unidades encargadas de disparar a los soldados que se repliegan.

“Estás obligado a ir hacia adelante”, dice un soldado ucraniano. “No puedes retroceder porque hay una brigada detrás de ti que no te deja retroceder. Los drones FPV y la artillería te disparan”, explica.

El mando ucraniano tampoco se preocupa por el destino de los heridos y los abandona a su suerte, añade.

“Nos dijeron que todo iría bien, que vendrían a buscarnos si algo sucedía, si estábamos heridos. Sin embargo, cuando había heridos, nadie venía a buscarnos”, lamenta el soldado. Han fallecido por abandono muchos de los heridos que pudieron sanar con la debida atención médica.

A medida que los rusos avanzan, tienen que recoger un número mayor de cadáveres de soldados ucranianos. La semana pasada la Cruz Roja logró la repatriación de los restos mortales de más de 900 soldados ucranianos que habían caído en combate y estaban bajo custodia de Rusia.

Lo único que nos podemos pagar los europeos es la amistad de Rusia

Hace apenas un año, la propaganda occidental se jactaba de que, al desatar la guerra en Ucrania, Rusia había fortalecido a un organismo, como la OTAN, que había perdido el norte tras la desaparición de la URSS.

En el colmo de la estupidez, nuevos países se incorporaron al organismo y los más cretinos aseguraron que cuantos más países estuvieran dentro, mejor. Con la llegada de Finlandia y Suecia, el club tiene ya 32 socios.

Ademas, todos esos socios daban muestras aparentes de una unidad inquebrantable. La fachada en torno a la Guerra de Ucrania indicaba que la OTAN era un “bloque” monolítico.

Ahora el tono ha cambiado. La OTAN es el típico organismo de la Guerra Fría al que se le ve agotado. Los propagandistas ya no saben lo que tienen que decir. En su historia, la Alianza nunca se ha enfrentado a una crisis semejante, dice la revista Foreign Affairs (*).

Un organismo así es como un boxeador que necesita un adversario sudoroso con los guantes puestos, y ese adversario ya no existe o, quizá peor, no hay consenso sobre quién es el adversario.

A nadie le sorprendería que Trump decidiera retirarse de un tinglado en crisis, internamente dividido y, sobre todo, muy costoso de mantener. Los “expertos” que se ganan el sustento con este tipo de elucubraciones inventan nuevas recetas para “la supervivencia de la OTAN sin Estados Unidos”. ¿Como se hace la paella sin arroz?

El secretario de Defensa, el vicepresidente J.D.Vance y otros altos dirigentes del gobierno de Trump han expresado repetidamente su desprecio por una Europa “patética”. Están hartos de financiar las chauzas de los “socios” del Viejo Continente.

En febrero, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, reprendió a sus aliados: “La dura realidad estratégica no permite a Estados Unidos hacer de la seguridad europea su primera prioridad. Los aliados europeos deben intervenir y garantizar ellos mismos la seguridad del continente”.

Poco después, Trump se enfrentó a la OTAN en la ONU, donde representantes estadounidenses se negaron a apoyar una resolución europea que acusaba a Rusia de haber invadido Ucrania.

La Casa Blanca intenta arrebatarle Groenlandia a un aliado de la OTAN, Dinamarca.

En marzo Alemania y Estados Unidos se pelearon abiertamente. El futuro canciller alemán, Friedrich Merz, dijo que con la actitud de Trump, “pronto ya no podremos hablar de la OTAN en su forma actual”.

Pero una OTAN sin Estados Unidos es como un pianista sin piano, y lo que es peor: los europeos no pueden valerse por sí mismos. Están preocupados por su “soberanía” o su “independencia” armamentista y creen que algún día podrán lograrla, que es otro de sus muchos errores, sobre todo si lo que buscan es hacer sombra a Rusia.

Europa podrá rearmarse hasta los dientes, pero nunca llegará a la altura de Rusia, así que les resultaría mucho más fácil acercarse un poco a ella, que les acogería con los brazos abiertos. Se ahorrarían mucho dinero.

La revista Foreign Affairs recopila un largo listado de lo que les falta a los miembros de la OTAN en términos de defensa en caso de una retirada estadounidense. Sistemas de reconocimiento por satélite, barcos y aeronaves, equipos y armas, drones y programas de inteligencia artificial. Personal de todos los niveles, desde soldados rasos hasta oficiales. Infraestructura. Refugios antibombas… La lista es interminable.

En teoría es posible comprar o construir todo eso. Pero hace falta dinero, muchísimo dinero, sólo para mantener los ejércitos al mismo nivel que tiene hoy, que es muy bajo, en comparación con Rusia.

De esa manera volvemos siempre al mismo punto de partida: los países europeos necesitan un dinero que no tienen y van a dar otro paso más en falso, que es el de endeudarse, lo que horroriza a los que ya están hasta el cuello de deudas, como Francia, Italia, España, Portugal y Grecia.

Cuando todo no es charlatanería, como en los medios, y hay que aflojar el bolsillo, algunos empiezan a darle vueltas a la cabeza. Si lo de la “amenaza rusa” no existiera, no habría necesidad de gastar tanto dinero, e incluso sería posible hacerse amigos de Rusia.

A Hungría, Eslovaquia, e incluso Austria, no es que Rusia, Chaikovski o Putin les caigan simpáticos, como dicen los medios; es que es lo más barato, o quizá ocurre como en cualquier supermercado: la amistad de Rusia es lo único que nos podemos pagar los europeos.

Uno de los errores de los estrategas europeos es preguntar con quién van a pegarse. Sería mejor que se preguntaran con quién pueden pegarse. La recomendación de hoy para Bruselas es que se busquen un adversario con el que puedan cruzar sus guantes sin recibir una paliza porque, como dicen los futboleros, Rusia juega en otra liga.

(*) https://www.foreignaffairs.com/united-states/nato-without-america

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