El 8 de diciembre de 2024, la República Árabe Siria, junto con la dinastía Assad, se había derrumbado. En su lugar, se estableció el Gobierno de Transición Sirio y surgió una nueva era. Leer más
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El 8 de diciembre de 2024, la República Árabe Siria, junto con la dinastía Assad, se había derrumbado. En su lugar, se estableció el Gobierno de Transición Sirio y surgió una nueva era. Leer más
La caída de Siria en manos de los grupos yihadistas financiados por Turquía, EEUU e Israel ha sido un duro golpe en dos direcciones: 1) Al Eje de la Resistencia creado por Irán y que los unía con Siria, Hezbollah, Palestina, Yemen y las milicias pro-iraníes en Iraq y; 2) A la presencia rusa en el Mediterráneo.
Rusia directa al Mediterráneo
El interés de Rusia por el Mediterráneo no es actual, se remonta a varios siglos atrás. La expansión de Rusia hacia el Sur desde los siglos XVI al XX tuvo como principal obstáculo al Imperio Otomano y los restos que quedaron de él. Rusia consiguió llegar al Mar Negro después de derrotar en innumerables ocasiones- más de 10 guerras- a los otomanos y al imperio británico y francés que lo armaban porque veían peligrar su posición dominante en estas regiones.
El último conflicto entre Rusia y Turquía se resolvió con la disolución del Imperio Otomano y la Revolución de Octubre de 1917 que tumbó a los zares. Aun así, las relaciones entre ambos países no mejoraron. El país soviético tuvo que enfrentar numerosas incursiones en el Caúcaso por parte de movimientos armados entrenados y formados por turcos y británicos que buscaban controlar las cuencas petrolíferas que allí se encuentran.
La pérdida de las colonias por parte de británicos y franceses en el Mediterráneo trajo un escenario más favorable para los soviéticos, que siguieron en el punto de mira tanto de Francia y Gran Bretaña como del nuevo hegemón que emergía: EEUU. La formación del Estado de Israel obedece precisamente a que estas potencias necesitaban (y necesitan) un gendarme local- bien armado- que controle los movimientos insurrectos en sus antiguas colonias. Es decir, “que no se desvíen”.
La presencia ruso-soviética en el mundo árabe
Así, los nuevos países que cortaron con las metrópolis miraron con mucha simpatía el proyecto soviético y las relaciones entre las ex-colonias y la Unión Soviética no dejaron de mejorar. El mundo árabe e islámico se acercaba a la URSS: Argelia, Libia, Egipto, Siria, Iraq, Irán bajo el gobierno de Mohhamad Mossaddeq (1951-53), Indonesia y un sinfín de países subsaharianos que empezaban a cortar lazos con Inglaterra y Francia. La URSS mostró su apoyo a las luchas de liberación de estos pueblos mediante todo tipo de ayuda: comercial, militar, diplomática, académica, etc.
En el caso sirio que es el que nos ocupa, la derrota del gobierno Baaz no es sólo la caída del único gobierno laico de Oriente Medio que todavía se mantenía en pie desde la descolonización: es un golpe a la presencia rusa que todavía quedaba desde la época de la URSS y que no se había disuelto, ni siquiera durante la caída del bloque soviético en 1991. Poner fin a la presencia de Rusia en el Mediterráneo es poner fin a una larga tradición de lucha de los pueblos árabes por su liberación de sus antiguas metrópolis.
Argelia: el substituto de Siria
A tenor de estos días, aparentemente las bases rusas en Tartús y Jmeimim (Siria) no van a ser atacadas por las milicias yihadistas, pero evidentemente la seguridad con la que ésto se puede afirmar es bastante relativa. Pero si los rusos se marchan de Siria, su interés por el Mediterráneo continuará como ha venido ocurriendo.
Si echamos un vistazo al Mediterráneo, el único país que puede aceptar unas condiciones similares es Argelia. Ninguno de los otros países del norte de África puede facilitar unas condiciones tan favorables como las que puede ofrecer el país norteafricano: ni Egipto con un gobierno sometido a Israel y EEUU, ni Libia que no puede proporcionar la seguridad necesaria para el establecimiento de estas bases, ni Túnez, ni tampoco Marruecos por las mismas razones que Egipto. El único candidato que queda es Argelia.
El establecimiento de bases militares rusas en Argelia pondría en serio peligro la seguridad del conglomerado de la OTAN en el Sur de Europa, al colocar una base rusa a menos de 250 km de las costas de la OTAN y que podría ejercer un control efectivo sobre el paso del Estrecho de Gibraltar.
Y es que ésto no son simples conjeturas. La ayuda material y militar de Rusia a Argelia se remonta a la independencia del país árabe en 1962.
Desde 2017, el ejército argelino participa de maniobras periódicas con el ejército ruso. En 2021, el ejército argelino realizó maniobras en Osetia del Norte con el objetivo de «aumentar la disponibilidad de órganos directivos, fuerzas y medios para luchar contra el terrorismo». En octubre de 2022, la Marina Rusa llevó a cabo ejercicios conjuntos con su homóloga argelina y dos meses después llevaron a cabo maniobras de tierra frente a la frontera marroquí. En la prensa española, han generado temor las declaraciones de Alexander Mikheev, jefe de Rosoboronexport, que afirmó que ya había compradores del caza ruso de quinta generación Su-57 (que no tiene equivalente entre los países occidentales) y que el primer comprador sea el gobierno argelino.
Recientemente Argelia retiró su candidatura al BRICS debido a la política de bloqueo que ejercieron tanto Egipto como Emiratos Árabes Unidos, pero desde el gobierno argelino matizaron que esta posición no les impedirá continuar en su política de apoyo a la descolonización y su lucha contra Occidente. Los encuentros y las relaciones entre el gobierno argelino y ruso no han parado de crecer en los últimos años.
El pasado octubre, el vicepresidente de la Duma Vladislav Badankov visitaba Argel para la firma de la Declaración de Asociación Estratégica entre Argelia y Rusia. En palabras del presidente de la Asamblea Popular Nacional de Argelia Brahim Boughali, el acuerdo estratégico servirá de base para «el desarrollo y fortalecimiento de las relaciones entre los dos países en diversos campos, incluidos el económico, el académico y el cultural». Según el portar Rybar, la distancia que hay entre Rusia y Argelia impide llevar material militar por vía aérea: los aviones militares rusos de carga pueden viajar de forma directa pero yendo vacíos. Pero este problema se puede suplir mediante el transporte naval, aunque el transporte por vía marítima del material militar conlleve más tiempo.
El gobierno ruso y el nuevo orden multipolar todavía tienen oportunidades de dar la vuelta a la sartén y asestar un golpe aún más duro a Occidente, reforzando aún más la presencia rusa en África.
Fuente:
Ennaharonline.com
Ministerio de Defensa ruso
La Razón
Mpr21.info
El 21 de agosto de 2024, un parlamentario surcoreano, Kim Min-seok, presidente del Partido Demócrata (centro izquierda), anunció que miembros del gobierno estaban preparando la imposición de la ley marcial. Dado que este hombre tenía una carrera política sinuosa y había sido condenado por corrupción, la población interpretó sus supuestas revelaciones como una forma de generar revuelo. Por lo tanto, lo tildaron de “conspiranoico”, mientras sus amigos lamentaban que hubiera caído tan bajo.
La acusación era un poco gorda. La democracia no apareció en Corea del sur hasta 1980, después de la masacre de Gwangju, durante la cual miles de personas fueron asesinadas por la dictadura durante nueve días. Hablar de “ley marcial” le despertó terribles recuerdos.
Sin embargo, el 3 de diciembre, alrededor de las 22 horas, todos los medios audiovisuales fueron informados de que el Presidente de la República, Yoon Suk Yeol, iba a dirigirse al país de manera excepcional. A las 22.25 horas todos los canales de radio y televisión retransmitieron en directo su discurso. Aseguró que la oposición estaba trabajando con los comunistas norcoreanos. En el cuarto minuto declaró: “Queridos ciudadanos, proclamo la ley marcial para proteger a la República de Corea de las amenazas comunistas de Corea del norte y de las facciones antiestatales pro-norte que socavan nuestra libertad y orden constitucional”.
Según Kim Min-seok, el complot fue urdido por cuatro militares, antiguos alumnos de la Escuela de Estudios Avanzados de Chungam: el presidente de la República, Yoon Suk-yeol, el jefe de su guardia personal ascendió al general Kim Yong-hyun a ministro de Defensa en agosto, Lee Sang-min, ministro del Interior, y Yeo-hyung, director de contrainteligencia. Finalmente, los estudiantes de la undécima promoción de la Academia Militar de Corea habrían formado el segundo círculo de la conspiración.
La ley marcial fue implementada por el general Kim Yong-hyun, ministro de Defensa, comandante del 38 Ejército, el general Park Ann-soo, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Comandante del 46 Ejército, el general Kwak Jong-geun, jefe de las fuerzas especiales, comandante del 47 Ejército y, finalmente, el general Lee Jin-woo, gobernador militar de la capital, al mando del 48 Ejército. Los elementos de las fuerzas marciales movilizados fueron la 707 Brigada de Fuerzas Especiales, la 1 Brigada de Fuerzas Especiales Aerotransportadas y la policía militar bajo la dirección de las fuerzas especiales.
Los surcoreanos comprendieron inmediatamente que se trataba del regreso de la dictadura. Asaltaron negocios abiertos por la noche y tiendas en línea para abastecerse de alimentos.
A las 23:00 horas el presidente de la Asamblea Nacional, Woo Won-shik, convocó sin demora a los parlamentarios y declaró en las redes sociales: “Todos los miembros de la Asamblea Nacional deben reunirse inmediatamente en la sala de plenos”. La constitución otorga a la Asamblea el poder de derogar la ley marcial. Pero las fuerzas especiales ya habían invadido el edificio y cerrado sus puertas, mientras que se había impuesto una prohibición general de las actividades políticas, incluidas manifestaciones y actividades de partidos políticos. Al mismo tiempo, otra unidad de fuerzas especiales invadió las oficinas de la Comisión Electoral, confiscó los teléfonos móviles del personal y cerró las salidas.
Lee Jae-myung, presidente del Partido Demócrata y principal figura de la oposición, trepa el muro del Parlamento. Este abogado fue víctima de un grave intento de asesinato el pasado 2 de enero. El vídeo de este anciano enfermo, desafiando a las fuerzas especiales para votar a favor de la derogación de la ley marcial, fue visto 2,38 millones de veces durante la noche.
Mientras una multitud se reunía frente al Parlamento, los diputados escalaron las puertas para derogar la ley marcial. Alrededor de la una de la madrugada, 190 diputados de 300 votaron por unanimidad a favor de derogar la ley marcial. Las fuerzas especiales salieron del edificio. Sin embargo, no fue hasta las 4:20 am cuando el gobierno se reunió por la noche y levantó la ley. La dictadura sólo había durado seis horas.
Para entender lo ocurrido en Seúl hay que recordar que el presidente de la República, Yoon Suk-yeol, no es sólo un exfiscal que luchó contra la corrupción, sino también alguien nostálgico del militarismo imperial japonés. A finales de noviembre, no apoyó a su embajador en Tokio cuando celebró, en solitario, la memoria de los esclavos coreanos explotados durante la Segunda Guerra Mundial por Mitsubishi en las minas de oro y plata de la isla de Sado.
Debemos establecer un paralelo con los acontecimientos que ocurrieron el pasado mes de mayo en Taiwán. Durante la toma de posesión del nuevo Presidente de la República, Lai Ching-te, el Parlamento intentó modificar la Constitución para evitar lo que acaba de suceder en Corea del sur. Pero los ocho diputados del partido presidencial lo obstaculizaron agrediendo físicamente a sus colegas, hiriendo a cinco de ellos.
Esto se debe a que Lai Ching-te no fue elegido por sus compromisos en política exterior, sino por sus ideas económicas. Él también siente nostalgia por la Segunda Guerra Mundial: mientras el Kuomintang, el partido de Chiang Kai-shek, hace campaña oficialmente por la reunificación de China, él desea reanudar la guerra civil. Representa la pequeña fracción de taiwaneses que todavía rechazan la victoria de Mao Zedong (1893-1976). En su toma de posesión, dijo: “Espero que China enfrente la realidad de la existencia [de Taiwán] [y] respete las decisiones del pueblo de Taiwán. Ante las numerosas amenazas e intentos de infiltración de China, debemos demostrar nuestra determinación de defender nuestra nación”; una posición que viola el acuerdo sobre la unidad china.
Los servicios secretos taiwaneses todavía albergan la muy secreta “Liga Anticomunista Mundial”, rebautizada en 1990 como “Liga Mundial por la Libertad y la Democracia”, creada durante la Guerra Fría por el generalísimo Chiang Kai-shek y el dirigente de los nacionalistas ucranianos, Yaroslav Stetsko, ex primer ministro nazi. Actualmente está presidido por un ex secretario general del Kuomintang, Tseng Yung-chuan, y todavía está financiado por la Oficina de Seguridad Nacional. La Liga Asiática está presidida por el diplomático Zeng Yongquan, ex secretario general del gobierno de Taiwán.
Nadie sabe cómo funciona este sistema hoy. Sin embargo, una esquina del velo se levantó durante el asesinato del primer ministro japonés Shinzo Abe en julio de 2022. A pesar del intento de encubrir el escándalo, la prensa japonesa filtró que había sido asesinado por un hombre arruinado acusándolo de haber cobrado. sumas astronómicas de la Iglesia de la Unificación (conocida como la “Secta de la Luna”). Seis meses después, se supo que un grupo de legisladores del Partido Liberal Demócrata había aceptado más de 500 millones de dólares en sobornos.
La mayoría de los parlamentarios liberales demócratas provienen de dinastías hereditarias. Están organizados en facciones y no en torno a programas. Este partido fue creado por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial con el fin de reciclar a los criminales de guerra que no habían sido juzgados por el Tribunal de Tokio. Siempre ha gobernado Japón durante 67 años, con excepción de dos breves períodos que no exceden un total de 4 años.
El 1 de octubre Shigeru Ishiba se convierte en Primer Ministro japonés. Es un militarista fanático. Editó obras históricas relacionadas con el Santuario Yasukuni, donde descansan los principales criminales de guerra japoneses. Reconcilió el honor de estos militaristas con la historia de China y Corea. Parece que nunca visitó este controvertido santuario. Es un “gunji otaku”, es decir, un coleccionista de recuerdos militares y él mismo un militarista, aunque se cuida de no insultar a sus interlocutores extranjeros. Según él, la última guerra se libró por la «causa justa» de liberar a Asia de la dominación blanca, y la mayoría de los crímenes de guerra denunciados en China, Corea del sur y el sudeste asiático son «complots para denigrar a Japón». Además, dijo que el gobierno y el ejército de la época deberían ser considerados estrictamente responsables por iniciar una guerra imposible de ganar.
Por tanto, estamos ante un retorno de la facción del Lejano Oriente del Eje Roma-Berlín-Tokio.
No hicimos nada cuando los nacionalistas integrales regresaron al poder en Ucrania. Hoy tenemos una guerra entre ellos. No hicimos nada cuando los sionistas revisionistas regresaron al poder en Israel. Hoy tenemos una guerra en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria, Irak y Yemen. ¿Reaccionaremos ante el regreso de los militaristas japoneses al poder en Taiwán, Corea del Sur y Japón?
Thierry Meyssan https://www.voltairenet.org/article221586.html
Durante la presidencia de Obama, el gobierno de Estados Unidos inyectó en secreto miles de millones en una operación encubierta para derrocar al gobierno de Bashar Al Assad. El programa “Timber Sycamore” de la CIA, una de las operaciones más caras de la central, en su apogeo canalizó 100.000 dólares por militante sirio entrenado, muchos de los cuales acabarían luchando bajo la bandera de la CIA en facciones vinculadas a Al Qaeda.
El alcance del papel de Washington quedó revelado por documentos filtrados, que revelaron una sorprendente admisión del entonces subjefe de gabinete Jake Sullivan a Hillary Clinton en 2012: Al-Qaeda “está de nuestro lado en Siria”. El coordinador para Oriente Medio del Consejo de Seguridad Nacional, Brett McGurk, llamó más tarde a Idlib “el mayor refugio seguro de Al Qaeda desde el 11 de septiembre de 2001”.
En una audiencia de 2020 del Subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Dana Stroul, a quien el gobierno de Biden convertiría en subsecretaria de Defensa para Oriente Medio, argumentó que “Rusia e Irán no tienen los recursos necesarios para estabilizar o reconstruir Siria”. Destacó que la ya tambaleante economía siria “continúa decayendo”, una situación empeorada por la crisis económica en Líbano y el régimen de sanciones impuesto por Estados Unidos.
Stroul continuó sugiriendo que “aquí tenemos una oportunidad”, abogando por un enfoque proactivo. Propuso que Estados Unidos comenzara a planificar cómo “aprovechar el próximo aumento de la violencia para reiniciar un proceso político”. Stroul continuó enfatizando que esta estrategia debería incluir un acercamiento de Estados Unidos a Turquía, manteniendo al mismo tiempo una postura firme en cuestiones políticas, sanciones y la retención de la ayuda a la reconstrucción.
El objetivo no ha cambiado: expulsar a Irán del territorio sirio y obligar a Damasco a renunciar a su alianza con Hezbollah. Esta pretensión es más que una estrategia, es una visión que apunta a remodelar el equilibrio de poder en la región a favor de los intereses israelíes y estadounidenses.
Tras la captura de Alepo por parte de HTS (Hayat Tahrir Al Sham), Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos aprovecharon la oportunidad para promover su visión de un nuevo Oriente Medio con precisión calculada, haciendo una oferta que toca el corazón de la lucha de Siria: el alivio de las sanciones a cambio de cortar los lazos con Irán, un viejo aliado.
A principios de este año, la coalición de cabilderos a favor del cambio de régimen, llamada Coalición Estadounidense para Siria, se reunió con funcionarios estadounidenses en Washington en su día anual de promoción, durante la cual abogaron por la financiación de grupos vinculados a Al Qaeda. El jefe de gabinete del senador republicano por Florida, Rick Scott, aseguró a los partidarios de la oposición siria que “los israelíes quieren que ustedes estén al mando”.
Los análistas proisraelíes, como el Instituto de Washington para la Política del Cercano Oriente, describen una Liga Árabe que ha cambiado su postura para apoyar a Damasco. Sin embargo, este apoyo viene con un objetivo calculado: promover un proyecto antiiraní que se alinee con los objetivos de Estados Unidos e Israel (1).
El objetivo principal es claro: una solución negociada en Siria que obligue al presidente Bashar al-Assad a romper relaciones con Irán y poner fin a las entregas de armas a Hezbollah.
En los últimos años, con la guerra en Siria estancada, los responsables de la política exterior occidental han tratado de cambiar por enésima vez el nombre de HTS. El renacimiento del dirigente de la organización, Abu Mohammad Al Jolani, fue el elemento central de la operación. Conocido por su uniforme militar, Al Jolani reapareció en la televisión estadounidense bajo una luz radicalmente diferente, vistiendo un traje y presentándose como un dirigente educado y formal (2).
En su análisis de HTS, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un grupo de expertos con sede en Washington, señaló lo siguiente: “Los mensajes de HTS han dejado en claro sus medidas de ‘sirianización’, sus campañas antiterroristas contra grupos islamistas transnacionales y sus esfuerzos por establecer una estructura de gobierno en el norte de Idlib. Este mensaje persistente y la falta de operaciones militares fuera de las áreas controladas por HTS indican que el grupo continuará posicionándose como una fuerza dirigente relativamente moderada en Siria con el objetivo de recibir ayuda, recursos y posiblemente reconocimiento internacional”.
James Jeffrey, antiguo embajador de Estados Unidos y representante especial en tiempos del anterior gobierno de Trump, describió a HTS como “un activo” para la estrategia de Estados Unidos en Idlib (3).
La nueva cara de HTS ha surgido a pesar de los informes condenatorios sobre torturas y violaciones de los derechos humanos, y el grupo incluso ha atacado a periodistas en Idlib que simpatizan con su causa. Un informe de la ONU de 2020 nubló aún más el panorama, señalando que todas las facciones importantes en Siria, incluido HTS, han recurrido a niños soldados para engrosar sus filas.
Si bien Estados Unidos se distancia públicamente de cualquier participación directa en la última escalada en Siria, la realidad es más compleja. Al apoyar abiertamente a grupos oficialmente designados como organizaciones terroristas, se exponen a graves inconvenientes que Washington prefiere evitar.
(1) https://www.csis.org/analysis/syrian-rebels-surprise-offensive-highlights-assad-regimes-weakness
(2) https://www.facebook.com/PBSAmerica/videos/the-jihadist/840556423322986/
(3) https://www.pbs.org/wgbh/frontline/article/abu-mohammad-al-jolani-interview-hayat-tahrir-al-sham-syria-al-qaeda/
El grupo yihadista que derrocó a Bashar Al Assad se encuentra actualmente en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado. Este mismo grupo está en la lista de organizaciones terroristas de la ONU. El cabecilla, Abu Mohammad Al Jolani, tiene una recompensa del gobierno estadounidense por valor de diez millones de dólares. Esa información no se ha hecho pública porque los medios no quieren que el pueblo estadounidense sepa que Washington acaba de ayudar a instalar un régimen terrorista en Oriente Medio. Sin embargo, eso es lo que realmente sucede.
Incluso es peor de lo que parece porque, en última instancia, la campaña siria, que ha durado 13 años, en realidad no tiene como objetivo a Siria, sino a Irán. Siria es sólo el último obstáculo en el camino hacia Teherán, la guinda del pastel. Al eliminar a Irán, Israel ocupará la “cabeza de puente” en Oriente Medio y se establecerá como potencia hegemónica en la región.
Mientras tanto, el Tío Sam consigue acceso a los gasoductos que ha codiciado durante más de veinte años, corredores que transportarán gas desde Qatar al Mediterráneo y luego a los mercados europeos. El gas será suministrado por un títere de Estados Unidos, operado por empresas petroleras occidentales, vendido en dólares estadounidenses y utilizado para mantener un dominio absoluto sobre la política europea. Al mismo tiempo, todos los demás competidores serán sancionados, saboteados o completamente excluidos.
La mayoría de la gente desconoce hasta qué punto el gasoducto ha determinado los acontecimientos en Siria, convirtiendo a ese país en blanco de la agresión estadounidense. Pero desde 1949 hasta la actualidad, los servicios de inteligencia estadounidenses han intentado repetidamente derrocar al jefe del gobierno sirio para supervisar y controlar un oleoducto transárabe destinado a conectar los campos petrolíferos de Arabia Saudita con los puertos del Líbano a través de Siria.
La CIA inició su interferencia activa en Siria en 1949, apenas un año después de la creación de la agencia. Los patriotas sirios declararon la guerra a los nazis, expulsaron a los gobernantes coloniales franceses de Vichy y establecieron una frágil democracia secular basada en el modelo estadounidense. Pero en marzo de 1949 el presidente democráticamente elegido de Siria, Shukri Al Quwatli, dudó en aprobar el oleoducto transárabe, un proyecto estadounidense destinado a conectar los campos petrolíferos de Arabia saudí con los puertos de Líbano a través de Siria. En su libro ‘Legacy of Ashes’, el historiador de la CIA Tim Weiner relata que en represalia por la falta de entusiasmo de Al Quwatli por el oleoducto estadounidense, la CIA dio un golpe de estado para reemplazarle por un dictador seleccionado por ellos, un delincuente convicto llamado Husni Al Zaim, que apenas tuvo tiempo de disolver el parlamento y aprobar el oleoducto estadounidense antes de que sus compatriotas lo acusaran, cuatro meses y medio después de comenzar su reinado.
La larga historia de las operaciones encubiertas de Washington contra Siria está bien documentada. Estados Unidos decidió hacer “lo que fuera necesario” para derrocar al régimen y lo reemplazó por un lacayo complaciente.
La guerra contra Bashar Al Assad no comenzó con las protestas civiles pacíficas de la Primavera Árabe en 2011. Más bien, comenzó en 2000, cuando Qatar propuso construir un gasoducto de 1.500 kilómetros y valorado en 10.000 millones de dólares a través de Arabia saudí, Jordania, Siria y Turquía. Qatar comparte con Irán el campo de gas South Pars/North Dome, el depósito de gas natural más rico del mundo. El embargo comercial internacional prohibía hasta hace poco a Irán vender gas en el extranjero. Mientras tanto, el gas de Qatar sólo puede llegar a los mercados europeos si se licua y se envía por mar, una ruta que limita los volúmenes y aumenta significativamente los costes. El gasoducto propuesto habría vinculado directamente a Qatar con los mercados energéticos europeos a través de terminales de distribución en Turquía, que se habrían embolsado importantes derechos de tránsito. El gasoducto Qatar-Turquía daría a los reinos suníes del Golfo Pérsico un dominio decisivo sobre los mercados mundiales de gas natural y fortalecería a Qatar, el aliado más cercano de Estados Unidos en el mundo árabe. Qatar alberga dos enormes bases militares estadounidenses y el cuartel general del Comando Central de Estados Unidos para Oriente Medio.
Es la razón por la que Siria desempeña un papel tan importante en los planes geopolíticos de Estados Unidos para controlar recursos cruciales para preservar el dominio del dólar y contener el explosivo crecimiento económico de China. Estados Unidos está decidido a controlar los vastos recursos de Oriente Medio para mantener su hegemonía en el mundo.
Al aprobar un ‘gasoducto islámico’ aprobado por Rusia que conectaría la parte iraní del yacimiento de gas con los puertos de Siria y Líbano, Assad enfureció aún más a los monarcas del Golfo. Aquel gasoducto convertiría al Irán chiita, y no al Qatar suní, en el principal proveedor del mercado energético europeo y aumentaría significativamente la influencia de Teherán en Oriente Medio y en todo el mundo. Israel también estaba decidido a frustrar el oleoducto islámico, que enriquecería a Irán y Siria, contribuyendo así a la prosperidad de sus representantes, Hezbollah y Hamas.
Los cables e informes secretos de las agencias de inteligencia estadounidenses, sauditas e israelíes indican que tan pronto como Assad rechazó el gasoducto de Qatar, los planificadores militares y de inteligencia rápidamente alcanzaron un consenso para fomentar un levantamiento sunita en Siria para derrocar al poco cooperativo Bashar Al Assad y finalizar el enlace gasístico entre Qatar y Turquía.
En 2009 poco después de que Bashar Assad rechazara el gasoducto de Qatar, la CIA comenzó a financiar grupos de oposición en Siria. Eso ocurrió mucho antes del levantamiento contra Assad desencadenado por la Primavera Árabe.
Al validar el “gasoducto islámico”, Assad quedó malparado. Washington nunca permitiría que tal escenario se hiciera realidad. Estados Unidos estaba comprometido a controlar los recursos críticos de Oriente Medio en un esfuerzo por contener a China y mantener su control cada vez más incierto sobre los asuntos mundiales.
Los Acuerdos de Abraham forman parte de esa estrategia, al normalizar las relaciones entre Israel y sus vecinos islámicos (principalmente Arabia saudí, con el fin de crear un corredor económico que favorezca el transporte rápido de productos manufacturados) y la integración económica de la región como principal vector de su primacía sobre el resto del mundo. Eso no significa que las ambiciones de Israel de dominar Oriente Medio no hayan sido la fuerza impulsora de la guerra. Así ha sido en Siria y el derrocamiento de Assad, pero otras consideraciones, de naturaleza geopolítica, también influyeron.
Por eso Estados Unidos quería establecer un gobierno más receptivo a los intereses de Washington. Sin embargo, es difícil entender cómo se supone que funciona todo esto. Assad se ha ido y Al Qaeda ha ganado. Lo sabemos. ¿Y ahora qué pasa?
No puedo imaginar que los jóvenes reclutas que pasaron los últimos diez años de sus vidas atravesando el desierto en vehículos 4×4 y haciendo volar todo lo que se mueve sepan cómo dirigir un gobierno. Entonces, ¿quién gestionará las agencias, pagará a los empleados y realizará las tareas administrativas cotidianas que se esperan de cualquier gobierno? ¿Quién administrará las escuelas, reparará las carreteras e implementará la vigilancia callejera? Por supuesto, tal vez el Sr. al-Jawlani tenga talentos ocultos y milagrosamente esté a la altura de las circunstancias garantizando que las agencias funcionen sin problemas y los trenes lleguen a tiempo, pero este escenario parece extremadamente improbable. Lo que es más, los arquitectos de este terrible fiasco planearon hundir el país y su tambaleante economía, intensificar considerablemente el sufrimiento de los ciudadanos comunes y corrientes, aumentar el descontento de la población hasta que el nuevo régimen sea sometido a un derrocamiento brutal.
Quizás no. Los militantes suníes del HTS tienen sólo una pequeña posibilidad de satisfacer las necesidades de la población y guiarla hacia un futuro próspero y seguro. Pero todos sabemos que eso no sucederá. Este régimen es simplemente una herramienta en manos de intereses extranjeros deseosos de capturar la mayor cantidad posible de riqueza natural de Siria, eliminando al mismo tiempo una amenaza potencial a la continua expansión de Israel. En resumen, los neoconservadores que fomentaron esta malvada estrategia lo hicieron sin la más mínima preocupación por la seguridad o el bienestar de los 23 millones de personas que actualmente viven en Siria. Sus vidas no importan.
Para Washington y Tel Aviv lo que importa es tener un ejército de respaldo listo para cumplir sus órdenes en la próxima guerra contra Irán. Por eso Estados Unidos y Turquía utilizan mercenarios que harán lo que les digan a cambio de buenos salarios. A HTS se le paga por sus servicios, que incluyen ataques contra Irán y Hezbollah. Por lo tanto, no es un experimento con nuevas formas de gobierno. HTS no busca gobernar en lo más mínimo. Siria es sólo la base operativa para el despliegue de ataques contra Irán y Hezbollah. Eso es todo. Para eso les pagan, para luchar en la guerra.
Se trata de geografía, gas, dólares e Israel y, de estos cuatro factores, Israel ocupa el lugar predominante.
—Mike Whitney https://www.unz.com/mwhitney/black-flag-over-damascus/