La web más censurada en internet

Día: 15 de octubre de 2024 (página 1 de 1)

La propaganda imperialista retrocede en la misma medida que el imperialismo

En Europa nos hemos habituado a la censura hasta tal punto que ya no nos damos cuenta de que los canales rusos, como RT y Sputnik, llevan ya casi tres años censurados.

A los periodistas, que se creen estandartes de la libertad de expresión, no parece importarles, e incluso los jefecillos lo ven bien porque pueden decir las falsedades que les de la gana sin que nadie les replique.

A otros, como Tim Davie, el director de la BBC, les sirve para pedir más dinero: la clave del éxito de los medios rusos y chinos está en los recortes presupuestarios de la cadena británica.

En un discurso pronunciado el 14 de octubre en el Future Resilience Forum, una reunión en Londres a la que asistieron figuras políticas internacionales, Davie anunció que en los últimos dos años la cadena ha eliminado más de 380 puestos de trabajo y suspendido sus programas en diez idiomas, incluidos árabe y persa.

La propaganda imperialista sigue el curso del mismo imperialismo. Antes la BBC emite sus programas en 40 idiomas y llega a 320 millones de personas por semana. Ahora retrocede y los medios públicos rusos y chinos se aprovechan de ello.

Rusia y China están “expandiendo sus actividades mediáticas globales, invirtiendo fuertemente para aumentar sus audiencias en mercados clave en África, Medio Oriente y América Latina”, dijo el director de la BBC.

“En toda África en particular, los medios rusos son increíblemente activos en la promoción de sus historias”, enfatizó Davie, destacando la importante actividad de los influencers africanos prorrusos en las redes sociales.

Davie citó el ejemplo de dos canales públicos, el KBC keniano y el LBS liberiano, que reproducen los programas chinos de televisión y radio, mientras que en Líbano, los medios rusos transmiten ahora en la frecuencia de radio anteriormente ocupada por la BBC.

La cadena pública rusa RT y de la china CGTN han alcanzado “importantes rendimientos” de las inversiones en términos de “alcance” pero también en términos de “capital fiduciario”.

Las quejas del jefe de la BBC se hacen eco de las del Departamento de Estado de Estados Unidos. Después de anunciar una serie de sanciones contra RT y su empresa matriz el mes pasado, un cabecilla del Departamento de Estado, Jamie Rubin, dijo a los periodistas que “una de las razones por las que gran parte del mundo no ha apoyado a Ucrania […] es el alcance y la extensión de RT”, que afecta a “millones, incluso miles de millones de personas en todo el mundo”.

Después de que se anunciaran las sanciones, RT fue expulsado de varias redes sociales. La portavoz diplomática rusa, Maria Zajarova, prometió recientemente medidas de represalia contra los medios estadounidenses en respuesta a las sanciones de Washington contra los medios rusos, incluido RT.

Del antisovietismo a la rusofobia sin solución de continuidad

En los tiempos de la Guerra Fría el antisovietismo era lógico en la propaganda occidental por la radical diferencia entre un país socialista y otro capitalista. Pero cuando la URSS ha caído, la intoxicación contra un país de la misma condición capitallista, no debería tener sentido.

Así lo creyeron en Rusia en los años noventa porque se habían homologado a occdidente. Debieron pensar que todos eran iguales unos a otros, indistinguibles unos de otros.

Alguien con un par neuronas debería explicar más detenidamente por qué no ha ocurrido eso y es muy posible que la explicción esté en la historia, en la de la URSS y en la de Rusia.

El primer objetivo del imperialismo es desmembrar el territorio de Rusia, como se desmembró el de la URSS, creando 16 nuevos Estados. El segundo es impedir que esos Estados mantengan buenas relaciones con Rusia, es decir, enfrentar a los países que antes convivieron bajo la bandera de la URSS. En otras palabras, intentan aislar a Rusia y crear problemas en sus actuales fronteras.

No es casualidad que el Parlamento Europeo haya aprobado una resolución sobre la “descolonización” de Rusia porque el desmembramiento no debería producirse sólo en el antiguo territorio soviético, como ocurrió en 1990, sino que debía continuar dentro de la propia Rusia.

La pretensión europea tiene su origen en Estados Unidos, en la ley de los “pueblos esclavizados” adoptada a mediados del siglo pasado, que incluía no sólo a los antiguos pueblos de la URSS, sino también a las grandes regiones de Rusia.

Los imperialistas ya lo hicieron en los años veinte, durante la guerra civil rusa, cuando una parte importante del territorio estuvo ocupado: en Siberia estaban los estadounidenses, en el Lejano Oriente los japoneses, en el norte los británicos con sus campos de concentración y en el sur los franceses. Mientras tanto, los imperialistas alemanes intentaban crear una “Ucrania independiente” bajo su férula.

Sí, Putin se equivocó cuando explicó la “operación militar especial” en 2022: quien intentó crear una “Ucrania independiente” cien años antes no fueron los bolcheviques sino los alemanes.

No hay absolutamente nada nuevo aquí. Los imperialistas intentan por todos los medios aislar a Rusia del resto del mundo y a quien más ha costado comprenderlo es a los propios dirigentes del Kremlin, hasta que han recibido un bofetón de realidad detrás de otro. El maravilloso “proyecto occidental” posterior a la Guerra Fría no sólo no incluía a Rusia, sino que se debía ejecutar a costa de Rusia.

Tras del colapso de la URSS, los dirigentes rusos intentaron demostrar a occidente que eran como ellos: buenos burgueses. “Somos socios”, decían a la Unión Europea. De aquí surge una pregunta más: por qué la OTAN y la Unión Europea están tan interesados en incorporar a Ucrania y, sin embargo, nunca admitieron a Rusia, que mostró el mismo interés o más por ser admitida.

Los imperialistas no querían a Rusia como comensal sino como comida. Nunca va a ser admitida en la “comunidad internacional”. Lo que buscan las potencias occidentales es una especie de “Somalia” a ambos lados de los Urales, un país fragmentado y envuelto en guerras intestinas permanentes.

Es lógico que Rusia no quiera que se la coman sus “socios” y tambien lo es que a occidente no le quede otro remedio que devorar a Rusia por la fuerza. En eso están.

La gran evasión: decenas de miles de personas abandonan Israel

En un reportaje detallado, el periódico israelí Jerusalem Post insiste en el gran número de israelíes que abandonan el país debido a la escalada de la guerra en curso, subrayando que desde su creación no se alcanzaban cifras tan elevadas de emigrantes.

El periódico asegura “que Israel se enfrenta actualmente a tasas de inmigración récord”, proporcionando datos que muestran “la salida de más de 40.600 personas este año, cifras que Israel nunca había visto antes”.

El Jerusalem Post añade que “los israelíes están emigrando al extranjero en grandes cantidades, llevándose consigo su dinero, su educación y sus habilidades profesionales”, señalando que “las cifras detrás de este movimiento indican el daño que podría sufrir Israel a largo plazo”.

Los israelíes abandonan la Tierra Prometida. “En los primeros siete meses de este año, aproximadamente 40.600 israelíes abandonaron el país, un promedio de 2.200 israelíes más cada mes que en 2023”.

El periódico compara las tasas de salida con las del año pasado, revelando que “los datos reflejan una historia sombría”, señalando que “en 2023 inmigraron 55.400 personas, lo que representa un récord frente a una media anual de 37.100 personas durante la década anterior”.

El reportaje también destaca que “las tasas de migración al extranjero aumentaron marcadamente durante el verano”, explicando “que un promedio de 5.200 personas por mes partieron durante los primeros cinco meses del año y la cifra aumentó a 7.300 personas por mes durante los últimos meses” de junio y julio.

El número de inmigrantes de larga duración –según lo define la Oficina Central de Estadísticas– “aumentó un 59 por cien en los primeros siete meses de 2023. Las personas de entre 20 y 30 años representan el 40 por cien de los inmigrantes, aunque sólo representan alrededor del 27 por cien de la población total.

Esto significa que “Israel está perdiendo una importante población activa de una edad que permite a muchos entrar en el mercado laboral, continuar su educación o recibir una formación profesional”.

En 2023 el 59 por cien de los inmigrantes nacieron en el extranjero, mientras que el 41 por cien de ellos nacieron en Israel, señalando que “entre los nacidos en el extranjero, el 80 por cien vienen de Europa, y la gran mayoría, es decir es decir, el 72 por cien, de la antigua Unión Soviética”.

Antes, los medios israelíes ya habían anunciado “que medio millón de personas abandonaron Israel en los primeros seis meses de la guerra, en un momento en que la inmigración a este país es mucho menor que antes de la guerra, ascendiendo a aproximadamente 2.500 inmigrantes por mes.

La salida masiva de israelíes al extranjero se produce en el contexto de la continuación de la guerra y los ataques contra Tel Aviv y sus alrededores con un bombardeo masivo de misiles como parte de la Operación Promesa Verdadera 2 llevada a cabo por Irán el 1 de octubre.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies