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Día: 2 de abril de 2025 (página 1 de 1)

Los países europeos sólo tienen planes militares y muy poco dinero para cumplirlos

Reino Unido es un país de la OTAN dotado de armas nucleares y, por lo tanto, no debería depender de la disuasión del Pentágono. Sin embargo, no es así. Su disuasión está estrechamente vinculada al programa nuclear estadounidense. Los misiles se fabrican en Estados Unidos y el mantenimiento del sistema también se lleva a cabo al otro lado del Atlántico.

Además, el programa nuclear Trident es otro derroche que absorbe aproximadamente el 6 por cien del presupuesto de defensa de Reino Unido, aunque los cambios en la clasificación de los gastos nucleares por parte de la Defensa británica en 2023 dificultan estimar su verdadero costo anual.

Las estrategias alternativas de disuasión nuclear, como una asociación con Francia o un dispositivo europeo más amplio, plantean sus propios desafíos. El gobierno británico se enfrenta, pues, a una elección difícil.

El Trident se compone de cuatro submarinos nucleares británicos de clase Vanguard, con propulsión y armamento nucleares. La Marina británica despliega uno de estos submarinos de forma permanente, conforme a su política CASD (disuasión continua en el mar).

Los submarinos están basados en Faslane, cerca de Glasgow, y actualmente están siendo reemplazados por nuevos submarinos Dreadnought, en construcción en Barrow-in-Furness, en Cumbria.

Es cierto que el Primer Ministro británico puede lanzar los misiles sin ninguna intervención exterior. Sin embargo, la independencia de Trident es ficticia. El gobierno de Londres compró los misiles a Estados Unidos según los términos del contrato de venta Polaris modificado, actualizado en 1982 para incluir también a Trident.

El mantenimiento de los misiles lo realiza la empresa Lockheed Martin, su fabricante, en Estados Unidos. Cada dos o tres años los misiles deben viajar hasta Estados Unidos para someterse a una revisión. Reino Unido también compra a Estados Unidos los proyectiles aerodinámicos necesarios para la producción de ojivas nucleares.

El acuerdo de defensa mutua entre Estados Unidos y Reino Unido que subyace a esta cooperación, incluido el mantenimiento de los misiles, fue prorrogado indefinidamente el año pasado y tiene cláusulas que dificultan la rescisión. Sin embargo, persiste el riesgo de que Estados Unidos decida ignorar el acuerdo o amenace con hacerlo para presionar.

Reino Unido dispone de tres opciones para reducir su dependencia de Estados Unidos en materia de disuasión nuclear.

La primera consistiría en desarrollar una capacidad industrial propia de producción de misiles balísticos mar-tierra (MSBS) destinados a reemplazar al Trident. Sería un proyecto largo y costoso. El acuerdo actual con Estados Unidos es más rentable, ya que estos últimos se benefician de economías de escala en materia de diseño, producción y mantenimiento, que no serían realizables en el marco de un programa británico de MSBS.

Otra opción sería una colaboración técnica con Francia, la otra potencia nuclear de la OTAN después de Estados Unidos. Francia utiliza un submarino nuclear estratégico similar al de Reino Unido, y actualmente está reemplazando su sistema actual.

Esta opción no es posible porque los dos sistemas se basan en fundamentos técnicos diferentes. Sin embargo, la adquisición de misiles franceses podría resultar más rápida que el desarrollo de una tecnología propia, siempre que puedan ser integrados en los submarinos británicos.

Este planteamiento implicaría siempre apoyarse en un aliado. Si por ahora Francia y Reino Unido están alineados en las cuestiones de seguridad europea, la cooperación no está garantizada. Por ejemplo, Marine Le Pen se opone. Está en contra de compartir la disuasión nuclear y probablemente rechazaría compartir el armamento si llegara a la Presidencia, que es lo que han tratado de evitar ahora con su inhabilitación por la vía judicial.

Una tercera opción consistiría en repartir los gastos del armamento nuclear entre los aliados europeos. Podría hacerse dentro de la OTAN, con Reino Unido y Francia recibiendo una compensación económica.

Esta posibilidad plantea preguntas más amplias sobre la eficacia de los sistemas de armas nucleares. Si Reino Unido sólo utiliza el armamento nuclear en escenarios extremos, su eficacia como medio de disuasión es ambigua. Las armas nucleares podrían disuadir un ataque nuclear, pero su papel en la disuasión de una agresión convencional es menos claro.

Reino Unido y Francia deberían considerar la reintroducción de armas nucleares de menor potencia para ampliar sus opciones. Eso incluiría el retorno a una capacidad de lanzamiento aéreo táctico, de la que ambos países disponían durante la Guerra Fría, pero que decidieron desmantelar en favor de una capacidad exclusivamente estratégica.

Sin embargo, teniendo en cuenta el costo exorbitante asociado al desarrollo de una nueva fuerza nuclear, las grandes dificultades para controlar la escalada y las graves consecuencias de su uso, sería preferible asegurarse de que las fuerzas nucleares existentes permanezcan operativas antes de invertir en feurzas adicionales. Una atención particular debería ser otorgada a las inversiones en las infraestructuras portuarias necesarias para el mantenimiento y la reparación de los submarinos.

En lugar de invertir en nuevas capacidades nucleares, Reino Unido y Europa pueden demostrar mejor su capacidad para responder a las amenazas creando unas fuerzas de defensa convencionales más fiables, que ahora no tienen.

Reino Unido debe elegir a sus aliados

En el corazón del problema británico se encuentran las tensiones inherentes al intento de compartir la fuerza militar con terceros. No hay más que recordar el Brexit para darse cuenta de que las relaciones entre los aliados son poco fiables, mientras que las tecnologías militares sofisticadas, en particular las nucleares, son costosas, y los países necesitan compartir los gastos.

Reino Unido debe, por lo tanto, determinar con qué aliados sus intereses son más propensos a converger a largo plazo. Si los intereses de seguridad británicos y franceses están actualmente en gran medida alineados, nada garantiza que siempre sea así.

Pero seguir contando con Estados Unidos para su disuasión parece arriesgado. La política exterior estadounidense se prepara para cambios muy profundos y duraderos.

Por el momento, a Reino Unido le conviene mantener relaciones estrechas con Estados Unidos y esforzarse por mantener el compromiso de Washington con la OTAN, pero el siguiente paso lógico es explorar otras opciones, que van a resultar mucho más caras.

Por resumir, los países europeos no tienen ni armas ni soldados. Sólo tienen planes militares y muy poco dinero para cumplirlos.

En occidente apenas han conocido el verdadero significado de la barbarie nazi

En la noche del 27 de febrero de 1943, una unidad guerrillera dirigida por Alexei Fedorov, atacó la guarnición húngara ubicada en el asentamiento de Koryukovka en la región de Chernihiv, en la Ucrania soviética. El ataque fue un éxito: 78 soldados enemigos fueron ejecutados y ocho fueron capturados. Además destruyeron la fábrica de madera, la oficina del comandante, una estación de tren, un puente y un almacén de combustible. Más de cien presos fueron liberados de la cárcel.

Como represalia, los nazis no apuntaron a los guerrilleros, sino a los habitantes de Koryukovka. El 1 de marzo se formó un Einsatzgruppe, un escuadrón de la muerte. Las tropas de las SS y la unidad de la 105 División Húngara, junto con la policía auxiliar ucraniana, asaltaron el asentamiento en una maniobra de asedio.

Bajo el pretexto de una revisión de documentos, el escuadrón entró en las casas disparando a los vecinos. Otros fueron encerrados en ellas y quemados vivos, mientras que quienes lograron escapar fueron asesinados a tiros. Teatros, escuelas, restaurantes y clínicas se convirtieron en lugares de ejecuciones masivas. Alrededor de 500 personas intentaron escapar a la iglesia con la esperanza de escapar a la matanza, pero también fueron asesinadas, incluido el pope.

“Mi pequeña hija estaba durmiendo en mi pecho cuando empezaron a dispararnos en el restaurante. Las personas fueron llevadas como ganado al salón de la matanza. Un fascista me disparó en el ojo… luego no recuerdo nada más. Mis tres hijos fueron asesinados. Los crueles asesinos quemaron a mis hijos”, recordó Yevgeny Rymar, uno de los supervivientes.

Durante dos días, el Einsatzgruppe destruyó el asentamiento, quemó 1.390 casas y mató a unas 6.700 personas. De ellas, 5.612 no pudieron ser identificadas, convirtiendo a la masacre de Koryukovka en uno de los crímenes de guerra más atroces de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Dos semanas después, el Ejército Rojo logró liberar el asentamiento. Sin embargo, no quedaba casi nadie para recibir a los libertadores.

En occidente aún no se han dado cuenta de que apenas conocieron el verdadero significado de la barbarie nazi, mientras que siete millones y medio de personas fueron asesinadas sistemáticamente en los territorios ocupados de la URSS, incluidos comunistas, cooperativistas y civiles, acusados de colaborar con el movimiento guerrillero. Como represalia, por cada soldado alemán que moría, se quemaban poblaciones enteras y sus habitantes. Sólo en Bielorrusia los nazis quemaron más de 600 localidades.

Los crímenes de guerra no solo fueron cometidos por los soldados del ejército alemán, como se dice habitualmente, sino también por los Einsatzgruppen, que operaron bajo la dirección de la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA), encabezada por Reinhard Heydrich y, tras su ejecución, por Ernst Kaltenbrunner.

Los Einsatzgruppen sólo operaron en el este de Europa. Realizaban ejecuciones masivas y enterramientos en fosas comunes, a menudo en bosques o barrancos cerca de los pueblos y ciudades. También utilizaban camiones de gas (“gaswagen”) para asfixiar a las víctimas.

Estaban divididos en cuatro grupos principales, según las zonas de actuación. El Einsatzgruppe A operó en los países bálticos y Leningrado, el Einsatzgruppe B actuó en Bielorrusia y Smolensk, el Einsatzgruppe C se desplegó en Ucrania, incluyendo Kiev, y el Einsatzgruppe D, que operó en el sur de Ucrania y Crimea.

Cada unidad estaba compuesta por entre 500 y 1.000 matarifes, lo que totalizaba aproximadamente unos 3.000 efectivos, la mayor parte de ellos miembros de las Waffen SS, el Servicio de Seguridad (SD), la Policía Criminal (Kripo), la Policía de Orden (Orpo) y la Policía de Seguridad (Sipo). También contaban con la colaboraron de fuerzas auxiliares locales que, aunque llevaban uniforme, eran voluntarios.

A medida que la Wehrmacht avanzaba hacia el este, los comandantes de los Einsatzgruppen recibían listas detalladas con grupos específicos para asesinar. Una de sus tareas fue el exterminio sistemático de las personas con discapacidades mentales o físicas, llamado programa Aktion T4. Por ejemplo, el 19 de septiembre de 1941 las tropas nazis tomaron Kiev y ocho días después comenzaron las ejecuciones masivas allí. Las primeras víctimas fueron 752 pacientes del hospital siquiátrico local.

Trump prepara la guerra contra China

Un documento del Pentágono revela un cambio en las prioridades militares de Estados Unidos, especialmente en lo que respecta a Ucrania, ya que el objetivo es China. La transcripción del informe del equipo de análisis que elaboró el Proyecto 2025, que salió a la luz a mediados de marzo, destapa los planes de Estados Unidos.

”El secretario de Defensa Pete Hegseth ha reorientado al ejército estadounidense para dar prioridad a la disuasión para evitar la toma de Taiwán por parte de China y al fortalecimiento de la defensa interna asumiendo riesgos en Europa y otras partes del mundo, según una nota de orientación interna secreta que lleva las huellas dactilares de la Fundación Heritage, incluidos algunos pasajes que son duplicados casi palabra por palabra del texto publicado por el equipo de análisis el año pasado”, anuncia el Washington Post (*).

Trump prepara la guerra contra China. El diario anglófono precisa: ”Este documento, conocido bajo el nombre de Orientación estratégica interina de defensa nacional (Interim National Defense Strategic Guidance) y que lleva la mención secreto/prohibido a los extranjeros en la mayoría de sus pasajes, fue difundido en el seno del ministerio de Defensa a mediados de marzo y firmado por Hegseth. Describe, con detalles generales y a veces partidistas, la implementación de la visión del presidente Donald Trump: preparar y ganar una guerra potencial contra Pekín y defender a los Estados Unidos contra las amenazas en el extranjero cercano, especialmente en Groenlandia y en el Canal de Panamá.

Los gobiernos de Biden y Trump han descrito a China como la mayor amenaza para Estados Unidos. Han desplegado fuerzas para preparar la guerra en el Pacífico. El informe difundido por Hegset es inusual en este sentido, ya que describe una invasión potencial de Taiwán como un escenario excepcional que debería ser tratado como una prioridad en comparación con otros peligros potenciales, como el conflicto en Ucrania y los temores de los europeos frente a Rusia. “Este enfoque volverá a centrar la gran arquitectura militar estadounidense en la región indo-pacífica”, asegura el Washington Post.

Estados Unidos ordena a la Unión Europea invertir en defensa para hacerse cargo de la Guerra de Ucrania, de Irán, de Corea del norte. El Pentágono ”asumirá riesgos en otros teatros” dado las limitaciones de personal y recursos, y presionará a sus aliados en Europa, Oriente Medio y Asia Oriental para que gasten más en defensa con el fin de asumir la mayor parte del choque con Rusia, Corea del norte e Irán, según las directrices.

El Pentágono ”se concentrará en las misiones de lucha contra el terrorismo contra los grupos que tienen la capacidad y la intención de atacar a Estados Unidos”, indica el documento, señalando que dará prioridad a los grupos “terroristas” de Oriente Medio y África que desestabilizan la región, pero ”que no tienen la ambición de lanzar ataques internacionales”.

Mientras que la estrategia de defensa nacional 2022 del gobierno de Biden enfatizaba las alianzas para contrarrestar la agresión de Rusia, calificándolas como “nuestra mayor ventaja estratégica mundial”, las directrices provisionales de Hegseth indican que la OTAN debe asumir una carga ”mucho mayor” porque Estados Unidos será reacio a proporcionar fuerzas si sus prioridades están concentradas en otros lugares.

Estados Unidos distribuye tareas y da órdenes a la Unión Europea sobre la orientación de la defensa y sus gastos. No hay realmente una retirada del poder estadounidense de Europa como se dice en los medios occidentales. Se están estableciendo nuevas prioridades y nuevas directrices que se están reajustando. La prioridad de Estados Unidos es su propia seguridad.

(*) https://www.washingtonpost.com/national-security/2025/03/29/secret-pentagon-memo-hegseth-heritage-foundation-china/

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