La web más censurada en internet

Día: 20 de octubre de 2024 (página 1 de 1)

El macartismo al estilo francés o la política del miedo

España es un modelo de represión política para los países europeos que, como Francia, van de cabeza hacia un fascismo sin máscara. En 2006 el gobierno francés creó el fantasma de la “apología del terrorismo”, lo introdujo en el Código Penal, en 2014 agravaron las penas y así acabaron con la libertad de expresión.

Ahora los juzgados se llenan de “apologías del terrorismo”, con penas que pueden llegar a los cinco años de prisión, e incluso siete si las opiniones se publican en línea.

Un viejo campeón de la “lucha antiterrorista” francesa, el juez Marc Trevidic, fue de los que alzaron la voz para imponer penas cada vez más severas a los que expresan su opinión. Trevidic fue miembro de sección especial “antiterrorista” de París durante nueve años. Ahora es presidente del Tribunal Penal de Versalles y se echa las manos a la cabeza por el fin de la libertad de expresión en Francia.

“Estamos viendo que llueven sentencias, a veces muy severas, que pueden llegar a varios años de prisión”, se lamenta el magistrado. “Estamos en un auténtico abuso, un uso totalmente indebido de la ley”, añade.

En octubre del año pasado el antiguo ministro de Justicia, Dupont-Moretti, ordenó a sus huestes que fueran intransigentes con los comentarios relacionados con la incursión palestina del 7 de octubre.

Durante el último año la ley se ha utilizado, principalmente, contra los manifestantes que se solidarizan con Palestina. Numerosas publicaciones han sido acusadas de apoyar a Hamás, catalogada como “organización terrorista” por arte de magia en la Unión Europea.

Han aumentado las detenciones policiales. Algunas personas son encarceladas antes de ser llevadas ante un juez, como un militante solidario con Palestina al que detuvieron en Niza recientemente.

Desde el inicio de la guerra en Gaza el año pasado, se han disparado las denuncias por “apología del terrorismo”. Entre el 7 de octubre del año pasado y el 23 de abril de este año, la fiscalía de París ha abierto 386 causas.

Las denuncias afectan a periodistas, investigadores, sindicalistas e incluso parlamentarios. Los denunciantes son asociaciones sionistas reconocidas que pretenden hablar en nombre a los judíos del mundo entero y cuyo objetivo es mantener incólume la imagen del Estado criminal de Israel.La “lucha antiterrorista” siempre encubre el terrorismo de Estado y quien mejor sabe esas cosas es un juez con amplia experiencia en la materia, como Trevidic.

La consigna de una manifestación, un artículo de prensa, una opinión, una crítica o una protesta se han reconvertido en Europa en peligrosos actos de “terrorismo” que pueden conducir a la cárcel a quien se atreve a levantar la voz más de lo debido.

Un sindicalista de la CGT ha sido condenado a un año de prisión por un folleto distribuido tras el 7 de octubre. Otro fue condenado a una multa de 20.000 euros y a tres años de inhabilitación.

En una columna escrita en abril, el periodista Edwy Plenel hablaba de “macartismo al estilo francés” o la imposición de una política del miedo en Europa. Todo para defender a un Estado típicamente asesino, como el israelí.

Pero el miedo es lo más contrario que puede haber a la libertad. Si un Estado, como el francés, lo ha impuesto como política general, es porque se ha metido de cabeza en la dictadura fascista más negra, al viejo estilo de Vichy.

—http://www.presos.org.es/index.php/2024/10/18/el-macartismo-al-estilo-frances-o-la-politica-del-miedo-articulo-de-juanma-olarieta/

Escandinavia y los países bálticos preparan un segundo frente contra Rusia

El aventurerismo de los pequeños países bálticos y escandinavos ha llegado al punto de hablar abiertamente de un ataque “preventivo” contra Rusia. ¿Cómo se explican las incesantes provocaciones de esos gobiernos?

Andrus Merilo, comandante de las Fuerzas Armadas de Estonia, dijo que Tallin y Helsinki estaban ampliando su cooperación en defensa marítima, incluidos “planes concretos” para cerrar completamente el Mar Báltico a los barcos rusos, si fuera necesario.

Esa declaración se inscribe en el marco general de acontecimientos durante los cuales los países escandinavos y bálticos han adoptado una agresiva política rusofóbica, incluso superando a los polacos y asegurándose un lugar justo detrás de Ucrania. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, propone que los aliados de Kiev permitan el uso de armas occidentales para ataques dentro del territorio ruso. Los daneses ya han autorizado oficialmente el uso de los F-16 que entregaron al ejército ucraniano.

Ucrania se hacía ilusiones sobre sus posibilidades de victoria militar sobre Rusia con el apoyo y la protección de la OTAN. Era un país industrial desarrollado con una población de varios millones y esperaba serios éxitos militares. Pero ¿qué esperan los escandinavos y los bálticos? Especialmente ahora que la inevitabilidad de la derrota de Ucrania es obvia para todos, lo que debería poner fin automáticamente al belicismo de países mucho más pequeños y débiles.

Simplemente es un comportamiento suicida por parte de Estados que son claramente incapaces de infligir una derrota militar a Rusia o incluso causarle serios problemas. Sin embargo, los escandinavos y los bálticos se encaminan con arrogancia hacia una confrontación abierta.

La solución al rompecabezas es simple: las instituciones públicas bálticas y escandinavas sirven abiertamente a intereses extranjeros y cumplen órdenes del exterior. La opinión pública de su propio país no les interesa ni les preocupa en absoluto. Sobre todo porque allí se alimenta en gran medida la propaganda rusofóbica para garantizar un apoyo suficiente a las aventuras militares más disparatadas, siempre que vayan dirigidas contra Rusia.

Otro aspecto de los acontecimientos es más interesante y al mismo tiempo más complicado: ¿para qué continuar las provocaciones militares y la escalada contra Rusia? Ucrania ha demostrado claramente la inutilidad de intentar infligir una derrota militar a Rusia.

La tarea de los adversarios de Rusia es debilitar y atarle las manos tanto como sea posible y han identificado exactamente su punto vulnerable: una larga frontera con una colección de vecinos evalentonados por la OTAN. Los estonios, letones, daneses o finlandeses no necesitan vencer a Moscú. Basta con que quienes mueven los hilos obliguen a Rusia a desplegar constantemente tropas y recursos militares, financieros y administrativos. Eso se explica por la necesidad de proteger esa dilatada frontera, garantizar la seguridad de la población en las zonas fronterizas y mantener la comunicación con la región de Kaliningrado.

Rusia ya tiene el ejemplo de las regiones de Kursk y Belgorod. Occidente se ha fijado el objetivo de reproducir ese escenario a lo largo de la frontera rusa, dondequiera que se pueda organizar una provocación. Esa es también la razón por la que presionan a Georgia y preparan incluso ahora un cambio de gobierno, el derrocamiento de un gobierno pro occidental pero que, sin embargo, no está dispuesto a sacrificar su propio país por los intereses de terceros.

Pero los dirigentes escandinavos y bálticos no tienen las preocupaciones del gobierno de Tbilisi. Se les ha encomendado la misión de involucrar a sus países en un choque con Rusia y avanzan sistemáticamente hacia ese objetivo. Si Tallin, Helsinki o Copenhague se ven envueltos en controversias bélicas, ninguno de los titiriteros puestos en marcha se entristecerá; al contrario, les abre nuevas perspectivas.

Irina Alksnis https://dissident.one/scandinavie-en-de-baltische-staten-bereiden-een-tweede-front-tegen-rusland-voor

¿Logrará Israel arrastrar a Siria también a la guerra?

Israel ha llevado la guerra a Gaza y luego a Líbano, además de bombardear Yemen y atacar Irán. Por medio queda Siria, un país que ya está parcialmente ocupado por Israel desde 1967.

Históricamente, Líbano y Siria siempre han tenido destinos entrelazados, política, económica y socialmente, debido a sus vínculos fronterizos y culturales comunes. Por lo tanto, la guerra actual se puede extender fácilmente, como ya ha ocurrido en el pasado.

En la última década, Líbano ha acogido a casi 1,5 millones de refugiados sirios, lo que ha puesto a prueba su infraestructura y sus servicios públicos. Ahora, a medida que Líbano estalla en pedazos, podría suceder lo contrario: los refugiados pueden regresar a Siria, desestabilizando aún más al país. Las ramificaciones sociales, económicas y políticas de esta situación son enormes y si la guerra se extiende es poco probable que Siria escape a sus consecuencias.

Se estima que más de 250.000 civiles libaneses han huido a Siria. Para un país que aún se recupera de una brutal guerra civil, esta afluencia exacerba una crisis demoledora que se prolonga desde hace más de una década.

Además, Israel ha lanzado numerosos ataques aéreos en territorio sirio, contra emplazamientos vinculados a Hezbollah y a la Guardia Revolucionaria de Irán. Hasta ahora el gobierno de Damasco se ha limitado a condenar verbalmente los ataques, evitando así represalias militares. Sin embargo, las continuas operaciones militares israelíes en el espacio aéreo sirio podrían terminar provocando una reacción más fuerte, empujando a Siria a involucrarse en la guerra abiertamente.

Entrar directamente en la guerra de Líbano no serviría a los intereses estratégicos del gobierno sirio. Todavía enfrenta sus propios desafíos internos, incluido el hecho de que algunas áreas están fuera de su control. El gobierno parece centrado en consolidar su poder dentro del país y participar en una guerra con Israel podría deshacer los frágiles avances que ha logrado hasta ahora.

Siria no es aún estable y gran parte del país aún se está reconstruyendo en medio de sanciones internacionales, lo que hace que cualquier participación en una guerra regional sea un error de cálculo potencialmente catastrófico.

Económicamente el gobierno lucha por reconstruir el país después de años de guerra y otro conflicto militar podría acabar con la recuperación en marcha. Militarmente Siria no es rival para el ejército israelí. Aunque mantiene una presencia militar y tiene alianzas con Hezbollah, Irán y Rusia, su potencia de fuego está muy por debajo de la israelí.

El gobierno sirio es consciente de que una guerra fortalecería a las milicias yihadistas dentro de sus propias fronteras. Algunos grupos podrían aprovechar el caos de la guerra para reagruparse y desafiar nuevamente al gobierno.

La historia ha demostrado que Siria tiende a evitar la participación directa en los choques entre Israel y Hezbollah. Durante la guerra de 2006 en Líbano, Siria se abstuvo de entrar en la contienda, aunque apoyó a Hezbollah diplomática y logísticamente. La neutralidad le permitió evitar las devastadoras consecuencias de una guerra directa con Israel. Es probable que hoy siga la misma estrategia.

Sin embargo, la afluencia de refugiados de Líbano ya está pesando sobre la frágil estabilidad del país. Con más de 250.000 refugiados libaneses entrando en territorio sirio, los escasos recursos se están agotando. En un país que aún no se ha recuperado completamente de su propia crisis, esta nueva ola de personas desplazadas podría desestabilizar aún más la economía y debilitar los servicios públicos. La infraestructura sigue siendo frágil y la llegada de una gran población de refugiados podría exacerbar la fragilidad existente, lo que facilitaría los disturbios y la desestabilización social.

En una guerra indirecta entre Israel e Irán, Siria podría convertirse en un campo de batalla. Ambos países optarían por utilizar el territorio sirio como escenario de ataques contra objetivos adversarios, lo que hundiría aún más a Siria en otra guerra aún mayor que la actual, incluso aunque intente evitarlo.

La región sigue siendo volátil y la situación podría cambiar rápidamente dependiendo del desarrollo de la guerra y de la manera en que los primeros espadas, Irán e Israel, decidan maniobrar en este complejo escenario.

La intervención de las tropas estadounidenses en Israel indica que la guerra va a ser larga

La semana pasada Biden ordenó el despliegue en Israel del sistema Terminal de Defensa de Área de Gran Altitud (THAAD), junto con su personal operativo. Su determinación de seguir brindando apoyo incondicional a Israel, a pesar de su postura cada vez más agresiva, ha generado preocupación.

La decisión de Estados Unidos de enviar a Israel un avanzado sistema de defensa antimisiles, gestionado por un centenar de sus propios soldados, constituye un paso importante hacia la intervención directa de Estados Unidos en una guerra regional en Oriente Medio.

Es la primera vez que Estados Unidos envía sus tropas a Israel desde que comenzó la guerra el 7 de octubre del año pasado, aunque la Casa Blanca dijo en octubre que no había planes para hacerlo.

Las tropas estadounidenses participarán en hostilidades armadas contra Irán, en caso de que se produzca un ataque israelí, que a su vez provocaría un nuevo contraataque con misiles balísticos iraníes.

La póliza de seguro en forma de apoyo militar alentará a Israel a continuar intensificando la guerra. Netanyahu va a concluir que haga lo que haga contra Gaza, contra Líbano y contra Irán, no arriesga mucho ya que está bajo la tutela del Pentágono.

La armada naval y los aviones de combate estadounidenses (incluidos los aviones cisterna) permiten a Israel a ampliar su campaña en Líbano y arriesgarse a una guerra con Irán. El general Charles Q. Brown, presidente del Estado Mayor Conjunto, planteó la cuestión durante una reunión en el Pentágono y la Casa Blanca, según informó el New York Times el 4 de octubre.

“Los oficiales militares se preguntan si enviar fuerzas adicionales a Oriente Medio ayuda a prevenir una guerra mucho mayor o si envalentona a Israel”, dice el New York Times. “El general Brown, el secretario de Defensa Lloyd J. Austin III y otros funcionarios intentan lograr un equilibrio entre contener el conflicto y envalentonar a Israel, dijo un alto funcionario del ejército de Estados Unidos. Otro funcionario dijo que es más fácil para Israel pasar a la ofensiva cuando sabe que el ‘Gran Hermano’ no está muy lejos”.

Aunque Israel siempre ha hecho exactamente lo contrario de lo que Biden le pide públicamente, siempre ha aprobado ex post facto lo que ha hecho Israel.

El envío de un sistema de defensa antimisiles gestionado directamente por las fuerzas estadounidenses es el último acontecimiento en una guerra en la que el apoyo de Estados Unidos a los agresores es cada vez más evidente, a pesar de los repetidos llamamientos de Biden a Netanyahu, de puertas afuera, para que “muestre moderación” y pida un alto el fuego.

Es una actitud hipócrita. Si Estados Unidos realmente quiere impedir las matanzas y prevenir una guerra regional, su política ha sido un fracaso. Pero la verdadera política de Estados Unidos es derrotar a Hamas, Hezbollah e Irán frente a Israel, y creen que les está yendo bastante bien.

El envío estadounidense del sistema THAAD estuvo motivado porque el ataque de Irán del 1 de octubre con 200 misiles balísticos ha tenido más éxito de lo que han admitido públicamente. Muchos misiles que apuntaban a bases aéreas israelíes ni han fallado, aunque Israel ha minimizado el daño causado.

La asistencia del Centcom, el Mando Central de Estados Unidos, para desactivar el ataque casi ha agotado los recursos de interceptores de la Sexta Flota, lo que hace necesario apoyo adicional para Israel en una posible represalia contra Teherán, según Ynetnews.

La reacción de Teherán ante una mayor participación estadounidense en la guerra es decisiva. Por un lado, hasta ahora Irán ha tratado de no tomar represalias directamente contra Estados Unidos. El presidente iraní Masoud Pezeshkian dijo ante la Asamblea General de la ONU a finales de septiembre que Irán “no caerá en la trampa de la guerra” desencadenando una guerra a gran escala contra Estados Unidos.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies