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Día: 23 de febrero de 2025 (página 1 de 1)

Estados Unidos negocia con Rusia para enfrentarse a China

La política exterior de Estados Unidos tiene poco que ver con el inquilino de la Casa Blanca. Lo diseñan equipos formados por poderosos intereses, antes de llegar a Washington de la mano de grupos de presión. En el caso de Trump ya hemos hablado del papel de la Fundación Heritage, que ha redactado el Proyecto 2025 (1).

Con Trump, China se ha convertido en la prioridad militar y económica de Estados Unidos y algunos, como Tucker Carlson, han promocionado a Rusia como “país amigo”. Da la impresión de que las negociaciones de paz con Rusia son genuinas porque Tucker Carlson es el principal portavoz de la Fundación Heritage, una de las organizaciones más reaccionarias de Estados Unidos.

Rusia debería enfrentarse a los europeos, mientras que Estados Unidos desempeña el papel de “policía bueno” e incluso podía promover a Rusia a cambio de soltar de la mano a China.

Desde que Kissinger visitara China 1970, la política republicana intenta separar a ambos países. Primero negoció con China para que se enfrentara a la URSS y ahora negocia con Rusia para enfrentarse a China.

Rusia sigue siendo un enemigo para Estados Unidos. En Bruselas el secretario de Defensa, Pete Hegseth, reconoció que Estados Unidos está lejos de buscar la paz con Rusia. Lo que pretende es una división del trabajo en la que Europa se enfrente a Rusia, mientras Estados Unidos pivota hacia China, como propone el Proyecto 2025:

“Los aliados de Estados Unidos también deben intensificar sus esfuerzos, algunos uniéndose a Estados Unidos en su lucha contra China en Asia, mientras que otros toman la iniciativa en respuesta a las amenazas rusas en Europa, Irán, Oriente Medio y Corea del norte.

“Para lograr estos objetivos, Estados Unidos y sus aliados tendrán que invertir más en defensa, sostener activamente la reindustrialización y la capacidad de producción de los aliados para que pueden intensificar juntos nuestros esfuerzos en favor del mundo libre” (2).

El documento de la Fundación Heritage no oculta el declive de Estados Unidos, la confusión creada por la derrota militar en Afganistán y la falta de una estrategia contra China. Estados Unidos necesita reformar el ejército en profundidad, dice el Proyecto 2025.

“China es, con diferencia, el mayor peligro para la seguridad, la libertad y la prosperidad para los estadounidenses. Desde todos los puntos de vista, es el estado más poderoso del mundo, después de Estados Unidos. Aparentemente aspira a dominar Asia y, desde esa posición, convertirse en preeminente a escala mundial. Si Pekín lograra ese objetivo, podría perjudicar gravemente los intereses fundamentales de Estados Unidos, en particular limitando el acceso de Estados Unidos a los mercados más importante del mundo. Evitarlo debe ser la máxima prioridad de la política exterior americana y de defensa”.

En 2017 la Ley de la Defensa Nacional creó el cargo de subsecretario de Defensa para la Investigación y la Ingeniería para impulsar la tecnología militar. Eso ha supuesto el mayor cambio burocrático en el Pentágono desde la Ley Goldwater-Nichols en 1986, dice el Proyecto 2025.

(1) https://www.project2025.org/policy/
(2) https://static.project2025.org/2025_MandateForLeadership_CHAPTER-04.pdf

El que controla las minas controla la situacion en los Grandes Lagos

La guerra en la parte oriental de la República Democrática del Congo podría extenderse a la región de los Grandes Lagos. Hace tiempo que Ruanda quiere apoderarse de las materias primas (coltán, cobalto) de Congo y la terminación del corredor ferroviario de Lobito, la vía férrea para sacar los minerales por Angola, ha acelerado sus planes de conquista.

En África la riqueza es la muerte y Kivu, en la región oriental de Congo, tiene entre el 60 y 80 por cien del coltán del mundo, un mineral esencial para el desarrollo militar y la tecnología civil.

Ruanda opera en Kivu bajo la fachada del Movimiento 23 de Marzo, que a su vez es el brazo armado de la Alianza del Rio Congo (AFC), y controla el tráfico de coltán, que rinde 800.000 dólares al mes. Según la ONU, con esos ingresos la AFC financia sus operaciones militares.

Las sanciones estadounidenses impuestas a la AFC en julio del año pasado fueron el primer reconocimiento oficial del movimiento como una amenaza regional, pero no lograron detener su expansión.

No es sólo una guerra local. El ejército congoleño es muy débil, a pesar del despliegue de 5.000 tropas sudafricanas y tanzanianas en su apoyo. Los mecanismos de seguridad regional, como la SADC y la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos (CIGRL), no se diseñaron para una guerra de estas dimensiones.

La incapacidad para contener la AFC en Kivu podría convertirse en una bomba de relojería que podría socavar toda la arquitectura de seguridad en la región en cualquier momento.

Burundi, otro Estado políticamente frágil, corre el peligro de caer en una guerra civil a causa de la crisis congoleña.

Uganda teme un resurgimiento de las Fuerzas Democráticas Aliadas (FDA) en sus regiones mineras del norte, ricas en oro y estaño, debido a sus vínculos con la AFC.

Los principales países de la SADC (Comunidad del África Meridional para el Desarrollo) están amenazados en el país y en Angola. El corredor de Lobito, una importante ruta comercial que une Congo, Zambia y Angola con el puerto de Lobito, es importante para las exportaciones mineras estratégicas a los países occidentales.

Ruanda ha quedado fuera del corredor y eso ha llevado al gobierno de Kagame a desestabilizar la parte oriental de Congo.

La escalada en Kivu del norte no está marcada únicamente por los avances miitares del M23, sino que forma parte de una tendencia política más amplia desde que la ADF se afilió al Califato Islámico en África Central (CIAP).

Sin una respuesta coordinada que incluya a las instituciones africanas, Kivu del norte se puede convertir en un centro del yihadismo regional, fomentando una mezcla de terrorismo que combina guerra irregular, economía criminal (financiación con el tráfico de materias primas) y yihadismo, con consecuencias desastrosas para el África Central.

Así, desde Goma hasta Bujumbura, el M23 no se limita a redibujar los mapas. Está cambiando el equilibrio político de la región de los Grandes Lagos. No sólo se divide un territorio, sino que se fusionan las guerras mineras, las rivalidades regionales y las redes criminales multinacionales.

En África las fronteras entre la revuelta social, el poder político y la depredación económica se desdibujan. El que controla las minas controla la situacion en los Grandes Lagos.

El corredor de Lobito: otra obra ‘benéfica’ de la Usaid

La Usaid está presente en todas las salsas y siempre con propósitos muy poco humanitarios. Una de sus “obras benéficas” es el corredor de Lobito, que lleva años provocando polémica en Angola a causa del interés de Estados Unidos por su mayor proyecto estratégico de exportación de minerales críticos en África.

A través del Banco Europeo de Inversiones, la Unión Europea también ha puesto dinero en un proyecto que tiene que asegurarles el suministro de materias primas desde el centro de África.

El año pasado Estados Unidos aprobó un préstamo de 553 millones de dólares para Lobito Atlantic Railway, operado por un consorcio dirigido por Trafigura Group, un traficante de materias primas.

Cuando Trump ha cerrado el grifo de la Usaid, la polémica ha seguido en las redes sociales angoleñas, porque también se acaba la financiación del corredor. Algunos le quitan importancia al chorro de dinero: sólo habrá 5 millones de dólares menos.

Otros se ponen el grito en el cielo: si Estados Unidos abandona el ferrocarril, llegará China. Por eso la Casa Blanca estudia una solución intermedia: transferir la financiación de USAID a DFC (U.S. International Development Finance Corporation). El velo humanitario desaparecería, poniendo el aspecto estratégico y comercial en un primer plano.

El equipo de Trump quiere convertir DFC en una especie de “fondo soberano”, aunque centrado en lzas materias primas estratégicas y ha puesto a Ben Black al frente.

China es siempre la pesadilla

El DFC fue creado durante la primera etapa de Trump en la Casa Blanca para contrarrestar la influencia de China, que a través de préstamos para infraestructuras se ha impuesto en África y, especialmente, en la minería. El DFC y el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos han invertido en proyectos para extraer y exportar minerales esenciales, así como en la construcción de centrales eléctricas.

Durante su mandato, Biden sólo realizó un viaje a África para visitar precisamente… el puerto de Lobito. El ferrocarril pretende demostrar a los africanos que Estados Unidos puede hacer lo mismo que China… pero hace falta dinero y, sobre todo, dinero público. Por eso Trafigura espera recibir en marzo el primer desembolso de DFC.

Corredor ferroviario de Lobito

La Unión Europea corre hacia el abismo a toda velocidad

La Unión Europea corre a toda velocidad hacia el abismo y casi nadie pisa el freno. Han sido tres años de guerra, una explosión de los precios de la energía y la desindustrialización sin precedentes. Se trata de políticas deliberadas y torpes que muestran la ineptitud de los dirigentes de Bruselas, que son los mayores impulsores del famoso “auge de la ultraderecha”.

El FPO austriaco está subiendo, Francia es casi ingobernable y Reino Unido padece un carrusel de primeros ministros.

Desde el comienzo de la guerra, oficialmente la Unión Europea ha reducido su dependencia de la energía rusa en un 75 por cien. Pero eso son los datos que muestran a la galería. En realidad el gas ruso sigue llegando a Europa en forma de gas licuado, que es más caro, a través de intermediarios, mientras que el petróleo ruso llega a través de India, a un precio mucho más elevado.

Hay elecciones en Alemania, donde la economía está en recesión, los grandes monopolios industriales se marchan del país, la inflación galopa… En 2022 la ministra de Asuntos Exteriores Annalena Baerbock lo dejó bien claro: seguiremos apoyando a Ucrania al margen de lo que opinen los votantes. ¡Cómo no se va a producir un “auge de la ultraderecha”!

Los votantes se rebelan -con razón- contra una camarilla que ignora sus intereses por completo.

Al mismo tiempo, Bruselas no desempeña ningún papel en las negociaciones de paz. Washington y Moscú se encargan de ello, pero Europa va a tener que asumir en gran medida el caos ucraniano y su reconstrucción en un momento en el que las deudas difícilmente se lo pueden permitir.

Todo son malas noticias para Europa. Trump ha agravado los problemas del Viejo Continente subiendo los aranceles. La exigencia de contribuir al presupuesto de la OTAN se ha incrementado al 5 por cien del PIB.

A pesar de todo, hay ciertos detalles optimistas. Dinamarca quiere reparar lo que queda del gasoducto ruso NordStream, que es un primer paso hacia la normalización de las relaciones con Rusia.

Pero el tiempo apremia. Los europeos ya son unos segundones económica, política y militarmente. Antes bailaban al son de la música de Estados Unidos. Ahora la música ha cambiado y ya no saben lo que tienen que hacer.

China no quiere una guerra comercial con Estados Unidos

El viernes el enviado comercial de China, He Lifeng, se reunió con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, para negociar la subida de aranceles a las importaciones procedentes de China que Trump ha anunciado.

China no quiere una guerra comercial con Estados Unidos. He Lifeng “mostró su seria preocupación por las recientes medidas restrictivas, como el aumento arancelario impuesto por Estados Unidos a China”, dice la cadena de televisión china CCTV.

El jueves el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Guo Jiakun, repitió lo mismo: “Las guerras comerciales y aduaneras no ganan y sólo dañan los intereses de los pueblos del mundo”, dijo. “Ambas partes deben resolver sus respectivos problemas a través del diálogo y la consulta, basados en la igualdad y el respeto mutuos”.

China quiere negociar los aranceles con Estados Unidos. Según CCTV, He Lifeng y Scott Bessent “reconocieran la importancia de las relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos y acordaron seguir manteniendo la comunicación sobre temas de interés mutuo”.

Desde el comienzo de su segundo mandato a finales de enero, Trump ha hecho de los aranceles la principal herramienta para reducir el gigantesco déficit comercial de Estados Unidos. A principios de febrero impuso un 10 por cien adicional de aranceles a las mercancías importadas de China.

El país tiene el mayor superávit comercial con Estados Unidos en términos de mercancías: 30.000 millones de dólares el año pasado. Pero el miércoles Trump dijo que un acuerdo comercial con China era posible.

En respuesta a la subida estadounidense, China introdujo aranceles del 15 por cien sobre el carbón y el gas licuado y el 10 por cien en petróleo y otras mercancías estadounidenses (maquinaria agrícola, vehículos a motor), que son mucho menores en proporción.

La Unión Europea quiere lo mismo que China: negociar con Estados Unidos. El jueves el comisario europeo de Comercio también habló sobre las tensiones comerciales con Estados Unidos. Tras su reunión con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, Maros Sefcovic dijo: “Estamos totalmente preparados para la bajada de impuestos a la importación de todos los productos, porque creo que beneficiará a las empresas y a los consumidores de ambos lados del océano”.

Si no nos ponemos de acuerdo, añadió, “eso tendrá un impacto duradero enorme y efectos negativos sobre el conjunto de la economía mundial”.

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