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Mes: febrero 2025 (página 10 de 11)

Estados Unidos pierde terreno con todos los países del mundo

La política económica de Trump es, como la de Estados Unidos, errática porque no sabe cómo adaptarse a la crisis que padece. En 2020 fue el primero en promocionar el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, el mayor de la historia. Sin embargo, lo primero que hace al regresar a la Casa Blanca es amenazar con romper ese mismo acuerdo por razones políticas ficticias.

Canadá es el mayor socio comercial de los Estados Unidos y Trump justifica los aumentos de aranceles con argumentos peregrinos: inmigración, fentanilo… No hay ninguna prueba que respalde esas afirmaciones: Canadá representa solo el 0,2 por cien del tráfico de fentanilo a Estados Unidos y el 1,4 por cien de la inmigración ilegal desde 2020.

Un país que se inventa las cosas no es fiable. Trump puede convencer a los paletos de Estados Unidos, pero es el hazmerreir de todas las cancillerías del mundo, que tienen los ojos puestos en la triada de países afectados por la subida de los aranceles: México, Canadá y China.

En los mercados mundiales Estados Unidos no pierde terreno con uno, dos o tres países del mundo, sino con todos. En 2016 Estados Unidos tenía déficits comerciales con cien países, mientras que hoy a esa cifra se le han sumado unos cuantos más.

Un déficit comercial que es general, no se soluciona con remedios bilaterales. Al exprimir a un socio comercial, el tráfico se desvía hacia los demás, como ya ocurrió en 2018-2019 con los aranceles impuestos a China.

La participación de China en el déficit comercial total de Estados Unidos disminuyó, pero, debido a los enormes déficits presupuestarios federales que han llevado a un déficit persistente, el déficit de la balanza de pagos alcanzó nuevos récords, impulsado por la desviación del comercio hacia México, Vietnam, Canadá, Corea del Sur, Taiwán, India, Irlanda y Alemania.

La mayoría de los beneficiarios de esta desviación comercial fueron productores extranjeros con costos más altos, lo que resultó en precios más altos para los estadounidenses y un aumento de la deuda.

El déficit comercial de Estados Unidos es el resultado del gigantesco endeudamiento de Estados Unidos, como ya hemos comentado en entradas anteriores. Hace unos años la tasa de ahorro interno neto de Estados Unidos era del 3 por cien del ingreso nacional y hoy esa cifra está en el 0,4 por cien.

Como no tiene un céntimo, Estados Unidos también debe importar el ahorro del exterior. Obtiene capital extranjero mediante la gestión de enormes déficits por cuenta corriente y en el comercio multilateral.

Los aranceles bilaterales, como los anunciados a México, Canadá y China, no pueden resolver un déficit que es general. Estados Unidos no sólo le debe dinero a tres países sino a todo el mundo.

Ucrania podría pasar de las ‘ayudas’ a las sanciones por corrupción

El gobierno de Trump pretende investigar las actividades del Centro contra la Corrupción de Ucrania y podría imponer sanciones a sus cabecillas Vitaly Shabunin y Daria Kalenyuk, según anuncia el periódico “Law and Business”, citado por “Strana”.

A través del Centro ucraniano, los dirigentes del Partido Demócrata de Estados Unidos presionaron sobre el sistema judicial y policial de Ucrania, y establecieron el control sobre el Consejo Supremo de Justicia y la Comisión Superior de Calificación de los Jueces.

Se han filtrado informaciones sobre iniciativas del gobierno ucraniano para la aplicación de sanciones estadounidenses a los cabecillas del Centro contra la Corrupción.

Según EADaily, la embajada de Estados Unidos en Ucrania entregó al jefe de la oficina del presidente ucraniano, Andriy Ermak, documentos sobre redes de corrupción en la compra de armas para el ejército y datos sobre transacciones en criptomonedas de la “Gran Obra”, según informa el canal de Telegram “Residente” citando una fuente de la oficina de Zelensky.

Una asociación tuareg se posciona a favor del nuevo gobierno de Mali

Las reivindicaciones de los grupos armados tuareg, como el Frente de Liberación de Azawad (FLA), están profundamente arraigadas en la historia del norte de Mali. Desde hace varias décadas, las poblaciones tuareg de Kidal, Gao y Tomboctú, han expresado su frustración por su marginación por parte del gobierno central.

Las tensiones a menudo desembocaron en rebeliones violentas que exigían mayor autonomía o independencia para la región de Azawad. El conflicto alcanzó su punto máximo en 2012, cuando grupos rebeldes se lanzaron a la lucha exigiendo la creación de un estado independiente. El levantamiento se vio rápidamente amplificado por la participación de grupos yihadistas, especialmente aquellos vinculados a Al Qaeda, lo que ha profundizado la crisis política de Mali.

El proceso de paz iniciado por el Acuerdo de 2015 estableció un marco para la reconciliación, pero las tensiones siguen siendo altas y las demandas de los grupos armados, como el FLA, siguen siendo un importante punto de fricción.

En este contexto, la asociación Tamouzok ha surgido como un actor clave en el apoyo a los esfuerzos de paz en el norte de Mali. La asociación que se presentada el domingo en Bamako, busca reforzar la confianza entre las diferentes partes en conflicto. Está formada por varios ministros y varios altos funcionarios de la administración maliense.

Se posiciona como mediador entre el gobierno de transición maliense y los grupos rebeldes. Su función se centra en fomentar el diálogo y la participación de las comunidades locales en los esfuerzos de paz. “El objetivo de la asociación es realmente crear este puente que nos permita encontrarnos, dialogar, trascender los muchos problemas que han debilitado el tejido social en nuestra comunidad en los últimos años, y contribuir evidentemente a la construcción de la paz en todo el territorio”, afirma un dirigente de la comunidad tuareg.

Tras el golpe de Estado de 2020 y la ofensiva militar lanzada por el nuevo gobierno, se recuperaron localidades estratégicas, incluida Kidal. Pero la recuperación, aunque importante, no garantiza una estabilidad duradera. De hecho, los grupos rebeldes, incluido el FLA, siguen resistiéndose a estas acciones militares. Kidal sigue siendo un importante foco de conflicto en las negociaciones de paz, sobre todo porque su control se considera una cuestión simbólica y estratégica para los tuaregs y el gobierno central.

Israel construye asentamientos militares en Siria

El ejército israelí está construyendo asentamientos militares en las aldeas sirias que ocupó después de la caída de Bashar Al Assad en diciembre del año pasado, dice el Washington Post.

Citando a vecinos de la aldea de Jabata Al Jashab, en la provincia de Quneitra, el periódico teme que la ocupación de esas zonas no sea temporal, como les dijeron los soldados israelíes después de ocupar la aldea. Los vecinos afirmaron que la presencia del ejército israelí en esas áreas no es temporal, ya que los ocupantes han construido instalaciones militares al borde del pueblo.

Los nuevos edificios que se muestran en las imágenes tomadas vía satelite indican una presencia a largo plazo, ya que las imágenes muestran más de 6 edificios y vehículos en una base israelí amurallada cerca de la aldea de Jabata Al Jashab en la provincia de Quneitra.

Israel también ha levantado una estructura casi idéntica cinco millas al sur, ambas conectadas por nuevos caminos de tierra a los Altos del Golán, que Israel ocupó tras la guerra de 1967.

El alcalde de Jabata Al Jashab, Mohammed Marioud, dijo al periódico que “las excavadoras israelíes destruyeron árboles frutales en el pueblo y otros árboles ubicados en parte de una reserva natural para construir el patio delantero”.

Desde que entraron en Siria, los soldados israelíes han establecido puestos de control, cerrado carreteras, allanado casas, desplazado a residentes y disparado contra manifestantes que protestaban contra su presencia, según los vecinos. Por la noche, se vieron patrullas en carreteras secundarias, con las luces apagadas, antes de regresar a la base.

Las fuerzas de ocupación del ejército israelí se están moviendo hacia la zona de amortiguación (la zona de separación se extiende 75 kilómetros de norte a sur y tiene entre 200 metros y 10 kilómetros de ancho), que se supone que está desmilitarizada según el acuerdo de alto el fuego de 1974 entre Israel y Siria.

Pero tras la caída de Bashar Al Assad, Israel anunció el colapso del acuerdo de retirada de 1974, y se apoderó de la zona de amortiguación en los Altos del Golán, la mayor parte de la cual ocupa desde 1967, y estableció posiciones fijas de puntos en el Monte Hermón, incluida una plataforma de aterrizaje para helicópteros y declaró que sus fuerzas permanecerían allí indefinidamente.

El nuevo gobierno yihadista de Damasco, así como los países de la región y de otros lugares, han exigido que Israel se retire de las zonas recientemente ocupadas.

Trump cierra la sede de la Usaid en Washington

La purga de Trump no desacansa. El Departamento de Eficacia Gubernamental (DOGE), dirigido por Elon Musk, ha cerrado la sede de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) en Washington.

Los carteles de la Usaid también han sido retirados de su sede en el edificio Ronald Reagan de Washington y el equipo de Musk ha tomado el control de los sistemas informáticos.

Más de 50 altos funcionarios de Usaid han sido despedidos y sujetos a una orden de silencio, lo que significa que no les han permitido comunicarse con nadie fuera de la agencia sin autorización.

El domingo Trump despidió a dos altos funcionarios de seguridad de la Usaid porque se negaron a entregar documentos clasificados en áreas restringidas a los inspectores enviados por Musk.

Trump ha suspendido la entrega de fondos a varios países durante 90 días. Las únicas excepciones son Israel y Egipto.

El talonario de Soros

La Usaid estaba estrechamente vinculada a las redes mundiales de George Soros. Al menos desde 2009, el grueso de los fondos fueron a parar a la fundación Open Society que dirige el multimillonario.

Pero la colaboración entre la Usaid y Soros comenzó antes. En 1993 ambas partes firmaron un acuerdo para formar a 30 profesionales de la desestabilización en Bulgaria, Estonia, Polonia, Rumania y Eslovaquia.

A finales de la década de los noventa y principios de la siguiente, una serie de “revoluciones de colores” sacudieron a los antiguos países que formaron parte de la URSS y ahora son fronterizos con Rusia, como Ucrania. La red de ONG de Soros jugó un papel central.

En 2003 y 2004 la Fundación Renacimiento Internacional de Soros se asoció con la Usaid para apoyar la “revolución naranja” en Ucrania. Washington gastó 54,7 millones de dólares en 2003 y 34,11 millones de dólares en 2004 en “programas de democracia” en Ucrania a través de varias agencias, incluida la Usaid.

La Usaid patrocinó a las hordas de Soros en Guatemala. En total, las estimaciones indican que fundación Open Society de Soros gastó 100 millones de dólares fomentando disturbios en América Latina entre 2015 y 2018.

En 2016 asignó 9 millones de dólares para una campaña supervisada por el Instituto de Gestión Este-Oeste de Soros.

Según el Servicio de Investigación del Congreso, la Usaid administró alrededor de 40.000 millones de dólares en subvenciones el año pasado.

‘Una organización criminal’

Kennedy creó la Usaid en 1961 y desde entonces la CIA la ha utilizado para infiltrarse en númerosos países en vías de desarrollo y desestabilizarlos a través de ONG, medios de comunicación y movimientos locales a base de cuantiosas subvenciones.

“La Usaid es una organización criminal”, ha escrito Musk en su cuenta de X/Twitter.

El Fondo Nacional para la Democracia (NED), otro programa para la desestabilización de los gobiernos poco amistosos, probablemente sufrirá un destino similar a la Usaid.

Pero el gobierno de Trump no acaba con nada. Quiere alinear el aparato de la política exterior estadounidense en la nueva correlacción de fuerzas emergente. Eliminará parte de la Usaid y reintegrará el resto en el Departamento de Estado.

En su configuración actual, USAID y NED están bajo la supervisión institucionalizada del Congreso. Quitarles su independencia poniéndolos bajo control de la Presidencia aumentará el poder de la Casa Blanca. Es poco probable que ninguno de ellos detenga por completo su trabajo sucio, pero será más difícil detectarlo y exponerlo.

La OTAN prepara una campaña para desacreditar a Zelensky

La OTAN está preparando una campaña para desacreditar a Zelensky, cuyo mandato expiró el año pasado, informó el 3 de febrero la oficina de prensa del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) de Rusia.

“La OTAN querría deshacerse del dirigente del régimen de Kiev, idealmente mediante elecciones seudodemocráticas. Según información, en Ucrania podrían tener lugar a más tardar en otoño de este año. A medida que se acerca la campaña electoral, la sede de la OTAN está preparando una operación a gran escala para desacreditar a Zelensky”, dice el espionaje ruso.

Es un chantaje. El objetivo es que los ucranianos se sometan a las condiciones preparadas por Trump para “congelar” la guerra.

Entre otras cosas está previsto revelar información sobre la apropiación personal por parte del presidente y miembros de su equipo de fondos destinados a la compra de municiones.

También es posible que se revele el plan del dirigente ucraniano y su séquito de transferir al extranjero “una compensación monetaria por los 130.000 militares ucranianos muertos”, que todavía figuran como vivos y actualmente en servicio, añade el SVR.

Los representantes de la OTAN suponen que en un futuro próximo el ejército ucraniano “no podrá contener el creciente ataque de las fuerzas armadas rusas”. La OTAN también considera necesario preservar “los restos de Ucrania como bastión antirruso”.

Además, con el regreso de Trump a la Casa Blanca, crece la incertidumbre sobre la continuación de la ayuda militar a Kiev por parte de los países occidentales. Zelensky es considerado el principal obstáculo para Estados Unidos y la OTAN en la implementación de escenarios de “congelación” de la guerra.

Zelensky ha dicho que no tiene conocimiento de los 200 millones de dólares en ayuda otorgada por Washington a Kiev. Luego destacó que Ucrania no había recibido ni la mitad de la ayuda asignada.

La periodista ucraniana Diana Panchenko ha pedido una auditoría.

Por su parte, para deshacerse de Zelensky el enviado especial de Estados Unidos a Ucrania, Keith Kellogg, ha dicho que antes de finales de año es posible celebrar elecciones en Ucrania en medio de las operaciones militares.

A Zelensky lo pusieron en el cargo para gestionar la guerra y no le van a dejar disfrutar de la tregua.

Ruanda invade el este de Congo y desancadena una guerra civil

El gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) informa de una “auténtica matanza” y de un panorama “sombrío” y “catastrófico” en Goma, en el norte de Kivu, mientras que los medios de comunicación informan del avance de los rebeldes hacia Bukavu, capital de la provincia del sur de Kivu, lo que hace temer una escalada regional.

En el este del Congo, al menos 773 personas han muerto y otras 2.880 han resultado heridas en los enfrentamientos por el control de la ciudad de Goma entre las Fuerzas Armadas Congoleñas (FARDC) y los rebeldes del M23, apoyados por Ruanda, en sólo cuatro días, entre el 26 y el 30 de enero, anunció el ministro de Salud, Samuel Roger Kamba, el sábado en una rueda de prensa. La víspera, el gobierno congoleño había hablado de una “auténtica matanza” en las actas de su Consejo de Ministros.

El ministro de Salud precisó que el balance de muertos y heridos que había anunciado sólo se refería a las cifras registradas en las instituciones sanitarias. “Desafortunadamente hay muchos heridos que no han podido llegar [a los centros de salud] porque las condiciones no lo permiten”, lamentó. “Se espera que las cifras aumenten a medida que se disponga de más información”, dijo el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, subrayando que el balance anunciado era sólo provisional.

En el terreno de los enfrentamientos, mientras los medios de comunicación informan de la caída de Goma, en la provincia de Kivu del Norte, en manos del M23 y de las fuerzas armadas ruandesas, los informes de prensa indican que el grupo está intentando ahora avanzar en el vecino país. provincia de Kivu del Sur, en particular hacia la ciudad minera de Nyabibwe y la capital de esta región, Bukavu. Sobre el terreno, la ONU ha constatado una afluencia de heridos que está provocando la saturación de las capacidades hospitalarias en las ciudades de Goma y Bukavu.

Mientras la situación se deteriora rápidamente en Goma, el presidente Félix Tshisekedi recordó al gobierno la necesidad de poner en marcha un plan de emergencia humanitaria para las poblaciones afectadas en esta metrópoli de más de dos millones de habitantes, incluidos al menos 500.000 desplazados. El diputado Jean Baptiste Muhindo Kasekwa también pintó una imagen sombría y catastrófica de la situación en Goma. Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) acusó al M23 de haber cometido “ejecuciones sumarias” y de haber matado al menos a 12 personas entre el 26 y el 28 de enero.

Ante el avance del M23, los ministros de Asuntos Exteriores del G7 pidieron al grupo y al ejército ruandés que cesaran su ofensiva en la República Democrática del Congo. Por su parte, el jefe de las operaciones de paz de la ONU, Jean Pierre Lacroix, se mostró preocupado por el avance de los rebeldes hacia Bukavu, capital de la provincia de Kivu del Sur, lo que, según él, le hace temer una escalada regional.

El jefe de las operaciones de paz también expresó su preocupación por los riesgos de escalada más allá de las fronteras del Congo que plantea la propagación de los combates en Kivu del Sur. “Si tenemos en cuenta el pasado, esto podría potencialmente escalar hasta convertirse en un conflicto regional más amplio”, dijo.

El presidente burundiano acusó a Ruanda de desestabilizar la región. “Si Ruanda continúa realizando conquistas, la guerra corre el riesgo de generalizarse”, advirtió. Estas declaraciones se producen en un contexto de endurecimiento del tono en los últimos días entre Ruanda y Sudáfrica, tras una cumbre virtual de la Comunidad de África Oriental (CAO) el 29 de enero, en la que el presidente congoleño Tshisekedi no participó. En esta ocasión, el presidente ruandés, Paul Kagame, acusó a su homólogo sudafricano, Cyril Ramaphosa, de distorsionar la realidad e incluso de mentir.

Sudáfrica es uno de los principales contribuyentes de tropas a la Misión de la Comunidad de Desarrollo de África Austral en la República Democrática del Congo (SAMIDRC), desplegada en el este del país junto a la Misión de las Naciones Unidas en el Congo (MONUSCO) y el ejército regular de Kinshasa (FARDC). Mientras estos últimos intentan contener a los rebeldes, los esfuerzos diplomáticos, como el proceso de Luanda patrocinado por Angola o el reciente intento de mediación de Kenia, luchan por producir resultados concretos frente a la falta de cooperación de Ruanda.

Doce años de guerra promovida por Ruanda

Desde hace varios años, Congo se enfrenta a una guerra mortal provocada por la rebelión M23, activa en Kivu del Norte, en el este del país. El grupo armado fue creado en 2012 por oficiales que se rebelaron contra el gobierno central.

Durante más de una década, las agresiones de Ruanda contra la República Democrática del Congo han alimentado la inestabilidad crónica en la región de los Grandes Lagos. Ruanda dirige los pasos del Movimiento 23 de Marzo (M23), un grupo armado activo en el este del Congo.

Desde 2012 numerosos informes de la ONU ponen de relieve el apoyo de Kigali a los ataques mediante el suministro de armas, municiones y el despliegue de tropas ruandesas en territorio congoleño.

El último ataque diplomático se produjo tras la cumbre extraordinaria de la Misión de la Comunidad de Desarrollo de África Austral en la República Democrática del Congo (SAMIDRC) celebrada el viernes. Ante las acusaciones de la SAMIDRC sobre el compromiso de las Fuerzas de Defensa de Ruanda junto al M23, Kigali reaccionó agresivamente. En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ruanda se sacudió categóricamente las acusaciones, afirmando que sus fuerzas armadas se limitan a proteger sus fronteras y defender a la población civil.

El gobierno ruandés contraatacó acusando a la SAMIDRC de tomar partido en lo que llama “la guerra del gobierno congoleño contra su propio pueblo”. Quiso presentar al M23 como el legítimo defensor de ciertos grupos étnicos en la República Democrática del Congo. Más grave aún, Kigali sospecha de una colusión entre las fuerzas de paz de la SADC y el ejército congoleño, evocando la preparación de una ofensiva conjunta contra Ruanda con el objetivo de derrocar a su gobierno.

Sin embargo, las pruebas documentadas por diversas fuentes internacionales se acumulan contra Ruanda. Los sucesivos informes de la ONU, los testimonios recogidos sobre el terreno y los análisis de organizaciones independientes convergen hacia la misma conclusión: la importante implicación del ejército ruandés en el apoyo al M23.

Las investigaciones ponen de relieve, en particular, patrones recurrentes de apoyo militar, logístico y estratégico proporcionado por Kigali al M23, contradiciendo así los desmentidos oficiales del gobierno ruandés.

Los planes para deportar a los palestinos a Egipto se elaboraron hace 50 años

Estados Unidos ya no oculta su plan para deportar palestinos de Gaza a Egipto –particularmente a la península egipcia del Sinaí– después de la Guerra de Gaza. Hace más de 50 años Israel participó en otro plan, que entonces se mantuvo en secreto, para deportar a miles de refugiados palestinos de Gaza al Sinaí, en Egipto. Los documentos del Archivo Nacional Británico indican que tanto Estados Unidos como Reino Unido estaban al tanto de los planes israelíes.

Después de que el ejército israelí ocupara la Franja de Gaza, así como Cisjordania, Jerusalén Oriental y los Altos del Golán sirios, en la guerra de 1967, el pequeño enclave palestino se convirtió en un importante problema de seguridad para Israel. Sus superpoblados campos de refugiados se convirtieron en focos de resistencia armada contra la ocupación. Desde allí los palestino lanzaron operaciones de resistencia contra las fuerzas israelíes y sus colaboradores.

El gobierno británico calculó que cuando Israel ocupó Gaza había 200.000 refugiados en el enclave procedentes de otras partes de Palestina, atendidos por el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (OOPS), y otros 150.000 que eran residentes palestinos de la Franja.

Los archivos británicos indicaban que Gaza no era “económicamente viable debido a los problemas sociales y de seguridad creados por la vida en los campamentos y la actividad guerrillera, que ha causado un número creciente de víctimas”.

En el período 1968-1971, 240 combatientes árabes y palestinos fueron asesinados y otros 878 resultaron heridos, mientras que 43 soldados israelíes murieron y 336 resultaron heridos en Gaza.

La Liga Árabe quiso poner fin a las actividades israelíes contra los refugiados palestinos en Gaza y decidió adoptar medidas conjuntas para apoyar la resistencia en la Franja.

En respuesta a las preguntas parlamentarias, el gobierno británico dijo a la Cámara de los Comunes que estaba siguiendo muy de cerca los acontecimientos en la Franja de Gaza, y agregó: “Estamos siguiendo con particular interés las recientes acciones israelíes y, naturalmente, estamos preocupados por las acciones de las autoridades israelíes que podrían perjudicar el bienestar y la moral de la población árabe [palestina] refugiada en la región”.

Mientras tanto, la embajada británica en Tel Aviv estuvo vigilando los movimientos israelíes para trasladar a miles de palestinos a El Arish, en la península egipcia del Sinaí, a unos 54 kilómetros de la frontera entre Gaza y Egipto.

Según la embajada, el plan preveía el “traslado forzoso” de palestinos a Egipto u otros territorios israelíes, con el objetivo de reducir la intensidad de las operaciones de la resistencia palestina contra la ocupación y los problemas de seguridad a los que se enfrentaban los ocupantes en la Franja.

En enero de 1971 Ernest John Ward Barnes, embajador británico en Tel Aviv, informó al gobierno de Londres de los planes israelíes para trasladar a los palestinos de Gaza a El Arish. “La única acción israelí que parece cuestionable, desde una perspectiva de derecho internacional, es el reasentamiento de algunos refugiados de Gaza en territorio egipcio en El Arish”, dijo Barnes en un despacho dirigido a su jefe en Londres.

En el mismo despacho, el embajador indicó que los estadounidenses estaban al corriente de las acciones israelíes, pero no estaban dispuestos a plantearles el tema. “Entendemos que la embajada de Estados Unidos comparte ampliamente el análisis anterior y ha recomendado que Washington no respalde oficialmente las acciones israelíes en Gaza”, dijo Barnes.

Ocho meses después, en un informe especial sobre Gaza, el embajador informó a su ministro sobre las deportaciones, diciendo que los israelíes “se están exponiendo a críticas de que están violando las leyes y creando hechos”. Calificó el reasentamiento de los refugiados de Gaza en el campamento de El Arish en Egipto como “un ejemplo típico de insensibilidad hacia la opinión internacional”.

Simon Peres: los sionistas como los nazis

A principios de septiembre de 1971, el gobierno israelí informó a los británicos que existía un plan secreto para deportar a los palestinos de Gaza a otras zonas, incluido El Arish.

Simon Peres, entonces ministro de Transportes y Comunicaciones de Israel, que luego se convertiría en dirigente del Partido Laborista, ministro de Defensa y Asuntos Exteriores, Primer Ministro y Presidente de Israel, dijo a la embajada británica en Tel Aviv que “es hora de que Israel haga más en la Franja de Gaza y menos en Cisjordania”.

En un informe de la reunión, la embajada dijo que Peres, responsable de los territorios ocupados, reveló que había un comité ministerial encargado de revisar la situación en Gaza. Añadió que las recomendaciones del comité “no serán publicadas y no habrá ningún anuncio dramático sobre una nueva política”, confirmando que había “un acuerdo dentro del gabinete sobre un enfoque nuevo a largo plazo”.

El informe añade que Peres “cree que este enfoque conducirá a un cambio en la situación dentro de un año o dos”.

Para justificar el secretismo que rodeó a la nueva política, Peres dijo que anunciarla “sólo alimentaría a los enemigos de Israel”.

Cuando le preguntaron si “se trasladará a muchas personas para restablecer la paz y la viabilidad en Gaza”, los diputados respondieron que “aproximadamente un tercio de la población del campamento será reasentada en otro lugar de la Franja o fuera de ella”. Subrayó que Israel considera que “podría ser necesario reducir la población total en unas 100.000 personas”.

Peres manifestó “la esperanza de trasladar a unas 10.000 familias a Cisjordania y un número menor a Israel”, pero informaron a los británicos que el traslado a Cisjordania y a tierras de Israel “implica problemas prácticos, como los costes estudiantiles”.

El diplomático británico explicó a sus superiores en Londres que “la mayoría de los afectados están realmente contentos de haber encontrado un mejor alojamiento alternativo con la compensación que recibieron cuando sus chozas fueron desalojadas”.

El Arish formaba parte de la “nueva política” de Israel. Peres subrayaron que los refugiados afectados también se han contentado con “aceptar apartamentos de calidad construidos por los egipcios en El Arish, donde pueden tener una residencia semipermanente”.

El diplomático británico preguntó al dirigente israelí: ¿considera El Arish una extensión de la Franja de Gaza? “La utilización de viviendas vacías fue una decisión puramente práctica”, respondió, argumentando que “no tenía por objeto socavar las condiciones para una solución pacífica”.

En una evaluación separada de la información suministrada por Peres, el embajador británico señaló que los israelíes creían que cualquier solución permanente a los problemas en la Franja de Gaza “debe incluir la rehabilitación de parte de la población fuera de sus fronteras actuales”. La nueva política, explicó, incluye el asentamiento de palestinos en la península del Sinaí, en el norte de Egipto. “El gobierno israelí corre el riesgo de ser criticado, pero los resultados prácticos son más importantes” para Israel.

Reducir el tamaño de los campos de refugiados

En un informe sobre el tema, el jefe del Departamento de Oriente Próximo del Ministerio de Asuntos Exteriores, E. Pike, afirmó que “se están adoptando medidas drásticas para reducir el tamaño de los campos de refugiados y abrirlos”. Esto significa expulsar a los refugiados de sus hogares actuales, o más bien de sus chozas, para ser más precisos, y evacuarlos a El Arish, en territorio egipcio”.

“Parece que está en marcha un programa de reasentamiento más ambicioso”, añadió.

Un mes después, el ejército israelí, en una reunión oficial, informó a varios agregados militares imperialistas sobre detalles adicionales del plan para expulsar a los palestinos de Gaza. Durante la reunión, el general Shlomo Gazit, coordinador de las actividades en los territorios administrados (ocupados), dijo que su ejército no estaba destruyendo casas palestinas en Gaza “a menos que haya otras viviendas”, y agregó que la operación estaba “limitada por la cantidad de Otras viviendas disponibles en Gaza, incluido El Arish”.

El general israelí dijo a los agregados militares visitantes que 700 familias palestinas cuyas casas fueron destruidas por el ejército israelí en Gaza han encontrado otras viviendas por sus propias fuerzas. “El resto fue reasentado en la Franja de Gaza o en El Arish”, añadió Gazit.

Según un informe sobre la reunión del coronel P.G.H-Harwood, agregado de la Fuerza Aérea británica, Gazit explicó que “se eligieron las casas de El Arish porque era el único lugar donde era fácil encontrar casas vacías en buen estado”.

En respuesta a la pregunta de H-Harwood, el funcionario militar israelí dijo que las casas disponibles “anteriormente pertenecían a oficiales egipcios”.

Esta situación parecía contradecir, desde el punto de vista británico, tres principios que habían sido anunciados por el general Moshe Dayan, el ministro de Defensa israelí, y que habían garantizado el control de los territorios ocupados después de la guerra de 1967. Estos principios eran: un mínimo de intervención militar; presencia, mínima interferencia en la vida civil normal y máximo contacto o apertura de puentes con Israel y el resto del mundo árabe.

El embajador Barnes, en un informe exhaustivo, advirtió que su información indicaba que la UNRWA “anticipa que Israel recurrirá a la solución de la deportación”, subrayando que la agencia “entiende la preocupación de seguridad de Israel”, pero “no puede aceptar el traslado forzado de refugiados de sus hogares, ni su evacuación, ni siquiera temporal, a El Arish en Egipto”.

En su evaluación del plan secreto israelí, la administración de Oriente Medio advirtió que “cualesquiera que sean las justificaciones israelíes para esta política a largo plazo, no podemos dejar de pensar que los israelíes están subestimando la magnitud de la ira que esta doctrina [israelí] de los hechos consumados sobre el terreno despertará interés en el mundo árabe y en las Naciones Unidas”.

Los documentos no indican si Estados Unidos o Reino Unido se comunicaron con Egipto sobre el plan israelí.

—https://www.middleeastmonitor.com/20250202-us-uk-informed-of-israels-secret-plan-to-transfer-palestinians-from-gaza-to-egypt-more-than-50-years-ago-british-documents-reveal/

Las nuevas fuentes de energía no sustituyen sino que complementan a las anteriores

Los europeos son el 6 por cien de la población mundial, consumen entre el 25 y el 30 por cien de la producción mundial y sólo producen el 5 por cien para satisfacer sus necesidades.

Sin embargo, son los paladines de la transición energética y la descarbonización, aunque nadie les ha contado que las políticas verdes dependen de la geología. Para 2040 la descarbonización exigiría extraer 30 veces más metales solo para equipar los vehículos eléctricos y sus baterías, que suponen la mitad de la demanda.

Alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 exigiría extraer enormes cantidades de materias primas que los europeos no tienen. Sólo el 2 por cien de los metales que se necesitan para la transición energética están disponibles en el continente europeo.

En 2023 una noticia les llenó de alegría a los europeos: en Laponia, Suecia, habían descubierto un yacimiento de tierras raras que -según dicen- contiene el 1 por cien de las reservas mundiales. Su extracción está prevista para dentro de 10 a 15 años.

Fue algo insólito porque desde los años noventa, Europa está a la cola del mundo en exploración minera, con sólo un 3 por cien, muy por detrás de otros países que dominan los sondeos, la extracción y el procesado de materias primas.

La Comisión Europea no tiene otra solución que relanzar la industria minera reexplotando minas antiguas, abriendo otras nuevas y ampliando o profundizando las ya existentes.

Otra posibilidad es la de reciclar, lo que ahora se llama “economía circular”. Pero -de momento- los europeos reciclan menos del 12 por cien, y el porcentaje ha disminuido en los últimos años.

La extracción de materias primas requiere mucha energía, que aproximadamente representa el 12 por cien de la que se consume a escala mundial y, por lo demás, procede de fuentes convencionales (“fósiles”).

También requiere grandes cantidades de agua y productos químicos a menudo tóxicos para recuperar los minerales. La extracción de metales es contaminante y produce generalmente más del 95 por cien de residuos (“roca estéril”). Se espera que cada vez haya más residuos porque el contenido de los yacimientos es cada vez más bajo, por razones obvias: los yacimientos con mayor contenido se explotan primero.

En una proyección lineal, la conclusión es obvia: las políticas europeas de descarbonización aumentarían las emisiones atmosféricas de CO2, además de la contaminación.

Es más, a conecuencia del bloqueo económico que los imperialistas están imponiendo, las prospecciones de metales no ferrosos han disminuido recientemente en el mundo en un pequeño porcentaje. Según un informe de la ONU del ao pasado, hay un déficit de 225.000 millones de dólares en inversiones en proyectos críticos de extracción de minerales.

La madera fue el combustible exclusivo de la metalurgia durante siglos. Fue sustituida por el carbón en el siglo XIX para preservar los bosques. El carbón fue luego sustituido por el petróleo y el gas, que son menos contaminantes. Pero a fecha de hoy no es posible decir que haya ninguna energía alternativa a las anteriores (llamadas “fosiles”), ni desde el punto de vista ecológico, ni desde el punto de vista económico.

Como tantas veces hemos afirmado aquí, lo que la experiencia histórica demuestra es que las nuevas fuentes de energía no sustituyen sino que complementan a las anteriores.

La Guerra Civil en Grecia o el triunfo de la tragedia

Situada en la encrucijada de Europa, Asia y África, Grecia siempre ha tenido importancia estratégica para el imperialismo. Durante la Segunda Guerra Mundial, el país sufrió varias ocupaciones brutales sucesivas. La Italia fascista invadió Grecia en octubre de 1940, pero fue repelida con éxito por el ejército griego. La intervención del III Reich en abril de 1941 fue la segunda ocupación del país.

Grecia quedó dividida entre Italia, Alemania y Bulgaria, y rápidamente surgió la resistencia guerrillera. Entre las principales fuerzas de la resistencia estaban el el Partido Comunista, el EAM (Frente de Liberación Nacional) y su brazo armado, el ELAS.

La población griega sufrió enormemente durante la ocupación nazi. Millones de personas murieron de hambre, especialmente durante el invierno de 1941-42, cuando los nazis se apoderaron de los suministros de alimentos. Al mismo tiempo, la resistencia antifascista organizó sabotajes, huelgas e insurrecciones locales contra los ocupantes, obteniendo un amplio apoyo popular.

El ELAS no era sólo un ejército guerrillero: era un movimiento de resistencia popular que transformó la sociedad griega durante la ocupación. En las aldeas liberadas establecieron asambleas populares democráticas donde, por primera vez, las mujeres podían votar y participar en las decisiones políticas. La guerrilla organizó escuelas, hospitales y tribunales, creando una especie de gobierno paralelo.

Militarmente, el ELAS llevó a cabo operaciones de guerrilla y sabotaje que infligieron grandes pérdidas a las fuerzas del Eje. En 1943, el general alemán Speidel intentó movilizar a los griegos para realizar trabajos forzados, pero el EAM respondió con una huelga general y un levantamiento popular, obligando a los nazis a retirar la orden.

Tras la retirada del ejército alemán en octubre de 1944, Grecia se enfrentó a una tercera guerra: la lucha entre la resistencia antifascista y las fuerzas monárquicas apoyadas por los imperialistas británicos.

Para Winston Churchill, el control de Grecia era una prioridad absoluta, ya que su posición geográfica garantizaba el acceso a las rutas marítimas del Mediterráneo oriental, el Canal de Suez y la India. La política exterior británica estaba guiada por la necesidad de mantener un poder naval preponderante. Para Churchill, el Mediterráneo representaba el punto más vulnerable de Europa y Grecia era un nudo estratégico crucial.

Aunque el gobierno británico proclamó que quería liberar al país de los nazis, su objetivo político estaba claro: evitar que los antifascistas y comunistas tomaran el poder. Churchill estaba dispuesto a apoyar a la reacción monárquica, incluso a costa de sostener a los colaboracionistas que habían apoyado la ocupación nazi. Eso condujo a la tercera intervención militar sobre Grecia en 1944, con órdenes de neutralizar al ELAS.

La resistencia griega había estado excesivamente focalizada en la resistencia contra el III Reich y cometió un error estratégico: acordó no ocupar Atenas y permitir el desembarco británico, una decisión que Churchill aprovechó para consolidar el control británico sobre el país.

La intervención británica en Grecia estuvo marcada por una brutalidad sin precedentes. Causó estragos aún peores que los nazis. Las instrucciones de Churchill al general Ronald Scobie fueron inequívocas: “Tratar a Atenas como una ciudad colonial y aplastar a la oposición comunista”. La estrategia preveía el uso de tropas británicas para consolidar el poder de la monarquía griega, exiliada durante la ocupación nazi, y desarmar a la resistencia.

Las tropas británicas y las fuerzas monárquicas griegas, a menudo integradas por antiguos colaboradores nazis, llevaron a cabo una feroz represión contra el ELAS y sus partidarios. En varias ciudades exhibieron en plazas públicas las cabezas decapitadas de simpatizantes como advertencia a la población. La embajada británica justificó estas prácticas como “tradiciones locales”, pero constituían una política terrorista característica del colonialismo británico.

En Atenas, las tropas británicas atacaron a manifestantes desarmados y mataron a cientos. La violencia alcanzó su punto máximo durante los 33 días de combates entre el ELAS y las fuerzas británicas, convirtiendo Atenas en un campo de batalla. El ELAS se vio obligado a retirarse, pero la guerra civil que siguió devastó aún más el país.

El nacimiento de la Doctrina Truman

Aunque estaba al corriente de las atrocidades británicas, Estados Unidos apoyó a Churchill, considerando a Grecia como un frente estratégico contra el comunismo.

El relato oficial presentó la intervención militar imperialista como una lucha por la democracia contra el comunismo. Marcó el inicio de un largo período de terror. La Guerra Civil Griega (1946-1949) fue uno de las primeras de la Guerra Fría y surgió la Doctrina Truman: Estados Unidos tuvo que reemplazar a los británicos en el apoyo a las fuerzas reaccionarias. La victoria de los monárquicos condujo a décadas de represión contra los miembros de la resistencia, que culminaron con el Golpe de los Coroneles de 1967.

La tragedia griega de los años cuarenta sigue siendo una herida abierta. Los documentos desclasificados muestran que Churchill consideraba a Grecia como una “propiedad imperial”.

En 1986 un documental de la televisión británica, The Hidden War (*), dio lugar a una de las mayores polémicas en la historia periodística de Reino Unido porque destapó el papel de los imperialistas en la feroz represión. Lo prohibieron, destruyeron todas las copias menos una y durante meses los principales periódicos tuvieron que publicar artículos para lavar la cara del imperialismo británico.

Los guerrilleros griegos entrevistados describieron la intervención británica como una traición. Los relatos de los civiles describen la brutalidad de la represión política, con episodios, como el asedio de Atenas, que permanecen grabados en la memoria colectiva.

Es una de las páginas más oscuras de la historia europea. La intervención británica exterminó a un movimiento de liberación popular para preservar la dominación imperialista en el Mediterráneo.

El acontecimiento no sólo devastó a Grecia, sino que marcó el inicio de la Guerra Fría, que no fue más que una extensión de la Doctrina Truman al resto del mundo. Se empezaba a demostrar que en los países occidentales la libertad es pura retórica para justificar la represión política más brutal.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=yehd3tVkJNI

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