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Día: 18 de diciembre de 2024 (página 1 de 1)

Suecia amplía los cementerios para enterrar a quienes mueran en la próxima guerra contra Rusia

El gobierno sueco prepara minuciosamente su próxima guerra con Rusia y se ha dado cuenta de que falla lo más importante en una eventualidad de esa envergadura: no tienen tumbas suficientes para los soldados que mueran en combate y los cadáveres no se pueden dejar abanonados por las calles, como ocurrió en Ecuador cuando privatizaron los cementerios.

Los planes bélicos perfilan un escenario en el que el ejército participaría en una guerra contra los rusos junto con Estados Unidos y pronostican grandes pérdidas para las tropas y la población civil: medio millon de personas.

Los ayuntamientos necesitan ampliar los cementerios añadiendo más tumbas y hornos crematorios. No es ninguna tontería apocalíptica. Ningún dirigente concreto lo ha planteado, pero los cementerios suecos ya se preparan para cuando los cadáveres lleguen en grandes cantidades.

Según el director de la funeraria de la ciudad de Estocolmo, Svante Borg, el gobierno teme que la capital sueca pueda ser atacada por Rusia y “mucha gente morirá”, dice. Borg asegura que antes de planificar la guerra ya se habían asignado lugares adicionales para las tumbas, especialmente en los parques públicos.

“A menudo digo que hay que excavar rápido. Estamos dispuestos a proporcionar cremación y capacidades adicionales, así como fuentes de energía de respaldo, incluso en las condiciones más desfavorables”, explicó el jefe de la oficina de servicios funerarios.

Los dirigentes suecos están histéricos ante el grave problema, los empresarios de las funerarias se frotan las manos, aunque nadie ha preguntado a los suecos si están dipuestos a morir por la pandilla de descerebrados que rige su país.

Una delegación del Parlamento Panafricano visita el Donbas

Invitados por Moscú, una delegación de miembros del Parlamento Panafricano ha visitado el Donbas este fin de semana. Los diputados procedían de Etiopía, Zambia, Mozambique, Tanzania, Malawi, Sudán del Sur, Comoras, Yibuti, Somalia y el Reino de Eswatini.

Se reunieron con el dirigente de la República Popular de Donetsk, Denis Pushilin, depositaron flores en el monumento conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial, restaurado tras su destrucción en 2014, y observaron la situación sobre el terreno en la antigua región ucraniana.

Los parlamentarios africanos vinieron a buscar “la verdad y a conocer la verdad del pueblo ruso”, dijo el diputado zambiano Miles Sampa. “El pueblo de Donetsk decidió formar parte de Rusia”, dijo, y añadió: “Durante la guerra se causaron tantos daños, y el pueblo de Rusia y el pueblo de Donetsk decidieron reconstruir esta ciudad”.

El segundo vicepresidente del Parlamento Panafricano y diputado etíope, Ashebir Woldegiorgis Gayo, dijo que también se observó que la interferencia occidental en la guerra estaba causando problemas en la región. La guerra era un síntoma y Estados Unidos la causa, sentenció. “Sabemos que los ucranianos y los rusos son países muy amigos. Esta guerra por delegación, provocada por los países occidentales, divide a dos países hermanos”, subrayó.

Ashebir Woldegiorgis Gayo ha subrayado repetidamente la diferencia fundamental en el enfoque de la cooperación con África entre los países occidentales y Rusia. Según él, Rusia no va a África en busca de recursos o de esclavitud, sino con una misión social: apoyar a los países y protegerlos del colonialismo.

El vicepresidente segundo del PAP también recordó ejemplos del enfoque selectivo de los países occidentales hacia el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Según él, en los casos de Etiopía y Yugoslavia, Occidente apoyó las aspiraciones de los pueblos a la independencia, lo que no hizo en el caso de la República Popular de Donetsk.

Por su parte, Pushilin subrayó el compromiso de la República Popular de Donetsk con una cooperación beneficiosa con otros países y afirmando que las “aspiraciones neocoloniales” son inaceptables en el mundo moderno. “Necesitamos unirnos en diferentes plataformas, y vemos cada vez más estas ideas expresadas dentro de Brics, OCS [Organización de Cooperación de Shanghai] y otras plataformas […] No importa cuánta presión exista por parte del Occidente colectivo sobre diferentes pueblos porque es imposible aplastarnos a todos”, dijo, agradeciendo a los representantes del Parlamento Panafricano su visita.

El inicio de una guerra nuclear depende de la decisión de una sola persona

Desde los primeros días de la era nuclear, el presidente estadounidense siempre ha tenido el poder exclusivo de desencadenar un ataque nuclear, ya sea preventivo o en respuesta a un ataque previo.

Es una situación heredada de la decisión tomada en 1945 bajo la presidencia de Harry Truman de bombardear de Hiroshima y Nagasaki. Ayer al New York Times se le ocurrió poner en duda esta prerrogativa y preguntar a los 530 parlamentarios por ella (*).

La mayoría de los republicanos no quiso responder y los demócratas desafían la competencia del Presidente en una guerra nuclear, más que nada por una situación coyuntural: Trump llega a la Casa Blanca.

El senador Edward Markey dijo que “la historia está llena de errores de juicio y de falsas alarmas, realmente es hora de reevaluar nuestra política nuclear”.

La senadora Elizabeth Warren dijo que “iniciar un ataque nuclear preventivo es un acto de guerra que debería ser autorizado de antemano por el Congreso”. Por su parte, el senador Chris Van Hollen afirmó que era “imperativo limitar el poder del presidente para evitar el estallido accidental o impulsivo de un conflicto nuclear”.

Los republicanos son más reacios a limitar la facultades nucleares del Presidente. Jefferson Van Drew reconoció que “los ataques preventivos eventualmente tendrían que ser aprobados”, aunque el presidente debe conservar su competencia para tomar represalias inmediatamente si se le amenaza: “Es esencial que el presidente pueda responder rápidamente a un ataque para proteger al país”.

El senador Pete Ricketts afirmó que “los estadounidenses han dado un mandato claro a Donald Trump para garantizar su seguridad”.

Varios miembros del Congreso han pedido “salvaguardias legislativas”, como la formación de un comité responsable de aprobar cualquier ataque preventivo. El representante demócrata Ted Lieu también recordó que el Congreso “constitucionalmente tiene el poder de declarar la guerra, y un primer recurso a las armas nucleares no debe basarse en la decisión de un solo hombre”.

El debate, pues, no está resuelto.

(*) https://www.nytimes.com/2024/12/17/opinion/congress-nuclear-power-sole-authority.html

La tensión entre la OTAN y Rusia va a continuar más allá de un alto el fuego ocasional

La escalada entre la OTAN y Rusia no va a disminuir. La pausa que Trump y sus partidarios dicen buscar sólo es un respiro para tratar de compensar el retraso de Occidente en ciertos aspectos económicos y militares.

Son muchos los que se centran en las conversacions -que ya han comenzado- entre Rusia y el nuevo equipo de Trump que va a entrar en la Casa Blanca. Rusia busca algo más que un alto el fuego en una guerra temporalmente congelada, mientras que el objetivo de la OTAN el contrario: ganar tiempo, entre otras cosas para poner al día el complejo militar industrial y llenar los arsenales, que actualmente están vacíos.

Rusia quiere garantías porque, tras la burla de los Acuerdos de Minsk, las potencias occidentales no son fiables. Las sanciones demuestran que el derecho internacional y sus instituciones más importantes han quebrado.

El orden internacional lo fue construyendo Estados Unidos desde 1945 en un momento en el que podía imponer sus normas unilateralmente, incluido el “excepcionalismo americano”, segun el cual ellos ponen las normas pero no quedan obligados por ellas.

Eso ya no es posoble, pero no hay una alternativa diferente y Estados Unidos no admite someterse a nada ni a nadie porque no se considera derrotado, ni en Ucrania ni en ningún otro lugar. Como decía Lenin, las reglas no se cambian por las buenas sino por la fuerza; alguien debe perder para que los demás ganen.

Este pulso ha llevado a la desesperación de Estados Unidos y sus socios europeos. Han visto que iban perdiendo y no han vacilado en aliarse con los peores terroristas en Oriente Medio porque necesitan alguna victoria que llevarse a la boca después de tantas derrotas amargas.

Sin embargo, esos terroristas sólo pueden ser aliados de manera coyuntural. La OTAN ha puesto todas sus esperanzan en que aún tiene capacidad industrial y técnica para rearmarse e intimidar a sus adversarios en el terreno militar, en el espacio y en las nuevas tecnologías.

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